NOTICIAS | ENTREVISTAS | REFLEXIONES CULTURALES Nº 18. ENERO 2024
MOMENTOS
Veintiuno Iván Ferreir o Sidonie
NAT SIMONS ¡Morgan y Grande Amore en Asturias!
A I R T A AM Juanma Latorre Tr onco Ede VOLAVENT | BIGOTE CHINO | IVANSAN | JJ FUENTES | VICENTE CALDERÓN | ALE ACOSTA & VALERIA CASTRO
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Texto: Dani Pach Fotografía: @bea11trice
Un rayo de luz Ricardo Lezón, otro enamorado de la Luna.
Lento y Salvaje. Maldito enero, llueve otra vez... Así empezaba Abrázame, un clásico de cuando La Fuga molaba, que me viene de perlas para adentrarnos en el frenesí del que va a ser un año lleno de mucho rock, y sobre todo de mucho pop, con permiso de la ingobernable música urbana. Digo lo del pop acordándome de Arantxa Sánchez (CMM Media, Infinitas dudas), fiel lectora de estas líneas, y quien con su exquisita voz de radio nos decía que no encuentra jamás la palabra “indie”, ni en las reseñas ni en las valoraciones de la revista. No es que no queramos usarla, es tan solo que no sabemos muy bien qué es, o qué era (en este punto, de ser fumador, me estaría encendiendo un cigarro para sentenciar justa o injustamente). Hemos llegado a la conclusión de que las bandas, porque esto solo pasa con las bandas, se resistían a asumir que lo que hacían realmente era pop. Si me apuras un poco, te diré que lo tenían asumido pero no quedaba bien llamarlo pop, porque considerábamos que el pop de este país era algo relegado a lo mainstream, al todo vale, a la música que consume esa gente que dice que las canciones que le gustan son las que ponen en las radiofórmulas. Como eso no molaba un carajo, pero al mismo tiempo el underground, el punk y todo lo subversivo se nos quedaba un poco grande, pues empiezan a nacer bandas con el punto medio. ¡Solucionado! ¡Y sin mojarnos!
Si nos preguntan, diremos que nuestras influencias son los Pixies o los Smiths, aunque luego sonemos a Pereza, algo que no admitiremos hasta este mismo instante en el que parece que todo el mundo quiere escapar del casi ya rancio concepto indie, para abrazarse precisamente al pop de toda la vida. O nos hemos vuelto majaras, o nos hemos vuelto mayores - o ambas cosas -, pero nos hemos ido dando cuenta de que, aunque las etiquetas son una mierda, lo que nos gusta cuando le quitamos capas se llama así, pop. Hoy vivimos una etapa de extraño revival en el que nos dejamos la voz cuando en un garito nos ponen a La Oreja de Van Gogh “por las risas”, nos ponemos en primera fila si confirman a Fran Perea en un festival, celebramos que vuelvan los Pignoise, nos emocionamos viendo juntos de nuevo aunque solo fuese un rato - a Leiva y a Rubén, ponemos velas para que vuelva El Canto del Loco, celebramos todo lo bueno que les está pasando a los Estopa y hasta evitamos cambiar de canal cuando ponen a Camela. Y luego, vamos al local de ensayo y componemos canciones pop, como ya hacíamos cuando escuchábamos a los Smashing. No pasa nada, amigos, el concepto indie nos hizo muy felices, incluso a algunos les ha hecho ricos. Eso sí, seguiremos siendo unos modernos, con nuestras gafitas de pasta, la camiseta de Airbag, los lunares y la chapita de la Jurado.
Ricardo Lezón (Plaza & Jens Ed.) “La manera nómada e independiente de vivir la música y cantar la vida del compositor de McEnroe”. Así sentencia de forma autobiográfica ya en portada un artista atípico, que dedica su vida a escribir canciones con el objetivo de encontrar esa armonía de quien nunca ha terminado de encontrar su sitio, y además lo relata con la misma honestidad con la que compone canciones. El de Getxo dejó un buen puñado de anécdotas en un ratito mágico junto a Pablo Loriente en El hombre que se enamoró de la Luna, que por cierto, podéis escuchar en plataformas (#Luna387). Este es un punto muy interesante en la obra de Lezón, más acostumbrado a la poesía, y se mostraba en cierto modo “acojonado” incluso por lo que pudiesen pensar todas esas personas que le han ido acompañando en el camino y que, por tanto, se ganaron unas líneas en este libro sin saberlo. En cualquier caso, este complicado ejercicio de introspección no sigue un orden lineal porque el autor considera que no se entendería de otra manera, y llega justo cuando McEnroe cumple veinte años en la escena, cuando Ricardo acumula ya muchos discos a sus espaldas, y uno puede verse ya con galones como para hacer balance sin necesidad de ajustar cuentas, pero diciendo las cosas a su manera. Rescatando unas palabras de Lezón en Mondosonoro, todo se entiende mejor: “en el prólogo hay una frase de Václav Havel que dice que somos varias personas, al menos dos: quien se enfrenta al mundo y quien somos realmente, y que ambos pueden encontrarse en momentos de belleza. Y creo que la música era un yo, y el que estaba en el mundo era otro. Y me gustaría que el libro fuera el lugar donde ambos se encuentran.” Esto es.
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Fotografía oficial Carmen 113 Texto: Dani Pach
Fotografía por: @bea11trice
DIVA
ticas nacen y crecen en nosotros mismos, entre inseguridades, amor, toxicidad, crecimiento y esa sensación plena de sentirse vivo. ¡Hay que bailar y compartir lo emocional, gente! Carmen 113 ha ido publicando adelantos durante el último año, y por ello, cuando llevamos unos segundos de Imparables ya nos venimos arribísima. Le siguen varias pistas que hemos seguido de cerca y que hemos disfrutado muchísimo, antes de enseñarnos temas inéditos como Pequeños trapecistas, un chute de ánimo para dedicar a esas personas que no están pasando un buen momento, y que en cambio tienen algo dentro de sí que hace que el mundo sea mejor. El Frágil Equilibrio tiene quizás el toque más robótico de todo el disco, y al mismo tiempo parece la canción más delicada y experimental del disco, en lo que parecería un punto de inflexión previo a la que consideramos la pista más existencial y que cierra este trabajo. Espacio Temporal es casi como el epílogo, no ya de este Diva, sino más bien de lo que es por definición Carmen 113, una montaña rusa de sensaciones, intensidades, melodías, transiciones y letras reflexivas. De vez en cuando, es necesario conversar con uno mismo y acordarse de esas cosas que nos gustaban tanto y que hace ya mucho que no hacemos. A este lanzamiento que tan felices nos hace, le sige un inminente DIVA TOUR que les llevará a visitar salas y festivales de todo el país, en un año que pinta a sueño hecho realidad, y que tendrá un primer capítulo en casa, dentro del NEU!. La siguiente parada será la Sala el Sol, con todo vendido, el 2F.
20E NEU! 2F MADRID 16F BILBAO 5A CRUILLA 11M VID FESTIVAL PLANETA SOUND SONORAMA
Si estabas pensando en lo tarde que ha salido este número, ya te digo yo que es culpa, entre otras cosas chulas, de esta banda que nos tiene totalmente enganchaditos desde hace años a todas y cada una de sus canciones. Ya está fuera Diva, lo nuevo de Carmen 113, uno de esos proyectos a los que es normal que las cosas les vayan cada vez mejor, por el curro constante y porque sus canciones marcan la diferencia con respecto a cualquier otra aventura musical actual. Una apuesta total por los ritmos bailables y electrónicos, ideales para cantártelo todo en un panorama que parecía pedirlo a gritos. Este disco es el sexto de la formación de Girona, media hora prodigiosa que cierra el triángulo perfecto que abrió Discutir desnudos y que prolongó Hipnótica. Las temá-
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Fotografías: @bea11trice Texto: Dani Pach
Juanma latorre
DE CINE
Acaba de finalizar, junto a Vetusta Morla, su gira Cable a Tierra, pero tras ese espectacular Wizink, la vida sigue y los proyectos parecen solaparse en una etapa literalmente cinematográfica en la que no deja de recibir elogios, tanto por la nominación a mejor canción original en los Premios Goya por El Amor de Andrea, como por componer la BSO de Teresa. Esta adaptación al cine de la obra de teatro de Juan Mayorga ha sido dirigida por Paula Ortiz, precisamente la persona encargada de dirigir el videoclip de 23 de junio, una de esas canciones icónicas de la formación madrileña. Juanma nos recibe en su estudio con una sonrisa y un abrazo. De cine.
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Con tanto input, ¿cómo has terminando el año? Ha sido un final de año movidito, pero bueno, siempre lo es. Vetusta ha terminado la fase Cable a Tierra con ese fin de gira, y este año seguiremos girando y en activo. Vamos a darnos un descansito, unos meses de no vernos, que siempre está bien para refrescar, pero en este espacio de tiempo Guille y yo empezamos ya a hacer otra banda sonora, también con Paula Ortiz. Vamos, que hemos parado para comernos las uvas y algunos langostinos, y a seguir. Los Vetusta siempre habéis estado ligados al cine de distintas formas, y supongo que se nota cuando componéis. Sí, de hecho David y Pucho, cuando eran adolescentes, organizaban un club de cine en la Casa de la Juventud de Tres Cantos, y Guille estudió comunicación audiovisual y ha trabajado en el mundo del cine antes de que Vetusta se convirtiese en nuestro medio de vida. Hay algo de cinematográfico en nuestra forma de componer las canciones, y de hecho, componer una banda sonora, de alguna manera es como darle la vuelta al calcetín, es hacerlo a la inversa. Con una canción creas una narrativa, una situación, un espacio, una historia, y cuando compones en cine lo que haces es acompañar una historia, una narración y unos personajes que ya existen. No puedes poner los tuyos, y tienes que vestirlos, ponerles mirada musical. El cine siempre ha sido algo impor-
tante para nosotros, algo inspirador, y ahora es algo además para lo que podemos trabajar. Pucho es un loco del cine, escribe artículos, trabaja como ojeador para algunas distribuidoras en los festivales de cine... Me está viniendo a la mente la BSO de Los Ríos de Alice. Fue nuestra primera experiencia, de hecho, pero es cierto que cuando hicimos la primera BSO para una película (La Hija, Manuel Martín Cuenca), nos dimos cuenta de que la cosa cambiaba mucho, porque en el videojuego, la forma de componer era algo casi paisajístico, el jugador llegaba a la pantalla y tú no sabías cuánto tiempo iba a permanecer ahí, ni qué iba a sentir, si iba a estar frustrado por no saber resolver el acertijo, si iba a estar contento, si iba a estar embelesado con lo que estaba viendo y escuchando. Teníamos que hacer música que se pegara, se metiera en las costuras del fondo gráfico, del paisaje del lugar. Llevábamos cuidado de que no hubiera nada muy machacón para que nadie tirase el teléfono por la ventana de los nervios (risas). Al respecto de Teresa, ¿cómo llega la película a ti? Llegó un poco de casualidad, porque no estaba previsto que la película tuviera una canción. Al principio del proceso de composición hubo un atasco importante con la primera secuencia de la película, que no tiene diálogos y son tres minutos seguidos
solo con música. Casi roza el videoclip, y es la presentación de Teresa a través de sus tres edades: la niña, la joven y la mujer madura. La música acompaña a cada una de esas Teresas en cada uno de sus estadíos. La secuencia es muy importante porque abre la película y te introduce en ese mundo. No salía nada que sintiéramos ese “¡guau!, lo tenemos y vamos a meter al espectador de lleno en esto”. Y entonces se me ocurrió una forma de desbloquear aquello, que era haciendo una canción. Compuse La lengua en pedazos, y al fin de ahí surgieron todas las ideas de la instrumentación, el leimotiv que aparece al inicio de la canción, con esas voces, se repite de forma reiterada durante toda la banda sonora... es una palanca que nos remite siempre a la mirada de Teresa, y que unas veces está más tétrico, otras más alegre, otras más naíf, otras más oscuro... pero siempre está presente. Fue la llave que abrió la puerta a aquello, y luego encontré una letra que tenía escrita desde hace tiempo y que me recordó enormemente a un arrebato místico, a esa cosa que te eleva a los cielos al mismo tiempo que te está despedazando, que no sabes si es algo erótico o espiritual. Ocurre además que soy muy fan de Rocío Márquez desde hace tiempo, con la buena suerte de que tenemos una amiga en común, y la llamé de amiga a amiga. Ella aceptó, me ayudó a terminar la letra, y no sabía cuánto estaba ella conectada con Teresa, porque había leído mucho sus poemas, la habían ayudado
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incluso en un momento complicado personal, e incluso nos pasó una conferencia de Lorca en la que decía que Teresa era flamenquísima y enduendada, explicando su relación con el flamenco, con esa idea de arrebato y la del duende. Ahí encajó todo, y fue muy fácil convencer a Paula porque es una amante de las casualidades, y encima su película La Novia es una revisión de Bodas de Sangre. Estaba todo tan bien conectado que al final terminamos usando la canción en la película, aunque inicialmente fuese una herramienta para desatascar un bloqueo creativo. La dificultad va más allá cuando tienes que hacer música para otro tiempo. Ese fue el nudo fundamental del proceso. No queríamos una música historicista que fuera unicamente con un repertorio de la época, con sus instrumentos, porque el lenguaje y el enfoque de la película no es así, el tratamiento de la luz no es así, el vestuario no es así... al final no es un biopic que vaya académicamente al rigor histórico, pero tampoco es como la versión teatral de Paco Becerra que situaba a Teresa en el siglo XXI, totalmente descontextualizada en un barrio marginal en el presente. Tampoco eran esos otros juegos en obras como Romeo y Julieta, que en vez de ser Venecia es Venice Beach en Los Ángeles, y hay dos bandas de gangsters en lugar de los Capuletos y los Montescos. Queríamos estar en un territorio intermedio, y ahí es donde estuvo lo difícil. Hay elementos que recuerdan a la música contemporánea de Teresa, como la polifonía vocal. Incluso hemos utilizado un par de obras coetáneas, de Tomas de Luis de Victoria (el Requiem y el Miserere), pero también hemos utilizado un par de obras
anteriores a Teresa, cuatro siglos previos, y otras cuatro siglos posteriores, que son las que hemos compuesto ad hoc para esto, mezclando instrumentos barrocos como la viola de gamba con sintetizadores. La idea era crear ese territorio imaginario e imaginado en el cual, la Teresa del siglo XVI habla, pero dice algo que nos resuena, que es relevante y que nos conmueve en el presente. ¡Suena a que fue un proceso larguísimo! ¡Y lo fue! (risas) Fue largo, artesanal y muy bonito a la vez. Fue cualquier cosa menos un encargo, la música de Teresa es un traje a medida para la película, como lo es al final todo lo demás. Todo el trabajo de interpretación, de vestuario, está hecho de forma muy artesanal, en conjunción con la idea de Paula En cuanto a nominación “goyesca”, parece que el cine ve hacia la música no tan mainstream. Es verdad, está Xoel López, Rigoberta Bandini... Es algo positivo, porque esa idea de que existen músicos de cine y músicos que no lo son, se queda un poco obsoleta. Hay muchísimos ejemplos en la historia de la música y en la del cine de vasos comunicantes. Hans Zimmer tenía su grupo de techno pop, Ennio Morricone tenía otras bandas y fue el productor de grandísimos éxitos de italodisco... Es una categoría arbitraria y que no refleja la realidad. Si los músicos son buenos compositores, saben adecuarse al contexto de su trabajo. Que el mundo del cine mire hacia músicos que en principio - por actividad profesional - somos ajenos a ese mundo, para mí es una buenísima noticia.
En algunas ocasiones has afirmado que te gustaría dedicarte a esto de las BSOs. A mí me gustaría muchísimo, porque además no es incompatible con la banda, y de hecho es una buena jubilación (risas). Julio de la Rosa es otro ejemplo de músico que no viene del cine y sin embargo ha hecho unos trabajos alucinantes, algunos merecedores del Goya, como en La Isla Mínima. Es una manera de aprender, de forzarte a ver otra perspectiva, otro enfoque, y de no poder recurrir a lo que normalmente recurres cuando terminas un disco o una canción y dices “vale, esta es mi caja de Plastidecor y estos son los colores que sé que me funcionan”. Cuando haces una BSO esos colores no funcionan y tienes que descubrir otros. ¿En Vetusta intentaréis estar más presentes, como nueva estrategia? Le estamos dando vueltas, porque es cierto que tomamos la decisión de estar más presentes en la composición y en el estudio. Que no pasen tres o cuatro años desde la grabación de un disco a otro, y durante este tiempo hemos estado yendo al estudio a trabajar, hemos reunido mucho material, hemos hecho cosas fuera de lo estrictamente Vetusta... Pero luego entra en juego la otra parte, que es lo industrial, la distribución, donde hay que decidir cómo dar salida a todo eso. Hemos cubierto ese primer impulso de no dejar pasar lo creativo con tantos años de margen, pero ahora no sabemos qué vamos a hacer, porque la industria es muy cambiante, no se parece en nada a lo que nosotros conocimos cuando empezamos, y además, parece que dentro de uno o dos años tampoco conoceremos la industria que viene porque también habrá cambiado de nuevo por completo. Estamos pensando, pero con la tranquilidad de tener muchos deberes hechos. En lo personal tendrás mucho trabajo. Aquí hay bastante faena, por suerte, pero los primeros meses del año los estamos dedicando a la BSO esa nueva película de Paula Ortiz, tal y como comentaba antes, junto a Guille. La peli se llamará Hildegart, y ya está encarando la fase final, que es el momento en el que entramos los músicos. Con Vetusta tendremos los Goya, que nos hace mucha ilusión, y en marzo volveremos a tocar. Lo que decía, parada para el turrón y el langostino, y a seguir funcionando.
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Fotografías: @bea11trice Texto: Dani Pach
EDE FIN DEL PRIMER ACTO
Pertenece, y en cierto modo representa, a una generación de artistas sublime que pasó de los micros abiertos a llenar grandes salas y teatros. La madrileña Ede terminó hace poquitos días un ciclo, el de su primer larga duración, Lucero (Infarto Prod, 2022) al que despidió en un recital muy especial en un abarrotado Circo Price. Ahora toca descansar, hacer balance y sobre todo, vivir. Empecemos por tus sensaciones vitales. ¡Guau, qué amplio suena! Realmente he vivido todo eso como el cierre de un ciclo, ha sido un viaje muy bonito y muy complejo en el que estoy viendo lo que realmente supone... el otro día escuchaba una entrevista a Miren Iza en la que decía que hubo un momento en el que tomó la decisión consciente de no darle su vida a la música, tener otra profesión (ella es psiquiatra), y que por tanto no fuese su primera fuente de ingresos, por una serie de cosas fríbolas de las que no mola hablar pero que son una realidad. Entonces estoy en un punto en el que pienso, ¿estaré yo en ese momento de tomar una decisión así? Porque me lo planteo. Obviamente haré música hasta el día que me muera porque es lo que me gusta, pero voy a empezar con el teatro, porque también soy actriz, y es que darle todo a la música, y más cuando eres la cabeza visible de un proyecto - que yo tiendo a frontear porque soy vocalista y soy autora he visto lo que es llevar tu propio proyecto, todo lo que tienes que hacer, lo que tienes que sacrificar... Yo esto lo llevo fatal, soy cero sacrificada, o más bien lo he sido mucho y ahora estoy deconstruyendo ese concepto, y realmente me estoy preguntando esto. Un colega me decía al respecto del Price, “joder, Ede, estás despidiéndote”, y sin ponerme dramática, realmente sí que me estoy planteando cómo quiero continuar con mi proyecto porque hasta ahora, en esta cosa frenética en la que me he visto envuelta con toda la suerte que tengo de que esto haya pasado -, no sé si soy capaz de mantenerla a la hora de hacer música, ni sé si soy capaz de sostener esta forma de estar en la industria. Este año he sufrido mucho, y he sido muy feliz también, pero no se me da bien, no me gusta sostener ese producto que ahora soy, en el que me he convertido. Ahora estoy revisando todo el 2023, también tratando de ver todas las cosas buenas en cuanto se me pase el cansancio de la gira. En mitad de una gira, agotada, piensas que todo es una mierda, y quieres dejar de girar, y estoy asimilando todo lo bueno, y lo regular. Pero sí, ahora que ha pasado el Price voy a estar cuatro meses sin subirme a un escenario como Ede, y no sé luego cómo volveré, o si volveré. El clásico bajón emocional del “después”. Bueno, yo creo que ese bajón ya lo estaba viviendo. El Price, más que un cierre es el
regalo. El cierre fue dejar de girar fuera de Madrid, porque es lo duro, y el Price es un regalo, como una fiesta de fin de etapa. Que igual te digo en febrero tengo un bajón que flipas, pero no creo que sea tanto eso como el hecho de preguntarme “y ahora, qué hago”. Como bien ha dicho mi equipo siempre, sacas un primer disco y no pasa nada, es el principio de una carrera muy larga, si quieres que lo sea, entonces, ahí va la cuestión: ¿quiero continuar con esta carrera de la forma en la que la he empezado? No lo sé. Precisamente Tulsa teatralizó sus canciones, y tú eres actriz. Para musicales no lo veo, yo estudié teatro musical, y los códigos formales del musical no me interesan tanto como intérprete, pero el hecho de que me haya salido el proyecto de teatro con La Tristura en el CDN para estos meses post Price - porque
tengo muchas ganas de volver a enamorarme del teatro - me hace pensar en que ojalá esto sea el comienzo que haga que mi carrera pueda ser dual. Estos últimos años he hecho música sobre todo, y he dejado muy atrás mi parte de actriz, pero hay una parte de mí que sabe que dedicarme solo a mis canciones no me viene bien, necesito diversificar mi cerebro porque si no me obsesiono y se me va un poco la cabeza. Entonces ojalá sea el teatro mi otra opción. De momento lo veo con ilusión y me gustaría que así fuera. Luego la vida puede dar muchas vueltas y que se me meta en la cabeza ser, yo qué sé, alfarera, pero fantaseo con dirigir, con escribir... estoy un poco ahí, que es algo que en la música me ha faltado. Qué te ha enseñado tu primer disco. La moraleja es que no quiero poner todo mi existir en esta opción. Hay gente que siente que sin su proyecto no es nada.
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do disco, porque si me lo cuento así me asusto. Estoy intentando despistarme a mí misma y contármelo de la manera sana de que tengo ganas de sacarlas todas, las que no entraron en el disco, las nuevas, las que estoy haciendo ahora, y decirme: venga, qué hacemos con todo esto, y ver de qué forma me va a apetecer compartirlas con los demás. Me obsesiona eso porque la forma en la que se suele hacer ahora, las redes... a veces me matan un poco la ilusión. Izaro hablaba aquí precisamente de ese desgaste digital y la sobreexposición. Es que gran parte del peso del marketing de los artistas recae en los propios artistas, y eso es tiempo que no estás empleando en hacer canciones. Eso que más funciona, la parte más orgánica, más de entraña, más de que la gente te vea en pijama en tu casa haciendo tik toks o reels, está haciendo que nos quitemos demasiado tiempo de componer. A mí me asusta, y soy consciente de la energía dedicada junto a mi equipo para idear estrategias de marketing, hacer un calendario de redes... No quiero ser ese tipo de artista. No se me da bien, no me gusta. Quiero irme tres mesas a una cabaña en el bosque a hacer un disco, y si no puedo porque tengo que hacer tantas cosas, me pregunto qué me estaré perdiendo, qué piezas artísticas, qué músicas, qué textos, qué escritos, qué libros no estoy pudiendo crear. Así que estoy buscando la forma de seguir un poco en el juego - porque si desapareces, no comes - sin que se me vaya tanto tiempo. Si estoy un mes sin subir nada a RRSS, que no es nada, mi equipo me da un toque, pero es que no tengo nada que contar, ¿qué hago?
A tanto llega esto, que por hacer su disco, su gira o lo que sea, uno no ve a sus amigos, a su familia, es decir, se están olvidando de todo lo demás, y con Lucero, fue uno de mis grandes descubrimientos. Y es algo que nunca pensé que pasaría, ya sabes, la música es todo lo que yo soy, a mí me define la música... con este primer disco me redefino, porque yo también soy amiga, soy hija, soy compañera, soy ciudadana, soy vecina, y en mi caso perder eso es perder todo lo que me lleva a hacer música. ¿Esto te hace volver al origen? Creo que no. Precisamente ahí es cuando más obsesionada estaba, y creo que nunca antes había sentido esto de querer desapegarme de la música, que no quiere decir que la deje de amar, hablo de ese apego insano que tenemos. Es la primera vez que me doy la libertad de liberarme.
Supongo que vivir más tranquila ayuda a componer más y mejor. Escuché en otro podcast a Pablo Messiez citando a alguien que decía: a veces es más importante vivir una vida poética que hacer poesía. Es mejor encontrar la poesía en el vivir, que encerrarte en tu casa para tratar de generar material poético, música, cine. Y yo no quiero olvidarme de vivir esa vida poética. Me ayuda, además yo no soy una artista muy prolífica, no estoy todo el día haciendo canciones. Necesito vivir mucho para que se me ocurran cosas que contar y convertirlas en canciones. ¿Cómo se encara un silencio de meses? Tengo muchas canciones ahí, y muchas ganas de experimentar con los sonidos, de ser un poco más punki, y que eso me lleve a donde me tenga que llevar. Intento no encararlo en el sentido de hacer un segun-
Es extraño que no se haya generado ya un debate abierto sobre todo esto. Es que por desgracia esto no está en manos de los artistas. Está en la forma de consumo, en las plataformas, en el modelo en el que vivimos. En primer momento pensaba que era cosa mía, pero hablando con otros artistas descubrí que es algo más bien general. La gente está muy cansada, porque están todo el puto día de promo. Es una cuestión más de mercado, del consumidor y de la propia industria. Volviendo a Lucero, Neira dice que es un disco para escuchar del tirón. Me hago consciente, no sé si de que se haya escuchado del tirón o no, pero sí de que no hay una canción favorita por encima de las demás. Cambia mucho entre la gente que escucha el disco, y creo que eso es señal de que se ha escuchado a conciencia. Me emociona que sea así, porque no hemos puesto más cariño a unas canciones que a otras. La gente te tiene en cuenta, por tus canciones, y por tus colaboraciones.
Me hace mucha gracia eso, cuando dices que la gente me tiene en cuenta yo pienso “ah, ¿sí?”, es decir, estoy tan disociada de cómo se me ve fuera, yo siempre pienso que no me conoce ni Dios. En parte me daba un poco de vértigo, pero el Price había que centrarlo en la música, y de hecho todas las colaboraciones, salvo una, no son artistas súper consolidados o súper conocidos, porque desde el principio supe que quería hacerme ese regalo: voy a hacer las canciones como yo quiero, voy a tirar la casa por la ventana, yendo contra presupuestos, contra el tiempo, pero con la premisa de centrarlo todo en la música.. Que siempre lo intento en todos mis bolos, pero en un espacio tan absolutamente increíble, con más razón. Si pensaba en que iba a hacer un Price, directamente me cago, me voy a una montaña y desaparezco. Pensaba en eso, en que mis amigos estarían ahí, que haría música con gente a la que admiro, y que la gente diría eso de “buah, he visto un concierto como los que hace mucho que no veía”, sin una sola puta pista lanzada, con todo tocado en directo. Lo dicho, mi regalo. De colaborar tú a que colaboren contigo. Eso también da que pensar. Tampoco sabía si tantas cosas iban a venirme bien o no, pero todo lo que sea generar comunidad está bien. Y ver que llamas a un Pedro Guerra para invitarle y que te diga “¡claro que sí, qué ilusión!”.
¡cómo que ilusión, que tú eres Pedro Guerra, qué me estás contando! Es muy bonito ver que todavía estamos ahí por la música. Luego contar desde Barcelona con Clara Pella, o desde muchas partes de España con las Marala. Ver que existe esa comunidad que no duda en cogerse un tren desde donde esté para ir a tocar contigo, encima siendo personas a las que admiras tanto... en ese sentido sí que me da un poco de orgullo. Es como cuando dices: si tengo los amigos que tengo es porque lo estoy haciendo bien. Con la música me pasa un poco lo mismo, si tengo cerca a determinados artistas, algo habrá también. Además son artistas que también vienen de abajo. ¿Cómo ves la evolución de esas con las que compartías micros? Lo más bonito es la forma tan orgánica en la que se ha ido dando. La María de la Flor que conocí en su día está siguiendo el camino que más le pega, con circuitos muy concretos. Yoly Saa de repente está en el Benidorm Fest... Me gusta porque lo veo como muy natural, cada una ha sabido labrar su caminito, siendo súper distintos además. Me encanta reunirme con ellas, tenemos de hecho un grupo las tres también con Eva Mcbel, donde compartimos lo que nos pasa, ponemos en común nuestras dudas, nuestras vivencias. Es bonito tener grandes perspectivas de gente que está haciendo música desde si-
tios tan distintos, y ver que todas hemos encontrado, con más o menos medios, la manera de hacer nuestros caminos a medida, y ninguno es mejor o peor. Creo que todas estamos en paz con lo que estamos haciendo, más allá de los números. También me hacen sentir que hay comunidad, que nos sostenemos entre nosotras, y que ahí seguimos después de tantos años, con aquella inocencia de cuando éramos unas chavalas, algunas recién llegadas a Madrid, que decíamos “¡vamos a hacer música!” con toda la ilusión. Y mira, estamos haciendo música, joder, lo hemos conseguido, con todo el dolor y el esfuerzo que ha conllevado. Que cada mes al menos una de nosotras dice “¡lo dejo!”, pero no lo dejamos, seguimos haciendo música, y a mí me emociona verlas así. Qué tendrá la música para conseguir que volvamos una y otra vez a ella. Pues mira, no lo sé (risas). Clara Peya me dijo una vez: Ede, tú esto no lo puedes dejar porque lo necesitas. Tienes la necesidad de crear, de expresar. Hay gente que busca el tipo de vida, pero nosotras lo hacemos por necesidad. Y siempre decimos que estamos hasta el coño, que esta será la última canción o el último disco, y volvemos a caer. Hay una necesidad que es más grande que nosotras mismas. Podrá cambiar la forma en la que haga música, pero jamás podré dejar de hacerla.
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AMATRIA Fotografías: @bea11trice Texto: Dani Pach
De las cenizas es un disco en el que al pop, la electrónica y a los ritmos latinos, se suma ahora el folclore, y no será porque no vengamos avisando de esta tendencia tan necesaria y enriquecedora. Pero este disco también es un resurgir, un “sanar”, y con estos mimbres autobiográficos, nos dimos un paseíto hasta la oficina de Vanana Records (esta vez hemos conseguido entrar por su puerta y no por la de Mondo), donde nos esperaba Joni, mirando la hora pero con una liberación inmensa dentro de sí. Pregunta obligada, ¿cómo estás? Estoy bien, recibiendo ya el feedback del disco, de las nuevas canciones. Noto también que está llegando de otra forma más profunda a la gente. No sé si por las letras o por cómo están escritas, pero lo noto por los mensajes que me envían, que son diferentes, tienen otro tono... parece que está llegando más. El disco es un “paseo” por tus últimos tres años, desde el confinamiento hasta la actualidad. Empieza de hecho en un momento bajo, en un hoyo, y luego hay canciones más oscuras, otras lo son menos, pero tienen ese punto de ritmo que lo enmascara un poco. No parece que haya tanta profundidad dentro, es hedonista, pero dentro hay algo. Qué pasada la intro de Miserere. En realidad no es una armonía mía, no soy tan genio como Gregorio Allegri, pero lo llevo a mi rollo. Esa armonía, que es algo flipante, es del siglo XVII, pero lo paso por la “batidora”. Es cierto que luego he ido metiendo melodías mías, y he ido mezclándolo todo con la idea de hacerlo mío. Lo que me hará mucha ilusión es que la gente baile en modo club una armonía de hace cuatro siglos. Es algo que me flipa. ¿De qué resurge Amatria? De un momento de pérdida. Yo perdí la perspectiva, perdí pie, no sé ni dónde estaba, y creando esto, que también ha sido en ese proceso de seguir perdiéndome... es un proceso que está dentro de sí mismo. En ese punto he llegado a componer y a escribir estas canciones que, en cierto modo, es como hacer algo bueno de algo malo. Conseguir contar que estás mal cuando estás mal para que a partir
de ahí se puedan sacar cosas positivas. Cómo se traduce ese proceso en el ritmo de grabación. Ha habido canciones que se han grabado antes, de hecho la primera la empecé a grabar en septiembre de 2021, pero eran días sueltos donde empezaba a tantear. Yo no estaba bien e iba entrando poco a poco. El grueso del disco se grabó justo antes del pasado verano, entre mayo y junio, y en julio se empezó a mezclar. Pero sí que ha habido sesiones de estudio. Dentro de las novedades de este disco, una son las colaboraciones. La de Siloé surgió porque coincidimos en varios festivales en muy poco tiempo, tres festis en apenas tres meses, y siempre tocábamos unos después de los otros, es decir, nos veíamos. Me surgió la idea después de tocar, ya que después tenía que grabar Lagartija, y entonces ahí lo ejecuté. Pensaba “joder, si es la voz de Fito en esa segunda estrofa...” que es además de mis partes favoritas del disco. La escuchó, le gustó, me dijo que sí, y nos pusimos con ello. Siloé además ha ido evolucionando también hacia la electrónica. Al respecto de su proceso, fíjate que yo tengo la sensación de que hubo un momento en el que eran más electrónicos que con lo que están haciendo ahora. Ahora lo veo como más de autor, es una percepción personal, claro, por las letras... encima cada vez componen mejor.
¿Y en el caso de Paula? Con Paula Serrano coincidimos en un festival. Ella iba con su banda y en la prueba de sonido la escuché. En realidad ya había escuchado algo para investigar quiénes tocaban, pero el caso es que me encantó el timbre, y creí que esa voz podía quedar bien en alguno de los temas. Le pasé varios, y fue ella la que eligió Sol y Sombra, que era el que yo quería que eligiera, así que genial. Hay muchos contrastes, de hecho, en la segunda parte del disco hay un techno pop manchego y una nana. ¡Y encajan bien! Es que mi vida ha sido así estos años. El Techno Manchego es una canción sin armonías, y el asiejque vino rodado. Me vino ese estribillo, y a partir de ahí hice la letra, hablando de mi yo de dieciséis años yendo por Ciudad Real, por La Pandorga, en mi tierra, de fiesta; la nana es precisamente lo que le canto a mi hijo por las noches. Empecé a cantarle esa melodía, y como lo hacía todas las noches se fue haciendo canción. Le fui poniendo letra y poco a poco me fui diciendo “hey, aquí hay un tema, y si hago una estructura tendré una nana”, así que la grabé. En un principio la armonicé con guitarra, pero luego en el estudio la escuché en piano, y nada más escucharla así quise grabarla directamente de esa manera. Le pegaba más, y así surgió. Qué queda del Amatria de Chinches, de esos himnos indie históricos.
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Siempre habrá algo, porque al fin.y al cabo soy yo, pero la persona se transforma. Con Chinches pasé una época en la que la rechazaba un poco, pero desde hace bastante tiempo me encanta tocarla en directo, sé el sentido que tiene, y en aquel momento era lo que me pasaba y quería contarlo así. Ahora me pasan otras cosas y quiero contarlas de otra manera. Hay canciones que guardan esa esencia, por ejemplo, Donde me lleva empieza con un bajo, tiene una estructura un poco parecida... Algo queda, pero se transforma. Siempre te asociamos a festis, pero ya tienes salas cerradas en Madrid y en Lorca. Cómo llevarás esto a tu show. Es complicado. Tengo claro cómo quiero que empiece, cómo quiero que se desarrolle y cómo quiero que termine. Lo que no quiero es renunciar a nada, quiero meter canciones de antes, meter algún guiño en lo que tenga que descartar... Iré encajando las texturas, pero quiero que haya contrastes. Tengo mucho para jugar. Una sala da más pie al riesgo. Al final en una sala haces lo que tú quieres hacer, y el que viene sabe que va a escuchar canciones que no escucha en un festival. En los festis la gente no viene solo a verte a ti, y tienes que ir a la yugular. Para organizarme, tengo un excel con los tiempos, el set list, con anotaciones para el lucero, el técnico... nos sirve para todo el equipo. Siempre hay que hacer tres minutos menos de lo que te hayan dicho. Arriesgaremos en salas e iremos puliendo.
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NAT SIMONS ROCK 70S, PUNK Y GLAM RODEADA DE GUERRERAS
Descubrimos el proyecto de Nat Simons en enero de 2017, en la sala Costello de Madrid. Presentaba en acústico un puñadito de nuevas canciones antes de “hacer las Américas” para grabar el que sería su tercer disco (Lights, 2018) en EEUU. Antes de aquello, la artista madrileña ya había actuado en Primavera Sound (2012), y había empezado a ligar su nombre artístico al de Gary Louis y The Jayhawks. Nos enganchamos a su gran canción Happiness - en esas estamos todavía -, y seguimos con atención su evolución del folk al pop y rock en Felinas (2021), con un Big Bang loquísimo junto a Anni B Sweet como ejemplo perfecto para entender que ahí empezaba una etapa, un camino. Hoy cae en nuestras manos su nuevo disco, y se palpa la carretera a todos los niveles en la revisión de cada una de las canciones elegidas. Este disco, además de ser 100% independiente, se autofinanció vía mecenazgo, y cuenta con grandes colaboraciones de artistas nacionales e internacionales, entre las que destaca Cherie Currie, de The Runaways. El arte del disco es maravilloso, obra de Ata Lassalle, y viene acompañado de un libro lleno de conversaciones con artistas de la talla de Lucinda Williams, Margo Price u otra gran guerrera como Lydia Lunch. Parece un sueño hecho realidad para aquella Nat Simons emocionada por un inminente viaje a Durham que lo cambiaría todo. Esperamos nuevos capítulos, Nat.
Texto: Dani Pach Fotografía: Juan Pérez-Fajardo
Nat Simons: Felinas. (Beatclap) Es una brutalidad empezar un disco así versionando un tema de The Runaways junto a su cantante. Partiendo de ahí, tanto en las trabajadas versiones como en las revisiones de las canciones de Nat Simons se suman a la causa Vega, Rufus T. Firefly, Repion, Anni B Sweet, Los Estanques, Nina de Morgan, Aurora Beltrán, Eva Ryjlen, Rebeca Jiménez, Miss Raisa y Spooky Velvet. Se puede jugar con un hit de Blondie para continuar pasándose la vida con uno de los grandes temas de Luz Casal, y ya por entonces te empiezas a dar cuenta de lo increiblemente bien que encajan las voces con las canciones conforme avanza el disco. Estamos in love con Pequeña guerra estelar, pero esa guinda final titulada Macabro plan galego termina de llenarnos el alma, incluyendo la voz de Xiana Vera, una personita de apenas diez años. Este es un disco valiente, un homenaje y una alegría inmensa.
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Fotografías: @bea11trice Texto: Dani Pach
TUTUPÁ
Tronco
Estas dos personitas de la derecha son hermanos, son súper majetes además, y en noviembre publicaron un nuevo trabajo con su banda, Tronco, llamado Tutupá, que incluye catorce canciones en las que hablan de amor, pero también de comida - a mí esto me encanta -, de dinero, de animales, e incluso del tiempo que pasa. Y hablando del tiempo, nos fuimos en el día más lluvioso de la historia a la Sala el Sol para que nos contasen qué tal les va la vida ahora. Vuestro nuevo disco es... ¿más maduro? Conxita: no había pensado en que pudiese ser más maduro, aunque sí que es verdad que conforme pasan los años, vamos creciendo y se supone que madurando. Sí que me veo menos ajada por la vida, y también es cierto que no es lo mismo componer con veintidos años que con treinta. Fermí: cada disco siempre trae novedades e ir un pasito más allá, alejándonos de lo amateur. Eloy es el productor de todos los discos de Tronco, y es el grupo que ha producido en serio. Somos tres en realidad porque es su proyecto también. Entonces, cada disco es un reto para ir haciendo las cosas mejor, y quizás eso es lo “maduro”. Seguís grabando en casa, claro. F: en casa de Eloy en realidad, y con un micrófono lo hicimos prácticamente todo. Era un Neumann U87, y es uno de los protagonistas de este disco. Fotografía por: @bea11trice
Parece un disco muy limpio además. F: todo es súper analógico, no hay midis, a lo mejor hay alguna base de ritmos, pero todo se graba por pistas, mientras suena se está grabando, y por eso no puede sonar muy electrónico. Suena más bien cálido y sobre todo casero. C: tanto para Eloy, como para Fermí y para mí, nos gusta respetar el sonido al máximo. Si uno tiene que parar de cantar para coger aire, tal vez lo normal sería empastarlo para que no suene la respiración, pero los tres estamos de acuerdo en que no hay que esconder que se ha respirado. Y si hay un pequeño desajuste en el tono, no pasa nada, porque es una cosa natural. F: y somos muy fans de la primera toma, y muy pocos músicos hacen esto de quedarse con la primera. C: queremos mucho a los sonidos tal cual son, los queremos a todos por igual. Amigos sonidos, no temáis, estáis bien aquí. Algunas veces incluso se cuela de fondo, por ejemplo, un ladrido de un perro, o el sonido de una moto, y Eloy no solo no las elimina, sino que las deja como escondidas detrás de una capa. En las capas de sonido hay muchas cosas que no son perceptibles como en la escucha final, pero si le fuéramos quitando a la canción las capas de la cebolla, veríamos un montón de moviditas, que en realidad es
algo que nos divierte mucho. F: hay un concepto que define estas ideas, que es el error creativo. ¿Y esa esencia se pega en el directo? F: pues exactamente igual (risas), en los directos no nos da vergüenza repetir una canción si nos equivocamos. De alguna manera, forma parte del show que nosotros presentamos, que no tiene pretensiones de ser perfecto. El error está a la vista, jugamos con él y es una de las estrategias al final para generar cercanía, complicidad con el público. C: a mí sí me da vergüenza equivocarme, entiendo que las personas tenemos nuestros fallos y no pasa nada, pero yo prefiero no equivocarme y hacerlo perfecto, entonarlo todo. En las grabaciones sí que nos hemos podido encariñar de algún que otro fallo, pero el directo es muy diferente al disco, y aunque con ambas cosas nos sentimos identificados, realmente no se parece en nada. Somos una guitarra y dos voces. Y ahora incorporamos una melódica. F: Conxita tiene todo un sistema de pegatinas que se las pone en las notas, y a través de ese sistema sabe tocar las melodías. C: es un método infalible. Con este sistema cualquiera puede tocar si conoce el código de las etiquetas. Bueno, también hemos incorporado un faristol. Estamos intentando desarrollar mejor los setlist para que no se nos olviden decir ciertas cosas, como una explicación añadida a las canciones. F: en el directo también nos batimos en duelo Conxita y yo. Para cada concierto ponemos una temática, que es algo que ya hacíamos en un show que montamos en pandemia (Late show dominical del Tronco), entonces cada uno nos preparamos una canción y ninguno conoce la del otro. Es muy divertido y hace que cada concierto sea diferente. C: y todo esto no tiene nada que ver con la pregunta (risas).
Habéis vuelto a la autoedición con este disco. Contadme contras y pros: C: toda la burocracia, subir una canción a una distribuidora digital, hacer el trámite de registrarla... es mucho más difícil todo eso que escribir una canción. La burocracia es un rollo. F: te lo tienes que montar todo tú, claro, y encontrar quien te haga la distribución digital y física... todo cuesta mucho dinero, y luego la comunicación, la prensa, la energía, mucho tiempo de reuniones... C: lo bueno es que estamos aprendiendo muchísimo de un mundo con el que nos relacionábamos de una forma menos consciente. Al autoeditarte entiendes mejor las cosas, aprendes mucho más. En mi caso particular, desde hace años autoedito mis propios fanzines, mis dibujos, y teníamos ganas de probar a hacer lo mismo con la música. Te espabilas trabajando así. F: autoeditarse nos ha hecho recuperar un poco la ilusión en esto, porque nos ayuda a valorarlo mucho más. Te unes más a tu propio proyecto. C: y es muy gratificante notar que tienes el timón de tu barco. aunque a veces puedas pensar en saltar igualmente (risas). En Tutupá tenéis una colaboración, la de Candela Escobar, y un epílogo increíble. F: Candela es amiga nuestra, de Barcelona, hace canciones muy bonitas, y Tronco siempre ha sido un proyecto de amigos. C: yo conocí a Candela porque era amiga de Fermí, y se la robé. Admiro mucho su trabajo, y yo había empezado a escribir una canción - quien la escuche ya sabrá que es para un buen amigo - y me apetecía probar a dejarla en manos de otra persona. Me gusta mucho cómo escribe Candela, como entiende la música, y se la pasé para que me echara un cable si le apetecía. Ella continuó con la letra, y rápidamente la sentí como muy propia.
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F: en este disco teníamos ganas de incluir alguna colaboración. Al final no salió mucho, pero hay unas cuantas: Sergio de Muyayo toca el timple en Burbujas de amor, Miguel Serra dice un par de frases en No te volveré a ver... C: al final es una tendencia, tengo la sensación de que en los últimos años está todo el mundo más abierto a colaborar, y te da menos miedo proponerlo. Cuando empezábamos ni se me pasaba por la cabeza pedir a nadie algo así, y ver que se hace tanto, me ha ayudado a entender que no pasa nada por pedirlo. Y con respecto al Epílogo, a esa versión del Bookends de Simon & Garfunkel que cierra el disco, es una canción que a nuestra mandre siempre le ha gustado mucho, y a nosotros también. F: ya en el anterior disco habíamos hecho la versión de I am a rock, y queríamos continuar con otra a modo de secuela. C: somos gente de costumbres, tradicionales, a mí me gusta además adaptar la letra de las canciones, es algo genial, pero es que si además lo que adaptas es un súper temazo, es muy disfrutable. F: encima está grabado con un piano que tiene Eloy medio desafinado en casa. Es el único piano de pared que sale en el disco, y diría que es la única canción con piano de Tronco. No recuerdo ninguna otra. C: los Simon & Garfunkel han tenido suerte. “También saben cantar enfadados” es la frase de vuestra newsletter, ¡pero yo os veo súper felices! F: ¡somos hermanos, tío, es normal! C: somos hermanos y al mismo tiempo somos profesionales. Puedo dar un concierto con Fermí estando de buen rollo, lo hemos hecho mil veces, pero también puedo hacerlo enfadada con él porque cuando empieza el concierto yo dejo el enfado a un lado, hago el concierto y de vez en cuando le echo una mirada en plan “que sepas que esto no se ha acabado aquí”. No es lo habitual, pero alguna vez ha pasado y entonces sé hacerlo. F: alguna vez hemos estado a punto de cancelar algún concierto, pero nunca llegó la sangre al río (risas). Al final también hace mella la convivencia. C: ¡y hasta aquí podemos leer!
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El estreno sold-outer en este Inverfest 2024 no podía tener otros protagonistas. Nuestros perdedores favoritos, siendo tendencia prácticamente a diario y estando de un dulce desmonunal, estrenaban su primer lleno en La Riviera con galones y un equipo de diez, dentro y fuera del escenario. Veintiuno tenía preparado un show por momentos irreverente, por momentos extraordinario en lo emocional, contando además con las imprescindibles colaboraciones de Chica Sobresalto y los argentinos Silvestre y la Naranja, ese gran descubrimiento internacional que se encargó además de abrir la velada. Entre el público hemos visto a personas llorar de felicidad, y ese es el gran triunfo de los de Toledo, que han trabajado y perserverado mucho en su idea de hacer canciones tan tristes como luminosas, en las que también hay sitio para el amor, las frustraciones y la superación personal.
El de Ivan Ferreiro en el Wizink ha sido de los conciertos más bonitos y especiales a los que hemos podido asistir en nuestra vida. ¡Y no hemos ido a pocos! El de Nigrán, visiblemente emocionado nada más salir al escenario, ofreció junto a su hermano y sus músicos de confianza un recital en el que no se dejó absolutamente ninguna canción de las que uno desearía escuchar siempre en vivo. No en vano, Iván hizo un recorrido exquisito por el tiempo y la distancia de sus discos en solitario, recuperando muchas canciones y volviendo a los Piratas para deleitarnos con sus clásicos. No podían faltar en una noche tan bonita, grandes nombres como Santi Balmes o Juancho Marqués, además de los minutos con Zahara y Perarnau, que cerraban el círculo de esta reunión de amigos irrepetible que nos tuvo a todos en vilo, salvo a Ricky Falkner, la persona que mejor estaba controlando el cotarro con sobriedad y mucho talante. Esta trinchera pop inmensa deja en muy buen lugar ese último trabajo del gallego, cuyas canciones fueron coreadas por una multitud rendida a la causa.
Los entendidos de los grandes conceptos de la actualidad, definieron este concierto como un auténtico glow up, y es que este trío - a los que se une Jordi en directo - suele brillar, pero lo de La Riviera ha sido una barbaridad. Pocas bandas se lo pasan tan bien en sus propios directos, y más cuando al glam y a la psicodelia (¡ha vuelto el sitar!) le suman un pop desacomplejado que deshinibe a la peña para ponerse a cantárselo todo, lo conozcan o no. El anticiclón Sidonie avanza fuerte en unos tiempos nada sencillos para las bandas “de toda la vida”, y si tienen que hacer que la gente cante Wonderwall para terminar de vernise arriba, pues lo hacen. Lo de que Marc prácticamente se colgase de la palmera también tuvo lo suyo, pero lo importante es que quizás estemos ante la mejor versión de la banda de Barcelona, que ha sabido actualizar su sonido durante todos estos años sin salirse de él. Una cosa de locos.
Quién le iba a decir a Nuno que en la presentación de su segundo disco en La Salvaje de Oviedo se iba casi a partir la boca con el micro en una de esas míticas salidas al público del infierno. Tampoco es fácil lanzarse a hacer una gira estatal por salas medianas o pequeñas y que funcione, pero en el caso del artista de O Valadouro, las cosas parecen marchar de manera notable allá donde va, siempre rodeado además de grandes artistas y mejores amigos. ¡Algo terá o rapaz! Nos quitamos el sombrero con la propuesta cada vez más elaborada - aunque él vaya de que no -, junto a sus inseparables mariagrep y Clara Redondo, que ya empieza a calar en muchos puntos del país y que en Oviedo se saldó con un “no hay billetes” para vivir un buen rato de pogueo constante y sin ningún sentido. En la Sold Out podemos decir que le entrevistamos antes que Ariel Rot, que conste.
MORGAN
Si tuviésemos que elegir algo que fuese eterno, sin duda nos quedaríamos con la inocencia y la vergüenza constante y tierna de Nina, una de las grandes artistas de este país, un referente, que se muere de la incomodidad incluso para pasearse por el centro de esos escenarios que se rinden a ella. En la Sala Acapulco de Gijón no se iba a dar la excepción, con unos Morgan casi perfectos que iban despidiendo ese “the river tour” que tantas alegrías les ha dado. En los escenarios pequeños no hay sitio para las Golden Girls, pero eso no evita que sigan siendo esa banda que cautiva desde la excelencia en lo instrumental y lo vocal, sin perder un solo punto de emoción, intensidad y expresión en todo lo que hacen. Ahora les espera casi de forma inminente dos fechas en Madrid, en el Circo Price y La Riviera, también en el mágico Inverfest.
! 3 ’2 t u O d l o S NIÑOS MUTANTES LUIS BREA CHICA SOBRESALTO CELIA BECKS MARÍA DE JUAN ARDE BOGOTÁ GRANDE AMORE MARTA MOVIDAS RODRIGO CUEVAS ANABEL LEE QUIQUE GONZALEZ PIPIOLAS VEINTIUNO SHINOVA VERA FAUNA CIUDAD JARA MAREN THE SOUNDS MERINO LA NIÑA PARACAÍDAS CLAUDIA HALLEY HENKO KUVE INAZIO LA M.O.D.A. NADIA SHEIKH CARRERA BLANCA ALFREDO GONZÁLEZ TULSA CLAIM IZARO CAPITÁN SUNRISE FIN DEL MUNDO NEVERLAND BARI SE HA PERDIDO UN NIÑO CLAIM LOS MARCIANOS NUNATAK BLOODYMEL TRAVESÍA AMARTE SHEGO BRAVO MALDONADO VALMARA CALA VENTO MONSTRUOPICALES GLAS MI CAPITÁN IVÁN FERREIRO VALIENTE BOSQUE VAHO GRASIAS AUGUSTA SONORA ALARMANTIKS! MÓNICA MORADO FRANK GÁLVEZ KORA QUINTO ELEMENTO THE NEW RAEMON THE RAPANTS ANOTHER WASTED YEAR VICTORIAS SILOÉ LOS ZIGARROS FEATHERWEIGHT JENNY & THE MEXICATS POL WAGNER MELENAS DELGADO PAU VEGAS LOS FLAMINGOS VALIRA CARMEN 113 NIÑA POLACA ULTRAZUL AXOLOTES MEXICANOS MONTANÉ RADIO PALMER MARGARITA QUEBRADA TU OTRA BONITA DELSOL MADBEL MONTESCO SIDONIE EVA CALERO IDOLOS DEL PARQUE REYS FLECHA VALONA LIGULA BUM MOTION CLUB ÁNGEL STANICH HELEN & SHANNA DELTA XOEL LÓPEZ LUIS FERCÁN SARRIA DELORENZO RIPOLL MAURI SOFÍA LAFUENTE CRISTINA RUBIO MOROCHOS LUCY MORRY MIKEL IZAL
Bigote Chino - La Vida explota. (Lunar Discos)
Volavent - Tan a gusto. (Acqustic)
En cuanto leímos “Murcia” y “Los Últimos Bañistas” en sus bios, pulsamos el botón de leer más, y nos encontramos con un primer larga duración que debería estar dando mucho más que hablar, a juzgar por sus teclados psicodélicos y melodías pop de enganchada total. ¡Si eres un poco poppie, llévate este disco a tus guateques! Vas a triunfar seguro, por muchos motivos, entre los que se encuentra la colaboración de Alondra Bentley en Si es contigo. A tope de crítica social y cositas sesenteras, ya nos hemos hecho un puñadito de canciones favoritas, entre las que mencionamos Hazlo divertido, Ella lo quiso así o Pared de hielo, ideales para un directo de esos con mucho humo y puentes infinitos. El arte ha sido cosa del ilustrador - y mil cosas más Enrique Guillamón, y ya solo deseamos que se lancen a las salas para que vayas a verles.
Esta nueva canción de la banda valenciana se ha colado en nuestras cabezas sin llamar, ni preguntar, a lo descarado. ¡Qué desfachatez! Volavent no quiere que pare la rueda que empezó a girar más que nunca en un 2023 lleno de grandes conciertos y buenísimas noticias, y se sacan de la nada este as pop rock de la manga, con sus estribillos bien pegadizos y una buena ración de intensidad. El título no engaña en estos cuatro minutos de homenaje a los pequeños detalles que nos hacen estar mejor que nunca. A veces solo necesitamos un café, una peli o nuestra canción favorita sonando en un bar, para que en nuestro interior algo haga clic y nos sintamos más a gusto que nunca, disfrutando de unos segundos que dan sentido a días enteros. Atentos, amigos de Zaragoza, Murcia, Valencia o Madrid, que esta gente va para allá con gusto.
ivansan - como un rayo. (autoeditado)
JJ Fuentes (& Reincidentes & Diego Vasallo) - Madre, anoche en las trincheras. (Beatclap)
Se nos traspapelan los lanzamientos, y no queríamos dejarnos atrás este exquisito primer EP del artista lugués afincado en Madrid, que ha hecho de los sentimientos y el amor - y de todo lo que le rodea - la piedra angular de su proyecto musical. Son cinco canciones que representan precisamente las diferentes etapas del amor, empezando por ese peligro constante en el que dos personas no pueden evitar buscarse todo el rato, y continuando con un punto de inflexión llamado tormenta, en el que el paso de la tristeza a la esperanza se representa en modo de luxe en lo instrumental. Nuestra pista preferida es si te vas, por sus voces armonizadas, por su mensaje, por su piano clásico y porque además se grabó en una sola toma. Vamos, que para los sold-outers es la maravilla del disco. La segunda parte del EP es incluso más trascendental, con una culpa llena de transiciones maravillosas, y una poética tregua que se encarga, a modo de epílogo, de volver sobre nuestros pasos para dejar constancia de lo imprevisible que es este sentimiento tan intenso. Tras actuar en Madrid y en Lugo, ponemos velitas para verle pronto.
Escuchamos de vez en cuando eso de que no hay relevo en lo relativo al rock español y la canción de autor, y aquí hay un ejemplo buenísimo de que quizás sea una afirmación errónea. El de Roquetas de Mar sigue desgranando pedacitos de su esperado trabajo El Heredero, y tras las canciones junto a Álvaro Urquijo y los Marea, ahora nos enseña un tercer adelanto en el que la sobrada de nivel empieza a ponerse seria. Eminencias como Reincidentes y Diego Vasallo se unen a la causa para esta revisión de la clásica versión que incluyó en el disco Cuestión de honor (2019). Nos flipa todo, desde el cuidado del arte de Ana Lázaro hasta lo acertado de un tema tendencia en estos tiempos de ida de olla política. Estaremos expectantes para el próximo capítulo del artista almeriense, que de momento está llamando la atención de muchísima gente, esperando que el disco salga cuanto antes, y que se presente con todas esas colaboraciones leyenda para vivir un momento inolvidable del rock español. Lo necesitamos.
Ale Acosta feat. Valeria Castro - La Ceniza. (Warner Music) Insistimos, ¡este dúo canario no lo habríamos imaginado en la vida! Ale Acosta (Mojo Project, Fuel Fandango) libera este segundo adelanto del que será su primer disco en solitario, y lo hace tirando de electrónica con un rollazo bailable de locos, y contando además junto a una de esas artistas que más nos ha emocionado de un tiempo a esta parte. Valeria Castro pone así su voz en una composición elegante, profunda y con ese punto folk tan característico en la trayectoria de ambos artistas. Esta canción “empezó a nacer” hace tres años y es una muestra más de cómo los estilos se fusionan, se difuminan las líneas y todo parece posible. Y como bien dicen, apunta al pecho para ser escuchada desde fuera hacia adentro. En la mezcla y master está un viejo conocido, Ed id Dead, y el clip es maravilloso.
Vicente Calderón - Dinero, droga, documentación. (Subterfuge) ¡Frenético! Estos gamberros e insolentes - y cómo sonríen además los cabrones - se estrenan en la familia Subter con un temita lleno de irreverencias para avisar desde ya mismo de qué va su movida. Para ello se valen incluso de referencias a algunos personajes de Ibáñez junto a detallitos punseteros. Amantes de la parodia y de decir las cosas como son, tiran de sátira y de versos súper crudos y divertidos, en una canción de apenas tres minutos en los que da tiempo incluso a un pequeño respiro, al más puro estilo The Buggles. Con apenas dos años de vida, esta formación parece preparada para meter un poco de caña, dentro de esa nueva generación de artistas sobradamente preparados, apostando por la crítica social pero sin dejar de lado las letras de desamor y relaciones mierder. Esta pista pertenece a algo más grande y especial de lo que prometen informar pronto. Por mí que monten bolo en la Wurli el finde. Allí estarémos.
¡LAS RESEÑITAS! 38
Fotografía y texto: Dani Pach
Parafraseando - y cambiando un poco su sentido - el título de la canción más reciente de Sienna, y dejando a un lado por un segundo algo tan importante como los derechos y retribuciones justas a los artistas, es una pasada esta vida nuestra en la que tenemos acceso a absolutamente toda la música del mundo desde el momento en el que se publica. Sientes el anhelo de pulsar el botón rojo para atrapar canciones de la radio y de los videojuegos en cintas de cassette, lo sé, pero no lo cambias por el ahora, y lo sabes. Al cierre de este número 18, sin ir más lejos, se están lanzando nuevas canciones de artistas como Bigott o La Habitación Roja, y habrán estrenado disco Delaporte y Las Odio entre otras, un percal que daría para hacer otro número en enero totalmente diferente. En ese número entrarían, sin duda, las despedidas de los escenarios de Second, Niños Mutantes o Havalina, los nombres más conocidos de una lista terrible en 2023 a la que se unen Moito!, Zoo, y todas esas bandas que se han ido sin avisar a nadie (y son muchísimas). Por eso, gente, carpe diem, ponte tu vinilo, tu bandcamp, tus auriculares o lo que tengas más a mano, y dale a esa musiquita que te arregla por dentro a su manera. Y ya que estás, ve a las salas, que El Perro en Madrid está de aniversario y ofrece una programación brutal, los argentinos Bestia Bebé van a actuar en La Salvaje de Oviedo, Shego estarán en la Sala X sevillana, Eva Sola actuará en la Sidecar de Barcelona (hablando de carpe diem...), en la Musik de Murcia compartirán escenario los Morning Drivers junto a Lücky Dückes, Miranda y Marwan - estos por separado, claro - se subirán al escenario en La Fábrica de Chocolate de Vigo y Tarque estará en la Moon valenciana. Una locura de planes allá donde estés porque, insisto, esto no es el cielo, pero casi, y hay que aprovecharlo. Por cierto, si vas a un concierto intenta hablar lo mínimo, que el artista no ha venido a entretenerte como si fuese un niñero. Si conoces al artista, cántatelo todo, y si no le conoces pues atiende, que igual se te abre un universo de luz y color. Pero por el amor de Kurt Cobain, no hables, no le estropees la experiencia a los demás, porfa.
Paul Klee: Casa Giratoria (1921). Cala Vento Casa Linda (2023)
LA CONTRA
"Pero tú las has comprado todas pendiente de las modas y de tu porvenir...”