QUIQUE GONZÁLEZ PARQUESVR SOFÍA COMAS NUEVA TRAGEDIA RATA
IGUAL ME MATAS ALFREDO GONZÁLEZ LINA DE SOL ALDHARA ASHLEYS
MARINA PAREDES EL MOMENTO INCÓMODO MARA DE LA CASA PABLOPATODO EL HOMBRE QUE SE ENAMORÓ DE LA LUNA ANDREA SANTIAGO
Con apenas un par de años de vida, esta descarada banda madrileña que tira del rock, aunque también del punk e incluso del stoner, nos sorprende estos días con sus primeros ocho temas recopilados en un disco de muy alto nivel que entra también por los ojos gracias a la foto de portada de Alexandra Yermakova El control de la rabia en letras e instrumentos es encomiable, de hecho, resulta incluso divertido más allá de la evidencia bailable, para tratar temas tendencia para las bandas de nuestros días como la ansiedad, el amor y el desmantelamiento de la vida decente. La razón por la que traemos a estos chavales a nuestras páginas tiene mucho que ver con meternos al metro y rodearnos de gente maleducada e indeseable mientras empieza a sonar Buen provecho en nuestros auriculares ¡Es una jodida y absoluta revelación! ¡Queremos incendiar ese puto vagón! La ironía lo envuelve todo en estos veinticinco minutos de zozobra glutamática en los que cada pista tira a dar sin complejos y, por supuesto, sin filtros de ningún tipo. El ejemplo de más mala hostia quizás sea Airbnb, que nos toca a muchos de cerca además, y que refleja el surrealista presente que habitamos, entre caseros piratas, fondos buitres y pisos que en realidad son buhardillas con más humedad que luz. Si esa canción ha hecho que entrases en el universo de Igual me matas, no te quedes ahí parado, porque Nomedalavida es otro himno perfecto para que pongas palabras a lo bien que gestionas tus días en medio del caos que muy a tu pesar también alimentas. Ver de cara la realidad nunca había parecido tan sencillo gracias a esta peña, que pese a todo tiene tiempo para criticar las redes y la nula empatía de la gente en Ghosteo, y también para ponerse intensitos de temperatura (y quizás también de consciente toxicidad) en Todo natural La decepción sentimental se titula BAILE INoLVIDABLE, tema que puede hilar perfectamente con la pegadiza Me gustabas más antes, unos minutos reflexivos que hacen además de preludio ideal para los silbidos y letras de añoranza de No vale la pena, la prueba definitiva de que estos chavales sienten además de padecer ¡Qué gran LP! Igual deberías escucharles cuanto antes
PARA ENTRAR A VIVIR
En este primer álbum, Igual me matas se han puesto en manos de Edu Molina de Garlic Records en la producción, contando además con Pedro Vinuela en lo relativo al mastering. Les abriga el sello Entrebotones y cuentan con el curro de Pat Donohoe (junto a Alexandra) en foto y vídeo. Estamos ante un trabajo sincero, directo, cañero (en todos los sentidos) y muy honesto que entra como pocos en una primera escucha. Suena a cliché pero es lo que hay. Si necesitas algo más para convencerte de pulsar el play, puedes ponerte el divertido y sonrojante vídeo de Airbnb, dirigido por Anna Nadzion.
¡Al fin todo el mundo habla de ellos! El dúo más loco del rock nacional lanzó hace apenas unos días su primer larga duración, NO ME QUIERO MORIR NUNCA (Sony Music), haciendo todavía más pronunciada la divertida y rebelde brecha que Daniel Sabater y Félix Esteban empezaron a abrir hace algo más de un año para volver al origen, a las salas, a la peña pegada al escenario, a los colegas sacando birras del backstage En aquellos días en los que montaban conciertos sin decir ni quiénes eran ni qué hacían, canciones como Tus mierdas o Tengo una cosa en la cartera empezaron a perforar oídos antes de cristalizar en un EP, NIÑATO, que hoy ya es historia de lo incendiario Ya lo estaban, pero ahora más que nunca, RATA ya están entre nosotros.
Para celebrar que los planes han terminado saliendo especialmente bien, el dúo murciano montó un buen sarao en Madrid, atiborrando a la peña de patatas fritas y hamburguesas, tratando de reengancharles además a los videojuegos con los que crecimos. Todo valía para poner la guinda a otro show celebrado por sus cada vez mayor número de fieles rateros. Canciones tan coreadas como BORRACHO o YO TAMBIÉN PENSABA QUE SÍ son ya nuestra razón de ser cuando se hace de día y nos toca coger el metro de camino a nuestra bendita cama.
En torno al disco hay diversos nombres propios de obligada mención, empezando por el curro en la mezcla y el master de la gran Genevieve Bennets y siguiendo por las letras de Walls en HACER EL AMOR y DE MAL EN PEOR, Luz Abril (Trashi) en TIPOS DUROS y Gonzalo Boatas (Karavana) en OJALÁ Luz se encargó también de la portada, por lo que todo queda en casa y el resultado es gasolina premium a una banda a la que, en el fondo, todo le da igual y precisamente por esa razón se la está poniendo todo Dios tanto para ir a currar como para envenenar un botellón
La nueva generación de jóvenes bandas de guitarras aupa también a un dúo que va en el primer vagón del rock marcando el ritmo sin hacer demasiado ruido. En la Sold Out les descubrimos dándolo todo en la Sala El Sol hace un tiempo y el futuro les tiene reservada una importante fecha en la Sala Mon el 5 de noviembre para presentar el que será su segundo álbum. Selu y Gome, Nadie Patín en definitiva, nos invitaron a un café para charlar de todo lo que se viene, ya con Fenomenal sonando, al fin, de fondo.
¿Cómo están Selu y Gome hoy?
¡Estamos fenomenal! Esto es lo que debemos responder además ya con ese último single fuera. Ilusionados, enseñando poco a poco el segundo disco del que ya el primer single funcionó muy guay.
Hablemos de Fenomenal, ese segundo adelanto, ya que lo mentáis. En primer lugar debemos decir que caminamos hacia un disco más liberador, menos llorón, si quieres, más divertido... Hemos madurado en ese aspecto, antes éramos unos llorones y ahora seguimos llorando pero haciendo canciones más alegres. Intentamos, y con Fenomenal era la idea, dar valor al momento, a intentar no rallarnos... Ahora escuchamos canciones antiguas que contienen tanta rallada y pensamos: ¡joder, pero si estamos de puta madre! Y siendo conscientes de que son canciones tan tristes, a veces nos da como cierto apuro tocarlas en los conciertos.
Son demasiado tristonas y nosotros no estamos así ahora mismo. Este nuevo single es más simple en el buen sentido de la palabra: estoy de puta madre, si volviera a nacer haría las mismas cosas, que nada es tan malo como parece y que si estás aquí con tu gente es un cosa de locos.
En el EP El boquete (2020) hay mucha mala leche, el disco homónimo (2023) es muy Planetas, un poquito oscuro, y esta nueva etapa con singles como Volver a casa es otro rollo. Se hizo la luz. Con Volver a casa, y ya con Rápido rápido rápido! se da un punto de inflexión en nosotros, al dar con la clave, con el tipo de canción que más nos representa. Nadie Patín empezó prácticamente cuando se publicó ese EP, eran las primeras canciones que hacíamos en nuestra vida, que, de hecho, no las teníamos ni terminadas y ya las estábamos grabando en el estudio sin siquiera saber tocar. Cuando grabas canciones por primera vez, sin haber hecho nada parecido antes, te parece la hostia por el simple hecho de que algo que has hecho tú suena medio profesional, pero luego con los años le vas dando vueltas a lo que te representa y lo que no. Aquello sí nos representaba en una etapa en la que nos gustaba más el ruido, el flow de Los Planetas (que nos sigue gustando), pero sí que cada vez más hemos intentado acercarnos a algo que nos represente, no a lo que hemos escuchado en un momento dado, sino a lo que somos nosotros.
Intentamos acercarnos a nosotros mismos y por eso la movida de Volver a casa. Estamos intentando llevar esto a todos los niveles, a la manera de currar, a la gente con la que trabajamos, que es peña que está desde el principio, amigos, familia. Hemos currado con peña de fuera y todo genial, por supuesto, pero hemos llegado a un punto en el que nos apetecía ser coherentes en todos los sentidos. Nuestros managers son nuestros amigos, incluso la gente de Niña Polaca que ha montado Pontiak son colegas de hace tiempo o Marta, que en su perfil de manager, es de las personas que más nos ha ayudado desde el principio sin pedir nada a cambio. Queremos sacar brillo a todo eso, sentirnos orgullosos de que las cosas sean así.
El sonido evoluciona también grabando con Carlos y Luis de Cora Yako, y también volvéis a la autoedición. Hemos ido viendo con el tiempo cómo va la cosa y cada vez entendemos más las expectativas que cada uno tenemos de cada cosa. Al principio cualquier tontería te hace ilusión, luego llega una etapa en la que piensas que te mereces cada vez más cosas y ya después te das cuenta de que no siempre es así. Los grupos no dan siempre pasos hacia delante, y nosotros vamos teniendo suerte porque los que damos son pequeños pero firmes, pero vamos abandonando esa idea de quererlo todo, de si merecemos más. Esto nos ayuda a tomarnos las cosas con mucha más calma.
Esto de avanzar siempre vuelve loco a mucha gente. A nosotros nos cuesta, lo sufrimos pero intentamos quitárnoslo.
Entre los sencillos hay margen de tiempo, y eso también son señales de calma, de que no existe la presión. Vamos tranquilos, eso es, aunque la presión al final nos la metemos nosotros mismos. El uno al otro, además. La verdad que nos gustaría ir incluso un poco más tranquilos porque además podría parecer que estamos parados cuando en realidad no paramos de hacer cosas todo el rato, haciendo canciones, tirándolas, haciéndolas, tirándolas, grabándolas, gastándote el dinero en una cosa que al final no sale... La exigencia en Nadie Patín ha subido mucho, en aquellos primeros lanzamientos se lanzaron literalmente las primeras canciones que hicimos. No hubo ningún descarte, todo tenía que salir. Flipamos con esa peña que dice que tiene sesenta canciones en un cajón. ¡Nosotros nos volvemos locos para hacer diez! ¡Para hacer una! Que es una tontería esto que decimos, pero seguro que nosotros nos rallamos mucho más con las canciones que ese tipo de gente, para que luego las nuestras terminen siendo lo más sencillo del mundo. Es verdad que después del disco nos hemos permitido descartar alguna cosa, ya quitándonos ese estrés inicial de si después de un primer EP va otro, de si después tiene que ir un disco. Tras ese lanzamiento, nos pasó eso de que
grabamos alguna canción y nos hemos dicho: esto no funciona, vamos a darle una vuelta, y esto fue dándose así hasta que salió Rápido rápido rápido!. Esa canción, por cierto, era algo totalmente diferente a lo que luego fue. Tenía incluso otro nombre. Fue la primera vez que, tras grabar, no nos gustaba nada. Esto lo hicimos con Paco Loco, que fue el primero que nos dijo: si no os gusta, es porque no os gusta el tema. No os gusta la canción Y pasaba exactamente eso, nos pudo esa cosa enfermiza de que teníamos que hacer algo todo el tiempo y fuimos con esa canción y otras dos (que ni salieron ni las hemos recuperado) en plan grabarla por cojones, por esa idea de que había que sacar algo como fuese. Cuando haces las cosas de esa forma te arriesgas a que no te guste porque no estás priorizando precisamente eso, que te guste. Y ahí se dio el punto de inflexión y fue un momento duro para nosotros todavía en el estudio con Paco, sobre todo porque no sabíamos qué estaba pasando, de quién era la culpa, qué fallaba. Efectivamente, era la canción, y también que cuando vas a un estudio tienes que tener más trabajadas las canciones, más claro lo que quieres.
Y al final mira, una canción hoy que camina hacia las 350 mil escuchas. Nos volvimos a casa, le dimos muchas vueltas, la tocamos mucho en el local y conseguimos darle la vuelta. Grabándola con los Cora Yako conseguimos, además,
darle el rollo que queríamos. Cambiamos la estructura, hicimos ese estribillo que al final funcionó tan bien... Ese era el proceso, las canciones necesitan su tiempo.
Y la tecla se crece con Volver a casa. Antes no hacíamos tantos estribillos, no le dábamos muchas vueltas a las estructuras de las canciones, hacíamos lo que nos salía. Con eso decíamos: esto es lo que tenemos, así que vamos al estudio. Que es lo que hará seguro mucha gente. Eso evolución a: esto es lo que tenemos, pero ¿realmente tú escucharías esta canción? Queremos hacer canciones que podamos disfrutarla todos, que no sea una rallada a la que tengas que meter hasta el fondo para entenderla, para escucharla bien. Ahora abrazamos una perspectiva un poco más tragable, más popera, que es al final lo que nos mola y porque, además, hoy en día nadie espera un minuto y medio a cogerle el rollo a una canción más rebuscada.
El nuevo disco estará fuera antes de que acabe el año, sin muchos spoilers. Por cómo está montado esto, y a sabiendas de que la gente no escucha muchos discos enteros, primero tiraremos varios singles en estos meses. Nos encantaría que cuando se pueda escuchar uno se encuentre canciones que te levanten de la silla, que encuentre cosas positivas, que te emocione, que te den ganas de salir de casa, de hacer cosas guapas. Ahora estamos felices, también en el amor
Queremos que el disco transmita ganas de vivir.
De la Sala El Sol a la Riviera junto a Karavana, y para presentar el disco toda una Sala MON. ¡Entra demasiada peña ahí! Lo de la MON es una calentada por nuestra parte, pero hay que confiar en el disco nuevo y tirar. En su día pensábamos lo mismo de la Sala El Sol y tras lanzar Rápido aquello funcionó de locos, se petó, con la gente cantando la canción que apenas había salido, cuando llevaba una semana fuera. Esta vez es el triple de gente, pero hay que ir a por ello y aprender si no saliese bien.
Estáis rodeados de bandas amigas que seguro también irán y darán mucho bombo. Citamos aquí mucho a Cora Yako y también a Karavana, los primeros porque desde que llegamos a Madrid nos dieron la mano, se ilusionaron mucho con el proyecto, compartimos escenarios, hemos grabado con ellos... Lo de Karavana vino a través de ellos, nos flipa su movida desde el principio y son peña que no deja de crecer. No tienen freno, y nos alegra porque son peña buena y en lo que hacen son los mejores. Los tomamos de ejemplo para trabajar el directo, tenemos que dar pasos ahí, invertir en tiempo y pasta para dar un salto grande.
El madrileño Barrio de las Letras tuvo por un ratito un halo de luz como conexión directa con Mexico, y es que Sofía Comas presentó de una forma íntima y muy divertida su nuevo disco, titulado Tecuán Caroca (Everlasting Records) A golpe de mezcal, la artista de origen español y también canadiense pudo así comentar canción a canción un álbum que, tal y como ella misma afirma, nació para recordarle que sentir no es una debilidad, y que la vulnerabilidad también tiene fuerza.
Junto a Almu Belmonte (directora del podcast Lost in Translation) y en un ambiente muy distendido, fuimos más conscientes de un disco muy sentido, muy mexicano, en el que Sofía ha incluido, además ,la reinterpretación en clave piano-bar junto a Nacho Vegas de El amar y el querer de José José. La de Nacho no es la única colaboración, ya que la inmensa Javiera Mena pone de su parte en El precipicio, la banda xalapeña Sonex hace lo propio en La menudita y cierra el círculo la artista cubano-mexicana Leiden en Ranchera protectora.
"Tecuán Caroca es un disco que celebra el amor y todo lo que implica abrirse a él: la vulnerabilidad, las heridas…" El álbum bebe del cancionero mexicano y en especial de aquellos artistas que nunca temieron decir “te quiero” como el mencionado José José, Chavela Vargas o Consuelo Velázquez, entre otros, llevando la música de Sofía Comas al bolero, a la cumbia, la balada o el son jarocho. El universo original resultante, rebosante de sensibilidad y delicadeza, es un diálogo melodramático de muchos quilates que tiene más sentido y coherencia en cada viaje de la artista al país americano, sumando experiencias y encuentros que terminan convirtiéndose en canciones. La canción que cierra el disco, Canción popular, refleja esa ilusión, esos brindis con mezcal para celebrar y poner la guinda a las diferentes intensidades de un disco en el que hay descaro, mucho amor, herida y aprendizaje
Si nos preguntan, nuestra favorita es Amor te di de sobra, con Andares siguiéndole muy de cerca Qué bonito, qué mexicano, qué bellísimo esto que has hecho, Sofía Comas
Va de dúos la cosa en nuestra escena y, además, con un nivel y una forma sublime de trabajar y mimar los proyectos que no habíamos visto antes de una forma tan general. Es el caso de Vangoura, que tiene entre manos un disco de muy bella factura que se publica el 22 de mayo y en el que el amor, la duda, el afecto y la búsqueda de respuestas son su compleja razón de ser. El álbum ya está marcando un antes y un después para Miguel Figueras e Ignacio Alarcón, que afrontan importantes fechas en festivales y un maravilloso examen en la Sala But el 23 de octubre. Nos lo cuentan en el sótano del Circo de las Tapas.
Empecemos con las sensaciones ante un gran disco a puntito de salir. Estamos muy emocionados, en este caso concreto, porque el álbum tiene unas implicaciones precisamente emocionales que lo hacen, incluso, más especial. También estamos viviendo este proceso muy atentos a la expectativa de cómo lo recibirá la gente y con muchas ganas de llevarlo a los escenarios, porque sentimos que el disco es muy de directo. Nuestro objetivo es que tenga cierta vida, que se pose en la gente, que la gente pueda darle vueltas a un disco que tiene cierta profundidad. Nos encantaría ver el feedback, ver qué se ha podido entender o encontrar en él, que asumimos que hoy en día quizás sea lo más difícil, por otra parte.
Los anteriores discos parecían buscar un
camino no tan claro como en este caso. Hemos trabajado mucho con nuestro equipo, que cada vez es más grande y está muy involucrado en nuestro proyecto. Ellos son conscientes de lo importante que es este álbum para nosotros y, por ello, han sido muy cuidadosos a la hora de buscar los sitios concretos donde estamos más cómodos. Este verano, en lo relativo a fechas, vamos a estar tocando en festivales pero también vamos a tener la suerte de hacer algunos conciertos en acústico, que es algo que nos apetecía mucho, desnudando las canciones al máximo, yendo los dos, y teniendo esa conexión más pura con la gente cuando no llevas todo el ornamento contigo. Cuando acabe el verano vendrán las salas y también una gran sala como la But el 23 de octubre.
¿Impone la Sala But?
El otro día estuvimos colaborando con La Milagrosa, nos invitaron para tocar Primera clase y fue algo muy guay, una especie de aperitivo para lo que pueda pasar esa noche de octubre. Por otro lado, es una de las salas, tanto en conciertos como sin ellos, en las que más hemos estado en nuestra vida. Podríamos haber nacido allí.
La gran generación de bandas, unas más de guitarras, otras más espirituales, están llegando al fin a todas esas plazas. Es cierto, y para nosotros es un hito una But porque todos los pasos que hemos ido dando como banda han sido de muy poco
a poco, sin grandes saltos. A veces escucho hablar a músicos de bandas con mucho recorrido, como Sidecars o Siloé, y se han pasado años y años montando a su alrededor lo que ellos creían que les representaba y, en base a eso, han ido creciendo. Nosotros estamos lejos de la exposición que tienen ellos, pero esos pequeños pasos que vamos dando y el hecho de tocar en salas de esos aforos ya tan significativos nos supone una alegría muy grande por venir de donde venimos, porque hemos estado en todos esos pasos previos. La But es un espacio importante en Madrid y nos ilusiona mucho. Cuando le cuentas a alguien que tenemos una But en octubre dirá: “ah, ¿pero os va bien?” (risas).
Cuando una banda que has visto en salas pequeñas o medianas anuncia por primera vez un espacio más grande, es cierto que impacta desde la admiración. Y, en cambio, sentimos lo mismo que sentíamos cuando hicimos la Sala El Sol, que luego la terminamos haciendo dos veces. La Sol es otro sitio súper mítico en el que nos decíamos, tío, cómo vamos a tocar ahí, y luego mira si fue posible. Avanzamos con esa calma, paciencia, construyendo en base a las cosas que nos representan, que van con nosotros. Ese es el camino.
Habláis de cómo recibirá la gente este disco. En este caso su mensaje es más complejo: el amor desde la duda. Ha surgido este mensaje con el paso de los
años, en base a preguntas que nos hemos ido haciendo en la forma en la que nos relacionamos con la gente de nuestro alrededor. Nace de esas diferencias que hemos ido percibiendo en la forma en la entendemos algunas cosas con respecto a las personas que queremos. Es empatía, ganas de comprender y de acercarnos a eso que para ellos es importante. Desde esa aproximación fueron saliendo frases, trocitos de cosas que se han ido convirtiendo en canciones, y un día nos dimos cuenta de que había algo ahí de lo que estábamos hablando que merecía la pena desarrollar, ahondar, no desde un sentido comercial: merecía la pena para nosotros mismos, para entender bien qué era lo que pasaba ahí y qué aprendizaje y crecimiento podíamos sacar nosotros. De todo este proceso nos llevamos muy buenas charlas, grandes reflexiones, conversaciones más profundas de lo habitual que nos han permitido conocernos mejor, entre nosotros y entre las personas que rodean nuestras vidas personales. Antes de que el disco esté fuera es para estar ya contentos en ese sentido, lo cual no quita que a partir de entonces todos queremos que el disco funcione.
Hay necesidad de entendimiento, se intuyen fragilidades y, al mismo tiempo, son composiciones luminosas, bellas. La reflexión puede ser profunda, pero hemos intentado no darle muchas vueltas a las mismas cosas y no acercarnos a dicha reflexión desde un punto de vista oscuro o desde la tristeza. Al contrario, todo el proceso lo hemos vivido con mucha esperanza y, sobre todo, con muchas ganas de entender en el mejor sentido. ¡Quiero entender eso que tú sientes, porque yo no puedo sentirlo! El álbum es mucho más esperanzador y optimista que Sangre y sal (2024). En ese álbum lo entendemos como más hacia adentro y éste como más hacia afuera. Sangre y sal lo sentimos como encerrado en una cajita y este nuevo disco lo sentimos como una apertura.
Al enseñar estas nuevas canciones a compañeros de producción, al escuchar las baterías sabían automáticamente que Paco Salazar está detrás. Es una locura ver cómo las edita, tiene una forma muy concreta que cuando se ponía con ellas nos quedábamos hipnotizados viendo cómo lo hacía. Hay algo que nos deja súper tranquilos, y es que a pesar de que Paco tiene esa forma tan concreta de procesar las baterías, sentimos que ha sabido respetar muy bien la humanidad que hay, no solo las baterías, también en el resto de instrumentos. Hoy en día tendemos a perfeccionar todo mucho, la producción suele ser como muy intrusiva, se corrige y perfecciona todo detalle, y tuvimos muchas conversaciones sobre esto
desde el primer día, en el que dijimos que nos gustaría que se sintiera a la gente tocando en la escucha final. Que, de alguna forma, uno pueda ser consciente de que la batería está viva, que el bajo está vivo, y el cabrón lo ha conseguido porque en efecto está su sello pero seguimos escuchando a George Henríquez (batería también en Corea la Buena) y a Álex Moreno (La Cafetera Estudios, batería en Amaral, Samurai...), que han grabado cada uno la mitad de los temas. Son muy colegas ambos, dos personas maravillosas que además tocan que flipas y que han sumado muchísimo a las canciones.
Al total hay que añadir las apariciones de la Milagrosa y también de Maren. La voz de Maren tiene muchísma personalidad, es algo incomparable. Nos
recuerda a la voz de alguna artista de los 70, tiene un timbre y una forma de articular las palabras que suena a canción de otra época, en el mejor de los sentidos.
Cerremos créditos con el arte e imagen de Juanjo Martín y Tere Ganges. Han estado presentes en absolutamente toda la parte visual e incluso también en compos y producciones. Son dos personas con las que estamos muy cómodos, y es que cuesta mucho hacerse fotos pero se convierte en algo divertido cuando el proceso lo están llevando a cabo colegas. Al conocernos han sabido involucrarse bien en el concepto, lo han compartido, se han metido mucho en la historia y eso ha ayudado mucho a conseguir esas fotos y todo lo visual: los canvas de Spotify, los vídeos, la portada, que es un portadón.
Nos costó mucho llegar a esa portada. Gracias a todo esto, ahora sabemos que se puede alquilar un vagón de tren y montarlo en un estudio. Te lo montan, te lo dejan ahí, se monta el croma en la ventana y tú ya ahí pones lo que quieras.
Toda la evolución en este disco, lo que se ve y lo que no, va en paralelo también a un cambio discográfico.
Hay un core, que es Vangoura, que somos nosotros dos, y luego se va añadiendo gente como Keina y Ártica en el management y una figura fundamental que parte de Acqustic que es Pachi Murillo, que es muy amigo de hace muchos años y nos entiende súper bien. Todo el equipo es muy “facilitador”. La idea de ambientarlo todo en el mundo de los trenes la teníamos
muy clara porque las letras habían salido por ahí. Vimos ese hilo e imaginamos que la vida es lo que pasa únicamente dentro del tren. A partir de ahí, de trabajar en base a eso, es un gusto poder contar con gente que te mejora la idea. Tere y Juanjo partieron de esa idea para hacer, por ejemplo, una portada que va desde el amanecer al anochecer, pasando por todos los momentos del día, algo que va unido a los vídeos, los cuales se desarrollan también en momentos diferentes del día.
Qué canción deberíamos escuchar para introducirnos en este universo. Yo quisiera, sin duda, y también Tu reflejo De encontrarnos en una industria de hace muchos años y que solo pudiésemos lanzar dos adelantos, serían estos. Resumen el sentir y la aproximación. La primera representa ese anhelo de lo que tú ves y yo no sé ver, y la segunda es el agradecimiento a la persona que te lo ha mostrado, la forma en la que ha conseguido iluminar esa parte de ti aunque no penséis igual. Son los dos pilares del disco, todo lo demás se articula alrededor.
Si alguien necesita un manual de cómo destrozar la madrileña Sala B, que hablen con Pablopatodo y su banda. Ellos te explicarán cómo hacerlo con una sonrisa y con vibras dosmileras a juego. A la cabeza de la movida está Pablo Moreno y su don de la ubicuidad (¡está por todas partes!), y sus secuaces Andrés Freire (Quinto Diario) y Nacho Ibáñez a las guitarras, un fijo en la Sold Out como Guiem Rigo al bajo y Carlis a la batería. La excusa para esta celebrada reunión era presentar Quedarse hasta tarde, un contundente segundo larga duración que hemos ido desgranando en esta misma revista
El fuego que emana la banda de Pablopatodo en directo, con sus propias gafas volando por los aires desde la segunda canción, contó además con colaboraciones de honor de nuevas artistas como Berta (quien también pone su voz en dos canciones del disco) o la sorprendente Laura Úbeda, quien publicó además hace apenas semanas Ingeniera, un interesante sencillo que recomendamos para una escucha atenta
Si acabas de llegar al universo de Pablopatodo y no sabes ni por dónde empezar, debes saber que tiene el don de la multiinstrumentalización y que te lo habrás encontrando tocando la batería en bolos de artistas como Buenatarde, de la propia Laura Úbeda, y de bandas como Amor Líquido. También puedes verle dando guitarrazos en formaciones con tanto que decir como Sin Salida y seguro que en muchos otros sitios inimaginables, lo cual nos lleva a pensar que piensa, siente y vive la música desde que se despierta hasta que la vida le obliga a dormir
El propio Pablo reitera que ha puesto música a las páginas de su diario y que Quedarse hasta tarde tiene amor, cariño y también gritos y malas palabras Quizás sea el mejor disco que puede hacer, quién sabe, pero eso es algo del hoy, y mientras suena Ahogándome en este ruido uno entiende que estas no van a ser las últimas canciones que el artista madrileño escriba Por el momento, las canciones las hacemos nuestras sin remedio alguno, cayendo totalmente a sus infiernos y paraísos. No podéis no ir a ver a esta gente si visitan vuestra ciudad. “Once canciones, pero no solo sangro”
Este segundo trabajo, al igual que ocurrió con Año uno (2023) es autoeditado, aunque en esta ocasión ha utilizado (intuimos) el puente aéreo de Guiem Rigo para volar de los Estudios Reno a los siempre presentes estudios Alamo Shock. Así pudo terminar de construir, tras unos buenos añitos de trabajo, estas nuevas once canciones que surfean el punk y el rock, trasladando (y superando) la energía de las grabaciones a un directo muy enérgico que será más incendiario con el paso del tiempo Si son sus mejores canciones, nadie lo sabe, pero sí se nota un ligero cambio en las temáticas, antes más generacionales, ahora más íntimas
parquesvr
Ya está en la calle, y en los salones más punkis de nuestro Estado, Mitos y leyendas (Raso Estudio), el nuevo álbum de la formación más irreverente y contestataria de la escena independiente y, con él, era más que necesaria una presentación a la altura en la Sala El Sol a golpe de gorras guapas y camisetas customizadas. La mítica sala de la Calle Jardines parecía un BIME en pequeñito, al personarse allí lo más granado de la gente de bien en esto de la música, y la banda no se hizo demasiado de rogar, lanzando desde el escenario en cuanto pudo toda esa nueva retahíla de letras divertidas, irónicas y tan llenas de verdad que uno no sabe si reír o avergonzarse por no salir a quemar contenedores.
Quizás hay más melodía en la peculiar e intensa voz de Javi Ferrara, pero esta nueva remesa de rock eléctrico sí contiene alguna novedad en el contenido, con momentos para hablar del clásico desamor y de temas más personales. A esto hay que añadir el hecho de abrirse a las colaboraciones, lo que ha supuesto que encontremos en el álbum las voces de Teo Lucadamo, además de la producción, también en vivo, de ilustres como PatataOnStereo y Mr. Worth. Los saxos de Escandaloso Xpósito son otro gran acierto.
La producción corrió a cargo de Raúl Pérez en La Mina y, pese a todo lo dicho, lo más destacable es el mensaje político, seña de identidad elevada a la máxima potencia, para describir como nadie la actual situación social y política que nos ha tocado vivir.
Parquesvr ofreció en el último año más de sesenta conciertos y dos giras en salas con un porcentaje especialmente alto de entradas agotadas, por mucho que no sea ni su objetivo ni su discurso Cierto es que ha generado muchos comentarios (y nuevos fans) gracias a su aparición en La Revuelta en TVE, pero lo más importante ahora es un futuro a corto plazo lleno de festivales, además de una gira a partir del otoño en salas de mayores aforos, una señal de que las cosas marchan bien para una banda diferente que quiere hacer, y sobre todo decir, las cosas de una forma distinta. Esto lo decimos con Mi peña sonando. Quizás hemos dejado de ser objetivos, y mola que así sea.
Vallecas y Entrevías son de esos lugares en los que la vida te agarra de los pies en pleno vuelo hasta obligarte a tocar de nuevo el suelo y experimentar cómo piensan y sienten sus habitantes, quienes además te acogen como en ningún otro barrio de Madrid sería posible jamás. En sus aceras, en sus fachadas de historia acribillada, la vida no es sencilla y, sin embargo, la cooperación es ley y abrigo para todo el que lo necesita, venga de donde venga, se llame como se llame. Por ello, el equipo lunero, con Pablo Loriente al frente, se planteó organizar uno de sus episodios, el 407, en el Centro Pastoral de San Carlos Borromeo, la llamada Iglesia Roja. Este espacio acoge e integra a jóvenes con problemas, personas víctimas de adicciones, inmigrantes, presos y, en general, toda clase y condición de personas en riesgo de exclusión social. No fue una tarde sencilla en la zona, que se va deduciendo conforme avanza un programa ya disponible en Spotify, Ivoox o Apple.
Tras el siempre certero recital poético de Peru Saizprez, la Luna recibía a Toni Fernández y a Bilal Sidraoui, sorprendentes actores de la película Ciudad sin sueño del director madrileño Guillermo Galoe. El film, premiado precisamente con el Goya al mejor actor revelación por la actuación de Toni, relata el proceso en el que una familia de la estigmatizada Cañada Real (Villa de Vallecas) se plantea empezar una nueva vida lejos del barrio con el que, pese a las múltiples dificultades, se sienten identificados. La presencia de los actores permitió que se generase una interesante conversación a tres para entender lo complicado que es vivir con dignidad en un lugar en el que hace ya cinco años que no tienen luz, fruto de una decisión unilateral de las administraciones. Esta situación crítica desde hace tantos años se suple a duras penas con velas, generadores o paneles solares sin controles de seguridad.
Javier Baeza es el gran representante de un denso grupo de personas que, con la Parroquia abierta, libre y reconocida como núcleo de operaciones, lleva a cabo un trabajo vital de inclusión, de hacer barrio al fin y al cabo, lejos de las posturas conservadoras o clásicas de la Iglesia. Este lugar, en la histórica calle Peironcely, es un punto de encuentro entre creyentes y no creyentes en el que la premisa es tratar de ayudar a salir adelante a todo el que lo necesite. Javier, que no es un cura al uso, habla de la Parroquia de Entrevías como un templo de la resistencia para todos sus vecinos, y es una absoluta gozada escucharle enumerar con orgullo a las diferentes personas que, de una u otra forma, se han ido uniendo con los años a esta gran labor, al mismo tiempo que relata las dificultades de tiempos pasados en torno un espacio que fue asediado en tiempos de guerra por el fascismo español e italiano.
El momento musical, con su entrevista a juego, tenía que ser cosa del dúo folk Las nietas del Charli, quienes por cierto acaban de publicar el álbum Un sol dentro (ed. Raso Estudio), unos 43 minutos de guitarras limpias y voces liberadas de todo efecto para jugar entre ellas a modo de bello ritual armónico. Las hermanas María y Raquel se criaron en el barrio de Hortaleza y la claridad con la que hablan de los problemas de nuestra sociedad convierten en vital su testimonio. Este 21 de mayo estarán presentando este nuevo disco en una plaza importante, el Teatro Lara, y todavía puedes hacerte con tus entradas.
La visita a la Parroquia de San Carlos Borromeo tenía que tener al final de la Luna una parada obligatoria en la Casa Peironcely nº 10, un lugar para la memoria de resistencia de nuestro país gracias en parte a la histórica fotografía de Robert Capa. Sus ladrillos, en los que todavía se puede observar y palpar el horror generado por la metralla de la aviación nazi, es un fiel reflejo de un barrio maltratado y excluido que ha sabido salir adelante por sus propios medios, entre la solidaridad, la cooperación y el sueño de salir adelante a pesar de los obstáculos, la dejadez y el abandono de las administraciones públicas.
Siempre que llega a nuestras manos un proyecto de Miguel Marcos sabemos que nos va a sorprender, y es el caso de Nueva Tragedia, formación que completa junto a Pablo Valero, Jesús Arroyo y Mario Fuentes. La presentación en sociedad en la Sala El Sol permitió mostrarnos un directo descomunal que da alas a unas canciones casi perfectas de un primer álbum homónimo.
Nueva Tragedia tiene ese tipo de directos en los que, si no les conoces y estás pasando por allí, te quedas. La fórmula no es mágica, entre el pop, el rock, los sintes o los ritmos latinos, pero hay algo en la pegada, en la forma en la que se plantean las canciones, que engancha.
Insistimos mucho en las letras afiladas compuestas por El Experto en la materia, un Miguel Marcos orgulloso y emocionado por este nuevo camino musical en el que siguen teniendo cabida los amigos y compañeros de siempre. Es el caso de Nat Simons, quien colabora en el álbum en Mitología pop y en Pretérito imperfecto, y no quiso perderse una noche tan importante.
Este primer álbum de Nueva Tragedia, muy ligado al pop y a los estribillos construidos entre lo puramente metódico y lo insultantemente creativo (¡parece un juego de niños!), también contiene pasajes oscuros con su punto frenético en su parte final, en concreto en otras sublimes composiciones como Paraíso low cost y el cierre Ostinato en Abisinia. En la coproducción han contado con Luca Petricca, y tras ver a la banda haciendo valer estas nueve canciones en directo, la escucha del álbum ha cambiado para nosotros, trasladándonos a imágenes en vivo que quizás reflejen el sentido completo, el sino de un proyecto que pide directo a gritos como la mejor forma de liberarse, moverse, bailar o degustar.
Miguel Marcos junto a Miguel Valero, impulsores de Nueva Tragedia, no pueden ser más conscientes del entorno en el que surge, en el presente de las prisas, de los ritmos acelerados, de la hiperconectividad. Por ello, estas canciones parecen mostrarse como un mecanismo de defensa, como una forma de escapar, elevando a los cielos, como hacía tiempo que no ocurría, la cultura pop, asumiendo y valiéndose de sus taras para la exploración, para la experimentación Este proyecto no es de los de hacer ruido y además no es necesario Basta con ponerse a volumen medio pistas de toques latinos como Dramaturgia Corazón, los viscerales beats de Cara B del amor o composiciones de estructuras más clásicas como la arrolladora Devuélveme Berlín para darnos cuenta de que el grito, la mano levantada, va por otro lado
niña niña niña polaca polaca polaca
Unos cafés de especialidad solo si son en casa. Así nos recibe Surma, que junto a sus inseparables Beto, Kobe, Rubén y Claudia pasan la tarde en un patio interior en el que el tiempo parece ponerse en pausa y el ruido de la calle se esfuma para hablar de música y de la vida sin distracciones. Niña Polaca acaba de publicar uno de los discos (y ya van tres) más esperados del año, ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas? (Subterfuge Records), en un tiempo en el que es necesario hablar del futuro con conciencia, sin dejar de lado la nostalgia, el amor y los estribillos de estadio con los que han venido llenando todo tipo de recintos. La charla se nos pasó volando porque esta peña es majísima.
¿Cómo está Niña Polaca, ya con su cuarto disco fuera?
Estamos de sobre-promo, solucionando las últimas movidas de la gira y más tranquilos que antes de que saliera el disco. Hay todavía pequeños latigazos, quizás de cosas que podríamos haber hecho mejor. La promo está siendo una locura, algo genial, el público ha reaccionado genial, y las únicas cosas que podemos hacer mejor son cosas más nuestras de logística de la gira. En donde podíamos fallar nosotros, ahí es donde hemos fallado (risas), pero también porque estamos en un mood más perfeccionista comparado con otros discos. Desde esa lectura, lo hemos hecho todo increíblemente mejor y ahora sí que somos conscientes de que esto es un discazo y
que hay que defenderlo. El nivel de la movida en el que estamos es algo así como “las banderas no ondean lo suficiente”.
Leíamos muy buenas cifras en el reciente top ventas, rodeados de solistas y sin más bandas cerquita. También es verdad que puede que sea porque no ha coincidido con demasiados lanzamientos de otras bandas. Siloé ha publicado álbum semanas después, Arde Bogotá está empezando también a lanzar alguna canción entre mensajes crípticos...
Este disco es menos madrileño, hay una marcada crítica social y, al mismo tiempo, tiene su punto sentimental. Ese punto sentimental tiene que ver más esta vez con volver a casa, con volver a las cosas que realmente importan. Hay menos canallismo malasañero, creo que lo dijeron así en Telecinco el otro día. “La banda más canalla de Malasaña...” ¡NO! Antes las letras iban de la vida de Surma, de lo que le ocurría, de lo que sentía, y ahora se ha salido un poco de eso para hablar del mundo, de todas las cosas que están pasando. Que no sea todo siempre amor, desamor y todo lo que conlleva.
Han sido unos dos años de curro para luego enfocarlo ya en Alamo Shock. En esta ocasión, como dices, llevamos a cabo todo el proceso junto a Guille Mostaza y fue todo súper bien. Hubo curro de mucho tiempo por nuestra parte, la ver-
dad es que nunca habíamos hecho un disco tan aterrizado. Es el más trabajado, en el que más hemos pensado, que hemos producido nosotros también a nivel arreglos para llevarlo todo cerradito. Antes éramos más fumaos y llegábamos al estudio en plan: ¡mira, una maqueta! Ha habido más intención con todo.
El disco se construye caminando, es decir, mientras vivís cosas. Nuestro modus operandi suele ser pillar un chalet o un lugar apartado en el que podamos tocar sin molestar a nadie. Tuvimos tres casas a semana y media por cada una. Surma sí se encerró porque había un estudio reservado en julio y en enero todavía no teníamos nada, pero sí, en la primera casa hicimos cuatro canciones y luego vinieron todas las demás después de escribir como un desgraciado.
No se intuye que hubiesen muchas opciones de descartes.
Tuvimos unos tres. La composición iba bien y había una intención de hablar de equis cosas. El mensaje, por tanto, estaba claro, las palabras escogidas para contarlo también, y las canciones se terminaban llevando en ese punto a la composición.
Casi estaban para tocarlas en todos los festis que tenéis entre manos, y en las salas que pudiesen venir después.
El disco además ha salido justo antes de la temporada de festivales y nos obliga a
hacer primero ese tipo de conciertos al aire libre con sets más pequeños y, en este sentido, nos obliga a montar un show que pueda atraer más a más público. Con este disco la idea es visitar salas más grandes, y buscaremos que la gente de los festis se queden con ganas de escuchar los temas que se tengan que quedar fuera allí. Para nosotros es la hostia ver la evolución de las salas en las que hemos ido tocando, llegar a Barcelona y ser conscientes de que ya no tocas en ciertos sitios, que la cosa va a más. Diríamos que en todas las capitales de provincia, hemos tocando en las salas pequeñas, evolucionando hasta las grandes. En Madrid, en el Lucy in the sky podrían caber unas 70 personas y ahora verás en enero en el Movistar Arena...
El escenario del Movistar Arena desde abajo impone ya lo suyo. Tratamos de plantearnos esa fecha como todas, pero más. Bombas, luces, más pasta para el escenario... Es cierto que en Madrid, siempre que tenemos el concierto grande de la gira, sea cual sea, repensamos mucho el show para aportar cosas que luego podamos trasladar también al resto de salas. Por la logística y el volumen de una fecha así puedes comprar más cacharritos, confetti, humo... Vaya, todo lo que te puedas imaginar (risas).
Todo para encumbrar un disco que merece escucharse de arriba a abajo. No da la sensación de disco de singles como sí podría parecerlo otras veces. Viendo las estadísticas, con el disco fuera ya casi un mes, todas las canciones están súper igualadas en escuchas, y eso nos da mucho orgullo. La gente se lo está escuchando entero, que es algo que antes no pasaba tan así, con más picos de escucha. La peña está “comprando” el disco, que sí habla de una historia, de un proceso de los últimos años, y uno ahí puede sentirse identificado y entender todas las canciones para llevárselas a su pequeña parcelita mental.
Las letras son más directas, del mismo modo que lo son las menciones a Mazón o a un artista como Ángel Calvo. Al principio de las giras en el principio de los tiempos de Niña Polaca, Surma nos descubría un montón de música como la de Ángel, véase Diamante Negro. Tiene ese don de escuchar bandas poco conocidas que molan mucho. De los ejemplos más heavys está el de Guitarrica de la Fuente, precisamente para otro bolo en el Lucy. Había descubierto a Guitarrica, le habló por Instagram para que se viniese a tocar, a abrir, porque le flipaban dos canciones que tenía, Conticinio y Guantanamera El pavo nos lleno la sala él solito (risas). A ese bolo vino Jacobo, que fue su manager muchos años, lo fichó en esa misma sala y ya pegó
el bombazo al poco tiempo. ¡Nos adelantó por la derecha! Nos encanta cuando coincidimos en festivales, nos tenemos mucho cariño. Deberíamos preguntarle para hacer una segunda fecha (risas).
Nos sorprende el vídeo de La Platería. ¿Disco serio, vídeos para divertirse? Haciéndolo no tanto, pero nos reímos mucho viéndolo. Es un render, básicamente nos hicieron un escaneado 3D, una ocurrencia de Pablo Bustamente. Damos casi total libertad a la gente con la que trabajamos, nos fiamos, y lo cierto es que Niña Polaca siempre ha estado intrínsecamente guiada por el surrealismo, el dadaísmo más puro, y nos mola que se muestre. Sin ir más lejos, ahora tenemos una intro muy chula, ya que ese mismo render se ha utilizado para vestirnos de
caballeros. ¿Y por qué? ¿Y por qué no?
El álbum se corona con una portada en la que salís todos por primera vez, y también hay secundarias por separado. Todo es cosa de Ximo Berenguer. La frase aprendida y perfecta para esta pregunta es que se trata de reforzar la idea de que la banda, por mucho que colectivamente sea más fuerte, también está formada por personas individuales que tienen sus propias personalidades, y lo bonito de la banda es aunar eso para construir desde ese punto algo más grande.
Estar en una banda debe ser, de hecho, más complejo de lo que parece. Nosotros nos dejamos hacer. Somos una dictadura democrática. ¡Y funciona! Si uno está muy seguro de alguna cosa le solemos
hacer caso, ya que entendemos que esa seguridad se debe a algo. Si nadie tiene nada más que decir, llevamos adelante la propuesta. Opinamos, el que se pone más pesado gana, ya sabes. Son muchos años de práctica, tenemos algo así como un máster entre nosotros. Quizás la clave es ceder un poco del ego de cada uno a lo colectivo, pero la realidad es que después de muchos debates y decisiones de todos estos años llegas a la certeza de que nada es tan importante. Lo importante son las canciones, las canciones funcionan, y asumimos, fuera de eso, que las cosas nunca van a estar 100% al gusto de todos. Lo tenemos súper interiorizado.
Volviendo precisamente a las canciones,
cuáles deberían funcionar mejor en directo en este trabajo?
Esto nos recuerda que alguno de nosotros ni entramos al Spotify for artists. La sensación general es que la que mejor tira es Suena ABBA cuando enciendes el motor, aunque es cierto que apenas hemos dado un concierto. Obviamente la peña está cantando los singles, pero sí nos sorprendió ver a gente que cantaba algunas canciones que salieron con el disco y que apenas llevaban una semana en plataformas. Contigo se celebró y cantó bastante, y en La Platería sí que vimos peña como flotando.
Es en momentos así cuando se van las dudas, cuando las hay.
Sí, es la parte más bonita, ves las caras y se te va el miedo de si lo que acabas de lanzar gusta o no. Cuando estás en directo y la gente te devuelve disfrute... Por otro lado, también nos vamos haciendo a las canciones conforme las tocamos, ya que evolucionan un poco.
El punto de crítica social conlleva preguntar lo mismo que preguntáis vosotros: ¿dónde está la ONU...? Nos enviaron un mail en el que ponía: ¡Aquí estamos! Queríamos buscar esa pregunta retórica de dónde está el mundo que nos han arrebatado, de dónde está el sistema bueno que en algún momento tuvimos y que con sus fallos más o menos funcionaba. No hemos encontrado respuestas todavía ni a la ONU, ojalá para el siguiente disco la encontremos. La situación da miedo porque si la tensión en el planeta sigue aumentando, si se dan todavía más guerras y mierdas así, a nosotros de inicio se nos va al carajo todo. ¡Con conflictos bélicos no hay festivales! Molaría, ahora en serio, que el siguiente disco pudiese darse en un contexto más bonito, más festivo, más de cantar y que por el contrario no haya ido a peor todo.
La composición a partir de este momento se pausa y os centráis en el directo.
La idea es trabajar duro para que todo salga de puta madre, al menos hasta enero, sobre todo por darnos un descanso mental. Publicar un disco parece que es tener las canciones y ya, pero es algo agotador, son muchas cosas. Estas canciones son en las que más hemos puesto de nuestra parte, a las que más tiempo hemos dedicado y a las que más vueltas hemos dado. A nivel composición es un proceso súper trabajado.
Lo que es probable es que a principios del año que viene empecemos a ver casas para volver a esos procesos, para empezar poco a poco a construir nuevas canciones. Pero lo más importante ahora es divertirnos.
Surma además no tiene ni un cuarto de canción ahora mismo (risas). Tenemos una amiga que tiene una cas en Punta Cana y hay que mover hilos para irnos allí, aunque ojito el disco que podría salir de eso. Lo llamaremos un team building, haríamos colabos con artistas latinos y sin duda seríamos nos haríamos ricos.
Niña Polaca actuará en las próximas semanas en el Festial en Alcázar de San Juan, en el Ouren Sound, en las Nits de Vivers de Valencia y en el compostelano O Son do Camiño Más fechas en sus RRSS.
El nuevo álbum ya está disponible en CD y vinilo en subterfugeshop com
Entradas agotadas para vivir uno de los mejores conciertos, a nuestro juicio, de los últimos años de Quique González, no solo por todo lo que ocurría en el escenario, sino también por lo que ocurría fuera, por el sonido y por un público maravilloso y más agradecido que nunca. Esta parada de Quique González en Fuenlabrada se encuadra en el ciclo de conciertos ENVIBE FEST que se desarrolla íntegramente en la Casa de la música, y el artista no reparó en gastos ni elenco, contando en su equipo titular con Toni Brunet, Jacob Reguilón, Karlos Arancegui y Raúl Bernal. Además, contó con el eterno (y feliz) César Pop y también con la voz y las formas de otra grande como Patricia Lázaro.
Esta noche de rock fue como una primera vez para muchos de nosotros, una extraña y muy bella sensación ante un artista que hemos disfrutado tantísimas veces en vivo en los últimos diez años Las luces de la Casa de la música eran perfectas, el sonido era de los mejores que hemos podido experimentar en una sala de conciertos, y el elenco elegido por parte del artista madrileño gozó del perfecto equilibrio entre las canciones de 1973 (Cultura Rock) y los grandes himnos de prácticamente todos sus discos. El respetable, metido como pocas veces hemos visto en un show en los últimos tiempos, celebraba de igual forma La caja de herramientas como Terciopelo azul o Dallas - Memphis.
Nos sorprendió muy gratamente la gran cantidad de jóvenes entre el público, unas nuevas generaciones que se esforzaban en no pestañear para poder grabar en su memoria cada detalle de un directo impecable, cristalino, en el que el virtuosismo y los diálogos entre guitarras, teclados y percusiones se elevaban a lo más genuinamente emocional. El rock, el pop, la canción de autor, lo orgánico si uno prefiere llamarlo así, sigue siendo la llave, la forma más elegante de devolver a la música lo que ella nos da y, por ello, artistas como Quique González junto a su formación de ensueño es una suerte, un lujo adaptado a los amantes sinceros de la música, y un tiempo compartido que nos permite respirar, desahogar, agradecer y entender que la vida tiene sentido por momentos como estos. A Quique se le intuía feliz, orgulloso, la sensación de felicidad intacta en el escenario era evidente, y poder llevarnos un trocito de todo ello a casa es otro regalo. El mejor.
Casi todo el evento será de acceso gratuito hasta completar aforo a excepción de las actividades que se celebrarán fuera de Serrería Belga.
Cada sesión se grabará en audio y vídeo para su posterior disfrute en plataformas digitales.
GUILLE GALVÁN
NAdie con ese nombre vive aquí
El primer disco de un artista con tanto recorrido como Guille Galván es uno de los hechos más interesantes y enriquecedores de este año, y lo es porque además de su papel vital en Vetusta Morla y su trabajo sublime en bandas sonoras de películas como Madrid, Ext. o La Virgen Roja, el compositor y escritor de canciones madrileño nos abre su mood más personal e íntimo para firmar once canciones que son refugio, sensibilidad y reflexión. Nos encontramos en la impecable oficina de Esmerarte en Madrid.
El disco ya está fuera, y parece que las sensaciones son muy positivas. Y tenía muchas ganas ya de mostrar el disco completo. La dinámica de singles para los músicos suele ser un poco... Al final haces un disco con la idea de que se
escuche entero, en su orden, y entiendes que se debe trabajar así, que así funciona este mundo, pero al mismo tiempo tienes la sensación de que vas a poder hablar mejor del disco y compartir impresiones cuando la gente ya lo puede escuchar de arriba a abajo.
Por “suerte” en ese aspecto solo se adelantaron dos canciones.
Salió primero En qué momento dudé de ti, que es la canción más cruda del disco. Con ella quería contar cuál era el germen del disco y cómo se había grabado. Es un disco grabado a guitarra y voz en casa, todo al mismo tiempo, y a partir de ahí algunas canciones han ido creciendo. Unas las he ido trabajando con otros productores y otras las he ido haciendo yo, y me parecía que saliendo con esta canción se explicaba
muy bien esa parte, algo que era muy importante para mí.
Y el 10 de abril salió Los motivos, como antesala ya del álbum. Es además la segunda canción del disco, y está co-producida junto a Campi, con quien hemos trabajado mucho en Vetusta y es el productor de Drexler y de Valeria Castro, entre otros artistas. Si En qué momento dudé de ti contaba la parte más desnuda o más de vis a vis con el oyente, Los motivos tiene ya esa parte de desarrollo, de una producción con más capas... Iba a decir “cuidada” pero ambas canciones son cuidadas, cada una a su manera. Pero sí amplia un poco la temática y lo que yo quiero contar en el disco. La canción habla de la dualidad que existe entre las cosas y sus significados y de si hacemos las cosas por una razón concreta o no, cuando muchas veces son mucho más instintivas y suceden mucho más de corazón que de coco. La parte final de la canción: Todos tenemos los motivos / pero tenerlos no nos da la razón, me parecía un buen hilo del que tirar y con el que construir todo el tema.
El disco es delicado, muy cuidado a todos los niveles, y nos gusta mucho sobre todo por su introspección. Quería hacer un disco desde un lugar que no tuviera nada que ver con lo que es tener una banda. Ese debía ser un lugar mucho más íntimo, mucho más de contarle algo a alguien. El primer reto que tuve en este tiempo de trabajo era encontrar una manera de cantar y una voz que fuera comunicativa. Llevo veintitantos años haciendo canciones y cantando en directolos coros -, y esto es otra película: ponerte delante de los temas, defenderlos y, sobre todo, tomar esas decisiones en torno a la voz. Ha sido el trabajo más grande, no desde el prejuicio o desde el complejo de no tener una gran voz, sino más bien para intentar encontrar, con la voz que tengo, la forma de que pueda contar las cosas con la mayor verdad posible. Conseguí encontrar un espacio en el que, desde esa intimidad, me creía lo que estaba contando y, por ello, las coordenadas del disco tenían que ir por ahí: primero armar canciones en las que la voz no se añadiera al final, es decir, ver cómo había que contar cada una de ellas desde las unidades más pequeñas y después ver a cuáles les venía bien añadir cosas y a cuáles no.
Hablando de producción, además de Campi es ley citar a Héctor G. Fazzo, David Soler, Marcel Bagés... Tenía la sensación de que el disco tenía que ver con un trabajo profesional, pero también había un tránsito vital importante que tenía que ver con el momento en el que me encontraba. A la hora de amplificar esa idea de guitarra y voz, quería ir aña-
diendo capas. Los temas se los iba enviando a cada una de estas personas, les contaba la historia, el proyecto, diciéndoles que estoy haciendo un disco cuya imagen es una persona en una habitación con una guitarra contándole algo a alguien que está a su lado. Les decía de forma muy gráfica: no quiero que llenéis la habitación de músicos, quiero que seáis los decoradores de la habitación, que desde la abstracción o desde donde queráis, podáis decidir de qué color está pintado ese espacio, si hay una moqueta o no, si hay una lámpara... Mi parte es muy concreta, guitarra y voz, pero esto no es un disco de cantautor y hay que generar una atmósfera. Desde ese punto fue muy bonito trabajar porque para ellos fue algo así como un reto, y yo iba haciendo un poco de canalización con los temas. Después de tanto tiempo en casa haciéndolo todo, era muy bonito ver cómo llegaban ideas nuevas desde casas de otras personas. Han sido unos cinco o seis temas los que se han hecho así, y otros los he terminado yo en casa con pianos, con sintes, con otra serie de arreglos. Me parecía importante que el proceso formase parte del disfrute y, por ello, prefería no hacerlo con un productor que se encargase de todo el disco con el riesgo de dejar en mí una sensación más ajena a lo que estaba sucediendo.
En Sold Out nos da la sensación de que el disco sube niveles, que va ganando en intensidades y niveles según avanza. El orden de las canciones en los discos, por regla general, se va construyendo a medida que los haces y, a veces, a medida que vas haciendo discos te vas dando cuenta también de lo que tienes entre manos. Había otros órdenes posibles, de empezar más fuerte por ejemplo, pero creo que al final es un disco de escuchártelo entero para meterte en su ambiente. Si os ha provocado esa sensación me parece que está guay porque era, en cierto modo, el objetivo.
Luego está el silencio intrínseco, algo a lo que das mucha importancia. En discos así, el silencio es importante porque es lo que te permite imaginar el lugar en donde se están sucediendo. Nunca es real, es una construcción, de hecho en el cine siempre dicen que para crear silencio tienes que poner algo sonando, aunque sea mínimo. Si apagas las cosas, la sensación más que de silencio es de que algo se ha estropeado. En Canción muralla, que cierra el disco, empezaba con un armonio, con una guitarra, y parte del trabajo de mezcla consistía en irnos quedando con lo mínimo y, al final, como despedida nos dijimos: si el reto era cantar, pues que la primera estrofa sea solo voz. Me motivaba ir a la contra, no quería hacer algo con mucha compresión o donde las
cosas sonaran muy fuerte. Me gustaba la idea de hacer un disco con el que la gente tuviera que subir el volumen y que, gracias a eso, se escuchara ese zumbido que hay, que a veces es de la cinta, del ordenador o incluso de mi respiración. El silencio real no existe. De hecho, en los conciertos, uno de los sonidos más horribles que hay cuando tocas en salas es cuando se escucha la máquina de hielo del garito. Pasa cuando escuchas a los pájaros por la mañana o cuando está a punto de cerrar el garito en el que estás y escuchas esos sonidos que te dan a entender que ya somos pocos los que quedamos ahí dentro.
¿Cumples algún propósito o algo que estaba pendiente con este álbum?
Llevo más de dos décadas escribiendo canciones y he tenido la suerte de formar
parte de un grupo de una relevancia muy importante a nivel nacional e internacional. Eso me hace sentir un privilegiado, me hace tener la certeza de que he conseguido un montón de cosas con la música, pero justo en este disco buscaba volver a un origen que no tuviera que ver tanto con algo grande, sino con encontrar un espacio donde me sienta identificado y también seguro con mi edad, con sesenta años o lo que sea. Generar ese lugar en el que si todo falla, tengo mis canciones. No he hecho este disco desde la presión o la necesidad de demotrar nada a nadie, aunque en un primer disco siempre hay algo de eso pero más a nivel personal. De no haber estado contento con el resultado, simplemente no habría salido. El disco es un tránsito y me he animado a sacarlo porque merece la pena.
Me creía las canciones, confiaba ellas, y el trabajo con Héctor, también con Patri (mi profe de canto) me hicieron poco a poco ir pensando en que una cosa es escribir un tema y otra es hacerlo realidad, defenderlo e interpretarlo. Ese era el punto que tenía pendiente y, por ello, me lo tenía que creer. A base de trabajarlo y de picar piedra con ello, finalmente me lo creo.
En cuanto a los checks, has hecho ya prácticamente de todo en lo musical y en lo que tiene que ver con la escritura.
En el disco tenía algo pendiente de una forma explícita, teniendo en cuenta que he tenido la infraestructura, el apoyo y el amor de mucha gente a mi alrededor, empezando por mi familia de origen y siguiendo por la mía actual. Hay una puesta en valor deliberada de toda esa gente que me ha ayudado y permitido ser quien soy. Por ello, no sé si llamarlo espinita, pero sí que hace que este álbum se diferencie de todo lo que había hecho hasta ahora y, además, es lo que me ha animado a cantarlo yo mismo.
¿Y esto te renueva o te da otro prisma también con respecto a Vetusta?
Esto lo podría contestar dentro de un tiempo, en cuanto volvamos, pero creo que sí. Siempre que haces algo tiene relación con lo anterior, los discos son consecuencia y reacción a lo anterior que acabas de hacer, y esta necesidad de hacer algo desde lo más pequeño, desde mi casa con mi gente, probablemente tenga que ver con una necesidad de dimensionar las cosas, de volver a la esencia, al origen. Esto no quita que mañana me apetezca o tenga la necesidad de compartir o de hacer canciones para sitios muy grandes. Es una suerte y un privilegio tener todos esos espacios en los que proyectarte y me siento súper privilegiado de poder hacerlo.
Casi como un sueño, rozando la duermevela y abriendo los ojos poco a poco, cae en nuestras manos este sencillo preciosista (prácticamente como todo lo que hace) que abre una nueva etapa en la trayectoria artística de Andrea Santiago, abrigada además bajo el sello Virgin Music. En el borde de los ojos es además el primer adelanto de un disco de muchos quilates en el que se reincidirá en capas y texturas densas, casi como de una niebla que no termina de disiparse y que, además, se gusta y regodea en torno a la nostalgia Es clave la delicadeza con la que compone y vive la propia artista, quien parece haber encontrado un camino de difícil comparación en nuestra música desde el que crecer, con un poso de pop y folk que quizás estaríamos encumbrando de estar hablando de una artista internacional
La grabación, producción, mezcla y mastering es un trabajazo del también percusionista y compositor Borja Muerza (Producciones musicales Berto), quien afirma que esta canción ha sido de lo más complejo que ha tenido entre manos, lo cual da una pista de lo que se trae consigo la de Pamplona, quien sigue contando en su recogido equipazo con Nacho Muerza a la guitarra y Javier Induráin al bajo, quienes terminan de apuntalar la potente y dulce voz de Andrea Santiago. Es increíble la capacidad que tiene para transformar realidades en paisajes sonoros con esta profundidad, esa magia para generar imágenes nítidas y reflejar sentimientos, dolor, las inseguridades, la fragilidad, en una etapa en la que la luz y la naturaleza colorida, verde, parece asomar tímidamente tras un tiempo de completar procesos en blanco y negro. Esa etapa anterior, representada en otras composiciones de muy bella factura como Oro, espejismo, Años luz o la gran No quiero olvidar, ya tenían ese punto de refugio, de cuidado, y ahora uno es más consciente de la honestidad y de la desnudez con la que Andrea Santiago se descubre canción a canción, insistimos, situándola como una de las artistas más singulares e interesantes de un panorama actual en el que quizás muchos no sepan valorar la belleza desde lo onírico, desde ese interior desde el que no es nada sencillo transmitir Esta nueva era da continuidad a un más que destacado proyecto musical que acumula dos LPs, Prenderle fuego a todo (2021) y Éxodo (2023), el iniciático y siempre recomendable EP He dejado de buscar tu casa (2019), canciones muy reveladoras como Las bestias que me acompañan incluida en la Trilogía de las bestias (2020) y colaboraciones con otros artistas tendencia de nuestro país Por si fuera poco, Andrea Santiago publicó en 2025 el libro El centelleo (Plasson e Bartleboom, 2025) con el que debutaba en novela (con prólogo de Sara Torres incluido) dando luz a una historia sobre cómo se construyen los lazos familiares y sobre si es posible escapar de lo que nos acompaña desde la infancia. Ojalá sea septiembre cuanto antes para poder degustar ese nuevo disco.
De las cenizas de bandas valencianas como Mafalda o Funkiwis ha nacido algo chulo, y sus músicos lo han llamado Fatal con el objetivo de empezar a hacer cosas que nunca se habían atrevido a hacer. El pasado 29 de abril lanzaron la edición en vinilo de La peor semana del año y se pasaron por El Toboggan, en pleno barrio madrileño de Delicias para compartir cañas y sensaciones de una aventura que no ha hecho más que empezar y que tendrá parada obligada en la Sala Wurtlizer el próximo 23 de mayo.
Qué de buenas sensaciones de inicio. Estamos cansados en concreto hoy porque hemos dormido regular y hemos dedicado toda la mañana a grabar en los Conciertos de Radio 3, pero precisamente tambien por todo esto estamos contentos, y sobre todo muy ilusionados con este proyecto.
Habláis de proyecto nuevo, ¿qué cambia en Fatal con respecto a los anteriores? La palabra liberación podría definir muy bien este punto. Llevamos más de trece años en otros proyectos, y cuando esto sucede, están muy marcadas las dinámicas y los tiempos de cómo debe ser todo. Al crear una banda de cero habiendo vivido ese tipo de experiencias, nos hemos permitido hacer las cosas de otro modo, con otros ritmos... Fatal empezó como una broma porque éramos amigos mucho antes que compañeros musicales, o mejor dicho, éramos músicos de otras bandas que nos empezamos a juntar, y de esa amistad surge
esa conversación: si tú tocas esto y yo lo otro, ¿por qué no montamos algo? Tenemos la suerte además de tener mucha afinidad personal y musical, algo que siempre lo hace todo más fácil. Las experiencias previas nos permiten avanzar sobre seguro ahora, más de puertas hacia adentro, aprendiendo de errores del pasado...
Esto conlleva decisiones, véase lanzar los dos EPs (y el disco) sin adelantos. Ese es un buen ejemplo. Quedamos un día en nuestro estudio (en donde grabamos) con la idea de que cada uno viniese con dos ideas, que podía ir desde una canción a una simple melodía. Montamos los sets de baterías, de guitarras, e hicimos diez estructuras, esqueletos. Pareció un campamento de tres días. De ahí salieron los doce temas del disco y, a partir de ahí, empezamos a preguntarnos cómo presentar esto. Hablamos sobre cuáles debían ser singles y al final decidimos que lo mejor era que no hubiese adelantos (con todo lo que supone hoy en día, que todo se consume rapidísimo), optando por la opción de hacer, en su lugar, dos EPs. No queríamos que ningún tema pareciese más importante que los demás, y en base a cómo se consume hoy la música, veíamos mejor dividirlos en dos tandas de seis que lanzar un disco que dejes de escuchar a la mitad o antes.
¿Cuál es el sentido o la columna vertebral de esta carta de presentación? Como la decisión de partir el disco en dos
a posteriori, sí había una idea que une el conjunto, teniendo en cuenta que hablamos de lo que nos pasa y de lo que sentimos. Es cierto que mucha gente nos dice que el primer EP tiene un rollo que va por un lado diferente al segundo, es algo curioso pero también es fortuito, casual.
El camino es el pop electrónico, también, por momentos, experimental...
La afinidad musical de la que hablábamos antes entra en juego aquí, ya que compartíamos inquietudes y muchas ganas de experimentar con cacharritos, con sintes, tratando de integrar la electrónica en una banda acústica de batería, bajo, etc. No teníamos mucha experiencia previa jugando con todas esas cosas, con esos nuevos sonidos, nos hemos divertido mucho. Lo mejor de todo es que no había una línea marcada en ningún momento, más allá de incluir esa electrónica y hacer algo más bien vertebrado por el pop en el sentido de las estructuras, de dar mucha importancia a las melodías. Hay minutos que tiran más hacia
El Columpio Asesino, otros que se acercan más a Berri Txarrak, a Belako o a referencias más onchenteras. Contarlo así suena un poco hippie, pero fue un proceso natural.
Mola mucho eso de que haya diferentes voces liderando las canciones. Y podía hacer salido fatal, a pesar de que ya habíamos hecho alguna colaboración. Al final hasta esto ha encajado a la perfección.
Hablemos un poco de lo que se ve (el arte del disco) y lo que no se ve. El equipo que hay detrás es increíble. Al respecto de las oficinas de Mauka y Balaunka, nos conocíamos de habernos cruzado en el circuito de salas, ellos curran con Tremenda Jauría que son muy amigas nuestras y había mucha admiración de cómo trabajaban. Nosotros en su momento estábamos muy contentos con equipos anteriores, pero entendíamos que nuestra renovación tenía que ir más allá de lo musical. Necesitábamos aire fresco y nos sorprendimos mucho al enseñarles el disco porque les encantó y, desde el primer momento, nos transmitieron muy buen rollo y una forma de trabajar que nos convenció al instante. Con respecto al arte, tenemos un muy buen amigo que es videógrafo de muchas bandas del circuito valenciano, se llama Marc Mayor y es bastante más joven que nosotros, lo que supone que tiene siempre muy buenas y mejores ideas, es muy creativo, muy rápido, y nos llevó a asociarnos con él. Del mismo modo, hicimos lo propio con el estudio d’Matinada (Javi y María), que también son de Valencia y hemos terminado haciendo una amistad brutal, hasta el punto de que cuando se acabó todo el proceso les habríamos contratado para lo que fuese solo por tenerlos cerca. Queríamos dar mucha importancia a toda esa parte visual, al considerar que estas canciones merecían algo así, consistente, coherente. En Sold Out estamos enganchados a la
canción que cierra el primer EP, o la primera parte del disco: NMDQN. Musicalmente en esta canción hemos explorado más un mood ochentero y todo se vertebra con un bajo, un chorus, unas buenas reverb... La batería crece pero no demasiado hasta ese final en el que eclosiona junto a la electrónica, ya que intentamos que NMDQN fuese in crescendo, pero lo más importante en esta canción y en la mayoría es que, a pesar de que íbamos con una idea, con una guía, las propias canciones nos fueron dirigiendo a nosotros hacia donde necesitaban ir. En lo letrístico puede tener diferentes enfoques, aunque el más notorio es el de una gran fiesta de despedida para dejar atrás ciertas cosas al mismo tiempo que damos la bienvenida a otras. Que un funeral sea una fiesta y que sí, puedes llorar pero también celebrar.
¿No os genera cierta contrariedad que una canción que concebís de una forma se acaba desarrollando en otro prisma? Es un proceso bastante complicado. Hay una reflexión de un gran productor como Rick Rubin en la que dice que cuando tú creas las canciones y rellenas los huecos de las guías con lo que tienes en tu cabeza, ese plano onírico genera algo perfecto, y cuando las bajas a la tierra y ya están incluso mezcladas, terminadas, tienden siempre a decepcionarte. Es imposible que se asemejen a lo de tu cabeza y, como músicos y personas que nos podemos dedicar a la producción, es un choque al que te enfren-
tas en cada trabajo que haces. En este sentido, lo mejor casi siempre es no escuchar las cosas que hacemos hasta que pasan al menos unos dos meses. Cuando vuelves es genial darte cuenta de que tienes entre manos una gran canción.
En cualquier caso, el resultado pinta que será una gozada un directo. Montar el directo tuvo también su complejidad, y volviendo a NMDQN nos sorprendió muchísimo. Ese estribillo es lo más parecido a entrar a un fiestón de la hostia, y esa sensación se transmite de una forma muy enérgica al público. En el disco nos permitimos de todo, grabar sintes, muchas capas, y llevar todo eso al escenario tratando además de tocar lo máximo posible (más allá de alguna secuencia) era algo difícil. Hemos aprendido incluso a tocar de verdad los teclados, muchos, y todavía estamos puliendo cosas pero la propuesta es muy interesante y creemos que van a pasar muchas cosas en directo.
La fecha inmimente para probarse es este 23 de mayo en la Wurlitzer. Fueguito. Tenemos muchas ganas de que llegue. Con otros proyectos siempre han sido visitas muy agradecidas y ahora venimos con esa incertidumbre, ese cosquilleo. El camino a después es tocar lo máximo posible y rodar el proyecto cuanto más mejor, porque es lo que nos pide. Estamos trabajando en una gira de presentación en salas para el otoño y algo más saldrán para el verano.
Entre las nuevas aventuras bajo el nombre de SÓLO y la vida eterna y faro persecutorio como Alfredo González, el reconocido artista de Turón visitó al fin la ciudad de Madrid tras dos fallidos intentos en los últimos tiempos debido a incidencias insalvables en la sala de acogida. Aquello era una señal y Alfredo así lo entendió, entendiendo que el momento para visitar la capital tendría que esperar porque la vida sabe mucho de estas cosas y, sobre todo, debía darse en una ocasión diferente, singular. Por ello, no dudó en acudir a la llamada de los Nuevos Territorios por Javier Bergia, enriquecedor evento organizado por la Fundación SGAE que recibió también la visita de otros ilustres artistas como Silvia Comes, María José Hernández y Begoña Olavide No hacía falta nada más que un piano de cola y una voz vivida, con la dulzura de los amores y el casiroto del camino, para construir un recital íntimo, recogido y cargado de respeto
El camino de Alfredo González siempre ha sido de forma innata e inevitable el de la palabra y el del homenaje No en vano, el que precisamente brinda al siempre presente poeta Ángel González es tan solo uno de esos reconocimientos que lleva a cabo en canciones como Qué es eso que va, pero también en sus textos, en su memoria y en las conversaciones delante de un vino, y también delante de muchos vinos. Verle en directo es una invitación a transitar por sus recuerdos, sus dolores y aciertos, sus noches y sus calles, sus desenfrenos y sus delicadezas, y entre tanta costura, cremallera y sombrero, uno entiende lo necesario de sus teclas, de sus reflexiones a quince pies y de sus incertezas. El artista asturiano acaba de volver de Mexico tras vivir otra esencial aventura junto al Coro Minero de Turón, y en pocos días terminará otra de esas mini-giras de conciertos de las miles que ha terminado y seguirá terminando Mientras, la lectura y la vida le seguirá iluminando textos, poemas y canciones para salir y volver de Alfredo, para ser SÓLO alguna vez, quién sabe si todas las veces en las que Alfredo se despista La Sold Out le seguirá de cerca y de lejos, hoy y ayer
¡LAS RESEÑITAS!
hacer un temazo rock.
Arde Bogotá nunca se han ido y a la vez están volviendo todo el tiempo, y desde esa lejanía que implica el éxito internacional hemos recibido un nuevo sencillo con su puntito críptico, Instrucciones. Esta es evidentemente una alegría para nuestra música, porque los chavales son además peña sencilla y el postureo no está ni se le espera, en contraposición con diversas nuevas “estrellas del rock” que han ido surgiendo en nuestro país y que con los años apenas han conseguido tocar a más de tres horas en coche de su casa a pesar del bombo, del ruido, de los likes. En este país nunca hemos sabido, ni querido, valorar las cosas buenas que nos pasan, hasta el punto de que damos más relevancia a un corte de pelo de un frontman (aquí entran en juego varios ejemplos recientes) que a una señora canción de una de nuestras bandas más representativas tras año y medio sin agitar el avispero. Incluso se reactivan debates absurdos como el de si algo es rock o no lo es, como si las etiquetas de repente importasen para pasar nuestro filtro de validación musical, que por otro lado siempre he pensado que quizás eso tenga su trasfondo en el rock estatal, ese rock de nicho (que por cierto, nos flipa) del que si te sales un poco te conviertes para muchos en algo así como un vendido, en una especie de paria musical al que ojalá le vaya mal por tomar esa decisión de mierda de abrirse a más públicos La envidia y desear el mal directa o indirectamente es un mal endémico muy nuestro, reforzado además por esas redes en las que todos somos graciosísimos, pero en la Sold Out nos mola pensar que en algún momento habrá más bandas así, de esas que nos sorprendan viniendo desde abajo y que en un momento dado no sepan por qué están llegando a tanta gente de medio planeta gracias únicamente a sus canciones, en el contexto de un imperio de los solistas, las grandes producciones pop y el electrolatino. Obviamente muchos, la mayoría, estamos gozándolo infinitamente con esta nueva referencia de los de Cartagena, y además nos morimos de ganas de charlar con los chavales de cómo les ha ido en todo este tiempo, de hacia dónde van ahora y qué experiencias siguen sumando entre nuevas carreteras y puentes aéreos. Pero ojo, los amantes del rock siempre queremos más. Bienvenidos a Europa, Arde Bogotá.
“Porque
a tus ojos les sobran palabras
Porque hay secretos que solo cuentas con la mirada.”