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Revista Sold Out, nº 44

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EL HOMBRE QUE SE ENAMORÓ DE LA LUNA EN LOGROÑO ÍA UÍA GU G

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NAT SIMONS NAT SIMONS ¡ NOTICIAS, ENTREVISTAS, REFLEXIONES Y MUUUCHA MÚSICA! Nº 44. MARZO 2026

NADIE PATÍN MELÓN DIESEL MARSHALL FLASH FLOR DE LAVA ERROR 97 AMANTE LAFFÓN FALSANTES EXTRAÑOS PASAJEROS COMETA AGORAPHOBIA VANGOURA LA M.O.D.A. NEVERLAND BARI


Sold Out es una revista cultural, descargable y gratuita, sin pretensiones, escrita y diseñada por personas enamoradas de canciones, párrafos literarios, fotografías, películas y toda clase de manifestaciones artísticas. Puedes escribirnos para sugerir lanzamientos y publicaciones a revistasoldout@gmail.com, aunque también puedes enviarnos opiniones y sugerencias que puedan inspirar contenidos diferentes para nuestras páginas en próximos números. Te invitamos a suscribirte y que la Revista Sold Out llegue cada mes a tu correo electrónico. También la puedes compartir con tu entorno y amigos.

@revistasoldout


Texto: Dani Pach Fotografía: @bea11trice

Jorge Martínez. Conversaciones Ilegales.

Carlos H. Vázquez (Efe Eme)

En la Sold Out tenemos en mucha estima a un periodista cultural con una trayectoria descomunal como Carlos H. Vázquez y si, además, escribe sobre una figura tan importante de nuestra música reciente como Jorge Martínez, actualizando además dicha obra con charlas posteriores a su publicación inicial, tenemos la combo-lectura perfecta en nuestras manos. En este libro de distendidas conversaciones os toparéis con los primeros recuerdos de Jorge y también con un interesante repaso por la discografía de su banda, además de anécdotas menos conocidas de uno de los personajes más carismáticos e imprescindibles de nuestra música. El asturiano se puso de lado siempre que la muerte le miró de frente y, a pesar de que fue finalmente derrotado por ella hace apenas unos meses, Jorge sigue muy presente en sus composiciones, en sus letras, en sus riffs (de cualquier guitarra de su extensa colección) y, por supuesto, en su carácter y en sus declaraciones siempre incendiarias desde lo culto y desde la transgresión. Reflexiones, crítica social, disparos a la industria musical y una versión natural única del “sexo, drogas y rock and roll” para atraparnos con un guion sublime y nada sencillo de Carlos. Este y otros libros imprescindibles de Efe Eme están disponibles en su web, y también te esperan en tu librería de barrio, la opción ideal para que se mantenga abierta.

Estas semanas las redes en clave musical han dividido sus temáticas entre la camiseta celtista de Madonna, la extraña crónica del concierto de Viva Suecia en el Movistar Arena, la canción que lanzará Apartamentos Acapulco el día 27, los nominados de los Premios Min, la XI Edición del Premio Ruido, la vuelta al ruedo de Modelo de Respuesta Polar o esperado nuevo sencillo de Alcalá Norte. La calma relativa se agradece, salvo por noticias tristes que parecen no tener la relevancia que debieran, véase la muerte de un festival como el Tomavistas. El que fuera el festival urbano favorito para miles y miles de personas baja la persiana para siempre, y lo hace sin un anuncio oficial en sus propios canales en los que todavía mantienen la frase: ¡Nos vemos en #Tomavistas2026 para celebrar nuestra 10ª edición! El anuncio llegó de forma inesperada por parte de uno de sus fundadores y organizadores en su perfil de LinkedIn y, según leemos en medios generalistas, las deudas e impagos parecen haber tenido mucho que ver en el final de un evento tan representativo del que siempre hemos mantenido que salir del Parque Enrique Tierno Galván habrá sido uno de sus grandes errores. De esto algo habrá dicho también una gestión lamentable por parte de un ayuntamiento que en un momento dado se planteó poner en el mismo parque una puta noria. Atraer guiris con festis: mal, atraer guiris con atracciones cutres: bien.

Aquí somos de festis menos aparatosos, más humildes y sostenibles, con la puesta en valor de la cultura y la gastronomía de sus ubicaciones, pero eso no quita que nos duela y que en algún momento debamos ahondar en qué ocurre en una ciudad como Madrid para que no funcione bien ningún evento musical, incluso los itinerantes a nivel mundial. Todo es deficitario, las polémicas son el pan de cada año, el dinero público no se puede gestionar peor y, para más inri, las condiciones laborales y los contratos no parecen estar precisamente a la altura de este siglo. En lo que sí han coincidido estos años es en poner su logo en redes de color rosa o violeta por el día (y el mes) de la mujer, algo que a nivel nacional sigue sin casar demasiado con la presencia real y merecida de las mismas en sus carteles un año más. En esta revolución de nuevas bandas que estamos viviendo, es de necios obviar a las mujeres artistas, pero aquí seguiremos dándoles todo el protagonismo que sea posible, empezando por una Nat Simons que es portada en marzo, al igual que fueron portada en números previos nombres como Chlöe’s Clue, Repion, Fillas de Cassandra, Angie Sánchez, Marisa Valle Roso o Ximena Sariñana, entre otras muchas. Ojalá monten otro festi en el Tierno Galván con ellas, y que sumen a Las Petunias, La 126, Lisasinson o Lady Banana entre otras muchas. Te digo yo que lo petarían muuuy fuerte. 2


Texto: Dani Pach Fotografía promocional

EXTRAÑOS PASAJEROS

El club de los fugaces

Se avecinan buenos tiempos para esta interesante banda madrileña indie rocker que no ha dejado de esforzarse desde 2021 en evolucionar su sonido, logrando al mismo tiempo que éste siga siendo diferencial, algo nada sencillo por mucho que pueda parecerlo, al menos en este caso. Sin ir más lejos, Baby, su primera referencia de este año, es un rock and roll con todas las letras, divertido, bailable, con su indispensable teclado juguetón y con las dos voces elevando estribillos y coros de esos que ya no te puedes quitar de la cabeza desde la segunda escucha. En cambio, Camino corto, sencillo lanzado el pasado octubre, es un caluroso pop de perfecta y amable ejecución, directo y que no deja de crecer (ideal para estropear las gargantas de las primeras filas); y yéndonos ya al mes de septiembre, Olas apela a la épica entre sintes y reverbs, en una canción igual de pegadiza que las demás y que podrían remixear mañana si quisieran por las vibras que guarda dentro de sí. Volviendo al presente, Extraños Pasajeros acaba de lanzar El ruido de los coches como último envite (que sepamos) para presentar su esperado disco, El club de los fugaces, un trabajo que retratará una noche nada extraordinaria de esas en las que manda el piloto automático y un rumbo incierto tan solo para evitar estar quietos. Si has vivido amaneceres de esos en los que la música va dejando su lugar al ruido de los coches y todo parece volver a la “normalidad”, este será tu disco de cabecera desde el mismo día de su lanzamiento, marcado para el 6 de abril. No busques una etiqueta concreta porque tan solo encontrarás sensaciones compartidas, finales esperados, muy pocas conclusiones y la decisión de seguir, de continuar por encima de todo. Nada cambia salvo nosotros, al mismo tiempo que todo vuelve a su origen. El 9 de abril Extraños Pasajeros presentará este nuevo álbum en la madrileña Copérnico tras conquistar otras salas míticas de la capital como la Sala El Sol o el Café La Palma, y liarla en festis como el Gigante o el Jardín de las Delicias entre otros. Se palpa la ilusión y hay un equipazo detrás. El club está abierto.

EL RUIDO DE LOS COCHES *** Suenan los primeros segundos de sintes y ya quieres quedarte en esta canción, que como las demás del nuevo álbum llevan la firma en la producción de Santos & Fluren. Estos tres minutos podrían resumir casi a la perfección el sentido de todo el conjunto, al aunar nocturnidad, cierta introspección y la ansiedad de una mente que no encuentra descanso en una ciudad que nunca duerme ni deja dormir. La belleza incómoda, las emociones que encuentran la forma de escapar de uno mismo y el debate interno entre la huida y la calma protagonizan un ratito mágico también en lo instrumental.

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Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

COMETA


De las comuniones artista-público más bonitas y agradecidas que hemos visto en nuestras vidas. Así podríamos resumir en modo súper breve el grandísimo concierto que Cometa organizó en la mítica Copérnico en Madrid con la “excusa” de cerrar el ciclo en directo del álbum Fanfarria clandestina (Mont Ventoux, 2024). Tal y como comienza precisamente el disco, un público entregadísimo desde muchos minutos antes de que Jimmy, Gonzalo, Daniel y Pablo se subiesen al escenario, cantaba en modo bucle ese ¡Dale Cometa! introductorio. El bufandeo y la alegría no se podían contener antes ya de que ese ambiente cinéfilo de baile rebelde de instituto fuese premiado con grandes canciones como Todo por ti, Invítame a bailar o Supersónico.

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El directo de Cometa es un emocionante viaje al pasado al que solo le falta una bola gigante en el centro de la pista, evocando por momentos a formaciones históricas como Queen o ABBA y manteniendo a toda la peña sin apenas pestañear para no perderse ni un detalle de un show que no tiene comparación en nuestro país. Romanticismo, humor, épica y el punto exacto de desenfreno consiguen elevar sus canciones a himnos generacionales, con esa energía que te abraza y con la sensación inmensa de estar viviendo algo único. Da igual lo mucho que dure un concierto así porque nunca será tiempo suficiente. Un nuevo motivo para celebrar es la referencia más reciente en forma de sencillo, La era artificial, publicada en diciembre y donde siguen dando incluso más valor al glam y el power pop de los 60 y 70. En esta canción, la banda reflexiona sobre el papel que juegan las canciones en un mundo con cada vez menos rastro de alma y de corazón, y paradójicamente esta es una composición sobrada de ambas cosas en lo instrumental y en lo letrístico. Es un lujo interplanetario que existan bandas como Cometa. Industria, traten lo mejor posible a estos chavales.

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Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

chica sobresalto


La mirada de Maialen proyecta un brillo más intenso que nunca, y la luz parece invadirlo todo cuando habla de su nueva etapa como artista. Mucho tendrá que ver, intuimos, su álbum Información sísmica (El dromedario records, 2025) junto a los nuevos retales y un montón de fechas muy especiales entre las que destaca el reciente concierto en el histórico Teatro Eslava. Ahora toca visitar, entre otras, las ciudades de Badajoz, Toledo, Salamanca, Sevilla o Málaga, pero antes bueno es relajarse con un café a media tarde en Costello Río para hacer balance y celebrar el presente. Hablemos del presente sísmico. La verdad es que estoy bien, muy contenta. Además, justo hoy (¡hace dos horas!) he recibido una noticia súper positiva sobre la salud de un familiar directo. Alegría máxima. Y en lo musical, es cierto que no tengo mucha idea de lo que piensa la gente de este último álbum. Me da un poco de cosa pensarlo, pero a mí me sigue encantando, y llevarlo al directo ha sido para nosotros la prueba de fuego. Ha habido canciones que me ha gustado mucho grabar y que luego en directo me he aburrido relativamente rápido de ellas (risas), pero cuando realmente me aburro como una ostra es en esas dos semanas que se dan entre unos conciertos y otros. Es un álbum muy divertido de tocar en directo, tiene muchas cosas guays y, al mismo tiempo, me obliga a atravesar algunas cositas más difíciles para mí.

¿Que el disco pase por varios estudios incide algo en el directo? Se nota, y está guay además que sea así, pero lo cierto es que no intentamos sonar igual que en el disco, no nos rallamos por eso y las soluciones salen de forma natural: donde hay un determinado sonido ahora irá una guitarra y viceversa. A mí me gusta mucho que después de un momento acústico arranquemos con Fuera de la fiesta, con esa guitarra que nace de Martí y que además va mucho con Gorka (nuestro guitarrista). Es muy divertido y a la vez muy agradecido tocar así, porque además somos todas un poco culo inquieto, yéndonos de unos instrumentos a otros siempre que tenemos oportunidad. El directo se intuye también como una gran descarga emocional. Y termino agotadísima. Hace unos días, al terminar un concierto, estaba súper cansada y pensaba en que me canso más que en la gira anterior. Hablando de esto con mi psicóloga (que menos mal que gestiono estas cosas con ella), es cierto que en esta profesión, si escribes y compones desde un sitio que duele, luego lo estás reviviendo todo el rato. Es duro sobre todo si son cosas recientes, aunque luego llega un momento en que esas canciones terminan convirtiéndose en otra cosa. Es cierto que, a pesar de cansarme tanto, podría hacer siete bolos seguidos por el nivel de energía que tengo. Volviendo de dos conciertos, tenía un examen (estoy es-

tudiando Integración Social) y, literalmente, me bajé de la furgo para hacerlo y al terminar me volví a subir. La banda volviendo se lamentaba de tener que cargar y descargar, y yo les decía que me haría otro bolo ya mismo. Ni ellos ni yo sabemos cómo es posible esto, pero es me encantan los conciertos, y más con un equipo con el que estoy tan a gusto. Un equipo que lleva ahí desde siempre además, a todos los niveles. Tengo mucha suerte. Cuando salí de OT en 2020, en las entrevistas me comentaban cosas como “jo, qué buena persona eres que sigues con tu banda", y no, yo en realidad lo que estaba siendo es egoísta (risas). Yo quería seguir con ellos, y el favor desde el principio me lo hicieron ellos a mí, creyendo en una movida absurda en la que se embarcaron gratis y ahí siguen. Aquello fue un desmadre, no estábamos preparadas para asumir el cambio de tocar para dos personas y, de repente, llenar la Sala Barts. Tocaba aprender cómo funcionaba todo, a montar el equipo, a llevar in-ears, porque la cosa no daba tampoco para llevar con nosotros a alguien que nos enseñara o nos pudiera supervisar. Fue para volverse locos, y por eso digo que tengo mucha suerte. Por otro lado, recomiendo a todo el mundo no subirse a una furgoneta con gente que no conoce de nada. Si no te queda otra pues vale, pero si puedes subirte con tu gente... ¡Una furgoneta con amigas al Eslava! 13


Era mi segundo Teatro Eslava y me sigue haciendo la misma ilusión que la primera vez, entre otras cosas porque me parecía surrealista llegar a tocar ahí. Es un sitio mítico y una pasada para quienes hemos soñado subirnos a ese escenario, como esa Maialen adolescente que veía por internet cómo tocaban allí grandes artistas porque ni siquiera tenía pasta para visitarlo. Lo vivimos como crías pequeñas que son conscientes que solo llega ahí un porcentaje muy pequeñito de personas. Además un sitio así se presta a poner un plus de visuales, a llevar grandes colaboraciones como Vega... ¿Qué diferencias notas ,si las hay? La ilusión es exactamente la misma, pero es cierto que al final íbamos más preparadas a nivel técnico, a un nivel más profesional porque ya vamos curtidas de tantos bolos. Yo, a nivel emocional, me siento mucho más segura de lo que hago, al igual que estoy más segura con las canciones. Nunca antes había estado más segura de lo que estoy haciendo. Esa seguridad se palpa en lo que dices y en lo que cantas. Este disco parece un paso importante de madurez artística. Hay una parte del disco en la que he sido mucho más libre y me ha dado igual romper conceptos, pero, al mismo tiempo, he metido mucha más mano en todo. He pre-producido cosas, hay sonidos que los he grabado yo misma en mi casa, todas las voces de la intro son las de mi casa (que se ha quedado tal cual me lo estaba inventando en aquel momento). En Desamor hay muchas cosas que son mías también, me veía yo sola sin saber utilizar hasta hace bien poco el Ableton. No era meterme en la produ, sino más bien componer desde la produ, que me parece algo divertidísimo porque partes de sitios distintos y eso te lleva obviamente también a sitios distintos. De esto tiene mucha culpa Zahara, que se empeñaba en que sí podía hacerlo, enseñándome a buscar percus, bombos, en plan “¡no pasa nada! Hazlo mal para componer desde ese sitio, y luego ya alguien lo tocará bien. ¡Juega a esto!” Esa forma suya de verlo es brutal. Es un buen paralelismo pensando en cómo comenzó ella también. Es que nos han hecho creer que solo los señores que saben muchísimo podían poner bombos en una pista, y no es así. “Mira Maialen cómo lo hago”, y mientras, Martí diciéndome que no aprendiese, que toquetease todo lo que pueda. Fue clave. La mediocridad es una constante en tu discurso, y en cambio estás aquí porque lo mereces y lo has trabajado. Yo nunca entiendo muy bien qué hago aquí y en esto (risas). Es verdad, desde la hones-

tidad, que considero que Información Sísmica es un trabajazo. El disco me encanta, me parece de un nivel muy superior a todo lo que habíamos hecho antes, me gusta mucho lo que he escrito, me gustan mucho los relatos que he hecho... Me gusta todo, y creo que si lo recibiera de otra persona, me encantaría. Nos gustan sus letras, tan directas, sin juegos de palabras innecesarios. Intento, además, ir más allá de lo homogéneo, asumiendo que, incluso a nivel estructura, a mucha gente le explota la cabeza si te sales de la estrofa - estribillo - estrofa - puente - estribillo. Es algo que luego lo hace un guiri y los escuchamos con emoción, pero no nos gusta que lo haga un artista de aquí. Hacer lo que te apetece contribuye a que haya más cosas distintas

y que la gente te quiera o te odie, en función de que se identifique o no, algo que es estupendo. Volviendo a si una se merece estar ahí, hay trabajos tan increíbles que a veces puedes pensar eso de ¿por qué yo?, aunque también puede pasar en un momento dado al revés: ¿por qué yo no? Es un juego que está siempre presente y, al final, la clave para avanzar y crecer es no compararse. No tiene ningún sentido y, además, la meritocracia no existe y todo ese tiempo que pierdes es mejor invertirlo aunque sea en tirarte en el sofá. Prefiero invertir el tiempo en cosas que me puedan inspirar o que me puedan servir de algo. Ese es mi mantra. Hablemos de Virgen de la luz. Hacerle una canción a mi abuela era algo que necesitaba. Además se puso malita y


solo podía pensar en que se pusiese bien para que pudiese escuchar la canción. Con mi abuelo ocurrió que cuando falleció le escribí una canción y me daba mucha rabia porque sentía que había llegado tarde. ¿Por qué no la he hecho cuando todavía vivía para poder enseñársela? Aunque no le gustara, no sé, pero para cantársela. Con la Leo lo conseguí, y ahí sigue dando guerra. Yo iba con ella muchísimo al pueblo a Extemadura y ya desde súper lejos decía que veía el Castillo de Miraflores, ¡e igual estábamos todavía a la altura de Salamanca! Era increíble todo lo que contaba. A mi abuela le dio un ictus y ahora habla pero muy poquito, y yo pensaba en que menos mal que ya le he preguntado todo. He sido la plasta que escuchaba todas sus historias, me daba igual si las repetía, y me alegra mucho haberle hecho tanto caso. Siempre la veía en canciones de Extremo, y cuando estaba en el hospital las enfermeras le cantaban cosas muy relacionadas con Pamplona. Vaya, es que mi abuela es extremeña, y en donde estaba puesto su nombre yo le puse “Extrema y dura. Soy extremeña”, para que así le hablasen de su tierra. Extremadura es una tierra que siento muy olvidada en muchas cosas cuando en realidad es un sitio apasionante. Y por ello me apetecía mucho escribir sobre eso, y también sobre el hecho de que no supieran leer ni escribir, que es algo que de pequeña me llamaba muchísimo la atención. No lo entendía, para mí era una cosa que parecía que

asumía como innata casi desde que naces. Cuando yo era adolescente, mi ama me enseñó unas cartas de mi abuelo, y no pude evitar preguntar por qué él sí sabía leer y escribir, siendo del mismo pueblo y prácticamente de la misma quinta. Con el tiempo entiendes la realidad de aquellas mujeres, a las que se les arrebataba la cultura para que fuesen más manipulables y que no pudieran dejar huella histórica. Mi abuela era de esas mujeres que han firmado toda la vida con una “X”, y nosotras le enseñamos a que supiese escribir “Leo”. Que al menos sepa poner su puto nombre. Y al final todo te lleva a un disco, cuando te convencías de que ya no habría más. Me dio toda la fuerza. Estaba convencida de que no iba a hacer un disco nunca más, pero acabé Virgen de la luz (es la virgen de Alconchel, su pueblo) y entonces me dije que quizás ahora sí lo veía. Hace ya dos años de esto, aprovechando San Fermín para componer en soledad. Escribí esa canción aprovechando un montón de cosas que ya tenía escritas sobre ella, que yo iba a casa de mi abuela con la libreta. Junto a Información sísmica viene una nueva remesa de Retales, la tercera. ¿Cuántos retales hay? ¡Un millón y medio! De hecho puedo decir que a veces hay retales que me gustan más que algunas canciones de los discos. Sin ir más lejos, en Retales II está La ermitaña que la quiero recuperar porque me parece

preciosa. Me ocurre lo mismo con Plutón, un retal que terminó dando nombre a toda una gira que terminó siendo una gira doble porque estábamos llenando las salas, llamando a aquello la gira Plutón 2.0. Hay cosas de ahí que se vuelven súper importantes y otras que esperan, quizás, su momento. Esta vez hay también versiones. Es curioso porque son pistas que llegan, de hecho, hemos entrado en playlists con canciones cortísimas que no dejan de ser improvisaciones grabadas en mi casa, fatal de graves en algunos casos, sin masterizar. Hay algo de pureza, quitando todas esas capas, dejando solo lo visceral... El proceso de pulir las canciones es muy guay y a mí me encanta, pero dejar esas poquitas así tiene algo también que es muy bonito. Más allá de un Teatro Eslava apoteósico y salas hasta la primavera, ¿qué ocurrirá en la segunda mitad del año? Quiero, en primer lugar, publicar estos nuevos Retales, que de momento están solo en el formato físico del disco. A partir de ahí me gustaría darle una vuelta al setlist y, si puedo y todo va bien, quiero seguir haciendo salas también en esos meses. Está muy bien criticar a los macrofestivales, pero de nada sirve si no alimentamos esa otra parte en la que la música se vive de una forma mucho más profunda. Pienso dar por culo con las salas todo lo que pueda y más, al mismo tiempo que animo a terminar con los falsos sold outs que lejos de ayudar nos perjudican.

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Neverland Bari by

Texto; Dani Pach fotografías: @bea11trice


Una resurrección constante y un impulso instintivo e irrefrenable es el mood en el que se encuentra Neverland Bari, que reaparecieron en la presentación de la nueva edición del festival Toledo Beat y que siguen midiendo en emociones todo lo que les ocurre. En Plaza Mahou, dentro del Santiago Bernabeu, se subieron al escenario ante un público dispar que se fue enganchando a la felicidad que emanaban las primeras filas. El recinto es raruno, no especialmente cómodo para nadie, pero eso no evitó que la banda afincada en Madrid surfease los elementos al mismo tiempo que sacaba su arsenal de himnos coreables que se mantienen presentes en toda pinchada y tardeo indie que se precie.


Precisamente con Impulso, sencillo publicado en febrero, Neverland Bari abre una nueva etapa más madura y consciente tras currar como jabatos en las composiciones, en las voces, en los procesos de grabación y, por supuesto, también en lo estético. No será un camino sencillo a partir de este punto, pero no lo es para nadie y pocas bandas tienen más convicción en lo que hacen. Rick, Alex, Dani, Juanpe y Koke saben a lo que están y, además, tienen el apoyo y abrigo de mucha gente buena dentro de una industria musical con muchos claroscuros. En el Bernabeu se vio algo diferente, también en la energía, con piezas del puzzle que terminarán encajando conforme pasen las semanas, los meses, las salas y los festivales. Que este impulso sea el primero de muchos para NB.

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Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

Un café a tiempo con Marcos Cao

LA SONRISA DE JULIA


Es una delicia escuchar hablar a Marcos Cao de música y también de la vida, del pasado y de las nuevas prioridades. Leyendo entrevistas tan enriquecedoras como la que ofreció a Crazyminds, uno es más consciente de la profundidad y el conocimiento de un artista que, junto a La Sonrisa de Julia, ha llegado al culmen del disfrute, de la diversión liberada de objetivos grandilocuentes y de lo importante que es hacer las cosas por amor y con la máxima de vivir al máximo el presente, asumiendo las variables del futuro como parte del juego. Compartimos un café en Costello Río para charlar sobre el nuevo álbum de la banda, ENEMIGO, un ratito antes de que Marcos se retase en duelo con Carlos Ares en un partido de pádel, intuimos, para la historia. ¿Cómo está Marcos Cao hoy? Estoy súper bien, quizás un poco cansado, precisamente hoy porque ayer madrugué mucho para venir a Madrid, luego no paré y hoy he dormido regular, pero es eso, solo cansancio. Estoy muy agradecido de todas las entrevistas, de que alguien tenga interés por lo que hacemos, y me pone muy contento hablar de este disco porque de esta forma estoy degustándolo de nuevo al ponerle palabras. ENEMIGO tiene el clásico toque emotivo de la Sonrisa y, al mismo tiempo, tiene momentos súper bestias. Yo creo que la gente quizás no sabe que en prácticamente todos los discos de La Sonrisa de Julia hay canciones muy cañeras y, en este caso, nos gustaba además ya no solo por cómo se llevan al directo. Queríamos contar una historia, una narrativa que tiene que ver con esta etapa (esa es la razón de que hayamos tardado tanto) que no se basa solo en lo bonito y en el amor, que también: muestra a qué nos hemos enfrentado para llegar a eso. Esta felicidad es real, pero no se llega ahí tan solo con pensamientos positivos. hay que saber cuál es el enemigo de este estado o sensación y hay que combatirlo. El rock me parece un envoltorio perfecto para hablar de cosas que quiero criticar o a las que quiero enfrentarme. En cuanto al amor, veo su sitio más en el pop. A nivel gestión, volvéis en cierto modo al origen, la autogestión con la que empezasteis en Caminos diferentes. Es distinta la forma en la que lo haces, pero es cierto que al final significa, de igual forma, gastarte tú la pasta y tomar tú las decisiones. Aquella primera vez lo hicimos por necesidad (y por amistad, porque nuestros amigos nos dejaron el dinero), y ahora lo hemos hecho por una necesidad personal, en el sentido de que ya no entendemos otra forma de hacerlo. Necesitamos nuestros tiempos, hemos

estado un año grabando, hay canciones que estaban terminadas, mezcladas y masterizadas y, en el último momento, las hemos quitado y hemos vuelto a grabar otras, mezclarlas, etc. El puzzle no reflejaba lo que nosotros queríamos reflejar, y somos un poco pesados con eso de qué recordaremos más cuando tengamos 70 años, si la pasta que nos hemos gastado de más o que el disco es como nosotros queremos. Eso implica trabajar solos, a nuestra manera, con nuestro sello y nuestra productora. A tiempo es la mecha que prende la idea de este álbum. Y no surge por casualidad. Compongo mucho a diario, tengo muchas ideas y cuando planteábamos la posibilidad de hacer un disco yo nunca terminaba de

verlo. La relación que tenemos con este proyecto que nos une a los cinco es de placer. No tenemos ninguna necesidad, nadie nos obliga, y yo no quería volver a hablar de cosas de las que ya he hablado. No quería meterme en este fregado si no es para expresar algo nuevo, una etapa nueva que yo voy a recordar con mucho cariño y que en este disco se ha planificado mucho. Que la gente a la que le gusta La Sonrisa de Julia vea lo que estamos aportando, y que echando un ojo a la discografía puedan decir: “mira estos cabrones y su séptimo disco”. A tiempo reflejaba un proceso que he vivido con mis compañeros, y por eso digo que no surgió por casualidad, en el cual yo llevaba mucho tiempo luchando contra algunos enemigos propios y justo una mañana, en torno a las 7 y pico paseando a mi perro, me vino la


frase, la letra, y me emocioné mucho. ¡Esto es lo que yo quería! Llamé a los compis y les dije: “tengo algo sobre lo que puede pilotar el disco y todas sus ideas”. Ahora podríamos empezar a construir el puzzle, y la bandera, el mensaje principal, el timón, sería A tiempo. Y todo lo que ayude a entender su mensaje entrará en el disco. En esa canción hay una belleza increíble en el estribillo, es súper amor, pero al mismo tiempo en las estrofas se habla de algo muy duro, de algo que para mí fue muy doloroso. Lo digo ahora y tengo que controlarme todavía un poco para no echarme a llorar, pero eso es necesario para llegar al estribillo. El disco tiene eso que comentábamos, esos momentos rock, duros, que son el resultado del proceso de composición de A tiempo. El disco completa el mensaje de la canción. Cuando lo entendí, nos dijimos: vamos a buscar pasta, vamos a buscar un estudio y vamos a empezar a currar pico y pala para construir sobre ese mensaje. El disco contiene, además, lo que parece un epílogo, La última noche. La es tan sencilla que se repite mucho, pero que es muy difícil de conseguir, que es vivir el presente. Yo he decidido que siempre que pueda voy a vivir el ahora, y eso me hace sentir de puta madre. Y para eso hay que soltar las riendas, no pensar en el mañana. Cuando me preguntan qué expectativas tengo con el disco, mi respuesta es clara: ¡No tengo! Para mí, el

éxito es hacerlo como lo hemos hecho. A nivel grupal nos ha unido mucho, ha sido súper bonito ver cómo cada uno de nosotros ha dado más allá de sus posibilidades porque estábamos en un entorno de mucha confianza, y preferíamos eso con todos los errores que un disco perfecto. Es cierto que muchas veces algo funciona cuando dejas de presionarte. Los últimos discos de La Sonrisa, Maratón (2018) y este último, tienen algo ya diferente. Quizás es que nos hemos hecho mayores, algo que tendría sentido porque nuestros discos han salido siempre muy espaciados en el tiempo y los años te dan la capacidad de replantearte cosas, de relativizar, tal y como les ocurre a los señores mayores (risas). Aquel iniciático Caminos diferentes, con toda su expectación, quizás tuvo la parte mala de no tocar el suelo. Es que eso nos hizo perder el norte muchas veces, ser esclavos de nuestro propio personaje. Ahora no trabajamos desde esa perspectiva, también porque no tenemos la necesidad de hacer un disco para ganarnos la vida, y ni mucho menos para aumentar nuestra satisfacción ególatra. En mi caso toco con Carlos Ares, vamos a hacer un Movistar Arena, tengo a mi lado a mucha gente que me quiere mucho y tengo una relación conmigo mismo que es mucho más cariñosa de lo

que era ante. Me acepto como soy, y hoy no necesito hacer un disco para que me digan lo bien que lo he hecho. Lo hemos hecho por otros motivos, y ojo, me encanta que me digan lo bien que está pero no es la causa y cuando dejas de hacerlo por eso lo haces de otra manera. En Sierra Studios se volvían locos en redes con vosotros allí. Nos gastamos el dinero en que hubiera tiempo de sobra. Lo malo de los grandes estudios es que siempre vas con el agua al cuello y se genera tensión, miedo y ansiedad, y ahora sé que todo eso es súper perjudicial para la creatividad. Precisamente en A tiempo hay una coda al final que teníamos establecido cómo iba a ser, y pudimos dedicar una tarde entera a experimentar con ella. Le decía a Raúl, el batería, que tenía que empezar de cero y que no debía haber ni un solo ritmo que fuese un patrón. ¡A ver qué sale de ahí, Raúl, sin prisa ninguna! Para cantar esa parte final me pusieron el micro en medio, yo iba dando paseos. Apagamos la luz y yo iba haciendo coros sin pensar en armonías con la idea que nos grabasen así, repitiendo una y otra vez. Cuando lo juntamos todo, el resultado fue acojonante, y eso solo sucede cuanto no pretendes tener el control. Nunca habíamos hecho estas cosas y me emociona pensar que hayamos sido capaces de generar esa confianza entre nosotros. El proceso es muy importante, y es ya nuestro éxito. 24


Otro paralelismo con Caminos diferentes es la playa en los vídeos. ¡Hay un patrón! El patrón es que nos autoproducimos, nunca tenemos dinero suficiente y tengo la suerte de vivir en un lugar que es un paraíso. Sacas una cámara allí y el resultado es siempre súper bonito. Me gusta mucho la playa, el mar, lo que significa, y en Enemigo (la canción) digo: nunca olvides que la verdad es como el mar, siempre encontrará la manera de embestir. La verdad siempre arrasa.

Esto me recuerda que buceo desde pequeño con mi padre, es algo de lo que estoy muy agradecido a la vida. Hago esto desde los seis años con tan solo una bombona de oxígeno para los dos que nos vamos pasando. Ojo al nivel de confianza. Para los vídeos, si un día se forma un huracán sabemos que ese es el día perfecto para grabar. ¡Chicos, hoy no se echa la siesta nadie! Es casi gratis porque incluso editamos nosotros los vídeos, y nos sentimos muy identificados con esa imagen. Nos encanta el contexto.

Hablemos de La tregua. No es una canción autobiográfica pero sí me inspiré mucho en uno de mis compañeros que se separó de otra persona muy cercana a mí. Son muy cómplices, muy amigos, y me gusta imaginar eso de que, a pesar de que ese imperio está en ruinas, si uno le vuelve a echar al otro esa mirada de complicidad, el otro estaría dispuesto a arriesgarlo todo otra vez, a sabiendas de que será un fracaso. Me encanta esa parte ilógica del ser humano. Sé que ellos pueden olvidar una noche que la tregua es imposible. Sin pretensiones, las salas ya están ahí: Santander, Valencia, A Coruña, Madrid, Sevilla... Me gustan los conciertos porque veo a personas de sesenta años y a gente de veintimuchos que eran niños cuando descubrieron a la banda. Ojalá se junten todos. Nosotros solo pensamos en transmitir esas sensaciones tan bonitas que sentimos en los ensayos, esa complicidad entre nosotros, el fusionarnos como banda, disolver los egos... Eso no tiene precio, y más cuando sabes que por momentos lo habíamos perdido cuando aquello de las pretensiones, cuando éramos jóvenes y buscábamos el éxito, que es algo lícito y normal. pero le quita belleza al proceso. Ahora las canciones, los conciertos son una celebración.

Aún estoy a tiempo de escribir una canción De decirte que lo siento y que no fue mi intención Ser tan ignorante, no ver lo que había delante de mí Una vida entera intentando parecer Un valiente de primera, un maestro de ajedrez Solo para esconder mi miedo a no ser suficiente No soy suficiente, no lo puedo merecer Me parece sospechoso que alguien me pueda querer Tuve que inventar un disfraz Y que no pudieran verme Temblar Cuando entiendo que te irás Y que yo también me iré Al lugar de donde todo parte Y sentir Que tu suerte ha cuidado de mí Y la mía cuidaba de ti Y que fue tan bello esto de encontrarse Aún estoy a tiempo de escribir una canción Y decirte que te quiero sin ninguna condición Y que todo lo que hago en realidad tan solo lo hago por ti Para serte suficiente y poderte merecer Que te sientas orgullosa de que me puedas querer No volver a avergonzarme De ser alguien vulnerable

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Las Rivieras infinitas de

LA M.O.D.A.

Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice


En esta era de los sold outs inventados y en querer aparentar más de lo que uno es, más importante todavía es la naturalidad, el corazón y la sostenibilidad con la que viven y sueñan bandas ya leyenda de nuestro país como La M.O.D.A., que a base de muy buenas canciones y la bandera de la justicia y del piensa global, actúa local, consiguen atraer a todo tipo de públicos independientemente del lugar y de la hora. Es evidente que San Felices (Universal, 2025) es el mejor añadido posible a un aura de felicidad y gratitud que los de Burgos llevan consigo de forma inconsciente e innata desde hace muchos años, y esa conciencia hace que se les valore incluso más. El vínculo emocional con Madrid es evidente y cada canción, sea del ¿Quién nos va a salvar? (2013) o del Nuevo cancionero burgalés (2021), es en sí misma un motivo de celebración, una sonrisa al aire, una razón más para seguir creyendo en la música como medicina, como amor correspondido. La Riviera, sean ocho o doscientas, encaja a la perfección con La M.O.D.A., más cerquita de la gente, más propensión a bajarse al público con el saxo y lo que surja, más piel y más corazón. Un Palacio de los Deportes está bien, impone y dará caché sin duda, pero esto es otro rollo, y eso lo saben tanto los de las tablas como los de la pista. En estos envites contaron de nuevo con Josune (SÜNE) Arakistain en el escenario en modo de sonriente y solventísima mujer orquesta, que se unía a la ya menor novedad de otra crack, Marina López. La modaneta les llevará en abril al Sansan Festival de Benicàssim y al Fiz de Vilalba, y ya en mayo cruzarán el charco para celebrar, incluso con más intensidad, en el Sonorama mexicano en CDMX, además de subirse a los escenarios del Toledo Beat, el Degusta Fest de Armilla, el Ouren Sound y el Spring Festival. Más madera para una formación que ya es leyenda y ejemplo vivo.

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EL HOMBRE QUE SE ENAMORÓ DE LA LUNA Textos de Pablo Loriente Fotografías de A. Makeda

#LUNA405

Conviene, de vez en cuando, quitarnos ciertas etiquetas que, de forma irreversible, acaban apoderándose de nosotros. Especialmente las que se proyectan sobre la juventud, sobre nuestros adolescentes. Más aún en un momento en el que abundan los estudios que analizan la predilección del voto joven por la extrema derecha o su tendencia a dejarse llevar por influencers de medio pelo. Para reivindicar que existe otra adolescencia necesitábamos hacer un programa como esta #Luna405.


Logroño ha sido la ciudad que nos ha regalado la oportunidad de dedicar una Luna a esa otra adolescencia. Hasta el escenario del viejo teatro de la CNT, Nave 31, nos fuimos para celebrar como se merece el X aniversario de la Escuela de Música Moderna Amadeus. Un proyecto educativo basado en la creatividad y en el acompañamiento del desarrollo personal del alumnado, dirigido por el músico Diego M. Continente (ex Messura). Su voz emocionada abrió el programa en una conversación en la que también brilló la lucidez del divulgador científico Eduardo Sáez de Cabezón, invitado ilustre de esta edición.


No obstante, los grandes protagonistas fueron los nueve adolescentes que estudian en Amadeus y que nos presentaron en directo sus combos: sus primeros proyectos musicales, en los que ya están componiendo sus propias canciones en formato banda. Con Gaupasa, Kriterio Propio y Cuarto Piso descubrimos cómo suenan sus temas y, sobre todo, escuchamos sus testimonios sobre lo que la música les está permitiendo aprender.


Nueve adolescentes que representan a esa mayoría de jóvenes que se forman cada día, que se expresan desde el respeto y la simpatía, que entienden que acercarse a la cultura es la mejor forma de crecer como personas y de alejarse de los discursos de odio que nuestra sociedad ha terminado por normalizar. La música es la mejor forma de acercarse a la belleza. Ayer, hoy y siempre. En Amadeus y en la Luna.


Si tienes alguna pregunta, duda o sugerencia, o quieres. anunciarte en estas páginas... ¡ESCRÍBENOS!

revistasoldout@gmail.com


Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

CORA CORA YAKO YAKO


No son unos recién llegados, aunque si tuviésemos que encuadrarlos en la nueva ola de bandas de guitarras, serían para Sold Out uno de los grandes nombres a tener en cuenta. Luis de Oleza y Carlos Sennacheribbo, nombres que has leído muchas veces en esta revista (incluso en este mismo número) lideran Cora Yako y han lanzado un disco descomunal titulado Mil pequeños cortes (Altafonte, Ernie) que nos ha llevado a casi rogar (en realidad no ha hecho falta porque su equipo es maravilloso) una charla con ellos en plena estación de Príncipe Pío en Madrid, entre puestos de comida rápida y clásicos y curiosos puestos de golosinas. Semanas ya rayando en casa vuestro disco. ¡No podemos parar! C: yo tengo que decir que a mi madre le gusta el disco. Hay un momento en Firmar la paz que digo “Carlos, vamos a follar” y muy a menudo me dice eso de “¡qué necesidad había de esto!”, pero quitando eso, en general le encanta. L: a la mía también. En mi casa no son mucho de dorar la píldora porque sí, y les ha molado esto. Haciendo balance, en Sold Out lo asimilamos como un disco súper brit. C: desde una perspectiva general no lo consideramos ni muy brit ni muy sucio, salvo en ciertos momentos. Si me apuras, diría que es menos sucio que el anterior. L: es cierto que este disco tiene más pega-

da, es más compacto, te pega más en la cara, mientras que el homónimo era más amable, por así decirlo. Ahora vais más a saco. C: es que el ruido antes era un arreglo en sí mismo, algo a lo que recurríamos de forma habitual. L: buscábamos esos sonidos, eso de acercar al ampli la guitarra, y en este álbum hemos hecho un esfuerzo consciente por salirnos un poco de todo eso. Qué novedades trae consigo este disco a nivel producción, a nivel equipo... L: el modus operandi, más allá de lo mucho que hemos cambiado nosotros en estos años, es prácticamente el mismo. Nos juntamos en el local y nos alternamos llevando temas para trabajarlos, contando con que unas canciones han salido en un día y otras en cinco años. C: en ese sentido, nos adaptamos a lo que pidan las canciones, a lo que nos apetezca a nosotros en función de cosas que estemos escuchando en ese momento... Sí que hemos tirado por algo más dosmilero, que ha sido siempre más nuestra movida. Hay muchas cosas que nos molan, pero la música que te marca cuando tienes entre catorce y diecinueve años es la que más se queda contigo. Entre tanto tema sobre el que trabajar, ¿hay descartables en Cora Yako? L: ojalá tuviésemos mucho para elegir.

Más que descartes, nosotros tenemos abandonos. C: en nuestro caso hay dos opciones: o algo ya no nos gusta y, por tanto, ya ni lo desarrollamos, o en algo que nos gusta no hemos llegado a dar con la tecla y, por tanto, no vamos a publicar algo que consideramos que todavía no está perfect. En este sentido, unas canciones están en el disco en detrimento de otras porque dimos antes en la tecla con las primeras. Otras canciones que nos parecen la hostia terminarán saliendo antes o después porque, a pesar de no dar con el punto, no queremos desaprovecharlas. L: no hay descartes, hay teclas por dar. Existe un cajón desastre, confirmamos. C: eso es. L: estamos ya revisitándolo de hecho. El disco es completísimo, pero 400 días de verano es top 3 de largo. L: de hecho, nos planteamos que fuese uno de los adelantos. Había pasado el corte. C: es curioso, porque normalmente la mayoría de canciones se dan porque o Luis o yo traemos algo de casa, pero esta canción nació en el local, con sus variaciones, con otra letra y demás, pero la pieza en lo instrumental nació así. En el estudio terminamos de pulirla, ya que terminé encontrando otra letra, arreglamos el estribillo que era un puto caos... L: eso funciona porque llevamos tocando mucho tiempo juntos, prácticamente desde

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Él entiende mejor que nadie la música que hacemos, las referencias, y no hubo necesidad de explicarle nada.

que empezamos a tocar la guitarra. Los gustos los hemos desarrollado juntos, y obviamente cada uno tiene sus tendencias, pero sabemos que si algo le gusta a uno, lo normal es que también le guste al otro. C: y no nos parecemos tanto como la gente cree, pero deberíamos haber alimentado esa mentira de que somos hermanos. ¡Es evidente que vende más! Leemos mucho eso de que vuestras letras son nostálgicas. Cuánto de cierto hay ahí y qué temáticas explotáis. L: cada vez que ponemos esto de la nostalgia en notas de prensa y demás nos referimos más a la propia letra desde el punto de vista de cuando éramos niños, por ejemplo. No queremos que se entienda como que nos queremos parecer a según qué bandas porque no sería acertado. C: a mí me da la sensación de que la palabra nostalgia en críticas musicales es, de nuevo, algo así como un cajón desastre. Es como el indie. Leas donde leas todo es nostálgico, todo es generacional. L: al final es música de guitarras y ya. C: luego es cierto también que explicar una canción al pie de la letra... Al final uno puede tratar la nostalgia desde el punto de vista de la amistad, de una relación del pasado, de algún momento de la niñez o de la adolescencia. Quizás cuando dicen eso se refieran a que todo es melódico, melancólico, y que nosotros a pesar de meter zurra somos poco punkis, es decir, siempre hay una melodía bonita sonando, por mucha distorsión que metamos. Las letras además son directas: decís lo que queréis decir de la forma más sencilla y contundente que se puede decir. Es el tiempo de la literalidad. L: no somos muy conscientes tampoco. Es verdad que las letras de este disco son más a la cara, pero no reparamos en ello. C: si hay algo generacional, es eso de que hay bandas que escribían así ya en la época

anterior, pero a nivel general, los Izal, los Vetusta, etc. tenían una forma de escribir más rocambolesca, más poética si cabe, y los chavales de nuestra generación hacen por ir un poco más al hueso. Esto sí creo que es un mínimo común del ahora. L: en diez años entrevistaréis a alguien diciendo justamente lo contrario (risas). Comentemos el diseño, vosotros convertidos en figuras, el baño del Ocean, los recortables... L: todo esto es cosa de Alberto de Santos,, que ha hecho todo el imaginario visual, hilando todo súper bien. C: todo esto tiene su origen en que antes queríamos tener cosas guays visualmente, pero tampoco nos preocupábamos tanto. Esta vez teníamos ganas reales de tener algo en las manos que nos flipase. No es solo que hayamos hecho canciones que me encantan, queríamos tener ese punto visual por el que todos hemos comprado discos alguna voz tan solo por la portada. Alberto es colega, nunca habíamos trabajado con él y era el momento ideal.

Qué alegría cuando al fin surge el momento en que pueden colaborar dos propuestas artísticas amigas. L: sobre todo porque estas cosas son susceptibles de salir mal. Es fácil que no conectes con el punto de vista del diseñador, pero tuvimos suerte. C: me gustó mucho esta experiencia. Nos ha pasado otras veces con otros profesionales, que las cosas han ido muy bien o muy mal, pero sí era esencial esa parte proactiva nuestra de explicar una y otra vez lo que queremos. Puede que estés trabajando con un diseñador increíble que no entiende tus códigos, y eso en primer lugar es algo agotador para ambas partes, y luego pierdes muchas cosas por el camino. Lo bueno de Alberto es que, además de ser un genio, escucha las mismas bandas que escuchamos nosotros. De hecho, quizás controla más de esta escena, fijándose mucho además en las cosas que están haciendo esas bandas, cómo desarrollan lo visual, las narrativas... Los códigos los entiende a la perfección, es decir, vuela solo desde el primer momento. Si lo extendemos a los videoclips, encontrarte con dos tíos en una caja rosa en plena calle de noche no puede ser más hipnótico. ¡Se hace corto! C: ¡eso pesa un huevo! Eso de que se hace corto te lo agradecemos y se lo diremos a Alberto, porque es la misma idea. Es un visualizer. ¿Qué podíamos hacer con el poco presupuesto que teníamos?. L: la máquina la hicieron en el estudio de Nave Oliva, en una semana. La idea era comprar una y customizarla, pero nos dimos cuenta de que no cabíamos. C: era un follón. Entonces tuvimos una reunión con Nave Oliva un viernes, y al viernes siguiente la estábamos recogiendo.


L: la admiración que sentí por la máquina cuando la vi es proporcional al miedo que sentí cuando hubo que moverla. C: eso fue horrible, pero moló mucho romperse la cabeza con los vídeos para conseguir que molen sin arruinarnos. Este disco contiene una balada: Vivo de ilusiones. L: precisamente esta canción sí que va de nostalgia. Reconozco que cuando la estaba haciendo no tenía muy claro de qué iba a ir, pero luego cogió forma. C: y sí, claro, es una balada y lo decimos con orgullo. L: quería meter aquí algo que no fuese un instrumento orgánico y decidí meter un sintetizador extraño. C: al principio me chocó mucho, al haber escuchado la versión a guitarra y voz, pero un día al llegar al estudio escuché ese sinte teclado con el que empieza y, tras el choque, me empezó a gustar mucho, y más con una letra súper bonita, lenta pero con un sinte machacón o industrial que contrastaba a la perfección.


Y el 27 de marzo os espera, al fin, el Teatro Eslava. L: es brutal la cantidad de cosas más allá de la música que supone esta fecha, lo que implica la producción de un concierto así sin tener un buen presupuesto. Todo nos lo gestionamos nosotros, desde los visuales, todo lo relativo al sonido... C: justo estamos en las semanas de reuniones, de tomar decisiones. L: todo por el detalle. Por momentos te preguntas si tiene sentido dedicar tres días a que algo luzca durante diez segundos, y siempre llegas a la conclusión de que sí. Merece la pena. C: tras la Copérnico de hace casi dos años, este es un pasito más, y vamos locos ya por que llegue el día. Elegimos el Eslava a pesar de las mayores dificultades técnicas y logísticas que supone porque esto quizás pase solo una vez en la vida. No lo sabemos, pero es que es un lugar increíble. Vamos a darnos el gusto,


A lo mejor pecamos de llamar únicamente nostalgia a lo vivido y sentido por partida doble en el Teatro Eslava, y no lo decimos porque no haya habido para regalar, pero es que la vuelta de Melon Diesel a las salas está generando muchas más sensaciones. Y no será porque Dylan y sus inseparables músicos no la llamen todo el tiempo con visuales en los que no dejan de salir recortes de prensa y fotografías de aquellos años en los que la banda de Gibraltar se convertía en un referente al que seguir desde las radios y televisión a las salas y festivales entre mediados de los 90 y ese 2003 en el que la vida quiso hacernos esperar unos veinte años par verles de nuevo.

Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

MELON DIESEL

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La colección de hitazos empezó pronto, con Grita como punta de lanza para comenzar fuerte y a ritmo, ante muchísimos seguidores de aquellos años que no dejaban de emocionarse con cada canción y que no parecía el típico público de las grandes ciudades que no se pierden un bolo. El hecho (supuesto) de que pareciese que llevaba muchos años esperando este momento para volver a una sala, conllevaba consigo ser súper respetuoso y especialmente atento, ya no solo a las canciones, archiconocidas o no, sino también a las explicaciones y arengas de un líder de la banda exultante y feliz.


Si En el andén despertó cosas en nuestro corazón adolescente, si Quiero un camino hizo que todos nos abrazásemos sin darnos ni cuenta y si Por ti nos hizo levantar los brazos y las luces de nuestros teléfonos (a falta de los mecheros de entonces), no fue por casualidad: un concierto de Melon Diesel era algo que necesitábamos más de lo que en un primer momento podíamos intuir, y tras esa novedosa referencia de una actual Contracorriente con la inestimable colaboración de Iván Ferreiro, el siguiente paso debe ser sí o sí la publicación de nuevo material. Entendiendo el vértigo que quizás suponga para la veterana formación, es un paso esperadísimo por sus fans de siempre y también por los nuevos que sin duda se apuntarán al viaje de unos gibraltareños ya enamorados de los días que vendrán.

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Texto: Dani Pach Fotografía promocional

faLsantes

Sopa sónica

Qué ideal es la cuenta atrás de 8 segundos para dar comienzo al nuevo show disquero de la veterana banda Falsantes, siempre a medio camino entre Salamanca y Madrid. Presentar un tercer álbum es siempre un gran motivo de celebración, y Sopa sónica, una gran referencia y homenaje al eterno Jorge Ilegal, es la forma de decirle al mundo que hacer música (y escucharla) da lugar a sensaciones únicas e irrepetibles sobre las que además se puede edificar un nuevo álbum. La banda vuelve a contar con el don de Manuel Colmenero en la producción de este trabajo, quien también se ha encargado de dotar de la máxima potencia al directo falsante. Estas diez canciones esconden dentro de sí referencias muy interesantes, con una energía y unos matices marca de

la casa, siempre con el rock bailable en el centro de la diana engalanado con sintes que podrían recordar a bandas leyenda como Golpes Bajos o Pistones, con momentos, eso sí, no siempre tan amables. Para muestra, una pista de baile hecha canción como Ser diferente es mejor o una A veces llena de contradicciones y con el punto quizás más oscuro y frenético de todo el disco. Tittyshev es de nuestras favoritas por sus punteos de guitarra, por la temática futbolera y por ese bajo intensísimo que parecería un segurata a la entrada al London Stadium controlándolo todo. El bajo sigue tomando el control en Al escondite inglés y uno ya empieza a entender que no es casualidad y es uno de los grandes puntos fuertes del disco. La única colaboración tienen como protas

a unos viejos conocidos, Carameloraro en Alegre y despreocupado en unos minutos con aura pop y estribillos elevados a una sorprendente epicidad. En el último tercio de Sopa sónica los oídos se nos van a la completísima Correr tras el viento con merecimiento, aunque haríamos mal en no pararnos un poquito en la reflexiva Tecnocracia o la glutamática y súper recomendable Atravesé el espacio, un viaje maravilloso y un poco accidentado en el que Falsantes aprovecha para visitar a algunos colegas. Los débiles y yo, más cercano al funk, cierra un álbum muy completo, de esos que te van ganando conforme los caminas. El portadón de Kimeu Korg gana incluso más sentido.


Gon abril Lo que importa de verdad Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice


Hemos hablado varias veces en la Sold Out de la curiosa historia de Gon Abril, artista y médico, que ha sabido gestionar su tiempo para desarrollar ambas carreras que hoy disfruta en equilibrio. Aprovechamos su visita a la capital para participar en el Festival Ultreia, para visitar las oficinas de Seitrack y poder charlar un poquito sobre canciones, playas, rutinas y tiempos, mientras suena su primera referencia de este año: Me has obligado a pensar. ¿Cómo lleva estas primeras semanas del año el Gon Abril artista? Las está llevando muy bien. El Gon Abril artista está muy tranquilo y eso es a lo que más aspiro a estos momentos, algo que me genera mucha felicidad. La tranquilidad, la calma es un básico en tus canciones más recientes. En la línea musical se puede notar un cambio con respecto a lo que venía haciendo hasta hace un año y medio. Como artista escribo todas mis canciones y noté un cambio muy grande en mi forma de componer desde todo lo nuevo que fui publicando desde mayo del año pasado, con un evidente punto más maduro. Las canciones hablan de los cambios, de las diferentes etapas que he vivido y de cómo veo mi vida en la etapa actual, cómo veo a la gente gente quiero y cómo percibo las cosas que me preocupan. Ese es el camino hacia donde van las cosas: el tratar de expresar a través de la música con una

línea muy pop rock más enérgica que lo anterior, que era más melódico, bailable, soft. En eso es donde se está poniendo el foco de todo lo que está saliendo. ¿En qué momento exacto haces clic para caminar hacia lo actual? En verano de 2024, el año en el que publico el EP Cotidiano. No estaba del todo conforme con lo que habíamos publicado y esas semanas es cuando empiezo a escribir con otro prisma, con una visión completamente diferente. Entonces empiezo a descubrir sitios o lugares a nivel compositivo a los que nunca había llegado antes, y es ahí cuando todo cambia. Todo lo que se empezó a gestar ahí está saliendo ahora poco a poco. Hay una necesidad, además, de hablar de tu propio entorno. Por alguna razón esa necesidad estaba ahí y no había sido consciente antes. Ha sido un proceso muy de desahogo, de liberación, como esa sensación de alivio al tirarte a la piscina o al mar cuando tienes muchísimo calor. Gracias a sentarme, a echarle horas, ha ido surgiendo. Da igual es de nuestras canciones favoritas, una crítica social. Me gusta que me digas esto porque entra dentro de este clic del que estamos hablando. Tengo la inmensa suerte de poder hacer música, de poder compartirla y también de tocarla en directo, y sentía

que tenía que aprovechar esto de alguna forma para visibilizar y dar volumen al enorme problema de las apariencias. Tener que hacer determinadas cosas, pasar por determinados aros, los clichés, tener que entrar a presión en formas de entender la sociedad que no encajan con la tuya... En Da igual quise gritarlo y tratar de poner en valor las cosas que realmente tienen valor. También es uno de mis temas favoritos. En tus letras hay muchas referencias a tu otra mitad, el Gon médico, véase Lo que importa de verdad. En el campo de la medicina hay muchos libros, muchísimos textos, pero hay una parte que se escapa de todo eso, y es esa esencia, el hecho de estar bien con uno mismo, con la gente que quieres y que te quiere. Y por ello, a pesar de dedicarme a la medicina, ahora gracias a la música también puedo decir lo bien que se está más allá de lo físico, en lo emocional, y lo importante que es, lo que ayuda eso en el día a día de una persona. ¿Cómo se compaginan ambas labores con horarios rarunos y otras variables? Sencillamente acostumbrándose (risas). El de la medicina es un trabajo que tiene horarios muy cambiantes, son muchas horas a lo largo de la semana, y la clave está en la naturalidad. Llevarlo de la misma forma que otro músico trabaja al mismo tiempo en una pizzería o es fotógrafo de bodas. Tienes que ponerle ganas, y todo 49


depende de hasta dónde quieras llegar. Yéndonos a los créditos, toca mencionar en la produ a grandes nombres como Juan Ewan o Felipe Guevara. Me siento súper agradecido porque son personas a las que admiro muchísimo, ya desde antes de imaginar siquiera trabajar con ellos. Sería un hipócrita si no agradeciese a mi discográfica el hecho de poder trabajar con esta gente porque, además, me enseñan muchísimas cosas y no hay más que ver el resultado en las canciones. Tanto a nivel musical como en lo puramente técnico son unos capos y estoy feliz de que esto se haya podido dar, porque es un paso muy importante para mí y para mi propia evolución musical. ¿Cuánto supone en tiempo un proceso de grabación así? Depende de cómo lo quieras plantear, aunque la clave reside, sin duda, en tener muy claras las maquetas, las demos, todo el trabajo previo a la grabación. Hago todo ese trabajo en casa, se lo paso a Juan y entre los dos vamos viendo hacia dónde llevarlo. Él tiene unas ideas buenísimas, es muy artista. Al final el proceso consiste en regrabar todo ese trabajo con todos los cacharros que tiene en el estudio. En relación a estas cinco canciones, contando esta reciente Me has obligado a pensar (grabadas en enero del año pasado), el proceso nos llevó dos fines de semana. Me subí desde Valladolid a Asturias y conseguimos dejar todo listo, baterías, bajos... Hay quien prefiere ir con más calma, tema a tema, pero en este caso nos convenía hacerlo con un poquito más de presión. Esos fueron los plazos. ¿Se puede decir ya para cuándo estaría listo un disco en su totalidad? Además de estas cinco canciones, hemos grabado otros sencillos que deberían salir un poquito antes del verano o quizás ya después, en función de cómo vayan funcionando lanzamientos como éste más reciente. Sí tengo claro que llegará en algún momento el álbum, porque, como artista, aspiro a poder reflejar en un larga duración algo en lo que hemos invertido mucho trabajo. De momento, no podría adelantar fechas, pero este año quizás sea algo precipitado porque estoy muy a gusto publicando single a single, viendo uno a uno cómo los va acogiendo la gente. No sé si por desgracia o no, vivimos en una sociedad en la que se exige cada vez más música, pero hace apenas dos meses que publiqué mi single anterior. El ritmo y la exigencia me parece una barbaridad, y en cierto modo, me da miedo estar cuatro o cinco meses sin publicar nada hasta que en un momento dado publique un álbum con otras cuatro o cinco canciones de golpe. No siento que se valore mucho, a no ser que

seas un artista muy consolidado y tengas un público acostumbrado al disco. En mi caso, siendo realista, creo que lo correcto es ir single a single. Has estado en Ultreia Festival, en toda una Sala del Movistar Arena. Impone ese espacio, no deja de ser una especie de antesala de lo que sería actuar en el Movistar Arena alguna vez. Aunque ya había actuado en Madrid gracias al Jardín de las Delicias, me hace mucha ilusión ahora poder defender estas nuevas canciones, enseñar ese nuevo hilo del que vengo tirando desde hace dos veranos. Tener una oportunidad así de mostrar lo que somos hoy en directo es algo increíble. Por cierto, hay mucha playa en los clips, y diríamos que ahí hay un patrón.

Son un privilegio de paisajes y son un lujo esas imágenes para apoyar lo musical. Que Juan Ewan esté en Asturias lo facilita mucho, y los vídeos los ha ido grabando Carlos Cabezas (hibridoabraxas). En otro viaje a Cantabria también buscamos sitios naturales, playa, acantilados, el mar... Conectamos mucho con esa estética. Encaja a la perfección con canciones y letras ya de por sí súper gráficas. Es lo que queríamos transmitir y qué bueno que lo estemos consiguiendo. Hablemos por último de conciertos. Habrá más conciertos (y festis) ya de cara al verano, pero me lo tomo con calma, no me quiero obsesionar con las fechas para no preocuparme, ahora que voy viendo internamente cómo van saliendo cosas.

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“Empecé a hacer música con un cajón porque cuando tenía doce o trece años iba al coro de mi parroquia con mis tías y me animaron a tocarlo. Diría que me divierte más el cajón incluso a día de hoy, lo disfruto muchísimo.“


ESTA NOCHE ES DE

AMANTE LAFFÓN

Un segundo disco siempre es un reto para muchas bandas que apuntan alto y consiguen llamar la atención con su álbum debut. Al respecto de la banda sevillana, la apuesta por un post punk incluso más personal y el ambiente oscuro en el que parecen desarrollarse las canciones de Esta noche es nuestra generan mucho interés para quienes buscan nuevas bandas alternativas que llevarse a los oídos. Este nuevo trabajo tuvo a un grande como Raúl Pérez (La Mina) en la producción y guarda dentro de sí ese punto de nocturnidad que destaca e impregna once pistas en las que los punteos afilados, los teclados, las olas reflexivas de riffs y la voz limpia y grave de Carlos Calderón nos guían en un universo más gráfico de lo que en principio éramos conscientes. Toca abrir bien los oídos y prestar atención para entender (y en cierto modo vivir) las letras de Madriz, Bajos fondos o la pista cuatro que da nombre al disco, al mismo tiempo que nos dejamos llevar por canciones de aparentes estructuras clásicas que parecen desvanecerse según avanzan los minutos, como ocurre en Tenerife. Eso no quita que disfrutemos igual de Dutty free y de Otros países, esta última casi perfecta para un amanecer. Pueden ser canciones para escuchar tirado en la cama y también para ponerte en el coche a todo volumen cuando vuelves a casa del curro, pero algo nos dice que la intensidad que guardan en el disco aflora y se divierte en directo. Tendrán la suerte de comprobarlo pronto en el Microsonidos de Murcia el 13 de marzo, el 11 de abril en la Sala X de Sevilla y el 24 del mismo mes en el Rockanrolla de Granada.

Texto: Dani Pach Fotografía promocional

Amante Laffón son los Calderón: Carlos, Kiko y Dani, además de Dani Tamajón, y deben su nombre al escritor sevillano del siglo XIX Amante Laffón y Fernández. Irrumpieron en la escena alternativa en 2022 con Reflexiones breves sobre asuntos largos, un álbum en el que ya mostraban galones entre el post punk y el rock electrónico tan en auge hoy en día. Además de la producción de Raúl Pérez en La Mina (mano a mano con Tamajón), es ley mentar el currazo en el máster de Víctor García de Ultramarinos. La portada es obra de Javier Peñalver (ivoryxx), y la banda ha conseguido decir con música lo que no sabían expresar de otra forma.


s s n n o o a e m m l a i i t n ú S S g e t t r r P o a a n n o N N C h a r

Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

le a a t ún g e Pr or n n Co h a Sar

Sa


Es uno de los grandes nombres propios de nuestro rock contemporáneo, fruto de un trabajo y una evolución de película. La enriquecedora etapa de Felinas evoluciona ahora en Pregúntale a Sarah Connor, un álbum descomunal con el que Nat Simons transforma y eleva una trayectoria de muchos quilates, rodeada además de grandes equipos y artistas nacionales e internacionales. Nos citamos en el Café Moderno, en la malasañera Plaza de las Comendadoras, para hablar del camino, desde Nashville a la Sala Changó. Al fin hemos podido disfrutar del disco estos días en su totalidad. Yo estoy bastante emocionada porque llevaba esperando con este disco en el cajón ya demasiado tiempo. Lo grabé en Nashville a finales de octubre de 2024, así que os podéis imaginar las ganas que tenía de publicarlo. Al final nos pasa a muchos artistas eso de tener que ajustarnos a la burocracia de la industria, pero por suerte al ir sacando los discos en directo he estado muy entretenida. La etapa desde Felina (2021), el disco con colaboraciones, los directos... Dio para mucho, y mucho bueno además. Al final Felina se convirtió prácticamente en una trilogía, pero no fue premeditado sino más bien un consecuencia natural y es algo que extiendo a los directos. Aquel disco salió en una época jodida, en pandemia, con cambios de oficina... Lo recuerdo como

algo desastroso, pero eso terminó desembocando en que creara Felinas y, de repente, eso fue la leche. La idea entonces era hacer cuatro bolos y acabó siendo una gira de dos años. Del fracaso viene el éxito, empezamos a llenar las salas, cada vez va a más la cosa y un día te ves así, dos años de gira, dos directos grabados... Al final te das cuenta de que Felina ha sido muy fructífero a nivel discográfico. Y entre tanto, el equipo crece, las colaboraciones son cada vez más top y la música es cada vez más rock. El escenario me lleva mucho al rock, pero ya desde mis inicios. Yo empecé muy acústico pero ya entonces sentía la necesidad de endurecer el sonido y también de una performance. Me escudaba detrás de una acústica, me daba una sensación de seguridad que cuando la sueltas te da conciencia del valor que tiene una frontwoman. ¡Dios, qué hago ahora con las manos! Eso me lo dio esa gira, que también me regaló cosas como subirme al escenario con Cherie Currie, un icono que ya con dieciséis años parecía de otro mundo por cómo se movía. Subirme con artistas a los escenarios me ha ayudado muchísimo, he sido muy esponja viendo cómo se movían, cómo interpretaban, que enlazaba con vídeos de Bowie de cómo moverte con una guitarra, de cómo rockear... Todo para hacer mejor al personaje de Felina, que es como me lo tomaba yo, tal y como hacía el propio David

con Ziggy. Ahora diría que he matado al personaje y ha vuelto Nat Simons, pero ha sido un camino largo en el que he aprendido mogollón con tanta artista. A nivel estético es cierto que el choque es evidente, como si Nat Simons siguiese evolucionando a la sombra de Felina para resurgir ahora. La evolución es muy bestia, me veo desde fuera y pienso “joder, parece otra persona” y ya si te vas a los primeros discos no parezco ni la misma artista. Pero esto te lo da el camino de una forma natural, aprendiendo de tantos artistas además. Me sigue gustando mucho colaborar, ya no solo a nivel vocal, también en lo compositivo e incluso en que puedan producir mis discos profesionales como Víctor Cabezuelo. Todo eso te lleva a transformarte y eso es bonito. Felina me sirvió para experimentar y poder mostrar una parte de mí que no había mostrado antes. Ahora con un nuevo disco inédito y que vuelvo a ser Nat Simons, ya no soy tampoco la Nat Simons de antes. Es otro rollo. Aquí escuchábamos hace siete u ocho años temas como Happiness. Y ahí volvemos de vez en cuando. Ese segundo disco, Lights, fue un antes y después. Podría decir que junto a Felinas y este Pregúntale a Sarah Connor serían mis trabajos más importantes. Hablemos de la historia de este disco. 55


Todo empieza con el Verkami de Felinas, que fue un éxito pero que me generó mucha ansiedad en esa época. Es cierto que superó las expectativas, que la gente apoyó mucho y se superó el objetivo, pero cuando terminas el crowdfunding, en una etapa de postear mucho, me doy cuenta de que me enfrento a un álbum mastodóntico en el que debía reunir a muchos artistas con agendas apretadísimas para hacer un disco. Me entró una ansiedad terrible, no pasé una buena época, y ahí es cuando empecé a escribir otra vez. Por eso estas letras tienen ese punto de visceralidad, de emoción. Cuando Felinas es una realidad, empieza la gira y casi al momento tenemos que volver al crowdfunding para logar publicar el disco en directo, el último. Todo sale bien, es un éxito, pero si lo piensas es de locos: este es un proyecto totalmente autofinanciado, aquí no hay un sello ni nadie que esté poniendo pasta, por tanto, lo más importante en todo este proceso es la gente que me sigue. Si no llega a ser por ellos, yo no habría hecho este disco ni de coña, porque este recorrido y estos tres años de girar han sido lo que ha financiado este trabajo, que es además una apuesta muy grande a nivel económico y a nivel de curro. Es gracias al público, que ha permitido al proyecto crecer. ¿Es exactamente el disco que querías publicar? Efectivamente. Sí, y es muy fuerte que sea así. Y ha sido gracias a Alex Muñoz, con quien hay una historia detrás que nos retrotrae a 2016. Nikki Lane vino a tocar a Lavapiés, yo era súper fan y alguien me comentó que el chico que tocaba con ella era de Madrid, vivía en Nashville y estaba empezando a producir a una chica llamada Margo Price. ¡Fíjate, Margo Price! Después del bolo me acerqué a Álex porque buscaba productor precisamente para Lights, me dijo que lo hablaríamos, claro. Le envié un mensaje pero pasaban las semanas y no contestaba. Luego me enteré por las redes de Nikki de que tenía cáncer, había entrado en aquellos días fatal al quirófano y estuvo dos años retirado de la música. La vida nos volvió a reunir con los años en un cumpleaños aquí en Madrid, y un día a finales de 2023 me dijo si podíamos tomarnos un café. Nada más llegar me enseñó el mensaje que yo le había enviado entonces. ¡Un mensaje de 2016! Se me pusieron los pelos de punta, y me dice: “bueno, ahora ya te puedo contestar, ¿quieres que te produzca el disco? ¡El quinto, claro!”. Creo que al final ha sido mejor así, porque Álex ha hecho una carrera brutal en estos años, y había hecho grandes amigos desde su trabajo. Me dijo que no me preocupase, que iba a poner ahí un equipo que iba a ser un Ferrari, y así lo hizo. Yo no me fui allí porque fuese Nashville, de hecho, me preocupaba que pensasen que quería

hacer un disco de country o algo así, porque esa fase ya está superada, pero él me dijo que él lo que quería precisamente era hacer algo diferente, alejarse de aquello. Estábamos en el mismo punto. En lo puramente estético también hay una evolución. Rojos y azules. Me gusta mucho cambiar en cada disco. En éste he ido al contrario ya que venía del negro, del vinilo, y ahora mi objetivo era ir hacia el color. El dibujo de Sara (@sara_fv) es brutal, el trabajo de Boa Mistura también, y encargué el traje a mi amiga Gema Siveroni. Somos vecinas de toda la vida de Alameda de Osuna, de hecho es íntima de Juancho y de Leiva, y vi que le había hecho un traje a Juancho para la última gira. Además de sus vestidos de novia súper originales, hace trajes para el directo increíbles, y le pedí uno. Me dijo

que le emocionaba mucho esto, al final nos conocemos desde los siete años. ¡Es como un traje de boda para mí! Para casarme con la música, por supuesto. Hay cosas en el álbum que evocan otro tiempo, como la versión más rock de Luz Casal, por ejemplo. No es tanto un sonido buscado, pero es que el disco es muy orgánico y puede que te lleven ahí arreglos clásicos, aunque hay cosas más alternativas también. Es curioso porque en los directos sí me han dicho que lo que hacemos puede recordar a Luz. Luego están las grandes colaboraciones: Depedro o Lapido. Y obviamente ellos no fueron a Nashville (risas). Nieve en el desierto me pedía una voz masculina, y una de mis voces favoritas, además de la de Carlos Tarque, que tiene


Sin duda, y con una fuerza que no es tan fácil encontrar en discos de estudio. Eso es algo que siempre me ha perseguido, especialmente en los primeros discos, que ya sabes que eran más acústicos, más folkies, fruto también de una timidez de la que me he ido curando. Las grabaciones nunca me parecían lo suficientemente potentes, aunque luego en los escenarios sí le dábamos más caña. Siempre perseguía eso, que la energía del directo se volcase en el disco, y considero que con este al fin lo hemos conseguido. Se acerca ya, por cierto, el gran concierto en la Changó para que veamos al fin esa nueva fuerza en directo. No conozco la sala, pero me han hablado muy bien de ella y además estará con nosotros Lalo del Val (Ariel Rot) como técnico. No me da tiempo a ponerme nerviosa porque no dejo de hacer cosas, ni siquiera a nivel conciertos porque prácticamente no hemos parado de tocar y, en ese sentido, no ha habido espacio entre un disco y otro. Entre los directos, presentar el álbum en directo también, la gira Chicas fuertes que se terminado uniendo con la actual... Es de locos, creo que el único descanso más o menos real que he tenido fue en septiembre, y quizás en enero porque solo hemos tenido dos bolos. Me pongo nerviosa más bien cuando paro mucho. ¡A ver si se me va a olvidar tocar, yo qué sé! Ese no parar os seguirá llevando a las salas prácticamente hasta el verano. Y se irán alternando con festivales que están saliendo, desde el reciente Estaciones Sonoras invierno de Cascante a otros que iremos informando.

un vozarrón, es la de Jairo. Canta increíble y me pegaba muchísimo, además, porque es un disco que tiene ciertas partes fronterizas, es decir, es americano pero también tiene un poco de latino. Jairo aceptó y grabamos las voces los dos juntos en un estudio en Gran Vía, que se puede ver en el videoclip que grabó Fajardo. Con José Ignacio Lapido ya lo tenía en mente de cuando la colaboración en Felinas. Es de los mejores escritores de este país y además cuando leo sus letras me identifico muchísimo, que no deja de ser algo raro porque es un chico y además de otra generación. Tiene que ver con simbolismos y con cómo escribe, con el tipo de metáfora, de poesía. En aquel momento le dije que a ver si algún día pudiésemos escribir algo juntos. Pensé que me mandaría a la mierda, pero para mi sorpresa pareció pensárselo. Pasado un

tiempo, me dijo: “que sepas que he escrito un tema y lo quiero ceder”. ¡No jodas! El tema era Tan extraño para mí, y cuando me llegó, en efecto, era un temazo. Me dijo que lo hiciera mío, así que lo copié, empecé a tocarlo, le di mi rollo y lo grabé. El resultado le gustó mucho. Ya luego, en Efímero, que yo ya lo tenía compuesto, noté algo en su letra, le faltaba un clic. Entonces decidí pasárselo a él para que me diese su opinión. Hizo unos cambios para que terminase de funcionar y lo considero un 50/50, porque ha puesto su esencia y dentro de mi letra considero que es un tema que hemos compuesto juntos. Es la canción más luminosa además. Y fíjate que es una canción de desamor. Es una canción muy limpia, con sus acústicas... Diría que el disco en general es luminoso en realidad.

Irás con esa súper banda a todas partes. Iremos siempre con la base de la banda, que somos cinco, y en los bolos más grandes como en Madrid o en el Kafre Antzokia de Bilbao iremos con Álex Muñoz, así que me da que va a ser la hostia. En la escena rock toca visibilizar a las mujeres artistas como referentes. Las hay y las ha habido, pero no se les ha dado mucha visibilidad. Me da mucha rabia porque te acuerdas de las dos o tres de siempre, pero hay artistazas de hoy, como Repion (que colaboran también con coros en el disco) que además tienen una armonía vocal espectacular. Para mí fue un antes y un después cuando leí el libro de Monty Peiró, El diablo vino a mí, porque explica muy bien esto que estoy contando. Te das cuenta de que sí hay referentes, también en la escena underground, con muchas bandas de chicas desde los 90 que no han salido a la luz porque nadie les ha querido dar visibilidad. Creo aún así que las cosas están cambiando poquito a poco.

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Estos creadores de contenido musical producen a diario material atractivo en torno a artistas reconocidos y emergentes, y lo hacen de la forma más personal, cerrando el círculo de apoyo y reconocimiento online que antes brindaban (y todavía brindan) los blogs a la música de la que casi nadie habla ni escribe en los medios convencionales. En esta era de la imagen en la que vivimos, y la extrema velocidad a la que se sucede la información (y lo que no lo es) en nuestra propia mano, es un lujo que nuestro país cuente con profesionales con dicción, imagen y dinamismo para hablar delante de una cámara con naturalidad y muchas veces de forma altruista. El resultado es sorprendente y muy positivo, y el reto, a juicio de esta revista, consiste en conseguir que dicho contenido prevalezca con el paso de los años. El legado informativo en lo cultural que tenemos tan presente desde hace muchas décadas gracias a la radio y la televisión debería tener continuidad contando también con estos nuevos formatos. Lejos de limitarnos a Instagram o TikTok, plataformas como Twitch o Youtube siguen siendo soportes ideales para emisiones en vivo, para entrevistas y para reseñas que requieren ahondar más allá del minuto y de los típicos highlights, y que terminan de dar un grandísimo valor a un trabajo que no parece valorarse en su justa medida. De hecho, no existe ni se espera forma alguna de reconocer o premiar este modo alternativo y con gancho de informar, y en los pocos y manidos premios relativos a creadores e influencers ni siquiera hay una categoría específica de contenido musical, a pesar de que sí se premia (y lo aplaudimos) a los propios artistas musicales en su necesaria labor promocional en redes sociales. Quizás se deba a que éste es un universo todavía en fase beta y con mucho margen de crecimiento, pero todos podemos hacer un poquito por hablar de ello, por que se tome en serio a este tipo de creador y puedan seguir llamando la atención a todo fan de la música con ansia por descubrir nuevos artistas que ponerse en casa, nuevas bandas que ir a ver a las salas y nuevos consejos y recomendaciones culturales.


Texto: Dani Pach Fotografías: @bea11trice

ANDRÉS SUÁREZ

LÚA


Es, sin lugar a dudas, una de las conversaciones más bonitas y emocionales de los últimos tiempos en la Sold Out, y esto trasciende un álbum ya de por sí durísimo y maravilloso como Lúa. Andrés Suárez pública así una selección de doce canciones sobre un sinfín de composiciones, en una etapa prolífica a flor de piel en la que descendió a los abismos primero y enamoró al mismísimo amor después. Nos citamos en las oficinas de Warner Music para charlar de Galicia, de México y, como no, de aeropuertos a pocas horas de que su nuevo disco viese la luz. ¿Estamos ante el Andrés Suárez más emocional? De momento estoy de los putos nervios, pero el pasado domingo mi cuñada sobre la Riviera me dijo algo que me motivó incluso más y por eso estoy tan intenso: joder, qué de puta madre que en tu disco número diez de estudio estés como en el tercero cuando yo te vi. Después de dos años y medio impone, y tengo que estar a la altura del cariño de la gente. Antes de presentar en la Galileo ante 300 personas me daba un infarto antes de salir. Valoro eso y no envidio a quien hoy le dan igual tantas cosas, entre ellas sacar un disco. En redes vemos una ilusión dentro de ti más desbordada de lo habitual cuando intentas transmitir detalles de Lúa. Tiene que ver con que he vuelto a puerto con más luces de las debidas. Mi amigo

Benjamín Prado, cuando en 2024 transité mi primera depresión, me dijo: vagas en un mar negro de cielo negro sin estrellas, pero ay, cuando veas a lo lejos luces del puerto y te acerques y haya música de orquesta y te estén esperando. Creo que ya estoy viendo esas luces, y es lógico que las vea más brillantes de lo normal después de casi dos años de ese agujero negro, de esa lúa negra que de tanto llorar brotan jacarandas. Hay una exaltación de la cual no me avergüenzo, unos nervios que no traía... No sé si será mi último disco físico, es decir, no sé cuánto van a durar los vinilos, que ojalá me equivoque pero yo vengo de EMI, donde se hacían 25 firmas en España, tres meses de promoción, cuando ahora solo tenemos una semana, algo que agradezco sincera y profundamente a mi equipo, al igual que la Galileo y todo lo demás. Pero veo que va a menos esto, veo que suben los TikToks de 15 segundos y bajan los abrazos en los bares. Es tu disco más personal desde lo profundo, desde lo oscuro y luminoso. Y termino en México, me enamoro y llamo a mi equipo de Warner para pedirles que borremos la mitad de Lúa, que era una depresión absoluta. Mi equipo solo me pide que por favor no viaje más (risas), porque nos vas a cambiar el disco mil veces. Volviendo al mar, mi padre es de Ortigueira (yo soy de Ferrol y desde los 4 años vivo en Pantín) y crecí con eso del non chores. Non se pode chorar porque es un

home. Me cago en la puta, qué maravilla hablar de depresión, psiquiatra, psicólogo, salud mental... Quizás es de las pocas cosas que esta era tecnológica nos vino a corregir. Hablo con orgullo de lo oscuro y del dolor. Para mí habría sido muy fácil en 2024 apagar la luz con la manta dentro y hoy contaros aquí que lo peor de la vida es vivirla. Váyase usted a la mierda, estamos aquí, quedó atrás esa etapa y la encaro. Y dentro de diez años querré acordarme de los dos: del cursi de México que volvió cantando una bachata con músicos de Juan Luis Guerra, y del tipo que sangraba moraima. Son las dos caras da lúa. Por otro lado el marketing es cojonudo porque hay una parte de mi público que me quiere jodido y hay otro que piensa que no puedo ser tan coñazo y triste. Aquí tenéis a los dos, elijan ustedes. La giralúa parecería un guiño a Aute. Suena a coña, pero lo que realmente era es un gran amigo. Es de los tipos que más me ayudó cuando vine a Madrid, no tenía pasta para un hostal y en el Libertad 8 se entraba como se entra a los templos, en silencio, y no hablábamos todos a la vez. En una mesa estaba Pablo Milanés, en otra estaba Javier Krahe... Recuerdo ese respeto a los maestros, les dejábamos hablar. Hoy la vida se está volviendo un poco Twitter. Hablando de Libertad 8, te han dado mucho esas cuatro paredes. Y Julián. El eco de esas vigas de de madera que


oyeron a la Mandrágora, que se dice pronto. Le debo mucho a Julián, y también a Eva Amaral por dejarme 50 pavos en el metro de Madrid cuando cantaba Lucha de gigantes. Se lo dije el otro día y me decía que no lo recuerda, pero yo sí. La gente piensa que yo vine a Madrid y se llenó el Barclay Card Center y me llamó Serrat para cantar. El otro día lo contaba en una promo, hablando de las dos Rivieras inminentes, y alguien decía que quizás era poco. Me llevó doce años tocar en Madrid, cinco tocar en Libertad 8. Julián me dio a los cinco años, estuve allí todas las putas noches, era una noche eterna, no salía de allí de lunes a domingo. Me lo pasé de puta madre, no hago apología de nada pero fui feliz. La primera vez había dos personas, luego cinco, luego ocho, luego se equivocó una excursión, entraron cincuenta y se salieron casi al mismo tiempo. Luego vinieron veinticinco, y entonces hablé con Julián para decirle que no me diese más fechas, se acabó, porque estaba perdiendo dinero conmigo. No venía nadie a verme. Julian me dijo, y no lo olvidaré jamás: “tú vas a tocar aquí hastas que esto se llene hasta la calle”. Pues de ahí a la Galileo, luego a la Clamores, de ahí a la Joy Eslava y luego a todo lo demás. Por eso me abruma un poco, y no quiero hablar mal de los jóvenes porque crecieron con un tumor en la mano llamado algoritmo, pero tío, si quieres empezar ve a Julián. Hace veinticinco años tocaban allí Eva Amaral o Jorge Drexler (que llevaba un loop station, fue él el primero, no Ed Sheeran) y no existía esa chuleta que nos tiran desde arriba y gana el que tiene más números. No existía en mis tiempos, y eso te destroza la cabeza. En los Estudios Moraima entra gente de veinte años con un talento increíble y se ponen a llorar al rato diciendo que su carrera está acabada. ¿Qué carrera? ¡Con diecinueve años! Está pasando, les echan de una multinacional porque no tienen números, justo cuando más mimo necesitan. Volviendo a esa frase de “joder, solo había vente personas”, ¿tú sabes lo que me costó meter veinte a mí? ¿Tú sabes lo que cuesta meter a cinco mil personas en dos Rivieras? ¿Qué más quieres? Ya el Movistar no llega, ahora tenemos el Metropolitano, y me han llegado noticias de que quieren hacer un recinto incluso más grande. Quizás el capitalismo se está comiendo a sí mismo. Doce canciones del disco... ¡sobre unas setenta elegibles! Aquí en Warner tengo a David Bonilla, mi AR, a quien quiero mucho, quien me ayudó demasiado. Primero por aprender a decir basta y parar. No soy nada original, vengo de una ruptura muy traumática, que junto a mi adicción a las redes y al móvil (que manda carallo) y una gira de Viaje de vida y vuelta que llevo también en la piel (fueron

más cien conciertos en un año) hicieron que descarrilase. El consejo era que me fuese a casa, ya que mi despresión no significaba que me pusiera triste pero hacía que yo no supiese qué día era, con quién hablaba ni la letra de una sola canción. Ni siquiera si estaba en pijama o vestido. Y entonces escribo a esa luna negra, a esa depresión, y termino enviando treinta temas a Bonilla. Ya teníamos el disco, pero él me aconseja no publicar algunas porque es cierto que estaban cargadas de despecho, de ira. Había demasiado pus, demasiada mala baba. Estábamos entonces eligiendo repertorio, yo necesitaba pirarme porque se me caía la casa encima y me fui a México, y allí me enamoro. Esa media luna, llámalo como quieras... Y al volver a España le envío a Bonilla otros treinta temas, esta vez

hablando de amor. Él ahí me dijo “neno, vamos a parar, por favor”. Claro que no es normal enviar tantas canciones, pero fue mi escudo, mi única manera de salir de donde estaba fueron una vez más las canciones. La música. Vence lo orgánico a las tendencias, y encima en Estudio Uno, Casa Murada... No hay nada mejor que verte al espejo, hacer autocrítica, y yo no soy ni maestro ni consejero de nada, pero en este año y medio sin tocar fui a muchos conciertos de amigas y amigos, y descubrí dos cosas: los directos son un espectáculo de luces, pirotecnia y pantallas que ya quisiera la Orquesta Panorama; y todo va jodidamente grabado, nadie toca en directo y el que explote antes, pues mejor. Todo mi respeto, pero no lo entiendo.

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En Viaje de vida y vuelta, ojito lo gastado en luces y otras cosas, para tratar de impresionar al público y quizás también a mí mismo, pero lo único que conseguí fue alejarme más a mi público. Vengo del puto metro, vengo de cantar en un bar y eso no encaja conmigo eligiendo vestuario. Uno de los hits que suenan hoy en la radio se compuso en mi casa, en Torrelodones, en un 1:35'’. Lo contaré dentro de unos años para que la gente no lo tenga en cuenta, pero esas dos personas utilizaron dos móviles, se descargaron una base de Youtube, la estiras, la modificas, le dices a la IA que quieres una letra como la de Serrat pero más corta, que hable de tal cosa y utilice tales palabras, lo juntas, le das al play y tienes un hit. Se piraron de casa, yo pensé que no habían hecho nada y resulta que habían hecho una canción que tiene muchos ceros. Ahí me di cuenta de dónde estamos. Quizás la verdad sea esa y yo esté equivocado, pero mi dirección es justo la contraria. Abogo por la inteligencia animal, y yo voy a llevar a mi violinista con su violín del siglo XIX, voy a llevar mi guitarra Takamine de 27 años (la primera que vendió Richard en Studio 54) y el atrezzo que llevo son dos alfombras y unas lámparas de madera. Ese es mi montaje, y cada cosa que suene lo hará en directo. En uno de tus vídeos comentabas que no tenías muy claro cómo iban a sonar estas canciones en los conciertos.

Mi condición desde el disco anterior es que todas las pistas que suenen en una canción tienen que estar sonando en directo por mi banda (somos seis) sin tener que disparar ningún sonido. Es una diferencia grande con la anterior gira en la que disparábamos guitarras (llevaba dos y grabé diez). No llamo error a esto, no es una vergüenza, tan solo ocurrió que quise hacer algo muy grande y resultó que se me hizo pequeño. No hay nada más grande que el espacio que ocupa una guitarra. Si quieres hacer algo gigante, utiliza tres elementos sonando muy bien. Y por ello, ahora sí sé cómo suena Giralúa en directo (tras el reciente Kafe Antzokia) después de terminar los ensayos en mi casa, la vuestra, Estudios Moraima. Es mi banda tocando en directo, y como mucho falta una pandereta porque no nos llegan las manos, pero ya no hay trombones, tubas, fagots o violines que luego no pueden sonar. Las bachatas son tendencia y por ello es pregunta obligada, más allá de lo reiterativo. Hablemos de C. Hay dos músicos ahí de Juan Luis Guerra y sobre todo hay una persona con la que, por cosas de la vida, estuvimos separados doce años. Más allá del error volvemos a ser hermanos, él es Alfonso Pérez, mi productor. Nos reencontramos, volvemos a tener esa amistad, y nos vamos a la cafetería de Torrelodones Babel. En la terraza le cuento que me enamoré, y le

enseño la canción a guitarra y voz. Va el tío. y me dice: ¿tu artista más escuchado sigue siendo un año más Juan Luis Guerra? Yo crecí con él, mi padre estaba obsesionado y es la mayor educación que me pudo dar, porque para mí es el mayor hacedor de canciones de todos los tiempos. Se fue un momento, yo pensaba que le iba a llamar (risas), pero sí llamó a sus músicos. Yo no escuché nada ni vi nada hasta que con el tiempo llegó el momento en el que le dio al play. Desde un primer momento suena a Juan Luis Guerra de una manera confesa. No soy tan imbécil como para plagiarle, lo que hago es rendirle homenaje y mi sueño es que algún día la escuche. Tras las seis primeras canciones de dolor aparece la puta bachata. Lo entendí muy bien en el inglés de Peter Walsh: tu voz ya no duele. En Durmiendo con mi enemiga estaba llorando, por eso hay un gallo al final cuando digo la palabra “niña”. No podía cantar. En la bachata, en cambio, soy un personaje de Walt Disney, con muchos colores, perdidamente enamorado. En directo confirmo que la haré a guitarra y voz, no me atrevo a bailar bachata todavía, pero sí me apetecía mucho esto, sonreir, porque de chorar xa estaba ben. El álbum lo cierra Recuérdame, que quizás sea una ventana abierta... Más quisiera yo. Cuando C llega a España escribo Tu equipaje, una canción en la que pierden sus maletas y debe quedarse.

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De ahí pasas a la bachata y a Jacaranda, que es su árbol favorito que solo brota entre marzo y abril y yo le hago la canción para que tenga flor todo el año. De ahí pasamos a Lleva Mexico mi amor, y entonces cometí el gran error, imperdonable, de mendigar amor, de pedirle a alguien en un aeropuerto el último día eso de que al menos sea recordado. Esa súplica ese por favor recuérdame, es la antesala a que todo esté perdido, pero entregar el alma y el corazón a alguien hay que hacerlo al menos una vez en la vida. Hay quien vive toda una vida y no siente ni cinco minutos lo que yo sentí por C. Así que Recuérdame es una despedida, yo quisiera que tuviera puntos suspensivos, pero me temo que no. ¡Se avecina discazo!


LAS RESEÑITAS

Marshall Flash - Relativa sencillez. (LP, Electric Records)

Vangoura - Tu reflejo. (Acqustic)

Agoraphobia - Kamikaze. (LP, Dotbeat!)

La primera referencia en solitario de Miguel Ángel, el que fuera líder de la banda Royal Flash, aúna sintes, punteos, cierta psicodelia y un sonido reverberado que nos lleva a otro tiempo, siempre con esa voz rockera, limpia y directa, un paso por delante de todo lo demás. El rock tiene muchas caras, a juzgar por hits emocionales como 2 de enero y Para ti, pasajes detallistas y luminosos como Tus poemas o minutos con su punto garajero y crudo como A veces. Da la sensación de que todo fluye mejor que nunca y que el artista de Alcalá no ha necesitado forzar la máquina para firmar estas diez grandes canciones que grabó además en Santa Rosa Studio junto a Santi Fernández (Los Secretos). Junto a su banda Los hijos de la electricidad ya está preparando la presentación del álbum en la sala El Perro, en Madrid, el 23 de abril. Si estás leyendo esto de camino al curro, ponte El extraño, que te vendrá bien algo de sucio frenetismo mañanero, y ya luego escúchate el disco del tirón. Vaya si lo merece.

Del dúo formado por Miguel Figueras e Ignacio Alarcón siempre hemos valorado mucho sus letras, y nos siguen dando la razón con estos cuatro minutos sinceros que homenajean y agradecen la llegada de esa persona que nos salva y nos vuelve a llenar de esperanza. Ellos mismos afirman que este sencillo abandera el significado del que será su nuevo álbum, titulado Un viaje eterno. La fe como deseo íntimo compartido, la espiritualidad desde el punto de vista del no-creyente, asumiendo las certezas y las incertidumbres del otro, es la columna sobre la que se erigirá un disco que verá la luz en mayo y que se intuye como otro gran paso para una formación que lleva ya unos años haciendo las cosas especialmente bien. En la producción encontramos al gran Paco Salazar para hacer casi palpable esa idea de esperanza y de luz que se adueña de nosotros en apenas un par de escuchas. Queremos más canciones así, delicadas, cuidadas, sin artificios para llegar tan adentro.

Que no os engañe However it goes de inicio, porque la banda de Boiro guarda mucha tralla en este tercer álbum de estudio, empezando por una Silent lullaby no apta para cardíacos. El rock se abre más a la experimentación y también a la calma, después de unos añitos de mucho curro en la sombra para terminar haciendo precisamente lo que querían en el tiempo que quisieron. El disco fue producido de nuevo por Iago Lorenzo y es un recorrido íntimo por la identidad, las emociones y la resistencia frente al camino marcado. Nadie iba a unir mejor temáticas de crecimiento personal, del amor, el error, la ausencia o la pérdida de nuestra propia referencia con distorsiones feroces y el rock abrumador de canciones como la que da nombre al disco. Son ocho pistas y algo más de 26 de minutos de pura adrenalina nada común en nuestra escena y que obviamente necesitamos. Nobody es de nuestras preferidas, pero las diferentes intensidades del LP merecen cientos de vueltas.

Error 97 - Nadie nos recordará. (Mont Ventoux)

Nadie Patín - Volver a casa. (autoeditado)

Flor de Lava - Nadie sabe nada. (5TA RECORDS)

Se habla muy poco del discazo (¡el primero además!) que se ha sacado de la manga esta peña, poniendo en el asador todas las cosas buenas que les han traído hasta aquí y contando además sus experiencias vitales con la velocidad y la naturalidad habitual, generando diez pistas de rock alternativo de las que estar más que orgullosos. Álvaro, Fío, Gonzalo y Nicolás van sobrados de talento, y canciones como Los mejores años de mi vida, Rendirse o Tú y yo de pequeño reflejan diferentes y reflexivas formas de hablar de la vida misma. El gran recuerdo nos parte el corazón para cerrar el álbum, algo que contrasta con la rabia de Todo pasa o el cierto derrotismo de Invisible, poniendo palabras y mostrando de formas diferentes las ralladas generacionales de la postadolescencia. Randi Naranjo se encargó de la producción en Halley Music Hub, las mezclas fueron cosa de Iñaki de las Cuevas, y Julio Rodríguez (Sanbay Studios) firmó el máster. El portadón, por cierto, es de Karen Calvario.

En el mundo hay mil millones de problemas pero al menos lo compartimos con Selu y Gome, que publican al fin el primer adelanto del que será su nuevo trabajo de estudio, partiendo de esa primera frase que llevaban guardada en las notas del móvil desde hacía tres años. Casa es hogar, y hogar son también todas esas personas que nos rodean, que nos importan y que además nos ayudan a seguir adelante. Este grito de esperanza, de reivindicar lo real y de luchar por nuestros sueños, entre riffs sueltos y estribillos pegadizos nos anima también a respirar y a abrazar la pausa, algo que es tendencia necesaria en los últimos tiempos en nuestra música. Los colegas Luis de Oleza y Carlos Sennacheribbo (Cora Yako) son dueños y señores de la producción, y el hipnótico videoclip urbano ha sido cosa de otro grande como Sergio Soso. Los jerezanos actuarán el 20 de marzo en La Riviera abriendo para Karavana, por si estabas buscando la fecha ideal para ir a verles. Estar locos por estos chavales es ya ley.

Desde Colombia, y con el reconocimiento de súper grupo, aprovechamos la estancia de Flor de Lava este mes en nuestro país para acercar un sencillo envuelto en funk en el que las voces lucen libres, valientes y brillantes en cuatro minutos llenos de vibras positivas y sanadoras. Folk, latin e indie para conquistarnos a todos también desde la portada de la propia Pilar Cabrera con fotografía de Rafael Franco, siguiendo con Charlie Triana en la producción y en el mix, y José Pupo en la masterización. Además, participa en esta canción Ricardo Narváez al saxo. Todos los nombres merecen reconocimiento por la belleza creada para bailar y también para liberarse de las cargas ajenas, un gusto gracias a este grupo de seis artistas de primerísimo nivel a quienes también animamos a seguir en sus respectivos proyectos: ellas son Brina Quoya, Maria McCausland, Natalia Medina, Paula van Hissenhoven, Pilar Cabrera y Sabi Satizábal. Madrid, Hospitalet o Málaga ya las esperan.


Texto: Dani Pach Fotografía: @bea11trice

“¡GRITA...!” A veces, y no siempre de forma casual, durante unos segundos mi mente se abstrae del concierto en el que estoy. Es como un trance que me permite detectar otros, y en el que observo mi entorno, alzando los ojos a los lados y también hacia los palcos. Las miradas al escenario, las sonrisas, los abrazos, la emoción, la ilusión en cada rostro. Joder, es súper bonito que una canción que ha nacido en un cuarto frío, en la soledad de una mañana de domingo de esos que a nadie le gusta vivir, pueda generar tantas cosas bonitas. Desde esa fase beta a voz y guitarra limpia, a que la estén cantando unas dos mil personas en un teatro un tiempo después tras pulsar durante semanas el repeat una y otra vez en el coche, en el metro o en casa mientras trabajas, limpias o simplemente eres. Cuando observo gente hablar (gritar) en un concierto, me apena sobre todo por ellos mismos, porque se están perdiendo algo mágico, algo que a muchos otros les permite incluso seguir viviendo. La música nos salva, vaya si nos salva, y cuesta creer que alguien pueda relegarla para sí misma a un papel meramente decorativo y sin un significado mínimamente profundo en su día a día. Hay una parte de mí que está convencida de que en algún momento eso cambiará para ellos y que esta revelación en forma de fe y de esperanza les llegará más pronto que tarde. Al mismo tiempo, creo que una buena receta para dejar de ser el que da la nota en los conciertos es visitar al menos un par de veces al mes las salas pequeñas, esas que están tan puteadas como los artistas. Allí, junto a otras quince personas a cuatro metros del escenario porque las primeras filas queman, quizás no te salga tan natural ponerte a charlar con tu colegui, y encima puede que te lleves a casa una gran experiencia de música en directo, además de algo de merch sin esperas ni agobios. Ir a lo fácil está bien, pero salir de nuestra zona de confort a veces nos hace volver a los grandes eventos con algo de conciencia. Y si alguien tiene que gritar, que sea exclusivamente el/la profesional que tiene un micro en la mano, sea Susana Saavedra, Dylan Ferro, Nuno Pico o Vega. En pleno señalamiento de los falsos sold outs, mola además volver al origen, allí donde vimos a Viva Suecia, Arde Bogotá o Veintiuno hace muchos años con muy poquita peña viéndoles. Cuídense, amigos del silencio.

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Nature morte aux trois petits chiens Paul Gauguin (1888) Perro, Supercremalleras (2025)

“Y yo te cuido el perro si quieres ir de perreo, me quedo solo en casa, veo peli de miedo...”

LA CONTRA


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Revista Sold Out, nº 44 by Revista Sold Out - Issuu