RATA LINZE MÄBU
YAREA NANDA RONDÓ
VICTORIAS JAVI ROBLES
ALBERTTINNY POLO NÁNDEZ
ELENA JÁTIVA PAULA MATEO
ONA MAFALDA PAULA MATTHEUS
SUPERCREMALLERAS PAGAFANTAS
EMILIA, PARDO Y BAZÁN
CARENCIAS AFECTIVAS
ELADIO Y LOS SERES QUERIDOS








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RATA LINZE MÄBU
YAREA NANDA RONDÓ
VICTORIAS JAVI ROBLES
ALBERTTINNY POLO NÁNDEZ
ELENA JÁTIVA PAULA MATEO
ONA MAFALDA PAULA MATTHEUS
SUPERCREMALLERAS PAGAFANTAS
EMILIA, PARDO Y BAZÁN
CARENCIAS AFECTIVAS
ELADIO Y LOS SERES QUERIDOS









Estamos convencidos de que no están tan cansados de Madrid como dicen porque nos los encontramos en todos los saraos de la capital ¡Y bien que hacen! Marc, Marco, Marcos (no, no es un vacile), Javi y Pol se definen como los cinco jinetes de la desvergüenza y llevan ya unos tres añitos cantando al desamor en todos los contextos posibles, unos más frikis que otros, en una espiral instrumental que deriva en el pop más pegadizo y cercano que os podáis imaginar Para refrendar sus intenciones, acaban de publicar un LP titulado Maneras de cagarla, un conjunto de doce canciones en las que caben las fiestas, los videojuegos en línea, las resacas más apoteósicas, el costumbrismo más inusual, las esperadas referencias futboleras y, en general, muchas imágenes nocturnas dispuestas a inmolarse en las calles más movidas del centro de la ciudad. El título del álbum tiene su razón de ser en que son las primeras canciones de Pagafantas, es decir, son sus doce primeras maneras de cagarla musicalizadas, sumando seis a las que formaron parte del EP Aunque pases de mí que trajimos a la Sold Out en el nº 32 (marzo de 2025). Por ello, y aunque somos

ultrafans de Fútbol, de LoL o de La (escatológica) noche de Jose, bien merecen algo de protagonismo el resto de pistas, que siguen llevando la firma en la producción de Alex de las Heras, quien además pone orden en la mezcla junto a Pablo Bermejo, y seguimos encontrando a Jorge Blanco de Klinik Studios en lo relativo al master. Otra novedad es el portadón de un clásico de la cartelería como Wizzard Designs. Hechas las presentaciones, activamos las notificaciones para gozárnoslo con la clásica estructura pop de Fueguito, una obsesión enfermiza hecha canción, pegadiza como la que más y cuya ansiedad pegadiza contrasta con la pilladura más tóxica (¡amigo, date cuenta!) en primera persona de Otro finde sin ti. No es necesaria ni una figura retórica en las letras de Pagafantas porque la mejor forma de hablar de lo que nos pasa es de forma directa y para todos los públicos. Uno se siente incluso más identificado con muchas de las realidades tan gráficas que propone el disco. Por ejemplo, Difracción podría ser un corto de tres minutos con escenas en una estación, en el salón, en un coche y en una habitación para dos. Sí, un disco divertido también puede tener pasajes jodidos, reflexivos, algo que se extiende al reencuentro que se produce en Rosales. Unas inesperadas teclas de piano dominan Lo que me queda, la breve balada del disco, ligada con naturalidad a la canción que le da nombre y que, además, lo cierra con súper colabo de Hazme Caso incluida En conclusión, un disco completísimo de rock, pop y corn


Llegó un nuevo gran día para Paula Mattheus, y es que, a pocas horas de lanzar su tercer álbum, Todo lo alto que quiera (Acqustic), presentó sus nuevas canciones en una Galileo Galilei engalanada para la ocasión y en la que no cabía un alfiler. Cierto es que muchas de las pistas del disco las hemos ido conociendo a lo largo de 2025, pero siempre es un plus la calma que brindan estos eventos para explicar cómo nacen y se desarrollan.

La artista de Getxo decidió dividir este nuevo álbum en dos mitades bien diferenciadas, marcando la línea entre la duda y la calma o, como ella misma dice, entre el miedo a perderse y la certeza de haberse encontrado. Así, titula “Morirte ya” al primer bloque de seis canciones, mientras que el segundo bloque será el de “Vivir para siempre” Con estas sencillas pautas, uno ya escucha el disco desde otro prisma, más atento a los detalles de cada tema, buscando pistas sobre las heridas, en unos casos, y encontrando paz y amor en otros, dentro de una dualidad que siempre existió


El evento, presentado, por cierto por, nuestra colega y gran profesional Marta Valderrama, sirvió para “saldar” la deuda que Paula Mattheus tenía con la Galileo, al no poder tocar allí hace ya cinco años debido a los efectos de la pandemia La artista contó además con un respeto encomiable por parte de un público entregado que se divirtió y emocionó ante historias tan visuales como la arena de La Salvaje, o de cómo un decimo caducado se pudo convertir en canción en La lotería. Al respecto del álbum, que bien merece unas buenas escuchas, tanto desde el análisis como desde el disfrute, fue producido por Juan Guevara (de quien nos hablaron los Sobrezero en la Sold Out de enero), masterizado por Felipe Guevara (Carlos Hernández Carbonell hizo lo propio con el vinilo) y, además, cuenta con colaboraciones de lujo (véase Iñigo Quintero, Yarea o Mikel Izal) para darles una dimensión brutal a unas canciones ya por sí de muy bella factura. Paula avisa que va CON TODO a una inminente gira que empieza el 6 de marzo en la Sala Albéniz de Gijón y la llevará a muchas ciudades de toda nuestra geografía. Ya hay fechas confirmadas hasta el mes de mayo, pero habrá más.



Negro fosforito (autoeditado, 2026) es el título elegido para abrir camino por vez primera con el experimento sonoro salido de las maravillosas y creativas cabezas de dos grandes veteranos en esto de la música alternativa, Nieves Lázaro y Manuel Cabezalí En Monstruo Laberinto juegan con texturas, estilos, auras oscuras y un universo electrónico orgánico propio, que encaja a la perfección con guitarras y voces suaves y cercanas. Esta propuesta, quizás arriesgada, genera mucha paz a ambos artistas que nos invitan a un café en su propia casa, la sala de máquinas donde todo nace, donde la magia se manifiesta.
Se puede casi palpar la emoción con respecto a este primer disco. M: desde que ha salido, cada día llego a nuevas reflexiones o conclusiones, y la de hoy es que estoy feliz por cómo se están sucediendo las cosas, porque tengo la sensación de que el disco está creciendo de la forma en la que a mí me gustaría que creciese, es decir, de una forma orgánica (sé que es una palabra muy cliché). Va poco a poco alcanzando círculos, desde el más cercano a los siguientes más próximos, y en el proceso vas recogiendo a gente, creciendo despacio pero seguro. Cuando estábamos haciendo estas canciones, por entonces con una idea muy embrionaria de todo esto y sin un compromiso con ella, un día frente al ordenador me dije: “¡esto es muy bueno!” Entonces pensé en lo guay de que fuese tan bueno, pero por otro lado,
casi me lamentaba porque sabía que a partir de ese momento iba a tener que currármelo un montón para estar a la altura. Venía de Havalina, un poco quemado tras tantos años de trayectoria y, en el fondo, no me apetecía tener otro proyecto en el que invertir mi tiempo, mi energía. Tuve presente esa lucha interna durante un tiempo, y hace ya unos dos años de eso. El álbum ha sido cocinado poco a poco, hemos ido por fascículos, haciendo la grabación, la producción, la mezcla, y todo ese tiempo hasta hoy nos ha permitido prepararnos mentalmente para llevar a cabo un lanzamiento con todo el cariño. Podíamos haber hecho unas canciones, subirlas a plataformas y no querer saber nada más, ni formar una banda ni tocar, porque ya lo había hecho. N: pero la realidad es que eso último nunca estuvo encima de la mesa. A los dos nos gusta mucho el directo, es lo que más disfrutamos, al igual que muchísimos músicos que conocemos. La parte creativa y el directo son las dos cosas que dan sentido a nuestras vidas.
M: es verdad que también queríamos tener una excusa para tocar juntos en directo.
La idea era hacer algo casi inédito en vuestras carreras, pero ¿cuándo se eleva a idea de disco?
M: cuando juntamos un puñado de canciones que nos gustaban.
N: cuando te pones a componer tienes tan metido en el ADN de la creatividad eso de
que vas a hacer un disco que tiras para allá casi sin darte ni cuenta. Hacia ahí termina apuntando todo tu trabajo aunque no tengas presente esa idea.
M: creo que nos pasa eso porque somos muy de la cultura de escuchar discos como conjunto de canciones. De hecho, cuando un artista lanza un adelanto, por regla general, no lo quiero escuchar. Me gusta esperar al disco, y si escucho el single no le presto mucha atención, porque considero que en el contexto es donde se entiende todo. La idea de que fuera el proyecto tan estructurado en el que se ha convertido (disco, conciertos, fabricación en vinilo) sí que fue surgiendo poco a poco, pensando en que sería una lástima que con el curro y el cariño que le estamos poniendo a esto, lo mucho que nos está emocionando y lo mucho que nos sentimos representados en estas canciones, no le diéramos un empuje cariñoso de verdad.
Es como un regalo y una oportunidad. N: e invertimos nuestro tiempo, nuestros ratos libres, pero también es una especie de necesidad. Cuando nos juntamos para hacer canciones, llevábamos ambos muchos años sin componer. Yo no hacía una canción desde 2017, en todo este tiempo estaba tocando con otros artistas como Leo Mateos, con Soleá o La Bien Querida, algo que me ayudó a crecer. La pandemia puso en pausa muchas cosas, la composición fue una de ellas, y la verdad es que ya me picaba el niki muchísimo.
M: yo llevaba sin componer bastante tiempo, desde el Maquinaria de Havalina, que aunque se publicó en 2023, se empezó a componer en 2018. En los últimos tres o cuatro años no había creado nada, pero sí había trabajado en muchas producciones cercanas a lo que estamos haciendo ahora. Diría que he catalizado esas ideas, esa estética, para aplicarla a nuestra música.
N: nuestro gusto musical además se fue desarrollando mucho en esa dirección, es decir, cada vez escuchábamos más electrónica y veníamos compartiendo muchos grupos como Fever Ray, The Knife, Trentemøller... Podemos no coincidir en algunos gustos musicales, pero en esto estamos muy alineados y eso da mucho gustito en el sentido de que cuando uno proponía una cosa el otro decía ¡Sí, exacto!
M: recuerdo también momentos en los que traía cosas más alejadas de lo que le suele gustar a Nieves y siempre encontrábamos la forma de pasarlo por su filtro.
N: por ejemplo, en Gloom yo estaba un poco peleada al principio. La veía como una canción demasiado de género a la que le faltaba frikismo Necesitaba salirse de la firma del género para que ya lo considerase como propia. Dimos con un par de cosas que encajaban y ahora es de mis favoritas, ya no estoy nada peleada.
Es muy 80s Gloom, además.
N: yo ahí veo a alguien bailando como en los videoclips de entonces.
M: es un poco New Order esta canción, diría que más de finales de los 80.
Las referencias os acercan a lo oscuro.
M: cuando presentamos a oscuras el álbum para medios e invitados, por mi cabeza pasaron muchísimas cosas y, entre ellas, la idea de que el disco no es tan oscuro. Quiero decir, sí es oscuro en lo estético, pero las canciones son bonitas.
N: las canciones tienen corazón.
M: la forma en que las hemos cantado, las letras, lo que decimos... Todo es bonito. De hecho, pienso que en algunos momentos hemos elegido la oscuridad para compensar. Humo humano es el mejor ejemplo, ya que su letra con una música bonita sería súper cursi. “El brillo de tus ojos me comprende...”
N: ocurre algo similar con KIK e incluso con Grieta.
M: al vestirlas de esta forma, sucede esa magia que me lleva a referencias como The Cure, que se construye en esa dualidad.
Para engalanar el disco contáis con gente cercana: las fotografías de Iris Banegas y el arte de Mario Riviere.
N: es curioso porque a Mario todavía no le hemos conocido en persona. Me facilitó su contacto Ana (La Bien Querida) porque él había hecho dos diseños de sus discos, y ella me dijo: este chico hace unos monstruos
maravillosos. Entré en su Instagram, se lo enseñé a Manuel y nos fijamos en sus “horripilancias”. Tiene toda una serie de monstruos ligados a su filosofía del arte y nos gustó muchísimo. Entonces hicimos una mezcla, contando con una foto obra de Iris para la portada con ese pelo extra que se inventó y, por dentro, el arte de Mario.
M: Mario tiene varias líneas, estilo comics de serie b, de ciencia ficción, de posters de grupo de la Malasaña de antes. Él habla de que ciertos dibujos parece vomitarlos, y a mí me fliparon. Hay uno en concreto dentro del vinilo, un monstruo muy horripilante pintado en blanco sobre negro, que tiene muchísima fuerza. Pensé en la lástima de no haber hecho un disco de death metal para poner eso de portada.
¿Vuestra favorita es Parte de mí?
N: las favoritas van cambiando todo el rato, ahora a mí me ha dado por Alquimia, porque cada vez que la escucho soy más consciente de lo bien que suena.
M: en mi caso diría que cada canción cubre un huequecillo de mi deseo de creatividad, y Parte de mí cubre uno muy concreto, porque me recuerda a mi adolescencia, cuando escuchaba Smashing Pumpkins con trece años. De hecho, quizás pueda tener algo que recuerde al Adore Ese tipo de emocionalidad quizás sea algo ingenuo o naif, pero es que lo bueno de componer juntos es que esa parte bonita salió de Nieves. Yo no habría sabido hacer eso, pero le escuché a ella esa primera estrofa de la canción y me sorprendió lo mucho que te puedes maravillar por algo que nunca harías y que sí sabe hacer otra. N: y al mismo tiempo, yo jamás habría

llegado a los acordes que hizo Manu y que son súper emocionantes.
M: hay mucho partido de tenis en el disco.
Y la voz debe ser la protagonista.
M: la voz es el vehículo conductor y, en ese sentido, fui súper nazi con las melodías. Quería que fuesen claras, con una letra que entrase fácil desde el punto de vista musical. Quería hacer un disco de canciones, que es algo que en realidad no he hecho nunca en mi vida. Es algo nuevo para mí, porque con Havalina huíamos prácticamente de hacer canciones (risas), y ahora sí podía hacerlas. Esto es el resultado de hacerse uno mayor y trabajar con mucha gente.
Nuestra favorita es Alas con membranas.
N: ¡pues qué alegría me das! Esta canción, de hecho, casi se queda fuera.
M: habría sido la siguiente en quedarse

fuera, pero ocurrió que quedaba súper bien después de Humo humano Ambas debían ir juntas porque tienen la misma tonalidad, entre otras cosas. Al orden de las canciones le dimos bastantes vueltas, viéndolo más como un viaje y que una cosa te lleve a la otra. Por eso acabó ahí.
N: dentro de todas las canciones, es la mayor declaración de intenciones y la que más define lo que somos a nivel musical. Lo hace, además, de una forma muy específica, maquinando ultrasonidos de la madrugada, esa cosa de los murciélagos...
M: nuestra idea en esta canción era hablar de hacer música, de lo que sentimos cuando tocamos.
N: “siento el grave que retumba en mí, purifica mis pensamientos, pone cada célula en su lugar...”.
Aquí creíamos que era más nítida en este sentido El momento culminante M: El momento culminante tiene una historia bonita detrás. Básicamente soy yo recogiendo cosas que Nieves va haciendo y descartando (risas).
N: es gracioso porque la canción tiene
cierto aire de looser y en realidad era muy yo siendo looser y Manuel recogiendo los pedazos. ¡Siempre detrás de mí con la grabadora! (risas)
Para el directo seréis cuatro musicazos. N: y no verás un portátil en el escenario. M: estará Juanma Padilla, batería al que hemos sacado de su zona de confort. Hemos sampleado los sonidos y los hemos distribuido por diferentes cosas que tiene él. Es lo mismo pero tocado. Al resto de cosas estará Víctor Cabezuelo, que toca los bajos, su teclado... Hacen coros ambos, incluso hacen beatbox en un momento dado. Ellos dos son la base, en realidad, y luego Nieves y yo dibujaremos. La idea es que parezca fácil aunque no lo sea, pero lo más importante es que no haya secuencias para que esté vivo. Lo que más me gustaba de tocar con Havalina era que cada concierto fuera distinto, y yo quería que la música fuera elástica y que no haya bases o secuencias que te limiten. A ambos nos gusta ver la artesanía en los conciertos, y sabemos que eso implica cierto riesgo. N: equivocarse en vivo es algo bello.


Una remodelada Sala Galileo (¿cómo que ya no se puede reservar mesa?) y engalanada con nuevos neones y luces estroboscópicas de esas que se llevan ahora, esperaba impaciente la presentación de Kintsukuroi, el álbum debut del extremeño Alberto Pérez o, lo que es lo mismo, Alberttinny Puntuales, como nos gusta en Sold Out, salieron al escenario de la Calle Galileo, Alberto y su flamante banda: Alejandro Jordá a la batería/percusión; David T Ginzo a las guitarras y teclados y Txarlie Solano al bajo, dispuestos a hacer emocionarse al respetable en un concierto corto, pero certero (al final, ya avisaba Alberto que "no tenía más canciones")




Con las escuchas del disco ya lo intuíamos, pero la atmósfera de Galileo nos confirma que lo de Alberttinny son las evocaciones sonoras y los paisajes donde la delicadeza juega a convertirse en un brillo onírico. Hubo tiempo para sacar a pasear guitarras eléctricas, acústicas y ukeleles y también para quedarse solo y desnudo en el escenario. Echamos de menos a Depedro, pero no faltó su LATAM. Recordamos a Robe y a Extrechinato. Oímos "Es todo lo que tengo" de Lisandro Aristimuño Pero, sobre todo, refrendamos que el nuevo camino de Alberto en solitario es sólido y estamos seguros de que nos regalará momentos maravillosos en el futuro
Si estás en Valencia o Barcelona, aún quedan dos paradas: el 19 de febrero en el Loco Club y el 28 de febrero en Festival Empremtes / Sala Laut, ¡yo que tú no me lo perdía!

Gracias a Inverfest hemos podido disfrutar, por primera vez del directo, de Yarea, en una noche además de las más importantes de su carrera. La propia artista y compositora confesó en sus redes sociales que había sido más feliz que nunca encima de un escenario, por lo que es difícil encontrar otra forma mejor de hacer la espera para un tercer álbum, Si tú supieras (Acqustic), que estará disponible en poquitos días en plataformas Este trabajo tiene su origen en cosas oscuras que se han terminado convirtiendo en luz y da la sensación de que sus canciones serán un salvavidas para muchos de sus fans



No hay pega a su directo, más allá de la sensación de que la artista bilbaína terminará por llegar al gran público en cuanto suelte el freno a unas canciones a las que se les intuye, incluso, más brillo del que ya de por sí poseen.


Yarea cuenta en vivo con una banda cercana y de mucho nivel en la que encontramos a Sara Terraza, Álex Palomo, Carlos Coronado y Álex Gabasa Tener detrás a semejante elenco es un seguro de vida en directo




La colaboración más especial de la noche no se hizo de rogar, ya que en la primera parte del concierto se subió al escenario Dani Fernández para sorpresa de muchos, con el objetivo de que nos llevásemos la interpretación de Noviembre más bonita que podíamos imaginar Otra colaboración de lujo tuvo como protagonista a Hens, pero no podríamos terminar estas líneas sin mencionar el ratito en el que el padre de Yarea se subió al escenario para homenajear a dúo la vida y obra de Robe Iniesta. Sin duda, una noche muy difícil de repetir en lo emocional, pero que a buen seguro será la primera de muchas para una artista que tiene muchísimo que decir. Esperamos con ansia ese inminente Si tú supieras.




Nueve nuevas canciones que caminan por lo surreal, lo humorístico y también por lo íntimo de un artista indispensable de nuestra escena alternativa. Ángel Stanich publica Por la hierba (Calaverita Records, 2026) y la crítica es unánime al afirmar que estamos ante el mejor disco de su carrera. Para la Sold Out es un honor compartir un ratito cafetero con un artista no tan dado a comentar la jugada y, por ello, era ley hablar de todo y de nada al mismo tiempo.
¿Cómo está Ángel Stanich hoy?
Estoy mejor, mejor que en momentos pasados y momentos como el retiro entre discos posterior a la gira de Polvo de Battiato Estoy en un buen momento para estar de gira ya de forma oficial con el título del disco, Por la hierba, y con muchas ganas de tocar las nuevas canciones y volver a disfrutar de lo que más me gusta.
Han pasado cuatro años desde Polvo de Battiato, tiempo de bajar marchas.
La gira se fue acabando y el último verano, haciendo ya los últimos festivales, me dio un cuadro de ansiedad que me impidió estar en dos de esos eventos. Luego pude regresar y finalizar las fechas que teníamos, pero aquello fue un aviso de que necesitaba parar y mirar hacia dentro de mí para ver qué estaba ocurriendo. Ahí supe que tenía que reconstruir cosas en mi vida, y a eso me he dedicado, a la par que a hacer canciones que se convirtieran en un disco, que tuvieran un sentido común. El resultado ha tenido mucho que ver con este momento trascendental para mí y este trabajo va de lo que tenía que ir en este tipo de situaciones.
Permanece lo místico, el humor, la crítica social y, quizás, sube un nivel lo alucinógeno.
Habrá gustos y opiniones, pero yo creo que sí, que es como mínimo igual de lisérgico o alucinógeno que siempre. De hecho, quizás ha vuelto además al significado original con el que yo lo acuñaba: cantautor lisérgico, que venía más por el rollo de las carreteras y del ácido (referencia total al primer disco). Creo que volvemos a eso, pero rebozado y aderezado con todo lo aprendido y lo desaprendido en todos estos discos y giras.
Produces el disco y cuentas también con Juan Torán.
Es el primer disco que hacemos juntos, en el sentido de la producción, Juan y yo, y es la primera vez también que un disco no ha sido grabado en su mayoría en directo con la banda. Ha sido algo más de pista a pista, con más mimo, diría, más lento pero también con más control. Estoy satisfecho con el resultado y espero que a la gente le guste cómo suena y sea consciente del matiz de la forma en la que se grabó.
Es un cambio interesante. Tú lo notarás muchísimo. Se nota, y habrá quien eche en falta calidez, que ya sabes que cuando todo se graba en directo hay cierto ruido, ese mejunje, pero en esta ocasión el resultado da más sensación de álbum, no sé si más profesional o, al menos, de más aire, ya que hemos buscado que los arreglos sean los que tienen que ser para no recargar las zonas de las canciones solo porque se nos ocurran cosas que nos parezcan interesantes. Que lo que esté, luzca y que valga la pena por sí mismo, sin necesidad de aditivos. En ese sentido, hemos vuelto en cierto modo al comienzo, aunque uno al escuchar el primer disco dirá que no es así. Tendría razón en parte, pero para mí, con todo el bagaje, hay cierto regreso.
En la Sold Out vemos este disco con muchos paisajes, casi cinematográfico, y más ecléctico que la media.
Todos los discos han ido ganando en eclecticismo. El primero no tanto, pero Antigua y Barbuda (2017) y Polvo de Battiato (2021) son muy eclécticos. Te encuentras canciones más o menos clásicas, baladas, temas cañeros, ejercicios de estilo (véase El arriero Pt. 2) y en este disco está Una bachata nueva o Super Gris, que también tiene un punto muy estándar de los 70s. Soy ecléctico y lo suelo mostrar.
Dices que el disco funciona como un panal, con sus conexiones internas. Esto además hace que no importe tanto el orden exacto. Los caminos se trazan de diferentes formas, algo que tiene que ver también con las caras del vinilo, ya que hay


dos canciones bastante extensas y, para que encajase todo a nivel minutajes debíamos cambiar el orden inicial, que es algo que sí se mantiene en plataformas y en el CD. El orden no importa porque hay algo que pulula en todas las canciones, que es ese retrato de vidas que han sufrido un cortocircuito y viven un momento de catarsis o de crisis. Todas las canciones tienen un puntito de eso y, por ello, no hay una fórmula única para escuchar el disco. Al que le guste el digital o el CD, si también se compra el vinilo, verá que con un par de giros terminas llegando al mismo lugar, y se entiende de igual forma el total.
Solo en la ciudad tiene su punto de balada, aunque no sea su cometido. Esta es precisamente una de esas canciones extensas, de hecho es la segun-
da más larga del disco solo por detrás de Carretera o trueno. Para mí también es una balada, no romántica, sino más bien de perdición, de una persona que se siente sola en el mundanal ruido urbano. Una canción que me viene a la cabeza en este plano es Cowboy de medianoche, sobre todo en el sentido cinematográfico. A nivel musical, conecto con baladas de Springsteen del segundo vinilo de The River, por ejemplo, con canciones como Stolen car. También diría The War on drugs, por decir algo más actual en cuanto al estilo musical y en cuanto a ese aire, a esa vuelta a lo mismo pero que sigue añadiendo dramatismo, sorna a la historia. A mí, Solo en la ciudad es de las canciones que más me gustan, situada como en The River prácticamente al final del repertorio, del camino del disco. Es un buen lugar, y que
sea mi favorita suele ser garantía de que no será la que le guste a la mayoría (risas).
Hablando de cinematográfico, La casa negra se llevaría el primer premio. Es una canción que puede ser un golpe fuerte para el directo. Puede ser un punto interesante, y es cierto que otros temas como Solo en la ciudad sí están hechos para otras fases más valle de los conciertos.
Volviendo a la grabación, ¿cuánto tiempo se tarda en grabar un disco así?
Yo soy una persona más de ritmos bajos, pero es verdad, además, que este disco se ha ido vislumbrando poco a poco, canción a canción. Yo hice mucho ahínco en buscar las canciones que de verdad quería grabar, no quería estar haciendo pruebas con la banda para que de un montón de canciones terminemos escogiendo las que consideramos que funcionan. Esta vez ha sido un escrutinio más personal, y ese trayecto nos llevó algo más de un año de trabajo junto a Juan.
¿Cómo llegas a Íñigo Sesma para plasmar ese imaginario en las portadas?
Llegué a él buscando e Instagram algo que pegase más con mi idea, que era más cercana a un estilo Hopper. Esos paisajes de carretera solitarios, de luces tenues o crepusculares. Cuando me topé con Íñigo tanteé si tendría tiempo para esto y tuve suerte. De hecho, tengo el cuadro en casa, es decir, lo pintó y me lo regaló. Él ha cobrado, por supuesto, por su trabajo, pero el cuadro fue un regalo, algo que seguro es carísimo. Fue un acto de generosidad y encima estoy muy contento por la portada porque encaja muy bien en la esencia.
Ese mood oscuro, casi 80s, es tendencia. Si nos gusta y está de moda, bienvenido sea. Ya bastantes problemas tengo para acercarme a lo que está de moda como para eludir lo que me sale solo.
¡Y la gira al fin tiene nombre!
Se llamaba hasta hace nada Gira aún sin nombre y ya es, al fin, Gira por la hierba. Durará de momento hasta mayo y luego ya lo que quieran los señores festivales, ya con varios confirmados en verano.
Con respecto a aquella última gira, ¿cómo os preparáis esta vez?
Es un planteamiento más bien interno, personal, de llevarlo yo mejor, y no tanto de cambiar las cosas. De hecho, muchas no se pueden cambiar, los tiempos son lo que son, los horarios de las pruebas, de los conciertos... A veces hay que hacer alguna animalada de distancia entre un bolo y otro que no me gusta pero no queda más remedio. Si me vuelve a erosionar tanto, seguiré aprendiendo y buscando fórmulas.


Mi problema no fue tanto con el ritmo. El problema fue más con cómo me estaba planteando cada concierto. En lo que respecta a mi profesión, tenía más que ver con ese ansia por el perfeccionismo, por hacerlo todo brillante y que la gente se quede boquiabierta cada día. Eso te genera mucho estrés y dejas de disfrutar. Que ha podido ser un gran concierto, pero si yo no me lo paso bien, no merece tanto la pena. Ojo, yo me alegro muchísimo de que os lo paséis bien, estoy muy agradecido, pero también quiero disfrutar yo.
Lo hemos disfrutado muchas veces, pero mejor junto a ti, como en Noches del Botánico. Ese concierto ya está más cercano a una época en la que ya vuelvo a disfrutar. Fue duro por el calor, de hecho, me dio un pequeño golpetazo hacia el final, pero tiramos hacia adelante y es una tarde-noche que no voy a olvidar nunca, encima con Quique González en un lugar que en Madrid probablemente sea el mejor para tocar.



De las cosas que más nos gustan del Inverfest, es encontrarnos a artistas sorpresa abriendo para la banda que vamos a ver. Para la Sold Out este tipo de cosas supone una mina inagotable de talento, y María de Mäbu ya comentó en su entrevista que eran propensos a contar con artistas menos conocidos. Por ello, el ratito de Elena Játiva en la Sala Villanos, sola junto a su guitarra ante un público bien atento y silencioso, es algo para reseñar y valorar
La artista valenciana, de quien quizá conozcáis referencias como la versión acústica de Ingenua, lleva convirtiendo en música sus sentimientos desde 2019, y es más que recomendable su EP Los Ecos (2024), un trabajo de pop intenso, muy potente en lo instrumental, contundente en lo letrístico, hasta el punto de shockear Recientemente ha compartido también escenario con Begut en el Loco Club y ahora se encuentra preparando un nuevo trabajo que esperamos con mucha curiosidad. Según leemos, la propia Elena no se aguanta con las mezclas, así que ojalá nos enseñe algún adelanto pronto.


Cada comienzo de año, la Muestra de Cine Social y de Derechos Humanos (MUSOC) se consolida como una de las citas imprescindibles de la vida cultural en Asturias. A lo largo de 22 jornadas, el festival lleva cine social y de calidad a distintos espacios culturales de diez concejos asturianos, desde las ciudades más grandes hasta localidades más pequeñas, tejiendo una programación diversa y descentralizada. Un evento que, además, cuenta con la colaboración de más de 40 entidades sociales, reforzando su carácter colectivo y su compromiso con el territorio.

Dentro de la programación de esta edición, hemos podido grabar #Luna404 de El hombre que se enamoró de la Luna en el Centro Cultural Antiguo Instituto Jovellanos, en pleno centro de Gijón. Un programa especial atravesado por una pregunta que hoy recorre buena parte del sector cultural: qué papel debe asumir la cultura ante el avance de la extrema derecha, que amenaza con erosionar derechos fundamentales que hasta hace poco parecían incuestionables.



Sobresale la conversación sin filtros ni frases hechas entre los fotoperiodistas Manu Brabo y Álex Zapico, que ofrecen un análisis certero sobre la decadencia del periodismo. A ello se suma la oportunidad de disfrutar de la entrevista acústica de Lorena Álvarez, acompañada al violín por Sara Friera, presentando las deliciosas canciones de su nuevo disco “El poder sobre una misma”.
En un tiempo marcado por la normalización de discursos reaccionarios, esta Luna reafirma una idea esencial: la cultura no puede permitirse la ambigüedad cuando están en juego los derechos humanos. Y festivales como MUSOC no solo ofrecen cine, debate y encuentro: también recuerdan que la cultura, cuando se compromete, sigue siendo una herramienta capaz de mirar de frente al fascismo.










Decían Mäbu en su entrevista que estaban tranquilos con respecto al concierto en la Villanos porque parecía que la cosa a nivel entradas marchaba bien, y como para no estarlo. En el momento en el que María, Txartlie y Susi aparecieron en el centro de la pista para iniciar su concierto, todo tuvo sentido, tanto para ellos como para su público. Qué alegría y qué emoción estar ahí en ese momento, cantando algunas de las canciones más aclamadas y celebradas del trío a lo largo de los años.

Si querían meterse a la gente en el bolsillo, lo consiguieron ipso facto, tanto con ese ratito a pie de público como después, ya en el escenario, poniendo en un altar un disco, “ä - El sonido de una tierra escondida”, que es un homenaje, casual o no, a una extensa carrera llena de honestidad y grandes composiciones.


Por ello, avisaron ya de inicio que como fecha señalada, interpretarían todo el disco, versiones ‘mäbuadas’ incluidas, y entre medias incluyeron algunos de los himnos que les trajeron hasta ese mismo momento.

El directo de Mäbu es una mezcla indescriptible de amor y de talento, y una forma única de domar el virtuosismo con la varita de la creatividad. Si a todo esto les sumas la generosidad y las vibraciones positivas que proyectan, dentro y fuera del escenario, solo puedes alegrarte inmensamente de todas las cosas buenas que les pasen. La Sold Out se monta en su barco sin dudar, mientras suena Septiembre o El dragón en el salón de baile, con vino de calidad y y un ambiente sano e inclusivo. En definitiva, coincidir con Mäbu en esta vida tan corta es algo sencillamente maravilloso.



Por cierto, esa generosidad nos permitió disfrutar esa misma noche de dos colaboraciones inmensas, ya que la sorprendente Elena Játiva y otra grandísima compositora como Sandra Merino hicieron aparición de la nada para regalarnos dos ratitos enriquecedores y de mucho nivel. Había incluso más esperanza en la Villanos en una noche difícil de repetir. Mäbu actuará en las próximas semanas en Barcelona, Teruel (estas dos ciudades son inminentes), Zaragoza, Oviedo, Málaga y Granada, antes de partir en mayo hacia CDMX gracias a Sonorama Ribera.




Estos dos chavales están jodidamente locos y, obviamente, eso es lo primero que llama la atención de un proyecto del que ya hemos hablado más veces en la Sold Out. RATA, o lo que es lo mismo, Daniel Sabater y Félix Esteban, se lo pasan como nunca antes componiendo y, sobre todo, tocando delante de cada vez más público No es casualidad, ya que cuando uno hace lo que quiere hacer y además le sale increíble, lo normal es que te sigan Por ello, en la madrileña Wurtlitzer, un entorno ideal para una banda con estos mimbres, no dejaba de entrar peña de toda clase y condición, músicos de otras bandas en boca de todos, medio Sony Music, directores de ciclos y festivales y elementos humanos dispuestos a agotar el merch incluso antes de que el bolo echarse a andar No dejaban de salir birras del camerino (¡pero cuántas había! ¡si hasta nos ofrecieron a nosotros!) y ese rock alternativo tan peculiar y envolvente se hizo con todos desde el primer segundo en el que empezaron a sonar platos y notas de bajo guitarrero

La peña se lo gozó una vez más con las canciones del exitoso EP NIÑATO, pero hubo tiempo para probar en directo temas más recientes como la celebrada BORRACHO o YO TAMBIÉN PENSABA QUE SÍ (que está en plataformas desde hace poquitos días). Hens fue la gran colaboración de una noche que no queremos ni imaginar cómo terminó.






Es una de las grandes noticias de las últimas semanas: Claudia Zuazo inicia su carrera en solitario, lanzando como carta de presentación, La línea, un primer sencillo que ya se puede degustar (y lo decimos bien) en plataformas. Cierto es que conocíamos a Claudia por sus diferentes perfiles como artista en bandas de pop y rock alternativas, como la añorada Muro María, la revolucionaria Niña Polaca o la más reciente e interesante Vez Era, pero su perfil auténtico y alejado en lo musical de todas esas grandes propuestas llama mucho la atención. Nos reunimos con Claudia en la Plaza del 2 de mayo para hablar del futuro LP y de la escena actual.
Cómo va tu presente, en lo personal y, por supuesto, en lo artístico. La verdad es que va bastante ligada una cosa a la otra, y bastante bien. Me siento bastante completa ahora mismo, habiendo podido soltar, al fin, esta primera canción. Va muy ligado a cómo me siento personalmente, a cómo me siento de realizada con la música. Al final, después de tomar parte en tantos proyectos que no son intrínsecamente míos, siempre te falta algo, tienes ganas de sacar lo tuyo, y ahora que eso ya va caminando solo, me hace sentir muy contenta.
Desde cuándo está en tu cabeza ese runrún de hacer algo tuyo.
Desde siempre, en realidad. Desde que empecé a tener grupos, también empecé a
aprender a componer y a hacer mis canciones a mi manera. Prácticamente en el ocaso de Muro María ya empecé a hacer canciones. Tenía claro lanzarlas en un futuro, pero no hacerlo y ya, sino que quería que fuesen aquellas con las que dedicarme a esto y, en cuanto fuese posible, poder girar y llegar a donde está la gente que a mí me gusta y que admiro. Lo tenía bastante claro, pero he querido ir con mucha paciencia, cuando tenga los medios y la oportunidad.
Te autoproduces y, al mismo tiempo, has visitado hasta tres estudios y te has rodeado de gente súper profesional. Las baterías están todas grabadas por Andoni Iribarren (Anouck The Band, Muro María) en Los Invernaderos (Madrid), y luego surgió la oportunidad de grabar bien el resto del disco en Millenia (Valencia), porque el novio de una amiga tenía que hacer su trabajo de fin de master y necesitaba hacer justo lo que yo necesitaba. Él quería grabar algo que sonase a otra cosa diferente a lo habitual, le enseñé las canciones y me dijo que se tiraba de cabeza a esto. Lo grabé gratis, algo que es un sueño, de esas cosas que no ocurren nunca. Ahí entró Andoni a grabar la siguiente tanda de canciones, y luego en Alamo Shock, se encargó de la mezcla Guiem Rigo, que es técnico de monitores en Niña Polaca (y en muchos otros sitios) y toca conmigo los sintes en directo, y Guille Mostaza se encargó del master.
No dejan de ser todos ellos músicos al mismo tiempo, como el caso de Ruven Ruvenruven (Rubén Segovia).
Que también grabó baterías. A Rubén ya le conocía por Vez Era... Me rodeé de gente cercana, no tuve que buscar demasiado.
A la gente quizás sorprenderá de dónde vienes y hacia dónde vas con todo esto. Es que al final, es la música que a mí siempre me ha gustado y la que siempre me sale hacer. Entiendo que a un fan de las bandas en las que formé parte se sorprenda y, al mismo tiempo, que piense en lo bien rodeada que estoy y el público que tendría a mi disposición, pero la realidad es que no tengo a “nadie”, en el sentido de que es un género totalmente distinto. Nada está garantizado y esto es súper distinto por ejemplo a Vez Era aunque sea la misma voz.
Los pianos en La línea son increíbles. Lo primero que hago siempre es la guitarra poniéndole una base de batería, y a lo que siempre voy justo después es al piano. Es la melodía que siempre acompaña a la voz, que siempre está ahí con ella. Para mí siempre tiene que haber otra melodía, no puede ser sólo la voz y luego todo lo demás plano, me encanta que haya algo ahí y siempre termina siendo el sonido puro de piano, que hace, además, de puente para un montón de sitios, hace de colchón armónico. Es súper importante, y mira que yo le tengo mucho rechazo a tocar el piano.


Pero mientras compongo es tan fácil darle al botón, grabar... Lo que cuenta para mí es tener la idea de la melodía y hacerla, pero sí, incluso en Niña Polaca siempre digo que me pongan a tocar otra cosa (risas).
En la canción hablas en primera persona de las cosas que te pasan. ¿Será la línea a seguir en el disco?
Todas las canciones hablan esencialmente sobre la misma persona, algo bastante gracioso porque es mi novio de ahora, que en aquel momento estaba siendo mi ex novio. Ahora él toca conmigo la guitarra en el grupo, y sí, todas las canciones son de ese mismo momento, desde que lo dejamos hasta que volvimos. De hecho, la primera canción que abrirá el LP fue la última que compuse, ya pensando en cierto modo en que íbamos a volver. Es curioso porque son canciones de desamor
en las que le digo cosas a él, y ahora él está ahí diciéndome “qué chula esta canción, me encanta tocarla”.
La línea solo tiene un estribillo, además. Tiene un estribillo y luego ese final que sería algo así como la parte Hey Jude de la canción. Creo que es la única canción del disco que tiene un estribillo. El resto tienen una estructura menos anómala.
Hace nada presentaste ésta y otras poquitas canciones en la Sala Vesta. Qué se siente defendiendo algo tan propio. Tenía muchos nervios. Estaba atacada. Yo iba al conservatorio de pequeña y me sentí como entonces en una audición de piano. Lo pasé bastante mal de inicio, solo pensaba en que, al menos, sería algo corto, solo tocaríamos cuatro canciones y se acaba. Tenía la boca sequísima, no quería
mirar a la gente, que además estaba muy callada. Esto fue súper guay porque hablaba con mucha gente antes de tocar que estas canciones son para escucharlas y no hay momento ni de pogo ni de nada. Yo me las imagino mucho en un teatro. La gente estaba atenta, escuchando, algo que me parecía increíble, pero yo me sentía súper nerviosa. Lo cierto es que sonó brutal, vi vídeos después y no podía creerme que una primera vez y con tantos instrumentos suene tan bien. Jimmy Torres, el técnico de Niña Polaca, hizo el sonido de una forma sublime, y joder, estaba rodeada de musicazos tocando con una sensibilidad brutal. Incluso nos escuchábamos todos dentro genial... Ahora tengo unas ganas de volver a tocar que no me aguanto.
Qué miedo al directo pero por favor, que el siguiente llegue cuanto antes. Ahora ya está, claro. En el concierto además empezaba yo sola con la guitarra presentando el single, y ese era el momento que más quería que pasase rápido para relajarme poco a poco cuando ya estaban todos los demás arriba.
Es chocante desde fuera, quizás por esos conciertos como no-protagonista para muchas miles de personas.
No tiene nada que ver. En Niña Polaca hemos tocado delante de muchísima gente pero yo estoy ahí, con las teclas, y quien tiene que sentir esa presión es Surma. Él es quien tiene que decir cosas, teniendo que hablar entre canciones y explicando. No te puedes refugiar en nadie. En mi caso, aunque tocase ante veinte personas, al ser unas canciones que llevaba tanto tiempo haciendo, fue un momento tensísimo.
Leímos en tu IG: espero estar haciendo esto hasta que se me pudra el cerebro. Es lo más honesto que se me pudo ocurrir porque no me veo haciendo otra cosa. Si no hago esto me muero, cuando llevo mucho tiempo sin componer empiezo a perder un poco. Al mismo tiempo, cuando te pasas un día entero componiendo y, de ahí consigues sacar algo, aunque sean diez segundos de una cosa chula, te sube todo. Y es una cosa tonta, es una cosa solo para ti, pero tal y como dije en la presentación, esto no es un proyecto más. Es mi vida, y soy yo publicando la música que he querido hacer desde siempre.
En cuanto al vídeo, ¿por qué en blanco y negro? ¿Y la sal?
La idea se nos ocurrió a Anouck y a mí. Ella es mi mejor amiga y junto a otro gran amigo como Vicente Soler (que se encargará de la portada), les escogí como mi “equipo artístico”. Tienen ideas súper guays, muchísimo gusto, y siempre recurro a ellos para este tipo de cosas.
Un día quedamos, planteé que había que hacer un vídeo y les dije que me lo imaginaba así, en un espacio oscuro. Lo de la sal se le ocurrió a Rubén Manchón (Niña Polaca), que me lleva el management junto a Surma e Isra. Me decía que el tema de La línea le recordaba al tío de Art Attack que hacía dibujos con sal. En mi cabeza vi lo oscuro y la sal, se lo dije a Anouck y a Vicente y, escuchando la canción, empezamos a verlo. Vicente lo evocaba como que estaba jugando con otra persona, perdiendo todas las partidas y tirando al final la sal... Salió todo súper rápido y, editando, vi que quedaba mejor en blanco y negro, evitando algunas cosas de la luz que no me gustaban. Está grabando con un Iphone. A tope de grano.
Hacia qué hitos irá tu proyecto musical y de vida este año.
El disco saldrá antes de verano, la idea es sacar un par de singles más, tres como mucho, y la idea es empezar a tocar a partir del próximo otoño en salas o donde vaya surgiendo.
En una escena joven en ebullición, quizás este sea el mejor momento. No soy muy de detectar esas cosas, para mí siempre hay bandas que salen y, en mi caso, iba a tener un equipo muy pequeñito de inicio pero se dio el caso de que mi entorno se sorprendió mucho con las canciones y han querido formar parte cada uno a su manera. Fue algo casual y me sorprendí un montón porque no me había pasado antes y lo están disfrutando hasta el punto de ensayar desde octubre tan solo para tocar los cuatro temas de la Vesta.

La Sala Villanos se vistió de gala punk rocker para recibir a la madrileña nacida en Londres en un interesante formato dúo, junto al batería y también productor Alex Moreno. Ona Mafalda iba a presentar así, con una gran entrada, el álbum Reset, que tuvimos el placer de disfrutar y analizar en nuestro número de diciembre.



El ambiente era muy respetuoso y había muchísima expectación por ver cómo defendía Ona Mafalda un disco que supone un cambio de rumbo evidente o, más bien, una vuelta al origen para empezar a mostrar a la artista que siempre ha querido ser. No hacía falta nada más que su voz, los riffs de su guitarra y una batería en condiciones para ser sobradamente solventes en un show que no necesita bises ni trucos lowcost. Más bien vivimos una demostración de clase, ante la cual no quieres ni pestañear, al mismo tiempo que gritas todo lo que puedes el estribillo de Harta. El concierto de la Villanos fue el pistoletazo de salida de una gira que llevará a esta artista tan singular en febrero y marzo a Guadalajara, Santiago, Málaga y Sevilla (ciudades cortesía de GPS), además de a Zamora, Palencia, Murcia o Toledo. Tienes todas las fechas en sus redes sociales y, aunque está confirmada en el próximo Sonorama Ribera, la experiencia en sala lo vale y lo merece.




¡Al fin lo han anunciado! Este 26 de febrero estará en plataformas y en tiendas físicas el primer disco de Carencias Afectivas, una banda de muchos sitios y quizás de ninguno a la vez, que nació apenas un mes antes de que la dichosa pandemia hiciese aparición. Dicen que llevan sin molestar desde entonces y lo cierto es que han tardado en sacar la cabecita a nivel referencias hasta que, por fin, empezaron a soltar sorprendentes y divertidas canciones el pasado otoño, que confluirán en ese álbum titulado Qué mal momento. Con portada destroyer peluchera y fondos verdes, cortesía del diseñador gráfico Andrés Gurdolich, este disco incluirá hasta diez canciones, divididas a la mitad para ambas caras del vinilo y, más allá de las buenas o mejores sensaciones que puedan generarnos las pistas que todavía no conocemos, podremos escuchar en el formato más clásico grandes temas como Plan para no escapar, unos tres minutos y medio que resumen muy bien el enfoque directo, guitarrero e inesperadamente íntimo en el que se mueve la banda.

En relación a la nueva ola de bandas marcadas por la literalidad, por el costumbrismo y por aunar la diversión, las frustraciones sentimentales y problemas sociales que les afectan tan directamente, quizás tenga mucho que decir Carencias Afectivas, que abraza lo generacional punto por punto, abogando por brindarse a sí mismos el derecho de ser ellos mismos. Evidentemente, una canción como Alcaldesa, que se mueve entre la crítica sociopolítica y la ironía más coñera, podrá llamar la atención, hará gracia y seguro que robará más de una sonrisa (véase carcajada) en los conciertos, pero cometeríamos un error si no buceásemos en las diferentes capas y registros a las que nos irán acostumbrando, canción a canción, esta banda formada por Juan Casado (voz), Javier Herrero (batería), Juan Margallo (guitarra) y Julio Teigell (bajo). Quizás encuentres detalles en sus canciones que recuerden a Los Planetas o a Mujeres, pero en la Sold Out sostenemos que su sonido recuerda también a un tiempo previo a toda esa primera expansión del indie, sea por ese reverb más propio del Dúo Dinámico (¡ojo!) o en general por esos ritmos y coros más propios de bandas beatlenianas, algo que podréis comprobar vosotros mismos poniéndoos a todo volumen La venganza de Moctezuma. La fórmula quizás no sea nueva, pero sin duda es original e inédita en este presente en el que nadie habría reparado en un neo-sesentismo similar. Las guitarras son dueñas y señoras del cotarro, algo que se vuelve a demostrar en Un buen montañés, una composición creada especialmente para corear y quién sabe si para postular a fin de fiesta ideal de los bolos de este nuevo año, cantando un adiós a Madrid y a sus alquileres abusivos en pro de la vida ermitaña y contemplativa. Los adelantos molan, el carácter que se deduce también, y ahora queda catar el directo con el disco en vivo.


La de la Sala El Sol era una fecha marcada en rojo fuego para los sevillanos Victorias, a los que ya les pedía el cuerpo terminar de conquistar una plaza clásica de la capital Antes vimos pinceladas de la evolución como banda en salas como el Café La Palma o la Sala B, y parece que el cambio de rumbo, representado en el álbum Emocional, está haciendo que la banda se estabilice y empiece a encontrar el camino ideal para seguir cumpliendo sueños sin dejar de sentirse a gusto y orgullosos de lo que están haciendo.




A juzgar por la gente, por cómo corean tanto Ojalá o La mitad de la mitad como las canciones de las que, quizás un día pudieron dudar, como Sevilla o Te quiero en vasco, el equilibrio en el directo está más que conseguido Parafraseando, la peña está enamorada de esas primeras referencias a pesar de lo que Victorias podrían pensar en un momento dado, lo cual no quita que este capítulo sea incluso más enriquecedor y más directo que el que abrieron con Puño amable (2022)
Si nos preguntan por el mejor momento de la noche, sin duda nos casamos por siempre con esos tres minutos de comunión total y absoluta en Yo sí te quería. Ahí, amigas y amigos, fuimos uno, público, banda, el pavito que ponía el sonido y hasta José Luis de Lunar Discos que estaba que no paraba entre el puesto de camisetas y el escenario. La de La Sol fue una noche de esas que se repetirán una y otra vez, en tanto en cuanto Victorias siga ese camino que les va marcando el corazón. Por cierto, el último tema en llegar, El uno por el otro (con Mushroom Pillow ya en el equipo) sienta de locos en directo, y esa potencia vale oro. En definitiva, Victorias lo está aprendiendo todo.






Es una de las nuevas grandes sensaciones de nuestra música, y mucho tiene que ver la interesante cantidad de referencias y estilos que guardan sus canciones, en especial las del reciente lanzamiento Vida y milagros (Discos 17 Dolores, 2026). Bernal pasa página abriendo una nueva etapa con un trabajo que fue cogiendo forma durante la extensa gira pasada y en la que el concepto del movimiento es la columna vertebral sobre la que se edifican sus doce pistas. Nos tomamos con ellos unas dobles y unos cafés en pleno Arganzuela, a pocas horas de conquistar la mítica Sala El Sol.
Qué nervios, ¿no?
Por encima de todo estamos muy contentos y emocionados de publicar por fin este segundo disco.
Yendo hacia atrás en el tiempo, ¿qué ocurre desde que grabáis en agosto de 2024 hasta ahora mismo?
Lo que ocurre es un proceso de liberación y de muchas ganas, desde entonces, de que las canciones cobrasen una nueva vida. Cuando se publican es como si renaciesen, y no es que se nos haya hecho largo este tiempo, de hecho, nos ha permitido preparar muy bien la salida, tener material visual bien trabajado, y también generar hype. Cuando paras, cuando se genera ese vacío de contenido también generas en el público una cierta expectación y, al mismo tiempo, dejas que el público tambien descanse un poquito de ti.
Muchas veces ese descanso genera miedo en los artistas, por si se pasan. No tuvimos miedo porque cuando estaba empezando a generarse algo parecido empezó a sumarse mucha gente nueva a nuestra música, incluso pasado ya un tiempo del lanzamiento del EP. Estaban escuchando incluso el primer disco, y se nos animó a estirar este proceso y a no precipitarnos. Eso no quita que alguno de nosotros quisiese que llegase su Navidad particular para abrir los regalos. Es curioso, además, porque vamos con tanto margen que a día de hoy ya estamos al mismo tiempo haciendo otras cosas, aunque con la misma esencia. Por eso, que el disco esté fuera nos ayuda a volver a empezar a darle a la cabeza porque esto no se para, y esta forma de trabajar provoca que esas mismas doce canciones estén súper frescas y que no nos cansemos ni de ellas ni de las del primer disco incluso. En los ensayos disfrutamos mucho tocando este trabajo como si lo acábaramos de componer, y ya al fin ya están viviendo esas primeras veces en los conciertos.
De dónde sale esa introspección... llamémosla experimental.
En Bernal nunca dejamos de hacer canciones, es una constante, y cuando




estábamos girando con el anterior disco nos dimos cuenta de que llevábamos ya muchas demos compartidas, muy interesantes además. ¿Por qué no juntarnos un finde para poner un poco de orden a lo que tenemos? Ahí fuimos conscientes de por dónde estaban yendo los tiros, hicimos una selección de quince temas instrumentales. Las letras son lo último que se trabaja, y fueron surgiendo durante la propia gira. Fue ahí donde se decidió por dónde iría el sonido y finalmente salimos del estudio con doce. En este sentido nos mola tener el cajón lleno, que haya dinamismo en el proceso y tener mucho donde elegir.
El disco tiene rap, rock, guitarras limpias, un punto EMO... Desde fuera parece su fuerte, ese eclecticismo. El orden de las canciones además está muy meditado. Cuando tuvimos los masters en nuestras manos, hicimos escuchas con diferentes órdenes para ver cuál nos cuadraba más. El objetivo era justo ese, que el disco te coja y no te suelte: cosas fuertes, cosas más flojas, momentos acústicos, momentos eléctricos, electrónicos... La sensación que nos da a nosotros es que el disco empieza muy arriba con los tres o cuatro temas con su punto más bien hardcoreta. Luego te permite respirar en un momento valle en el que se encuentran también las colaboraciones (con algún detalle post-rock pero con melodías más bien poperas), y en su parte final vuelve a las vibraciones más bestias del inicio. En cierto modo es un paralelismo con cómo trabajamos el directo, siempre con el objetivo de generar contrastes, diferentes estímulos al que escucha y con la premisa de hablar poquito. Que quien venga a vernos no pueda evitar estar atento, pensando en qué narices va a pasar a cada rato. Ahí él gana por ejemplo la escucha de un interludio que hayamos podido hacer solo en un concierto para hilar dos canciones, e intentamos sorprenderle para que reconozca con un primer acorde la canción que viene justo después.
¿Como se encajan las canciones que ya estaban ahí con este concepto?
Es una buena pregunta, porque nos encontramos con un rompecabezas cuando nos planteamos hacer un setlist como el de la Sala El Sol. Por suerte, la ristra de conciertos que vendrán después son todavía en marzo y estas semanas tendremos tiempo para pensar varias opciones de setlist, también para no aburrirnos nosotros tampoco y jugar con el público. Honestamente, lo que hacemos es tratar de ponernos en el lado de la gente para tratar de averiguar qué le molaría ver. Es obvio que tocaremos muchos temas nuevos, nos apetece muchísimo además,
pero jugaremos incluso cambiando estructuras de temas ya conocidos.
Al respecto de ese momento valle, las colaboraciones son tan dispares como el propio disco.
Con las Fin del Mundo tenemos referencias muy similares, hubo un match musical y somos fans los unos de los otros. En Rutina nos daba la sensación de que podían encajar por el tipo de arreglos de guitarra y otros detalles. Nos tiramos un triple para ver si querían colaborar, nos dijeron que sí y el resultado nos pone muy contentos. La voz súper dulce de Lucía, la forma en que encajan entre ellas en lo instumental... Su sello lo impregnaron muy bien en la canción. Se lo curraron, se metieron en un estudio en Buenos Aires, lo ensayaron mucho, y para el videoclip pillaron una cámara VHS para grabar durante su gira europea.... Por otro lado, Firmado, Carlota es colega y todo fue muy fácil y con total confianza, de hecho se vino a Valencia a grabar. Sin ninguna coña, en la primera toma sacó la canción. A los quince minutos estábamos tomando una cerveza en el bar de abajo. Y aunque pareciera Pumuky el más sencillo, fue también el más inesperado. Sóleo es muy Pumuky, es muy post-rockero, y algo nos decía que la voz de Jaír podía encajar. Él dijo que sí sin pensárselo y nos envió su grabación desde las islas. Da gusto que todo salga así.
Es ley lo de las pocas tomas también para nosotros, grabando doce canciones en quince días.
¡En realidad fueron doce! La clave es que hubo mucho trabajo previo, mucha preproducción quedando durante meses con Raúl, y pese a todo, el hecho de que entráramos con quince temas y saliésemos con doce tiene mucho que ver con el tiempo. Confirmamos que nos volvimos un poco locos. Era más o menos una tarde entera por cada tema, con momentos de debate y con choques que terminábamos reconduciendo. Con perspectiva, recordamos esos días con mucho cariño, sobre todo porque hasta entonces siempre habíamos grabado en findes sueltos cuando podíamos cuadrarlo. Grabar todo del tirón es mucho más fácil y más enriquecedor. Quizás te quema un poco y al final acabas reventado, pero lo importante era que lo podías volcar todo en el momento y no enfriarte.
Si alguien llega hoy a Bernal, le sorprenderían las letras sociales, las letras introspectivas... En este segundo disco a nivel letrístico el tema que da sentido a todo es el movimiento en cualquiera de sus formas. El primero habla de una figura o de un lugar concreto, y lo hace desde ese mismo lugar hacia afuera. Este segundo habla más

de avanzar. Yo continúo, la vida es movimiento, me pasan estas cosas, cambian cosas en mi barrio, en mis amigos, en mi familia, en mis relaciones... No hay una épica, un drama, una inflexión, y si alguien nos pregunta le diremos que estas nuevas canciones hablan de nuestro entorno y del entorno de su entorno. No siempre hablamos de nosotros mismos, podemos hacer lo propio sobre un amigo o amiga, sobre nuestros padres, y en general sobre lo que nos ha rodeado en los últimos dos años
Esta idea se completa con una película muy bien producida, ya en Youtube. Nos hacía mucha ilusión poder tener un soporte visual de todo el disco. Hablamos con nuestros amigos de D’Matinada Estudi, confiamos en ellos al 100% y le soltamos la idea en su propia oficina. Les dimos total libertad y nos devolvieron esa maravilla que nace todo de ellos. El proyecto de Jaime y María nació practicamente a la par que nosotros como banda, siempre hemos ido de la mano y prácticamente todo lo visual hasta la fecha es suyo, portadas, fotos, videoclips... Siempre han entendido muy bien lo que significa Bernal, lo han hecho suyo, lo han sufrido, lo han disfrutado, y se sienten como dos más de la banda. Ellos prepararon incluso los visuales de La Sol, y en el caso de la película, sin un hilo conector claro, han jugado con elementos que se repiten, con personajes que se encuentran y luego desaparecen... Es la vida y su movimiento, con la idea de no quedarse con la gente pero sí con el movimiento de esa gente.
Y cuál es el movimiento que podéis intuir de este 2026. Tal y como comentábamos, se quedaron fuera de este disco unos temas, y ocurre además que nos juntamos cada cierto tiempo en modo retiro para ver en qué punto estamos a nivel compositivo. En una de esas ocasiones nos cagamos un tema en un rato, y por ello en el horizonte podría surgir alguna forma de grabación en la que al mismo tiempo podamos rescatar a los demás. Seguiremos tirando del cajón infinito de ideas.

Eso lidiando a la par con muchos conciertos. ¿Cómo se trabaja para no desgastarse?
La gira pasada tuvimos unas treinta fechas, que no está nada mal, y no acabamos agotados como tal, más allá de que en Valencia cada uno después tiene sus propias rutinas, y eso nos permite cambiar el chip. De 6:00h a 16:00h se nos puede olvidar que formamos parte de un grupo y el cerebro lo agradece para ambas facetas. El fin de semana la banda me permite no pensar en el curro y así llegar fresco el lunes. Lo que sí haremos es, en ese mes en el que igual tenemos un bolo o ninguno, encerrarnos de nuevo en una casa y repetir el proceso de analizar demos. Eso nos permitirá limpiarnos de las diez o doce fechas que hayamos hecho ya, haciendo música que no hemos escuchado desde hace mucho, y jugar a seguir haciendo canciones, que es lo que nos motiva.

Se ha hecho de rogar, pero al fin Rondó ha lanzado su esperanzador álbum Las canciones que te hice, un trabajo compuesto por diez canciones de rock alternativo autoproducidas por la propia banda, en un proceso que roza lo artesanal y abraza la melancolía desde diferentes perspectivas, como herramienta para construir el mejor presente que podamos recordar.
A modo de reseña, la canción que da la bienvenida al disco es la balada indie homónima que recuerda al primer EP (En todas partes, 2023) en lo relativo a colores y sensaciones, y que sirve para introducir al ya casi clásico pop-punk La Batalla y el primer paso al soul con Gobernante. Por su parte, Anda se encargará de subir las revoluciones y la energía con ese toque moderno que le permite cambiar el beat a su antojo hasta la llegada de Impedimentos, un homenaje al rock clásico con una melodía directa y recordable.


La cara B de este trabajo la lidera Corazón, más cercana a la música disco, con el objetivo de hacer bailar y generar un contraste claro con Mar, que se mete en las venas hasta abrazarnos el corazón, apretando y soltando la energía con ese homenaje a Nirvana que se extiende al inicio de Un corto en la ciudad. Esta, por cierto, será la canción más rockera de Rondó hasta la fecha. El álbum se irá despidiendo con Deplorable, un rock alternativo dosmilero, con su letra profunda compuesta, por cierto, para una película hace unos años. Y precisamente cuando parecen llegar los créditos, Coffee after sex cierra este trabajo como más gusta en Rondó: muy arriba y con la sensación de que otro disco comienza, dejando pistas a su manera de lo que vendrá tras esta nueva aventura, ya en su actual formato como banda Rondó presentará Las canciones que te hice en un evento muy especial en El Sótano el 20 de febrero a las 20:30h en el que contarán, además, con la interesante Maref para abrir una noche tan importante. Las entradas ya están disponibles en Dice y es una gran oportunidad para ver en vivo a una banda que eleva como pocas la idea de rock profundamente nostálgico. Allí esperan Luis Bayona, Miguel del Cieno, Amelia Izquierdo, Álvaro Mateo y Gabi Izquierdo.

Decía Eladio que la Sala El Sol era algo así como una segunda casa y que bajar las escaleras del backstage era siempre algo mágico, casi como un ritual. Esta vez, cortesía de Inverfest, junto a los Seres Queridos Uka (Óscar Durán), David Outumuro y Adrián Blanco, volvieron a llenar la sala más mítica de la capital para hacer una revisión de toda su discografía, con canciones desde el primer disco al más reciente, muy presentes en muchos casos gracias al disco en directo B.S.O. 2005-2025. La formación, que deseamos que pronto nos regale novedades, parece más en forma que nunca, siempre desde ese punto orgánico y sostenible que les ha traído hasta aquí y que siempre les ha caracterizado.






Precisamente el reciente disco en directo cuenta con colaboraciones de altos vuelos, entre las que se encuentra Amaral. Por ello, Eva se subió al escenario de La Sol para acompañar con su voz y su energía en Non quero perderte Un momento histórico que no olvidará una sala hasta los topes con acento galego que quizás esperaba más colaboraciones como Vega, Depedro (por pedir que no quede) o incluso la de Gala Santos, hija de Eladio, quien pone la guinda vocal en Bella Durmiente De igual forma, fue un concierto largo en el que la banda no se dejó nada y que quizás marque el punto de inflexión para que Eladio y los Seres Queridos suban el ritmo de conciertos, siempre con el sentido común en el centro de sus decisiones. Ya no hay que ir a Madrid para todo, afirmaba el líder de la banda, pero qué alegría que visiten la capital para recordarnos que una vez fue mucho más habitable y humana. Si suena una sirena, iremos detrás.




Hay bandas honestas, llenas de actitud y de duende, que tienen el don de reconstruir su propio camino y hacerse fuertes ante las adversidades y los cambios. Los Vinagres siempre han sido una banda comprometida y conectada con su entorno, y ahora que lanzan Amores de verbena (Warner Music) están activando incluso más puntos de luz de los que había encendidos antes de pandemia. El disco, entre el rock, lo latino, la vida tranquila y el costumbrismo canario, es una de las primeras grandes joyas del año, y nos fuimos a la Gran Vía para charlar con Abel y Rober de lo bonito que es el camino.
Qué bueno veros así de felices.
A: estamos muy contentos con este disco, nos llega un feedback bueno de la gente y la verdad es que todo esto, viniendo de donde veníamos, que estábamos prácticamente parados, reconstruyendo, nos hace ver que el trabajo ha merecido la pena. Es algo muy satisfactorio. R: de estar en el piso a esto, y que te digan que lo que hemos hecho está guapo, te lleva a pensar que el trabajo se hizo bien. Te dan ganas de seguir, te da confianza para que cuando volvamos a componer tengamos presente que ya no estamos perdidos de nuevo.
Es un discazo, y viene acompañado de esa parte audiovisual tan especial. R: y eso parte de un rollo “cutre” porque
fue un día de rodaje, con tan solo un cámara, y luego lo montamos nosotros. La clave, más allá de la técnica, es que conseguimos transmitir naturalidad. Cuando cuentas lo que eres y esa es la base para dar sentido a las cosas, eso ya de por sí da un salto de calidad. El disco es todo lo contrario a algo impostado, es algo muy sincero, escrito desde dentro, y cada canción tiene su sentido. No está hecho para molar, por decirlo de algún modo.
A: el propósito era ese, que una vez escuchada esa canción, a uno le cueste pasar a la siguiente sin investigar la letra que tiene, sus detalles.
R: a la gente que empieza le pasa mucho eso de que te vas por los cerros, pero llega un momento en el que te das cuenta de que las canciones tienen que contar cosas. Es algo básico, y nosotros hemos llegado, al fin, a ese punto en este disco. Creo que terminas llegando ahí cuando ves un poco hacia atrás para preguntarte qué está fallando. La música es terapia y al fin la usamos para contar nuestras cosas. Que siempre hemos escrito de las cosas que nos gustan, pero ahora lo que hacemos es contar cómo estamos en este momento.
Antes era un pasarlo bien sin pensar en nada más, y ahora hay otro poso, también en ese punto latino.
R: siempre decimos Abel y yo que ese punto latino es como el papel que envuelve el regalo, pero esta vez la evoltura esconde un buen regalo dentro.
En qué momento veis que hay canciones para un disco tan diferencial.
A: fue un punto de inflexión en la bodega en donde siempre componemos. Veníamos de ese momento en el que no sabíamos muy bien qué hacer con el proyecto ni con nuestras vidas. Rober propuso investigar la música latina, es decir, que si este era nuestro sello teníamos que ir con todo, sabiendo, además, lo que estamos haciendo. Ahí nos acercamos a la música de Juan Luis Guerra, con él todo un abanico de géneros que intentamos adaptar a un formato trío de guitarra, bajo y batería (y voz). Conseguimos dar con la fórmula, que ya más o menos teníamos a tiro y hemos tratado de perfeccionarla.
Doce canciones y ninguna es prescindible. Todas tienen algo.
R: me gusta eso que dices porque, además, a cada persona le gusta una canción distinta, y es buena señal. Cada canción tiene un sentido y su importancia, y además están llenas de referencias a otros géneros y tienen muchos detalles que están ahí metidos esperando a que alguien los descubra. Lo latino va en lo instrumental, pero también en la forma de escribir. A SABROSURA le tengo mucho cariño porque, objetivamente, escuchas la letras y quizás te parece una chorrada pero eso tiene un motivo: cuando se inició el merengue pasaba con los inicios del blues, que repetían siempre una palabra para que la gente se quedase con la canción y no se
pudiera escribir. El merengue se creó solamente para bailar y disfrutar, ese es el gran rasgo que tiene y, por eso, de hacer uno tenía que ser de esta forma, que te invite a bailar y punto. Esa canción no necesita ningún otro motivo y, al arrancar el disco, hace que vivamos unos minutos divertidos de inicio para luego estar más tranquilos escuchando todo lo que le sigue.
Contáis en la construcción del disco con Raúl Pérez, con Carlos Elías, Víctor García... Hablemos de esto.
R: Carlos es amigo nuestro de toda la vida. Lo conocemos desde que llegó a Madrid. A: le conocimos porque coincidíamos siempre en las salas y, además, venía a todos nuestros conciertos y a los demás, algo que sigue haciendo a día de hoy. Él siempre se ofrecía a los grupos que estaban empezando a dejarles equipo para poder tocar bien en los sitios, en las mejores condiciones, y lo hacía además de una forma totalmente altruista. Antes de que entrase en Alcalá Norte y toda esa movida ya teníamos en mente hacer un documental con merecimiento (risas).
R: de Carlos todo el mundo lo conoce como el tío que está en todos los sitios a la vez. ¡No sé cómo lo hace! Me alegra un montón que ahora le vaya tan bien porque siempre ha sido el típico músico que llegó, que siempre estaba en todos los bolos y nunca terminaba de tener un proyecto y mira, ahora dio un golpe en la mesa. Somos colegas desde una noche en el Wurli en 2016, incluso se vino al local a ensayar con nosotros más de una vez cuando nos hacía falta un guitarra.
A: en el contexto de este disco aprovechamos a ir a su estudio, La Cafetera, para pre-grabar las voces, ver si funcionaba y él nos daba algunos tips viéndolo todo desde fuera.
R: y con respecto a Raúl, yo siempre lo defino como el Rick Rubin español. Es un productor que consigue que todo el mundo que pasa por La Mina se enamore de él, y encima te ayuda a que tú saques adelante las cosas por ti mismo. Si tienes un tapón en la cabeza, te lo quita, y te genera ese espacio en el que tú estás cómodo con él, te fías y delegas en él. Llegará un punto, estoy convencido, de que se convertirá en alguien súper inaccesible. ¡Gano un puto Latin Grammy el otro día! Y sigue siendo un romántico, eso no lo va a perder. Si le escribo ahora me responde al momento.
Quédate cierra el disco, incluyendo coros de Mara Silma, timple y también coros de Pedro Díaz (Musiclab Canarias)... A: esta canción dio varias vueltas. Ocurrió que esas navidades mi padre me regaló un timple, un instrumento canario similar a un laud y que utilizamos en el folclore. Me puse a probar y sacar ideas con eso, y de una salió ese deje musical que proviente de una folía, un género nuestro que da un aire
más solemne a la canción. El resultado es un poco diferente a lo que hemos hecho siempre, está cantado más reposado, es un tema que me gusta mucho porque fusiona el rock que hacemos de siempre con un género canario.
R: los 3x4 siempre son bienvenidos en un disco. Es como un tipo de vals, está guapo.
En un presente de tantos artistas valiéndose de los diferentes folclores del país, este sería vuestro granito de arena para acercar ese tradición canaria.
R: ya habíamos intentado en otros discos esto de meter cosas canarias, y hay, de hecho, algún guiño en alguna canción a nivel instrumental, pero nunca habíamos conseguido encontrar el punto para acercar la tradición canaria al rock. Nos parecía que no era serio hasta este punto en el que nos dimos cuenta de lo bien que
sonaba. Lo que suena al final de Quédate, la parte acústica, es como sonaría de verdad. Lo grabamos con Pedro, los tres a la vez con un tambón gomero, guitarra española, el timple y las tres voces.
A: tal cual como se haría en una bodega.
R: y para la letra nos inspiramos en el volcán, en todo lo que sucedió en La Palma. El videoclip recorre justo las calles que ya no existen y en Canarias funcionó de locos.
Entre la pandemia y el volcán...
R: el volcán no nos afectó tanto en lo musical. Nos tumbó la pandemia y nuestro segundo disco, que no funcionó. Nuestro bajista se fue a las dos semanas y entre ambas cosas estuvimos parados dos años. Tuvimos que hacer los bolos ya cerrados con un bajista cualquiera, no estábamos nada cómodos y la peña empezó a olvidarnos. Ahí tuvimos que parar.


A: lo que queremos es seguir haciendo verbenas. Es lo nuestro. Viajar por toda España y tocar, porque al final siempre hemos sido conscientes de que nuestro punto fuerte es el directo. Montamos una fiesta allá donde vamos y en eso es en donde estamos cómodos. Mola la promo, hacer entrevistas como esta, a mí me gusta, pero lo nuestro es hacer música, transmitir cosas bonitas a la gente y que se lo pasen bien. Somos muy de interactuar con el público, seríamos algo así como una orquesta canaria. Tenemos esa actitud y, por eso, solo pensamos en tocar, tocar y tocar donde sea. R: estamos arrancando y 2026 va a ser un año de pico y pala, y nos adaptaremos a lo que surja. Somos tíos súper luchadores. La gente quizás ya está escuchando estas canciones y diciendo: ¡ojo a este disco! Cuantas más escuchas, más te va a entrar, pero es cierto que el feedback de medios y crítica es muy bueno. Somos muy positivos.




Nos colamos a ciegas en el concierto de Nanda en el Café la Palma y ese ratito de canciones impregnadas de pop luminoso con detalles que nos recuerdan a la canción ligera nos resultó muy pero que muy interesante. La joven artista ha cantado desde que tiene uso de razón con el único objetivo de disfrutar y sentir la música a su manera.
Hoy compone y canta a sus propias experiencias, interpretándolas en directo rodeada de músicos más que notables. Por ello, si estás leyendo esto, te animamos a que entres en tu plataforma favorita para descubrir sus primeras cuatro canciones. Nuestra favorita es Ya no estás, aunque la animada Líos improvisados le sigue de cerca. Esperamos tener más noticias y nuevas canciones de una artista que, sin duda, tendrá mucho que decir en el futuro




¡Den aforos más grandes a esta gente! Ya conocíamos el sobresaliente nivel de un disco, Avenida América, que consideramos indispensable para todo amante del pop y el rock alternativo, pero ahora sabemos que en directo esas canciones se elevan a himnos de masas. Si lo hubieseis vivido como nosotros, no pensaríais ahora mismo que estamos locos. Incluso han sonado increíblemente bien, algo nada sencillo en función de los elementos de las salas como el Café la Palma en las que han “sufrido” (y también gozado) antes otras formaciones como The Rapants, Victorias o los propios Vetusta Morla.





La propia banda afirmaba a posteriori que ese sábado es ya uno de esos días que no olvidarán jamás, y es que no siempre se llena con mucho margen de antelación una sala mítica en el centro de la capital, siendo una banda de fuera, para lanzar a diestro y siniestro muchos temas que precisamente hablan de Madrid. No estaban en La Riviera, pero se celebró igual esa canción como todas las demás del disco, empezando por una introductoria Un día de mierda que hizo que desde un primer momento la peña se enchufase al 100% al concierto y a nosotros nos generase esa sensación de esperanza que solo aflora en los proyectos que apuntan bien alto. Entre Novia Salcedo, momentos de obligado salto a la pista y eso de hacer cosas de italianos en la Calle La Palma, la noche para Supercremalleras se puede resumir en un directo perfectamente cohesionado, con la banda conectada y carburada para divertirse en el escenario como pocas veces vemos últimamente Sin postureos ni historias: grandes canciones muy bien interpretadas y haciendo que el público sea un músico más, poniendo sus coros, levantando sus birras y gozándoselo como merecía la ocasión Un lujo haber podido vivir esta puesta de largo, aunque no hayamos ido a la post fiesta, que estamos cascaos












Con RATA de fondo y a todo volumen, al cierre de esta edición redactamos estas líneas conociendo varias noticias extrañas. La primera es la desvinculación de Ultraligera de su hasta ahora oficina y manager, un hecho inesperado que se extiende a que la banda suprime de su calendario de festivales el Conexión Valladolid, propiedad de la misma oficina y que este año se celebrará del 26 al 28 de junio. De este conflicto, llevado a lo jurídico y del que no sabemos mucho más por el momento, se extraen muchas conclusiones y ninguna es positiva. La primera tiene que ver con el público, el gran damnificado siempre que ocurren cosas raras en los despachos de la música y que, en muchos casos, ha comprado su abono o incluso su entrada de día para ver a una banda tendencia como esta, y ahora no les devolverían su entrada si así lo solicitasen, a pesar de haberse modificado el “producto”. La segunda conclusión tiene que ver con que la industria musical de nuestro país está cada vez en menos manos, cada día que pasa esas manos son más poderosas y da la sensación de que muchas oficinas y promotoras medianas siguen vivas tan solo porque ciertos peces gordos así lo permiten, siempre que se adecúen a sus ritmos y términos. Estos tienen la potestad de manejar a su antojo el devenir de las carreras artísticas que empiezan a dar réditos por encima de la norma. Como funciona, me lo llevo Hoy en día el menor de los problemas son las multinacionales, ya que diversos grupos empresariales con capital internacional (que en ciertos casos ni siquiera tienen que ver con al música) están abarcando todo lo que ya funciona, fagocitando lo que molesta y agenciándose ayudas y subvenciones para, literalmente, pagarse a sí mismos. Hoy en día es casi un milagro mantener una oficina ya estable de promo, de management, de producción de eventos o de booking, y ni que decir tiene si a uno se le ocurre la nefasta idea de emprender. Pronto sabremos qué ha pasado con Ultraligera y cuáles serán las novedades y consecuencias de esa desvinculación, mientras sigue sonando RATA y nuestra cabeza sigue en la Wurlitzer, una sala ligada con orgullo a la idea underground y un poco punki de la música, que nos ha traído a muchos hasta aquí. Que lo romántico de la música siga vivo a pesar de todo, y también nuestra ilusión para contarlo.



