SIDECARS OVE LISASINSON CORA YAKO ANDRÉS IWASAKI
VELLÉS CALEQUI Y LAS PANTERAS LEÓN BENAVENTE LA HABITACIÓN ROJA ALCALÁ NORTE ÉXTASIS RODMAN CHICO BLANCO



CHLÖE’S CLUE
EVA CALYZA MÄBU







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SIDECARS OVE LISASINSON CORA YAKO ANDRÉS IWASAKI
VELLÉS CALEQUI Y LAS PANTERAS LEÓN BENAVENTE LA HABITACIÓN ROJA ALCALÁ NORTE ÉXTASIS RODMAN CHICO BLANCO










El 23 de enero es una fecha marcada en rojo para Lisasinson porque marca el inicio de una nueva etapa artística (y quizás más cosas ligadas a ella). Desde cuándo todo, el nuevo álbum del interesante proyecto artístico de Miriam Ferrero, se podrá escuchar entonces en todas las plataformas y al fin descubriremos las diferentes sorpresas y registros que guarda dentro de sí tras la enganchada que llevamos del último sencillo, Me acostumbré, unos cuatro minutos de autoayuda musical ideales para superar una ruptura. Las vibras 80s están presentes de la misma forma que esa sensación inmensa de que la cosa se pone seria en lo compositivo, a juzgar por sus ambientes, la épica que pasa de puntillas hasta tropezarse con el último estribillo, y una línea de bajo que marca el paso con firmeza.

Dicen en Elefant Records que Miriam vuelve a emocionarse, algo que se palpa irremediablemente en canciones enérgicas como No quiero envejecer, en el acertado ambiente melancólico de Lanzarote o en las distorsiones y punteos de Deberíamos vernos más. Se intuye, por tanto, un tercer larga duración construido a base de capas de intensidades que, en gran parte, ha sido producido por Daniel Martínez y que guarda alguna sorpresa incluso en forma de colaboración. El punk-pop y Lisasinson siguen vivísimos entre composiciones que cantan a los cambios, a la pérdida, al carpe diem y a recuperar la ilusión, aunando la delicadeza con ritmos enérgicos y haciendo de los medios tiempos su gran trinchera y tesoro. La portada, una Ofelia de nuestro tiempo, pone la guinda a un disco que esperamos con ansia e y muchísima ilusión


Buena e interesantísima liada entre semana la vivida hace poquitos días gracias a presentación de Café Berlín 360°, el innovador formato de Estrella Galicia en el que el escenario se encuentra en el centro de esta sala emblemática. Esta evolución de la música en vivo tiene su pilar en ese concepto inmersivo que llama muchísimo la atención y que, además, va a contar para su puesta de largo con artistas como la argentina Juana Molina (quien hará doblete el 21 y el 22 de abril) o la productora electrónica y poetisa franco-canadiense Marie Davidson (17 de abril) Mucho nivel el que se viene y que, además, contó en esta presentación con Chico Blanco, el talentoso artista granadino que, desde el underground, suma cada vez más y más adeptos a la causa de la electrónica bailable, nostálgica y adaptable a los cambios House, urban y pop electrónico para promocionar un concepto que hará que los protagonistas tengan que replantearse sus directos, creando irremediablemente un show exclusivo y experimental en el que el público estará a pocos metros, disfrutando sin límites y de la forma más original de la música en directo que más nos gusta.





MARCA DIVINA (2025, Bonito Sound) es el álbum debut de la madrileña Eva Calyza, quien no ha dejado de experimentar para encontrar su verdadero camino en la música. Fusionar folclore, electrónica y ritmos urbanos no parece sencillo y, sin embargo, se está convirtiendo en el sello personal de una artista que hace camino según lo pisa, aupando a su camino a DJs y compositores para remixear algunas de aquellas canciones en el EP DIVINO clvb Compartimos café para hacer balance y hablar de un 2026 con muy buena pinta.
¿Cómo empieza el año Eva Calyza? Pues muy bien, la verdad, estaba con los nervios de la primera actuación del año en Moby Dick, pero es cierto que este pasado 2025 he dado muchos conciertos, unos siete u ocho que para mí son un montón, y el show ya iba bastante rodado, más allá de que vamos añadiendo elementos nuevos y, por supuesto, los remixes de DIVINO clvb.
El disco salió en mayo, quizás ya se pueda hacer algún balance. El disco generó un impacto muy grande en mí. Un primer álbum es el paso para empezar a consolidarte como artista. Oye, voy muy en serio, llevo cuatro años con mi proyecto musical y esta es mi carta de presentación ante el mundo en cuanto a géneros, sonido, colaboraciones, la parte visual... Por otro lado, considero que me ha abierto bastantes puertas, como el hecho de poder tocar en el programa Radar Joven
organizado por la Comunidad de Madrid. Creo que fue, en parte, gracias al disco, y es verdad que ayuda en esto el trabajo de la agencia de booking, pero la música tiene que estar. Y tiene que valer el recorrido. No empecé ayer, hay una evolución, un proceso importante que se refleja muy bien en el disco. Gracias a él han surgido oportunidades en festivales y gané los Encuentros Soundbox en Granada. Al final están pasando cosas.
Yéndonos al origen, desde La Tarara hasta este 2026 la evolución es brutal. Empecé haciendo música más cercana al R&B o al soul, porque mis primeras profesoras de canto hacían eso. Era mi primera referencia, la más directa, aunque no deja de ser curioso que me fuese a La Tarara con tanto folclore. Aquella raíz sigue ahí, al final es algo transversal dentro de mi música, pero me voy acercando a algo mucho más pop, más cercano al mainstream, más hacia ser una diva del pop. Ese es el camino que ahora estoy empezando a recorrer.
Quieres tomar ese camino y te das cuenta de que las canciones bailables de esas divas suenan de noche. Este camino de la pop star, aunque el primer EP fuese más R&B, ya estaba ahí. En ese trabajo ya metí un reggaetón, y mi trabajo a nivel artístico ha sido siempre de ir quitándome capas e irme al núcleo de las cosas. Yo no escuchaba Destiny’s Child de
pequeña, es decir, escuchaba a Chenoa, a Rihanna, y decidí contruír a partir de ahí, de lo que formaba parte de mí. MARCA DIVINA, aunque es algo más experimental, ya tiene parte de eso, y todos los remixes de DIVINO cluv suponen mi reconciliación con el mundo de la noche. Llegó un momento en mi vida en el que decidí no salir más de noche, al adentrarme en una etapa muy intensa de fitness, y ahora que he ido volviendo a reencontrarme con aquello me doy cuenta de los espacios para poder bailar, para poder liberarme, desatarme. Mi objetivo era hacer música que se pudiera utilizar en ese contexto.
¿Por qué remixear esas cuatro canciones? No habrá sido sencillo elegir. En unos casos ha sido decisión unilateral de las propias colaboraciones, de hecho, yo quería que tuviesen esa libertad de elegir. Si tú vas a hacer un remix, que puedas elegir el tema con el que más conectas. Así fue precisamente para SUFICIENT3 clvb. En el resto yo lo tenía muy claro: NIÑA QU3 funcionó muy bien como single y tenía muy claro que merecía un remix y que debía ser más divertido, cercano a la rumba y con su parte más urbana. LEMUS es un artista muy urbano, aunque suma también su folclore castellanoleonés. Me gustaba esto de escribir a estos artistas para hacerles ver que encajan en estas canciones, por si se quisiesen sumar.
¿Es fácil llegar a profesionales así?
Más que si es fácil o difícil llegar a ellos, lo complicado era conseguir que se escuchasen el disco entero para poder seleccionar una canción, porque hoy en día nadie tiene tiempo. He tenido en todo esto a una especie de mentora, Salomelody, que firma además el remix de BLANCA SERPIENT3. Me reuní con ella a principios de verano y le planteé esta idea del EP con remixes como idea de alargar, al mismo tiempo, la vida del álbum. Es una persona que acoge mucho y muy bien a la gente, tiene muchas amigas y contactos, y salió de ella escribir directamente a Lila Sky. Luego continuó con Karma C, quien curiosamente fue productora de Claudia Allmang, que toma parte en SUFICIENT3. Al final estamos, de alguna, forma unidas, incluido Javi de detunedfreq, de quien yo pensaba que iba a ser el único que no me contestaría al tener un poco más de recorrido y, sin embargo, fue súper majo confirmando que le gustaba la propuesta y la canción.
Tu equipo ha ido evolucionando, creciendo también desde Bonito Sound. Con Bonito Sound trabajé desde principios de 2024, con ellos publiqué el disco, y desde este pasado verano es Altafonte quien se encarga de distribuir mis temas. Con Bonito siendo teniendo relación, tanto a nivel editorial como desde el punto de vista del booking.
Y esto va unido a tu formación musical y tu gran nivel en composición. Estudié flauta travesera y nací, además, rodeada de ópera (mi padre es cantante y director de orquesta). Cuando empecé a ir por mi cuenta supe que quería hacer pop y, desde entonces, compongo y escribo todas mis letras. También tengo la capacidad de hacer demos de producción, pero el proceso de ir a los detalles me resulta muy aburrido y, por ello, prefiero contar con otros productores.
Aquí fantaseamos con un remix de Bolero, la rareza del disco. Habría sido muy interesante porque de ahí podría haber salido cualquier cosa menos un bolero. Lo cierto es que es una canción que quedó tan redonda en su momento que ni siquiera pensé en revisitarla. Bolero la llevamos a cabo con los productores Perita Carnal, y existe desde 2023. De hecho, hice mucha música después y no tenía claro si incluirla en el disco, pero al mismo tiempo pensaba que no llegaría nunca el momento de publicarla, al alejarse mucho de lo que hago. Es curioso porque al final ha gustado mucho.
La rabia, el amor, el desamor, el dolor, la búsqueda de identidad... ¿nos estamos dejando alguna temática? Las habéis detectado muy bien y me alegra
que se vea. El disco es una búsqueda de mi identidad personal y, sobre todo, sonora, al mismo tiempo que voy atravesando momentos vitales de dolor, de rabia y también fuerza, en el sentido de que, más allá de las emociones negativas, hay mucha voluntad de seguir hacia delante.
Esa búsqueda se refleja en las portadas de singles y disco, obra de Blarcky. ¿Cómo llegas a ella?
La conocí gracias a las redes sociales. Me ocurre mucho desde que empecé este proyecto, he conocido a mucha gente a través de Instagram, y es que es muy fácil escribir un mensaje a alguien diciéndole que te gusta su trabajo y si, de alguna forma, podría encajarle para lo que yo hago. Esta forma de comunicarme la extiendo a hacer amistades con otros artis-
tas, ya que obviamente tienen una fachada profesional pero, al mismo tiempo, es muy sencillo conectar con ellos. Trabajar con Blarcky es muy fácil, contextualicé el sentido de los claveles blancos de MARCA DIVINA y la evolución ahora hacia una estética más oscura que recordaría más a luces de discoteca, al azul, al rojo, para tratar de mezclarlo. Y vaya si lo logró.
De portadas con tu propia imagen, tenía sentido ahora algo más conceptual. Entendía los cuatro remixes como colaboraciones con productores y artistas, no veía el sentido de que apareciese mi cara. Sí considero importante que tu cara aparezca bastante en portadas cuando estás empezando a lanzar canciones para que te reconozcan, con el objetivo de que ya no haga falta en un momento dado.

Dentro de ese entorno musical en el que te estás moviendo, mucha gente escucha electrónica pero parece que cuesta que se vean representados en grandes eventos. Hay una cultura “mainstream” de rock, poprock, indie, que copa todos los festivales, que están en todas las programaciones. Y luego hay una subcultura en la que podemos encontrar esta electrónica, esta fusión de géneros que cada vez es más y más grande y variada. Desde reggaetones con bases súper oscuras a la electrónica en el folclore que aflora desde diferentes zonas como Galicia, Andalucía, Extremadura, reinventándolo. Ojalá me equivocase, pero será muy difícil ponerse al nivel hasta que esos mismos artistas rock, pop o indie lo introduzcan. De otra forma, es muy difícil de momento abrir esa puerta.
Aun así hay público, y no paran de salir artistas que hacen cosas más de electrónica, de fusión.
Más allá del balance de 2025, se vienen unos meses del nuevo año con mucho trabajo y mucho que decir. Presenté Niña, qué (la original de MARCA DIVINA) en su día al Benidorm Fest y no fue seleccionada, obviamente (risas), pero para esta última edición presenté otra canción que publicaré próximamente. Está terminada, el videoclip está grabado y marcará el inicio de algo nuevo. Antes de verano me gustaría lanzar además música que vaya en esa línea. Por otro lado, estamos organizándonos para dar más conciertos.
¿Se mantendrá el formato trío?
De momento así será, siempre que se pueda, y seguiré cantando y bailando yo. Si el proyecto continúa creciendo, me encantaría incorporar bailarines/as, pero de momento nos quedamos con este formato que, por otro lado, es bastante potente. Ya por sí en formato dúo el directo es muy vistoso, y cuando le añadimos la percusión gana incluso más. Lo iremos viendo, como el camino.



Lo de Alcalá Norte, parafraseando a ellos mismos, es muy heavy. Cierto es que ya no es una sorpresa para nadie que les confirmen en todo tipo de festivales, que les galardonen con diferentes reconocimientos (desde la prensa hasta premios de la música independiente) o que sean tendencia por casi cualquier cosa que pueda decir el Admin en X Todo eso está muy bien, pero llenar la Riviera siempre es una grandísima noticia para una formación que no parecía estar llamada a mirar a los ojos al éxito, a las masas, a una industria jodida que no ha tenido más remedio que darles la mano y acercarse a por un trago de vino de la bota de Barbosa. Como para no brindar.
Esta Riviera fue celebración, fueron risas, seguro que incredulidad (en el buen sentido de la palabra) y también un ejemplo de cómo las grandes canciones y un grupo que encaja a la perfección terminan venciendo a los elementos de la forma más natural que uno jamás pueda imaginar ¡Sin siquiera proponérselo! Y todo esto con un disco publicado a mediados de abril de 2024, sin esa necesidad manida y absurda de tener que lanzar singles cada pocas semanas. Un nuevo álbum llegará, así lo han anunciado, dejando claro que no tiene nombre ni portada ni fecha de publicación. Lo que sí tiene es fecha de presentación: 20 de febrero de 2027, MOVISTAR ARENA.










Visitar el hogar de Carlos Siles (Casa Cometa) siempre es un placer, pero esta vez la razón era incluso más emocionante. Al calor de un abrazo, nos mostró el camino para salir al encuentro de María Blanco y Txarlie Solano, que amenizaban el comedor con total naturalidad y rodeados de muy buen vino. Mäbu lanzó en diciembre su disco ä - El sonido de una tierra escondida, y ya lo están celebrando con una intensa gira de salas y con una pronta visita a México. Pedimos una copa a Carlos para charlar junto a ellos del disco, de la trayectoria de la banda... y de la vida.
¿Cómo estáis un mes después?
M: estamos muy bien, contentos con la salida de un disco que tiene mucho más recorrido del que podría parecer. Llevamos mucho tiempo currándolo mucho en el local de ensayo y tocando muchas de sus canciones en directo, incluso antes de ser grabadas. El disco ya es mayor, para nosotros tiene una madurez que nos apetecía mucho experimentar para que, cuando saliera, tuviésemos la sensación de haber hecho un trabajo desde un sitio más consciente. ¿Qué es lo que funciona en directo? ¿Qué es lo que somos? Es verdad que nuestra forma de vestir las canciones es muy espartana, no hay una súper producción, más bien la que hay es muy sencilla, por esa idea de seguir haciendo un sonido de Mábu cada vez más reconocible (que tampoco hay que esforzarse ya mucho porque son 17 años haciendo canciones de la misma manera). Estamos contentos porque sorpresivamente está teniendo una muy buena acogida, que no es algo que no nos merezcamos, pero se agradece mucho, de igual forma.
El disco casi parecería un homenaje a vosotros mismos.
M: es otra perspectiva desde el origen. T: tampoco ha sido algo consciente, quizás hemos comentado eso en algún momento, pero no ha sido una aproximación consciente ni a un sonido concreto ni a una manera de escribir. Lo cierto es que ha salido así, de forma natural, muy relajado y pausado porque lo hemos ido haciendo poquito a poco, trabajándolo mucho en el local de ensayo. Le hemos ido dando forma y nos ha llevado de alguna manera a la energía del primer disco. Aquel se grabó cuando ya prácticamente todas las canciones estaban publicadas en algo incipiente que era Youtube. La gente ya empezaba a grabar mucho en los conciertos, había esa euforia, entonces cuando salió el disco, cualquiera de sus canciones habían sido grabadas y subidas a Youtube por cualquier persona. Como ahora, en aquel momento ya las estábamos tocando y, por entonces, buscábamos la forma de que aquello no fuese una cantautora acompañada por
unos músicos, que el proyecto tuviese forma de banda sin perder el protagonismo de la persona que escribe las canciones y cuenta su vida a través de ellas. Toda esa energía ha vuelto ahora. M: ha sido como un nuevo principio. En mi caso en particular, no me considero una persona muy productiva. Es decir, tampoco es que yo haga cuarenta canciones para elegir diez. Por ejemplo, Cumpleaños feliz no iba a ser como terminó siendo ni de coña, pero vas midiéndola en el local, vas viendo qué funciona, qué no y de qué somos capaces tres elementos: Txarlie tocando el bajo a través de la guitarra con un octavador (lo hace también en directo), yo estoy tocando la rítmica y Susi está en la percusión. Eso es Mäbu. Al final te planteas que no tienes que dar la talla en nada, que no estamos especialmente dentro de la
industria... Pues vamos a grabar y a poner chulo lo que ya sabemos hacer entre tres. Nosotros lo que queremos es tocar, y el disco es la excusa. Donde nos dejen.
Hablando de la industria, no sé si Cabeza de ratón dice mucho sobre ella. M: es un ejercicio de poner en valor tu pequeño mundo. ¡Tu pequeño o tu gran mundo! Al final eso lo mides tú, nadie mejor que tú sabrá valorar tu proyecto. Esta canción, y el disco en general, habla de eso, de poner en valor 17 años de carrera y apostando por música de una determinada forma, de forma que pierdes algunas cosas pero también ganas muchas: no estás constantemente dentro de la industria, que a veces coincide con lo que hace Mäbu y otras veces no, y nos da la razón en seguir haciendo lo que nos salga del corazón.


Nos gusta ir a una sala y que vengan 50 o 100 personas y que se puedan decir a sí mismas que han pagado unos 15 € por ver a estos tipos y que ha valido la pena. A veces iremos en formato trío porque nos lo podamos permitir más, otras veces iremos como dúo, pero convencidos de que está bien que existan grupos como Mäbu, algo que, por suerte, nos podemos permitir porque también vivimos de otras cosas. Si la canción va con retranca... Es posible.
Alternáis en la grabación Estudio Uno con el estudio OMC de Omar Carrascosa. T: los discos los producimos nosotros, pero ocurre que con el paso del tiempo hemos ido trabajando con técnicos en diferentes estudios y hemos tenido mucha suerte en este aspecto hasta el punto de repetir. Toda colaboración externa, aunque sea en
forma tan solo de opiniones, siempre se agradecen mucho. Y más porque es gente que tiene un nivel y una experiencia brutal. Cualquier cosa que te digan es para prestarle mucha atención. En Estudio Uno hemos hecho un montón de cosas, y las seguiremos haciendo, además, porque encima está en nuestro pueblo. Apostamos por comercio de cercanía (risas). Y con Omar o con Héctor García seguimos haciendo cosas. En esta ocasión no está Dany Richter de El Lado Izquierdo, que es otro de los técnicos con los que más hemos trabajado. No ha podido ser por temas de calendario. El primer disco lo mezcló él y allí grabamos voces e incluso algunos temas que se habían quedado fuera de la grabación. Volvimos a grabar el segundo disco... Para nosotros es casa, y se extiende esa idea todo el tiempo a este disco. Es
nuestro mundo, nuestra gente y nuestra forma de hacer las cosas y de entender el mundo del espectáculo.
M: en esta ocasión, en relación a la mezcla, metió mano al disco un músico que es muy amigo nuestro y con el que nunca habíamos trabajado: Kike Fuentes, guitarrista de Depedro. Txarlie le pasaba muchas mezclas y pensamos en que lo mezclase él, obligándonos así a salir de ese punto donde nos sentimos a gusto para trabajar con una persona que no deja de ser un colega. Para mí la mezcla es el filtro que le pones a la foto que vas a subir del plato que te vas a comer. Es decir, tienes que tener la confianza en que su visión sea lo más gustosa posible y eso, al mismo tiempo, nos ayuda a ver una dimensión que nosotros quizás no creíamos que tenía una canción. Con un reverb y un par de cosas, de repente, la canción se eleva y te sorprendes mucho de que la canción pudiese llegar hasta ahí.
Hablemos de 12:21, que nos recuerda mucho a nuestro 11:11.
M: creo en las sincronías, los números lo son y no es casualidad cuando te llaman la atención y aparecen de forma muy repetitiva. La vida te está diciendo que en donde pones el foco puedes dirigir tus acciones. Obviamente, no puedes controlar las cosas que pasan, pero sí puedes creer (en clave musical) en ese disco y poner todo tu empeño por que llegue a todas partes. Para ello, lo primero es soltar la creencia de que puede llegar a ser un fracaso. Cuando sueltas eso, te da igual que lo sea porque estás dispuesta a escuchar noes, a que no te contesten, y eso no te frena. Cuando más noes, más cerca estará el sí. Yo entendí a través de sufrir mucho que no tenía sentido empeñarme en creer que las cosas debían ser de una manera y no de otra. Traté, entonces, de dejar de creer en lo que creía y, por tanto, hice un duelo. ¿Quién soy yo entonces? Hay partes de la vida que no controlas, y si eliges la opción de dejarte llevar, al final saltas y pasan otras cosas. Pasa la vida, y aprendes a desapegarte, a no hacerte mala sangre. A mí me ayuda a fluir. Esta canción va en la línea de la sincronía que tengo con las 12:21h, algo que me ocurre también con el número 44. Los veo mucho y me gusta entenderlo como que mi cerebro está atento, no tanto a lo que pienso, sino a las cosas que pasan. Todo tiene un para qué, pero no pienso en ese qué. Tira hacia ahí y a ver qué pasa. La diferencia entre hacerlo y no hacerlo es el miedo.
En el disco incluís dos versiones, algo más común de lo que parece.
T: en todos los discos hemos hecho versiones, de hecho, en el primero salió un adelanto en forma de EP y de esas cinco canciones una era una versión.
Siempre nos ha gustado mucho reconocer grandes canciones en sitios en los que parece que no las hay. En Groenlandia pasaba algo parecido, es una canción muy pop, es algo muy ligero, un tema bailongo de los 80, leve, pero había algo en esa canción. Había más de lo que parecía, y cuando lees la letra y escuchas con detenimiento la música ves que la persona que ha hecho esa canción tenía cosas que decir. Las dijo de una manera que en aquel momento era la más adecuada, y que a día de hoy sigue teniendo vigencia y se puede interpretar de muchas formas. Hay algo en la melodía y en la letra que tiene un valor atemporal, y es muy bonito buscar eso en las canciones, atesorar esa atemporalidad y poder expresarte a través de ellas. Esto es algo que últimamente está perdiendo valor porque prima todo lo contrario, ya que lo que está triunfando por doquier son las bandas de covers que se dedican a ejecutar un repertorio de versiones calcadas a la original. Y luego están las bandas de tributos, que son ya el no va más de las copias de repertorio, con un nombre lo más parecido posible al original, apropiándose de la imagen del artista... Es entretenimiento fácil.
Hablando de directos, tenéis una gira interesante entre manos, y entre medias hay una visita a México.
M: para nosotros, México es la puerta a Latinoamérica. México es muy pop, les encanta el indie de aquí y para nosotros es una extensión muy fácil. Fuimos allí por primera vez en 2012, al visitar al hermano de Txarlie, que estaba currando allí. En redes se empezó a crear una buena base de seguidores y fuimos con la idea de hacer lo que sería un Búho Real de allí. Nos plantamos allí los dos en acústico y, de repente, aquello se llenó. No era un sitio especialmente grande, entraban unas 70 personas que habíamos convocado por Facebook. En aquel momento íbamos todavía con el primer disco, es decir, llevábamos unos cuatro años, y tras eso vimos que había posibilidad de volver y de hacer trabajo allí tal y como lo hacemos aquí. La segunda vez contratamos una empresa de booking y ya no fue un bolo, fueron unos tres o cuatro. Había mucha gente y, además, es de ese tipo de público que te espera después del show, quiere comprarte un disco, quiere saludarte... La última vez que fuimos fue en 2019 y, al fin, llegará una nueva visita en mayo gracias al Sonorama México, que nos ha caído por sorpresa. Nunca hemos sido un grupo que se caracterice por estar en todos los festivales, pero sí somos el típico grupo que todo el mundo piensa que hemos estado en ellos. ¡No hemos estado nunca! Pero parece que con este disco se está materializando esa visión que tiene el público sobre Mäbu. Hasta ahora, ellos han

hecho la premonición y nosotros hemos sufrido la realidad (risas).
En Madrid, vía Inverfest, tocáis casi ya: el 28 de enero en la Sala Villanos. M: no nos preocupa mucho porque es un miércoles y yo deduzco que la gente de Inverfest cuando programan un miércoles tampoco esperan gran cosa (risas). Está yendo bien de momento, la verdad es que nunca hemos hecho un concierto un miércoles en Madrid, así que... que sea lo que Dios quiera. Hemos hecho otras salas con aforos grandes como la Sala But o la Sala Barceló antes de pandemia, y cierto es que tras el covid ha cambiado mucho el cuento. Sí, es grande la Villanos, pero fluimos y lo mejor es que va a salir más que bien porque llevamos tocando este disco más que cualquier otro, ya conocemos el
factor nervios de los primeros conciertos de la gira, y también que vamos con mucha soltura con respecto a otras veces. Ensayamos dos días a la semana desde hace mucho, son muchas horas, y junto a Susi estamos todos cerca para vernos en La Casa de la Juventud de Colmenar Viejo. Allí hay unos locales maravillosos que casi nadie utiliza.
T: por desgracia ya no quedan muchas bandas. A los chavales les gustan otras cosas y cuesta encontrar grupos en los pueblos, por lo que los locales están ahí a nuestra entera disposición, salvo en los fines de semana, que sí se acerca alguno.
M: el problema es que quitaron el bar. Ahora es un lugar como muy institucional. Las señoras que lo gestionan dicen que aquello antes era una fiesta. El bar une, y no por beber, es por desconectar, charlar...


Conocer cómo es posible hacer del desierto tierra fértil. Ese era el gran objetivo que nos propusimos cuando decidimos llevar nuestra Luna a un lugar inhóspito, alejado de cualquier comodidad, determinado por un clima extremo tanto en invierno como en verano. Nuestra #Luna403 visita La Junquera, la finca situada en el altiplano murciano, a 1.100 metros de altura, que roza las provincias de Almería y Granada.

En este paraje donde sus últimos pobladores se marcharon en los años 70 se está llevando a cabo un proyecto pionero a nivel europeo sobre agricultura regenerativa. Desde el 2015 un grupo de jóvenes trabajan para cambiar la biodiversidad de una de las zonas más secas del país. Lo están consiguiendo a través de proyectos como la Regeneration Academy y A Regenerar, entre otros. Pero La Junquera es mucho más que agricultura. Es investigación, formación y divulgación. También llevamos poesía y música. Y un buen puñado de historias personales que dan forma a lo que hoy es La Junquera.


“Desertamos de la ciudad, salimos por las ventanas y la casa se cae. Antes teníamos de más, y ahora tenemos de todo”
PeruSaizprez, recitando al pisar este paraje








Cuando estos chavales catalanes, amigos de toda la vida, se subieron al escenario del Café La Palma el 29 de junio de 2024, Ojitos marrones llevaba apenas dos meses publicada y las vibras de banda importante se podían palpar a base de desparpajo, diversión e ilusión a raudales. Había mucho nivel, el saxo era diferencial y se celebraron todos y cada uno de los estribillos entre un público que sabía muy bien que esto iba a pasar. Con hitos como llenar la Razzmatazz 2, los festivales de verano o la doble Siroco, en La Sala del Movistar Arena han terminado por dar ese saltito que les hará importantes con el paso de los años. Ya lo son, de hecho, para esos cientos de seguidores que corearon, una vez más en Madrid, tanto las canciones del disco NO SÉ PK como las composiciones de esta nueva era, como la recién llegada Hacer las cosas bien (¡recibimiento brutal!) y una exitosa Qué les voy a decir, que ha desbancado ya en escuchas en Spotify (volando hacia el millón y medio) a esa canción que vive en primavera todo el año y que, como ellos han dicho muchas veces (incluso en su última entrevista para Sold Out), es una de las grandes razones de muchas de las cosas buenas que les están pasando hoy Su equipo entre bambalinas, formado por el indispensable Dani de Start Anew y la mítica oficina de Hook Management, además de Acqustic, cierran el círculo de una banda, la de Gerard, Putxi y Guero, que están ahí porque hacen grandes canciones, porque su directo es de los más currados, cercanos y agradecidos de nuestra escena, y porque el indie, el pop y el rock necesitaban verdad, esta forma sincera y cristalina de hacer las cosas. Que no les quite nadie la ilusión en Esto de la música.









No esperábamos a nadie que abriese para Éxtasis y, precisamente por esa razón, pusimos el oído incluso con más atención de lo habitual para escuchar a Rodman en formato dúo junto al siempre presente Mara Rubio Tuvo que pasar hasta año y medio para que el artista madrileño se volviese a subir a un escenario, pero qué mejor ocasión para enseñar sus nuevas canciones tras cerrar la marcada etapa en Tres Caladas Fue un ratito nada más, pero la peña (al menos la respetuosa) fue consciente del nivel que había encima del escenario y también de la sensación positiva de que las canciones de este nuevo camino musical funcionan en directo. Obviamente, nos quedamos con ganas de conocer el sonido de Rodman con toda su banda, y parece que así será en el Café Comercial en Malasaña el 4 de febrero. Este detallazo de Éxtasis y de Inverfest lo tendremos en cuenta para el futuro y esperamos poder acercar las canciones de Rodri a estas páginas dentro de no demasiado tiempo.




Nos encandiló irremediablemente con su EP Nanas para adultos y nos hizo volver atrás en el tiempo, canción a canción, hasta el origen de una artista que desde hace más de diez años ha hecho absolutamente de todo, en inglés y en español, desarrollando un personaje casi cinematográfico, a todo color y rodeada de perritos y cremalleras. Charlamos con la Raquel Adaliz más Chlöes’s Clue que nunca en su última visita a la capital.
Hablemos para empezar de sensaciones tanto de Raquel como de Chlöe. Pues te cuento: siempre he tenido a ambas muy divididas y siempre he dicho, además, que Chlöe bebe de Raquel. Yo soy muy pizpireta, muy alegre en mi vida cotidiana, pero todos tenemos un lado oscuro y la única forma que tengo para sacarme esa oscuridad ha sido siempre a través de ella. Es la única forma y momento en la que consigo enfadarme y decir las cosas sin filtro. Pero con Nanas para adultos, y ahora mismo mientras hablo con vosotros, siento que se han fundido mucho o, más bien, que me he permitido fundirlas. Y ahora están las dos en el mismo lugar y allá donde voy con ambas empiezo a pensar que debería inventar un nombre de esa fusión porque son lo mismo. Ahora están muy bien, porque tuve a Chlöe en una cueva un tiempo considerable mientras Raquel estaba por ahí, ahora pasean de la mano y eso me da paz. Leía el otro día a Lorena Álvarez y decía que después de tres años se dio cuenta de que se había desplazado su propósito, su cotidianidad, y creo que me pasaba algo similar. No hay cosa que me haga sentir más válida que cantar, que estar en mi habitación haciendo canciones y, por fin, está todo en el mismo lugar.
¿En qué momento te das cuenta?
Me tomé un tiempo largo hasta conseguir entender qué ocurría. Tenía una vida chula, pero quise matar a Chlöe en un momento dado, me planteé quitar las canciones de plataformas y dejé de tocar, aunque no anuncié nada porque tampoco era necesario. Cuanto más lo iba abandonando, peor me sentía. ¿Yo quién soy? ¡Yo soy Chlöe, y sin ella me marchito! Fue algo gradual, de cada día, y es que yo necesito contar mis cosas porque si no me pocho.
Te vimos en las Basik Sessions hace unos años y la evolución del personaje es top. Mis inicios fueron más de cantautora, detrás de la guitarra, muy tímida, me daba mucha vergüenza cantar. Estaba muy sobrecogida a la hora de compartir. A mí ya me encantaba escribir y cantar, pero eso se me hacía bola, me daban sudores. Y poco a poco la cosa se dió la vuelta hasta el punto de que al actuar y componer sé que es el
único momento en el que nadie me puede juzgar, que estoy ahí para hacer lo que yo quiera. Un amigo me preguntaba hace poco si ensayaba los gestos, y yo le decía que lo que se ensaya son las canciones, pero el cómo se siente uno en el escenario es para sentirme libre. Ni sé nunca cuándo voy a hablar. Ahí arriba está todo bien. En cuanto a los conciertos, vi a Azuleja o a Rebe, que hacen algo mucho más performático. Yo no llego en absoluto a ese nivel, pero lo admiro y lo disfruto mucho. Además de cantar, necesito hacer un pequeño teatro de lo que te estoy contando, y esto es algo que quiero limar para que sea cada vez más una burbuja.
¿Cuándo empiezan a nacer las Nanas?
Algunas nanas vienen ya en Notas de voz, y es que creo que en el fondo todas nacieron
como nanas desde mi habitación, conmigo acurrucada. Yo querría a alguien que me hubiese cantado nanas y nadie lo hacía, entonces me las fui creando yo. Cuando me di cuenta, como hablábamos antes, de que yo seguía con mis canciones encerrada pero no tenía el tiempo de producirla y de dedicarles un poco de cariño, me dije: ¡las saco en notas de voz grabadas con el móvil en mi salón! Que también tenía una parte muy bonita porque incluso en una se escucha a la vecina decir: “¡Manolo, las patatas!” al inicio. Qué belleza. Eran lo que eran, yo me ponía a cantar, y al final decidí recopilarlas para sacarlas. Era un primer atisbo de tratar de revivir a Chlöe, pero de la forma más llana. Eran notas de voz, pero sí hacían el efecto nana y me acurrucaban. Ese concepto de nana era algo que necesitaba hacer y me define muy bien.


Y escribes así al desamor, al sí pero no... y a un uniforme deseado. Me encanta hablar de esto porque todas las canciones están basadas en mi cotidianidad y todas son excesivamente reales a veces, justo al contrario de Carmín y rubor (2020). Mi vida está aquí y enfrente hay una tienda de toda la vida de uniformes laborales. Todas las mañanas yendo a por el coche veía el uniforme en el escaparate hasta que un día me atreví a entrar y preguntar. ¿Para qué es este uniforme? Y me decían, obviamente para trabajar, para mecánicos, etc. Recuerdo que era un viernes y me dije: me lo llevo y me lo pongo esta noche para salir A partir de ahí, todos los viernes salía con mi uniforme, que además para alguien indecisa como yo era un ancla ideal. Esto se acaba convirtiendo en mi uniforme, que cierto es que se acaba sexualizando un
poco al final de la canción al convertirse, al mismo tiempo, en un elemento de viernes noche, con las cremalleras hacia arriba y hacia abajo. Desde siempre, me fijo mucho en los objetos, en las cosas más tontas, y el uniforme es un poco consecuencia de esto. Ya ves, acabó teniendo una canción e hizo además que viajase a la fábrica de Monza en Gijón, que fue algo increíble. Me recibieron todas las trabajadoras con un baile que le habían hecho a la canción, fue una cosa espectacular. ¡Y luego incluso sorteé un uniforme en Instagram! Veo amor y veo belleza ese tiempo que dedicamos a las cosas sencillas, es como la base primera del ser humano.
Hablando de tu imagen, cuidas todo detalle con los peluches, con la foto y pintura de Eloïse Labarbe-Lafon... A mí me encantan los peluches y, de hecho,
tuve que dejarlo un poco, porque era algo adictivo. Yo dormía metiéndome un dedo de un peluche en el ojo, y cada vez que iba al oculista le tenía que pedir que examinase bien el ojo por esa razón. Siempre ha sido un elemento que llevaba conmigo medio oculto, como avergonzada, y a Eloïse la sigo desde hace muchos años. Su trabajo me chifla, siempre había intentado trabajar con ella y, casualmente, su novio es Adrien de Ryder The Eagle, que fue el telonero de Adam Green (The Moldy Peaches) aquí en Madrid hace como doce o trece años, y allí nos conocimos. Los destinos se empezaron a acercar y en en este EP su trabajo tiene un toque bastante naíf y al mismo tiempo bastante maléfico. Es el mix que me gusta. Hicimos juntas la portada y algunas fotos más, ella pinta todo pero yo tenía muy clara la paleta, los elementos, el peluche concreto, poses... Que la personalidad sea fuerte y el contexto sea muy tierno para hacer balance en plan soy una niña adulta.
En la produ (y en directo) cuentas con un top como Rubén Segovia. Realmente me he estrenado con este equipo en Nanas para adultos. Fue muy gracioso porque él también es de Valencia y cuando quedamos le dije: ¡Rubén, encantada de conocerte! Y él me dijo “tía, tenemos juntos una canción de cuando teníamos quince años”. No lo recordaba, nos conocíamos de cuando érmos pequeños, yo tenía una banda, ya estaba naciendo Chlöe e hicimos una canción de colaboración. Al final, todos nos encontramos todo el tiempo y no hay forma de quitarnos de esto. No se puede. Empezamos a crear y a mí, antes de producir, me gusta describir la canción y poner imágenes de dónde sitúo la canción para que se traduzca en arreglos.
Trabajamos los territorios visuales y las palabras clave como punto de partida, y ya luego nos pusimos manos a la obra. Rubén viene de hacer música más oscura y a mí me apetecía imprimir eso en las canciones para que no sean demasiado lúcidas, que tengan algo más de peso.
Tras más de diez años de trayectoria, la relación con la industria habrá evolucionado mucho para bien.
Cuando empecé, en Valencia éramos un quinto de las bandas que hay ahora. Hoy en día es más fácil, hay más herramientas para hacer música y oye, bendiciones. En mi caso, lo primero que grabé fue mi regalo de los 18: mis padres, lejos de regalarme una fiesta, decidieron regalarme una grabación. ¡Cállate ya en casa y venga al estudio! Curiosamente, un chico me había escrito precisamente con la idea de producir, así que antes de dar conciertos ya tenía un disco. ¿Y qué hago yo con esto? Fue en inglés porque me daba vergüenza

cantarle a mi abuela en castellano. Hice un concierto, sí, para mis amigos en plan “hago esto”. Empecé, obviamente, con cero estructura, y ya en el tercer disco empecé a trabajar con una oficina. Lo curioso es que ahora, en Nanas para adultos, estoy mezclando el inicio de tratar de controlar muchas cosas con la gestión profesional de un equipo detrás. En este punto, soy una afortunada por tener a gente que tiene ese bagaje, pero no quiero dejar de contactar y de tocar todos los hilos que pueda y no delegar el 100%. Quiero estar presente y no quiero dejar de contactar directamente con un festival, tener ese contacto. Sigo a muchos artistas que se autogestionan y me gusta mucho ese control, quiero estar en el barro y en lo tal si sucede. Me parece algo muy bello hacerlo así tras cuatro años sin tocar antes de las notas, y hay que arrimar el hombro ahora.
¿Y cómo estás (y estáis) organizando este año tan ilusionante? Hace unas semanas tuve una reunión con el objetivo de que 2026 no luciese vacío. Mi único gran objetivo para este año es México y, de hecho, vamos a anunciar las fechas de allí muy pronto. Allí está el 80% de mis oyentes y siempre me escriben. Cuando dejé el trabajo les dije a mis amigas: siento que la vida es como un río que si te dejas caer te lleva, y yo estaba agarrada a una roca. En cuanto solté la roca me he dejado llevar y mira, si tuve esa reunión un viernes, el martes me escribió una chica diciéndome que tenía una propuesta para México. Así que si nada cambia, estaremos allí en febrero, en tres o cuatro ciudades. También en febrero abriremos a las Hinds en Valencia, que me hace muchísima ilusión y, de momento, quedan pendientes los festivales, que tal y como está la industria con sus 360º es difícil, aunque están surgiendo algunos muy chulos.

No va a ser la Revista Sold Out la que te vaya a descubrir a estas alturas a Shinova, pero es evidente y reseñable que están surcando una nueva etapa más luminosa y colorida que refrendaron en un Movistar Arena apoteósico. Por cierto, les queda como un guante, algo que no pueden decir demasiados artistas que hayan pasado por ese Palacio, otras veces frío e incómodo. Esta nueva vida, de las muchas que ha tenido ya la banda de Berriz, tiene como cartas de presentación Los días que vendrán (junto a Nina de Morgan) y una Todo gira y vuelve que, como bofetada antes de cerrar la puerta, es perfecta. La vida sigue, Shinova avanza y da la sensación de que están más en forma que nunca, algo que quizás tenga que ver con un horizonte incluso más y mejor enfocado que de costumbre.




Para esta fecha marcada en rojo desde las últimas Rivieras, los Gabri, Erlantz, Josh, Dani y compañía contaron con colaboraciones inmensas (como viene siendo habitual) como precisamente Nina, Tanxugueiras, Shuarma, Rozalén (con su inseparable Beatriz Romero) y Gisme de Ultraligera. La generosidad de esta banda siempre da un punto más y, por ello, interpretaron algunos trocitos de canciones de sus colaboradores, algo que evidentemente robó una sonrisa y alguna lagrimilla al respetable, más atento que de costumbre a un recital en el que también se iban a rescatar algunas de esas canciones que hace unos diez años empezaron a hacer de Shinova lo que es hoy.

Eso sí, que esta noche inolvidable para ellos no eclipse lo que se viene, ya que acaban de confirmar su presencia esta primavera en Noches del Botánico, en donde actuarán el 11 de junio Por tanto, este fin de gira es una puerta abierta a un año muy especial. Por cierto, si estás en México, podrás verles en el Sonorama de CDMX el 2 de mayo en el Estadio Fray Nano.









que en pocas semanas publicarán su disco Mil pequeños cortes, grabado, producido y mezclado por ellos mismos y con el gran Dany Richter (El Lado Izquierdo) al control de las baterías y el mastering. De las creatividades de Alberto de Santos en forma de instrucciones de montaje al estilo 80s podríamos hacer un capítulo aparte porque son maravillosas y despiertan otro plano nostálgico en paralelo con versos lapidarios como “¿en serio pensabas que tú y yo podíamos cambiar el mundo?”. Entre recuerdos, sueños que seguirán sin hacerse realidad y el cuestionar nuestro entorno y hasta a nosotros mismos, estos chavales querrán pisar de nuevo San Sebastián, se querrán pasear por Barcelona, se enamorarán en la barra del Tempo, invocarán al verano una y otra vez desde el punto de vista más sentimental e, incluso, dormirán en Copenhague acompañados de sintes y guitarras insultantemente brits y unos estribillos dignos de dejarse la voz y las lágrimas de quien se reconoce en ellos Hay un punto de potencia brutal con auriculares en estas nuevas canciones y deseamos con todas nuestras fuerzas que no se pierda ni una pizca de esa mala baba instrumental (¡ni vocal!) en los conciertos. El disco tendrá su punto de benevolencia, incluirá una balada que no parece querer serlo y, en general, se construirá sobre once pistas con alma de himnos con las que ojalá Cora Yako consiga incendiarlo todo. Un gran intento podría darse desde el icónico escenario del Teatro Eslava, donde actuarán el 27 de marzo. ¡Fuego!
La excusa para traer a Cora Yako a nuestras páginas quizás podría ser Barcelona, su sencillo más reciente, o el vídeo de Pesadillas que hemos visto ya unas dos mil veces, pero la excusa es que asumimos a los mallorquines como una de las bandas de moda de nuestro tiempo, con merecimiento, y necesitábamos hablar de ellos Carlos y Luis parecen ir despojándose de prejuicios (si es que alguna vez los tuvieron) para alcanzar un nivel de composición que les eleva a las altas esferas del indie rock, en paralelo a una nueva generación de jóvenes bandas que han nacido al calor del costumbrismo, de los problemas reales de su día a día, de sus frustraciones y de sus mochilas. Las letras sinceras y terrenales, muy alejadas de esa banal y mediocre línea que parecía dominar la música alternativa, son un don natural para estos chavales



Quizás el momento en el que enseñas por primera vez tus nuevas canciones se podría elevar a prueba de fuego, y más para una formación tan apegada y agradecida a su público como Sidecars Nada más lejos de la realidad, la veterana banda madrileña se plantó en una Sala But hasta los topes de fans para emocionarse con ellos al presentar cada una de las pistas de su gran disco Everest
Este nuevo álbum engancha sobremanera desde ese punto de disfrutar cada etapa de montaña sin volverse loco por llegar a la cima, pero no éramos conscientes de la innata ambición que imprime su versión en directo.

Quizás tengan mucho que ver unos músicos de tantos quilates que convierten los shows en una experiencia difícil siquiera de empatar en nuestra escena y que, además, llevan sobre sus espaldas el peso de quien tiene presentes cada una de las etapas como banda que han ido quemando durante tantos y tantos años hasta llegar a ser una de las más consolidadas y respetadas del país.

En la Sala But, que ha visto pasar por sus tablas a una infinidad de grandes artistas nacionales e internacionales, a nuestra llegada un ratito antes del comienzo del show ya casi no se podía ni caminar y no era nada fácil encontrar un mínimo espacio desde el que disfrutar de la puesta de largo de Everest, un disco que, con el paso de las semanas, nos ha ido enganchando más y más hasta un punto casi enfermizo. No culpamos a Sidecars, ellos tan solo han hecho el disco que deseaban hacer (ojo, no es tan fácil como parece), vaciándose de sentimientos, de buenas vibraciones y de agradecimiento a la vida por poder seguir haciendo música en un presente que cada vez pone las cosas más difíciles a las formaciones de pop y el rock alternativo.



Claro que los bises guardaban algún hit histórico de la banda para regocijo y celebración de una Sala But extra-ilusionada, pero en general nos fuimos a casa muy felices de poder cantar junto a Juancho, Gerbass y Ruly temas como Diez segundos, A cámara lenta o A mil metros de profundidad, más allá de los sobresalientes adelantos previos al lanzamiento del disco que acumulan unos merecidos millones de escuchas en plataformas. La emoción evidente de los músicos sigue siendo la nuestra, grabada a fuego en las trece canciones de un disco que va como un tiro en directo. Si no es perfecto en directo, se acerca muchísimo. Abril se acerca poco a poco y, con el mes de las flores, tocará esa ilusionante visita al Auditorio BB de Ciudad de México. Luego vendrá una intensa gira de salas hasta que dentro de un añito les reciba de nuevo Madrid, esta vez en la gran plaza: el Movistar Arena el 29 de enero de 2027.




En su canción Inmortales, que inicia además el álbum Daruma, Ove dice eso de “puede que me deje llevar”, y vaya si lo hizo en el matinal que ofreció en el Teatro del Barrio, en pleno corazón de Lavapiés. Quien la sigue la consigue, haciendo en este caso realidad el sueño de presentar el disco en teatros, tal y como el propio artista expresó en la entrevista que ofreció a la Revista Sold Out el pasado mes de julio. Para un directo tan especial, que da rabia también porque se nos pasó rapidísimo a todos, contó con dos titulares de lujo: la compositora y saxofonista Recca Gismero y el guitarrista Iago Vilela.
Hechas las presentaciones, el escenario nos recibió delicado y sencillo, haciendo valer los claroscuros tan característicos de este tipo de espacios y consiguiendo que la atención y las miradas se centrasen tan solo en los músicos. Ellos, con Alejandro al toque, se encargaron de quitar la seda de cada composición, con el objetivo de mostrarla al público con cuidado, con mucho cariño, hasta la emoción propia del cantautor y del artesano.



Es curioso eso de que los músicos que llegan mejor al corazón del oyente no suelen ser los más académicos ni los más sobrados técnicamente, y con esto no queremos decir que Ove no lo sea (aunque él es el primero en hacer valer la humildad de su técnica), pero sus punteos parecen compuestos más por un alma luminosa que por un guitarrista al uso, algo que, unido a sus letras terrenales, lo convierten en una delicia que ojalá pueda ir descubriendo más y más gente. Sus letras hablan de disfrutar el camino, de aprender de él, de su vida, de su entorno, de sus dudas e inseguridades e incluso de los enemigos que lleva dentro. Con estos mimbres, vaciarse en directo de una forma tan cruda y minimalista, es un acto de valentía de lo que, sin duda, el artista madrileño estará más que orgulloso. Ove aprovechó la ocasión para presentar alguna nueva canción e, incluso, tuvo un guiño especial a la música de Robe, tristemente fallecido pocos días antes. Entre tanto, nos emocionamos mucho con canciones como Cuéntame (de nuestras favoritas ese mediodía) o la sentida Dudas

Hablando de emociones, la parte final del concierto se convirtió en un improvisado “sin enchufe” en el que Alejandro y Iago se acercaron todo lo posible al graderío ante un silencio respetuoso y atento, incluso de alguna mascota que no quiso perderse este recital. Este ratito dio todavía más sentido a un show que fue un regalo difícil de olvidar, en el que la belleza y la naturalidad invadió ese oscuro escenario en el que las canciones de Ove permanecen desde entonces. No hay nada mejor que ser amigos de un artista así, que ha demostrado que hay un camino y hay que transitarlo a nuestra manera, con nuestros tiempos y formas. Con nuestros sueños, al fin y al cabo.




Son de Madrid, están llamando la atención de todo fan empedernido del rock alternativo y se han sacado de la manga un primer gran disco, Hasta que el mundo estalle, que da la razón a todos aquellos medios y críticos que les ven madera de alcanzar grandes hitos. Compartimos cañas y agüitas con gas en Lavapiés con Josué y Marquitos, voz y teclados respectivamente en Sobrezero, para hablar de objetivos, de sueños y de un 2025 para enmarcar.
Este disco debut salió hace semanas, quizás podáis hablar ya de sensaciones. J: las sensaciones son inmejorables. El crecimiento de la banda en todos los aspectos (gente que nos sigue, número de entradas vendidas) ha superado las expectativas. Hemos vendido más de lo que pensábamos y más que nunca en Madrid. En cuanto al feedback del disco, diría que es un diez de diez. Creo que todos lo sentimos de esa forma, la gente nos da mucho cariño y ha hecho muy suyas las canciones. Eso es lo mejor de todo. M: estamos muy contentos, y justo hablábamos estos días de que, a pesar de que llevábamos mucho tiempo hablando de grabar un disco, tuvimos la paciencia de no anticiparnos, de esperar al mejor momento para publicarlo bien, y creo que ahí hemos acertado. Las sensaciones que tenemos, al final, corresponden a eso.
Volviendo atrás y para los despistados, ¿cómo nace y qué es Sobrezero? J: Sobrezero es una banda más de colegas, como otras miles que hay, pero en nuestro caso es realmente así. Somos colegas de antes y es cierto que con la banda la relación se ha estrechado más... ¡Y menos mal, porque con las horas que echamos, o se estrecha o se rompe! (risas) Lo que intentamos es contar nuestra perspectiva sobre distintas situaciones de la vida: cómo vemos nosotros una relación amorosa, una ruptura, una época de desenfreno, un
grupo de amigos. Un artista al final cuenta cómo vive esas experiencias cotidianas que le ocurren a todo el mundo y, en este proyecto, tratamos de ser muy claros sin dejar de lado su punto poético, tratando de que todo el mundo se sienta identificado. M: es cierto que desde el principio ha habido un equilibrio ideal entre el hecho de que somos una banda de colegas y, al mismo tiempo, nos tomamos esto muy en serio. La amistad está por encima de todo, lo pasamos súper bien juntos y, al mismo tiempo, queremos cuidar esto que hacemos para subir el nivel y que perdure en los años. Ese equilibrio nos permite evolucionar más y más con el tiempo. J: tal cual, desde el principio lo vivimos con la expectativa del hasta donde llegue, pero con la intención de poder vivir de la música de alguna forma, asumiendo lo difícil que es. De momento vamos bien encaminados.
Las temáticas ya las habéis mencionado vosotros y casan con la nueva ola de bandas de rock alternativo de aquí. J: tenemos varias bandas amigas con las
que empezamos y con las que nos podemos sentir identificados dentro de lo emergente, más allá de dónde pueda estar cada una ahora mismo. El amor y el desamor es una temática clásica, no estamos inventando nada, y ahí entra eso de que pueda gustar o no la forma en que lo contamos. También es verdad que es nuestro primer disco y hemos reunido experiencias dispares de estos años atrás. En consecuencia, hay canciones que hablan de un grupo de amigos en la época del Covid, otras hablan de relaciones que hace un par de años que no existen...
No tardáis en encontrar un sonido propio, pero también ponéis el ojo en aquello que os gustaría tocar.
J: sobre todo a nivel del sonido. M: el debate cuando ensayamos y mostramos cosas nuestras es lo que hace que Sobrezero tenga un sonido marcado. Somos cinco, cada uno escucha diferentes artistas, cada uno venía de tocar diferentes cosas en otras bandas y, a la hora de componer, optamos por la democracia. Somos impares y cuando hay diferencia de ideas se acepta lo que se vota. Gracias a eso hemos encontrado un sonido enriquecido, fruto de cinco cabezas dándole vueltas.
J: es vital hacer eso, sobre todo cuando haces un estilo como el indie rock, que lleva inventado mucho tiempo. Tienes que encontrar detalles, porque va a ser en ellos donde va a sonar a ti. Siempre los hemos intentado generar en ciertos arreglos de guitarra que, a lo mejor, no son los más típicos en el pop rock, en la forma de interpretar las canciones, en ciertos sonidos en los teclados, en la forma de tocar la batería. Son detalles que cuando los sumas dan un resultado menos común. Nosotros no tenemos problema con ningún género, es decir, si metemos algo de pop nos da igual. ¿¡Qué es el indie!? No nos cerramos por que nos etiqueten.

Habéis contado con los hermanos
Guevara en la producción y mezcla. J: la figura del productor es vital. Por el hecho de ser banda de local, de esas de toda la vida de ir a ensayar con los amplis a toda leche, llevamos al estudio los temas muy hechos, pero el productor pone orden y te da una visión que nosotros no tenemos. Felipe se encarga de la mezcla y el master, y eso no llama tanto la atención pero es un mezclador importante a nivel nacional, y Juan estamos convencidos de que, en no mucho tiempo, se va a convertir en uno de esos productores que estén produciendo a todo el mundo. Lo decimos por el sonido que saca, por los proyectos que tiene entre manos, y nosotros hemos tenido la suerte de que a él le gustó mucho el proyecto y quiso apostar por él. Nos lo puso muy fácil en todo el proceso. M: hubo un feedback mutuo muy positivo tras recomendárnoslo. Cuando nos conocimos, él vio algo en el proyecto que le gustó, y es que tiene mucha experiencia como músico, como guitarrista, y la forma en que produce encajaba a la perfección.
Se nos grabaron en la cabeza varias canciones del disco, como Uma Thurman. J: esta canción narra la historia de una chica a la que ves en tu propio concierto. Después sales por ahí a estar con tus colegas y se une la gente que estaba en el bolo entre los que se encuentra ella. Con el paso de las horas hablas mucho, te crees que puede haber algo, pero nada más lejos
de la realidad. Ella sabe que tú vas detrás y le gusta ese juego y, al final, no pasa nada y no la vuelves a ver en la vida.
¿Qué porcentaje hay de realidad ahí?
J: ¡el 100%! (risas). No te puedo decir de quién, puede ser de cualquiera de nosotros y luego hay historias más grupales como Patatas de chino. Al ser amigos, muchas de estas experiencias las vivimos juntos y, en casos como éste, hablamos de una etapa de desenfreno en la que nos empezamos a retroalimentar. Tampoco es que se nos fuese la cabeza del todo, pero sí fue una época más loca de lo habitual, y nuestro aguante nos permitía irnos de fiesta más días de la semana que los que no.
En el disco vemos la firma de Gabri de la Rosa en Interferencias
M: fue gracias a Ramiro Unceta. Él mismo le propuso colaborar en esa canción, a Gabri le gustó mucho. Es un amor de persona, no le da miedo hacer este tipo de cosas con artistas más pequeños, es muy genuino y, si le gusta la canción y el proyecto, él tira hacia delante sin pensar en nada más. Cuando grabamos el videoclip pudimos conocerle y fue todo un honor. J: luego estuvimos en su Movistar Arena. En un mundo que se rige tanto por los números, se aprecian muchísimo las cosas que hace Gabri.
Nuestra favorita es Todo tiembla. J: ¡la balada! o la que equilibra. Esta sí es mi
historia y la verdad es que últimamente es la canción que más está gustando y la que más se está escuchando. Nos hace ilusión que pasen estas cosas porque cuando va a salir el disco fantaseas con diferentes canciones, y ya con él fuera ves que las protagonistas, las que cogen la delantera, son otras. Todo tiembla es una ruptura con una persona a la que tienes un cariño enorme, la quieres mucho y te lleva a replantearte si has tomado la decisión correcta. Es una canción a posteriori. Solo tienes palabras de agradecimiento y, al mismo tiempo, muestra ese momento de tomar distancia, del contacto cero para conseguir sanar y todo eso que debes hacer si quieres estar bien de verdad.
Llevando esto al directo, fliparéis con las caras de la peña en algún momento.
J: y eso mola mucho.
M: se genera un conjunto de sentimientos muy loco. Te vienes arriba, te emocionas, te entra la nostalgia... Si además de sentir eso miras a los lados y ves a tus colegas y eres consciente de que esto que estamos viviendo es algo muy especial. A veces les busco para decirnos con la mirada: ¿tío, estás viendo lo mismo que yo?
La presentación en la Sala Villanos será, intuyo, difícil de olvidar.
J: en cuanto a directos, es la mejor experiencia que hemos vivido. Mola mucho ver la evolución de menos a más gente, de muchos conocidos a no conocer a nadie.

Tío, hay gente aquí que ha venido exclusivamente por nuestra música. No tengo muchos recuerdos visuales por la adrenalina, pero sí tengo presente muchas sensaciones: recuerdo flipar, no tanto con la cantidad de gente, sino por cómo estaba de metida en el concierto. Todas las canciones las hacían suyas, las gritaban, las bailaban, las saltaban... Sabíamos de antemano que la Villanos iba a estar llena, pero lo vivido superó todas nuestras expectativas y sentó un precedente: esto es lo que queremos que ocurra en todos nuestros conciertos (risas).
M: es un antes y un después, siempre teniendo presente que nunca sabemos hasta donde llegará ese después. Esa noche había mucha gente y estos cinco chavales no tienen 400 amigos, de hecho los amigos dejan de venir. Pero lo mejor es eso, que la gente conectaba.
Qué hitos deberían darse en 2026. M: lo principal es tocar fuera de Madrid. En nuestra ciudad estamos consiguiendo algo muy bonito y ahora toca trabajar, incluso más, para tratar de conseguir eso en el resto de ciudades. Iremos poco a poco para intentar llegar cada vez a más gente sin perder nuestra esencia.
J: este año es súper importante que aprendamos mucho en lo relacionado con cómo funciona una gira y cómo se gestionan todos los aspectos, también a nivel emocional y físico. Es algo que hay que tomarse muy en serio, más allá de eso del rock and roll porque hay ya implícita una responsabilidad y un desgaste. Y que aprender no quite que lo disfrutemos. Hago mucho hincapié con la banda en disfrutar esto que estamos viviendo porque nadie nos promete nada más. Mola mucho la idea de salir de Madrid como una forma de volver a empezar, y considero que tenemos suerte, porque nunca hemos vivido eso de que nos vengan a ver tres personas. Son situaciones difíciles de gestionar y trabajamos en ello. Luego vendrán los festivales, que hemos tocado en uno en toda nuestra vida y este año tenemos algo más de veinte por delante. M: empezando por San San, el Sonorama... J: los clásicos nos llaman mucho la atención, pero hay otros festis medianos que molan mucho, porque además tienes un papel más importante, suelen tener un trato más cercano, no se solapan artistas... Creo que son festis ideales para nosotros. El objetivo, en todo caso, es aprovechar mucho los festis porque consideramos que desde el principio nuestro fuerte siempre ha sido el directo. Toca intentar demostrar allá donde vayamos que el directo puede funcionar igual que en Madrid, y en los festivales será una prueba para ver de qué forma conectaremos con la gente. Llámalo prueba de fuego, pero nos apetece mucho saber de qué forma se darán las cosas.

Si alguien no os conoce y visitáis su ciudad, cómo le convenceríais en la misma puerta del garito.
J: creo que eso se nos daría bien. Se nos ocurrirían grandes ideas sobre la marcha en la furgoneta, pero vamos, yo que soy un sinvergüenza (y cuando nos juntamos los cinco somos muy extrovertidos), me vería hasta regalando patatas de chino.
M: les haríamos ver que nuestro show es para pasárselo bien, conozcas o no nuestras canciones. No tendríamos ningún reparo en hablar con quien fuese.
J: insistimos mucho en eso, pero es que el directo lo tenemos muy medido, muy trabajado, y en eso tiene mucho que ver lo que decíamos al principio: somos banda de local, de echar muchas horas tocando juntos. En el local hemos empezado y, por supuesto, ahí moriremos.
13 - cotton club, bilbao 14 - cientocero, pucela 20 - sala musik, murcia 27 - fun club, sevilla
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6 - la lata, zaragoza
7 - sauvage, barcelona 21 - copérnico, madrid
6 - la lata, zaragoza 7 - sauvage, barcelona 21 - madrid



Es una evidencia que León Benavente está en un mood evolucionado que va dejando poco a poco a un lado la brutalidad con la que les conocimos en vivo, y eso no es algo necesariamente negativo. En el Movistar Arena, con Abraham Boba a la cabeza, prepararon lo que él mismo definió como una especie de fiesta de cumpleaños en la que no había medias noches (a saber si en el backstage), pero sí un montón de invitados ilustres que se lo pasaron como niños en medio de la felicidad que se respiraba dentro y fuera del escenario Las primeras en salir fueron Carlota y Ana de Hinds, para dejar su impronta en Nada y marcar el terreno de una Nueva sinfonía sobre el caos que protagonizaría este convite La colabo tan rápida hizo de retardo para presentar a Martí Perarnau, otro gran nombre que últimamente está en todas las salsas y, con el paso de los minutos, uno ya empieza a notar que la gente celebra de forma distinta (insistimos, no necesariamente peor) los temas del último disco al mismo tiempo que se vuelven locos con los hits más clásicos de la banda, véase Amo, que fue incendiario. Obvio, la conexión es igual de agradecida por mucho que cambie la vibra, y ese veneno se extiende al momento en el que Rufus T. Firefly (Víctor al teclado y voz, Jul a la batería) y Anni B. Sweet salen a escena para interpretar Como la piedra que flota. No podían faltar himnos veteranos como Ánimo Valiente o La Ribera, y en el desconcierto apareció en el escenario el gran Nacho Vegas, quien mucho tiene que ver en la formación y existencia de la banda.




Tras esa necesaria La canción del daño, pestañeamos y, de repente, vemos a Miren (Tulsa) cantando y abrazando a Abraham en uno de los momentos más emocionantes e íntimos de la noche con Habitación 615 Casi sin tiempo a respirar, sale Eva Amaral en Estado provisional y todo parece arder cuando empiezan a sonar los primeros segundos de California Si a esto le añades a Nuno (Grande Amore) tirándose al público con Baile existencialista, te queda una noche loquísima, pero todavía quedaba munición en los bolsillos de esta banda de locos. Uno se preguntaba si era posible que pasase algo más en apenas hora y media de show, y en las pantallas se podía ver lo pegada que está la gente al escenario, algo nada habitual en el Movistar Arena. Entonces llegó el momento de Cristina Martínez, primero en solitario y luego con sus compañeros de El Columpio Asesino. Despachando Tipo D se genera el mood necesario para que se coma el escenario Ángel Stanich en un duelo de pelazos previo a la presentación con honores de la banda.
Esto llevó a un Abraham Boba emocionado a un momento muy especial de agradecimientos. Para este show contaron con un equipo mucho más amplio de lo habitual, y el artista vigués tenía preparado un papel al estilo Premios Goya para que no se le escapase nadie. Con todo, todavía faltaba la visita al escenario de Iván Ferreiro en unos minutos en los que uno echaba lavista al techo dell Palacio para comprobar que aquello se había convertido en una mega discoteca clásica, con su icónica bola de espejos incluida La banda también habría querido contar con la colaboración del tristemente fallecido Jorge Ilegal, y su homenaje no pudo ser más emocionante, versionando Europa ha muerto

Carlos Elías de Alcalá Norte sería el último invitado (de nuevo junto a Cristina Rodríguez) para tocar Ser brigada, donde la sobrada de guitarras puso el fin de la primera parte antes de volver con El Festín. La discoteca consiguió desmelenar al fin al público, la peña se desató al fin y Gloria terminó por enloquecernos a todos. El bonus track elegido tenía que ser Ayer salí, con Abraham saltando junto a sus seguidores en la pista y con todas las colaboraciones en el escenario haciendo valer el fin de fiesta clásico de unos León Benavente que quizás no son los de antes, pero siguen siendo cada vez mejores. Desde abril estarán en festis, por si te perdiste esto.




"Vamos a empezar por el principio", sentenciaba Jorge antes de empezar un recital que nos iba a llevar por los 30 años de la banda valenciana. Un recorrido casi cronológico por la banda sonora de una vida, canciones de amor intimista, paisajes nevados y consignas generacionales, que hicieron las delicias de un respetable que tardó muy poco en poner en pie el Teatro Circo Price. Hace tanto que habitamos esta habitación roja, que hasta ya hemos ganado un mundial y ya pasamos de los treinta (y de los cuarenta), pero nos sigue emocionando cuando Jorge canta al amor y cuando habla con tanto cariño de Ingrid, el amor de su vida, a quien, en esta ocasión hasta llamó por vídeo para mostrarle a unos fans emocionados tras un repaso a tres décadas de himnos



Más de 20 canciones sonaron en este festival de invierno, desde los primeros acordes de "Mi habitación", hasta la primera vez que escuchábamos en directo "Los mejores años de nuestra vida", pasando por las favoritas del público como "Posidonia", "Largometraje", "Norge", "Ayer"... (nos confesó Jorge que habían tenido que quitar "Un día perfecto" para ajustarse al timing del recinto madrileño, algo que nos puso un poco más tristes, pero que han prometido interpretar en las próximas citas de la gira)
La Habitación Roja demostró en este Inverfest que 30 años de carrera de fondo los han convertido en un referente del indie patrio y que las letras no han perdido ni un ápice de significado para una generación que sigue amando las atmósferas que crean Jorge y los suyos, las imágenes que amamos los que sabemos que "la noche es sólo para los que sueñan" La música nos volvió a salvar y en el Circo Price hemos encontrado, una vez más, nuestra voz y esperamos que sea por muchas décadas más.









Que el mundo está hecho unos zorros es impeninable, tanto como que Julio Iglesias era un truhan y un señor de mierda ya de mucho antes. Nos encantaría que Groenlandia fuese tendencia por la versión de Mäbu y no porque un señor de piel naranja y pelo rosa quiera comprarla a tocateja, cueste lo que cueste, como quien compra hielo a la desesperada en el último hindú abierto de la ciudad. En este mundo polarizado desde tiempos inmemoriales en el que la peña habla de capitalismo y comunismo como si los supiese diferenciar, como si fuese el Madrid y el Barça de los modelos socioeconómicos, desde aquí instamos a la peña a que pare un poco. Parar es pensar y pensar es algo antisistema en este presente de swipes y de mongolos preguntando al puto Grok si es cierto que el agua moja. Ser antisistema no es malo, es decir, no tienes que bajar a quemar los contenedores del supermercado de debajo de casa (bueno, a ver, tú mismo), pero sí puedes caminar unos metritos hacia la tienda de barrio que te vende el mismo producto más rico, más sano y más agradecido. Así consigues que esa familia pueda continuar con su negocio, que su local no se convierta en un antro de empanadillas congeladas o de asquerosas fresas con nata guírica, y haces que la gran superficie no suba los precios al considerar que no tiene competencia. Ser antisistema en lo cultural es comprar discos en Delia Records y no ese corte inglesito en el que tienes que deletrear a su “experto en música” el nombre de Rufus T. Firefly (damos fé) para comprobar en un pc con Windows XP si tienen sus discos en esa misma sala. Por todo ello, es necesario que vuelva la canción protesta con toda la fuerza de siempre, ya que Biznaga no puede hacerlo todo (aunque lo intenta). Necesitamos nuevas generaciones de cantautores y bandas que consigan que levantemos el puño para gritar factos contra los yankies, contra el fascismo, contra el capital y contra los homófobos, maltratadores, abusadores y demás patraña ruidosa cada vez más orgullosa de su cretinidad. Sobran los necios, sobran los obreros defensores de los poderosos y sobran los estúpidos que dicen que leen mucho porque tienen un perfil anónimo en X para leer tuits de mononeuronales con gafas naranjas. Ojalá les abandonen en Groenlandia sin un triste abrigo.






“Y cuando las estrellas salen ya estoy colgado del jirón de un sueño, el mundo entero no me vale, ayer por la noche me estaba pequeño.”