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Revista Sold Out, nº 41

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supercremalleras

Estos cuatro chavales de Gernika acaban de publicar su tercer larga duración, y tanto ellos como su gente lo consideran su disco más ambicioso hasta la fecha. En Sold Out celebramos estas diez canciones, estos 32 minutos de Avenida América, tan directos y crudos, tan guitarreros y tan abonados al costumbrismo que por definición no puede ser más personal. La evolución es evidente, sin perder la base pop punk y las melodías de guitarras, que ya pudimos disfrutar en Aviones con vértigo (2021), y la potencia y los coros que inundaron el disco Arte moderno y amor eterno hace apenas dos años En este nuevo y animadísimo capítulo, Supercremalleras han contado en la producción, master y mezcla con Urtzi Iza (Eten Espazio Sonoro), una apuesta

segura para captar la garra de la banda a niveles máximos. El mentado costumbrismo paisajista se visualiza incluso en la misma portada, una foto de su propio vocalista, Gorka, y el disco comienza precisamente recapitulando con Un año de mierda. Un inicio genial, claro y conciso en el que la voz se adelanta a lo instrumental para introducir en lo temático y también en lo musical, más rabioso y sincero, con una actitud más cercana al desahogo emocional, que será una constante conforme vayan pasando los minutos. No en vano, el disco mostrará trocitos de una relación a distancia de forma cronológica, con Bilbao y Madrid como escenarios principales, y combinará esa gestión del tiempo con la maldita ansiedad y los mantras de la industria musical como los aforos completos Entre la grieta en el orgullo y las preguntas sin respuesta de Rojo (con paseo por El Retiro incluido), y la bajada inconsciente a los suelos de Perro, es evidente la antesala a Novia Salcedo Por supuesto que esto va a doler, aunque sea con la colabo del trío de vecinos Mikosis (aprovecha para ponerte su post punk en Bandcamp, va). Unos minutos antes, los Supercremalleras se esfuerzan en

hacer Un trato en la cuarta pista, sin demasiado éxito pero firmando la rendición, poniendo las cartas sobre la mesa y empezando la reconstrucción en Arctic Monkeys: mirarse al espejo para avanzar más allá de las dificultades en una composición que no deja de crecer y crecer hasta un punto emocional de no retorno que desemboca en la rabia viajera de Al dente. Fuego y punteos divertidos para hacer cosas de italianos en Italia, y que flipen allí con nosotros. A la vuelta, Jodido nos enseña un ratito luminoso del disco a pesar de su aura de desastre sentimental, de la extenuante fragilidad que genera la distancia, pero cuya instrumentación va ganando enteros y buen rollo hasta animarnos como nadie en La Riviera. ¡A la mierda los sold outs, a mí agótame tú! Un gancho perfecto de la banda que hace de alfombra roja para el último adelanto del disco y que se encarga también de cerrarlo en modo dios: Fuencarral es ese rayito de esperanza que surge de las despedidas, de las reconciliaciones, de los nuevos presentes En definitiva, este disco es melancolía, rabia, amor, ansiedad e ilusión, pero por encima de todo es enriquecedor y brillante

En estas semanas frenéticas llenas de confirmaciones de festivales para 2026, bueno es volver a los básicos para no perder el sentido de las cosas y para ser conscientes de los eventos menos mediáticos pero, incluso, más necesarios para que salgan adelante las nuevas grandes propuestas musicales del futuro. Es el caso del Love is Indie Fest, creado por el conjunto de amantes de la música que mueven hilos y un olfato descomunal bajo el nombre de Love is Indie Air Este festival vuelve al ruedo con una segunda edición arriesgada, súper completa en estilos y con unas vibras brutales de que algo grande va a ocurrir en Reus el 30 y 31 de enero de este año que entra. Puedes ver a alguno de sus artistas confirmados en las fotos de estas páginas, pero hay muchos más, siempre conservando ese punto clave de descubrimiento y una ilusión gigante por echar un cable a estas interesantes propuestas del mejor modo posible: facilitarles un espacio óptimo para poder enseñar sus canciones en directo. Las entradas llevan ya muchas semanas a la venta en Notikumi a un precio más que aceptable, y un buen número de locos por la música ya han organizado su viaje a la localidad catalana para disfrutar de un fin de semana diferente e, insistimos, muy ilusionante y enriquecedor. En la Sold Out hemos tenido la suerte de charlar con algunos de estos artistas, entre los que se encuentra Maref, quien

acaba de publicar su segundo EP, Animal raro, y que aprovechará su visita a Reus para desplegar un directo lleno de matices en el que, a buen seguro, pondrá a prueba las nuevas canciones en las que lleva trabajando ya muchos meses. Visitará la sala Lo Submarino tras actuar en el Intro Music de Valladolid y cerrar un año más que notable lleno de festivales y buenas sensaciones en salas. Otros que están de dulce son Drugos, la última gran sensación de la música rock asturiana. Preparan un discazo, que estará disponible a principios de este 2026, y han adelantado grandes canciones como Treinta monedas o la maravillosa Los martes que nos tiene locos perdidos. Un día antes de visitar Reus, llenarán (poco falta ya) la Sala But para presentar su descomunal directo dentro del ciclo Inverfest, y algo nos dice que no será sencillo verles en salas pequeñas a partir de febrero. Dicho queda.

Otra de las grandes sensaciones dentro de la música alternativa estatal es Denisdenis, una formación rock que, abonados al clásico pico y pala, han ido generando una interesantísima base de seguidores desde los largos días de pandemia hasta nuestros días. Mucho tiene que ver en esto su EP El impulso del destino (2024) y especialmente el reciente álbum La virtud del alba, deshojado en singles prácticamente desde el mes de enero con la iniciática Baile de almas. En la Plaza del Trigo ya les conocen bien y este 2026 pinta incluso más interesante a nivel salas y festivales, a juzgar por las fechas ya confirmadas en ciudades como Vigo, Murcia, León o Baeza. Si quieres terminar de flipar, ponte a los RATA de camino a Reus. El inesperado y destroyer dúo murciano formado por Daniel Sabater y Félix Esteban la van a liar por enésima vez (hemos vivido ya unas cuantas) y más con nuevas canciones como Borracho, una continuación ideal del grandísimo EP Niñato.

No te agobies, todo mola muchísimo pero habrá tiempo para ir al excusado o salirte a vapear. Así te relajas antes de gozártelo con otro diamante perfilándose escenario a escenario como Carmen Lillo, que llevará en este eventazo su hipnótico directo bajo las luces y bailes de Pandora (2025) y nuevos sencillos como Este dolor. Será un contraste guapísimo con respecto a los rockers Billy Flamingos, que viajarán desde Ibiza para dar candela a discreción apoyándose en su último trabajo, Linde, que les ha llevado a actuar de nuevo en diferentes ciudades del país, además de jugar y triunfar en casa, en el Sonorama Ibiza. Si hablamos de buenas sensaciones, tenemos que mentar al gran Paco Pecado, que montará su particular Club de la plaza en Reus. Folclore sí, bases también, y mucho muchísimo flow, tanto como Oba Tenga, la peculiar banda madrileña que prescinde de batería para darlo todo con dos percusionistas para dar brillo a su disco

Seres naturales. Este cartelazo lo cierra el grito de amor de Belish, la gran sorpresa electrónica desde Corrubedo, y los alternativos y banquilleros Hazme caso, con EP recién estrenado titulado Un día más La fiesta estará amenizada por “remesclador” DJ Michel Senar, por si tenías la sensación de que faltaba algo. Vaya, que se vienen dos noches de enero súper locas y de muy buena música gracias a este Love is indie fest que quizás marque un antes y un después como festival descubridor.

Es la gran revelación del año y no será porque no haya avisado ella misma y medios especializados como éste durante muchos meses de la brutalidad que se venía con Blacksheep Ruth Lorenzo es RUTH, la oveja negra rendida al rock con mayúsculas. Estos días se ha alzado junto a su súper banda con el Premio a Mejor Álbum Rock 2025 en los Premios Yepes (Música de la Región de Murcia), y esto solo acaba de empezar. La reconocida artista nos guía hasta llegar a una costumizada habitación en el Hard Rock Hotel de Madrid para charlar de esta revolución, de esta apuesta por volver a sus raíces, a su sino.

¿Cómo está Ruth en medio todo esta revolución rock ya activada? Me gustaría haceros la pregunta yo a vosotros. ¿Cómo habéis visto este proceso durante estos meses?

Espectacular es la palabra. El homenaje de hace unos meses a Tina Turner fue algo increíble, y más con tu banda y con esa orquesta de 150 músicos. En Sala Changó (en la primera presentación del disco), siendo sinceros, no esperábamos un directo tan bestia, tan contundente. Nos sorprendió muchísimo porque era una versión tuya que no conocíamos ni esperábamos, y nos decíamos todo el tiempo: ¡esto tiene que llegar a la gente, tienen que verlo! Todos deberían ver esta forma de hacer rock que además no es nada común en nuestro país.

Una vez has visto el directo y has escuchado el disco, ¿qué te ha parecido esto último? Ya sabes que muchas veces el directo y el disco no generan las mismas sensaciones.

Nos pareció igual de contundente. Es cierto que, conforme se va acercando el final parece que las aguas se van calmando un poquito, pero no pierde en absoluto la potencia del directo. Por momentos el disco parece una ópera rock al estilo Queen, un rock al más puro estilo Tina Turner, por el rasgado de la voz en determinados momentos nos recuerda a Janis Joplin... Hay muchos detalles que recuerdan a grandes artistas internacionales y, en general, es algo diríamos que inédito en la música de aquí. Por otro lado, este disco hace que nos apetezca hacer una revisión exhaustiva de mucha música que habíamos dejado a un lado sin apenas darnos cuenta. Esto es muy guay. Que la música de hoy inspire y ayude a abrir esa caja de Pandora en un momento en el que la música se consume de una manera feroz... A mí me satura mucho el algoritmo, odio las playlist, con todo mi corazón, porque a mí siempre me ha encantado eso de poner un disco de principio a fin, de ver qué quiere contarme el artista, de intentar descubrir cosas sobre mí misma reflejadas en esas letras, en esos sonidos. Y pienso que ahora hemos perdido eso. Por suerte, hemos experimen-

tado esa forma de vivir la música, de ponernos un cassette...

Recordemos las revistas que incluían CDs recopilatorios casi gourmet, con el objetivo de comprar discos en base a algo que llamase nuestra atención. Para mí había algo que era muy importante: poder llegar a ese final en el disco. Ya nadie tiene la atención suficiente. En Blacksheep, la primera parte del disco tiene esa rabia, y la última parte tiene una conclusión, tiene paz. Me apetecía que la gente pudiese llegar a ese momento de paz en la parte final. Me encanta que lo hayáis detectado, que tras esa tormenta puedo decir: buff, vale, he conseguido salir viva de esta. Eso cuenta el disco: entro, abro la boca para decir lo que siento, que es que odio este momento de mi vida, odio mi vida en este momento, que es una verdad muy cruda que creo que muchos pensamos y pocos decimos. Hostia, ¿qué te provoca eso?, ¿por qué odias tu vida? Y de ahí va vomitando y saliendo toda la mierda, para terminar dándote cuenta de que en ese sentir no estás sola, que encuentras a más personas como tú, y finalmente llegas a ese momento de paz. Llegas a Carry me home, que es ese hogar que no es un lugar, si no unas personas.

Llegas, por tanto, a toda la gente que te rodea y te arropa en esta etapa. Es la banda, es el equipo, es la gente...

Ahora que citas a la banda, la forman músicos que tampoco estaban muy ligados a un concepto tan incendiario. Hemos hecho música sin tapujos, sin pensar. Lo más interesante de todo es cómo hemos creado la música. Me encantaría poder abrir esa puerta para que podáis entrar y ver cómo sucede, porque creo que nos adentramos en un estado de meditación y éxtasis total. Entramos a la sala de ensayo sin absolutamente nada, y vamos improvisando, dejando fluir, escupiendo riffs de guitarras, escupiendo letras y, de repente, a la media hora, a los cinco minutos, a las dos horas... ¡Pam! ¡Ha nacido una canción! Es bestial ver cómo sucede.

En Cry, el baladón, nosotros necesitamos parar un rato largo. Va al revés del disco: desde la calma triste se va envenenando. Es el punto de inflexión. Yo perdí algo que era inevitable perder. No pude salvarlo, no pude, y Cry es la vulnerabilidad de asumir que no todo está en tus manos, que no todo depende de ti, y que simplemente te queda algo tan humano como llorar. Es lo único que puedes hacer, llorar porque no puedes volver atrás, ni cambiar el pasado. Llegar a ese momento supone darte cuenta de que no sabes muy bien qué sucede ni cómo salir de ahí. Esta canción es clave.

Desde fuera vemos el disco como una forma de empezar de cero que puede acarrear cierto riesgo. Hacia dentro, en cambio, te vemos a ti súper tranquila.

Total. Camino en el ojo del huracán. Todos me dicen eso de “eres mujer, estás haciendo rock, lideras una banda... ¡Te gustan los retos!”. ¿Ah, sí? No me había dado cuenta (risas). Estoy en mi salsa, estoy donde tenía que estar. He estado en un lugar totalmente equivocado todo el puto rato, luchando contra las voces de mi cabeza, contra mí misma, contra todo el mundo, intentando sobrevivir en un fango que ni siquiera era mío. Si ahora hay fango, pues no soy ni consciente, porque es mi lugar. Joder, estoy de puta madre. Me hace gracia porque todo el mundo me dice eso de “es que te brillan los ojos”, y es que la gente me está viendo saltar al precipicio y yo sé que voy a volar. No voy a caer.

El disco se graba en vivo y cuentas con un equipo de producción brutal. Ha ido todo surgiendo sobre la marcha, en modo prueba y error. Me preguntaba al principio por qué recibo la canción después de haber ido a grabar y no me funciona. No funcionaba porque no sonaba a la sala de ensayo. ¿Y qué tiene la sala de ensayo? La crudeza, lo vivo que está, el momento. Decido, por tanto, no grabar a la manera convencional. Tenemos que grabar en directo. ¿Y dónde coño grabas en directo aquí, todo y aislado? Lo que quería hacer

era algo muy complejo, porque no era grabar en línea. Si te das cuenta, en el disco solo suena una guitarra, pero suena que casi parece que está acuchillando el corazón. A mí me enseñó a grabar guitarras Jeff Beck, siempre las he grabado como él me enseñó, pero aquí no hay estudios en los que se pueda hacer eso. Entonces llamé a Emilio Esteban, un productor muy joven (yo le llamo viejoven). Cuando le conocí él tenía 23 años, es un prodigio, se graduó en Berkeley con mega matrícula de honor, ha grabado big bands en Los Ángeles... Es de un nivel increíble. Le pregunté cómo podía hacer esto, porque las canciones estaban naciendo muertas. Me animó a irme fuera y barajamos los dos sitios en los que podíamos llevar a cabo esta forma de grabar: Abbey Road y Real World. Y me dijo, además, lo más importante: ese sonido que estás buscan-

do lo tienes que grabar en cinta. A mí me empezaron a brillar los ojos ahí mismo. ¡Claro! ¡Cómo no lo había pensado! Entonces tocaba pensar en un ingeniero. ¿Quién sabe grabar en cinta? Coincidió que ambos conocíamos a Rafa Sardina desde hacía tiempo, pero, siendo honesta, mi presupuesto no puede permitirse un ingeniero así. Lo que no podía imaginar es que era el propio Rafa el que quería formar parte de esto. De la misma forma, mi bolsillo no puede permitirse una Sylvia Massy (Tool, SOAD, RCHP), y la sorpresa llegó cuando al enviarle un mail diciendo: somos un proyecto independiente, estas son las canciones, este es nuestro presupuesto, ella decidió lanzarse al vacío conmigo. Ese ojo del huracán en el que estoy resulta ser también un espacio de paz para ambos, y todo esto te da una confianza muy grande. Ha sido increíble.

Expliqué a Rafa cómo quería el sonido y decidimos finalmente ir a Real World, porque el sonido de batería que estábamos buscando solo se podría conseguir allí, al ser un molino muy alto en el que Rafa podría construir varias alturas de microfonías para conseguir ese sonido “tyrannosaurus rex” que yo quería. Alquilamos todo el estudio, hasta las salas pequeñas, para poner amplis en diferentes sitios, de bajos, de guitarras... Como dato, el piano que suena en el disco es uno que tienen desde mínimo la primera Guerra Mundial, destrozado hasta el punto de que el luthier no entendía que quisiésemos tocar con él, ya que le costaba muchísimo afinarlo cada día. ¡Es que sonaba real! Fueron cinco días de grabación impresionantes. El bolsillo no daba para más, y construimos un plan: vamos a ensayar todo lo que podamos, vamos a grabar en nuestros cuerpos las canciones para que, en cuanto estemos allí, en solo cinco días grabemos todo el disco. ¡En directo, en cinta! Recuerdo entrar a la sala en la que estaban todos y fijarme en Sergio, al que se le habían abierto los callos de la mano por cómo estaba tocando. No hay nada más rock and roll que eso. Hicimos unas 160 tomas del disco, y Rafa, para curarse en salud, grabó también en digital, poniendo el Pro Tools simultáneo. La cinta solo adopta cuatro tomas de cada canción, lo demás era infinito, y un día nos enseñó cómo sonaba lo digital. Nos flipó, pero cuando de repente abrió la cinta nos quedamos sin palabras. ¡Esto es lo que he estado buscando toda la vida! Os juro que la diferencia es abismal, y ahí dije: no voy a volver a trabajar de otra manera hasta el día que me muera.

Dice mucho de ti y de esa idea tan clara que nadie se lo pensase a la hora de querer formar parte de esto. La gente que ama la música no ven esto como una locura. Ellos ven artesanía. Rafa se lo estaba pasando súper bien, lo decía, y es que los días pasaron volando. Luego está el caso de Sylvia, que fue clave: Emilio dijo su nombre como con cierto miedo, porque ella no suele trabajar prácticamente con nadie. Cuando aceptó el proyecto porque le encantaba, yo tenía la sensación de estar empujándola a un abismo. “Hacía años que no trabajaba con nadie que me llevase a mi límite, que me hiciese cuestionar todo. He tenido en mi mesa analógica durante meses un cartel que ponía ‘do not touch’ para que nadie se acercase a esa mesa”. El otro día me partía el culo de risa yo sola en mi coche, diciéndome a mí misma: “venga, voy a coger la plataforma que destroza el máster, Spotify (con todo el cariño, pero es un hecho)”. Puse el coche, nada preparado, con su sonido normalito, y me dio por reírme y empezar a gritar: “¡Lo he conseguido, cabrones, os he ganado!”.

Es una sensación muy bestia, y esto que os cuento es una frikada muy grande.

Cuando te subes al escenario esas primeras veces, parecería casi un examen ante un púbico que no tenía ni idea de lo que se iba a encontrar. Por primer vez salí al escenario pensando: ¡Qué bien me lo voy a pasar! (risas maléficas) Sobre todo por estar acompañada de una banda así, sabiendo que tengo guerra, power detrás de mí. Sentí que no tenía que empujar solo yo, que somos un equipo, que somos uno. Mirarnos a los ojos y ver la complicidad desde el primer día. Miro a David y en él veo lo que hemos vivido desde el primer día: la duda, la confianza, el amor incondicional. Algo que sí me impresionó mucho y nunca lo había podido vivir es ver la reacción de la gente al escuchar por pri-

mera vez tu música. Ver esas caras, esos ojos brillando, y que cuando llegaba ese final con Carry me home todo el mundo tarareaba esa línea... Eso me da un subidón increíble. En junio nos invitaron al CreaMurcia en la Plaza de la Catedral, obviamente sin el disco fuera. Tres mil personas había, y nadie se movió de su sitio, a pesar de, por ejemplo, ser un disco en inglés. Por algún motivo esto funciona.

¿Y qué ocurrirá a partir de mañana? Ocurrirán más cosas. Ya estamos componiendo el siguiente disco, en febrero empezaremos a girar y mientras estamos llamando a la puerta de los festivales en plan “sí, soy la de Eurovisión, tengo una banda de rock, hemos grabado un disco en cinta analógica... ¿Puedo ir a tocar a tu festival?” (risas) ¡De momento estamos ya confirmados en el Sonorama Ribera 2026!

Joaquín Sabina

“Este adiós no maquilla un hasta luego. Este nunca no esconde un ojalá.”. En estos tiempos en los que nuestra poesía está herida de muerte, es una tristeza y, al mismo tiempo, un orgullo que el gran referente de nuestra música se haga a un lado, a sabiendas de que el tiempo pasa para todos y que rondar los 50 años de carrera es una cifra a la que solo pueden llegar los elegidos, los tocados con la varita de la canción de autor, esos que hace tanto tiempo cortejaron hasta las paredes de los bares con escenario y que cuando quieren darse cuenta se están despidiendo en un Movistar Arena a rebosar. Tan joven y tan viejo, Joaquín se emocionaba al dirigirse a su público fiel, unas doce mil personas (por diez conciertos) en este caso, hablando siempre en presente, portándose bien y frenando, acompañado de unos músicos espectaculares como Mara Barros, Borja Montenegro, Laura Gómez, Pedro Barceló Jaime Asúa y Antonio García de Diego, a los que quiso dar protagonismo a su manera en diferentes momentos del show. Detrás de ellos, unos visuales de diez en los que nos vimos en tabernas, en la Calle Melancolía, en la estación de Atocha o en la posada del fracaso. La gratitud de Sabina en estas diez noches (ojalá hubiesen sido 500) será sin duda lo más recordado, más allá de sus canciones, que son las de nuestra vida y las de varias generaciones de seguidores que mantendrán, por inercia, activo al artista en todas esas canciones más bonitas del mundo.

Dijo hola y adiós y, entre medias, dijo muchas más cosas en un recital que se emitirá, por suerte, en la cadena pública en Navidad, junto con una entrevista en profundidad por parte del periodista Carlos del Amor. A sus 76 años, y con sus canciones sonando por todo el planeta, Joaquín podrá decir eso de “lo niego todo” cuando le pregunten por sus dispares vivencias, esas que han generado tantos y tantos versos imprescindibles para entender nuestro pasado y presente. Siempre será un pez de ciudad, tan del Atleti, quizás no tanto del museo de cera, y quizás se haya terminado eso de que le den las 3 de la mañana lejos de casa. Hoy él admite que le apetece descansar, leer, pintar, escribir. La soledad.

Ojalá no te bajases nunca de los escenarios aunque te sobren los motivos, nuestro querido Joaquín, y sin embargo, pues ya sabes. Ha sido increíble este viaje largo, esta aventura, este nacer y crecer al amparo de tu voz rota, y jamás podremos agradecer del todo tus canciones y tus lecciones. Así estamos nosotros sin ti, pero contigo. Pongamos que hablaremos de ti a los que vengan. Prometido.

No sé si ha sido su nuevo directo, si ha sido el revelador prólogo pro-queer de Anie Beltrán en este libro-disco, si es ese piano limpio y emocional que todo lo envuelve o si son sencillamente esas once canciones sobrecogedoras, hechas para elevarse, para reconocerse, envolviendo en sintes las frustraciones, los sentimientos, los malos momentos y las verdades menos cómodas. Este cuarto capítulo discográfico de Chica Sobresalto es una demostración de fuerza desde lo más recóndito de un ser humano lleno de contradicciones al que no ayuda un presente social (y por ende, político) en el que cada vez es más complicado encajar.

“Que una artista como Maialen dé espacio a voces incómodas, en un momento en el que el silencio es lo más rentable, es político.”

@aniebeltrann

Los 38 minutos de Información Sísmica son conmovedores, liberadores, y remueven el corazón de una forma difícil de explicar, algo que se puede entender por cómo compone Maialen: lo hace desde el desgarro, desde lo más frágil, convirtiendo en canciones sus miedos, filias y fobias de una forma tan cristalina que es verdaderamente imposible no conectar con todo el que tenga el alma un poquito rota. Esta amalgama de vibraciones solo podía darse al ponerse en manos de varios tops de la producción, también en lo electrónico, que además dejan su huella en los resultados finales sin alterar la coherencia del conjunto. Zahara y Martí IV, junto a la propia Maialen, dan alas a Fuera de la fiesta, el reconocidísimo Ed is Dead produce y masteriza Intro en bragas, Desamor, Amor, Bienestares malestares y Casa 16, y Santos & Fluren hacen lo propio en Llorando con Bad Gyal, Bella rareza, Mala Feminista y Virgen de la luz. Precisamente estos se encargan de la mezcla en Primeros auxilios, una canción súper bonita producida por la propia Maialen y por Marta Irizibar

“Zahara se expande por la habitación, habla mucho, piensa en alto y me gusta que antes de dormir busque su sankalpa”

“Cuando alguien cambia, genera movimientos sísmicos a su alrededor.”
Paola Roig

La edición que contiene música y textos es oro puro, incluyendo así las letras con sus respectivos relatos y reflexiones. Es una puerta abierta al íntimo universo de Maialen, que descubrimos casi de puntillas para no entorpecer en ese aura dreamy, ese descanso mental que libera la palabra escrita. En cuanto al doble disco en el que se incluye Retales III, no vamos a hacer spoiler en estas líneas. Lo mejor es que os hagáis con Información Sísmica en este formato tan especial para poder disfrutar al 100% también de dichas caras B y rarezas

En febrero dará comienzo la Gira Sísmica, de la que podéis ver las ciudades confirmadas (vendrán más) en la siguiente página, y con ella se podrá ver el nuevo directo de Chica Sobresalto, que pudieron disfrutar un buen puñado de fans en el Palacio de la Prensa en Madrid, y que resumimos con todo el cariño con estas fotografías de Maialen y sus grandes músicos. Sus terremotos internos serán los nuestros incluso más en directo, y ahí estaremos para desnudarnos emocionalmente como si fuéramos uno en ese ritual tan necesario. Gracias por permitirnos disfrutar una vez más de estas bellas rarezas, Maialen.

Llegar a la cima del Everest no era tan importante, y Juancho, Ruly y Gerbass lo saben más que nadie. Han pasado algunas semanas desde que Sidecars publicase su nuevo trabajo, el octavo ya de una extensa trayectoria llena de grandes éxitos e, incluso, más anécdotas. Estas trece canciones son un camino a disfrutar, son una guía perfecta para estar presente siempre, en ese punto en el que nos corresponda estar en cada momento. La producción, a pachas entre el propio Juancho y Paco Salazar, es otro aliciente para disfrutar de un disco largo y lleno de matices del que pudimos hablar en las oficinas de Warner con el CD en las manos.

¿Qué tal va la ruta? Se intuye mucha carga emocional en todo lo que vemos y leemos de Sidecars:

Gerbass: creo que estamos en un momento bastante intenso, quizá realzado por el parón que decidimos hacer, y porque para nosotros este tiempo nos ha servido para cerrar una etapa, aunque no sea algo ultra notable, y abrir otra nueva. Y empezar una nueva etapa nos genera una ilusión especial que, a su vez, incluye cierto nervio, incertidumbre, pero al mismo tiempo muchas ganas.

¿Las canciones llevan a la ilusión? ¿O es al revés?

Juancho: las canciones llevan a la ilusión. Cuando tengo un puñado de canciones que no me apasionan o que no me creo a

muerte, no me genera ninguna. Esta vez siento que tenemos algo potente entre manos, y sí se generan esas sensaciones.

El disco es largo, son trece canciones. ¿Se quedó algo fuera?

J: se han quedado cositas fuera. De hecho, en nuestro plan inicial se iban a quedar fuera más canciones, es decir, grabar trece y luego quedarnos con unas once. Nos pusimos a grabarlas, se empezó a generar el concepto del disco de principio a fin, y cuando quisimos darnos cuenta nos empezamos a decir: “yo de aquí no quiero sacar nada, me la suda que sea largo, me dan igual los tiempos que corren, etc.” Tenían que ser estas trece, es algo que desde un momento dado tuvimos claro.

Hablas del concepto, intuyendo lo importante que es disfrutar el camino.

J: el concepto y el título del álbum es más una declaración de lo que somos y de cómo entendemos este mundo en el que nos movemos, más que un resumen de las canciones. Ellas cuentan una historia y el título, Everest, tiene que ver con algo en lo que nos vemos reflejados en este momento.

¿Las letras son más nítidas o es solo una sensación?

J: puede ser. Nos lo habéis comentado ya bastantes medios. Es una mezcla de ir encontrando el lenguaje a la hora de escribir. Cada vez soy más exigente conmi-

go mismo y cada vez pongo menos parches para llegar a un verso que quiero rimar. Eso empieza a no valerme, tardo más, y, de hecho, sigue vivo el texto prácticamente hasta el mismo momento en el que me pongo a grabarlo en el estudio. Cambio cosas todo el tiempo hasta que doy con ello, y esto tiene que ver con ir encontrando mi forma de contar las cosas, y con ir aprendiendo también.

Hablemos un poco de la producción. J: con este disco, empecé con la producción de todo en mi casa, es decir, les enseñaba las canciones a los chicos, maquetaba en principio yo solo, y luego sumé para esa labor a Sergio Valdehita, nuestro teclista. Entre los dos construímos un tejido de sintes, de pianos, de wurlitzs... Generamos eso antes que guitarras porque queríamos tener ese colchón, era una de las apuestas de este disco, darle ese color, ese sonido, y ya con esa producción “hecha”, sabíamos que queríamos trabajar con alguien que nos aportara el sonido que estábamos buscando. Es decir, con las canciones instrumentadas y montadas, teníamos sonidos temporales en las maquetas y buscábamos a alguien que pilotara bien de ese tipo de sonidos para ponerlo a sonar bien. Queríamos baterías secas, queríamos cosas que no habíamos utilizado antes. Y Paco Salazar es un crack, está muy en forma ahora mismo porque trabaja mucho, tiene muy buena cabeza, y ahí es donde encontramos la unión. Le pasamos las

maquetas, él también propuso cosas de producción a posteriori, y especialmente en el sonido nos ayudó mucho. De ahí fuimos al estudio, nos pusimos a tocar juntos y ya cada uno hizo sus aportaciones, viendo qué molaba más, qué molaba menos. Cada uno dejó su sello, empezando por Ger y por Ruly, y siguiendo por Álvaro (Cuberris), que tuvo muy buenas ideas en los arreglos de guitarra, y el mismo Valdehita. Hemos hecho algo distinto esta vez, eso sí, que ha sido grabar por etapas mientras hacíamos la gira anterior. En lugar de encerrarnos después de terminarla quince días en un estudio y grabarlo todo, en esta ocasión nos metimos al estudio la primera vez en medio de la gira y grabamos tres canciones. Unos dos meses después, volvimos y grabamos otras cuatro, luego otras dos, y así hasta tener listas las trece. Ese ha sido el modus operandi, y se nota mucho la mano de todos, aunque yo haya estado llevando el timón en la producción junto a Paco. Noto mucho las baterías que ha hecho Ruly con respecto a las que había en la maqueta, y los bajos que ha hecho Ger. En ambos casos son evidentemente mucho mejores que lo que yo tenía, tan solo quise darles un camino por el que ir y las aportaciones a partir de ahí fueron fundamentales. Creo que por eso suena, o eso quiero pensar, bastante a Sidecars.

Lo que queda, el último adelanto, podría ser un reflejo del disco en su totalidad, y

canciones como Un granito de arena parecen separar ciclos en el disco.

J: esto último que dices es el pulso del disco. Ahí hay un respiro con esa canción. Ruly: es como la perlita del disco.

J: es diferente, a mí también me resulta muy especial, y es eso, un respiro. Vienes de canciones con más caña, con muchos sintes, con muchos coros, y llega ese ratito como más desnudo y se agradece mucho. Respiras y vuelves a coger con ganas lo que viene justo después.

Y qué curiosa esa ensoñación de Iván Ferreiro en Diez segundos.

G: es como Hitchcock pasando por detrás.

J: más que una colaboración, hemos llegado a la conclusión de que esto es en realidad un cameo. En esta canción nombro el pensamiento circular, y se nos ocurrió que podía quedar bien ese trocito de la canción de Iván. Lo mezclamos con lo nuestro, generamos algo nuevo y el resultado es algo, como mínimo, especial.

Habrá un concierto exclusivo el día 17 en la Sala But. Parece el último capítulo de vuestra serie de vídeos en aquellos escenarios que os vieron crecer.

G: y mucha gente que nos sigue de siempre nos ha visto en esas salas.

R: una de las salas que aparece en los vídeos es la Cadillac Solitario, y ahí se dio el primer bolo en el que venían a vernos personas susceptibles de ser nuestros managers. Hay mucha carga emocional

porque son salas en las que hemos tocado mil veces, que las hemos recorrido como músicos pero también como público, y mola poder devolvérselo de esta forma. Sin las salas no habría Sidecars. No existiríamos si no hubiésemos tenido esa plataforma en las que arrancar esta aventura que tiene ya unos veinte años.

J: tú ibas al Gruta 77 y tocabas sin saber nada, y se te rompía una cuerda y parabas tres minutos mientras uno contaba un chiste. Era lo más hippie del mundo, venían a verte ocho personas, y al Indio (el dueño del Gruta) le llamabas a los dos meses, le decías “oye, queremos tocar” y él nos decía: “claro, tengo esta fecha”. Es un altruismo tan grande por el bien de la música y por hacer que los músicos tengamos un sitio donde aprender, donde empezar, que se va perdiendo y nos da mucha pena. Ahora en algunos espacios nuevos si vas a meter ocho personas prefieren que canceles. En aquel tiempos volvíamos a cada poco, y de un concierto a otro en vez de ocho personas quizás venían nueve (risas), pero así estuvimos muchos años antes de poder coger una furgoneta y salir de Madrid. Esas salas de los vídeos nos facilitaron muchísimo el proceso.

En cuanto al acertado diseño del disco, ¿Cómo llegáis a Bertolotto y por qué él? G: tenía que ser él porque precisamente en aquellos tiempos en los que venían nueve personas a vernos, una era él, Pablo. Es el hermano pequeño de un amigo de nuestra

generación y era el típico que no se perdía un concierto. Es curioso porque él siempre fue más de rap pero tenía un fetiche con nosotros. Venía con una ilusión acojonante y verle siempre era algo muy especial. Queríamos tener a alguien que nos pudiese comprender muy bien desde el principio por lo que queríamos contar, y tal y como ocurrió con la producción musical, quisimos hacer por primera vez una especie de co-producción con el arte del disco. Otras veces hemos escogido a alguien que nos mola lo que hace, con el modus operandi de “estas son las canciones, y ahora proponnos cosas”, pero a Bertolotto le planteamos la idea del disco, el hacia dónde queríamos ir, enviándole imágenes con la idea de que nos devolviese algo mucho más desarrollado, mucho más especial. Hemos currado así a sabiendas de que nos comprendía como nadie, creyendo que era una forma de llegar a algo que realmente nos representaba. El objetivo es que fuese algo auténtico y lo más natural posible, con un contenido vinculante y muy emocional.

Más allá de la Sala But, el 2026 será muy movido a nivel fechas.

J: de hecho arrancaremos la gira en México el 18 de abril. Estamos trabajando mucho en esa fecha, remando como en su día remamos aquí pero afortunadamente con más suerte. Recibimos mucho cariño de allí, y para nosotros es una muestra de agradecimiento abrir la gira allí. A veces, por dificultad de ubicar bien estas fechas fuera, terminas por dejarlas para el final y, en este caso, nos parecía una forma de dedicarles toda nuestra atención. La presentación en Madrid será el 29 enero de 2027 en el Movistar Arena.

G: y la razón no es porque seamos unos putos pesados y nos guste sacar las fechas así. De hecho, somos una banda bastante humilde y no tanto de pelotazos como para sacar un Movitar Arena y que se acaben las entradas en veinte minutos. Vamos a tener que currar mucho para llenarlo y ojalá pase, pero es que no hay fechas disponibles. Lo hacemos esta vez con Inverfest, que son colegas, hicimos el Circo Price en la anterior gira y algunas cosas más con ellos, y decidimos que ese momento tan especial sea para entonces, que es cuando más pronto podía ser. Y entre tanto, a partir de la primavera de este año que entra se abre una gira extensa recorriendo todo el país.

Hablando de fechas especiales, terminemos hablando de lo vivido en el Teatro Real de Madrid.

R: es un sitio que sorprende mucho cuando ves fotos o cuando vas de público, pero cuando lo ves desde el escenario dices: hostia puta, esto qué es. Lo teníamos presente desde hace mucho tiempo, hubo

un conato, un ofrecimiento para hacer alguna cosa en Navidad que finalmente no salió, y como nos gusta tanto el formato siempre comentábamos eso de que ojalá en algún momento fuese posible. Este año no íbamos a tocar, pero al hilo de que era el 60 aniversario de la visita a Madrid de los Beatles, nos lo ofrecieron y nos pareció perfecto para quitarnos el chándal y hacerlo. Estuvo muy guay, aunque te entra el tembleque de tocar en un sitio así, con el palco real enfrente. Al final estás tocando en un sitio con mucha historia.

J: recordaremos siempre que un día nos dejaron hacer un concierto de rock en el Teatro Real.

G: otro check que ponemos en estos sueños inesperados que, por fortuna, vamos cumpliendo y que nos permitirán llegar más tranquilos a la tumba (risas).

18 ABRIL -

2 MAYO - TORREVIEJA

8 MAYO - SANTANDER

9 MAYO - PAMPLONA

16 MAYO - MURCIA

22 MAYO - SEVILLA

28 MAYO - VALENCIA

30 MAYO - VALLADOLID

6 JUNIO - A CORUÑA

13 JUNIO - BARCELONA

19 JUNIO - CÓRDOBA

Revisa todas las fechas en sidecars.es

Quién nos iba a decir que la noche de música en directo más bonita del año la iba a organizar alguien nada acostumbrado a estos menesteres, reuniendo además a un porrón de amigos de la industria musical, de medios especializados y de amantes de esto de las canciones en torno a una idea creativa tan sencilla como diferencial. El corazón se nos llenó de post-its de LIVE FOREVER, al mismo tiempo que disfrutamos de los grandes directos de Mallo y Billy Flamingos, en una Moby Dick ideal para celebrar esos diez años de surcar calles, mares y cielos con trocitos de nuestros temas favoritos.

Somos fans de la Moby por el sonidazo que gasta, del que tendrían que tomar ejemplo muchas salas de igual renombre, y es que las toledanas Mallo dieron un nuevo recital brutal que merecía por fin este nivel de bártulos Una vez más, entre canciones casi artesanales (muy al hilo de todo lo que hacen) evolucionadas a himnos como Ternura revolucionaria, ¿Y cuando mejora? o la inmensa Alhaja, la banda recordó mensajes muy necesarios de respeto e inclusión, con alusiones a la España vaciada Incluso dedicaron con sorna alguna canción a los más charlatanes del lugar, además de pasárselo como niñas en el escenario Mallo es una banda grande por su música, por galones, por el mensaje y por la calidad en lo personal e íntimo Se lo merecen todo, y estar en esta Fiesta X Aniversario fue un regalo que estamos seguros que el respetable ha sabido valorar

“Tengo ganas de llorar

De Billy Flamingos hemos hablado largo y tendido en los últimos meses, y es normal porque su disco Linde está muy presente en nuestra colección de discos Insistimos en el sonido espectacular de la Moby Dick para hacer justicia a un proyecto que necesita notar en su piel la potencia en los bajos, la vibración de las distorsiones de guitarra y la fuerza en la voz de Guille Podevín.

Al propio Guille, Álex y José David, se les une ahora una bajista de renombre como Celia Becks, a quien entrevistamos en estas páginas con su proyecto personal, y que formó parte de bandas como La La Love You o Marlena. La familia crece y, además, lo hace con sublime y acertada coherencia, a juzgar por lo bien que encajan en directo Desde Punto de partida a Sushi shock, pasando por Interpol, los ibicencos ofrecen un tipo de rock de difícil comparación en nuestro país y, además, lo hacen de lujo, por lo que es hasta cierto punto lógico que estén funcionando de maravilla en salas y también en festivales El 2026 pinta más que bien, y poder verles en un fiestón como el de LIVE FOREVER es para dar gracias al cielo y al infierno por igual

LIVE FOREVER se ha ganado un huequito bien gordo en nuestro corazón y en el de muchos artistas, promotores, medios, seguidores y amigos que encontramos en sus diseños y en sus post-its esperanza, amor y mucha ilusión. La creatividad sobre lo creativo, la forma de plasmar en ilustraciones lo que un estribillo paisajista genera en nuestras cabezas, diseccionar canciones en trocitos de papel, fotografías y vídeo-fotos ¡Lo que haces es algo mágico, Iván! Es una suerte inmensa coincidir, porque es un ejemplo sobresaliente de cómo utilizar las redes para aprender, para ser mejores personas, para comunicar como nadie siquiera se plantea, para transmitir cariño y amor por la música En la Moby Dick se veía en las caras de todos el agradecimiento por una labor tan bonita que encaja tan bien con la persona. En Sold Out seguiremos afiliados a eso que decía Robe y que LIVE FOREVER ejerce como ley innata: yo quiero que todos, como hermanos, repartamos amores, lágrimas y sonrisas.

Cinco años quizás sean muchos sin lanzar nuevo material para una banda en la actualidad, pero eso no es tan así para las formaciones eternas, para las que siempre están aunque ni se lo propongan. Eladio y los Seres Queridos lanzaron este año su B.S.O. 2005 - 2025, una revisión de sus grandes éxitos, acompañados para tal menester con grandes compañeros y amigos como Amaral, Fillas de Casandra, Depedro, Vega o Vetusta Morla. Aprovechando la confirmación de su concierto el 22 de mayo en la Sala El Sol dentro del Inverfest, nos tomarnos un café con Eladio Santos bajo la lluvia madrileña.

Este disco es un auto-homenaje. Algo de eso tiene, de hecho, vemos este trabajo como una bola extra. Pienso mucho en Academia, que salió el 6 de marzo de 2020 y que se quedó un poco ahí... La pandemia generó una fiebre en los grupos, muchos lo dejaron, y recuerdo esa conversación del “¿qué vamos a hacer?, ¿bajará el ritmo?, ¿subirá?”. Obviamente nos llevamos bien y entendimos que era una tontería dejarlo. Ya desde hace años teníamos una actividad más centrada en Galicia, y por ahí quisimos seguir, pero siempre habíamos tenido presente la idea de hacer un directo con invitados, aprovechándonos un poco de los fans que tenemos en el star system Vimos que era ahora el momento, y estábamos pendientes de los invitados, sobre todo de Amaral, que finalmente podían hacerlo en

Navidad. Fuimos a por ello, hicimos una carambola para conseguir grabar con todos en apenas tres días, y salió bien.

El resultado es preciosista, se intuye hecho para gustarse, y entiendo que esto reactivará otras cosas. No estamos ya en una batalla de innovar o de hacer vanguardia. Somos un grupo muy clásico y hacia ahí nos dejamos caer, en el sentido de que somos una banda de batería, bajo, guitarra... Yo trabajo como técnico de sonido en directo y siempre tengo la idea de que todo suene como un grupo en directo. Por muchas capas que pongamos, por muchos invitados que traigamos, es un grupo de directo clásico cuyo resultado podría estar grabado en otra época, en los 70s, 80s, 90s...

Han pasado esos veinte años y ese formato clásico parece monopolizado por vosotros desde entonces.

Hay gente que siempre nos dice que tenemos un discurso propio y que precisamente por eso sobrevivimos. Vivimos en paralelo a las corrientes, de hecho siempre he visto, ya desde antes de Eladio y los Seres Queridos, pasar a grupos que llegaban, lo petaban y, de repente, desaparecían. Y eso ocurría cada vez más rápido. Nosotros en ese aspecto somos como una tortuguita, vamos paso a paso.

Alguien decía eso de que todo lo que brilla con luz propia es más difícil de apagar, e incluso puede iluminar a otros.

Tenía que ser en Casa de Tolos, con Segundo Grandio. Desde hace tiempo trabajamos mucho en casa, entonces la idea de ir a Madrid a grabar ya no nos estimula mucho. Ahora queremos llevar nuestro timing, hacer las cosas a nuestro ritmo, y para mí además era muy importante, diría que es, de hecho, una exigencia, que yo haga la mezcla. Queremos tener control absoluto sobre el asunto, porque siempre funciona mejor. Siempre hay una etapa de demonios internos en el sentido de fustigarte con el resultado final, pero en los últimos discos ya no tuve ese miedo porque les di muchas vueltas, echando muchas horas de noche en soledad, probando mezclas. En esta ocasión, siendo un disco en directo, no tenía tantas posibilidades de regrabar o de cambiar cosas, y el trabajo se asemejaba a cuando hago el sonido en La Fábrica de Chocolate. Era solo hacerlo sonar bien.

Con respecto a Madrid, uno va abriendo los ojos para ir descentralizando. Madrid aún es el centro de muchas cosas en lo relacionado con la industria musical, pero hoy en día se puede teletrabajar más. Muchos amigos que vivían en la capital se han vuelto, incluso amigos madrileños se han venido a Galicia a trabajar. Puedes ir en función de si necesitas a la gente concentrada en un estudio muy concreto, pero luego te lo llevas para casa para terminarlo. Siempre es interesante tener ese control sobre el resultado final.

Volviendo a las colaboraciones del disco, ¿tenían nombre desde el principio?

En cierto modo, sí. Lo teníamos clarísimo por ejemplo en Non quero perderte. El disco rotaba prácticamente alrededor de esto, de hecho, ya cuando salió la primera versión de la canción en 2008 Amaral nos llamó. Si me apuras, no sé ni si estaba siquiera el disco publicado, pero les teloneamos una vez en Ourense porque ellos llamaron a nuestra oficina solicitándolo, y la razón era siempre por Non quero perderte. Luego a Eva le fascinó Cantares (2020), y siempre comentábamos eso de que algún día teníamos que aprovechar la ocasión para grabar juntos. Estuvimos esperando ese momento, como decía se dio el impás después de Academia, no sabíamos hacia dónde tirar, incluso planteé la idea de hacer un disco de rarezas, muy como de grupo de culto (risas), de tirarnos ese rollo. Y decidimos tirar por un directo con invitados que pudiésemos además grabar en vídeo. Cuando salió el disco en mayo no nos planteábamos una edición física, no sabíamos cómo iba a funcionar, y tampoco pensé mucho en el orden de las canciones, pensando en que la gente ya de por sí las iba a escuchar de forma aleatoria.

Vega nos pegaba en Viviendo con miedo Creo que tanto Vega como nosotros dábamos por hecho que íbamos a interpretar esa canción porque era la que hacíamos siempre, pero esa ya la teníamos.

La idea que tenía de Viviendo con miedo no iba a destacar tanto como en El norte, que pertenece a Academia, el disco que ella amadrinó. Como dato, le cambiamos el tono cuando llegó, empezó a hacer voces y quedó increíble. Es una canción que habla de un viaje del sur al norte, justo el que hizo ella misma, que es de Córdoba y conoce ese camino, sabe lo que es ir por la Vía de la Plata. Insisto, quedó perfecto.

Quizás la que pasa más desapercibida es la de Gala Santos en Bella durmiente. Es mi hija. Yo necesitaba a alguien que hiciese voces en esa canción, pero con la idea de poder llamarla en cualquier momento. El puzzle era cada vez más difícil de encajar, era el último día de grabación y pensé en lo que lo podía hacer ella. En los últimos discos ya había grabado bastantes coros, antes tiraba más de Ari Magritte pero tener a Gala en la habitación de al lado es toda una ventaja. Tiene mucha presencia, alguna vez ha tocado el bajo conmigo, también toca el piano. Las nuevas generaciones son mejores que nosotros.

El 2026 vendrá cargado de directos. Siempre nos pasa que el disco sale un año y tocamos más al siguiente, no sé por qué. Supongo que puede ser por el hecho de que los discos salen en marzo o abril y ya no te da tiempo a cerrar fechas para ese verano. Ahora además va todo demasiado rápido para cerrar fechas. En La Fábrica

tengo cosas cerradas para finales de 2026, incluso creo que alguna para enero del 27. Durante la pandemia tocamos mucho en formato dúo Uka y yo, y aquello nos ayudó mucho a espabilar en muchas cosas. Aprendí a tocar mejor, me puse las pilas con la guitarra y el piano. Ahora toco más en casa y me gusta más tocar.

Este disco conllevará seguro inspiración y ganas de grabar nuevo material. Yo siempre estoy grabando canciones, de noche. Las retomo, las suelto, y quizás con lo que tengo ya podría grabar un disco. Veo todo lo que tengo, empiezo a rebuscar, me encuentro cosas que grabé una noche y ya no recordaba, y lo que hago es trabajar sobre ello. Los compañeros vienen a casa, tiramos de batería electrónica y demás, y cuando hay una toma buena la guardo para trabajar después sobre ella. Trabajo luego la batería real, vamos a grabar el piano a la casa de alguien... Lo hacemos todo muy portátil, pero no se da ese “vamos a grabar un disco”. No nos vamos a un retiro espiritual en busca de canciones. La inspiración puede venirte en el súper, y entonces te vas a casa y cantas, no nos gusta la presión del estudio y sus tiempos.

Qué ganas de volver a veros en La Sol. Allí hemos tocado ya unas cuatro o cinco veces. Bajar esas escaleras es para mí algo supremo, me siento en la cuna de donde han nacido tantas cosas... Es historia pura.

Siempre que la pequeña salita azul de Warner Music Spain se abre, algo grande se descubre, y en esta ocasión no iba a ser una excepción. La madrileña Carmen Lillo presentaba su single ESTE DOLOR, un sencillo en que cuenta con la colaboración del valenciano CCF cargado de emoción, y que juega con diferentes intensidades en el que se apoyó además para presentar en un improvisado acústico, acompañado por su técnico de sonido y productor, Faci, al teclado.

CARMEN CARMEN LILLO LILLO CARMEN LILLO

Estas semanas las voces no están para demasiados trotes y, sin embargo, Carmen Lillo nos ofreció unos minutos muy interesantes en formato minimalista y acústico, tras enseñarnos el videoclip de ESTE DOLOR, en el que se entremezcla la ira, la sensualidad y el futurismo, en algo más de tres minutos dirigidos por Martín Caballero de The Very Essence. La fusión de melodías envolventes de esta composición con una producción moderna y honesta, convierten la canción en una guinda perfecta para cerrar un año muy prolífico a nivel lanzamientos. De hecho, es el séptimo tras joyas sonoras como Solo una o Pandora, que se pueden escuchar en el EP PANDORA, publicado a finales de septiembre.

Que Nadadora vuelva al ruedo de la música actual, doce años después de su concierto de pausa / despedida en el Teatro Lara de Madrid, es la mejor noticia que nos podía dar este 2025 de locos. Han pasado algo más de quince años desde la publicación de su disco Luz, oscuridad, luz, y al fin regresan en primer lugar con la edición 20 aniversario de Aventuras dentro de cajas y con el emocionante EP Mañana y siempre, editado por Ernie Records. Compartimos una caña morriñenta con Sara Atán y Gonzalo Abalo en la Coctelería Marrufo, muy cerquita de Marilians Records, para charlar de un disco producido por Martí Perarnau y elevado por Pablo Pulido en Estudio Uno.

Qué felicidad vuestro regreso. S: nosotros estamos expectantes y con mucha curiosidad por cómo ha cambiado el panorama. Nos apetece ir viendo cuál es la respuesta ahora, más allá de conocidos y gente enganchada desde entonces a Nadadora, y también espero que no se note mucho la diferencia de lo que queremos contar. Pero estamos muy

contentos de que todas las piezas hayan ido encajando y de que hayamos podido disfrutar de cada nuevo paso, salvo por la grabación, que para mí es un estrés y me pone muy nerviosa (risas). Nos encanta, pero si tuviésemos una semana más... Ha cambiado mucho la forma de grabar y de producir, pero disfruto mucho tanto la preproducción como la mezcla. Tanto Martí como Pablo Pulido han tenido un desarrollo profesional increíble.

Os vais a Estudio Uno, como todo proyecto ambicioso.

G: es que Pablo fue nuestro técnico de sonido en nuestra última gira por entonces. Estuvimos girando dos años con él y lo conocimos en la mezcla de Luz, oscuridad, luz Después montó Estudio Uno, de hecho, vimos cómo creció de cero, llegamos cuando todavía estaba en obras. S: más allá del estudio, que es increíble, es un lugar en el que se esfuerzan por que te sientas súper a gusto. ¡El último día de grabación no te quieres ir de allí!

G: hay algo muy interesante, y es que el proyecto actual de Nadadora tiene un

mimo, un resultado que se da gracias a toda esta gente que nos rodea, que nos ayudó, que nos apoyó en sacar adelante este disco. Lo hizo Pablo, lo hizo Martí (que estaba encantadísimo y se esforzó mucho en conocer cómo queríamos enfocarlo para traer el sonido de siempre de Nadadora ajustándolo a este presente en 2025), el apoyo de Ernie Records, que en todo momento nos apoyó en todo lo que hemos necesitado, incluido en la cantidad de detalles en la edición del disco en vinilo que es absolutamente brutal.

S: es una vuelta a hacer las cosas con nuestro equipo de entonces. La portada, de hecho, la hizo Guillermo Arias, el mismo diseñador de nuestro disco anterior, que además es nuestro amigo. Con él ocurre lo mismo que con las personas ya citadas: en los últimos años ha pegado un salto profesional tremendo. Había una intención en contar con todos ellos, de reactivar ese vínculo, y hemos aprendido muchísimo.

Casi como un sueño largo, de repente Nadadora despierta en 2025, también con nuevos públicos en lo alternativo.

S: quizás la música alternativa es ahora más reconocida o menos estigmatizada. El streaming ha cambiado muchas cosas y eso incide también en difuminar las etiquetas, los sesgos, el encasillamiento. Es una alegría que la gente escuche de todo sin complejos.

G: nosotros estamos recibiendo mucho apoyo de la gente que ya escuchaba Nadadora e, incluso, de la gente que ya rondaba por ahí sin ser demasiado fan. A lo mejor es el efecto remember. Nos están llegando además muchos mensajes de personas de distintas edades y de distintas partes del mundo. Esto es nuevo para nosotros porque hace quince años no era tan fácil conectar y tener referencias tan directas. Esto también hace que nos ilusionemos mucho.

Seis canciones en un EP casi gourmet. G: Queríamos hacer algo muy cuidado y que todo obedeciese a un viaje. Debatimos mucho sobre el número de canciones y el sentido que tiene el hacer un álbum grande o no hacerlo. La decisión que primó al final fue llevar las seis mejores canciones, y que cuando llegues a la última, te apetezca volver a darle al play.

S: Gonzalo y yo hicimos en su momento algún acústico por petición de algún amigo, luego fuimos haciendo más, un día te ves llevando a arreglar el ampli, que si la pedalera... Y en un momento dado empezamos a trabajar sobre las canciones. El discurso se fue generando en esos dos años, y cuando llevamos las canciones que teníamos al resto del grupo nos dimos cuenta de lo importante que era que nos sintiésemos todos identificados con ellas. Ahí es donde una canción que parece

que puede encajar, no tira. Y al revés, te encuentras con que un descarte se vuelve protagonista porque tiene una batería o una línea de bajo increíble. Teníamos más canciones, pero por cómo queríamos hacerlo tuvimos que tomar la decisión de que fuesen seis.

Las temáticas nos acercan a este proceso, y a los sentimientos que envuelven o rodean la nostalgia. S: no me gusta demasiado esa palabra, pero es cierto que las canciones tienen ese olor. Los discursos del disco van más allá. G: somos un grupo ligado a la nostalgia, pero no en el sentido de añorar el pasado como tiempo mejor. Más bien al contrario, el disco es una celebración de cómo pasa el tiempo y las heridas que deja. En la portada se puede ver la técnica del kintsugi de reparar con oro para no ocultarlo, y Nadadora debe mostrar lo que somos sin esconder nuestras grietas. El tiempo ha pasado, las tenemos y las mostramos.

S: ¡y las aceptamos! Es un ejercicio de aceptación, de conocimiento individual y de grupo. Pasa como con las canciones, los descartes y demás: yo no quiero cantar como hace doce años, no soy la misma persona, pero es que el bajo no se va a tocar de la misma forma tampoco. Y no es algo sencillo, porque yo tenía muy claro que no quería hacer lo mismo, pero la inercia te lleva a reproducir lo que ya conoces. Explorar nuevos terrenos da mucho más trabajo, pero todos hemos tra-

tado de salir un poquito de nuestra zona de confort para preguntarnos cómo somos ahora.

La esencia, como dices, inevitablemente está ahí. En Aparecer, cuando entran los instrumentos de golpe uno piensa: ¡Han vuelto, estos son mis Nadadora! S: esa canción tiene muchos matices. Lo decía Gonzalo y yo pienso igual: no somos conscientes de que suena tanto a Nadadora, aunque también va en los roles. Gonzalo sigue escuchando a los Trembling Blue Stars y yo, en cambio, me vengo al presente y me pongo a Ca7triel, a Drexler, a Xoel, Depresión Sonora... Cada uno va encontrando qué debe hacer o cómo inspirarse para que no haya una descompensación y terminemos sacando el mismo disco que hace quince años. Es un ejercicio bonito porque nos descubrimos a nosotros mismos una y otra vez.

Hablando de conceptos orientales, hay un haiku en el EP: Flores, con la colaboración precisamente de Xoel.

G: somos muy amigos y creo que es con él con quien más he tocado la guitarra en estos años. Estábamos tocando la canción en casa y los dos pensábamos en lo que molaría incluir unos coros de Xoel. Yo quería, al mismo tiempo, que participase más como guitarrista que como cantante, ya que me gusta mucho cómo toca la guitarra, así que le llamamos y se lo propu-

simos. Como decía, este disco es fruto del cariño y el apoyo de toda la gente que ya estaba ahí, y él también nos dijo que sí.

S: nos hacía mucha ilusión porque, además, lo admiramos mucho en lo personal y en lo profesional. Si escuchas su música y además lo conoces, sabes que es todo uno. Es una honestidad que envolvía todo el proceso del disco y no es tan fácil quitarse el disfraz. Xoel asumió un riesgo brutal con Atlántico y admiro mucho este tipo de artistas porque hacen cosas que yo no podría hacer jamás.

Ya con el disco fuera, empiezan a darse fechas y confirmaciones.

G: la filosofía de cómo se construyó el disco, ese mimo, ese cuidado, es algo que vamos a trasladar a los escenarios. Vamos a hacer poquitos conciertos este 2026, con mucho cariño, con mucho cuidado. Estamos perfilando muchas cosas que todavía no se pueden contar, con Josiño Ernie trabajando mucho en ello. Sí podemos confirmar, porque ya se ha anunciado, nuestra participación en el Prestoso Fest a principios de agosto. El disco es un tesoro, le damos muchísimo valor, y ese amor tiene que envolver todo lo que suceda a su alrededor. Que la gente que venga a vernos lo disfrute.

S: es algo bidireccional, si nosotros lo disfrutamos, la gente también lo hará y viceversa. Será una experiencia especial para todos, apoyados por la profesionalización brutal actual también en los directos.

En nuestra página de reseñitas de noviembre os acercamos el EP

El amor no debería doler, aprovechando la revisión en acústico que la artista madrileña (aprovechamos para corregir la errata de hace un mes) hizo de Te regalo esta canción Esta vez pudimos verla en directo en La Riviera abriendo para Delaporte (donde también tomó parte), y nos quedamos prendados por los ritmos latinos, por las bases electrónicas y por esas letras que hablan de amor, de soledad e inseguridades. Laia Alcolea visitó Barcelona y Valencia tras esta fecha tan especial, y volverá a Madrid como protagonista absoluta el próximo 13 de febrero. Será en el Café Berlín, una plaza ideal para la también productora y multiinstrumentista en su esperanzador camino en solitario.

Si no tienes planes para esa tarde-noche y te encuentras cerca de Madrid, te aseguramos que la honestidad y la valentía con la que Laia defiende su directo te va a tocar inevitablemente en lo emocional, y es muy fácil, por tanto, conectar con ella desde los primeros segundos. El corazón todo lo puede, y más si va de la mano de la sanación, convirtiendo su show en algo recetable. Para Sold Out es uno de los últimos grandes descubrimientos del año, y estamos muy dentro.

Han sido la gran sensación de la segunda mitad de 2025 con merecimiento, han colaborado con los artistas más relevantes de nuestro país, han publicado un EP maravilloso, han reeditado su exitoso disco homónimo al mismo tiempo que lanzaban su edición en acústico, y cierran el año editando 201, un trabajo exquisito que corona una etapa creativa que nos deja sin palabras de dos currantes que se están ganando un lugar importante entre los grandes de nuestra música. Nos fuimos al Observatorio para colarnos en el local de ensayo de Repion y charlar un ratito con Marina y Teresa, las hermanas Iñesta.

¡Qué pasada de año!

M: y lo terminamos con nervios con ganas de tocar ya en Santander y seguir enseñando las canciones, que la gente las escuche...

T: yo tengo dentro mucha expectación, el disco he dejado de escucharlo porque ya lo he escuchado demasiadas veces, y ya solo quedaba conocer qué piensa el público.

Quizás ya tenéis una idea orientativa en ese sentido.

T: es cierto que los singles habían tenido una muy buena acogida.

M: y nuestro entorno está a tope, le está encantando todo lo nuevo y sienten que es un buen disco. Nosotras sentíamos al término del proceso que las canciones estaban guay, que eran buenas, pero cuando ves cómo conectan con la gente y ves las emociones que generan te das cuenta de que vamos bien.

Nos da la sensación de que incluso los medios están más atentos que nunca.

T: hay más expectación. Antes estábamos comentando eso de cuando la gente está pendiente de ver qué va a salir de aquí. A mí esa responsabilidad relativa a su expectación me duró hasta que terminamos de grabar 201. En ese momento dije: me encanta y así se queda. Tenemos la conciencia tranquila y lo hemos hecho lo mejor posible.

M: tenemos la sensación de que ha sido un buen trabajo.

No sois el típico artista de “ahora mismo cambiaría esto”.

T: uff, no, esa psicosis ya pasó.

M: y ha estado presente a nivel “mi voz aquí...”. Te obsesionas y no tiene sentido.

T: nadie se da cuenta salvo Marina, pero a veces estas cosas ocurren. Y no pasa nada.

Termináis un año en el que no habéis parado y vuestras nuevas canciones nos han llevado sin remedio a las que ya estaban. ¡Gracias por ese acústico!

T: el disco Repion en acústico fue la excusa para hacer el disco físico. Nos preguntaban mucho por si sacaríamos CDs, y el formato

de guitarras y voces nos encanta.

M: nos sentimos súper a gusto, también en directo, y era además una buena forma de cerrar una etapa y empezar la nueva.

T: queríamos cerrar todo lo que nos dio ese disco, que ha sido muchísimo, en una versión que podemos además presentar en formatos pequeños en cualquier lado.

El disco acústico tenía que cerrarse con esa canción de Quique González. M: es que esa canción la llevamos tocando desde hace unos doce o trece años.

T: Quique ha sido un artista muy importante para las dos, y una gran inspiración a lo largo de nuestra trayectoria. Es una canción que nos sale sola, la que elegimos cuando alguien nos pide que toquemos algo. Cuando decimos en Columnas eso de “pongo en bucle dos canciones que describen exactamente lo

que andaba yo pensando”, una de esas dos es La vida te lleva por caminos raros

¿Por qué 201?

T: es la salida de la autovía que nos lleva a casa de nuestros padres en nuestro pueblo, Camargo, en Cantabria, tanto desde Madrid como desde la playa a la que vamos siempre. De alguna manera es un sitio que nos lleva al origen, a nuestra paz. Siempre que tenemos la oportunidad visitamos a nuestros padres y, al mismo tiempo, es un refugio ideal para crear, para componer. Parte del disco lo hemos hecho allí porque estamos ajenas a todo el bullicio de Madrid, a los compromisos, y podemos concentrarnos simplemente en la música. Ir allí siempre ha sido un punto de inflexión, y ha habido varios momentos dentro del proceso de creación del disco que nos han llevado allí, bien sea al final o

al principio. Este verano estábamos hartas de buscar un nombre para el disco, teníamos una lista de más de cien y no nos gustaba ninguna. El nombre elegido tiene que ser ese que al escucharlo por primera vez digas: ¡vale, eso es! Un día a la vuelta de la playa Marina dijo: “¿y 201?”. De repente todo cobró sentido. Aunque el disco no tiene tanta nostalgia, tanta niñez, tanto de Cantabria, al haber pasado por allí en tantos momentos que sí tenían que ver con hacer el disco, sentimos que era un número que encajaba a la perfección como origen y destino.

M: ya nos estaban metiendo un poco de presión con el nombre para un disco en el que habíamos empezado a trabajar el verano anterior y que cerrábamos de esta forma en este último. Capítulo cerrado.

En verano de 2024 surge esa mágica idea entonces de hacer el disco.

M: en julio de ese año salió El sueño dura una semana A raíz de ahí, es cierto que no íbamos aún con pretensión de disco, pero habíamos sacado ese año Entre todas lo arreglamos, y en las típicas reuniones con el sello dijimos que teníamos alguna canción, que estábamos componiendo, y nos preguntaron si no sería un buen momento para ir pensando en un nuevo álbum. Desde ese momento empezamos a visualizar la idea de tener un disco y en diez meses lo compusimos.

T: Cerramos fechas con Santi García y nos propusimos tener, al menos, la mitad de

las canciones para diciembre, ya que tendríamos una semana de grabación. Ha molado mucho hacerlo así, grabando las cinco primeras canciones y fechando para volver a grabar todo el disco en abril.

M: ya que tenemos la suerte de que este es nuestro curro, que tenemos tiempo de sobra para componer y dedicarnos a esto...

T: ¡tenemos el mejor trabajo del mundo! Nos habíamos autoeditado hasta que llegó Mushroom, con lo que hasta entonces los tiempos se dilataban mucho. Ahora tenemos la facilidad de componer según nos van pasando cosas, y por eso este disco habla de nuestra vida ahora. Esto hace que el proceso sea más emocionante, y, de hecho, en directo nos emocionaremos mucho porque el disco es muy intenso.

Santi García era una apuesta segura y conocido en la producción.

M: después de trabajar con él en Entre todas lo arreglamos y ver esa pasada de resultado, supimos que necesitábamos estar con él más tiempo, explorar otros horizontes, y un álbum permite eso, probar caminos distintos. A él también le apetecía y conectamos muy bien desde el principio. T: es un productor de categoría. Tenía el deseo de dar con un productor del que me gustar mucho como hace las baterías, y él es un maestro. Nos sacamos la espinita con el EP y luego nos fuimos dando cuenta de que no era solo algo de baterías. Era algo de voces, de guitarras, de complicidad mutua. Ha compuesto las líneas de bajo.

M: aportaba mucho en cada canción, buscando referencias a sabiendas de lo que nos gusta. Se adaptó mucho a Repion.

Hablabais de emocionaros, y tenemos muy dentro Cerrar los ojos.

M: la frase lapidaria es “esta noche os llamo con ganas por si algo pasara mañana”. Es muy del ahora, de lo que está sucediendo en el mundo. Siento que puede ocurrirnos a nosotras, que estalle una guerra en España, que todos somos susceptibles de esa fragilidad y que no hay que dar por hecho nada.

T: es imposible, además, no ser sensible a las imágenes. Los primeros versos empezaron cuando empezamos a recibir esas imágenes aterradoras del genocidio en Gaza. Es imposible que no te afecte, y te da una sensación de tristeza, de impotencia, hasta el punto de sentirte ridícula con tus problemas. Se te quitan las ganas de celebrar con tanto terror y desesperación en el mundo. Quisimos tomar la perspectiva de ser las que recibimos las imágenes, no podíamos evitarlo porque te hace sentir, y es algo que se extiende a muchas otras desgracias.

Luego está Atocha para cerrar el disco. M: esta canción se vomitó. Nació sola, y es algo que no es sencillo que pase. Escribí justo lo que estaba pensando, con una guitarra española además. La grabé tal cual, se la pasé a Tere, y la idea de sacarla me generaba dudas, se me hacía corta.

T: yo le decía a Marina que estaba perfecta así, y pese a todo, añadimos el arreglo del final en el estudio. Normalmente las ideas las trabajamos juntas, pero es que esta canción ya estaba desde el principio. ¡Este es un temón! Y tuve que convencerla de incluirla en el disco por su duración. M: es un poema cantado de amor.

Tras la presentación en Madrid, se vienen fechas con grandes aforos. M: y quién nos lo iba a decir cuando llegamos a Madrid. Las que éramos entonces no se hubieran imaginado nada de esto. T: es el fruto de muchos años de trabajo, tocando y haciendo canciones, apuntando en la dirección que más nos motivaba en cada momento. Yo estoy súper orgullosa de nosotras y de conseguir llegar a toda la gente a la que llegamos. Y tengo una extraña sensación de principio, porque es ahora cuando la gente está expectante, y nosotras vamos con muchas ganas.

Vivir una de las últimas noches de Delaporte en vivo es un subidón y una bajona emocional súper grande, porque nos han acompañado en muchos momentos desde que conectamos con el dúo en Uno (2018) Llevamos Un jardín en el corazón y sabíamos que su última Riviera sería un antes y un después, al igual que habrán sentido en la Razz de Barcelona y en el Roig Arena de Valencia. El electro-pop elevado a techno de Sandra y Sergio tiene muchísimos adeptos que no son necesariamente disfrutones de la electrónica de grandes eventos especializados, y ahí está la clave de un público dispar, no necesariamente súper joven, que ha sabido valorar la propuesta con el paso de los años.

Ese punto es importante porque ha permitido que disfrutásemos de Delaporte en muchísimos festivales “indie” o poprockers, siendo la apuesta más diferencial y auténtica en muchos casos. El disco Aquí y ahora (2024) supuso para muchos fans (entre los que nos encontramos) un antes y un después para terminar enganchándonos, aunque no está de más dar galones y reconocimientos al grandísimo Déjate caer, cuyo éxito ha conllevado la reciente publicación de su versión remixeada, contando con importantes nombres propios como Ale Acosta, Bruno o la propia Laia Alcolea. Trataremos de hacer lo posible por sobrellevar esta pausa larga recordando noches tan cañeras como esta de La Riviera, y poniendo sus canciones a todo volumen.

Por último, no podemos pasar por alto el lamentable acto de violencia sexual ocurrido en mitad de un pogo con Sandra entre el público. Un ser detestable que hasta el momento no se ha podido identificar agarró de la cabeza a la artista hasta conseguir besarla, algo inaceptable y obviamente denunciable que, por desgracia, casi pasa desapercibido en medio de tanta gente. Para Delaporte, los conciertos son un espacio seguro y sagrado para disfrutar y celebrar con su gente, pero este tipo de delitos hacen que deban pensar en tener una seguridad básica ante la gente mala que se pasa por el forro el consentimiento, el respeto y las consecuencias de actos tan infames. Ojalá nunca vuelva a ocurrir nada parecido en una sala o festival y ojalá siempre se denuncien estas cosas y se investigue hasta llegar al agresor y que caiga sobre él la mayor de las consecuencias.

Ñaque o de piojos y actores

Contome mi amo, el pretendiente a quien serví de paje en Madrid, que hallándose en una aldea cercana a él una víspera de Corpus, llegó una tropa de infantería representanta, que ni era compañía ni farándula, ni mogiganga ni bolulu, sino un pequeño y despeado ñaque, tan falto de galas como de comedias, el cual, a título de compañía de a legua, pretendió hacer la fiesta del día venidero, ofreciendo satisfacción de muestra (Rojas Villandrando, La vida y hechos de Estebanillo González, 1934, 243–244)

Decía William Shakespeare que “todo el mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres, meros actores" y eso es lo que hacen Ríos y Solana, llevarnos por esos escenarios, por esos caminos polvorientos y esas tabernas del Siglo de Oro, para contarnos sus anécdotas, sus logros y sus fracasos que no son, otra cosa, que el oficio de actor Da igual que sea un bululú o un ñaque en esos tiempos de baúles llenos y estómagos vacíos o que sea el último musical de la Gran Vía, que la profesión de actor siempre ha estado revestida de esa precariedad, de esa fragilidad que le confiere lo brillante de la incertidumbre Esta suerte de pareja escénica, conmovedoramente interpretada por Javier Godino y Joan Martínez Vidal, aterrizan por azar del destino en un teatro en 2025 y miran al público, saben que han de volver a interpretar, otra vez. ¿Y si al público no le gusta lo que hacen y si a ellos mismos no les gusta? El miedo, que siempre es propicio para el clown (y ellos lo ejecutan con maestría) se apodera de ellos y lo disipan bailando, recordando y disfrazándose de los personajes que otrora habían interpretado. Bailan, recitan y, sobre todo, actúan. Se caen y se levantan para mostrarnos otra mueca triste o recitarnos un entremés. Vuelven a ser todos sus personajes para no dejar de ser ellos mismos Y en cada gesto, en cada torpeza, en cada risa, hay un latido

En un cuidado ejercicio de metateatro (con lo ya manido del término y el miedo que nos da a algunos cuando lo leemos en una sinopsis), Godino y Martínez nos ponen frente a un espejo, que somos nosotros, que son ellos, que es el olvido y la eternidad. Por momentos celebramos la vida y, al instante, caemos presos del silencio y de la duda. ¿Y si mañana ya nadie se acuerda de nosotros? ¿No es ese el mayor de los temores de nuestra generación? ¿Lo era ya, quizás, hace 5 siglos?

José Sanchis Sinisterra escribió este Ñaque o de piojos y actores en 1980 y lo hizo poniendo el ojo y el corazón en aquellos, antes que nosotros, que recorrían los caminos haciendo felices a los que siempre han gustado de visitar las historias ajenas Hoy, 45 años más tarde y con el riesgo que esto supone, vuelve a dirigir, junto con Daniela De Vecchi este montaje que ha aterrizado en el Teatro del Barrio (¡gracias siempre por la apuesta de calidad!) durante un puñado de fechas, que esperamos que puedan ser más

Una puesta en escena sobria, sólo unas cuerdas y un baúl, regados por unas luces blancas y amarillas sobresalientes, que casi parecen los recuerdos de aquello que fueron, que fuimos Dos actores desplegando todo (y todos) su talento y un público entregado a la risa y la ternura Todos tememos ser olvidados Todos buscamos un escenario donde seguir existiendo ¿Cuántos años vive un piojo?

Doplers es otra de esas bandas que últimamente aparecen en nuestras listas y recomendaciones con pinta de querer agitar con buenas canciones el avispero de la música alternativa de este país Hacen noise pop, sí, pero el rollito british Strokes está muy presente, y son Pablo Llovet (voz), María Galarraga (bajo), Sergio Frías y Francisco Mora (guitarras) y Félix Carreras (batería) Lanzaron su fabuloso segundo EP Cosas de cada año hace casi dos años, producido por Luis de Oleza y Carlos Sennacheribbo de Cora Yako, y ahora mismo están deshojando la margarita del que será su primer larga duración, El ciclo, que estará disponible este mismo 18 de diciembre. Un regalo anticipado por Navidad del que ya conocemos canciones como Más que yo, Victoria (junto a Hazme Caso)

Antes de tiempo y la más reciente Te odio pero te quiero, que es la pista que nos ha terminado por conquistar ya del todo por su sonido más oscuro y rasgado en voces y guitarras. Te pueden recordar a Sonic Youth, y por qué no decirlo, también a los primeros pasos de La Paloma, aunque guardan una energía diferente, impredecible, que casa perfectamente con la amalgama de guitarras y efectos que suben el nivel y que, además, prometen arrasar en su puesta en escena en escenarios. La profundidad en los mensajes, eso sí, es innegociable en un inminente trabajo que se presentará en la Sala Siroco el mismo día 18 (acompañados por Pagafantas y por Pintura Espejo), y que ha sido autoproducido (durísimo el currazo de Sergio Frías, autor también de las portadas), contando con Pedro Vivas (Destellos) en la mezcla, y con una eminencia como Pablo Fergus (Alcalá Norte, Amaral) en el máster Si has leído hasta aquí, estoy convencido de que ya te has puesto sus canciones y, como mínimo, has ido a ver ya cuándo se pasan por tu ciudad a liarla parda y rockera. Sin más fechas confirmadas, de momento afiliamos a Doplers, pasando por alto su veteranía, a toda esa nueva gran generación de bandas que abrazan el costumbrismo y que al fin hablan de lo que les pasa sin rodeos, y que convierten sus canciones en paisajes, en auténtico cine musical. Y precisamente por esto último, los videoclips son de visionado obligatorio y con idea de verlos más de una vez. El propio Sergio Frías dirige y produce esos cortos de los que deberían tomar ejemplo unos cuantos artistas tochos que se gastan una millonada para terminar lanzando piezas que ni ellos mismos se creen Por ello, nos subimos sin dudar en el coche con Doplers en Antes de tiempo (en el asiento de atrás, a poder ser), nos pegamos un buen viaje destino Barcelona en Victoria y nos disfrazamos de Richard Ashcroft bailongo en la más lejana Las calles Mucha carretera, frenetismo, escenas del día a día y también mucha gente sonriente y feliz para poner imagen a un proyecto que nos gusta incluso más, conforme vamos hacia atrás en su discografía. La noche de la Siroco promete, y tus entradas te están esperando en Entradium, ya con las de precio reducido agotadas. Lógico, peña.

Sara del Valle puro teatro

A pocas semanas de empezar un año que se antoja clave en el desarrollo profesional de la artista madrileña Sara del Valle, el Teatro Tribueñe se vistió de gala, con alfombra de flores incluida, para recibirla junto a su banda de ensueño al completo Con nombres propios, QARA, Margo, Julen Zaldua, Celia Ortega, Wimo, Guille Golden y Beto Confer, acompañaron una actuación de grandes quilates en la que también tomó parte la joven promesa Lola Eme Una noche de música en vivo para recordar, en dos mitades diferenciadas en niveles de intensidad y con un público atento y entregado a la causa

Lo último que se recordará será, sin duda, un inesperado recorte del setlist, obligados por la organización del propio teatro, ya que durante prácticamente hora y quince minutos se mantuvo intacta la elegancia que desprende el gospel y la voz de una Sara del Valle especialmente emocionada por volver a actuar en la capital, y más con la acústica y la iluminación de un teatro Así, hizo un repaso cargado de nostalgia por gran parte de su discografía, con los temas más celebrados de Isaac y de Paquita, dando importancia a las referencias, enlazando cada versión con naturalidad y gustándose al experimentar con diferentes estilos como el soul, el R&B y el pop más delicado e incluso, por momentos, divertido.

Como exclusiva inesperada y maravillosa, Sara del Valle y su banda nos regalaron una canción inédita que prometen lanzar en plataformas en las primeras semanas de 2026 Momentos lentos, al menos en directo, parece abrir una nueva etapa llena de luz y de nuevos ritmos con más luminosidad, más cercanos al pop bailable y esperanzador de los primeros años de siglo. Quizás sea la llave de una etapa más prolífica para una artista que lo es desde la cuna y está acostumbrada a reinventarse y a luchar por ese sueño de llegar cada vez a más y más personas.

Lola Eme, primera finalista en el programa televisivo La Voz en su versión adulta, fue la encargada de lujo de introducir a Sara del Valle, interpretando dos canciones de Cuentacuentos, su primer EP. A partir de ahí, cada matiz, cada detalle del show vino perfilado por un elenco coral impresionante y una instrumentación que podría hacer jazz, pop o lo que les venga en gana porque el nivel es asombroso. El final del concierto se convirtió en una marea de aplausos, de muchos abrazos, de emociones encontradas. A veces nos sentimos orgullosos de poder vivir cosas así en un Madrid agotador en el que no es fácil elegir un evento cultural al que asistir. Esta vez elegimos súper bien.

En el cierre de esta última Sold Out del año, la actualidad nos abruma y entristece con el fallecimiento de dos nombres clave, dos personalidades inmensas que hablan por sí mismas de una generación del rock español única, desde lo contestatario, desde la crítica social, y también desde la poesía, desde la belleza de sus versos, desde la rabia de las distorsiones Os debemos la vida, Robe, Jorge, os debemos tantos sentimientos y emociones de todos los colores, de todas las estaciones, de todos los garitos y bares en los que nos enamoramos, nos peleamos, perdimos la noción mientras sonaban vuestras canciones... En esta revista nos duele esa espina terrible de no haber podido hablar con vosotros, de no tener esos quince o veinte minutos de conversación que poder plasmar aquí en dos, tres, quince páginas. Siempre serían pocas páginas con tanto que decir.

Plasencia y Avilés, Extremadura y Asturias, Standby y Soy un macarra, Ilegales, Jorge Ilegal y los Magníficos, Extremoduro, Extrechinato y Tú, Robe El legado propio es maravillo, un milagroso regalo para la historia, a quienes enlazan biografías, documentales y muchísima hemeroteca de un presente que ya no será y que, al mismo tiempo, se mantendrá ahí, mirándonos a los ojos Ahora vuelan tras olvidarse de poner los pies en el suelo para vivir tiempos nuevos y salvajes, ensanchando el alma, buscando la cabeza calva que les espera en la puerta del bar de ese otro universo Allí mismo se subirán al escenario para tocar canciones como Agotados de esperar el fin, Jesucristo García, Soy un macarra o Bri bri bli bli, y disfrutarán de ambos al fin todas aquellas almas amantes de la música que un día dejaron este lugar con al menos dos conciertos pendientes Mucha gente se pregunta estos días qué va a hacer con su vida a partir de este momento. Qué difícil continuar sin los que nos han marcado el camino a golpe de himnos, a golpe de gritos, a golpe de noches inolvidables en los garitos que hoy agonizan. Menos mal que con los rifles no se matan las palabras, cantaba Fito en Abrazado a la tristeza de Extrechinato. Hasta siempre, eternos viajeros de sueños e ilusiones. Hasta siempre, delincuentes habituales.

la semana negra del rock

En la entrevista que concedió a Sold Out, Álex Ruiz adelantó que estaba preparando ya las canciones de un nuevo trabajo que verá la luz durante el nuevo año, y el pasado 14 de noviembre en un Lula Club hasta la bandera confirmó la noticia ante sus fans y seguidores más acérrimos, generando múltiples gritos de celebración. Era la prueba definitiva de que Sienna, más allá de la rabia y el sufrimiento personal, está empezando a vivir un momento súper importante en su carrera musical. Se palpa en el ambiente, y también ocurría en las paredes y recovecos de la sala de la Gran Vía madrileña, testigos de un concierto en el que la conexión entre el artista y su público estaba en niveles máximos. Mucho tendrá que ver su disco Trance, un conjunto de diez canciones que han conseguido al fin poner en su lugar a un artista con la actitud y las tablas para hacer grandes cosas. No olvida Sienna, pese a ello, las canciones que le han acompañado en la construcción de su proyecto, himnos como Se me para el tiempo, Una presa que atacar o El simulacro, alternando momentos bailables con otros más introspectivos. En el Lula hubo muchos minutos para recordar, como el momento en el que se subió a una de las barras para cantar y tocar sin enchufe ante un público en silencio y rendido a los versos del valenciano. Algo tiene, algo hay, que está llegando a cada vez más gente sin artificios, abrazando lo orgánico, trabajando muy duro y escuchando y cuidando a su gente. Tras Madrid, Zaragoza y León, la gira toca a su fin, y con ello empieza esa nueva era, esos nuevos retos en forma de disco que morimos por tener en nuestras manos. Esto no es el cielo, pero se le parece mucho.

Desde Asturias y rodeados de amigos perrunos, incluso de alguno que por desgracia ya no está, nos recibieron en el mejor escondite de Malasaña (la oficina de Innercia) una representación de los veteranos Alberto & Garcia, que están presentando su trabajo Barro. El nuevo álbum contiene trece canciones de pop artesano cubiertas de sentimiento, de liberación y de cierta felicidad contenida. Les esperan un porrón de fechas en salas desde febrero a abril de este nuevo año que entra (y habrá más), pero antes pudimos charlar un poquito con Manu “el Nolas” y Alberto del disco, del pop, del folk y de cómo revolcarnos con gusto.

¿Cómo van las vibras de este sexto disco de estudio?

Todo va bien, nos da la sensación de que lo hemos publicado hace un año. Estamos contentos, orgullosos, en el buen sentido, por haber conseguido sacar un disco más, y ahora disfrutando el momento de esos primeros conciertos que hemos tenido entre octubre y noviembre, de compartir esas canciones con la gente.

Leíamos en algunos medios que con La herida (2023) finalizaba una etapa. ¿Qué supondrá para vosotros esta nueva?

En realidad este disco es bastante continuista con todo lo que veníamos haciendo. Es cierto que con La herida decidimos, después de muchos conciertos, hacer un cierre, grabando una versión de la

canción con Kevin Johansen. Eso fue un punto y seguido de lo que había sido ese disco, y así poder abrir camino a Barro. La primera parte de este álbum la grabamos en mitad de los conciertos del anterior, por lo que no es que fuésemos a hacer cosas muy diferentes más allá de una evolución natural. Hacemos lo mismo... ¡Pero mejor!

Barro se graba en unos seis o siete meses. ¿El concepto nace o se hace? Desde nuestro lugar, intentamos hacer fuerza en la dirección contraria, es decir, abogando por la pausa, por la cocina a fuego lento, y en cuidar lo máximo posible lo que tenemos entre manos. Lo hacemos así por la gente pero también por nosotros mismos. Queremos hacer algo que nos haga tilín y no nos dedicaríamos a ello de no ser así. Los procesos son largos, ilusionantes, pesados también, y procuramos disfrutar mucho de todas las etapas: los ensayos previos a la grabación, la grabación misma, la mezcla, la edición (el diseño), y el momento de hablar del disco con medios como el vuestro. El objetivo es dar al disco una vida larga, de al menos dos años, que tampoco es que sea una cosa loca, pero es que ahora parece que los discos tienen quince días de vida. Nosotros no podemos con eso, queremos hacerlo de otra forma, y quien quiera sumarse, por supuesto, es más que bienvenido.

De hecho, a pesar de los adelantos (tres), cuando el disco sale lo hace con

diez canciones. Es casi como el disco entero que sacan otros. Somos conscientes del momento que vivimos, y quizás en nuestra posición sería una temeridad lanzar el disco sin ningún adelanto. Pero este modelo de industria tiene también sus cosas buenas, y es que con los adelantos permites poner el foco en una pieza del puzzle que quizás pasaría más desapercibida de sacarla con el resto. Es un disco largo, tiene mucha miga.

Nos encanta Tonada del bosque. ¿Cómo llegáis a Guada?

Todas las colaboraciones que tenemos parten siempre de una admiración profesional y después también de una relación personal. Con Guada llevamos varios años de conocernos, y ocurre que siempre nos encontramos en sitios pintorescos y eso es algo bonito. Fuimos una vez a tocar a Santiago de Chile con el disco anterior y nos escribió diciendo que no se podía creer que estuviésemos allí, luego nos invitó a un concierto suyo... La relación personal va aumentando y, al final, llega un momento en el que piensas que hay que meterla en un siguiente disco para que cante con nosotros. Somos unos suertudos porque en todos estos casos nos suelen decir que sí, nos sentimos muy halagados y muy felices de que estén.

Y Toni Brunet tenía que ser el pusiese su firma en la producción de nuevo. Llevamos ya unos años trabajando con él y

ya hay cosas con respecto a su trabajo que tenemos interiorizadas. Es una gozada porque tiene una cabeza diferente, nosotros llevamos mucho tiempo tocando juntos y es difícil que alguien desde fuera entienda lo que queremos hacer. Él es capaz, dándole forma con mucha calidad.

Habéis pasado por diferentes estudios para dar forma al disco, además, muy al estilo del disco de Quique González. La respuesta sencilla es que Quique se vino al estudio en el que estábamos grabando, y aprovechó para quedarse luego y grabar su canción junto a Gorka Urbizu. Era un tema de cuadrar agendas. Llevamos bastante tiempo grabando en ese estudio residencia (Gaua de Fruiz), ahí es donde hacemos el grueso del disco, aunque es cierto que por regla general vamos a donde Toni nos diga. Él es el que decide, teniendo en cuenta el presupuesto y el tiempo, dónde grabar en función del resultado que buscamos.

El álbum contiene incluso pasodobles y una canción que nos ha llamado mucho la atención: Champán. Pues habla de esos momentos en los que estás tan jodido, derrotado, que decides abrir una botella de champán como para celebrar la desdicha. Es también un paralelismo de cómo estamos nosotros con respecto al oficio, de los años que uno lleva en algo, que podría extrapolarse a las relaciones más longevas y que, en cambio, sigues sintiendo que son nuevas.

Ya llevamos todo este tiempo aquí y parecemos nuevos. Musicalmente tiene que ver con una etapa de escuchar mucho a Richard Hawley y este rollo crooner de la música anglosajona.

Desde fuera, el disco parece hecho para celebrar desde la nostalgia, incluso las cosas que normalmente no se celebran. Nosotros somos muy de celebrar primero, y ya luego buscamos el motivo (risas). Hay algo muy de la gente del norte, asturianos, gallegos, que se nos presupone una tristeza que no es tal. De hecho es de los lugares en los que hay mejores fiestas, solo tienes que ir en verano para verlo. Pero en el resto de situaciones vitales, trasladamos ese espíritu de resistencia, de celebrar. El disco también tiene un punto de evidenciar situaciones que no son agradables, que también están ahí y no pasa nada porque estén. Las situaciones tienen muchas caras, es lo normal, pero quizás no se muestra tanto esa normalidad, esas cosas que al final nos pasan a todos. Es un “no sé si reír o llorar”, siempre hacia el lado positivo. Los perros de la portada son vuestros. Y los diseños los hacemos nosotros mismos, buscando un imaginario que acompañara el espíritu de las canciones. Nos parecía que el perro, del que aparece su figura en varias canciones, recogía ese espíritu del disco. Son nuestros perros, a los que amamos y a los que queríamos homenajear. ¡Y son más guapos!

En Un disco al día, Fernando Neira os incluye en su lista de anónimos ilustres del rock en español, con mucho pesar. Es algo relativo y delicado, necesitaríamos tres horas de charla para aclarar esto y quizás no llegaríamos a un punto de clarificación. Una semana después de la salida del disco de Rosalía circulaba un artículo que se esforzaba en explicar quién es Björk. Por un lado no pasa nada, hay más gente en el mundo que no la conoce hoy con respecto a los que sí, pero creo que al final lo importante es siempre hacer tu camino, hacerlo sostenible. Esto de las historias de éxito, sobre todo desde que existen las redes sociales, no están haciendo ningún bien a nadie. Hay más de barro que de lucecitas, tanto en la vida como en nuestra profesión (de hecho muchísimo más). No entramos a valorar si somos anónimos, o banda de culto... Como decía Kevin Johansen, somos artistas de oculto (risas). Entendemos lo que dice Fernando, cuando algo te gusta mucho te gustaría que lo conociese todo el mundo para compartirlo, para hablar de ello. Pasa con las películas o con los libros. Si dejásemos de hacer música no pasaría nada, incluso si dejase de hacerla Rosalía. El mundo seguiría igual de “bonito”.

En febrero volvéis a las salas. Habrá salas y algún festival, deseando ya en 2027 retomar la aventura al otro lado del Atlántico. Iremos poco a poco, unas veces pescando y otras veces más de cara.

Un viaje con

No es sencillo analizar la figura de una personalidad clave, siempre presente en la sala de máquinas del mundo de la música, como Miguel Marcos El fundador de interesantes proyectos artísticos como Le Voyeur y el más reciente Nueva Tragedia, es también director del Área de Creación Musical y Narrativas Sonoras en la prestigiosa Escuela de Escritores. Ha participado en decenas de discos, ha compuesto bandas sonoras para todo tipo de formatos (desde cine hasta podcast) y obviamente también escribe, firmando el cancionero Muerde aquel verso para celebrar diez años construyendo letras y costeando la contracultura. El artista, confirmado ya como multidisciplinar, se viene a las páginas de la Sold Out con este Viaje a la canción perfecta, una necesaria obra de divulgación de la que destacamos, en primer lugar, el portadón de Mabel Esteban. Decimos divulgación aunque es mucho más y, de hecho, la propia editorial Liburuak lo define como una bitácora, una guía creativa y un homenaje a la música como forma de vida Como gancho inicial es una alegría, por no llamarlo lujo absoluto, contar con un prólogo escrito por Guille Galván hablando sobre la IA y el poder de las canciones, otro gran aliciente para ponerse a pasar y pasar páginas con toda la concentración e interés posible La introducción es otra delicia aludiendo a los clásicos del rock nacional e internacional en sus diferentes contextos sociopolíticos y costumbristas,

hacia la canción perfecta.

aproximando Miguel Marcos esta cuestión a su propia biografía, desde donde empieza a abrir el cajón de anécdotas y experiencias (tanto artísticas como docentes) que sobrevolarán este libro hasta sus últimas páginas. Los conceptos ritmo, armonía, melodía y letra aparecen por primera vez, y se irán desarrollando sin prestar atención a géneros ni estilos ni épocas. La única premisa es hablar de las canciones que al autor le enseñaron a enseñar. Esto le lleva incluso a incluir un epílogo a modo de práctica con 500 ejercicios que sirven de mapa creativo para aquellos que emprenden ese camino, ese viaje hacia la canción perfecta. No te asustes, no es una lectura compleja ni necesitas tener conocimientos previos de armonía, solfeo o composición. Si te gusta e interesa el mundo de la canción popular, este es tu libro, y punto. Este viaje tendrá paradas imprescindibles en un encuentro con las falsas musas, en una coda con el gran Javier Krahe, en las melodías creativas, en la democratización del estribillo o en las técnicas narrativas de la canción pop, entre otras temáticas con muchísima miga, citando a grandes artistas de todos los colores como David Byrne, Lou Reed, Iggy pop, Abraham Boba, Sandra Delaporte, Talking Heads, Iván Ferreiro, Tom Waits, Christina Rosenvinge, Michael Jackson o John Lennon En estos y muchos más se apoya Miguel Marcos para hilar una redacción fluida, amena e ideal para quienes no podemos evitar anotar comentarios al margen y poner mini post-its para volver a determinadas líneas y temas una y otra vez En definitiva, nos resulta muy interesante este libro del que solo hemos leído maravillas, y que te espera en la librería del barrio

MOURN

letra ligada

La primera vez que hablamos con las músicas de Mourn se convirtieron, para quienes hacemos Sold Out, en un absoluto descubrimiento que nos llevó sin piedad a engancharnos como locos a The Avoider, su disco de aquel momento. Las chicas trotamundos que han conquistado diferentes puntos del planeta desde muy jóvenes acaban de publicar Letra ligada, un trabajo íntegramente en español que no escatima en luminosidad y en cuyas canciones se combina a la perfección lo fantástico con lo cotidiano, el ensueño con la realidad del día a día. Volvimos a compartir café con Carla y Jazz, esta vez en La Púa, en pleno Barrio de Arganzuela, para comentar en primera persona las sensaciones del disco y las fechas importantes que les esperan en 2026.

Empieza una nueva etapa, marcada por más cosas que el idioma. C: lo más relevante es que tenemos muchas ganas ya de subirnos a los escenarios, de llevar nuestro disco a las tablas, porque hay un cambio de energías importante. Hemos ido tocando los adelantos y somos conscientes de que hay otra energía. Por eso tenemos ganas de vivir eso ya con la mayoría de las canciones del disco en el setlist. También hemos estado en Francia y allí, Uri (nuestro batería) de golpe ha hecho coros, y todas las cosas se están dando como para que pensemos un poco más el directo, que no sea todo tan improvisado. Tengo ganas de ver cómo la gente va escuchando y adoptando estas canciones a su manera.

Os morís por ver las reacciones hacia afuera, pero da la sensación de que necesitáis ver las vuestras también.

J: cuando empezamos a hacer los temas ya estábamos sintiendo algo diferente. Grabamos el disco en abril, en verano hemos seguido haciendo retoques y, por tanto, hemos tenido unos meses para

digerirlo. Siempre aparece esa fase de nervios, del qué va a pasar, pero esta vez, al menos para mí estos nervios han cambiado muy rápido. Lo que tenía previo a la salida del disco eran ganas.

En The Avoider veníais de la rabia hacia un momento más reflexivo. Quizás ahora vais desde la reflexión hacia a la liberación, hacia el alivio, hacia la luz.

J: la producción ha influido mucho en esto. Cuando grabamos el primer single, en un local de ensayo con Kenneth, el productor, la sensación era de qué a gusto estamos con él. No hay ninguna presión, él está súper abierto, acepta todas nuestras propuestas como buenas y les añade valor. C: en general, muchos aspectos del disco han ido dirigidos a buscar esa luz que comentas. Se ve en detalles en las guitarras, en las letras, en la energía de la que hablamos. En la producción hemos querido trabajar con Kenneth Ishak porque nos daba esa paz.

J: nos daba el espacio para hacer los retoques, los arreglos. Siempre hemos ido

tarde en eso, con el tiempo contado para grabarlo todo hasta el resultado final. Con él teníamos una semana entera en el estudio para hacer todo lo que pudiéramos, hasta donde llegáramos, sin la presión de no llegar. Teníamos más espacio para hacer arreglos, mirar segundas voces y pensarlo más todo en general.

C: además, en el estudio siempre hemos sido pocas personas, pero al haber grabado esta vez en Casa Linda, que es el pequeño estudio de Cala Vento, de golpe ha habido momentos en los que necesitábamos privacidad y, de golpe, se iban el ingeniero y el productor para convertir aquello casi en un ensayo en el que poder hablar de una forma más íntima de cómo mejorar lo que hay, de probar cosas, de grabar pruebas... Hemos podido jugar un poco con todas las herramientas que nos brindaban.

Casa Linda es como jugar en casa, pero ¿cómo llegáis a Kenneth?

J: lo conocimos en un concierto suyo en Sant Feliu, cuando estábamos grabando otras cosas. Me flipó su concierto, sus canciones, y desde ese momento seguimos en contacto. Escuchamos discos que él había producido, además de sus propias canciones y, al mismo tiempo, me iba enviando material de diferentes artistas. Yo pensaba que me encantaría hacer cosas como las que iba escuchando, y qué mejor que contar con él para conseguirlo.

Letra ligada es como un diario, es decir, habláis de lo que os pasa, en presente.

J: cuando piensas en hacer una canción, en qué quieres transmitir, te das cuenta de que no tienes ningún discurso que ofrecer a nadie y que lo que puedes contar al final es tu día a día, cómo te sientes... A mí me ayuda a ordenar un poco la mente, y creo que es genial contarlo, sin pretensiones. Es un día en tu vida que podría ser como el de cualquier persona que te cruzas por ahí.

En vuestro sello, que quizás sea casualidad, es una temática común.

C: creo que siempre desde muy pequeñas lo hemos hecho así, y ahora el hecho de componer en castellano hace que lleguemos de una forma más directa. Siempre hemos hablado de lo que nos pasa, de lo que hablaríamos con una amiga.

J: Alegre y jovial fue la primera canción que compusimos en castellano.

C: recuerdo que Jazz tenía un riff, el del principio, y dijo que se estaba planteando ponerle letra. Y nos envió la grabación y dijo: “me he animado con el castellano”.

J: la compuse en mi cuarto (vivía con mi abuela por entonces) y les envié el estribillo como esperando conocer qué pensaban. Todos dijeron “¡buah, cómo mola!” Y entonces me propuse acabarla.

Aquí se abre un nuevo universo.

J: ahí nos dijimos: si hay una en castellano y nos gusta, podemos hacer más.

C: fuimos con todo con esta idea.

El concepto letra ligada quizás tenga que ver con esto entonces.

C: de todos los títulos, este era el que más nos molaba. No tenía que ser necesariamente la canción que más nos gustaba, pero como título es muy guay.

J: tuvimos que elegir entre este título y el de otra canción que finalmente se quedó fuera del disco porque queremos trabajar un poco más en ella. Le falta cocción.

C: creo que hasta ahora que hemos empezado a hacer promo no me había parado a pensar mucho en su significado más allá de lo que habla en su canción. Este título me hace pensar en que, desde que empezamos con Mourn, siempre hemos escrito las canciones a mano, con bolígrafo, con sus tachones.

J: en lugar de escribirlas en una nota en el móvil nos hacemos nuestras libretas. Cada disco tiene la suya, y en ellas subrayamos, tachamos, y así es como terminamos de organizar. Nos da muchísimo gusto cuando la carpeta está llena.

C: añado esta fumada mía de ahora mismo: todos los temas del disco van como muy together.

El álbum se cierra con imágenes, con fotografías en las que toma parte Carla. C: siempre tengo que pedirle ayuda a alguien porque, obviamente, salgo en las fotos, y cuento para ello con Toni.

J: Carla le dirige, haciéndole ver lo que queremos, trabajando la luz y supervisándolo todo. Él se encarga de encuadrar y terminar el proceso. Es un trabajo en equipo.

C: la foto de portada salió al aviso de “¡quedan dos fotos!”. Le pedí a Toni que hiciese un par flotando, y así se quedó.

Hablemos de la canción más despojada de detalle: Burriac. J: habla de caminar por la montaña de camino al Castillo de Burriac, que está en

nuestra comarca. Es de la época de los piratas (año 1017) y está muy bien conservado dentro de lo que cabe. Esta canción habla del camino, de reflexionar, del contacto con la naturaleza. Esta hecha con el groove de la sencillez, de ir tú de paseo contigo misma y tus pensamientos.

El cierre del disco, por cierto, es perfecto con Verdura y sentimientos. J: esta canción es más personal. Habla de la madrastra que tuvimos Leia y yo entre los 7 y los 17 años. La vida nos separó, nos llevó por caminos distintos y, aunque ella se intentó quedar un poco por el importante vínculo que habíamos creado, se terminó yendo a vivir a otro pueblo, tuvo sus hijas y ya no volvimos a tener ese contacto. Tenemos un muy buen recuerdo, me cuidaba mucho, y ya más mayor pensé que debía escribirle una canción. No sabía cómo hacerlo pero me aventuré y, en un momento dado, nos la encontramos, le informamos de esto, la escuchó en directo y fue algo muy emocionante para las tres. Nos pusimos al día de estos últimos diez años por fin.

En 2026 os espera la Razz 3 y una señora Riviera junto a Viva Belgrado.

C: qué nervios, encima ellos despiden el disco con el que llevan girando tres años.

J: estaremos el 5 de febrero en Valencia, el NEU en Girona... Serán bolos disfrutones. C: a La Riviera vamos sin presión porque no es nuestro bolo. ¡Yo quiero verles a ellos!

LAS RESEÑITAS

La Navidad mola, y más si el festival de invierno INVERFEST vuelve un diciembre más a nuestras vidas para llenar de música las noches madrileñas, zaragozanas y bilbaínas (y guechotarras). El cartel de esta edición es una lección de cómo deben combinarse a la perfección artistas ultra reconocidos como O’Funk’illo, Ariel Rot, Ana Curra, Ismael Serrano o La Habitación Roja con nuevos valores que buscan su año dorado como Drugos, jordana B, Éxtasis, Niños Bravos o Pipiolas. Si a esto le añades clásicos del festival como Quique González, Valeria Castro o La Bien Querida y tendencias como Carlos Ares, Sexy Zebras, Victorias o Carmen 113, pues te queda un eventazo digno de ver. La rueda de prensa en en su casa, el Teatro Circo Price, entremezcló artistas, promotores y medios especializados en torno a una organización que puede sacar pecho por seguir haciendo las cosas a un nivel tan alto tras tantos años marcando el ritmo de la programación musical invernal. En lo puramente artístico, nos lo gozamos con los ratitos en acústico de María Peláe y Zenet ante un respetado silencio que ojalá se traslade a todas las salas que albergarán estos shows. Esta edición número 12 contará con 170 actuaciones y el primero en abrir la lata será la epicidad, el humor y la música de Destripando la Historia el 3 de enero en el Movistar Arena. Si tienes pensado hacerte con tus entradas para alguno de estos bolazos, debes saber que ya se han superado las 110.000 vendidas, y que nueve de esos conciertos ya cuelgan el cartel de sold out. Como dato curioso, en esta edición se estrenan la Sala Villanos y Live Las Ventas y ya se han anunciado dos fechas para 2027: una de Mikel Erentxun y otra de Sidecars. En la foto, por cierto, charlan los directores artísticos de INVERFEST, Alex Graneri y Pablo Rodríguez, junto a la directora artística de Circo Price, Aránzazu Riosalido.

“Para qué vale escribirte mil canciones si ninguna te llega.”
La Fortune, Man Ray (1938) Mil canciones, Doplers (2024)

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