219 FEBRERO 2026























entre el cine, la intimidad y la alta costura
Hubo un tiempo en el que el nombre de Robert Pattinson era sinónimo de histeria colectiva, alfombras rojas desbordadas y un fenómeno juvenil difícil de dimensionar. Sin embargo, con el paso de los años, el actor británico ha construido algo mucho más complejo y fascinante: una carrera guiada por el riesgo, la introspección y una constante reinvención que hoy lo posiciona como uno de los intérpretes más interesantes de su generación.
De Londres al reflector internacional
Nacido el 13 de mayo de 1986 en Londres, Robert Douglas Thomas Pattinson creció lejos de los reflectores, en una familia que alentó su curiosidad artística. Antes de pensar en Hollywood, el joven Pattinson exploró la música —tocando piano y guitarra— y el teatro amateur, disciplina que terminaría siendo clave para su formación actoral.
Sus primeros pasos en el cine llegaron con pequeños papeles a inicios de los años 2000, pero fue en 2005 cuando su rostro comenzó a llamar la atención del público al interpretar a Cedric Diggory en Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Aquel papel, breve pero significativo, abrió la puerta a una oportunidad que cambiaría su vida para siempre.
El fenómeno global llamado
Crepúsculo
En 2008, Pattinson fue elegido para encarnar a Edward Cullen en Crepúsculo, la adaptación cinematográfica de la saga literaria de Stephenie Meyer. El impacto fue inmediato: la franquicia se convirtió en un éxito mundial y transformó al actor en una figura omnipresente en la cultura pop.
Durante cuatro años, Pattinson fue el rostro de una generación, acumulando premios de popularidad, portadas de revistas y un nivel de exposición poco común. Sin embargo, lejos de acomodarse en el éxito, el actor comenzó a trazar silenciosamente un plan para romper con la etiqueta de ídolo adolescente.
La huida hacia el cine de autor
Tras despedirse de Twilight, Pattinson tomó decisiones que sorprendieron a la industria. Eligió proyectos pequeños, personajes incómodos y directores con una visión autoral marcada. Películas como Cosmopolis, The Rover y Good Time mostraron a un actor dispuesto a incomodar y a explorar los rincones más oscuros de la psicología humana.
Su trabajo en The Lighthouse consolidó esta transformación. La crítica celebró su intensidad, su capacidad de riesgo y la manera en que se despojó por completo de cualquier vestigio de su pasado comercial. Pattinson ya no buscaba agradar; buscaba decir algo.
El regreso a los grandes estudios, bajo sus propias reglas
En 2022, el actor sorprendió nuevamente al aceptar el papel de Bruce Wayne
en The Batman. Lejos de una interpretación clásica, ofreció una versión vulnerable, atormentada y profundamente humana del superhéroe. El resultado fue un éxito tanto comercial como crítico, demostrando que Pattinson podía liderar una superproducción sin sacrificar profundidad artística.
En años recientes, su agenda ha sido igual de ambiciosa. Protagonizó Mickey 17, dirigida por Bong Joon-ho, y participó en dramas psicológicos y proyectos de alto perfil que confirman su versatilidad. Con nuevas producciones programadas para 2026 y el inicio de The Batman Part II en el horizonte, su presente creativo es tan sólido como su futuro.
Premios, reconocimiento y respeto
Aunque no ha construido su carrera a partir de trofeos, Pattinson ha recibido múltiples nominaciones y reconocimientos por su trabajo, especialmente en el circuito independiente. Más allá de los galardones, el verdadero premio ha sido el respeto de la crítica y de cineastas que hoy lo consideran un actor de confianza para proyectos complejos y desafiantes.
Vida personal: discreción como bandera
A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Robert Pattinson ha aprendido a blindar su vida privada. Desde 2018 mantiene una relación con la modelo y cantante Suki Waterhouse, con quien en 2024 dio la bienvenida a su primera hija. Lejos del ruido mediático, el actor ha encontrado un equilibrio entre su carrera y una vida familiar que protege con absoluta reserva.
Un ícono de estilo en París
Esa dualidad entre misterio y presencia pública también se refleja en su relación con la moda. El 21 de enero de 2026, Pattinson fue uno de los invitados más fotografiados del desfile Dior Homme Otoño/Invierno 2026-2027, celebrado durante la Semana de la Moda de París.
Sentado en primera fila, el actor confirmó una vez más su estatus como referente de estilo masculino contemporáneo. Su cercanía con la maison francesa y su capacidad para encarnar una elegancia relajada, moderna y sin artificios lo han convertido en uno de los rostros más atractivos del diálogo entre cine y alta costura.
La madurez de una estrella atípica
Hoy, Robert Pattinson no necesita escapar de su pasado ni justificar sus decisiones. Ha logrado algo poco común: transformar la fama temprana en una plataforma para el crecimiento artístico. Actor, icono cultural y figura habitual en los grandes eventos internacionales, su carrera es un recordatorio de que reinventarse no es huir, sino evolucionar.
A sus casi 40 años, Pattinson se encuentra en un punto privilegiado: libre, respetado y con la capacidad de elegir historias que lo reten. Y quizá ahí radique su mayor logro: haber convertido la incertidumbre en su mejor aliada.
alentino, el último de los grandes diseñadores de la moda, falleció en Roma a los 93 años tras una larga carrera que le convirtió en el gran maestro de la elegancia y en todo un referente para varias generaciones de diseñadores. Desde que empezó a estudiar moda con tan solo 14 años hasta que se retiró en 2007, la carrera de Valentino Garavani (1932-2025) estuvo jalonada de grandes momentos que forman parte de la historia del diseño.
-- A los 14 años ingresa en la Escuela de Arte del Figurín, de Milán.
-- Con 17 años se traslada a París, donde completa su formación y donde consiguió una beca de la Cámara Sindical de la Alta Costura Parisina que le permitió trabajar como figurinista en los talleres de uno de los cinco grandes de la Alta Costura de entonces, Jean Desses, antes de establecerse con Guy Laroche.
-- En 1959 regresa a Italia y abre su primer taller en Via Condotti, una de las calles más exclusivas de la ciudad.
-- Ese mismo año presenta su primera colección, llamada ‘Ibis’. Exuberante y lujosa, deslumbró a la sociedad romana.
-- En 1960 funda la Maison Valentino de la mano de Giancarlo Giacometti, un estudiante de arquitectura que conoció ese mismo año y que se convirtió en su compañero sentimental y socio durante décadas. Él se encargó de hecho de la parte empresarial, permitiendo al modisto concentrarse exclusivamente en el diseño.


-- El gran salto internacional llegó en 1962, al debutar con su colección de alta costura en la Sala Bianca del Palacio Pitti de Florencia.
-- En 1968 lanzó su ‘Colección Blanca’, una arriesgada apuesta en la que las modelos llevaban sólo prendas de color blanco y crema, y que fue vista como un gesto de elegancia radical.
-- También en 1968 logró uno de los hitos de su carrera cuando Jacqueline Kennedy le pidió que diseñara su vestido de novia para su matrimonio con el magnate griego Aristóteles Onassis. Jackie se convirtió en un referente de estilo y el traje tuvo tanto éxito que Valentino recibió sesenta pedidos para hacer réplicas idénticas de ese diseño delicado, de cuello alto, con tiras bordadas en el cuerpo y falda plisada.
-- En mayo abre su primera tienda en París, en el número 42 de la avenue Montaigne. Le seguirían establecimientos en Milán (1969), Nueva York (1970), Londres (1974) o Tokio (1976).
-- Durante los años 60 y 70, Valentino se convirtió en el diseñador favorito de la jet set internacional. Entre sus clientas estaban Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Sophia Loren, Jane Fonda, Grace Kelly o Farah Diba (la emperatriz de Irán).
-- Fue también por entonces cuando el diseñador se enamoró del color que llegaría a conocerse como ‘rojo Valentino’, y del que reconoció que se prendó durante una sesión de ópera en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
-- En 1975 celebra su primer desfile en París, una colección prêt-à-porter que se vio en el Hotel George V.
-- Tres años después, en 1978, lanza su primer perfume, ‘Valentino’, en un espectacular evento en el Théâtre des Champs-Élysées, con música de Tchaikovsky, un ballet de Roland Petit y la actuación de Mikhail Baryshnikov.
-- En los años ochenta amplió su firma, y se convirtió en el primer estilista que se atrevió a lanzar una línea de ropa vaquera. Posteriormente también añadió a sus colecciones de ropa de hombre y mujer, complementos como zapatos y corbatas, perfumes e incluso azulejos.
-- Jessica Lange luce un vestido de Valentino, en verde agua, cuajado de lentejuelas, para recoger en 1983 su segundo Óscar, a mejor actriz secundaria, por ‘Tootsie’.
-- En 1986 recibe el título de Cavaliere di Gran Croce.
-- El 30 aniversario de la Maison llega en 1991, con dos grandes exposiciones en los Museos Capitolinos y en la Academia Valentino, en Roma: ‘Valentino Trent’Anni di magia’, que llegarían en 1992 a Nueva York.
-- Ese mismo año, la gran Sophia Loren se había decantado por un Valentino negro, lleno de encaje, para recibir su Óscar honorífico.
-- En 1996 recibe el título de Cavaliere del Lavoro y en 2006 la Legión de Honor de Francia.
-- Uno de los diseños más recordados de Valentino es el vestido negro con ribetes blancos que lució Julia Roberts en la ceremonia de los Óscar de 2001, edición en la que ganó su Óscar a mejor actriz por ‘Erin Brockovich’. Un ejemplo de la delicadeza de sus trabajos, con una cola de tul negro que se abría dejando ver más rayas blancas.
-- En 2007 celebra el 45 aniversario de su marca en el Museo del Ara pacis de Roma, donde se exhiben más de 350 de sus creaciones.
-- Y en septiembre anuncia su retirada tras casi cinco décadas de carrera.
-- Su último desfile de alta costura se celebró en París en enero de 2008, y concluyó con un pase de modelos vestidas de rojo, su color fetiche. Entre las asistentes estaban Naomi Campbell, Claudia Schiffer, Anne Hathaway, Uma Thurman o Gwyneth Paltrow.
-- En 2006, el diseñador hizo también un cameo en la película ‘El diablo se viste de Prada’ (‘The Devil Wears Prada’).
-- En 2009 se estrenó ‘The Last Emperor’, un documental dirigido por Matt Tyrnauer, que ofrecía una mirada íntima de los últimos años del diseñador, atendiendo tanto al proceso creativo como a la relación con Giammetti.

Hay actores que construyen su carrera a partir del ruido y la exposición constante; otros, como Tom Hiddleston, lo hacen desde la precisión, el talento y una sofisticación que no necesita alzar la voz. A lo largo de más de dos décadas, el intérprete británico ha logrado algo poco común: transitar con naturalidad entre el teatro clásico, las grandes franquicias cinematográficas, la televisión de prestigio y, más recientemente, el universo de la moda internacional.
Un inicio marcado por la disciplina y el teatro
Nacido en Londres en 1981, Tom Hiddleston creció en un entorno donde el arte y la educación ocupaban un lugar central. Su formación académica es tan sólida como su carrera actoral: estudió en Eton College y posteriormente se especializó en literatura clásica en la Universidad de Cambridge, donde descubrió su verdadera vocación al participar en montajes teatrales estudiantiles. Aquella etapa fue decisiva, pues no solo confirmó su amor por la actuación, sino que lo condujo a ingresar a la Royal Academy of Dramatic Art (RADA), una de las instituciones más prestigiosas del mundo.
El teatro fue su primer gran escenario. Antes de convertirse en una figura reconocida a nivel global, Hiddleston se curtió en tablas interpretando a Shakespeare, Chéjov y otros clásicos, desarrollando una técnica depurada que más tarde se convertiría en una de sus mayores fortalezas.
El salto a la fama y el fenómeno Loki
Aunque participó en cine independiente y producciones televisivas británicas, el punto de inflexión llegó en 2011, cuando fue elegido para interpretar a Loki en Thor. Lo que inicialmente parecía un papel secundario terminó convirtiéndose en uno de los personajes más complejos y carismáticos del Universo Cinematográfico Marvel.
Con Loki, Hiddleston demostró que incluso dentro del cine comercial había espacio para la ambigüedad emocional, la ironía y la profundidad psicológica. Su interpretación evolucionó a lo largo de múltiples películas hasta consolidarse como uno de los villanos —y antihéroes— más memorables de la saga, un logro que lo catapultó a la fama mundial sin encasillarlo.
Premios, prestigio y respeto de la industria
A lo largo de su carrera, Tom Hiddleston ha acumulado premios y nominaciones que reflejan su versatilidad. Desde galardones teatrales como el Olivier Award, hasta reconocimientos internacionales en cine y televisión, su trayectoria ha sido celebrada tanto por la crítica especializada como por el público.
Más allá de los trofeos, lo que distingue a Hiddleston es el respeto que genera dentro de la industria: directores, productores y colegas coinciden en destacar su ética de trabajo, su preparación intelectual y su compromiso absoluto con cada personaje.
Vida personal: discreción y equilibrio
En una era dominada por la sobreexposición, Hiddleston ha optado por mantener su vida privada lejos del escándalo. Su relación con la actriz Zawe Ashton ha sido manejada con discreción, incluso después de convertirse en padres. Esta decisión ha reforzado su imagen como una figura elegante y centrada, más interesada en el trabajo que en el ruido mediático.
Además, su participación en causas humanitarias, particularmente como embajador de UNICEF, revela una faceta comprometida que va más allá del entretenimiento.
El presente: nuevos proyectos y presencia cultural
En los últimos años, Hiddleston ha continuado explorando nuevos formatos. Su participación en proyectos cinematográficos de corte dramático, así como su trabajo como narrador en documentales de naturaleza, demuestra su interés por diversificar su voz artística. Lejos de repetir fórmulas, el actor parece más enfocado que nunca en proyectos que le permitan crecer y desafiarse.
Una carrera construida con inteligencia
Tom Hiddleston no es solo un actor exitoso; es un intérprete que ha sabido construir una carrera sólida, coherente y en constante evolución. Entre el teatro, el cine, la televisión y ahora la moda, su trayectoria es un recordatorio de que el talento, cuando se combina con disciplina y elegancia, puede trascender tendencias y generaciones.
Hoy, Hiddleston representa una figura poco común en el espectáculo contemporáneo: la de un artista completo que no necesita reinventarse constantemente porque nunca ha dejado de ser fiel a su esencia.

Poder, estilo y amor a prueba de Hollywood
En una industria donde las relaciones suelen ser fugaces y mediáticas, Rosie Huntington-Whiteley y Jason Statham han logrado algo poco común: construir una historia sólida, elegante y duradera sin necesidad de escándalos ni excesos de exposición. Con más de una década juntos, la modelo y empresaria británica y el actor de acción más reconocido de su generación se han convertido en una auténtica pareja de oro, capaz de dominar tanto el cine como la moda… y la vida familiar.
Dos caminos distintos, un mismo impacto
Rosie Huntington-Whiteley nació en Plymouth, Inglaterra, y desde muy joven dejó claro que su destino estaba ligado al mundo creativo. Su carrera como modelo despegó rápidamente gracias a su imagen sofisticada y natural, lo que la llevó a desfilar para casas de moda de prestigio internacional y a convertirse en uno de los rostros más reconocibles de Victoria’s Secret. Su presencia en campañas de firmas como Burberry y su constante aparición en portadas de revistas de moda la consolidaron como un ícono de estilo global.
Con el paso de los años, Rosie amplió su horizonte profesional más allá de las pasarelas. Incursionó en el cine con producciones de gran alcance como Transformers: Dark of the Moon y Mad Max: Fury Road, demostrando que su impacto no se limitaba al modelaje. Paralelamente, dio un giro empresarial al fundar Rose Inc., una marca de belleza que refleja su visión moderna, minimalista y consciente del lujo actual.
Jason Statham, por su parte, tiene una historia poco convencional. Antes de convertirse en estrella de Hollywood, fue atleta profesional y formó parte del equipo británico de clavados. Esa disciplina física y mental sería clave para su futuro. Tras una breve etapa como modelo, dio el salto al cine de la mano del director Guy Ritchie, destacando en películas que hoy son de culto. A partir de ahí, construyó una carrera imparable como protagonista de cintas de acción, encabezando franquicias exitosas y consolidando un sello propio: intensidad, carisma y escenas de riesgo que él mismo ejecuta.
Cuando el amor no necesita reflectores

Rosie y Jason se conocieron en 2009 y, desde entonces, su relación avanzó lejos del ruido mediático habitual. Aunque la diferencia de edad llamó la atención en su momento, el tiempo ha demostrado que la conexión entre ambos va mucho más allá de cualquier cifra. En 2016 anunciaron su compro-

miso, pero decidieron llevar su relación bajo sus propias reglas, sin prisas ni presiones externas.
La pareja formó una familia con la llegada de su primer hijo, Jack Oscar, en 2017, y años después ampliaron su hogar con el nacimiento de su hija Isabella James. Uno de los movimientos más significativos en su vida personal fue su decisión de dejar Los Ángeles y regresar a Londres, buscando un entorno más tranquilo y cercano para criar a sus hijos, lejos del ritmo intenso de Hollywood.
Reconocimiento
y consolidación
A lo largo de su trayectoria, Rosie ha sido reconocida como una de las modelos más influyentes de su generación, acumulando premios de moda y destacando constantemente en listas de estilo y poder femenino. Su transición a empresaria la posicionó como una figura clave dentro del nuevo lujo, donde la autenticidad y la identidad personal son esenciales.
Jason Statham, en tanto, se ha mantenido como uno de los actores mejor posicionados del cine de acción contemporáneo. Su constancia en la taquilla y su capacidad para reinventarse dentro del género le han permitido mantenerse vigente en una industria altamente competitiva, convirtiéndose en sinónimo de éxito comercial y disciplina profesional.
Glamour británico en la alfombra roja
A inicios de este año, la pareja volvió a acaparar titulares al asistir juntos a la premiere en Londres de Shelter, el más reciente thriller protagonizado por Statham. El evento, celebrado en el corazón de la capital británica, fue una muestra perfecta del equilibrio que ambos manejan entre vida privada y presencia pública. Rosie deslumbró con un look elegante y sobrio, fiel a su estética refinada, mientras Jason reafirmó su estatus como estrella cinematográfica con una imagen clásica y segura.
La aparición no solo celebró el estreno de la película, sino que confirmó el lugar que ambos ocupan dentro del panorama cultural actual: una pareja que no necesita exageraciones para brillar.
Más que una pareja, una alianza
Lo que hace especial a Rosie Huntington-Whiteley y Jason Statham no es únicamente su atractivo o éxito profesional, sino la forma en la que han construido una vida en común basada en el respeto, la estabilidad y la complicidad. Lejos de los estereotipos de Hollywood, su relación se ha convertido en un referente de equilibrio entre amor, trabajo y familia.
En cada alfombra roja, proyecto y aparición pública, demuestran que el verdadero lujo no siempre está en los reflectores, sino en la solidez de una historia bien construida. Y la suya, sin duda, continúa escribiéndose con fuerza, estilo y autenticidad.

Cuando pensamos en Hollywood, lo primero que viene a la mente son luces, cámaras, alfombras rojas y glamour. Sin embargo, la reali dad tras bastidores es muy distinta para muchas de sus estrellas más icónicas. Lejos de los reflectores, algunos actores y actrices llevan vidas sorprendentemente normales, dedicadas al bien estar personal, la familia y pasatiempos tan comunes como cocinar o pasear al perro.
En este artículo, te contamos cómo viven realmente cinco de las celebridades más relevantes del momento: Jennifer Lopez, Keanu Reeves, Chris Hemsworth, Jessica Chastain y Emma Watson. ¿Están todo el día rodeados de lujos? ¿Tienen ru tinas estrictas? ¿Qué hacen cuando no están ac tuando? Aquí te lo revelamos.
Keanu Reeves: el héroe humilde fuera de pantalla
Keanu es, sin duda, uno de los actores más enig máticos de la industria. A diferencia de muchos de sus colegas, el protagonista de John Wick evita a toda costa el estilo de vida ostentoso. Prefiere trasladarse en transporte público, dona millones de forma anónima y vive con notable sencillez.

En su tiempo libre, cultiva su amor por la poesía, colecciona motocicletas y participa activamente en labores filantrópicas, especialmente con niños en fermos. Para Keanu, la autenticidad y la humildad no son una pose: son su forma de vida. A pesar de su estatus de superestrella, sigue siendo uno de los actores más terrenales de Hollywood.
Emma Watson: de estrella infantil a empresaria y activista
La inolvidable Hermione Granger ha crecido, y su vida actual está muy lejos del universo má gico. Emma Watson decidió poner una pausa a su carrera actoral para enfocarse en proyectos educativos y sostenibles. Actualmente, cursa un doctorado en Oxford y lanzó una marca de ginebra ecológica llamada Renais, junto a su hermano.
Soltera y convencida de su estilo de vida independiente, Emma se ha declarado “self-partnered”, es decir, enfocada en sí misma y su desarrollo personal. Además de su faceta empresarial, continúa siendo una voz activa en el feminismo y la lucha por el medio ambiente, demostrando que su compromiso con las causas sociales es tan fuerte como su talento.
Chris Hemsworth: el superhéroe que eligió una vida tranquila
un entorno más natural y alejado del bullicio de Hollywood.
Fuera del set, es un apasionado del fitness y la vida saludable. Incluso creó su propia app de bienestar llamada Centr, que promueve entrenamientos, recetas y meditación. Para Chris, la salud física y mental no son negociables, y su rutina diaria gira en torno a mantener ese equilibrio entre cuerpo, mente y familia.

Jessica Chastain: serenidad, privacidad y amor por los animales
Reconocida por su talento actoral y su elegancia, Jessica Chastain elige una vida fuera del radar mediático. Casada con el empresario italiano Gian Luca Passi, es madre de dos hijos nacidos mediante gestación subrogada. La actriz ha optado por una vida casera en Nueva York, donde disfruta actividades simples como tocar el ukelele o pasear a su perro adoptado.

Jessica también ha hecho la transición hacia una alimentación basada en plantas y defiende activamente los derechos de los animales. Su rutina está marcada por momentos de introspección, conexión con la naturaleza y un firme deseo de mantenerse alejada de los focos cuando no está trabajando.
Jennifer Lopez: entre el fitness y la cocina en familia
Lejos del escenario y las coreografías explosivas, JLo lleva una rutina estructurada en torno a su salud física y emocional. Su día comienza con entrenamientos rigurosos que combinan cardio, pesas y, por supuesto, mucho baile. Es conocida por cuidar de manera estricta su alimentación: evita ciertos alimentos como el salmón y limita las frutas con alto contenido
Aunque su físico imponente y su papel como Thor lo hacen parecer un dios nórdico, Chris Hemsworth es un hombre de familia que prio riza la tranquilidad. Se mudó de Los Ángeles a su natal Australia para criar a sus tres hijos en


Pero lo que realmente sorprende es su pasión por la cocina. En casa, Jennifer disfruta preparar comidas junto a sus hijos gemelos, Emme y Max, en lo que describe como “momentos de conexión”.
Lejos de los sets, la diva del Bronx se convierte en madre y anfitriona, organizando cenas familiares donde predominan los sa-
Detrás de la fama, personas reales
Lejos del brillo del espectáculo, estas celebridades muestran un rostro más humano. Si bien siguen siendo figuras públicas de alto perfil, sus elecciones cotidianas revelan valores centrados en el bienestar, la familia, la sostenibilidad y el autoconocimiento.
Ya sea cocinando en casa, educando a sus hijos fuera del foco mediático o reinventándose como activistas y emprendedores, estas estrellas demuestran que el éxito no siempre se mide por el número de estrenos, sino por la forma en que eligen vivir cuando las cámaras se apagan.


En la industria del entretenimiento, el tránsito de estrella juvenil a actor o actriz consagrado suele ser una carrera cuesta arriba. Los reflectores que en su momento enfocaron su carisma adolescente, se vuelven más exigentes con el paso de los años. Sin embargo, estas figuras han logrado superar la barrera del estereotipo juvenil para consolidarse como intérpretes versátiles, maduros y respetados por la crítica.
Zendaya: más allá del brillo de Disney
La actriz estadounidense Zendaya comenzó su carrera en Disney Channel, con la serie Shake It Up, y rápidamente se convirtió en un ícono juve nil gracias a su talento, carisma y estilo. Pero su ambición artística la llevó a romper con esa ima gen inocente y adentrarse en terrenos narrativos mucho más complejos.
Su papel como Rue Bennett en la aclamada serie Euphoria (HBO) fue un punto de in flexión. Interpretando a una adolescente adic ta con severas crisis emocionales, Zendaya mostró una vulnerabilidad cruda y realista que le valió dos premios Emmy como Me jor Actriz en una Serie Dramática. Desde entonces, ha elegido cuidadosamente sus proyectos: participó en Malcolm & Marie, una película intimista y desafiante; y más recientemente, encabezó Challengers, diri gida por Luca Guadagnino, donde da vida a una entrenadora de tenis con un pasado turbio y una energía sexual dominante que rompe con todos los moldes de sus roles anteriores.
Jacob Elordi: de rompecorazones a actor de autor

El australiano Jacob Elordi se hizo famoso con su papel de Noah Flynn en la trilogía de “The Kissing Booth”, donde representaba al clá sico galán de preparatoria. Aunque esto le ganó millones de fans adolescentes, Elordi fue rápido en alejarse de ese molde.

a las cámaras. Pero el verdadero cambio llegó con su participación en “Élite”, donde interpretó a Lucrecia, un personaje manipulador, inteligente y emocionalmente herido que se convirtió en
A la par de su carrera actoral, Danna también impulsó su faceta musical con una imagen más empoderada y adulta, consolidándose como referente del pop latino actual. Sus álbumes más recientes, como K.O. y Childstar, muestran una evolución lírica y estética que refleja sus propias transiciones emocionales.
Con su papel como Nate Jacobs en Euphoria, el actor mostró un rango completamente distinto: un joven violento, controlador y emocionalmente frac turado. La serie le permitió jugar con las contradic ciones internas de su personaje y reveló una faceta mucho más oscura de su talento.
Danna Paola: de telenovelas infantiles a popstar
En el mundo hispano, Danna Paola representa uno de los casos más interesantes de evolución artística. Desde su debut como niña actriz en “María Belén” y su papel pro tagónico en “Amy, la niña de la mochila azul”, fue creciendo frente


Timothée Chalamet: sensibilidad masculina en clave de Oscar

Desde su revelación en “Call Me By Your Name”, Timothée Chalamet se posicionó como el favorito del cine indie con sensibilidad millennial. Sin embargo, antes de eso, su carrera se desarrollaba discretamente en series juveniles como Homeland o películas como Interstellar, donde interpretaba
Chalamet rompió con la idea del “galán convencional” y se convirtió en un nuevo tipo de símbolo: introspectivo, melancólico y emocionalmente profundo. Su elección de papeles, desde el tormentoso Henry V en The King hasta el icónico Paul Atreides en Dune, lo ha llevado a protagonizar megaproducciones sin renunciar a su esencia artística. Próximamente lo veremos en la esperada A Complete Unknown, donde interpretará a Bob Dylan, un reto biográfico que podría marcar un nuevo hito
de tributos a asesino despiadado
Tras interpretar al entrañable Peeta Mellark en la exitosa saga The Hunger Games, Josh Hutcherson parecía quedar encasillado como el “chico bueno” de Hollywood. Pero en años recientes, ha tomado decisiones que han reconfigurado su imagen pública.
Con su protagónico en Five Nights at Freddy’s, Hutcherson se introdujo en el cine de horror con gran éxito comercial. Pero fue en 2024 cuando sorprendió al mundo con su papel en The Beekeeper, un thriller en el que interpreta a un personaje frío, calculador y con una presencia física radicalmente diferente a sus papeles anteriores. La crítica celebró su transformación, destacando su compromiso con personajes más
Hutcherson está decidido a demostrar que es mucho más que una cara conocida por la nostalgia de una saga juvenil. Su participación en producciones independientes y su interés en roles con matices más adultos reafirman ese camino.

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Más allá de la alfombra roja y el glamour, su trayectoria es la de una mujer que apostó por el riesgo artístico, la transformación física y emocional, y una visión propia del éxito.
De Sudáfrica a la meca del cine
Nacida en 1975 en Benoni, Sudáfrica, Charlize Theron creció en una granja, lejos del mundo del espectáculo. Su primer sueño fue el ballet, disciplina que practicó con rigor hasta que una lesión en la adolescencia truncó su camino como bailarina profesional. Ese golpe inesperado terminó por abrirle otra puerta: la actuación.
Con apenas 18 años, Theron se trasladó a Estados Unidos con pocos recursos y una determinación inquebrantable. Durante sus primeros años enfrentó rechazos, trabajos temporales y audiciones fallidas, hasta que consiguió pequeños papeles en cine a mediados de los noventa. Su presencia física llamaba la atención, pero fue su intensidad interpretativa la que comenzó a distinguirla en proyectos como The Devil’s Advocate, donde compartió pantalla con Al Pacino y Keanu Reeves.

La actriz que eligió incomodar
El punto de quiebre llegó en 2003 con Monster. En una decisión que cambió para siempre la percepción sobre ella, Theron se alejó de cualquier ideal de belleza para interpretar a la asesina en serie Aileen Wuornos. El resultado fue una actuación brutal, incómoda y profundamente humana que le valió el Premio de la Academia a Mejor Actriz.
A partir de ese momento, Charlize Theron dejó claro que su carrera no estaría guiada por la comodidad ni por los papeles predecibles. Eligió historias que incomodan, personajes que desafían y narrativas que cuestionan el poder, la violencia y el rol de la mujer en la sociedad.
En North Country dio vida a una madre trabajadora que enfrenta el acoso laboral; en Bombshell retrató con precisión el mundo tóxico de los medios de comunicación; y en Young Adult exploró el lado más oscuro de la adultez y la frustración. Cada elección reforzó su reputación como una actriz comprometida con personajes complejos y emocionalmente exigentes.
Acción, poder y nuevos arquetipos
Si algo terminó por consolidar su impacto cultural fue su incursión en el cine de acción. Con Mad Max: Fury Road (2015), Theron redefinió la figura de la heroína contemporánea a través de Imperator Furiosa: una mujer fuerte, estratégica y emocionalmente profunda que no dependía de la mirada masculina.
El personaje se convirtió en un referente feminista dentro del género y marcó un antes y un después en la representación femenina en el cine de acción. A esto se sumaron sus participaciones en sagas como Fast & Furious, donde encarna a la villana Cipher, demostrando que el poder femenino también puede ocupar el centro del cine comercial sin perder carácter ni presencia.
Impacto y reconocimiento
Charlize Theron ha sido reconocida con los premios más importantes de la industria, incluyendo el Óscar, el Globo de Oro y el SAG Award, además de múltiples nominaciones a lo largo de su carrera. Sin embargo, su verdadero legado no se mide únicamente en estatuillas, sino en la forma en que ha ampliado las posibilidades para las mujeres en Hollywood.
Además de actuar, Theron ha desarrollado una sólida carrera como productora, impulsando historias lideradas por mujeres y creando espacios para narrativas más inclusivas. Su influencia la ha colocado constantemente en listas de las figuras más influyentes del entretenimiento a nivel mundial.
Vida personal: independencia, convicción y la violencia que marcó su infancia
En un medio obsesionado con la vida privada de las celebridades, Charlize Theron ha sido clara y honesta respecto a sus decisiones personales. Madre de dos hijos adoptivos, ha defendido públicamente la maternidad elegida y la importancia de construir una familia bajo términos propios.
Theron también ha hablado abiertamente sobre la violencia que marcó su infancia y cómo esa experiencia moldeó su carácter y su visión del mundo. Lejos de ocultarlo, ha utilizado su plataforma para impulsar causas sociales, especialmente a través de su fundación, enfocada en apoyar a jóvenes africanos y promover la igualdad de género.
Presente activo y presencia en la industria
En enero de 2026, Charlize Theron reafirmó su cercanía con los proyectos televisivos de alto perfil al asistir al evento organizado por Apple TV+ con motivo de Palm Royale en North Hollywood, California. Su presencia en esta celebración subrayó su interés constante por apoyar propuestas narrativas ambiciosas y su conexión activa con la evolución del entretenimiento, más allá del cine tradicional.
Este tipo de apariciones confirman que Theron sigue siendo una figura clave en la conversación cultural actual, participando activamente en los espacios donde se define el futuro de la industria.
Una carrera que sigue marcando camino
Charlize Theron no es solo una estrella de Hollywood: es una creadora de caminos. Ha demostrado que la belleza no limita el talento, que la acción puede ser profunda y que el éxito verdadero se construye con decisiones valientes. Su carrera es una declaración de principios en un entorno que rara vez perdona el riesgo.
A medida que el cine continúa transformándose, Theron permanece como un referente de integridad artística, poder creativo y evolución constante. Una actriz que no solo interpreta historias, sino que las redefine.


uando las cámaras se apagan y los fo cos dejan de brillar, las grandes figuras del cine y la música saben exactamen te cómo recargar energías: viajando a destinos para disíacos donde el lujo, la privacidad y el confort absoluto son protagonis tas. Desde playas mexicanas hasta costas europeas, las celebridades eligen cuidadosamente los rinco nes del mundo donde pueden re lajarse sin renunciar al glamour que las define.
A continuación, te mostramos cómo vacacionan seis de las estrellas más influyentes del momento y cuáles son sus destinos favoritos cuando buscan desconexión y sofisticación en partes iguales.
Jennifer Aniston:
escapadas de paz en Cabo San Lucas
La inolvidable Rachel de Friends es amante del sol mexicano, y su refugio predilecto es Cabo San Lucas. Allí, Aniston suele hospedarse en villas privadas de lujo que ofrecen vistas al océano y servicios personalizados. Practica yoga al amanecer, disfruta de tardes junto a la alberca y organiza cenas tranquilas con amigos cercanos. Para Jennifer, no hay mejor manera de desconectar del ritmo de Hollywood que una escapada a la costa mexicana.


Brad Pitt: el encanto relajado de Los Cabos

Brad Pitt prefiere el encanto tranquilo de Baja California. Los Cabos se ha convertido en su lugar de desconexión favorito, donde alquila villas privadas alejadas del ruido. Entre actividades como buceo, caminatas por la playa y momentos de introspección, el actor encuentra en México un equilibrio perfecto entre privacidad y paisaje. Es, sin duda, uno de los rincones más frecuentados por celebridades que buscan una experiencia ín-
Kylie Jenner:
Italia entre moda y familia
La menor del clan Kardashian Jenner ha llevado las vacaciones familiares a otro nivel. En sus recientes escapadas por la costa italiana, Kylie ha optado por disfrutar de exclusivos yates acompañada de sus hijos y amigos. Entre playas, moda y gastronomía, la joven empresaria combina momentos de ternura familiar con escenas de puro glamour, como cenas frente al mar y sesiones de
Beyoncé
y Jay Z: navegando por el Mediterráneo
Cuando se trata de viajar con estilo, Queen B y su esposo, el rapero Jay Z, saben hacerlo a lo grande. La pareja es asidua a Saint Tropez, uno de los destinos más exclusivos del sur de Francia. Prefieren desplazarse en su yate privado, desde el cual exploran calas escondidas y disfrutan del mar con absoluta privacidad. Las paradas obligadas incluyen clu bes de playa selectos, restau rantes de alta cocina y atarde ceres dignos de portada.

Dua Lipa: estilo y verano en Mallorca
La cantante británica ha convertido la isla de Mallorca en su sitio favorito para vacacionar. Lejos del escenario, Dua disfruta de largas estancias en vi llas frente al mar en zonas como Deià, rodeada de arte, naturaleza y fiestas exclusivas. La artista suele compar tir postales de sus días entre ami gos, música y cultura mediterránea. Su elección de destino la posiciona como una de las figuras que más es tilo imprime incluso a sus descansos.

Leonardo DiCaprio: lujo discreto en la Riviera Francesa
Amante del océano y defensor del medio ambiente, Leonardo DiCaprio también ha hecho de la Costa Azul su paraíso particular. El actor pasa largas temporadas a bordo de yates en Cannes, Antibes y Saint Tropez, donde se le ve compartiendo con amigos o descansando lejos del bullicio. Aunque es una de las estrellas más reconocidas del mundo, Leo opta por el lujo sin ostentación, siempre en armonía con la naturaleza.

Lo que buscan las celebridades en sus vacaciones
Aunque sus estilos pueden variar, hay puntos en común en los viajes de estas estrellas:
• Privacidad total: Ya sea en yates, villas o resorts exclusivos, el anonimato es clave.
• Servicios a medida: Desde chefs privados hasta spas personales, todo está pensado para su confort.
• Naturaleza y exclusividad: Eligen lugares donde el paisaje y el lujo van de la mano.
• Experiencias auténticas: Las actividades incluyen desde yoga y meditación hasta navegación y gastronomía local.
El arte de vacacionar como una estrella
Para estas celebridades, viajar no es solo una forma de escapar, sino una manera de reconectarse consigo mismas. Ya sea recorriendo las aguas turquesas del Mediterráneo, descansando en playas mexicanas o explorando joyas culturales del viejo continente, cada destino es una extensión de su estilo de vida.
Porque cuando se tiene el mundo a los pies, cada viaje es una obra maestra de lujo, elegancia y autenticidad.
Bill Skarsgård no es un actor convencional, y esa es precisamente la clave de su magnetismo. Su presencia en pantalla genera una inquietud difícil de explicar, una sensación de alerta constante que atrapa al espectador incluso en los silencios. Con una carrera construida a partir de elecciones arriesgadas y personajes emocionalmente extremos, el actor sueco se ha consolidado como una de las figuras más intrigantes del cine actual, especialmente tras dar vida a uno de los villanos más perturbadores de los últimos tiempos: Pennywise, el payaso de IT.
Sin recurrir a excesos ni fórmulas fáciles, Skarsgård logró algo poco común: reinventar un ícono del terror y transformarlo en un fenómeno cultural contemporáneo. Pero su talento va mucho más allá del horror; su filmografía revela a un intérprete obsesionado con explorar la fragilidad humana, la oscuridad psicológica y los límites de la identidad.
Una herencia artística, una identidad propia
Nacido en Suecia dentro de una familia profundamente ligada al mundo de la actuación, Bill Skarsgård creció rodeado de arte, cine y escenarios. Sin embargo, lejos de acomodarse en la seguridad de su apellido, decidió construir su camino desde la introspección y el riesgo. Desde muy joven mostró interés por personajes complejos, incómodos y emocionalmente densos, una constante que definiría su trayectoria.
Su físico poco convencional, su mirada penetrante y su capacidad para transformar su lenguaje corporal le permitieron destacarse rápidamente en el cine europeo. Más que buscar protagonismo inmediato, Skarsgård apostó por proyectos que le ofrecieran profundidad, incluso si eso implicaba mantenerse lejos del centro de atención mediática.
El reto de encarnar
al miedo
Cuando fue elegido para interpretar a Pennywise en IT (2017), Bill Skarsgård asumió uno de los mayores desafíos de su carrera. El personaje no solo tenía un enorme peso literario, sino que ya estaba instalado en la memoria colectiva gracias a versiones previas. En lugar de replicar lo conocido, el actor optó por una aproximación radicalmente distinta.
Su Pennywise no seduce, desconcierta. Se mueve de forma antinatural, habla con una voz que oscila entre lo infantil y lo siniestro, y sonríe como si su rostro no obedeciera a las reglas humanas. El terror que provoca no es inmediato, sino progresivo, psicológico, casi hipnótico. La interpretación fue tan efectiva que redefinió la manera en que el cine contemporáneo aborda el miedo.
Con la secuela IT: Chapter Two (2019), Skarsgård consolidó al personaje como uno de los grandes villanos del cine moderno, dejando claro que su impacto no era circunstancial, sino el resultado de una construcción actoral meticulosa.

Un actor que evita el encasillamiento
Lejos de quedarse atrapado en el género que lo catapultó a la fama, Bill Skarsgård ha demostrado una clara intención de diversificar su carrera. Su elección de proyectos posteriores refleja una búsqueda constante de personajes desafiantes, marcados por conflictos internos y narrativas poco complacientes.
En películas y series de corte psicológico y dramático, el actor ha explorado la vulnerabilidad, la violencia contenida y la ambigüedad moral con una naturalidad inquietante. Su estilo interpretativo no busca la simpatía inmediata del público; apuesta por la incomodidad, por el cuestionamiento, por dejar una huella emocional duradera.
La corporalidad como lenguaje
Uno de los rasgos más distintivos de Skarsgård es su trabajo físico. Cada personaje parece habitar un cuerpo distinto: cambia su postura, su manera de caminar, su ritmo al hablar. Esta atención al detalle corporal convierte sus interpretaciones en experiencias sensoriales, donde el espectador percibe que algo no encaja, incluso antes de que la historia lo confirme.
Esta entrega total ha llevado a directores y productores a verlo como un actor ideal para narrativas arriesgadas, aquellas que requieren compromiso absoluto y una profunda comprensión psicológica del personaje.
El atractivo de lo oscuro
Existe en Skarsgård una fascinación evidente por los personajes fracturados, aquellos que viven al margen de la normalidad emocional. Su trabajo actoral se construye desde la exploración de los rincones más incómodos del ser humano, sin juicios ni concesiones.
Lejos de glorificar la oscuridad, el actor la utiliza como un espejo narrativo que obliga al espectador a confrontar miedos, traumas y contradicciones propias. En ese proceso, su cine se vuelve perturbador, pero también profundamente honesto.
Un legado que apenas comienza
A pesar de su juventud, Bill Skarsgård ya ocupa un lugar destacado dentro del cine contemporáneo. Su interpretación de Pennywise marcó un antes y un después en el género del terror, pero su carrera demuestra que ese papel fue solo el inicio de una trayectoria mucho más amplia y ambiciosa. Hoy, su nombre es sinónimo de intensidad, riesgo y transformación. Un actor que no teme explorar lo incómodo y que ha hecho de la oscuridad un lenguaje artístico propio. Bill Skarsgård no interpreta el miedo: lo encarna, lo reinventa y lo convierte en una experiencia cinematográfica inolvidable.














































































































































































































































