PORTADA
Marca Mujer
One Magazine distinguió a 10 mujeres entre Curicó y Talca por su compromiso en el desarrollo y emprendimiento de acciones que buscan engrandecer a la sociedad en general. Una producción en colaboración con el Ministerio Secretaría General de Gobierno y el Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Regionales,Provinciales y Comunales. POR FRANCISCA FAÚNDEZ / CURICÓ; MARÍA PAZ MACAYA O./ TALCA – FOTOS HERBERT LANDSBERGER LOCACIÓN DE FOTOGRAFÍAS: HOTEL RAÍCES, CURICÓ
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Daniela Casale, industrial manufacturera
Construyendo con cuero
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ueña de Marroquinería Casale, industria manufacturera de carteras y equipajes. Nació y estudió secundaria en Curicó. Integró la primera generación que entró a estudiar Bellas Artes en la Universidad Finis Terrae. Paralelamente trabajó como tripulante de cabina. En Europa se quedó con la intención de continuar sus estudios de arte en Italia, pero fue en la Universidad Complutense de Madrid donde logró ingresar. Allí pronto dio rienda suelta a su espíritu emprededor. En su viajes como tripulante compraba productos orgánicos, telas y productos especiales que le llamaran la atención de Chile o Estados Unidos y los comercializaba en España. “Me daba cuenta que tenía esa veta comerciante que siempre buscaba fusionar con lo artístico”. Dentro de esa búsqueda, en algún momento Daniela empezó a hacer bolsos de lino a los que añadía incrustaciones de cuero. “Tenía alguien que me apoyaba con la costura y
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yo aplicaba los cueros”, recuerda. Luego de 15 años en Madrid, en 2009 volvió a Chile. Y empezó a hacer un poco de todo: confeccionaba ropa de niños, vendía ciruelas y miel. Trabajaba con su papá en el campo. “Un día me llegó a las manos un pedazo de cuero y le dije a mi papá ´cortémoslo´. Me dijo ya; y me contó que cuando él era joven se hacía las botas de huaso. Luego me dijo ´hagamos el modelo en cartón´. Ese mismo día nos pusimos a trabajar”. A continuación Daniela llevó los tres bolsos que habían cortado donde quienes cocían cuero. “Recién terminados los llevamos a una feria que se hacía en Coanil, de gente que llevaba sus productos, una llevaba joyas, otras mermeladas”. Allí vendió sus tres carteras. “Mi papá me había hecho unos cierres que eran unas varitas de kiwi que funcionaban como botón de madera y eso causó furor. Con esa venta, compré cuero y nos lanzamos”. Adquirió la máquinas, herramientas y materiales necesarios. Marroquinería Casale había nacido. “Desde ahí no paramos nunca más”,
dice Daniela, quien ha transformado sus carteras y equipajes en favoritos de sus muchos clientes. Para ella emprender es atreverse. “Salir, vencer los miedos, pararse en la vida con las herramientas, con los dones y la creatividad que se tiene. Pararse con lo que se vino”. Por lo pronto Daniela quiero tener más taller y tienda. “En Curicó o donde sea. Estoy en un punto de mi vida donde puedo lograrlo. Tengo mucho por hacer y muchas ideas, al mismo tiempo que aprender, estudiar y mucho que crecer”. fusionar su veta comerciante con sus estudios de arte se muestra agradecida. “Quizás también es un sueño que se materializa sin darnos cuenta, un premio. Lleno de amor y pasión. Algo simplemente genial que llega a nuestrasmanos mágicamente y se necesita darle forma sin miedo y sin detenerse”. O
Carla Giangrandi, empresaria hotelera
Pasión hotelera
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esde 2011 Carla Giangrandi está en la administración del Hotel Marina Vichuquén, ubicado en el sector de Aquelarre, del lago Vichuquén. Un negocio familiar que fue adquirido ese mismo año por la familia Giangrandi Santa Cruz, sus padres. El emblemático hotel del Lago Vichuquén, no sólo se destaca por su estilo moderno y acogedor, y sus vistas al lago y al jardín que invitan a descansar y disfrutar de este espectacular paisaje, sino también por la esmerada atención que sus intalaciones ofrece a sus huéspedes. El Hotel Marina Vichuquén cuenta con el mayor y más confortable número de habitaciones del sector; y su ya famoso Restaurante Barlovento, que busca potenciar los productos de la zona, tiene la más exquisita propuesta gastronómica del lugar. Bajo su administración, en un campo cercano de propiedad de la familia, Carla creó Corso Magenta. Un huerto que produce el cultivo de variedad de hotalizas
y vegetales. huéspedes y en nuestra frescos y de
“Se trata de ofrecer a los visitantes la mejor propuesta carta. Productos variados, calidad”, puntualiza.
Este mes de septiembre se inicia la apertura de temporada que va hasta abril 2019, y Carla y quienes con ella trabajan se preparan para recibir a los visitantes. “El trabajo de hotelería es un proyecto a largo plazo, con grandes responsabilidades que cuando se hace bien el huésped lo reconoce”, dice y agrega, “Aquí todos perseveramos en ofrecer lo mejor porque si no se pierde todo. Se necesita poner el hombro todo el tiempo de lo contrario el esfuerzo no funciona”. Y de sus colaboradores reconoce siempre estar muy agradecida. “La gente que trabaja con nosotros son gente buena, todos quieren sacar adelante el proyecto, todos quieren que esto surja y que cada año sea mejor. Ellos están ahí pase lo que pase, todos comprometidos al 100 por ciento esperando la temporada de verano.
Aquí todos tenemos la camiseta bien puesta”. No obstante lo grato de su trabajo, Carla recuerda que el año 2017 se vio empañado por los incendios forestales de ese año en el Lago Vichuquén. “Fue muy difícil, muy complejo. El Hotel hubo que cerrarlo y se convirtió en centro de acopio. Ese año recibímos y atendimos a los brigadistas con habitaciones y comidas. Ayudamos bastante, pero fue una satisfacción y aporte para la comunidad de Vichuquén”, dice. Para esta temporada que se inicia, Carla y sus colaboradores esperan lo mejor. Su más inmediato desafío es que el Marina Vichuquén salga adelante. “Que esta temporada por delante funcione todo muy bien; que nuestro hotel sea el lugar de encuentro de toda la gente del lago y de afuera también”. Creemos que así será. El Hotel Marina Vichuquén con su atención de primer nivel, es el lugar para quienes buscan comodidad y descanso. O
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Joyce Bolton Michell, fundadora Orchard College
Vanguardia en educación
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ace 28 años se atrevió y fundó Orchard College. Una propuesta de educación bilingüe español-inglés, innovadora para la época y que la hace estar al mando de uno de los mejores colegios de la región. Joyce Bolton viene de una familia de educadoras en Chile. Siempre mujeres, ella es la quinta generación de su familia que funda colegios en Chile (Liceo de Señoritas en Talca, Trewhela’s School, Colegio San Gabriel, Colegio Lo Castillo y Orchard College). “Cuando quedé esperando a mi primera hija, nos preguntamos con mi marido en qué colegio iban a estudiar nuestros hijos y nos dimos cuenta que el colegio que nos interesaba no existía en Curicó. Ahí salió esta cosa de pensar ´bueno, si no está el colegio que queremos, ¿por qué no hacerlo?´”, recuerda. “Empezamos a averiguar. Hicimos un estudio de mercado para ver si es que existiera un colegio con estas características, habría gente que se interesara en el proyecto. El
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estudio salió favorable. En esa época era el boom de la fruta entonces había mucha gente que llegaba a Curicó. Así fue como después de muchos preparativos, buscar a las profesoras, tener los permisos, partimos en una casita arrendada en Avenida España 13 y se fundó el colegio en noviembre de 1990”. Nació Orchard College fundado en cuatro pilares. Educación bilingüe-inglés, formación católica, exigencia académica y alto énfasis en el deporte. De este proyecto Joyce considera que lo más difícil fueron los primeros años. “Tuvo un costo social muy alto. Costó mucho hacer creer a la gente que las profesoras y las personas que estábamos en el colegio sabíamos hacer nuestro trabajo. En todos los eventos sociales se hablaba del colegio y las críticas en las personas que formábamos parte del colegio”. De ahí que considera que emprender es atreverse. “Cuando nació la idea del colegio
yo dije ‘quiero hacer esto y lo peor que me puede pasar es que no resulte pero lo habré intentado´. Junto con los sueños hay miedos, inseguridades, problemas de plata pero cuando de verdad se está convencida de un sueño tienes que hacerlo aunque te vaya mal. Emprender también es escuchar lo que Dios (o en lo que uno cree) tiene pensado para cada uno. A veces nos dejamos poco tiempo para escuchar esto que es tan importante para nuestra vida”. Joyce quiere seguir manteniendo a la vanguardia Orchard College. “Espero que sepamos seguir formando personas que el día de mañana sean buenas y capaces de hacer bien lo que elijan ser. Es importante también agradecer a toda la gente que ha estado conmigo, eso ha sido vital. No hay ningún proyecto que se quiera hacer, si uno no tiene un equipo humano comprometido y que esté dispuesto a dar el paso extra. Soy una agradecida de Dios y de toda la gente que está y ha estado durante todos los años porque si no, nada de esto hubiese sido posible”. O
María del Rosario Moreno, periodista y escritora
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Una voz que aporta ivió su infancia en Curicó. Es Licenciada en Historia y
Universidad Católica. Recuerda que desde pequeña le gustaba escribir en la máquina de escribir de su padre. Siempre le gustaron las letras y eso lo tuvo claro desde muy chica. Trabajó en La Segunda, diario El Metropolitano, Pulso, El Líbero. También en las comunicaciones corporativas, fue socia de Azerta y actualmente es directora de la empresa de comunicaciones estratégicas VoX Kom y docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Desarrollo. “Yo siempre he querido escribir y he escrito desde chica. Escribí novelas rosas. Después me dedique al periodismo. Me casé y me dediqué a las comunicaciones corporativas pero llegó un minuto en que dije no quiero más. Renuncié. Dije ´voy a cambiar por tener calidad de vida´ y así fue, pero como soy un poquito inquieta a los tres meses ya estaba haciendo clases, me había
arrendado un taller, me ofrecieron ser columnista en El Líbero, me había llenado de otras cosas que yo siento que es emprender en el sentido de hacer lo que uno quiere aportando al país”. Y agrega, “siento que al hacer clases y escribir libros estoy dejando algo a los demás, un aporte. He emprendido aportando socialmente, utilizando el periodismo de una manera que aporte a las generaciones y denunciando situaciones terribles que hay en el país y se ayude a tomar medidas”. Rosario Moreno es autora junto a cinco alumnos de la Universidad del Desarrollo del libro Huellas Imborrables. Investigación publicada en marzo de 2018 por Editorial Planeta. Un relato durísimo y desolador en el que se cuentan testimonios de niños, padres, jueces, gendarmes, directores y funcionarios de centros del Sename. Un relato en el que sobresale el dolor, la frustración y la violencia. Experiencias estremecedoras y brutales que dan una voz de alerta. “Cuando murió Lissette Villa se me cruzó
en la cabeza, no me dejaba tranquila y dije ´tengo que hacer algo con esto´. Además yo admiro a Svetlana Alexiévich. Ella cuenta la historia de su país y relata en primera persona. Y dije quiero hacer algo. Se juntaron mis ganas de hacer eso con el tema Sename y ahí me puse a investigar”. Huellas Imborrables marcó un hito a nivel nacional. Evidenció las graves fallas de un sistema que pide a gritos una restructuración. “Nunca nos esperamos el éxito y las repercusiones que iba a tener el libro. Caló hondo. Es increíble como tú ayudas a destapar una realidad y la gente al ver que uno se atrevió, dice ahora yo también me atrevo”. Rosario también es autora del libro Cuentos Bipolares. “22 relatos con cuentos muy divertidos, otros densos, otros que dan pena, por eso bipolar porque es de altos y bajos”, cuenta alegre y anticipa que está trabajando en una nueva investigación con la que espera dar voz a mujeres por mucho tiempo silenciadas. O
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Romy Meyer, empresaria exportadora frutícola
Con visión de futuro
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erente Comercial de Exportadora Meyer, empresa frutícola exportadora de cereza y kiwi, ubicada en Rauco, Curicó. Aquí Romy se destaca por su decisión y visión de futuro. Su enfoque actual es la automatización en segregación del potencial de calidad en cerezas. Decidió estudiar ingeniería comercial por la podía desempeñarse en cualquier industria y área. Luego de titularse, tuvo la posibilidad de trabajar en el rubro automotriz. “Mi padre me comentó ´porqué vas a empezar en el rubro automotriz, si en ambos tienes que aprender´. Yo sabía que en algún momento me iba a venir a la empresa familiar porque me gustaba mucho la dinámica de la fruta. En 2002 tomé la decisión de estar aquí”. Exportaciones Meyer ha dado pasos importantes y ha logrado establecer relaciones seguras con clientes y proveedores. Una de sus bases es trabajar con bajo nivel de deuda. De su función
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Romy destaca su precaución para tomar ella emprender, responde “Es no tener como compañía en general somos conservadores. Por otro lado, nos gusta trabajar con múltiples planes de contención. Uno tiene que hacer correr la imaginación respecto de los distintos escenarios”. Romy admite trabajar concentrada. “Me acuerdo numéricamente de cada temporadas. Sé la distribución por porcentaje en semanas, por lo que me puedo programar en función de eso”. En Exportadora Meyer los planes de contención son operacionales y comerciales. Y aunque Romy es gerente comercial, siendo esta una empresa familiar, su rol también se mezcla con lo operacional. “Tengo varios temas legales a mi cargo, desarrollo de nuevos negocios, nuevas empresas, integración vertical. Hemos abierto distintas empresas relacionadas con el rubro que colaboran en la entrega del producto en destino. Estoy atenta a un mercado seguro y venta segura”, puntualiza.
Pero me es muy grato desarrollar nuevos planes. Me gusta que todas las temporadas son distintas. Todas son un desafío y eso me atrae. Es mantenerse alerta”. Hace tres años Exportadora Meyer desarrolla un proyecto que es un sistema de toma de decisión sobre la segregación de la cereza. “Cuando la cereza llega, a a qué mercado se envía. Actualmente estamos en el desafío de lograr quitar el criterio humano y automatizarlo. Una persona tiene que registrar la información, pensar y decidir. Hoy lo hacemos a través de una tablet y esto nos ayuda a ser más efectivos”.Esta automatización en la decisión de la segregación de la cereza es innovadora. Luego de dos años de marcha blanca, Romy nos indica que la temporada próxima estará en funcionamiento “para a continuación integrar este sistema con las líneas de proceso”. O
Daniella Gillmore, agrónoma viticultora
Viñatera innovadora
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erente general y Agrónoma de Viña Gillmore, de Tabontinaja. En diciembre 1999 se hizo cargo del área agrícola de Tabontinaja. Pero después de su primera vendimia le propuso a su papá administrar el cien por ciento de la viña. “Quería hacerme cargo de todo el proyecto, porque era la única manera de poder tomar decisiones, involucrarme y obtener resultado de lo que yo hiciera. Si veía sólo un área no tenía ingerencia en lo que pasaba. Para mi papá fue una apuesta porque yo no tenía mucha experiencia…”. Lo primero que Daniella se propuso fue terminar de construir las casas de huéspedes y darles una temática, o sea, crear un proyecto turístico para la viña. “Que tuvieran un concepto, generar alianzas con las agencias de viaje, diseñar los tours que se iban a ofrecer…”. Paralelo a eso, empezó a construir un pueblo artesanal en la misma viña. La idea era darles una vitrina a los artesanos de la zona, que se instalaran en
este pueblito (construido de adobe) para vender sus productos a los turistas que llegaban a la viña. “Generé todo el lazo con los artesanos, pero fue un trabajo bien a largo plazo, porque como viña siempre hemos tenido ideas innovadoras y tal vez adelantadas a lo que pasaba en la zona”. Lamentablemente, con el terremoto de 2010, este pueblo artesanal se vino abajo. Pero, el contacto con los artesanos ya estaba hecho; así que tiempo después, Daniella hizo una sala de ventas Maule Store y aglutinó artesanías, productos de la zona y sus vinos. Siempre con la capacidad de crear cosas nuevas, se propuso idear un concepto en torno a los vinos, imagen, marca y posicionamiento. “Cambiamos etiquetas, mantuvimos algunos que se hacían, como Cabernet Franc, generamos líneas nuevas y una estructura de vino establecida. La idea era saber cómo íbamos a producir y qué queríamos expresar con estos vinos. Con historia, que te remonten a un lugar
o rescaten un patrimonio. También difundir la alta calidad de vinos del Maule, que en a vender nuevamente la viña y generar nuevas alianzas comerciales. “Fue una gran reestructuración y después de 15 años, hoy vendemos en 19 países y siento que estamos en etapa de consolidación…, porque cuando uno emprende cuesta ver los resultados de tus acciones”. Dentro de todos estos cambios, también generó un plan comercial. “Mi primer objetivo fue llegar a 10 países. Tomé un mapa y dije dónde estamos y dónde queremos estar. Y qué iba hacer para llegar a cada uno. Hoy exportamos a China, Estados Unidos, Brasil, Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica, Francia, Italia, Japón y Corea. Hoy Viña Gillmore produce 40 mil botellas al año, pero siempre hay nuevos desafíos. “Me gustaría tener más presencia en Latinoamérica, en el mercado nacional y fomentar más el turismo en la viña”. O
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Ema Reyes, orfebre y educadora de párvulos
Hacedora de joyas
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de Párvulos de profesión. Ema Reyes es sin duda una artista que a través de su talento logró su propio emprendimiento. Hoy sus joyas son una marca reconocida no sólo en Talca sino también a nivel nacional. Entusiasta y dedicada ha desarrollado su talento a punta de mucho estudio y trabajo con sus manos. Trabajó en varios jardines infantiles, le gustaba lo que hacía, pero siempre tuvo la inquietud artística por la orfebrería. “Luego me casé, tuve a las niñitas y lo fui postergando”. Tiempo después, se fue a estudiar orfebrería, a Santiago. “Primero pensé que iba hacer algo paralelo a mi profesión, pero me absorbió tanto que me dediqué cien por ciento a la orfebrería”. Empezó a hacer una sola joya por clase.
cada clase, cada vez con una herramienta y técnica distinta”. Eso me permitió ir vendiendo inmediatamente las joyas, y
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tener una retroalimentación de lo que iba gastando, para ir ganando y poder seguir estudiando”. Fue generando sus propios diseños y el gusto fue tal, que vendía rápidamente sus nuevas creaciones. “Las primeras que compran siempre son tus amigas, después las amigas de las amigas y así creció la clientela. Después me encargaban cosas especiales. Pero en ningún momento yo me propuse generar un emprendimiento o mostrarme como tal. Esto se fue dando de a poco”. Sin darse cuenta, Ema se hizo conocida y tuvo que crear una marca. Necesitaba tener una presentación, un envoltorio que fuera diferenciador. Así que junto a una diseñadora creó su logo, sus bolsas y un sistema de papelería. Además comenzó a asistir a cursos para perfeccionar su negocio y pedir ayuda para hacer exposiciones. “Para las primeras exposiciones tuve que tocar puerta. Formalizar mi negocio y crecer, fue una necesidad. Y aquí estoy, con un emprendimiento formal y con desafíos de diseños y exposiciones; porque emprender
es eso: crecer, atreverse y generar propuestas nuevas y estar renovándose siempre”. Sus primeras exposiciones fueron colectivas en Santiago. Las exposiciones individuales las organizó en Talca y entre Tupu y Casamiento de Negros, una muestra de joya textil andina en la que Ema sigue trabajando actualmente. “Para preparar una exposición uno se demora dos años, desde la idea, estudiar, buscar diseños, materia primera, y por último, la ejecución de las joyas que son cerca de 8 meses”. Ema está en una etapa de mucha calma, porque los primeros años fueron de búsqueda, hasta que se dio cuenta que su camino eran los diseños más vanguardistas y contemporáneos. A punto de cumplir veinte años de carrera, está preparando algo especial. “Me llegó una invitación de una galería de arte en Roma, para llevar la línea de orfebrería en cobre y textil andino, para mayo de 2020”. O
Verónica Meyer, diseño, taller y boutique moda
Con estilo y actitud
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iempre tuvo inquietud por la moda y el vestuario, y se puso a vender ropa. Partió sin nada, se iba en bus a Santiago, compraba la ropa y la traía a Talca, muchas veces después de venderla recién la pagaba. Luego un amigo la ayudó a abrir una cuenta en un banco para que Verónica tuviera más credibilidad. Se casó a los 20 años, tuvo 2 hijos y quería hacer alguna actividad. Por muchos años vendió ropa en su casa, con el tiempo se hizo conocida en estas ventas, le fue bien y empezó a viajar. En sus viajes se dedicó a observar moda y vestuario porque quería hacer su propia ropa. “Mi idea era hacer algo, que no estuviera en todas partes, una blusa blanca pero con un detalle, una polera blanca pero con un raso. Sencillo, cómodo, y con un pequeño toque”. También fue creciendo por el empuje y la ayuda de su marido. “Un día llegó y me dijo que me había arrendado un departamento para atender a mis clientas ahí. En ese lugar, estuve tres años y después, mi
marido me arrendó una tienda en pleno centro de Talca, en la calle 7 Oriente”. Para Verónica esto fue un tremendo cambio, porque nunca le ha gustado mucho la exposición pública. “La tienda era con mi nombre, con bolsas con la marca…, pero fue un excelente cambio. Además, justo en ese tiempo, empecé a trabajar con algunos talleres”. Verónica tuvo una puesta en marcha de algunos años, viajaba y traía todos los accesorios de aplicaciones que le gustaban. “Cuando viajaba a Buenos Aires y/o Europa, me sentaba a mirar a la gente, cómo se veían, cómo vestían, sus accesorios, el estilo”. Fue estudiando vestuario, de manera autodidacta. “Lo mejor que me ha pasado, atreverme con la tijera, aprender a hacer moldes yo sola, conocer las máquinas cortadoras. Ser autodidacta tiene algo muy bueno, que siempre te vas a atrever, porque trabajas de la nada…, porque eres más libre, y eso tiene que ver con mi sentido de vida y eso lo quiero traspasar.
Un estilo cómodo, libre y con actitud. Yo creo que ese es mi lema: entre la libertad y la actitud, uno logra muchas cosas”. Además, hizo varios cursos para aprender de telas, para saber su composición, cómo será la vejez, los aprestos, los teñidos y qué le va a pasar con el uso. Hoy en día, después de 18 años, ya tiene cinco talleres, dos son propios, y un total de 30 personas trabajando para ella. “Toda la gente que trabaja conmigo en los talleres son muy comprometidas, porque además hemos ido creciendo juntas, nos hemos Verónica quiso crecer e instalarse en el sector oriente de Talca. Lo hizo en mayo 2017. “Hoy me siento en etapa consolidada en lo personal… Recién, hace 3 años tengo a mi hija mayor, Valentina, trabajando mutuo acuerdo trabajamos porque había que reinventar a VM”. En marzo de 2017, Verónica y su hija, abrieron una tercera tienda en Vitacura, Santiago. O
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