Santo Tomás formaciónConcepción:integral, acceso flexible y compromiso con la comunidad
¿Cuánto pesa bailar ballet?: cuando la pasión y la presión suben al escenario
Chile sobre rieles: viajar en tren este verano 2026
La vida a crédito: qué pasa cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo
Año 29, Nº 350 2026 08
Revista Nos es una publicación mensual, editada por Ene Producciones Ltda. fundada en 1995.
Un verano para recorrer Chile al ritmo del tren 12 en paisajes altamente inflamables 26
¿Cuánto pesa bailar ballet? Cuando la pasión y la presión
Cerro
SUMARIO
convierte en sueldo
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Essbio marcó récord de innovación interna con más de 360 ideas impulsadas por sus equipos
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EDITORIAL
Incendios
que ya no sorprenden
Pamela Rivero J. Editora General
Cada verano, el centro sur de Chile entra en una temporada que ya no admite sorpresas: altas temperaturas sostenidas, sequía estructural, vientos intensos y una matriz territorial altamente combustible configuran un escenario donde los incendios forestales no son una posibilidad remota, sino un evento probable. Pero lo ocurrido en enero de 2026 en Ñuble y Biobío confirma, una vez más, que el país sigue enfrentando estas emergencias como si fueran excepcionales, cuando hace años dejaron de serlo.
Las voces expertas que han reflexionado durante los últimos días coinciden en el mismo diagnóstico: el problema no radica solo en la magnitud del fuego, sino en la persistente incapacidad de asumir que estos episodios forman parte de un patrón conocido. Las condiciones que los favorecen están identificadas, los territorios de mayor riesgo, también, y los impactos humanos, sociales, productivos y ambientales se repiten con una regularidad que debería haber derivado en políticas más robustas de prevención y planificación.
Como ya se advertía tras las catástrofes de 2017 y 2023 en el Biobío, el debate público suele concentrarse, en los momentos más críticos, en la eventual intencionalidad de algunos focos. Si bien determinar responsabilidades penales es una tarea imprescindible del sistema de justicia, ese foco no puede eclipsar la discusión de fondo: incluso sin acción dolosa, el territorio chileno está hoy preparado para arder. Y eso es resultado de decisiones acumuladas, o de la ausencia de ellas, en materia de
ordenamiento territorial, modelo forestal y gestión del riesgo.
Se ha vuelto a poner sobre la mesa la fragilidad de la interfaz urbano-rural, donde viviendas, plantaciones y vegetación de alta inflamabilidad conviven sin zonas de resguardo efectivas. También se ha insistido en que la homogeneidad del paisaje, producto de décadas de sustitución del bosque nativo por especies de rápido crecimiento ha elevado de forma sostenida la carga de combustible. Nada de esto es nuevo. Todo ha sido documentado, advertido y, en gran medida, postergado.
El cambio climático no hace más que tensionar este escenario. Frente a este contexto, seguir apostando casi exclusivamente al combate del fuego es una estrategia insuficiente y tardía.
La experiencia acumulada muestra que la clave está antes: en sistemas de alerta temprana, en planificación territorial, en diversificación del paisaje y en una educación persistente de la población, pero no como campañas estacionales, sino como una política permanente, especialmente, si se considera que la gran mayoría de los incendios tiene origen humano.
Tres años después del editorial publicado en esta misma revista dando cuenta de los problemas tras los incendios que devastaron Santa Jana, el balance es desalentador por su familiaridad. Cambian las fechas y los lugares específicos, pero el guion se mantiene. Por eso, planificar ya no es una opción técnica: es una obligación ética frente a territorios y comunidades que, año tras año, vuelven a quedar expuestos al fuego.
Representante Legal: Tania Zavala B.
Directora General: Tania Zavala B.
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Roger Sepúlveda Carrasco Rector Universidad Santo Tomás Región del Biobío.
... hoy comienza a perfilarse con fuerza el analfabetismo en inteligencia artificial. El World Economic Forum advierte que más del 50% de los trabajadores necesitará un reentrenamiento significativo antes de 2030, no porque sus empleos desaparezcan, sino porque cambiará profundamente la forma en que se realizan”.
OPINIÓN
La inteligencia artificial y el nuevo analfabetismo
Cada gran revolución tecnológica ha generado temores legítimos. Ocurrió con la máquina a vapor, con la electricidad y con Internet. Hoy se repite ese cuestionamiento frente a la irrupción de la inteligencia artificial en la educación y en las empresas: ¿nos dejará sin trabajo? La evidencia empírica disponible permite, sin embargo, una respuesta más serena y fundamentada, pues no será la IA la que elimine empleos, sino que será la falta de competencias para utilizarla adecuadamente.
Los datos son elocuentes. Un estudio desarrollado por Harvard Business School junto a Boston Consulting Group demostró que los profesionales que utilizaron herramientas de IA generativa aumentaron su productividad en torno a un 40%, resolviendo tareas complejas en menos tiempo y con mejores resultados que quienes no las usaron. Aún más relevante, la brecha de desempeño entre trabajadores con distinto nivel de experiencia se redujo de manera significativa, lo que sugiere un potente efecto democratizador del conocimiento. No se trata, entonces, de reemplazar personas, sino de potenciar el trabajo humano, especialmente, en actividades intensivas en información, análisis y toma de decisiones.
En el ámbito educativo, la evidencia apunta en la misma dirección. La OECD, en sus informes sobre inteligencia artificial y educación, destaca que el uso de sistemas de tutoría
inteligente y analítica de aprendizaje puede mejorar los resultados académicos entre un 10% y un 30%, particularmente, en contextos de alta heterogeneidad estudiantil. La IA no sustituye al docente, pero sí amplifica su capacidad de personalización, seguimiento y retroalimentación oportuna, fortaleciendo los procesos formativos.
Estos beneficios, sin embargo, no ocurren por el solo hecho de “tener” inteligencia artificial disponible. La tecnología no incrementa la productividad por sí misma, lo hace cuando las personas saben utilizarla correctamente. Aquí emerge un factor crítico y todavía subestimado: la calidad de las instrucciones que entregamos. La IA responde en función del contexto, la claridad y el propósito de los prompts que recibe, por lo que formular buenas preguntas, definir objetivos precisos y evaluar críticamente las respuestas se convierten en una nueva competencia básica.
Estamos, en los hechos, frente a una nueva forma de alfabetización. Si hace dos décadas se hablaba de analfabetismo digital, hoy comienza a perfilarse con fuerza el analfabetismo en inteligencia artificial. El World Economic Forum advierte
que más del 50% de los trabajadores necesitará un reentrenamiento significativo antes de 2030, no porque sus empleos desaparezcan, sino porque cambiará profundamente la forma en que se realizan.
Este escenario interpela directamente a los sistemas educativos y a las organizaciones. No basta con regular, prohibir o mirar con desconfianza. La evidencia muestra que los países y empresas que invierten en formación en IA obtienen retornos claros en productividad, empleabilidad y competitividad. Formar en el uso ético, responsable y estratégico de la inteligencia artificial ya no es opcional: es una condición básica para el desarrollo.
El futuro del trabajo y de la educación no será humano versus máquina, sino humano con máquina. La verdadera brecha no estará entre quienes tienen acceso a la IA y quienes no, sino entre quienes saben dialogar con ella y quienes permanecen al margen. En ese contexto, aprender a manejar la inteligencia artificial deja de ser una ventaja competitiva para transformarse en el nuevo mínimo indispensable.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.
Conoce los servicios turísticos 2026
Un verano para recorrer Chile al ritmo del tren
Los rieles vuelven a marcar el ritmo de las vacaciones estivales, conectando territorios, historias y paisajes a lo largo del país.
ste verano 2026, los trenes turísticos vuelven como uno de los panoramas más atractivos para viajar por el país. EFE Trenes de Chile anunció una programación estival reforzada, con aumento de frecuencias, retorno de servicios clásicos y nuevas experiencias enfocadas en el turismo patrimonial, gastronómico y familiar.
La propuesta contempla recorridos desde el norte, pasando por el centro, hasta el sur del país, con alternativas que combinan comodidad, paisajes y una forma de viajar más sustentable.
Tren Santiago-Chillán.
Centro sur: más frecuencias y recorridos consolidados
Uno de los servicios con mayor refuerzo para esta temporada es el Tren Santiago–Chillán, que alcanzará hasta 10 frecuencias diarias (cinco por sentido). Operado con trenes de última generación, capaces de llegar a 160 km/h, es una de las principales puertas de entrada ferroviarias al centro sur, al ofrecer un viaje rápido y confortable durante todo el verano.
También destaca el retorno del Tren Santiago–Temuco, que volverá a circular todos los fines de semana, con salidas desde Santiago los viernes y retorno desde Temuco los domingos. Este servicio nocturno es ampliamente valorado en temporadas anteriores, y permite retomar una conexión histórica que atraviesa diversas localidades del sur del país.
En la región del Maule, el tradicional Buscarril Talca–Constitución continuará operando todos los días, con salidas a las 7:45 y 7:30 respectivamente, y retornos en la tarde. Su recorrido junto al río Maule lo convierte en una de las experiencias ferroviarias más singulares del verano.
El pasaje completo Talca-Constitución cuesta $2.250, con tarifas diferenciadas según tramo y descuentos para adultos mayores y estudiantes.
Trenes turísticos y enoturísticos
En la zona central, el Tren del Recuerdo Limache mantiene sus tres rutas temáticas con almuerzo incluido (más detalles acá: https://www.efe.cl/nuestros-servicios/turisticos/tren-del-recuerdo/), mientras que el Tren del Recuerdo San Antonio aumentará su frecuencia estival, reforzando los viajes hacia la costa.
Por su parte, el Tren Sabores Alto de Colchagua propone una experiencia enoturística que incluye visitas a viñas, entretención a bordo y almuerzo, consolidándose como una alternativa distinta para el turismo de verano. Más información, en este link: https://www.efe.cl/nuestros-servicios/turisticos/tren-sabores-alto-de-colchagua/
Dentro de la oferta estival, los trenes temáticos mantienen un rol protagónico. El Tren Sabores del Maule permite visitar viñas como Balduzzi y Casa Donoso, en Talca y San Javier, combinando el viaje en tren con degustaciones, recorridos enológicos y gastronomía local. El viaje parte en Estación Central, Santiago. Durante el trayecto disfrutarás de música en vivo y degustaciones de vinos de variadas viñas, para luego llegar a la región del Maule. Acá puedes conocer fechas y horarios: https://www.efe.cl/nuestros-servicios/turisticos/ sabores-del-maule/ Tren Llanquihue-Puerto Montt.
Más al sur, el Tren Llanquihue–Puerto Montt contará con un incremento del 25% en sus frecuencias de lunes a viernes y sumará servicios los días sábado, para alcanzar un total de 14 frecuencias orientadas al turismo. El recorrido bordea el Lago Llanquihue y refuerza la conectividad dentro de una de las zonas lacustres más visitadas del país. Las tarifas integradas se mantienen: Alerce $900, Puerto Varas $1.200 y Llanquihue $1.500, con valores preferenciales para estudiantes y personas mayores.
Servicios del norte
En el extremo norte, el Tren Arica–Poconchile ofrecerá un recorrido patrimonial por el Valle del Lluta, destacando la historia y cultura de la Región de Arica y Parinacota.
Tren del recuerdo Limache.
Tren del recuerdo San Antonio.
Tren Santiago-Temuco.
Carolina Ojeda Leal Académica Escuela de Arquitectura USS.
Uno de los grandes problemas es cómo planificamos nuestras ciudades. Los planes comunales-regionales de cambio climático parecieran hechos con la estrategia de copiar y pegar modelos de otros lugares del mundo, sin considerar que nuestra geografía en el sur es única. Asimismo, no actualizar los planes reguladores comunales acelera el cambio de usos tradicionales de la tierra hacia modelos no sostenibles, donde se aprecian numerosas tierras en desuso”.
OPINIÓN
Repensar cómo vivimos en paisajes altamente inflamables
En los últimos años, Chile ha sido testigo de un aumento alarmante en la frecuencia e intensidad de los incendios forestales, especialmente, en esas zonas donde la ciudad comienza a mezclarse con los entornos naturales. Este fenómeno, lejos de ser episódico, es el resultado de una compleja interacción entre el cambio climático, la expansión urbana desenfrenada y una transformación del uso del suelo.
Uno de los grandes problemas es cómo planificamos nuestras ciudades. Los planes comunales-regionales de cambio climático parecieran hechos con la estrategia de copiar y pegar modelos de otros lugares del mundo, sin considerar que nuestra geografía en el sur es única. Asimismo, no actualizar los planes reguladores comunales acelera el cambio de usos tradicionales de la tierra hacia modelos no sostenibles, donde se aprecian numerosas tierras en desuso. Esto fomenta la creación de zonas de riesgo sin un control real del suelo, algo que en la literatura se conoce como Terrain Vague o espacios verdes informales que con un grupo multidisciplinario europeo-chileno estudiaremos en el proyecto COST 24134 Observista.
En ese sentido, es urgente formar estudiantes de pregrado y postgrado de arquitectura, ingeniería, geografía, entre
otras carreras, que posean conocimientos concretos sobre cómo planificar y construir territorios más resilientes al fuego con la misma relevancia técnica que se le ha otorgado a las normativas sísmicas.
A esto sumamos un clima que ha cambiado: sequías más largas y temperaturas más altas han agravado la desecación de la vegetación, incrementando la cantidad de material combustible disponible. En ese sentido, organizaciones como Buena Cabra, que realizan limpieza de maleza mientras fertilizan el suelo marcan la diferencia. Entonces, dado que no podemos detener el cambio climático de un día para otro, lo que sí podemos hacer es cambiar nuestra estrategia: prevención y adaptación.
Esto no es solo tarea de los bomberos ni de SENAPRED. Necesitamos crear espacios de seguridad que separen las áreas forestales de las casas, implementar prácticas agrícolas y forestales que sean sostenibles y expandir lo
aprendido en experiencias como la Red de Prevención Comunitaria. En esta misma línea, el nuevo Policy Paper de CIGIDEN refuerza la urgencia de promover una gestión del riesgo de incendios forestales que sea integrada, prospectiva y centrada en los territorios.
La amenaza es real y ahora lo más relevante es entender que tirar un residuo o no limpiar un terreno de las malezas nos afecta a todos: el bienestar de mi familia está intrínsecamente ligado a la salud del ecosistema que me rodea. Solo a través de una acción coordinada y un cambio en nuestra mentalidad podremos enfrentar el desafío de vivir seguros en territorios de interfaz. La capacidad de Chile para superar estos desastres depende de nuestra voluntad para actuar una vez que pase la emergencia.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.
La vida a crédito: cuando la tarjeta deja de ser respaldo y se vuelve sueldo
En Chile, vivir mes a mes apoyándose en el crédito dejó de ser una excepción. El endeudamiento cotidiano, el pago mínimo y la ansiedad financiera se han normalizado. El experto Mauricio Contreras analiza por qué ocurrió este cambio cultural y qué decisiones concretas permiten recuperar el control sin sacrificar calidad de vida.
Durante años, el crédito fue presentado como una herramienta de apoyo frente a emergencias o proyectos relevantes. Sin embargo, en la práctica cotidiana de miles de hogares chilenos, ese rol cambió radicalmente.
Estos datos lo explicarían. Un estudio de Ipsos de noviembre último reveló que el 45% de las personas consultadas indicó que en su hogar no se alcanza a llegar a fin de mes con los ingresos que perciben. Y esta situación se agudiza entre quienes reciben menos de $500 mil mensuales, donde el 61% declara no alcanzar a cubrir sus gastos.
Además, se estableció que al día 15 del mes, el 11% de los hogares ya no contaría con ingresos. Y al día 20, el 31% estaría en esa situación.
Por ello, para muchas personas, las tarjetas y la línea de crédito funcionarían como una extensión del sueldo.
Para Mauricio Contreras, director de carreras del área Administración del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Concepción, este fenómeno ya no es marginal. “Es una situación ampliamente extendida y se transformó en una forma de vida”, recalca.
Según explica, más del 45 % de los hogares utiliza el crédito como un complemento habitual del ingreso mensual, especialmente, a través de tarjetas.
“Esto implica que el ingreso mensual ya viene comprometido antes de recibirse y que las tarjetas dejan de ser un respaldo excepcional para transformarse en una fuente de financiamiento del consumo cotidiano”, añade.
Errores pequeños, consecuencias grandes
Uno de los puntos clave que plantea el experto es que la inseguridad financiera no suele originarse en grandes decisiones, sino en prácticas que se han normalizado con el tiempo. Entre ellas, el uso permanente del pago mínimo, la acumulación de pequeñas compras en cuotas, la mantención simultánea de varias tarjetas activas y la falta de control rea l sobre el gasto financiado.
A esto se suma la ausencia de planificación frente a imprevistos. “Habitualmente las personas no tienen planificados los imprevistos y de qué forma asumir estos cuando se presentan,
Mauricio Contreras, director de carreras del área Administración del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Concepción
situación que obliga a recurrir nuevamente al crédito, profundizando y agudizando la dependencia y la sensación de fragilidad financiera”.
Contreras advierte que existen señales claras de alerta que indican que el uso del crédito ya se volvió un problema. Entre ellas, financiar gastos básicos como alimentación o servicios, no poder pagar el total de la facturación mensual, destinar una parte creciente del ingreso solo a intereses y experimentar ansiedad constante asociada a las fechas de pago.
“Cuando el crédito se usa para sostener el día a día y no para situaciones puntuales, deja de ser una herramienta de apoyo y se convierte en un riesgo”, indica.
Este tipo de situaciones no solo afecta el presupuesto. “Complica en forma considerable la salud mental de las personas”, agrega.
Reducir la dependencia sin dejar de vivir
Salir de este círculo, aclara el experto, no implica cambios drásticos ni dejar de consumir de un día para otro. El proceso comienza con una revisión consciente de la situación financiera personal o familiar, orientada a recuperar el control económico y emocional.
Entre las acciones concretas que recomienda están establecer un límite mensual para el uso de tarjetas, priorizar el pago
total de la deuda o, al menos, superar el pago mínimo, ordenar las deudas vigentes según tasas y plazos, y evitar financiar gastos permanentes con crédito.
Incluso en contextos de estrechez, plantea la importancia de generar un ahorro mínimo para enfrentar imprevistos, ya que esto reduce la ansiedad y la dependencia emocional del crédito.
Finalmente, Contreras subraya que el sistema incentiva el consumo permanente, pero la clave está en decidir con mayor conciencia. Reconoce que vivir una vida tranquila y sin sobresaltos en estos tiempos permite mantener una salud mental en buenas condiciones y con la capacidad de tomar mejores decisiones al momento de consumir.
“Pequeños cambios sostenidos en el tiempo permitirán recuperar la tranquilidad, disminuir costos financieros y volver a usar el crédito como una herramienta de apoyo y no como un recurso de supervivencia cotidiana”.
Santo Tomás Concepción: formación integral, acceso flexible y compromiso con la comunidad
Con un enfoque en la responsabilidad social y la formación técnica, profesional y universitaria, Santo Tomás Concepción potencia su oferta académica 2026. A través de nuevas carreras y de una sólida red de apoyo estudiantil, la institución reafirma su compromiso con el desarrollo integral de sus alumnos y el impacto positivo en la comunidad.
Una institución de educación superior que entrega oportunidades de desarrollo profesional variadas y con un fácil acceso. Así es Santo Tomás Concepción, que reúne en un solo edificio a estudiantes del Centro de Formación Técnica, del Instituto Profesional y de la Universidad, para fortalecer el intercambio entre disciplinas, con un sello de responsabilidad social con la comunidad, que hace destacar a sus profesionales.
Una de las áreas donde Santo Tomás sobresale por su trayectoria es salud. Claudia Hernández, directora de Admisión de la sede de Concepción, contó que en este campo existe una variedad de carreras, especialmente técnicas, en las que estudiantes se forman para ser parte de equipos multidisciplinarios en centros de salud, clínicas, laboratorios y otros espacios.
“Un Técnico en Enfermería no solamente se desempeña en los centros de salud, sino también en colegios, en empresas y más. Por otro lado, el Técnico en Odontología es el apoyo del odontólogo, una carrera que también tiene buen campo laboral. El Técnico en Enfermería, mención Terapias Complementarias, responde a algo que es actual, el complementar la medicina tradicional. Se suma la experiencia de Santo Tomás de adaptarnos también a lo que el mercado laboral está requiriendo”, declaró la directora.
En la universidad también es posible encontrar carreras reconocidas en el área de salud, como Enfermería, Kinesiología, Fonoaudiología, Nutrición y Dietética y Terapia Ocupacional, para las cuales se requiere realizar la PAES, y donde ya finalizó
el proceso de postulación. Pero el proceso de Admisión 2026 no termina, puesto que aún siguen abiertas las matrículas para los niveles técnico y profesional que no requieren puntaje PAES.
Claudia Hernández comentó que “el camino de las carreras técnicas es más corto, lo que permite entrar al mercado laboral de manera más rápida, más cómoda para quienes tengan familia y trabajo, y necesitan titularse pronto. Además, a partir de una carrera técnica es posible continuar los estudios, seguir con una profesional y luego optar a una licenciatura”.
Como otro punto positivo, la directora mencionó la posibilidad del horario vespertino, lo que posibilita compatibilizar trabajo, familia y estudios. Esta oportunidad se potencia con el acceso a la gratuidad y otros beneficios.
“También está el sello valórico que les transmitimos a los estudiantes, que deben ser buenos técnicos, profesionales, universitarios o licenciados, pero que por sobre todo deben tener este sello especial de la cercanía con la gente, el buen trato y querer contribuir a la comunidad.
Desear ser un mejor profesional, pero también ser un agente de cambio en la comunidad en la que ellos mismos viven y su entorno”, agregó.
Novedades en la oferta de carreras
Este año son dos las carreras que se suman a la oferta de Santo Tomás Concepción: Técnico en Farmacia, del Centro de Formación Técnica, e Ingeniería en Geomensura, del Instituto Profesional.
“Técnico en Farmacia es una carrera que hace mucho tiempo queríamos abrir, y que tiene una trayectoria en otras sedes de Santo Tomás. Destaco su amplio campo laboral, porque permite trabajar no sólo en farmacias, sino también en laboratorios”, contó Claudia Hernández.
Renato Ríos, Director de Asuntos Estudiantiles, DAE.
Por otro lado, Ingeniería en Geomensura llega a complementar el Área de Construcción. Es una carrera con una duración de cuatro años y se dictará en jornada vespertina, pensada para quienes trabajen, un grupo de especial interés en estas áreas de estudio.
“Hay mucha gente que tiene experiencia previa, que ha trabajado en el área de construcción y quiere optar a un título profesional”, declaró la directora de Admisión.
A pesar de haber sido una carrera que abrió para Admisión 2025, Hernández también destacó Ingeniería Civil Informática y Sistemas Inteligentes de la Universidad. Se trata de una profesión que responde a necesidades actuales, como la incorporación cada vez mayor de la inteligencia artificial, la automatización en las empresas e industria, y áreas que requieren de ingenieros que sean capaces de gestionar y liderar estos procesos.
“La evolución de la tecnología en el mundo productivo hace que sean necesarios estos profesionales, y esto se hace notar en el interés de los postulantes también por estudiar esta carrera”, dijo la directora.
Creatividad en Santo Tomás Concepción
La sede también cuenta con interesantes e innovadoras oportunidades de desarrollarse en disciplinas creativas. Una de las carreras es Diseño Gráfico del Instituto Profesional, la cual responde también a necesidades transversales en la industria tanto creativa como otras, además de las posibilidades de emprender.
“Buscamos que los estudiantes entiendan que el diseño puede ser emprendimiento, agencias de diseño de publicidad y marketing digital, productoras de diseño 2D o 3D y multimedia en eventos.
También hay diseñadores en instituciones gubernamentales, municipios, medios de comunicación, productoras de medios digitales como en redes sociales”, comentó Alexis Rozas, director de carrera del Área Diseño.
En esta se encuentra también Técnico en Diseño de Videojuegos, que tiene un perfil adaptable para trabajar de forma presencial, híbrida o remota en estudios de desarrollo, agencias de marketing digital y consultoras. Su formación les permite integrarse en cualquier organización que demande soluciones innovadoras con base tecnológica.
Raysa Peñailillo, jefa de carrera, aseguró que lo más atractivo es la propuesta académica: una formación intensiva de cinco semestres, diseñada para una rápida inserción en el ecosistema creativo. “Durante el proceso, los estudiantes acceden a certificaciones académicas intermedias en Videojuegos 2D, Videojuegos 3D y Diseño de Aplicaciones, lo que valida sus competencias antes de titularse. El aprendizaje es práctico, utilizando software y equipamiento de estándar profesional como Unity 3D, Maya, Adobe y tabletas Huion”, dijo.
Cabe mencionar que la carrera trasciende el entretenimiento convencional, preparando profesionales capaces de desarrollar
simuladores, serious games, juegos de mesa y estrategias de gamificación con un alto valor para la sociedad y la industria. Esto se refleja en logros concretos de sus egresados, como el titulado Horacio Villalobos en el Battle of Robots, en Abu Dabi, como analista táctico del único equipo latinoamericano de esa disciplina, o el desarrollo del Jungle Balance, un videojuego terapéutico para la rehabilitación de pacientes de la Teletón mediante detección de movimiento.
“Asimismo, se destaca la creación de Neuro Kinética, para la neurorrehabilitación infantil con inteligencia artificial; el diseño del software Mente Lúdica para la estimulación cognitiva de personas mayores; y la herramienta vocacional QueST, para orientar a futuros universitarios. Todo este ecosistema formativo tiene el respaldo de una institución con acreditación de nivel avanzado y adscrita a la gratuidad”, contó la jefa de carrera.
La experiencia tomasina
Entrar a Santo Tomás a estudiar no se trata solamente de trabajar por una meta, sino también el cómo se vive este camino. Así es como se ha creado la Experiencia Tomasina, una ruta de diferentes servicios, ayudas y experiencias que son parte también de la formación integral de los estudiantes. Esto
busca promover el desarrollo de habilidades, la organización del tiempo, la exploración de intereses y el sentido de pertenencia, que enriquecen la vida estudiantil y aportan a la futura inserción laboral.
En la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) están comprometidos con la misión de fomentar estas instancias, las cuales, a pesar de estar fuera de lo académico, también aportan en el desarrollo profesional de tomasinos. Así cuenta Renato Ríos, director de la DAE.
“Las actividades inician normalmente con el mechoneo solidario, espacio en el cual estudiantes nuevos participan de acciones solidarias para beneficiar a la comunidad, marcando así su inicio a la educación superior”, contó.
Destacó igualmente como parte de estas actividades a la Escuela de Líderes, espacio en el cual alumnos, delegados y dirigentes estudiantiles pueden obtener herramientas para su vida personal, académica y profesional. “Están las actividades deportivas, en donde estudiantes compiten con otras instituciones en diferentes disciplinas. También está el Torneo Nacional de Debates, instancia que se hace online y presencial”, dijo.
El director de la DAE destacó, además, los Trabajos Voluntarios de Invierno y de Verano, actividades nacionales de gran impacto, cuya última versión se realizó en Tomé, y que contó con la participación de más de 200 estudiantes voluntarios. Asimismo, Santo Tomás Concepción tiene un voluntariado permanente, Quillahue, quienes durante todo el año llevan a cabo acciones en beneficio de la comunidad.
Santo Tomás también se preocupa por apoyar a sus estudiantes, por esto existe el Programa de Bienestar y Salud Mental, que tiene como propósito la promoción, prevención y apoyo en este ámbito tan relevante, todo por medio de un equipo de salud mental capacitado para realizar correctamente su labor. Además, la sede de Concepción cuenta con su propia psicóloga, a quien pueden recurrir de forma gratuita los estudiantes.
Dra. Viviana Hojman
Directora ejecutiva, Valoras de la UC
Dra. Mónica Peña.
Académica y docente Valoras de la UC
Queremos hacer una advertencia e invitación a los establecimientos, porque regular no implica negar la tecnología. Creemos que el principal desafío para los establecimientos no será técnico, sino cultural. Esto es, los celulares seguirán siendo parte de la vida de los niños, niñas y adolescentes (NNA), por lo que se requiere acompañar y mediar en los procesos de aprendizaje digital. Y para esto, algunas acciones son fundamentales, por ejemplo, la deliberación colectiva, donde los adultos debemos definir los límites que compartimos y asumir el rol de mediadores entre los NNA y el mundo digital”.
OPINIÓN
¿Qué transformaciones abre para las escuelas el proyecto que prohíbe los celulares?
La aprobación del proyecto de ley que regula el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos en los establecimientos invita a repensar cómo aprendemos a convivir en un mundo donde lo digital forma parte de la vida cotidiana.
¿Por qué hacer una ley? Entre los fundamentos para legislar se encuentran el rendimiento académico, el aumento de los conflictos interpersonales, los riesgos del mundo digital y las dificultades para concentrarse, tanto en el aula como en las actividades recreativas. Además, el proyecto se alinea con las tendencias internacionales, ya que otros países, como Francia, Finlandia y Australia, ya han avanzado en la creación de restricciones o regulaciones sobre el uso cotidiano del celular en las escuelas.
En Chile la nueva norma habilita el uso excepcional para estudiantes con necesidades educativas especiales, situaciones de emergencia, catástrofes o necesidades médicas, además de cuando las familias lo soliciten por razones justificadas. También podrán incluirse dispositivos cuando se autorice con fines formativos. Todo lo anterior deberá quedar regulado en los instrumentos internos de la escuela. La nueva ley entrará en vigencia en 2026, y las escuelas tienen plazo hasta el 30 de junio de ese año para ajustar sus reglamentos internos.
Aunque el celular es una herramienta incorporada a la vida cotidiana, su uso sin acompañamiento y mediación puede afectar el bienestar y el desarrollo socioemocional integral de los niños, niñas y adolescentes (NNA). El uso sin límites de celulares y otros dispositivos digitales en NNA conlleva riesgos y peligros: investigaciones muestran que el acceso permanente a pantallas favorece patrones de hiperconectividad que interfieren con el sueño, la concentración y la regulación emocional. En el plano relacional, el celular compite directamente con las interacciones cara a cara, lo que reduce la calidad del juego, la conversación y el apoyo social entre pares, elementos fundamentales para el desarrollo de los NNA. A esto se suman los riesgos de violencia digital, como el ciberacoso, así como la exposición a contenidos inadecuados y la presión por la autoexposición, fenómenos que amplifican el estrés y la vulnerabilidad emocional en edades en las que aún se están consolidando las habilidades socioemocionales.
Queremos hacer una advertencia e invitación a los establecimientos, porque regular no implica negar la tecnología. Creemos que el principal desafío para los establecimientos
no será técnico, sino cultural. Esto es, los celulares seguirán siendo parte de la vida de los niños, niñas y adolescentes (NNA), por lo que se requiere acompañar y mediar en los procesos de aprendizaje digital. Y para esto, algunas acciones son fundamentales, por ejemplo, la deliberación colectiva, donde los adultos debemos definir los límites que compartimos y asumir el rol de mediadores entre los NNA y el mundo digital.
El foco debiera estar en coproducir acuerdos con la participación de la comunidad escolar, incluyendo a los propios NNA. Los estudios demuestran que los NNA siguen estando interesados en el juego presencial, pero cada vez hay menos alternativas para llevarlo a cabo.
Los establecimientos también deberán incorporar las nuevas normas en sus reglamentos: definir dónde se guardarán los dispositivos, quién supervisará su uso excepcional o cómo se integrará el celular cuando tenga sentido pedagógico. También se requerirán nuevos protocolos de comunicación entre hogar y escuela, mensajes claros sobre cuándo es necesario llamar y cuándo no; y campañas sobre los efectos del uso excesivo en el bienestar y la convivencia. Si las familias usan las pantallas de manera permanente, para los niños no será fácil dejar de usarlas en la escuela.
Finalmente, quedan preguntas abiertas para el sistema educativo y la sociedad en general: ¿Dónde y cómo aprenden hoy los NNA a usar tecnologías y a convivir en línea? ¿Cómo se integrarán las competencias digitales del siglo XXI en el currículum? El hogar, la escuela, los pares y las plataformas mismas alfabetizan digitalmente, pero en sentidos desiguales según la edad, la clase social y el género y, al mismo tiempo, la alfabetización digital es fundamental para la vida, incluyendo los trabajos de hoy y del futuro. Entonces, si los dispositivos quedan completamente fuera de la escuela, donde se aprenderá la ciudadanía digital.
Esta discusión invita a pensar qué tipo de escuela, familia y sociedad queremos construir y cómo preparamos a niños y jóvenes para la vida digital. Regular el uso del celular en las escuelas es un paso necesario, pero insuficiente si no va acompañado de enseñanzas sobre convivencia digital y de un enfoque formativo más que punitivo.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.
suben al escenariopresión y la Cuando la
pasión
En un arte donde el cuerpo lo es todo, el ballet mantiene exigencias estéticas que siguen marcando a quienes lo practican. Bailarines profesionales y aficionados coinciden en que, detrás de la elegancia sobre el escenario y de una pirueta perfecta, persisten estándares físicos que impactan profundamente la relación con el propio cuerpo.
Por Antonia Díaz Hernández
¿Cuánto tiempo te puedes parar frente a un espejo sin empezar a encontrarte defectos? ¿Minutos? ¿Horas? En el ballet, esa escena se repite con frecuencia: muchos momentos detrás de una barra, prendas ajustadas y un reflejo que observa y, a veces, también corrige y exige.
El ballet clásico es un arte con más de cinco siglos de historia. A lo largo del tiempo, ha consolidado no solo un lenguaje técnico, sino, además, un canon corporal que, según especialistas y bailarines, se ha mantenido prácticamente intacto: cuerpos esbeltos y una apariencia que refuerza la idea de liviandad sobre el escenario. No se trata únicamente de ejecutar correctamente un movimiento. En palabras de quienes lo practican, también importa cómo luce el cuerpo al hacerlo.
Pero detrás de esa aparente perfección escénica, se esconden relatos de control, silencios y daños persistentes que hoy comienzan a ser cuestionados por quienes buscan redefinir qué significa realmente bailar bien.
Para Marna Albarrán, exbailarina profesional mexicana y actual directora de la Compañía de Ballet de Concepción, el ballet ha perpetuado un ideal estético basado en cuerpos extremadamente delgados, “asociándolo erróneamente con elegancia y disciplina”.
La presión
Constanza Vergara (26) comenzó a bailar a los cinco años y retomó su carrera profesional tras una pausa durante sus estudios universitarios. Ha integrado el Ballet Municipal de Los Ángeles y formó parte de la compañía de danza de Sara Nieto. Sivana Royer (23), radicada en Chile, comenzó en el ballet clásico a los 11, después de haber explorado estilos como el flamenco y la danza árabe. Valentina Fuentealba (23), oriunda de Chillán, transitó por distintos estilos antes de optar definitivamente por el ballet.
Constanza Vergara.
Marna Albarrán.
Las tres recuerdan comentarios que marcaron un punto de inflexión en su formación. A Constanza le dijeron durante un ensayo que “sus rollitos parecían flotadores”. A Silvana, a los 12, una profesora le comentó que “tenía que bajar de peso porque parecía una vaca”. Valentina, en tanto, escuchó de un jurado que, aunque era perfecta a nivel técnico, “si no bajaba de peso, jamás sería profesional”. Esta afirmación y el temor que le provocó, según relata, la llevó a desarrollar un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA): “Dejé de comer, y lo que comía lo vomitaba. Hacía ejercicio mañana, tarde y noche, bailaba en exceso”, dice. Afortunadamente, asegura que gracias a la preocupación de sus maestras y al apoyo psicológico que recibió, pudo superarlo.
Aunque las tres bailarinas continúan vinculadas a la danza, coinciden en que esos episodios dejaron en ellas una huella difícil de borrar.
No todo tiempo pasado fue mejor
Montserrat Videla (28), exbailarina profesional de ballet clásico, jamás recibió un comentario sobre su cuerpo, pero vivió la presión de muy de cerca: “Está muy normalizado que el día de función no se coma, y que solo se tome agua. Entonces uno empieza a repetir los patrones de los otros, porque tu mundo gira en torno a cuánto pesas, a cómo te ves, y eso es insano”.
Con el tiempo, la obsesión con las calorías terminó afectando su relación con la comida, “dejé de bailar por eso: fue darme cuenta de que lo que yo amaba me hacía daño”, agrega.
Pero la realidad de aquellos que se formaron décadas antes que Montserrat es incluso más cruda. Hugo Zárate, bailarín argentino y profesor de ballet, con una carrera de más de 20 años como solista en el Ballet de Santiago y hoy director del Ballet
Sivana Royer.
Montserrat Videla.
Municipal de Los Ángeles, rememora el pensamiento intrusivo que aparecía constantemente en su mente. “¿Qué hago para no engordar? ¿Fumo, tomo café, tomo pastillas? A mí me pasaba, yo no comía nada los días de función”, recuerda. Y agrega que, en su época, las exigencias eran tan extremas que algunos recurrían a medicamentos para mantenerse delgados.
Walter Granada (33), también bailarín, sostiene que esta presión es parte estructural de la disciplina. “Si alguien te dijera que no es así, yo respondería que esa persona no ha bailado o no ha llegado a vincularse bien con la danza. Es algo que está en el ADN del ballet”, explica. El imaginario colectivo sigue esperando cuerpos delgados, añade, “aunque hoy exista el body positive”. Además, ha tenido que enfrentar prejuicios asociados a su estatura y a estereotipos de género: “Hay un ataque a tu masculinidad o a tu orientación sexual por el hecho de bailar ballet”, afirma.
A pesar de lo anterior, asegura: “Si tú me preguntaras ‘si tuvieses la posibilidad de volver a comenzar tu vida, ¿serías
bailarín?’ Yo respondería que sí, nuevamente. Porque claro, solo alguien que realmente ama con pasión a la danza va a tener las agallas y esa necesidad ya casi demencial de decir necesito bailar”.
Sivana Royer coincide en que la delgadez sigue asociada a la idea de ligereza: “Se busca que las bailarinas se vean suaves, como si flotaran. Por eso cuesta ver cuerpos distintos”.
A pesar de los problemas que enfrentaron, ninguno de los bailarines o maestros citados reniegan de su pasión.
Montserrat Videla, que decidió dar un paso al costado después de estudiar una carrera en la universidad, reflexiona: “Yo amo el ballet, siempre va a estar en mi corazón. Creo que no hay nada que me genere el nivel de placer, de tranquilidad y de adrenalina que me produce bailar o estar arriba de un escenario, pero el coste mental es muy alto y es insano, sinceramente”.
Hugo Zárate.
Walter Granada.
El avance
La realidad de este mundo de mallas y puntas ha ido cambiando notoriamente. Hugo Zárate, que se formó en otra época, así lo cree: “Se ha ido moderando totalmente, antes estaban permitidas muchas cosas por las que hoy en día te denunciarían, tanto en el trato verbal como en las prácticas en sí”.
Valentina Fuentealba, en cambio, es más crítica: “No creo que haya cambiado la mentalidad, sino que ahora la gente tiene menos miedo a decir lo que piensa y, por otro lado, ahora les da miedo que los funen”, dice.
Claudia Manríquez, exbailarina profesional y actualmente profesora de ballet en Temuco, señala que “la danza ha cambiado un poco, pero en su mayoría las bailarinas tienen este perfil físico”. Es necesario, añade, que en las escuelas se enseñe sobre la importancia de una nutrición adecuada y la salud. “Lo comento porque en mis tiempos los profesores se centraban mucho en la estética y no tanto en el bienestar físico de los alumnos”.
Claudia Manriquez.
Mariela Gatica, psicóloga.
Marna Albarrán recuerda que en su época incluso se evaluaba la complexión familiar de las alumnas: “Te decían, tienes que estar 10 kilos abajo de tu peso, te pesaban constantemente, ahora eso cambió, pero queda mucho por recorrer aún”.
Sobre esa posibilidad de un cambio real, Valentina, que ha tomado clases en distintas partes de Chile como en el extranjero, lo considera como algo “casi inalcanzable”. “Siempre he visto cómo otras personas que son distintas, que no son gordas en realidad, se sienten incómodas. Y hay comentarios de ´yo no creo que te quepa el vestido´, incluso desde los mismos pares. Al final del día tienen que cambiar todos para que no se repita esa situación. Entonces, quizás no es imposible, pero es muy difícil”, remarca.
El
estándar real: la salud
Todos coinciden en que los estándares imposibles y la presión constante son un problema de salud. “Generan trastornos alimenticios, lesiones crónicas, fatiga extrema y problemas de autoestima. Y no puedes tener condición física adecuada. Finalmente se vuelve contraproducente porque no puedes bailar”, explica Marna Albarrán.
La psicóloga clínica y Dra. en Salud mental, Mariela Gatica, explica que los problemas relacionados con la conducta alimenticia son generalmente multifactoriales, donde intervienen factores emocionales, autoestima y autoconcepto, que se encuentran fuertemente influidos por aspectos sociales y culturales que impusieron ideas del cuerpo que, generalmente, no son reales y en el que la mayoría de las personas no calza”.
Y añade que “en el caso de las bailarinas de ballet, la exigencia con respecto a un cuerpo con una forma específica viene dada por la propia disciplina”.
La también experta en conducta alimenticia explica que “las exigencias de la disciplina pueden por sí mismas resultar riesgosas para el desarrollo de un trastorno”. El hecho de estar permanentemente expuestas a un espejo, la ropa utilizada, la presión de los profesores, son parte de dichas exigencias.
La profesora Claudia Manríquez recalca que el ballet exige tanto como cualquier deporte profesional y que decir que los bailarines no pueden comer o no comen es una “irrealidad”. “Somos atletas de alto rendimiento que debemos comer muchísimo para poder también entrenar muchísimo”.
Marna Albarrán expresa que es responsabilidad de los maestros guiar de manera correcta al alumno: “Si tú como profesor, te escudas en decir que no pueden hacer el trabajo tus alumnos por cómo es su cuerpo. El fracasado eres tú”.
La psicóloga Mariela Gatica coincide en que dentro de la práctica de esta disciplina “las correcciones debieran ser sobre la técnica, una conducta que se puede cambiar, y no sobre el peso o la forma del cuerpo, que es algo que no depende solo de un cambio conductual”.
Marna procura que su sala rodeada de espejos sea el espacio más seguro posible para sus estudiantes. Después de lo que vivió, busca que el bienestar sea la base. “Yo enseño que un cuerpo saludable para bailar requiere energía, músculo y equilibrio, no restricción. Entonces comparto ahora el rendimiento físico sostenible, porque mis alumnas saben que necesitan fuerza para los giros y no un número en la balanza”.
¿Todos pueden bailar ballet?
A pesar de las diversas vivencias y opiniones, la respuesta a esta interrogante es dispar. No solo porque la mentalidad inserta en la disciplina es aparentemente muy difícil de cambiar, sino porque la danza misma ha puesto barreras inmutables.
El bailarín Walter Granada sostiene que cualquier persona puede aprender la técnica clásica. Y que “no es exclusiva para una persona delgada”. Otra cosa, aclara, son los cánones estéticos que pueda tener una compañía profesional.
Marna Albarrán lo tiene muy claro: “Yo critico la idea de que solo ciertos cuerpos son aptos para el ballet, ya que la técnica, la musicalidad y la expresión artística son independientes del peso”.
Claudia Manríqez también postula que todos pueden bailar ballet, pero que llegar a ser profesional es otra historia. “Estamos de acuerdo que es una carrera bastante difícil, pero, por la mala fama que se le ha dado, se quita el placer a cualquier persona de poder practicarlo como amateur”.
Valentina, que ha vivido los efectos secundarios de bailar con presiones extremas, concuerda: “Es un deporte de alta exigencia, porque tienes que estar todo el tiempo no solo moviéndote, sino con una conciencia del movimiento. Entonces es un cansancio mental y físico extremo”. Además, a raíz de su propia experiencia, cree que, si eso convive con un trastorno alimenticio, se vuelve insostenible. “Una persona que solo ha comido una lechuga en todo el día, que fue algo que yo experimenté, y después tiene que bailar tres horas consecutivas, termina totalmente fatigada. Eso me sucedía, me dolía todo. Me salía perfectamente bonito lo estético, pero después necesitaba dormir como mínimo un día completo”, detalla.
Hugo Zárate explica: “Si querés ser bailarina profesional, tenés que ser flaco. Lamentablemente es así. En el mundo amateur puede variar, pero en el estándar profesional sigue ahí”, afirma.
La realidad es contradictoria, aunque el mundo parece estar abierto a la posibilidad de que el cuerpo no defina a una persona, el pensamiento dentro del mundo del ballet pareciera, todavía, avanzar a un ritmo distinto. Aun así, hay profesionales en esta danza que buscan que esta disciplina clásica no sea la excepción a la regla y abra sus fronteras.
Marna Albarrán lo plantea así: “Si el ballet ha sido cómplice de ideales dañinos, también puede ser una plataforma para desafiar normas. El ballet no duele, lo que duele es la opresión. El ballet no es una talla, es música, coraje y verdad”.
UNAB consolida su fortalecimiento institucional y académico aportando a los nuevos desafíos en la región de Biobío
Con una oferta formativa actualizada, infraestructura especializada y un modelo educativo orientado a la innovación y a la vinculación con el entorno, la casa de estudios proyecta su impacto en áreas clave como la salud, la ingeniería y las disciplinas creativas, reforzando su posicionamiento en el sistema de educación superior.
Más de 8 mil estudiantes cursan sus estudios hoy en la Sede Concepción de la Universidad Andrés Bello y, en 16 años de presencia en la zona, más de 11 mil egresados se han integrado al desarrollo productivo y social de la región y el país o, incluso, han desarrollado sus carreras a nivel internacional.
Las cifras dan cuenta del crecimiento de la casa de estudios en Biobío, algo que para el director de Admisión y Difusión de la sede local UNAB, Eduardo Navarro, se sustenta en la calidad y pertinencia de los programas que se imparten.
Navarro relata que el plantel de educación superior amplió y modificó su oferta académica, incorporando, en pocos años, nuevas carreras de alto impacto como Ingeniería en Automatización y Robótica, Licenciatura en Astronomía e Ingeniería Civil en Minas y, desde 2026, Ingeniería en Negocios In ternacionales, entre otras. Explica, además, que todos estos programas, “responden a desafíos tecnológicos emergentes e impulsan la formación de profesionales capacitados para las nuevas industrias y la modernización de aquellas existentes”.
Eduardo Navarro, director de Admisión y Difusión de la sede local UNAB.
Para cumplir este objetivo, describe, la infraestructura en la Sede Concepción incluye laboratorios especializados en las distintas áreas, como el hospital ubicado en el segundo nivel, que cuenta simuladores de alta fidelidad, estaciones clínicas, software especializado y realidad virtual, capaces de reproducir diversos escenarios médicos. También, en el subsuelo se recreó todo un sistema de navegación marítima para los estudiantes, que emula cada aspecto de la navegación, desde el interior de un buque hasta el puerto de destino, pasando por las condiciones climáticas, horarias, entre otras. Especialistas de todo el centro sur del país llegan a capacitarse a estas instalaciones.
En la sede, enumera el director de Admisión y Difusión, además existen clínicas profesionales, como la clínica veterinaria, que atiende a animales pequeños y que cuenta con una unidad de equinos, y las clínicas odontológicas y de psicológica y jurídica, todas pensadas para la formación los estudiantes, pero abiertas a la comunidad.
También cuenta con un polideportivo con infraestructura de primer nivel. “Son espacios diseñados para favorecer el aprendizaje práctico y la vinculación con la comunidad en las distintas áreas, pues la oferta programas en nuestra sede
abarca disciplinas tan diversas como Derecho, Psicología, Odontología, Enfermería, Ingeniería Comercial, Kinesiología y Tecnología Médica, entre otras”.
Un hito reciente en este proceso de expansión fue la instalación del Campus Creativo UNAB Concepción, que desde el 2024 integra carreras de Publicidad, Arquitectura y Diseño de Juegos Digitales bajo un modelo académico interdisciplinario. “Este nuevo espacio académico fortalece la formación en áreas creativas y responde a las demandas de formación profesional contemporánea, con enfoque en innovación, diseño y planteamientos urbanos y sociales”, resume.
Posicionamiento
El crecimiento de la UNAB se refleja también en su atractivo para los estudiantes que participan en el Sistema de Acceso a la Educación Superior. Según datos oficiales del Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE), es una de las instituciones con mayor número de postulaciones y seleccionados en el país, ratificando su posicionamiento como una opción de preferencia para jóvenes egresados de enseñanza media. “Esto confirma la relevancia de nuestra oferta académica, que combina programas tradicionales con nuevas carreras orientadas a los desafíos globales y locales, así como modalidades educativas flexibles, que se adaptan a distintos perfiles de estudiantes”, analiza el director de Admisión y Difusión.
La consolidación de la UNAB en la intercomuna Concepción-Talcahuano se complementa con un modelo educativo centrado en la formación integral del estudiante, el fortalecimiento de la investigación, la internacionalización, la vinculación efectiva con el medio y un compromiso con la inclusión y la sostenibilidad. Estos pilares, señala su encargado de Admisión, permiten a la institución formar profesionales competitivos, preparados para enfrentar los retos del futuro y para aportar al bienestar de las comunidades en las que se insertan.
Dr. Mauricio Chandía, hematólogo; Dra. Esther Rodríguez, oncóloga; Dra. Silvana Vásquez, hematóloga y coordinadora de la Unidad de Oncología; Dr. Pablo Humud, oncólogo; y Dr. José Barbosa, oncólogo.
Clínica Biobío potencia un modelo oncológico con enfoque integral y multidisciplinario
El centro de salud privado estableció su Unidad de Oncología con perspectiva multidisciplinaria, segura y humana. Hoy trabajan con un propósito claro: combinar innovación, experiencia médica y acompañamiento continuo a los pacientes que enfrentan un diagnóstico de cáncer.
Desde junio de 2021, Clínica Biobío cuenta con una Unidad de Oncología Ambulatoria que ha marcado un avance significativo en la atención de pacientes oncológicos de la región y alrededores. Su creación tuvo como propósito ofrecer tratamientos oportunos, seguros y cercanos a quienes enfrentan patologías oncohematológicas.
La Dra. Silvana Vásquez, hematóloga y coordinadora de la Unidad, junto a la Dra. Esther Rodríguez, oncóloga, han liderado procesos clave como la estandarización de protocolos de quimioterapia y el establecimiento de protocolos asociados al flujo de atención de los pacientes, en estrecha colaboración con el equipo de enfermería con la finalidad de acompañar y asesorar a cada persona en tratamiento.
La Unidad de Quimioterapia Ambulatoria tiene una capacidad de ocho sillones para la realización de tratamientos ambulatorios y un box de procedimientos. A la fecha, se han concretado más de 3.063 ciclos de quimioterapia, realizados a 283 pacientes. Como hito reciente está la formación de un Comité Oncológico local, que se constituyó en marzo de 2025, el cual ha permitido fortalecer la coordinación de tratamientos y la toma de decisiones clínicas de manera integral y colaborativa en torno a cada paciente.
Además, Clínica Biobío ha impulsado el crecimiento del área oncológica, para extender su impacto más allá de la propia unidad. Este trabajo se ha traducido en la capacitación continua del personal de enfermería y en la incorporación de nuevos profesionales, lo que ha permitido consolidar un enfoque multidisciplinario en la atención de los pacientes en estos años.
“No se trata sólo de administrar un tratamiento, sino de entregar confianza y cercanía a través de un equipo que trabaja coordinado para mejorar la calidad de vida de quienes se atienden con nosotros, en cada etapa del proceso”, destacó la Dra. Silvana Vásquez.
Atención especializada y multidisciplinaria
La Unidad de Oncología funciona con un equipo consolidado, compuesto por cinco médicos: los oncólogos Dra. Esther Rodríguez, Dr. Pablo Humud y Dr. José Barbosa, y los hematólogos Dr. Mauricio Chandía y Dra. Silvana Vásquez; además de enfermeras con experiencia oncológica, técnicos en enfermería y una administrativa. Como parte de este grupo multidisciplinario, la clínica cuenta con una Enfermera de Gestión de Pacientes, cuyo rol clave y distintivo es acompañar a los pacientes durante todo el proceso diagnóstico y terapéutico en la clínica.
Fundamental para su funcionamiento es también el respaldo de distintos servicios de apoyo que participan en la gestión de coberturas para tratamientos y exámenes, como Imagenología, Laboratorio y Farmacia; esta última a cargo de gestionar, recibir y coordinar la preparación de los tratamientos de quimioterapia.
Sumado a lo anterior, la clínica cuenta con la Unidad de Compras Públicas, responsable de la gestión y seguimiento de los pacientes derivados por el Sistema Público para reducir sus listas de espera, y la Unidad GES-CAEC, encargada de la gestión de los pacientes oncológicos derivados de los convenios
Bernabé Araneda, de 67 años, empresario independiente, llegó a Clínica Biobío tras un diagnóstico de mieloma múltiple agresivo.
“Cuando me dijeron que tendría que dializarme de por vida, fue un golpe enorme. Pero gracias al tratamiento, mis riñones se recuperaron y nunca más necesité diálisis”, relató.
Destacó la atención y acompañamiento del equipo médico: “Siempre estuve en contacto con la Dra. Silvana Vásquez y con las enfermeras de Oncología, que se portaron un siete, preocupadas de cada detalle durante las quimioterapias y la gestión de mis tratamientos, incluido un trasplante de células madre en Santiago”.
Añadió que parte de su recuperación se debió a mantener su rutina, dentro de lo posible, y al apoyo constante del equipo de la Unidad de Oncología.
con distintas isapres. En 2021 existía convenio oncológico únicamente con una de las isapres, pero hoy este se amplió a cuatro: Banmédica, Nueva Masvida, Cruz Blanca y Fundación.
“En Clínica Biobío aspiramos a fortalecer el desarrollo del área oncológica, con el mismo nivel de liderazgo que hemos alcanzado en otras especialidades, como Cardiología. Nuestro propósito es seguir ampliando la capacidad de resolución en enfermedades de alta complejidad, para entregar una atención integral, segura y de excelencia a nuestros pacientes”, destacó el Dr. Jaime Pinto, director médico de Clínica Biobío. En esta visión holística, destaca especialmente el rol del equipo de Cirugía Vascular -esencial en la instalación de dispositivos y catéteres para quimioterapia-, así como el trabajo de los cirujanos especializados en distintas áreas, como Cirugía de Cabeza y Cuello, Cirugía de Mama, Coloproctología, Cirugía Digestiva y Urología, entre otras especialidades, que colaboran en el diagnóstico y abordaje quirúrgico de los casos más complejos.
Bernabé Araneda, paciente Unidad de Oncología, junto a la hematóloga Silvana Vásquez e integrantes del equipo de salud.
Licen González, de 44 años, fue derivada del Hospital de Los Ángeles a Clínica Biobío por un cáncer colorrectal, tras un tratamiento previo y un pronóstico poco favorable. “Al año de mi diagnóstico, vine por primera vez y me atendió el Dr. Pablo Humud. Ese día se me reinició la vida y la esperanza. Luego conocí al Dr. José Manuel Vivanco, especialista en Coloproctología, quien ha liderado mis complejas cirugías con mucha humanidad y profesionalismo”, relató.
Madre de cuatro hijos y abuela de una niña de dos años, destacó el acompañamiento del equipo médico: “Siempre están disponibles y atentos a cada paso de mi tratamiento, con mensajes, llamadas y sonrisas amables”, agregó Licen, quien actualmente está a paso firme en su camino de recuperación.
En paralelo, la clínica ha incorporado herramientas diagnósticas de alta complejidad que fortalecen significativamente la precisión del diagnóstico y la personalización del tratamiento. Entre ellas se encuentran los procedimientos de estudio medular, como el mielograma y la biopsia de médula ósea, así como técnicas avanzadas como la citometría de flujo y los estudios de biología molecular.
La infraestructura también ha evolucionado con la habilitación de un espacio para pacientes inmunocomprometidos (neutropenia): una habitación individual con aislamiento protector en condiciones ambientales climáticas que permiten ofrecer una estrategia segura, tal y como se requiere en estos casos.
Evolución constante para un cuidado integral del paciente
En línea con el desarrollo de la Oncología en Clínica Biobío, y con la finalidad de consolidar un modelo de atención integral para pacientes con patologías oncohematológicas, que abarque desde el diagnóstico hasta la rehabilitación o, cuando se requiera, cuidados de fin de vida, la clínica ha reforzado su equipo médico, incorporando profesionales como nutricionistas, psicólogos y especialistas en cuidados paliativos. Lo anterior es parte del desarrollo y evolución constante de la oncología en la clínica.
“Actualmente, la proyección es continuar avanzando, con miras hacia una atención de mayor complejidad que nos permita ofrecer tratamientos de alta intensidad a pacientes hospitalizados, siempre con la firme convicción de entregar una cobertura más especializada, resolutiva y centrada siempre en el bienestar integral de nuestros pacientes”, comentó Lorena Contreras De Vera, gerenta general de Clínica Biobío.
Licen González, paciente Unidad de Oncología.
Marietta Montenegro
Directora Sostenibilidad Essbio
Este sello es un indicador de sostenibilidad con el que, a partir de resultados , los participantes deberán implementar un plan de gestión con medidas concretas que apunten a la eficiencia hídrica”.
Mujeres y Agua: Saberes, Territorios y Futuro en el Biobío
OPINIÓN
Sello del Agua: inspirando a jóvenes a apostar por la sostenibilidad
En tiempos de incertidumbre derivada de los efectos del cambio climático y diversas disrupciones sociales, culturales y tecnológicas, volcar la mirada a las soluciones es una oportunidad para encontrarse con jóvenes que están haciendo una positiva diferencia en sus entornos y a escala global.
Ser la generación que puede hacer las paces con la naturaleza es el desafío que inspira a millones de ellos en todo el mundo, tanto así que el programa Jóvenes Campeones de la Tierra de la ONU lo destaca en su propósito.
En Essbio llevamos muchos años abriendo espacios para que niños y jóvenes encausen sus ideas y esfuerzos para cuidar el medioambiente y, en especial, el agua que, diariamente, nos permite vivir en bienestar. El programa Ecobrigada, con más de 20 años de implementación, nos permitió conectar con profesores y escolares para fomentar el cuidado del entorno. Ahí conocimos de cerca que la creatividad e innovación de los estudiantes es un pilar para la acción climática.
En el marco de nuestra estrategia corporativa, que incorpora la sostenibilidad de forma transversal, este año impulsamos una nueva iniciativa: el Sello del Agua, que en su fase piloto también nos conectó con la nueva generación que está transformando su comunidad.
Este programa surge como una iniciativa piloto, a fines de 2023, con el propósito de fortalecer alianzas en torno a la eficiencia hídrica, las buenas prácticas en el uso del agua potable y la sostenibilidad, a través de un trabajo liderado por un equipo multidisciplinario de Essbio.
Este sello es un indicador de sostenibilidad con el que, a partir de resultados, los participantes deberán implementar un plan de gestión con medidas concretas que apunten a la eficiencia hídrica.
En la etapa inicial, se establecieron líneas de acción concretas para construir una base sólida para el desarrollo de la iniciativa. Se realizaron análisis y evaluaciones para determinar comunas, localidades y segmentos a intervenir en el piloto.
El primer grupo en participar activamente estuvo conformado por 10 establecimientos educacionales, y ocho restaurantes que realizaron un análisis detallado de sus consumos para definir su participación en la iniciativa. Con la información recopilada durante el proceso de implementación, se logró establecer los indicadores base
para cada uno de los establecimientos participantes, como medir el consumo inicial de agua potable (línea base); establecer metas de eficiencia específicas por establecimiento; comparar de forma mensual el comportamiento respecto a la línea base e Identificar tendencias, desviaciones y oportunidades de mejora.
La activa participación de estudiantes en este nuevo programa nos ha dado mucha energía para escalarlo a más jóvenes y comunidades educativas. Es una semilla que ha caído en tierra fértil por ese entusiasmo transformador de las nuevas generaciones que están ocupando espacios de influencia. Por esto, el Sello del Agua que promovemos es también una prueba de la capacidad de transformación que está moviendo las soluciones por todas partes…en buena hora.
Proyecto financiado a través del FFMCS 2025.
Skin Center ofrece un avanzado tratamiento de remoción de tatuajes con láser de alta precisión
El centro, ubicado en O’Higgins 1338, Concepción, atiende cada vez más pacientes que buscan eliminar tatuajes por razones personales o laborales. El procedimiento es progresivo, seguro y utiliza un láser de gama alta que fragmenta la tinta sin dañar la piel.
En los últimos años, la eliminación de tatuajes dejó de ser un procedimiento complejo y distante para convertirse en una alternativa accesible para quienes desean modificar diseños antiguos, mejorar su presentación profesional o preparar la piel para un nuevo diseño.
Según explica Bárbara Rojas Esparza, kinesióloga y jefa clínica de Skin Center, “para ellos, ese cambio cultural se refleja con claridad, porque la demanda por este tratamiento ha aumentado de manera sostenida”.
aplicada, la mezcla de pigmentos, el color de piel del paciente, su capacidad de cicatrización y el tamaño y ubicación del diseño. Aclara, eso sí, que se debe considerar un mínimo de seis, espaciadas por intervalos de cuatro a seis semanas. En cada evaluación, el equipo de Skin Center explica estos criterios para establecer expectativas realistas.
En cuanto a la experiencia del paciente, Bárbara Rojas indica que la sensibilidad varía según el umbral de dolor de cada uno, y si la zona del cuerpo posee muchas terminaciones nerviosas. “La aplicación del láser genera una sensación intensa, asociada al calor profundo que activa receptores nerviosos. Para disminuir la molestia, se utilizan cold packs antes y después de cada sesión”. El frío actúa como anestesia local al reducir la transmisión de señales dolorosas, lo que hace el procedimiento más tolerable.
Indica también que después del tratamiento es normal observar enrojecimiento, inflamación, ardor e incluso pequeños puntos de sangrado. “Estos efectos son transitorios, pero requieren cuidados estrictos para evitar complicaciones”.
Añade que muchas personas reconocen que sus tatuajes fueron realizados “en una edad inmadura” o, simplemente, ya no representan su estilo actual. A eso se suman quienes enfrentan exigencias laborales relacionadas con la imagen profesional y quienes buscan borrar un diseño para tatuarse nuevamente sobre la misma zona. El crecimiento de consultas no sorprende, dice, considerando la fuerte expansión del rubro del tatuaje en el país.
En este escenario, el servicio de remoción de tatuajes de Skin Center se ha consolidado gracias a la incorporación del láser
Spectra Q-Switched ND-YAG, un equipo de alta gama con certificaciones internacionales. Su tecnología permite fragmentar progresivamente la tinta a través de un efecto fotoacústico: la luz penetra en la dermis, actúa sobre las partículas del pigmento -especialmente las de color negro- y las divide en fragmentos microscópicos que luego son eliminados por el sistema linfático.
Requiere de cuidados
Bárbara Rojas indica que el número de sesiones que se requieren para remover un tatuaje va a depender de varios factores, como la calidad de la tinta, la profundidad en que fue
Entre las recomendaciones que destaca la especialista de Skin Center está evitar la exposición al sol durante cuatro semanas, aplicar bloqueador FPS 50 en caso necesario, mantener la zona limpia y seca, usar ropa holgada, evitar fricción, aplicar crema regeneradora tres veces al día y suspender la actividad física durante al menos siete días después de la sesión.
¿Para todos?
No todas las personas pueden someterse a este tratamiento. Está contraindicado para quienes padezcan enfermedades autoinmunes, patologías cancerígenas, diabéticos o hipertensión no controlada; embarazadas, madres en etapa de lactancia, pacientes con marcapasos, implantes metálicos o rellenos sintéticos en la zona. Tampoco debe realizarse si la persona ha consumido antibióticos o vitaminas, especialmente C, D o E, durante la misma semana del tratamiento, ya que estas hacen que la piel reaccione con mayor sensibilidad al calor del láser”, indica Bárbara Rojas.
En los casos donde existen diagnósticos específicos, Skin Center solicita autorización escrita del médico tratante para garantizar un proceso seguro. En menores de edad, el procedimiento es posible solo con la presencia de un adulto responsable y siempre que toleren adecuadamente la intensidad del láser
Respecto de los resultados, la kinesióloga es clara en señalar que la eliminación total depende tanto de características propias del tatuaje como de la cicatrización personal del paciente. También pueden ocurrir cambios pigmentarios, como oscurecimiento o blanqueamiento de la piel, derivados de la acción del calor o de la exposición solar durante el proceso.
Con tecnología de precisión, seguimiento clínico y protocolos rigurosos, Skin Center ofrece un tratamiento seguro, progresivo y personalizado, orientado siempre al cuidado integral de la piel.
Dr. Enrique Wagemann, Dermatólogo Académico de la Facultad de Medicina Universidad San Sebastián.
El FPS debe ser mínimo de 30, pero para que se cumpla debe aplicarse la cantidad adecuada. Si no es así, deben usarse FPS más altos. La cantidad adecuada es 2 mg/ cm2, que equivale a una cucharada de té del producto solo en la cara. Se deben colocar 15 minutos antes de la exposición y reaplicarse cada dos horas o después de baños prolongados. No es recomendable utilizarlos en menores de seis meses”.
OPINIÓN
Lo que debemos saber sobre radiación solar y fotoprotección
En este periodo veraniego, debemos repasar algunos conceptos para proteger la piel del daño solar.
La luz solar está compuesta por un espectro de radiaciones entre las que se encuentran la luz visible, la radiación infrarroja y la luz ultravioleta. La radiación infrarroja provoca calor. La radiación ultravioleta produce quemaduras solares en forma inmediata y cáncer de piel en el futuro. Existen dos fracciones, UVA y UVB. Ambas inducen cáncer de p
iel, pero solo la UVB produce quemaduras solares. A diferencia de la radiación infrarroja, la ultravioleta no produce calor, por lo que se puede sufrir daño sin darnos cuenta, como ocurre en los días nublados. La radiación ultravioleta es más intensa entre diciembre y marzo, en el norte de nuestro país, en lo alto de las montañas y entre las 11 y 16 horas. Y hay ciertas superficies que reflejan la radiación ultravioleta, como nieve, estructuras metálicas, arena, agua y pasto.
La fotoprotección es un concepto que involucra las medidas para evitar el daño que provoca la radiación ultravioleta en piel y ojos, y es la mejor forma de prevenir quemaduras solares, cataratas, cánceres de piel y envejecimiento cutáneo. Los niños tienen menor protección natural contra la luz ultravioleta que los adultos.
Además de la fotoprotección es importante tomar medidas generales para la prevención y cuidado de las personas.
Las recomendaciones son: no exponerse a las horas de mayor radiación. No exponer a los niños menores de dos años. Utilizar medidas físicas de protección (gorros de ala ancha que cubran orejas y región posterior del cuello, camisetas de manga larga, sombrillas).
La ropa oscura refleja la radiación UV mejor que la clara, por lo que deben preferirse colores azul, verde o marrón. Usar gafas y realizar fotoprotección también en días nublados. Además, extremar medidas si se utilizan medicamentos fotosensibilizantes (consultar al médico).
Como medida de segunda línea, se deben usar los fotoprotectores, que son preparados de aplicación local que reflejan, absorben o refractan la radiación ultravioleta. El FPS (Factor de Protección Solar) es el mínimo tiempo
que demora la piel en colocarse roja al aplicar un protector solar, comparado con el tiempo que se demora cuando no se aplica. Por eso, el FPS está relacionado con el efecto que produce la UVB sobre la piel y no la UVA. De este modo, es importante que los fotoprotectores contengan y señalen el “Índice de protección UVA”.
Para el uso correcto de fotoprotectores, los productos deben tener protección contra UVA y UVB (el índice de protección UVA debe ser al menos un tercio del FPS). Deben ser resistentes al agua si se realizarán deportes acuáticos. El FPS debe ser mínimo de 30, pero para que se cumpla debe aplicarse la cantidad adecuada. Si no es así, deben usarse FPS más altos. La cantidad adecuada es 2 mg/cm2, que equivale a una cucharada de té del producto solo en la cara. Se deben colocar 15 minutos antes de la exposición y reaplicarse cada dos horas o después de baños prolongados. No es recomendable utilizarlos en menores de seis meses.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.
Mujeres y Agua: Saberes, Territorios y Futuro en el Biobío
De la infancia en el Cerro Caracol a la lucha por Basura Cero: El camino de Paulina Romero en Fundación El Árbol
Desde su liderazgo en este emblemático programa, detalla que el desafío es reducir la producción de desechos desde la raíz, combatir la cultura del descarte y fortalecer los vínculos comunitarios. “Cada aporte cuenta”, sostiene.
Cuando Paulina Romero recuerda su infancia, vuelve al Parque Ecuador y al bosque húmedo del Cerro Caracol en Concepción. Fue allí donde se forjó la sensibilidad que, años más tarde, moldearía su camino profesional: “Esa fue mi primera conexión con el medioambiente: vivir ahí, en ese paisaje, me marcó”, rememora.
Estudió Administración Pública en la Universidad de Concepción con una idea clara: trabajar en lo social. Su interés por las políticas públicas se mezcló pronto con la inquietud de comprender el deterioro ambiental como un problema también político y económico.
Así, tanto su niñez como su formación marcaron la ruta que hoy la tienen en la coordinación del área Basura Cero de la Fundación El Árbol. Esta es una organización socioambiental que nació el 2013 en Concepción, con el objetivo de generar un cambio cultural hacia una sociedad más sustentable e inclusiva, a través de la educación ambiental y gestión de proyectos sociales y ambientales con comunidades.
Actuar antes del reciclaje
Paulina Romero llegó a trabajar a Fundación El Árbol en 2021, a cargo de proyectos para recicladores de base de Ñuble, Biobío y La Araucanía.
Ese trabajo le permitió reconocer la dimensión humana detrás de la gestión de residuos: personas que históricamente habían hecho una labor esencial sin reconocimiento, pago justo ni apoyo institucional. Fue también su puerta de entrada definitiva al ámbito ambiental, el que comenzó a perfeccionar con formación en economía circular.
Cuando la fundación reorganizó su estructura y creó el área de Basura Cero, Paulina asumió el desafío. Durante los primeros meses, la tarea fue imaginar un rumbo, fijar objetivos y ordenar un año de trabajo. Pero para sostener esa planificación, tuvo que enfrentar un desafío inesperado: estudiar. Mucho. Venía con experiencia comunitaria, especialmente con recicladores, pero esta vez el foco era más técnico: residuos orgánicos, plástico, contaminación y salud pública.
En ese proceso, comprendió que gran parte del problema está en lo que damos por sentado. “Así nos enseñaron, porque era lo más cómodo”, explica al hablar de la cultura del descarte. Y agrega que la idea de desechar lo que se considera basura,
CUANDO LA FUNDACIÓN REORGANIZÓ SU ESTRUCTURA Y CREÓ EL ÁREA DE BASURA CERO, PAULINA ASUMIÓ EL DESAFÍO. DURANTE LOS PRIMEROS MESES, LA TAREA FUE IMAGINAR UN RUMBO, FIJAR
OBJETIVOS Y ORDENAR UN AÑO DE TRABAJO.
como acto automático, parte de un modelo lineal de tomar, usar, botar. “Pero casi todo lo que tenemos alrededor puede tener otro uso”, explica.
Un fenómeno social
Como señalan en Fundación El Árbol, los residuos sólidos domiciliarios representan una de las principales fuentes de contaminación ambiental en las ciudades. Y ante ello, el área Basura Cero propone un nuevo enfoque: ir más allá del reciclaje, para reducir la producción de desechos desde la raíz.
Con ese enfoque, el área Basura Cero impulsó uno de los hitos más sólidos del área: el programa de compostaje comunitario. Ya habían hecho talleres, pero ella propuso sostener el trabajo en el tiempo, acompañar a las juntas de vecinos, instalar capacitación y entregar equipamiento. Hoy son 10 comunidades en Chiguayante, Hualpén, Talcahuano y Concepción que compostan de manera organizada. El 2026 se integrarían cinco comunidades más. Para Paulina Romero, el impacto es visible y cotidiano, pues para los vecinos es evidente cómo disminuye la basura cuando empiezan a compostar.
“Proponemos buscar alternativas creativas que nos inviten a disminuir los residuos. Son acciones pequeñas, pero todas suman”, dice. Y en su voz se nota: para ella, Basura Cero no es un concepto técnico, sino una práctica que transforma barrios, hábitos y modos de mirar lo que desechamos.
Pero para ella también, el trabajo de la Fundación El Árbol ha trascendido la mera gestión de residuos para convertirse en un fenómeno profundamente social. Recuerda con especial emoción a un adulto mayor que, participando en el programa de compostaje comunitario, le confesó sentirse “útil e importante” nuevamente. “Él sentía que lo que estaba haciendo era un bien mayor, era una pieza relevante de la comunidad. Ahí te das cuenta de cómo vas aportando en otros lugares que no pensábamos directamente,” reflexiona.
Cada aporte cuenta
Aunque reconoce que la lucha contra el negacionismo de la crisis climática es una "pelea con gigantes", para Paulina Romero la desmotivación se disipa al saber que existen comunidades y personas comprometidas que apuestan por el trabajo voluntario, sumándose a las cifras que Fundación El Árbol exhibe: más de 185 proyectos y casi 26.500 participantes.
Su sueño a futuro es la escalabilidad: que el concepto de Basura Cero se masifique y que todos los municipios asuman la reducción de residuos como un objetivo de escala mayor.
Explica que la gran lección aprendida al trabajar con comunidades es que el aprendizaje no es lineal, sino un encuentro de conocimientos donde la naturaleza es el único punto en común que permite avanzar juntos.
Frente al fatalismo de la crisis, su mensaje es de acción: “Apostamos que cada aporte cuenta, y que siempre existen alternativas, por más pequeñas que sean. Las personas tienen un vínculo con la naturaleza, y ese es el cambio al que queremos apostar”, sostiene.
Proyecto financiado a través del FFMCS 2025.
Sabaletta: un legado de excelencia y belleza en el corazón de Concepción
Con 20 años de trayectoria, se posiciona como referente regional en coloración premium, cosmetología de alto nivel y solárium seguro, respaldado por un equipo experto.
Con una trayectoria que supera los 20 años y una ubicación privilegiada en pleno centro de Concepción, Salón Sabaletta ha consolidado una reputación basada en la técnica, la exclusividad y los resultados comprobados. “Entendemos que la belleza es una inversión y, por ello, nuestro compromiso es ofrecer servicios que demuestran una efectividad superior respaldada por años de experiencia y formación continua”, indica Orietta Sabaletta, directora de Salón Sabaletta.
A partir de ese sello de calidad, el salón construyó una oferta integral que combina innovación, rigor técnico y personal altamente capacitado en tres áreas fundamentales: peluquería de autor, cosmetología y maquillaje, y solárium profesional.
Peluquería de autor: color, estructura y vanguardia capilar
El área de peluquería del salón destaca por su enfoque creativo y científico, donde cada intervención capilar se diseña a partir de técnicas certificadas y materiales de última generación.
Entre los servicios más solicitados se encuentran los balayage y baños de color certificados, desarrollados a lo largo de dos décadas de perfeccionamiento. “El equipo trabaja con pigmentos avanzados capaces de reducir el daño capilar hasta en un 90%, logrando un brillo de efecto espejo y una durabilidad cromática superior. Las coloraciones se realizan siempre de manera personalizada, realzando la luz natural y el movimiento del cabello”, sostiene Orietta Sabaletta.
Los cortes personalizados (Hair Shaping) se construyen a partir de un análisis minucioso de la estructura ósea del rostro y de la textura natural del cabello, con el objetivo de entregar estilos que mantengan su forma con mínima mantención. Asimismo, el salón ofrece el corte bordado, una técnica precisa enfocada en eliminar puntas dañadas sin modificar el largo, considerada una opción premium por su dedicación y resultados.
Cosmetología y maquillaje: cuidado que eleva la confianza
La segunda línea de especialidad del salón aborda la piel y el maquillaje desde una visión integral, donde la salud cutánea es el primer paso para un look impecable.
En cosmetología facial, Salón Sabaletta se orienta a un público que exige eficacia y calidad comprobada, trabajando con activos de alta concentración que restauran luminosidad, firmeza y textura. Los tratamientos se adaptan a las necesidades del clima local y al envejecimiento natural de la piel, potenciando resultados visibles y duraderos.
En maquillaje, el salón se distingue por su dominio de la colorimetría profesional y la lectura experta de la luz. Ya sea para eventos de alta exigencia o para resaltar la belleza madura, el equipo selecciona tonos y productos que armonizan con el subtono de la piel, asegurando acabados sofisticados y una fijación que se mantiene impecable durante toda la jornada.
Solárium: bronceado seguro, progresivo y profesional
La tercera área de servicio pone especial énfasis en la seguridad del cliente. Orietta Sabaletta explica que el salón utiliza equipos de bronceado con tecnología avanzada y filtros UV controlados, orientando a cada persona según su fototipo para asegurar una exposición gradual y uniforme. La oferta incluye opciones de solárium tradicional y con colágeno, ampliando alternativas para quienes buscan un tono saludable sin comprometer la integridad de la piel.
Con más de dos décadas atendiendo a la comunidad penquista, Salón Sabaletta se consolida como una referencia local en técnicas de alta precisión, servicios premium y resultados demostrables. Su enfoque en la excelencia, el aprendizaje continuo y la personalización lo posicionan como la opción preferida para quienes buscan invertir en belleza con respaldo profesional.
Investigadora Centro Bahía Lomas Coordinadora Nacional del Programa Doctorado en Conservación y Gestión de la Biodiversidad Facultad de Ciencias UST.
Este sello es un indicador de sostenibilidad con el que, a partir de resultados , los participantes deberán implementar un plan de gestión con medidas concretas que apunten a la eficiencia hídrica”.
.. la reforestación nativa no puede ni debe entenderse como una medida de emergencia hídrica. Su principal aporte se manifiesta en procesos de regulación que fortalecen la estabilidad hidrológica y la resiliencia de las cuencas a lo largo del tiempo”.
Mujeres y Agua: Saberes, Territorios y Futuro en el Biobío
OPINIÓN
OPINIÓN
Reforestación
Sello del Agua: inspirando a jóvenes a apostar por la sostenibilidad
nativa
y agua: lo que dice la evidencia
regional
EEn un escenario de escasez hídrica, la reforestación suele presentarse como una de las soluciones al problema del agua, instalándose la idea de que plantar árboles permitiría recuperar los caudales de los ríos y asegurar la disponibilidad hídrica. Sin embargo, la relación entre cobertura vegetal y agua es más compleja.
n tiempos de incertidumbre derivada de los efectos del cambio climático y diversas disrupciones sociales, culturales y tecnológicas, volcar la mirada a las soluciones es una oportunidad para encontrarse con jóvenes que están haciendo una positiva diferencia en sus entornos y a escala global.
A escala regional, la evidencia muestra que esta relación no es lineal ni genérica, ya que sus efectos dependen del tipo de vegetación, de las características del territorio y del tiempo de intervención.
Ser la generación que puede hacer las paces con la naturaleza es el desafío que inspira a millones de ellos en todo el mundo, tanto así que el programa Jóvenes Campeones de la Tierra de la ONU lo destaca en su propósito.
Essbio llevamos muchos años abriendo espacios para que niños y jóvenes encausen sus ideas y esfuerzos para cuidar el medioambiente y, en especial, el agua que, diariamente, nos permite vivir en bienestar. El programa Ecobrigada, con más de 20 años de implementación, nos permitió conectar con profesores y escolares para fomentar el cuidado del entorno. Ahí conocimos cerca que la creatividad e innovación de los estudiantes es un pilar para la acción climática.
En este marco, no todos los árboles funcionan igual desde un punto de vista hidrológico. No es lo mismo una reforestación con especies nativas que una forestación con fines productivos. Si bien las plantaciones exóticas se caracterizan por una alta densidad y rápido crecimiento, su estructura simplificada, menor diversidad y alto consumo hídrico limitan su aporte a la regulación del agua. En contraste, los procesos de restauración con bosque nativo siguen trayectorias ecológicas más complejas, que favorecen la infiltración, el almacenamiento de agua en el suelo y la regulación de la escorrentía superficial.
En marco de nuestra estrategia corporativa, que incorpora la sostenibilidad de forma transversal, este año impulsamos una nueva iniciativa: el Sello del Agua, que en su fase piloto también nos conectó con la nueva generación que está transformando su comunidad.
La evidencia científica disponible para la zona central y sur de Chile indica que los bosques nativos contribuyen principalmente a la regulación hídrica, más que al aumento
lentamente y requiere estabilidad en el tiempo. En consecuencia, los beneficios hidrológicos del bosque nativo no se expresan en el corto plazo, por lo que evaluarlos en horizontes de tres o cinco años no se condice con los tiempos ecológicos de estos ecosistemas. La evidencia muestra respuestas lentas, no lineales y fuertemente condicionadas por el contexto climático, particularmente bajo escenarios de megasequía.
Este programa surge como una iniciativa piloto, a fines de 2023, con el propósito de fortalecer alianzas en torno a la eficiencia hídrica, las buenas prácticas en el uso del agua potable y la sostenibilidad, a través de un trabajo liderado por un equipo multidisciplinario de Essbio.
inmediato de los caudales. Estudios realizados en cuencas pequeñas y medianas muestran mejoras en la infiltración, una mayor retención de agua en el suelo, la reducción de la escorrentía superficial y una mayor estabilidad de los caudales, especialmente durante los periodos secos. En contraste, las plantaciones exóticas presentan tasas más altas de evapotranspiración y tienden a reducir la disponibilidad de agua superficial y los caudales base, efectos que se intensifican en climas mediterráneos y bajo condiciones de sequía prolongada.
para cada uno de los establecimientos participantes, como medir el consumo inicial de agua potable (línea base); establecer metas de eficiencia específicas por establecimiento; comparar de forma mensual el comportamiento respecto a la línea base e Identificar tendencias, desviaciones y oportunidades de mejora.
Este sello es un indicador de sostenibilidad con el que, a partir de resultados, los participantes deberán implementar un plan de gestión con medidas concretas que apunten a la eficiencia hídrica.
En la etapa inicial, se establecieron líneas de acción concretas para construir una base sólida para el desarrollo de la iniciativa. Se realizaron análisis y evaluaciones para determinar comunas, localidades y segmentos a intervenir en el piloto.
Un aspecto, a menudo invisibilizado, es el rol del suelo en la regulación hídrica. La reforestación nativa no actúa primero sobre el río, sino sobre el suelo, mediante la recuperación de su estructura, porosidad y contenido de materia orgánica, lo que incrementa su capacidad de almacenar agua y liberarla de forma gradual. Este proceso permite amortiguar eventos hidrológicos extremos y sostener los caudales durante periodos secos, pero se desarrolla
El primer grupo en participar activamente estuvo conformado por 10 establecimientos educacionales, y ocho restaurantes que realizaron un análisis detallado de sus consumos para definir su participación en la iniciativa. Con la información recopilada durante el proceso de implementación, se logró establecer los indicadores base
La activa participación de estudiantes en este nuevo programa nos ha dado mucha energía para escalarlo a más jóvenes y comunidades educativas. Es una semilla que ha caído en tierra fértil por ese entusiasmo transformador de las nuevas generaciones que están ocupando espacios de influencia. Por esto, el Sello del Agua que promovemos es también una prueba de la capacidad de transformación que está moviendo las soluciones por todas partes…en buena hora.
Desde esta perspectiva, la reforestación nativa no puede ni debe entenderse como una medida de emergencia hídrica. Su principal aporte se manifiesta en procesos de regulación que fortalecen la estabilidad hidrológica y la resiliencia de las cuencas a lo largo del tiempo. Su valor como estrategia de adaptación al cambio climático se potencia cuando se articula con la protección de bosques existentes, la conservación de las cabeceras de las cuencas, la restauración de riberas y humedales, y un ordenamiento territorial que incluya el funcionamiento hidrológico de las cuencas. Incorporar esta evidencia en las políticas públicas de restauración forestal requiere seguir avanzando hacia una planificación integral, a escala de cuenca que considere los usos del territorio y los tiempos ecológicos propios de los procesos ecológicos que se busca recuperar.
Proyecto financiado a través del FFMCS 2025.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.
Essbio marca récord de innovación interna con más de 360 ideas impulsadas por sus equipos
La cuarta versión del concurso IN-Pulsa alcanzó su mayor convocatoria histórica y reconoció proyectos orientados a mejorar procesos, servicios y la relación con las comunidades.
Un récord histórico de participación marcó la cuarta versión de IN-Pulsa, el concurso interno de innovación de Essbio, que cerró su edición 2025 con 366 ideas postuladas por trabajadores de distintas áreas y regiones del país. La cifra supera ampliamente el promedio de versiones anteriores y consolida a la iniciativa como un pilar de la estrategia de innovación de la sanitaria.
El aumento de propuestas —más de un 40% respecto de los concursos previos— reflejó una participación transversal de los equipos, orientada a desarrollar soluciones concretas para optimizar procesos, fortalecer los servicios y mejorar la experiencia de clientes y comunidades. De este proceso surgieron 35 equipos finalistas, integrados por 75 personas, que avanzaron a la etapa decisiva del certamen.
El gerente general de Essbio, Cristian Vergara, subrayó que IN-Pulsa se ha transformado en una herramienta clave dentro de la hoja de ruta de la compañía. “La mejora continua de un servicio esencial como el nuestro exige escuchar y
responder a las necesidades de las personas. Este concurso demuestra que la innovación es parte de nuestra cultura y nace del compromiso y el talento de nuestros propios equipos, con foco en el bienestar de la comunidad y el cuidado del medioambiente”, señaló.
El proceso incluyó un robusto componente formativo y de acompañamiento. Durante el periodo de postulación se realizaron decenas de talleres presenciales en los que los participantes trabajaron en la detección de problemáticas, análisis de causas y diseño de soluciones, junto con instan -
cias de retroalimentación técnica personalizada que permitieron fortalecer la viabilidad de las iniciativas.
La calidad de las propuestas motivó la creación de una nueva categoría, “Clarito como el agua”, destinada a proyectos presentados en formato de stand durante el evento final. En ese contexto, el proyecto “FreezeOut”, un sistema automático de purga por congelamiento, obtuvo el primer lugar, desarrollado por Nicole Stefanny García Arzola, Benjamín Wedel y Stephanie Fuenzalida. En la categoría “Innovación que transforma” fue distinguido “Retro Lavado Zero AP”, a cargo de José Felipe Rojas Catalán, Camila Islas y Constanza Henríquez; mientras que “MAC
RIL, Muestreo automatizado crítico de RILES”, liderado por María
Fernanda Lagos, Melisa Villegas y Raúl Pérez, se impuso en “Eficiencia e innovación con valor”. En tanto, en “Eficiencia operacional aplicada a la innovación” el reconocimiento fue para “Hipoclorito In situ”, desarrollado por Brian Serrano Cárdenas, Raúl Garrido Chávez y Otto Molina.
Con esta nueva edición, Essbio refuerza su apuesta por la innovación colaborativa como motor de mejora continua, integrando el conocimiento interno en el desarrollo de soluciones con impacto directo en la operación y en la relación con las comunidades que atiende.
CONGRESOREGIONAL DE DERECHODE LA EMPRESA
El Primer Congreso Regional del Biobío de Derecho de la Empresa convocó a académicos y profesionales en una jornada marcada por la reflexión y el intercambio de ideas, destacando la clase magistral a cargo del profesor Juan Esteban Puga, reconocido por su trayectoria y aportes en el ámbito del Derecho Comercial. Durante el encuentro también se reconoció la trayectoria del abogado Luis Ubilla y se desarrollaron exposiciones y paneles que promovieron el diálogo entre el mundo académico y el ejercicio profesional, generando una activa participación de los asistentes.
Rodrigo Garrido, Ariela Dymensztain y Daniel Manchileo.
Carlos Céspedes, Carolina Bardisa y Gonzálo Laterra.
Víctor Guiñez, Catalina Andrade, Katherine Pino Molina y Jorge Parischewsky.
Luis Ubilla, María Olga Hernández, Juan Esteban Puga Vial, Felipe Lagos y Diego Rodríguez.
Gabriel Jamarne y Álvaro Rodríguez.
Álvaro Fernández Nuñez, Nataly De la Hoz y Paula Rojas.
Sofía Álvarez y Álvaro Rodríguez. Gino Davegno y Álvaro Fernández.
Emilio Boutaud y Felipe Lagos.
ADMISIÓN2026 USS: JORNADAS PRESENCIALES CONVOCARONAMILES DE POSTULANTES ENEL PAÍS
Con alta convocatoria estudiantil se vivió en la Universidad San Sebastián el proceso de Admisión 2026, donde más de 6.600 jóvenes fueron convocados a matricularse en 11 carreras del área de la salud en las sedes de Concepción, Santiago, Valdivia y Puerto Montt.
En la sede de Concepción, más de 1.700 estudiantes se acercaron presencialmente a concretar sus matrículas, conocer sus carreras y recorrer instalaciones.
Debido al actual contexto regional marcado por la emergencia de los incendios forestales, la USS reafirmó su compromiso con el territorio, con la ejecución de medidas de apoyo y flexibilidad académica y administrativa para acompañar a estudiantes y familias que se hayan visto afectadas.
Rodrigo Garrido, Ariela Dymensztain y Daniel Manchileo.
Matías Pastor y Juana Jara.
Felipe Sánchez, Benjamín Sánchez y Romina Aedo.
Leonardo Inzunza, Benjamín Inzunza y Lorena Ramírez.
Víctor Quiroz, Yulianna Quiroz y Julia Pereira.
Evelyn Arratia y Josefa Riffo.
Blanca Sandoval y Valentina Flores.
Javiera Gutiérrez e Iván Gutiérrez.
Ana María Oliva, Ángela Mora y Emerson Mora.
Natalia Figueroa, Paz Novoa, Franco Novoa y Diego Novoa.
Sebastián Torres.
Daniela Vallet y María Ignacia Vallet. Paola Ali y Martina Bugueño.
Dr. Jorge Maluenda Albornoz
Human-Computer Interaction Lab Facultad de Ingeniería Universidad de Concepción.
En este sentido, la IA devuelve una imagen de lo que hemos sido (y de lo que somos), pero no es un reflejo puramente neutral. Está alimentada por nuestro acervo cultural, científico y popular, y por eso reproduce sesgos, desigualdades y patrones históricos presentes en los datos que la entrenan.
OPINIÓN IA generativa: autopsia de nuestro actual ideario social
La conversación pública sobre la inteligencia artificial generativa suele articularse en torno a temores ampliamente difundidos. La sensación de irrupción abrupta, la opacidad de su funcionamiento y la incertidumbre respecto de sus efectos sociales rondan la conversación social acerca del tema. Estos miedos, aunque comprensibles, no alcanzan el centro del problema. El desafío más profundo no proviene de la tecnología en sí, sino de los valores de nuestra sociedad que esta pone en evidencia, y de las estructuras de poder que la configuran.
Desde una perspectiva lingüística y sociotécnica, la IA no es simplemente una herramienta innovadora, sino un dispositivo cultural que cristaliza nuestras prioridades, sesgos y tensiones históricas.
Su uso cotidiano revela una prolongación de los valores dominantes de nuestra época: competitividad, productividad, rendimiento, inmediatez y visibilidad individual. Los sistemas generativos no nos empujan hacia estos ideales. Por el contrario, se integran con naturalidad en un entramado que ya los considera valiosos. Por esto resulta tan sencillo emplearlos para “rendir más”, producir con mayor rapidez o sobresalir en un entorno saturado de comparaciones. En este sentido, la IA opera como una extensión de un orden cultural previo, que convierte lo eficiente en deseable y lo cuantificable en valioso.
Este reflejo muestra también la existencia de una paradoja, si se considera el carácter profundamente colectivo de la IA. Sus capacidades emergen de la información global construida con millones de textos, imágenes y experiencias humanas: un archivo híbrido de lenguajes, prácticas y memorias. Sin embargo, la utilizamos para reforzar formas de autosuficiencia individual que desestiman la interdependencia colectiva que la hizo posible. Esa tensión revela una incomodidad cultural: recurrimos a un artefacto socialmente producido para aislarnos aún más, como si la colaboración fuera un recurso del que quisiéramos beneficiarnos sin el reconocimiento moral que implica su uso.
A ello se suma la ya instalada y conocida lógica materialista que convierte los datos en mercancía. En el ecosistema digital contemporáneo, la creatividad, la subjetividad y hasta la interacción lingüística se traducen en unidades cuantificables cuyo valor crece con su volumen. La IA generativa prospera bajo esta lógica extractiva porque se inserta en una cultura que convierte la expresión humana en insumo
y los resultados técnicos en prestigio o capital económico. No es la técnica la que impone esta mirada; somos nosotros quienes la orientamos hacia esa economía de extracción y acumulación.
En este sentido, la IA devuelve una imagen de lo que hemos sido (y de lo que somos), pero no es un reflejo puramente neutral. Está alimentada por nuestro acervo cultural, científico y popular, y por eso reproduce sesgos, desigualdades y patrones históricos presentes en los datos que la entrenan. Pero también es una construcción política y técnica: su arquitectura, sus límites, sus aplicaciones y los riesgos que genera responden a decisiones políticas y corporativas, capacidades tecnológicas y marcos regulatorios definidos por actores con poder de financiar y orientar su desarrollo. La IA amplifica nuestras prácticas, pero también selecciona, omite y prioriza según los intereses que sostienen su producción. No refleja únicamente: también dirige la mirada.
En este contexto, el desafío ético no reside en el temor a ser reemplazados, sino en la posibilidad de que la IA consolide, a escala masiva, aquello que preferimos no revisar: nuestros valores dominantes, nuestras narrativas de éxito y las desigualdades estructurales que determinan quién tiene la capacidad de influir en su rumbo. La reflexión ética sobre la tecnología exige una crítica cultural y una crítica política simultáneas. No basta con preguntarnos qué hacemos con la IA; debemos interrogarnos sobre quién decide qué puede hacer, qué voces quedan inscritas en el modelo y cuáles se desdibujan en el proceso. Solo cuando nos atrevamos a examinar tanto nuestro propio reflejo como a quienes diseñan el espejo podrá comenzar, en rigor, la conversación tecnológica que necesitamos.
El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de Revista NOS.