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#85 REVISTA MUSTIQUE / OTOÑO 2026

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BANG RELOADED

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Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial. La editorial no se responsabiliza por las opiniones de sus periodistas.

ZENDAYA

La biografía de la estrella de Hollywood del momento.

GOUT GOUT

El hombre que acelera el futuro del atletismo mundial.

16 50 24 36 106 82 76

Minerva Casero

Con una carrera en constante evolución y proyectos que la desafían, se posiciona como una de las figuras más interesantes de su generación.

DORMIR BIEN… ¿ ADELGAZA?

El sueño, un nutriente invisible para nuestra salud y bienestar.

OKUDA SAN MIGUEL

Treinta años reinventando el arte contemporáneo.

ROLEX AWARDS

Cincuenta años impulsando a quienes reinventan el futuro.

LITUANIA

La cuidad se prepara para la primavera con un ritual de máscaras y fuego.

PERFUMES DE AUTOR QUE MARCAN TENDENCIA

Más allá de las modas, estas fragancias exploran combinaciones inesperadas y materias primas de alta calidad para crear universos olfativos únicos, donde cada perfume se convierte en una expresión personal y auténtica.

Fueguia 1833 posee 120 ediciones limitadas, producidas a base de plantas medicinales. Hoy se venden en nuestro país, Estados Unidos, Japón, Corea, Medio Oriente, Dubái, Qatar, Inglaterra, Italia, México y Chile, entre otros. Es un proceso de exploración artística y de la manera en la que nos relacionamos con el mundo aromático, potenciando el sentido del olfato y conectando con la naturaleza.

Marca

Creador y Perfumista

Precio

Fueguia

Julián Bedel

USD $60 – $250

Marca

Nombre

Perfumista

Notas olfativas

BDK

Gris Charnel Eau de Parfum

Mathilde Bijaoui

Se construyen alrededor de un equilibrio entre especias, cremosidad y maderas: abre con cardamomo, higo y té negro, que aportan un inicio cálido, ligeramente dulce y sofisticado.

Precio

USD $200

Marca

Nombre

Perfumista

Notas olfativas

Precio

Bond N.° 9

Greenwich Village Eau de Parfum

Harry Fremont

Floral gourmand con facetas frutales y almizcladas

USD $400

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Notas olfativas

Precio

LabSolue

320 Ambra Grigia

Ambarada marina con facetas salinas y almizcladas

USD $200

Marca

Nombre

Notas olfativas

Marca

Nombre

Fundador y Perfumista

Notas olfativas

Huma-nos

Eau de Parfum N°1

Enzo Barrau

Precio

USD $200

Precio NISHANE

Meant to Be Seen

Amaderada floral con facetas empolvadas y animales

USD $300

Cítrica aromática con facetas solares y salinas

Marca

Nombre

Perfumista

Notas olfativas Precio

Amouage

Line 618

Nathalie Lorson

Piña + durazno + ciruela → jugosos, modernos, con un toque tropical pero elegante. Pimienta negra, incienso (olíbano).

USD $400

Z

ZENDAYA

DA

Más que una estrella

De Oakland a Hollywood, de estrella infantil a ícono global: la historia de Zendaya es la de una artista que eligió construir su camino con inteligencia, sensibilidad y una identidad propia. Más allá del brillo, elige hablar de lo que incomoda, la presión de crecer bajo la mirada pública y las marcas invisibles del racismo.

Zendaya Maree Stoermer Coleman nació el 1 de septiembre de 1996 en Oakland, California, en el seno de una familia profundamente ligada al arte y la educación. Hija de Claire Stoermer, docente, y Kazembe Ajamu Coleman, mánager y exprofesor, creció en un entorno donde la expresión artística era una vocación y, además, una herramienta de formación personal. Desde muy pequeña frecuentaba el California Shakespeare Theater, donde su madre trabajaba, y ese contacto temprano con el escenario marcó su destino.

Antes de la fama, Zendaya fue una niña curiosa y disciplinada. Se formó en danza y participó en producciones teatrales escolares, desarrollando una presencia escénica poco común para su edad. También trabajó como modelo para marcas y campañas, lo que le permitió familiarizarse desde temprano con la industria de la imagen.

Su salto a la cultura pop llegó en 2010 con la serie Shake It Up, de Disney Channel. Allí interpretó a Rocky Blue, un personaje que rápidamente se conectó con el público adolescente. Sin embargo, incluso en ese momento inicial, Zendaya mostraba señales de querer ir más allá: negociaba aspectos de su personaje, cuestionaba estereotipos y cuidaba su imagen pública con una madurez poco habitual.

Tras el éxito en Disney, tomó una decisión clave: no quedar atrapada en el arquetipo de estrella juvenil. Participó en Dancing with the Stars, lanzó música y comenzó a seleccionar proyectos que le permitieran ampliar su rango.

El gran punto de inflexión llegó con su incorporación al universo cinematográfico de Spider-Man, donde interpretó a MJ. Allí, Zendaya aportó una nueva lectura del personaje: más irónica, introspectiva y contemporánea. Pero fue con Euphoria donde alcanzó una dimensión completamente distinta. Su interpretación de Rue, un personaje atravesado por la adicción y la fragilidad emocional, fue tan intensa como transformadora. En 2020 se convirtió en la actriz más joven en ganar el Emmy a Mejor Actriz en una serie dramática, y volvió a hacerlo en 2022, consolidando su lugar en la élite actoral.

“No deberías estar desanimada si no te despertás sintiéndote increíble... mientras aproveches cada oportunidad para conocerte mejor y enamorarte más de vos misma cada día, lo estás haciendo bien”.
“¿Puedo decir honestamente que he tenido que enfrentarme al mismo racismo y a las mismas dificultades que una mujer de piel más oscura? No, no puedo”.

En paralelo, Zendaya fue construyendo una de las identidades más sólidas dentro del mundo de la moda. Lejos de limitarse a ser “imagen”, entendió el estilo como una forma de discurso. Junto a su estilista Law Roach, desarrolló una narrativa visual que mezcla referencias vintage, alta costura y cultura pop. Cada aparición –ya sea en una alfombra roja o en una campaña– se convierte en un momento cultural. No es casual que hoy sea embajadora de algunas de las marcas de lujo más influyentes del mundo, como Valentino, Bulgari o Louis Vuitton.

“Aunque el estreno de Euphoria fue increíble y emocionante, también fue extremadamente estresante. Me generaba mucha ansiedad cada semana. Es algo con lo que lidio; sufro de ansiedad”.

Pero su historia no se define solo por sus logros. Zendaya ha sido también una voz activa en temas como la diversidad, la representación y la presión mediática. Ha hablado abiertamente sobre el racismo en la industria, la importancia de mostrar identidades complejas en pantalla y el desafío de crecer bajo el escrutinio constante del público.

“Como mujer negra de piel clara, es importante que utilice mi privilegio y mi plataforma para mostrar cuánta belleza hay en la comunidad afroamericana”, expresó.

A diferencia de generaciones anteriores, su carrera no responde a un único formato. Zendaya es actriz, productora, cantante, empresaria y figura cultural. Produce proyectos, elige con precisión sus apariciones y construye su narrativa con una claridad estratégica que la distingue.

Hoy, con menos de 30 años, Zendaya ha atravesado con éxito la transición de estrella infantil a actriz consagrada y ha redefinido lo que significa ser una figura pública en el siglo XXI.

Su historia es la de alguien que entendió desde el principio que el verdadero poder no está en la exposición, sino en la decisión de quién ser frente a ella.

GOUT GOUT

EL NOMBRE QUE ACELERA

EL FUTURO DEL ATLETISMO

Con apenas 18 años, el velocista australiano no solo rompió una marca histórica de juventud que pertenecía a Usain Bolt: también encarna una nueva generación de atletas globales, marcada por la diversidad, la resiliencia y una ambición sin precedentes.

ació en Australia, pero su historia comienza mucho antes, en el viaje de sus padres desde Sudán del Sur, atravesando el desarraigo y la incertidumbre hasta encontrar un nuevo hogar en Oceanía. Como tantas historias contemporáneas del deporte de élite, la suya está atravesada por la búsqueda de oportunidades, la reconstrucción de una identidad y la fuerza de empezar de nuevo. En ese contexto creció Gout Gout, en Ipswich, Queensland, como el tercero de siete hermanos, en un entorno donde el deporte fue primero un juego y luego un destino posible.

Durante su infancia, el fútbol y el atletismo convivieron como pasiones paralelas. Sin embargo, fue en la pista donde empezó a destacarse con una naturalidad que llamó la atención desde temprano. En las competencias juveniles dentro de Australia, comenzó a acumular títulos y récords nacionales, convirtiéndose rápidamente en una figura recurrente del circuito local. Pero más allá de los resultados, lo que realmente capturó la mirada de entrenadores y especialistas fue su forma de correr: una zancada larga, fluida y eficiente, con una técnica que parecía instintiva, casi imposible de enseñar. Había algo en su desplazamiento que evocaba, inevitablemente, a los grandes velocistas de la historia.

Gout Gout empezó a medirse con los mejores talentos de su generación en competencias fuera de Australia y no solo sostuvo el nivel, sino que confirmó que su

talento no era un fenómeno aislado. En 2025 ya había dado señales claras de su potencial al romper su propio récord nacional en los 200 metros, bajando la barrera de los 20 segundos con un tiempo de 20,02 en Ostrava. Sin embargo, lo que sucedería un año después terminaría de cambiarlo todo.

En 2026, durante el Campeonato de Australia disputado en Sídney, Gout Gout corrió los 200 metros en 19,67 segundos. La cifra, por sí sola, ya era impactante. Pero su verdadero peso radicaba en lo que representaba: un nuevo récord mundial sub-20 y, aún más significativo, una marca superior a la que había logrado Usain Bolt a la misma edad. La comparación fue inmediata, inevitable y amplificada por medios de todo el mundo. En cuestión de horas, su nombre dejó de circular únicamente en el ámbito del atletismo para instalarse en la conversación global.

Tras cruzar la meta, el joven velocista fue claro sobre lo que significaba ese momento en su carrera. Haber validado su marca bajo estándares oficiales no solo confirmaba su talento, sino que también reforzaba su confianza. “Me quita un enorme peso de encima saber que logré este tiempo en condiciones homologadas, que tengo la velocidad y que mi cuerpo es capaz de correr en estos tiempos. Estoy listo para ir aún más lejos”, expresó, en declaraciones que rápidamente replicaron agencias internacionales.

El impacto de su rendimiento no tardó en traducirse también fuera de la pista. Gout Gout ya cuenta con un contrato millonario con Adidas, estimado en más de seis millones de dólares y con vigencia hasta 2032. Un acuerdo que no solo respalda su presente, sino que proyecta la expectativa que genera a futuro. En el circuito, incluso, ya comenzó a circular un apodo que condensa esa promesa y esa presión: “el hijo de Bolt”.

“ME

QUITA UN ENORME PESO

DE ENCIMA SABER QUE LOGRÉ

ESTE TIEMPO EN CONDICIONES

HOMOLOGADAS, QUE TENGO

LA VELOCIDAD Y QUE MI

CUERPO ES CAPAZ DE CORRER

EN ESTOS TIEMPOS. ESTOY

LISTO PARA IR AÚN MÁS LEJOS ” .

Sin embargo, lejos de quedar atrapado en esa narrativa, Gout muestra una madurez poco común para su edad. Su discurso es medido, enfocado en el proceso y consciente de que el talento es apenas el punto de partida. Sabe que la consistencia, la preparación física y la gestión de la presión serán determinantes en los próximos años. En un deporte donde las carreras se definen en centésimas, la diferencia muchas veces está en la cabeza.

Su irrupción también dialoga con un cambio más amplio dentro del deporte global. Nuevas geografías del talento, nuevas historias de migración, nuevas identidades que redefinen qué significa representar a un país. En ese sentido, Gout Gout no solo corre rápido: también representa una generación que transforma el mapa del alto rendimiento.

Con los Juegos Olímpicos de Brisbane 2032 en el horizonte —una cita que, además, se disputará en su propio país— su figura adquiere una dimensión aún mayor. Allí espera llegar en la plenitud de su carrera, como uno de los grandes nombres del atletismo mundial, cerrando de alguna manera el círculo que comenzó con el viaje de sus padres y que hoy encuentra en él una nueva forma de proyección.

El tiempo dirá si logra sostener esta progresión y convertirse en una estrella consolidada. Pero hay algo que ya es indiscutible: a los 18 años, Gout Gout no solo corre rápido. Corre con historia, con identidad y, sobre todo, en dirección a un futuro que parece diseñado para alcanzarlo.

Una semana con en París

La guía definitiva para vivir la ciudad con una selección especialmente curada de experiencias, entre arte, paseos icónicos y rituales parisinos.

En una semana, la ciudad despliega su elegancia en capas: desde museos que dialogan con la historia del arte hasta barrios que laten con energía contemporánea. Esta es la selección de Mustique para descubrir lo mejor de la capital francesa con estilo, calma y sensibilidad.

Arte

Matisse, la emoción del color ↑

Sumergirse en el universo de Henri Matisse es entender cómo el color puede transformarse en emoción pura. Sus obras, vibrantes y libres, invitan a una contemplación pausada donde cada forma parece respirar. Ideal para comenzar la semana conectando con la sensibilidad artística de la ciudad.

Fundación Louis Vuitton: arte contemporáneo en movimiento →

La Fondation Louis Vuitton no es solo un museo, es una experiencia. Diseñada por Frank Gehry, su arquitectura de vidrio y luz alberga exposiciones que dialogan con el presente. Un espacio donde el arte contemporáneo se vuelve inmersivo y profundamente sensorial.

Lugares

Montmartre, el alma bohemia ↑

En Montmartre, París conserva su espíritu más artístico: calles empedradas, ateliers escondidos y vistas que parecen postales. Caminarlo es retroceder en el tiempo y encontrarse con la esencia más romántica de la ciudad.

← Le Marais, elegancia contemporánea

Le Marais es el equilibrio perfecto entre historia y modernidad. Boutiques de autor, galerías y cafés conviven en uno de los barrios más vibrantes. Ideal para perderse sin rumbo y descubrir lo inesperado.

← Navegar el Sena, otra forma de ver París

Un paseo en barco por el Sena redefine la ciudad. Desde el agua, los monumentos adquieren otra dimensión, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada envuelve cada puente y edificio.

La Torre Eiffel, el ícono que siempre sorprende

La Torre Eiffel no necesita presentación, pero sí tiempo. Ya sea desde el césped del Champ de Mars o iluminada de noche, sigue siendo el corazón visual de París. Un clásico que nunca pierde su capacidad de asombro.

Un café

← Ralph’s Coffee, pausa con estilo

Ralph’s Coffee propone una pausa sofisticada. Con su estética verde impecable y aire neoyorquino, es el spot perfecto para un café elegante en medio del ritmo parisino.

Un restaurante

Café de l’Homme →

Una de las mesas con mejor vista de París. Ubicado en el Trocadero, dentro del Musée de l’Homme, este restaurante se convirtió en un clásico contemporáneo donde la gastronomía y el paisaje compiten en protagonismo. La propuesta culinaria combina cocina francesa contemporánea con productos de temporada, trabajados con una mirada creativa y sofisticada por el chef Wilfried Graux.

Un jardín

← Jardín de las Tullerías

Uno de los espacios verdes más emblemáticos de París y una pausa perfecta en medio del ritmo de la ciudad. Ubicado entre el Museo del Louvre y la Plaza de la Concordia, este jardín histórico combina elegancia, arte y naturaleza en equilibrio. Diseñado originalmente en el siglo XVI y reinterpretado más tarde por André Le Nôtre, el mismo creador de los jardines de Versalles, el espacio refleja el estilo clásico francés: simetría, perspectiva y una estética pensada para contemplar.

Caminar por sus senderos es encontrarse con esculturas, fuentes y las icónicas sillas verdes donde locales y viajeros se sientan a leer, descansar o simplemente mirar París pasar. En primavera y verano, el jardín cobra una energía especial: luz suave, flores en plena expresión y una atmósfera relajada que invita a quedarse.

FLY PRIVATE

OKUDA SAN MIGUEL

30 AÑOS REINVENTANDO EL ARTE

CONTEMPORÁNEO

Entre geometría, color y nuevas formas de habitar la obra, el artista madrileño celebra tres décadas de trayectoria con la mirada puesta en el futuro, expandiendo su universo hacia la arquitectura, la tecnología y la experiencia inmersiva.

Hablar de Okuda San Miguel es hablar de un lenguaje visual que trasciende formatos, fronteras y disciplinas. A lo largo de 30 años, su obra evolucionó desde la calle hasta convertirse en una presencia global, capaz de intervenir ciudades, transformar espacios y dialogar con culturas diversas. Hoy, en un momento de madurez creativa, Okuda revisita su recorrido con una gran retrospectiva internacional y también proyecta su universo hacia nuevas dimensiones, donde el arte se vive.

Kaos Trip, K11 2020, China

¿Tenés alguna imagen o algún recuerdo que sintetice estos 30 años de vos como artista?

No puedo elegir un solo recuerdo que sintetice estos 30 años, porque mi carrera ha sido muy diversa y ha estado siempre en evolución. Hay momentos muy importantes, incluso algunos en los que ni siquiera estuve presente, como las obras monumentales que hice en China durante la pandemia y que no pude visitar. Eso también habla de una nueva forma de crear, donde la tecnología permite que el arte exista más allá de uno mismo. Pero si tengo que destacar uno, sin duda es la iglesia que intervine en el norte de España. Fue un proyecto muy personal, que busqué yo mismo porque me enamoré del lugar, y terminó siendo uno de los más significativos y mediáticos de mi carrera.

¿Vos viste la iglesia y de repente se te ocurrió la idea de intervenirla? ¿O cómo fue el desarrollo del proyecto? Descubrí el proyecto a través de un contacto en común, y cuando vi la iglesia con el skate abajo, me impactó la combinación de dos mundos opuestos, pero perfectamente armoniosos. Me enamoré del lugar al instante y supe que tenía que hacerlo. Aunque no había presupuesto, impulsamos el proyecto con apoyo colectivo y marcas. Para mí, terminó siendo un símbolo de que cuando realmente querés hacer algo, siempre hay formas de lograrlo.

¿Qué fue lo que quedó de tu esencia que perdura en el tiempo?

Se mantienen intactas la emoción, la motivación y la ilusión de crear, esa misma energía que tenía cuando pintaba en fábricas abandonadas. Sigo creando por una necesidad personal, por felicidad y disfrute, especialmente cuando me conecto con un lugar. Más allá de la trascendencia actual y la responsabilidad del mensaje, lo que realmente perdura es esa esencia inicial: la pasión por crear.

¿Qué lugar ocupan las formas geométricas en tu vida?

Los triángulos son la forma que más me representa, porque a partir de algo simple puedo construir algo muy complejo, casi como funciona mi cabeza o los programas 3D. Con el tiempo empecé a ver el mundo a través de esa lógica, como si todo pudiera transformarse en geometría. También trabajo con formas orgánicas como círculos, y todo nace de mis inicios en la calle, donde empecé a geometrizar letras. Para mí, las formas son algo lúdico y casi terapéutico, pero también tienen una conexión profunda con lo ancestral: la geometría es un lenguaje universal que une distintas culturas a lo largo del tiempo. Es como que la geometría universal unifica a todas las manifestaciones artísticas del ser humano de alguna manera. Entonces viene de ahí, es como una cosa básica, un rito inicial.

Kaos Temple 2015, Oviedo

¿Cómo te conectás con los colores?

Yo estudié psicología del arte y psicología de color, teoría de color. De hecho, ahora saco un libro con la universidad porque vamos a dar un curso en la Universidad Complutense de mi fórmula de éxito, o sea, mi formato de estudio, que me he inventado yo. En él trabajamos con personas de distintas profesiones y, sobre todo, voy a contar mi propia teoría de color, cómo argumento, genero y compongo con una especie de matemática perfecta a través del color y cómo el ojo genera el volumen.

¿Tenés algún favoritismo por los colores?

¿Cómo te relacionás con ellos?

Mi conexión con el color tiene mucho que ver con no perder la mirada infantil. Creo que con el tiempo las personas se vuelven más neutras, más grises, y para mí es clave seguir conectado con esa parte de niño que

se maravilla con los colores. No elijo los colores tanto por el estado de ánimo, sino desde ese juego constante. En mi día a día siempre busco lo colorido: me inclino por tonos pasteles para lo cotidiano y siento una fuerte conexión con los colores neón, que me atraen por su intensidad y artificialidad.

¿Cuál es tu color favorito?

Los neones.

¿Cómo sos como artista?

Como artista, me encanta ver cómo mis obras pasan a formar parte de la identidad de una ciudad; es una sensación increíble y también una gran responsabilidad. Disfruto mucho ese impacto a gran escala. En cuanto a mis obras en galería, valoro mucho la recepción del público: mi última muestra, inspirada en un viaje a África, tuvo una respuesta muy positiva, combinando lo ancestral y lo futurista en un mismo lenguaje.

Infinite Cantabria 2020, Faro de Ajo, Cantabria
Equilibri Universal 2018, Fallas, Valencia

Este tour mundial marca un punto clave en tu carrera: ¿qué te gustaría que el público descubra –o redescubra– sobre tu obra a través de esta retrospectiva? La idea es recorrer distintos países, empezando por España, pasando por Asia y quizás Latinoamérica, con una muestra retrospectiva que incluirá obras inéditas y de gran formato. Es un proyecto muy ambicioso que busca celebrar este momento clave de mi trayectoria.

¿Qué cosas nuevas te trae este 2026?

Este 2026 viene con nuevos desafíos, sobre todo vinculados a la arquitectura y a proyectos más tecnológicos. Estoy trabajando en un videojuego cuya protagonista es una niña en silla de ruedas,

donde se eliminan las barreras y se crea un universo más libre, en el que también aparecen mis obras. Es un año que no solo celebra el recorrido, sino que también proyecta mi trabajo hacia el futuro.

¿Hay alguna cosa que no hayas hecho todavía que te gustaría hacer como artista?

Más que algo puntual, lo que me interesa es seguir explorando la tecnología para transformar la experiencia del arte. Quiero que el espectador deje de ser solo observador y pase a formar parte de la obra, que la experimente, la habite y la viva desde adentro.

¿Cómo transitás los momentos en los que no aparece la inspiración?

Me mantengo constantemente conectado

a la cultura, viajando, viendo exposiciones y siguiendo a otros artistas, lo que me mantiene inspirado todo el tiempo. Creo que la clave es observar mucho y nutrirse de todo lo que te rodea. Gracias a eso, nunca me faltan ideas: siempre tengo ganas de crear y siento que la inspiración no se agota.

Si tus obras fuesen un destino, ¿qué destino serían y por qué?

Serían India, especialmente ciudades como Bombay, donde conviven el caos, el color, la tradición y la modernidad. Es un lugar con el que conecto profundamente y que refleja mucho de mi lenguaje visual. También me identifico con lugares como Cusco, donde lo ancestral, lo vibrante y lo cultural siguen muy presentes.

MÁS DE 30.000 KILÓMETROS RECORRIDOS POR ARGENTINA

LA HUELLA DE MARINA

Abogada con diploma de honor, viajera incansable y creadora de Ankaterra, Marina Zavalia transformó su vida en una travesía radical: construir su propia casa sobre ruedas y lanzarse sola a explorar la Argentina, guiada por la intuición, la libertad y una búsqueda profunda de sentido.

Alos 30 años, cuando parecía haber alcanzado todo lo que alguna vez imaginó, Marina sintió que algo no encajaba. Dejó atrás una carrera consolidada, vendió sus pertenencias y decidió recorrer la Argentina sola en un camper que mando a construir. Lo que comenzó como un impulso se convirtió en una experiencia transformadora, atravesada por paisajes extremos, desafíos cotidianos y una conexión cada vez más íntima con lo esencial. Hoy, detrás de su proyecto Ankaterra, cuya palabra significa, Tierra del Águila por la búsqueda de libertad que es su motor en la vida, su historia se revela como un testimonio de valentía y libertad, donde el verdadero destino no es un lugar, sino una forma de vivir.

EL COMIENZO DEL VIAJE

¿Qué fue lo que te impulsó a dejar tu vida como la conocías y emprender esta aventura sola por la Argentina en un camper que además armaste vos misma?

¿Cómo fue ese proceso desde la idea inicial hasta el momento de salir a la ruta?

Creo que si uno piensa demasiado estas decisiones, no las toma. Fue algo impulsivo. A los 30 años, tenía muchísimo más de lo que me hubiese imaginado –me recibí de abogada en la UBA con diploma de honor y mi carrera era estable–, pero no me sentía plena. La curiosidad por viajar pudo más: dejé todo y me fui a recorrer Europa, siempre atraída por la montaña, desde los Alpes hasta Escocia y la Selva Negra. Después trabajé en Shell CAPSA como Territory Manager, lo que me permitió seguir viajando por la Argentina y el mundo. Pero África marcó un antes y un después: en Tanzania hice voluntariado y aprendí a moverme sola, confiando en mi intuición y enfrentando la incertidumbre. Había conocido 16 países, pero no mi propio país en profundidad. En enero de 2025, tras un viaje a la Patagonia, volví a Buenos Aires y sentí que la ciudad me quedaba chica. Pensé: “Si no lo hago ahora, no lo hago nunca más”. Ese mismo día tomé la decisión de salir a recorrer la Argentina. Y no hubo vuelta atrás.

CONSTRUIR TU PROPIO HOGAR SOBRE RUEDAS

Armar un camper desde cero no es algo que muchos se animen a hacer. ¿Cómo fue ese proceso de construcción? ¿Qué aprendiste en el camino?

Cuando decidí recorrer la Argentina de punta a punta, busqué la mejor forma de hacerlo. Quería llegar a lugares remotos, así que descarté el motorhome y la casilla rodante. Así apareció la idea del camper un mundo completamente desconocido para mí. Empecé a investigar y, entre dudas, conocí a Marcelo, quien construía campers, y decidí hacerlo desde cero sin saber nada de paneles solares, baterías o energía. Mientras avanzaba con la “casa”, necesitaba una camioneta confiable. Terminé comprando una Hilux 2013 a un conocido, sin verla siquiera. Vendí todo, viajé a Córdoba, la transferí y ese mismo día la manejé por primera vez de vuelta a Buenos Aires para montarle el camper. Así empezó a tomar forma mi hogar sobre ruedas.

LA VIDA EN MOVIMIENTO

¿Cómo es tu día a día viajando sola?

¿Cómo empieza una mañana en la ruta y cómo organizás tus jornadas?

Siempre fui de vivir a mil, pero en este viaje mis mañanas son sagradas. Todo empieza con calma: mate o café, algo para comer y ordenar el camper, porque el orden también me ordena la cabeza antes de salir. La jornada la suelo decidir el día anterior. Jamás organizo una ruta futura con tanto tiempo de organización, ya que la única manera de disfrutar en profundidad el lugar en donde estoy es viviendo el día a día a conciencia. Además, en la diaria van surgiendo imprevistos o cambios.

LOS DESAFÍOS DEL CAMINO

Viajar sola también implica enfrentar desafíos. ¿Cuáles han sido los momentos más difíciles o inesperados desde que empezaste este viaje?

Anécdotas sobran: empecé el viaje en pleno invierno, durmiendo a -15°C dentro del camper, me enfermé sola en un pueblo perdido, pinché cubiertas en rutas desiertas y tuve que ingeniármelas para salir de situaciones límite. He tenido que cortar ramas haciendo efecto malacate con zuncho y reversa para abrirme el paso, idea que se me ocurrió ante la desesperación por no poder dar la vuelta hacia atrás, como tantos otros imprevistos. Pero siempre que me hacen esta pregunta, les respondo que lo más difícil es el día a día. No saber dónde voy a dormir, no tener comodidades básicas, estar pendiente del agua, la comida, la ropa, el orden y la seguridad. Todo depende de mí. Y no hay descanso en eso. No hay día en el que no tenga que arreglármelas absolutamente sola.

LA RUTA RECORRIDA

¿Podés contarnos un poco sobre tu recorrido hasta ahora? ¿Qué provincias o lugares visitaste y cuántos kilómetros llevás hechos?

Llevo más de 30.000 km recorridos. Arranqué en La Pampa, en el campo donde crecí, y desde ahí fui hacia la zona centro cordillerana: San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán. Desde ahí subí a Salta y recorrí la puna catamarqueña, salteña y jujeña en una ruta extrema: más de un mes sin estaciones de servicio, a más de 4000 msnm y con una soledad absoluta. Fue, sin dudas, el paisaje más impactante que vi en mi vida.

Luego bajé hacia la Patagonia, atravesando Mendoza, Neuquén y Río Negro hasta el Atlántico, recorriendo Chubut y Santa Cruz, y cruzando el Estrecho de Magallanes hasta Tierra del Fuego. Después regresé a Santa Cruz para cumplir otro sueño: viajar a la Antártida en un Hércules de la Fuerza Aérea. En cada provincia intento recorrer todo: de norte a sur, de este a oeste. Pasé por pueblos remotos, fiestas locales, volé en parapente y atravesé paisajes únicos: yungas, desiertos, salares, montañas, lagos, mar y llanura.

SER MUJER VIAJANDO SOLA

¿Qué significa para vos ser mujer y recorrer el país sola? ¿Cómo ha sido la experiencia en términos de seguridad, encuentros y aprendizaje personal?

Muchas mujeres me preguntan cómo hago sola, y la verdad es que no tuve opción más que aprender. En rutas desoladas dependés únicamente de vos, así que me formé en mecánica, electrónica y supervivencia. Lo más valioso es la confianza que se construye al resolver lo inesperado. En cuanto a la seguridad, nunca me sentí insegura, pero porque me cuido mucho: no manejo de noche, planifico dónde dormir y priorizo siempre mi tranquilidad. Una se vuelve más intuitiva y atenta. También tomo recaudos como no compartir mi ubicación en tiempo real, avisar siempre a mi familia dónde estoy y, si hace falta, fingir que estoy acompañada. Viajar sola implica estar alerta, pero también es una experiencia profundamente empoderadora.

PAISAJES QUE DEJAN HUELLA

La Argentina tiene una diversidad de paisajes única. ¿Cuáles fueron los lugares que más te impactaron hasta ahora y por qué?

Sin dudas, la puna catamarqueña, salteña y jujeña fue lo que más me impactó, no solo por su belleza, sino por lo poco conocida que es. Lugares como Laguna Blanca, Antofagasta de la Sierra, Antofalla o el cono de Arita parecen irreales. La pureza del aire y la luz hacen que cada paisaje se sienta como un cuadro. Los amaneceres y atardeceres, especialmente en el Valle de la Luna o el Valle de Marte, son inolvidables. La soledad es extrema, muchas veces solo acompañada por vicuñas o cóndores, pero esa misma inmensidad la vuelve única. También me marcó la ruta 83 en Jujuy, que une la puna con las yungas: un recorrido de 200 km donde cada tramo sorprende, con lugares como Santa Ana, Caspalá y el valle colorado.

ENCUENTROS EN EL CAMINO

Más allá de los paisajes, el viaje también está hecho de personas. ¿Qué historias o encuentros inesperados te marcaron? Me marcaron personas que viven con muy poco, pero con una enorme generosidad, como Enrique y Ester en Anfama, o Elina en El Peñón, que apuesta a que sus hijos vuelvan a su pueblo porque cree en las oportunidades del lugar. También encuentros inesperados: una mujer que me hizo entender que este es un viaje más interno que externo, un camionero de 86 años que postergó todo por ayudarme y sigue trabajando “haciendo patria”, o un hombre que apareció en medio de la nada con una amoladora justo cuando la necesitaba y desapareció después, como un ángel. Son historias que me recuerdan que, incluso en la soledad, nunca estoy realmente sola.

EL MENSAJE DETRÁS DEL VIAJE

¿Hay un mensaje o reflexión que quieras compartir con otras personas –especialmente con mujeres– a partir de esta experiencia? Que se animen. A mí me llenaron de miedos antes de salir, pero el miedo paraliza. La Argentina es segura para quien se cuida, y viajar sola es una experiencia profundamente transformadora. Para mí fue una forma de fortalecer el amor propio y la confianza, de aprender a resolver, a parar cuando el cuerpo lo pide y a disfrutar cada momento con conciencia. Es una escuela de vida. También te conecta con otras personas y te muestra lo poco que realmente se necesita para ser feliz. Hoy, con lo esencial, me siento más plena que nunca. Y, sobre todo, invito a todos a recorrer el país: la Argentina es inmensa y, lejos de lo que muestran las noticias, está llena de gente simple, generosa y feliz con lo que tiene. Viajar sola es una escuela, no solo para aprender de las cosas que van

pasando en el camino, sino para aprender a levantarte sola, a seguir adelante cuando la energía ya no sobra. Es aprender a parar cuando tu cuerpo te lo pide. Es no perder nunca la capacidad de asombro y disfrutar cada momento con conciencia..

MIRAR HACIA ADELANTE

¿Qué sigue para Marina en esta aventura?

¿Tenés un destino final o la idea es seguir dejándote llevar por la ruta?

El objetivo es terminar de recorrer la Argentina de punta a punta: me quedan zonas del sur y el noreste. Cuando cierre este viaje, mi idea es lanzar un proyecto de turismo para invitar a otros a viajar conmigo en experiencias diseñadas, especialmente para quienes quieren animarse a viajar solos, pero acompañados. Más allá del final, sé que este camino me transformó para siempre: vuelvo con una mochila llena de aprendizajes, vivencias y nuevas prioridades que me van a acompañar toda la vida. @ankaterra.ar

el arte de encontrar su propia voz

M IN ER V A

MINERVA CASERO

Actriz y cantante, Minerva Casero construye un camino donde la sensibilidad y la versatilidad se vuelven protagonistas. Con una carrera en constante evolución y proyectos que la desafían, se posiciona como una de las figuras más interesantes de su generación.

Minerva Casero creció rodeada de arte. Hija del reconocido actor y comediante Alfredo Casero, desde muy chica encontró en la actuación, el canto y la pintura un espacio natural de expresión. Su recorrido comenzó temprano en la televisión con Esperanza mía, y continuó en ficciones como Heidi, bienvenida a casa, Simona y Argentina, tierra de amor y venganza, y también dejó su huella en la música y el teatro.

En los últimos años, su talento encontró una nueva dimensión. Su interpretación de Dafne Menajem en Iosi, el espía arrepentido marcó un punto de inflexión en su carrera y le valió el premio Cóndor de Plata a Revelación Femenina. A partir de entonces, Minerva profundizó su búsqueda artística

con proyectos más desafiantes, como su participación en Linda (2024), junto a Eugenia Suárez, y en la serie Sin salida, donde exploró registros más intensos y exigencias físicas.

El año pasado dio un paso clave al lanzar su primer disco musical, reafirmando una faceta que siempre la acompañó, pero que hoy toma un lugar central. Y este 2026 la encuentra sobre el escenario, formando parte de Anastasia, el musical, que se estrena en mayo, consolidando su vínculo con el teatro musical.

Hoy, Minerva transita un presente de expansión creativa, donde cada proyecto parece dialogar con el anterior. Dueña de una sensibilidad singular y una mirada propia, se anima a construir su camino sin etiquetas, guiada por la intuición y el deseo constante de seguir explorando.

“Yo siempre fui muy defensora del concepto nepobaby. Creo que soy de las pocas que dice que está orgullosa de serlo”.

Hoy te vemos en distintas áreas –actuación, música, ahora teatro–. ¿Sentís que alguna te cuesta más que otras?

Creo que en la actuación me siento más sólida para enfrentarme a otras personas que en otras áreas, por ejemplo, cantando. Pero tiene que ver con que es más mi nicho, siento que ahí ya hice un camino, que pagué el derecho de piso. En otras áreas estoy en ese proceso ahora, formándome, incluso atravesando ese momento donde te pueden subestimar… hasta que demostrás que no es así.

¿Se siente el peso de ser hija de alguien tan reconocido?

A mí no me importa, pero no deja de ser una mirada del mundo hacia vos. Es como la primera lectura que los demás hacen. Puede no afectar personalmente, pero existe. Tiene cosas muy buenas y también otras más complejas. Yo siempre fui muy defensora del concepto “nepobaby”. De hecho, creo que soy de las pocas que dice que está orgullosa de serlo, porque implica reconocer el trabajo que hizo mi papá para darnos todo lo que tenemos hoy.

¿Cómo te llevás con otros artistas que también vienen de familias reconocidas? Superbién. Pero siento que todavía hay que amigarse más con esa experiencia. Ser hijo de alguien que marcó un precedente no debería ser algo incómodo, sino algo que también se pueda integrar con naturalidad.

Estás trabajando en Anastasia, el musical. ¿Te sentís identificada con el personaje? No necesariamente, pero sí hay algo en su equilibrio que me interpela. Tiene una mezcla entre lo lúdico, lo físico, lo irreverente, y al mismo tiempo algo más ligado a lo “princesa”. Siento que en mi vida también conviven esos dos mundos: lo más cuidado, más estético, y lo más cotidiano, más libre. Creo que la palabra es “irreverencia”, porque hay algo entre lo irreverente y lo que representa la corona.

Es tu primera experiencia teatral. ¿Cómo la estás viviendo?

Con mucha intriga. Es la primera vez que hago teatro en mi vida. Nunca viví todo ese ritual: ir antes, maquillarme, tener camarín, la peluca… todo eso me encanta. Siento curiosidad, nervios, entusiasmo. Creo que me va a gustar mucho.

“ Hay algo en su equilibrio que me interpela. Tiene una mezcla entre lo lúdico, lo físico, lo irreverente, y al mismo tiempo algo más ligado a lo ‘princesa’.”

¿Qué diferencias encontrás entre el teatro y lo audiovisual?

Son códigos completamente distintos. En lo audiovisual hay algo más sutil, porque la cámara está muy cerca, el sonido se amplifica y además podés repetir. En el teatro no: empieza y termina sin cortes. Es un recorrido completo. El director en audiovisual corrige entre tomas; en teatro, una vez que arranca, es sostener eso en cada función, con pequeñas variaciones.

¿Estás nerviosa por este nuevo desafío?

Sí, pero también estoy muy comprometida. Y ese compromiso me da cierta calma. Estudio mucho, me preparo, y trato de estar completamente presente en lo que hago. Ojalá pueda lograr ese mismo estado cuando me suba al escenario.

Como actriz, ¿sos más de seguir el guion o de improvisar?

Para mí lo primordial es entender el contexto. Eso te da todas las pautas. Si sé que hay un texto muy específico, voy a ser lo más fiel posible a eso. Confío mucho en la mirada del director, porque es quien ve la obra completa. A mí me gusta dejarme dirigir. De hecho, pido mucho feedback, pregunto todo el tiempo, porque necesito entender hacia dónde va la propuesta para poder construir desde ahí.

El año pasado lanzaste tu primer disco.

¿Cómo fue ese proceso?

Fue un proyecto muy mío. Obviamente hay un equipo, pero la mirada general fue mía. Yo siempre fui intérprete, instrumento, y en este caso quise ser autora, cambiar de rol.

Fue una experiencia muy transformadora.

¿Qué te dejó esa experiencia?

Me cambió la vida. Aprendí a liderar, a sostener un proyecto, a tener conversaciones difíciles, a negociar, a poner límites. También me dio mucha empatía. Entendí lo que implica sostener a otros, lo que vive la gente que carga con responsabilidades todos los días. Me enseñó muchísimo sobre la vida.

“La experiencia de mi primer disco me cambió la vida. Aprendí a liderar, a sostener un proyecto, a tener conversaciones difíciles, a negociar, a poner límites. También me dio mucha empatía.”
“Algo muy simple que me cambia el día es estar con mi gato, mirarlo, conectar con eso. También escribo, pinto, dibujo. Esas cosas me bajan a tierra”.

¿Cómo te enfrentás hoy a las adversidades?

Antes era más cobarde, hoy soy mucho más valiente.

¿Cómo es tu relación con el mundo?

A mí me gusta el mundo. Lo veo como algo muy bello, pero también difícil, injusto a veces. Me atraviesa mucho todo lo que pasa. Soy muy sensible a eso, y por momentos necesito aislarme.

¿Tenés rituales o formas de volver a vos cuando todo va muy rápido?

Más que rituales, lo que hago es reducir el ruido. Cortar un poco la información. Algo muy simple que me cambia el día es, por ejemplo, estar con mi gato, mirarlo, conectar con eso. También escribo, pinto, dibujo. Esas cosas me bajan a tierra.

“Es

la primera vez que hago teatro en mi vida. Nunca viví todo ese ritual: ir antes, maquillarme, tener camarín, la peluca… todo eso me encanta. Siento curiosidad, nervios, entusiasmo”.

Tenés muchos proyectos al mismo tiempo.

¿Cómo hacés para no colapsar?

Aprendí a enfocarme. A estar completamente en lo que estoy haciendo en ese momento. Si estoy trabajando, estoy trabajando. Si estoy descansando, descanso.

Antes me abrumaba mucho, pero entendí que el foco es lo que realmente te ordena.

¿Cómo arrancan tus mañanas?

Antes tomaba mate, ahora café, porque me genera menos ansiedad. Igual tomo mucha más leche que café. El mate lo dejo para más tarde, como un momento de pausa, de encuentro.

¿Qué ves cuando te mirás al espejo?

Siempre algo distinto. A veces me veo cansada, otras veces me encuentro rasgos que antes no veía. Hoy, por ejemplo, pensé que me parezco mucho a mi abuelo.

¿Qué lugar ocupan las tradiciones en tu vida?

Me gustan, pero no desde la obligación. Me interesa más lo simbólico, lo que representa. Me gustan las experiencias compartidas, más que los mandatos en sí.

Outfit: @jotiH_

EXPLORAR ÁFRICA MÁS ALLÁ DEL VIAJE

Estrella Ortego, fundadora y CEO de Ratpanat Group, convirtió su fascinación por África en una forma de entender el mundo. Hoy lidera un proyecto que redefine la experiencia de viajar desde la emoción, la autenticidad y el respeto por la naturaleza.

Lo que comenzó como un viaje soñado se transformó en un propósito de vida. Estrella Ortego descubrió en África una conexión profunda con la naturaleza y con lo esencial, una experiencia que decidió compartir con otros a través de Ratpanat. Con casi dos décadas de trayectoria, su propuesta trasciende el concepto tradicional de turismo: invita a vivir el viaje como un encuentro transformador, donde el verdadero valor no está en la ostentación, sino en la autenticidad, el silencio y la emoción de lo irrepetible.

¿Cómo nació la idea de crear Ratpanat?

¿Hubo algún momento o viaje específico en África que despertó la visión de desarrollar este concepto de hospitalidad? Ratpanat nace de la emoción y de los sueños. África era mi continente soñado desde niña, y cuando lo recorrí por primera vez sentí algo difícil de explicar con palabras: una mezcla de asombro, libertad y conexión con la naturaleza que no había experimentado antes. Ahí supe que mi vida estaría ligada a este continente y comprendí que África no es simplemente un destino, es una experiencia transformadora. .

Ratpanat propone una forma muy particular de explorar África. ¿Cómo describiría la filosofía detrás de la marca? La filosofía de Ratpanat invita a viajar con respeto, emoción y mente abierta, entendiendo cada experiencia como un encuentro entre mundos. Explorar África implica sensibilidad y responsabilidad, valorando y cuidando los lugares que se visitan.

Sus experiencias combinan aventura, lujo y naturaleza. ¿Qué significa hoy el lujo cuando se habla de viajar por África?

Para Ratpanat, el lujo no es ostentación sino experiencia: el silencio, el espacio y la autenticidad. Se encuentra en momentos únicos como despertar en la sabana, conectar con la naturaleza y vivir rodeado de piezas hechas a mano por comunidades locales. Un lujo que no se replica, sino que se siente.

Una de las particularidades de Ratpanat es que el viaje comienza incluso antes de llegar al destino, con traslados en avión privado y una logística completamente organizada. ¿Cómo diseñan esa experiencia puerta a puerta para los huéspedes?

El viaje con Ratpanat comienza desde el primer momento y se diseña como una experiencia integral. Con más de 20 años en África, infraestructura propia y guías hispanohablantes, la marca controla cada detalle,desde vuelos y traslados hasta los tiempos de descanso, para que el viajero solo tenga que disfrutar.

“Diseñamos viajes para quienes sienten que soñar no es escapar, sino volver a uno mismo. Para quienes saben que un destino no se recorre con los pies, sino con la emoción, la memoria y el asombro intacto”.

Sus campamentos están ubicados en algunos de los paisajes más extraordinarios del continente. ¿Qué buscan que sientan o descubran los viajeros al hospedarse allí?

Los campamentos de Ratpanat están diseñados para integrarse con la naturaleza, no imponerse. Pakulala Safari Camp, ubicado en el borde del cráter del Ngorongoro y con solo once tiendas, ofrece una experiencia íntima y única, donde el verdadero lujo es desconectar del mundo y reconectar con lo esencial.

La sustentabilidad parece ser un pilar central del proyecto. ¿Cómo integran la conservación del medio ambiente en el diseño y la operación de sus campamentos?

Para Ratpanat, la sostenibilidad es parte de su ADN: desarrollan un turismo de bajo impacto con energías renovables, uso responsable del agua, trabajo con productores locales y gestión estricta de residuos, integrándose al entorno y operando de forma respetuosa con la naturaleza.

También trabajan muy de cerca con comunidades locales. ¿Qué tipo de proyectos o iniciativas están impulsando para apoyar el desarrollo de las comunidades africanas?

Para Ratpanat, no hay conservación sin comunidades locales: el 85% de su equipo en África es local y promueven el liderazgo femenino. Además, impulsan acciones sociales como cirugías gratuitas en Tanzania, financiadas en parte por sus viajeros, convirtiendo el turismo en un verdadero motor de impacto positivo.

Mirando hacia este año, ¿qué nuevos programas o acciones están planificando para seguir contribuyendo con las comunidades donde operan?

Ratpanat planea ampliar su impacto social con una nueva campaña de cirugías de cataratas en Arusha, con el objetivo de realizar 500 operaciones en una semana, y evalúa sumar nuevas acciones de salud para seguir ayudando a más personas a través de sus viajes.

África es un continente lleno de contrastes, culturas y biodiversidad. ¿Cómo logran transmitir esa riqueza cultural a los viajeros que visitan Ratpanat?

La conexión cultural se vive a través del safari y el contacto directo con comunidades locales. En lugares como Speak Bay, los viajeros descubren un África auténtica, acompañados por guías hispanohablantes que transmiten con pasión la historia, tradiciones y vínculo con la naturaleza.

Desde su experiencia, ¿qué momento o experiencia dentro de un viaje con Ratpanat suele convertirse en el recuerdo más inolvidable para los huéspedes? Hay muchos momentos, pero suelen ser los más sencillos. Un amanecer en silencio en medio de la sabana. Un encuentro inesperado con un león o un elefante, mucha gente se pone a llorar cuando lo vive. O una cena alrededor del fuego escuchando historias africanas bajo un cielo lleno de estrellas. Ese tipo de momentos quedan grabados para siempre.

En un mundo donde el turismo está evolucionando hacia experiencias más auténticas, ¿cómo cree que África se posiciona como uno de los destinos más transformadores? África tiene una capacidad única para transformarnos, porque nos devuelve a lo esencial, sin artificios. Cuando estás en la sabana, lejos de todo, con la naturaleza en su estado más puro, empiezas a mirar el mundo de otra manera, o cuando vas a un poblado y un niño te sonríe de manera curiosa, te das cuenta de lo pequeño que eres y de lo maravilloso que es el planeta.

Cuando un huésped regresa a casa después de una experiencia con Ratpanat, ¿qué le gustaría que se lleve consigo además de las fotografías y los paisajes?

Me gustaría que se lleve una nueva forma de ver el mundo, que entienda la importancia de proteger la naturaleza y a los que viven en ella. Que recuerde que existen lugares donde el equilibrio entre el ser humano y el planeta todavía es posible. Y, sobre todo, que se lleve la emoción de haber vivido algo muy auténtico y verdadero.

Después de tantos viajes y experiencias, ¿qué es lo que más le sigue sorprendiendo de África?

La intensidad de la vida en África. Cada día es diferente, es imprevisible. Siempre ocurre algo inesperado. Siempre hay un nuevo paisaje, una nueva historia, un nuevo encuentro con la naturaleza. Nunca deja de sorprenderme.

¿Qué es lo que más disfruta de la naturaleza africana cuando está allí? ¿Hay algún paisaje o momento del día que sea su favorito?

Sin dudarlo, los amaneceres. Ese momento en el que la sabana empieza a despertar,

cuando los sonidos de la noche van desapareciendo y cuando la luz es suave y dorada y todo parece suspendido en el tiempo. Es un instante mágico. La luz en África es diferente a la de cualquier parte del mundo.

Si tuviera que describir África en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?

Libertad, belleza y emoción. Libertad por la inmensidad de sus paisajes. Belleza por su naturaleza extraordinaria. Y emoción porque África siempre toca algo muy profundo dentro de nosotros.

El perfil del viajero de lujo ha cambiado mucho en los últimos años. ¿Cómo describiría hoy al viajero que busca este tipo de experiencias exclusivas en África?

Hoy el viajero de lujo es un viajero consciente. Busca experiencias únicas, exclusivas, pero también le gusta que su viaje tenga un impacto positivo. Valora la sostenibilidad, la autenticidad y la conexión con el lugar. Y África ofrece precisamente eso: una experiencia profunda, emocionante y transformadora.

Datos de contacto:

DORMIR BIEN...

¿ADELGAZA?

EL

SUEÑO:

UN NUTRIENTE INVISIBLE PARA NUESTRA SALUD Y BIENESTAR

Andrea Argibay es nutricionista clínica, especialista en Nutrición

Preventiva y profesora universitaria. Con más de 30 años de trayectoria en el estudio de las enfermedades metabólicas y en la divulgación científica en nutrición, nos acerca un tema de gran interés para mejorar nuestra calidad de vida. En esta entrevista responde a muchas de las preguntas que con frecuencia nos hacemos sobre cómo cuidar mejor nuestra salud.

Dormimos aproximadamente un tercio de nuestra vida. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué ocurre en nuestro cuerpo durante esas horas. En una sociedad que valora permanentemente la productividad constante, lo que genera individuos cada vez más agotados, el descanso suele quedar relegado a un segundo plano.

Reducimos horas de sueño para trabajar más, usamos pantallas hasta tarde o sostenemos agendas cada vez más exigentes. Sin embargo, dormir no es simplemente una pausa improductiva, es un proceso activo y vital de regulación biológica.

Durante la noche se activan procesos fisiológicos esenciales para el funcionamiento del cerebro, el metabolismo, la regulación hormonal y el sistema inmunológico. En otras palabras, mientras dormimos, el organismo continúa trabajando para mantener su equilibrio interno.

Organismos internacionales como la World Health Organization advierten que la privación crónica de sueño se ha convertido en un problema creciente de salud pública y hoy muchos investigadores comienzan a considerar al sueño como un verdadero pilar de salud y bienestar.

¿Para qué dormimos?

Mientras dormimos se ponen en marcha procesos fundamentales para nuestro cuerpo. Dormir bien influye en principio en nuestra salud mental. Durante la noche, se activan procesos de limpieza en nuestras neuronas que eliminan los desechos que acumulamos durante todo el día. De esta manera, nuestro cerebro puede reorganizar toda esa información adquirida durante la jornada, regulando las funciones cognitivas y emocionales, entre tantas otras.

Por otra parte, algo muy interesante desde el punto de vista científico: además ponemos en marcha mecanismos de reparación celular y de regulación de nuestro sistema inmunológico. Nuestro sistema de defensa también depende en gran medida del sueño adecuado. Muchos estudios nos muestran que las personas que duermen menos de seis horas presentan una respuesta inmunológica menos eficiente, lo que trae y nos lleva a estar más susceptibles a infecciones y a la aparición de ciertas enfermedades.

¿Y dormir mal puede hacernos engordar y modificar nuestro metabolismo?

Es una pregunta muy interesante que también me la realizan muy a menudo mis pacientes en la consulta. En mi práctica diaria, siempre les pregunto cómo durmieron la noche anterior. En muchas oportunidades me comentan que se acostaron tarde mirando alguna serie, tal vez se quedaron trabajando toda la noche por algo que debían entregar al día siguiente o tuvieron algún evento social en esa semana y no habían dormido bien.

Lo que intento explicarles ante estas situaciones, es que la privación de sueño crónica –remarco la palabra “crónica”, ya que todos tenemos compromisos de vez en cuando– altera hormonas claves de regulación del apetito, el metabolismo de la glucosa y el gasto energético. Dormir poco puede aumentar la sensación de hambre, favorecer la elección de alimentos más calóricos y palatables –ricos en azúcares y grasas– y alterar los mecanismos de saciedad, incrementando el conocido “craving”.

Un estudio publicado recientemente en el Annals of Internal Medicine observó que dormir pocas horas aumenta los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito, y reduce la leptina, que participa en la señal de saciedad. Este desequilibrio hormonal nos lleva no solo al aumento de peso, sino que suma cambios en la composición corporal.

Por otra parte, siguiendo con el tema hormonal, sabemos que la falta de sueño afecta la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa, factores centrales en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y trastornos del estado de ánimo entre tantos otros.

Otro dato interesante es que se vio que puede influir en otras hormonas fundamentales para la salud metabólica y la composición corporal. La hormona de crecimiento, por ejemplo, se libera principalmente durante las fases de sueño profundo y participa en procesos de reparación y recuperación de nuestro cuerpo.

Algo parecido ocurre con la testosterona, que también puede verse afectada por la privación del sueño. Esta es una hormona más característica de los hombres y cumple

funciones claves como el desarrollo de masa muscular, la distribución de grasa corporal, la energía y el estado de ánimo, de ahí que muchos hombres no duermen bien.

Con lo cual vemos que el sueño no es un estado pasivo. Es un proceso biológico activo, profundamente reparador.

¿Por qué a cierta hora del día a veces sentimos sueño aunque no estemos realmente cansados?

Podríamos explicarlo de la siguiente manera: desde el punto de vista fisiológico, el sueño está regulado por dos mecanismos principales que trabajan asociados, pero que no dependen uno del otro.

El primero es el llamado proceso S o proceso homeostático del sueño. Depende de la acumulación de la sustancia adenosina, que se va acumulando en nuestro cerebro a lo largo del día. A medida que avanza la jornada, este aumento de adenosina genera lo que los científicos denominan “presión biológica del sueño”.

Cuando logramos dormir bien durante la noche, el nivel de adenosina disminuye, lo que permite restaurar nuestro estado de energía para el día siguiente. Varios estudios ya

han demostrado que este mecanismo resulta clave para preservar la salud neurológica a largo plazo, y algunas investigaciones ya lo han relacionado con un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, así como con una mejor preservación de la memoria y de otras tantas funciones cognitivas.

El segundo mecanismo corresponde al ritmo circadiano o proceso C. Es el reloj interno que todos tenemos y que se encuentra organizado en ciclos de aproximadamente en 24 horas. La luz natural cumple un papel fundamental en la sincronización de nuestro reloj biológico. Si los horarios se vuelven irregulares –por ejemplo por exposición a la luz artificial nocturna, como ocurre con el uso prolongado de pantallas–, este sistema se va a ver alterado.

Cuando el ritmo circadiano se desajusta, la calidad del sueño suele deteriorarse y comienzan a aparecer los efectos negativos que estuvimos viendo del mal dormir. Otras variables que pueden afectar esa calidad del sueño son los niveles de cortisol, la melatonina, las comidas (incluidos por supuesto el café y el alcohol) y la temperatura, entre otras que vamos a profundizar a continuación.

¿Cuántas horas deberíamos dormir?

La evidencia científica es bastante consistente en esto. La National Sleep Foundation recomienda para los adultos, en promedio, entre 7 y 9 horas de sueño por noche para mantener un funcionamiento óptimo del organismo.

Lo que explican varios organismos reconocidos es que dormir menos de 6 horas de forma habitual se asocia con múltiples efectos negativos sobre la salud además de los nombrados: mayor riesgo de accidentes y de depresión, y menor rendimiento en general en todas nuestras tareas diarias.

Por otra parte, diversos estudios epidemiológicos coinciden en que la duración del sueño también se relaciona con la longevidad. En uno de los análisis poblacionales más amplios, que incluyó a más de un millón de adultos, la menor mortalidad se observó en quienes dormían alrededor de siete horas por noche. En otras palabras: la duración del sueño también puede influir en nuestra expectativa de vida.

A pesar de esto, en las sociedades modernas, dormir se ha convertido casi en un lujo. Esta situación se me presenta

con bastante frecuencia en el consultorio. Muchos hombres están expuestos a jornadas laborales intensas, con compromisos y cenas empresariales, viajes de negocios y cambios de huso horario que alteran sus horarios habituales de descanso.

Por otra parte, también ocurre algo similar en muchas mujeres. Llegan a la consulta madres sobreexigidas, que después de trabajar todo el día, terminada la jornada laboral continúan en sus casas con las tareas familiares: deberes del colegio y baño de sus hijos, preparación de la cena, viandas para el día siguiente y actividades extraescolares o cumpleaños entre tantas otras. Consecuencia lógica: es más difícil dormir bien después de tanto estrés, y esta es una realidad que se vive a diario sobre todo en mujeres jóvenes.

Frente a este escenario, ¿qué estrategias fáciles y prácticas podemos realizar para mejorar nuestra forma de dormir? Afortunadamente, existen hábitos simples, prácticos y al alcance de todos que nos pueden ayudar a mejorar la calidad del nuestro descanso nocturno. Vamos a compartir varios que utilizo con frecuencia con las personas que me consultan en mi práctica clínica.

Exponerse a la luz natural por la mañana

La luz es uno de los principales reguladores de nuestro reloj biológico La exposición a la luz natural durante la mañana ayuda a sincronizar el organismo y favorece la producción nocturna de melatonina, la hormona que regula el sueño. Algo que yo recomiendo es exponerse al menos entre 10 y 20 minutos a la luz natural cada mañana.

Reducir la exposición a luz azul por la noche

Las pantallas de celulares, computadoras y televisores emiten una luz azul que puede interferir con la producción de melatonina. Por la noche, recomiendo disminuir el uso de pantallas, apagarlas por ejemplo dos horas antes de irnos a dormir, y en lo posible también utilizar una iluminación más cálida por la noche, de tonalidad más anaranjada.

Dormir en un ambiente oscuro y con temperatura adecuada

Sabemos que la oscuridad favorece la secreción de melatonina. Por eso la recomendación es dormir en una habitación lo más oscura posible y ligeramente fresca (ideal entre 18 y 21 grados). Esto nos ayuda a conciliar mejor el sueño y favorece la disminución de la temperatura corporal, facilitando de esta manera el buen descanso.

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Evitar comidas “pesadas” antes de dormir

Las comidas abundantes y ricas en grasas o en horarios muy tardíos pueden interferir con el descanso, ya que activan procesos digestivos que inhiben la secreción de melatonina. Lo ideal sería cenar al menos dos horas antes de ir acostarse, porque de esta manera facilitamos la liberación de la hormona del sueño.

Moderar el consumo de cafeína y alcohol

Hoy la ciencia ya nos demostró que la cafeína compite con la adenosina, bloqueando los receptores en el cerebro. Esto explicaría por qué el consumo de café en horas cercanas al momento de ir a la cama dificulta conciliar el sueño. Algo similar ocurre con el alcohol. Si bien muchas personas creen que ayuda a relajarnos, en realidad fragmenta el sueño y sin darnos cuenta lo hace menos profundo, alterando su calidad.

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Incorporar una porción pequeña de hidratos de carbono complejos en la cena

Una cena equilibrada que incluya alimentos naturalmente ricos en triptófano –como pollo o huevos–combinados con una pequeña porción de arroz o legumbres facilita la entrada de triptófano al cerebro. Este aminoácido es precursor de la serotonina y la melatonina, sustancias claves en la regulación del sueño.

Mantener horarios regulares y crear un ritual previo al sueño

Acostarse y despertarse en horarios similares ayuda a estabilizar el ritmo circadiano. Esto es fundamental, ya que nos organiza. Siempre, en la medida que puedo, insisto con esto: el cerebro también necesita señales para saber que el día está finalizando. Crear una rutina tranquila antes de dormir puede convertirse en una práctica muy potente si queremos dormir bien.

Prestar atención al momento de realizar nuestra actividad física

En algunas personas, la práctica de algún deporte llegada la tarde-noche puede activar la liberación del famoso cortisol, afectando nuestra calidad de sueño. Esto lo veo muy frecuentemente en personas jóvenes que realizan algún tipo de entrenamiento ya sea en el gimnasio o para algún club en particular. Hay estudios muy contundentes que demuestran cómo la falta de sueño en los deportistas, ya sea amateurs o profesionales, aumenta el riesgo de lesiones y fracturas.

Realizar una siesta breve y estratégica

Las siestas pueden ser beneficiosas si son cortas, de aproximadamente 20 minutos y no más de 30, según aconsejan la mayoría de los organismos. Algunos estudios revelan que beber un café antes de una breve siesta resulta estratégico y beneficioso para cortar el día. Como hoy sabemos que la cafeína tarda unos 20 minutos aproximadamente en actuar, la persona puede descansar y despertarse cuando comienza el efecto estimulante de ella.

Considerar algunas ayudas naturales

Tener rituales, como por ejemplo beber infusiones de manzanilla o valeriana utilizadas tradicionalmente, nos ayuda a favorecer la relajación. Si a esto sumamos algunas pequeñas prácticas de agradecimiento de lo acontecido en el día y anotar una pequeña planificación del día siguiente, nuestro cerebro estará más tranquilo y más preparado para el descanso.

DORMIR BIEN TAMBIÉN ES CUIDAR NUESTRA SALUD DE UNA MANERA INTEGRAL Y DIFERENTE.

Al igual que la alimentación, sabemos hoy en día que el descanso es un hábito que se construye con el tiempo. Contamos con información científica y con el acompañamiento de profesionales serios y formados que nos pueden ayudar a lograr cambios sostenibles, y esto es vital si queremos mejorar nuestra calidad de vida.

Tal vez por eso algunos especialistas comenzamos a compartir con nuestros pacientes la importancia del sueño como un verdadero nutriente invisible.

El sueño es un nutriente que tal vez no se encuentra en los alimentos, pero que resulta indispensable si queremos mantener nuestra salud en un estado de equilibrio y de bienestar. Dormir bien es vital, y saber cómo hacerlo, probablemente, es una de las herramientas e inversiones más importantes que podemos hacer en nuestra vida presente y futura.

ROLEX AWARDS

50 AÑOS IMPULSANDO A QUIENES REINVENTAN EL FUTURO

En su 50º aniversario, los históricos Rolex Awards for Enterprise evolucionan y se transforman en los Rolex Awards, un programa renovado que pone el foco en el impacto global, la innovación y el liderazgo para proteger el planeta y mejorar la vida en la Tierra.

Binbin Li Farwiza Farhan

Desde su nacimiento en 1976, los entonces Rolex Awards for Enterprise fueron concebidos para conmemorar los 50 años del lanzamiento del Rolex Oyster, el primer reloj de pulsera impermeable de la marca, símbolo de una nueva era de exploración. Pero más allá de la hazaña técnica, los premios representaron una convicción profunda: la responsabilidad empresarial de contribuir activamente a mejorar el mundo. Como expresó André J. Heiniger, exdirector ejecutivo de Rolex y fundador del programa, el objetivo fue siempre fomentar valores esenciales como la calidad, el ingenio, la determinación y, por encima de todo, el espíritu emprendedor.

A diferencia de la mayoría de los galardones internacionales, los Rolex Awards no distinguen trayectorias pasadas, sino proyectos nuevos o en desarrollo con un extraordinario potencial de impacto global. Se centran en iniciativas vinculadas al medio ambiente –con especial foco en la conservación de océanos y paisajes–, así como en los campos de la ciencia, la salud y la tecnología. Con el programa renovado, los premios pasan de celebrarse de manera

bienal a tener carácter anual, reforzando el compromiso de la firma con una acción constante y sostenida. Rolex ahora identifica activamente a los candidatos a través de su red global de filiales, socios y asesores, invitándolos a postularse bajo estrictos criterios de originalidad, visión, impacto tangible y liderazgo.

Las cifras de estos 50 años reflejan la magnitud del programa. Desde su creación, 165 Laureados de 52 nacionalidades han desarrollado proyectos en más de 67 países. Se han plantado más de 50 millones de árboles, protegido 137 especies en peligro de extinción y preservado 32 ecosistemas principales, incluidos 57.600 kilómetros cuadrados de selva amazónica. Se descubrieron cientos de nuevas especies, se completaron 25 expediciones exigentes y se desarrollaron 50 tecnologías innovadoras con aplicaciones concretas para la humanidad. Millones de personas en todo el mundo se beneficiaron directamente de estas iniciativas, que continúan recibiendo apoyo mucho después de la entrega del premio gracias a la red de expertos de la Iniciativa Perpetual Planet.

Fotos: @ROLEX
Pardis Sabeti
Rachel Ikemeh
Rosa Vásquez Espinoza

BINBIN LI

Hay menos de 2000 pandas gigantes viviendo en estado silvestre, y prefieren los bosques montañosos de bambú del centro de China, pero allí también pastorea el ganado suelto. La científica ambiental Binbin Li trabaja con comunidades locales para crear un enfoque sostenible para el pastoreo del ganado, beneficiando sus economías y, al mismo tiempo, protegiendo al panda y su hábitat. El Rolex Award la ayudará a implementar y ampliar soluciones en varias cordilleras de China.

FARWIZA FARHAN

El Ecosistema Leuser, en Sumatra (Indonesia), es el último lugar del mundo donde elefantes, tigres, orangutanes y rinocerontes aún coexisten en estado silvestre, pero enfrenta una presión constante por el desarrollo y la deforestación. La conservacionista forestal Farwiza Farhan logró movilizar a comunidades locales y lideró numerosas campañas contra la destrucción del ecosistema. El Rolex Award ayudará a continuar su trabajo, permitiendo que mujeres y comunidades de base monitoreen y defiendan su ecosistema único, demostrando que las voces locales pueden y deben estar al frente de la toma de decisiones ambientales.

PARDIS SABETI RACHEL IKEMEH

La genetista médica Pardis Sabeti estuvo en la primera línea de la lucha contra brotes virales y posibles pandemias en África

Occidental durante décadas. Está aplicando tecnologías y algoritmos pioneros para la detección y contención de enfermedades infecciosas, y sus capacidades son fundamentales para capacitar a socios locales en los países más cercanos a posibles brotes. El Rolex Award le permitirá desarrollar y probar una nueva herramienta de diagnóstico portátil en comunidades remotas de Sierra Leona, con el potencial de detectar brotes virales antes de que se propaguen a grandes poblaciones, salvando millones de vidas.

Reconocida por haber logrado que el mono colobo rojo del delta del Níger regresara del borde de la extinción, Rachel Ikemeh inspira la conservación impulsada por las comunidades. Su enfoque innovador involucra y capacita a las comunidades del Delta –un punto crítico de biodiversidad poco estudiado y el corazón de la industria petrolera de Nigeria– y le permitió proteger con éxito más de 5839 hectáreas de bosque y al menos 13 especies amenazadas, al tiempo que mejoró los medios de vida de más de 2500 personas. El Rolex Award la apoyará en la creación de un nuevo centro de formación y un programa móvil de educación en el Delta, ayudando a replicar su éxito en comunidades vecinas.

ROSA VÁSQUEZ ESPINOZA

La bióloga química Rosa Vásquez Espinoza fue la primera en vincular científicamente la deforestación en la Amazonia con la disminución de las abejas sin aguijón, un polinizador clave de especies vegetales endémicas, que además favorece los medios de vida al asegurar la producción de alimentos. Su investigación contribuyó de manera significativa a un caso histórico en Perú, que derivó no solo en la protección legal de las abejas sin aguijón, sino también en el reconocimiento de sus derechos legales. El Rolex Award le permitirá ampliar un corredor de hábitats protegidos para abejas sin aguijón, liderado por comunidades indígenas, en la Amazonia peruana.

EL CHATO

LA MESA COLOMBIANA

QUE CONQUISTÓ AMÉRICA LATINA

Por Luis Martín Alzamora @papeaperu

Comer en El Chato no es una declaración. El último ganador de los Latam 50 Best Restaurants 2025 confirma lo que la escena ya venía insinuando desde hace años: Colombia dejó de ser promesa para convertirse en protagonista. En cada plato, El Chato demuestra que su cocina no solo dialoga con las grandes mesas de la región, sino que juega en la misma liga, con identidad, precisión y una narrativa propia que eleva lo local a lo extraordinario.

La lista de candidatos era breve y voceada. Boragó, en Santiago, con la cocina de Rodolfo Guzmán. Quintonil, en Ciudad de México, con Jorge Vallejo a la cabeza. Kjolle, en Lima, con Pía León cada vez más sólida. Eran los favoritos. El Chato estaba, pero a la vez no estaba en esa conversación. Y de repente ganó.

El 2 de diciembre de 2025, en Antigua, Guatemala, Álvaro Clavijo subió al escenario muy aplaudido por sus colegas latinoamericanos y recibió el primer puesto de Latin America’s 50 Best Restaurants. El primero para Colombia en la historia del ranking. El primero para un restaurante bogotano.

Álvaro nació en Bogotá, estudió Arquitectura y la dejó a medias para seguir a Europa sin un destino claro. Pasó por París, luego Per Se de Thomas Keller en Nueva York, y las temporadas en el Noma de René Redzepi en Copenhague, donde aprendió la narrativa del territorio y profundizar en la despensa local.

En 2017 abrió El Chato en Chapinero Alto, en una antigua casona de techos altos y luz natural que hoy es, sin exageración, uno de los lugares más importantes de la gastronomía colombiana.

Lo que siguió fue puro ascenso: del puesto 21 en su debut en Latin America’s 50 Best en 2018, al séptimo, al quinto, al segundo en 2023, al 25 del ranking mundial ese mismo año. Y en 2025, por fin, el número uno.

El Chato tiene carta en el primer piso y menú de degustación en el segundo. El menú no posee una estructura de renovación ni temporadas predefinidas: muta cuando aparece algo que vale la pena contar, un productor nuevo, un ingrediente fresco o alguna combinación que de pronto encontró sentido.

Esa lógica, cocinar desde el hallazgo y no desde el plan, es lo que hace que los habituales regresen con cierta frecuencia sin saber qué encontrarán, y que eso no genere ansiedad sino genuina expectativa.

El menú degustación, de doce tiempos, recorre Colombia de norte a sur con una coherencia de relato muy bien lograda. Hay una lógica de ingredientes y una filosofía de construcción que persiste. Estos fueron algunos de los momentos del servicio:

CARACOL DE MAR, CHICHARRÓN DE UCHUVA Y ALGAS

Caracol de textura firme, pero sin resistencia, acompañado de un chicharrón hecho con la cáscara deshidratada y frita de la uchuva, una fruta ácida de los Andes que el mundo redescubre hoy como superfood, pero que en Colombia siempre fue algo normal, y una emulsión de algas que baja la sal y sube la umami. Tres referencias del Pacífico y del altiplano sin que ninguna compita con las demás.

PALMITO, RAMBUTÁN, COCO Y ALGAS

Elegancia engañosa: el palmito de cosecha artesanal llega en láminas finas como seda sobre una base de crema de coco tostado, con esferas de rambután que aportan una acidez perfumada y un toque de algas encurtidas. Es el tipo de plato que en Europa se haría con ingredientes europeos y nadie cuestionaría. Aquí se hace lo propio, y la diferencia no es folklórica: es estructural.

TARTAR DE RES CON TENDÓN, YACÓN Y GARUM DE HONGOS

Uno de los platos más comentados del menú actual. Clavijo trabaja con cortes de segunda y tercera –piezas que la alta cocina convencional destina a la cocción larga– y los lleva a preparaciones crudas o semicrudas que exigen una calidad de origen impecable. El tendón, laminado finísimo y casi transparente, añade una gelatinosa cremosidad al tartar. El yacón –raíz nativa andina de sabor dulce y crujiente, similar a la jícama– refresca y corta la profundidad fermentada del garum de hongos. Cuatro texturas distintas sin perder el hilo.

TRUCHA DE BOYACÁ CON ARRACACHA Y HIERBAS SILVESTRES

La trucha criada en aguas de nacimiento entre las montañas de Boyacá llega con una cocción al punto en que la carne todavía recuerda el río: traslúcida en el centro, con una costra dorada en la superficie que aporta el contraste. La acompañan un puré de arracacha –tubérculo andino de textura mantecosa y sabor que evoca la papa pero más vegetal y profundo–y un aceite de hierbas silvestres recolectadas en la Sabana de Bogotá. Simple en apariencia, complejo en ejecución.

CAMARÓN, CHONTADURO Y TAMAL DE MAÍZ AÑEJO

El chontaduro del Pacífico –fruta que en Cali se vende en la calle con miel o sal, y que tiene una densidad y un sabor a nuez tostada sin paralelo directo en ninguna otra cocina– aparece aquí procesado con mantequilla clarificada hasta obtener un fondo suave y levemente dulce. El camarón llega encima, apenas marcado, junto a un bocado de tamal de masa de maíz añejo que concentra meses de fermentación en una cucharada. Es el plato que mejor ilustra el método Clavijo: no inventar lo que ya existe, sino entender para qué sirve de verdad.

CARNE, HORMIGA

CULONA Y SALSA BEARNESA DE MONTE

La hormiga culona, insecto propio de Santander que se consume tostado desde tiempos precolombinos, aparece en la composición de cierre de los tiempos salados. Una mezcla de cortes de angus y wagyu nacionales descansa sobre una bearnesa reinterpretada con grasas y hierbas nativas. Las hormigas, tostadas y molidas parcialmente, agregan un crujido terroso y una nota proteica que cierra el arco de la noche con algo inconfundiblemente colombiano.

Detrás de cada plato hay una red de productores que el cliente no ve, pero que Clavijo conoce por nombre y por historia. Pequeños agricultores de la Sabana que cultivan para ellos. Pescadores artesanales del Choco colombiano. Recolectores de hierbas silvestres. Comunidades de la Amazonía que trabajan con ingredientes como la yuca brava, una variedad que requiere procesos tradicionales para su consumo seguro, y que en manos de un cocinero curioso se convierte en material de exploración.

El restaurante tiene además un centro de producción donde el equipo trabaja en fermentaciones de frutas colombianas, buscando descubrir y experimentar nuevos perfiles de sabor.

La casona de Chapinero Alto no avisa que es un restaurante de alta cocina. Las paredes son altas, la luz es cálida pero no dramática, las mesas no tienen mantel. El servicio es cercano sin ser informal: la explicación del plato no está hecha para impresionar, sino para que se entienda un poco más lo que se está comiendo. Hay algo deliberadamente honesto en esa manera de operar, una ausencia de artificio que se percibe desde que uno se sienta y que no desaparece al terminar.

El menú degustación completo toma alrededor de dos horas y media. No se siente largo: los ritmos del servicio están calibrados para que haya pausa sin que haya espera. Cuando termina la noche, uno se queda con la sensación de haber entendido algo sobre Colombia que no sabía antes de llegar.

Durante años, la conversación sobre alta cocina en Latinoamérica la dominaron Perú, México, Argentina y Brasil. El ascenso de El Chato al primer puesto reordena ese mapa, no lo borra, Lima sigue colocando más restaurantes en el top 10 que cualquier otra ciudad de la región, con Kjolle en segundo lugar y Mérito en cuarto, pero lo ensancha con una legitimidad nueva.

Para los que seguimos esta escena desde hace tiempo, el resultado tiene una lectura adicional: El Chato ganó siendo exactamente lo que es. Sin volverse más europeo de lo que necesita. Ganó cocinando Colombia. Felicitaciones, Alvaro, felicitaciones Colombia, y que viva Latinoamérica unida.

AWERA EL PARAÍSO DEL SURF EN OCEANO

EL RITMO DONDE EL

EN LAS ISLAS MENTAWAI

MARCA OCEANO ´

En el corazón de las islas Mentawai, en Sumatra Occidental, Awera aparece como uno de esos destinos que todavía conservan algo difícil de encontrar: autenticidad. Rodeado de selva tropical y con el océano Índico desplegándose en primer plano, este resort boutique propone una experiencia que combina naturaleza, diseño y una forma de lujo más relajada, donde todo fluye sin esfuerzo.

as islas Mentawai, ubicadas frente a la costa occidental de Sumatra, son desde hace décadas un destino casi mítico dentro del mundo del surf, pero todavía conservan un perfil bajo para el turismo masivo. Su geografía, compuesta por selva densa, ríos que se abren paso entre manglares y una cadena de islas expuestas directamente al Índico, crea condiciones únicas tanto a nivel natural como cultural. Más allá de las olas –que las posicionaron en el mapa global–, Mentawai sigue siendo un territorio donde la vida transcurre a otro ritmo, con comunidades locales que mantienen tradiciones ancestrales y una relación muy directa con su entorno.

El concepto es claro: pocos huéspedes, mucho espacio y una conexión directa con el entorno. Apenas diez villas componen el resort, cada una pensada para ofrecer privacidad real y una relación constante con el exterior. Piscinas propias, acceso inmediato a la playa y una arquitectura que se integra con la vegetación generan una sensación de equilibrio que se percibe desde el primer momento. Las villas frente al mar tienen algo especial: la posibilidad de abrir la puerta y estar, literalmente, a pasos de uno de los escenarios naturales más impactantes del mundo.

Pero Awera no se entiende sin el mar. Las Mentawai son un punto de referencia global para el surf, y la ubicación del resort permite acceder a más de doce rompientes en pocos minutos. La dinámica es simple: salir a buscar la mejor ola en el mejor momento. Las expediciones en barco, organizadas según condiciones y nivel, hacen que cada jornada sea distinta. Desde quienes están dando sus primeros pasos hasta surfistas experimentados, todos encuentran su lugar.

Al mismo tiempo, el ritmo del lugar invita a bajar un cambio. Hay espacio para el movimiento, pero también para la pausa. Una piscina termal pensada para recuperar el cuerpo después de una sesión en el agua, clases de yoga al amanecer o al atardecer, tratamientos de spa y un gimnasio completamente equipado completan una propuesta de bienestar que no interrumpe el viaje, al contrario, lo acompaña.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes. COCCÜ, el restaurante del resort, combina influencias locales e internacionales en una propuesta contemporánea, con productos frescos y

una ejecución precisa. Las estaciones de sushi y grill suman dinamismo, mientras que el beach bar ofrece una versión más descontracturada, ideal para estirar el día con algo liviano frente al mar.

Para quienes buscan algo más allá del surf, el entorno abre múltiples posibilidades. Paddle, kayak entre manglares, snorkeling, excursiones por la selva o incluso buceo –una propuesta poco habitual en la zona–amplían la experiencia y permiten explorar el destino desde distintas perspectivas.

Llegar hasta Awera implica una logística que forma parte del viaje. El punto de entrada es Padang, desde donde se continúa hacia las islas en ferry o avión, seguido por un traslado final en lancha hasta el resort. Lejos de ser una dificultad, ese recorrido refuerza la sensación de estar llegando a un lugar distinto.

Awera no busca ser todo para todos. Y ahí está su diferencial. Es un destino pensado para quienes valoran el equilibrio entre naturaleza, diseño y experiencia, en un entorno donde el lujo aparece de forma natural.

EL NUEVO PODER DEL ARTE

Fondation Louis Vuitton, París

De Prada a Louis Vuitton, las marcas de lujo más influyentes del mundo no solo producen objetos de deseo: hoy también moldean el arte, el pensamiento y las experiencias culturales del siglo XXI.

En el nuevo mapa cultural global, las recomendaciones ya no comienzan necesariamente por los museos tradicionales. En ciudades como

París o Venecia, nombres como Fondation Cartier, la colección Pinault o la Fondation Louis Vuitton aparecen antes que instituciones históricas. Este cambio no es casual: responde a una transformación profunda en la relación entre arte, mercado y poder simbólico.

El fenómeno comenzó a gestarse a fines de los años 80 y principios de los 90, cuando las grandes casas de lujo empezaron a construir colecciones de arte contemporáneo cada vez más ambiciosas. Lo que inicialmente fue una expresión de interés personal por parte de sus directivos, pronto evolucionó hacia

algo mucho más estructurado: el apoyo a artistas, la organización de exposiciones y, finalmente, la creación de instituciones culturales propias.

FONDAZIONE PRADA

Uno de los casos más emblemáticos es el de la Fondazione Prada. Bajo la dirección de Miuccia Prada, la institución se consolidó como un espacio de pensamiento crítico, donde el arte se exhibe pero también se cuestiona. Desde su sede en Milán, diseñada por Rem Koolhaas, hasta su presencia en Venecia, Prada logró posicionarse como un actor cultural con influencia real en la contemporaneidad.

Fondazione Prada, Milán

— FONDATION CARTIER

La Fondation Cartier, por su parte, ha construido una identidad propia basada en la experimentación y la reflexión sobre temas contemporáneos. Con una arquitectura icónica diseñada por Jean Nouvel, la institución se destaca por su capacidad de conectar arte, sociedad y pensamiento, reafirmando su compromiso con la innovación y la accesibilidad.

Fondation Cartier por l'art contemporain, París

— FONDATION LOUIS VUITTON

Louis Vuitton, en tanto, apostó por un ícono arquitectónico de escala global. Diseñada por Frank Gehry, su fundación en París se convirtió en un símbolo de la fusión entre arte, diseño y marca. Aunque su programación ha sido más conservadora, su presencia refuerza la competencia entre conglomerados de lujo para liderar el escenario cultural.

Detrás de estas iniciativas hay algo más que mecenazgo. Las marcas han entendido que el arte es también una herramienta estratégica. En un contexto donde el consumo se orienta hacia experiencias, estas instituciones permiten construir universos simbólicos, reforzar valores de marca y generar vínculos emocionales con el público.

Así, el lujo dejó de limitarse al objeto para convertirse en narrativa, en espacio, en experiencia. Y en ese proceso, logró algo impensado décadas atrás: participar del mundo del arte, pero además reescribir sus reglas.

Fondation
Louis Vuitton París

MÁSCARAS, FUEGO Y TRADICIÓN EN LITUANIA

Febrero en Lituania es frío, y este año lo fue aún más: con mínimas de -20 °C, Vilna recibió más nieve que en los últimos 30 años. Y aunque la ciudad pudiera parecer oscura y apagada bajo el manto blanco, Užgavėnės, el antiguo festival que marca el fin del invierno, transformó las calles en un estallido de colores, música y risas. Con raíces paganas, esta tradición busca espantar el frío y darle la bienvenida a la primavera.

Por Sofía Prado

UŽGAVĖNĖS, EL FESTIVAL LITUANO QUE ESPANTA EL INVIERNO

El humo de la paja quemada, el crujir de las máscaras bajo los pasos apresurados y los gritos de alegría llenan las calles: así recibe Lituania a la primavera. Užgavėnės, el antiguo festival del fin del invierno, es un estallido de color, fuego y música que despierta a la ciudad del letargo invernal y recuerda que, incluso en los días más fríos, la celebración puede derretir el hielo.

Lo más impactante del festival es la quema de Morė, una figura de paja que representa al invierno, y el combate simbólico entre Lašininis (invierno) y Kanapinis (primavera), donde los participantes se disfrazan y se burlan uno del otro en un espectáculo lleno de humor y energía.

Pero Užgavėnės es mucho más que fuego y lucha simbólica. Las danzas tradicionales, conocidas como rateliai, llenan las plazas: los participantes forman círculos y se mueven de manera sincronizada, saltando y girando al ritmo de tambores y acordeones, mientras los líderes del baile animan al público a unirse. Cada movimiento tiene un significado: los giros simbolizan la expulsión del frío, y los saltos representan la fuerza renovadora de la primavera.

Las máscaras, hechas a mano por artesanos locales, son una de las joyas del festival. Desde diablos y brujas hasta cabras bailarinas y figuras grotescas, cada máscara tiene su propio carácter y propósito: asustar al invierno, provocar risas y permitir que quienes las llevan adopten un rol lúdico y liberador por un día. Los rostros cubiertos se acercan a los espectadores, los rozan suavemente y los animan a participar de la festividad.

El grito colectivo, que se escucha en toda la ciudad, es un momento clave: “Žiema, žiema, bėk iš kiemo!” (¡Invierno, invierno, sal de nuestro patio!). Este llamado no es solo simbólico: la fuerza de la voz de miles de personas, unida al fuego, la música y las danzas, marca el inicio de la nueva estación y garantiza que el espíritu del invierno quede atrás.

El aire se llena del olor de panqueques y platos tradicionales, mientras locales y visitantes recorren las calles bailando, gritando y aplaudiendo, mezclando tradición y alegría en un ritual que espanta el frío pero también fortalece la identidad cultural lituana y deja a todos con una sensación de renovación.

QUÉ VER EN VILNA: CALLES, PLAZAS Y SECRETOS BAJO LA NIEVE

Vilna es la puerta de entrada para muchos a este pequeño país báltico. Fundada en el siglo XIV, la ciudad combina historia, cultura y encanto urbano, y cuenta con uno de los cascos antiguos mejor conservados de Europa del Este, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas invitan a perderse entre plazas escondidas, iglesias barrocas y palacios históricos, mientras cada rincón revela la mezcla de influencias lituanas, polacas y rusas que marcaron su historia.

Entre los imprescindibles, se encuentra la Plaza del Ayuntamiento, punto de encuentro de locales y turistas, rodeada de cafés, tiendas y mercados que cobran vida especialmente en invierno. La Catedral de Vilna y la Iglesia de San Pedro y San Pablo, con sus intrincados frescos y arquitectura barroca, son visitas obligadas para quienes aman la historia y el arte religioso. Para obtener una panorámica única de la ciudad, el mirador de la Torre de Gediminas ofrece vistas espectaculares del casco antiguo y del río Neris.

No puede faltar un paseo por el barrio de Užupis, conocido como la “república independiente de artistas”, donde murales, esculturas y cafés creativos reflejan el

espíritu bohemio de la ciudad. Aquí se encuentran lugares únicos como cafés que elaboran sus propios quesos y postres caseros, talleres de chocolate y pastelerías tradicionales donde se sirven delicias típicas como los šakotis, un pastel en espiral característico de Lituania.

Para los amantes de la cultura, el Museo Nacional de Lituania y el Museo de las Víctimas del Genocidio permiten profundizar en la historia del país, desde la Edad Media hasta la ocupación soviética. Además, no hay que perderse la Puerta de la Aurora, uno de los pocos vestigios de las murallas medievales, que alberga la famosa icónica imagen de la Virgen de la Puerta de la Aurora, lugar de peregrinación y visita obligada para muchos.

Otros rincones recomendados incluyen la Iglesia de Santa Ana, famosa por su fachada gótica única, el Museo de Arte Contemporáneo MO, que muestra lo más innovador de la escena artística local, y el Parque Bernardine ideal para paseos tranquilos junto al río Neris. Los cafés, talleres de artesanía y pequeñas librerías que se encuentran por todo el casco antiguo completan la experiencia, ofreciendo una mezcla perfecta entre historia, cultura y gastronomía.

TRAKAI: HISTORIA, LAGOS Y SABORES DE LITUANIA

A solo media hora en tren desde Vilna se encuentra Trakai, un pintoresco pueblo rodeado de lagos que parece sacado de un cuento medieval. Su joya principal es el Castillo de Trakai, construido en el siglo XIV por el Gran Duque Kęstutis como fortaleza defensiva del Gran Ducado de Lituania. Situado sobre una isla en el Lago Galvė el castillo parece flotar sobre el agua, y recorrer sus muros, patios y torres ofrece una mirada directa a la vida medieval: exposiciones de armaduras, armas, mobiliario histórico y retratos que cuentan la historia de los duques lituanos.

Trakai es también cultura viva. El pueblo es hogar de la comunidad karaíta, una minoría judía-turca que ha conservado sus tradiciones, idioma y gastronomía durante

siglos. Sus delicias más famosas son los kibinai, empanadas rellenas de carne, verduras o queso, que hoy se sirven en cafés y panaderías tradicionales. Pasear por las calles del centro permite descubrir talleres artesanales, pequeñas galerías y restaurantes donde se combina la tradición con la hospitalidad local.

El entorno natural completa la experiencia. Los lagos y puentes de madera invitan a caminar, andar en bicicleta o incluso a practicar deportes acuáticos en verano. En invierno, la nieve cubre los senderos y el castillo se refleja en el hielo, creando postales que parecen mágicas. Además, Trakai es un punto de partida para excursiones en kayak, paseos en bote o caminatas alrededor de los lagos cercanos, combinando historia, cultura y naturaleza en un solo destino.

COLINA DE LAS CRUCES: UN SÍMBOLO DE FE Y RESISTENCIA

A unos 12 km de la ciudad de Šiauliai, en el norte de Lituania, se encuentra la Colina de las Cruces, un lugar único en el mundo que combina espiritualidad, historia y misterio.

Este sitio, donde miles de cruces de todos tamaños se acumulan desde el siglo XIX, nació como un símbolo de resistencia ante la ocupación rusa y, más tarde, soviética.

Cada cruz representa la fe, la esperanza y el recuerdo de generaciones de lituanos que, pese a la persecución, continuaron demostrando su identidad cultural y religiosa.

Hoy, la colina es un destino de peregrinación y turismo. Los visitantes pueden caminar entre cruces de madera, hierro y piedra, muchas de ellas decoradas con rosarios, cintas o pequeñas placas con nombres y fechas, creando un paisaje que mezcla

devoción y arte popular. La atmósfera es impresionante: los sonidos del viento entre las cruces y el crujir de la madera bajo los pasos transmiten una sensación de recogimiento y respeto, a la vez que permiten reflexionar sobre la historia de Lituania y su espíritu resiliente.

Además de la colina principal, hay senderos para recorrer los alrededores, pequeños monumentos conmemorativos y lugares donde los peregrinos dejan nuevas cruces, continuando la tradición viva. Para quienes buscan fotografía, historia y experiencias únicas, La Colina de las Cruces ofrece una combinación difícil de encontrar en cualquier otro lugar del mundo: un paisaje que es al mismo tiempo religioso, histórico y profundamente humano.

LA

ROLEX Y EL PULSO DEL ENDURANCE

En el universo donde cada milésima define el destino, Rolex celebra una década como cronometrador oficial del FIA World Endurance Championship, consolidando una alianza donde precisión, innovación y legado se encuentran en la pista.

En el automovilismo de resistencia, el tiempo es la materia prima con la que se construyen las victorias. Cada vuelta, cada parada en boxes y cada decisión estratégica se juega en márgenes imperceptibles. En ese territorio donde la precisión lo es todo, Rolex ha sabido convertirse en un socio esencial. A diez años de su rol como Official Timepiece del FIA World Endurance Championship (WEC), la casa suiza reafirma un vínculo que trasciende el patrocinio para convertirse en una verdadera declaración de principios.

Desde su incorporación en 2016, el WEC ha evolucionado hasta consolidarse como la máxima expresión global del endurance. Con carreras que pueden extenderse hasta 24 horas –como la icónica 24 Horas de Le Mans–, el campeonato pone a prueba la velocidad y también la resistencia física, la inteligencia estratégica y la fiabilidad tecnológica. En este contexto, la presencia de Rolex aporta una dimensión adicional: la garantía de que cada fracción de segundo será medida con una precisión absoluta.

Referentes del deporte como Mark Webber destacan cómo esta alianza ha contribuido a elevar el estándar de la competencia.

La llegada de nuevos fabricantes y el compromiso de marcas históricas han impulsado una evolución que se refleja en carreras cada vez más intensas y ajustadas. Un punto de inflexión clave fue la introducción de la categoría Hypercar en 2021, que transformó la dinámica del campeonato y potenció su atractivo global.

La esencia del endurance reside en los detalles. Jenson Button, campeón mundial de Fórmula 1 y actual protagonista del WEC, lo describe con claridad: son esos instantes mínimos –una décima, una decisión en el momento justo– los que definen el resultado. En este tipo de competencias, el tiempo no solo se mide, se siente.

Jenson Button
Jamie Chadwick

Hoy, el campeonato atraviesa una verdadera edad dorada. Con una grilla cada vez más competitiva, la incorporación de talentos como Nyck de Vries y Jamie Chadwick y la participación de fabricantes de primer nivel, el WEC se posiciona como uno de los escenarios más apasionantes del deporte motor contemporáneo. La temporada 2026, con ocho fechas distribuidas en distintos continentes, no solo promete espectáculo, sino también la celebración de una década de evolución constante.

En paralelo, la relación de Rolex con el automovilismo se inscribe en una historia mucho más extensa. Desde los récords de velocidad de Sir Malcolm Campbell en la década de 1930 hasta su presencia en las competencias más prestigiosas del mundo, la marca ha construido un legado donde la innovación técnica y la búsqueda de la excelencia son pilares innegociables.

En un evento que reunió a clientes, prensa especializada y amantes de la marca, Audi Argentina presentó oficialmente la nueva generación del Audi Q3, uno de los modelos más exitosos de la firma alemana a nivel global.

AUDI PRESENTÓ LA NUEVA GENERACIÓN DEL Q3

Con diseño renovado, tecnología más intuitiva y una propuesta que combina versatilidad con espíritu urbano, Audi presentó en Buenos Aires la nueva generación del Q3 y Q3 Sportback, dos modelos que llegan para reafirmar el lugar del SUV compacto dentro del universo premium

El encuentro se desarrolló en un clima íntimo y cuidadosamente curado, donde cada detalle –desde la iluminación hasta la musicalización– acompañó la narrativa del modelo. Las vidrieras del espacio, intervenidas en vivo por una artista con marcadores POSCA, sumaron una capa expresiva y contemporánea que dialogó con el espíritu creativo del nuevo Q3.

Entre conversaciones, recorridos guiados y la posibilidad de ponerse al volante a través de test drives especialmente diseñados para la ocasión, la velada terminó de consolidar esa idea de que el modelo no es solo una evolución en términos de producto, sino una pieza pensada para dialogar con una

audiencia cada vez más conectada, exigente y sensible al diseño. La experiencia, además, se extiende más allá del lanzamiento: durante el próximo mes, quienes deseen conocerlo en primera persona podrán acercarse al Audi Lounge y vivir su propio recorrido de manejo.

El escenario elegido para la presentación fue precisamente el Audi Lounge, donde invitados, prensa y partners de la marca se reunieron para descubrir esta nueva interpretación del SUV compacto que, desde su aparición, se convirtió en uno de los modelos más emblemáticos del portafolio de Audi.

En el mercado argentino, la nueva familia Q3 llega en cuatro versiones: Q3 Advanced, Q3 Advanced Plus, Q3 Sportback Advanced y Q3 Sportback Advanced Plus, todas equipadas con un motor 1.4 TFSI de 150 CV asociado a la transmisión S tronic de siete marchas. Una configuración pensada para ofrecer una respuesta fluida tanto en ciudad como en ruta, con consumos optimizados y un manejo confortable.

Entrevista a Conrado Wittstatt, gerente general de Audi Argentina

Audi acaba de presentar la nueva Q3 en la Argentina. ¿Qué lugar ocupa este modelo dentro del universo Audi?

El Q3 es un auto muy importante dentro de la familia Audi y de nuestra oferta de producto. Hoy estamos presentando este modelo por primera vez en la Argentina y realmente nos sentimos muy contentos y confiados en que será un nuevo éxito. Se trata de la tercera generación de la Q3 a nivel internacional. Es un modelo que globalmente ya superó los dos millones de unidades fabricados, con muchos clientes y amantes en todo el mundo. Estamos convencidos de que con esta nueva generación, y con sus dos configuraciones de carrocería SUV y Sportback, vamos a seguir sumando adeptos a la marca.

¿A quién imaginás al volante de un Audi Q3?

Es un auto muy familiar, con todo lo que eso implica: mucho confort, espacio y seguridad. Cuando te sentás, la butaca te envuelve y genera una sensación muy agradable de manejo. Pero al mismo tiempo, las distintas carrocerías permiten que perfiles muy diversos puedan sentirse identificados con la Q3. Es un auto versátil, abierto a distintos estilos de vida. Y, por supuesto, quien disfruta manejar y estar al volante de un buen auto, lo va a disfrutar muchísimo.

¿Qué hace única y diferente a la nueva Q3 dentro de la gama Audi?

Es un vehículo que logra combinar lo mejor de dos mundos: es un auto familiar, pero al mismo tiempo tiene una estética muy impactante y una fuerte presencia tecnológica. Desde el exterior se destaca inmediatamente por su diseño y por todo su sistema de iluminación. Y en el interior, te encontrás con un nuevo tablero mucho más grande y moderno, con mucha información disponible y toda la conectividad que hoy se necesita. Es un auto muy completo e integral.

Personalmente, ¿cuál es tu detalle favorito de la nueva Q3?

Me gusta mucho la parte trasera. Está muy bien terminada y tiene detalles de iluminación muy logrados. Además, cada usuario puede configurar el juego de luces según su preferencia, lo que le da un toque muy personal al vehículo.

Hoy los clientes valoran cada vez más la experiencia alrededor de la marca. ¿Cómo trabaja Audi ese aspecto?

Nos esforzamos mucho para que nuestros clientes tengan una experiencia 360° cuando vienen a conocer un Audi. Un gran ejemplo es el Audi Lounge, que es un espacio único dentro de la industria. Trabajamos mucho para que la experiencia sea diferente, más cercana y exclusiva. Cualquier usuario de Audi puede venir y disfrutar del Lounge sin problema, lo que refuerza ese vínculo con la marca.

¿Color favorito de esta nueva Q3?

Hay varios colores nuevos realmente muy atractivos, pero personalmente hay un azul que me parece espectacular.

MANSIÓN MIHURA

RENACE EL ÍCONO DE RECOLETA

Con una inauguración que reunió a figuras internacionales, gastronomía de autor y una puesta en escena que dialoga con la historia, Recoleta Grand presenta un espacio donde la cultura, música y el arte vuelven a encontrarse en el corazón de Buenos Aires.

En una noche donde el pasado y el presente se entrelazaron con naturalidad, Mansión Mihura abrió sus puertas con una celebración unica. Ubicada dentro de Recoleta Grand, esta residencia histórica, construida en 1922 por el arquitecto Eduardo Lanús, revive su espíritu original para transformarse en un nuevo punto de encuentro para la escena creativa porteña. Con más de 250 invitados, entre celebridades, artistas, músicos y referentes culturales, fueron parte de una velada que tuvo como invitado especial a John Malkovich, quien ofreció un adelanto escénico de su proyecto en Buenos Aires, sumando una impronta internacional a la noche. Entre los asistentes también se destacaron Benjamín Vicuña y Eva De Dominici, en un ambiente donde lo social y lo cultural se fusionaron.

El anfitrión de la noche, Ian Arlyn, CEO de Grand Hotels Lux, recibió a los invitados y dio inicio a una fiesta que se extendió hasta la madrugada con el DJ Nico Cota y sus vinilos en el exclusivo The Serpent Club.

La experiencia fue concebida como una experiencia sensorial. Actores caracterizados recreaban la bohemia de la “gilded age” porteña, evocando una época donde artistas, intelectuales y figuras políticas , como Hipólito Yrigoyen o Marcelo T. de Alvear, eran habitués de estos espacios. Hoy, ese mismo espíritu se resignifica en clave contemporánea.

“Queremos que hagan de Mansión Mihura su casa, y que disfruten de todas las experiencias que tienen para ofrecerles. La pensamos como un refugio para que las personas se encuentren en toda su complejidad y profundidad y creen experiencias, vínculos y momentos maravillosos”.

La propuesta gastronómica, a cargo del chef ejecutivo Maximiliano Matsumoto, acompañó con precisión el tono de la noche. Ostras con Bloody Mary de tomates verdes, mini hamburguesas de Wagyu y versiones sofisticadas de clásicos callejeros dialogaron con una coctelería de autor que tuvo como protagonistas creaciones como el Delirio Vesper y el Collins N4.

Pero fue la música la que terminó de consolidar la identidad del espacio. Las palabras de John Malkovich y los acordes piazzollianos de los músicos que lo acompañan en Buenos Aires en El infame

Ramírez Hoffman (la pianista Anastasya Terenkova, el violinista Andrej Bielow y el bandoneonista Fabrizio Colombo), aportaron un carácter escénico e internacional, mientras que las presentaciones en vivo de Chule Von Wernich junto a su banda y de Buenos Vampiros imprimieron ritmo y energía a una programación que dialogó con la identidad cultural del proyecto.

Inspirada en la energía de los grandes encuentros urbanos, Mansión Mihura se presenta como un nuevo punto de encuentro donde gastronomía, coctelería y cultura dialogan en un mismo escenario.

LA NUEVA MIRADA SOBRE LA ESTÉTICA MAMARIA: más natural, menos invasiva

Innovación médica, nuevas tecnologías y un cambio cultural están transformando la manera en que las mujeres se acercan hoy a la estética mamaria.

DDurante mucho tiempo, la cirugía mamaria estuvo asociada a procedimientos invasivos, cambios estéticos muy evidentes y largos períodos de recuperación. Sin embargo, en los últimos años la especialidad comenzó a experimentar una evolución significativa. Nuevas tecnologías, técnicas más precisas y una mirada médica más consciente están redefiniendo la relación entre estética, salud y bienestar.

Hoy la tendencia apunta a procedimientos cada vez más respetuosos con el cuerpo, donde la naturalidad y la recuperación rápida se vuelven protagonistas.

El cirujano argentino doctor Federico

Flaherty, especialista en cirugía mamaria estética y reconstructiva, forma parte de esta nueva generación de profesionales que impulsa una mirada más moderna dentro de la especialidad. Con más de veinte años de experiencia y más de cinco mil pacientes operados, su práctica se centra en técnicas que priorizan la preservación de los tejidos, la seguridad del procedimiento y una recuperación más amable para la paciente.

Entre los avances más destacados, se encuentran los procedimientos mínimamente invasivos para el aumento mamario. Estas técnicas buscan reducir el impacto quirúrgico y mejorar la experiencia del postoperatorio, permitiendo a la mayoría de las pacientes retomar su vida cotidiana en forma inmediata.

En este contexto surge el enfoque de “preservación de tejidos”, una filosofía quirúrgica que prioriza el cuidado de los tejidos y promueve procedimientos más delicados y respetuosos con la anatomía natural del cuerpo, preservando aún más la sensibilidad, algo tan importante para la intimidad de la mujer. Dentro de este concepto de preservación se desarrollan los programas de aumento mamario mínimamente invasivos, entre los cuales se destacan MIA FEMTECH, con implantes biconvexos de bajo y mediano volumen inyectables por la axila; y PRESERVE, con implantes ergonómicos de mayor volumen colocados por vía submamaria.

El doctor Flaherty es pionero en América en el uso de esta tecnología y acreditador para habilitar a otros cirujanos a su uso. Estos procedimientos se realizan con anestesia local y una leve sedación o sedación consciente, lo que simplifica la recuperación y reduce significativamente el impacto de

la cirugía. Además, se trata de procedimientos que pueden realizarse en aproximadamente 20 minutos, con una experiencia total cercana a los 90 minutos desde que la paciente ingresa a la clínica hasta que puede retirarse, lo que redefine por completo la vivencia quirúrgica tradicional.

Pero el cambio no es solo técnico. También existe una transformación cultural en la manera en que se entiende la estética mamaria.

Durante años, uno de los principales factores que alejaba a muchas mujeres de la cirugía no era la falta de indicación, sino el miedo: miedo a un resultado artificial o impredecible, miedo al dolor, a una recuperación prolongada, a perder autonomía, al impacto de las cicatrices en la mama y su visibilidad, y al temor —muchas veces no expresado abiertamente— de perder sensibilidad, un aspecto profundamente ligado a la identidad corporal y a la intimidad. A esto se suma la preocupación de no poder reinsertarse rápidamente en su vida social y laboral.

Hoy, en el contexto de una mujer moderna, activa y con múltiples roles, estos temores adquieren aún más peso. La decisión quirúrgica ya no se evalúa únicamente por el resultado final, sino por todo el proceso: cómo se transita, cuánto interfiere con la rutina y qué tan rápido permite volver a la vida cotidiana.

En respuesta a esto, la cirugía mamaria ha evolucionado hacia un modelo centrado en la experiencia del paciente. La combinación de menor trauma quirúrgico, educación preoperatoria, manejo multimodal del dolor y protocolos de recuperación temprana ha permitido transformar radicalmente el postoperatorio.

En este sentido, los programas de recuperación optimizada, desarrollados e impulsados en Argentina y Latinoamérica por equipos con experiencia en cirugía mamaria —entre ellos el del doctor Federico Flaherty— han logrado cambiar el estándar de cuidado. Hoy no se trata solo de operar bien, sino de acompañar a la paciente en todo el proceso para que recupere su autonomía, su confort y su funcionalidad en el menor tiempo posible.

Este enfoque ha generado un impacto directo en el acceso. Muchas pacientes que antes descartaban la cirugía por miedo, hoy la consideran una opción posible. La percepción de un procedimiento complejo y limitante está dando lugar a la de una experiencia más predecible, contenida y compatible con su estilo de vida.

Dr. Federico Flaherty

Cirujano especializado en cirugía mamaria estética y reconstructiva, con más de 20 años de trayectoria y más de 5000 pacientes operados. Es considerado uno de los referentes en la Argentina en cirugía mamaria mínimamente invasiva y recuperación temprana.

Actualmente se desempeña como director de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Sanatorio Otamendi y subdirector de la Unidad de Mama de la misma institución.

Fue pionero en la Argentina y en Latinoamérica en la implementación de implantes mamarios inyectables, tecnología que hoy se encuentra en expansión internacional dentro del campo de la cirugía mamaria mínimamente invasiva.

Además, es fundador y presidente de la Fundación Mamamia, organización dedicada a la reconstrucción mamaria y al acompañamiento de mujeres que atraviesan procesos oncológicos, y autor del libro Reconstrucción mamaria: una guía científica inspirada en historias de vida.

www.drflaherty.com.ar

@drflaherty

Las tendencias actuales se orientan hacia resultados más naturales, proporcionales y armónicos, donde el objetivo ya no es modificar radicalmente el cuerpo, sino acompañar su forma y su identidad.

Esta búsqueda de naturalidad también se refleja en un fenómeno cada vez más frecuente en consultorio: mujeres que, después de años con implantes de gran volumen, eligen reducir su tamaño o incluso retirarlos para alinearse con una estética más sobria y contemporánea.

Al mismo tiempo, procedimientos como la reducción mamaria o la mastopexia — cirugía destinada a reposicionar y reafirmar el busto— siguen ganando relevancia. En muchos casos no se trata únicamente de una cuestión estética, sino también de mejorar la calidad de vida, aliviar molestias físicas o recuperar comodidad después de cambios corporales como la maternidad o la pérdida de peso.

Incluso en cirugías de mayor complejidad que requieren anestesia general, los avances en anestesia y en manejo perioperatorio permiten hoy recuperaciones mucho más rápidas, con menor dolor y una reintegración precoz a la actividad habitual. Este punto resulta clave en la toma de decisión de las pacientes actuales.

En definitiva, la cirugía mamaria actual parece estar atravesando un cambio de paradigma. Más que responder a estándares rígidos de belleza, la medicina estética contemporánea busca acompañar decisiones personales que respeten el cuerpo, la identidad y el bienestar de cada mujer.

Una evolución que no solo se mide en innovación técnica, sino en la capacidad de ofrecer procesos más humanos, más previsibles y alineados con la vida real de las pacientes.

VILLA SPALLETTI TRIVELLI

DONDE ROMA BAJA EL RITMO

Roma tiene una forma particular de desplegarse. No es una ciudad que se recorre, sino una ciudad que se va revelando. Cada esquina parece guardar una historia, cada fachada tiene capas superpuestas de tiempo, y lo cotidiano convive con lo monumental de una manera casi natural. Hay algo en su ritmo —entre el caos y la contemplación— que obliga a bajar la velocidad y mirar con más atención.

Roma tiene una forma particular de desplegarse. No es una ciudad que se recorre, sino que se va revelando. Cada esquina parece guardar una historia, cada fachada tiene capas superpuestas de tiempo, y lo cotidiano convive con lo monumental de una manera casi natural. Hay algo en su ritmo –entre el caos y la contemplación– que obliga a bajar la velocidad y mirar con más atención.

Roma tiene algo que pocas ciudades pueden sostener con el paso del tiempo: la capacidad de ser siempre la misma y, al mismo tiempo, completamente distinta según desde dónde se la mire. Pero también tiene otra cara, menos evidente, donde el ritmo cambia, el ruido desaparece y la experiencia se vuelve más personal. Entre monumentos que parecen eternos y calles que no cambiaron en siglos, todavía existen lugares que invitan a vivir la ciudad desde otro lugar.

Villa Spalletti Trivelli es uno de ellos.

Ubicada a pocos pasos del Quirinale y a minutos de la Fontana di Trevi, la villa no se presenta como un hotel en el sentido tradicional. Es, ante todo, una residencia privada que conserva intacta su identidad. Durante más de un siglo perteneció a la misma familia aristocrática, y ese legado no solo se percibe en su arquitectura, sino en una atmósfera difícil de definir, donde todo parece tener historia y continuidad.

A comienzos del siglo XX, sus salones fueron punto de encuentro de figuras clave de la vida política y cultural italiana. Ese espíritu de intercambio, de conversación y de vida social sigue presente, aunque hoy se exprese de manera más sutil, en una hospitalidad que privilegia la discreción por sobre cualquier exceso.

El tamaño de la villa –apenas una docena de habitaciones– define gran parte de la experiencia. No hay circulación constante ni lógica de gran hotel. Cada espacio mantiene el carácter original, con muebles antiguos, bibliotecas que conservan siglos de historia y detalles que no responden a una puesta en escena, sino a una vida que continúa.

Lo interesante es cómo ese pasado convive con el presente sin tensión. Las habitaciones conservan su estética clásica, pero incorporan el confort necesario para una estadía contemporánea. Todo está pensado para sostener un equilibrio poco frecuente: el de un lugar que no necesita adaptarse, pero que tampoco se queda detenido en el tiempo.

Más allá de las habitaciones, la villa se despliega en una serie de espacios que terminan de construir su identidad. Un jardín

italiano que funciona como un verdadero refugio dentro de la ciudad, una biblioteca reconocida como patrimonio cultural y salones que, al caer la tarde, recuperan el ritual del aperitivo con una naturalidad que parece heredada.

El área de bienestar aparece integrada a esa misma lógica. Spa, baño turco, sauna y gimnasio forman parte del recorrido, sin imponerse, acompañando el ritmo de la estadía.

Pero quizás lo más interesante de Villa Spalletti Trivelli sucede en la forma en que permite vivir Roma. Desde acá, la ciudad se experimenta con otra escala. Caminar sin rumbo por Monti, detenerse en una plaza, entrar en una iglesia casi vacía o simplemente dejarse llevar por el recorrido. Es una forma de estar en Roma que se acerca más a la vida cotidiana que al turismo.

A eso se suman experiencias pensadas para profundizar ese vínculo con el destino. Desde visitas privadas a espacios históricos hasta recorridos que combinan arte, arquitectura y acceso privilegiado, todo está diseñado para ir un poco más allá de lo evidente.

Villa Spalletti Trivelli no busca destacarse a través del impacto inmediato. Su valor está en otra dimensión, más silenciosa pero también más duradera. En la continuidad, en la discreción y en esa sensación poco frecuente de estar, por unos días, dentro de Roma, y no simplemente de paso.

EL NUEVO DILEMA DE LA SALUD OZEMPIC

De tratamiento para la diabetes a fenómeno global en el descenso de peso, la semaglutida abrió una nueva conversación sobre salud, hábitos y medicina. La doctora Rolandi analiza su verdadero alcance, sus beneficios y los riesgos de usarla sin un enfoque integral.

En un contexto donde la búsqueda de resultados rápidos convive con una creciente preocupación por la salud integral, Ozempic se convirtió en uno de los nombres más mencionados dentro y fuera del ámbito médico. Sin embargo, detrás de su popularidad hay una herramienta compleja que, bien utilizada, puede transformar la vida de los pacientes, pero que también puede resultar contraproducente si se reduce solo a una solución estética. En esta entrevista, la doctora Rolandi aporta una mirada clara y profesional sobre el uso de estas nuevas terapias metabólicas y el verdadero desafío que plantean.

¿Qué es exactamente el Ozempic y cuál fue su objetivo original dentro del campo médico?

Ozempic es una medicación basada en semaglutida, un análogo de GLP-1, desarrollada inicialmente para tratar la diabetes tipo 2. Su función principal es regular la glucosa en sangre, pero con el tiempo se observó que también tiene un impacto muy significativo en el descenso de peso. Hoy forma parte de una nueva generación de tratamientos metabólicos que actúan sobre distintas hormonas, como GLP-1 (semaglutida: Ozempic, Wegovy), GLP-1 + GIP (tirzepatida: Mounjaro), GLP1 + GIP + glucagón (retatrutide). Además de favorecer el descenso de peso, tienen beneficios en la salud cardiovascular y en patologías como el hígado graso. Siempre deben utilizarse dentro de un plan médico adecuado.

En los últimos años se volvió muy popular fuera de su uso clínico inicial. ¿A qué se debe este fenómeno?

Principalmente por su efectividad. Estas medicaciones no solo ayudan a bajar de peso, sino que facilitan algo clave: ordenar el apetito y la conducta alimentaria. Al estabilizar la glucemia, el paciente siente menos impulsividad por la comida, mayor saciedad y puede empezar a construir hábitos. Incluso con nuevas moléculas como la retatrutide, que actúan sobre más de una vía metabólica, estamos viendo un cambio muy fuerte en cómo abordamos la obesidad. Pero el desafío es no confundir esto con una solución rápida. Sin un plan médico, el resultado no se sostiene.

¿Para qué tipo de pacientes está realmente indicado? ¿Quiénes deberían evitarlo? Está indicado en pacientes con sobrepeso u obesidad, resistencia a la insulina y enfermedades metabólicas asociadas. Dependiendo del perfil, se puede indicar semaglutida, tirzepatida u otras opciones dentro de esta familia.

Y hay contraindicaciones claras: antecedentes de pancreatitis, tumor medular de tiroides y retinopatía diabética avanzada.

Por eso, no es una medicación para usar por cuenta propia.

¿Cuáles son los principales efectos adversos que pueden aparecer, tanto a corto como a largo plazo?

A corto plazo, lo más frecuente son náuseas y sensación de saciedad muy marcada. Estos efectos en general son transitorios y dependen del ajuste de dosis. A largo plazo, el mayor problema no suele ser el medicamento en sí, sino cómo se utiliza. Si no se acompaña de hábitos adecuados, puede aparecer pérdida de masa muscular, descenso del metabolismo, dificultad para sostener el peso.

¿Qué riesgos existen cuando se utiliza sin supervisión médica o con fines exclusivamente estéticos?

El principal riesgo es usarlo sin un plan integral. Vemos pacientes que llegan de otros tratamientos, sin seguimiento adecuado. Tuve el caso de una paciente que había bajado 7 kilos en una semana con otro profesional. Eso no es un buen resultado, es un riesgo. Tuvimos que ajustar dosis, pedir estudios y reordenar el tratamiento, porque bajar tan rápido afecta músculo, metabolismo y salud general. Además, genera algo muy común: la obsesión por la balanza. Cuando el paciente ve una baja

rápida, muchas veces quiere acelerar más el proceso, aumentando dosis o restringiendo la alimentación. Y eso suele terminar en efecto rebote por falta de incorporación de hábitos.

Desde tu experiencia, ¿qué errores comunes ves en pacientes que lo utilizan?

El error más frecuente es dejar de comer o comer muy poco. También veo falta de entrenamiento, bajo consumo de proteínas y uso del tratamiento como única estrategia. Y ahí aparece el problema: no solo se pierde grasa, también músculo. La masa muscular es clave porque define el gasto calórico. El objetivo siempre es perder grasa preservando músculo.

¿Cómo debe administrarse correctamente y bajo qué condiciones es seguro su uso?

Debe formar parte de un plan médico integral. En Ro Medical trabajamos con un equipo interdisciplinario que incluye médicos, nutricionistas y deportólogos, porque entendemos que el tratamiento no es solo farmacológico. El plan incluye: alimentación adecuada, buena ingesta proteica, evitar ayunos prolongados y actividad física regular. La medicación acompaña ese proceso, no lo reemplaza.

¿Qué sucede en el cuerpo cuando una persona deja de usar Ozempic? ¿Hay efecto rebote?

Depende completamente de cómo se haya hecho el tratamiento. Si el paciente incorporó hábitos, puede sostener el resultado. Hemos tenido casos donde, en un período progresivo y bien acompañado, se logró el descenso de peso y luego se suspendió la medicación sin efectos adversos. Si no hay hábitos, aparece el rebote. Y esto no es exclusivo de Ozempic: con cualquier método, la mayoría de las personas recuperan el peso si no hay cambios de hábitos.

¿Puede generar dependencia o algún tipo de alteración metabólica a largo plazo?

No genera dependencia. Pero sí requiere una estrategia: reducción progresiva o uso de dosis mínimas en mantenimiento.

Mientras se utiliza, ayuda a estabilizar la glucosa. Después, lo que sostiene el resultado es el estilo de vida.

Más allá de la pérdida de peso, ¿qué impacto tiene en la salud integral del paciente?

Tiene un impacto muy positivo cuando está bien indicado:

— mejora la resistencia a la insulina,

— reduce el riesgo cardiovascular,

— mejora el hígado graso,

— disminuye la inflamación.

Es una herramienta de salud, no solo estética.

¿Qué rol cumplen la alimentación y el estilo de vida durante el tratamiento?

Son el eje. La medicación facilita, pero el cambio lo hace el paciente. El objetivo es:

— aprender a comer,

— sostener una rutina,

— entrenar,

— distribuir bien las comidas.

Sin eso, el resultado no se mantiene.

¿Estamos frente a una solución real o a una tendencia que puede ser riesgosa si se banaliza?

Es una solución real, pero no es una solución mágica. Hoy contamos con herramientas muy avanzadas –como la semaglutida, la tirzepatida y moléculas más nuevas como la retatrutide– que están cambiando de forma profunda el abordaje de la obesidad y las enfermedades metabólicas. Pero el riesgo aparece cuando se las simplifica o se las usa fuera de contexto. Cuando el foco está solo en bajar de peso rápido, sin acompañamiento médico ni trabajo sobre los hábitos, se

pierde el objetivo principal y aumentan las probabilidades de rebote y de impacto negativo en la salud. Estas medicaciones no vienen a reemplazar el cambio de hábitos, vienen a hacerlo posible. Y ahí está la diferencia entre una herramienta bien utilizada y una tendencia mal entendida.

¿El problema es Ozempic o nuestros hábitos?

Hoy hay mucha conversación alrededor de estas medicaciones, pero creo que el foco muchas veces está puesto en el lugar equivocado. Nos preocupa Ozempic, pero en realidad deberíamos mirar más profundamente el contexto en el que vivimos. La calidad de la alimentación actual, el consumo de ultraprocesados, el sedentarismo y los malos hábitos tienen un impacto enorme en la salud metabólica. Estas medicaciones no son el problema. Bien indicadas, dentro de un plan médico y con seguimiento, son herramientas muy valiosas. El verdadero desafío es otro: lograr que el paciente pueda sostener cambios reales en el tiempo.

LA NUEVA BELLEZA CONSCIENTE

En un escenario donde el consumo redefine sus prioridades, L’Oréal Groupe presentó en Bioferia 2026 una visión donde innovación, diseño y responsabilidad ambiental conviven. El refill deja de ser tendencia para convertirse en una nueva forma de habitar la belleza.

Cada vez más, las decisiones de consumo hablan de quiénes somos. En ese cambio de paradigma, Bioferia se consolida como uno de los encuentros más relevantes de Latinoamérica en torno a la sustentabilidad, la regeneración y el consumo consciente. Durante tres días, el Hipódromo de Palermo se transformó en un espacio donde convivieron marcas, experiencias, charlas y propuestas que invitaron a repensar la relación con el entorno desde lo cotidiano.

La sustentabilidad ya no es una promesa: es una exigencia. Y en ese nuevo paradigma, L’Oréal Groupe se posiciona como uno de los protagonistas de la transformación. Por quinto año consecutivo, la compañía dijo presente en Bioferia, el encuentro más relevante de Latinoamérica en torno al consumo responsable, con una propuesta que combinó ciencia, innovación y una mirada profundamente contemporánea sobre la belleza.

En el Hipódromo de Palermo, del 10 al 12 de abril, la experiencia se tradujo en stands interactivos donde convivieron marcas icónicas como Kérastase, Lancôme, La Roche-Posay o CeraVe, pero también una idea clara: el futuro de la industria será circular o no será.

En este contexto, el refill emerge como símbolo de cambio. No se trata solo de recargar un producto, sino de replantear la lógica de consumo. L’Oréal lo entiende y lo impulsa con una meta concreta: que para 2030 el ciento por ciento de sus envases sean rellenables, reciclables o compostables.

La innovación se traduce en gestos tangibles: desde shampoos que reducen hasta un 75 por ciento del uso de plástico hasta fragancias de lujo que disminuyen significativamente su huella ambiental sin alterar la experiencia sensorial. Porque hoy, el verdadero objeto de deseo no es solo el diseño, sino la historia que hay detrás de él.

Marcas como Giorgio Armani, Yves Saint Laurent o Lancôme incorporan sistemas de recarga que integran estética, tecnología y conciencia, demostrando que exclusividad y responsabilidad ya no son opuestos, sino aliados.

Pero la propuesta va más allá del producto. En Bioferia, L’Oréal también acercó servicios como diagnósticos personalizados, chequeos dermatológicos gratuitos y experiencias educativas que invitaron a repensar hábitos cotidianos. La sustentabilidad dejó de ser abstracta para volverse experiencia.

En paralelo, el compromiso se extiende al plano social: programas de formación, iniciativas científicas y acciones comunitarias refuerzan una visión donde la belleza también es una herramienta de transformación.

L’Oréal Groupe no solo participó de Bioferia, sino que días tras día construye un relato. Uno donde la belleza evoluciona con el mundo, reduce su impacto y amplifica su sentido. Porque en esta nueva era, lo verdaderamente aspiracional no es tener más, sino elegir mejor.

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