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#10 REVISTA MUSTIQUE CHILE / OTOÑO 2026

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FERNANDA URREJOLA
OTOÑO 2026

DIRECCIÓN GENERAL

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AGRADECIMIENTOS

Bastián Vásquez, Felipe Esteban Toledo, Sebastián Bravo, Francisco Vera, Beatriz Schneider, Tere Pérez, Camila Rikli, Diego Navarro, Sergio Sierra, Cristina Harboe, Rodrigo Moraga, Javier Mery, Esteban Aparicio, Paz Vasquez, Maida Cardemil, Félix Fuenzalida, Andrés Campos, Gabriela Arévalo.

IMPRESIÓN

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Santo Domingo 4593, Quinta Normal, Santiago, Chile Tel.: 228700400 | www.graficandes.cl

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Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial. La editorial no se responsabiliza por las opiniones de sus periodistas.

LA MISIÓN QUE BUSCA SALVAR

LOS ARRECIFES DEL PLANETA

Rolex vuelve a poner el foco en uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestra era: la preservación de los arrecifes de coral. A través de su iniciativa Rolex Perpetual Planet Initiative, la marca reunió en el golfo de Tailandia a dos de sus grandes socios y referentes internacionales en conservación marina para impulsar una misión tan ambiciosa como necesaria.

ZENDAYA, MÁS QUE UNA ESTRELLA

De Oakland a Hollywood, de estrella infantil a ícono global: la historia de Zendaya es la de una artista que eligió construir su camino con inteligencia, sensibilidad y una identidad propia. Más allá del brillo, elige hablar de lo que incomoda, la presión de crecer bajo la mirada pública y las marcas invisibles del racismo.

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Fernanda Urrejola

Actriz, creadora, productora y una de las figuras chilenas con mayor proyección internacional, Fernanda Urrejola atraviesa un presente donde la carrera y la vida parecen alinearse en una misma dirección. Desde sus primeros años en televisión hasta su salto a Hollywood, su trabajo en Narcos: México, Cry Macho y ahora su rol creativo en La casa de los espíritus, la actriz habla de madurez, intuición, identidad latina, nuevas narrativas y de ese instante vital en que todo lo vivido comienza a transformarse en libertad.

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FLORENCIA BERNER

Psicóloga y actriz, se mueve con naturalidad entre el análisis clínico y la intuición escénica. Desde Chile hacia Estados Unidos, su carrera se expande con una pregunta constante: cómo traducir la complejidad humana en cuerpo, voz y lenguaje.

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HÉCTOR MORALES

Entre una serie que toca una herida abierta y una puesta en escena que incomoda con precisión, Héctor Morales atraviesa un momento donde el teatro y la ficción dejan de ser solo representación para transformarse en un espacio de preguntas.

74

90 12 20

ANTÁRTICA, LATITUD BLANCA

Un viaje al extremo sur que se construye en terreno, marcado por el clima, la luz y el ritmo del mar. Entre navegación, desembarcos y encuentros cercanos con la fauna, la Antártica se revela como un territorio que no necesita ser explicado para entenderse.

RETRATISTAS DE LO SALVAJE

Entre glaciares, humedales, bosques australes y costas indómitas, un grupo de fotógrafos chilenos ha dedicado años de espera, silencio y paciencia a capturar instantes irrepetibles de la flora y fauna de nuestro país. Más que imágenes, estas fotografías contienen historias, encuentros inesperados, horas de inmovilidad, frío, emoción y una profunda conexión con la naturaleza.

LONGINES PRIMALUNA

ÓPTICAS PLACE VENDÔME

ANTEOJOS QUE ELEVAN EL LOOK

Los anteojos de sol se consolidan esta temporada como uno de los accesorios clave del otoño. Siluetas oversize, formas geométricas y detalles sofisticados marcan la propuesta de Ópticas Place Vendôme, que reúne marcas icónicas como Versace, Jimmy Choo, Dolce & Gabbana y Swarovski. Diseños pensados para aportar carácter, sofisticación y protección visual durante todo el año. Más información en opticasplacevendome.cl.

FLANNERY’S TRAIN STATION

UN NUEVO PUNTO DE ENCUENTRO EN LA DEHESA

Inspirado en una estación de tren y en la tradición de los pubs irlandeses, Flannery’s abrió un nuevo espacio en La Dehesa con una propuesta que mezcla cerveza artesanal, cocina de inspiración irlandesa y programación en vivo. El lugar incorpora un vagón de tren como protagonista de un ambiente pensado para reunirse, compartir y quedarse largas horas entre música, karaoke y clásicos de pub food @flannerystrainstation.

CACHAFAZ

UN ALFAJOR MÁS SOFISTICADO

Cachafaz presenta una nueva versión de su clásico alfajor: chocolate 72% cacao, harina de almendras y dulce de leche en una receta que equilibra intensidad, textura y dulzor. Elaborado con ingredientes naturales y pensado para quienes buscan productos premium sin renunciar al placer, este lanzamiento reafirma el sello gourmet de la marca argentina. Disponible en tiendas seleccionadas y on-line

EASYWAYS

LA NUEVA ERA DE LA LIMPIEZA INTELIGENTE

HydroSweep es la nueva apuesta de EasyWays para simplificar la rutina del hogar. Esta aspiradora trapeadora 2 en 1 combina limpieza en seco y húmedo en una sola pasada, incorporando modos inteligentes, sistema de autolimpieza y diseño ergonómico. Tecnología funcional y estética minimalista para quienes buscan practicidad sin renunciar al diseño. Disponible en easyways.cl y en su tienda de Alonso de Córdova.

DARROW

DERMOCOSMÉTICA PENSADA

PARA LA PIEL LATINA

A un año de su llegada a Chile, Darrow se consolida con una propuesta dermatológica desarrollada especialmente para las necesidades de la piel latina. Fórmulas clínicamente probadas, foco en piel grasa y tendencia acneica, y una mirada científica que combina eficacia, tolerancia y resultados visibles. Entre sus líneas más reconocidas destaca Actine, diseñada para controlar oleosidad, prevenir marcas y mantener el equilibrio de la piel.

AVÈNE

UNA NUEVA GENERACIÓN ANTI-IMPERFECCIONES

Avène amplía su línea Cleanance con el nuevo dúo anti-imperfecciones Comedomed, una rutina diseñada para pieles con tendencia acneica que combina limpieza exfoliante y tratamiento correctivo. Con activos dermatológicos de alta tolerancia y eficacia clínicamente demostrada desde los siete días, la propuesta ayuda a reducir brillo, granos y marcas residuales sin alterar el equilibrio natural de la piel. Ciencia dermatológica y cuidado sensorial en una misma rutina.

Redefiniendo el lujo, esta fragancia reimagina el camino olfativo floral con sofisticación. Es el primer perfume en el mundo que incorpora el inédito aceite natural de Rosa Alba de Konare, Bulgaria. Su estela fusiona la frescura del lichi con la fuerza del sándalo y pachulí. Disponible en tiendas físicas de Natura, natura.cl, en la tienda oficial de Natura en Mercado Libre y a través de consultoras de belleza.

PHILIPS LUMEA

DEPILACIÓN INTELIGENTE DESDE CASA

La tecnología IPL sigue consolidándose como una de las grandes aliadas del autocuidado en casa, y Philips Lumea lidera esta nueva generación de dispositivos pensados para lograr resultados duraderos con mayor comodidad. Diseñada junto a dermatólogos, su tecnología ayuda a reducir progresivamente el vello desde las primeras sesiones, incorporando sensores inteligentes y tratamientos adaptables para distintas zonas del cuerpo. Una rutina más simple, eficiente y alineada con el ritmo de vida actual.

H&M

Veinte años después de su primera colaboración con H&M, Stella McCartney vuelve con una colección que recorre los momentos más icónicos de su trayectoria. Camisas oversize, sastrería impecable, estampados nostálgicos y accesorios con la emblemática cadena Falabella dan vida a una propuesta que mezcla archivo, sofisticación y espíritu contemporáneo. La colección también incorpora materiales reciclados y algodones orgánicos, reafirmando el sello consciente de la diseñadora británica. Disponible en Cenco Costanera y hm.com.

NATURA

TOMA ALTURA ESTA TEMPORADA

ESPÍRITU AVIADOR by HUSH PUPPIES

Una nueva temporada llega de la mano de Hush Puppies con una propuesta que equilibra elegancia, carácter y una renovada interpretación de los clásicos atemporales. Este invierno, la moda apuesta por materiales nobles y texturas auténticas, donde el cuero, el suede y los acabados envejecidos, adquieren protagonismo dentro de una paleta marcada por tonos tierra, negros profundos y matices cálidos.

Con la llegada del frío, las botas y botines vuelven a posicionarse como las piezas esenciales de la temporada. La nueva colección de Hush Puppies reinterpreta estos infaltables bajo una propuesta contemporánea, versátil y a la moda.

Con materiales cálidos, líneas modernas y detalles cuidadosamente trabajados que elevan cada uno de sus productos.

Las botas combinan diseño y comodidad. Creadas para el ritmo cotidiano en una variedad de modelos y estilos. Por otro lado, en los botines sobresale la línea con tecnología “Fusion”, que gracias a su suela con absorción de impacto y retorno de energía, brinda una sensación de confort superior en cada paso, sin perder el estilo.

Bota Elsetet Cuero Café

La tendencia también invita a tomar altura, bajo el concepto Espíritu Aviador, para quienes buscan un equilibrio entre funcionalidad y estilo. En ocasiones más formales destaca su línea de mocasines, perfectos para la oficina o para armar looks más elevados y elegantes. La variedad de siluetas, materiales y texturas permite adaptarse a diferentes gustos, manteniendo siempre la comodidad característica de la marca.

Las pasarelas internacionales ya lo anticipaban: las botas vuelven a ocupar un lugar protagonista esta temporada, convirtiéndose en una de las piezas más vistas. De inspiración ecuestre, con cañas altas, suelas robustas o siluetas más minimalistas, este invierno se llevan como el elemento capaz de transformar cualquier outfit. Funcionan con jeans y sweaters oversize para looks cotidianos, pero también con vestidos fluidos, trench coats o faldas para un look más elevado.

Hush Puppies reinterpreta esta tendencia con diseños contemporáneos ideales para acompañar desde los días en la ciudad hasta tus escapadas a la montaña.

Porque el estilo también se construye desde los detalles, esta temporada el calzado se posiciona como uno de los esenciales del invierno. Descubre tus nuevos favoritos en tiendas Hush Puppies y en Hushpuppies.cl

Mocasín Flipy Cuero Café
Botín Indro Cuero Café (Tecnología Fusion)

LA MISIÓN QUE BUSCA

DEL PLANETA SALVAR

LOS ARRECIFES

En un momento crítico para los océanos del mundo, Rolex vuelve a poner el foco en uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestra era: la preservación de los arrecifes de coral. A través de su iniciativa Rolex Perpetual Planet Initiative, la marca reunió en el golfo de Tailandia a dos de sus grandes socios y referentes internacionales en conservación marina para impulsar una misión tan ambiciosa como necesaria.

Las aguas de las islas Koh Mak y Koh Kood albergan más de 300 especies de coral, pero hoy enfrentan una amenaza creciente provocada por el calentamiento global, el blanqueamiento masivo y la pérdida acelerada de biodiversidad. Sin arrecifes vivos, desaparecen ecosistemas enteros: peces, especies marinas y también comunidades costeras que dependen directamente del océano para sobrevivir.

MÁS DE 50.000

CORALES PODRÍAN SER CULTIVADOS EN EL MAYOR VIVERO MARINO DEL SUDESTE ASIÁTICO.

Frente a esta realidad, el explorador y restaurador marino Titouan Bernicot – fundador de Coral Gardeners– lidera un proyecto que ya está redefiniendo la restauración de arrecifes a escala global. Su organización, nacida en la Polinesia Francesa, abrió una nueva filial en Tailandia con el apoyo de Rolex y comenzó a construir el vivero terrestre de corales más grande del sudeste asiático.

La instalación tendrá capacidad para albergar hasta 40 tanques y cultivar más de 50.000 corales, incluyendo especies masivas e incrustantes fundamentales para la recuperación de los arrecifes. Además, los viveros oceánicos distribuidos en distintas zonas permitirán el crecimiento de más de 10.000 corales por año antes de ser trasplantados nuevamente al mar.

Pero esta iniciativa, además de restaurar ecosistemas, también busca generar conciencia global. Por eso, Bernicot trabajó junto a la legendaria exploradora marina Sylvia Earle, fundadora de Mission Blue y una de las voces más influyentes de la conservación oceánica mundial.

Earle, Testimonial de Rolex desde 1982, pasó más de 7500 horas bajo el agua, lideró más de 100 expediciones y dedicó su vida a proteger los llamados hope spots: áreas oceánicas consideradas vitales para la salud del planeta. Gracias al apoyo de Rolex, la red de hope spots ya supera los 160 lugares protegidos alrededor del mundo y cubre más de 55 millones de kilómetros cuadrados de océano.

La meta ahora es que Koh Mak y Koh Kood se conviertan en el primer hope spot del golfo de Tailandia, elevando el nivel de protección de la región y ayudando a preservar uno de los ecosistemas marinos más biodiversos de Asia.

Desde su creación en 2017, Coral Gardeners ya plantó más de 200.000 corales y se convirtió en una de las organizaciones más innovadoras de conservación marina del planeta. El proyecto combina ciencia, tecnología e inteligencia artificial para monitorear

arrecifes, cultivar fragmentos resistentes y generar conciencia en nuevas generaciones a través de las redes sociales.

“Ninguna persona puede hacerlo todo, pero cada persona puede hacer algo. Juntos realmente podemos marcar la diferencia”, expresó Sylvia Earle.

Más que una iniciativa ambiental, Rolex Perpetual Planet representa una nueva forma de entender el lujo: no solo como excelencia y legado, sino también como compromiso con el futuro del planeta.

Z

ZENDAYA

DA

Más que una estrella

De Oakland a Hollywood, de estrella infantil a ícono global: la historia de Zendaya es la de una artista que eligió construir su camino con inteligencia, sensibilidad y una identidad propia. Más allá del brillo, elige hablar de lo que incomoda, la presión de crecer bajo la mirada pública y las marcas invisibles del racismo.

Zendaya Maree Stoermer Coleman nació el 1 de septiembre de 1996 en Oakland, California, en el seno de una familia profundamente ligada al arte y la educación. Hija de Claire Stoermer, docente, y Kazembe Ajamu Coleman, mánager y exprofesor, creció en un entorno donde la expresión artística era una vocación y, además, una herramienta de formación personal. Desde muy pequeña frecuentaba el California Shakespeare Theater, donde su madre trabajaba, y ese contacto temprano con el escenario marcó su destino.

Antes de la fama, Zendaya fue una niña curiosa y disciplinada. Se formó en danza y participó en producciones teatrales escolares, desarrollando una presencia escénica poco común para su edad. También trabajó como modelo para marcas y campañas, lo que le permitió familiarizarse desde temprano con la industria de la imagen.

Su salto a la cultura pop llegó en 2010 con la serie Shake It Up, de Disney Channel. Allí interpretó a Rocky Blue, un personaje que rápidamente se conectó con el público adolescente. Sin embargo, incluso en ese momento inicial, Zendaya mostraba señales de querer ir más allá: negociaba aspectos de su personaje, cuestionaba estereotipos y cuidaba su imagen pública con una madurez poco habitual.

Tras el éxito en Disney, tomó una decisión clave: no quedar atrapada en el arquetipo de estrella juvenil. Participó en Dancing with the Stars, lanzó música y comenzó a seleccionar proyectos que le permitieran ampliar su rango.

El gran punto de inflexión llegó con su incorporación al universo cinematográfico de Spider-Man, donde interpretó a MJ. Allí, Zendaya aportó una nueva lectura del personaje: más irónica, introspectiva y contemporánea. Pero fue con Euphoria donde alcanzó una dimensión completamente distinta. Su interpretación de Rue, un personaje atravesado por la adicción y la fragilidad emocional, fue tan intensa como transformadora. En 2020 se convirtió en la actriz más joven en ganar el Emmy a Mejor Actriz en una serie dramática, y volvió a hacerlo en 2022, consolidando su lugar en la élite actoral.

“No deberías estar desanimada si no te despertás sintiéndote increíble... mientras aproveches cada oportunidad para conocerte mejor y enamorarte más de vos misma cada día, lo estás haciendo bien”.
“¿Puedo decir honestamente que he tenido que enfrentarme al mismo racismo y a las mismas dificultades que una mujer de piel más oscura? No, no puedo”.

En paralelo, Zendaya fue construyendo una de las identidades más sólidas dentro del mundo de la moda. Lejos de limitarse a ser “imagen”, entendió el estilo como una forma de discurso. Junto a su estilista Law Roach, desarrolló una narrativa visual que mezcla referencias vintage, alta costura y cultura pop. Cada aparición –ya sea en una alfombra roja o en una campaña– se convierte en un momento cultural. No es casual que hoy sea embajadora de algunas de las marcas de lujo más influyentes del mundo, como Valentino, Bulgari o Louis Vuitton.

“Aunque el estreno de Euphoria fue increíble y emocionante, también fue extremadamente estresante. Me generaba mucha ansiedad cada semana. Es algo con lo que lidio; sufro de ansiedad”.

Pero su historia no se define solo por sus logros. Zendaya ha sido también una voz activa en temas como la diversidad, la representación y la presión mediática. Ha hablado abiertamente sobre el racismo en la industria, la importancia de mostrar identidades complejas en pantalla y el desafío de crecer bajo el escrutinio constante del público.

“Como mujer negra de piel clara, es importante que utilice mi privilegio y mi plataforma para mostrar cuánta belleza hay en la comunidad afroamericana”, expresó.

A diferencia de generaciones anteriores, su carrera no responde a un único formato. Zendaya es actriz, productora, cantante, empresaria y figura cultural. Produce proyectos, elige con precisión sus apariciones y construye su narrativa con una claridad estratégica que la distingue.

Hoy, con menos de 30 años, Zendaya ha atravesado con éxito la transición de estrella infantil a actriz consagrada y ha redefinido lo que significa ser una figura pública en el siglo XXI.

Su historia es la de alguien que entendió desde el principio que el verdadero poder no está en la exposición, sino en la decisión de quién ser frente a ella.

LA SOBREDOSIS DE LO SUBLIME

¿Qué es el síndrome de Stendhal?
¿Es

posible desvanecerte ante la belleza absoluta?

El síndrome de Stendhal es ese extraño fenómeno donde el arte te quita el aire y te obliga a mirar el mundo desde una perspectiva distinta.

EL INSTANTE EN

QUE EL GENIO TE ROBA EL ALIENTO

Imagínate frente a La noche estrellada, de Van Gogh, en el MoMA o ante los frescos de Masaccio en la Capilla Brancacci. La intensidad de esos azules frenéticos o la profundidad de la composición te absorben por completo. No es solo pintura sobre un lienzo; es energía cruda, un torbellino emocional que te hace sentir pequeño y vulnerable. De pronto, el aire a tu alrededor se vuelve denso, tu ritmo cardíaco se acelera y la realidad –es decir, el murmullo de los turistas, la luz artificial, el frío del museo– se desvanece por completo. Es el mismo abismo que experimentó el escritor francés Henri Beyle, Stendhal, en 1817 al salir de la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, cuando describió que el corazón se le aceleraba y sintió que iba a caer al suelo frente a tanta belleza acumulada.

Más de siglo y medio después, la psiquiatra italiana Graziella Magherini empezó a observar un patrón similar en los hospitales

de Florencia. Turistas que, tras horas de inmersión en museos como los Uffizi o la Galería de la Academia, llegaban a urgencias con taquicardias, mareos, sudoración, desorientación e incluso alucinaciones breves. Muchos relataban que todo había comenzado frente a obras como el David, de Miguel Ángel, o El nacimiento de Venus, de Botticelli. Intrigada, Magherini recopiló más de un centenar de estos casos y bautizó el cuadro como “síndrome de Stendhal”, en honor a aquel escritor que ya había confesado que Florencia le quedaba grande.

Lo que te ocurre en esos momentos no es mero romanticismo. Es tu reacción extrema ante una “sobredosis” de estímulos estéticos, un choque donde el peso del genio humano supera, aunque sea por un instante, tu capacidad para procesar la experiencia. No todos reaccionan igual; influyen tu estado emocional, el cansancio del viaje, tus expectativas y tu propia sensibilidad. Pero la constante es la misma: hay un punto en el que la belleza deja de ser cómoda y se convierte en algo casi intolerable, una especie de vértigo ante lo sublime.

LA NEUROCIENCIA

DEL ASOMBRO

Aunque el síndrome de Stendhal no aparece como diagnóstico formal en manuales psiquiátricos oficiales, la neurociencia y la llamada “neuroestética” han empezado a ofrecer pistas sólidas sobre lo que sucede en tu cerebro cuando una obra de arte te sobrepasa. Investigaciones en percepción de la belleza muestran que cuando contemplas algo que consideras profundamente bello, se activa con fuerza la corteza orbitofrontal medial, una región vinculada al circuito de recompensa, la misma que responde ante el placer de la comida, el enamoramiento o la música que te conmueve.

Al mismo tiempo, la corteza insular anterior, una zona clave para registrar lo que sucede dentro de tu propio cuerpo, desde la respiración hasta las emociones viscerales, también se enciende de manera intensa.

Esta combinación crea una especie de bucle

entre lo que ves, lo que sientes y lo que tu cerebro interpreta. Cuando la carga estética es muy alta y se suma el contexto (el viaje, la historia del lugar, tus expectativas), tu sistema nervioso puede entrar en una especie de cortocircuito. En otras palabras, el placer y la emoción se desbordan, y el cuerpo responde como si estuviera ante una amenaza, con palpitaciones, mareos o sensación de irrealidad.

Algunos estudios en neuroestética sugieren que la red neuronal por defecto, que se activa cuando divagas o reflexionas sobre ti mismo, también participa cuando una imagen te resulta tan significativa que te ves reflejado en ella. Es como si frente a esa obra no solo miraras un cuadro o una escultura, sino también una versión amplificada de tu propia vida. En paralelo, se ha propuesto que el sistema de neuronas espejo, implicado en la empatía, podría ayudarte a “sentir” físicamente la emoción que intuyes en la obra, ya sea la pincelada desesperada de Van Gogh o la tensión contenida en el mármol de Miguel Ángel.

Todo esto no convierte al síndrome de Stendhal en una enfermedad al uso, pero sí en una manifestación extrema de algo profundamente humano: la capacidad de ser afectado por la belleza hasta el límite de lo soportable. Desde la primera descripción de Stendhal hasta los casos clínicos contemporáneos recogidos en Florencia y en otros grandes destinos culturales, el mensaje es el mismo. El arte no solo decora museos ni sirve de postal para las redes sociales; también puede desestabilizarte, exponerte y dejarte sin defensas, recordándote que tu cuerpo y tu mente siguen siendo vulnerables a lo que te emociona.

La próxima vez que entres a un museo quizá mirarás las paredes con otros ojos. Tal vez te rías un poco de la idea de “desmayarte de belleza” o quizá sientas un leve temblor al quedarte a solas con una obra que siempre habías visto solo en libros. Si algo nos enseña el síndrome de Stendhal es que, incluso en un mundo saturado de pantallas, hay imágenes capaces de atravesarte de lleno. Y, si tienes suerte, puede que alguna de ellas te robe el aliento, aunque sea por unos segundos, para devolvértelo después un poco transformado.

FLORENCIA BERNER ACTUAR DESDE LA MENTE, HABITAR DESDE EL CUERPO

Psicóloga y actriz, se mueve con naturalidad entre el análisis clínico y la intuición escénica. Desde Chile hacia Estados Unidos, su carrera se expande con una pregunta constante: cómo traducir la complejidad humana en cuerpo, voz y lenguaje.

Hay actores que construyen desde la emoción. Otros, desde la técnica. Florencia Berner habita un lugar menos evidente. El cruce entre la psicología, el cuerpo y la escena. En ese territorio, donde cada gesto tiene una causa y cada silencio una historia, sus personajes adquieren una densidad poco común. No es casual. Antes de actuar, analiza. Antes de sentir, entiende.

Hoy, instalada entre Chile y Estados Unidos, su carrera entra en una etapa de expansión que no renuncia a su origen, sino que lo complejiza. Idiomas, formatos y mercados cambian, pero hay algo que permanece: una mirada aguda sobre la naturaleza humana y una obsesión por desarmarla pieza por pieza.

Por Francisca Vives K.
Fotos Paz Vásquez para Estudio Fe
Glam Gabriela Arévalo
Booking Esteban Aparicio para Versus Management

Como psicóloga y actriz, trabajas con la emoción desde dos veredas distintas. ¿Cómo influye ese análisis en la construcción de América en Baby Bandito 2?

Tenía que encontrarle un porqué a su actuar, entender de dónde venía esa conducta. La serie propone algo complejo, que es posicionar a una banda de ladrones como héroes y, además, hacerlos queribles para la audiencia. Justificar eso no era evidente.

Entonces el análisis apareció desde la empatía hacia un pasado traumático y el desarrollo de un trastorno. En los últimos capítulos se dan luces de un abuso en la infancia de su padre y cómo eso, junto a otros factores, repercute en una personalidad antisocial. Ahí la psicología aporta desde lo concreto, desde criterios diagnósticos que permiten darle contexto y coherencia al personaje.

En tu cortometraje La luna que amamos como a un hermano trabajas con tres idiomas y hoy vives en Estados Unidos. ¿Cómo ha cambiado tu relación con el lenguaje al actuar?

Es un proceso de exploración fascinante. Tener un pie en Chile y otro en Estados Unidos te obliga a desarrollar una flexibilidad cognitiva constante. Actuar en inglés en el corto de Iñaki Velásquez fue un desafío que buscaba hace mucho tiempo; aunque siempre he tenido relación con el idioma, ponerlo al servicio de la actuación es una experiencia totalmente distinta. Lo interesante es que, antes de llegar ahí, Miami me empujó a habitar un español neutro. Más que cambiar de idioma, ha sido una especie de traducción de identidad. Cada lengua y cada acento traen consigo un componente cultural distinto, y estoy en ese proceso de observar cómo mi cuerpo y mi voz reaccionan a esos nuevos códigos.

En Reunión de superados trabajas vínculos complejos, mientras en tu vida personal atraviesas un momento luminoso. ¿Cómo gestionas ese contraste?

Ese es el corazón del trabajo actoral. Entender que cada escena es un viaje y cada personaje un préstamo. Yo puedo estar viviendo una etapa de plenitud personal, pero mi tarea es separar completamente esa realidad de la vida del personaje. Hay un cambio de switch muy consciente. Presto mi cuerpo, mi voz y mis

experiencias, pero tengo claro que no soy ese personaje. Me entrego a la intensidad en el set, pero sé que es transitoria. Creo mucho en la higiene mental del actor. Si en algún momento la ficción se filtrara en mi vida, lo abordaría como psicóloga. Mi identidad es mi base.

Tu formación incluye flamenco, canto y otras disciplinas. ¿Qué lugar ocupa el cuerpo en tu manera de actuar? Es curioso, porque es algo que yo no buscaba conscientemente, pero que grandes directoras como Moira Miller notaron de inmediato. Recuerdo que ensayando Bodas de sangre para la escuela de Mega, ella me dijo: “Con razón la parada de Flo Berner, por el flamenco”. Ahí entendí que la danza no es algo que “hago”, sino algo que “habita” en mi postura y en mi forma de enfrentar la vida. Tengo una estructura física influenciada por años de zapateo, eso me ha llevado naturalmente a interpretar arquetipos de mucha fortaleza, valentía y peso. Moira también me decía que, al actuar, parece que estoy bailando. Creo que se refiere a que entiendo la energía de una escena de la misma forma que el flamenco. A través de la tensión y la distensión. En el flamenco pasas de una contención absoluta a una explosión de energía en un segundo.

El cortometraje se proyectó en el histórico Teatro Chino de Hollywood, un ícono de la industria. Al estar ahí, sabiendo que figuras como Sebastián Lelio ya te han dirigido, ¿sentiste que ese espacio era un destino natural en tu carrera o una sorpresa del camino?  Lo viví como una validación, un reconocimiento a la persistencia. Cuando vienes de una trayectoria sólida en Chile, a veces el salto al mercado internacional se ve lejano, pero hitos como este te aterrizan a la realidad. El hecho de que figuras como Sebastián Lelio hayan confiado en mi trabajo en el pasado me dio la base para sentir que el Teatro Chino no es un lugar ajeno, sino un escenario para el que he estado entrenando toda la vida. Me genera un asombro muy sano, aunque no estuve allí presente, sentí que una parte de mi carrera ya se adelantó a presentarme en Hollywood, y eso me da mucha paz para lo que estoy construyendo ahora.

Te casaste en enero en Chile y en marzo en Estados Unidos. Esa doble celebración parece resumir bastante bien tu presente. ¿Qué parte de tu identidad chilena no estás dispuesta a soltar?

La garra. Esa manera chilena de trabajar con intensidad, de hacer mucho con poco, de comprometerse de verdad. También nuestra forma de vincularnos. Hay una profundidad, una lealtad y una calidez que no quisiera perder. Hoy mi vida tiene dos pertenencias, pero no siento que una tenga que borrar a la otra.

Has trabajado también en series verticales. ¿Qué cambia cuando el encuadre es un teléfono?

Es un cambio de paradigma fascinante, adaptarse a la vanguardia. Cuando el encuadre pasa al formato vertical del teléfono, la relación con el espectador se vuelve extremadamente íntima. En el cine tradicional, tú entras al mundo del personaje; en las series verticales, el personaje entra en tu espacio personal, casi como si estuviéramos en una videollamada. Cambia la verticalidad del movimiento, la composición, entendiendo que el eje de la acción ya no es horizontal, sino profundo, donde hay un límite en el rango. Mi personaje, Estela, era una villana que estaba dentro de una comedia bien arriba, por lo que en términos de gestualidad era bien expresiva, propio del género para llamar la atención del espectador, como un gancho de Instagram. El ritmo también cambia, ya que el lenguaje de las redes sociales es veloz, donde la intención tiene que ser inmediata y sin tiempos muertos porque el espectador está a un swipe de distancia. Me encantó el desafío de mantener la calidad interpretativa de una teleserie tradicional, pero adaptada a este dispositivo que hoy es, prácticamente, una extensión de nuestra mano.

Si miras lo que viene, entre Chile, Miami y una carrera que hoy parece abrirse en varias direcciones, ¿qué historia te gustaría estar escribiendo para ti en los próximos años? Mi objetivo sería convertir mi carrera en un laboratorio creativo donde la ficción, la psicología y el lenguaje del cuerpo sean caminos que convergen. Mi intención es explorar personajes que relacionen los vínculos humanos desde una honestidad cruda, casi clínica, pero envuelta en la belleza visual de la cinematografía. Quiero

“ MI META ES SER ESA ACTRIZ QUE LOGRÓ EXPANDIRSE HACIA EL MUNDO SIN
SOLTAR EL ANCLA DE SUS VÍNCULOS MÁS CERCANOS ” .

poder posicionarme en este mercado como actriz que utiliza el arte, la danza y la música para traducir la complejidad de la mente humana, siendo el arte el primer método de expresión desde que nacemos. Al estar en un punto de encuentro tan vibrante como Miami, es un puente perfecto de unión latina y norteamericana, trabajar con personajes accesibles para nuevas audiencias globales, demostrando que la vulnerabilidad y la fortaleza humana no tienen fronteras. Busco democratizar la salud mental a través de un cine que une la ciencia de la psicología con la fuerza visceral del cuerpo y la música.

Si esta etapa fuera una composición musical, ¿cómo sonaría?

Sería una pieza que empieza con la fuerza de un zapateo flamenco, se funde con la sofisticación de una atmósfera cinematográfica de Hollywood (ellaaa, ja, ja, ja) y termina con una nota abierta. Es una canción que suena a reinvención, una segunda temporada, nueva etapa.

Para una mujer que disecciona personajes y realidades con tanta precisión, ¿cuál es la narrativa que Florencia Berner quiere escribir para sí misma en los próximos cinco años?

Quiero que mi historia sea la de una artista que entendió que su “multiverso” personal es su mayor ventaja competitiva, pero que también supo proteger su refugio. En cinco años, mi meta es ser esa actriz que logró expandirse hacia el mundo sin soltar el ancla de sus vínculos más cercanos. Me veo como una profesional que habita con naturalidad el puente entre Chile y Estados Unidos, profundizando en el análisis de personajes cinematográficos y honrando ese equilibrio vital de vivir de la psicología y la actuación.

EL NUEVO PODER DEL ARTE

Fondation Louis Vuitton, París

De Prada a Louis Vuitton, las marcas de lujo más influyentes del mundo no solo producen objetos de deseo: hoy también moldean el arte, el pensamiento y las experiencias culturales del siglo XXI.

En el nuevo mapa cultural global, las recomendaciones ya no comienzan necesariamente por los museos tradicionales. En ciudades como

París o Venecia, nombres como Fondation Cartier, la colección Pinault o la Fondation Louis Vuitton aparecen antes que instituciones históricas. Este cambio no es casual: responde a una transformación profunda en la relación entre arte, mercado y poder simbólico.

El fenómeno comenzó a gestarse a fines de los años 80 y principios de los 90, cuando las grandes casas de lujo empezaron a construir colecciones de arte contemporáneo cada vez más ambiciosas. Lo que inicialmente fue una expresión de interés personal por parte de sus directivos, pronto evolucionó hacia

algo mucho más estructurado: el apoyo a artistas, la organización de exposiciones y, finalmente, la creación de instituciones culturales propias.

FONDAZIONE PRADA

Uno de los casos más emblemáticos es el de la Fondazione Prada. Bajo la dirección de Miuccia Prada, la institución se consolidó como un espacio de pensamiento crítico, donde el arte se exhibe pero también se cuestiona. Desde su sede en Milán, diseñada por Rem Koolhaas, hasta su presencia en Venecia, Prada logró posicionarse como un actor cultural con influencia real en la contemporaneidad.

Fondazione Prada, Milán

— FONDATION CARTIER

La Fondation Cartier, por su parte, ha construido una identidad propia basada en la experimentación y la reflexión sobre temas contemporáneos. Con una arquitectura icónica diseñada por Jean Nouvel, la institución se destaca por su capacidad de conectar arte, sociedad y pensamiento, reafirmando su compromiso con la innovación y la accesibilidad.

Fondation Cartier por l'art contemporain, París

— FONDATION LOUIS VUITTON

Louis Vuitton, en tanto, apostó por un ícono arquitectónico de escala global. Diseñada por Frank Gehry, su fundación en París se convirtió en un símbolo de la fusión entre arte, diseño y marca. Aunque su programación ha sido más conservadora, su presencia refuerza la competencia entre conglomerados de lujo para liderar el escenario cultural.

Detrás de estas iniciativas hay algo más que mecenazgo. Las marcas han entendido que el arte es también una herramienta estratégica. En un contexto donde el consumo se orienta hacia experiencias, estas instituciones permiten construir universos simbólicos, reforzar valores de marca y generar vínculos emocionales con el público.

Así, el lujo dejó de limitarse al objeto para convertirse en narrativa, en espacio, en experiencia. Y en ese proceso, logró algo impensado décadas atrás: participar del mundo del arte, pero además reescribir sus reglas.

Fondation
Louis Vuitton París
Fotos
Paz Vasquez para Estudio Fe, y Carlos Ortega
Producción & Estilismo Versus Management
Glam Maida Cardemil
Dirección de Arte Félix Fuenzalida
Booking
Esteban Aparicio para Versus Management

URREJOLA “Estoy en el mejor momento de mi vida y quiero más”

Actriz, creadora, productora y una de las figuras chilenas con mayor proyección internacional, Fernanda Urrejola atraviesa un presente donde la carrera y la vida parecen alinearse en una misma dirección. Desde sus primeros años en televisión hasta su salto a Hollywood, su trabajo en Narcos: México, Cry Macho y ahora su rol creativo en La casa de los espíritus, la actriz habla de madurez, intuición, identidad latina, nuevas narrativas y de ese instante vital en que todo lo vivido comienza a transformarse en libertad.

Por Francisca Vives K.

Fernanda Urrejola habla desde un lugar que no parece improvisado. Hay algo en su manera de mirar este presente que tiene menos que ver con la euforia de un buen momento profesional y más con una certeza íntima, construida durante años. No es una actriz hablando solo de estrenos, plataformas o proyectos internacionales, aunque todo eso esté hoy sobre la mesa. Es una mujer que observa su camino con perspectiva, que reconoce la exigencia de haber construido una carrera dentro y fuera de Chile, y que entiende que la solidez no siempre llega como calma, sino también como hambre, como deseo, como una nueva forma de ambición. “Estoy en un momento muy importante en mi vida que lo describiría como un capítulo de madurez, de confianza y de cosecha… Llevo muchos años moldeando la carrera que quiero y trabajando por cumplir sueños, y se han ido realizando de a poquito. Así es que eso me tiene muy agradecida y muy motivada”, confiesa.

Ese capítulo del que habla no aparece de la nada. Fernanda Urrejola nació en Santiago en 1981, fue nadadora sincronizada competitiva antes de convertirse en actriz y estudió actuación en Duoc UC y en la Escuela de la Memoria de Alfredo Castro. Su rostro se volvió familiar para el público chileno con la serie juvenil 16 y luego 17 ambas de TVN, y más tarde se consolidó en teleseries como Corazón de María y Mujeres

de lujo, su primer protagónico nocturno en Chilevisión. Durante años fue parte de esa generación de actrices chilenas que crecieron frente a una audiencia masiva, en una televisión que todavía marcaba conversación, imponía rostros y medía popularidad de una manera muy distinta a la actual. Pero Fernanda no se quedó ahí. En 2016 decidió radicarse en Los Ángeles para internacionalizar su carrera, partir casi desde cero y abrirse paso en una industria donde su nombre, tan reconocido en Chile, debía volver a construirse desde otro lugar. Después vendrían proyectos como Narcos: México, la película Cry Macho, donde trabajó bajo la dirección de Clint Eastwood, y una serie de pasos que fueron ampliando su mapa creativo hasta llevarla a este momento; no solo como actriz, sino como creadora, productora, guionista y showrunner

Quizás por eso, cuando habla de “cosecha”, la palabra no suena decorativa. Suena exacta. Hay años de trabajo detrás, pero también una forma distinta de estar parada frente al mundo: “Hoy me doy cuenta de que hay cosas que me importan menos, como la mirada o la opinión del otro. Estoy más confiada en mi visión, en mi percepción, hasta en mi percepción sutil de la vida, en mi intuición. Así es que eso me llena de energía y siento que estoy en un momento de cosechar todo el trabajo de los años anteriores. Pero, por otro lado, como que se abre un nuevo mundo de infinitas posibilidades, y eso también me inspira muchísimo”.

“Estoy en un momento de madurez, de confianza y de cosecha. Pero al mismo tiempo se abre un mundo de infinitas posibilidades, y eso me inspira muchísimo”.
Vestido Lupe Gajardo
Set Stella McCartney para H&M

LA ACTRIZ QUE APRENDIÓ

A MIRAR DESDE OTRO LUGAR

En la carrera de Fernanda Urrejola hay una línea que une sus primeros personajes de televisión con sus decisiones actuales, pero esa línea no es recta ni obvia. Lo que antes podía leerse como una trayectoria de actriz –es decir, series, teleseries, cine, internacionalización– hoy aparece como un proceso más amplio. El de alguien que fue aprendiendo a elegir qué historias contar, desde dónde contarlas y por qué seguir contándolas. Porque incluso después de años de oficio, hubo un tiempo en que se preguntó por el sentido de lo que hacía. “En algún momento me lo cuestioné, todo esto del entretenimiento y cuál era realmente mi aporte, pero con el tiempo entendí que los seres humanos siempre hemos necesitado reunirnos y contarnos historias, para crecer, reflexionar, sentirnos vistos, profundizar en ciertos temas y relacionarnos. Y eso es lo que hoy sigue motivándome profundamente”, dice.

La respuesta parece simple, pero no lo es. En tiempos donde la industria audiovisual vive entre algoritmos, plataformas, audiencias fragmentadas y una ansiedad permanente por la novedad, Fernanda vuelve a algo esencial: contar historias como una práctica humana antigua, casi ritual. No habla del espectáculo como evasión, sino como espejo: “Lo que nosotros hacemos, el mundo de entrar en las historias, de contar historias, ya sea en el cine, teatro o televisión, es una práctica bastante primitiva para el ser humano y muy necesaria”. En esa frase cabe buena parte de su presente, porque hoy su relación con la actuación no está separada de su mirada como creadora. Ya no se trata únicamente de interpretar personajes, sino de participar en la construcción del relato, de incidir en el punto de vista, de preguntarse qué conversaciones puede abrir una obra.

“Siento que es muy necesario, sobre todo hoy día, no solo desde yo como actriz e intérprete, sino también como creadora, contar las historias que me parezcan esenciales. Me llena de estímulos y me

“Hoy hay cosas que me importan menos, como la mirada del otro. Estoy más confiada en mi visión, en mi intuición y en cómo percibo la vida”.

sigue incentivando. Por suerte me gusta mucho lo que hago. Siento que quedan muchas historias por seguir contando y muchas para volver a repasar”, declara. Esa idea de volver a mirar es clave. Fernanda no habla solo de descubrir relatos nuevos, sino de regresar a ciertas historias con una sensibilidad distinta, con las preguntas de este tiempo. Y quizás por eso su presente dialoga tan fuerte con proyectos que cruzan memoria, familia, maternidad, culpa, violencia, identidad y sanación.

Hoy filma El hijo perfecto, serie chilena de Netflix dirigida por Matías Bize, un proyecto del que prefiere no adelantar demasiado, pero del que sí revela algo esencial: la posibilidad de trabajar desde la profundidad. “No puedo profundizar mucho sobre este tema, porque todavía no ha salido mucha información”, dice. Lo que sabemos es que Fernanda y Susana Hidalgo interpretan a una pareja de madres que se enfrentan a una encrucijada cuando descubren que el hijo que tanto desearon está lejos de ser “perfecto”; la trama cruza maternidad, expectativas, discapacidad y culpa.

Frente a ello, Fernanda confiesa: “Estamos teniendo la posibilidad de ir profundo, de trabajar en los personajes desde una humanidad muy exquisita, con todas sus contradicciones, y eso siempre es un privilegio”. Esa palabra, “contradicción”, vuelve a aparecer como una brújula. A la actriz chilena parecen interesarle los personajes que no se dejan ordenar tan fácilmente, las historias que incomodan, que obligan a mirar más de una vez: “Tener el tiempo para poder darse y para entrar en la profundidad y la complejidad de un ser humano es siempre un regalo. Y esta es una historia que, más allá de la ficción, te permite hacerlo y va a dejar muchos temas de reflexión. Esperamos que el público se sienta en contradicción mientras vea esta serie y que permita espacio de conversación, además del entretenimiento, porque es una serie que sin duda va a estar muy entretenida”.

Con Matías Bize encontró un set donde esa exploración era posible. No solo por la dirección, sino por el ánimo y la vitalidad. “Trabajar con Matías ha sido increíble. Me encanta su energía, me encanta su visión. Su set también mantiene tan buena vibra que todo el mundo está tranquilo haciendo su trabajo, y eso, tener esa confianza en el set, te permite también ir más profundo, encontrar lugares diferentes y poder jugar”, afirma. La confianza, para una actriz con años de oficio, no es un detalle. Es una condición de trabajo. Es lo que permite arriesgar, probar, equivocarse, encontrar zonas menos evidentes del personaje.

“Creo que no se siente para nada que sea su primera serie. Tiene totalmente las habilidades, el tiempo y el ritmo para llevar a cabo un proceso más rápido que el cine. Me quedo con las ganas también de verlo haciendo cine, haciendo sus películas con sus tiempos, porque yo creo que es sin duda una experiencia diferente. Pero me ha encantado estar en el set con él y me gusta mucho lo que hace, así que estoy muy, muy en confianza”, agrega.

Set Stella Mcartney para H&M
Blusa Stella McCartney para H&M
Vestido
Lupe
Gajardo
Vestido Lupe Gajardo

LA CASA DE LOS ESPÍRITUS

Y EL PESO DE UNA HERENCIA

Si El hijo perfecto la conecta nuevamente con una producción chilena para una plataforma global, La casa de los espíritus la ubica en un lugar todavía más complejo: el de entrar a una de las novelas latinoamericanas más importantes de las últimas décadas no solo como actriz, sino desde el corazón creativo de la adaptación. La obra de Isabel Allende tiene una fuerza simbólica evidente. Es una historia familiar, política, femenina y continental, marcada por el amor, la violencia, la memoria, los silencios heredados y las fracturas de un país que también pueden leerse como las fracturas de muchas familias. Para Fernanda, asumir ese material no fue simplemente aceptar un proyecto más. Fue entrar a un territorio mayor, lleno de expectativas, afectos, temores y responsabilidades.

“Para mí esto ha sido un regalo de principio al fin. Es la primera vez que hago una serie de televisión como showrunner, guionista, directora, productora ejecutiva, además de actriz, entonces ha sido un desafío increíble”, cuenta. La frase resume una transformación profesional enorme. La actriz que durante años fue convocada para interpretar mundos ajenos hoy participa en su arquitectura. Y esa posibilidad llegó casi como una coincidencia improbable.

“Tuvimos la fortuna, y casi que fue realismo mágico, porque estábamos con Francisca Alegría, mi compañera y socia, buscando una novela de Isabel Allende para adaptar. Jamás soñábamos con La casa de los espíritus; pensábamos que no íbamos a poder hacerlo porque iban a ser muy caros los derechos. Y estábamos en eso cuando tuvimos la primera reunión con FilmNation y nos invitaron a ser parte del proyecto”, comenta con el entusiasmo de alguien que ha adquirido algo grande.

El proceso fue largo, exigente, formativo:

“Entonces estuvimos un año con Francisca, reuniéndonos, desarrollando el piloto para luego venderlo a las plataformas, y Amazon, gracias a Javier Balmaceda, se mostró interesado y empezamos esta colaboración. Ha sido un trabajo hermoso, muy desafiante, y al mismo tiempo, muy difícil, porque era gigante y nosotras también éramos primerizas, pero siento que lo llevamos muy bien, que aprendimos mucho y que hicimos un bonito trabajo. Así que ahora solo quiero que la gente pueda verlo y disfrutarlo, y que nos diga su opinión”. En esa última frase aparece algo muy lindo. Después de la magnitud, la entrega. Después de los derechos, el piloto, la plataforma, el vértigo y el miedo, queda el deseo más simple de cualquier creador: que la obra encuentre a su público.

“Contar historias es una necesidad humana. Siempre hemos necesitado reunirnos, mirarnos y narrarnos para entendernos”.

Pero versionar La casa de los espíritus no era solo trasladar una novela a imágenes. Era decidir qué dejar, qué sacar, qué mirar de nuevo y cómo sostener la esencia de una obra que, para muchos lectores, pertenece también a su propia memoria. Fernanda lo sabe: “Adaptar una novela como esta es supercomplejo, porque es muy rica a nivel literario, y la literatura y el audiovisual son monstruos diferentes. Entonces había que ver cómo, sin perder la esencia, llevarla a la pantalla. Y, por lo mismo, por ser además un gran best seller mundial, era un superreto”. La solución no fue intentar abarcarlo todo, sino elegir una mirada. “Nos enfocamos en revisitar esta historia que tanto nos gusta y que es tan necesaria actualmente, volver a profundizar en ella o regresar a mirarla para poder reflexionar sobre los temas que toca. A pesar de que podría haber sido muy gigante y nos podríamos haber perdido en las expectativas o en el miedo de lo que otras personas, o los amantes de la novela, podían pensar, nos enfocamos en ir a la esencia, que nos parecía relevante revisitar hoy”, explica.

Esa esencia, para Fernanda, está profundamente ligada al punto de vista femenino y a la forma en que una generación puede intentar nombrar lo que otras no pudieron. “De las cosas más importantes de nuestra adaptación es justamente reforzar la idea de que es la nieta quien cuenta la historia. Ella, después de haber vivido atrocidades, se reencuentra con su historia familiar a través de los diarios de

“Tener el tiempo para entrar en la complejidad de un ser humano es un regalo. Ahí es donde realmente pasa algo”.

su abuela y es capaz de entender sus propios traumas, de tener una perspectiva nueva y de verbalizar lo que no fue hablado antes, de poner en palabras lo que las generaciones anteriores no pudieron, y así conectar con una compasión muy profunda”, cuenta. En esa lectura aparece una Fernanda atenta a las heridas heredadas, a lo que se transmite incluso cuando no se dice, a las formas invisibles en que una historia familiar puede seguir operando en el cuerpo y en las decisiones de quienes vienen después.

“Nosotros sentimos que hoy somos muchas las personas que están haciendo ese trabajo de sanar el linaje hacia atrás, y muchas que aún no saben cómo operan en sus vidas producto de herencias, de traumas no resueltos en generaciones anteriores. Y la única manera de ir cambiando nuestra realidad es poniendo el foco, entendiendo y aprendiendo del pasado también”, afirma. La novela de Allende, entonces, no aparece como una pieza de museo ni como una nostalgia literaria, sino como un espejo vivo. Una historia que vuelve porque todavía hay algo ahí que no hemos terminado de comprender. Una narración que habla de familia, sí, pero también de poder, de violencia, de memoria política y de los modos en que el patriarcado atraviesa lo doméstico y lo público:

“O sea, en algún momento, me acuerdo haber estado hablando con Isabel Allende sobre que esta novela también muestra muy claramente cómo el patriarcado destruye todo, desde lo personal hasta lo general, lo político. Entonces ojalá que volver a revisitar historias como esta nos permita crear nuevas narrativas, salir de la visión patriarcal y enfocarnos más en el cuidado, en el respeto, en el amor al otro”. Lo que dice no busca sonar correcto, sino necesario. La palabra “narrativa”, en su boca, no es solo una categoría audiovisual. Es una forma de mundo. “Es lo que yo llamaría un matriarcado, porque eso es lo que hace la energía femenina: contiene sin rechazar lo masculino; todo lo contrario, lo abraza. Abraza la acción, el cuidado, la protección que ese lado masculino debería aportar, en lugar de imponerse desde la dominancia o el dominio. Entonces, eso espero que haga también el revisitar esta historia, que nos permita ir más profundo y crear nuevas narrativas”, señala.

CHILE, HOLLYWOOD Y LA LIBERTAD DE QUERER MÁS

La vida fuera de Chile también le cambió la mirada. Fernanda se fue a Los Ángeles en 2016 no por rechazo, sino por expansión. Quería crecer, probarse, salir de una zona conocida y enfrentarse a una industria donde debía construir otra vez desde el comienzo. “Yo me fui de Chile siendo una persona que ama mucho a su país. No me fui porque no me gustara vivir en Santiago o en Chile; me fui porque estaba siguiendo un sueño y quería crecer como persona”, sostiene. Esa diferencia importa. Porque en su relato no hay desarraigo amargo, sino movimiento: “Creo que desde muy chica empecé a viajar sola porque competía, y los viajes son lo que más me ha hecho crecer en la vida. Eso es lo que estaba buscando; seguir creciendo, explorando, desarrollándome, seguir evolucionando”.

Y, como suele ocurrir, la distancia hizo más nítida la pertenencia. “Pero estando afuera, más orgullosa me siento de ser chilena y ser latina. Y por suerte también estamos ahora en un momento en que hay más espacio para la representación de todas las etnias. A mí me fascina haber nacido en Chile y me encanta sentirme chilena”, asegura. En esa afirmación conviven orgullo, identidad y una conciencia de época. Fernanda pertenece a una generación de actores latinoamericanos que han debido abrir camino en mercados internacionales donde durante mucho tiempo los acentos, los orígenes y los cuerpos fueron reducidos a estereotipos. Hoy, aunque el cambio todavía sea incompleto, hay más espacio para narrativas latinas con espesor, contradicción y poder propio. Y ella está en ese lugar no solo como rostro reconocible, sino como alguien que quiere participar en la creación de esas imágenes.

Por eso, cuando habla de libertad creativa, no se refiere únicamente a escoger mejores personajes. Habla de haber vencido inseguridades: “En este momento de mi vida me siento mucho más libre, porque yo misma me he sacado miedos de encima. Estoy confiando más en mí y en las decisiones que toma mi propia intuición, entonces me veo mucho más libre en general, en todos los aspectos de la vida”.

“Hoy somos muchas las personas intentando sanar lo heredado, entender de dónde venimos para poder vivir distinto”.
Blusa Stella McCartney para H&M
“Me he ido sacando miedos y eso me ha dado una libertad nueva, en el trabajo y en la vida”.

Hay una madurez muy clara en esa respuesta. No dice que el mundo se volvió más fácil, que la industria dejó de ser exigente ni que el miedo desapareció por arte de magia. Dice que ella cambió su relación con esas inseguridades. Que empezó a confiar en su percepción. Que dejó de poner la mirada ajena en el centro.

Esa libertad también redefine su manera de elegir. “Como actriz, una a veces tiene que decir que no a proyectos que parecen interesantes y entretenidos, pero que no te mueven tanto a nivel emocional o espiritual. Yo, como actriz, me muevo mucho desde lo que me entretiene. A veces hago proyectos que quizás como espectadora no me gustan tanto, pero sí como actriz me dan una posibilidad de explorar algo diferente, algo que me parece atractivo, entretenido, y los tomo”, comenta con una honestidad reveladora, porque muestra el oficio sin solemnidad. Una actriz también elige por curiosidad, por juego, por el deseo de probar un registro o entrar en una zona desconocida. Pero como creadora, dice, el filtro se vuelve otro: “Me importa mucho enfocarme en proyectos que yo siento que son un aporte para la humanidad o para el momento en que estamos viviendo, reflexionar o poner temas sobre la mesa para generar temas de conversación. Quiero dedicarme a eso, quiero seguir enfocándome en este lado”.

En ese “este lado” parece concentrarse buena parte de su futuro. La actuación sigue ahí, viva, necesaria, incluso más estimulante que antes. “Creo que también, como actriz, mientras más años trabaja una, mejor se vuelve. Entonces me siento con mucha motivación por todo lo que se viene”, admite. Pero ahora convive con

otra pulsión; la de crear estructuras, abrir conversaciones, empujar relatos que no solo la interpreten a ella, sino que dialoguen con una sensibilidad colectiva. Su presente no es una renuncia a la actriz que el público chileno conoció en televisión, ni a la intérprete que decidió probar suerte en Hollywood ni a la figura latina que ha ido ganando espacio en producciones internacionales. Es la integración de todas esas versiones.

Quizás por eso su respuesta final tiene tanta fuerza. Cuando se le pide definir este momento en una sola frase, no se esconde detrás de la modestia ni suaviza la ambición: “Qué difícil, pero va a ser una frase ambiciosa: creo que podría definirlo como ‘Estoy en el mejor momento de mi vida y quiero más’”. Y ahí, de alguna manera, queda todo dicho. Porque querer más, en su caso, no parece significar simplemente más fama, más trabajo o más vitrinas. Parece significar más profundidad, más libertad, más autoría, más riesgo, más historias necesarias, más espacio para una intuición que durante años fue moldeándose hasta volverse brújula.

Fernanda Urrejola está en un momento de cosecha, sí. Pero también en el comienzo de otra etapa. Una en que su carrera ya no se entiende solo por los personajes que ha interpretado, sino por las historias que decide levantar, por las preguntas que quiere dejar abiertas y por la forma en que mira el mundo desde la madurez de quien se atrevió a salir, volver, cambiar, insistir y seguir deseando. Porque tal vez eso sea lo más interesante de este presente. No la confirmación de una actriz que llegó lejos, sino la aparición de una creadora que todavía siente que lo mejor puede estar empezando.

LA MONTAÑA VUELVE A LLAMAR

Cada invierno, la cordillera cambia de idioma.

Lo que durante meses fue roca, tierra y caminos secos, comienza a cubrirse de blanco hasta convertirse en un escenario completamente distinto: más silencioso, más lento y, para muchos, profundamente adictivo. Porque la nieve no es solo deporte. También es refugio, paisaje, ritual, escapada y esa sensación infantil de volver a mirar el mundo con asombro.

La temporada 2026 encuentra a los centros de esquí chilenos en uno de sus momentos más competitivos y sofisticados. Las preventas comienzan cada vez más temprano, las cuponeras reemplazan al ticket tradicional, aparecen beneficios cruzados entre centros y la experiencia ya no se limita a esquiar. Hoy la montaña incluye hotelería, gastronomía, termas, terrazas, actividades familiares y programas pensados tanto para expertos como para quienes simplemente quieren tocar nieve por primera vez.

Desde la cordillera central hasta el sur volcánico, estos son algunos de los destinos que marcarán el invierno chileno.

VALLE NEVADO

Hay centros de esquí que funcionan como una escapada y otros que se sienten casi como entrar a otro país. Valle Nevado sigue ocupando ese lugar especial de la nieve chilena. Hotelería en altura, pistas amplias y una experiencia pensada para pasar del café de montaña al esquí sin perder sofisticación en el camino.

Con su clásico paisaje blanco dominando la cordillera central, el centro vuelve a posicionarse como uno de los favoritos para quienes buscan una experiencia completa de invierno, ya sea por el día o en formato vacaciones.

Esta temporada 2026, además, reforzó su estrategia de preventa con promociones y beneficios que premian la planificación anticipada. Entre las más comentadas está la venta especial entre el 11 y el 13 de mayo, con stock limitado de tickets asociados a tarjetas VISA emitidas en Chile.

También regresan las cuponeras de diez tickets válidas para cualquier día de la temporada y las alternativas de pase integradas con La Parva, ampliando la posibilidad de esquiar entre distintos centros.

Los niños menores de 12 años y los mayores de 75 pueden esquiar gratis bajo ciertas condiciones promocionales, mientras que los usuarios del sistema Valle Plus y Power Pass 26/27 acceden a beneficios hoteleros y días interconectados.

www.vallenevado.com @valle_nevado

LA PARVA

Más residencial, más silenciosa y con una relación histórica con los santiaguinos que suben a esquiar por el día, La Parva mantiene ese aire elegante que la diferencia del resto de la cordillera central.

Aquí la experiencia suele sentirse más pausada. Hay menos sensación de multitud, buenas terrazas para almorzar mirando la montaña y una vista privilegiada de Santiago cuando el cielo despeja después de una nevada.

La temporada 2026 llega con cuponeras de diez tickets y pases flexibles para combinar jornadas entre La Parva y Valle Nevado. Una de las opciones destacadas permite utilizar doce días en La Parva y seis días en Valle Nevado, exceptuando algunas fechas de alta demanda.

En preventa, las cuponeras parten desde los $589.300, mientras que los menores de 12 años y adultos mayores de 75 mantienen gratuidad durante toda la temporada. Una fórmula que sigue reforzando el perfil familiar y habitual de este centro.

www.laparva.cl

@skilaparva

EL COLORADO

Si existe un centro que históricamente ha democratizado la nieve en Santiago, ese es El Colorado. Familiar, activo y mucho más transversal en su público, sigue siendo uno de los favoritos para quienes quieren esquiar seguido, organizar panoramas con niños o aprovechar escapadas rápidas de invierno.

A diferencia de otros centros más asociados al lujo o la hotelería, aquí el foco sigue estando en la experiencia práctica de subir a la montaña y aprovechar la temporada al máximo.

Su temporada 2026 apostó fuerte por las preventas Early Bird, con descuentos que pueden llegar hasta un 70 por ciento dependiendo de la categoría y la fecha de compra. Los valores pretemporada parten desde los $14.000 para niños pequeños y llegan hasta los $835.000 en ciertas categorías de pase adulto.

Además de los pases de temporada, el centro mantiene paquetes de 5, 10 y 15 tickets día, una modalidad especialmente atractiva para quienes planean varias subidas durante el invierno sin comprometer un pase completo.

www.elcolorado.cl @elcoloradofare

FARELLONES

Farellones no necesita que todos sepan esquiar. Y justamente ahí está parte de su éxito.

Más que un centro clásico, funciona como un gran parque de nieve pensado para familias, grupos de amigos y viajeros que quieren vivir la experiencia invernal completa sin necesariamente enfrentarse a pistas complejas.

Tubing, trineos, juegos y actividades recreativas convierten este lugar en una de las puertas de entrada más amigables a la nieve chilena. Para muchos niños, este es el primer recuerdo real de invierno en la cordillera.

La temporada 2026 mantiene entradas generales desde los $49.000 en tarifa on-line y tickets para menores desde los $21.000. Además, existen beneficios y gratuidades para ciertos rangos etarios dependiendo de promociones específicas publicadas durante la temporada.

www.centrofarellones.cl @elcoloradofare

PORTILLO

Pocos lugares en Chile tienen una relación tan legendaria con la nieve como Portillo. Rodeado por la inmensidad del Valle del Aconcagua y con el lago del Inca como telón de fondo, el centro conserva intacta esa mezcla de tradición, paisaje y vida de montaña que lo convirtió en un clásico internacional.

Más que un centro de esquí, Portillo sigue funcionando como una experiencia completa de hotelería invernal, donde gran parte de la vida ocurre dentro y alrededor del histórico hotel amarillo que domina la montaña.

La temporada 2026 incluye programas de alojamiento,

promociones familiares y tickets diarios que parten desde los $50.000 en temporada baja y alcanzan los $67.000 en temporada alta para adultos.

También destacan las cuponeras de diez tickets, desde $340.000 para estudiantes y $500.000 para adultos, además de pases de temporada desde $297.000 para categoría senior.

Entre las promociones más atractivas reaparece “1 Kid Ski Free”, junto a beneficios de traslado y alianzas con experiencias vinculadas a Viña Vik.

www.skiportillo.com @skiportillo

NEVADOS DE CHILLÁN

Hay centros donde el esquí comparte protagonismo con el paisaje y otros donde además aparece el descanso.

Nevados de Chillán pertenece a esa categoría: un destino donde la nieve convive con termas, bosques y hotelería del sur de Chile.

Ubicado en la Región de Ñuble, el complejo se ha consolidado como una de las escapadas invernales más completas del país, especialmente para quienes quieren combinar deporte con desconexión.

Su temporada 2026 vuelve a apostar por promociones familiares y experiencias integradas. Entre ellas destacan los miércoles 2x1, beneficios para niños hasta 12 años y distintas ofertas combinadas de alojamiento y acceso a pistas.

También existen tarifas promocionales de daypass desde los $12.500 en sectores específicos como Valle Hermoso, dependiendo de la fecha y disponibilidad publicada en sus canales oficiales.

www.nevadosdechillan.com @hoteltermaschillan

ANTILLANCA

Lejos de la masividad de la cordillera central, Antillanca mantiene intacto uno de los grandes encantos del sur: esquiar rodeado de volcanes, bosque nativo y una naturaleza que todavía se siente salvaje.

Ubicado en la Región de Los Lagos, el centro se ha transformado en uno de los favoritos para quienes buscan una experiencia más tranquila, menos urbana y profundamente conectada con el paisaje.

La temporada 2026 abrió con preventas competitivas y una estrategia clara de compra anticipada. Entre las opciones destacadas aparecen pases de 10 días desde $320.000 para adultos y valores desde $170.000 para niños, estudiantes y seniors.

También existen formatos de cinco días en preventa, pensados para escapadas más cortas durante las vacaciones de invierno.

www.antillanca.cl @skiantillanca

VOLCÁN OSORNO

Pocas imágenes representan tanto el sur de Chile como el cono nevado del volcán Osorno reflejándose sobre el lago Llanquihue. Y justamente esa postal es parte esencial de la experiencia de este centro de esquí: deslizarse mirando volcanes, agua y bosque en un entorno que parece sacado de otro país.

Más remoto y menos masivo que los centros cercanos a Santiago, el Volcán Osorno conserva una atmósfera distinta, mucho más ligada a la naturaleza y al turismo del sur.

La temporada 2026 contempla tickets día desde los $36.800 con descuentos promocionales, mientras que el valor referencial adulto en boletería alcanza los $46.000.

También existen pases de temporada con rebajas importantes en preventa y sistemas de carga de tickets para múltiples jornadas. Uno de los atractivos más comentados es la posibilidad de acceder a Andes Pass 2026, con beneficios cruzados junto a El Colorado, Farellones y Pillán.

Los niños entre 0 y 4 años ingresan gratis.

www.centrovolcanosorno.cl @volcanosornocentrodemontana

HÉCTOR MORALES

EL LUGAR INCÓMODO DONDE TODO

SE VUELVE REAL

Entre una serie que toca una herida abierta y una puesta en escena que incomoda con precisión, Héctor Morales atraviesa un momento donde el teatro y la ficción dejan de ser solo representación para transformarse en un espacio de preguntas.

Por Francisca Vives K.

Fotos

Andrés Campos

Booking Esteban Aparicio para Versus Management

No hay apuro en la forma en que Héctor Morales responde. Piensa, mide, vuelve. Como si cada palabra tuviera que sostener algo más que una idea. No habla desde el personaje ni desde la promoción de un proyecto, sino desde un lugar más difícil de precisar, donde la actuación se mezcla con una cierta responsabilidad sobre lo que se pone en circulación. En otras palabras, el actor chileno desarma cualquier idea cómoda sobre la actuación. No aparece el oficio como refugio ni como destreza, sino como una práctica atravesada por preguntas más grandes, más incómodas, más difíciles de esquivar. Como si cada proyecto, antes que una decisión profesional, fuera una toma de posición.

En Alguien tiene que saber, la serie inspirada en el caso Matute Johns, ese lugar se vuelve inevitable. “No es solo un relato –dice, casi en voz baja–. Es también una forma de hacerse cargo de una herida colectiva”. Y en esa frase se ordena todo lo demás.

Lo que le interesó no fue únicamente el desafío actoral, sino la posibilidad de trabajar en ese cruce incómodo entre ficción y memoria. “Había algo ahí que exigía mucha escucha –explica–. Cómo construir un personaje que no solo funcione dentro de la narrativa, sino que dialogue con un contexto real, con un eco que todavía está presente”. No lo plantea como una carga, sino como una forma de estar.

ACTUAR SIN INVADIR

Cuando el material roza lo real, lo primero que aparece, para él, es el límite. Qué mostrar, cómo hacerlo, hasta dónde llegar. “La responsabilidad es enorme”, dice, sin énfasis. “Y lo primero es evitar cualquier forma de espectacularización”, agrega. No es una frase aprendida, sino una decisión de trabajo.

En lugar de intensificar, Héctor Morales hace lo contrario. Retira, quita el juicio, baja el tono, desarma lo evidente. “Intenté acercarme desde la humanidad del personaje, no desde una idea sobre él. Alejarme del juicio y confiar en que la honestidad puede generar algo más profundo que cualquier énfasis dramático”, explica.

Hay algo en esa manera de abordar el rol que no busca impacto inmediato. Más bien, parece confiar en que la complejidad, esa que no se subraya, es la que permanece.

En paralelo, dirige Becky Shaw, la comedia negra de Gina Gionfriddo que pasó por el Centro para las Artes Zoco. Y aunque el registro cambia, la inquietud es la misma. ¿Qué revela una escena cuando se la lleva un poco más allá de lo cómodo?

“La responsabilidad es enorme, y lo primero es evitar cualquier forma de espectacularización”.

EL MOMENTO EN QUE LA RISA INCOMODA

“Me sedujo su inteligencia y su crueldad”, dice sobre el texto, y se detiene en esa palabra, “crueldad”, como si fuera necesario precisarla. “Pero en el mejor sentido”, aclara. En Becky Shaw, esa crueldad no es exageración, sino exactitud. Una forma de mirar las relaciones sin suavizarlas.

“El humor es la puerta de entrada. Pero es un humor que incomoda, que revela”, explica. Y ahí aparece lo que más le interesa. Ese momento en que el espectador se ríe y, casi sin darse cuenta, queda expuesto. “Los personajes están profundamente heridos o desajustados. Y desde ahí se mueven, desde ese lugar medio frágil, medio incómodo”, afirma.

No hay una decisión de subrayar la crítica. “Aparece sola”, dice. Como consecuencia de lo que ocurre en escena, no como mensaje.

Cuando habla de su presente, no separa los roles. Actuar, dirigir, pensar la escena. Todo parece formar parte de una misma pregunta. “Son formas distintas de habitar un mismo problema”, dice. Y ese problema tiene que ver con el sentido, pero también con el vínculo.

“Hoy me interesa pensar el teatro como un espacio de conversación con la realidad. No para dar respuestas, sino para abrir preguntas”, dice sin grandilocuencia, casi como una conclusión.

Si tuviera que definir este momento, no elige. “El riesgo para no repetir fórmulas, la profundidad para no quedarse en la superficie y el diálogo con el público para que el trabajo no sea autorreferente”, enumera. Y luego cierra, como quien ajusta la idea: “Me interesa que esas tres cosas estén en tensión. Ahí es donde aparece algo vivo”.

Y quizás eso es lo que queda después de escucharlo. No una definición, no una postura cerrada, sino una forma de trabajo que no busca protegerse. Que, por el contrario, parece avanzar justo hacia ese lugar incómodo donde la ficción deja de ser ficción y empieza, de alguna manera, a hacerse cargo de lo real.

ANTÁRTICA

LATITUD BLANCA

Un viaje al extremo sur que se construye en terreno, marcado por el clima, la luz y el ritmo del mar. Entre navegación, desembarcos y encuentros cercanos con la fauna, la Antártica se revela como un territorio que no necesita ser explicado para entenderse.

l avión de Aerolíneas DAP despegó desde la ciudad de Punta Arenas temprano en la mañana. No había horarios fijos, se vuela cuando se abre la ventana climática. Podía ser ese día, podía ser después. Todo dependía del viento, de la visibilidad, de lo que pasara más allá del estrecho.

Todavía no había épica, pero sí una sensación clara de estar partiendo hacia algo especial. Había café tomado de pie, mochilas bien ajustadas y las risas nerviosas de quienes sabíamos que estábamos a punto de vivir un lugar difícil de imaginar, pero imposible de olvidar.

En el aeropuerto, se hablaba de capas de ropa, de baterías extra, de lentes. Detalles prácticos que, más que restarle magia, la acercaban. Enfocarse en lo concreto parecía ser la forma más natural de prepararse para entrar en un territorio distinto, uno que no se parece a nada que conociéramos anteriormente, pero que empezaba –de a poco– a sentirse posible.

El despegue fue limpio. La ciudad quedó atrás rápido, el estrecho se convirtió en una línea y después en nada. Durante la primera hora, el paisaje no cambió mucho: nubes, mar, cielo. Todo en escala humana. Hasta que dejó de serlo.

A las dos horas de vuelo, alguien se inclinó hacia la ventana. Después otro. No hacía falta que dijeran nada. El primer hielo apareció como una interrupción. Fragmentos blancos sobre un mar oscuro, separados, irregulares.

Desde arriba no se alcanzaba a dimensionar. La conversación se apagó. Las fotos empezaron a aparecer. La Antártica no se anunció, pero irrumpió y nos sorprendió a todos.

LA LLEGADA

El aterrizaje en la isla Rey Jorge fue más brusco de lo esperado. El avión se movió con el viento lateral y tocó pista en una franja de tierra que parecía demasiado corta. Afuera, el paisaje era austero, lleno de roca, hielo, cielo abierto y algunos pingüinos curiosos.

Al bajar, el primer golpe fue el viento constante que se metía por cualquier espacio mal cerrado, obligaba a ajustar gorros, cuellos y guantes. Después vino la luz. Una luz limpia, directa y sin filtro. No había contaminación ni humedad que la difuminara. Todo se veía nítido. Las sombras eran duras, los contornos precisos.

Desde ahí todo fue bastante directo. Caminamos lo justo, con el equipo mínimo, siguiendo indicaciones claras. No había mucho espacio para perderse ni para improvisar.

El último tramo fue en zodiac. El motor sonaba fuerte al principio y después uno se acostumbra. El agua salta un poco, el viento pega en la cara y en pocos minutos el Magellan Explorer ya estaba ahí, más grande de lo que parecía desde lejos.

Subimos rápido. Adentro se sintió el cambio, el calor, la comodidad y sus ventanas grandes. Afuera todo seguía igual de difícil de dimensionar.

Cuando el barco empezó a moverse, casi no se notó. Los primeros bloques de hielo pasaron lento, flotando. Desde cerca ya no se veían chicos: eran grandes, pesados y con formas curiosas. Y recién empezamos a entender dónde estábamos.

NAVEGAR ENTRE FRAGMENTOS

Los días en el barco tenían un ritmo propio, con una secuencia bastante clara de briefings salidas en zodiac, desembarcos y momentos de observación. Todo dependía del clima, del viento y de las condiciones del mar.

Nada estaba completamente asegurado, y eso se notaba desde el primer día. El itinerario se iba ajustando sobre la marcha, las decisiones se tomaban en función de lo que permitía el entorno y, de alguna forma, esa incertidumbre terminaba marcando el ritmo del viaje.

En la cubierta era donde mejor se entendía. El frío pegaba más fuerte ahí arriba y el viento se sentía directo, pero también era el lugar donde la escala empezaba a hacer sentido. Los icebergs que desde el avión

habían parecido fragmentos pequeños ahora se levantaban como muros. Algunos eran compactos y lisos; otros estaban erosionados en formas irregulares.

A medida que el barco avanzaba, se hacía evidente que no había dos iguales. Tampoco un patrón claro que se repitiera. El capitán maniobraba con cuidado, acercándose lo suficiente para observarlos bien, pero manteniendo siempre una distancia segura.

Había momentos en que el mar se aplanaba y el hielo se reflejaba en una superficie oscura y perfecta. Y otros en que el movimiento volvía todo más inestable, obligando a reajustar el equilibrio. La Antártica no era un paisaje fijo. Aunque desde lejos lo pareciera, estaba en constante cambio.

EL PRIMER DESEMBARCO

Llegamos a una playa de piedras negras y el contraste fue inmediato. El hielo quedó atrás como telón de fondo y acá todo era distinto. La textura bajo los pies era inestable, húmeda e irregular, obligándonos a caminar con más cuidado.

La colonia de pingüinos estaba a pocos metros, pero se podía oler y oír antes de verla completa. El sonido apareció primero, un murmullo constante que se fue armando a medida que uno se acercaba. Se movía en trayectos que se cruzaban, se detenían, se empujaban, se llamaban. El olor también llegó rápido. Es fuerte, difícil de ignorar, una mezcla de mar y guano que terminó siendo parte del lugar más que una molestia.

Nos quedamos a cierta distancia. Ellos no reaccionan, no se acercan ni se alejan, simplemente siguen con lo suyo. Y ahí es cuando se hace claro que no están ahí para nosotros. Somos nosotros los que

entramos, miramos un rato y después nos vamos.

Ese patrón se repite en distintos puntos del viaje, pero cada lugar tiene su propia lógica. En Deception Island, por ejemplo, todo cambió otra vez. El ingreso era estrecho, y una vez adentro, pudimos ver una caldera volcánica inundada, playas oscuras, vapor saliendo desde la tierra en ciertos sectores. Caminar ahí tenía algo extraño, porque el frío seguía estando, pero debajo de los pies había calor. En algunos lugares, al cavar apenas unos centímetros, el agua era tibia.

Las huellas humanas también aparecieron, pero de otra forma. Restos de antiguas estaciones balleneras, estructuras abandonadas, fragmentos de historia.

Más adelante, en Port Lockroy, la relación cambió otra vez. Es uno de los pocos lugares donde la presencia humana es más

evidente: una base británica convertida en sitio histórico, con una pequeña tienda, una oficina de correos, objetos que cuentan otra capa de la Antártica.

Pero incluso ahí, los pingüinos ocupaban el espacio sin problema. Caminaban entre las construcciones, se metían debajo de las pasarelas, usaban el lugar a su manera.

Uno entra, recorre, mira las fotos antiguas, los mapas, las cartas que llegan desde distintos lugares del mundo. Y después sale, y todo vuelve a lo mismo, el viento, el hielo, el sonido constante de la colonia.

Esos contrastes –entre lo completamente natural y lo mínimamente intervenido–son los que terminan armando el viaje. No hay un solo paisaje ni una sola Antártica. Va cambiando en cada desembarco, en cada trayecto, en cada día que pasa.

EL RITMO DE LO VIVO

Con el paso de los días, empezaron a aparecer patrones. Los pingüinos repetían rutas claras entre el agua y sus nidos, senderos que a primera vista parecían improvisados, pero que se mantenían con una precisión sorprendente. Algunos avanzaban con pequeñas piedras en el pico; otros defendían su espacio con movimientos cortos.

Más allá, sobre los témpanos, las focas eran parte del paisaje. Inmóviles, integradas al hielo. Pero al quedarse unos minutos más, los detalles empezaban a aparecer. Una respiración lenta, un ojo que se abría apenas, un leve giro de cabeza.

En el agua, las ballenas se hacían esperar. No aparecían de inmediato. Había que quedarse mirando la superficie, tratando de anticipar algo que no siempre ocurría. Y cuando finalmente emergían, lo hacían sin aviso, con un soplo breve, una aleta, el dorso que cortaba el agua. Duraba segundos. Después, nada.

No había repetición ni escenas que se dejaran ver dos veces. Cada encuentro era único, breve y muy emocionante.

EL FRÍO COMO CONSTANTE

El frío en la Antártica no se sentía extremo en términos de temperatura, pero sí en su persistencia. No desaparecía en ningún momento, estaba siempre ahí, en las manos, en la cara, en la respiración, hasta volverse parte del cuerpo. Con los días, uno terminaba acostumbrándose.

Aprendimos rápido a movernos así. Ajustar las capas sin pensarlo demasiado, proteger las manos antes de que se entumecieran, anticipar cada pequeño gesto. Las baterías duraban menos, los equipos respondían distinto, y todo exigía un poco más de atención.

Fotografiar en ese contexto también cambió. Ya no se trataba de armar una escena, sino de reaccionar. La luz se movía rápido, los animales no esperaban, el clima podía cambiar en minutos. Había que estar listo.

EL BARCO COMO BASE

El Magellan Explorer terminó siendo más que un medio de transporte. Con los días, se volvió una base móvil, un punto de referencia en un territorio donde todo es cambiante. Un barco de una comodidad bien resuelta, con espacios amplios, diseño funcional, ventanas grandes que mantenían el paisaje siempre presente, incluso cuando uno estaba adentro.

Las jornadas se organizaban en torno al clima, a las condiciones del mar, a lo que iba permitiendo la Antártica. Entre salidas en zodiac y desembarcos, era el lugar donde todo se ordenaba. Volver significaba sacarse las capas, recuperar temperatura, tomar algo caliente y, de a poco, procesar lo que había pasado afuera.

También era un espacio de pausa. Ahí aparecían las conversaciones más largas, las charlas de los guías, las revisiones de fotos, los silencios compartidos mirando por la ventana.

Afuera, todo era movimiento, cambio constante, incertidumbre. Adentro, en cambio, el barco ofrecía una estabilidad suficiente para sostener la experiencia sin interrumpirla. Un lugar desde donde salir, volver y volver a salir, sin perder nunca la sensación de estar en medio de algo mucho más grande.

ESTAR AHÍ, SIN INTERVENIR

Había una incomodidad sutil en la Antártica. No era miedo ni rechazo, sino más bien la sensación de no tener un rol claro. En la mayoría de los lugares uno llega, recorre, interpreta; acá no. Acá se observaba, nada más.

No había mucha historia humana que ordenara el espacio ni referencias culturales que ayudaran a entenderlo. Todo lo que uno traía parecía quedarse corto, y eso obligaba, casi sin querer, a hacer una pausa. A mirar más tiempo, a quedarse un poco más en cada escena, a aceptar que no todo necesitaba una explicación.

Los guías marcaban el ritmo, pero no imponían un relato. Entregaban información precisa, contextual, lo justo para situarse. El resto quedaba abierto. Y en ese espacio, cada uno terminaba construyendo su propia forma de entender lo que estaba viendo.

El último día no tuvo nada especial. El barco avanzó igual que siempre, el hielo se fue abriendo de a poco y el paisaje empezó a cambiar. Nadie lo comentó mucho. Algunos estaban afuera, otros adentro, cada uno en lo suyo.

Al llegar de vuelta a Punta Arenas, el contraste fue inmediato, con autos, gente, ruido. Todo funcionando como siempre.

Y ahí se entiende algo simple. La Antártica no se va contigo como una historia cerrada ni como una idea clara. Queda más bien como una referencia. Un lugar que viste, que existe, y que sigue funcionando igual, estés o no ahí.

OKUDA SAN MIGUEL

30 AÑOS REINVENTANDO

EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Entre geometría, color y nuevas formas de habitar la obra, el artista madrileño celebra tres décadas de trayectoria con la mirada puesta en el futuro, expandiendo su universo hacia la arquitectura, la tecnología y la experiencia inmersiva.

Hablar de Okuda San Miguel es hablar de un lenguaje visual que trasciende formatos, fronteras y disciplinas. A lo largo de 30 años, su obra evolucionó desde la calle hasta convertirse en una presencia global, capaz de intervenir ciudades, transformar espacios y dialogar con culturas diversas. Hoy, en un momento de madurez creativa, Okuda revisita su recorrido con una gran retrospectiva internacional y también proyecta su universo hacia nuevas dimensiones, donde el arte se vive.

Kaos Trip, K11 2020, China

¿Tenés alguna imagen o algún recuerdo que sintetice estos 30 años de vos como artista?

No puedo elegir un solo recuerdo que sintetice estos 30 años, porque mi carrera ha sido muy diversa y ha estado siempre en evolución. Hay momentos muy importantes, incluso algunos en los que ni siquiera estuve presente, como las obras monumentales que hice en China durante la pandemia y que no pude visitar. Eso también habla de una nueva forma de crear, donde la tecnología permite que el arte exista más allá de uno mismo. Pero si tengo que destacar uno, sin duda es la iglesia que intervine en el norte de España. Fue un proyecto muy personal, que busqué yo mismo porque me enamoré del lugar, y terminó siendo uno de los más significativos y mediáticos de mi carrera.

¿Vos viste la iglesia y de repente se te ocurrió la idea de intervenirla? ¿O cómo fue el desarrollo del proyecto? Descubrí el proyecto a través de un contacto en común, y cuando vi la iglesia con el skate abajo, me impactó la combinación de dos mundos opuestos, pero perfectamente armoniosos. Me enamoré del lugar al instante y supe que tenía que hacerlo. Aunque no había presupuesto, impulsamos el proyecto con apoyo colectivo y marcas. Para mí, terminó siendo un símbolo de que cuando realmente querés hacer algo, siempre hay formas de lograrlo.

¿Qué fue lo que quedó de tu esencia que perdura en el tiempo?

Se mantienen intactas la emoción, la motivación y la ilusión de crear, esa misma energía que tenía cuando pintaba en fábricas abandonadas. Sigo creando por una necesidad personal, por felicidad y disfrute, especialmente cuando me conecto con un lugar. Más allá de la trascendencia actual y la responsabilidad del mensaje, lo que realmente perdura es esa esencia inicial: la pasión por crear.

¿Qué lugar ocupan las formas geométricas en tu vida?

Los triángulos son la forma que más me representa, porque a partir de algo simple puedo construir algo muy complejo, casi como funciona mi cabeza o los programas 3D. Con el tiempo empecé a ver el mundo a través de esa lógica, como si todo pudiera transformarse en geometría. También trabajo con formas orgánicas como círculos, y todo nace de mis inicios en la calle, donde empecé a geometrizar letras. Para mí, las formas son algo lúdico y casi terapéutico, pero también tienen una conexión profunda con lo ancestral: la geometría es un lenguaje universal que une distintas culturas a lo largo del tiempo. Es como que la geometría universal unifica a todas las manifestaciones artísticas del ser humano de alguna manera. Entonces viene de ahí, es como una cosa básica, un rito inicial.

Kaos Temple 2015, Oviedo

¿Cómo te conectás con los colores?

Yo estudié psicología del arte y psicología de color, teoría de color. De hecho, ahora saco un libro con la universidad porque vamos a dar un curso en la Universidad Complutense de mi fórmula de éxito, o sea, mi formato de estudio, que me he inventado yo. En él trabajamos con personas de distintas profesiones y, sobre todo, voy a contar mi propia teoría de color, cómo argumento, genero y compongo con una especie de matemática perfecta a través del color y cómo el ojo genera el volumen.

¿Tenés algún favoritismo por los colores?

¿Cómo te relacionás con ellos?

Mi conexión con el color tiene mucho que ver con no perder la mirada infantil. Creo que con el tiempo las personas se vuelven más neutras, más grises, y para mí es clave seguir conectado con esa parte de niño que

se maravilla con los colores. No elijo los colores tanto por el estado de ánimo, sino desde ese juego constante. En mi día a día siempre busco lo colorido: me inclino por tonos pasteles para lo cotidiano y siento una fuerte conexión con los colores neón, que me atraen por su intensidad y artificialidad.

¿Cuál es tu color favorito?

Los neones.

¿Cómo sos como artista?

Como artista, me encanta ver cómo mis obras pasan a formar parte de la identidad de una ciudad; es una sensación increíble y también una gran responsabilidad. Disfruto mucho ese impacto a gran escala. En cuanto a mis obras en galería, valoro mucho la recepción del público: mi última muestra, inspirada en un viaje a África, tuvo una respuesta muy positiva, combinando lo ancestral y lo futurista en un mismo lenguaje.

Infinite Cantabria 2020, Faro de Ajo, Cantabria
Equilibri Universal 2018, Fallas, Valencia

Este tour mundial marca un punto clave en tu carrera: ¿qué te gustaría que el público descubra –o redescubra– sobre tu obra a través de esta retrospectiva? La idea es recorrer distintos países, empezando por España, pasando por Asia y quizás Latinoamérica, con una muestra retrospectiva que incluirá obras inéditas y de gran formato. Es un proyecto muy ambicioso que busca celebrar este momento clave de mi trayectoria.

¿Qué cosas nuevas te trae este 2026?

Este 2026 viene con nuevos desafíos, sobre todo vinculados a la arquitectura y a proyectos más tecnológicos. Estoy trabajando en un videojuego cuya protagonista es una niña en silla de ruedas,

donde se eliminan las barreras y se crea un universo más libre, en el que también aparecen mis obras. Es un año que no solo celebra el recorrido, sino que también proyecta mi trabajo hacia el futuro.

¿Hay alguna cosa que no hayas hecho todavía que te gustaría hacer como artista?

Más que algo puntual, lo que me interesa es seguir explorando la tecnología para transformar la experiencia del arte. Quiero que el espectador deje de ser solo observador y pase a formar parte de la obra, que la experimente, la habite y la viva desde adentro.

¿Cómo transitás los momentos en los que no aparece la inspiración?

Me mantengo constantemente conectado

a la cultura, viajando, viendo exposiciones y siguiendo a otros artistas, lo que me mantiene inspirado todo el tiempo. Creo que la clave es observar mucho y nutrirse de todo lo que te rodea. Gracias a eso, nunca me faltan ideas: siempre tengo ganas de crear y siento que la inspiración no se agota.

Si tus obras fuesen un destino, ¿qué destino serían y por qué?

Serían India, especialmente ciudades como Bombay, donde conviven el caos, el color, la tradición y la modernidad. Es un lugar con el que conecto profundamente y que refleja mucho de mi lenguaje visual. También me identifico con lugares como Cusco, donde lo ancestral, lo vibrante y lo cultural siguen muy presentes.

RETRATISTAS DE LO SALVAJE

Hay fotografías que no solo retratan un animal o un paisaje, sino también el tiempo que tomó llegar hasta ahí. Entre glaciares, humedales, bosques australes y costas indómitas, un grupo de fotógrafos chilenos ha dedicado años de espera, silencio y paciencia a capturar instantes irrepetibles de la flora y fauna

de nuestro país. Más que imágenes, estas fotografías contienen historias, encuentros inesperados, horas de inmovilidad, frío, emoción y una profunda conexión con la naturaleza. En primera persona, cada autor abren la puerta a esos momentos íntimos y salvajes que ocurren detrás de la cámara, allí donde la naturaleza decide, por apenas unos segundos, dejarse ver.

LA FELICIDAD DEL NUCO

“Durante agosto y septiembre estuve junto a un colega registrando las actividades de los nucos en la ciudad de Valdivia. Este búho de tamaño mediano habita praderas y humedales de nuestro país y, en esa época del año, comienza sus rituales de apareamiento.

Para nosotros era especialmente importante documentar ese comportamiento. Fueron jornadas largas, inmóviles, camuflados entre el paisaje, esperando. En esas horas logré mis primeras fotografías conductuales de la especie.

Pude registrar sus peleas de cortejo, las dinámicas entre parejas y también la felicidad evidente de uno de ellos después de una cacería exitosa. Las horas de espera finalmente valieron la pena y las imágenes resultantes hoy aportan a la comprensión de estas aves en ambientes urbanos”.

Felipe Esteban Toledo Alarcón es biólogo marino y fotógrafo de naturaleza radicado en Valdivia. Actualmente se dedica por completo a la fotografía y a la educación ambiental, utilizando sus imágenes y registros audiovisuales como herramientas para formar futuras generaciones más conscientes del entorno que habitan.

@fotobiólogo

/ Felipe Esteban Toledo

EL GUARDIÁN DEL HIELO

“El Dragón de la Patagonia mide menos de dos centímetros, pero es el depredador tope de su hábitat. Junto al mosquito del Himalaya (Diamesa kohshimai), es uno de los pocos insectos capaces de completar todo su ciclo de vida en los glaciares.

Soñaba con verlo. Por eso viajé hasta el Glaciar Exploradores junto a un Ignacio, un guía del lugar. Ingresamos a una caverna de hielo y, a los pocos segundos, él me gritó: “¡Aquí hay uno!”. El dragón recorría el hielo verticalmente con total facilidad. Con la respiración acelerada, estaba sacando la cámara cuando un mosquito se posó sobre el hielo. El dragón se lanzó de inmediato. Enfoqué y disparé.

Semanas después, el glaciar fue cerrado al público. Haber estado ahí y poder congelar ese instante es un privilegio que todavía me emociona compartir”.

Bastián Vásquez es fotógrafo de naturaleza autodidacta y vive en la Región de Aysén. Su vínculo con la fauna comenzó a los 12 años, cuando encontró un huairavo en el campo de su abuela y descubrió el universo de las aves chilenas. En 2012 fundó Fauna Patagonia y desde entonces ha dedicado su trabajo a documentar especies australes, desde el ñandú hasta la ranita de Darwin. Entiende la fotografía como una herramienta de divulgación y conservación, capaz de poner en valor aquello que merece ser protegido.

@fauna.patagonia

LA MIRADA DEL TERRITORIO /

Este retrato fue capturado hace aproximadamente diez años en la Patagonia, en las pampas cercanas al Parque Nacional Torres del Paine, uno de los territorios más extraordinarios del mundo para observar pumas en libertad.

Salimos de madrugada, antes del amanecer, y con las primeras luces encontramos a un gran macho junto a un guanaco que acababa de cazar. Estaba agotado, cubierto de sangre fresca y protegiendo su presa con una presencia imponente.

Durante largo rato lo observamos en silencio mientras arrastraba y acomodaba el cuerpo del guanaco con una fuerza impresionante. Entonces

ocurrió algo difícil de explicar. Como si el tiempo se hubiera detenido por un instante, levantó la cabeza y clavó la mirada directamente en mi cámara.

Había algo profundamente poderoso en esos ojos. Transmitían dominio, territorio y una calma salvaje imposible de olvidar. Fue uno de mis primeros encuentros realmente cercanos con un puma macho y también una de las fotografías que más marcó mi camino como fotógrafo de naturaleza”.

Decidí trabajar la imagen en blanco y negro, dejando únicamente sus ojos en color, para reforzar la intensidad de esa conexión. Un instante único, salvaje e irrepetible, regalado por la naturaleza.

Javier Mery es fotógrafo y filmmaker chileno de naturaleza. Desde hace más de 16 años recorre Chile con su cámara en busca de fauna salvaje, paisajes indómitos y momentos únicos en territorios remotos.

Su trabajo nace de la paciencia, la observación y una profunda conexión con los animales y sus entornos. Actualmente es creador y conductor de Paraíso Wild, un proyecto audiovisual dedicado a retratar el Chile salvaje desde una mirada cinematográfica, cercana y ligada a la conservación.

@jm.wildlife

LA CURIOSIDAD DEL TIUQUE

Esta fotografía fue tomada un día mientras esquiaba en el volcán Villarrica, en Pucón, combinando dos de mis mayores pasiones: el esquí y la fotografía. Entre la nieve y el silencio del paisaje, este tiuque comenzó a acercarse con curiosidad, observándome de cerca durante varios minutos.

Fue entonces cuando noté cómo la luz reflejada en la nieve iluminaba completamente sus plumas, resaltando cada textura y detalle de una forma muy especial. Por un instante, la escena parecía un cuadro en medio de la inmensidad blanca del volcán.

Mi trabajo como fotógrafa me ha enseñado que muchas de las mejores imágenes no se planean. A veces aparecen en medio del camino, en encuentros breves e inesperados como este, donde la naturaleza regala momentos imposibles de repetir. Al final, muchas veces solo es cuestión de estar receptiva a notar esos instantes y tener la cámara lista para capturarlos.

Beatriz Schneider nació y creció en Pucón, rodeada de bosques, volcanes y lagos que marcaron profundamente su manera de observar el paisaje. A través de la fotografía busca capturar no solo la belleza de los territorios australes, sino también la emoción y la conexión que generan. Su trabajo cruza lo visual y lo narrativo, especialmente en proyectos vinculados a conservación, naturaleza y vida outdoor.

@beatrizchneiders

EL LLAMADO DEL CARPINTERO NEGRO

“El Carpintero Negro, con su llamativo plumaje rojo y negro, aparece en primer plano, posado verticalmente en el tronco de un árbol centenario cubierto de musgo en el sendero San Sebastián del Parque Nacional Huerquehue, en un amanecer otoñal. Esta técnica de enfoque selectivo crea una profundidad visual única. “Levantar la vista me ha traído muchos encuentros y momentos muy bellos”.

Sebastián Bravo es fotógrafo y diseñador gráfico, Radicado en Villarrica, se ha dedicado a desvelar la narrativa oculta en los paisajes más remotos de la cordillera. Su identidad como autor se forja en la intencionalidad del paso. Cree que la belleza es una recompensa que se cosecha con voluntad y entiende la fotografía como un compromiso; es decir, como el resultado de convertir la persistencia del trayecto en una composición poética y honesta.

@sebastian.bravo.v

EL CHUNCHO ENTRE ESCARAMUJOS

“Estaba caminando por una zona boscosa de Fundo Panguilemu, una granja regenerativa familiar junto al río Simpson, mientras enseñaba fotografía a un grupo de estudiantes. Una de las tareas era retratar un animal aplicando ciertas reglas de composición, así que salí con ellos al terreno para enseñar desde la práctica.

Era invierno y el anochecer llegó temprano. La visibilidad comenzaba a desaparecer cuando vi pasar un pájaro pequeño, compacto,

de vuelo rápido. Su silueta era inconfundible: un chuncho.

El ave se posó sobre una rama espinosa cubierta de escaramujos rojos. El contraste entre esos tonos intensos y el azul profundo de la puesta de sol volvió la escena aún más poderosa. La luz cambiaba rápido y la toma era difícil. Rodeé lentamente el arbusto hasta encontrar un encuadre natural que abrazara al mochuelo, que ya comenzaba a inflar sus plumas para soportar el frío de la noche”.

Francisco Vera es fotógrafo de naturaleza y creador de contenido nacido en Chile, con un trabajo profundamente ligado a la Región de Aysén y sus ecosistemas. Antes de dedicarse por completo a la fotografía fue profesor de inglés, pero decidió cambiar de rumbo para documentar la fauna y los paisajes del sur de Chile. Su obra busca retratar la naturaleza desde una mirada cercana y contemplativa, resaltando la conexión emocional que existe detrás de cada encuentro en terreno y utilizando la imagen como herramienta de conservación ambiental.

@coyhaiquefaunastico

Tere Pérez es fotógrafa, narradora visual y socia fundadora de @Forasteras. Su trabajo recorre territorios como la Patagonia, la Antártica y la Amazonía, documentando paisajes, personas y ecosistemas que mantienen una relación profunda con

@tereperez

la tierra. A través de sus imágenes busca contar historias que conecten con la belleza de lo cotidiano y también con la fragilidad de los territorios salvajes, inspirando una manera más consciente de mirar y habitar el mundo.

UN GESTO SUAVE EN MEDIO DEL HIELO

“El viento era constante y el frío también. No pasaba demasiado, o al menos no de forma evidente. Era uno de esos momentos en que solo queda quedarse quieta, mirando, esperando que algo ocurra.

Estos pingüinos rey se movían lentamente, repitiendo gestos, acercándose y separándose. Estuve largo rato observándolos, intentando anticipar el momento sin intervenir demasiado. Hubo varios intentos fallidos, movimientos que se cortaban antes de tiempo.

Y entonces pasó. Se acercaron apenas lo necesario y sus picos se tocaron por un segundo. Fue mínimo, pero suficiente.

Lo que más me gusta de esta imagen es precisamente eso. No solo el instante, sino todo lo que existe detrás: la espera, el frío, la paciencia. Y también ese contraste tan inesperado. En un lugar extremo y duro aparece, de pronto, algo profundamente simple y delicado”

Sergio Sierra Sepúlveda tiene 34 años y es fotógrafo chileno de naturaleza, enfocado principalmente en aves del centro-sur de Chile.

Aunque hoy se dedica por completo a la fotografía de naturaleza y eventos sociales, su vínculo con el mundo natural comenzó mucho antes, en la infancia, recorriendo bosques, trepando árboles y observando el entorno. Comenzó en fotografía entre 2017 y 2018, inspirado por las imágenes de vida silvestre que veía en documentales y redes sociales. Actualmente utiliza la fotografía, el video y los relatos de campo para acercar la fauna chilena a las personas, buscando despertar una conexión emocional que también invite a valorar y proteger aquello que muchas veces permanece invisible.

@sergio_ssierra

EL DÍA EN QUE EL PEUCO SE QUEDÓ MIRANDO /

Sergio Sierra

“De todas las aves que he fotografiado, una de las que más me marcó fue el peuco.

Aunque para algunas personas puede ser un ave relativamente fácil de ver, especialmente en sectores rurales donde suelen rondar cerca de animales o gallinas, para mí siempre fue distinto. Vivo en la ciudad, en San Carlos, y los peucos que veía o escuchaba estaban siempre demasiado lejos y jamás dejaban acercarse.

Llevo alrededor de ocho años fotografiando naturaleza y nunca había logrado una imagen de peuco que realmente me dejara conforme. Son aves con una vista y un oído increíbles, así que apenas notaban movimiento humano se alejaban de inmediato.

Lo más especial fue que la fotografía llegó de la forma menos esperada. Este año, mientras buscaba un churrín del norte entre la vegetación, apareció de pronto un peuco juvenil y se posó a unos diez metros de mí. Quedé completamente paralizado. La emoción fue tan grande que incluso me puse a tiritar y me costaba enfocar la cámara.

El peuco permaneció varios minutos observándome y vocalizando. Después de tantos años viéndolos siempre desde lejos, ese instante terminó convirtiéndose en una de las experiencias más especiales que he vivido como fotógrafo de naturaleza”.

EL CICLO SALVAJE DEL RÍO CHEPU

“La fotografía fue tomada en el río Chepu, en Chiloé. En ella aparecen dos emblemas del archipiélago: un zorro chilote (o zorro de Darwin) alimentándose de uno de los ciervos más pequeños del mundo, el pudú, a orillas del río.

Fue un momento increíble. Llevo ocho años fotografiando naturaleza y he recorrido ese río muchísimas veces. Siempre soñé con encontrarme con una escena así, hasta que finalmente sucedió el año pasado.

Recuerdo que el zorro estaba sentado sobre un tronco caído cuando bajó hacia la orilla para alimentarse de la presa. Fue un momento bello y duro al mismo tiempo. Da pena, claro, pero también es

naturaleza en su estado más real. La espera y la paciencia terminan regalando encuentros imposibles de predecir, y ese día fui testigo del ciclo de la vida en toda su crudeza y equilibrio”.

Diego Navarro Vivar, conocido en redes sociales como Chilote.birds, es médico veterinario y fotógrafo de naturaleza especializado principalmente en aves. Su trabajo nace de la aventura, de recorrer territorios salvajes y compartir aprendizajes a través de sus viajes y experiencias en terreno. La fotografía se ha convertido para él en una forma de acercar la naturaleza chilena a más personas y transmitir el valor de observarla con respeto.

@chilote.birds

BAJO LA NIEVE JUNTO A SU CACHORRO

“Caminar junto a pumas en la Patagonia chilena es, probablemente, una de las experiencias más increíbles que se pueden vivir en la naturaleza. Poder observar su comportamiento en libertad, dentro de su hábitat natural, es algo único e imborrable. Lo que uno siente al estar cerca de este felino es, simplemente, mágico.

El día anterior había nevado intensamente y todo el paisaje amaneció cubierto de blanco. Fue entonces cuando apareció esta escena: una puma avanzando junto

/ Rodrigo Moraga

a su cachorro en medio del silencio de la montaña.

Esta fotografía muestra a una de las pumas más icónicas de Torres del Paine junto a su cachorro; la conocemos como Petaca y captura un instante profundamente íntimo y salvaje. La calma con que ambos se desplazaban, el contraste de sus cuerpos sobre la nieve y la inmensidad del paisaje hacían parecer que el tiempo se había detenido por unos segundos.

Hay momentos que la naturaleza regala solo una vez, y este fue uno de ellos”.

Rodrigo Moraga Zúñiga es fotógrafo de naturaleza y guía de expediciones, con más de 30 años recorriendo la Patagonia y 15 explorando la Antártica. Especialista en vida silvestre, ha dedicado gran parte de su vida a documentar el mundo del puma en la Patagonia chilena, desarrollando un vínculo profundo con este felino y con los viajeros que acompaña en cada expedición. Es fundador de Wild Pumas Expeditions, donde lidera experiencias enfocadas en la observación y conexión auténtica con la naturaleza.

@rodrigomoragaz

LA SILUETA DE PETAKA

“Esta fotografía ocurrió una mañana de mayo, mientras comenzábamos la búsqueda de pumas en la estancia. Fue un instante completamente intuitivo. Miré hacia un lado, bajé la ventana del jeep y ahí estaba ella: Petaka, recortada en silueta sobre el filo del cerro, a la distancia.

Todo sucedió en menos de dos minutos. Había que reaccionar rápido. Bajamos del vehículo junto a los otros fotógrafos, caminamos buscando el ángulo correcto y tratamos de aprovechar esa luz precisa antes de que la puma continuara su camino.

Encontré una composición donde el arbusto del lado izquierdo generaba un contrapeso natural con la silueta de la puma, mientras los colores del amanecer llenaban el paisaje. Alcancé a hacer solo una fotografía antes de que ella siguiera avanzando.

Después nos quedamos en silencio, simplemente agradeciendo haber sido testigos de ese instante”.

Cristina Harboe es médico veterinario de profesión, aunque hace años decidió dejar esa carrera para dedicarse por completo a la fotografía de naturaleza y a las expediciones en Patagonia. Lleva más de dos décadas fotografiando la Patagonia chilena y distintos territorios del mundo, especializándose en rastreo y fotografía de pumas en la Estancia Laguna Amarga, en Torres del Paine. Ha trabajado como guía y fotógrafa en la Antártica junto a Antarctica21 y también como guía de trekking y cabalgatas en Explora Patagonia. Es fundadora de NatPhoto y actualmente de PhotoTrackers. Finalista del prestigioso concurso Wildlife Photographer of the Year, ha colaborado con BBC, Greenpeace y diversos proyectos audiovisuales y editoriales ligados a la conservación y el turismo de naturaleza.

@cristinaharboephoto

Una semana con en París

La guía definitiva para vivir la ciudad con una selección especialmente curada de experiencias, entre arte, paseos icónicos y rituales parisinos.

En una semana, la ciudad despliega su elegancia en capas: desde museos que dialogan con la historia del arte hasta barrios que laten con energía contemporánea. Esta es la selección de Mustique para descubrir lo mejor de la capital francesa con estilo, calma y sensibilidad.

Arte

Matisse, la emoción del color ↑

Sumergirse en el universo de Henri Matisse es entender cómo el color puede transformarse en emoción pura. Sus obras, vibrantes y libres, invitan a una contemplación pausada donde cada forma parece respirar. Ideal para comenzar la semana conectando con la sensibilidad artística de la ciudad.

Fundación Louis Vuitton: arte contemporáneo en movimiento →

La Fondation Louis Vuitton no es solo un museo, es una experiencia. Diseñada por Frank Gehry, su arquitectura de vidrio y luz alberga exposiciones que dialogan con el presente. Un espacio donde el arte contemporáneo se vuelve inmersivo y profundamente sensorial.

Lugares

Montmartre, el alma bohemia ↑

En Montmartre, París conserva su espíritu más artístico: calles empedradas, ateliers escondidos y vistas que parecen postales. Caminarlo es retroceder en el tiempo y encontrarse con la esencia más romántica de la ciudad.

← Le Marais, elegancia contemporánea

Le Marais es el equilibrio perfecto entre historia y modernidad. Boutiques de autor, galerías y cafés conviven en uno de los barrios más vibrantes. Ideal para perderse sin rumbo y descubrir lo inesperado.

← Navegar el Sena, otra forma de ver París

Un paseo en barco por el Sena redefine la ciudad. Desde el agua, los monumentos adquieren otra dimensión, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada envuelve cada puente y edificio.

La Torre Eiffel, el ícono que siempre sorprende

La Torre Eiffel no necesita presentación, pero sí tiempo. Ya sea desde el césped del Champ de Mars o iluminada de noche, sigue siendo el corazón visual de París. Un clásico que nunca pierde su capacidad de asombro.

Un café

← Ralph’s Coffee, pausa con estilo

Ralph’s Coffee propone una pausa sofisticada. Con su estética verde impecable y aire neoyorquino, es el spot perfecto para un café elegante en medio del ritmo parisino.

Un restaurante

Café de l’Homme →

Una de las mesas con mejor vista de París. Ubicado en el Trocadero, dentro del Musée de l’Homme, este restaurante se convirtió en un clásico contemporáneo donde la gastronomía y el paisaje compiten en protagonismo. La propuesta culinaria combina cocina francesa contemporánea con productos de temporada, trabajados con una mirada creativa y sofisticada por el chef Wilfried Graux.

Un jardín

← Jardín de las Tullerías

Uno de los espacios verdes más emblemáticos de París y una pausa perfecta en medio del ritmo de la ciudad. Ubicado entre el Museo del Louvre y la Plaza de la Concordia, este jardín histórico combina elegancia, arte y naturaleza en equilibrio. Diseñado originalmente en el siglo XVI y reinterpretado más tarde por André Le Nôtre, el mismo creador de los jardines de Versalles, el espacio refleja el estilo clásico francés: simetría, perspectiva y una estética pensada para contemplar.

Caminar por sus senderos es encontrarse con esculturas, fuentes y las icónicas sillas verdes donde locales y viajeros se sientan a leer, descansar o simplemente mirar París pasar. En primavera y verano, el jardín cobra una energía especial: luz suave, flores en plena expresión y una atmósfera relajada que invita a quedarse.

ROLEX Y THE MASTERS

Tiger Woods

EDICIONES DE HISTORIA, PRECISIÓN Y LEGADO

En el universo del deporte existen alianzas que trascienden el patrocinio para convertirse en parte de la historia misma.

La relación entre Rolex y The Masters Tournament es una de ellas. En 2026, el torneo más emblemático del golf celebra su 90ª edición, consolidando nueve décadas de tradición, excelencia y momentos que definieron para siempre este deporte.

Todo comenzó el 22 de marzo de 1934 en el legendario Augusta National Golf Club. Aquel día se disputó la primera edición del Masters, un campeonato revolucionario para su época: fue el primer torneo de 72 hoyos jugado a lo largo de cuatro días y también el primero en celebrarse en un campo diseñado pensando en la experiencia visual de los espectadores. Entre azaleas, fairways

impecables y el icónico Amen Corner, nacía una leyenda.

Con el paso de las décadas, el Masters se convirtió en mucho más que un torneo. La Chaqueta Verde pasó a simbolizar uno de los máximos honores del deporte profesional, mientras Augusta National se transformó en una especie de santuario del golf mundial.

Desde 1999, Rolex forma parte esencial de esta historia como Socio Internacional del Torneo. La manufactura suiza comparte con el Masters una misma filosofía: la búsqueda obsesiva de precisión, excelencia y legado. Valores que también representan sus históricos Testimoniales, protagonistas de algunos de los capítulos más memorables del campeonato.

PH @ROLEX

Uno de ellos es Jack Nicklaus, considerado por muchos el mejor golfista de todos los tiempos. En 1986, con 46 años, Nicklaus protagonizó uno de los regresos más impactantes en la historia del deporte al conquistar su sexto Masters, convirtiéndose en el campeón de mayor edad del torneo, récord que aún permanece intacto. Su histórica victoria, conseguida con una ronda final de 65 golpes y un total de 279 (-9), redefinió la idea de resiliencia competitiva.

“Fue un momento increíble ganar mi sexto Masters, porque todos —incluyéndome a mí— pensábamos que mi época de ganar majors había terminado”, recordó Nicklaus años después. “Salir del green del hoyo 18 y compartir esa victoria con mi hijo fue muy especial”.

Rolex también acompañó el legado de otras figuras fundamentales como Arnold Palmer y Gary Player, conocidos junto a Nicklaus como “The Big Three”, responsables de revolucionar el golf moderno y expandir su popularidad a escala global.

La conexión entre Rolex y el Masters también atraviesa generaciones más recientes. En 2026 se cumplen 25 años del legendario “Tiger Slam” de Tiger Woods, cuando el estadounidense completó una hazaña irrepetible al mantener simultáneamente los cuatro títulos major del golf profesional. Su victoria en Augusta en 2001 consolidó definitivamente su estatus como una de las figuras más influyentes de la historia del deporte.

“Ganar el Grand Slam de carrera es uno de los mayores orgullos de mi carrera”, expresó Woods. “Mirando atrás, saber que Rolex apoya cada major y el golf en todos los niveles hace que se sienta como una ocasión familiar”.

A lo largo de nueve décadas, el Masters logró mantener intacta una tradición única dentro del deporte contemporáneo. El torneo continúa jugándose exclusivamente por invitación y conserva rituales históricos como la tradicional Cena de Campeones y el inicio ceremonial protagonizado por los Honorary Starters.

“Ganar el Grand Slam de carrera es uno de los mayores orgullos de mi carrera”, expresó Woods. “Mirando atrás, saber que Rolex apoya cada major y el golf en todos los niveles hace que se sienta como una ocasión familiar”.
“Fue un momento increíble ganar mi sexto Masters, porque todos —incluyéndome a mí— pensábamos que mi época de ganar majors había terminado”, recordó Nicklaus años después.

Del jueves 9 al domingo 12 de abril de 2026, figuras como Ludvig Åberg, Matt Fitzpatrick, Viktor Hovland y Collin Morikawa competirán nuevamente por vestir la Chaqueta Verde y continuar escribiendo la historia de uno de los escenarios más prestigiosos del deporte mundial.

Porque en Augusta, el tiempo parece medirse de otra manera. Cada golpe carga con el peso de quienes estuvieron antes. Y cada edición recuerda que, en el golf —como en la relojería de alta precisión— la grandeza está en los detalles.

Jack Nicklaus

DORMIR BIEN...

¿ADELGAZA?

EL

SUEÑO:

UN NUTRIENTE INVISIBLE PARA NUESTRA SALUD Y BIENESTAR

Andrea Argibay es nutricionista clínica, especialista en Nutrición Preventiva y profesora universitaria. Con más de 30 años de trayectoria en el estudio de las enfermedades metabólicas y en la divulgación científica en nutrición, nos acerca un tema de gran interés para mejorar nuestra calidad de vida. En esta entrevista responde a muchas de las preguntas que con frecuencia nos hacemos sobre cómo cuidar mejor nuestra salud.

Dormimos aproximadamente un tercio de nuestra vida. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué ocurre en nuestro cuerpo durante esas horas. En una sociedad que valora permanentemente la productividad constante, lo que genera individuos cada vez más agotados, el descanso suele quedar relegado a un segundo plano.

Reducimos horas de sueño para trabajar más, usamos pantallas hasta tarde o sostenemos agendas cada vez más exigentes. Sin embargo, dormir no es simplemente una pausa improductiva, es un proceso activo y vital de regulación biológica.

Durante la noche se activan procesos fisiológicos esenciales para el funcionamiento del cerebro, el metabolismo, la regulación hormonal y el sistema inmunológico. En otras palabras, mientras dormimos, el organismo continúa trabajando para mantener su equilibrio interno.

Organismos internacionales como la World Health Organization advierten que la privación crónica de sueño se ha convertido en un problema creciente de salud pública y hoy muchos investigadores comienzan a considerar al sueño como un verdadero pilar de salud y bienestar.

¿Para qué dormimos?

Mientras dormimos se ponen en marcha procesos fundamentales para nuestro cuerpo. Dormir bien influye en principio en nuestra salud mental. Durante la noche, se activan procesos de limpieza en nuestras neuronas que eliminan los desechos que acumulamos durante todo el día. De esta manera, nuestro cerebro puede reorganizar toda esa información adquirida durante la jornada, regulando las funciones cognitivas y emocionales, entre tantas otras.

Por otra parte, algo muy interesante desde el punto de vista científico: además ponemos en marcha mecanismos de reparación celular y de regulación de nuestro sistema inmunológico. Nuestro sistema de defensa también depende en gran medida del sueño adecuado. Muchos estudios nos muestran que las personas que duermen menos de seis horas presentan una respuesta inmunológica menos eficiente, lo que trae y nos lleva a estar más susceptibles a infecciones y a la aparición de ciertas enfermedades.

¿Y dormir mal puede hacernos engordar y modificar nuestro metabolismo?

Es una pregunta muy interesante que también me la realizan muy a menudo mis pacientes en la consulta. En mi práctica diaria, siempre les pregunto cómo durmieron la noche anterior. En muchas oportunidades me comentan que se acostaron tarde mirando alguna serie, tal vez se quedaron trabajando toda la noche por algo que debían entregar al día siguiente o tuvieron algún evento social en esa semana y no habían dormido bien.

Lo que intento explicarles ante estas situaciones, es que la privación de sueño crónica –remarco la palabra “crónica”, ya que todos tenemos compromisos de vez en cuando– altera hormonas claves de regulación del apetito, el metabolismo de la glucosa y el gasto energético. Dormir poco puede aumentar la sensación de hambre, favorecer la elección de alimentos más calóricos y palatables –ricos en azúcares y grasas– y alterar los mecanismos de saciedad, incrementando el conocido “craving”.

Un estudio publicado recientemente en el Annals of Internal Medicine observó que dormir pocas horas aumenta los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito, y reduce la leptina, que participa en la señal de saciedad. Este desequilibrio hormonal nos lleva no solo al aumento de peso, sino que suma cambios en la composición corporal.

Por otra parte, siguiendo con el tema hormonal, sabemos que la falta de sueño afecta la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa, factores centrales en el desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y trastornos del estado de ánimo entre tantos otros.

Otro dato interesante es que se vio que puede influir en otras hormonas fundamentales para la salud metabólica y la composición corporal. La hormona de crecimiento, por ejemplo, se libera principalmente durante las fases de sueño profundo y participa en procesos de reparación y recuperación de nuestro cuerpo.

Algo parecido ocurre con la testosterona, que también puede verse afectada por la privación del sueño. Esta es una hormona más característica de los hombres y cumple

funciones claves como el desarrollo de masa muscular, la distribución de grasa corporal, la energía y el estado de ánimo, de ahí que muchos hombres no duermen bien.

Con lo cual vemos que el sueño no es un estado pasivo. Es un proceso biológico activo, profundamente reparador.

¿Por qué a cierta hora del día a veces sentimos sueño aunque no estemos realmente cansados?

Podríamos explicarlo de la siguiente manera: desde el punto de vista fisiológico, el sueño está regulado por dos mecanismos principales que trabajan asociados, pero que no dependen uno del otro.

El primero es el llamado proceso S o proceso homeostático del sueño. Depende de la acumulación de la sustancia adenosina, que se va acumulando en nuestro cerebro a lo largo del día. A medida que avanza la jornada, este aumento de adenosina genera lo que los científicos denominan “presión biológica del sueño”.

Cuando logramos dormir bien durante la noche, el nivel de adenosina disminuye, lo que permite restaurar nuestro estado de energía para el día siguiente. Varios estudios ya

han demostrado que este mecanismo resulta clave para preservar la salud neurológica a largo plazo, y algunas investigaciones ya lo han relacionado con un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, así como con una mejor preservación de la memoria y de otras tantas funciones cognitivas.

El segundo mecanismo corresponde al ritmo circadiano o proceso C. Es el reloj interno que todos tenemos y que se encuentra organizado en ciclos de aproximadamente en 24 horas. La luz natural cumple un papel fundamental en la sincronización de nuestro reloj biológico. Si los horarios se vuelven irregulares –por ejemplo por exposición a la luz artificial nocturna, como ocurre con el uso prolongado de pantallas–, este sistema se va a ver alterado.

Cuando el ritmo circadiano se desajusta, la calidad del sueño suele deteriorarse y comienzan a aparecer los efectos negativos que estuvimos viendo del mal dormir. Otras variables que pueden afectar esa calidad del sueño son los niveles de cortisol, la melatonina, las comidas (incluidos por supuesto el café y el alcohol) y la temperatura, entre otras que vamos a profundizar a continuación.

¿Cuántas horas deberíamos dormir?

La evidencia científica es bastante consistente en esto. La National Sleep Foundation recomienda para los adultos, en promedio, entre 7 y 9 horas de sueño por noche para mantener un funcionamiento óptimo del organismo.

Lo que explican varios organismos reconocidos es que dormir menos de 6 horas de forma habitual se asocia con múltiples efectos negativos sobre la salud además de los nombrados: mayor riesgo de accidentes y de depresión, y menor rendimiento en general en todas nuestras tareas diarias.

Por otra parte, diversos estudios epidemiológicos coinciden en que la duración del sueño también se relaciona con la longevidad. En uno de los análisis poblacionales más amplios, que incluyó a más de un millón de adultos, la menor mortalidad se observó en quienes dormían alrededor de siete horas por noche. En otras palabras: la duración del sueño también puede influir en nuestra expectativa de vida.

A pesar de esto, en las sociedades modernas, dormir se ha convertido casi en un lujo. Esta situación se me presenta

con bastante frecuencia en el consultorio. Muchos hombres están expuestos a jornadas laborales intensas, con compromisos y cenas empresariales, viajes de negocios y cambios de huso horario que alteran sus horarios habituales de descanso.

Por otra parte, también ocurre algo similar en muchas mujeres. Llegan a la consulta madres sobreexigidas, que después de trabajar todo el día, terminada la jornada laboral continúan en sus casas con las tareas familiares: deberes del colegio y baño de sus hijos, preparación de la cena, viandas para el día siguiente y actividades extraescolares o cumpleaños entre tantas otras. Consecuencia lógica: es más difícil dormir bien después de tanto estrés, y esta es una realidad que se vive a diario sobre todo en mujeres jóvenes.

Frente a este escenario, ¿qué estrategias fáciles y prácticas podemos realizar para mejorar nuestra forma de dormir? Afortunadamente, existen hábitos simples, prácticos y al alcance de todos que nos pueden ayudar a mejorar la calidad del nuestro descanso nocturno. Vamos a compartir varios que utilizo con frecuencia con las personas que me consultan en mi práctica clínica.

Exponerse a la luz natural por la mañana

La luz es uno de los principales reguladores de nuestro reloj biológico La exposición a la luz natural durante la mañana ayuda a sincronizar el organismo y favorece la producción nocturna de melatonina, la hormona que regula el sueño. Algo que yo recomiendo es exponerse al menos entre 10 y 20 minutos a la luz natural cada mañana.

Reducir la exposición a luz azul por la noche

Las pantallas de celulares, computadoras y televisores emiten una luz azul que puede interferir con la producción de melatonina. Por la noche, recomiendo disminuir el uso de pantallas, apagarlas por ejemplo dos horas antes de irnos a dormir, y en lo posible también utilizar una iluminación más cálida por la noche, de tonalidad más anaranjada.

Dormir en un ambiente oscuro y con temperatura adecuada

Sabemos que la oscuridad favorece la secreción de melatonina. Por eso la recomendación es dormir en una habitación lo más oscura posible y ligeramente fresca (ideal entre 18 y 21 grados). Esto nos ayuda a conciliar mejor el sueño y favorece la disminución de la temperatura corporal, facilitando de esta manera el buen descanso.

1. 4. 7.

Evitar comidas “pesadas” antes de dormir

Las comidas abundantes y ricas en grasas o en horarios muy tardíos pueden interferir con el descanso, ya que activan procesos digestivos que inhiben la secreción de melatonina. Lo ideal sería cenar al menos dos horas antes de ir acostarse, porque de esta manera facilitamos la liberación de la hormona del sueño.

Moderar el consumo de cafeína y alcohol

Hoy la ciencia ya nos demostró que la cafeína compite con la adenosina, bloqueando los receptores en el cerebro. Esto explicaría por qué el consumo de café en horas cercanas al momento de ir a la cama dificulta conciliar el sueño. Algo similar ocurre con el alcohol. Si bien muchas personas creen que ayuda a relajarnos, en realidad fragmenta el sueño y sin darnos cuenta lo hace menos profundo, alterando su calidad.

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Incorporar una porción pequeña de hidratos de carbono complejos en la cena

Una cena equilibrada que incluya alimentos naturalmente ricos en triptófano –como pollo o huevos–combinados con una pequeña porción de arroz o legumbres facilita la entrada de triptófano al cerebro. Este aminoácido es precursor de la serotonina y la melatonina, sustancias claves en la regulación del sueño.

Mantener horarios regulares y crear un ritual previo al sueño

Acostarse y despertarse en horarios similares ayuda a estabilizar el ritmo circadiano. Esto es fundamental, ya que nos organiza. Siempre, en la medida que puedo, insisto con esto: el cerebro también necesita señales para saber que el día está finalizando. Crear una rutina tranquila antes de dormir puede convertirse en una práctica muy potente si queremos dormir bien.

Prestar atención al momento de realizar nuestra actividad física

En algunas personas, la práctica de algún deporte llegada la tarde-noche puede activar la liberación del famoso cortisol, afectando nuestra calidad de sueño. Esto lo veo muy frecuentemente en personas jóvenes que realizan algún tipo de entrenamiento ya sea en el gimnasio o para algún club en particular. Hay estudios muy contundentes que demuestran cómo la falta de sueño en los deportistas, ya sea amateurs o profesionales, aumenta el riesgo de lesiones y fracturas.

Realizar una siesta breve y estratégica

Las siestas pueden ser beneficiosas si son cortas, de aproximadamente 20 minutos y no más de 30, según aconsejan la mayoría de los organismos. Algunos estudios revelan que beber un café antes de una breve siesta resulta estratégico y beneficioso para cortar el día. Como hoy sabemos que la cafeína tarda unos 20 minutos aproximadamente en actuar, la persona puede descansar y despertarse cuando comienza el efecto estimulante de ella.

Considerar algunas ayudas naturales

Tener rituales, como por ejemplo beber infusiones de manzanilla o valeriana utilizadas tradicionalmente, nos ayuda a favorecer la relajación. Si a esto sumamos algunas pequeñas prácticas de agradecimiento de lo acontecido en el día y anotar una pequeña planificación del día siguiente, nuestro cerebro estará más tranquilo y más preparado para el descanso.

DORMIR BIEN TAMBIÉN ES CUIDAR NUESTRA SALUD DE UNA MANERA INTEGRAL Y DIFERENTE.

Al igual que la alimentación, sabemos hoy en día que el descanso es un hábito que se construye con el tiempo. Contamos con información científica y con el acompañamiento de profesionales serios y formados que nos pueden ayudar a lograr cambios sostenibles, y esto es vital si queremos mejorar nuestra calidad de vida.

Tal vez por eso algunos especialistas comenzamos a compartir con nuestros pacientes la importancia del sueño como un verdadero nutriente invisible.

El sueño es un nutriente que tal vez no se encuentra en los alimentos, pero que resulta indispensable si queremos mantener nuestra salud en un estado de equilibrio y de bienestar. Dormir bien es vital, y saber cómo hacerlo, probablemente, es una de las herramientas e inversiones más importantes que podemos hacer en nuestra vida presente y futura.

UMBRAL HOLISTIC WELLNESS

El speakeasy holístico que redefine el bienestar en Buenos Aires

En Villa Crespo, un espacio concebido como portal contemporáneo propone una nueva forma de habitar el bienestar: experiencias inmersivas que integran cuerpo, mente y conciencia en el corazón de la ciudad.

En una Buenos Aires marcada por el ritmo acelerado y la hiperconexión, emerge un nuevo refugio que invita a pausar.

Umbral Holistic Wellness, creado por Sebastián Suárez, Virginia Guerrero Bravo y Coni Friedberg, se presenta como un laboratorio de evolución humana donde el bienestar deja de ser un momento aislado para convertirse en una práctica cotidiana.

Inspirado en el concepto de speakeasy, Umbral funciona como un portal urbano que propone reconectar con lo esencial. Su enfoque va más allá del wellness tradicional: integra arte, ciencia, tecnología y espiritualidad en experiencias diseñadas para generar una transformación profunda, impactando tanto el cuerpo como la mente y la dimensión emocional.

Ubicado en Villa Crespo, el espacio se posiciona como un oasis dentro de la ciudad. De lunes a viernes, una programación semanal invita a incorporar hábitos de bienestar de forma sostenida a través de prácticas como yoga, meditación, respiración consciente, terapias corporales y experiencias sonoras. Cada propuesta busca recalibrar el sistema nervioso, restaurar el equilibrio y elevar la energía en medio de la rutina urbana.

Durante los fines de semana, Umbral despliega su faceta más experimental: un escenario de experiencias inmersivas donde convergen arte, tecnología y exploración sensorial. Desde biohacking y neurociencia hasta performances y dinámicas de percepción, cada encuentro está cuidadosamente curado para expandir la conciencia individual y colectiva.

Uno de sus diferenciales es el uso de tecnología aplicada al bienestar. Una de sus salas, equipada con paisaje lumínico led y sonido holofónico, genera una atmósfera envolvente que potencia la experiencia sensorial, posicionando a Umbral como un espacio innovador dentro del ecosistema wellness local.

En tiempos donde predomina la virtualidad y el individualismo, Umbral recupera el valor del encuentro. Las prácticas grupales crean una resonancia colectiva donde el bienestar se vive como experiencia compartida, reforzando la idea de comunidad como eje central. Más que un espacio, se configura como una red de exploradores contemporáneos que buscan evolucionar en conjunto.

La propuesta es flexible: se puede acceder a experiencias puntuales o integrarse a través de membresías que habilitan una participación más profunda dentro de su ecosistema. Este modelo responde a una tendencia creciente, donde el bienestar se integra al estilo de vida como una herramienta clave para vivir, crear y liderar con mayor conciencia.

Con una estética minimalista y una curaduría precisa, Umbral redefine las coordenadas del bienestar en la ciudad. Un espacio donde arte, tecnología y espiritualidad se entrelazan para abrir un nuevo umbral: una forma más consciente, creativa y conectada de habitar la vida.

LA ENIGMÁTICA

BIELORRUSIA

Poco se habla de Bielorrusia, un país que a menudo pasa desapercibido en los mapas de Europa del Este, pero que guarda una riqueza cultural sorprendente

Con influencias lituanas, polacas, rusas y tártaras, su identidad se refleja en la diversidad de tradiciones, festivales y artesanía local. Desde los rituales paganos que conviven con la ortodoxia hasta la música, la gastronomía y los trajes tradicionales, Bielorrusia ofrece un mosaico cultural que invita a explorar más allá de sus fronteras y descubrir un país lleno de historia, misterio y costumbres únicas.

ENTRADA A MINSK

Llegar a Minsk hoy en día tiene su truco. Tras la reducción de vuelos internacionales luego de 2021, la manera más cómoda de ingresar suele ser vía terrestre desde Vilna, la capital lituana. El bus que conecta ambas ciudades tarda aproximadamente cuatro horas, y el control fronterizo es sorprendentemente ágil y sencillo. Aunque los tickets pueden ser difíciles de conseguir en las páginas oficiales, plataformas como OMIO permiten reservarlos de manera rápida y práctica, igual que cualquier bus europeo: se pueden pagar con tarjetas internacionales y recibir el boleto en el celular o impreso, a pesar de las restricciones.

Para ingresar al país se requiere seguro de viaje, y recomendamos IATI Seguros por su cobertura internacional y facilidad de contratación. También es aconsejable viajar con una agencia registrada en Bielorrusia, que facilite los trámites y garantice una experiencia segura. En nuestro caso, el equipo de Belarus Tour Service estuvo presente en cada paso del proceso, asegurándose de que la entrada, la estadía y la salida del país se realizaran sin contratiempos y con total tranquilidad.

Ahora, con el pasaporte sellado, dejamos atrás los carteles en alfabeto latino y, en un instante, todo cambió: letreros en cirílico, la nieve que cubría la carretera y el aire frío que cortaba la cara nos recordaban que estábamos realmente en Bielorrusia, rumbo a Minsk. Mientras el bus avanzaba, el paisaje se transformaba en un mosaico de bosques interminables, aldeas silenciosas y destellos de la vida cotidiana, anticipando la mezcla única de historia, arquitectura soviética y cultura local que nos esperaba en la capital.

MINSK: ENTRE HISTORIA, CULTURA Y SABORES

Recorrer Minsk es sumergirse en una ciudad que combina su pasado soviético con un presente vibrante y lleno de vida. La Plaza de la Independencia, con sus amplios espacios y arquitectura monumental, es el punto de partida perfecto para explorar la ciudad. Aquí se siente la historia en cada edificio, y desde sus alrededores se pueden observar construcciones emblemáticas como el Palacio de la República y la Iglesia del Espíritu Santo.

La Iglesia de San Simón y Santa Elena, conocida como “la iglesia roja” por el color de sus ladrillos, es un imperdible fotográfico y un símbolo del corazón religioso de Minsk. Para los amantes de la historia, el Museo de la Gran Guerra Patria y el Museo Nacional de

Historia de Bielorrusia ofrecen un recorrido completo por los momentos que definieron al país, desde la Edad Media hasta la ocupación soviética y la independencia moderna.

Pero Minsk también sorprende por su lado creativo y contemporáneo. Una parada obligatoria es la calle de los grafitis, donde los muros cuentan historias a través del arte urbano y reflejan la vida y el pensamiento de los jóvenes artistas de la ciudad. Otro lugar fascinante es el museo del escultor Leonid Levin, conocido por su colección de esculturas de cabezas humanas, que desafían la percepción del arte tradicional y ofrecen una experiencia única y un poco surrealista dentro del paisaje cultural de la ciudad.

Las calles peatonales, como Zybitskaya y Kirova, están llenas de cafés, tiendas de diseño local y pastelerías tradicionales. Durante nuestra visita, tuvimos la oportunidad de probar un plato típico, los draniki, una especie de panqueques de papa rallada, crujientes por fuera y suaves por dentro, acompañados con crema agria, que se han convertido en uno de los íconos culinarios de Bielorrusia. Entre sorbos de café caliente y la nieve que cubría las calles, degustar los draniki se sintió como una auténtica experiencia local, simple pero llena de sabor y tradición.

Para quienes buscan un respiro de la ciudad, los parques de Minsk ofrecen paseos tranquilos entre árboles, esculturas y senderos nevados en invierno. Gorky

Park, con sus estanques y áreas recreativas, y la ribera del río Svislach, que atraviesa la ciudad, son perfectos para contemplar la vida cotidiana de los locales y disfrutar de un momento de calma. A lo largo del recorrido, se perciben los sonidos de la ciudad: pasos sobre la nieve, los vendedores ambulantes, el tintineo de las tazas en los cafés y la música que se cuela desde pequeñas tiendas y bares, componiendo una banda sonora única de Minsk.

Entre arquitectura, historia, arte urbano y gastronomía, la capital bielorrusa sorprende por su equilibrio entre tradición y modernidad, mostrando un país que, aunque poco mencionado en las guías de viaje, tiene mucho que ofrecer a quienes se animan a descubrirlo.

MASLENITSA: LA DESPEDIDA DEL INVIERNO EN BIELORRUSIA

Al salir de Minsk, nuestros guías de Belarus Tour Service nos recogieron y nos llevaron a las afueras de la ciudad, a un pequeño pueblo donde se vivía un auténtico Maslenitsa, la tradicional celebración eslava que marca el final del invierno y da la bienvenida a la primavera. Este festival, con raíces paganas y adaptaciones cristianas, es una verdadera explosión de color, música y rituales comunitarios, que se celebra durante toda una semana antes del inicio de la Cuaresma ortodoxa.

En Maslenitsa, la gente se viste con trajes tradicionales bordados y coloridos, mujeres con faldas amplias y delantales, hombres con chalecos y sombreros típicos, y los niños corren entre puestos y atracciones. Las plazas se llenan de música folklórica, tambores y acordeones, y los visitantes participan de bailes circulares que simbolizan la unión de la comunidad y la fuerza de la naturaleza, girando y cantando canciones antiguas que espantan el frío y llaman al sol.

El festival también está lleno de juegos y desafíos tradicionales. Uno de los más espectaculares es el palo alto engrasado, donde los participantes intentan subir hasta la cima para alcanzar premios colgados; otros disfrutan de carreras de sacos,

competencias de fuerza, lucha de brazos y tiras de cuerda, todos diseñados para entretener y unir a los asistentes en un ambiente festivo. Cada actividad tiene un significado simbólico, relacionado con la fuerza, la vitalidad y el paso del invierno a la primavera.

Pero sin duda, lo que define Maslenitsa son los panqueques o blini, que se preparan al momento y se comparten con todos los presentes. Redondos y dorados, estos panqueques representan el sol que vuelve y la esperanza de días más cálidos. Los aromas de mantequilla, miel y crema agria se mezclan con el aire frío y la nieve, creando una experiencia sensorial única. Comerlos mientras se observa a los locales bailar, reír y participar de los juegos hace que el festival sea mucho más que una tradición: es una celebración de comunidad, cultura y renovación, donde cada gesto y cada rito tiene un significado profundo.

Participar de Maslenitsa con la guía de expertos locales nos permitió vivir el festival como un verdadero habitante del país, comprendiendo la historia y el simbolismo de cada baile, cada juego y cada panqueque, y llevándonos un recuerdo imborrable del calor humano que puede surgir incluso en los días más fríos del año.

DÓNDE HOSPEDARSE EN MINSK: CONFORT, HISTORIA Y ESTILO

Minsk tiene opciones de alojamiento para todos los gustos, desde hoteles modernos con estilo hasta lugares con alma histórica. Una de las cadenas más reconocidas en la ciudad es Victoria, que agrupa varios hoteles bien ubicados y con servicios completos para el viajero exigente. Esta cadena cuenta con varias propiedades –incluyendo el Victoria SPA Hotel– donde nos hospedamos durante nuestra estadía. Estos hoteles destacan por su estilo contemporáneo, confort y ubicación estratégica, y son conocidos por recibir a visitantes de alto perfil, incluyendo figuras internacionales y viajeros de negocios, combinando elegancia con accesibilidad en pleno Minsk.

Si buscás algo con un toque más tradicional e histórico, una excelente opción en el

centro de la ciudad es el Manastyrski Hotel. Este alojamiento está inspirado en la arquitectura y atmósfera de un antiguo monasterio reformado, con detalles que conservan ese carácter espiritual y tradicional, pero adaptados a la comodidad moderna. Hospedarse aquí es como quedarte en un lugar con historia propia, a pasos de las principales plazas y calles peatonales de Minsk.

Ya sea que elijas la modernidad elegante de la cadena Victoria, la atmósfera histórica del Manastyrski o la ubicación céntrica de Gatel’ Na Zamkavay, Minsk ofrece alojamientos que reflejan la mezcla de tradición y actualidad que caracteriza a la ciudad, haciendo que tu estadía sea no solo cómoda, sino también parte de la experiencia cultural del viaje.

IBIZA 2026

Desde restaurantes chic hasta vibrantes beach clubs colman una de las islas de Europa más emblemáticas. Es que en Ibiza siempre hay algo nuevo por descubrir.

MADUNIA

Este nuevo lugar que abrió sus puertas en junio 2024, en cala Gracio, está inspirado en la madre naturaleza y promete una experiencia gastronómica envolvente y única, de la mano del chef Iván Arauz Beusink y Jessie le Comte.

Iván, con sus raíces provenientes de Nicaragua, fusiona técnicas de cocina a fuego abierto con vibrantes sabores listos para deleitar cualquier paladar con una experiencia culinaria única, marcada por sabores atrevidos, ahumados y combinaciones innovadoras que rinden homenaje a Latinoamérica.

El entorno evoca un paraíso similar a Tulum, ofreciendo un ambiente relajado pero elegante. Es perfecto para disfrutar de una comida con amigos o familiares. Situado junto al Hotel Stella Maris, Madunia se encuentra en una zona pintoresca. El diseño del restaurante incorpora elementos de la naturaleza y pone el foco en la sostenibilidad. Los interiores combinan elementos rústicos con toques modernos para crear un espacio acogedor.

Es perfecto para quienes buscan disfrutar de una comida de alta calidad en un entorno maravilloso. Madunia es, sin duda, uno de los puntos destacados de Ibiza 2026.

R OCA HOUSE

Es la última joya culinaria que ofrece el talentoso equipo detrás de Creneau International. Situado en la antigua casa club del campo de golf Roca Llisa, este nuevo y emocionante lugar de moda abrió sus puertas a principios de junio, justo a tiempo para la temporada de verano.

Lo que distingue a Roca House es su combinación única de gastronomía gourmet y relajación. Todo converge en un oasis de tranquilidad con piscina, tumbonas y un exuberante jardín, en el impresionante paisaje de Ibiza. Tanto si se busca darse un baño tranquilo como si simplemente se desea relajarse en un entorno sereno, Roca House lo tiene todo.

El menú cuenta con una selección de platos de inspiración mediterránea elaborados con los mejores ingredientes locales. Desde mariscos frescos hasta carnes deliciosas, cada plato está repleto de sabor y preparado por el talentoso equipo culinario. Además del restaurante, el lugar cuenta con una panadería y una tienda donde los visitantes pueden llevarse un par de delicias para saciar cualquier tipo de antojo.

Un entorno idílico, una gastronomía deliciosa y un ambiente acogedor. Un destino imprescindible para todos aquellos que visiten Ibiza este 2026.

HOTELERÍA

ME IBIZA

Un hotel para sentir el carácter del Mediterráneo y el espíritu de Ibiza.

Uno de los lugares más codiciados para disfrutar de la isla Blanca, con una ubicación privilegiada frente al mar, unida a una relajante aura de tranquilidad y bienestar. Miembro de “The Leadings Hotels of the World”, ME Ibiza es el refugio donde se experimenta el placer más liberador junto con un servicio de excelencia e instalaciones de ensueño.

Diseñado para sentir el Mediterráneo, ubicado en Santa Eulalia del Río, ME Ibiza es un auténtico lugar de calma y elegancia cosmopolita. Una experiencia única para sumergirse en una atmósfera inspirada por los mejores artistas locales, saborear la alta cocina mediterránea y bailar al ritmo de los mejores DJ del momento

SIX SENSES

El resort se encuentra ubicado al norte de Ibiza, donde te encontrarás viajando a otra frecuencia y donde la comunidad, la espiritualidad y la celebración son el alma del lugar.

Las residencias y las mansiones exclusivas de Six Senses están diseñadas magistralmente con una variedad de opciones que van desde tres y hasta diez habitaciones, perfectas para vacacionar con la familia y grupos de amigos que responden al deseo de conectarse con sus seres queridos lejos de las rutinas cotidianas.

Las 19 residencias y 2 mansiones son la configuración perfecta para unas

vacaciones sofisticadas en una villa, y ofrecen una ubicación impresionante, amplios dormitorios con baño en suite, áreas de reunión interiores, piscinas privadas, espacios al aire libre para saludos al amanecer y cócteles al atardecer, y servicios especiales como un chef en la villa, conserje, tratamientos de spa y más.

La gastronomía de Six Senses celebra la fabulosa escena gastronómica de Ibiza, centrándose en productos locales, de temporada y orgánicos. Six Senses Ibiza aplica un espíritu de “de la granja a la mesa” en cada restaurante exclusivo, cuidando y nutriendo una granja orgánica, Can Tanca, en la vecina Santa Gertrudis. Además, apoya

a los mejores agricultores y pescadores locales. Estos productos excepcionales y frescos alimentan la cocina y permiten a los chefs crear y preparar una deliciosa variedad de aperitivos, bocados ligeros, menús de banquete y platos para compartir inspirados en España, Italia y América Latina, para adaptarse a todas las ocasiones.

Los menús representan el espíritu vibrante y cosmopolita de Ibiza en un entorno deslumbrante, ya sea en The Farmers’ Market, The Orchard, Pharmacy Bar o North, un lugar perfecto junto a la piscina para disfrutar de atardeceres y bocadillos, o frente al mar en el lugar de música en vivo The Beach Caves.

JW GARDEN PARTY RIO DE

JANEIRO

El JW Marriott Hotel Rio de Janeiro celebró su 25º aniversario

con una edición especial de la JW Garden Party, una experiencia inmersiva donde gastronomía consciente, bienestar y conexión con la naturaleza se unieron frente a las playas de Copacabana.

Frente al mar de Copacabana, en una de las postales más emblemáticas de Río de Janeiro, el JW Marriott Hotel Rio de Janeiro celebró sus 25 años con una experiencia que fue una invitación a detener el tiempo y reconectar con los sentidos.

La edición especial de la JW Garden Party transformó al hotel en un escenario donde naturaleza, diseño, bienestar y gastronomía convivieron en perfecta armonía. Inspirada en la filosofía holística de JW Marriott centrada en el concepto

The Whole You, la celebración reunió a invitados selectos en una velada concebida para vivir Río desde una mirada más consciente, íntima y sensorial.

Con una ambientación atravesada por vegetación exuberante, iluminación cálida y elementos naturales, el encuentro reflejó el espíritu carioca desde una perspectiva sofisticada y contemporánea. Cada detalle fue pensado para generar una experiencia de pausa y conexión auténtica, alineada con los pilares de la marca: Be Mindful & Present, Nourish the Soul y Come Together

El corazón de la experiencia fue la propuesta gastronómica creada por el chef Antonio Amaral, quien diseñó un menú inspirado en los paisajes y sabores de Brasil. Desde panes de fermentación natural acompañados por mantequilla infusionada con lavanda cultivada en el JW Garden, hasta langosta, vieiras, vegetales orgánicos y frutas nativas, cada plato celebró la riqueza del territorio brasileño con una mirada elegante y contemporánea.

El cierre llegó con un postre inspirado en la jabuticaba —uno de los frutos más emblemáticos de la Mata Atlántica— acompañado de queso Canastra, en una combinación que unió memoria, tradición y cultura local. La narrativa culinaria, atravesada por ingredientes de origen responsable y productos frescos del huerto del hotel, reforzó el compromiso de la propiedad con la sostenibilidad y la cocina consciente.

Pero la JW Garden Party también funcionó como reflejo de la identidad del hotel.

Ubicado sobre Avenida Atlántica, el JW Marriott Rio de Janeiro lleva 25 años consolidándose como uno de los grandes referentes de hospitalidad de la ciudad.

Con vistas privilegiadas al océano, rooftop panorámico, spa, piscina frente al mar y espacios diseñados para el bienestar integral, el hotel propone una experiencia donde el confort se conecta de forma natural con el entorno carioca.

La propiedad cuenta con 245 habitaciones y suites, incluyendo categorías con vistas al océano y una exclusiva Presidential Suite, además de espacios gastronómicos que celebran la identidad local, como The Carioca Restaurant y el rooftop Moonlounge, desde donde la vista sobre Copacabana se convierte en protagonista absoluta.

Otro de los grandes diferenciales del hotel es su compromiso con la sostenibilidad.

El JW Marriott Rio de Janeiro posee certificación Green Key y desarrolla prácticas alineadas con estándares ESG, integrando además el concepto JW Garden como parte central de la experiencia de sus huéspedes.

A 25 años de su apertura, el JW Marriott Hotel Rio de Janeiro reafirma así una nueva forma de entender la hospitalidad: menos ligada al exceso y más enfocada en el bienestar, la autenticidad y las experiencias que conectan profundamente con el destino. En una ciudad donde el mar, la naturaleza y la energía urbana conviven de manera única, la JW Garden Party fue la celebración perfecta de ese espíritu.

EL INVIERNO Y LA MEMORIA

En cada edición de Mustique, cerramos con una voz invitada. Una mirada personal que proviene del arte, la literatura, la música o el pensamiento; una reflexión libre sobre la belleza de la estación que nos habita.

Esta crónica final es un gesto íntimo y abierto. Una despedida suave, escrita por quienes saben mirar el mundo con sensibilidad. Porque, a veces, lo más importante se dice al final.

En esta edición, la última palabra la tiene Catalina Zabala Ferrer: historiadora del arte y docente universitaria, especializada en la enseñanza de arte y arquitectura.

Collage de Francisca Vives K.

El invierno tiene olor. No siempre es evidente, pero está ahí, esperando. A diferencia de otras estaciones, no entra por los ojos, sino por la memoria. El verano es luz. La primavera, color. Pero el invierno es otra cosa. Se reconoce con los ojos cerrados; no se ve: se huele.

Aparece antes que el frío, incluso antes que la lluvia. Es ese olor a tierra mojada que se cuela por las ventanas, como si la casa respirara distinto. Y después, casi al mismo tiempo, el aceite caliente. Las sopaipillas. No como una comida, sino como una señal. Casi un ritual.

Entonces uno entiende que algo cambió. La casa se cierra sobre sí misma. Las capas de ropa no solo abrigan, también contienen.

Hay conversaciones que solo ocurren cuando el mundo se queda afuera.

Mi abuelo estaba ahí. No estaba haciendo nada en particular. O quizás sí: sosteniendo ese tiempo que hoy parece más lento de lo que realmente fue.

Había algo en su manera de habitar el invierno que no he vuelto a encontrar. Como si entendiera que esos días pedían menos palabras, menos luz incluso. Más bien quedarse, sin urgencia. Y yo, sin saberlo, aprendía a estar adentro, con él.

En invierno, incluso la playa cambia de idioma. Ya no es ese lugar abierto y luminoso, sino algo más pequeño, más contenido. La arena se vuelve dura, el viento corta distinto y el mar parece susurrar.

Íbamos igual. A caminar sin apuro, como si el mar nos llamara. Y siempre terminábamos haciendo lo mismo: recolectar conchitas. Pequeñas, frías, a veces quebradas. Elegirlas una por una, como si guardaran algo más que su forma, era nuestro ritual.

A veces, mientras caminábamos, mi abuelo me contaba historias del mar. Aparecían sin aviso, como las cosas en la infancia. Hablaba de sirenas, de olas que escondían secretos, de algo que estaba siempre ahí, pero que no se dejaba encontrar fácilmente.

Recuerdo mis manos pequeñas dentro de las suyas, sosteniendo esas conchitas como si fueran tesoros. Nuestro tesoro.

Había algo en ese gesto, en esa mezcla de búsqueda e historia, que se parecía mucho al invierno: esa manera de inclinarse, de mirar de cerca, de quedarse un poco más de lo necesario.

A veces, también pienso que el invierno tiene su propia música. No una melodía clara, sino una repetición suave, casi hipnótica. Si lo piensas, la lluvia no interrumpe: se instala.

Melodía rítmica. Se repite. Golpea una y otra vez contra el techo, contra las ventanas. Hay algo en ese ritmo que adormece el tiempo. Como si cada gota insistiera en quedarse siempre en el mismo lugar.

Tal vez por eso es que el invierno nunca ha sido solo frío para mí. Ni lluvia. Ni cielo gris.

Es memoria. Ese olor que vuelve sin avisar. Las manos tibias que encuentran a otras. Las capas de ropa que abrigan. Los gestos mínimos que, de alguna manera, bastan. El sonido insistente de la lluvia, que nos recuerda que en invierno el mundo no se apaga, sino que solo cambia de intensidad.

Entonces uno entiende, casi sin darse cuenta, que entre melodías y aromas, el invierno no viene a quitar los colores, sino que viene a enseñarnos a buscarlos dentro de nosotros.

EL CINE COMO REFUGIO POÉTICO

Este no es un cine de grandes giros ni de emociones subrayadas. Es un cine que confía en la mirada: en el deseo que se contiene, en la memoria que insiste, en el tiempo que se estira hasta volverse experiencia. De Wong Kar-wai a Sofia Coppola y Terrence Malick, doce películas que entienden que lo esencial no se explica, se percibe.

Una mujer que pasa una y otra vez por el mismo pasillo sin decir lo que siente. Un rostro que permanece en silencio mientras todo cambia alrededor. Un campo iluminado al atardecer donde el tiempo parece haberse detenido. Hay películas que se construyen desde ahí, no desde lo que ocurre, sino desde lo que queda suspendido.

En ellas, el relato no avanza, decanta. La emoción no se declara, se insinúa. Y la imagen deja de ser un vehículo para transformarse en un espacio donde el tiempo, la memoria y el deseo adquieren espesor propio. No se trata de entenderlas del todo, sino de habitarlas.

Las doce películas reunidas en esta selección comparten esa misma confianza en lo esencial. De la contención precisa de In the Mood for Love a las atmósferas suspendidas de Días de cielo o la sensibilidad fragmentaria de Vírgenes suicidas, todas trabajan en un territorio donde lo visible nunca agota lo que está en juego.

Más que contar historias, estas películas proponen una experiencia. Mirar con atención, sostener la pausa y aceptar que, a veces, lo más importante ocurre fuera de campo.

IN THE MOOD FOR LOVE VIDAS PASADAS

DIRECTOR Wong Kar-wai

AÑO 2000

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En pocas películas el deseo ha sido filmado con una elegancia tan severa. In the Mood for Love transforma pasillos, escaleras y habitaciones en verdaderas cámaras de resonancia para una pasión contenida, donde lo decisivo ocurre en los pliegues del tiempo y no en la acción visible.

Tony Leung y Maggie Cheung sostienen esa tensión en una coreografía de repeticiones, miradas oblicuas y silencios que nunca terminan de resolverse. Wong Kar-wai construye un universo donde lo que no sucede adquiere más peso que cualquier gesto explícito, donde cada encuentro parece desplazarse apenas fuera de lugar, como si la emoción solo pudiera existir en esa distancia.

Más que una historia de amor, es una meditación sobre la demora, la cortesía y la pérdida de una posibilidad. Su voluptuosidad cromática no es decorativa. Cada rojo, cada sombra, cada ralentí intensifica la conciencia de lo efímero y deja una sensación persistente, como si lo vivido continuara en otro tiempo.

DIRECTORA Celine Song

AÑO 2023

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Hay películas que no avanzan, flotan. Vidas pasadas pertenece a esa rara estirpe. Celine Song filma el reencuentro entre dos seres marcados por una vida anterior compartida, la infancia, la emigración, la lengua que se transforma con el tiempo.

Greta Lee y Teo Yoo convierten esa experiencia en una reflexión sutil sobre el destino, la identidad y las formas discretas del duelo. La película se mueve en registros mínimos, pero su economía emocional es engañosa. Bajo su superficie serena late una pregunta devastadora sobre las vidas que no vivimos.

Nominada al Óscar a Mejor Película y Mejor Guion Original, su gran virtud consiste en no empujar nunca la emoción; la deja sedimentar. Por eso su efecto es tan duradero. Nueva York aparece aquí no como escenario de vértigo, sino como paisaje del intervalo, del tránsito entre lo que se fue y lo que aún no puede nombrarse. Más que un romance, Vidas pasadas es una elegía contemporánea sobre la distancia, el tiempo y la delicada crueldad de convertirse en otra persona.

MOONLIGHT PARIS, TEXAS

DIRECTOR Barry Jenkins

AÑO 2016

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Barry Jenkins hizo de la vulnerabilidad una forma de resplandor. Moonlight sigue la vida de Chiron en tres movimientos y logra algo poco frecuente: mostrar la fragilidad sin sentimentalismo, la violencia sin morbo y la ternura sin concesión.

Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes encarnan las distintas capas de un mismo cuerpo atravesado por la búsqueda de identidad. A su alrededor, la luz, el color y la textura construyen una experiencia casi táctil, como si cada encuadre intentara sostener algo que el mundo ha dejado expuesto.

Ganadora del Óscar a Mejor Película, la cinta no se limita a narrar una formación personal. Explora cómo la masculinidad, la memoria y el deseo pueden inscribirse en el cuerpo como una herida y, al mismo tiempo, como promesa. Hay una musicalidad secreta en su montaje, una respiración que la emparenta con la poesía antes que con el drama convencional. En días fríos, su belleza herida ofrece una clase singular de consuelo. No el alivio, sino el reconocimiento profundo de aquello que sobrevive incluso en la intemperie.

DIRECTOR Wim Wenders

AÑO 1984

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En Paris, Texas, Wim Wenders convierte el paisaje en una extensión del alma. Desde su apertura en el desierto, la película instala una geografía de la desposesión, carreteras, moteles, gasolineras y habitaciones impersonales donde la identidad parece haberse extraviado. Y, sin embargo, en esa errancia hay una forma de belleza profundamente hospitalaria.

Harry Dean Stanton le da vida a Travis, ese hombre que, casi sin palabras, avanza hacia una posible restitución de sí mismo, mientras la película explora con extraordinaria delicadeza la culpa, la paternidad, la memoria y la imposibilidad de reparar del todo.

Frente a él, Nastassja Kinski introduce una dimensión emocional que reordena la historia, como si en ese encuentro se concentrara todo lo que no pudo decirse antes.

Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, la película cuenta con el guion de Sam Shepard y la música de Ry Cooder, que sostienen una atmósfera crepuscular que nunca cae en la grandilocuencia. Todo aquí parece suspendido entre la intemperie y la gracia.

Su melancolía, lejos de cerrar, abre un espacio de contemplación y de ternura tardía.

CALL ME BY YOUR NAME

DIRECTOR Luca Guadagnino

AÑO 2017

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Aunque transcurre bajo el sol del norte de Italia, Call Me by Your Name pertenece a esas películas donde el recuerdo se instala con una intensidad difícil de explicar. Luca Guadagnino filma el despertar amoroso de Elio con una sensualidad inteligente, atenta tanto al fulgor del deseo como a la textura del tiempo en que este se despliega. La película entiende que el primer amor es también una educación sentimental, una forma de lectura del mundo, del cuerpo y del lenguaje.

Timothée Chalamet y Armie Hammer construyen una relación que se despliega en gestos mínimos, en conversaciones que parecen desviarse y, sin embargo, sostienen lo esencial. Hay frutas, piedra, agua, música y libros. El universo entero parece conspirar para volver más intensa una experiencia condenada a volverse recuerdo.

Ganadora del Óscar a Mejor Guion Adaptado, la película no dramatiza en exceso. Deja que el tiempo haga lo suyo. Su refinamiento nunca es afectación; nace de una sensibilidad cultivada que encuentra en el detalle el lugar exacto de la emoción. Al final, lo que queda no es solo la historia de una pasión, sino el temblor de una conciencia que ha conocido la plenitud y su pérdida.

A GHOST STORY

DIRECTOR David Lowery

AÑO 2017

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Pocas películas recientes han pensado el tiempo con una sencillez tan radical como A Ghost Story David Lowery parte de una imagen casi infantil: un fantasma cubierto con sábana para construir una meditación devastadora y bellísima sobre la ausencia, el duelo y la persistencia de los afectos.

Casey Affleck y Rooney Mara protagonizan esta historia que, lejos de toda ironía, se entrega a una austeridad formal que la vuelve extrañamente hipnótica, formatos cerrados, silencios prolongados, acciones mínimas, una casa convertida en receptáculo de memoria. Lo que podría haber sido una fábula excéntrica se vuelve, en cambio, un ensayo lírico sobre lo que permanece cuando la vida visible se ha retirado. La temporalidad se expande y comprime, y en ese vaivén el espectador accede a una experiencia de contemplación poco habitual en el cine contemporáneo. Su tristeza no abruma; decanta. Y por eso mismo funciona como refugio, como una vigilia serena frente a aquello que inevitablemente perdemos.

DIRECTOR Lars von Trier

AÑO 2011

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MELANCOLÍA LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS

Melancolía imagina el fin del mundo, pero lo hace desde una sensibilidad más cercana al réquiem que al espectáculo. Lars von Trier organiza la película como un díptico emocional donde la depresión y la catástrofe se reflejan mutuamente, hasta que lo íntimo y lo cósmico terminan por volverse indistinguibles.

Kirsten Dunst, en una interpretación que le valió el premio a Mejor Actriz en Cannes, encarna un estado de abatimiento que no necesita explicación, como si su personaje habitara ya en un tiempo distinto. A su lado, Charlotte Gainsbourg sostiene la tensión de quien intenta comprender lo que se desmorona.

La célebre obertura ya anuncia esa voluntad de imagen total: cuerpos suspendidos, jardines detenidos, caballos exhaustos, un planeta que avanza como una certidumbre muda. Sin embargo, lo más inquietante del film no es su imaginería apocalíptica, sino su inteligencia para sugerir que hay estados del alma que reconocen antes que nadie el colapso del mundo. No es consuelo en un sentido dócil, pero sí una forma de compañía para la tristeza lúcida, una obra que da forma, con rigor estético, al vértigo de lo irreparable.

DIRECTOR Peter Weir

AÑO 1989

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Entre tantas películas que apelan a la intensidad emocional, La sociedad de los poetas muertos conserva una convicción menos evidente pero más profunda: la de creer en la inteligencia y en la sensibilidad como formas de emancipación.

Peter Weir sitúa la historia en una institución rígida para hacer emerger, desde ahí, una defensa de la imaginación y de la voz propia.

Robin Williams construye al profesor Keating desde la contención, evitando el gesto fácil y apostando por una cercanía que se filtra en cada escena.

A su alrededor, un grupo de jóvenes, entre ellos

Ethan Hawke y Robert Sean Leonard, comienza a descubrir que la poesía no es un adorno, sino una forma de mirar y de posicionarse frente al mundo.

Ganadora del Óscar a Mejor Guion Original, la película entiende que crecer también implica incomodarse, desobedecer, asumir la fragilidad de elegir. Su fuerza no está en lo que dice, sino en lo que deja resonando, una pregunta que no se cierra.

DÍAS DE CIELO ROMA

DIRECTOR Terrence Malick

AÑO 1978

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Más que narrar, Días de cielo parece recordar. Terrence Malick filma la llanura, el trigo, el fuego y los crepúsculos como si el mundo estuviera siendo observado desde una conciencia que mezcla inocencia y melancolía.

Richard Gere, Brooke Adams y Sam Shepard habitan una historia mínima, un triángulo amoroso, una impostura, una tragedia que nunca se impone del todo sobre la experiencia visual. Lo que permanece es otra cosa, la sensación de que todo está a punto de desvanecerse, incluso en su momento de mayor belleza.

Ganadora del Óscar a Mejor Fotografía, la película encuentra en esa luz casi irreal una tensión constante con la fragilidad de lo humano. Bajo su superficie luminosa circulan el deseo, la precariedad y una violencia que no necesita estallar para hacerse presente. Todo parece suspendido, como si el tiempo mismo dudara en avanzar.

DIRECTOR Alfonso Cuarón

AÑO 2018

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En Roma, Alfonso Cuarón transforma la memoria en una materia densa, precisa, profundamente encarnada. La historia sigue a Cleo, interpretada por Yalitza Aparicio, y desde ese punto de vista reconstruye no solo una casa, sino una forma completa de vínculo, de jerarquía y de afecto.

El blanco y negro, de una nitidez casi táctil, no estiliza el pasado, lo vuelve más presente, más expuesto. Cada encuadre contiene múltiples capas, gestos cotidianos, tensiones que se desplazan sin necesidad de subrayarse. La cámara observa con paciencia, dejando que lo doméstico adquiera una dimensión inesperada.

Ganadora del Óscar a Mejor Director, Mejor Fotografía y Mejor Película Internacional, la película no busca imponerse emocionalmente. Permite que la ternura, la pérdida y la lealtad aparezcan en el transcurso de lo cotidiano. Lo que queda es una sensación persistente, la de haber estado dentro de una vida que sigue más allá de la pantalla.

DIRECTORA Sofia Coppola

AÑO 1999

ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDOS LAS VÍRGENES SUICIDAS

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Desde su primera película, Sofia Coppola entendió que la adolescencia podía filmarse como una atmósfera antes que como un relato. Las vírgenes suicidas convierte el suburbio en un espacio suspendido, donde el tiempo parece avanzar con una lentitud extraña y todo está filtrado por la memoria.

Kirsten Dunst, junto a las hermanas Lisbon, encarna una presencia que nunca termina de volverse completamente accesible. Vista a través de la fascinación de quienes observan, su figura se vuelve un mito, pero la película nunca deja de marcar la distancia entre esa proyección y lo que permanece fuera de alcance.

La música de la banda Air, la luz tamizada, los interiores detenidos construyen una sensación de belleza a punto de desaparecer. Más que narrar una tragedia, Sofia Coppola compone una elegía sobre aquello que nunca se comprende del todo y que, precisamente por eso, permanece.

DIRECTOR Michel Gondry

AÑO 2004

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Pocas películas contemporáneas han explorado la memoria amorosa con tanta invención formal y tanta verdad emocional. Michel Gondry, a partir del guion de Charlie Kaufman, convierte la ruptura en un recorrido por espacios mentales donde los recuerdos no son estáticos, sino frágiles, inestables, siempre en transformación.

Jim Carrey y Kate Winslet sostienen esa deriva con una humanidad inesperada, alejándose de cualquier artificio para construir personajes que se sienten profundamente reales incluso en medio del desorden emocional.

Ganadora del Óscar a Mejor Guion Original, la película entiende que olvidar no es borrar, sino reconfigurar. Lo que permanece no es la historia en sí, sino la huella que deja, incluso cuando todo parece haber sido eliminado. En esa tensión entre pérdida y persistencia encuentra una forma de belleza que sigue resonando.

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