Lo que el viento nos legó
Una historia de pioneros enamorados de una tierra...
Con visión y compromiso, inversionistas extranjeros apostaron por RD no solo como destino de negocios, sino como hogar. Transformaron su vínculo económico en una conexión profunda, construyendo aquí sus sueños, empresas y familias. Hoy, su legado se refleja en obras que impulsan el desarrollo nacional, demostrando que la patria también se elige desde el corazón y la convicción.
CHARLES BLUHDORN ALFY FANJUL PEPE HIDALGO
PABLO
PIÑERO DIONISIO GUTIÉRREZ
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ
GABRIEL ESCARRER LUIS RIU MIGUEL FLUXÀ
RICARDO POMA
LUIS EMILIO VELUTINI GUSTAVO CISNEROS

En 1976, mandó construir Altos de Chavón, una réplica de una villa mediterránea del siglo XVI, diseñada por Roberto Copa, escenógrafo de Paramount. Allí nacieron la Escuela de Diseño y el Centro Cultural, que hoy dirige su hija Dominique. Bluhdorn también soñó con convertir la isla en una meca del cine.
CHARLES BLUHDORN
The Power Issue
Charles Bluhdorn no nació en RD, pero la amó con toda la intensidad. Austriaco de origen, magnate por vocación, llegó al país en los años sesenta con una visión que desbordaba mapas, balances contables y convenciones empresariales. En 1967, su conglomerado Gulf+Western compró la South Puerto Rico Sugar Company por 54 millones de dólares, adquiriendo el Central Romana en La Romana, que se convertiría en el epicentro de su legado dominicano. Desde allí, Bluhdorn tejió un imperio que mezclaba caña de azúcar, cigarros, cine, turismo y cultura. Fundó


la zona franca de La Romana en 1969, impulsando la industria manufacturera y generando miles de empleos. En su apogeo, Gulf+Western empleaba a más de 19,000 personas en el país, siendo el mayor empleador privado de la nación. También trasladó la producción de cigarros desde las Islas Canarias a La Romana, consolidando la marca Consolidated Cigar como símbolo de calidad. Pero su obra maestra fue Casa de Campo. Donde otros veían campos cañeros, él vio un paraíso. Invirtió decenas de millones de dólares en convertir ese rincón del Este en un resort de clase mundial, con campos de golf diseñados por Pete Dye, villas de lujo y un
anfiteatro que ha recibido a artistas legendarios. En 1976, mandó construir Altos de Chavón, una réplica de una villa mediterránea del siglo XVI, diseñada por Roberto Copa, escenógrafo de Paramount. Allí nacieron la Escuela de Diseño y el Centro Cultural, que hoy dirige su hija Dominique. Bluhdorn también soñó con convertir la isla en una meca del cine. Tras adquirir Paramount Pictures en 1966, trajo a directores y estrellas para filmar en suelo dominicano. Películas como El Padrino II, Sorcerer y Apocalypse Now tienen escenas grabadas en Santo Domingo y sus alrededores. En 1977, Gulf+Western compró Kayser-Roth, propietaria de Miss Universo, y ese
mismo año el certamen se celebró en República Dominicana, como parte de su estrategia para promocionar el país como destino turístico. Incluso Oscar de la Renta diseñó los uniformes del personal de Casa de Campo, reflejo del refinado gusto que Bluhdorn imprimía en cada detalle. Su legado no estuvo exento de tensiones. Empresarios dominicanos y figuras políticas como el presidente Joaquín Balaguer y el embajador estadounidense Robert Hurwitch intervinieron en momentos de fricción con G+W, buscando equilibrar el poder extranjero con los intereses locales. Aun así, Bluhdorn mantuvo firme su visión: hacer de RD un faro de desarrollo.





Bluhdorn, el magnate detrás de Gulf+Western y Paramount Pictures, no solo dejó una huella profunda en RD, sino también en la historia del cine. Su relación con figuras como Coppola y Redford fue parte de una era dorada en Hollywood, marcada de ambición, arte y poder.

ALFY FANJUL Presidente del Consejo Directivo del Grupo Central Romana

Cultivador de caña e imperios
El llamado “Rey del azúcar”, no solo cultiva caña, cultiva imperios. Turismo, comercio, industria… todo florece por donde pasa.
Alfonso “Alfi” Fanjul, el llamado “Rey del azúcar”, no solo cultiva caña: cultiva imperios.
Desde su trono en Central Romana Corp., ha tejido un reino donde los ingenios respiran historia y las tierras susurran progreso. Heredero de una dinastía azucarera, convirtió cam-

pos en fortalezas económicas, dulzura en poder. Bajo su mando, el azúcar dejó de ser solo sabor: se volvió símbolo. Turismo, comercio, industria… todo florece donde Alfi pone la mirada. Desde que la familia Fanjul adquirió Central Romana en 1984 por aproximadamente US$240 millones, las inversiones bajo el liderazgo de Alfi en República Dominicana han superado los US$1,500 millones en sectores estratégicos. En turismo y desarrollo inmobiliario, destaca Casa de Campo, una de las villas más exclusivas del


US$ 1,500 Millones
Caribe, que ha recibido más de US$500 millones en ampliaciones, mejoras hoteleras, marina, campos de golf y residencias de lujo. Además, se han destinado más de US$100 millones en nuevos desarrollos turísticos en Bayahibe y proyectos sostenibles en Isla Saona y Catalina. En el ámbito industrial, Central Romana ha invertido más de US$400 millones en modernizar su ingenio azucarero y expandir su parque de zona franca, que genera miles de empleos y exportaciones anuales por cientos de millones.
Descripción de la inversión: Alfi Fanjul cedió el liderazgo de la azucarera en 2024 coincidiendo con el 40 aniversario de la adquisición mayoritaria del Central Romana por parte de los hermanos Fanjul en 1984, junto a sus socios locales Ramón Menéndez, Carlos Morales Troncoso y Eduardo Martínez Lima. La empresa es reconocida como el principal fabricante de azúcar de RD y ha sido pionera en el desarrollo de proyectos en sectortes estratégicos.