


Héctor J. rizek LLabaLy
nazario rizek, c. x a. presidente
3 de Marzo de 1931 san francisco de Macorís, república doMinicana
“Me gradué en 1956. Yo estudiaba Mucho Y tenía buenas calificaciones. estudié derecho, pero sieMpre Me gustó el coMercio… lo llevaba en las venas”
héctor rizek
“El principio básico dE toda gEstión
humana y EmprEsarial Es la honEstidad sin honEstidad no hay éxito digno”.
l doctor Héctor Rizek es un hombre de fácil sonrisa. A sus 79 años se presenta ante sus interlocutores diariamente, sólido como una roca: “Vamos, toca aquí”, nos dice, señalando su caja toráxica y su abdomen. Sólido, como una roca… “Gracias a esas caminatas que doy periódicamente porque me encanta ir al campo, ver cómo anda el cacao, cómo andan los zapotes y los otros rubros ”. Su día como presidente de Nazario Rizek , C. x A., la principal exportadora de cacao de calidad de República Dominicana a los mercados mundiales, comienza a las siete de la mañana. Antes de las ocho está en las oficinas de Nazario Rizek, C.x A., en San Francisco de Macorís, un recinto de fácil acceso, no por encontrarse en una localización céntrica de esta ciudad (lo está), sino porque cualquier viajero que busca al doctor, o don Héctor, solo tiene que detenerse en una esquina y preguntar por él, y cualquier paseante le dará la información. Pero esto es cultura popular francomacorisana. Para el Dr. Rizek el pasado trae luz al presente, y nos lleva la mirada hacia el futuro. Con su voz potente habla del pasado con la frescura, el sentido del humor y la familiaridad de quien ha procesado, digerido y asimilado las nostalgias y los golpes que dan el tiempo y las circunstancias. Uno lo entiende cuando lo oye hablar de sus antepasados, sus abuelos maternos y paternos, que llegaron a San Francisco de Macorís y a Santiago provenientes de Nazareth mucho antes de que el propio Héctor Rizek hubiera nacido. Esto ocurrió en 1890. “Mis abuelos paternos fueron los primeros en llegar. Tres años después, 1893, llegaron los maternos. Mi abuelo materno, José Llabaly, se estableció junto a su hermano Juan, y progresaron como negociantes que compraban frutos y la pequeña importación: el café y el cacao empezaban como rubros importantes y la importación de bacalao era rentable en esa época”, cuenta el doctor Rizek. Su abuelo paterno, Salim Rizek, se estableció en Santiago, pero antes de 1900 murió de influenza: “Puedo decir que más del 30% de la población de Santiago quedó diezmada por esta triste enfermedad”. Pasó el tiempo y su abuela paterna “estaba ansiosamente desesperada por noticias de mi abuelo”. Su padre, enviado por su abuela, se encaminó hacia Santiago, donde consultó a la Comisión Árabe (foto de su padre en mano) sobre los destinos de su padre, solo para entrar en conocimiento de la triste noticia. Así, el joven Rizek marcha hacia San Francisco de Macorís (motivado por su madre), donde se encontraría con Luis y Salomón Rizek, que gestionaban negocios “de provisiones ”. El joven Rizek, “diligente y trabajador”, se dedica a la sastrería (oficio que había aprendido en Nazareth).
Más tarde, habiendo formado familia y con dos hijos (Héctor y Salomón), Nazario Rizek se dedica al negocio de venta de alimentos y rubros agrícolas, “aunque en pequeña escala”. El Dr. Rizek nació el 3 de marzo de 1931: “San Zenón pasó por Santo Domingo y me tiró a mí aquí”, dice riendo. “Cuando fui a la capital por primera vez todavía estaba destruida. Lo peor que trajo ese huracán fue a Trujillo” (ríe otra vez). El Dr. Rizek, recién graduado, un joven profesional fogoso y cultivador de discursos y la oratoria encendida, asiste, acompañado por Gabriel Paulino (en ese entonces Gobernador de San Francisco de Macorís) a un tedeum dedicado al generalísimo, y ahí lo conoce personalmente. Camino hacia donde Trujillo esperaba a las autoridades de la ciudad, sentado, el Dr. Rizek se proponía hablar con el dictador sobre la naciente industria agrícola del cacao y de las grandes posibilidades de exportación que tenía el producto dominicano. Su idea era invertir en el sector. “Pero algo me dijo que no lo hiciera”, dice el doctor. “Vi el rostro del Señor Jesús allá en la cruz, en el altar. Y algo me dijo que no pidiera nada”, dice con algo de picardía. Trujillo se pone de pie y le pregunta a Rizek, con su voz suave: “¿quién es el más grande trujillista de San Francisco de Macorís?” “¡Ese Trujillo… se las sabía todas!”, dice el doctor. “Poniéndome en esa situación”. Esto fue el 28 de mayo de 1961. Dos días después, Rafael Leónidas Trujillo Molina caía abatido por los conjurados. “Me gradué en 1956. Yo estudiaba mucho y tenía buenas calificaciones. Estudié derecho, pero siempre me gustó el comercio… lo llevaba en las venas”. Se podría decir que éste fue el destino de Rizek. “Pero vivíamos en una casa pequeña. Éramos negociantes pequeños. Éramos muy humildes y no podíamos invertir en otros renglones productivos. Así entré en la universidad a estudiar derecho, bajo insistencia de mi madre. Yo iba a Santo Domingo dos veces por semana en un carrito que había logrado comprar”, narra. Luego del tiranicidio, y siendo Joaquín Balaguer Presidente de la República, la economía dominicana comienza a sufrir las típicas transformaciones que se dan luego de dramáticos procesos de cambio. En aquel entonces Héctor Rizek había estado buscando la manera de invertir en el mercado de exportación de cacao, pero sus operaciones eran tan pequeñas que no conseguía abrir una línea de crédito. Su padre,


Nazario Rizek, estaba muy enfermo. “Nos quedábamos mi madre y mi hermano Salomón alrededor de su cama toda la noche”, cuenta. “Hasta que finalmente nos pusimos a pensar: era una estupidez quedarnos los tres, desgastándonos, en lugar de hacer turnos”. Su padre, de quien aprendió las lecciones básicas y las herramientas de los negocios con integridad, era un hombre intenso. “Mi padre tenía unos ojos azules que se encendían con su temperamento fogoso. Enfermo de asma como estaba, a veces se desesperaba por no poder desempeñarse”. Pero enseñó a sus hijos el principio básico de “honestidad” de manera inflexible. En aquel entonces, siendo un joven abogado que subía al estrado y mantenía una práctica de la ley a medio tiempo, Rizek dedicaba el resto de su día laboral al negocio de la familia. “Imagínate, ir a una audiencia en la mañana y en la tarde despachar salami a los clientes… cortar bacalao, pesar habichuelas”. Su visión, desde mucho antes de aquella mañana del tedeum dos días antes de la muerte de Trujillo, estaba puesta en el cacao. “El cacao es una fruta noble”, comenta. De esa forma Rizek comienza lo que hoy conoceríamos como un “fundraising round” o levantamiento de capital, en el lenguaje de Wall Street. Pero en aquel entonces el dinero valía mucho más. “El cacao como negocio no tenía futuro a menos que fuera en los mercados de exportación”, afirma el doctor. Así, de banco en banco, y “el problema era que cuando iba al Banco de Reservas (por ejemplo) me decían que nuestro negocio era muy pequeño y, segundo, que yo era demasiado joven”, dice. Es en este momento cuando se concreta una relación de respeto profesional y simpatía personal con el entonces Presidente de la República, Joaquín Balaguer. “El había sido mi profesor mientras estudiaba derecho. Recuerdo que sus exámenes orales eran muy intensos. Dedicaba unos quince o veinte minutos a cada estudiante. Conmigo era mucho menos y siempre me preguntaba mi opinión personal sobre la materia que tratábamos”, narra. Más tarde, en una de sus visitas a San Francisco de Macorís, Balaguer dejó un mensaje al joven y visionario empresario. “Había abierto la exportación de cacao y había quitado los impuestos al rubro. En seguida me encaminé al Banco Popular Dominicano. Recuerdo que llegué a mi casa con una línea de crédito donde me otorgaban RD$5 millones. Mi padre se quedó pasmado”, dice el Dr. Rizek. Lo que sigue es el abordaje formal de lo que hoy es Nazario Rizek, C. x A., un grupo empresarial exportador de cacao de importancia de República Dominicana, con un manejo de un gran porcentaje de la producción nacional y un pilar de la economía francomacorisana sin lugar a dudas. La relación de Rizek con Balaguer lo llevó a la Junta Monetaria desde 1985 hasta el día de hoy. “Cuando el café tenía un costo de procesamiento altísimo nosotros intentamos agenciar una subvención, pero nos dijeron que no había fondos. Eso nos dio la idea de subsidiar bajo una estructura privada la producción de cacao”, cuenta Rizek. Lo que siguió fue el acaparamiento de la clientela bajo una misma sombrilla de negocios y la proyección del producto nacional en mercados foráneos. De la misma forma, la incidencia del Grupo Rizek en San Francisco de Macorís se deja ver en todos los estamentos de la sociedad a través de muchas obras de responsabilidad social que ha venido desarrollando el grupo a través de los años, además de los múltiples proyectos agrícolas, de producción de calidad y control de pestes que desarrolla la empresa en la cosecha no solamente de cacao, sino también de zapotes, higos y café (aunque en una escala mucho menor).
De la misma forma, la familia Rizek se ha integrado a los trabajos del grupo empresarial desde sus inicios; de hecho, con el Dr. Rizek han trabajado tres de sus hermanos: Argentina, José Nazario y Lidia (quien todavía dedica su jornada completa a la empresa), hasta la integración de los cuatro hijos que constituyen su prole (Ela Sarah, de 44 años, Héctor José, de 43 años, Roxana, de 41, y Samir, de 39 años), todos detentan puestos de importancia en la empresa. El Dr. Rizek contrajo matrimonio en 1965 con la señora Ela Sued de Rizek, oriunda de Santiago, quien ha estado siempre a su lado en las interminables horas de trabajo y siempre atenta a todas sus necesidades, su hogar y sus hijos durante los 46 años de matrimonio.
Sin embargo, a pesar de sus relaciones con todos los presidentes y mandatarios, y de ser una fuerza motivadora y provocadora de situaciones en todo lo que tiene que ver con San Francisco de Macorís, el doctor Héctor Rizek nunca ha querido o sentido vocación por la política. Aunque se autocalifica como un lector apasionado, su placer radica en el trato con la gente.
“Diariamente hablo con más de setenta personas. El trato, en este sentido, es muy personal. Al final de mi jornada reviso todo lo que he dicho y hecho, mentalmente”. Se trata de un hombre exigente que demanda de sí mismo lo que la gente y sus clientes y socios demandan de él: integridad, honestidad y coherencia.
1984
cElEbración dE los quincE años dE Ela sarah rizEk suEd. En la foto: roxana, héctor José, Ela sarah, y samir
2008
la familia rizEk con don héctor al cEntro acompañado dE su Esposa Ela suEd, sus hiJos héctor José, samir, Ela sarah y roxana con sus rEspEctivos cónyugEs, En la inauguración dE la chocolatEría la EsmEralda.
