La capacidad de renovar lo que parece inamovible es una de las cualidades humanas que más nos emocionan. Cuando el arte europeo parecía haberse estancado en el realismo, los temas históricos y míticos, un grupo de pintores jóvenes estaban decididos a transformarlo todo.
El movimiento impresionista surgió en Francia a finales del siglo xix. Aunque existieron críticas muy severas en su momento, el impresionismo revolucionó la pintura gracias a su apuesta por capturar la luz y el movimiento de manera espontánea. Se caracterizó por pinceladas sueltas y rápidas, así como por una paleta de colores vivos. Los artistas buscaban representar momentos efímeros y la atmósfera cambiante de la naturaleza en plena Revolución Industrial.
En este número celebramos el aniversario 150 de la primera exposición impresionista, que llenó de luz y de belleza la historia del arte.