Desde las tiras en los periódicos hasta el álbum ilustrado para adultos, pasando por universos fantásticos y superpoderes lo mismo que por casas comunes y problemáticas muy humanas, la narrativa gráfica ha recorrido un largo camino, a través del cual se ha desarrollado un arte propio y un corpus que rebasa sobradamente la etiqueta de cultura pop.
La idea de que el cómic y la ilustración estaban destinados sólo a las infancias quedó en el pasado y, como prueba, los múltiples formatos en los que han evolucionado dándonos la oportunidad de explorar y disfrutar el trabajo de tantas mentes creativas. En las últimas dos décadas hemos visto un auge del álbum ilustrado, las novelas gráficas, películas y series animadas, así como otros formatos que ya entendemos como una manera de contar per se y no como un acompañamiento de las narrativas clásicas.