A pesar de los riesgos que en algunas ocasiones puede provocar lo nerd, ser un ratón de biblioteca (o de librería) no es una mala opción. La aparente tranquilidad que los caracteriza sólo esconde aquello que les sucede: mientras están sentados o acostados, ellos viven lo que muy pocos pueden experimentar. Se convierten en piratas o en aventureros sin par; protagonizan grandes amores o sufren desamores que los obligan a repensar su existencia; se sumergen en las ideas; descubren mundos que parecen imposibles y, por supuesto, se adueñan de las llaves que pueden abrirles muchas de las puertas que encontrarán al paso de los años.
Por esta razón, el número de abril de Lee+ —que tuvo como editor invitado a Rodrigo Morlesin— lo dedicamos a los ratones de biblioteca. Para lograrlo, invitamos a muchos de los que conocemos: a los escritores y los ilustradores de libros infantiles y juveniles de varios lugares del mundo. A todos les preguntamos lo mismo y todos nos respondieron de maneras distintas...