Gandhi cumple 50 años de promover la transformación de nuestra vida cultural. Se trata de la primera librería moderna que se convirtió en una red de complicidades, vocaciones y vidas marcadas por la lectura. Desde que abrió sus puertas en Miguel Ángel de Quevedo, sus locales han tenido la fuerza para crear comunidades; soldar amistades, y dar cobijo a los amores y a las discusiones que nos obligan a entablar diálogos silenciosos con las páginas, a las conversaciones que nos funden para siempre o dejan huellas perennes en la memoria. Y, por supuesto, lo mismo sucede con los encuentros, en los cuales las palabras se vuelven espadas que chocan para dar paso a las chispas de la sabiduría. En el fondo, todos los que salimos con un libro somos parte de estas complicidades.
Pero Gandhi no sólo es una red de camaradería; en sus pasillos y sus sillones también se decidieron vocaciones y nacieron vidas marcadas por la lectura. La librería permite encontrar las palabras, soñar mundos posibles e imposibles.