Una híbrida humana y un licántropo alfa se enfrentan con uñas y dientes a los lazos del destino.
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L
legar al número 200 de una revista impresa en 2025 es, estadísticamente, una anomalía. El hecho de que sostengas este ejemplar en tus manos confirma que nuestras ideas siguen necesitando de un soporte físico que las albergue. A diferencia de un artículo en una pantalla (que desaparece al cerrar una pestaña), una revista física ocupa un espacio en el mundo, envejece con nosotros y habla de quiénes éramos cuando la leímos por primera vez. ¿Cuántas de nuestras certezas actuales sobrevivirían si no tuviéramos un registro físico de ellas? ¿Qué perdemos cuando renunciamos a la pausa que exige pasar una página? A lo largo de estas doscientas ediciones, hemos visto cambios en las modas literarias, el nacimiento de nuevas voces y la transformación de los formatos en los que leemos; también nos hemos dado cuenta de que las lectoras y los lectores no sólo buscan información, buscan además una curaduría que los ayude a transitar por la bastedad de novedades editoriales. Por eso, en esta edición especial reunimos voces que, desde varios frentes diseccionan el ser humano. Contar con Liliana Blum es asomarse a las sombras que habitan en la cotidianeidad; su literatura nos obliga a preguntarnos: ¿hasta dónde estamos dispuestos a mirar dentro de nosotros mismos antes de apartar la vista? Por otro lado, la presencia de María del Mar Ramón nos plantea una duda fundamental: ¿qué tanto de lo que recordamos es verdad y qué tanto es una construcción para poder sobrevivir a nuestro pasado? El diálogo continúa con Antonio Lorente, cuya mirada nos devuelve una nueva forma de acercarnos a El Principito. Kiko Amat, quien desde su particular estilo nos recuerda que la cultura también es ruido, disidencia y calle, y con Xavier Velasco, un autor que ha sabido capturar el pulso de una ciudad que nunca termina de escribirse. Además de estas conversaciones de fondo, este número estrena espacios que buscan conectar con la comunidad desde ángulos menos rígidos. El Fandom del mes nace como un reconocimiento a esos lectores que habitan los universos literarios, creando comunidades que trascienden el libro mismo. Una de las adiciones que más nos entusiasma es la sección de Yo confieso. A menudo idealizamos a los escritores, imaginándolos rodeados solo de clásicos inalcanzables. Sin embargo, en este número, Jorge F. Hernández rompe el cristal de esa vitrina para revelarnos lecturas que nadie sospecharía. Este ejercicio de vulnerabilidad literaria nos devuelve a la realidad: todos somos lectores de placeres culpables, de libros que nos encontraron en momentos extraños y que no figuran en los cánones académicos. ¿Por qué nos sentimos obligados a ocultar ciertos libros? ¿Qué dice de nosotros aquello que leemos cuando nadie nos mira? Para los más jóvenes —y para quienes aún guardan esa curiosidad intacta—, dedicamos un espacio robusto a la literatura infantil y juvenil. No como un género menor, sino como el cimiento de todo lo demás. Si no formamos lectores con capacidad crítica hoy, ¿qué tipo de conversaciones tendremos dentro de otros 200 números? La LIJ es, posiblemente, el laboratorio de empatía más importante que tenemos. Gracias a cada persona que ha colaborado con nosotros, fotógrafos, diseñadores, escritores y, especialmente, a quienes nos han leído. Gracias por estos 200 encuentros. Esperamos que cuando cierres estas páginas, te lleves un puñado de preguntas nuevas (y la lista de los próximos libros que te acompañarán).+
Yara Vidal Directora general Revista Lee+ de Librerías Gandhi
Editor responsable: Yara Beatriz Sánchez De La Barquera Vidal, Distribución: Librerías Gandhi, S.A. de C.V., Dirección: Calle Comunal No.7, Col. Agricola Chimalistac, C.P. 01050, Alcaldía Álvaro Obregón CDMX. Número de Reserva al Título ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04-2009-051820092500-102. Certificado de Licitud de Título No. 14505 y Certificado de Licitud de Contenido No. 12078 expedidos en la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Registro Postal EN TRÁMITE. Preprensa e impresión: Fotolitográfica Argo, Bolivar 838, Col. Postal. Alcaldía Benito Juárez, C.P. 03410, CDMX. Título incorporado en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación. Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa e indirecta, por cualquier medio o procedimiento, del contenido de la presente obra, sin contar con la autorización previa, expresa y por escrito del editor, en términos de la legislación autoral y, en su caso, de los tratados internacionales aplicables, la persona que infrinja esta disposición se hará acreedora a las sanciones correspondientes. El contenido de los artículos es responsabilidad de los autores. Librerías Gandhi y la casa editorial se deslindan de los mensajes expresados en los espacios publicitarios cuya responsabilidad pertenece al anunciante. Hecho en México.
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Índice Entrevista de desarrollo
Entrevistas literarias
06 María Fernanda Ampuero
24 Lidia Martín Torralba
Francisco Goñi
08 Hanna Nordenhök Alejandra Gotóo
Entrevista de salud
28
10 Paulina Flores
Fragmento de novela LIJ
Fernando Sanabrais
12 Liliana Blum Alejandra Gotóo
14
30 Las brujas de El Paso, de Luis Jaramillo
Luisa Reyes Retana Herles Velasco
15 María del Mar Ramón
Entrevistas LIJ
31
Carina Vallejo
16 Xavier Velasco
32
Fernando Sanabrais
18 Kiko Amat Fernando Sanabrais
22 Lee+ cumple 200 ediciones Yara Vidal
Laura Steven Victor Ruiz Antonio Lorente Victor Ruiz
34
Poster El Principito
37
Kim Sun Mi Lluvia Soto
Notas de paso
20 Sucedió en Gandhi
Dr. Alexander Krouham Lucía Moreno
38
Lize Meddings Lluvia Soto ¡Niños a leer! Libros para las infancias
29 Fandom del mes | Con ustedes…
39 Barbara Fiore
la Jane Austen Society México
Yo confieso
40 Jorge F. Hernández 41 Recomendaciones Gandhi Selecto
... Antonio Lorente reinventa El Principito y nos regala un poster PRECIO AL PÚBLICO $25 PESOS
Portada: ©️ El Principito | Ilustración: Antonio Lorente | EDELVIVES
Directorio Directora general y editora Yara Vidal yara@revistaleemas.mx Directora de mercadotecnia Karen Achar Galindo Directora de difusión cultural Beatriz Vidal de Alba beatriz@revistaleemas.mx Directora de arte Sofía Soto Corrección de estilo Carina Vallejo Fuentes Ilustradores Rodrigo Rojas Laura Anahid Marketing y contenido Victor Ruiz Consejo editorial José Achar Alberto Achar Mario Nawy Rodrigo Morlesin Alicia Kobayashi Herles Velasco
Entrevista literaria
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María Fernanda E Ampuero
Por Francisco Goñi
Visceral: un manifiesto contra el horror que el mundo normaliza
lla habla como escribe: con una fuerza que nace del fondo del cuerpo, pero también con una delicadeza que desarma. Escritora ecuatoriana, periodista desde hace casi tres décadas y autora de libros imprescindibles como Pelea de gallos (Páginas de Espuma, 2018) vuelve ahora con Visceral, un volumen de ensayos de no ficción publicado por el sello Páginas de Espuma. Un libro que, como ella misma dice, no surge después de la ficción, sino del origen mismo de su oficio. “He sido periodista 28 años. Antes que cuentista, antes que cualquier otra cosa, contaba la realidad”, recuerda. Pero Visceral no es una vuelta al periodismo: es la explicación íntima de por qué su literatura es como es —cruda, dolorosa, inquietante— y también un mapa emocional de las preguntas que la han acompañado toda la vida. “Siempre me preguntan por qué mis cuentos son tan duros, por qué hay tanto dolor y tan poca esperanza. Creo que este libro es la respuesta”. Y, en efecto, los lectores la han reconocido en esas páginas: madres, mujeres que no quieren ser madres, personas marcadas por la soledad, por la gordofobia, por el miedo, por la enfermedad mental. “Me encanta que mucha gente haya dicho: ‘esto es lo que quería decir y no sabía cómo’”.
Rabia que viene de la ternura Ampuero insiste en que su rabia no es violencia, ni destrucción, ni cinismo. “Trabajo con una ira que proviene de la ternura”, explica. Ternura hacia la niña que fue —la que sufrió acoso, la que fue llamada gorda, la que escuchó que no valía nada— y ternura hacia todas las niñas que hoy viven eso mismo. “Pienso también en quienes enfrentan discriminación únicamente por ser quienes son. ¿Cómo no escribir desde ahí?”. Visceral es también una denuncia. Ampuero no puede apartar la mirada. No puede fingir normalidad. “¿Cómo quieres que no vea las noticias? ¿Que me vaya a Ikea a remodelar mi casa mientras caen bombas? No puedo”, dice. Y recuerda Zona de interés (2023), la película en la que una familia vive un verano placentero junto a Auschwitz: “Siento que mucha gente quiere vivir así. Como si el horror estuviera lejos. Como si no nos alcanzara”. Su obsesión por entender cómo es posible convivir con el mal viene de lejos. “Siempre me pregunté cómo nadie dijo nada durante el exterminio del pueblo judío. Luego descubrí a Hannah Arendt y entendí la banalidad del mal. Pero hoy vivimos en una hiperbanalidad del mal”.
El terror y lo real: vasos comunicantes Aunque Ampuero es una gran lectora del horror, insiste: incluso cuando escribe monstruos, la raíz es siempre la realidad. “Puede aparecer un ser sobrenatural, pero el monstruo real es el padre maltratador, el agresor xenófobo, el feminicida”.
Esa lectura del terror como una prolongación de lo real la conecta con otras autoras latinoamericanas: Mariana Enriquez, Mónica Ojeda, Elaine Vilar. “No es que nos pusiéramos de acuerdo. Es el espíritu de los tiempos. Venimos de dictaduras, narcos, violencia doméstica, pedofilia normalizada. Bebemos de las mismas aguas. Y ahora escribimos sin pedir permiso”.
He sido se armó Visceral periodista Cómo La estructura del libro —capítulos que van de lo autobiográfico a lo 28 años. Antes histórico, de la crítica literaria al análisis social— fue un trabajo cuidadoso junto al editor Juan Casamayor. “El libro era complejo, tenía que cuentista, muchas capas. Juan me ayudó a encontrar un orden que va de lo gea lo íntimo, para que el lector se acerque poco a poco. Como antes que neral quien conoce a alguien primero de lejos y luego, página a página, se cualquier otra acerca a sus heridas”. cosa, contaba La última pregunta: ¿cómo se escribe con tanta crudeza sin romper al lector? la realidad”. Ampuero sonríe. Lo pensó hace poco, en una charla con el público: “Creo que logro empatía porque esa fuerza no viene del odio. Viene del amor. Del amor a los que sufren, a los que ya no están, a los que están siendo destruidos ahora mismo. Mi gran revolución es la ternura”. Y todo Visceral parece escrito desde ahí: desde la furia justa y la ternura infinita.+
Tres claves para leer Visceral de María Fernanda Ampuero Un libro que explica su obra entera Visceral responde a la pregunta que sigue a Pelea de Gallos: ¿por qué su literatura es tan cruda? Ampuero desnuda aquí su origen emocional y político. 1
Terror, feminismo y realidad latinoamericana
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Aunque hable de monstruos, siempre regresa al mal real: violencia doméstica, xenofobia, misoginia, desapariciones. El horror como espejo.
La ternura como motor de la rabia El eje no es la violencia, sino el amor: hacia la niña que fue y hacia quienes hoy sobreviven a la crueldad del mundo. Esa mezcla crea una voz única. 3
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María Fernanda Ampuero nació en Guayaquil, Ecuador, en 1976. Estudió literatura y ha colaborado con diversos medios internacionales. Es autora de Lo que aprendí en la peluquería y Permiso de residencia, y ganadora del premio Cosecha Eñe de relato (2016). En Páginas de Espuma ha publicado Pelea de gallos (2018), Sacrificios humanos (2021) y Visceral (2024), tres libros traducidos a varios idiomas que la confirman como una de las escritoras más poderosas y necesarias de nuestro tiempo.
¿Por qué puede interesarte? En Visceral, Ampuero se deshace de las metáforas: habla de salud mental, gordofobia, maternidad, soledad, envejecimiento y miedo. En este nuevo libro explora el dolor y la ternura, además, elabora una radiografía de la violencia que atraviesa los cuerpos y de las marcas que deja el miedo. La autora ecuatoriana habla del terror cotidiano, ése que no necesita fantasmas porque se parece demasiado a la realidad; escribe desde la ira, pero también desde un amor profundo por las vidas que resisten.
Francisco Goñi (@franz.goni) es librero y periodista cultural. Apela por la libertad y voluntad sobre todas las cosas. Ama los libros, el café y los gatos.
Visceral M.a Fernanda Ampuero Páginas de Espuma
Entrevista literaria
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Por Alejandra Gotóo
E
l país de las maravillas, de la autora sueca Hanna Nordenhök, es una novela que más que contar una historia instala una presión invisible en el cuerpo del lector. Es uno de esos libros que avanzan no por acumulación de hechos, sino por desplazamientos mínimos en la percepción, por una sensación persistente de extrañeza que nunca termina de explicarse. Desde las primeras páginas, algo no encaja del todo. No es un quiebre estridente, sino un leve corrimiento: una grieta casi imperceptible entre lo que se dice y lo que se siente. Nordenhök construye una novela coral y prismática, compuesta por historias que ocurren en distintos lugares del mundo, pero que comparten una misma vibración: personajes que habitan relatos que no terminan de coincidir con sus propios cuerpos; cuerpos que cargan memorias que el lenguaje no alcanza a nombrar. La novela se despliega como una exploración de la mentira contemporánea, no sólo como acto consciente, sino como condición de época. Nordenhök piensa la falsedad como un virus global: un sistema de simulaciones, autoengaños y ficciones íntimas que atraviesan lo personal, lo político y lo digital. Vivimos hiperconectados y, al mismo tiempo, profundamente aislados. Creamos intimidad mientras levantamos muros. Ése es el terreno donde El país de las maravillas echa raíces.
El cuerpo como archivo Uno de los ejes más potentes de la novela es la manera en que el cuerpo funciona como espacio de memoria. Los personajes no siempre pueden narrar su pasado, pero lo encarnan. Sus gestos, deseos, en-
fermedades y violencias son formas de recordar sin palabras. La figura que abre la novela condensa esta tensión de manera brutal: una mujer sin hogar que finge ser una niña. No se trata de un disfraz ingenuo, sino de una operación desesperada. La infancia aparece como un paraíso perdido, un lugar imposible al que el cuerpo insiste en volver. Ese deseo, sin embargo, choca con una materialidad implacable: un cuerpo envejecido, expuesto, violentado por la vida en la calle y por la mirada ajena. El cuerpo se convierte así en el paisaje de una batalla interna, un territorio donde el pasado no deja de operar como enemigo. Algo similar ocurre con otros personajes: la mujer que habita la llanura y cuyo cuerpo parece fundirse con ese espacio hostil; los periodistas cuya rivalidad profesional está atravesada por una tensión erótica apenas disimulada. En todos los casos, el cuerpo no es un soporte pasivo, sino un lugar activo de inscripción: una superficie donde se escriben la historia, la culpa, el anhelo y la mentira.
Atmósfera antes que explicación Nordenhök no escribe para aclarar. Su apuesta es otra: abrir zonas de ambigüedad, sostener preguntas. La atmósfera no es un adorno estilístico, sino un método narrativo. Cada escena se construye como un espacio físico: se perciben los olores, la presión del encierro, la intemperie, la cercanía incómoda de otros cuerpos. La autora viene de la poesía y aunque ya no escriba poemas, esa formación sigue respirando en su prosa. Su lenguaje atiende al ritmo, a la imagen, a la respiración de la frase. No explica: deja que el lector habite. Las imágenes suelen ser el punto de partida. Una mujer en un sótano. Una casa
familiar cargada del olor de la cocina. Un cuerpo tendido en la llanura. A partir de esas visiones, la narración se despliega con una lógica orgánica, más cercana a la asociación que a la causalidad. El tiempo se pliega, se superpone, vuelve sobre sí mismo. La memoria aparece como un conjunto de restos que se iluminan y se apagan.
Mentir como forma de estar en el mundo La mentira, en El país de las maravillas, no es sólo un acto individual. Es un estado existencial. Los personajes se engañan a sí mismos tanto como a los otros. Viven ficciones necesarias para sobrevivir. Nordenhök sugiere que el autoengaño no es una anomalía, sino una condición humana: somos seres camaleónicos, capaces de habitar múltiples relatos sin coincidir plenamente con ninguno. En este sentido, la novela dialoga de manera directa con nuestro presente: la disolución de los límites entre lo público y lo privado, la exposición constante, la sensación de que algo íntimo siempre está siendo observado. Hay una falsa cercanía en los mundos digitales, una intimidad que convive con una soledad radical. Nordenhök no ofrece diagnósticos cerrados, pero deja que esa inquietud atraviese la novela como una corriente subterránea. Un país subterráneo El título de la novela abre otra capa de lectura. En sueco, la palabra para el País de las Maravillas de Alicia (underland) contiene un doble significado: maravilla y subterráneo. Ese doble fondo atraviesa toda la novela. Hay siempre un nivel oculto, salvaje, incontrolable. Ese país de las maravillas no es un refugio luminoso, sino un territorio de anhelo: el deseo de ser visto, amado, aceptado. Un espacio de transformación constante, donde los
¿Por qué puede interesarte? Nordenhök posee la habilidad única de convertir el silencio y el dolor en una forma de arte hipnótica. Su escritura explora el cuerpo, el deseo y la fragilidad desde una intimidad inquietante. Te interesará si buscas una autora que diseccione las relaciones humanas y el peso del pasado con una sensibilidad casi quirúrgica.
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Cuerpos que no coinciden: El país de las maravillas, de Hanna Nordenhök cuerpos cambian y se desajustan. Como la Alicia de Carroll, los personajes de Nordenhök crecen y encogen, envejecen y rejuvenecen, se deslizan entre identidades sin encontrar un punto estable. La mujer que abre la novela también la clausura. No porque su historia se resuelva, sino porque encarna el núcleo del libro: vivir en el margen como una elección ambigua, dolorosa, pero también como una forma de libertad. Su vida es un teatro permanente, una ficción sostenida con el cuerpo. El país de las maravillas no quiere decirle al lector qué pensar. Quiere acompañarlo en una exploración. En un mundo saturado de respuestas rápidas y discursos cerrados, la novela de Hanna Nordenhök apuesta por otra cosa: habitar el desajuste y escuchar lo que ocurre en los bordes.+
Alejandra Gotóo (@akemigotoo) escribe escuchando: a los otros, a los silencios, a lo que se dice sin querer. Su más reciente libro es El amor está en otra parte (Trillas, 2025) cuentos que exploran dichos silencios compartidos.
Hanna Nordenhök (Estocolmo, 1977) es una destacada escritora, poeta y traductora sueca. Por su novela Cesárea recibió el Premio de la Radio Sueca y también fue nominada al Premio de Literatura de Vi. Ha traducido del español al sueco a escritoras como Fernanda Melchor, Andrea Abreu y Gloria Gervitz. También escribe crítica literaria y en 2019 fue reconocida con el primer premio Madeleine Gustafsson.
El País de las Maravillas Hanna Nordenhök Seix Barral México
Entrevista literaria
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La ironía frente al abismo en la obra de Paulina Flores Por Fernando Sanabrais
L
a próxima vez que te vea, te mato (Anagrama, 2025), la nueva novela de Paulina Flores, nace de una incomodidad deliberada: llevar el amor a su territorio más radical. El título no es una provocación vacía, sino una advertencia. “Javiera termina queriendo transformarse en asesina, como una femme fatale en este amor desquiciado que siente por Manuel”, dice la autora. Amar hasta perder el control. La novela sigue a Javiera, una joven chilena que llega a Barcelona cuando la pandemia empieza a disolverse. Como Paulina, arrastra una relación conflictiva con la autoridad y una intensa vida interior. “Javiera es muy romántica, muy sentimental y profundamente enamorada de Barcelona”, explica. Ese enamoramiento, sin embargo, no es sólo estético: está atravesado por la aspiración latinoamericana al primer mundo, al bienestar, al orden. La expectativa inicial pronto se quiebra. “Se da cuenta de que es sudaca”, dice Flores, “y que las cosas no son las mismas para ella que para otras personas”. Ahí aparece uno de los ejes centrales del libro: la clase. Javiera ama la ciudad, pero no logra habitarla del todo. No encuentra casa, estabilidad ni lugar simbólico. Ese desajuste atraviesa también sus vínculos afectivos. En su relación con Manuel intenta una forma no monógama
El humor es algo que entretiene, pero también es una herramienta de análisis del presente, que permite desacralizar, permite un pensamiento crítico”. de amar, pero el experimento fracasa. Los celos, la comparación y la herida emergen con fuerza. Como señala la autora, Javiera, “como todas las personas sentimentales”, hace mucho daño. La novela no funciona como un manifiesto sobre el poliamor, sino como una exploración de sus tensiones reales: cuando la ideología no alcanza para ordenar el deseo. El humor es el dispositivo con el que la autora sostiene ese desequilibrio. Paulina señala: “El tono se retrata con humor, porque el humor es algo que entretiene, pero también es una herramienta de análisis del presente, que permite desacralizar, permite un pensamiento crítico, es una herramienta de análisis que proviene de las clases populares, la risa no es de la aristocracia, la risa es del folclore de la clase trabajadora, porque somos nosotros los que tenemos que aprender a reírnos de las dificultades”. En la novela, la risa convive
con la ternura y con una honestidad incómoda: Javiera puede ser patética, excesiva o contradictoria, pero nunca artificial. Formalmente, La próxima vez que te vea te mato mezcla registros que rara vez conviven sin fricción: melodrama latinoamericano, picaresca, novela policial, humor pop y una sensibilidad heredera de Kafka. Flores reconoce que sus “primeras sensibilidades” vinieron de la televisión y las canciones populares, antes que de la literatura. Luego llegó la “alta cultura”, pero la mezcla se mantuvo. La obra de Paulina Flores se instala así en un territorio incómodo: donde amor, clase, deseo y fracaso se entrelazan sin moraleja. Más que ofrecer respuestas, la novela formula una pregunta persistente: ¿cuánto de lo que creemos elegir, a quién amamos y cómo vivimos está realmente determinado por nuestras heridas y por el sistema que habitamos?
¿Por qué puede interesarte? La próxima vez que te vea te mato es una novela sobre el amor contemporáneo sin atenuantes ni consuelo. Paulina Flores indaga, con humor, crudeza y lucidez, en las promesas rotas del bienestar, la precariedad emocional y las fantasías afectivas que heredamos.
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Paulina Flores nació en Santiago de Chile en 1988. Es narradora. Autora de Qué vergüenza, Isla decepción y La próxima vez que te vea te mato. Su obra ha sido reconocida por explorar, con humor y crudeza, las tensiones entre clase, deseo, violencia emocional y vida contemporánea.
La potencia del libro reside en su negativa a esquivar lo incómodo: la vergüenza, el fracaso, la humillación cotidiana. Flores no idealiza la pobreza ni la transgresión; las observa con una mirada crítica y profundamente humana. Entre el humor y la herida, su novela nos recuerda que amar sigue siendo un acto desmedido, especialmente cuando el mundo ofrece certezas tan insuficientes.
Fernando Sanabrais (@fernandosanabrais) es narrador y ensayista. Trabaja entre libros, lectores y autores, donde combina difusión cultural, análisis literario y una mirada crítica sobre la industria editorial.
La próxima vez que te vea, te mato Paulina Flores Anagrama
Entrevista literaria
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El hambre como forma de memoria: Liliana Blum sobre Ráfaga roja Por Alejandra Gotóo
H
ay libros que no se leen: se atraviesan. Ráfaga roja (Seix Barral, 2025), la más reciente novela de Liliana Blum, pertenece a esa estirpe incómoda y necesaria. No porque narre la Segunda Guerra Mundial, un tema sobre el que muchas veces creemos saberlo todo, sino porque decide contarla desde un ángulo que rara vez se sostiene sin caer en la épica o en la pedagogía histórica. La novela se centra en el cuerpo joven, femenino y hambriento de Hannie Schaft, una estudiante holandesa que, con apenas veinte años, se integró a la resistencia contra la ocupación nazi. Conversar con Blum es, desde el inicio, una experiencia de densidad emocional. Su escritura no busca consuelo fácil ni moralejas cerradas. En Ráfaga roja, esa apuesta se radicaliza: la guerra no aparece como telón de fondo, sino como una maquinaria que deshace el cuerpo, el lenguaje y las certezas morales. Y, sin embargo, lo que más perturba no es la violencia explícita, las torturas e interrogatorios que sufre Hannie, sino el hambre constante y totalitaria. Cada capítulo de la novela lleva el nombre de un alimento. No hay banquetes ni
nostalgia gastronómica: hay raciones mínimas, comida de procedencia dudosa, texturas que provocan rechazo. En uno de los momentos más inquietantes, Hannie teme que la carne que consume sea humana. El hambre no es sólo una condición material: es una estructura narrativa, una forma de medir el tiempo y de comprender el mundo. Blum me cuenta que esta decisión no fue sólo simbólica, sino profundamente práctica y corporal. Durante el último invierno de la ocupación alemana en los Países Bajos, miles de personas murieron por inanición. No había combustible, no había alimentos, no había forma de calentarse. “La comida era asquerosa —dice—, pero era lo único que había. Y eso tenía que estar en el libro”. La comida, entonces, funciona como una marca de época, pero también como una brújula íntima: los capítulos se constituyen ahí donde el cuerpo recuerda que sigue vivo. Hay otra razón, confiesa, más personal. Blum tiene una relación intensa con la alimentación como gesto de cuidado: alimentar animales, llevar comida en la bolsa, asociar la imposibilidad de comer con el dolor extremo. Esa compulsión —nombra así su propia pulsión— se filtra en su escritura desde hace años. En Ráfaga roja, sin embargo, alcanza una claridad brutal: comer es sobrevivir; no comer es desaparecer. La novela está escrita desde una intimidad casi confesional. Hannie narra en primera persona, desde un espacio límite: una celda nazi, completamente oscura, donde el tiempo deja de existir y la tortura busca arrancarle información sobre la resistencia. Blum revela que esta elección fue fruto de una reescritura radical. La primera versión, escrita en tercera persona, era más larga, más ordenada, más “histórica”. También, confiesa sin rodeos, era un tanto aburrida.
No quería escribir un libro de historia. No me gustaba leer historia en la escuela, y sentí que eso era lo que estaba haciendo”.
“No quería escribir un libro de historia. No me gustaba leer historia en la escuela, y sentí que eso era lo que estaba haciendo”. El giro ocurrió cuando decidió narrar desde el encierro, desde el final anunciado. Porque Hannie Schaft es un personaje histórico y eso implica una certeza devastadora: si se convirtió en símbolo, es porque murió. Desde esa prisión, Hannie habla con su hermana muerta para conservar la cordura. El lector escucha esa conversación como quien espía en un restaurante una charla ajena, íntima, no destinada a ser oída. Y ahí se despliega toda una vida. La presencia de otras mujeres en la resistencia, entre ellas las hermanas Truus y Freddie Oversteegen, aparece en la novela como una constelación secundaria. Blum decidió concentrarse en Hannie no por desconocimiento del resto, sino por una apuesta narrativa clara: profundizar psicológicamente en un solo personaje. “Si intentaba construir tres protagonistas con la misma densidad, el libro se rompía”, dice. Las otras están ahí, actúan, acompañan, pero la cámara permanece fija en Hannie. Esa decisión refuerza uno de los gestos más potentes de Ráfaga roja: la representación de la mujer combatiente no como víctima pasiva, sino como agente moral. Hannie sufre violencia, hambre, tortura, miedo, pero nunca se asume como víctima. Hay en ella una forma de poder incómodo: los nazis la necesitan viva para obtener información. Ese saber, esa negativa a hablar, le otorga una fuerza precaria, pero real. La frontera ética de la novela es quizá su zona más compleja. Hannie sabe que matar está mal. Sabe, también, que no hacer nada equivale a permitir el horror. Blum no suaviza esa tensión: la deja arder. Hannie piensa en los hombres a lovs que ejecuta como esposos, como padres,
como trabajadores que “sólo hacen su trabajo”. La guerra no ofrece salidas limpias, y Ráfaga roja se rehúsa a simplificar esa zona gris. Es imposible no leer la novela desde el presente. Mientras conversamos, Blum subraya que tendemos a pensar lo histórico como algo superado, cuando en realidad los discursos de odio y la violencia estructural siguen operando bajo otras formas. “La lógica es la misma: alguien decide que tiene derecho sobre el cuerpo de otro, sobre un territorio, sobre una vida”. En ese sentido, Hannie Schaft no es sólo un personaje del pasado, sino preguntas abiertas para los lectores contemporáneos: ¿qué estaríamos dispuestos a hacer en un momento de crisis?, ¿hasta dónde llega nuestra responsabilidad moral cuando el mundo se desmorona? Hay un momento de la conversación que se queda conmigo. Blum habla del final de la novela, de la escena que ya no puede ser narrada por Hannie porque es su muerte. Habla también de su propia hija, que tiene la misma edad que Hannie cuando fue asesinada. La escritura de Ráfaga roja se cruza, ahí, con la maternidad. No como un dato biográfico, sino como una herida abierta. “Pensaba todo el tiempo en su madre. En no saber dónde estaba su hija, si estaba viva, si la estaban torturando”. Esa identificación no la abandona. La maternidad, en este libro, se convierte en una lente ética: Blum ve a su hija en Hannie, y a Hannie en todas las hijas. Quizá por eso la novela duele de una manera distinta. No es sólo la historia de una joven que resistió, sino la historia de lo que una madre pierde cuando el horror se impone. Una madre que, mientras leemos esto, sigue buscando a una hija. Una de las tantas que hoy faltan en este país.+
¿Por qué puede interesarte? Liliana Blum no le teme a la oscuridad. Leerla es entrar en un territorio donde la cortesía desaparece para dar paso a las verdades más crudas sobre el deseo, el abuso y el poder. Si buscas una literatura valiente que te sacuda, que no ofrezca finales felices pero sí una lucidez brutal, Blum es la autora necesaria para confrontar aquello que preferimos no mirar.
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Liliana Blum (Durango, 1974) estudió Literatura Comparada en la Universidad de Kansas, y la maestría en Educación con especialidad en Humanidades, en el itesm. Autora de novelas como El monstruo pentápodo y Cara de liebre, ha sido becaria del Fonca. Su obra ha sido traducida al inglés y forma parte de diversas antologías en México y el extranjero. Con el cuento “Kisses on the Forehead” ganó The Million Writers Award como una de las mejores historias publicadas durante 2005 en internet, en inglés.
Ráfaga Roja Liliana Blum Seix Barral México
Entrevista literaria
14
Por Herles Velasco
L
uisa Reyes-Retana —ganadora del Premio Mauricio Achar por su primera novela, Arde Josefina— nos habla de Mortis causa (Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial unam, 2025), un proyecto que, aunque dialoga con lectoras y lectores jóvenes, se mueve con soltura en preguntas que atañen a cualquiera. La puerta de entrada al libro es un epígrafe: un poema inédito de María Negroni. Tras pedirle permiso para incluirlo, Negroni aceptó sin reservas. “Tenía el nivel de abstracción exacto que la novela pedía —explica—. Apareció después de terminar el manuscrito, como si hubiera estado aguardando su lugar”. Ciencia, cuerpos y una máquina Mortis causa sigue a cuatro estudiantes de medicina forense. Su profesor, el doctor Morozov, les encarga elegir los cuerpos “más es-
Luisa Reyes-Retana
Ve la entrevista en mascultura.mx
y la imaginación de la muerte pectaculares” para una demostración pública. Los cadáveres disponibles son personas no reclamadas. Cuerpos descartados por el mundo, pero útiles para la enseñanza. Los estudiantes, sin embargo, tienen otros planes. Han construido en secreto una consola experimental basada en una teoría de entrelazamiento cuántico. Lo que inicia como una proeza tecnológica se convierte en un golpe de conciencia: la muerte de otro irrumpe en ellos con toda su crudeza, modificando sus certezas y poniendo a prueba su ética. “La vida casi nunca se parece a los planes —dice Reyes-Retana—. Y ahí empiezan las preguntas verdaderas: qué hacemos con la tecnología, qué le exigimos, qué estamos dispuestos a transgredir”. En la novela, además, conviven elementos científicos y una suerte de misticismo orgánico: hongos, cuerpos en descomposición. Para la autora, ciencia y arte se encuentran precisamente en esa pregunta compartida: ¿qué pasaría si…?
La muerte como continuidad En un punto de la entrevista surge la pregunta: ¿la muerte es un final absoluto? Reyes-Retana responde desde lo orgánico, no desde lo metafísico. “Quizá la conciencia muere, pero el cuerpo es un ecosistema lleno de organismos. En un cuerpo que se pudre hay vida. Mucha vida. Somos materia orgánica que continúa transformándose. Ojalá no me incineren —dice entre risas—; quiero seguir”. La amistad como ancla A pesar del trasfondo científico y ético, para la autora el corazón de la novela reside en la amistad. Los cuatro estudiantes atraviesan tensiones, culpas, conflictos y decisiones que podrían fracturarlos, siendo la lealtad una fuerza que los sostiene. “Las historias contenidas por la amistad siempre valen la pena —dice—. Quería que incluso en medio de la tecnología, la muerte y la ambición, hubiera un espacio donde los personajes se salvaran unos a otros”.+
Luisa Reyes Retana (Ciudad de México, 1979) estudió Derecho en el itam y una maestría en Derecho Comparado en la Universidad de Berkeley, en California. Su primera novela, Arde Josefina, fue destacada con el Premio Mauricio Achar 2017, otorgado por Literatura Random House México y Librerías Gandhi. Ha colaborado en medios como El País, Revista Gatopardo, Revista de la Universidad de México, Arte al Día, GQ y La Tempestad.
Por qué leer Mortis causa Antes de despedirse, la autora resume lo que espera de sus lectores: “Quiero hablar con los jóvenes. Saber qué piensan. Viven en un mundo saturado de información y quizá la literatura permita refrescar la empatía”.
Herles Velasco. Coordina el área de comunicación social en Fundación unam y fundó la Escuela de Escritores de México. Su más reciente libro de poesía es Eventos Luminosos Transitorios (2024). Conductor del programa Jueves de Ciencia, en tv unam.
Mortis causa Luisa Reyes Retana UNAM
El artificio del silencio.
Por Carina Vallejo
E
n la fil Guadalajara, María del Mar Ramón se presenta con la energía de quien pisa por primera vez un territorio soñado. Su entusiasmo contrasta con la densidad de la obra que trae bajo el brazo: La memoria es un animal esquivo (Hachette, 2025). No es una novela de reconciliaciones fáciles; es, en sus propias palabras, un “drama familiar para quienes tienen vínculos complejos”. Lo que comenzó como una curiosidad generada por el mito de Caín y Abel, y que se transformó en una pregunta —¿por qué dos hermanos dejan de hablarse más allá del dinero?— terminó convirtiéndose en una tesis sobre la subjetividad. “La novela me lanzó una hipótesis: recordamos de manera diferente. Los momentos que nos traumatizan y consolidan nuestra identidad los compartimos con hermanos que tienen versiones distintas. La memoria es personal, volátil e inestable”, explica la autora colombiana. Esta premisa la empujó a un desafío técnico: la primera persona. Para narrar el recuerdo, necesitaba a alguien que recordara, pero que no fuera de fiar. Así nació su protagonista: un pintor de 70 años llamado Juan Francisco que narra sus memorias de manera poco confiable, lo cual obliga al lector a sospechar de cada pincelada de su pasado.
El mutismo Uno de los aspectos más agudos de la novela es la decisión de centrarse en un universo casi exclusivamente masculino. En un mundo literario donde a menudo la gestión del secreto familiar recae en “cónclaves de tías”, Ramón opta por observar cómo los hombres gestionan —o mejor dicho, no gestionan— el dolor. En La memoria es un animal esquivo, el silencio es una presencia que pudre a los personajes
María del Mar Ramón
por dentro. Los personajes, hombres criados en los años 60 bajo estructuras rígidas, no tienen palabras para nombrar su vulnerabilidad: “Y ese gran dolor que desborda toda la novela nunca se nombra. Es una novela sobre un gran dolor que desborda, pero que nunca se nombra. Sólo se refieren a él como ‘lo que nos pasó’. Esta situación para mí sólo es posible en el universo masculino”. Incluso el personaje que decide dejar de hablar tras una muerte inesperada es un símbolo de esta imposibilidad de expresión. Sin embargo, Juan Francisco, siendo artista, busca una salida a ese silencio a través de la pintura. Intenta encontrar un idioma que no pase por la palabra que le ha sido negada o que él mismo se niega a usar. Lo honesto de la crueldad Ramón huye de los personajes ejemplares. Le interesa, por el contrario, la crueldad humana y cómo esta genera un puente de empatía secreto con el lector. Hay algo liberador en reconocerse en la mezquindad de un personaje insoportable. “La vulnerabilidad es algo que se puede ocultar, pero no se puede fingir”, dice la escritora. Al crear personajes falibles y a veces crueles, invita al lector a un juego moral: ¿por qué sentimos empatía por alguien que está haciendo daño? Al final, La memoria es un animal esquivo no busca ser un manual de autoayuda familiar. El valor del libro reside en la pregunta que deja sembrada: ¿y si no tenemos razón sobre nuestro propio pasado?+
Tres razones para leer a María del Mar Ramón 1 Su producción
literaria se distingue por una versatilidad que transita con éxito entre el ensayo crítico y la ficción de largo aliento.
2 Su obra propone
conversaciones fundamentales en torno a los feminismos, el cuerpo y el poder, por mencionar algunos.
3 Si disfrutas
del lenguaje por el lenguaje mismo, sus textos son un banquete de precisión y creatividad.
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María del Mar Ramón (Bogotá, 1992) Es autora de las novelas La memoria es un animal esquivo y Todo lo que aprendí de la psicofonía, además del libro de no ficción Coger y comer sin culpa. En 2024 lanzó el pódcast Los guardianes de la espada, elegido por la Fundación Gabo como uno de los diez mejores trabajos sonoros del año.
La memoria es un animal esquivo María del Mar Ramón Hachette Voces
Entrevista literaria
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Mala espina: M crimen, esoterismo y ciudad total en Xavier Velasco
Por Fernando Sanabrais
ala espina (Alfaguara, 2025), la nueva novela de Xavier Velasco, nace de un deseo largamente postergado: escribir una novela negra sin impostura. “Leía a Hammett, Chandler, Andreu Martín… y nunca sentí que estaba listo”, confiesa. El temor no era al género, sino a la artificialidad: inventar un detective por obligación, obedecer una fórmula sin vida. Por eso, durante años, Velasco se dedicó a preparar el terreno: visitó prisiones, tomó cursos de técnicas policiales para escritores, acumuló experiencias como quien compra muebles, cobijas y todo lo necesario para el matrimonio… antes de que llegue la novia. Mala espina no aparece como ocurrencia, sino como convergencia: experiencias carcelarias, vínculos familiares, policías “de buena calidad”, sesiones con chamanes y, sobre todo, la Ciudad de México como un espacio donde lo real es tan extremo que ya parece ficción. El arranque lo confirma. Son las 7:50 de la mañana en el cruce de Barranca del Muerto y Sagredo, en San José Insurgentes. Un hombre yace muerto tras caer de siete pisos. Los curiosos dudan si fue un accidente, pero quienes llegaron primero lo saben: tenía los pies atados. Nadie se suicida con los pies atados. En esa imagen seca y contundente se activa el motor del libro: la sospecha, el mecanismo. El centro de la novela no es sólo el crimen, sino la herida íntima que lo rodea. La protagonista, Dunia Montoro, es la exesposa del muerto. Dunia no es detective: es analista de inteligencia, entrenada para seguir patrones y leer zonas oscuras. Se involucra porque intuye que algo no cuadra, pero también porque arrastra una culpa antigua. Investigar se vuelve una segunda autopsia: no sólo del cuerpo, sino del hombre con el que durmió durante años y que ahora descubre como un extraño. El muerto tiene dos nombres (Iván Dupont y Juan de la Luna) y esa mutación no es anecdótica: marca una caída social. Al
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Leía a Hammett, Chandler, Andreu Martín… y nunca sentí que estaba listo”. empobrecerse, pierde a los amigos ricos y gana otros: chamanes, narcotraficantes, traficantes de piezas prehispánicas, políticos que operan desde arriba. Dunia atraviesa esos mundos con escepticismo y necesidad. Ahí aparece uno de los grandes aciertos de Mala espina: la Ciudad de México como personaje total. Para Velasco, “una ciudad donde todo es posible” es un regalo narrativo. Pero aquí esa posibilidad no es romántica: es vertiginosa, ambigua, peligrosa. La acción ocurre en pocos días de noviembre de 2016, con ritmo constante. La novela negra no es sólo un mecanismo: es una inmersión psicológica. Velasco es explícito en su incomodidad con cierta novela negra apresurada, en la que el ritmo sustituye a la forma. Mala espina busca lo contrario: vértigo sin superficialidad. Para lograrlo, el autor tuvo que modificar su método. Por primera vez trabajó con un preprograma, esquemas y diagramas (un “panini”, como lo llama) que le permitieron controlar el tiempo narrativo sin sacrificar libertad. Ese proceso incluye algo poco visible pero decisivo: la edición. Su editora le
devolvió el manuscrito con una frase implacable: “esto no está completamente tostado”. Y Velasco tuvo que cerrar cabos, corregir errores, asumir el trabajo colectivo que toda novela exige. De ahí la dedicatoria a Ramón Córdoba, editor y cómplice. Y también la confidencia: el personaje de Ramón Perdomo (El Mochomo) está construido a partir de él (su humor, sus chistes) y es, además, uno de los pocos personajes verdaderamente decentes del libro; un gesto de gratitud y cariño. A esa complicidad se suma otro elemento revelador: la banda sonora. Velasco compartió en YouTube una selección de canciones que acompañaron la escritura y aparecen en la novela. Música heterodoxa —Radiohead, Orquesta Mondragón, The Flaming Lips— que refleja una ciudad donde todo convive sin jerarquía clara, sin un orden estable. Mala espina deja una idea persistente: nunca terminamos de conocer a nadie, ni siquiera a quien amamos, ni siquiera a nosotros mismos. En la CDMX, esa ignorancia no es sólo emocional: puede ser incluso letal.+
Xavier Velasco Narrador mexicano. Autor de Diablo Guardián, Puedo explicarlo todo y Hombre al agua. Su obra se distingue por el pulso urbano, el humor incisivo y personajes llevados al límite. En Mala espina explora la novela negra desde una mirada profundamente personal.
Por qué puede interesarte Mala espina es una novela negra que va más allá del crimen. Explora la culpa, la identidad y las zonas ocultas del amor, con una Ciudad de México viva, peligrosa e impredecible. Velasco combina acción, humor oscuro e inmersión psicológica para construir una historia donde investigar es también enfrentar lo que se creyó conocer. Mala espina Xavier Velasco Alfaguara
Entrevista literaria
18 Ve la entrevista en mascultura.mx
Kiko Amat (1971) Es un escritor y periodista catalán, referente de la narrativa urbana y la crónica cultural en España. Sus novelas —como Rompepistas o Revancha— exploran la adolescencia, la clase obrera y la música. Es un apasionado de la cultura pop y la psicopatía, temas que analiza en su podcast Psycholand. Una voz clave para entender la periferia y la pasión por lo auténtico.
Dick o la tristeza del sexo Kiko Amat Anagrama
Kiko Amat: el oficio sin glamour y la novela como instinto. Crónica de una charla desbordada Por Fernando Sanabrais
K
iko Amat llega a Guadalajara con una mezcla de ímpetu, curiosidad y cautela. Está en la fil para presentar Dick o la tristeza del sexo (Anagrama, 2025), pero en nuestra charla habla poco del libro como objeto y mucho de aquello que define su manera de estar en la literatura: la escritura como trabajo, la vida como material narrativo y la desconfianza hacia todo lo que suena a pose. Además, confiesa que cada vez que va a una feria “le suceden cosas fuera de lo común”. La escena ocurre incluso antes de la entrevista y resulta reveladora. No le gusta el café, pero disfruta sus efectos: quería un espresso italiano; no lo hubo y lo sustituyó por Coca-Cola. El gesto funciona como una poética involuntaria: Amat no idealiza el entorno; trabaja con lo que hay, lo vive y lo incorpora. Esa lógica atraviesa toda su obra y su manera de entender el oficio: escribir no es construir un mito personal, sino insistir, incluso en condiciones poco favorables. Amat se define como “novelista de personajes y situaciones, no de temas”. No escribe a partir de una tesis ni de una agenda intelectual previa: escribe para tratar de entender, incluso para entenderse a sí mismo. Por eso desconfía de la novela excesivamente teórica y también de la figura del escritor que se explica demasiado. La literatura, para Kiko, no nace de una idea definida y preconfigurada, sino del instinto en movimiento. En la conversación insiste en algo que resulta central: una cosa es tomarse el oficio con absoluta seriedad y otra muy distinta es tomarse en serio la “vida artística”. Viene de una tradición (recuerda a Josep Pla) que desconfía de lo afectado, de la impostación bohemia, del escritor que parece más preocupado por representarse que por escribir. “El arte que más me interesa es el que parece no ser arte”. Cuando habla del proceso de escritura, Amat recurre a imágenes únicas, profundamente literarias y muy cercanas a su obra. Comparar escribir con ensayar ballet no es una metáfora ornamental: es una descripción precisa. El movimiento justo, dice, sólo aparece después de horas de repetición silenciosa. Escribir es eso: volver todos los días al mismo gesto, sin glamour, sin público, con una regularidad casi mecánica. No hay épica visible en ese proceso, pero sí una forma de discreto heroísmo.
Esa ética se sostiene en una tensión difícil de mantener: creer, al mismo tiempo, que se ha recibido un don y que no se está a la altura de él. Para Amat, el talento no es una garantía, sino una responsabilidad. Con un regalo se puede hacer muy poco o se puede trabajar durante años para estar a la altura de lo que se intuye. De ahí su sospecha hacia quienes hablan demasiado de su arte y su admiración por quienes pasan largos periodos en silencio y reaparecen sólo para decir: “estaba escribiendo una novela”. En ese recorrido aparecen también los enemigos, una figura recurrente en su obra y en su pensamiento. Lejos de negarlos, Amat los asume como una forma de intimidad incómoda pero productiva. “Pienso en mis enemigos mucho más que en mi novia”, dice, sin ironía. Los enemigos, confiesa, lo ayudan a levantarse por la mañana. El despecho, la fricción y la rabia no son obstáculos para escribir, sino motores posibles. Muchas de sus novelas, admite, nacieron de ahí. Dick o la tristeza del sexo, el libro que lo trae a Guadalajara, se inscribe en esa misma lógica: no como provocación calculada ni como gesto escandaloso, sino como el resultado de seguir a un personaje hasta donde la historia lo exige. Amat no parte de un programa ni de un mensaje; parte de una vida que avanza de forma accidentada y de una curiosidad obstinada por entenderla. Todo lo demás —lecturas críticas, etiquetas, interpretaciones— llega después. Hacia el final de la charla, Amat habla de lo que está escribiendo ahora: La tarea, un libro ensayístico sobre el oficio de escribir. No un manual universal, aclara, sino un registro personal de lo aprendido tras años de repetir los mismos movimientos en soledad. Un libro que hable de disciplina, regularidad y perseverancia, pero también de la dificultad real del proceso. De cómo nadie termina de aprender del todo. De cómo se muere escribiendo sin haberlo entendido por completo. Escucharlo es confirmar algo esencial: para Kiko Amat, la literatura no es un escenario ni una identidad, sino una práctica. Una tarea que se repite todos los días, incluso cuando no hay espresso, cuando no hay glamour. Cuando ya no existe ninguna certeza.+
¿Por qué puede interesarte? Amat escribe con una honestidad brutal que mezcla la nostalgia de barrio con una energía punk. Te hará reír a carcajadas con su ingenio ácido para luego conmoverte con la vulnerabilidad de sus personajes. Si buscas historias vibrantes, música y vida real sin filtros, no querrás perderte la obra de Kiko Amat. El autor ideal para quienes aman la cultura pop y las verdades incómodas.
Sucedió en Gandhi. Anécdotas con nuestros clientes
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Cuando en Librerías Gandhi aún existían casilleros para dejar mochilas, uno permaneció cerrado durante una semana. Al abrirlo, encontramos una mochila llena de libros y una carta: “Querido tío Gandhi…” En ella, alguien confesaba haber robado libros años atrás, cuando no podía pagarlos. Ahora, con los estudios concluidos y los recursos para saldar su deuda, regresaba movido por la necesidad de devolver los libros y dejar un cheque por cinco mil pesos como disculpa. Un acto de conciencia. Un cierre inesperado. P. D.: Ya quitamos los casilleros.
PERFIL
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Por Yara Vidal
E
n febrero de 2025, The New Yorker celebró su centenario con una edición especial que incluyó seis portadas variantes reinterpretando al icónico Eustace Tilley, exposiciones en la New York Public Library, un documental en Netflix y diversos eventos. Fundada en 1925 por Harold Ross como un “periódico cómico” para la vida metropolitana sofisticada, la revista ha sobrevivido guerras, depresiones, revoluciones digitales, cambios de propiedad, y se ha mantenido como faro de periodismo profundo, ficción literaria, humor y crítica cultural. Un siglo después, se sigue imprimiendo semanalmente, con millones de suscriptores y un impacto que trasciende lo digital. La longevidad de The New Yorker nos recuerda la importancia vital de las revistas culturales como espacios de reflexión lenta en un mundo de noticias instantáneas. Las revistas culturales son un arte colaborativo por excelencia. Cada número se trata de un mosaico vivo tejido por decenas de manos: editores que seleccionan y pulen, autores que confían sus textos inéditos, ilustradores que dan forma visual a las ideas, correctores que afinan cada coma, diseñadores que componen la armonía de páginas y, por supuesto, lectores que responden con cartas, debates y suscripciones. Sin esta cadena de colaboración generosa, una revista no pasa del primer número. También hacen más que informar, nos conectan con sociedades, con otros apa-
sionados; curan ideas, fomentan debates y diálogos, y preservan voces que el algoritmo ignora. En México, donde la lectura digital domina (el acceso gratuito a materiales aumentó al 66.7%, y muchos prefieren pantallas, según el Módulo sobre Lectura 2024 del INEGI), las revistas impresas enfrentan retos mayores: distribución limitada, costos altos y competencia de redes sociales. Sin embargo, publicaciones como Nexos, Letras Libres, Revista de la Universidad de México o independientes como Tierra Adentro siguen vigentes. Nutrida por esta herencia cultural, Lee+ ha querido ser un proyecto apasionado por la literatura y la cultura; un bastión de ensayos, entrevistas, reseñas y descubrimientos li-
terarios que conectan autores emergentes con lectores fieles. ¿Qué hace que estas revistas sobrevivan? El valor de las revistas no se encuentra en la inmediatez, sino en la permanencia. El papel obliga a una lectura pausada, táctil, sin distracciones. De hecho, debido a su materialidad, un artículo de The New Yorker sobre clima o política se lee con atención plena; un ensayo en Lee+ sobre poesía contemporánea invita a subrayar, doblar páginas, regresar. En México, donde el índice de lectura es bajo (alrededor de tres libros al año por persona, de acuerdo con encuestas recientes), las revistas culturales actúan como puente: accesibles, temáticas, a menudo gratuitas o baratas. Y
Porque una página no es suficiente, sigue explorando el universo Lee+: + de cien capítulos de Desde el librero en tu plataforma de podcast preferida. + de mil entrevistas con voces clave de la cultura en Revista Leemas de Gandhi Todos los números de la revista disponibles en revistaleemas.mx El mejor contenido cultural en mascultura.mx
el poder perdurable de las revistas culturales en la era digital
su naturaleza colaborativa las hace únicas: no son producto de un algoritmo ni de un influencer, sino de una comunidad que cree en el intercambio de ideas. Pero el verdadero motor es el lector. En un país donde el 74.7% accede a revistas sin costo (muchas digitales), apoyar las impresas es un acto de resistencia cultural. Comprar revistas como Lee+ significa votar por diversidad editorial frente a monopolios digitales. Los lectores mexicanos, estudiantes, intelectuales, curiosos, han sostenido títulos como La tempestad y otros fanzines independientes, que enfrentan el reto de migrar lo analógico a lo digital sin perder esencia. The New Yorker cumplió 100 años y demuestra así que la calidad vence al
tiempo. Lee+ llega a 200 números y nos recuerda que, en México, el lector fiel es el guardián de nuestra identidad cultural. Sigamos comprando, leyendo y compartiendo papel, la forma más poderosa de decir que la cultura importa y nos conecta con grandes pensadores y creadores que nos antecedieron a sueños y reflexiones. A nuestros colaboradores, autores, anunciantes y amigos que, edición tras edición, nos han compartido sus textos, su tiempo y su talento: gracias de corazón por hacer posible estas 200 entregas de Lee+. Sin sus palabras, fotografías, diseños y anuncios, esta revista no sería más que papel en blanco; con ellas, ha sido un espacio vivo de ideas, descubrimiento y resistencia cultural.
Gracias por permitirnos explorar las mentes y corazones de creadores de múltiples países y generaciones, desde la arquitectura hasta literatura, música y arte. Su apoyo a las revistas culturales se traduce como la defensa del pensamiento profundo.
Gracias por leer con nosotros.+
Entrevista de desarrollo
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Lidia Martín Torralba
y el mapa emocional de La metáfora del bosque
H
ay momentos del año —diciembre, enero, los aniversarios, las reuniones familiares— en los que las emociones se intensifican. Para algunas personas, la alegría se expande; para otras, el malestar se vuelve más evidente. De ese territorio ambiguo, donde conviven la celebración y la incomodidad, parte La metáfora del bosque (Whitaker House, 2025), el libro más reciente de Lidia Martín Torralba.
El bosque como experiencia compartida La imagen central del libro nace de una sensación ampliamente reconocible: la de estar perdidos. “Hay momentos en los que sentimos que estamos en un bosque oscuro y queremos salir cuanto antes”, explica la autora. Sin embargo, advierte que en los procesos emocionales no existen atajos ni soluciones inmediatas. La única posibilidad real es atravesar ese bosque, incluso cuando genera resistencia. En ese recorrido, muchas emociones suelen vivirse como enemigas, sobre todo aquéllas que incomodan. Frente a esta idea, Martín Torralba plantea uno de los ejes del libro: las emociones no funcionan como una brújula que indique el camino correcto, sino como señales de alerta. “Son como el tablero de un coche: se encienden para avisar de que algo necesita atención”. Ignorarlas no resuelve el problema; por el contrario, suele intensificarlo. Desde esta perspectiva, la tristeza no es un error que deba eliminarse cuanto antes, sino una señal de que algo no encaja. A veces el ajuste necesario será externo; otras, tendrá que ver con la forma de interpretar lo que ocurre, con los hábitos o con el apoyo disponible. La emoción no ofrece una respuesta cerrada, pero orienta la mirada hacia lo que necesita revisión.
Las trampas emocionales de la época Este planteamiento adquiere especial relevancia en el contexto cultural actual. Para la autora, vivimos rodeados de mensajes que prometen bienestar constante, eliminación del malestar y soluciones rápidas. Redes sociales, discursos motivacionales y cierta autoayuda han reforzado la idea de que sentir tristeza, miedo o ansiedad equivale a un fracaso personal. “La felicidad permanente es una fantasía”, afirma. Para explicarlo, recurre a la imagen de una noria: nadie puede permanecer siempre en la parte más alta. Pretenderlo genera frustración, culpa y una desconexión profunda de la experiencia real. No es extraño, señala, que muchas personas lleguen con la expectativa de dejar de sentir emociones legítimas ante pérdidas, cambios o duelos, lo que termina intensificando el sufrimiento en lugar de aliviarlo.
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Emociones, vínculo y elección El bosque del que habla Martín Torralba no es sólo un espacio interior. El libro también explora cómo las emociones atraviesan el vínculo con los otros y la vida colectiva. Bien comprendidas, facilitan la empatía y la comunicación; mal gestionadas —sobre todo cuando se persigue la euforia constante— pueden derivar en conductas compulsivas y desconexión interpersonal. Una de las ideas más contundentes del libro es que no elegir también es una forma de elección. Evitar, anestesiar o mirar hacia otro lado no detiene la experiencia emocional: la vida continúa. Por eso, La metáfora del bosque no propone huir del malestar ni neutralizarlo, sino aprender a leerlo. Aceptar que las emociones forman parte de la experiencia humana —incluso cuando incomodan— es una forma de cuidado y de responsabilidad. El libro no promete eliminar el dolor ni ofrecer salidas rápidas, pero sí acompañar el tránsito con mayor claridad. Porque sólo al atravesar el bosque, y no al negarlo, es posible encontrar una salida que no sea ilusoria.+
Lidia Martín Torralba es una autora y divulgadora española, formada en Psicología por la Universidad de Málaga y con un máster en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid. Su trayectoria integra práctica clínica, docencia, divulgación y escritura, con el objetivo de acercar el conocimiento psicológico a la vida cotidiana.
Por qué leer La metáfora del bosque • Una reflexión psicológica construida desde la experiencia cotidiana, que evita el lenguaje técnico y apuesta por una comprensión emocional clara y cercana. • Una metáfora que no busca escapar del malestar, sino ofrecer una forma honesta de pensarlo y atravesarlo. • Un libro concebido como acompañamiento, no como manual, que abre preguntas y deja espacio para que cada lector las habite desde su propio momento vital.
La metáfora del bosque Lidia Martín Torralba Whitaker House
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El sobrino del mago C. S. Lewis • Grupo Nelson
Bluey. ¡Oooh, qué brillante! Varios Autores • Phoenix International Publications
Mi pequeño gato Novelty • Novelty Ediciones
Jóvenes Almendra (edición especial) Wonpyung Sohn • Editorial Océano
Alchemised SenLinYu • Montena
Rey 3. El corazón del rey Karine Bernal Lobo • Planeta
Los juegos del hambre 5 Amanecer en la cosecha Suzanne Collins • Molino
No me llames loca Gilraen Eärfalas • Planeta
Puedes adquirir estos títulos en nuestras librerías y en gandhi.com.mx
Entrevista de salud
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Dr. Alexander Krouham
Medicina funcional:
el giro que redefine la salud Por Lucía Moreno
A
unque se formó en la medicina convencional más estricta, un hecho marcó profundamente al doctor Alexander Krouham: pese a seguir todas las guías, muchos pacientes no mejoraban. “Hacíamos lo correcto y aun así se deterioraban”, resume. Esa frustración fue el punto de quiebre. Hace casi dos décadas decidió reorientar su carrera hacia la medicina funcional y la medicina de estilo de vida, y se convirtió en uno de los referentes nacionales del modelo. “La medicina funcional es la medicina que quieres que se use en ti, tengas o no un problema de salud”, afirma. Krouham insiste en que no se trata de una alternativa a la medicina convencional, sino de una evolución. “Este modelo te ve como un individuo completo. Tu bioquímica no es la de nadie más, y tus sistemas están interconectados”. La medicina funcional no pregunta solo qué tienes, sino por qué lo tienes: es una búsqueda de causas raíz, no un control de síntomas. La medicina de estilo de vida —que para él es la base de la pirámide de salud— surge del reconocimiento de que el 80% de las enfermedades actuales son crónico-degenerativas y el 80% de sus causas provienen del estilo de vida. Por eso propone un enfoque claro: primero hábitos, luego intervención funcional y, sólo al final, medicamentos o cirugías. “No negamos la medicina convencional; la complementamos. Sería irresponsable pretender tratar una infección grave o un infarto sin ella”.
La salud como creación, no como ausencia de enfermedad Krouham, que durante muchos años fue una figura destacada de la medicina interna y la endocrinología en instituciones de alto prestigio como el Hospital ABC, explica un concepto clave: durante décadas, la medicina se ha centrado en la patogénesis, el estudio de la enfermedad. Pero rara vez habla de salutogénesis, que plantea la pregunta contraria: ¿qué necesitamos para producir salud? “Decir ‘voy a crear salud’ es muy distinto a decir ‘voy a corregir una enfermedad’”. El vínculo médico-paciente, un pilar perdido Krouham critica que la medicina actual haya reducido el tiempo de consulta a minutos. “No puedes conocer a una persona en siete minutos”. En su modelo, el médico necesita tiempo para comprender hábitos, valores, creencias y relaciones. Sin ese vínculo, dice, es imposible entender la verdadera raíz de un problema. Los seis pilares (más uno) del bienestar Para Krouham, los fundamentos del estilo de vida saludable son siete: Nutrición e hidratación Ejercicio y movimiento Sueño de calidad Manejo del estrés Relaciones interpersonales saludables Evitar sustancias nocivas (alcohol, tabaco,
La salud se crea, no se repara. Su enfoque se basa en la salutogénesis: generar salud desde los hábitos, no sólo corregir enfermedades.
Contacto con la naturaleza, cuyo impacto inmunológico —según explica— ya ha sido demostrado Destaca además un concepto central: los cambios no deben ser radicales. “Pequeñas mejoras consistentes tienen más impacto que intentos extremos”. Y añade: “El mejor antídoto contra los efectos del estrés es la gratitud”.+
El estilo de vida es la intervención más poderosa. Sostiene que la mayor capacidad de prevención está en siete pilares: alimentación, movimiento, sueño, manejo del estrés, relaciones, evitar sustancias y conexión con la naturaleza.
2
Alexander Krouham es un médico mexicano especialista en Medicina Interna y pionero de la Medicina Funcional en América Latina. Fundador de Vita Plenus, su enfoque se centra en identificar las causas raíz de las enfermedades crónicas mediante un modelo que integra la ciencia médica con el estilo de vida. Krouham es una voz líder en la transformación del paradigma médico hacia la prevención y el bienestar integral.
drogas)
Tres claves para entender al doctor Alexander Krouham y su propuesta de salud 1
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El vínculo médico-paciente es determinante. La medicina funcional exige conocer al individuo, no sólo sus estudios. Sin ese vínculo, no puede encontrarse la causa raíz ni acompañar el cambio.
3
Lucía Moreno es autora de Inteligencia Natural (Aguilar, 2025) y fundadora de Verde a la mexicana e Immi México, proyectos que promueven el cuidado consciente de la salud, la naturaleza y el entorno, con un fuerte compromiso social hacia comunidades vulnerables.
Medicina Funcional Lidia Martín Torralba Hachette Bienestar
Visión Dado que la literatura tiene el poder de transformar y enriquecer nuestras vidas, queremos que más personas lean a los grandes autores, con especial énfasis en Jane Austen.
Misión Nuestra misión es fomentar entre el mayor número posible de lectores el estudio, la apreciación y la comprensión de la obra, la vida y el genio de Jane Austen.
Objetivos del proyecto • Fomentar la lectura: mediante clubes de lectura y discusiones literarias centradas en la obra de Austen, los miembros de la sociedad profundizan en sus novelas, ensayos y cartas. • Realizar eventos culturales: en charlas, conferencias y proyecciones de películas basadas en la obra auste-
niana, se invita a expertos en literatura, académicos y apasionados de Austen. • Ofrecer talleres y cursos: a través de la escritura creativa, el análisis literario y el contexto histórico de Austen, así como de cursos se exploran los temas de sus obras, como el romanticismo, la crítica social y el papel de la mujer en su época. • Generar publicaciones y recursos: el contenido académico y de divulgación, incluyendo artículos, reseñas y un boletín informativo, mantiene a los miembros actualizados sobre las actividades de la sociedad y novedades literarias relacionadas con Austen. • Crear una red de lectores: esta comunidad inclusiva conecta a lectores de todas las edades y orígenes, promoviendo intercambios culturales y el disfrute compartido de la literatura. La JASMX aspira a ser un referente en la promoción de la literatura de Austen en México, para lograrlo estimula el interés por la lectura y la apreciación de la obra de esta autora en el contexto literario nacional. A través de sus actividades, se busca también contribuir al desarrollo de la crítica literaria y la formación de nuevos lectores, así como establecer lazos entre amantes de la literatura clásica y contemporánea. En conclusión, la Jane Austen Society México honra el legado de una de las autoras más queridas de la literatura, al mismo tiempo que fomenta un ambiente de aprendizaje, discusión y camaradería entre sus miembros, y de ese modo asegurarse de que la obra de Austen continúe inspirando a nuevas generaciones de lectores en el país.
Conoce más del trabajo de la Jane Austen Society México en sus redes sociales: https://www.instagram.com/jane.austen.society.mexico/ https://www.facebook.com/JaneAustenSocietyMx/
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Fandom literario
Jane Austen Society México
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na de las posibilidades más nobles que abre la literatura es la de generar comunidades lectoras que se reúnen en torno a un libro, un objeto que nos permite ensayar otras maneras de estar en el mundo. Desde esa convicción surge la Jane Austen Society México (JASMX), un espacio donde la lectura compartida de la obra de Austen convoca al goce literario y abre conversaciones sobre afectos, comunidad, imaginación y la posibilidad —siempre vigente— de reinventar la vida a través de los libros. La Jane Austen Society México, nacida con el propósito de celebrar y promover la obra de una de las autoras más influyentes de la literatura inglesa, Jane Austen, busca crear un espacio para los admiradores de Austen en México, donde puedan explorar su legado literario, compartir su amor por la lectura y fomentar el análisis crítico de sus obras en un contexto contemporáneo.
Fragmento de novela
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LAS BRUJAS DE EL PASO, de Luis Jaramillo E
s culpa suya —le espeta Sofía a Marta, que está sentada detrás del escritorio, frente a ella—. Mi marido me dejó. Mis hijos no me dirigen la palabra. —Los casos como este se tardan bastante tiempo —le dice Marta, tratando de ser paciente. Sofía tiene más o menos la misma edad que ella, cuarenta y tantos. Están hablando en español. Marta toma aire—. Sé que ha sido difícil para usted. —Usted qué va a saber de mi vida. Usted sí es ciudadana estadounidense. Su esposo es médico. Es una abogada rica —se queja Sofía, estrujando su bolso contra el pecho. Marta se inclina, y el filo del escritorio se le clava en los antebrazos. Nadie puede pensar que su trabajo la hace rica o que cualquier otro empleado del despacho está allí por dinero. —¿Por qué vino hoy al despacho? —le pregunta Marta, tratando de sonar amable. —Ojalá jamás las hubiera conocido, ni a usted ni a Linda. —Ya es un poco tarde para decir eso — contesta Marta. Calma… calma. —Son brujas. Me echaron el mal de ojo. A Marta ningún cliente la había tratado de bruja antes, ni la habían acusado de desearle el mal a nadie. Y Linda Camacho, la trabajadora social, es la persona más religiosa que Marta conoce, genuinamente religiosa. —Lo único que hemos hecho es tratar de ayudar —afirma Marta, y el tono de mártir de su voz le parece odioso. Comienza a oír un zumbido en su oído izquierdo, y menea la cabeza. Sofía la mira, y sus ojos saltones parecen aún más protuberantes en su cara redonda. —Voy a decirles a los investigadores que me equivoqué.
—¿Que se equivocó con respecto a qué? —A Soto. Les voy a decir que nunca me puso un dedo encima. Marta siente que se le hiela el cuerpo, y el zumbido se hace más intenso. Se frota las sienes. —Si cambia su testimonio, sería como admitir que cometió perjurio. —No sé qué es eso ni me importa. —No sea idiota —revira Marta. Sofía retrocede como si la hubieran abofeteado, y parece que quisiera hundirse y desaparecer en el asiento. Marta siente que hubiera podido contestarle de manera menos brusca, pero no se arrepiente de haber dicho la verdad. Sofía no tiene idea de lo que está haciendo ni del trabajo que está deshaciendo. Sofía se levanta torpemente, y el bolso se le cae al suelo. Se abre, desparramando su contenido. Marta rodea el escritorio, agachándose para recoger un cepillo de pelo, un estuche de polvos faciales, un tubo de brillo labial, un espejito, un paquete de chicles de canela y una estampita laminada de la Santa Muerte. Le entrega todo a Sofía, que lo embute de nuevo en la bolsa. Marta divisa una cuenta de vidrio azul que ha rodado hacia la pata del escritorio. La levanta, sosteniéndola en la palma de la mano. Sofía se la arrebata de un manotazo. —Voy a contarles a las otras cómo me ha tratado usted. Ellas tampoco están contentas con cómo va el caso —dice Sofía, de camino hacia la puerta. Marta se alegra de verla irse. Sofía siempre ha sido un problema, incluso al principio, cuando se quejó del monto de los honorarios del despacho, convencida de que Marta pretendía quedarse con una porción de la indemnización, como si fuera una de las socias de una firma de
abogados comerciales en lugar de la subdirectora de un bufete jurídico sin ánimo de lucro al borde de la quiebra. Marta se da la vuelta para contemplar la sierra de los Mansos. El viento del oeste forma tolvaneras de polvo amarillo sobre el cie- lo azul. Abajo, los carros se deslizan por las calles del centro de El Paso. Los senderos de la plaza San Jacinto brillan con la luz del sol poniente. Cuando el despacho presentó la demanda por acoso sexual en contra de la compañía Soto Pecans y de su dueño, Marta les advir-tió a sus clientas que las cosas se podían poner feas. Durante el proceso, las mujeres y todos sus allegados habían recibido citaciones y habían tenido que acudir a declarar, sacando a la luz sus secretos. Con la revelación de cada detalle desagradable, el equipo jurídico de Soto Pecans había atacado con más fuerza a las demandantes. Mientras tanto, Marta siente que con cada nuevo ataque pierde una parte de su ser. A veces se pregunta si en realidad todo esto está sirviendo de algo, si no habría sido mejor que se esforzara por llegar a convertirse en jueza, como lo esperaba su abuela Olga y todos los demás. En días como este, le parece que el caso de Soto Pecans ha sido perjudicial para sus clientas, que nunca tenían tiempo para nada fuera de su trabajo.+
Las brujas de El Paso Luis Jaramillo Umbriel Editores
Entrevista LIJ
Laura Steven
Nuestros destinos infinitos
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aura Steven —autora de Silvercloak— construye sus historias desde una pregunta insistente: ¿qué une a dos personas a través del tiempo, incluso cuando todo lo demás se transforma? Nuestros destinos (Umbriel Editores, 2025) gira precisamente en torno a esa fuerza invisible: Evelyn y Arden, dos personajes que parecen encontrarse una y otra vez, guiados por un lazo emocional que desafía cualquier lógica lineal y que, sin embargo, se siente profundamente humano. Steven recuerda que la semilla del libro apareció en 2017, cuando imaginó a una chica capaz de recordar fragmentos de una vida anterior. Durante años trató de convertir esa idea en un thriller o en una historia más convencional, pero todo resultaba rígido. “Había una anécdota, pero no una emoción que la sostuviera”. En 2020, un verso de la canción “Exile”, de Taylor Swift, —”Creo que he visto esta película antes”—, abrió el ángulo necesario: la sensación de haber vivido algo previamente, de reconocer un patrón afectivo. De pronto la historia dejó de tratarse de un misterio y se volvió un relato sobre una relación que se reescribe a sí misma en escenarios distintos. El resultado fue una novela más íntima que espectacular, centrada en la fuerza que impulsa a dos personas a reencontrarse incluso cuando sus circunstancias han cambiado por completo. Evelyn y Arden son el hilo que emerge una y otra vez en diferentes etapas, países y contextos, sostenidos por una conexión que no se explica por lo racional sino por lo emocional.
Recordar lo esencial sin cargar el pasado completo Uno de los mayores retos narrativos fue la memoria. Steven quería evitar el cliché del personaje que empieza desde cero en cada etapa, pero también rehuyó la idea de que Evelyn cargara con un historial absoluto de todo lo vivido. El equilibrio lo encontró en la memoria fragmentada. “Las personas no recordamos nuestros días enteros”, explica. “Lo que guardamos son destellos: un olor, un sonido, una frase que nos devuelve a un instante muy preciso”. Ésa fue la clave. Evelyn avanza con fragmentos: cuatro o cinco etapas que recuerda con nitidez y, más allá de eso, una neblina emocional. Lo suficiente para que intuya que hay algo más grande guiando sus pasos; lo justo para que se pregunte por qué esa conexión persiste. Esta mecánica no sólo evita repetir la misma estructura; también permite que el lector descubra junto a ella. “No quería que Evelyn supiera más que quien lee ni al revés. Necesitaba que avanzaran al mismo ritmo”, dice Steven. Vivir con un reloj en la mano A lo largo del libro, Evelyn se enfrenta a un límite temporal que nunca logra atravesar del todo. Steven incorpora esta frontera no como un elemento trágico, sino como un recurso narrativo que acelera la lectura. “Me gustan los libros con un reloj que avanza”, confiesa. “Esa sensación de urgencia que te dice: queda poco tiempo, hay que actuar”. Pero además le interesaba explorar qué significa crecer cuando el tiempo parece interrumpirse antes de llegar a la vida adulta plena. ¿Puede romperse el ciclo? Steven evita cualquier respuesta directa. Prefiere que sea el lector quien determine si es posible liberarse de los patrones afectivos que parecen repetirse. “Lo importante es lo que cada uno de ellos cree”, dice. “Arden ha perdido la esperanza; Evelyn la conserva. Esa diferencia lo cambia todo”.
Tres claves para conocer a Laura Steven y Nuestros destinos infinitos El estilo de Steven combina tensión emocional con tramas de alto voltaje narrativo.
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Un verso de “Exile”, de Taylor Swift, sirvió como punto de partida para la historia.
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El romance entre los protagonistas está marcado por un límite temporal que impulsa la lectura.
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Laura Steven Es autora de The Exact Opposite of Okay, ganadora del certamen inaugural Comedy Women in Print Prize. Cuenta con una maestría en Escritura Creativa por la Universidad de Northumbria, además, trabaja en una organización sin ánimo de lucro que apoya a las mujeres en las artes creativas. Cuando no está escribiendo, probablemente la encuentres corriendo por senderos, leyendo novelas de fantatsía u horneando galletas.
Nuestros destinos infinitos Laura Steven Umbriel Editores
©️ El Principito | Ilustración: Antonio Lorente | EDELVIVES
Entrevista LIJ
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“El alma en los ojos”: Antonio Lorente reinventa El Principito Reconocido por su estilo emocionalmente intenso, Antonio Lorente (Almería, 1987) es uno de los ilustradores más destacados de la escena iberoamericana contemporánea.
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icenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, ha expuesto su obra en Roma, Londres, Barcelona y Madrid, y se ha consolidado como un creador capaz de reinterpretar clásicos a través de retratos que privilegian la mirada y la expresión interior. Entre sus trabajos más celebrados figuran Peter Pan, Mujercitas, Carmilla y ahora El Principito, proyecto que marca un punto de inflexión en su carrera y que lo trae nuevamente a México para presentarlo ante lectores y coleccionistas. Su trazo, una combinación minuciosa de técnicas tradicionales —óleo, acuarela, gouache, témpera— con retoque digital, se ha convertido en una firma reconocible:
personajes de ojos profundos, atmósferas íntimas y una paleta que Su proceso, intuitivo y experimental, combinó técnicas que a convoca nostalgia y cercanía. “Mis personajes no hablan desde la veces llegaban a resultados por accidente. “Me gusta experimenboca —suele decir—, hablan desde los ojos”. Y basta ver cualquiera tar. Esos accidentes le dan vida a la ilustración”. de sus obras para confirmar que su narrativa visual nace del coraHay un pasaje —el final, ese momento interpretado de mil mazón de la mirada. neras— que requirió especial delicadeza. Lorente habla con la serenidad de quien “Es una escena poética, muy simbólica. conoce la fragilidad de las historias que Contarla sin romper su misterio fue lo más Tres datos acompañan una vida entera. Español, ilusdifícil”. trador y creador de mundos táctiles, regreAl final, Lorente solo desea que los leccuriosos sobre sa a México con una emoción luminosa: la tores encuentren algo sencillo pero profunAntonio Lorente llegada de su versión ilustrada de El Prindo: “Respeto y amor”. Y añade: “Para quiecipito, un libro que —como reconoce— lo nes ya aman El Principito o para quienes ha acompañado desde niño. “Es un clásico lo descubrirán conmigo, ojalá este pequeSu estilo nació ño príncipe también se vuelva parte de su que siempre supe que debía ilustrar. No de un accidente artístico vida. Está hecho desde el alma, y creo que podía faltar en mi colección”, confiesa. eso se nota”. Aceptar la propuesta de Edelvives no Una simple mancha de tinta fue sencillo. “Tenía un miedo terrible”, definió el rumbo de su estética. admite entre risas. “El Principito vive en la imaginación de todos. ¿Cómo no sentir Intentando “salvar” el error, vértigo?”. Pero ese temor pronto se volvió Lorente descubrió un gesto que impulso creativo: “Si un clásico cumple 80 se convirtió en sello personal: años y por fin puedo dialogar con él desde permitir que los accidentes guíen mi visión, ¿por qué no hacer algo nuevo? la expresividad del rostro y la Mi manera de honrarlo era añadir imagiprofundidad de la mirada. nación sin traicionar su esencia”. El respeto absoluto fue su punto de partida. Por ello, muchas de las ilustraciones No usa una sola técnica: su obra aparecen sin fondo: “El blanco es infinitud. es un laboratorio continuo Es dejar que el lector respire”. Quería conservar esa sencillez del original, pero lleCombina óleo, acuarela, gouache, varla discretamente a su propio territorio témpera y retoque digital según lo visual, más barroco y emocional. que cada escena requiere. Describe Entre todas sus imágenes, una destaca su proceso como “un mapa de manera especial: el encuentro entre el principito y el zorro. “Esa ilustración no emocional más que un método”. está en el libro clásico. La inventé desde mi emoción. Ese abrazo, esa mirada… neSu ilustración del zorro es una cesitaba existir”. creación completamente original Cuando habla de estilo, su respuesta vuelve a los ojos. Para él, son el centro La escena del encuentro entre de todo: “Los ojos son el espejo del alma. el principito y el zorro no existe Puedes decir que estás bien, pero la mirada te delata”. en el libro original. Surgió de su Ilustrar El Principito fue un desafío interpretación emocional y hoy es único, distinto a sus trabajos anteriores. una de sus ilustraciones favoritas. “La gente es muy fanática de este libro. Lo aman o lo odian. Por eso era tan importante hacerlo bien”.
La gente es muy fanática de este libro. Lo aman o lo odian. Por eso era tan importante hacerlo bien”.
©️ El Principito | Ilustración: Antonio Lorente | EDELVIVES
ADELANTO DE LIBRO
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EL PRINCIPITO ANTONIO LORENTE EDELVIVES
“
Los ojos son el espejo del alma. Puedes decir que estás bien, pero la mirada te delata”.
Entrevista LIJ
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La literatura como refugio y la salud mental en el centro Por Lluvia Soto
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a oscuridad no llegó sola. Nuestras generaciones más jóvenes habitan tiempos que resultaron de cuestiones convulsas, como la irrupción caótica de la “nueva normalidad” luego de la pandemia, por poner un ejemplo, y los trastornos mentales que dejó en nosotros. Si bien habitamos un momento hostil y vertiginoso, para nuestra fortuna, éste también coincide con la ruptura del tabú sobre la salud mental, determinante en otras décadas. En México, la literatura juvenil despunta y, en medio de ello, podemos intuir cierta tendencia por poner al centro temas como la depresión, la ansiedad, la soledad y la constante amenaza a la capacidad de autorregulación y protección a las personas más jóvenes de la sociedad. Que una parte tan intrínseca de la salud tome protagonismo y se haya convertido en un tema que las generaciones jóvenes abrazan y con el que dialogan, abre la posibilidad de disipar esas oscuridades desde lo individual y lo colectivo. Hablamos con dos autoras que abordan estas temáticas en su obra literaria y platicamos sobre la relevancia que tienen para los públicos más jóvenes. Aquí un pulso desde las literaturas coreana y británica, que abrazan desde la claridad que da visibilizar y nombrar las cosas, desde la esperanza de que no estamos solos y que otra forma de lidiar con lo que duele es posible.
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Kim Sun Mi y Galleta
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éxico profesa un profundo amor por la cultura coreana en cuyos productos más comerciales predominan la dulzura y la perfección. Pero, en esta obra, que llega a México a través del sello Océano Gran Travesía, encontramos algo de una profundidad y complejidad psicológica muy diferentes. La autora Kim Sun Mi nos cuenta: “El personaje principal de este libro, Seong Jaeseong es visto como una persona con discapacidad mental por los adultos. Es visto por ellos como alguien enfermo y raro. Efectivamente, tiene tres enfermedades relacionadas con los oídos: hipersensibilidad, fonofobia y obsesión por el sonido. Sin embargo, para el personaje no es una enfermedad, sino tres ventajas que convierte en fortalezas para encontrar galletas”. Una galleta es una persona que, tras perder la fuerza para protegerse a sí misma, se vuelve invisible y se aísla del resto del mundo. Se le llama galleta pues como su presencia se ha “desvanecido”, puede romperse con facilidad.
Comentamos que hay un auge en la literatura para abordar problemas de salud mental, desde otra perspectiva, como ella lo hace en su obra. Respecto a lo que la inspiró a escribirla nos cuenta: “Pensé en que las características de una galleta podrían ser parecidas a las del corazón de una persona. Creo que el corazón no es fuerte y que puede estar fragmentado, dividido o roto, incluso por una pequeña fuerza. Una mirada severa, una palabra, pueden intimidar y herir a alguien y quería mostrar eso, que a un ser se le puede romper, como a una galleta, con la fuerza de un dedo”. En la obra hay además un profundo reflejo de la realidad social: “Estoy interesada en los temas sociales y las personas marginadas, en este libro no sólo se habla de discapacidades, también de abuso, problemas ambientales y exclusión en la familia, porque estoy interesada en esas cosas, para que prestemos más atención a quienes tienen este tipo de problemas”. Y es algo que logra el libro: dar visibilidad y hablar desde el deseo de lograr que las personas que han perdido su estima y presencia en la sociedad la recuperen, de ser capaces del cariño y autocuidado: “Al leer este libro, quiero que los adolescentes y también los adultos intenten encontrar su amor propio y se protejan, después de todo, este libro trata de eso, de amarte a ti mismo y no perderte.”
Tres razones para leer a Kim Sun Mi 1
Escribe sobre la identidad, los afectos y las emociones cotidianas con una sensibilidad que conecta con lectores jóvenes y adultos.
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Ha sido reconocida en Corea con premios como el de excelencia en la muestra de novelas de misterio y el Premio Shingu. Su novela Galleta ha sido traducida al español,japonés, italiano e indonesio.
Kim Sun Mi nació en Seúl y se licenció en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Dongguk. En 2019 inició su carrera como escritora y Galleta es su segundo libro. Con él ganó el primer lugar en los premios de Literatura Juvenil de Wisdom House y fue elegida la mejor novela juvenil del año por la Asociación de Editores de Corea. Ha investigado y leído literatura mexicana. Su libro favorito hasta ahora es Aura, de Carlos Fuentes.
Logra historias profundas y simbólicas con un lenguaje claro, accesible y visual, sin perder
3 complejidad emocional.
Galleta
Lluvia Soto estudió Lengua y Literaturas Hispánicas. Ha dedicado más de una década a la gestión de experiencias culturales y de reflexión en torno a la literatura y el cine, así como a la formación de públicos infantiles y juveniles en estas disciplinas.
Kim Sun Mi Gran Travesía
Recomendación LIJ
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El club de los fantasmas tristes
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ajo el sello de Ediciones Castillo-Macmillan, este fenómeno de la autora británica Lize Meddings llega a México. La hermosa estética que construye en torno a su obra y sus personajes, la apuesta por el género de la novela gráfica o su consolidada presencia en redes sociales podrían ayudarnos a entender la gran cantidad de seguidores que ansiaban la llegada de su obra a nuestro país. Pero encima de todo lo anterior, encontramos en el centro de su obra temas que han conectado profundamente con un público de lectores jóvenes: ansiedad, depresión, soledad. Sobre la inspiración para articular esta serie, Lize nos cuenta: “Cuando terminé la universidad, estaba realmente deprimida y perdida, lo que creo que les pasa a muchos graduados. Me pregunté: ‘¿Qué hago con mi vida ahora?’. Estaba fuera de la academia, no estaba ganando dinero y mi salud mental simplemente se vino abajo. Y la cosa es que todo lo que podía hacer con mi tiempo era dibujar, así que de eso nació el personaje del fantasma triste y luego la idea de un club, porque me gustaba la idea de com-
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partirlo en las redes sociales, por si otras personas se sentían igual.” A pesar de que no es un enfoque terapéutico, o que brinde soluciones, la saga abrió un espacio para que otras personas se sintieran identificadas: “No entré en esto pensando que la gente lo encontrara útil. No soy terapeuta ni nada por el estilo, sólo quería compartir mi historia y me enfoqué en el aspecto de la salud mental, porque hacerlo ha ayudado mucho a mi propia salud mental”. ¿Por qué un fantasma?: “Me sentía como un fantasma. Una vez fui a un concierto después de graduarme y vi a personas que conocía, pero no lo suficiente para saludarlas y eso me hizo sentir realmente invisible, porque había vivido ahí durante cinco años. Me sentía diferente y un poco como si estuviera flotando. No tenía dirección, no sabía qué estaba haciendo y entonces salió un fantasma”. Lize recuerda que cuando los editores se acercaron a ella y le preguntaron si estaba pensando en hacer algo en un formato más largo ella no lo tenía en mente, pero le encantó la idea: “Yo estaba haciendo mis propios fanzines y autopublicando, ninguno eran historias largas, todo era una página, con el personaje del fantasma y el mismo estilo artístico. Y creo que el formato de novela gráfica funcionó bien porque da espacio y margen para la interpretación individual, sin que yo dé demasiadas palabras para las cosas”. Algo que logra el libro es poder nombrar los sentimientos y abrirles un lugar a los nervios, la ansiedad social y la tristeza: “Siempre digo que si alguna vez has estado triste, entonces ya eres miembro del Club de los Fantasmas Tristes, pero también si alguna vez te has sentido un poco perdido, un poco sin dirección, estos libros pueden ser como un abrazo agradable, acogedor y reconfortante. Y espero que no necesites del club para siempre, pero el club siempre estará ahí”.+
Lize Meddings Actualmente está trabajando en el número 5 de la serie de El Club de los Fantasmas Tristes. En 2026 llegará a México el tercer número de la serie. Vive en Bristol, donde se dedica a hacer cómics, crear productos y fomentar conciencia sobre cómo la salud mental es distinta para cada persona.
El club de los fantasmas tristes 1y2 Lize Meddings Ediciones Castillo
un sueño entre nosotros Por Lluvia Soto
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n 2004, una editorial pequeña y desconocida nacía del amor y la pasión por el arte, el diseño y los libros. Granada, España, fue la tierra donde se consolidó este sueño y el epicentro desde el que una pléyade de autores e ilustradores ha sido editada para después viajar por el mundo y recoger el reconocimiento internacional. A más de veinte años, múltiples premios y un catálogo único hecho con dedicación y esmero, algunos de sus títulos son imprescindibles y clásicos de nuestros tiempos. La articulación de un trabajo editorial impecable, una exquisita ilustración y la apuesta por abordar con libertad y sinceridad temas que cuestionan la existencia han elevado el estatus de la creación de un libro bajo su sello a la de un objeto de arte. Aunque al frente quedó el nombre de Barbara Fiore (bfe), este sello fue fundado en complicidad con Francisco Delgado. De su primer libro editado, El taller de mariposas, de Gioconda Belli, ilustrado por Wolf Erlbruch, tomaron como lema “los sueños se hacen realidad. El secreto está en no cansarse nunca de soñar, en no darse por vencido”. De la mano de Fondo de Cultura Económica, algunas de las obras emblemáticas de la narrativa ilustrada que conforman a este reconocido sello editorial llegarán en coedición a las estanterías mexicanas. Aunque no hay palabras para describir la experiencia estética de sumergirse en lo visual, emocional y táctil de estas obras, intentaremos compartirles las razones para llevarse un libro producido bajo esta alianza editorial. Sea la primera de ellas celebrar la creación de libros desde el amor y el anhelo por seguir los sueños. El pato, la muerte y el tulipán | Wolf Erlbruch | bfe, fce | México | 2025 Si miramos la reseña de este álbum ilustrado vemos que ha sido considerado el libro más hermoso sobre la muerte jamás publicado. Su autor, el escritor e ilustrador alemán Wolf Erlbruch, fue poseedor de tal sensibilidad y profundidad que su trazo se cuenta entre los mejores para explorar el sentido de la vida. En este álbum, a través de una inusual amistad, aborda el tema de la muerte con absoluta elegancia y deja en la última vuelta de página un oleaje calmo y sublime.
Emigrantes | Shaun Tan | bfe, fce | México | 2025 Éste es un libro silente, casi cinematográfico, fantástico, futurista y único. Es una de esas obras que construyen un universo completo; los detalles mínimos y el todo te llevan a un grado de inmersión del que es imposible sacar el corazón, la mente y todos los sentidos.
Espectrográfica es la colección de fce dedicada a la difusión del cómic y la novela gráfica para niños y jóvenes; dentro de esta colección se coedita este maravilloso libro. Emigrantes narra, desde una potente ilustración y la ausencia de diálogos, la vida de un hombre que deja a su familia para ir a un país lejano en busca de mejores oportunidades.
¡Niños a leer! libros para las infancias
Barbara Fiore:
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Yo confieso
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Confieso que he leído Por Jorge F. Hernández
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e leído poemarios pendencieros y crónicas sincrónicas, novelas sin trama y cuentos crueles. Leo originales en forma electrónica e incluso cuentínimos verbales, ediciones caducadas y proyectos de ensayos… pero confieso aquí que leí las memorias de una Miss Universo para saber cómo justificaba su título con el grave problema de acné que marcaba su rostro y leí el manuscrito de una novela (jamás pasada en limpio) que escribió una lechera de Albacete por el sólo hecho de que parecía pintada por Velázquez. Me avergüenza haber leído a Escrivá de Balaguer (cura fascista) y su libro en el que menciona 72 veces la palabra “caudillo” (Führer en edición alemana y Duce en italiano). Por el contrario, me enorgullece haber leído los dos tomos de Memorias de un Mariachi, opúsculo sentimental que me regaló el autor en una madrugada inolvidable de la Plaza de Garibaldi; Pase al hueco, autobiografía engargolada por un exjugador del Club de Futbol Atlante que eligió permanecer anónimo (a pesar de que el título alude a su apodo) y Cambio de tercio, valiente testimonio de Delmónico Utrera, otrora banderillero y su cambio de sexo.
Cuando alguien me informó que hay secciones de determinadas ediciones de la Enciclopedia Británica que incluyen entradas escritas por Sigmund Freud, John Maynard Keynes, George Bernard Shaw y Virginia Woolf me puse a la tarea de leer varias ediciones al azar y el mismo jugo permitió que yo mismo escribiera páginas para la edición de 1984. Lo anterior quizá explique por qué me propuse leer entera la serie El Volador de la editorial Joaquín Mortiz, casi todos los colores de la Colección Austral y más de la mitad de la colección Sepan Cuantos de Porrúa a dos columnas y con lupa. Mi formación y filiación lectora no se explica sin confesar aquí que he leído casi cada fascículo de Memín Pinguín, Los Supermachos de Rius y un tierno cuarteto ilustrado de grandes cuentos llevados al technicolor por Disney. Por lo mismo, tengo encuadernada mi colección de Condorito. Lo anterior se desprende del primer libro que vi en mi vida (en forma de acordeón y sin texto, láminas luminosas de animales bebés: ovejita, elefantito, jirafita, entre otros). En una conferencia, ya de adulto, no sólo abrí el acordeón sino que además solté un sentido soliloquio sobre mi abuelo Rafael (quien me regaló el volumen) y un hombre de la primera fila no aguantó el silencio y me gritó: “¡Me recuerdas a mi madre!” (sin aclarar si el parecido era por el bigote o por lo gordo). Hace poco leí un opúsculo sobre mindfulness (que me volvió loco), una historia abreviada de la usura (que me ayudó a comprender a no pocos prójimos mas no próximos) y un mamotreto insufrible de un pausado pelmazo sobre lo que él cree que es la Historia de México que suscita en mi deseo la misión de cortarle los amarres a su hamaca. Me pasó lo mismo con un bodrio abultado publicado por un político de la época de mi adolescencia que, hasta la fecha, sólo ha servido para detener la puerta del baño. Confieso también que leo muchos libros con voces ajenas, a menudo alzando la voz y he tenido problemas en hoteles de prestigio, pues los vecinos de habitación se han quejado (y han asegurado) haber oído más de dos voces a gritos, y confieso que leo papeles sueltos que encuentro tirados en las calles, revistas de consultorio dermatológico y manuales de lo que antes se llamaba Mecánica Popular… sobre todo, por el convencimiento pleno de que lo único que nos salva está en la lectura. Como personas, país y planeta hay que leer para poder sobrevivir o sobrellevar este enjambre de absurdos, este valle de ignorancia desbordada que ha tiempo dejó de ser no sólo divertido, sino entretenido.+
Jorge F. Hernández escribe desde un lugar atento: el de quien sabe que la literattura no impone verdades, sino que permite que las preguntas respiren. En Alicia nunca miente (Alfaguara, 2025) retorna a ese territorio donde la verdad se vuelve sospechosa, la mentira adquiere forma de defensa y los personajes transitan el mundo con una mezcla de humor, fragilidad y lucidez. Su obra perdura porque no busca fijar certezas: acompaña el desconcierto humano.+
Recomendaciones
Gandhi Selecto
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sta selección reúne libros que dialogan entre sí sin proponérselo: historias de formación y de caída, textos que interrogan el yo, la ciudad, el cuerpo y la comunidad. En conjunto, estos libros configuran una cartografía sensible del presente, hecha de dudas, cuerpos, memoria y lenguaje. Novelas, ensayos, poesía, crónica y relato comparten aquí un mismo impulso: mirar sin concesiones, escribir con rigor y asumir el riesgo formal. Ése es el propósito de Gandhi Selecto: poner en conversación obras singulares, ediciones cuidadosamente trabajadas y autores imprescindibles que no se agotan en la novedad, sino que aspiran a permanecer. El hotel de los corazones rotos, de Eduardo Rabasa. Galaxia Gutenberg Una novela de iniciación escrita cuando la ciudad todavía prometía algo y la juventud aún ignoraba el costo de perder. Un narrador errante, un Elvis improvisado, cantinas, microbuses y noches largas. Rabasa traza un Distrito Federal nocturno donde el deseo y el extravío se confunden. Aprender aquí, duele.
Mis teorías conspirativas. Obsesiones literarias e interpretaciones paranoicas a partir de una idea de Édouard Levé. Varios autores. Gris Tormenta Un experimento literario tan simple como brillante: llevar una obsesión o una sospecha hasta sus últimas consecuencias. Inspirados por Édouard Levé, los autores aquí reunidos juegan con el delirio, la lógica torcida y el humor negro. El resultado es una colección inquietante y divertida que demuestra que la paranoia, bien escrita, también puede ser literatura de alto calibre. La razón pendular de Emilio Uranga, de José Manuel Cuéllar Moreno. Herder Un ensayo ambicioso que reconstruye la figura de Emilio Uranga y el existencialismo mexicano desde sus tensiones, contradicciones y contextos. La filosofía aparece aquí como una práctica situada, atravesada por el país, la época y el cuerpo. Un libro para entender cómo se pensó México desde la incomodidad y la duda. Montaigne, etc., de Isabel Zapata. Rosa Iceberg Un libro inesperado: no otro ensayo sobre Montaigne, sino un cruce poético con su pensamiento. Isabel Zapata lee los Ensayos, las biografías, las glosas, y decide responder desde la poesía. Hace hablar a una época en un español nuevo y antiguo a la vez. Aquí Montaigne no es un clásico intocable, sino un interlocutor vivo.
El elogio de la sombra, de Junichir Tanizaki. Satori Una nueva edición de bolsillo. Un ensayo breve y exquisito que cuestiona nuestra obsesión por la luz, la transparencia y el brillo. Tanizaki defiende la penumbra, el matiz y aquello que no se muestra del todo. Más que un texto sobre arquitectura o estética japonesa, es una lección de sensibilidad: aprender a mirar despacio, aceptar lo opaco, desconfiar de lo evidente.
Trilogía de la soledad, de Franz Kafka. Akal El proceso, El castillo y El desaparecido conforman una radiografía feroz de la modernidad. Personajes atrapados en sistemas incomprensibles, burocracias infinitas y culpas sin origen. Leer esta trilogía es enfrentarse a una sensación persistente de desamparo que sigue siendo brutalmente contemporánea.
Fruto, de Daniela Rea. Antílope Este libro desmonta la idea romántica de la maternidad y del cuidado. A partir de testimonios, crónica y reflexión personal, Rea muestra el desgaste físico, emocional y político de cuidar en un país que abandona. Fruto es un libro incómodo, necesario, profundamente honesto. Un texto que abre conversación donde suele haber silencio.
Un amigo de Kafka y otros relatos, de Isaac Bashevis Singer. Nórdica Relatos que retratan comunidades judías tradicionales enfrentadas al cambio, la modernidad y la pérdida. Singer escribe desde la memoria y la ironía. Sus personajes dudan, creen, traicionan, desean. La nostalgia como un conflicto moral. Un libro donde lo íntimo y lo histórico se cruzan con una intensidad persistente.
Cinco miradas sobre el yo. Seleccionadas y presentadas por Phillip Lopate. Varios autores. Gris Tormenta Una antología que funciona como un pequeño tratado sobre la introspección. Montaigne, Lamb, Dostoievski, Ginzburg y Nancy Mairs exploran el “yo” no como exhibición, sino como conflicto. Lopate propone el ensayo personal como un espacio de duda, ironía y pensamiento vivo. Ideal para quien cree que escribir sobre uno mismo es, en realidad, una forma de pensar el mundo.
Tango satánico, de László Krasznahorkai. Acantilado Una novela hipnótica sobre la espera, la ruina y la manipulación colectiva. En una aldea húngara en descomposición, un falso mesías regresa para reordenar el caos moral de sus habitantes. Escrita en frases largas, densas y absorbentes, Tango satánico avanza con un movimiento implacable, sin redención posible. Su autor, Premio Nobel de Literatura, construye aquí una de las experiencias narrativas más exigentes y perturbadoras de la literatura contemporánea.