
Combinamos innovación y pasión para compartir y celebrar todos los momentos de tu vida, generando bienestar y desarrollo sostenible.









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Combinamos innovación y pasión para compartir y celebrar todos los momentos de tu vida, generando bienestar y desarrollo sostenible.










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Carmen María Torrebiarte: “Hay que animarse; lo peor que podemos hacer es quedarnos con la duda”

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Clara Contreras: “El crecimiento sucede cuando damos ese paso incómodo”
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Mujeres: el talento que impulsa la competitividad nacional

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CGELM: Mujeres que abren camino y transforman la industria
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Virginia Cucalón: “Cada vez hay más mujeres participando en el desarrollo inmobiliario y la construcción”

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María José Paiz: “Quiero extenderle la mano a esas mujeres que quieren ser líderes en Guatemala”
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Liderazgo femenino en Guatemala: de la resiliencia a la potencia económica


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Industria Mujer, trayectorias que transforman la realidades
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Impacto económico del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán
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Más allá del estereotipo: videojuegos como industria estratégica y espacio de liderazgo femenino

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Georgia Dimitrakis: “Juntas podemos crear un futuro más próspero, donde cada mujer encuentre su voz y su lugar”
Presidente: Ing. Carlos Enrique Font Eggleston | Vicepresidente: Licda. Stephanie Melville Molina | Secretario: Lic. Juan Bautista Bosch Molina | Tesorera: Licda. Carmen María Torrebiarte | Directores: Lic. Rudolf Walter Jacobs Ast, Lic. Ricardo Eli Gharzouzi Bassila, Lic. Andrés Rivera Nájera, Ing. Andrés Schellenberg Valenzuela, Lic. Estuardo Roberto Bueso Matheu, Ing. José Alfredo González Solé, Ing. Alfredo Pivaral Castillo | presidencia@industriaguate.com | Dirección: Ruta 6, 9-21 zona 4 | PBX: +(502) 2380-9000


La industria guatemalteca atraviesa un momento decisivo. La transformación tecnológica, la evolución de los mercados y las nuevas exigencias de competitividad han redefinido la manera en que las empresas piensan su crecimiento. En ese contexto, el aporte de las mujeres dentro del sector industrial ya no se explica únicamente desde la participación, se entiende desde su impacto en la toma de decisiones, la gestión del cambio y la sostenibilidad del desarrollo productivo.
Hoy, hablar de mujeres en la industria es hablar de talento estratégico. De capacidades que fortalecen la productividad, amplían la mirada empresarial y enriquecen los procesos de innovación. Las organizaciones
que integran distintas perspectivas en sus equipos logran mayor resiliencia frente a entornos complejos y mayor capacidad de adaptación ante los retos económicos globales.
Los datos confirman esta realidad. El estudio Women in Business 2025 de Grant Thornton señala que el 33.9% de los puestos directivos a nivel mundial son ocupados por mujeres, la cifra más alta registrada hasta ahora, con un impacto directo en la calidad del liderazgo y la toma de decisiones empresariales.
A nivel económico, el Banco Mundial estima que cerrar las brechas de participación laboral podría incrementar el ingreso per cápita de los países hasta en un 20% en el largo plazo, fortaleciendo la competitividad y el crecimiento sostenido.
Estos avances no ocurren de manera aislada. Responden a entornos que valoran el mérito, promueven el desarrollo de capacidades y comprenden que el crecimiento industrial exige una base de talento sólida y diversa. La industria necesita cada vez más perfiles capaces de liderar procesos complejos, gestionar
equipos multidisciplinarios y tomar decisiones con visión de largo plazo. En ese escenario, las mujeres aportan experiencia, formación y una lectura integral del negocio.
Desde Cámara de Industria de Guatemala, entendemos que el fortalecimiento del sector productivo pasa por generar condiciones que permitan a más mujeres desarrollarse profesionalmente dentro de la industria, acceder a espacios de decisión y consolidar trayectorias empresariales sostenibles. Esto implica impulsar buenas prácticas, fomentar la formación continua y promover culturas organizacionales que valoren el desempeño, la innovación y la responsabilidad empresarial.
La industria que Guatemala necesita se construye con talento preparado para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Reconocer y potenciar el aporte de las mujeres dentro de este ecosistema no es una tendencia, es una decisión estratégica para el crecimiento del país.
Presidente Cámara de Industria de Guatemala: Enrique Font | Editor: Esteban Castillo | Fotografía de portada: Eduardo Requena | Diseño y diagramación: Nicolle Flores | Ventas: Claudia Ibarra: cibarra@industriaguate.com - Tel. 4219-2601 | Melissa Meza: mmeza@industriaguate.com - Tel. 3759-8407
MARZO 2026 | EDICIÓN 333
El contenido de Industria&Negocios no necesariamente representa la opinión de Cámara de Industria de Guatemala; algunos artículos son responsabilidad de sus autores. Para la Revista Industria&Negocios es importante conocer sus opiniones, sugerencias o críticas, que nos permitan hacer de esta publicación una herramienta útil para nuestros lectores y todas aquellas personas que a diario deben tomar decisiones en sus empresas. Escríbanos a: revistacig@industriaguate.com

Hay trayectorias que dejan huella en toda una industria; historias que se forjan a contracorriente. La de Elizabeth Suárez, conocida por todos como Doña Betty; es una de ellas. Presidenta de Corporación Acerera Centroamericana, S. A. (CORPACAM), empresa que produce la reconocida marca Hierro del Rayo, su impacto no radica solo en su posición o en las numerosas veces que ha sido presidenta de asociaciones del sector, sino en cómo redefinió el ejercicio del liderazgo en una industria tradicionalmente ocupada por hombres, y en el valioso legado que optó por compartir en lugar de proteger.
Desde la industria del hierro y el acero, su voz se ha convertido en una referencia para entender cómo se abren caminos donde antes solo había resistencia. “Hemos avanzado muchísimo en la participación de la mujer, pero aún falta camino. Apenas hemos dado el primer paso”, afirma con la serenidad de quien ha vivido ese cambio desde adentro.
Cuando Elizabeth inició su recorrido en la industria, a inicios de los años noventa, la posibilidad de que una mujer ocupara espacios de decisión en el acero era prácticamente impensable. No por falta de capacidad, sino por una cultura arraigada en la fuerza física y en jerarquías cerradas. “En ese entonces no veían la dirección como tal. La veían así: ¿cómo voy a aceptar órdenes de una mujer?”, recuerda.
La resistencia estaba más en las percepciones que en los procesos productivos. El desafío fue demostrar que dirigir implica organizar, comunicar y construir eficiencia colectiva. “De pronto decían: no, realmente esa mujer nos está dando claves para que nuestro desempeño sea más eficiente, nos está creando condiciones para que nuestro trabajo sea más llevadero”, relata. Ese cambio de mirada se produjo desde la coherencia y la cercanía.
Para Elizabeth, el liderazgo se ejerce desde la capacidad de leer a las personas y al entorno. “La mujer tiene un ingrediente nato de saber comunicar las cosas sin faltar al respeto. Hacemos que las cosas salgan sin llegar al confrontamiento”, explica, convencida de que esa forma de conducción construye equipos más sólidos.
LIDERAR DESDE LA PREPARACIÓN Y EL MÉRITO
La conversación sobre la participación femenina pierde fuerza cuando no se conecta con la preparación y el desempeño. Desde su experiencia en el Comité Guatemalteco de Empresas Lideradas por Mujeres (CGELM) de Cámara de Industria, Elizabeth es enfática en ese punto. “Un trabajo no se va a diferenciar porque soy hombre o porque soy mujer, se va a diferenciar por la meritocracia que alcancemos en nuestro propio desempeño”.
El impulso a la participación femenina, sostiene, pasa por la confianza y el acompañamiento entre empresarias. “Con el CGELM estamos buscando potenciar esa energía para ayudarnos unas a otras a través de mentorías”, afirma, convencida de que “una mujer preparada puede ejercer cargos de dirección y abrirse paso con sus propios méritos”. Y añade valor a la tarea de “potenciar a las mujeres para que crean en sí mismas, a que no le tengan miedo al liderazgo, y a que salgamos adelante con las herramientas que tenemos natas en nosotras mismas”.
Su propia historia es prueba de ello. Llegó a la empresa que se encontraba a punto de cierre sin formación técnica en ingeniería, pero con disposición a escuchar y aprender. “Fue a través de escuchar a mi grupo de trabajo que fui diciendo no vale la pena cerrar, aquí estamos en el momento justo para abrir y continuar”, recuerda. Esa decisión marcaría el rumbo de la compañía y de su propia trayectoria.
LA LUPA Y EL RETO DE SER LA PRIMERA
Ser la primera mujer en ocupar cargos de presidencia en asociaciones como ACEFAD y Gremetal implicó un nivel de exposición distinto y una exigencia mayor. “Yo sabía que estaba siendo evaluada con lupa. No estaba siendo evaluada como cualquier otra persona”, reconoce. Lejos de paralizarla, esa presión la llevó a reforzar su compromiso con el trabajo en equipo.
“No se trata de demostrar dominio, sino de demostrar que el equipo no se puede hacer solo con ideas de hombres o solo con ideas de mujeres”, sostiene. Su visión siempre ha estado anclada en la complementariedad, en la convicción de que el progreso se construye sumando perspectivas.
Los resultados hablan por sí solos. Diez nombramientos como presidenta de una asociación regional del acero no son casualidad. “Creo que me están viendo también otras mujeres y que están recibiendo el mensaje de que las mujeres también podemos liderar”, afirma.
DISCIPLINA, CONVICCIÓN Y UNA FIRMA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA
Toda trayectoria tiene un punto de quiebre. En la de Elizabeth, ese momento quedó sellado en un contrato firmado con su padre. Se le encomendó la tarea de liquidar la entonces empresa
Aceros Suárez, S. A., hoy Corporación Acerera Centroamericana, S. A. (CORPACAM), pero el contacto con los procesos y con las personas le permitió comprender el verdadero valor de lo que estaba a punto de perderse. “No; no paremos, sigamos fue el reto. No vale la pena cerrar; aquí estamos en el momento justo para una nueva oportunidad”, fue la convicción que defendió tras semanas de análisis y diálogo.
El pacto con su padre Humberto Suárez Valdés, fundador de Aceros Suarez, S.A., dictaba seis meses para demostrar que la planta podía volver a operar. “Esa firma fue el verdadero miedo”, recuerda. El plazo no admitía matices. Si no se cumplía, la empresa cerraba definitivamente. El reto fue asumido junto al equipo, con disciplina y compromiso absoluto. El reinicio de operaciones coincidió con el día de cumpleaños de su padre. “Creo que fue uno de sus mejores regalos”, dice. Desde entonces, la planta no volvió a detenerse. “Cuando yo empecé, en 1992, éramos productores de tres productos de acero. Hoy ya son más de 20 familias de productos en el mercado de Guatemala y Centroamérica” como HIERRO DEL RAYO.
De esa etapa extrae una lección que repite con firmeza. “Sin disciplina, sin constancia, sin perseverancia, no se llega a la meta. Soñar cuesta el esfuerzo que queramos poner en nuestro sueño. Y el único sustituto para el trabajo duro es el trabajo duro”.


MATERNIDAD Y
A la par del reto empresarial, Elizabeth enfrentó la maternidad en uno de los momentos más complejos de su vida. Viuda a los 37 años tuvo que construir equilibrio en medio del caos. “Fui realista con mis hijos. Cada uno asumió el rol que le tocaba y yo dejé claro cuál iba a ser el mío”.
Lejos de separar familia y empresa, decidió integrarlas desde el ejemplo. Les mostró su trabajo, los procesos, la importancia del esfuerzo. Con el tiempo, encontraron su espacio profesional y se incorporaron a la compañía por decisión propia. “Eso nos hizo pasar de un proyecto individual a un proyecto familiar”, explica.
Hoy, con más de 800 colaboradores, esa lógica se amplió. “Si el trabajo es el segundo hogar, lo ideal es que encuentren una autoridad que comunique la razón de lo que se hace y por qué se hace”, afirma. Para ella, liderar como madre es comprender que cada persona en la empresa cumple un rol esencial en un proyecto común.
Hablar de legado, para Elizabeth Suárez, es hablar de continuidad sustentada en valores, principios y ética. Sus hijos hoy lideran la operación diaria de la empresa, mientras ella acompaña desde la directiva.
Ese mismo concepto se extiende al impacto que su historia puede tener en otras mujeres. “El legado es demostrar que se puede. Mostrar que no hay que tenerle miedo al liderazgo”, afirma. “Jalarnos unas a otras, es lo que va a hacer que la mujer empresaria logre dar su mejor aporte a la industria”, añade.
En una industria que impulsa economías y transforma países, su historia deja una certeza. Cuando el liderazgo se ejerce con disciplina, convicción y sentido humano, trasciende cargos y generaciones. Y cuando una mujer abre camino con coherencia, ese camino ya no vuelve a cerrarse.


“HAY
Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala

Para Carmen María Torrebiarte, el mundo empresarial nunca fue un territorio distante. Formó parte de su cotidianidad desde la infancia, mucho antes de que imaginara su propio recorrido en la industria guatemalteca. “Yo sí crecí en un ambiente viendo a mis abuelas trabajar. Era algo normal”, recuerda. Aquello marcó su forma de entender el rol de la mujer dentro de la empresa.
Acompañar a su padre a la fábrica se volvió una experiencia que, con el tiempo, terminó moldeando su vocación. “Nos tocaba ir a San Cristóbal porque mi papá veía la fábrica. Uno empieza a caminar por los pasillos, a convivir, a entender cómo funcionan las cosas”.
Esa cercanía temprana con el mundo productivo generó algo
decisivo. La industria dejó de ser una idea abstracta para convertirse en un espacio posible. “Yo crecí viendo eso como algo que también quería hacer”, afirma.
Después de estudiar fuera de Guatemala y adquirir experiencia laboral en el extranjero, regresó al país para integrarse al negocio familiar en el sector de calzado.
Su participación gremial comenzó en la Gremial de Calzado, un espacio donde la agenda empresarial se ampliaba más allá de los intereses individuales de cada compañía. “Cuando uno está en la empresa, ve cómo resuelve los temas de la empresa per se. En el gremio empieza a ver los temas que afectan a todos”, explica.
En aquel momento, la industria enfrentaba desafíos estructurales. El contrabando y la defraudación aduanera golpeaban con fuerza al sector, provocando el cierre de fábricas y debilitando la competitividad. Ese contexto impulsó su involucramiento activo en la defensa de la producción nacional.
Con el tiempo se convirtió en la primera mujer en presidir la Gremial de Calzado. Más adelante fue invitada a integrarse a la Junta Directiva de Cámara de Industria de Guatemala, consolidando una trayectoria marcada por la participación gremial.
Detrás de esa decisión existe una convicción que ha acompañado a su familia por generaciones. “Para nosotros el desarrollo de un país se da desde la empresarialidad y desde dar oportunidades”, señala.
LIDERAZGO FEMENINO EN LA GREMIALIDAD

UNA FORMA DISTINTA DE OBSERVAR LAS DECISIONES
Cuando se le pregunta qué aporta la presencia femenina en espacios gerenciales, su respuesta se enfoca menos en etiquetas y más en formas de analizar los procesos empresariales. “Las mujeres vemos más a largo plazo. Uno está pensando cómo lo que voy a hacer hoy impactará en el mañana”.
Para ella, la clave está en la complementariedad. La diversidad de miradas enriquece las discusiones y permite llegar a decisiones más equilibradas. “Lo que existe es una complementariedad entre la mente de los hombres y de las mujeres, que enriquece los foros y las discusiones”.
A veces esa visión se traduce en acciones aparentemente pequeñas que, en realidad, transforman el entorno laboral. Durante la remodelación del edificio de Cámara de Industria impulsó la creación de la sala de lactancia. “Había muchas mujeres en el edificio y estas cosas ayudan a que una mujer pueda seguir haciendo lo que le gusta sin dejar de lado su rol de mamá”.
APRENDER SIEMPRE
Además de su rol en CIG, recientemente se integró como directora suplente en el INTECAP, una institución clave en la formación técnica del país.
Desde esa perspectiva, observa una realidad alentadora. La participación de mujeres en programas de capacitación es cada vez más similar a la de los hombres. Sin embargo, todavía
existen brechas en ciertas áreas técnicas. “Las opciones para educarse están. Lo que a veces pasa es que no las tomamos por falta de tiempo o por desconocimiento. Uno siempre tiene que estar aprendiendo”.
SEGUIR AVANZANDO
Al dirigirse a las mujeres que están construyendo sus propios proyectos empresariales, su mensaje se centra en la experiencia real del camino recorrido. “Como todo en la vida, hay tropiezos”, advierte. El recorrido empresarial, explica, está lleno de cambios de ritmo. “El camino tiene curvas, desvíos, frenazos y aceleradores”. Pero la clave está en mantener la dirección. “Si uno tiene claridad de dónde quiere llegar, se puede”.
También insiste en la importancia de apoyarse en otros y de mantener la iniciativa aun cuando aparezcan los errores. “No hay que tirar la toalla”, afirma. “Probablemente no va a salir a la primera. Pero eso no significa que no se pueda hacer”. Su invitación final resume una filosofía construida a lo largo de décadas de trabajo. “Hay que animarse. Lo peor que puede hacer uno es quedarse con la duda”.
Carmen María Torrebiarte pertenece a una generación que abrió camino en espacios donde pocas mujeres participaban. Hoy su trayectoria se mide por la huella que deja en la forma de entender la empresa, la gremialidad y el desarrollo del país. Para muchas mujeres que hoy empiezan a trazar su propio camino empresarial, su recorrido demuestra que la industria también puede ser un lugar donde crecer, participar y aportar a la construcción de un país con más oportunidades.
PUBLIREPORTAJE
Por: Grupo AG

¿Cómo es crecer como mujer en un entorno tradicionalmente masculino? Esta es una de las preguntas que Karen Mariel Haro Guzmán, Directora Financiera de Grupo AG, responde en este publirreportaje de la Revista Industria & Negocios.
Karen es ingeniera industrial con especialización en finanzas corporativas, que encontró en la industria del acero un espacio ideal para construir equipos que actúan con integridad, desarrollan nuevas capacidades y generan valor sostenible más allá de su presencia.
A lo largo de su trayectoria profesional ha liderado procesos de crecimiento inorgánico y estructuración financiera en compañías de consumo masivo y, actualmente, en el sector metalúrgico. Su enfoque combina disciplina financiera con visión estratégica, actuando siempre con una mentalidad de dueña del negocio. Como ella misma señala, las finanzas no son solo números: son decisiones que construyen futuro.
En ese camino, Karen reconoce que uno de los mayores retos de su carrera ha sido desarrollar autoridad técnica en entornos tradicionalmente masculinos, especialmente en negociaciones financieras, donde muchas veces es necesario demostrar la competencia antes de que esta sea reconocida.
Aunque las mujeres en los negocios suelen ser reconocidas por su liderazgo empático, Karen explica que uno de sus aprendizajes más importantes ha sido no confundir “ser amable” con “ceder”. Para ella, liderar no significa agradar a todos, sino tomar las decisiones correctas, incluso cuando no son las más populares.
Ese aprendizaje se profundizó en un momento clave de su carrera, cuando asumió una posición
de alto impacto en la que los resultados dependían directamente de su liderazgo, dirigiendo transacciones complejas de alcance regional. Fue entonces cuando comprendió que debía confiar plenamente en su criterio y actuar como dueña, no como espectadora.
Esto lleva a una pregunta que aparece repetidamente en su visión profesional: ¿qué significa realmente actuar como dueño? En el contexto empresarial, no se refiere únicamente a la propiedad legal de una empresa, sino a una forma de pensar y de actuar dentro de la organización. Implica asumir responsabilidad por los resultados, tomar decisiones con visión de largo plazo y comprender que cada acción tiene un impacto en el futuro del negocio.
Esta mentalidad también se refleja en las habilidades que han sido fundamentales para alcanzar la posición que hoy ocupa. Entre ellas destacan el pensamiento estratégico, la visión de largo plazo orientada a la creación de valor, la comunicación clara y estructurada, y una alta resiliencia.
A esto se suma una capacidad que no siempre se menciona y es la disposición constante a aprender y a recibir feeback como parte del proceso de crecimiento profesional.
La pasión de Karen y su cultura de ownership han sido claves para alcanzar metas que han tenido un
impacto positivo en Grupo AG. Entre ellas destaca el liderazgo de procesos de crecimiento inorgánico que expandieron la presencia regional del grupo y fortalecieron su posicionamiento estratégico.
Asimismo, ha impulsado la implementación de modelos de disciplina financiera enfocados en la creación de valor sostenible —como el uso de indicadores de retorno sobre capital invertido (ROIC) y eficiencia en el uso del capital—, así como la construcción de equipos financieros que no solo reportan números, sino que se convierten en socios estratégicos del negocio.
Karen cree más en el ejemplo que en el discurso. Por ello, su visión empresarial combina crecimiento estratégico, excelencia operativa y sostenibilidad financiera. En sus palabras, las empresas que perduran no son necesariamente las más grandes, sino las más disciplinadas y adaptables.
Finalmente, destaca la importancia de seguir abriendo espacios que den visibilidad al talento femenino, manteniendo los mismos estándares de exigencia para hombres y mujeres y acompañando los procesos de desarrollo profesional. Para ella, el verdadero empoderamiento no consiste en protección, sino en preparación.

Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala
Reunidas en el Comité Guatemalteco de Empresas Lideradas por Mujeres (CGELM), estas voces provienen de sectores muy distintos y, al mismo tiempo, convergen en una misma dirección. Tecnología, comunicación, nutrición, formación de equipos y desarrollo humano aparecen aquí como territorios desde donde varias mujeres han aprendido a abrir camino, sostener empresas, formar comunidad y transformar su entorno con convicción, trabajo y una visión que deja huella.
En cada historia hay un punto de quiebre que llevó a dar un paso al frente. A veces fue la necesidad de asumir un liderazgo inesperado. Otras, la decisión de defender una idea en ambientes donde la autoridad femenina todavía debía ganarse dos veces.
Desde el sector tecnológico, María José Casafont recuerda el vértigo de tomar la conducción de la empresa en medio de una pérdida devastadora y en un momento límite para el negocio. “Yo soy un caso de resiliencia”, afirma. Su recorrido cobra dimensión al recordar que, en 2021, eran diez personas y hoy superan los 850 colaboradores con presencia regional. En ese trayecto, tuvo que aprender sobre la marcha, enfrentar resistencias y sostener la operación en una industria donde, como ella misma reconoce, persiste “el estereotipo, que estamos en una vertical de negocio que es más para hombres”.
Esa historia también aparece en otros ámbitos. Isabel
de Bell, al frente de una agencia de comunicación, recuerda que cuando asumió la dirección general a los 24 años, el desafío venía cruzado por edad, experiencia y género. “Cómo generas esa credibilidad ante tu equipo de trabajo”, se preguntaba entonces, en una industria donde eran muy pocas mujeres en posiciones similares. La prueba fue dura y concreta. “Sufrí la rotación más grande que he tenido en la historia de la agencia”. Aun así, el tiempo terminó ordenando afinidades, visión y cultura.
En tecnología, Marlene Morales ha visto esa misma ruta a una escala de décadas. “No habíamos muchas mujeres”, recuerda sobre sus años de formación y primeros pasos en un campo dominado casi por completo por hombres. A esa falta de representación se sumaron estereotipos persistentes y una brecha salarial que, según advierte, todavía no desaparece del todo. Aun así, su experiencia también le ha confirmado algo esencial. “Somos diferentes, pero somos complemento”.
LIDERAR DESDE LA PERSONA
Más allá del cargo, en estas trayectorias aparece una idea recurrente. Liderar implica leer a las personas, desarrollar talento y construir confianza con una mezcla de firmeza y cercanía.
En la experiencia de María José Casafont, el liderazgo se volvió una práctica de acompañamiento real. “Yo no puedo pedir algo que yo no sepa hacer”, sostiene. Su estilo mezcla exigencia, empatía y capacidad de
VOCES TEJIENDO FUTURO

formar. “Soy una líder empática, soy una líder resiliente” y también “me he convertido en una líder, cazatalentos y desarrolladora de talento”. Esa forma de conducir surge de la experiencia vivida, de haber tenido que levantarse cuando todo parecía tambalear.
Isabel de Bell lo plantea desde otra perspectiva, igual de potente. “Para mí yo creo que el liderazgo es tener un propósito, es crecer juntos, es generar impacto”. Su mirada trasciende la operación cotidiana y se instala en una pregunta de largo alcance. “Para mí liderar es buscar un legado”. En una etapa donde las empresas también se miden por la huella que dejan en la sociedad, su planteamiento tiene un peso particular.
Chochi Bolaños coloca el foco en el origen mismo de esa conducción. “Para mí, el hacer inicia en el ser”. Su visión parte del conocimiento de la persona y de su potencial antes que del cargo que ocupa. “Siempre me ha gustado conocer quién es la persona en mi equipo” porque, a su juicio, ahí es donde comienza la posibilidad de construir
equipos sólidos, complementarios y humanos. En esa línea, también reivindica una mirada femenina que aporta cercanía, escucha y una forma distinta de acompañar procesos.
EL EQUILIBRIO QUE NO SE IMPROVISA
Si algo atraviesa todas estas perspectivas es la certeza de que ningún liderazgo se sostiene por inercia. Hace falta ordenar prioridades, aprender a pedir apoyo y aceptar que el equilibrio no llega de una vez ni luce igual en todas las etapas de la vida.
Para Chochi Bolaños, el punto de partida es que “uno no puede dar desde un tanque vacío”. Por eso insiste en la necesidad de reservar tiempo para una misma, cuidar la salud mental y frenar la lógica de agotamiento permanente. “A mí no me gusta la gente agotada”, dice, convencida de que una mente descansada decide mejor y rinde más.
Esa idea encuentra eco en Isabel de Bell, quien reconoce que la maternidad cambió por completo su forma de ordenar el tiempo. Más que una fórmula, destaca la intención. Dedicarse tiempo, cuidar la salud integral, nutrir la vida espiritual, fortalecer la familia y apostar por relaciones significativas forman parte de una arquitectura personal que le permite rendir mejor en todos sus roles.
Desde otro ángulo, Lisa Villanueva recuerda que también es válido apoyarse en otros. En medio de una labor exigente y de alto impacto social, sostiene que una red cercana puede marcar la diferencia. “En Guatemala creo que nos apoyamos mucho”. Para ella, cumplir un propósito profesional mientras se acompaña la vida familiar exige planificación, humildad para delegar y la convicción de que vale la pena persistir.
Marlene Morales lo resume así:. “Se vale pedir ayuda y la ayuda no es debilidad, sino valentía”. En esa certeza hay una lección que atraviesa el espíritu de este grupo. Ninguna de estas mujeres habla desde la perfección. Hablan desde la experiencia, desde el esfuerzo sostenido y desde la decisión de no renunciar a su lugar.
Lo que deja este mosaico de voces es la idea de que la presencia de mujeres en la industria enriquece la conversación empresarial, amplía la mirada sobre el liderazgo y demuestra que la determinación puede tomar muchas formas.
A veces se expresa en una negociación compleja, en una empresa que crece, en un equipo que encuentra rumbo, en una causa que logra ser escuchada o en una familia que aprende a caminar unida en medio de la exigencia. Y en todos esos escenarios, el aporte femenino no pide permiso. Se hace visible, se consolida y abre camino para las que vienen detrás.



Ana Patricia Flores Santoveña, química farmacéutica con más de 25 años de experiencia, ha transformado la distribución de productos químicos especializados en la región. Desde la Gerencia General de FLOSAN CORP, impulsa un modelo que integra ciencia, sostenibilidad e inclusión, posicionando a la empresa como referente para los sectores farmacéutico, veterinario, cosmético y del hogar.
Su enfoque innovador va más allá de la tecnología; consiste en repensar la cadena de valor, desde la selección ética de proveedores hasta la digitalización de procesos comerciales y financieros. Esta estrategia ha permitido reducir tiempos de entrega, mejorar la trazabilidad y elevar la rentabilidad.
Bajo su liderazgo, se ha consolidado un ecosistema que une agilidad operativa e inteligencia de mercado con un propósito humano, alineando la ciencia con el impacto social y empresarial.
Bajo la dirección de Ana Patricia Flores, FLOSAN CORP ha consolidado su expansión en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá, abasteciendo a más de 250 laboratorios. Su gestión ha sido reconocida por CentraRSE como empresa inclusiva y fue finalista al Premio “Ricardo Castillo Sinibaldi” de INTECAP. Un pilar fundamental ha sido el fomento del liderazgo femenino, logrando que más del 50% del equipo directivo esté integrado por mujeres.
LOGROS CLAVE:
• Innovación sostenible: lanzamiento de “FLOSAN Verde” para el uso de materias primas biodegradables.
• Transformación digital: optimización financiera que redujo en un 35% los días de cobro.
• Cultura de alto rendimiento: implementación de modelos de liderazgo para fortalecer la productividad.
• Crecimiento regional: incremento del 40% en ventas netas con proyección hacia el Caribe.
• Valor agregado: alianzas estratégicas en Europa y Asia para introducir nuevas moléculas y principios activos en la región.

PEPSICO, NEGOCIO Y LIDERAZGO FEMENINO

Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala.

En la industria de alimentos y bebidas, donde convergen la innovación, la logística y la lectura permanente del consumidor, el liderazgo requiere algo más que la capacidad de ejecutar estrategias comerciales. Exige comprender los ritmos de los mercados, interpretar los cambios culturales y movilizar equipos diversos hacia un mismo propósito.
En ese punto se encuentra hoy Clara Contreras, vicepresidenta y gerente general de PepsiCo Alimentos para Centroamérica y el Caribe, quien asume el liderazgo regional en un momento decisivo para el negocio. La ejecutiva guatemalteca llega a esta posición luego de un recorrido de quince años dentro de la compañía, una trayectoria que la llevó desde el marketing hasta la conducción integral del negocio en distintos mercados.
Desde su nueva posición, observa una región que atraviesa un cambio acelerado. “La región representa una plataforma de crecimiento con enorme potencial, con consumidores en plena evolución y con ecosistemas comerciales que se transforman rápidamente”, explica. “Al capturar ese crecimiento desde una perspectiva regional, apalancamos a Guatemala como motor para impulsar capacidades comerciales y digitales, innovación e inversiones con impacto hacia el resto de Centroamérica”.
La diversidad de mercados que integran la región exige una gestión que combine visión estratégica con cercanía a las realidades locales. “Liderar el negocio en esta diversidad de mercados requiere de una mentalidad de crecimiento que nos habilita una ventaja competitiva y operar con una visión estratégica más robusta”, señala.
“El talento se desarrolla, pero también se impulsa”.
PEPSICO, NEGOCIO Y LIDERAZGO FEMENINO
El camino de Clara dentro de PepsiCo ha estado marcado por experiencias que ampliaron su forma de entender los mercados y las personas. Una de ellas llegó en 2019, cuando fue nombrada gerente general para Centroamérica Norte. El cambio implicó pasar de liderar marcas a dirigir un negocio completo y, sobre todo, a liderar personas.
“Esa transición me ayudó a desarrollar una visión más integral y humana del liderazgo, impulsando un espacio donde nos sintamos bien, nos divirtamos como equipo y crezcamos juntos”, comenta.
Detrás de esa evolución hay una convicción que ha acompañado su carrera. Mantener la curiosidad intelectual y la apertura para aprender continuamente. En ese proceso ha identificado tres capacidades que considera esenciales para asumir responsabilidades cada vez mayores. Adaptarse con rapidez a mercados cambiantes, escuchar con empatía y tomar decisiones que combinen datos, intuición y ejecución ágil.
EL DESARROLLO DEL TALENTO COMO MOTOR DEL NEGOCIO
Dentro de PepsiCo, una parte importante del trabajo de Contreras ha estado orientada a construir entornos donde el talento pueda desarrollarse y encontrar oportunidades reales de crecimiento.
“En PepsiCo tenemos la fortuna de poder desarrollar nuestras capacidades en distintas áreas”, afirma. Esa movilidad interna ha sido una de las bases de su propia carrera y también uno de los elementos que busca fortalecer en los equipos.
Cuando se trata de impulsar la participación femenina en la industria, Clara insiste en que el desarrollo del talento debe diseñarse con intención. “Programas como ‘Ellas’ o ‘Mujeres al Frente’ nacieron porque identificamos brechas reales en acceso a oportunidades y visibilidad”.
Estas iniciativas, enfocadas en la fuerza comercial, han evolucionado hasta convertirse en programas que hoy forman parte de la estructura de capacitación en países como Guatemala y Honduras.
Para Clara, existen dos factores determinantes para que más mujeres crezcan dentro de las organizaciones. Una cultura donde todas se sientan escuchadas y valoradas, y sistemas de mentoría que impulsen el talento. “Mentoría y patrocinio activo, porque el talento se desarrolla, pero también se impulsa”, señala.
ABRIR CAMINO PARA NUEVAS GENERACIONES
Desde su posición regional, Clara envía un mensaje para las mujeres que hoy buscan abrirse camino en la industria de alimentos y bebidas. “Que confíen en su voz y en su capacidad”, aconseja. “Esta industria ofrece oportunidades enormes, pero hay que tomarlas con valentía y preparación”.
La recomendación se sostiene en una convicción que ha guiado su propio recorrido profesional. “No tengan miedo de asumir roles para los que quizá aún no se sienten totalmente listas”, afirma. “El crecimiento sucede cuando damos ese paso incómodo”.
Y cuando una mujer decide progresar, recuerda Clara, el impacto trasciende la trayectoria individual. “Cuando una mujer avanza, avanza toda una generación con ella”.

“Cuando una mujer avanza, avanza toda una generación con ella”.
Por: Escuela de Automovilismo San José

Hace 13 años, un sueño comenzó a tomar forma con una convicción muy clara: La seguridad vial en Guatemala puede mejorar, si se apuesta por la educación y la formación de conductores responsables.
Así nació Escuela de Automovilismo San José, un proyecto que inició como una empresa familiar y que, con el paso de los años, se ha transformado en una organización especializada en capacitación y formación en seguridad vial para conductores y empresas en el país. Desde sus inicios, el objetivo fue claro: no solo enseñar a conducir, sino formar conductores conscientes, responsables y preparados para enfrentar los riesgos reales de la vía.
Detrás de este proyecto está la visión y liderazgo de Mariana Rivera, profesional especializada en seguridad vial, gestión de proyectos y desarrollo organizacional, quien decidió convertir su pasión por la prevención y la educación vial en una iniciativa con impacto social y empresarial.
Bajo su liderazgo, la empresa ha implementado un Sistema de Gestión de Seguridad Vial bajo la norma internacional
ISO 39001 , consolidando un modelo de trabajo basado en la prevención, la mejora continua y la gestión del riesgo vial, además de convertirse en Subagencia Certificadora de la National Safety Council (NSC), lo que les permite ofrecer certificaciones en manejo defensivo bajo estándares internacionales.
Hoy, Escuela de Automovilismo San José cuenta con un equipo multidisciplinario altamente capacitado con estándares internacionales, que incluye un especialista en Seguridad y Salud Ocupacional (SSO) para capacitaciones en manejo de emergencias; profesionales formados en Primeros Auxilios Psicológicos para Conductores (PAP) e instructores certificados por el Departamento de Transito de la Policía Nacional Civil, integrando así un enfoque integral de seguridad vial.
Gracias a este enfoque profesional, Escuela de Automovilismo San José ha desarrollado alianzas con importantes empresas nacionales e internacionales, entre ellas Universal Food, YARA, PepsiCo, SIB, SEINSA, Bimbo, entre otras organizaciones que han confiado en sus programas de capacitación para fortalecer la seguridad vial de sus colaboradores y operaciones.
Escuela de Automovilismo San José continúa trabajando con una visión clara hacia el futuro: ampliar el alcance de la capacitación en seguridad vial, fortalecer las alianzas con el sector empresarial y promover una cultura preventiva que impacte positivamente en la vida de miles de conductores y colaboradores en Guatemala. La organización busca seguir contribuyendo a la profesionalización de la conducción y al desarrollo de un país donde la seguridad en las vías sea una prioridad compartida.
“La seguridad vial no es solo una responsabilidad en la carretera; es una inversión en la vida, en las familias y en el futuro de Guatemala”.
—
Mariana Rivera


LIDERAZGO FEMENINO EN CENTROS COMERCIALES
Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala

En Guatemala, los centros comerciales han dejado de ser únicamente espacios de transacción. Se han convertido en nodos urbanos donde confluyen experiencias, servicios, relaciones comerciales y dinámicas sociales. Comprender esta transformación exige observar el fenómeno desde dentro, desde quienes diseñan, desarrollan y operan estos proyectos que hoy forman parte del paisaje cotidiano de las ciudades.
Desde esa mirada se mueve Virginia Cucalón, directora de la unidad de negocio de centros comerciales en ÍNTEGRO.
Su rol atraviesa todo el ciclo de vida de un proyecto, desde su concepción hasta su operación en el tiempo. “Lo que me toca ver es una visión 360 del proyecto, desde la conceptualización, la comercialización y posteriormente toda la operación. Un centro comercial no es una inversión de corto plazo, es una inversión patrimonial de largo plazo”, explica.
Cuando se instala un proyecto de esta naturaleza, el impacto trasciende el edificio que lo alberga. A su alrededor se activa una cadena de valor que involucra empleo, proveedores, servicios y nuevas relaciones comerciales. “Cuando hablamos de impacto positivo no nos referimos solo a un edificio. También hablamos de generación de empleo, de desarrollo de proveedores y de cómo se gestiona todo el ecosistema que existe alrededor de un centro comercial”.
Durante años se habló del supuesto declive de los centros comerciales frente al auge del comercio digital. Sin embargo, la realidad ha tomado otro rumbo. El sector ha evolucionado hacia un modelo donde la experiencia adquiere un peso cada vez mayor.
“Un centro comercial es más que un lugar de compra. Es un lugar donde convergen socios comerciales y visitantes”, explica Virginia. En el contexto urbano de Guatemala, estos espacios han asumido incluso un rol social inesperado. “Los centros comerciales se han vuelto los parques de las comunidades. Son lugares donde las personas buscan comida, experiencias, seguridad y espacios para socializar”.
Ese cambio de paradigma ha obligado a repensar el diseño de los proyectos. “Cuando una persona llega al centro comercial queremos que diga wow, qué lindo, me siento seguro, me gusta estar aquí”, comenta. Esa sensación se traduce en dos indicadores fundamentales para el negocio. “Que la visita regrese y que la visita permanezca más tiempo dentro del proyecto”.
LIDERAR CON VISIÓN ESTRATÉGICA
En un sector históricamente asociado a perfiles masculinos, la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo ha ido ampliándose de manera gradual. Virginia reconoce ese cambio como parte de la evolución natural del sector.
“El desarrollo inmobiliario y la construcción habían sido espacios muy liderados por hombres. Hoy cada vez hay más mujeres participando activamente”, comenta. Abrir camino para nuevas generaciones se convierte entonces en parte del desafío. “El mayor reto ha sido ir abriendo camino para las mujeres que vienen detrás”.
En su visión del liderazgo, la construcción de equipos ocupa un lugar central. “Uno es tan bueno como su equipo”, afirma. La capacidad de desarrollar talento dentro de las organizaciones se vuelve decisiva en una industria que crece con rapidez. “El mayor desafío siempre es trabajar con personas y desarrollarlas para que también se conviertan en líderes”.
En ese proceso, Virginia destaca atributos de las mujeres que aportan valor en entornos complejos y dinámicos. “Tenemos la capacidad de ver varias cosas al mismo tiempo y ponerlas sobre la mesa con una perspectiva 360”. A ello se suma un elemento que considera especialmente relevante para proyectos centrados en la experiencia del usuario. “También está la atención al detalle, que es clave cuando se piensa en el recorrido del visitante”.
ADAPTARSE PARA ANTICIPAR EL FUTURO
La próxima etapa del desarrollo inmobiliario apunta hacia modelos más integrados que respondan a nuevas formas de vida urbana. Los proyectos de uso mixto comienzan a ganar terreno en distintas ciudades del país.
“Estamos viendo desarrollos que combinan centros comerciales con vivienda, hoteles y oficinas”, explica. Este tipo de iniciativas busca acercar servicios y actividades a las personas dentro de una misma zona urbana. “La idea es construir ciudades de quince minutos donde todo se encuentre en un mismo espacio”.
En paralelo, la velocidad de los cambios tecnológicos obliga a las empresas a revisar permanentemente su estrategia. “Antes uno hacía planes a cinco años. Hoy hay que revisarlos cada año o cada semestre”, señala. En ese contexto, la información se convierte en una herramienta indispensable para la toma de decisiones. “Las empresas que sobreviven son las que aprenden a leer los datos y tienen la capacidad de adaptarse”.
Virginia dirige un mensaje a las mujeres que comienzan a construir su propio camino empresarial. Un mensaje que resume la convicción que ha guiado su trayectoria.
“Nada es imposible. Hay que creer en uno mismo, tener un camino claro hacia dónde se quiere llegar y luchar por esos sueños”.

“El mayor reto ha sido ir abriendo camino para las mujeres que vienen detrás”.


FUNDACIÓN
Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala

En el ecosistema empresarial guatemalteco, cada vez más mujeres ocupan espacios donde se toman decisiones que influyen en la economía, en la generación de oportunidades y en la forma en que las empresas se vinculan con la sociedad. María José Paiz forma parte de esa generación que ha construido su liderazgo desde la disciplina y una visión que conecta el mundo empresarial con el desarrollo del país.
Durante años formó parte del deporte de alto rendimiento. Esa experiencia dejó aprendizajes que siguen marcando su forma de trabajar. “Quienes hemos tenido la bendición de practicar un deporte de alto rendimiento adquirimos habilidades que nos sirven para toda la vida. Nos da disciplina, nos da resiliencia, nos da enfoque”.
Con el tiempo, ese recorrido personal se fue acercando al ámbito del impacto social. Primero a través de iniciativas vinculadas al apoyo al deporte olímpico y luego mediante programas dirigidos a comunidades que enfrentan distintas barreras de desarrollo. Ese camino desembocó en la dirección de Fundación BI, organización creada por Corporación BI con la misión de impulsar oportunidades en los territorios donde la institución tiene presencia.
QUE CONECTA EMPRESA Y SOCIEDAD
Fundación BI se lanzó hace casi dos años con una visión que dialoga con la lógica empresarial de la corporación que la impulsa. “La corporación tiene como propósito generar desarrollo. Nosotros vemos que podemos crear oportunidades para transformar vidas”.
Desde ese punto de partida, la fundación organiza su trabajo en tres pilares que buscan ampliar oportunidades para miles de personas. El primero se enfoca en el emprendimiento. En la visión de María José, el fortalecimiento de iniciativas productivas constituye una pieza clave para dinamizar economías locales y abrir nuevas rutas de crecimiento. “Guatemala y la región tienen una necesidad grande de pasar de un emprendimiento por necesidad a un emprendimiento por oportunidad”.
El segundo pilar es la educación. Fundación BI impulsa becas escolares, técnicas y universitarias, además de programas de liderazgo y formación digital. Y el tercer eje conecta deporte y salud como herramientas de transformación social.
FUNDACIÓN BI IMPULSA EMPRENDIMIENTO FEMENINO

A estos pilares se suman dos ejes que acompañan cada iniciativa. Educación e inclusión financiera y voluntariado. Para María José, comprender el manejo del dinero y participar en el sistema financiero abre puertas para romper ciclos de pobreza y construir proyectos de vida más sólidos.
ABRIR CAMINO PARA OTRAS MUJERES
El liderazgo de María José se desarrolla en un proceso más amplio dentro del sector empresarial guatemalteco. Cada vez más mujeres participan en espacios donde se toman decisiones estratégicas y donde se define el rumbo de organizaciones y proyectos productivos.
Asumir ese rol implica responsabilidad con quienes observan estos procesos desde etapas más tempranas de sus carreras. “Ser escogida tiene un valor grande, no solo para mí, también para las puertas que yo le puedo abrir a más mujeres, porque muchas veces nosotras mismas somos las que nos limitamos”.
Desde su perspectiva, las mujeres pueden ejercer liderazgo desde su propia identidad y desde una forma de dirigir que valore la cercanía y la confianza. “No querer tener un rol de liderazgo masculino. Lo podemos hacer desde la misma feminidad que nosotras tenemos”.
Cuando conversa con emprendedoras o profesionales que buscan avanzar en sus carreras, suele recordar que los
proyectos atraviesan ciclos. Existen etapas de crecimiento acelerado y momentos donde las dificultades ponen a prueba la perseverancia. “Todo es lindo cuando la curva va para arriba, pero cuando va por abajo es cuando un emprendedor cierra su negocio”.
En esos momentos, afirma, la disciplina y la persistencia resultan determinantes para seguir avanzando. El aprendizaje acumulado termina convirtiéndose en una ventaja para los siguientes desafíos. “Uno tiene que ver esos obstáculos como una oportunidad”.
Mirando hacia adelante, María José imagina a Fundación BI como una organización con impacto regional. La corporación tiene presencia en distintos países de Centroamérica y la fundación busca ampliar sus programas hacia esos territorios. “Espero que la Fundación BI sea la fundación referente por su alcance y su impacto en la región”.
Al mismo tiempo mantiene un propósito personal que acompaña su trayectoria profesional. Abrir oportunidades para otras mujeres que desean participar activamente en el ámbito empresarial y en la construcción del desarrollo del país. Un camino que, en su experiencia, comienza con una decisión que puede cambiarlo todo.
¡Atreverse!

Por: Junta Directiva del Comité de Empresas Lideradas por Mujeres
En el marco del Día Internacional de la Mujer, no solo conmemoramos una fecha histórica; también hacemos una pausa estratégica para analizar uno de los motores que está transformando la economía nacional: la empresaria guatemalteca. Desde el Comité de Empresas Lideradas por Mujeres presentamos una radiografía del estado actual de la empresarialidad femenina en el país, un camino marcado por el talento, pero también por retos estructurales que demandan acción y compromiso.
Según el reciente informe sobre el Estado de Situación en la Empresarialidad Femenina en Guatemala, las mujeres no solo están participando en el mercado, están liderando con una visión de sostenibilidad y propósito.
• Participación en crecimiento: Se estima que el 40% de los nuevos emprendimientos en el último año fueron impulsados por mujeres.
• Impacto en el empleo: Las empresas lideradas por mujeres tienden a contratar a un 20% más de fuerza laboral femenina, creando un círculo virtuoso de empoderamiento.
• La brecha de financiamiento: A pesar del éxito operativo, el acceso a crédito bancario sigue siendo limitado; el 65% de las empresarias aún financia sus operaciones mediante ahorros propios o préstamos informales.
Estos datos nos indican que la capacidad está instalada, pero la infraestructura de apoyo necesita evolucionar al ritmo de nuestras líderes.
EL ADN DE LA LÍDER GUATEMALTECA
La mujer empresaria en Guatemala se distingue por una gestión basada en la resiliencia adaptativa. El informe destaca que, ante crisis económicas, las empresas lideradas por mujeres muestran una mayor capacidad de pivotar sus modelos de negocio. No solo buscamos rentabilidad; buscamos impacto social, equilibrio vidatrabajo y profesionalización constante.
Sin embargo, el crecimiento se ve frenado por la carga del “trabajo no remunerado” y la falta de redes de contacto de alto nivel. Es aquí donde Cámara de Industria de Guatemala y este Comité juegan un rol crucial: pasar del esfuerzo individual al ecosistema colaborativo.


CONSEJOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN EN 2026
Para aquellas mujeres que lideran organizaciones y para las empresas que desean fomentar este liderazgo, proponemos cuatro ejes de acción inmediata:
• Digitalización crítica: El informe revela que las empresas que implementaron herramientas de e-commerce e IA en el último año crecieron un 15% más que las que no lo hicieron. No es una opción, es una necesidad de escala.
• Mentoring y redes de valor: El aislamiento es el enemigo del crecimiento. Participar en cámaras empresariales y comités permite acceder a “conocimiento silencioso” que no está en los libros de texto.
• Gestión financiera con lupa: Pasar de la economía de subsistencia a la de escala requiere estados financieros auditados y una estructura legal sólida. Esto es lo que abre las puertas a la inversión extranjera.
• Liderazgo empático pero decidido: El éxito actual radica en equipos de alto rendimiento. Implementar
políticas de flexibilidad laboral no es “hacer un favor”, es una estrategia de retención de talento comprobada.
La equidad de género en el sector industrial no es una cuestión de cuotas, es una cuestión de competitividad. Un país que aprovecha el 100% de su talento humano es, por definición, un país más próspero.
Invitamos a todas las empresarias a acercarse al Comité de Empresas Lideradas por Mujeres. Juntas, estamos transformando los techos de cristal en plataformas de lanzamiento. Este marzo, reafirmamos que el liderazgo femenino en Guatemala no es una promesa a futuro, es una realidad contundente que está moviendo la aguja del PIB y la cultura organizacional de nuestra nación.
¡Sigamos construyendo una industria más fuerte, diversa y humana!
MUJERES EMPRESARIAS Y VIDEOJUEGOS EN GUATEMALA
Por: Alhvi Balcárcel | Desarrolladora de videojuegos, Cofundadora de Selva Interactive

Alhvi Balcárcel
Con frecuencia, los videojuegos se asocian con entretenimiento, con una pérdida de tiempo o con un ámbito reservado principalmente para hombres jóvenes. Esta percepción no solo simplifica una industria compleja, sino que limita la forma en que la entendemos como oportunidad económica.
Detrás de cada videojuego existe desarrollo de software, arte digital, animación, narrativa interactiva, control de calidad y gestión de productos tecnológicos sofisticados. Se trata de una industria global que combina creatividad, ingeniería y modelo de negocio dentro de la economía del conocimiento.
La pregunta no es si esta industria tiene relevancia internacional. La tiene. La pregunta es si Guatemala
puede integrarse a esa cadena global de valor y hacerlo de manera competitiva.
La respuesta es sí, pero desde una visión realista. No se trata de competir de inmediato con grandes estudios internacionales ni de producir el próximo título multimillonario. La oportunidad está en integrarse estratégicamente en procesos específicos de la cadena de valor: servicios de control de calidad, adaptación de videojuegos a distintas plataformas, programación especializada, creación de arte digital y soporte técnico continuo. Estos servicios son esenciales para la producción global y pueden prestarse de manera remota bajo estándares internacionales.
La cercanía geográfica y horaria con Estados Unidos, uno de los principales mercados y productores de videojuegos, representa una ventaja concreta. Compartir zona horaria facilita la colaboración en tiempo real y reduce fricciones operativas. En un contexto donde la industria de videojuegos atraviesa procesos de reestructuración y externalización de servicios, los países que logren articular talento capacitado y confiable pueden posicionarse como aliados estratégicos.
Los retos, por supuesto, son significativos. Los países donde esta industria ya está consolidada cuentan con años de experiencia, infraestructura desarrollada y ecosistemas maduros. La brecha de talento técnico avanzado es real y no puede ignorarse. Aun así, Guatemala ya cuenta con estudios, proyectos y talento que han logrado insertarse en mercados internacionales, lo que demuestra que existe una base sobre la cual construir.
MUJERES EMPRESARIAS Y VIDEOJUEGOS EN GUATEMALA

A estos retos estructurales se suma un obstáculo menos visible pero igualmente relevante: la percepción de que los videojuegos son un espacio predominantemente masculino. Este estereotipo no solo influye en quién se siente convocado a participar, sino que también restringe la capacidad del sector para ampliar su base de talento y liderazgo empresarial.
Las industrias emergentes ofrecen una oportunidad particular porque aún están en proceso de consolidación. A diferencia de sectores tradicionales donde las estructuras de liderazgo ya están definidas, aquí existe margen para que más mujeres participen, emprendan y lideren desde etapas tempranas. No se trata únicamente de incorporar talento femenino como fuerza laboral, sino de fomentar el surgimiento de mujeres empresarias en áreas tecnológicas de alto valor agregado.
Muchas de las competencias necesarias para esta industria ya están presentes en Guatemala y han sido desarrolladas por mujeres profesionales en distintos sectores: gestión de proyectos, diseño gráfico, ingeniería de software, producción audiovisual y control de calidad. La transición hacia la industria de los videojuegos puede convertirse en una vía concreta para reconvertir la experiencia acumulada en nuevos modelos de negocio digitales.
Desde una perspectiva económica, ampliar la participación femenina en sectores tecnológicos no es una meta simbólica. Es una estrategia de
competitividad. Ningún país puede aspirar a insertarse en la economía del conocimiento excluyendo, consciente o inconscientemente, a la mitad de su talento.
En ese sentido, la industria de videojuegos ofrece un espacio concreto donde la ampliación de talento puede traducirse en crecimiento económico y liderazgo empresarial.
La industria de videojuegos no es solo entretenimiento ni un espacio reservado para unos pocos. Es una oportunidad económica concreta dentro de la economía digital. Integrarla como parte de la estrategia productiva implica reconocer su potencial y, al mismo tiempo, abrirla a una participación más amplia y diversa.
Ninguna industria emergente crece por inercia. Requiere visión, coordinación y decisiones sostenidas en el tiempo. En ese proceso, ampliar la participación y el liderazgo femenino no es solo una cuestión de equidad, sino un factor clave para construir un sector más competitivo y resiliente.
“Se trata de fomentar el surgimiento de mujeres empresarias en áreas tecnológicas de alto valor agregado”.

Por: Carlos Esteban Castillo | Coordinador de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala
En cada etapa del desarrollo industrial existen historias que rara vez ocupan el centro de la conversación pública, aunque su impacto se percibe con nitidez en los resultados de las empresas, en la evolución de los equipos y en la forma en que se toman decisiones dentro de las organizaciones. Son historias construidas con constancia, criterio profesional y una visión que entiende la industria como un espacio en permanente transformación.
Con ese espíritu surge Industria Mujer, un reconocimiento impulsado desde Cámara de Industria de Guatemala para poner en valor el recorrido profesional de mujeres que han contribuido al fortalecimiento de distintos sectores productivos del país. Más que una distinción puntual, esta iniciativa busca abrir una conversación sobre las trayectorias que están configurando nuevas dinámicas dentro del entorno empresarial.
La industria guatemalteca ha sido históricamente un espacio donde la capacidad de adaptación y la innovación marcan la diferencia. En ese escenario, cada vez resulta más visible la participación de mujeres que lideran proyectos, gestionan equipos, promueven cambios organizacionales y desarrollan soluciones que elevan la competitividad de sus empresas. Sus contribuciones se manifiestan en múltiples niveles, desde la gestión estratégica hasta la operación técnica, pasando por el impulso de nuevas ideas que redefinen procesos y abren oportunidades.
Industria Mujer surge precisamente para reconocer ese conjunto de aportes que, aun cuando se desarrollan
en contextos diversos, comparten un rasgo común, la capacidad de generar impacto. El reconocimiento se articula a partir de cuatro categorías que representan diferentes momentos y formas de liderazgo dentro del ámbito profesional.
La categoría Pionera honra a quienes han construido trayectorias extensas y han abierto caminos dentro de sus sectores. Se trata de mujeres que han enfrentado entornos complejos, han consolidado carreras de largo recorrido y han dejado precedentes para las generaciones que se integran hoy a la industria. Su experiencia constituye una referencia para comprender cómo evoluciona el liderazgo empresarial a lo largo del tiempo.

Ganadora Categoría Pionera: Carla Ramírez – APM Terminals
CIG RECONOCE TRAYECTORIA DE MUJERES EMPRESARIAS
El reconocimiento al Talento Emergente se dirige a una generación que se mueve con naturalidad entre datos, tecnología, innovación y pensamiento estratégico. Son profesionales que han iniciado su recorrido con rapidez y que aportan nuevas perspectivas en la manera de analizar información, diseñar soluciones y conectar la industria con las dinámicas contemporáneas de conocimiento.

Ganadora Categoría Talento Emergente:
Kleece María de los Ángeles Polanco Arana – Banco G&T Continental
Por su parte, la categoría Mente Innovadora distingue a quienes han transformado ideas en resultados concretos. Su trabajo se traduce en iniciativas que optimizan procesos, fortalecen proyectos institucionales o impulsan plataformas que generan oportunidades para otras personas. En este tipo de liderazgo se combinan la visión empresarial y la capacidad de convertir una propuesta en un motor de desarrollo.

Ganadora Categoría Mente Innovadora:
María José Paiz – Fundación Bi
Finalmente, la categoría Líder Empática reconoce un rasgo cada vez más valorado dentro de las organizaciones. El liderazgo que entiende la gestión de equipos como una tarea basada en la confianza, la escucha y el acompañamiento profesional. En un entorno empresarial donde la colaboración resulta decisiva, esta forma de liderazgo contribuye a construir culturas organizacionales que favorecen la cooperación y el crecimiento colectivo.

Ganadora Categoría Líder Empática: Veronique Jeannine Macías Carbonell – Distribuidora del Caribe de Guatemala, S.A.
Las trayectorias reconocidas en esta primera edición muestran la diversidad de caminos desde los cuales se puede contribuir al desarrollo industrial del país. Algunas han construido carreras dentro de sectores altamente especializados, otras han impulsado iniciativas vinculadas a innovación, emprendimiento o desarrollo institucional. Todas comparten una característica esencial. Su trabajo genera valor y abre oportunidades dentro de las organizaciones en las que participan.
Este reconocimiento también invita a reflexionar sobre la evolución del liderazgo dentro del sector productivo. La industria contemporánea exige una combinación de conocimiento técnico, capacidad estratégica y visión de largo plazo. Las mujeres que hoy destacan en este entorno aportan precisamente esa integración de habilidades, que permite abordar desafíos complejos con enfoques renovados.
Industria Mujer se proyecta como un espacio que celebra trayectorias, visibiliza aportes y promueve referentes para las nuevas generaciones. Cada historia que se reconoce contribuye a ampliar la conversación sobre el papel del talento en la construcción de una industria más dinámica, más innovadora y con mayor capacidad para responder a los desafíos del presente.
Al final, lo que este reconocimiento pone en evidencia es algo que se construye todos los días dentro de las empresas. La industria avanza cuando el talento encuentra espacios para desarrollarse, cuando las ideas se convierten en proyectos y cuando las trayectorias individuales se integran a un esfuerzo colectivo orientado hacia el crecimiento del país. En ese proceso, las mujeres continúan aportando visión, liderazgo y resultados que fortalecen el futuro del sector industrial guatemalteco.
Por: Progreso

En 2024 inició un proyecto que hoy se convierte en símbolo de compromiso compartido: la construcción de cuatro aulas escolares con capacidad para más de 200 estudiantes en la Escuela Oficial Rural Mixta Luis Adolfo Juárez Toledo, ubicada en el caserío San Antonio Las Trojes 1, San Juan Sacatepéquez.
La iniciativa nació con un objetivo claro: fortalecer la infraestructura educativa y mejorar las condiciones de aprendizaje de niños y jóvenes de la comunidad. En contextos rurales, contar con espacios adecuados no solo impacta el rendimiento académico, sino también la permanencia escolar y la motivación estudiantil.
La ejecución del proyecto fue posible gracias a una coordinación articulada entre la OPF, el COCODE, el Comité de Construcción de la Escuela, el Ministerio de Educación, Ecosaba y Progreso. Este modelo de trabajo conjunto permitió organizar responsabilidades, optimizar recursos y garantizar la sostenibilidad de la obra.
ESFUERZOS QUE BRINDAN FRUTOS
El compromiso acordado estableció que Progreso, por medio del área de Gestión Social de Planta San Gabriel, aportaría la totalidad de los materiales de construcción. Por su parte, la comunidad organizada asumió la mano de
obra desde el inicio hasta la finalización del proyecto. Esta corresponsabilidad fortaleció el sentido de pertenencia y aseguró que cada etapa se desarrollara con participación activa de los beneficiarios directos.
La inauguración de las nuevas aulas marca un hito para la comunidad. Más de 200 estudiantes ahora cuentan con espacios dignos, seguros y adecuados para su proceso de enseñanza-aprendizaje. Las instalaciones permiten una mejor distribución de grados, reducen el hacinamiento y crean condiciones más favorables para docentes y alumnos.
Este esfuerzo conjunto refleja que el desarrollo sostenible se construye desde la colaboración. Cuando las empresas privadas, gobierno local y comunidad alinean objetivos, los resultados trascienden la infraestructura física y generan impacto social duradero.
Con acciones concretas como esta, Progreso reafirma su compromiso con el desarrollo educativo y el fortalecimiento de las comunidades donde opera, demostrando que invertir en educación es invertir en el futuro.
“Progreso, junto a la comunidad y el Ministerio de Educación, inaugura cuatro aulas en San Juan Sacatepéquez, beneficiando a más de 200 estudiantes y fortaleciendo la infraestructura educativa local.”




Por: Nicholas Virzi | Ph.D., Decano, Instituto de Liderazgo
Los EE. UU. e Israel respondieron a casi cinco décadas de agresiones con ataques conjuntos contra Irán a finales de febrero. Irán ha respondido con ataques de represalia, que van disminuyendo ante la tremenda degradación de sus capacidades militares.
El impacto de estos eventos ha reverberado globalmente, con los mercados mostrando un aumento en la aprensión por una mayor escalada. La infraestructura esencial en todo el Medio Oriente, como plantas de petróleo, de desalinización y aeropuertos, ya ha sido atacada. El Estrecho de Ormuz, que maneja una gran parte de los flujos globales de commodities —incluyendo un tercio de los envíos globales de petróleo crudo y el 20 % de los envíos de GNL— ha visto efectivamente una congelación en su volumen de comercio de tránsito a principios de marzo.
Dado que la región afectada alberga a algunos de los mayores productores de petróleo y gas, la guerra ha provocado un aumento en los precios del petróleo y otros commodities. Para el 9 de marzo, el crudo Brent había superado los $100 por barril por primera vez desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Aunque significativo a nivel mundial, esto impacta a algunas regiones más que a otras. Alrededor del 80 % de los envíos de petróleo que pasan por el estrecho van a Asia, principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón. Japón y Corea del Sur dependen más de las importaciones del Medio Oriente. Japón importa aproximadamente el 95 % de sus suministros de petróleo y el 11 % de su GNL de la región. Alrededor del 70 % de este petróleo y el 6 % de este GNL pasan por el Estrecho de Ormuz.
Corea del Sur también depende del Medio Oriente para su suministro de petróleo crudo, con la mayoría de este proveniente también del estrecho. Aunque cuentan con reservas para un estado de emergencia, estas duran solo entre
200 y 250 días. Esto ya ha impactado significativamente los mercados en Asia.
El 4 de marzo, Corea del Sur experimentó la mayor caída en un solo día en la historia de su mercado bursátil, con el índice de referencia KOSPI cayendo alrededor del 12 %. En Japón, la volatilidad implícita a un año del promedio Nikkei 225 aumentó en casi 30 puntos el 9 de marzo de 2026, el nivel más alto desde 2020.
Además del petróleo y el gas, los efectos de la guerra en la industria de hidrocarburos también afectan a metales industriales como el aluminio y a los fertilizantes, entre otros. Los precios globales de fertilizantes ya han aumentado desde principios de 2025. Dado que los fertilizantes son derivados de hidrocarburos, se producen en gran medida en el Medio Oriente. Tanto la producción como los precios de fertilizantes nitrogenados en países como India y Pakistán también se verán afectados por la falta de importaciones de GNL desde Qatar.

ECONOMÍA

Analistas sugieren que esta guerra es una de atrición económica, con Irán buscando hacer más difícil para los EE. UU. e Israel justificar el costo de la guerra a medida que avanza.
Cuanto más dure la guerra, mayor será el riesgo para las refinerías de petróleo en la región. Ya ha habido ataques a refinerías en Arabia Saudita e Irán, y Qatar ha cesado temporalmente la producción de gas natural licuado en respuesta a los ataques. Con las exportaciones de petróleo bloqueadas, la producción de petróleo y gas podría detenerse, lo que representa riesgos de fallos en el equipo y una disminución a largo plazo en la productividad. Aunque Arabia Saudita puede desviar parte de sus exportaciones de petróleo a través del oleoducto Este-Oeste hacia el Mar Rojo, evitando el
Estrecho de Ormuz, otros países con capacidad limitada, como Irak o Kuwait, tienen menos opciones. Sin embargo, ataques adicionales a oleoductos importantes para tales desvíos son altamente posibles.
Los precios de la gasolina en los EE. UU. han alcanzado máximos históricos desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania como resultado del aumento en los precios del petróleo, y los precios del gas natural en Europa y los EE. UU. también aumentarán temporalmente.
Trump, sin embargo, ha señalado que la guerra será corta. Veremos.
LIDERAZGO EMPRESARIAL Y FAMILIAR
“JUNTAS
MÁS
ENCUENTRE SU VOZ Y SU LUGAR”

Georgia Dimitrakis
“Una mujer con voz es, por definición, una mujer fuerte. Pero la búsqueda para encontrar esa voz puede ser muy difícil”. Esta afirmación resuena profundamente en mi experiencia como empresaria y como primera mujer de mi familia en trabajar dentro de la empresa familiar. Hallar mi propia voz auténtica, empoderada y libre no ha sido un camino sencillo, sino una trayectoria marcada por aprendizajes constantes, sacrificios personales y trabajo emocional. Pero también me ha dado la oportunidad de influenciar a personas de todos niveles, a entender retos que puedan existir para desarrollar profesionalmente a equipos y dar un ejemplo de trabajo en equipo.
Como mujer empresaria he tenido logros como liderar equipos regionales, representar a la familia y manejar relaciones comerciales con empresas mundiales. Sin embargo, estos logros no han estado exentos de obstáculos. Uno de los mayores desafíos ha sido abrirme paso en un sector donde la mayoría de los líderes son hombres. ‘‘La mayoría de las mujeres
de la fuerza laboral que sí se encuentran trabajando, lo hacen como empleadas del sector privado (31.8%). Las mujeres en puestos directivos representan solamente 0.9%”. Esta realidad refuerza la importancia de cada paso que damos las mujeres en posiciones de liderazgo: somos una minoría, pero cada avance es una oportunidad para inspirar y transformar.
Como dice Simon Senek: ‘‘El liderazgo no es un rango ni una posición que se alcance. Es un servicio que se presta”. He experimentado que, como mujeres, contamos con una capacidad especial para liderar desde el servicio, romper esquemas, ser resilientes, tener empatía y humildad. Pero rodearnos de otras mujeres líderes resulta fundamental. Buscar mentoría, compartir aprendizajes y crear redes de apoyo nos enriquece y fortalece.
El empoderamiento femenino transforma trayectorias individuales, tal como señala ONU Mujeres: “Se calcula que cerrar la brecha de género podría suponer un impulso de 7 billones de dólares estadounidenses para la economía mundial”. Cerrar esta brecha requiere que las mujeres no solo estemos presentes en los espacios de decisión, sino que levantemos la voz y busquemos las oportunidades para estar activamente en posiciones de liderazgo. Ser mujer empresaria implica una gran responsabilidad, pero también es un motivo de orgullo.
Juntas podemos crear un futuro más próspero, donde cada mujer encuentre su voz y su lugar. Apoyémonos en este viaje, inspirémonos unas a otras y sigamos avanzando, porque nuestro liderazgo es necesario y puede cambiar el mundo.
“Como mujeres, contamos con una capacidad especial para liderar”.


NOTICIAS
Por: Carlos Esteban
Castillo | Coordinador

Cápsulas de noticias relevantes sobre CIG, industria, economía y negocios.
de Contenido Editorial de Cámara de Industria de Guatemala
Misión empresarial Guatemala–Chiapas explora oportunidades logísticas
Integrantes de la Junta Directiva de Cámara de Industria de Guatemala (CIG) participaron en la Misión Empresarial y Logística Guatemala–Chiapas, impulsada por la Gremial de Graneleros, la Gremial Logística de Guatemala y GREMETAL, adscritas a CIG, con el objetivo de identificar oportunidades logísticas y fortalecer el comercio entre Guatemala y el estado mexicano de Chiapas.

Acercamiento institucional con John Barret
La Junta Directiva de CIG sostuvo un acercamiento institucional con John Barret, Encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos en Guatemala, para fortalecer el diálogo en favor del desarrollo económico del país. Se abordaron temas como la mejora del clima de negocios, la facilitación del comercio, la reducción de la tramitología y el fortalecimiento de la certeza jurídica.

Innovation & Technology ExpoCongreso 2026
Se llevó a cabo la octava edición del Innovation & Technology Expo Congreso 2026, organizado por la Gremial de Tecnología e Innovación, adscrita a Cámara de Industria de Guatemala (CIG). El encuentro convocó a más de 1,200 asistentes para analizar tendencias, soluciones y decisiones que marcan la competitividad tecnológica del país, con una agenda que abordó inteligencia artificial, ciberseguridad, transformación digital y estrategia empresarial.

CIG lanza reconocimiento Industria Mujer
CIG lanzó la primera edición de Industria Mujer, un reconocimiento para brindar valor al recorrido profesional, la resiliencia y el legado de las mujeres que integran los diferentes sectores que se articulan en Cámara.

¿Interesado en obtener más información acerca de los artículos publicados en esta edición? A continuación, encontrará el listado de las principales fuentes consultadas:
Carmen María Torrebiarte
Directora Junta Directiva
Cámara de Industria de Guatemala
Clara Contreras
Vicepresidenta y gerente general
PepsiCo Alimentos para Centroamérica y el Caribe instagram.com/pepsicocaricam
Virginia Cucalón
Directora de la unidad de negocio de centros comerciales ÍNTEGRO integro.gt
María José Paiz
Gerente General Fundación Bi fundacion.bi.com.gt
Comité Guatemalteco de Empresas
Lideradas por Mujeres (CGELM)
Cámara de Industria de Guatemala instagram.com/cgelm_guate
Alhvi Balcárcel
Desarrolladora de videojuegos y cofundadora
Selva Interactive selvainteractive.com/site/
Nicholas Virzi
Director de Análisis Estratégico Cámara de Industria de Guatemala nvirzi@industriaguate.com
Georgia Dimitrakis Grupo Diveco grupo-diveco.com
Carlos Esteban Castillo
Coordinador de contenido editorial Cámara de Industria de Guatemala ecastillo@industriaguate.com


