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Nº 185: 150 aniversario con la Embajadora de Mónaco, Catherine Fautrier-Rousseau

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Nº 185. Febrero 2026

AVISO AL CUERPO DIPLOMÁTICO: La dirección y datos de contacto de DIPLOMACIA son los siguientes: C/ Antonio Díaz-Cañabate, 33 2ºF Madrid 28007  Tfno.: 607 8875 79  diplomacia@revistadiplomacia.com issuu.com/revistadiplomacia  www.academiadeladiplomacia.es  @DiplomaciaESP  Academia de la Diplomacia, del Reino de España

Pedro de Borbón-Dos Sicilias otorga

la V edición del premio Embajador

José María Velo de Antelo al Duque de Alba

Teniente General Amador Enseñat,

Jefe de Estado Mayor del Ejército, ingresa en la Academia de la Diplomacia

Los embajadores de Países Bajos y de Honduras, nuevos académicos de honor

Acto de entrega de Cartas Credenciales

Escribe Catherine Fautrier-Rousseau, embajadora de Mónaco

La Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco y su acción en España

Recepción al Cuerpo Diplomático acreditado en España

El derecho internacional y los crímenes atroces

Discurso del Santo Padre León XIV a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede para la presentación de las felicitaciones de Año Nuevo 4 8 24 30 36 46 52 58 14 12

Alberto I, un vínculo decisivo entre España y Mónaco

Director de la revista y Presidente Ejecutivo de la Academia:

Santiago Velo de Antelo

Vicepresidente de la Academia:

José Carlos Ruiz-Berdejo y Sigurtá

Consejo de Académicos de la Academia de la Diplomacia:

Abel Matutes Juan, Ministro de Asuntos Exteriores

José Manuel García-Margallo, Ministro de Asuntos Exteriores

Miguel Angel Moratinos, Ministro de Asuntos Exteriores

Alfonso Dastis, Ministro de Asuntos Exteriores

Rafael Fernández Pita, Embajador de España

Eduardo Peña Abizanda, Embajador de España

Arturo Pérez Martínez, Embajador de España

Servando de la Torre, Embajador de España

Federico Garayalde, Embajador de España

Vicente Blanco Gaspar, Embajador de España

Eduardo de Laiglesia y del Rosal, Embajador de España

José Cuenca Anaya, Embajador de España

Enrique Viguera, Embajador de España

Antonio Cosano, Embajador de España

Juan Antonio Martínez-Cattaneo, Embajador de España

Gonzalo Ortiz, Embajador de España

José Ramón Remacha, Embajador de España

Domingo de Silos Manso, Embajador de España

Manuel Hernández Ruigómez, Embajador de España

Helena Cosano, Diplomática

Laura Esther Fritsch Domínguez, Diplomática

Los artículos publicados en DIPLOMACIA son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no de los editores ni refleja ninguna opinión oficial de la Academia ni de ninguno de sus miembros.

Puede consultar números anteriores en: issuu.com/revistadiplomacia

Directora Área Países Árabes: Randa Sayegh H.r

Relaciones Internacionales: Meri Beridze

Relaciones Públicas Embajadas y Consulados: María del Carmen M. Álvarez, Juan Pérez-García y Jacobo Rodríguez

Maquetación y Diseño: César Matesanz

Imprime: AB2 Comunicación y Artes Gráficas

Suplementos: Norberto Sinde

Redactor Jefe: Juan Manuel Alesson

Redacción: Juan Pérez, José Rodríguez, María García-Jiménez, Cristina Sánchez, Ramón Ramírez

Foto de portada: @JuliaRoblesFotos

Fotos: Casa Real, MAEC, @Vatican Media

Edita: EDICIONES TROY

Depósito legal: M-14873-1995

PEDRO DE BORBÓN-DOS SICILIAS

OTORGA LA V EDICIÓN DEL PREMIO EMBAJADOR

JOSÉ MARÍA VELO DE ANTELO AL DUQUE DE ALBA

S.A.R. Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans ha entregado la V edición del premio “Embajador José María Velo de Antelo”, que otorga la Academia de la Diplomacia, al Duque de Alba Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, en un evento celebrado en el Palacio de Liria de Madrid. Rodeado por medio centenar de embajadores como la princesa Al Mogrin de Arabia Saudí o el Archiduque Georg de Habsburgo-Lorena de Hungría, los embajadores de la República Italiana, Portugal, Reino de los Países Bajos, Emiratos Arabes Unidos, Liga Arabe, Principado de Mónaco, Croacia, Austria, Malasia, Eslovaquia, Eslovenia, Macedonia del Norte o Principado de Andorra entre otros, así como por la presidenta del Consejo de Estado Carmen Calvo y el Jefe de Estado Mayor del Ejército, General Amador Enseñat, el premio ha sido concedido “a la Casa Ducal de Alba por sus innumerables servicios al reino de España a lo largo de la historia”.

La lectura de la laudatio corrió a cargo del académico Amadeo-Martin Rey y Cabieses que hizo una espléndida

Acompañados por el Teniente General Amador Enseñat, Almirante Santiago Bolívar y Teniente General Rubén García Servert.

exposición de la historia de la Casa Ducal a lo largo de los siglos y la parte artística del evento fue conducida por la Fundación Operística de Navarra y su presidente Javier Otero de Navascués.

De izq. a Dcha: Embajador Fernández-Pita, duque de Huescar, Duque de Alba, S.A.R. Pedro de Borbón, Teniente General Amador Enseñat, Santiago Velo de Antelo y Amadeo-Martin Rey y Cavieses.

En sus palabras el Duque agradeció la concesión de la distinción y confesó sentirse emocionado al tratarse de un premio recibido con anterioridad por el Santo Padre Benedicto XVI.

En las anteriores ediciones este premio se le ha otorgado a Lech Walęsa, Presidente de la República de Polonia y

Premio Nóbel de la Paz y a Su Majestad el Rey Simeón II de Bulgaria, a ambos por la defensa de la Libertad de sus pueblos; a la Casa Imperial de Habsburgo-Lorena por su labor en favor del Paneuropeísmo, especialmente por Otto de Habsburgo y el beato Carlos y a Su Santidad el Papa Benedicto XVI, por su defensa de los principios cristianos de dignidad humana y justicia social, premio aceptado por la Secretaría de Estado del Vaticano cuando ya su salud estaba deteriorada, y no se le pudo entregar en vida en Roma y lo recogió, a título póstumo, de manos de Su Alteza Real la Infanta Doña Elena, el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Bernardito Auza en un acto que tuvo lugar en la Sede de la Nunciatura Apostólica.•

Los duques de Huéscar y de Alba con los embajadores de Croacia, Austria, Andorra y Eslovenia.

TENIENTE GENERAL AMADOR ENSEÑAT

El

Jefe de Estado Mayor del Ejército

ingresa en la Academia de la Diplomacia

El Jefe de Estado Mayor de Ejército, Teniente General Amador Enseñat, ha ingresado en la Academia de la Diplomacia ocupando la silla que lleva por nombre el de Baltasar Patiño y Rosales, Marqués de Castelar, diplomático y militar.

Reproducimos a continuación su discurso de entrada en nuestra institución:

Sean mis primeras palabras para agradecer a la Academia de la Diplomacia en el Reino de España que me haya concedido el nombramiento de académico de número y, en especial, su benevolencia y generosidad al considerarme merecedor de tal honor, que asumo comprometiéndome a trabajar en pro del fortalecimiento de las relaciones entre la milicia y la diplomacia.

Honor que se ve realzado al ocupar la silla que lleva el nombre de don Baltasar Patiño y Rosales, primer marqués de Castelar, diplomático y militar durante la Guerra de Sucesión al trono de España y en el reinado de Felipe V. Aunque natural de Milán, su familia era de ascendencia gallega, lo cual, permítanme la jactancia, es siempre un plus. Contribuye a este emotivo momento, que el nombramiento tenga lugar en la Torre de los Lujanes, sede de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, en un año en el que dicha Sociedad celebra su 250º aniversario. Felicito efusivamente a los señores embajadores de la República de Honduras y del Reino de los Países Bajos por su nombramiento como académicos de honor y a las damas y caballeros que han recibido el de académico correspondiente.

El título sobre el que versará mi ponencia es las Fuerzas Armadas (entiéndase españolas) como instrumento de la acción exterior del Estado. Ponencia, que paso a desarrollar.

La condición de las Fuerzas Armadas como instrumento de la acción exterior del Estado español es hoy un axioma, pero durante tiempo fue una cuestión no tan evidente que necesitó un período de generación y consolidación. La Constitución Española de 1978, en su artículo 8.1, establece como misión de las Fuerzas Armadas “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Ni la Ley Orgánica 6/1980, por la que se regulan los criterios básicos de la defensa nacional y la organización militar, ni su reforma por la Ley Orgánica 1/1984, contemplaron la contribución militar a la acción exterior del Estado. No obstante, la condición de miembro de pleno derecho de España desde diciembre de 1955 de la Organización de Naciones Unidas y, por lo tanto, signataria de su Carta, y la proclamada voluntad de nuestra Nación, expresada en el Preámbulo constitucional, de “colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra” permitían, en mi opinión, legitimar la contribución de personal y fuerzas militares a los esfuerzos en pro de la paz y la seguridad internacionales. La adhesión de España a la Alianza Atlántica en mayo de 1982, a la Unión Europea Occidental en noviembre de 1988 y el desarrollo progresivo de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Comunidad, luego Unión Europea, organización a la que pertenecíamos desde enero de 1986, y más concretamente de la Política Europea de Seguridad y Defensa, más tarde Política Común, otorgaron a la defensa, y con ella a las Fuerzas Armadas, un creciente papel en el ámbito de la acción exterior del Estado. Ese creciente papel se recogió en las sucesivas Directivas de Política de Defensa, documentos en los que el Gobier-

no de España define desde 1980, normalmente con periodicidad cuatrienal, las líneas generales de la política de defensa y las directrices para su desarrollo. La Directiva de 1992, la primera no clasificada, incluyó entre los objetivos de la defensa nacional “contribuir a la seguridad y defensa colectivas con nuestros aliados” y “colaborar en el fortalecimiento de las relaciones pacíficas entre las naciones y especialmente en nuestro entorno geográfico”, contemplando, además del ámbito de actuación nacional, el regional y el mundial. La de 1996 determinó como primer objetivo “consolidar la participación de España en las organizaciones internacionales de seguridad y defensa” y la de 2000 integrar “la defensa en el marco más amplio de la seguridad compartida con nuestros socios y aliados”. La Directiva de 2004 consideró necesario “consolidar el papel de las Fuerzas Armadas como elemento relevante de la acción exterior del Estado” en el marco, como especificó la de 2008, “de la acción única del Estado en materia de seguridad y defensa”. En consecuencia, La Ley Orgánica 5/2005, de la Defensa Nacional, amplió las misiones de las Fuerzas Armadas establecidas por la Constitución para recoger los compromisos militares derivados de nuestra pertenencia a las organizaciones internacionales de seguridad y defensa, así como nuestra contribución a la paz y estabilidad internacionales y la ayuda humanitaria. Misiones todas ellas que, desde hacía tiempo, se venían realizando. Por su parte, la Ley 2/2014, de la Acción y del Servicio Exterior del Estado, reconoció que las Fuerzas Armadas son un pilar básico en la acción exterior del Estado, garantizando la seguridad y la defensa de España y promoviendo un entorno internacional de paz y de seguridad, debiendo acordar el Gobierno la participación de las Fuerzas Armadas en misiones internacionales, como parte del esfuerzo concertado en la acción exterior del Estado. Lo que en aquel momento era ya una realidad en la práctica se convertía en mandato legal.

Nuestras Fuerzas Armadas contribuían a la paz y a la seguridad internacional desde 1989 y a lo largo de la década de los 90, aprovechando las oportunidades de paz que el Fin de la Guerra Fría había propiciado (Angola, Namibia y Centroamérica), haciendo frente a la inestabilidad producida por los conflictos que ese mismo fin de la Guerra Fría había contribuido a crear (la guerra del Golfo, el despliegue en el Kurdistán iraquí, y los conflictos en Bosnia-Herzegovina y Kosovo) o llevando a cabo operaciones de ayuda humanitaria ante catástrofes naturales como el huracán Mitch en Centroamérica, el terremoto en Turquía o inundaciones en Mozambique; más tarde, también terremotos en Haití y Pakistán. Estas operaciones fueron llevadas a cabo en el marco de Naciones Unidas, Unión Europea Occidental, OTAN o incluso sin mandato internacional. En el caso de la “Comunidad/Unión” Europea, con la excepción de la participación en 1991 con “monitores”, en nuestro caso militares, en la Misión de Monitorización de la Comisión Europea en Yugoslavia, hubo que esperar a la siguiente década, la primera del siglo XXI, a que se definiese y desarrollase su Política Europea de Seguridad y

Defensa para poder participar en sus primeras operaciones militares: Allied Harmony en la Ex República Yugoslava de Macedonia y Artemis en la República Democrática del Congo, ambas en 2003, y Althea en Bosnia-Herzegovina, relevando a la OTAN en diciembre de 2004.

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, el esfuerzo se desplazó al continente asiático para realizar operaciones de estabilización, esencialmente terrestres: en Irak, mucho más prolongada en Afganistán, y en el sur del Líbano. La inestabilidad en el continente africano ha exigido misiones de la Unión Europea, tanto de entrenamiento de fuerzas terrestres como de ámbito naval, la más importante la de Mali, ya concluida.

El deterioro de la situación de seguridad como consecuencia de la ilegal invasión de Ucrania por la Federación Rusa ha devuelto el foco de la OTAN hacia sus funciones primigenias: la disuasión y la defensa especialmente en el continente europeo, llevando a cabo nuestras Fuerzas Armadas despliegues terrestres, navales y aéreos en el llamado “flanco oriental”. Merece especial mención la ayuda española prestada por nuestras Fuerzas Armadas a Ucrania con la transferencia de armamento, material y equipo, el adiestramiento de más de 8.000 militares ucranianos en España, el tratamiento de heridos en el Hospital General de la Defensa de Zaragoza y la acogida de viudas y huérfanos en residencias militares para facilitarles un descanso temporal. España mantiene a día de hoy una considerable contribución a las organizaciones internacionales y en diferentes zonas geográficas: en la OTAN (contingentes terrestres, en Eslovaquia, Letonia, Rumanía, Irak y Turquía; aéreo, en Lituania; y, navales en los mares circundantes); en la ONU (en el Líbano y observadores en Colombia) y en la Unión Europea (misiones de adiestramiento en la Repú-

blica Centroafricana, Somalia y Mozambique, así como en la operación naval Atalanta y testimonialmente en la de Bosnia-Herzegovina). A ellas debemos añadir actividades bilaterales de seguridad cooperativa, con países del continente africano. La participación de las Fuerzas Armadas españolas es ampliamente valorada por las organizaciones internacionales por su eficacia y profesionalidad y, muy especialmente, por las poblaciones civiles de los países donde despliegan por su empatía y humanidad. La participación en misiones internacionales hay que completarla con la aportación a las estructuras de mando y fuerza de las organizaciones internacionales de seguridad y defensa (a destacar los Cuarteles Generales Terrestre y Marítimo de Alta Disponibilidad, en Bétera y Rota, respectivamente) y de las fuerzas multinacionales (Cuerpo de Ejército Europeo, Fuerza Marítima Europea y el Grupo Aéreo Europeo), así como la participación en sus iniciativas y ejercicios de preparación.

Debe resaltarse el compromiso de España de liderar el componente terrestre de la Fuerza de Reacción Aliada en 2027 y el Battle Group de la Unión Europea en el segundo semestre de 2026 y el primero de 2027. Todo ello constituye una plasmación del compromiso de España con la defensa colectiva y la seguridad compartida, que conlleva retornos de todo tipo, no exclusivamente militares.

Existe una misión de las Fuerzas Armadas a caballo entre la acción exterior y la interior: la evacuación de los residentes españoles en el extranjero, cuando circunstancias de inestabilidad en un país pongan en grave riesgo su vida o sus intereses, a los que se podrán unir con gran probabilidad los de la Unión Europea o las personas que expresamente se designen. Nuestra capacidad demostrada de llevar a cabo este tipo de operaciones se convierte para España en una importante baza diplomática.

Nuestra contribución a las relaciones diplomáticas tampoco es desdeñable a través de la presencia de agregados de defensa y específicos en nuestras Embajadas y consejeros en las representaciones permanentes de España ante organizaciones internacionales. También contribuimos mediante actividades de relación bilaterales y en foros de cooperación multilateral con Fuerzas Armadas y Ejércitos de países aliados y amigos.

A lo dicho debemos añadir las actividades llevadas a cabo por la Unidad Militar de Emergencias fuera del territo-

rio nacional, ayudando a otros países a hacer frente a los daños ocasionados por catástrofes, como terremotos e incendios forestales, y formando personal local en emergencias en el marco de operaciones de paz realizadas por nuestras Fuerzas Armadas. La UME, nacida para el interior, se ha transformado también en un instrumento de la acción exterior del Estado.

Por último, unas breves líneas sobre la participación de nuestras Fuerzas Armadas en la Antártida, mediante las campañas del buque de investigación oceanográfica Hespérides de la Armada que, además de sus actividades científicas, proporciona apoyo logístico a las bases antárticas españolas Juan Carlos I (en la isla Livingston) y Gabriel de Castilla (en la isla Decepción). El Ejército de Tierra despliega en la Antártida, desde 1988, un destacamento temporal (entre tres y cuatro meses cada año) para hacer presencia en dicho territorio, apoyar el funcionamiento de la base Gabriel de Castilla para facilitar el trabajo del personal científico español y realizar proyectos de interés para el Ejército, normalmente relacionados con la experimentación.

Como conclusión, debemos afirmar que las Fuerzas Armadas españolas, contempladas en nuestra Constitución sin una vocación internacional expresa, se han configurado como un instrumento esencial de la acción exterior del Estado para contribuir al creciente compromiso de nuestra Patria con la defensa colectiva y la seguridad compartida con nuestros Aliados, la cooperación militar con nuestros Socios, el mantenimiento de la paz y la estabilidad internacional y la ayuda humanitaria, fraguándose progresivamente por la ejecución de sus operaciones y actividades internacionales y siendo recogido específicamente ese papel en nuestra legislación y documentos políticos.

Muchas gracias a todos por su paciencia y atención.•

LOS EMBAJADORES DE PAÍSES BAJOS Y DE HONDURAS, NUEVOS ACADÉMICOS DE HONOR

El acto académico de ingreso en la Academia de la Diplomacia de los embajadores del Reino de los Países Bajos Roel Nieuwenkamp y de la República de Honduras

Marlon Breve, constituyó una ceremonia de alto significado institucional y simbólico. En un ambiente solemne propio de las tradiciones académicas, se destacó a ambos diplomáticos, así como su contribución al fortalecimiento del diálogo, la cooperación internacional y la promoción de los valores del multilateralismo. Las intervenciones subrayaron el papel de la diplomacia como instrumento esencial para la paz, el entendimiento entre las naciones y la búsqueda de soluciones concertadas a los desafíos globales.

Durante el acto ingresaron nuevos miembros como Alberto Pascual, Alba Rocafort o Frank Powel, que expresaron su compromiso con los principios y objetivos de la Academia, resaltando la importancia de la reflexión académica y la formación continua en el ejercicio diplomático, independientemente del sector profesional al que cada uno de los nuevos miembros se dedique.

La ceremonia, celebrada en la histórica sede de la Real Sociedad Económica Matritense, estuvo presidida por el

Marlon Breve, Embajador de Honduras, recibe su nombramiento.

presidente de la Junta de Embajadores, embajador Rafael Fernández-Pita, el consejero embajador Arturo Pérez y el presidente ejecutivo, Santiago Velo de Antelo, así como por el Jefe de Estado Mayor del Ejército, Teniente General Amador Enseñat. Asistieron un centenar de invitados, entre ellos el ex ministro de Asuntos Exteriores Alfonso Dastis. Al finalizar se celebró un cóctel cena en el tradicional restaurante Casa Ciriaco.•

Ingreso del Embajador del Reino de los Países Bajos, Roel Nieuwenkamp.
José Luis Yzaguirre asciende a académico de Número.

ACTO DE ENTREGA DE CARTAS CREDENCIALES

Su Majestad el Rey ha recibido en el Palacio Real de Madrid las Cartas Credenciales de los nuevos embajadores de la Santa Sede, Noruega, Luxemburgo, Lituania, Brasil e Irlanda.

Su Majestad el Rey recibe la Credencial de manos del embajador del Reino de Noruega en España, Lars Andersen.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de manos de Monseñor Piero Pioppo, embajador de la Santa Sede en España.

La diplomacia es compleja. Su seguro médico no debería serlo.

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ESu Majestad el Rey recibe la credencial de manos de la embajadora del

n el tradicional acto que se ha celebrado en el Palacio Real de Madrid, Don Felipe ha recibido las Cartas de los embajadores acreditados representantes de las siguientes naciones:

• Sr. Alexander Wykeham Ellis, embajador del Reino Monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico de la Santa Sede.

• Sr. Lars Andersen, Embajador del Reino Noruega.

Su Majestad el Rey recibe la Credencial de manos del embajador de la República de Lituania, Tomas Irnius.
Gran Ducado de Luxemburgo, Elisabeth Cardoso Jordao.

• Sra. Elisabeth Cardoso Jordao, Embajadora del Gran Ducado de Luxemburgo.

• Sr. Tomas Irnius, Embajador de la República de Lituania.

• Sr. Luiz Alberto Figueiredo Machado, Embajador de la República Federativa de Brasil.

• Sr. Brian Joseph Glynn, Embajador de Irlanda.

Su Majestad el Rey recibe la Credencial de manos del embajador de Irlanda, Brian Joseph Glynn.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de manos del embajador de la República Federativa de Brasil, Luiz Alberto Figueiredo Machado.

Su Majestad el Rey recibió en el Palacio Real de Madrid las Cartas

Credenciales de los nuevos embajadores de Finlandia, El Salvador, India, Emiratos Árabes Unidos, Líbano, Ucrania y Hungría.

Además, Don Felipe recibió las Cartas de los embajadores acreditados representantes de las siguientes nacione:

• Sr. Jari Petteri Luoto, embajador de la República de Finlandia.

• Sra. Julieta Anabella Machuca Machuca, embajadora de la República de El Salvador.

• Sr. Jayant N. Khobragade, embajador de la República de la India.

• Sr. Saleh Ahmad Salem Alsuwaidi, embajador de los Emiratos Árabes Unidos.

• Sr. Hani Chemaitelly, embajador de la República Libanesa.

• Sra. Yulia Sokolovska, embajadora de Ucrania.

• Sr. Pál György Habsburg-Lothringen, embajador de Hungría.

Las Cartas Credenciales son el documento que acredita a un embajador extranjero como representante y máxima autoridad diplomática de otro país en España. La ceremonia de entrega ante el Jefe del Estado se remonta al siglo XVIII, y se ha mantenido prácticamente intacta en su desarrollo hasta nuestros días.•

Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Jari Petteri Luoto, embajador de la República de Finlandia.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Julieta Anabella Machuca Machuca, embajadora de la República de El Salvador.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Jayant N. Khobragade, embajador de la República de la India.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Saleh Ahmad Salem Alsuwaidi, embajador de los Emiratos Árabes Unidos.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Hani Chemaitelly, embajador de la República Libanesa.

24/7

A Coruña
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Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Yulia Sokolovska, embajadora de Ucrania.
Su Majestad el Rey recibe la Credencial de Pál György Habsburg-Lothringen, embajador de Hungría.

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CATHERINE FAUTRIER-ROUSSEAU EMBAJADORA DE MÓNACO

El Principado de Mónaco en el 150 aniversario de la Misión Diplomática en España

Todo el mundo conoce Mónaco: los príncipes y princesas, el Gran Premio de Fórmula 1, el casino... Sin embargo, como embajadora, me doy cuenta de que, en realidad, el Principado es poco conocido por lo que realmente es.

El Principado de Mónaco es el segundo Estado independiente más pequeño del mundo después del Vaticano. Es una monarquía hereditaria y constitucional que afirma la primacía del derecho sobre todas las instituciones y garantiza la separación de poderes. Su régimen político e institucional se rige por la Constitución del 17 de diciembre de 1962. El Principado está gobernado por el príncipe Alberto II de Mónaco, hijo del príncipe Rainiero III y de la princesa Grace. El príncipe es el jefe del poder ejecutivo. Cuenta con la asistencia de un ministro de Estado (primer ministro) que preside un Consejo de Gobierno, compuesto por cinco consejeros de Gobierno-ministros (Relaciones Exteriores y Cooperación, Interior, Asuntos Sociales y Salud, Finanzas y Economía, Equipamiento-Medio Ambiente y Urbanismo). El poder judicial es independiente del poder ejecutivo. La administración de justicia es competencia de la Dirección de Servicios Judiciales, que se organizó en 1918 de forma independiente del poder gubernamental, con el fin de garantizar su autonomía. El poder legislativo, por su parte, es ejercido conjuntamente por el príncipe y el Consejo Nacional (parlamento). Esta asamblea representativa, compuesta por 24 diputados elegidos, vota las leyes y el presupuesto. El Principado también cuenta con un Ayuntamiento compuesto de un alcalde y un Consejo Municipal elegido que delibera sobre los asuntos locales.

Hoy en día, Mónaco cuenta con casi 40 000 habitantes, lo que lo convierte en el Estado más densamente poblado del mundo, ya que su territorio solo tiene 2,2 km². En los últimos años, unas obras de gran envergadura han permitido a Mónaco extenderse sobre el mar, ya que es la única posibilidad que tenemos de ampliar nuestro territorio. De este modo, se han creado dos nuevos barrios y el Principado ha ganado unas 28 hectáreas.

Otra particularidad es que, en Mónaco, los monegascos son minoría en su propio Estado. De los 40 000 habitantes, hoy en día hay algo más de 9500 monegascos, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de la población.

los servicios, el IVA monegasco y el comercio, así como del sector inmobiliario. El turismo, contrariamente a lo que se podría pensar, ocupa solo el tercer lugar. Este tejido económico dinámico y muy diversificado generó en 2024 una tasa de crecimiento de casi el 4 %, lo que convierte a Mónaco en uno de los pocos Estados del mundo sin deuda.

El crecimiento de Mónaco se basa en gran medida en el dinamismo de varios sectores estratégicos. Entre ellos, las actividades científicas y técnicas, el sector de la construcción, las actividades de servicios, que por primera vez han superado la barrera de los mil millones de euros de facturación, y el sector turístico, que sigue creciendo. Me enorgullece destacar que Mónaco ha sido elegido en 2025 «Mejor destino europeo», una clasificación basada en una votación masiva de 1,2 millones de viajeros procedentes de 158 países.

Entre los residentes hay 139 nacionalidades diferentes. Entre ellos, la mayoría son franceses, pero también hay italianos, británicos, suizos, belgas, alemanes... y algunos españoles. Sin embargo, hay que precisar que la población se duplica cada día. De hecho, cerca de 68 000 personas acuden diariamente desde los países vecinos, Francia e Italia, para trabajar en el Principado. Esta realidad convierte a Mónaco en la principal fuente de empleo de la región y es también una muestra de su dinamismo económico. Mónaco tiene una economía diversificada que supone 21 000 millones de euros en volumen de negocios. La mayor parte de los ingresos de Mónaco provienen de

Estamos orgullosos de los lazos que nos unen desde hace varios siglos y de las relaciones de sincera amistad que existen entre la familia real española y el Principado de Mónaco.
Nuestro pequeño país tiene una gran presencia en la escena internacional y, gracias al impulso de nuestro soberano, contribuye en gran medida a la ayuda mundial al desarrollo y desempeña un papel importante en la protección del medio ambiente.

Mónaco siempre ha tenido una gran orientación internacional. A principios del siglo XIX, ante una crisis económica, el príncipe Carlos III transformó el Principado en un destino de lujo para la aristocracia europea, inauguró el Casino de Montecarlo en 1863 y creó la «Société des Bains de Mer», que hoy en día gestiona hoteles de lujo. Todo ello facilitado por la llegada del tren a nuestro país. El auge de los juegos de casino y la vida social atrajo a una clientela adinerada y a artistas de toda Europa, creando una imagen de glamour y elegancia que perdura y ha evolucionado con el tiempo. El matrimonio del príncipe Rainiero con la princesa Grace reforzó esta imagen glamurosa y abrió el Principado a una clientela más allá de las fronteras de Europa. Sin embargo, Europa sigue siendo nuestro socio privilegiado en el plano económico, ya que con ella realizamos el 75% de nuestros intercambios comerciales. Si bien Francia e Italia siguen siendo nuestros socios comerciales privilegiados, en 2024 España ocupó el cuarto lugar en cuanto a productos y servicios exportados por Mónaco (8,2%) y el quinto lugar en cuanto a importaciones (5,6%).

Si bien, por razones propias de nuestras particularidades, no somos miembros de la UE, formamos parte de la familia europea. Compartimos, defendemos y siempre apoyaremos los valores de unidad, humanismo, paz y defensa del Estado de derecho, tal y como mencioné en mi discurso con motivo de la recepción ofrecida en honor del 20º aniversario de la ascensión al trono de S.A.S. el Príncipe Alberto II, 14º Príncipe de Mónaco, descendiente de la dinastía Grimaldi, que cuenta con más de 700 años de historia.

en Ucrania y, más recientemente, para el reconocimiento de Palestina, ya que solo una solución de dos Estados podrá traer estabilidad y paz a la región.

Somos miembros de la ONU desde 1993, del Consejo de Europa desde 2004 y demás, Mónaco asumirá la presidencia del Consejo de Ministros de la organización este año a partir del mes de mayo.

El Principado mantiene actualmente relaciones diplomáticas con 165 Estados y 133 países tienen embajadas acreditadas en su territorio. Contamos con 17 embajadores en el extranjero que cubren 30 países y organizaciones internacionales, y 135 cónsules de Mónaco desplegados en el extranjero. En España tenemos seis cónsules (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Málaga, Canarias y Baleares).

Por lo tanto, nuestro pequeño país tiene una gran presencia en la escena internacional y, gracias al impulso de nuestro soberano, contribuye en gran medida a la ayuda mundial al desarrollo y desempeña un papel importante en la protección del medio ambiente.

Entre 2022 y 2024, Mónaco ha aportado más de 74 000 millones de euros en ayuda al desarrollo. Los programas llevados a cabo por Mónaco se centran en la salud, la seguridad alimentaria, la lucha contra la malnutrición, la alimentación escolar, la educación, la protección de la infancia y el apoyo al emprendimiento femenino. Apoyamos más de 160 proyectos al año en los países más desfavorecidos de África y del Mediterráneo.

Mónaco también mantiene su compromiso con la protección del planeta y los ecosistemas marinos del Mediterráneo, cuya conservación es un factor esencial para la estabilidad.

En este ámbito, el Principado asume la presidencia del MedFund, una organización con sede en el Principado, cuya gobernanza reúne a seis Estados miembros —Francia, Túnez, Marruecos, Albania, España y Mónaco— así como a varias organizaciones internacionales y no gubernamentales. Este fondo, que cuenta con la certificación UpM desde octubre de 2019, se dedica a apoyar las áreas marinas protegidas del Mediterráneo.

Mónaco también acoge la secretaría del Acuerdo ACCOBAMS (Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del Mar Negro, el Mediterráneo y la zona adyacente del Atlántico), que trabaja para proteger la biodiversidad marina en toda la cuenca.

Aunque somos un país muy pequeño, tenemos una voz. Formamos parte de la comunidad internacional, con la que nos hemos asociado para condenar la agresión rusa

La protección del medio ambiente a escala mundial es un tema muy importante para Mónaco. Fue el príncipe Alberto I, tatarabuelo de nuestro actual soberano, quien dio el impulso a la colaboración entre España y Mónaco en los ámbitos científicos de la oceanografía y la arqueología. Impulsó la creación del Instituto Oceanográfico Español, colaboró estrechamente con Odon de Buen y fue miembro fundador de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo, creada en Madrid.

Esta pasión por la protección del medio ambiente la transmitió al príncipe Alberto II, quien quiso crear su

Estamos orgullosos de los lazos que nos unen desde hace varios siglos y de las relaciones de sincera amistad que existen entre la familia real española y el Principado de Mónaco. Nuestros soberanos comparten valores comunes de paz, humanismo, desarrollo sostenible... Se preocupan por la situación en la que se encuentra nuestro mundo hoy en día y por el legado que dejaremos a las generaciones futuras.

Este año celebramos el 150 aniversario de la Misión Diplomática de Mónaco en España, por lo que será un año especialmente ajetreado. Este aniversario es importante para Mónaco, y será una oportunidad para poner de relieve la historia común que compartimos desde hace cinco siglos. También las líneas de colaboración que mantenemos hoy en día. en diferentes ámbitos: económico, cultural, deportivo... o en áreas menos conocidas por el gran público, como el sector científico, en particular en lo que se refiere a la protección del medio ambiente y la biodiversidad marina, donde Mónaco mantiene una larga cooperación con España.

El Principado asume la presidencia del MedFund, una organización con sede en el Principado, cuya gobernanza reúne a seis Estados miembros.

Con motivo de esta celebración, la Embajada organizará una exposición que repasará la historia de las relaciones entre nuestros dos países. Tendrá lugar del 25 de mayo al 13 de junio en el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid. Posteriormente se trasladará a Sevilla, del 20 de junio al 12 de julio, a Palma de Mallorca, del 21 de julio al 6 de agosto, y a Santander, del 10 de agosto al 20 de septiembre. A lo largo de este año se organizarán otros eventos culturales en España. La Orquesta Filarmónica de Montecarlo estará en Murcia el 28 de enero y en Canarias los días 30 y 31 de enero; los Ballets de Montecarlo actuarán en Madrid del 26 al 28 de marzo en los Teatros del Canal; los Pequeños Cantores de Mónaco ofrecerán dos representaciones con los Pequeños Cantores de la Fundación ORCAM en Madrid el 9 de mayo; el Foro de Artistas de Mónaco se celebrará del 25 de mayo al 13 de junio en el Real Jardín Botánico, donde 60 artistas monegascos expondrán sus obras, y, por último, la Ópera de Montecarlo estará presente en Madrid en julio con una coproducción de «Il Trovatore» de Verdi.

propia fundación en este ámbito. Hoy en día, la Fundación Príncipe Alberto II es una referencia a nivel mundial y está presente en 12 países, entre ellos España desde hace 10 años.

En 2024 conmemoraremos el centenario del fallecimiento del príncipe Alberto I, quien contribuyó en gran medida al desarrollo de las relaciones entre España y Mónaco, unas relaciones que cuentan con más de 500 años de historia, pero que el gran público conoce poco.

También se organizarán eventos en Mónaco, en particular una semana gastronómica española en el Café de Paris en junio y, sobre todo, la salida de la famosa carrera ciclista «La Vuelta», que tendrá lugar en Mónaco el 22 de agosto.

También está prevista una gran exposición sobre las cuevas de Cantabria a partir de octubre de 2026 en el Museo de Arqueología Prehistórica de Mónaco, que durará un año. Esta exposición se enmarca en un acuerdo firmado en mayo de 2024 entre el Centro de Arte Rupestre de Cantabria – Príncipe Alberto I de Monaco (Puente Viesgo) y el Museo de arqueología Prehistórica de Monaco con motivo de la visita a Cantabria de S.A.S. el príncipe Alberto II, que inauguró el museo que lleva el nombre de su tatarabuelo.

El programa completo está disponible en la página web de la Embajada www.ambassade-en-espagne.gouv.mc•

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LA FUNDACIÓN PRÍNCIPE ALBERTO II DE MÓNACO Y SU ACCIÓN EN ESPAÑA

150 AÑOS DE COMPROMISO CON EL FUTURO

UN ANIVERSARIO COMPARTIDO: DIPLOMACIA, RESPONSABILIDAD Y VISIÓN

A LARGO PLAZO

En 2026 se conmemoran ciento cincuenta años del aniversario de la misión diplomática de Mónaco en España. Un hito histórico que no solo pone en valor la solidez y cercanía de los vínculos institucionales entre ambos países, sino que conmemora una forma compartida de enten-

Diplomacia

der la diplomacia como espacio de diálogo, cooperación y responsabilidad ante los grandes desafíos de cada época. Esta efeméride permite, además, mirar más allá de los marcos formales y detenerse en los valores que han acompañado históricamente la relación. Entre ellos, una sensibilidad común hacia el conocimiento, la cultura, la ciencia y la protección del entorno natural, que ha ido evolucionando con el tiempo y adaptándose a los retos contemporáneos.

En este contexto se inscribe la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco (FPA2), una institución impulsada en 2006 por Su Alteza Serenísima el Príncipe Alberto II de Mónaco, con el propósito de responder de forma activa y rigurosa a las crecientes amenazas que afectan al planeta. Este compromiso se enmarca en una tradición familiar estrechamente vinculada al conocimiento científico y al estudio del medio natural, que la Fundación traduce hoy en una acción estructurada, internacional y orientada al largo plazo. Desde su creación, la FPA2 ha desarrollado un modelo de actuación basado en la cooperación, el conocimiento científico y la acción sobre el terreno, consolidándose como una de las plataformas filantrópicas de referencia en el ámbito de la sostenibilidad a escala global. Su labor se articula en torno a la protección de la biodiversidad, la lucha contra el cambio climático y la gestión responsable de los recursos naturales, complementadas por una firme apuesta por la educación y la creación de espacios de encuentro entre actores clave de transformación, procedentes de ámbitos institucionales, científicos, empresariales y sociales. Todo ello con una clara vocación de impacto real, duradero y medible.

Fran García Del Pozo, Francesca Thyssen-Bornemisza, Carol Portabella, Xandra Falcó, y Javier Goyeneche.

Hablar de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en el marco del 150 aniversario de las relaciones entre Mónaco y España es, por tanto, hablar de una diplomacia contemporánea que se expresa a través de proyectos, alianzas y acciones concretas, y que encuentra en la colaboración internacional una vía esencial para construir respuestas compartidas a los retos del presente y del futuro.

ORIGEN Y RAZÓN DE SER DE LA FPA2

Príncipe Alberto II de Mónaco. Impulsada por Su Alteza Serenísima el Príncipe Alberto II, la Fundación nació con el objetivo de dar una respuesta estructurada, rigurosa y cooperativa a las crecientes amenazas medioambientales que afectan al planeta. El avance del cambio climático, la pérdida acelerada de biodiversidad y la presión sobre los ecosistemas naturales requerían un enfoque capaz de aunar ciencia, cooperación internacional y movilización social sobre el terreno.

La sensibilidad medioambiental forma parte de la historia y de la identidad cultural de Mónaco. Desde finales del siglo XIX, el Principado ha mantenido un vínculo estrecho con el conocimiento científico y, en particular, con el estudio y la protección de los océanos. Esta mirada atenta hacia la naturaleza y el equilibrio del planeta se ha transmitido a lo largo de las generaciones, adaptándose a los desafíos de cada momento histórico. En 2006, esta herencia de compromiso se tradujo en una iniciativa con vocación global: la creación de la Fundación

Desde entonces, la FPA2 articula su labor en torno a tres grandes ejes de actuación. La protección de la biodiversidad, tanto marina como terrestre, mediante el apoyo a proyectos de conservación y restauración de ecosistemas; la lucha contra el cambio climático, impulsando soluciones orientadas a la mitigación y la adaptación, con especial atención a las regiones más vulnerables; y la gestión sostenible de los recursos hídricos, entendida como un elemento esencial para la salud de los ecosistemas y el bienestar de las comunidades.

A estos ámbitos se suman la educación, la sensibilización y la creación de espacios de diálogo, concebidos como herramientas indispensables para acompañar la transformación hacia modelos más sostenibles. La Fundación trabaja así como un facilitador de encuentros y alianzas entre comunidad científica, instituciones, tejido empresarial y sociedad civil, favoreciendo una acción coordinada y de largo alcance.

Teresa Rivera, Carol Portabella, S.A.S. Príncipe Alberto II de Mónaco, Bernard Fautrier y Xavier Pastor.

En menos de dos décadas, esta forma de entender la acción filantrópica se ha traducido en resultados tangibles.

La Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco ha apoyado más de 830 proyectos en todos los continentes, ha movilizado más de 118 millones de euros y ha tejido una red de colaboración con más de 170 organizaciones internacionales y 119 ONG, consolidando un modelo de actuación basado en la cooperación, el rigor y el impacto real y medible.

DE LA VISIÓN A LA ACCIÓN: COOPERACIÓN, TERRITORIO E IMPACTO

La actividad de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco no se concibe como una suma de proyectos aislados, sino como un proceso estructurado que conecta conocimiento, territorio y actores diversos.

La Fundación prioriza iniciativas que parten del conocimiento del contexto local, favoreciendo soluciones adaptadas a las realidades sociales, económicas y culturales de cada territorio. Este enfoque permite que los proyectos apoyados no sólo respondan a los retos ambientales inmediatos, sino que contribuyan a fortalecer capacidades locales y a generar cambios sostenibles en el tiempo.

Un rasgo distintivo de su actuación es el papel que ejerce como facilitador de alianzas, desde la convicción de que los desafíos medioambientales sólo pueden abordarse mediante una acción colectiva y coordinada, capaz de favorecer procesos de decisión más informados, inclusivos y eficaces. Todo ello define una manera de actuar que refuerza la coherencia entre visión, acción y resultados, y que sitúa el impacto real y medible como criterio central de su compromiso filantrópico.

EXPANSIÓN INTERNACIONAL Y PRESENCIA EN ESPAÑA

territorio especialmente relevante para la protección de la biodiversidad y la reflexión sobre modelos de desarrollo sostenible. Al mismo tiempo, ha contribuido a profundizar los vínculos históricos entre España y Mónaco desde una mirada contemporánea, orientada a la cooperación, el intercambio de conocimiento y la construcción conjunta de soluciones de largo alcance.

Con el paso de los años, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco ha ido ampliando su alcance más allá del Principado mediante la creación de, hasta hoy, 11 delegaciones nacionales en distintos países. Estas sedes actúan como nodos de una misma visión compartida, adaptan la misión global de la Fundación a los retos ambientales, sociales y culturales de cada territorio, y sirven de enlace entre la acción local y los grandes desafíos globales. España se sumó a esta red internacional en 2016, con la creación de su Delegación nacional bajo el liderazgo de Carol Portabella, convirtiéndose en la novena sede internacional de la Fundación. Esta incorporación respondió a una convergencia natural entre la misión de la FPA2 y las características propias de España: su posición estratégica entre el Mediterráneo y el Atlántico, la riqueza y diversidad de sus ecosistemas, y la solidez de su tejido científico, institucional y social en materia medioambiental. Desde su establecimiento, la Delegación Española ha permitido reforzar la presencia activa de la Fundación en un

DIEZ AÑOS DE ACCIÓN EN ESPAÑA: CAUSAS Y PROYECTOS EMBLEMÁTICOS

Desde 2016, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España (FPA2E) ha desarrollado una labor continuada orientada a identificar, acompañar y dar visibilidad a proyectos alineados con la misión global de la Fundación, adaptando su acción a las prioridades y particularidades del territorio español.

Protección del entorno marino y del Mediterráneo

En el ámbito marino, la acción de la FPA2E ha puesto el foco en la protección del Mediterráneo, un espacio de extraordinaria riqueza natural y, al mismo tiempo, uno de los ecosistemas más frágiles y estratégicos del planeta. En este contexto, la Delegación Española ha contribuido a la difusión y al apoyo de proyectos desarrollados en España en el marco de iniciativas impulsadas por la Fundación a nivel internacional, como BeMed (Beyond Plastic Med). En distintas ediciones, proyectos españoles han sido seleccionados y acompañados, reflejando el compromiso de la Delegación con iniciativas de proximidad alineadas con las prioridades ambientales del conjunto de la cuenca mediterránea. Entre los proyectos apoyados se encuentran la iniciativa presentada por el Grup Balear d’Ornitologia i Defensa de la Naturalesa (GOB), centrada en un trabajo de incidencia política y técnica vinculado a la aprobación de la nueva normativa sobre residuos en las Islas Baleares; el proyecto El surf y la transmisión del conocimiento, desarrollado por Surf & Clean, que plantea el surf como herramienta de educación ambiental frente al problema de la basura marina; y la iniciativa Your Action is Vital, presentada por la Asociación Ambiente Europeo, orientada a fomentar la implicación ciudadana en la reducción de los residuos plásticos.

De manera complementaria, la Fundación ha apoyado proyectos de mayor alcance estratégico, como A Blue New Deal for the Balearic Sea, desarrollado por la Fundación Marilles. Este proyecto, aprobado en el marco de la convocatoria general de la FPA2, sitúa a las Islas Baleares –uno de los principales destinos de turismo costero del Mediterráneo– como laboratorio para promover un modelo de protección marina que articule conservación ecológica, sostenibilidad económica y colaboración entre sector público y privado.

Este compromiso con la protección marina se refuerza, además, con la adhesión de España al MedFund en 2018, un instrumento innovador destinado a mejorar la

financiación y la gestión a largo plazo de las áreas marinas protegidas del Mediterráneo, contribuyendo a reforzar su resiliencia y eficacia.

Junto a estas líneas de trabajo, la Fundación apoya proyectos centrados en la conservación de especies marinas altamente amenazadas, como la Alianza para la Conservación de la Foca Monje, lanzada en 2019 junto a otras fundaciones internacionales, que refuerza los esfuerzos de protección de una de las especies más vulnerables del Mediterráneo a escala local, nacional y regional.

La acción marina se completa con el respaldo a iniciativas orientadas al estudio y la reducción de impactos emergentes sobre los ecosistemas marinos, como la contaminación acústica y los ruidos en el fondo del mar, así como con acciones de divulgación científica y sensibilización climática vinculadas a la exploración en entornos extremos. En este ámbito se enmarca el apoyo de la Fundación a la expedición científica Antártica Inexplorada 2018–2019, liderada por el explorador polar español Ramón Larramendi, con el objetivo de sensibilizar sobre el impacto de las actividades humanas en el entorno natural.

Desarrollada entre diciembre de 2018 y comienzos de 2019, esta expedición supuso la primera travesía científica española al interior de la Antártida realizada con un vehículo de cero emisiones, el Trineo de Viento, inspirado en el conocimiento inuit. A lo largo de más de 2.000 kilómetros y 50 días de travesía polar, el equipo alcanzó zonas del continente antártico apenas exploradas, contribuyendo a generar conocimiento científico sobre uno de los territorios más sensibles a los efectos del cambio climático.

Coexistencia entre humanidad y fauna silvestre

La coexistencia entre las actividades humanas y la fauna silvestre constituye otro de los ámbitos relevantes de actuación en España. En este contexto, la FPA2E impulsa un enfoque orientado a compatibilizar la conservación

de la biodiversidad con las realidades sociales y económicas de las comunidades locales.

A través de la Iniciativa Humanidad y Fauna Silvestre, la Fundación apoya proyectos centrados en la búsqueda de soluciones duraderas a los conflictos derivados de la coexistencia entre la actividad humana y la fauna. En España, este trabajo se desarrolla en colaboración con entidades especializadas como el Observatorio Grupo Campo Grande, que aporta análisis, seguimiento y conocimiento experto sobre estos procesos.

Esta aproximación ha permitido abordar situaciones complejas como la coexistencia con el lobo ibérico y con el oso pardo desde una perspectiva constructiva y no confrontacional. El objetivo no se limita a la protección de las especies, sino que busca alcanzar equilibrios que tengan en cuenta el contexto cultural, económico y territorial, fomentando soluciones adaptadas a cada realidad y sostenibles en el tiempo.

Educación, liderazgo y cultura

La educación ocupa un lugar central en la acción de la FPA2E como palanca esencial para impulsar un cambio duradero frente a los retos medioambientales. Desde la convicción de que la transformación comienza en las personas, la Fundación sitúa a las nuevas generaciones en el centro de su estrategia, fomentando un liderazgo capaz de integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones públicas, empresariales y sociales.

En este contexto se enmarca la alianza estratégica que la Fundación mantiene desde hace tres años con IE Foundation, de la que nace el programa Prince Albert II of Monaco Scholarships for Sustainability. A través de esta iniciativa, siete estudiantes internacionales han accedido ya a programas de máster en IE University, vinculados a la sostenibilidad y al desarrollo internacional, reforzando una formación orientada al liderazgo responsable y con impacto. Más allá del apoyo académico, el programa se

Foca Monje. Créditos: FPA2. Regard du vivant. Antártica Inexplorada 2018–2019 - Ramón Larramendi.

Carol Portabella, presidenta de la FPA2 en España, y Geoffroy Gérard, director general de IE Foundation, con los estudiantes becados por el Prince Albert II of Monaco Scholarships for Sustainability, para el curso 2026.Créditos: Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco e IE Foundation.

concibe como una experiencia integral que conecta a los estudiantes con una comunidad comprometida con el cambio, ofreciendo espacios de diálogo, encuentros con expertos y participación en foros.

Destaca también el Premio de Fotografía Medioambiental de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, una iniciativa impulsada en colaboración con la Universidad Internacional SEK de Madrid, que cuenta ya con cuatro ediciones, consolidándose como un espacio de encuentro

entre creatividad, reflexión y compromiso ambiental. El certamen invita a fotógrafos de todo el mundo, tanto profesionales como aficionados, a capturar los grandes desafíos medioambientales de nuestro tiempo. La exposición de las obras premiadas, que recorre distintos espacios públicos –entre ellos el Parque del Buen Retiro de Madrid –contribuye a acercar estas realidades a la ciudadanía desde la emoción y la reflexión, fomentando una conciencia colectiva más informada y comprometida.

“Explosion of Monarchs” de Jaime Rojo, 2024. Premio de Fotografía Medioambiental de la FPA2.

Al frente de la Delegación Española de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco se sitúa Carol Portabella, presidenta desde su creación y figura clave en el desarrollo y consolidación de la acción de la Fundación en España. Su trayectoria encarna de forma natural la conexión entre el Principado de Mónaco y nuestro país. De raíces españolas y monegascas, con una sólida experiencia en el ámbito social y medioambiental, Portabella aporta a la FPA2E una mirada transversal que integra sensibilidad ambiental, rigor y una notable capacidad de interlocución.

Desde esta posición, impulsa un modelo de trabajo basado en la construcción de puentes de diálogo y cooperación entre actores diversos. La Delegación Española desarrolla así una labor continuada de divulgación, mediación y generación de alianzas, favoreciendo la colaboración entre administraciones públicas, universidades, empresas, organizaciones sociales, comunidad científica y agentes culturales. Esta forma de actuar permite abordar los retos medioambientales desde una perspectiva integradora, orientada a la búsqueda de soluciones compartidas y viables en el tiempo.

De forma complementaria, su trabajo es determinante para reforzar el papel de España dentro de la estrategia internacional de la Fundación, conectando iniciativas desarrolladas en el ámbito nacional con espacios globales de reflexión y acción medioambiental. Al mismo tiempo, consolida la presencia y visibilidad en España del compromiso ambiental del Principado de Mónaco, articulandolo a través de proyectos concretos, espacios de encuentro y colaboraciones de largo recorrido.

Este liderazgo, ejercido con discreción y coherencia, es clave para consolidar una acción en España que combina ambición internacional y arraigo territorial. Una forma de entender la diplomacia ambiental no como un ejercicio formal, sino como una práctica cotidiana basada en la confianza, el diálogo y la cooperación sostenida en el tiempo.

ESPAÑA Y MÓNACO: UNA ALIANZA CON VOCACIÓN DE FUTURO

A lo largo de esta década, la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España ha demostrado que la diplomacia del siglo XXI se construye también desde la acción medioambiental, la educación y la cooperación cultural. Una diplomacia discreta pero eficaz, basada en proyectos concretos, alianzas duraderas y en la convicción de que los grandes desafíos globales exigen respuestas compartidas.

La labor desarrollada desde la Delegación Española ha contribuido a fortalecer los vínculos entre España y Mónaco, al tiempo que ha consolidado una relación fluida y constante con la Fundación a nivel internacio-

nal. Esta conexión ha permitido que las prioridades globales de la FPA2 encuentren en España un espacio de aplicación, reflexión y proyección, y que, a su vez, las iniciativas impulsadas desde el ámbito nacional alimenten el diálogo y la estrategia común de la Fundación en otros territorios.

En el marco del 150 aniversario de la misión diplomática de Mónaco en España, la trayectoria de la Fundación y de su Delegación en España ofrece un ejemplo elocuente de cómo tradición y modernidad pueden converger en una visión compartida. Una alianza que, apoyándose en la historia y en la cooperación sostenida en el tiempo, mira al futuro con ambición, responsabilidad y una clara vocación de servicio al planeta y a las generaciones venideras.•

Carol Portabella (presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España).

UN VÍNCULO DECISIVO ENTRE ESPAÑA Y MÓNACO ALBERTO I

Alberto I tenía 15 años cuando murió su madre. En ese momento, decidió formarse como marinero. Su padre insistió en que dicha formación se llevara a cabo en una monarquía europea y católica, dotada de una importante Marina de guerra. Por ello, Carlos III solicitó a España que acogiera a su heredero. La solicitud recibió una respuesta positiva por parte de la reina Isabel II. En la primavera de 1866, Alberto I se trasladó a España para entrar en la Armada Española con el grado de alférez de navío en Cádiz.

Se embarcó en la fragata acorazada Tetuán y navegó por las costas atlánticas, entre su puerto base y Vigo. A continuación, se dirigió al Caribe, donde pasó un año y medio a bordo del Hernán Cortés y luego del Blasco de Garay. Tras dos años lejos de su familia y de su país, el príncipe Alberto recibió autorización para regresar a Europa. La reina Isabel II, quien fue a recibirlo a su llegada a España, lo nombró teniente de navío de la Armada de segunda clase. Durante el tumultuoso periodo que siguió a la marcha de Isabel II, los príncipes de Mónaco permanecieron fieles a los Borbones. Esta fidelidad fue reconocida con sucesivos ascensos de Alberto I en la Marina Real: teniente de navío de la Armada de primera clase en 1875, capitán de fragata en 1878, capitán de navío de primera clase de la Armada en situación de reserva en 1896 y, finalmente, contralmirante en 1912. Varios hechos atestiguan que estos nombramientos tuvieron una importancia real para el príncipe. Cuando en la primavera de 1914 celebró el vigésimoquinto aniversario de su ascensión al trono, vistió el uniforme de almirante español para la inauguración del monumento ofrecido por las colonias extranjeras y el solemne tedeum en la catedral. Además de los grados otorgados en la Marina Real, los soberanos españoles destacaron el valor marítimo del príncipe Alberto concediéndole, entre otras condecoraciones, la placa y la gran cruz de la Orden del Mérito Naval.

LOS VÍNCULOS CON LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA

El príncipe Alberto nunca olvidó que fue gracias a la benevolencia de la reina Isabel II que pudo recibir su formación como oficial de marina. De regreso a Mónaco tras su estancia en el Caribe, no se planteó permanecer inactivo y dejar de navegar. Así se lo comentó a la soberana: «Ocupo mi tiempo libre con actividades relacionadas con mis gustos y que me recuerdan los tiempos añorados en los que navegaba bajo la gloriosa bandera de Su Majestad: gracias a la autorización que Su Majestad ha tenido a bien concederme, tengo la satisfacción de recorrer el Mediterráneo en el cúter Isabel II, cuyo nombre es recibido en todas partes con respeto y simpatía». Además de sus cruceros por el Mediterráneo y el Atlántico cercano, a bordo del Isabelle II y luego del Hirondelle, el príncipe emprendió numerosos viajes por Europa y el norte de África. No dudó, más adelante, en regresar a una España aún convulsa por las guerras carlistas. Cuando se decidió el regreso de los Borbones, la reina exiliada y el joven rey insistieron en que el príncipe Alberto acompañara a Alfonso XII en su viaje de París a Madrid. Durante varios años, visitó la península, tanto Andalucía y los Pirineos como Castilla. Durante este periodo, asistió a la boda del soberano con la infanta María de las Mercedes. En 1879, al regresar de un largo viaje por los archipiélagos atlánticos (Canarias, Madeira y Azores), se alojó en Madrid, donde conoció al archiduque Rodolfo, príncipe heredero de Austria.

Las relaciones entre Isabel II y el príncipe Alberto continuaron en un clima de deferencia y confianza. Durante la Exposición Universal de París, en 1889, él hizo los honores del pabellón de Mónaco a la reina, acompañada por la infanta Eulalia.

Las campañas científicas llevadas a cabo por el príncipe Alberto I a partir de 1884 sustituyeron a los viajes turísticos o diplomáticos. No obstante, las escalas en San Sebastián o Santander le permitieron reunirse con la reina regente María Cristina, el rey Alfonso XIII, sus hermanas y su esposa, la reina Victoria Eugenia.

El 29 de marzo de 1910, se inauguró con fastuosidad el Museo Oceanográfico de Mónaco, al que Alfonso XIII envió una delegación en su representación, al igual que el emperador de Alemania, el presidente de la República Francesa y los reyes de Italia y Portugal.

ALBERTO I, PRECURSOR DE LA OCEANOGRAFÍA EN ESPAÑA

Desde el momento en que se incorporó a la Armada española, el príncipe Alberto no solo sintió pasión por el mar, sino también un gran entusiasmo por la ciencia, alimentado por las reacciones que suscitó en todo el mundo la publicación de la importante obra de Charles Darwin, El origen de las especies por medio de la selección natural.

Durante su estancia en Madrid, antes de embarcar en la fragata Tetuán, visitó el museo anatómico-patológico del doctor Velasco y se reunió con miembros de la Sociedad Antropológica Española. Tomó la decisión de adquirir la competencia y el estatus de científico profesional tras examinar detenidamente la exposición organizada en 1884 en el Museo de Historia Natural de París, donde se presentaron los resultados de las campañas oceanográficas del “Travailleur” y del “Talismán”. Sin demora, el príncipe emprendió un cru-

PEINTURES

PASIEGA

PUENTE-VIESGO (ESPAGNE)

MONACO ARTISTIQUE CHÊNE

cero de prueba por el mar del Norte y el Báltico. Al año siguiente comenzó la serie de sus veintiocho campañas oceanográficas, para las que utilizó primero su pequeña goleta sin motor, la “Hirondelle”, y más tarde yates de vapor, construidos y equipados especialmente para estas investigaciones marinas: el primer y el segundo “Princesse Alice”, y finalmente el segundo “Hirondelle”. Desde el principio, el objetivo del trabajo realizado a bordo fue obtener datos físico-químicos y recolectar organismos vivos, desde la superficie hasta profundidades superiores a seis mil metros. En 1886, continuó con el lanzamiento de boyas destinadas a precisar la circulación de las masas de agua superficiales en el Atlántico Norte, iniciado el verano anterior. Una crisis de la sardina que causó graves problemas económicos en las costas francesas le llevó a examinar las técnicas y la normativa de la pesca en la costa noroeste de España. Sus observaciones, junto con una exhaustiva encuesta realizada a especialistas españoles, le permitieron preparar un estudio de síntesis: “La industria de la sardina en las costas de Galicia”. Este folleto demuestra que el príncipe no separaba la investigación fundamental de la investigación aplicada. También da testimonio de su voluntad de garantizar una explotación razonable de los recursos pesqueros. Esta preocupación por proteger la naturaleza, tanto en el mundo marino como en la tierra, siempre lo acompañó. En 1903, una nueva crisis de la sardina en Francia llevó al príncipe Alberto a emprender su campaña estival en el golfo de Vizcaya. Invitó al joven rey Alfonso XIII a asistir, frente a las costas de San Sebastián, a varias operaciones oceanográficas: envío de un tubo sondeador Buchanan, medición de la temperatura en el fondo y en la superficie, toma de muestras de agua con la botella Richard, lanzamiento al agua de un palangre… Esta larga línea provista de decenas de anzuelos permitió la captura de tres tiburones negros, uno de los cuales fue donado al Museo de Historia Natural de Madrid. Contribuir al desarrollo de la investigación oceanográfica internacional siempre fue uno de los principales objetivos del

príncipe. En 1909, visitó la Estación Biológica de Santander y el Laboratorio de Biología Marina, creado por Odón de Buen en Porto Pi, en las islas Baleares. También utilizó las conferencias internacionales para esta promoción. En enero de 1912, pronunció un discurso en Madrid en una conferencia sobre los avances de la oceanografía ante un público numeroso, en presencia del rey y la reina. Esta intervención convenció al rey para crear el Instituto Español de Oceanografía e impulsó a España a participar en los trabajos de la Comisión del Mediterráneo. Propuesta en 1908, durante el Congreso Internacional de Geografía de Ginebra, esta organización científica internacional se organizó lentamente, debido a la tensión en Europa y a la Primera Guerra Mundial. La asamblea constitutiva pudo celebrarse finalmente en Madrid, en noviembre de 1919. Las últimas operaciones oceanográficas del príncipe se realizaron a bordo de un barco español, “La Giralda”, antiguo yate real, en el otoño siguiente. El crucero permitió impartir instrucciones y consejos a los jóvenes oceanógrafos, entre los que se encontraban los dos hijos de Odón de Buen, Rafael y Fernando. De este modo, los instrumentos especializados que el príncipe y sus colaboradores habían inventado o mejorado podrían utilizarse de la mejor manera posible.

LA ARQUEOLOGÍA, TESORO DE ESPAÑA PARA ALBERTO I

Los tesoros arqueológicos y artísticos de la Península Ibérica, que el príncipe admiró en Andalucía, Toledo y Santiago de Compostela, no se limitan a la Edad Media y la Edad Moderna. Las pinturas y grabados rupestres adornaban las cuevas donde se refugiaban los hombres prehistóricos.

La autenticidad de estos vestigios, durante mucho tiempo cuestionada, fue finalmente reconocida a principios del siglo XX. La cueva de Altamira fue objeto de exámenes y registros sistemáticos, cuya magnificencia impresionó al príncipe Alberto.

«Entre los testimonios de aquellos tiempos lejanos, en las cavernas de España y del sur de Francia, encontramos algunas pinturas correctamente dibujadas por un hombre prehistórico muy primitivo, a juzgar por las herramientas que dejó y los animales con los que convivía. Este hombre ya era capaz de sentir alegría artística y de expresar su atractivo mediante el trabajo de sus manos y el juicio de sus ojos. En otro lugar, dos formas humanas apenas marcadas por rasgos avanzan tomadas de la mano. Es la revelación de un sentimiento».

En dos ocasiones visitó las cuevas de la región cantábrica. Aportó una ayuda decisiva para el estudio de estos vestigios y subvencionó la publicación de una serie de volúmenes de excepcional calidad, tanto científica como estética. Con el fin de promover el desarrollo del conocimiento en los campos de la antropología prehistórica y la paleontología humana, creó un museo en Mónaco y posteriormente un instituto en París.

En una carta dirigida a Alfonso XIII, precisó sus intenciones respecto a las excavaciones realizadas en España y las colecciones resultantes: «Las he trasladado a mi Instituto en Mónaco para que sean estudiadas, pero según los acuerdos establecidos desde el inicio de mis trabajos, estos tesoros científicos son propiedad del Estado español y debo entregárselos cuando España cuente con un centro de estudios prehistóricos donde estos objetos encuentren la ubicación que les corresponde». Finalmente, Cantabria rindió homenaje a su trabajo y a su dedicación a la investigación, las excavaciones y los estudios que llevó a cabo sobre los restos descubiertos. El Centro de Arte Rupestre situado en Puente Viesgo (Cantabria), que abrió sus puertas hace un año, lleva ahora el nombre de Centro de Arte Rupestre de Cantabria Príncipe Alberto I de Mónaco. En toda Europa y América, las instituciones científicas han mostrado en repetidas ocasiones la estima por el trabajo

del príncipe Alberto I, así como un profundo agradecimiento por su generosidad. España se ha sumado en numerosas ocasiones a estos homenajes. La Real Academia de Ciencias de Madrid lo nombró corresponsal extranjero, la Sociedad Española de Historia Natural, socio protector, y la Real Academia de la Historia, socio honorario. Cuando vino a España a pronunciar su conferencia en 1912, la Real Sociedad Geográfica de Madrid le concedió su medalla de oro. Al año siguiente, le tocó el turno a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que le concedió su gran medalla de oro: el premio Echegaray.

A lo largo de su larga y laboriosa existencia, el príncipe Alberto de Mónaco visitó numerosos países y entabló relaciones amistosas con sus jefes de Estado. España ocupó un lugar privilegiado, como él mismo recordó ante sus soberanos:

«Dejé España con un afectuoso agradecimiento por la vida entrañable que allí encontré, por el carácter de su pueblo, por las cualidades superiores de sus marineros y por los grandes espectáculos que ofreció a mi juventud. Siempre brilla en los recuerdos de mi pasado como una estrella que un día fijó las mejores fuerzas de mi espíritu en una carrera de la que nunca me he separado».•

Pedreña · Cantabria

MAGNÍFICA PROPIEDAD JUNTO AL REAL GOLF DE PEDREÑA

Esta magnífica propiedad consta de dos chalets, en una parcela de 5317 m², a 50 metros de la entrada del Golf de Pedreña, y junto a la Marina de Pedreña. Los dos chalets tienen una superficie total de 378 m², distribuidos de la siguiente manera: el primer chalet dispone de una planta baja, donde se ubica un gran salón comedor, un despacho y la cocina. También dispone de un aseo que da servicio a la planta y de un pequeño anexo, que se usa como choco. Las escaleras dan acceso a la primera planta donde hay una gran habitación principal con vestidor y baño en suite y tres habitaciones más, con un cuarto de baño compartido. La bajo cubierta es totalmente diáfana y cuenta con un cuarto de baño, ideal para visitas o para un pequeño apartamento. Por último, hay un sótano en este chalet con su bodega y choco, además de dos almacenes. El segundo chalet dispone de una planta baja con un salón, cocina y una habitación, junto con el baño. En la primera planta existen dos

Precio: 2.500.000€

Sup. total: 5.317 m²

Habitaciones: 16

Baños: 4 Más información:

habitaciones más y dispone de un gran garaje, sobre el que se ubica una terraza para barbacoas. Existe la posibilidad de construir, por las dimensiones del terreno, dos chalets adicionales, lo que hace que esta propiedad sea ideal para una gran familia, apasionados del golf y que quieran su independencia.

E&V ID W-047DG8

Ruilobuca · Cantabria

Precio: 6.099.000€

Sup. total: 4135 m²

Habitaciones: 40

Baños: 20 Más información

ESPECTACULAR MULTIPROPIEDAD CERCA DEL MAR EN RUILOBUCA

Espectacular propiedad en Ruilobuca, a solo 4 km de Comillas, con 1.218 m² construidos sobre una parcela urbana de 4.135 m². Se encuentra a 900 metros del mar y a 3 km a pie de la playa, con vistas al mar desde todas las viviendas. La finca alberga tres casas pareadas que pueden unificarse fácilmente mediante la apertura de los salones, creando un gran espacio continuo y versátil. Las viviendas se distribuyen en varias plantas y ofrecen amplios salones, cocinas, terrazas y porches con acceso directo al jardín, además de numerosos dormitorios dobles con baño en suite, dormitorios de servicio, zonas de lavandería, cuartos de máquinas, garajes y trasteros. La casa principal destaca por su dormitorio principal con vestidor y terraza, mientras que las otras dos viviendas cuentan con distribuciones igualmente completas y funcionales, ideales tanto para uso familiar como para invitados.

E&V ID W-046UDE

AÑO NUEVO, NUEVOS RETOS LA REVISIÓN DE SALUD COMO

UNA DECISIÓN ESTRATÉGICA

El inicio del año es, desde el punto de vista sanitario, un momento especialmente adecuado para realizar una evaluación clínica completa. Tras meses marcados por una elevada actividad profesional, desplazamientos frecuentes y cambios prolongados en las rutinas habituales, disponer de una valoración médica rigurosa permite identificar factores de riesgo, revisar tratamientos previos y confirmar que los principales parámetros de salud se encuentran dentro de los rangos adecuados.

Para perfiles internacionales —diplomáticos, expatriados, directivos o profesionales que desarrollan su actividad entre distintos países— esta revisión adquiere una relevancia añadida. La movilidad constante y la fragmentación de la atención médica en diferentes sistemas sanitarios hacen que la continuidad asistencial sea uno de los principales retos a los que se enfrentan.

EVALUACIÓN CLÍNICA: MÁS ALLÁ DE UN CHEQUEO PUNTUAL

Desde una perspectiva hospitalaria, la revisión de salud debe entenderse como un proceso clínico estructurado, no como la suma de pruebas aisladas. La identificación temprana de factores de riesgo cardiovascular, alteraciones metabólicas, disfunciones endocrinas o problemas relacionados con el descanso y el estrés permite intervenir de forma precoz y reducir la probabilidad de complicaciones futuras.

La evidencia clínica es clara: una parte significativa de las patologías crónicas de mayor impacto en la salud pública pueden detectarse en fases iniciales mediante revisiones periódicas y seguimiento médico adecuado. Comenzar el año con una evaluación integral facilita, además, establecer un punto de referencia objetivo para planificar el cuidado de la salud durante los meses siguientes.

UN MODELO TRANSVERSAL Y COORDINADO

Uno de los elementos clave en este tipo de evaluaciones es el enfoque transversal, que integra distintas especialidades médicas dentro de un mismo proceso asistencial. Este modelo permite analizar la salud del paciente de forma global, mejorar la interpretación de los resultados y optimizar la toma de decisiones clínicas.

En International HM Hospitales, este enfoque se apoya en la coordinación entre áreas como medicina interna, cardiología, endocrinología, diagnóstico por imagen y otras especialidades, según el perfil clínico de cada paciente. El objetivo es ofrecer una valoración precisa, basada en criterios médicos sólidos y orientada tanto a la prevención como al seguimiento personalizado.

EL VALOR DE INTERNATIONAL HM HOSPITALES

International HM Hospitales está específicamente diseñado para atender a pacientes procedentes de otros países, proporcionando un marco asistencial adaptado a sus necesidades clínicas y logísticas. Su estructura permite organizar revisiones médicas completas de manera eficiente, incluso en estancias breves en España. Entre las principales ventajas de este modelo destacan:

• Coordinación centralizada de pruebas y consultas, reduciendo tiempos y optimizando la experiencia asistencial.

• Gestión directa con aseguradoras internacionales, agilizando los procesos administrativos.

• Atención multilingüe e intérpretes especializados, que garantizan una comunicación clínica precisa.

• Itinerarios médicos personalizados, adaptados al contexto profesional y a los antecedentes de cada paciente.

• Seguimiento posterior, mediante consultas telemáticas una vez el paciente regresa a su país de residencia.

PREVENCIÓN Y CONTINUIDAD EN UN CONTEXTO INTERNACIONAL

La revisión médica al inicio del año no debe entenderse como un acto aislado, sino como el primer paso de una estrategia de salud continuada. Contar con información

clínica actualizada permite ajustar hábitos, tratamientos y planes de seguimiento, y facilita una relación médico-paciente basada en el conocimiento mutuo, incluso en contextos de movilidad internacional. España se ha consolidado como un referente sanitario europeo gracias a la calidad de sus profesionales, la tecnología disponible y la capacidad de ofrecer modelos asistenciales adaptados a pacientes de distintos países. En este marco, HM Hospitales refuerza su papel como actor relevante en la diplomacia sanitaria, poniendo su experiencia clínica y organizativa al servicio del paciente internacional.

EMPEZAR EL AÑO CON UNA BASE SÓLIDA

Iniciar el año con una evaluación médica rigurosa es una decisión estratégica que impacta directamente en el bienestar, la tranquilidad y la proyección profesional. Apostar por un modelo asistencial transversal, coordinado y con vocación internacional permite afrontar los nuevos retos con la seguridad de contar con un sistema preparado para acompañar al paciente en cualquier circunstancia. •

RECEPCIÓN AL CUERPO DIPLOMÁTICO ACREDITADO EN ESPAÑA

Don Felipe y Doña Letizia recibieron en el Palacio Real de Madrid, como cada año, al Cuerpo Diplomático acreditado en España, compuesto en total por 126 Embajadas residentes en nuestro país y casi 800 Consulados, 153 de carrera y más de 600 honorarios.

Tras saludar al Cuerpo Diplomático acreditado en España y altos cargos de Presidencia del Gobierno y del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Sus Majestades los Reyes se dirigieron al Salón del Trono donde Don Felipe pronunció unas palabras en las que destacó que "España entiende su política exterior como una participación activa y constructiva en los principales debates internacionales, orientada a la promoción de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas. Una participación que se plantea a partir del respeto a las normas e instituciones internacionales y de la cooperación leal con socios y aliados".

Sus Majestades los Reyes o ecieron la tradicional recepción anual al Cuerpo Diplomático acreditado en España con motivo del nuevo año.

Una vez nalizadas las palabras de Su Majestad el Rey, Sus Majestades los Reyes se dirigieron al salón de Columnas donde pudieron conversar con los asistentes a la recepción.

Sus Majestades los Reyes fueron recibidos a su llegada al Palacio Real de Madrid por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón y por el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. El Diplomático es el funcionario público experto en relaciones internacionales con vistas a ser acreditados ante otros Estados y también en Organismos Internacionales con carácter representativo.

Los Estados organizan su diplomacia de diversas formas, según sus tradiciones administrativas o su concepto de cómo ha de ser la conducción de los asuntos exteriores. En el Reino España, siguiendo la tradición latina, la profesión diplomática se estructura en torno a un cuerpo general -la Carrera Diplo-

mática- que pertenece al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y utiliza en el extranjero funcionarios de otros cuerpos pertenecientes a aquellos Ministerios (Defensa, Cultura, Comercio, etc.) que por sus actividades poseen un sector exterior. En España, el acceso a la Carrera Diplomática se realiza mediante oposición, como ocurre con cualquier otro escalafón de la función pública estatal. Sus miembros se rigen por las disposiciones que regulan la función pública, sin más peculiaridades que las requeridas por la naturaleza de sus funciones.

PALABRAS DE S.M. EL REY EN LA RECEPCIÓN AL CUERPO DIPLOMÁTICO ACREDITADO EN ESPAÑA

odavía sobrecogidos por un dolor que apenas se puede expresar con palabras, la Reina y yo agradecemos, de corazón, los mensajes e innumerables muestras de cariño y solidaridad recibidos desde todas las partes del mundo en estos momentos que resultan tan difíciles de asimilar para un país que sufre por las víctimas del accidente de Adamuz y también del de Gelida. Con ese mismo espíritu solidario, expresamos nuestra cercanía y trasladamos nuestro apoyo a países amigos como Chile, Mozambique y Suiza, por las víctimas de los trágicos acontecimientos que también han sufrido muy recientemente.

Y agradezco al Nuncio Apostólico, Monseñor Piero Pioppo, sus sentidas condolencias y sus palabras que, como Decano del Cuerpo Diplomático, nos ha dirigido por 1ª vez en esta ceremonia y en las que apela a la colaboración entre las Misiones Diplomáticas. Le pedimos que haga llegar al Santo Padre el afecto con el que nuestro país espera su histórica visita.

Señoras y señores embajadores,

La Reina y yo les damos la bienvenida a este tradicional encuentro anual que este año se celebra en un contexto, no ya de transformación, sino de verdadera mutación, del orden internacional. Porque no podemos seguir hablando de escenarios posibles o futuribles, sino de una realidad que ya condiciona nuestro presente y en la que los marcos de referencia de la comunidad internacional son continuamente cuestionados.

Hoy nos encontramos con una inquietante expansión de la confrontación, que es perfectamente visible tanto en conictos prolongados que siguen erosionando la estabilidad de las regiones afectadas, como en otros focos de tensión cuya evolución nos preocupa y que seguimos con particular atención en la actual coyuntura internacional. Pienso en Ucrania, en Oriente Próximo, en la región del Sahel, o en Groenlandia y en la región ártica, que tanto nos afecta a todos. Pero también en el pueblo iraní, o en el pueblo venezolano y en todos los presos políticos que todavía deben ser liberados.

¿Vamos a permitir que el mundo normalice el con icto y pierda ante él su capacidad de reacción?

¿Vamos a permitir que las normas se ignoren hasta volverse irrelevantes?

La respuesta no puede ser otra que reforzar las alianzas, la unión y la cooperación entre quienes compartimos valores y principios; entre quienes defendemos un andamiaje internacional de normas, instituciones y derechos, fruto del esfuerzo colectivo y continuo de una comunidad internacional que debe seguir adaptándolo para preservarlo y mejorarlo. En circunstancias como estas, la defensa de un sistema basado en el derecho internacional y en los principios de la Carta de las NNUU es un imperativo moral y político.Y lo es aún más cuando acabamos de conmemorar el 80º aniversario de la Carta, un claro recordatorio de las duras lecciones aprendidas tras los horrores del siglo XX.

Saludo de monseñor Piero Pioppo, Nuncio apostólico y Decano del Cuerpo Diplomático, a Sus Majestades los Reyes de

España.

La Carta no es una opción entre otras: sigue siendo la mejor respuesta colectiva a los desafíos globales, conscientes de que su e cacia depende de nuestra capacidad, no ya de defenderla, sino de hacerla evolucionar. Es nuestra base más sólida para avanzar hacia la paz, la justicia, el desarrollo sostenible, la prosperidad compartida y el respeto de los derechos humanos en todo el mundo. Desde esta convicción y, en el 60 aniversario de los

“...España entiende su política exterior como una participación activa y constructiva en los principales debates internacionales, orientada a la promoción de los Derechos Humanos y la dignidad de las personas. Una participación que se plantea a partir del respeto a las normas e instituciones internacionales y de la cooperación leal con socios y aliados...”

Pactos de 1966, España rea rma su adhesión a los derechos, principios y mecanismos de protección que de ellos se derivan, y como miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas asume un papel activo en su defensa. Esta concepción de la responsabilidad global es inseparable de nuestra vocación europea y de nuestro compromiso con el proyecto común europeo. 40 años después de nuestra adhesión, este vínculo sigue siendo un eje central de nuestra acción exterior.

Como dije hace dos días en el Parlamento Europeo, en la conmemoración de este aniversario −que felizmente compartimos con Portugal−, lo que vemos en el balance de estas cuatro décadas no es solo una profunda transformación de España, sino una contribución constante y constructiva de nuestro país al proyecto europeo. Un proceso recíproco que explica la naturaleza y la solidez de la relación entre la UE y España como Estado miembro.

Pero lo conseguido hasta ahora no puede ser, ni mucho menos, un punto nal, sino el punto de partida para mirar hacia adelante con determinación y ambición. Porque en esta relación España quiere seguir contribuyendo activamente a una Europa más fuerte y más unida: capaz de avanzar en su autonomía estratégica abierta, de reforzar su mercado interior, de atraer inversión y talento, de incrementar su competitividad, y de proyectarse al mundo a través de alianzas que aporten estabilidad y prosperidad compartida. Por eso, en ese empeño también continuaremos reforzando nuestras relaciones bilaterales con nuestros socios europeos como base de nuestra política exterior e instrumento directo de estabilidad y progreso.

Como país europeo, iberoamericano y atlántico, el vínculo de España con América del Norte es natural y estratégico y se articula de manera estable en nuestra política exterior. La relación con Estados Unidos se ha construido históricamente sobre la base de la con anza y del diálogo. Las conmemoraciones del 250 aniversario de su independencia, en este 2026, son una ocasión especialmente relevante para poner

Saludo de Sus Majestades los Reyes al Cuerpo Diplomático acreditado en España.

en valor la decisiva contribución española al nacimiento de la nación americana y rea rmar la voluntad de mantener, desde el respeto mutuo, una relación constructiva y orientada al futuro.

España también de ende la importancia de preservar el vínculo transatlántico, que continúa siendo imprescindible para la seguridad y la estabilidad globales y que exige, más que en ningún otro momento, una mayor capacidad de adaptación y un ejercicio responsable de los objetivos compartidos. España mantiene su compromiso rme con esta alianza estratégica, siendo muy consciente de que su debilitamiento tendría consecuencias directas para la seguridad de todos —la nuestra—, y la de todos nuestros socios y aliados.

Señoras y señores embajadores,

Este año que comenzamos es clave para nuestras relaciones con Iberoamérica −espacio de hermandad y cooperación que sentimos como casa común−, que atraviesa un contexto de fragmentación política y debilitamiento de la concertación regional. Por ello, la XXXª Cumbre Iberoamericana, que España acogerá en noviembre, aquí en Madrid, no se debería entender como un ejercicio rutinario, sino como una oportunidad para revitalizar un espacio muy valioso de diálogo y encuentro que no puede darse por hecho.

La Cumbre debe servir para adaptar el sistema iberoamericano al nuevo escenario internacional y dotarlo de instrumentos que refuercen su capacidad de interlocución y relevancia global frente a enfoques unilaterales y dinámicas de confrontación.

Son muchos, señoras y señores embajadores, los ámbitos sobre los que re exionar en este comienzo de año. Pero me quiero referir ahora a uno especialmente relevante: el papel de una España que entiende su proyección internacional como el resultado de alianzas sólidas, coherentes y recíprocamente constructivas.

Esta visión comienza por nuestra vecindad más inmediata. El 30 aniversario del Proceso de Barcelona, en 2025, ofreció el marco para renovar el compromiso de nuestro país y de la UE con el Mediterráneo; un nuevo pacto que ha actualizado la cooperación en ámbitos como el energético, el migratorio, el climático y el de la seguridad. Dentro de este mismo espacio quiero destacar también los avances alcanzados con Egipto, con el que rmamos un acuerdo de asociación estratégica y que tuve el placer de visitar en dos ocasiones el año pasado.

Nuestra relación con el continente africano se articula mediante la Estrategia España-África 2025-2028 y parte de una visión de oportunidad compartida: la de un continente con una cada vez mayor proyección global, con los jóvenes y las

Intervención de monseñor Piero Pioppo, nuncio de Su Santidad el Papa.

mujeres en el centro de sus transformaciones, y con importantes cambios económicos en marcha.

A nales del año pasado se aprobó la Estrategia para Asia-Pací co 2026–2029, que orientará la acción de España en una región que es central para el equilibrio geopolítico internacional; un planteamiento que apuesta por el refuerzo de nuestra presencia diplomática y una cooperación que se extiende más allá de los ámbitos político y económico.

El Viaje de Estado que la Reina y yo hicimos a China con motivo del 20º aniversario de nuestra asociación estratégica integral es coherente con este planteamiento y ha permitido avanzar en ámbitos como el cientí co y el universitario, además del económico y el agrícola.

El Año Dual España–India, contemplado en la Estrategia, y que celebramos en este 2026 servirá para profundizar una relación bilateral con enorme potencial, a través de un programa coordinado de iniciativas culturales, educativas, institucionales y económicas.

Señoras y señores embajadores,

En línea con nuestra visión global, España entiende su política exterior como una participación activa y constructiva en los principales debates internacionales, orientada a la promoción de los DDHH y la dignidad de las personas. Una

participación que se plantea a partir del respeto a las normas e instituciones internacionales y de la cooperación leal con socios y aliados.

Desde esta convicción, permítanme que termine estas palabras con mi saludo más cordial y afectuoso, también de parte de la Reina, a sus respectivos Jefes de Estado y de Gobierno. Les trasladamos, a ustedes y a sus familias, nuestros mejores deseos para este año, con la esperanza de seguir impulsando nuestras agendas bilaterales y contribuir a un entorno internacional más favorable para la paz y el bienestar compartido; el objetivo que nos debe guiar y la responsabilidad que debemos compartir. Porque la alternativa no puede ser un mundo en el que el con icto deje de alarmarnos y las normas dejen de protegernos.

Estoy convencido de que los ciudadanos de todos nuestros países tienen mucho más que ganar cuando reforzamos nuestros mecanismos de diálogo y cooperación, en busca de un mundo más seguro y más próspero, sin estrategias de suma cero y con la visión de formar parte de una única humanidad, independientemente de nuestro color, fe o origen. Para ello, no debemos caer en un idealismo utópico irrealizable, sino avanzar hacia ese ideal con realismo y sabiduría, guiados por la ética de la responsabilidad.

Muchas gracias.•

Don Felipe, en el Salón del Trono, dirige unas palabras al Cuerpo Diplomático acreditado en España.

Lunes a viernes: De 8:00 h a 23:00 h

Sábado: De 11:00 h a 23:00 h Domingo: De 12:00 h a 16:00 h

Uno de los restaurantes con más solera de Madrid.

Situado en la plaza de los delfi nes a la altura de la calle Serrano. Idoneo para almuerzos de embajadas y también dispone de reservados.

– Situado en la zona norte de Madrid. – Terreno de más de 500 hectáreas. A 10 minutos del centro de Madrid.

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– Ideal para que las embajadas celebren recepciones para muchos invitados. COMPETICIÓN

EL DERECHO INTERNACIONAL Y LOS CRÍMENES ATROCES

Escribe Carlos Batallas.

Profesor Asociado de Derecho Internacional Humanitario en IE School of Politics, Economics and Global Aff airs.

Durante casi ocho décadas, la comunidad internacional ha tratado de mantener una frágil línea de contención frente a las peores formas de crueldad humana, construyendo un marco jurídico destinado a prevenir y castigar las violaciones más graves de la dignidad humana. Contamos con una Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Tenemos los Convenios de Ginebra que rigen los crímenes de guerra. Existe una Corte Penal Internacional encargada de procesar a las personas responsables de los delitos más atroces. Sin embargo, persiste una omisión flagrante: todavía no existe un tratado global autónomo que obligue a los Estados a prevenir y castigar los crímenes de lesa humanidad como una categoría distinta de crimen internacional. Esta omisión no es meramente procedimental. Refleja una fisura más profunda en el sistema internacional contemporáneo. Las normas que rigen el uso de la fuerza, la protección de la población civil y la rendición de cuentas son cada vez más disputadas, aplicadas selectivamente y, en algunos casos, abiertamente desacreditadas. El actual esfuerzo en las Naciones Unidas para negociar una Convención sobre la Prevención y el Castigo de los Crímenes de Lesa Humanidad no es, por tanto, simplemente una iniciativa jurídica. Es una prueba política y normativa de si el derecho internacional aún puede funcionar como un lenguaje compartido en una era de fragmentación. Vivimos un período de tensión normativa sostenida. Las guerras prolongadas en Ucrania y la situación no resuelta

Una convención sólida exigiría a los Estados tipi car los crímenes de lesa humanidad en su derecho interno y ejercer jurisdicción sobre los sospechosos que se encuentren en su territorio.

en Gaza continúan generando un sufrimiento civil masivo y acusaciones creíbles de crímenes atroces. Sudán ha vuelto a caer en una violencia a gran escala marcada por la persecución étnica y el desplazamiento masivo. Las crisis en lugares como Venezuela, y en otros contextos, han planteado preguntas fundamentales sobre el respeto a la soberanía, la prohibición del uso de la fuerza y los límites de la acción internacional lícita. Al mismo tiempo, varios Estados poderosos han adoptado medidas que socavan la confianza en los mecanismos de justicia multilateral, incluida una hostilidad abierta hacia los tribunales internacionales y los regímenes de sanciones.

Cada vez más, el derecho internacional es tratado menos como una fuente de restricción que como una cuestión de conveniencia: algo en lo que se confía en circunstancias favorables y se ignora cuando resulta limitante. Los efectos son tangibles. La disuasión se debilita y la línea que separa la conducta lícita de la ilícita se vuelve más fácil de difuminar. Por ello, las negociaciones en curso hacia una Convención sobre la Prevención y el Castigo de los Crímenes de Lesa Humanidad exigen urgencia. Con el proceso preparatorio ya en marcha, el esfuerzo no consiste únicamente en llenar un vacío jurídico. Se trata de reafirmar que el derecho sigue importando.

Los crímenes de lesa humanidad —ataques generalizados o sistemáticos dirigidos contra poblaciones civiles, que incluyen asesinato, tortura, violencia sexual, persecución, desaparición forzada y deportación— figuran entre los crímenes más graves del derecho internacional. Sin embargo, a diferencia del genocidio o los crímenes de guerra, todavía no están regulados por un tratado universal específico que establezca obligaciones integrales para los Estados.

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional define estos crímenes y proporciona un foro para el enjuiciamiento individual. Lo que no hace es exigir a los Estados que incorporen los crímenes de lesa humanidad en su derecho interno, que establezcan jurisdicción sobre los sospechosos que se encuentren en su territorio o que cooperen de manera sistemática en investigaciones y extradiciones. En la práctica, la rendición de cuentas sigue siendo desigual y depende en gran medida de la voluntad política.

Durante mis años en el Comité Internacional de la Cruz Roja, me encontré repetidamente con este vacío. Abusos graves cumplían claramente el umbral de los crímenes de

lesa humanidad, pero las autoridades nacionales carecían ya sea de la base jurídica o de la confianza institucional para perseguirlos. La ausencia de un tratado específico no era una preocupación abstracta. Se traducía en parálisis.

LA CREDIBILIDAD DEPENDE DE LA PRÁCTICA MÁS QUE DEL PRINCIPIO

El impulso detrás de las negociaciones actuales no emana únicamente de los Estados. Desde hace varios años, una amplia coalición de organizaciones de la sociedad civil, académicos y ex altos funcionarios de instituciones internacionales, trabajando a través de la iniciativa Crimes Against Humanity Initiative / CAH Treaty Now, ha abogado por la adopción de una convención específica, desarrollando propuestas jurídicas concretas y movilizando apoyo diplomático. Sus esfuerzos han contribuido a situar firmemente la cuestión en la agenda internacional y a demostrar que tanto las bases técnicas como un cierto grado de consenso político ya existen. Una convención sólida tiene el potencial de abordar este vacío de varias maneras concretas. En su núcleo, exigiría a los Estados tipificar los crímenes de lesa humanidad en su derecho interno y ejercer jurisdicción sobre los sospechosos que se encuentren en su territorio, ya sea mediante el enjuiciamiento o la extradición, cerrando así los refugios seguros. También establecería un marco más claro para la cooperación internacional, incluida la compartición de pruebas, la asistencia judicial recíproca y la extradición. Por último, articularía obligaciones de prevención, como la capacitación, las salvaguardias institucionales y la cooperación en sistemas de alerta temprana.

Más allá de estas funciones técnicas, la convención tiene un papel normativo más amplio. Obligarían a los Estados a afrontar los costos políticos y reputacionales de ignorar el derecho internacional y tratar las prohibiciones fundamentales como opcionales. Incluso cuando el cumplimiento sea parcial o desigual, las obligaciones vinculantes moldean la manera en que la conducta se discute, se juzga y se impugna, ampliando el espacio en el que puede buscarse la rendición de cuentas.

EL DERECHO INTERNACIONAL RARA VEZ FUNCIONA COMO UN INTERRUPTOR. FUNCIONA COMO PRESIÓN

El derecho no elimina la violencia. Pero moldea el comportamiento en los márgenes, y con el tiempo, esos márgenes importan.
Una Convención sobre los Crímenes de Lesa Humanidad reforzaría el ecosistema en el que se producen esos efectos imperfectos pero signi cativos.

Mi propia experiencia ha reforzado hasta qué punto esa presión se ejerce lejos de los titulares. En el terreno, sentado en instalaciones improvisadas, me encontré con familias cuyo sufrimiento encajaba claramente en la definición de crímenes de lesa humanidad —familiares desaparecidos, vidas suspendidas en la incertidumbre— y para quienes, sin embargo, no existían vías jurídicas. También he sido testigo de cómo actores armados debatían códigos internos de conducta no por altruismo, sino porque la presión jurídica y reputacional alteraba sus cálculos.

El derecho no elimina la violencia. Pero moldea el comportamiento en los márgenes, y con el tiempo, esos márgenes importan. Una Convención sobre los Crímenes de Lesa Humanidad reforzaría el ecosistema en el que se producen esos efectos imperfectos pero significativos. Para los Estados europeos en particular, las negociaciones representan tanto una oportunidad como una obligación. Apoyar una convención sólida —que incluya deberes de prevención significativos y disposiciones robustas de cooperación— se alinea con el compromiso histórico de Europa con el multilateralismo y los derechos humanos. Al final, la credibilidad depende de la práctica más que del principio. Los llamados a la rendición de cuentas en el exterior pierden fuerza si Europa no está dispuesta a aplicar los mismos estándares en casa, ya sea mediante la jurisdicción universal o el apoyo sostenido a las instituciones internacionales.

Una Convención sobre los Crímenes de Lesa Humanidad no pondrá fin a las atrocidades. No resolverá los factores estructurales de los conflictos ni superará las dinámicas geopolíticas que protegen a los perpetradores. Pero el derecho internacional nunca ha avanzado únicamente a través de grandes saltos. Ha avanzado mediante la acumulación.

En una era marcada por un cinismo cada vez mayor respecto de las normas globales, negociar un nuevo tratado centrado en la protección de la población civil es, en esencia, un esfuerzo por mantener la línea. Señala que, a pesar de todo, los Estados siguen siendo capaces de articular líneas rojas compartidas —y que el derecho internacional, por imperfecto que sea, sigue siendo una de las pocas herramientas disponibles para defender la dignidad humana frente a la política de la crueldad. Eso, en el mundo actual, no es un logro menor.•

A través de las fronteras, juntos: afrontando la soledad entre el personal internacional

A través de las fronteras, juntos: afrontando la soledad entre el personal internacional

España es un país profundamente vinculado al multilateralismo, las misiones internacionales y la cooperación global. Desde Madrid, uno de los principales centros operativos de Cigna Healthcare que prestan apoyo a organizaciones internacionales, observamos de cerca las realidades humanas y operativas que definen la vida al servicio en el extranjero. Representar a un país o a una institución en el escenario internacional exige resiliencia, capacidad de adaptación y una sólida base de apoyo, especialmente cuando los destinos sitúan a las personas lejos de sus redes habituales, culturas conocidas y sistemas de atención sanitaria.

España es un país profundamente vinculado al multilateralismo, las misiones internacionales y la cooperación global. Desde Madrid, uno de los principales centros operativos de Cigna Healthcare que prestan apoyo a organizaciones internacionales, observamos de cerca las realidades humanas y operativas que definen la vida al servicio en el extranjero. Representar a un país o a una institución en el escenario internacional exige resiliencia, capacidad de adaptación y una sólida base de apoyo, especialmente cuando los destinos sitúan a las personas lejos de sus redes habituales, culturas conocidas y sistemas de atención sanitaria.

El servicio diplomático se desarrolla con frecuencia lejos del país de origen, con funcionarios destinados durante largos periodos a distintas regiones y continentes. Dado que estas asignaciones forman parte esencial de las funciones diplomáticas, proteger la salud y el bienestar del personal se vuelve fundamental, especialmente en aquellos lugares donde el acceso a una atención médica de alta calidad puede ser limitado o complejo. Los planes de salud personalizados y conformes con normativas internacionales ofrecen tranquilidad, continuidad y estabilidad. Como proveedor líder a nivel mundial de este tipo de soluciones para embajadas, diplomáticos y agregados culturales, Cigna Healthcare cuenta con décadas de experiencia acompañando a organizaciones internacionales y misiones diplomáticas. Comprendemos las expectativas, los protocolos y las sensibilidades que configuran la vida diplomática.

El servicio diplomático se desarrolla con frecuencia lejos del país de origen, con funcionarios destinados durante largos periodos a distintas regiones y continentes. Dado que estas asignaciones forman parte esencial de las funciones diplomáticas, proteger la salud y el bienestar del personal se vuelve fundamental, especialmente en aquellos lugares donde el acceso a una atención médica de alta calidad puede ser limitado o complejo. Los planes de salud personalizados y conformes con normativas internacionales ofrecen tranquilidad, continuidad y estabilidad. Como proveedor líder a nivel mundial de este tipo de soluciones para embajadas, diplomáticos y agregados culturales, Cigna Healthcare cuenta con décadas de experiencia acompañando a organizaciones internacionales y misiones diplomáticas. Comprendemos las expectativas, los protocolos y las sensibilidades que configuran la vida diplomática.

Nuestras soluciones abordan tanto el bienestar físico como el mental, conectando a las personas con instituciones y especialistas de alta calidad, independientemente de dónde se encuentren destinadas. Hablamos desde la experiencia, una experiencia construida a lo largo del tiempo gracias a nuestra presencia en mercados clave, al aprendizaje continuo y a un firme compromiso con el servicio, la atención y el cuidado de las personas.

Nuestras soluciones abordan tanto el bienestar físico como el mental, conectando a las personas con instituciones y especialistas de alta calidad, independientemente de dónde se encuentren destinadas. Hablamos desde la experiencia, una experiencia construida a lo largo del tiempo gracias a nuestra presencia en mercados clave, al aprendizaje continuo y a un firme compromiso con el servicio, la atención y el cuidado de las personas.

Las organizaciones internacionales, incluidos los gobiernos y las embajadas, también comparten un deber de cuidado que va más allá de la salud física. Para apoyar verdaderamente al personal desplazado y ayudarle a prosperar, resulta igualmente esencial prestar atención al bienestar mental y social. La soledad puede representar un desafío significativo para quienes trabajan en el extranjero, y resulta vital, para el funcionamiento eficaz de una fuerza laboral móvil, que los empleadores la reconozcan, la prevengan y la aborden de manera proactiva.

Las organizaciones internacionales, incluidos los gobiernos y las embajadas, también comparten un deber de cuidado que va más allá de la salud física. Para apoyar verdaderamente al personal desplazado y ayudarle a prosperar, resulta igualmente esencial prestar atención al bienestar mental y social. La soledad puede representar un desafío significativo para quienes trabajan en el extranjero, y resulta vital, para el funcionamiento eficaz de una fuerza laboral móvil, que los empleadores la reconozcan, la prevengan y la aborden de manera proactiva.

La soledad en movilidad: comprender su magnitud

La soledad en movilidad: comprender su magnitud

Trasladarse al extranjero para una asignación puede ser una oportunidad profesional estimulante, pero para muchos profesionales también conlleva el desafío de la soledad. Incluso el personal con amplia experiencia puede sentirse aislado al adaptarse a la vida y al trabajo en un nuevo país.

veces o siempre se sienten excluidos, mientras que el 42% indicó una falta de compañía1. Solo una cuarta parte de los encuestados afirmó sentir un sentido de pertenencia en su comunidad2. Estas cifras dibujan un panorama claro: la soledad no solo es frecuente, sino que constituye un obstáculo serio para el bienestar, especialmente entre el personal desplazado internacionalmente.

veces o siempre se sienten excluidos, mientras que el 42% indicó una falta de compañía1. Solo una cuarta parte de los encuestados afirmó sentir un sentido de pertenencia en su comunidad2. Estas cifras dibujan un panorama claro: la soledad no solo es frecuente, sino que constituye un obstáculo serio para el bienestar, especialmente entre el personal desplazado internacionalmente.

La vitalidad de una persona, tanto en el ámbito profesional como personal, hace referencia a la energía, la resiliencia y el sentido de propósito que le permiten desarrollarse plenamente. La soledad socava esa vitalidad y, al hacerlo, debilita tanto la salud individual como la fortaleza organizativa.

La vitalidad de una persona, tanto en el ámbito profesional como personal, hace referencia a la energía, la resiliencia y el sentido de propósito que le permiten desarrollarse plenamente. La soledad socava esa vitalidad y, al hacerlo, debilita tanto la salud individual como la fortaleza organizativa.

La soledad a lo largo de las generaciones: influencias únicas, desafíos compartidos

La soledad a lo largo de las generaciones: influencias únicas, desafíos compartidos

Si bien la soledad afecta a todos los grupos demográficos, sus causas y efectos varían de manera significativa según la edad. En los profesionales de mitad de carrera, a menudo en sus 40 y 50 años, los sentimientos de aislamiento pueden derivarse de grandes transiciones vitales, como el cuidado de padres mayores, la independencia de los hijos o la reducción del círculo social. Entre el personal más joven, especialmente de la Generación Z, la soledad suele estar vinculada a presiones sobre la salud mental, tensiones financieras y una dependencia excesiva de la comunicación digital en detrimento del contacto presencial.

Si bien la soledad afecta a todos los grupos demográficos, sus causas y efectos varían de manera significativa según la edad. En los profesionales de mitad de carrera, a menudo en sus 40 y 50 años, los sentimientos de aislamiento pueden derivarse de grandes transiciones vitales, como el cuidado de padres mayores, la independencia de los hijos o la reducción del círculo social. Entre el personal más joven, especialmente de la Generación Z, la soledad suele estar vinculada a presiones sobre la salud mental, tensiones financieras y una dependencia excesiva de la comunicación digital en detrimento del contacto presencial.

De acuerdo con el informe “Loneliness in America 2025” de Cigna, el 65% de los Millennials y el 67% de los encuestados de la Generación Z afirmaron experimentar soledad3. Aunque las herramientas digitales han revolucionado la forma en que nos mantenemos conectados, también han intensificado, de forma paradójica, los sentimientos de desconexión. Por su parte, las generaciones de mayor edad suelen enfrentarse a riesgos más crónicos asociados a la soledad, como la pérdida de audición, la movilidad reducida o el deterioro cognitivo, lo que puede dificultar especialmente el establecimiento de nuevas relaciones.

De acuerdo con el informe “Loneliness in America 2025” de Cigna, el 65% de los Millennials y el 67% de los encuestados de la Generación Z afirmaron experimentar soledad3. Aunque las herramientas digitales han revolucionado la forma en que nos mantenemos conectados, también han intensificado, de forma paradójica, los sentimientos de desconexión. Por su parte, las generaciones de mayor edad suelen enfrentarse a riesgos más crónicos asociados a la soledad, como la pérdida de audición, la movilidad reducida o el deterioro cognitivo, lo que puede dificultar especialmente el establecimiento de nuevas relaciones.

No obstante, en todos los grupos de edad se observa un factor constante: la participación social mejora la resiliencia. La implicación en la comunidad, la participación religiosa y las actividades deportivas muestran una fuerte correlación con una mejor salud mental y niveles más bajos de soledad. De forma alentadora, los Millennials, en particular, parecen priorizar este tipo de conexiones sociales significativas4

Por qué la soledad importa en el entorno laboral

No obstante, en todos los grupos de edad se observa un factor constante: la participación social mejora la resiliencia. La implicación en la comunidad, la participación religiosa y las actividades deportivas muestran una fuerte correlación con una mejor salud mental y niveles más bajos de soledad. De forma alentadora, los Millennials, en particular, parecen priorizar este tipo de conexiones sociales significativas4

Por qué la soledad importa en el entorno laboral

Según el Estudio Internacional de Salud 2025 de Cigna Healthcare, una proporción significativa de los encuestados a nivel global manifestó señales de soledad. Casi cuatro de cada diez afirmaron que a

Trasladarse al extranjero para una asignación puede ser una oportunidad profesional estimulante, pero para muchos profesionales también conlleva el desafío de la soledad. Incluso el personal con amplia experiencia puede sentirse aislado al adaptarse a la vida y al trabajo en un nuevo país.

La soledad es más que una dificultad personal; tiene implicaciones claras para las organizaciones que buscan cumplir su misión. El personal que se siente desconectado es más propenso a experimentar una disminución de la productividad, la creatividad y el entusiasmo por el aprendizaje. Los equipos se resienten cuando sus integrantes no se sienten psicológicamente seguros para expresarse o contribuir plenamente. En estos entornos, la innovación se estanca, la colaboración se debilita y la moral se erosiona, lo que deriva en un aumento del absentismo y la desvinculación.

4The Future of Health - What Gen Z Expects in Well-being Benefits - https://comms.cignaglobalhealth.com/GenZ-workplace-benefits-needs?elqTrackId=d8885743c1f6430a87e3dddf81795622&elq=00000000000000000000000000 000000&elqaid=5242&elqat=2&elqCampaignId=&elqak=8AF58363BD02C8D9D06ACCBAE07E8990BDDE780ED8D6E8FF9BC212652B0FCE879BAF

3 The Cigna Group Loneliness in America report 2025 - chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https:// filecache.mediaroom.com/mr5mr_thecignagroup/183661/2025-loneliness-in-america-report-the-cigna-group.pdf

Según el Estudio Internacional de Salud 2025 de Cigna Healthcare, una proporción significativa de los encuestados a nivel global manifestó señales de soledad. Casi cuatro de cada diez afirmaron que a

La soledad es más que una dificultad personal; tiene implicaciones claras para las organizaciones que buscan cumplir su misión. El personal que se siente desconectado es más propenso a experimentar una disminución de la productividad, la creatividad y el entusiasmo por el aprendizaje. Los equipos se resienten cuando sus integrantes no se sienten psicológicamente seguros para expresarse o contribuir plenamente. En estos entornos, la innovación se estanca, la colaboración se debilita y la moral se erosiona, lo que deriva en un aumento del absentismo y la desvinculación.

Los costes operativos asociados a esta situación son considerables. El aumento del absentismo y la falta de compromiso son habituales entre las personas que se sienten solas. Más allá del impacto operativo

para las organizaciones que trabajan con personal destinado en el extranjero, el coste humano de la soledad en el lugar de trabajo es significativo. Las posibles consecuencias para la salud mental del personal pueden ser graves, por lo que deben realizarse todos los esfuerzos posibles para aliviar las causas de la soledad.

Comprender los factores que impulsan la soledad en el trabajo Para abordar la soledad de manera eficaz, los empleadores deben comprender primero sus causas profundas, especialmente en el caso del personal que trabaja en el extranjero. Un factor relevante es el auge del trabajo remoto e híbrido, que, si bien ofrece flexibilidad, puede reducir las interacciones cotidianas y espontáneas que favorecen la conexión. Asimismo, la ausencia de una cultura laboral sólida o de prácticas inclusivas puede hacer que los miembros del personal, en particular los recién llegados, se sientan desplazados o ignorados.

Las cargas de trabajo excesivas y los procesos de cambio organizativo, como reestructuraciones o modificaciones en el liderazgo, pueden debilitar aún más el sentido de pertenencia. Una comunicación deficiente agrava la situación, ya que cuando el personal no se siente informado ni implicado, la desconexión se profundiza. Para el personal internacional lejos de su país, estos desafíos suelen intensificarse aún más. Sin redes de apoyo familiares o vínculos sociales locales, el personal desplazado puede tener dificultades para establecer conexiones significativas tanto en el trabajo como en su nueva comunidad.

Cómo se manifiesta la soledad: reconocer las señales

Los compañeros de trabajo deben estar capacitados para reconocer las primeras señales de alerta de la soledad. Una menor participación, como la falta de interés en eventos de equipo o en oportunidades de desarrollo profesional, puede ser un indicio. Los cambios de estado de ánimo, como un mayor retraimiento, distanciamiento o falta de entusiasmo también pueden señalar un aislamiento subyacente. Una disminución perceptible de la colaboración o del intercambio de ideas puede reflejar un sentimiento de desconexión más profundo.

Si no se abordan, estos comportamientos pueden extenderse al conjunto del equipo, socavando no solo el rendimiento individual, sino también la cohesión y la moral colectiva. Por ello, la intervención temprana es esencial.

Un plan de acción para los empleadores: abordar la soledad de forma proactiva

Las organizaciones, especialmente aquellas con personal destinado en el extranjero, como embajadas, organizaciones intergubernamentales y ONG, pueden adoptar medidas proactivas para reducir la soledad y construir entornos laborales más saludables y conectados. Algunas intervenciones clave pueden tener un impacto significativo.

El establecimiento de programas de mentoría o sistemas de acompañamiento (“buddy systems”) es una de las estrategias más eficaces para lograr este objetivo. Al emparejar al personal desplazado con compañeros, ya sea a nivel local o regional, las organizaciones pueden ayudar a las nuevas incorporaciones a ganar confianza y facilitar su adaptación tanto profesional como cultural. Incluso el apoyo social informal puede resultar profundamente transformador.

El apoyo a la salud mental también debe ser proactivo, no únicamente reactivo. Iniciativas como programas de mindfulness, acompañamiento psicológico o herramientas digitales de bienestar pueden capacitar al personal para gestionar la carga emocional antes de que resulte abrumadora. Asimismo, promover límites saludables entre la vida laboral y personal y garantizar el acceso a servicios de apoyo confidenciales es fundamental.

5Improving Mental Health Outcomes for Globally Mobile Employees - https:// www.cignaglobal.com/blog/thought-leadership/improving-mental-health-globally-mobile-employees

Las reuniones periódicas entre responsables y equipos constituyen otro pilar esencial de la seguridad psicológica. Cuando los líderes muestran un interés genuino por el bienestar de sus colaboradores, tanto profesional como personal, se fomenta una cultura de confianza y cuidado. De hecho, las investigaciones de Cigna Healthcare muestran que casi la mitad del personal se siente más satisfecho cuando sus responsables priorizan su salud mental5

Las oportunidades de desarrollo profesional cumplen también una doble función: mejorar las competencias y, al mismo tiempo, fortalecer el sentido de comunidad. Iniciativas como los Grupos de Recursos para Empleados, los proyectos interfuncionales, la participación en conferencias externas o los programas de voluntariado permiten al personal encontrar un sentido de pertenencia y propósito más allá de sus funciones inmediatas.

Por último, las prácticas de comunicación inclusivas son fundamentales. Un diálogo abierto y transparente anima al personal a expresar inquietudes, plantear preguntas y compartir ideas, reforzando tanto la cohesión del equipo como la confianza individual.

La ventaja global de Cigna Healthcare: apoyando el bienestar social en todo el mundo

Para las organizaciones con presencia internacional, la soledad en el lugar de trabajo no es solo una cuestión de bienestar, sino un deber de cuidado. Cigna Healthcare colabora con gobiernos, organizaciones intergubernamentales, ONG y empleadores multinacionales para diseñar soluciones de atención sanitaria que acompañen al personal en cualquier parte del mundo.

Nuestro enfoque va más allá de la salud física. Ofrecemos apoyo multilingüe las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en más de 170 idiomas, proporcionando orientación y tranquilidad allí donde se encuentren las personas. Con más de 60 años de experiencia ofreciendo servicios de seguros y administración a organizaciones internacionales, incluidas agencias de las Naciones Unidas, ONG, gobiernos y entidades similares, nos enorgullece prestar servicio a 278 organizaciones internacionales en todo el mundo. Entre ellas se incluyen 149 organizaciones intergubernamentales, 80 ONG y 49 organismos gubernamentales, que en conjunto representan a más de 529.000 miembros en más de 150 países. Este amplio recorrido nos ha consolidado como líderes del mercado, con una cuota del 47 % en el ámbito especializado de servicios y apoyo a organizaciones internacionales. El profundo conocimiento que Cigna Healthcare posee de las necesidades específicas del sector, unido a su sólido dominio de los marcos normativos, legales y de cumplimiento, garantiza a nuestros clientes un asesoramiento experto, adaptado a sus realidades operativas.

Integrándolo todo: un llamamiento global a la acción

Cuando los empleadores internacionales invierten en el bienestar social con la misma determinación que en la salud física, crean entornos laborales en los que el personal se siente respaldado, valorado y capacitado para prosperar. La soledad puede ser un desafío frecuente para el personal destinado en el extranjero, pero no es inevitable.

Mediante un enfoque de asesoramiento consultivo, Cigna Healthcare puede colaborar con su organización para identificar las necesidades específicas de su fuerza laboral y ayudar a aliviar las causas de la soledad. Atender de forma adecuada las necesidades de salud mental del personal en misiones internacionales permite a las organizaciones cumplir su misión de manera más eficaz y prevenir los importantes costes humanos asociados a la soledad en el trabajo.

Con estrategias bien diseñadas, un liderazgo comprometido y los socios adecuados, las organizaciones pueden construir culturas basadas en la conexión y la inclusión. En Cigna Healthcare estamos firmemente comprometidos a acompañar a los empleadores en este camino, ofreciendo infraestructura global, atención compasiva y programas personalizados que priorizan no solo la cobertura, sino también la conexión.

Descubra más sobre quiénes somos y qué hacemos en: https://www.cignaglobal.com/igo-ngo-government/our-plans

LA CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

APUESTA POR CIRUGÍAS MÁS PRECISAS

Y MENOS INVASIVAS GRACIAS A SU NUEVO

ROBOT DA VINCI SINGLE PORT

Este nuevo equipo, que ya está en funcionamiento, permite una mejor recuperación y, por lo tanto, una mejor experiencia para los pacientes, principalmente oncológicos

La Clínica Universidad de Navarra ha puesto en funcionamiento en su sede de Madrid el robot quirúrgico Da Vinci Single Port (SP). Se trata de un equipo diseñado para realizar intervenciones complejas a través de una única incisión o incluso mediante orificios naturales del cuerpo. Las primeras cirugías realizadas con este sistema, centradas principalmente en procedimientos oncológicos, apuntan a un cambio de enfoque en la experiencia quirúrgica. La clave no está únicamente en la sofisticación tecnológica, sino en la posibilidad de reducir el impacto físico de la intervención: menos heridas, menos dolor postoperatorio y estancias hospitalarias más breves. En un contexto en el que la medicina busca combinar eficacia clínica con bienestar del paciente, la cirugía mínimamente invasiva se consolida como una de las grandes líneas de evolución.

Uno de los campos donde esta innovación ha comenzado a aplicarse es la urología, especialmente en la cirugía de próstata. La principal diferencia frente a otras técnicas robóticas es que todo el procedimiento puede realizar-

se mediante una sola incisión de pocos centímetros. Esto supone una reducción visible de cicatrices y, sobre todo, una recuperación funcional más rápida. Los primeros pacientes intervenidos han mantenido, además, los estándares de continencia y función sexual que caracterizan a los programas quirúrgicos especializados, un aspecto especialmente relevante en este tipo de intervenciones. Pero la aplicación del sistema no se limita a un único ámbito. El Departamento de Cirugía Torácica ha comenzado también a emplearlo y ya ha realizado la extirpación de un lóbulo pulmonar dentro de un tratamiento contra el cáncer. En este tipo de procedimientos, la ventaja no se mide solo en el tamaño de la incisión, sino en la capacidad de acceder con mayor precisión a estructuras anatómicas complejas. El tórax es una de las regiones donde la cirugía tradicional puede resultar más agresiva para el organismo, por lo que la posibilidad de disminuir la invasión quirúrgica representa un avance significativo.

La tecnología Single Port se distingue por la flexibilidad de sus instrumentos, que se articulan dentro del cuerpo

y permiten maniobrar con mayor libertad en espacios reducidos. Zonas como el mediastino o el timo —áreas anatómicas de difícil acceso— se benefician especialmente de esta capacidad de movimiento y de la visión tridimensional de alta definición que ofrece el sistema. Esta combinación de precisión y versatilidad amplía el abanico de pacientes que pueden optar por cirugía robótica, incluyendo casos pediátricos o patologías benignas que hasta ahora requerían abordajes más invasivos.

Desde el punto de vista técnico, el robot introduce por una única entrada tanto la cámara como hasta tres instrumentos quirúrgicos. Esa entrada puede ser una incisión de entre tres y cinco centímetros o, en determinadas situaciones clínicas, un orificio natural del cuerpo, evitando así cualquier corte externo. Aunque la intervención continúa siendo realizada por un cirujano experto que controla el sistema en todo momento, la asistencia robótica multiplica la capacidad de precisión y reduce el temblor natural de la mano humana, un factor determinante en operaciones de alta complejidad.

Más allá del quirófano, la incorporación de esta tecnología se enmarca en la estrategia de inversión de la Clínica Universidad de Navarra orientada a situar al paciente en el centro de la innovación clínica. La reciente instalación, además, de un nuevo robot Da Vinci en la sede de Pamplona refuerza esa línea de actuación y consolida una red asistencial con mayor capacidad para abordar cirugías oncológicas complejas.

En un entorno hospitalario donde cada avance debe justificarse por su impacto clínico, la llegada de sistemas como el Single Port no se interpreta solo como una mejora instrumental, sino como una evolución en la forma de entender la cirugía. Menos invasión no implica únicamente una cuestión estética o de confort; se traduce en menos complicaciones, menor riesgo de infecciones y un retorno más rápido a la vida cotidiana. La tecnología, en este caso, actúa como una aliada silenciosa que amplía las habilidades del cirujano y redefine la experiencia del paciente, marcando un nuevo capítulo en la cirugía de precisión.•

CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA LAUNCHES MORE PRECISE,

LESS INVASIVE

SURGERIES WITH

IMPROVED RECOVERY USING THE NEW DA VINCI

SINGLE PORT ROBOT

Clínica Universidad de Navarra has launched its first surgical procedures using the Da Vinci Single Port robot at its Madrid campus. This cutting-edge technology makes it possible to perform complex operations through a single incision or via natural orifices. The first procedures, carried out in urology and thoracic surgery, confirm less invasive and more precise interventions, with faster recovery times, while maintaining oncological and functional outcomes and improving the overall patient experience.

These initial surgeries demonstrate greater precision, reduced postoperative pain, fewer wounds and a quicker recovery, without compromising cancer control or functional results. The flexibility of the robotic instruments and the three-dimensional high-definition vision facilitate access to anatomically complex areas and broaden the indications for robotic surgery to a wider range of patients.

DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

A LOS MIEMBROS DEL CUERPO DIPLOMÁTICO ACREDITADO ANTE

LA SANTA SEDE PARA LA PRESENTACIÓN DE LAS FELICITACIONES DE AÑO NUEVO

Excelentísimos señores, distinguidos miembros del Cuerpo Diplomático, señoras y señores:

Antes que nada, quisiera agradecer a Su Excelencia el Embajador George Poulides, Decano del Cuerpo Diplomático, por las amables y respetuosas palabras que, en nombre de todos ustedes, me ha dirigido. Les doy la bienvenida a este encuentro para intercambiarnos los saludos al inicio del Año Nuevo.

El año que acaba de terminar ha sido rico de acontecimientos, empezando por aquellos que han afectado directamente a la vida de la Iglesia, que ha vivido un intenso Jubileo y ha visto el regreso a la casa del Padre de mi venerado predecesor, el Papa Francisco. El mundo entero se reunió alrededor de su féretro el día del funeral y sintió la pérdida de un padre que había guiado al Pueblo de Dios con inmensa caridad pastoral. DISCURSO

tes de Kazajistán, Burundi y Bielorrusia. Agradezco a las respectivas autoridades gubernamentales su decisión de abrir aquí, en Roma, representaciones diplomáticas ante la Santa Sede. Es un signo tangible de nuestras buenas y fructíferas relaciones bilaterales. A través de cada uno de ustedes, queridos Embajadores, deseo expresar mis mejores deseos a sus países y compartir una reflexión sobre nuestros tiempos, tan turbados por un número creciente de tensiones y conflictos.

En la vida del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede esta es una ocasión tradicional, pero para mí es una experiencia nueva, ya que fui llamado a pastorear el rebaño de Cristo hace sólo unos meses. Así pues, me complace darles la bienvenida esta mañana y agradecerles su generosa participación, que este año se ve enriquecida por la presencia de los nuevos Jefes de Misión residen-

Fotos: @Vatican Media

Hace pocos días cerramos la última Puerta Santa, la de la Basílica de San Pedro, que el propio Papa Francisco abrió en la noche de Navidad de 2024. Durante el Año Santo, millones de peregrinos acudieron a Roma para realizar su peregrinación jubilar. Cada persona llegó con sus propias experiencias, preguntas y alegrías, así como con sus sufrimientos y heridas, para atravesar las Puertas Santas, que son símbolos de Cristo mismo, nuestro médico celestial. Al venir en nuestra carne, Él asumió nuestra humanidad para hacernos partícipes de su vida divina, como contemplamos en la reciente celebración de la Navidad. Estoy seguro de que, a través de estas experiencias, muchas personas han podido profundizar o redescubrir su relación con el Señor Jesús, encontrando consuelo y una esperanza renovada para afrontar los retos de la vida.

Quisiera aquí expresar mi especial gratitud al pueblo de Roma, que con gran paciencia y hospitalidad ha acogido a los numerosos peregrinos y turistas que han acudido a la ciudad provenientes de todas partes del mundo. Quisiera también manifestar mi especial agradecimiento al Gobierno italiano, a la Administración Capitolina y a las fuerzas del orden, que han trabajado con celo y precisión para garantizar que Roma pudiera acoger a todos los visitantes y que los actos del Jubileo, así como los que siguieron a la muerte del Papa Francisco, pudieran desarrollarse de forma segura y pacífica.

La Santa Sede e Italia comparten no sólo la proximidad geográfica, sino sobre todo una larga historia de fe y cultura que une a la Iglesia con esta hermosa península y su pueblo. Ello se refleja también en las excelentes relaciones bilaterales, selladas este año con la entrada en vigor de las enmiendas al Acuerdo sobre la asistencia espiritual a las Fuerzas Armadas, que permitirán un acompañamiento espiritual más eficaz de los hombres y mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas aquí en Italia y en numerosas misiones en el extranjero. Asimismo, se ha firmado el Acuerdo para una planta agrovoltaica en Santa María di Galeria, que permitirá el suministro de electricidad a la Ciudad del Vaticano utilizando fuentes renovables, confirmando así nuestro compromiso común por el cuidado de la creación. Agradezco también las visitas que he recibido de los altos

funcionarios del Gobierno al comienzo de mi pontificado, y la exquisita hospitalidad que me brindó en el Palacio del Quirinal el Presidente de la República, a quien deseo hacer llegar mi cordial y agradecido saludo.

El año pasado, tras aceptar la invitación que le habían hecho al Papa Francisco, tuve la alegría de visitar Türkiye y el Líbano. Agradezco a las autoridades de ambos países su acogida. En  znik, Türkiye, junto con el Patriarca ecuménico de Constantinopla y representantes de otras confesiones cristianas, conmemoré el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, primer Concilio Ecuménico. Fue una importante oportunidad para renovar nuestro compromiso en el camino hacia la plena unidad visible de todos los cristianos. En el Líbano, conocí a un pueblo que, a pesar de sus dificultades, está lleno de fe y entusiasmo. Allí percibí la esperanza de los jóvenes que aspiran a construir una sociedad más justa y cohesionada, y a fortalecer el vínculo entre culturas y religiones que hace que la Tierra de los cedros sea única en el mundo.

Queridos Embajadores:

Impulsado por los trágicos acontecimientos del saqueo de Roma en el año 410 d. C., san Agustín escribió De Civitate Dei, La ciudad de Dios. Se trata de una de sus obras teológicas, filosóficas y literarias más influyentes. Como

señaló el Papa Benedicto XVI, es una «obra imponente y decisiva para el desarrollo del pensamiento político occidental y para la teología cristiana de la historia». Se basa, como diríamos en términos contemporáneos, en una “narrativa” que se estaba difundiendo, ya que «muchos paganos de entonces, y también muchos cristianos, habían dicho: Roma ha caído, ahora el Dios cristiano y los apóstoles ya no pueden proteger la ciudad. Durante la presencia de las divinidades paganas, Roma era caput mundi, la gran capital, y nadie podía imaginar que caería en manos de los enemigos. Ahora, con el Dios cristiano, esta gran ciudad ya no parecía segura».

Sin duda, nuestro tiempo está muy lejos de aquellos acontecimientos. No se trata sólo de una cuestión de distancia temporal, sino también de una conciencia cultural diferente y de un desarrollo de las categorías de pensamiento. Sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que nuestra propia sensibilidad cultural se ha nutrido de esa obra que, como todos los clásicos, habla a las personas de todas las épocas.

Agustín interpreta los acontecimientos y la historia misma según el modelo de las dos ciudades. En primer lugar, está la ciudad de Dios, que es eterna y se caracteriza por el amor incondicional de Dios (amor Dei), así como por el amor al prójimo, especialmente a los pobres. Luego está la ciudad terrenal, que es una morada temporal donde los seres humanos viven hasta su muerte. En nuestros días, esta última incluye todas las instituciones sociales y políticas, desde la familia hasta el Estado-nación y las organizaciones internacionales. Para Agustín, esta ciudad estaba personificada por el Imperio Romano. De hecho, la ciudad terrenal se centra en el orgullo y el amor propio (amor sui), en la sed de poder y gloria mundanos que conduce a la destrucción. Sin embargo, no se trata de una lectura de la historia que busque contrastar la eternidad con el presente, la Iglesia con el Estado, ni es una dialéctica sobre el papel de la religión dentro de la sociedad civil.

Según la visión de Agustín, las dos ciudades coexisten hasta el fin de los tiempos. Cada una tiene una dimensión externa e interna, ya que deben entenderse no sólo a la luz

de la forma externa en que se han construido a lo largo de la historia, sino también a través del prisma de las actitudes internas de cada ser humano hacia las realidades de la vida y los acontecimientos históricos. Desde esta perspectiva, cada uno de nosotros es protagonista y, por lo tanto, responsable de la historia. Además, Agustín enfatiza que los cristianos están llamados por Dios a habitar en la ciudad terrenal con el corazón y la mente puestos en la ciudad celestial, su verdadera patria. Al mismo tiempo, los cristianos que viven en la ciudad terrenal no son ajenos al mundo político y, guiados por las Escrituras, buscan aplicar la ética cristiana al gobierno civil.

La Ciudad de Dios no propone un programa político. En cambio, ofrece valiosas reflexiones sobre cuestiones fundamentales relacionadas con la vida social y política, como la búsqueda de una convivencia más justa y pacífica entre los pueblos. Agustín también advierte de los graves peligros para la vida política que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político.

Aunque el contexto en el que vivimos hoy es diferente al del siglo V, algunas similitudes siguen siendo muy relevantes. Ahora, como entonces, nos encontramos en una era de movimientos migratorios generalizados; como entonces, vivimos en una época de profundo reajuste de los equilibrios geopolíticos y los paradigmas culturales; como entonces, no estamos, en la conocida expresión del Papa Francisco, en una época de cambio sino en un cambio de época. En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados. La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. La paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo, o como una búsqueda de «la instauración de un orden querido por Dios, que comporta una justicia más perfecta entre los hombres». En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio. Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica.

Por otro lado, como señala san Agustín, «no existe quien no ame la alegría, así como tampoco quien se niegue a vivir en paz. Incluso aquellos mismos que buscan la guerra no pretenden otra cosa que vencer. Por tanto, lo que ansían es llegar a una paz cubierta de gloria. ¿Qué otra cosa es, en efecto, la victoria más que la sumisión de fuerzas contrarias? Logrado esto, tiene lugar la paz […], y los que buscan perturbar la paz en que viven no tienen odio a la paz; simplemente la desean cambiar a su capricho. No buscan suprimir la paz; lo que quieren es tenerla como a ellos les gusta».

Fue precisamente esta actitud la que llevó a la humanidad a la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. De esas cenizas nació la Organización de las Naciones Unidas,

cuyo octogésimo aniversario se celebró recientemente. La ONU fue creada por la determinación de 51 naciones como centro de cooperación multilateral con la finalidad de prevenir futuras catástrofes mundiales, salvaguardar la paz, defender los derechos humanos fundamentales y promover el desarrollo sostenible.

Quisiera llamar especialmente la atención sobre la importancia del derecho internacional humanitario. Su cumplimiento no puede depender de las circunstancias ni de intereses militares y estratégicos. El derecho humanitario, además de garantizar un mínimo de humanidad durante los estragos de la guerra, es un compromiso que han contraído los Estados. Dicho derecho debe prevalecer siempre sobre las ambiciones de los beligerantes, con el fin de mitigar los efectos devastadores de la guerra y con vistas a la reconstrucción. No podemos ignorar que la destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violación del derecho internacional humanitario. La Santa Sede reitera firmemente su condena de involucrar a los civiles en operaciones militares, de cualquier manera. Asimismo, espera que la comunidad internacional recuerde que la protección del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional.

Con esto en mente, las Naciones Unidas han mediado en conflictos, promovido el desarrollo y ayudado a los Estados a proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales. En un mundo que se enfrenta a retos complejos, como las tensiones geopolíticas, las desigualdades y las crisis climáticas, la ONU debe desempeñar un papel clave en el fomento del diálogo y de la ayuda humanitaria, contribuyendo a construir un futuro más justo. Por lo tanto, es necesario realizar esfuerzos para garantizar que las Naciones Unidas no sólo reflejen la situación del mundo actual y no la del período de la posguerra, sino que también se centren más y sean más eficientes en la búsqueda, no de ideologías, sino de políticas destinadas a la unidad de la familia humana.

El propósito del multilateralismo, entonces, es proporcionar un lugar donde las personas puedan reunirse y dialogar, siguiendo el modelo del antiguo Foro Romano

o la plaza medieval. Al mismo tiempo, para entablar un diálogo, es necesario que haya acuerdo sobre las palabras y los conceptos que se utilizan. Redescubrir el significado de las palabras es quizás uno de los principales retos de nuestro tiempo. Cuando las palabras pierden su conexión con la realidad, y la realidad misma se vuelve discutible y, en última instancia, incomunicable, nos convertimos en las dos personas a las que se refiere san Agustín, que se ven obligadas a permanecer juntas sin que ninguna de ellas conozca el idioma de la otra. Él observa que «con más facilidad convivirían dos animales, mudos como son, de especies diferentes, que estos dos hombres. Al no poderse comunicar sus sentimientos, debido a la sola diversidad de idioma, de nada les sirve a estos hombres ser tan semejantes por naturaleza. Hasta tal punto esto es así, que más a gusto está un hombre con su perro que con otro hombre extranjero». Hoy en día, el significado de las palabras es cada vez más fluido y los conceptos que representan son cada vez más ambiguos. El lenguaje ya no es el medio preferido por los seres humanos para conocerse y relacionarse entre sí. Además, en las contorsiones de la ambigüedad semántica, el lenguaje se está convirtiendo cada vez más en un arma con la cual engañar, o golpear y ofender a los oponentes. Las palabras deben volver a expresar ciertas realidades de forma inequívoca. Sólo así podrá reanudarse el diálogo auténtico sin malentendidos. Esto debería ocurrir en nuestros hogares y espacios públicos, en la política, en los medios de comunicación y en

las redes sociales. Del mismo modo, debería ocurrir en el contexto de las relaciones internacionales y el multilateralismo, para que este último pueda recuperar la fuerza precisa para desempeñar su papel de encuentro y mediación. Esto es realmente necesario para prevenir conflictos y garantizar que nadie se vea tentado a imponerse a los demás mediante la mentalidad de la fuerza, ya sea verbal, física o militar.

También debemos señalar la paradoja de que este debilitamiento del lenguaje se invoca a menudo en nombre de la propia libertad de expresión. Sin embargo, si lo analizamos más detenidamente, ocurre lo contrario, ya que la libertad de expresión está garantizada precisamente por la certeza del lenguaje y el hecho de que cada término está anclado en la verdad. Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente. Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan.

Desafortunadamente, esto tiene otras consecuencias que terminan restringiendo los derechos humanos fundamentales, empezando por la libertad de conciencia. En este sentido, la objeción de conciencia permite a las personas rechazar obligaciones legales o profesionales que entran en conflicto con principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en sus vidas personales. Puede tratarse del rechazo al servicio militar en nombre de la no violencia, o del rechazo por parte de médicos y profesionales de la salud a participar en prácticas como el aborto o la eutanasia. La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo. En este momento de la historia, la libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos. Sin embargo, esta libertad establece un equilibrio entre el interés colectivo y la dignidad individual. También pone de relieve que una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias,

previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un diálogo ético que enriquece el tejido social. De manera similar, la libertad religiosa corre el riesgo de verse restringida. Como recordó Benedicto XVI, este es «el primero de todos los derechos humanos, porque expresa la realidad más fundamental de la persona». Los datos más recientes muestran que las violaciones de la libertad religiosa están aumentando y que el 64% de la población mundial sufre graves violaciones de este derecho. Al solicitar que se respeten plenamente la libertad religiosa y el culto de los cristianos, la Santa Sede pide lo mismo para todas las demás comunidades religiosas. Con ocasión del 60 aniversario de la promulgación de la Declaración Nostra Aetate, uno de los frutos del Concilio Ecuménico Vaticano II, que concluyó el 8 de diciembre de 1965, tuve la oportunidad de reiterar el rechazo categórico de todas las formas de antisemitismo, que lamentablemente siguen sembrando odio y muerte. Asimismo, destaqué la importancia de cultivar el diálogo judeocristiano, profundizando en nuestras raíces bíblicas comunes.

En la misma ocasión conmemorativa, el encuentro con representantes de todas las confesiones religiosas me permitió renovar mi aprecio por los progresos realizados en las últimas décadas en el camino del diálogo interreligioso. De hecho, en toda búsqueda religiosa sincera hay «un reflejo del único Misterio divino que abarca toda la creación». En este sentido, pido a todas las naciones que garanticen la plena libertad de religión y culto a cada uno de sus ciudadanos.

Sin embargo, no se puede pasar por alto que la persecución de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad, que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo. Sufren niveles elevados o extremos de discriminación, violencia y opresión debido a su fe. Este fenómeno afecta aproximadamente a uno de cada siete cristianos en todo el mundo y se agravó en el 2025 debido a los conflictos en curso, a los regímenes autoritarios y al extremismo religioso. Lamentablemente, todo esto demuestra que, en muchos contextos, la libertad religiosa se considera más un “privilegio” o una concesión que un derecho humano fundamental. En este sentido, quisiera recordar especialmente a las numerosas víctimas de la violencia, incluida la violencia por motivos religiosos en Bangladesh, en la región del Sahel y en Nigeria, así como a las víctimas del grave atentado terrorista perpetrado el pasado mes de junio contra la parroquia de San Elías, en Damasco. Tampoco olvido a las víctimas de la violencia yihadista en Cabo Delgado, Mozambique.

Al mismo tiempo, no debemos olvidar una forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos, que se está extendiendo incluso en países donde son mayoría, como en Europa o América. Allí, a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia.

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En sus relaciones y acciones internacionales, la Santa Sede defiende sistemáticamente la dignidad inalienable de cada persona. No se puede pasar por alto, por ejemplo, que cada migrante es una persona y, como tal, posee derechos inalienables que deben respetarse en todos los contextos. No todos los migrantes se desplazan por elección propia, sino que muchos se ven obligados a huir debido a la violencia, la persecución, los conflictos e incluso los efectos del cambio climático, como ocurre en diversas partes de África y Asia. En este año, en el que se celebra también el 75º aniversario de la Organización Internacional para las Migraciones, renuevo la esperanza de la Santa Sede de que las medidas adoptadas por los Estados contra la criminalidad y la trata de personas no se conviertan en un pretexto para socavar la dignidad de los migrantes y los refugiados.

Las mismas consideraciones se aplican a los presos, que nunca pueden ser reducidos a los delitos que han cometido. En esta ocasión, deseo expresar mi más sincera gratitud a los gobiernos que han respondido positivamente al llamamiento de mi venerable predecesor a favor de gestos de clemencia durante el Año jubilar. Espero que el espíritu del Jubileo inspire de manera permanente y estructural la administración de justicia, de modo que las penas sean proporcionales a los delitos cometidos, se garanticen condiciones dignas a los presos y, sobre todo, se hagan esfuerzos para abolir la pena de muerte, una medida que destruye toda esperanza de perdón y renovación. Tampoco podemos olvidar el sufrimiento de tantos presos por motivos políticos en muchos países. Además, desde una perspectiva cristiana, los seres humanos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien, «al llamarlos a la existencia por amor, los ha llamado al mismo tiempo al amor». Esta vocación se manifiesta de manera privilegiada y única dentro de la familia. Es en este contexto donde aprendemos a amar y desarrollamos la capacidad de servir a la vida, contribuyendo así al desarrollo de la sociedad y a la misión de la Iglesia.

A pesar de su importancia, la institución de la familia se enfrenta hoy en día a dos retos cruciales. Por un lado, existe una preocupante tendencia en el sistema internacional a descuidar y subestimar su papel social fundamental, lo que conduce a su progresiva marginación institucional. Por otro lado, no podemos ignorar la creciente y dolorosa realidad de las familias frágiles, rotas y que sufren, afectadas por dificultades internas y fenómenos inquietantes, como la violencia doméstica.

La vocación al amor y a la vida, que se manifiesta de manera importante en la unión exclusiva e indisoluble entre una mujer y un hombre, implica un imperativo ético fundamental para que las familias puedan acoger y cuidar plenamente la vida por nacer. Esto es cada vez más una prioridad, especialmente en aquellos países que están experimentando un dramático descenso de la natalidad. La vida, de hecho, es un don inestimable que se desarrolla dentro de una relación comprometida basada en la entrega mutua y el servicio.

A la luz de esta profunda visión de la vida como un don que hay que apreciar, y de la familia como su guardiana responsable, rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo. Entre ellas se encuentra el aborto, que interrumpe una vida en crecimiento y rechaza acoger el don de la vida. En este sentido, la Santa Sede expresa su profunda preocupación por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado “derecho al aborto seguro”. Asimismo, considera deplorable que se asignen recursos públicos para suprimir la vida, en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y las familias. El objetivo principal debe seguir siendo la protección de todos los niños no nacidos y el apoyo efectivo y concreto a todas las mujeres para que puedan acoger la vida.

De manera similar, existe la práctica de la subrogación. Al convertir la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad de ambos, tanto del niño, que queda reducido a un “producto”, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia.

Consideraciones similares se aplican también a los enfermos y a las personas mayores y solas, que a veces tienen dificultades para encontrar una razón para seguir viviendo. La sociedad civil y los Estados también tienen la responsabilidad de responder de manera concreta a las situaciones de vulnerabilidad, ofreciendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia. Una reflexión análoga puede aplicarse a tantos jóvenes que se enfrentan a numerosas dificultades, entre ellas la adicción a las drogas. Se necesita un esfuerzo conjunto de todos para erradicar esta lacra de la humanidad y el narcotráfico que la alimenta, con el fin de evitar que millones de jóvenes en todo el mundo sean víctimas del consumo de drogas. Junto con este esfuerzo, no deben faltar políticas adecuadas de recuperación de las adicciones y mayores inversiones en la promoción humana, la educación y la creación de oportunidades de trabajo.

A la luz de estos retos, es necesario reafirmar con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano. Una sociedad sólo está sana y desarrollada cuando protege la sacralidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla.

Las consideraciones mencionadas me llevan a creer que, en el contexto actual, estamos asistiendo a un auténtico “cortocircuito” de los derechos humanos. El derecho a la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida están siendo restringidos en nombre de otros pretendidos nuevos derechos, con el resultado de que el propio marco de los derechos humanos está perdiendo su vitalidad y dejando espacio para la fuerza y la opresión. Esto ocurre cuando cada derecho se vuelve autorreferencial y, especialmente, cuando se desconecta de la realidad, la naturaleza y la verdad.

Distinguidos Embajadores:

Mientras que san Agustín destaca la coexistencia de la ciudad celestial y la ciudad terrenal hasta el fin de los tiempos, nuestra época parece algo inclinada a negar a la ciudad de Dios su “derecho de ciudadanía”. Parece que sólo existe la ciudad terrenal, encerrada exclusivamente dentro de sus fronteras. Buscar sólo bienes inmanentes socava esa «tranquilidad del orden», lo que para Agustín constituye la esencia misma de la paz, que concierne tanto a la sociedad y a las naciones como al alma humana, y es esencial para cualquier convivencia civil. En ausencia de un fundamento trascendente y objetivo, sólo prevalece el amor propio, hasta el punto de la indiferencia hacia Dios, que gobierna la ciudad terrenal. Sin embargo, como señala Agustín, «en hombres como éstos, que pretenden encontrar aquí abajo el sumo bien y conseguir por sí mismos la felicidad, el orgullo ha llegado a un tal grado de aturdimiento». El orgullo oscurece tanto la realidad misma como nuestra empatía hacia los demás. No es casualidad que el orgullo esté siempre en la raíz de todos los conflictos. Por consiguiente, como recordé en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, «se pierde el realismo, cediendo a una representación parcial y distorsionada del mundo, bajo el signo de las tinieblas y del miedo», allanando así el camino para la mentalidad de confrontación, que es el precursor de toda guerra. Vemos esto en muchos contextos, empezando por la guerra en curso en Ucrania y el sufrimiento infligido a la población civil. Ante esta trágica situación, la Santa Sede reafirma con firmeza la urgente necesidad de un alto el fuego inmediato y de un diálogo motivado por una búsqueda sincera de caminos que conduzcan a la paz. Hago un vehemente llamamiento a la comunidad internacional para que no vacile en su compromiso de buscar soluciones justas y duraderas que protejan a los más vulnerables y devuelvan la esperanza a las personas afectadas. Asimis-

mo, reitero la plena disponibilidad de la Santa Sede a apoyar cualquier iniciativa que promueva la paz y la armonía. Del mismo modo, vemos esto en Tierra Santa, donde, a pesar de la tregua anunciada en octubre, la población civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria, que se suma al sufrimiento ya experimentado. La Santa Sede está especialmente atenta a cualquier iniciativa diplomática que busque garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz duradera y justicia en su propia tierra, así como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israelí. En particular, la solución de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional para satisfacer las legítimas aspiraciones de ambos pueblos, pero lamentablemente se ha producido un aumento de la violencia en Cisjordania contra la población civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra. El aumento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de la costa pacífica americana también es motivo de profunda preocupación. Deseo renovar mi vehemente llamamiento para que se busquen soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas. Esto es especialmente válido para Venezuela, tras los recientes acontecimientos. Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia, encontrando inspiración en el ejemplo de dos de sus hijos, a quienes tuve la alegría de canonizar el pasado mes de octubre, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles. De este modo, se podrá construir una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años.

Otras crisis se extienden por todo el panorama mundial. Me refiero, en primer lugar, a la desesperada situación de Haití, marcada por múltiples formas de violencia, desde

la trata de personas hasta el exilio forzoso y los secuestros. En este sentido, espero que, con el apoyo necesario y concreto de la comunidad internacional, el país pueda adoptar lo antes posible las medidas necesarias para restablecer el orden democrático, poner fin a la violencia y lograr la reconciliación y la paz.

Tampoco podemos olvidar la situación que ha afectado durante décadas a la región africana de los Grandes Lagos, asolada por una violencia que se ha cobrado numerosas víctimas. Animo a las partes implicadas a que busquen una solución definitiva, justa y duradera que ponga fin a un conflicto que se ha prolongado durante demasiado tiempo. Del mismo modo, pienso en la situación de Sudán, que se ha convertido en un vasto campo de batalla, así como en la continua inestabilidad política de Sudán del Sur, el país más joven de la familia de naciones, que nació tras el referéndum celebrado hace quince años. No podemos dejar de mencionar los crecientes indicios de tensión en Asia Oriental, y expresar nuestra esperanza de que todas las partes implicadas adopten un enfoque pacífico y basado en el diálogo para resolver las cuestiones controvertidas que son fuente de posibles conflictos. Mis pensamientos se dirigen de manera particular a la grave crisis humanitaria y de seguridad que aflige a Myanmar, agravada aún más por el devastador terremoto del pasado mes de marzo. Con renovada intensidad, hago un llamamiento para que se elijan con valentía los caminos de la paz y del diálogo inclusivo, a fin de garantizar a todos un acceso justo y oportuno a la ayuda humanitaria. Los procesos democráticos, para ser auténticos, deben ir acompañados de la voluntad política de perseguir el bien común, fortalecer la cohesión social y promover el desarrollo integral de cada persona. En el centro de muchas de las situaciones que he mencionado, podemos ver algo que el propio Agustín señaló, a saber, la idea persistente de que la paz sólo es posible mediante el uso de la fuerza y la disuasión. Mientras que la guerra

se conforma con la destrucción, la paz requiere esfuerzos continuos y pacientes de construcción, así como una vigilancia constante. Estos esfuerzos son necesarios por parte de todos, empezando por los países que poseen arsenales nucleares. Pienso en particular en la importante necesidad de dar seguimiento al nuevo Tratado START, que expira en febrero. De hecho, existe el peligro de volver a la carrera por producir armas nuevas cada vez más sofisticadas, incluido el uso de la inteligencia artificial. Esta última es una herramienta que requiere una gestión adecuada y ética, junto con marcos normativos centrados en la protección de la libertad y la responsabilidad humana.

Estimados Embajadores:

A pesar de la trágica situación que tenemos ante nuestros ojos, la paz sigue siendo un bien difícil, pero posible. Como nos recuerda Agustín, «nuestros supremos bienes consisten en la paz» porque es el objetivo mismo de la ciudad de Dios, a la que aspiramos, incluso inconscientemente, y de la que podemos disfrutar un anticipo incluso en la ciudad terrenal. Durante nuestra peregrinación en esta tierra, la construcción de la paz requiere humildad y valentía. La humildad de la verdad y la valentía del perdón. En la vida cristiana, vemos estas virtudes reflejadas en la Navidad, cuando la Verdad, la Palabra eterna de Dios, se hace humilde carne, y en la Pascua, cuando el Justo condenado perdona a sus perseguidores y les concede su vida como el Resucitado. Además, si miramos más de cerca, no faltan signos de esperanza valiente en nuestro tiempo, y debemos apoyarlos constantemente. Pienso, por ejemplo, en los Acuerdos de Dayton, que hace treinta años pusieron fin a la sangrienta guerra en Bosnia y Herzegovina. A pesar de las dificultades y tensiones, abrieron la posibilidad de un futuro más próspero y armonioso. Pienso también en la Declaración conjunta de paz entre Armenia y Azerbaiyán, firmada el pasado mes de agosto. Esperamos que esto allane el camino para una paz justa y duradera en el Cáucaso meridional y resuelva las cuestiones pendientes a satisfacción de ambas partes. Recuerdo asimismo los esfuerzos realizados en los últimos años por las autoridades vietnamitas para mejorar las relaciones con la Santa Sede y las condiciones en las que la Iglesia desarrolla su actividad en el país. Todas estas son semillas de paz que hay que cultivar. El próximo mes de octubre se cumplirá el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, un hombre de paz y diálogo, reconocido universalmente incluso por quienes no pertenecen a la Iglesia católica. Su vida brilla con fuerza porque estaba animada por el valor de la verdad y el conocimiento de que un mundo pacífico se construye a partir de corazones humildes volcados hacia la ciudad celestial. Un corazón humilde y artesano de paz es lo que deseo para cada uno de nosotros y para todos los habitantes de nuestros países al comienzo de este nuevo año.

Gracias.•

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Nº 185: 150 aniversario con la Embajadora de Mónaco, Catherine Fautrier-Rousseau by Director: Santiago Velo de Antelo - Issuu