Doctorado Honoris Causa
Dr. Arturo Cherbowski Lask
Discursos

Tesis del Dr. Arturo Cherbowski Lask con motivo del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Autónoma de Guadalajara.
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Doctorado Honoris Causa
Dr. Arturo Cherbowski Lask

Tesis del Dr. Arturo Cherbowski Lask con motivo del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Arturo Cherbowski Lask
Dr. Arturo Cherbowski Lask
Director Ejecutivo de Santander Universidades y Director General de Universia
La educación superior atraviesa un punto de inflexión histórico. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) no representa la llegada de una mera herramienta tecnológica más, sino una transformación radical del modo en que se genera, transmite y valida el conocimiento. Las universidades, que durante siglos fueron guardianas del saber, enfrentan ahora la posibilidad de volverse obsoletas si no redefinen con urgencia su propósito y su funcionamiento.
El modelo tradicional de planes de estudio, diseñados para durar años y revisados con parsimonia burocrática, ha quedado caduco. En un mundo donde el conocimiento técnico se vuelve obsoleto cada seis meses (o menos), mantener un currículo fijo equivale a formar alumnos para un futuro que quedó en el pasado antes de su graduación.
Las universidades deberán adoptar estructuras académicas ágiles: programas modulares, revisables al menos trimestralmente, con contenido co-creado junto a la industria, los estudiantes y la propia IA. La capacidad de actualización constante será el nuevo indicador de calidad académica. La pregunta ya no es qué se enseña, sino cómo se adapta lo enseñado al ritmo de la realidad.
En esta nueva realidad, el rol del docente se redefine de raíz. Ya no basta con ser transmisor de conocimiento: esa función ha sido superada por sistemas de IA capaces de personalizar el aprendizaje y responder a cada estudiante con precisión quirúrgica. El nuevo profesor debe ser un formador de criterio, un mentor ético y filosófico que guíe a los alumnos en la interpretación crítica de la información generada por las máquinas.
Tesis del Dr. Arturo Cherbowski Lask
Esto implica una doble actualización urgente: tecnológica y humanista. Los docentes deben dominar el uso de herramientas de IA, no para competir con ellas, sino para integrarlas con sentido, y al mismo tiempo recuperar la profundidad reflexiva de la filosofía clásica. Sin Aristóteles y sin Sócrates, la IA se convierte en un espejo vacío. La ética, la prudencia y el discernimiento moral serán competencias tan indispensables como la programación o el análisis de datos.
Una de las transformaciones más profundas que traerá la IA es la personalización radical de la educación. Cada estudiante podrá tener un plan de estudios único, ajustado a sus intereses, ritmo y capacidades, con tutores virtuales que acompañen su proceso de manera continua. Esto promete liberar el potencial individual y romper con la uniformidad del modelo masivo que ha dominado por siglos. Sin embargo, la personalización también entraña riesgos significativos. Una educación excesivamente fragmentada podría erosionar el sentido de comunidad académica, diluir la experiencia colectiva del aprendizaje y reducir la exposición a ideas divergentes. Además, la segmentación algorítmica puede reforzar sesgos y desigualdades si los sistemas de IA no se diseñan con criterios éticos y epistemológicos sólidos.
Es necesario lograr un equilibrio entre la autonomía individual y el espíritu comunitario, garantizando que la personalización no conduzca al aislamiento intelectual. Aquí, nuevamente, las humanidades y la filosofía tienen un papel insustituible: ofrecer marcos de sentido que orienten la formación personal hacia el bien común y no sólo hacia la eficiencia.
La IA también trastocará la estructura operativa de las universidades. Los procesos de admisión, gestión académica, evaluación y financiamiento podrán automatizarse con precisión milimétrica, reduciendo costos y tiempos, pero a la vez exigiendo una gobernanza más transparente y ágil. Las instituciones que no adopten modelos administrativos apoyados en IA quedarán rezagadas. Pero más allá de la eficiencia, el desafío será político: cómo mantener la misión educativa y el sentido humano en entornos dominados por algoritmos. La tecnología no debe reemplazar la deliberación académica, sino liberarla de la inercia burocrática para enfocarse en la formación integral.
En medio de esta vorágine tecnológica, la paradoja es clara: cuanto más avanza la IA, más urgente se vuelve volver a las raíces del pensamiento humano. Las universidades deben revalorizar la filosofía, la historia, la literatura y las artes no como ornamentos culturales, sino como pilares epistemológicos. El razonamiento crítico, la capacidad de formular preguntas, la comprensión de la naturaleza del bien y la verdad, temas centrales del pensamiento clásico, serán el contrapeso indispensable frente al riesgo de la hiperautomatización. La educación del futuro no puede reducirse a competencias técnicas: debe formar ciudadanos capaces de dialogar con la máquina sin perder su humanidad.
La universidad del futuro no será una fábrica de títulos, sino un laboratorio de humanidad en diálogo con la inteligencia artificial y lo que ésta genere. Su misión ya no será transmitir saberes cerrados, sino formar mentes abiertas, capaces de aprender, desaprender y volver a aprender con sentido. El reto es monumental: redefinir los métodos, los tiempos, los roles y hasta la razón de ser de la educación superior. Pero la oportunidad también lo es: construir una universidad más viva, más ética y más fiel al espíritu que le dio origen: el amor por el conocimiento y la búsqueda de la verdad.

Respuesta del Dr. Antonio Leaño del Castillo, Vicerrector General de la UAG, a la Tesis del Dr. Arturo Cherbowski Lask con motivo del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Autónoma de Guadalajara.
Dr. Antonio Leaño del Castillo
Buenos días, saludo con afecto a nuestro amigo, el Dr. Arturo Cherbowski Lask, a nuestro Rector, el Lic. Antonio Leaño Reyes, a los honorables miembros del Presídium y Claustro Académico que hoy nos acompañan, a familiares y amigos de nuestro hoy postulante, así como a nuestra querida Comunidad Universitaria.
El título honorífico de Doctorado Honoris Causa, otorgado por una universidad, es una distinción “por causa de honor” como lo refiere su locución latina; es un testimonio académico y social a quien, por su trayectoria y méritos académicos, presenta una historia de vida reconocida e intachable y que ha logrado trascender en las personas, familias e instituciones de un país: Este es el caso del Dr. Cherbowski.
Por cierto, qué rápido pasa el tiempo, hace 18 meses que coincidimos en una distinción similar por parte de Caucasus University, en Georgia, en aquel magno evento donde nos hicieron colegas y otorgaron a ambos ese título, y ahora tenemos el privilegio de otorgártelo en esta, tu casa.
Vicerrector General de la UAG tu
Arturo, en nombre de la Universidad Autónoma de Guadalajara, es un honor para mí dirigir este mensaje y dar respuesta a su disertación doctoral realizada con lucidez y profundidad en relación al presente y el porvenir de la educación superior. “La gran disrupción universitaria en la era de la inteligencia artificial” constituye no sólo un ejercicio de reflexión crítica, sino también una invitación urgente a reconfigurar el sentido mismo de nuestra labor educativa en un tiempo caracterizado por la aceleración tecnológica y la incertidumbre moral.
Respuesta del Dr. Antonio Leaño del Castillo
Tu trabajo, Dr. Cherbowski, se integra en una corriente de pensamiento que reivindica para la universidad su responsabilidad esencial: la búsqueda del conocimiento como camino hacia la verdad y el bien.
La filosofía de la educación plantea que la inteligencia humana no puede entenderse únicamente como una función técnica o mecánica orientada al manejo de información, sino como una facultad profundamente abierta a la comprensión del ser y a la totalidad de la realidad, en la que el conocimiento implica siempre una relación viva entre la mente y lo real (Sanguinetti J. 2010).
Proponer una educación mediada por la inteligencia artificial, pero orientada por la prudencia y la ética, se alinea con esta visión integral. Planteas que el docente del futuro deberá ser, más que un transmisor de datos, un formador de criterio y un mentor moral, tarea que nos remite directamente al ideal aristotélico de la sabiduría práctica que orienta la acción hacia el bien común.
La disrupción tecnológica, lejos de ser una amenaza, puede convertirse —si se asume con discernimiento— en una oportunidad para recuperar la autenticidad de la educación, entendida como coherencia entre los fines declarados y las prácticas efectivas.
La universidad, como bien señalas, se enfrenta a un doble desafío: la actualización tecnológica y la renovación humanista. El riesgo mayor no reside en el uso de la inteligencia artificial, sino en la pérdida del horizonte que otorga sentido a su uso. Si la educación se reduce a la administración de datos y competencias, corre el peligro de formar técnicos sin sabiduría y profesionales sin virtud. Tu reflexión, en cambio, nos recuerda que la universidad debe seguir siendo el espacio donde la técnica se subordine a la ética, y donde el saber se oriente por la pregunta fundamental del “para qué”.
La obsolescencia de los modelos curriculares rígidos evidencia la necesidad de transitar hacia estructuras académicas dinámicas que respondan a la aceleración del conocimiento. No obstante, la agilidad curricular implica más que actualizar contenidos: exige articular procesos formativos en diálogo continuo con la industria, el estudiantado y las posibilidades de la inteligencia artificial.
Respuesta del Dr. Antonio Leaño del Castillo
Tu disertación nos invita a reconsiderar la relación entre aprendizaje y autenticidad. Aprender auténticamente, como sugiere Sanguinetti, es aprender con sentido, desde la experiencia viva, en diálogo con la realidad y con los otros. Ello exige que las universidades reorienten su misión hacia una educación integral, que reconcilie lo técnico con lo sapiencial, lo instrumental con lo ético, lo individual con lo comunitario. En otras palabras, una universidad donde la inteligencia artificial no sustituya a la inteligencia humana, sino que la amplifique en su capacidad de discernir, crear y servir.
La visión de universidad que emerge de tu investigación coincide profundamente con la misión y visión institucional de nuestra Casa de Estudios, orientadas a la formación de personas íntegras, competentes y comprometidas con la transformación social desde una perspectiva humanista y trascendente. En un mundo fragmentado por la inmediatez y la superficialidad, la UAG reafirma su compromiso con una educación donde el conocimiento sea camino hacia la verdad y la libertad, y donde la innovación tecnológica esté siempre al servicio de la dignidad humana.
Este tema nos da mucho campo para el análisis, la reflexión y para proponer alternativas innovadoras en distintas áreas del conocimiento, desde las humanidades, la gobernanza y la innovación educativa, conjuntando de alguna forma ese diálogo entre lo humano y la inteligencia artifical, pero, buscando ser breve, dejaremos ese análisis para otro momento.
En nombre de la Universidad, deseo destacar que tu disertación no sólo contribuye al debate contemporáneo sobre la disrupción tecnológica, sino que ofrece un horizonte esperanzador. Propones una educación que, sin negar la tecnología, la humaniza; una universidad que, sin temer el cambio, lo orienta hacia su misión más profunda: formar personas auténticas, sabias y libres.
Para finalizar, es oportuno recordar que el conocimiento auténtico no se limita a la acumulación de ideas, sino que implica una transformación interior que da sentido a la acción y al pensamiento (Gilson, 1953). En esa misma línea, tu trabajo, estimado Arturo, inspira una renovación profunda: nos impulsa a reflexionar sobre el propósito de nuestras prácticas académicas y a revitalizar la universidad desde su interior, no bajo la presión de la tecnología, sino movidos por la fidelidad a su esencia: la búsqueda constante de la verdad al servicio de la humanidad.
Respuesta del Dr. Antonio Leaño del Castillo
En este espíritu, la Universidad reconoce tu análisis intelectual y tu compromiso ético. Encontramos en tu trabajo una aportación significativa al pensamiento educativo contemporáneo y un referente para las instituciones que buscan, en medio de la disrupción, permanecer fieles a los fines esenciales de la educación.
Gracias, Dr. Arturo, por tan valiosa reflexión. Los invito a seguir construyendo juntos la Universidad del Futuro en la UAG, leales a nuestro lema institucional:
“Ciencia y Libertad”. Muchas felicidades.
Referencias
• Ajjawi, R., Tai, J., Dollinger, M., Dawson, P., Boud, D., & Bearman, M. (2024). From authentic assessment to authenticity in assessment: Broadening perspectives. Assessment & Evaluation in Higher Education, 49(4), 499–510. https://doi.org/10.1080/02602938.2023.2271193
• Gilson, É. (1953). La unidad de la experiencia filosófica (Trad. R. P. García). Ediciones Rialp. https://es.scribd.com/document/521493425/Gilson-E-La-unidad-de-la-experiencia-filosofica
• Sanguineti, J. J. (2010). Filosofía de la mente y ciencias cognitivas. Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA).
https://biblioteca.empresainteligente.com/resources/biblioteca/archivos/filosofia_de_la_mente._un _enfoque_ontologico_y_antropologico.pdf
• McArthur, J. 2023“Repensando la evaluación auténtica: trabajo, bienestar y sociedad.” Educación superior 85 (1): 85–101. https://doi.org/10.1007/s10734-022-00822-y
• MacIntyre, A. (2001). Tras la virtud: Un estudio sobre la teoría moral (Trad. A. Valcárcel). Editorial Crítica.
https://etica.uazuay.edu.ec/sites/etica.uazuay.edu.ec/files/public/2021-06/MacIntyre%20-%20Tras%2 0la%20Virtud.pdf
• Overono, AL., y Ditta, AS (2023). El auge de la inteligencia artificial: Un llamado urgente a la educación superior para redefinir el aprendizaje y reimaginar la evaluación. College Teaching, 73 (2), 123-126. https://doi.org/10.1080/87567555.2023.2233653
Respuesta del Dr. Antonio Leaño del Castillo
Doctorado Honoris Causa
Dr. Arturo Cherbowski Lask
Enero 2026
Universidad Autónoma de Guadalajara