La construcción de laberintos lo condujo al mundo del vino. Andrés Ridois se convirtió en un especialista de las microvinificaciones, con el uso del fudre como su valor agregado. Así fue perfilando a los Mil Demonios, para luego darle vida a los Arcángeles. Siempre a su estilo: sin reglas. ¡Entérate de esto y más en la edición de Mayo de Placeres Gourmet!