Año 21 - N° 163 Julio 2025
w w w . r e v i s t a b i o a n a l i s i s . c o m
Los biomarcadores plasmáticos revolucionan el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer El filtrado glomerular estimado como predictor de riesgo cardiovascular
Revisión sistemática de estudios preclínicos sobre el efecto de las vitaminas en la regeneración ósea
Correlación entre glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes
2
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Analizador Multiparamétrico Totalmente Automatizado Dispositivo individual de un solo uso que contiene todos los reactivos necesarios para realizar el ensayo. Capacidad multiparamétrico: Procesa hasta 30 diferentes pruebas por corrida. La velocidad permite obtener resultados simultáneos de diferentes paneles. El primer resultado se obtiene antes de 90 minutos. Volumen de muestra: La muestra se dispensa manualmente. ELISA: Mínimo de muestra 60 uL.
Enfermedades Infecciosas ADENOVIRUS IgA ADENOVIRUS IgG BORDETELLA PERTUSSIS IgA BORRELIA IgG BORRELIA IgM BRUCELLA IgG BRUCELLA IgM CHIKUNGUNYA IgG CHIKUNGUNYA IgM CHLAMYDOPHILA PNEUMONIAE IgA CHLAMYDOPHILA PNEUMONIAE IgG CHLAMYDOPHILA PNEUMONIAE IgM CLOSTRIDIUM DIFFICILE A/B TOXINS CLOSTRIDIUM DIFFICILE GDH COXACKIE VIRUS A MIX COXACKIE VIRUS B MIX CYTOMEGALOVIRUS IgG CYTOMEGALOVIRUS IgG AVIDITY CYTOMEGALOVIRUS IgM DENGUE IgG DENGUE IgM DIPHTERIA IgG ECHINOCOCCUS IgG ECHO VIRUS N MIX ECHO VIRUS P MIX
Autoinmunidad EPSTEIN-BARR EARLY ANTIGEN IgG EPSTEIN-BARR EARLY ANTIGEN IgM EPSTEIN-BARR EBNA IgG EPSTEIN-BARR VCA IgG EPSTEIN-BARR VCA IgM II HELICOBACTER PYLORI IgA HELICOBACTER PYLORI IgG HSV1 SCREEN HSV2 SCREEN HERPES SIMPLEX 1 IgG Recombinant HERPES SIMPLEX 1+2 IgM HERPES SIMPLEX 2 IgG Recombinant INFLUENZA A IgA INFLUENZA A IgG INFLUENZA B IgA INFLUENZA B IgG LEGIONELLA PNEUMOPHILA LEGIONELLA PNEUMOPHILA 1 IgG LEGIONELLA PNEUMOPHILA 1-6 IgG LEGIONELLA PNEUMOPHILA IgM LEGIONELLA URINARY ANTIGEN LEPTOSPIRA MIX LISTERIA MONOCYTOGENES MEASLES IgG MEASLES IgM
TOXOPLASMA IgG MUMPS IgG TOXOPLASMA IgM MUMPS IgM MYCOPLASMA PNEUMONIAE IgA TRACHOMATIS IgA MYCOPLASMA PNEUMONIAE IgG TRACHOMATIS IgG MYCOPLASMA PNEUMONIAE IgM TREPONEMA IgG TREPONEMA IgM PARAINFLUENZA MIX VARICELLA IgG Parvovirus B19 IgG VARICELLA IgM Parvovirus B19 IgM 25 OH VITAMIN D TOTAL POLIOVIRUS IgG Q FEVER RESPIRATORY SYNCYTIAL IgA RESPIRATORY SYNCYTIAL IgG RUBELLA IgG AVIDITY RUBELLA IgG RUBELLA IgM SYPHILIS SCREEN RECOMBINANT TETANUS IgG TICK-BORNE ENCEPHALITIS VIRUS TICK-BORNE ENCEPHALITIS VIRUS IgM TIROGLOBULIN HIGH SENSITIVITY TOSCANA VIRUS IgG TOSCANA VIRUS IgM TOXOCARA IgG TOXOPLASMA IgA TOXOPLASMA IgG AVIDITY
Tel./Fax: +54 11 4300-9090 info@biodiagnostico.com.ar | www.biodiagnostico.com.ar
ANA-8 ANA-SCREEN ENA-6 S SM SS-A SS-B Scl-70 Cenp-B Jo-1 ds-DNA-G ds-DNA-M snRNP-C U1-70 RNP anti-CCP RF-G RF-M CALPROTECTIN CALPROTECTIN K CARDIOLIPIN-G CARDIOLIPIN-M BETA 2-GLYCOPROTEIN-G BETA 2-GLYCOPROTEIN-M DEAMIDATED GLIADIN-A DEAMIDATED GLIADIN-G GLIADIN-A
GLIADIN-G tTG-A tTG-G ASCA-A ASCA-G GBM MPO PR3 TG a-TG a-TPO AMA-M2 LKM-1 INSULIN INTRINSIC FACTOR FSH LH PRL TSH fT4 fT3 TOTAL IgE
3
4
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Staff Revista Bioanálisis
>>
Teléfono: (54 261) 681-6777 - Horario de Atención: de 9 a 17 hs. Dirección General: Lic. Daniela Lamy I dlamy@revistabioanalisis.com Directora de Marketing: Elda Bordin I mkt@revistabioanalisis.com Directora de Contenidos: Dra. Paola Boarelli I contenidos@revistabioanalisis.com
>>> Editorial Hola, amigos lectores, En esta edición de julio de 2025, celebramos un avance significativo en el campo de la salud, especialmente en el diagnóstico temprano de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Los biomarcadores plasmáticos, una innovación que promete transformar nuestra comprensión y abordaje de estas patologías, emergen como una alternativa menos invasiva y más accesible en comparación con la tradicional punción lumbar. Este avance, presentado por MANLAB en nuestra nota destacada, no solo facilita el acceso a diagnósticos precisos, sino que también ofrece una esperanza renovada para millones de personas y sus familias. Además, en esta entrega, abordamos temas cruciales como el filtrado glomerular estimado como predictor de riesgo cardiovascular, así como una revisión sistemática que analiza el impacto de las vitaminas en la regeneración ósea, que proporciona información valiosa para la práctica clínica. También exploramos la correlación entre la glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada, y el riesgo de fibrosis hepática en pacientes diabéticos con insuficiencia cardíaca a través de un subanálisis del estudio EMPUMIC. Por último, no podemos pasar por alto el aspecto fundamental que implican la solicitud y determinación de la lipoproteína(a) en el laboratorio clínico, un tema que sigue ganando relevancia en la evaluación del riesgo cardiovascular. Agradecemos sinceramente a MANLAB por su confianza en Revista Bioanálisis. Su apoyo continuo nos permite seguir brindando información de calidad y promover el desarrollo de la biomedicina y el diagnóstico clínico en nuestra comunidad. Juntos, seguimos impulsando la investigación y la innovación, enriqueciendo el diálogo en el ámbito de la salud. Les invitamos a disfrutar de esta edición y a sumergirse en los artículos que hemos preparado con el propósito de seguir avanzando en el conocimiento y la práctica bioanalítica. Dra. Paola Boarelli Directora de Contenidos info@revistabioanalisis.com
Los biomarcadores plasmáticos revolucionan el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer Pág. 8.
Las ideas u opiniones expresadas en las notas son responsabilidad de sus autores y no representan el pensamiento de Lamy Daniela y Bordín Elda S.H. y las firmas anunciantes, quienes deslindan cualquier responsabilidad en ese sentido. Editorial CUIT: 30-71226067-6. Dirección: Rodriguez 8087 - Carrodilla - Mendoza - Argentina. Registro de Propiedad Intelectual: en trámite I ISSN 1669-8703 I Latindex: folio 16126.
5
>> Pág 46. Riesgo de fibrosis hepática por el Score FIB-4 en pacientes diabéticos con insuficiencia cardíaca. Subanálisis del estudio EMPUMIC
>> BioAgenda // Empresas. Pág 66 >>
Formación de Posgrado. Pág 64
>> Pág 54. Aspectos fundamentales en la solicitud y determinación de la lipoproteína(a) en el laboratorio clínico.
El filtrado glomerular estimado como predictor de riesgo cardiovascular
Correlación entre glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes
Pág. 18. Pág38.
Revisión sistemática de estudios preclínicos sobre el efecto de las vitaminas en la regeneración ósea Pág 30.
6
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
7
8
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Los biomarcadores plasmáticos revolucionan el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer >>> MANLAB nos biomarcadores avanzados en plasma y LCR, facilitando un diagnóstico temprano, accesible y preciso de la enfermedad de Alzheimer, mejorando el control y la planificación del tratamiento.
>>> AUTORES MD.Raúl Luciano Arizaga Médico UBA - Neurólogo Ex Chairman del Word Federa on of Neurology Research Group on Demen a. Miembro del Grupo de Neurología de la Conducta y Neurociencias Cogni vas de la Sociedad Neurológica Argen na E-mail: raullucianoarizaga@gmail.com
preven va han generado un aumento de la expecta va de vida sin precedentes. Se afirma que ya han nacido individuos que superarán los ciento cincuenta años de vida. La educación, la información, las restricciones económicas y el hedonismo han provocado, a través de la mejora de los métodos an concep vos, una caída sin antecedentes en la tasa de natalidad. Estos fenómenos generan una modificación de la pirámide poblacional y como resultado hay más mayores de 65 que menores de 14 en casi todo el planeta.
PhD. Marité Garimaldi Gerencia General-MANLAB
>>> Envejecimiento poblacional An bió cos, medios complementarios de diagnós co, cirugía, vacunas y educación sociosanitaria
>>> Envejecimiento cerebral normal Como todos los otros órganos el cerebro sufre cambios normales con los años. En lo estructural hay una merma en células, mielina y conexiones que hacen disminuir su volumen y peso (unos 100 gramos menos a los 75 años que a los 20).
9
10
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
En lo funcional se considera normal una mayor frecuencia de olvidos no significa vos, una menor velocidad de procesamiento y una menor capacidad de atención alternante.
>>> Deterioro cogni vo y demencias Hablamos de deterioro cogni vo cuando en las evaluaciones cogni vas, uno o más dominios (memoria, atención, juicio, lenguaje, función ejecu va, etc.) cae más de un desvío estándar y medio, con respecto a los valores normales establecidos según edad y educación formal. Cuando este deterioro cogni vo progresa hasta interferir con el desempeño del individuo en sus ac vidades de la vida diaria haciéndole perder la autonomía, es cuando comenzamos a describir la situación como demencia. La evolución del pensamiento diagnós co >>> clínico Desde principios del siglo XX, la primera e ología fehaciente que predominaba en las afecciones del sistema nervioso central era la vascular. Por lo tanto, para el deterioro cogni vo y la demencia el primer factor causal se consideraba el vascular (la arteriosclerosis). Cuando en 1906, Alzheimer describe su primer caso, lo hace como una “afección peculiar de la corteza cerebral” (1) cons tuida por la presencia de placas seniles compuestas por un depósito extracelular de una sustancia (más tarde iden ficada como proteína amiloide) y un depósito intracelular de ovillos neurofibrilares (iden ficados, décadas después, como proteína tau). La descripción de Alzheimer y otros casos esporádicos más permanecieron durante décadas como “rarezas”. Debido al envejecimiento poblacional que se hace evidente en la segunda mitad del siglo XX, aumentan los casos de demencia y deterioro cogni vo y, en los exámenes anatomopatológicos, se hace también más frecuente el hallazgo de amiloide, tau y otros signos de neurodegeneración. Esta neurodegeneración es consagrada luego como la principal responsable de demencia por estudios epidemiológicos, anatomopatológicos, histológicos, bioquímicos, etc.
>>> Tratamiento Hasta la fecha no existen terapias an patogénicas de eficacia probada. Se están u lizando, actualmente, an cuerpos monoclonales aprobados por la
FDA (Administración de alimentos y medicamentos) y alguno de ellos por EMEA (Europa, Medio Oriente y África). Existen tratamientos sintomá cos que, mejorando o interfiriendo la ac vidad de neurotransmisores, logran enlentecer la progresión del deterioro. Es decir que no se cura, pero se trata. Esa falta de alterna va de curación obliga a incrementar esfuerzos en dos ítems fundamentales en la lucha contra una en dad cuya e opatogenia no es totalmente clara: el estudio de los factores de riesgo y protección y el desarrollo de biomarcadores que permitan comprender esa fisiopatogenia y acelerar el diagnós co.
>>> Factores de riesgo. Prevención Se ha implicado a diversos factores de riesgo que influyen sobre la prevalencia del deterioro cogni vo y la neurodegeneración. Estos factores, relacionados con el es lo de vida (ac vidad sica, alimentación, dislipemia, hipertensión, estrés, depresión, interacción social, ac vidad cerebral, educación, etc.) actúan a través de diversos mecanismos como inflamación crónica, disfunción endotelial, mecanismos inmunológicos, disfunción de la unidad neurovascular, alteración de la barrera hematoencefálica, alteraciones de respiración celular, déficit de transporte axonal, etc. La modificación de los factores de riesgo (modificación posible en la mayoría de los casos) influye en la disminución de la incidencia, el retardo en el inicio y/o la progresión de la cascada patogénica y de esa manera colabora con la prevención. Biomarcadores en líquido cefalorraquídeo >>> (LCR) La historia de los biomarcadores de enfermedad de Alzheimer (EA) en LCR comienza en la década del 80. En 1987 se detectó por primera vez proteína tau en LCR en pacientes de EA (2). Cinco años después, en 1992, se iden fica en el mismo medio la presencia de proteína beta amiloide (3). En 1995 se confirman bajos niveles de beta amiloide y niveles elevados en tau en LCR en la enfermedad de Alzheimer. (4) Los biomarcadores del líquido cefalorraquídeo (LCR) más u lizados en la enfermedad de Alzheimer (EA), amiloide-β (Ab42), tau total (T-tau) y tau fosforilada (Ptau) reflejan elementos clave de las etapas de la
11
fisiopatología de la EA. Estos biomarcadores aportan información relevante para el diagnós co, incluso en las etapas iniciales de la enfermedad. Estos biomarcadores de la EA en LCR ocupan un lugar central en los nuevos criterios diagnós cos de la enfermedad y en la definición biológica de la EA del Ins tuto Nacional sobre el Envejecimiento y la Asociación de Alzheimer. La heterogeneidad de la patología en la EA esporádica exige, sin embargo, una ampliación del conjunto de biomarcadores del LCR para la EA. Es necesario el desarrollo de biomarcadores que reflejan aspectos más tempranos de la fisiopatología de la EA. Son candidatos prometedores los marcadores de compromiso sináp co, de disfunción mitocondrial, de compromiso endotelial y de neuroinflamación entre otros. Una elevación de Tau unida a una disminución de Aβ42 en LCR predice progreso del deterioro en individuos con deterioro cogni vo leve (DCL) (1999) (5) Una baja relación Aβ40/Aβ42 en LCR apoya el diagnós co de enfermedad de Alzheimer. Se demuestra baja concentración de Aβ42 en LCR en Alzheimer preclínico (6).
La dificultad que presentan las determinaciones de biomarcadores en LCR se deben a que su invasividad y costo hacen que su aplicación en pacientes (diagnós ca) y en familiares (preven va) sea resis da y muchas veces, rechazada.
>>> Biomarcadores en plasma Desde hace algunos años se ha comenzado a desarrollar la detección de biomarcadores de enfermedad de Alzheimer (EA) en plasma. La ventaja significa va de la determinación de biomarcadores para EA mediante muestras de sangre es de más fácil aceptación por pacientes y familiares debido a no presentar los problemas de accesibilidad y costo descritos para determinaciones en LCR. Su aceptación por parte de individuos sanos amplía su espectro de u lidad al facilitar su uso en estudios epidemiológicos poblacionales. Esta accesibilidad podría facilitar la detección y u lizar estrategias de intervención temprana y medidas
11
12
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
preven vas para la enfermedad de Alzheimer (EA). También posibilita mediante determinaciones seriadas, monitorear respuestas a tratamientos y evaluar la progresión de la enfermedad. Esto podría mejorar los resultados de las intervenciones sobre los pacientes y aliviar el impacto general de la EA en la población en general.
agilizan el diagnós co temprano ayudando a pacientes, sus familiares y al equipo de salud a mejorar el control de los síntomas, establecer perspec vas y planificar el futuro brindando respuestas más rápidas para guiar la atención del paciente. De esta manera se facilita el acceso a medicamentos que pueden retrasar el deterioro cogni vo.
Estas herramientas complementarias de diagnós co significan un muy importante avance que favorecerá el diagnós co temprano, la oportunidad terapéu ca, el control evolu vo y fortalecerá estudios epidemiológicos poblacionales.
Biomarcadores de Laboratorio en plasma y líquido cefalorraquídeo ofrecidos en MANLAB Estudios de vanguardia para trastornos neurodegenera vos desafiantes Desde el año 2012 MANLAB es uno de los tres socios complementarios en La noamérica del laboratorio de la CLÍNICA MAYO en EEUU. Esta pres giosa Ins tución lidera la evolución de las pruebas neurológicas impulsadas por los descubrimientos con nuos de biomarcadores clínicamente relevantes. El mayor avance ha sido el desarrollo de Biomarcadores Plasmá cos, que ofrecen una alterna va menos invasiva y más accesible que la punción lumbar. Es por esto que MANLAB puede ofrecer a las comunidades clínica y de inves gación de Argen na un extenso por olio de tests aportando valiosas herramientas, que, junto a diagnós co por imágenes y la clínica del paciente podrán diagnos car con mayor confianza y precisión estas patologías. El completo menú de exámenes complementarios de laboratorio para DEMENCIA ofrece respuestas precisas que mejoran la atención de los pacientes incluyendo biomarcadores en plasma y LCR para detectar enfermedad de Alzheimer, análisis de la enfermedad priónica, inves gación de sinucleína, biomarcadores para casos de progresión rápida, marcadores para encefalopa a traumá ca aguda y postraumá ca crónica y un innovador ensayo combinado. Debido a la superposición de los síntomas, dis nguir la causa correcta de la Demencia puede resultar di cil, y a menudo requerir múl ples pruebas de laboratorio con empos prolongados para el diagnós co. Estos tests de laboratorio para DEMENCIA
Biomarcadores: ENFERMEDAD DE >>> ALZHEIMER El rápido ritmo de la inves gación y los descubrimientos en torno a la enfermedad, han dado lugar a nuevos tratamientos que, hoy más que nunca, dan a los pacientes mo vos para tener esperanza. El completo menú de mediciones precisas y con resultados rápidos u lizados en la enfermedad de Alzheimer (biomarcadores en plasma y líquido
13
14
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
cefalorraquídeo) en concordancia con las tomogra as p o r e m i s i ó n d e p o s i t ro n e s ( P E T ) e v i d e n c i a n fehacientemente la presencia de amiloide. - Se es ma que más 12,7 MILLONES DE PERSONAS serán diagnos cadas con ALZHEIMER en 2050. (7) - 1 de cada 3 personas mayores morirán por enfermedad de ALZHEIMER u otra DEMENCIA. (7) - 6,7 M I L L O N E S D E P E R S O N A S fueron diagnos cadas con enfermedad de ALZHEIMER en 2023 (7)
>>> Biomarcadores: DEMENCIA AUTOINMUNE
Biomarcadores: DEMENCIA DE RÁPIDA >>> PROGRESIÓN La demencia de rápida progresión subagudas está relacionada con una gran variedad de causas subyacentes, como la autoinmunidad, las enfermedades neurodegenera vas, la enfermedad priónica y otras, la demencia de rápida progresión (DPR) puede ser di cil de diagnos car correctamente. La iden ficación oportuna de las causas tratables de DPR es esencial para mejorar los resultados. Desafortunadamente, algunas de las causas más comunes de la DPR, como la encefali s autoinmune, la enfermedad de Creutzfeldt Jakob (ECJ) y las formas a picas de la enfermedad de Alzheimer de progresión rápida, también son de las más di ciles de diagnos car clínicamente, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad.
El diagnós co erróneo de la demencia autoinmune como trastorno neurodegenera vo progresivo e irreversible puede retrasar el diagnós co correcto más allá del período de reversibilidad (6 a 12 meses) y tener consecuencias devastadoras para el paciente y su familia. El diagnós co preciso y el inicio temprano de la inmunoterapia brindan a los pacientes el mejor resultado posible.
- 20% a 60% de los casos de DPR son causados por la enfermedad de Creutzfeldt Jakob (ECJ). (9)
>>> Biomarcadores: ENFERMEDAD DE ALZHEIMER HEREDITARIA Y OTRAS DEMENCIAS
Biomarcadores: DEMENCIA CON CUERPOS >>> DE LEWY Y ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON
- El 20% de los casos mal diagnos cados de DPR son tratables. (8)
PATOLOGÍA MIXTA La comprensión de las formas hereditarias de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias sigue avanzando, y los inves gadores están iden ficando nuevos genes y variantes que causan estas afecciones. Ofrecemos pruebas gené cas para varias afecciones que pueden conducir a un diagnós co, guiar la atención e informar las decisiones de tratamiento. Los rápidos avances recientes en la comprensión de las causas gené cas de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y la demencia frontotemporal (FTD) facilitarán el camino para el desarrollo de terapias gené cas dirigidas a cada paciente. Las pruebas gené cas para confirmar un diagnós co molecular son un componente esencial en el tratamiento de personas afectadas, ya que permi rán determinar si cumplen los requisitos para recibir terapias dirigidas.
Las sinucleinopa as, que incluyen la demencia con cuerpos de Lewy (DCL), la enfermedad de Parkinson (EP) y la atrofia mul sistémica (AMS), cons tuyen un grupo diverso de afecciones caracterizadas por el plegamiento anómalo de la proteína α-sinucleína en las neuronas. Dado que estas afecciones se asocian con un deterioro cogni vo más rápido, una progresión más rápida de la enfermedad, un pronós co más desfavorable y contraindicaciones para el tratamiento en comparación con la enfermedad de Alzheimer clásica y otras enfermedades neurodegenera vas, iden ficar la patología de la sinucleína es fundamental para brindar a los pacientes la mejor atención posible. La evaluación de la presencia de α-sinucleína mal plegada en el líquido cefalorraquídeo (LCR) permite a los médicos obtener respuestas precisas para diagnos car, estra ficar y tratar a sus pacientes. Entre el 30% a 50% de los pacientes con enfermedad de Alzheimer enen co-patología con αSinucleína (10).
15
El segundo po más común de demencia degenera va después de la enfermedad de Alzheimer es la demencia con cuerpos de Lewy. (10). Hasta el 40% de los pacientes con diagnós co clínico de EP temprana no enen EP y requieren estrategias de tratamiento alterna vas. (11). E l S A A mp lif y™–α S Y N es u n en s ayo d e amplificación de semillas pionero en su clase para la detección de α-sinucleína mal plegada en el líquido cefalorraquídeo. Des nado a pacientes con deterioro cogni vo clínicamente incierto o síndromes parkinsonianos, los resultados pueden ayudar a diagnos car sinucleinopa as como la EP, la DCL, la enfermedad de Alzheimer con cuerpos de Lewy (EA-CL) y la atrofia muscular espinal (AMS). El SAAmplify–αSYN es el único ensayo de amplificación de semillas disponible comercialmente para detectar sinucleinopa as en el LCR y puede iden ficar con precisión la patología de α-sinucleína incluso antes de la aparición de síntomas defini vos.
>>> Biomarcadores: DEMENCIA POSTRAUMÁTICA Los trauma smos de cráneo agudos severos pueden causar deterioro cogni vo y demencia desde poco empo después del episodio traumá co o debido a una anormal reacción inmunitaria-microglial, produciendo deterioro empo después del trauma smo de cráneo. Los trauma smos crónicos (trauma smos repe dos como puede darse en algunos deportes de contacto) también, a través de mecanismos reac vos erróneos del sistema defensivo cerebral pueden originar en forma progresiva deterioro cogni vo y demencia en forma similar a procesos neurodegenera vos de otros orígenes. En estos casos la determinación de neurofilamento de cadena liviana (neurofilamento light – NfL) son de gran u lidad. En los casos de trauma smo agudo para evaluar la recuperación del tejido cerebral afectado y en los casos crónicos, poder evaluar la progresión del proceso de afectación cerebral.
>>> BIBLIOGRAFÍA 1. Über eine eigenar ge Erkrankung der Hirnrinde. AllgemeineZeitschri für Psichiatrie und Psychish gerichtlige Medizin1907: 64:146-8 2. Grundke-Iqbal I, Iqbal K, Tung YC et al. Abnormal phosphoryla on of the microtubule-associated protein tau (tau) in Alzheimer cytoskeletal pathology. Proc Natl Acad Sci USA 1986; 83: 4913–7. 3. Andreasen N, Hesse C, Davidsson P et al. Cerebrospinal fluid beta-amyloid (1-42) in Alzheimer disease: differences between early- and late-onset Alzheimer disease and stability during the course of disease. Arch Neurol 1999; 56: 673–80. 4. Shoji M, Matsubara E, Kanai M et al. Combina on assay of CSF tau, A beta 1-40 and A beta 1-42(43) as a biochemical marker of Alzheimer's disease. J Neurol Sci 1998; 158: 134–40. 5. Andreasen N, Minthon L, Vanmechelen E et al. Cerebrospinal fluid tau and Abeta42 as predictors of development of Alzheimer's disease in pa ents with mild cogni ve impairment. Neurosci Le 1999; 273:5–8. 6. Andreasen N, Minthon L, Davidsson P et al. Evalua on of CSF-tau and CSF-Abeta42 as diagnos c markers for Alzheimer disease in clinical prac ce. Arch Neurol 2001; 58: 373–9 7. Pan S, Aebersold R, Chen R, et al. Mass spectrometry based targeted protein quan fica on: methods and applica ons. J Proteome Res. 2009;8(2):787-797. doi:10.1021/pr800538n 8. Day GS, Tang-Wai DF. When demen a progresses quickly: a prac cal approach to the diagnosis and management of rapidly progressive demen a. Neurodegener Dis Manag. 2014;4(1):41-56. doi:10.2217/nmt.13.75 9. Chitravas N, Jung RS, Kofskey DM, et al. Treatable neurological disorders misdiagnosed as CreutzfeldtJakob disease. Ann Neurol. 2011;70(3):437-444. doi:10.1002/ana.22454. 10. Ding Y, Wang L, Liu J, Deng Y, Jiao Y, Zhao A. Dis nct CSF α-synuclein aggrega on profiles associated with Alzheimer's disease phenotypes and MCI-to-AD conversion. The J Prev Alzheimers Dis. Volume 12, Issue 2, 2025,100040, I S S N 2274-5807. h ps://doi.org/10.1016/j.tjpad.2024.100040 11. Beach T, Adler C. Importance of low diagnos c accuracy for early Parkinson's disease. Mov Disord. 2018 Oct;33(10): 1551-1554
16
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
17
18
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
El filtrado glomerular estimado como predictor de riesgo cardiovascular >>> Descubra en la siguiente revisión cómo las fórmulas de estimación del filtrado
glomerular mejoran la predicción del riesgo cardiovascular en la enfermedad renal crónica.
>>> AUTOR Rodolfo Valtuille1 1 Diplomatura Terapias Reemplazo Renal, Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, Buenos Aires, Argen na. Correspondencia: rvaltuille@gmail.com Fuente: Rev. Colomb. Nefrol. 2025; 12(2), e943. h p:/doi.org/10.22265/acnef.12.2.943
>>> RESUMEN Contexto: la enfermedad renal crónica (ERC) representa un desa o global de salud, con una creciente prevalencia impulsada por factores como hipertensión, diabetes y obesidad. Su relación con la enfermedad cardiovascular (ECV) es estrecha, ya que la disminución del filtrado glomerular (F G) aumenta el riesgo de eventos
cardiovasculares. En este marco, la es mación del FG se ha conver do en una herramienta clave para evaluar la progresión de la ERC y su impacto en la ECV. Obje vo: el estudio analiza el FG es mado (FGe) como predictor de riesgo cardiovascular en pacientes con ERC, explorando diversas fórmulas de es mación, su precisión y sus implicaciones clínicas. También examina situaciones especiales como la hiperfiltración glomerular (HFG) y el s í n d ro m e d e h i p o - fi l t ra c i ó n s e l e c v a ( S H S ) , recientemente descritas y relacionadas con la ECV. Metodología: se realizó una revisión de la literatura en bases de datos cien ficas como PubMed, OvidMEDLINE, Web of Science y EMBASE, abarcando estudios publicados entre enero de 2000 y abril de 2024. Se analizaron fórmulas de es mación del FG basadas en crea nina (Cr) y cista na C (Cis C), considerando su aplicabilidad clínica y limitaciones. Resultados: se destaca que el FGe basado en Cr es ampliamente u lizado por su accesibilidad, pero ene limitaciones en precisión. La inclusión de Cis C mejora la predicción de riesgo cardiovascular y progresión de la
19
ERC. Además, valores elevados de FG pueden indicar sobrees mación y riesgo cardiovascular. El SHS, asociado con inflamación y ECV, subraya la necesidad de una evaluación más precisa del FG. Conclusiones: el diagnós co temprano de la ERC es clave para reducir su progresión y el impacto en la ECV. Las fórmulas de FGe han mejorado su precisión, pero aún presentan variabilidad significa va. La integración de Cis C y el reconocimiento de nuevas en dades como el SHS y la HFG pueden op mizar la predicción del riesgo cardiovascular en pacientes con ERC. Palabras clave: filtrado glomerular, enfermedad renal crónica, enfermedad cardiovascular, crea nina, inulina, cista na C.
>>> INTRODUCCIÓN La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública mundial y ha sido considerada como la epidemia del siglo XXI (1, 2). La ERC se halla distribuida a lo largo y ancho del planeta sin dis nción de edades, género, etnias o clases sociales (2).
Múl ples factores han contribuido al aumento de la ERC: mejor supervivencia de la población en general; un aumento de la incidencia de ERC debido a su mejor conocimiento, diagnós co y tratamiento; ampliación de criterios de aceptación de las terapias de reemplazo renal (TRR) (como diálisis o trasplante); y mayor acceso a dichas TRR en individuos de ingresos bajos y medios (3). Las causas de la ERC varían de acuerdo con países y regiones, sin embargo, la hipertensión arterial (HTA), la diabetes, la obesidad y la ERC están ín mamente relacionadas y, en muchas ocasiones, en la actualidad la e ología no es fácil de determinar y así es di cil establecer, por ejemplo, si la HTA es causa o consecuencia de la ERC. Existen certezas de que el óp mo control de HTA evita la progresión de la ERC y el riesgo de mortalidad cardiovascular. En los úl mos 20 años, la ERC pasó del puesto 17 al puesto 12 como causa de muerte a nivel global y la presencia de algún grado de ERC en dos millones de personas ha sido una causa de fallecimiento anual en personas con enfermedad cardiovascular (ECV) (4).
20
En un contexto global donde la expecta va de vida (hasta el surgimiento de la pandemia por COVID-19) se ha prolongado debido al control y a un mejor tratamiento de la ECV, hay aspectos que no se reducen ni discriminan grupos etarios, como la nueva población con estadios avanzados de ERC, la mortalidad por ERC y la carga de ECV (4–6). Un crudo ejemplo de ello fue el impacto de la presencia de ERC como factor de riesgo de mortalidad en individuos con infección por COVID-19, en la pandemia originada en el año 2019 (5), donde la ERC era desconocida por el paciente y por el equipo tratante previo al diagnós co de la infección viral (5); por lo que es evidente que los importantes esfuerzos realizados por las numerosas sociedades cien ficas (7) para mejorar el diagnós co y la visibilidad de la ERC todavía no resultan suficientes. La gran preocupación por el tema lo muestra la reciente publicación de la American Heart Associa on (AHA) (8), la cual describe diferentes estadios de salud cardiorrenal metabólica, acentuando la importancia del control de la obesidad y el diagnós co precoz de la enfermedad renal como herramientas para reducir la carga de ECV. Son múl ples los factores que influyen en un pobre conocimiento de la ERC, pero, entre ellos, la dificultad diagnós ca es uno de los principales factores. Así, mientras que los eventos y la ECV están claramente definidos, no ocurre lo mismo con la ERC. El FGe basado en Cr es ampliamente u lizado por su accesibilidad, pero ene limitaciones en precisión. La inclusión de Cis C junto a la Cr mejora la predicción de riesgo cardiovascular y progresión de la ERC (9), pero su generalización es costosa y técnicamente di cil (8–10). Recientemente, han surgido alteraciones del FG relacionadas fuertemente con ECV, pero discu das y no incluidas en las clásicas guías de ERC, con la excepción de las úl mas guías KDIGO del año 2024 (8). Clásicamente, se definía a la ERC por un FGe <60 ml/min/superficie corporal expresada en m2 o presencia de albuminuria; mientras que la reducción del FG se asociaba con un mayor riesgo de progresión de enfermedad renal y ECV. Por primera vez, en las úl mas guías se ha observado un mayor riesgo ECV en FG más altos (≥90 ml/min), especialmente con fórmulas basadas en la Cr, las cuales hasta ahora solo habían sido descritas en estudios poblacionales (8, 11). Otro cuadro de reciente descripción es el síndrome de hipofiltración glomerular selec va para
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
moléculas similares a la Cis C, relacionado con la retención de sustancias inflamatorias que llevan a la ECV a ser imposible de diagnos car si no se cuenta con la posibilidad de determinar Cis C y Cr de forma simultánea (12). La presente revisión incluye los principales aspectos de la ECV en la ERC, las diferentes fórmulas para es mar el FG, el FGe como predictor de riesgo CV (cardiovascular) en la E R C y en las en dades recientemente descritas.
>>> MATERIALES Y MÉTODOS Para este trabajo se revisaron las bases de datos electrónicas Ovid-Medline, PubMed- Medline, Web of Science, Embase (Elsevier) y bases de datos electrónicas la noamericanas como Redalyc, desde enero del 2000 hasta abril de 2024. Además, se revisaron publicaciones en idiomas inglés y español. En la búsqueda se incluyeron las palabras clave: “Chronic kidney disease”, “cardiovascular disease”, “Glomerular filtra on rate”, “Crea nine”, “Cista n C”, “Inulin”, “Mortality risk”, “Cardiovascular events”, “Diabetes” y “Obesity”.
>>> RESULTADOS La ECV en la ERC La ERC es el deterioro progresivo e irreversible de las funciones del riñón y su definición incluye la reducción del FG inferior a 60 ml/min/1,73 m2 de superficie corporal durante más de tres meses u otras anomalías patológicas o marcadores de daño renal, incluidas anomalías en la s a n g re ( c re a n i n a , C i s C ) , p r u e b a s d e o r i n a (microalbuminuria) o estudios de imagen. Existe consenso en dividir a la ERC en cinco estadios, de acuerdo con el descenso del FG con subgrupos según el grado de albuminuria (A1: <30 mg; A2 entre >30 mg y <300 mg; A3: >300 mg) (13). En el estado final, cuando el FG es menor a 15 ml/min, la mayoría de las capacidades regulatorias se pierden o se encuentran severamente comprome das y el paciente puede requerir internación en centros de alta complejidad para iniciar terapia de reemplazo renal (TRR) como diálisis y trasplante renal. Además de la función de filtración de diversos metabolitos finales del metabolismo proteico y muscular u lizado para definir los estadios de la ERC mediante el aclaramiento de dichas sustancias (urea, Cr, Cis C), el riñón sano regula múl ples funciones de gran importancia para el mantenimiento de la homeostasis, incluyendo la regulación del medio interno, el estado ácido-base, la presión arterial y la producción de hormonas como la eritropoye na y la vitamina D3 (14, 15).
21
22
Revista Bioanálisis I Junio 2025 l 162 ejemplares
La progresión del deterioro de la función en las etapas avanzadas produce un cuadro clínico florido a nivel sistémico, con múl ples manifestaciones corporales y de laboratorio, que componen un feno po denominado síndrome urémico, producto del exceso de sustancias por retención de las mismas (edemas, HTA e insuficiencia cardiaca conges va por retención agua y sodio (Na), acidosis metabólica por retención de ácidos, prurito por retención de fósforo, etc.) y déficit de otras como la vitamina D y la eritropoye na (anemia) [16]; además, otros hallazgos de laboratorio frecuentes del contexto urémico son la inflamación, la disfunción endotelial y el estrés oxida vo (15, 17). Aunque estas son manifestaciones avanzadas y claramente iden ficables de la ERC, tanto la ERC como la ECV están ín mamente relacionadas desde etapas más tempranas e interactúan en varias situaciones (15, 17), por ejemplo: 1. L a d i a b e t e s , l a H TA , l a o b e s i d a d , e l envejecimiento, la disfunción endotelial, la retención de líquidos y la inflamación son ex t re m a d a m e nte f re c u e nte s e n a m b a s afecciones. El aumento de la grasa abdominal, expresado por el aumento del diámetro de la cintura, produce sustancias inflamatorias d e n o m i n a d a s a d i p o q u i n a s , c l a ra m e nte asociadas con un mayor riesgo de E R C, albuminuria y progresión de ECV (18). 2. La ERC es un factor de riesgo independiente de E C V y aumenta de forma directamente proporcional con la disminución del FG. El aumento de la albuminuria se ha asociado con anomalías en el perfil lipídico, la disfunción endotelial, la enfermedad de las arterias coronarias y el engrosamiento de las capas ín mas y medias de la arteria caró da (17). 3. Los pacientes con E R C enen un riesgo extremadamente alto de desarrollar una ECV en comparación con la población general, tanto que en las primeras etapas de la ERC los pacientes enen más probabilidades de desarrollar una ECV que de progresar a insuficiencia renal avanzada (estadio 5 de la ERC). 4. La ECV es la principal causa de morbimortalidad en los pacientes con ERC, principal- mente debido a sus afecciones cardiovasculares con severo compromiso al momento de iniciar TRR (15,17). Esta carga de E C V se expresa estadís camente con una gran demanda de uso de atención y estrés de los sistemas de salud (3).
5. El síndrome cardiorrenal es una buena síntesis de l a r e l a c i ó n b i d i r e c c i o n a l E R C - E C V, especialmente los sub pos II (la disfunción cardiaca crónica causa ERC progresiva) y IV (en la cual la ERC primaria contribuye a la disfunción cardiaca). 6. Las intervenciones médicas que afectan la incidencia y la progresión de la ERC o las afecciones compar das dirigidas al vínculo corazón-riñón (diabetes, hipertensión, obesidad, etc.) podrían mejorar potencialmente los resultados CV. En la actualidad, las estrategias universales adoptadas en los pacientes con ECV, como la disminución del consumo de sodio, el ejercicio regular, el abandono del hábito de fumar y el control estricto de la TA (tensión arterial), se encuentran entre las pocas medidas recomendadas en todos los pacientes con cualquier estadio de ERC (14). El FGe como predictor de ECV La medición de la función de filtración fue considerada durante muchos años como sinónimo de función renal, sin embargo, obtener un valor exacto del FG sigue siendo di cil hoy en día. La medición del FG u lizando una sustancia exógena como la inulina ene un uso muy limitado, porque es demasiado engorrosa y poco prác ca, y el uso de sustancias como el iohexol no están exento de dificultades debido a su costo y a que está reservado actualmente por su menor error como método para estudios farmacociné cos, ensayos clínicos y en individuos con alteraciones severas de la composición corporal que requieren información precisa sobre su FG, debido a la necesidad de u lizar drogas con alto riesgo de nefrotoxicidad (19, 20). El aclaramiento (Cl) de Cr todavía se emplea en la prác ca clínica, debido al atrac vo de u lizar una sustancia endógena y a su costo rela vamente bajo, sin embargo, el error que supone la recogida de orina de 24 horas, la sobrees mación del FG por la secreción tubular de crea nina y los efectos de la edad, la ac vidad sica, la ingesta de proteínas y de sustancias como la crea na, entre otras, han es mulado el desarrollo de fórmulas de filtrado glomerular es mado (FGe) basadas en Cr plasmá ca y, recientemente, también en Cis C sola o asociada a Cr, que no requiere recogida de orina, por lo que estas fórmulas se ajustan mediante numerosas variables para mejorar su precisión y han sido adoptadas por todas las guías clínicas por su u lidad en el diagnós co y estra ficación de la ERC (21, 22). Después de más de 60 años desarrollando diferentes fórmulas de FGe, los numerosos desarrollos
23
conservan un importante error y variabilidad debido a la edad, la raza, la masa magra, la obesidad y al error presente también en los métodos “Gold standard” u lizados para la comparación y generalmente basados en la medición de sustancias exógenas (19, 20).
su precisión con respecto a la fórmula MDRD, todas las fórmulas desarrolladas cuentan con una gran variabilidad y enden a subes- mar los valores de FG medidos por sustancias exógenas y u lizados como los estándares de oro (20, 22).
El primer progreso significa vo en el desarrollo de las fórmulas de FGe se evidenció con el desarrollo de la ecuación MDRD (Modifica on of Diet in Renal Disease Study), rela va a la primera fórmula de Cockcro y Gault, u lizando por primera vez la espectrometría de masas por dilución isotópica (IDMS, según sus siglas en inglés) para la estandarización de la Cr, controlando así el sesgo causado por su determinación (13).
La Cis C es una proteína endógena que se metaboliza completamente a nivel renal y su aumento es inversamente proporcional al FG, sin verse influenciado por la ac vidad sica o la alimentación, pero sí por la obesidad; sin embargo, los requisitos técnicos y el costo rela vamente alto de su determinación limitan su generalización (22).
Finalmente, en el año 2009, la ecuación CKD-EPI (Chronic Kidney Disease-Epidemiology Collabora on) surgió como una opción ampliamente aceptada por tener un menor sesgo y una mayor precisión que la de MDRD (23), y fue validada con el Cl de iohexol como estándar de oro. Las versiones recientes de la fórmula CKD-EPI, que incluyen Cis C y Cr, mejoraron aún más su rendimiento (21, 22). Aunque estas nuevas fórmulas han mejorado en
Una nueva inicia va de los nefrólogos de Estados Unidos para una fórmula CKD-EPI [24] que excluye la raza ha mostrado dificultades cuando se u liza en poblaciones de otras regiones como Asia, Europa y América del Sur (25). Recientemente, los inves gadores europeos han desarrollado fórmulas de FGe para ser u lizadas en todas las edades, como la fórmula FAS (Full Age Spectrum) (26) y una versión modificada desarrollada por la European Kidney Func on Consor um (EKFC) (27), que incluye un
ENFERMEDAD CELIACA Y OTROS DESÓRDENES ASOCIADOS Diagnóstico de Laboratorio paso a paso
24
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
factor de corrección Q (mediana de Cr de diferentes poblaciones), la cual abre una nueva posibilidad para evaluar la sensibilidad de este nuevo enfoque con el cual se han obtenido excelentes resultados en la población europea y sudamericana. Los expertos que desarrollan las guías sobre la ERC analizaron un gran número de pacientes seguidos por el EKFC y llegaron a las siguientes conclusiones (7): La reciente fórmula CKD-EPI, que excluye la raza y está basada en Cr y Cis C, funciona mejor que la fórmula europea como predictora de mortalidad y eventos cardiovasculares. Dicha fórmula, con el uso exclusivo de Cr (y con el mayor número de individuos estudiados) tuvo una capacidad de predicción menor, pero fue sensible como predictora de eventos cardiovasculares en los valores más altos de FG y en niveles etarios diferentes. Finalmente, es importante recordar que aún las úl mas fórmulas de predicción desarrolladas presentan un alto coeficiente de variabilidad (relación entre el desvío estándar y la media de una población), así como también las determinaciones de Cr y Cis C y el Cl de iohexol, aun u lizando los mejores procedimientos (7). Un muy importante estudio (20), con un gran número de individuos en los que se analizaron todas las fórmulas de es mación comparadas con los mejores estándares (Cl de iohexol o iodotalamato), mostró que todas las fórmulas de es mación tuvieron un alto coeficiente de variabilidad, no menor al 30 %. Dicha alta variabilidad (relación entre el desvío estándar y la medida de una población) indudablemente afecta el diagnós co, tanto a nivel individual como en el estudio de grandes poblaciones (20). En la figura 1 se resumen los diferentes niveles de error que ocurren a nivel de marcadores y es madores, así como en los mejores estándares (Cl de sustancias externas) que se u lizan para evaluar las fórmulas de es mación del FG.
>>
Figura 1. Factores que afectan la es mación del filtrado glomerular. Fuente: modificado de (7, 19, 20, 22).
El FGe como predictor de ECV en situaciones especiales Hasta la aparición de las úl mas guías relacionadas con la ERC [7], los valores de FG ≥90 ml/min eran parte del estadio G1, considerado como FG normal y no relacionado con un mayor riesgo de ECV o mortalidad (28). Las nuevas guías del año 2024, producto de un análisis mucho más me culoso y con un gran número de individuos incluidos en múl ples bases de datos, basan su análisis en la úl ma versión de la fórmula CKD-EPI, la cual excluye la raza, u lizando Cr y Cr + Cis C, ajustada por múl ples variables (7). Este nuevo análisis por primera vez muestra que valores de FG >90 ml con valores de albuminuria considerados normales (<30 mg/24 horas) se asocian con un mayor riesgo de ECV, especialmente cuando la fórmula solo incluye Cr y en menor medida cuando el análisis se basa en FGe Cr + Cis C. Estos resultados apoyan el concepto de que los valores de FG más altos expresan una sobrees mación de la FG, relacionada con una menor producción de Cr, atribuible a la edad, el sexo femenino, la ingesta proteica, etc. (29); sin embargo, hay múl ples estudios poblacionales que muestran que los valores más altos de FG (hiperfiltración glomerular o HFG según sus siglas) se asocian con una mayor mortalidad por todas las causas, mayor ECV y mayor mortalidad cardiovascular (11). No existe un valor único y uniforme de FG para definir HFG, debido a que los estudios no son controlados y muchas veces son producto de análisis retrospec vos. A favor de la existencia de esta iden dad, los valores más altos de FG, después de ser corregidos y ajustados por múl ples variables (incluida la edad), se asocian con una mayor carga de ECV (11). Este es también un importante hallazgo en individuos jóvenes (18-45 años) obesos, hipertensos, con alta prevalencia de hígado graso y sin presencia de diabetes ni albuminuria anormal, dado que estos individuos (generalmente asintomá cos) presentan numerosos marcadores de EC V (placa caro dea, mayor rigidez vascular o agrandamiento de ventrículo izquierdo) asociados a HFG, que si no corrigen la condición que la generó, conllevan a un alto riesgo de progresión de enfermedad renal y ECV (11, 29). La HFG se asocia con una alta reabsorción de sodio y un mayor riesgo de aparición de albuminuria, que agravan y perpetúan el cuadro. La existencia de la estrecha relación entre HFG, obesidad, HTA, diabetes e hígado graso se ha fortalecido
25
26
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
con la reciente publicación de la AHA (8), que define diferentes estadios de la salud cardiorrenal metabólica. En resumen, la HFG (aún no bien definida cuan ta vamente y excluida de la definición de ERC) es una condición para tener en cuenta por su comprobado riesgo de ECV y progresión de enfermedad renal. Como previamente se mencionó, el FGe basado en Cis C + Cr mejora la predicción de riesgo de ECV y de estra ficación de la ERC (7), pero su uso ru nario se dificulta por el alto costo y la complejidad técnica para determinar la Cis C. En condiciones ideales, la relación entre ambos FGe (Cis C/Cr) se acerca a 1; sin embargo, esta relación puede alterarse como producto de un F Ge Cr sobrees mado, debido a una menor generación de Cr (baja ingesta proteica, envejecimiento, etc.) o de un FGe de Cis C reducido (12). Esta úl ma situación, producto de un FGe de Cis C reducido (relación aprox. De 0,6), que se definió como síndrome de hipofiltración selec va (SHS) o síndrome del glomérulo estrecho, fue descrita por primera vez en el año 2015 (12). Este cuadro resulta de una FG reducida de moléculas de 5 a 30 kDa de peso molecular (similares a la Cis C), en comparación con moléculas más pequeñas como Cr e inulina. El SHS se puede iden ficar en personas con FG normal o reducida, pero la prevalencia depende del valor de corte de la relación entre FGe Cis C y FGe Cr. Además, el SHS está fuertemente asociado con un aumento de los riesgos de ECV y mortalidad, y puede ofrecer una oportunidad para ampliar nuestra comprensión sobre los mecanismos que vinculan los trastornos del FG con el riesgo de ECV (por ejemplo, un proteoma plasmá co alterado como producto de la retención de proteínas proinflamatorias que llevan a la ECV) y que pueden guiar las decisiones de tratamiento (12). Aunque la HFG y el SHS requieren de mayores estudios y certezas, ambas se hayan aso- ciadas con una alta carga de ECV y deben ser tenidas en cuenta más allá de la u lidad del FGe como predictor de ECV en la ERC.
>>> DISCUSIÓN La ERC es una enfermedad epidémica compleja y frecuentemente infradiagnos cada con un alto impacto nega vo en la esperanza de vida, independientemente del sexo o el grupo etario, situación fuertemente confirmada por la aparición de la pandemia por COVID19 (5).
La ECV con núa siendo la principal causa de muerte en las poblaciones con ERC, aumentando con la reducción progresiva del FG y agravada por la presencia de albuminuria (4). Mientras que los progresos en el diagnós co y el tratamiento de la ECV han mejorado dramá camente el pronós co de la ECV en la población general, expresado en una mejor expecta va de vida a nivel global, no ha ocurrido lo mismo con la ECV en la ERC (5). Aunque las causas de dicho fracaso son múl ples, entre ellas se pueden incluir: 1. El desconocimiento rela vo de la ERC en los sistemas de salud y en la población general, a pesar de las inicia vas de las sociedades nefrológicas para difundir la misma. Afortunadamente, los úl mos ensayos clínicos desarrollados por la industria farmacéu ca para tratar la ECV y la obesidad han producido efectos muy favorables en reducir la ECV y la progresión de la ERC y, probablemente, tengan efectos posi vos en un futuro próximo. Estos estudios tuvieron el valor de incluir individuos con ERC que previamente eran causa de exclusión en ensayos previos (10, 30, 31). En sintonía con estos resultados, la reciente publicación de la AHA, referida al síndrome cardiorrenal metabólico, incen va el diagnós co precoz de la ERC, así como el tratamiento de la obesidad como herramientas fundamentales para reducir la ERC en la ECV (8). 2. La persistente dificultad para un diagnós co preciso de la ERC. Aunque se ha progresado notablemente en las fórmulas de FGe, producto del análisis de las ul mas guías sobre ERC en lo referido al valor predic vo de progresión de la ERC y de riesgo de ECV basado en la fórmula CKD-EPI, que incluye Cr y Cis C, su uso no puede generalizarse por la limitación para obtener valores de Cr estandarizados y la complejidad metodológica y el alto costo de incluir la medición de Cis C. Esta realidad es reconocida en las úl mas guías que recomiendan esta fórmula, pero no descartan otras que hayan sido validadas en diferentes poblaciones y que funcionen correctamente (7, 31). Además de estos inconvenientes metodológicos, no deben olvidarse los efectos de la masa muscular, la ingesta proteica y la ac vidad sica en el resultado de la Cr y los efectos de la obesidad e inflamación en la Cis C (22). El uso de la medición del FG basado en sustancias
27
exógenas como el Cl de iohexol, por su rela vo rela va baja variabilidad y costo, sigue limitado a situaciones especiales como lo referido a aquellos enfermos con valores de superficie corporal extremos, como la sarcopenia, la caquexia y la obesidad mórbida, que invalidan el uso de la superficie corporal para normalizar el FG (19, 20). La generalización del uso de la Cis C favorecería el diagnós co precoz de la ERC y de los recientemente descritos S H S e H FG, por sus efectos nocivos, especialmente en poblaciones jóvenes con una baja carga de ECV. Al reconocer que en la actualidad no existe una fórmula única de FGe que englobe todas las situaciones, la pesquisa generalizada de la ERC mediante FGe con cualquiera de la fórmulas recomendadas y albuminuria, al mayor número de individuos posibles, impresiona por ser rentable, y se intensifica la frecuencia de dichos controles cuando la sospecha es manifiesta (obesidad, diabetes, HTA, sedentarismo, tabaquismo, alcoholismo, hígado graso, etc.), como lo recomienda la reciente publicación de la AHA, referida al síndrome cardiorrenal-
metabólico (8, 31).
>>> CONCLUSIONES Numerosos estudios poblacionales muestran que el diagnós co temprano de la ERC permite reducir la progresión de esta y, a su vez, de la ECV ín mamente relacionada con ella. El uso de fórmulas de es mación del FG, basadas en Cr, se ha generalizado para la pesquisa de la ERC, por su rela va simplicidad y bajo coste. A pesar de su alta variabilidad, cualquiera de ellas permite la estra ficación de la ERC y del riesgo de ECV presente en la misma. Dicha variabilidad disminuye cuando se u lizan valores de Cr estandarizada y cuando se agrega la determinación de Cis C, como lo demuestran las úl mas recomendaciones. La inclusión de Cis C, más allá de su coste y complejidad, permite además el diagnós co de cuadros como el SHS, asociado con enfermedad inflamatoria y CV.
28
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
La generalizada tendencia a la subes mación del FG, por parte de las fórmulas de predicción, dificulta la detección de valores elevados de FG (HFG), que se asocian con ECV, pero a la vez incluyen individuos que no enen ERC, en los cuales el hallazgo de una FGe baja obliga a la búsqueda exhaus va de ECV, especialmente en presencia de comorbilidades (HTA, diabetes u obesidad), como lo recomienda el nuevo consenso referido al síndrome cardiorrenal metabólico. D EC L A R AC I Ó N D E F U E N T ES D E F I N A N>>> CIACIÓN
consequences of the epidemic. Clin Kidney J. 2017;10(1):1-8. h ps:/ doi.org/10.1093/ckj/sfw139 ↑Ver página 4, 11 11 Valtuille R. Cardiovascular risk related to glomerular hyperfiltra on in nondiabe c in- dividuals: increasing v i s i b i l i t y i s c r u c i a l . C u r r H y p e r t e n s R e v. 2 0 2 3 ; 1 9 ( 3 ) : 1 3 9 - 4 8 . h
ps:/
doi.org/10.2174/0115734021268893231116045914 ↑Ver página 4, 10 12 Malmgren L, Öberg C, den Bakker E, Leion F, Siódmiak J, Åkesson A, et al. The complexity of kidney disease and diagnosing it - cysta n C, selec ve glomerular hypofiltra on syndromes and proteome regula on. J Intern Med. 2022;293(3):293-308. h ps:/doi.org/10.1111/ joim.13589 ↑Ver página 4, 10, 11 13 Levey AS, Becker C, Inker LA. Glomerular filtra on rate and albuminuria for detec on and staging of acute and c h r o n i c k i d n e y d i s e a s e i n a d u l t s : a s y s t e m a c r e v i e w. J A M A . 2 0 1 5 ; 3 1 3 ( 8 ) : 8 3 7 - 4 6 . h ps:/doi.org/10.1001/jama.2015.0602 ↑Ver página 5, 7 14 Braam B, Jindal K, Mees D. Hypertension and cardiovascular aspects of dialysis treatment. Clinical management of volume control. Alemania: Pabst Science Publishers; 2011. ↑Ver página 5, 6
El autor no recibió financiación para la escritura o publicación de este ar culo.
syndrome in chronic kidney disease. Lancet. Diabetes Endocrinol. 2016;4(4):360-73. h ps:/doi.org/10.1016/s2213-8587(16)00033-4 ↑Ver página 5, 6
>>> CONFLICTOS DE INTERÉS El autor declara que no
15 Vanholder R, Fouque D, Glorieux G, Heine GH, Kanbay M, Mallamaci F, et al. Clinical management of the uraemic
16 Kalantar-Zadeh K, Fouque D. Nutri onal management of chronic kidney disease. N J Enlg Med. 2017;377(18):1765-76. h ps:/doi.org/10.1056/nejmra1700312 ↑Ver página 5
ene conflictos de
interés.
>>> IMPLICACIONES ÉTICAS El autor declara que este ar culo, al tratarse de una revisión, no ene implicaciones é cas a considerar.
17 Hajhosseiny R, Khavandi K, Goldsmith DJ. Cardiovascular disease in chronic kidney disease: untying the Gordian knot. Int J Clin Pract. 2013;67(1):14-31. h ps:/doi.org/10.1111/ j.1742-1241.2012.02954.x ↑Ver página 5, 6 18 Kalantar-Zadeh K, Jafar TH, Nitsch D, Neuen BL, Perkovic V. Chronic kidney disease. Lancet. 2021;398(10302):786-802. h ps:/doi.org/10.1016/s0140-6736(21)00519-5 ↑Ver página 6 19 Delanaye P, Melsom T, Ebert N, Bäck SE, Mariat C, Cavalier E, et al. Iohexol plasma clearance for measuring glomerular filtra on rate in clinical prac ce and research: a review. Part 2: Why to measure glomerular filtra on rate with iohexol? Clin Kidney J. 2016;9(5):700-4. h ps:/doi.org/10.1093/ckj/sfw071 ↑Ver página 6, 7, 9, 12 20 Porrini E, Ruggenen P, Luis-Lima S, Carrara F, Jiménez A, de Vries APJ, et al. Es mated GFR: me for a cri cal appraisal. Nat Rev Nephrol. 2019;15(3):177-90. h ps:/doi.org/10.1038/ s41581-018-0080-9 ↑Ver página 6, 7, 8, 9, 12
>>> REFERENCIAS 1 Thomas B, Wulf S, Bikbov B, Perico N, Cor novis M, Courville de Vaccaro K, et al. Maintenance dialysis throughout the world in years 1990 and 2010. J Am Soc Nephrol. 2015;26(11):2621-33. h ps:/doi.org/10.1681/asn.2014101017 ↑Ver página 2 2 Burgos-Calderón R, Depine SÁ, Aroca-Mar nez G. Popula on kidney health. A new paradigm for chronic kidney disease management. Int J Environ Res Public Health. 2021;18(13):6786. h ps:/doi.org/10.3390/ijerph18136786 ↑Ver página 2 3 Chan CT, Blankes jn PJ, Dember LM, Gallieni M, Harris DC, Lok CE, et al. Dialysis ini a on, modality choice, access, and prescrip on: conclusions from a kidney disease: Im- proving Global Outcomes (KDIGO) controversies conference. Kidney Int. 2019;96(1):37-47. h ps:/doi.org/10.1016/j.kint.2019.01.017 ↑Ver página 3, 6 4 GBD Chronic Kidney Disease Collabora on. Global, regional, and na onal burden of chronic kidney disease, 19902017: a systema c analysis for the Global Burden of Disease Study 2017. Lancet. 2020;395(10225):709-33. h ps:/doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30045-3 ↑Ver página 3, 11 5 AIRG-E, EKPF, ALCER, FRIAT, REDINREN, RICORS2040, et al. CKD: The burden of disease invisible to research funders. Nefrología. 2022;42(1):65-84. h ps:/doi.org/10.1016/j.nefro. 2021.09.004 ↑Ver página 3, 11 6 Yamagata K. Trends in the incidence of kidney replacement therapy: comparisons of ERA, USRDS and Japan registries. Nephrol Dial Transplant. 2023;38(4):797-9. h ps:/doi.org/10. 1093/ndt/gfac312 ↑Ver página 3 7 Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Prac ce Guideline for the Evalua on and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4S):S117-314. h ps:/doi.org/10.1016/j.kint.2023.10.018 ↑Ver página 3, 8, 9, 10, 12 8 Ndumele CE, Rangaswami J, Chow SL, Neeland IJ, Tu le KR, Khan SS, et al. Cardiovascular-kidney-metabolic health: a presiden al advisory from the American Heart Associa on. Circula on. 2023;148(20):1606-35. h ps:/doi.org/10.1161/cir.0000000000001184 ↑Ver página 3, 4, 12 9 Cosen no N, Trombara F, Marenzi G. Glomerular filtra on rate es ma on and all-cause and cardiovascular mortality risk predic on: a progressive refinement in accuracy. Eur J Prev Cardiol. 2023;30(15):1652-3. h ps:/doi.org/10.1093/eurjpc/zwad206 ↑Ver página 4 10 Kovesdy CP, Furth SL, Zoccali C, World Kidney Day Steering Commi ee. Obesity and kidney disease: hidden
21 Inker LA, Schmid CH, Tighiouart H, Eckfeldt JH, Feldman HI, Greene T, et al. Es ma ng glomerular filtra on rate from serum crea nine and cysta n C. N Engl J Med. 2012;367(1):20-9. h ps:/doi.org/10.1056/nejmoa1114248 ↑Ver página 7 22 Levey AS, Coresh J, Tighiouart H, Greene T, Inker LA. Measured and es mated glomerular filtra on rate: current status and future direc ons. Nat Rev Nephrol. 2020;16(1):51-64. h ps:/doi.org/10.1038/s41581-019-0191-y ↑Ver página 7, 9, 12 23 Levey AS, Stevens LA, Schmid CH, Zhang YL, Castro AF, Feldman HI, et al. A new equa on to es mate glomerular filtra on rate. Ann Intern Med. 2009;150(9):604-12. h ps:/ doi.org/10.7326/0003-4819-150-9-200905050-00006 ↑Ver página 7 24 Young BA. Removal of race from es ma on of kidney func on. Nat Rev Nephrol. 2022;18(4):201-2. h ps:/doi.org/10.1038/s41581-021-00524-1 ↑Ver página 8 25 Delanaye P, Vidal-Pe ot E, Björk J, Ebert N, Eriksen BO, Dubourg L, et al. Performance of crea nine-based equa ons to es mate glomerular filtra on rate in White and Black popula ons in Europe, Brazil, and Africa. Nephrol Dial Transplant. 2023;38(1):106-18. h ps:/doi.org/10.1093/ndt/gfac241 ↑Ver página 8 26 Po el H, Hoste L, Dubourg L, Ebert N, Schaeffner E, Eriksen BO, et al. An es mated glomerular filtra on rate e q u a o n f o r t h e f u l l a g e s p e c t r u m . N e p h r o l D i a l Tr a n s p l a n t . 2 0 1 6 ; 3 1 ( 5 ) : 7 9 8 - 8 0 6 . h ps:/doi.org/10.1093/ndt/gfv454 ↑Ver página 8 27 Po el H, Björk J, Courbebaisse M, Couzi L, Ebert N, Eriksen BO, et al. Development and valida on of a modified full age spectrum crea nine-based equa on to es mate glomerular filtra on rate: a cross-sec onal analysis of pooled data. Ann Intern Med. 2021;174(2):183-91. h ps:/doi.org/10.7326/m20-4366 ↑Ver página 8 28 Kidney Disease: Improving Global Outcomes CKD Work Group. KDIGO 2012 clinical prac ce guideline for the evalua on and management of chronic kidney disease. Kidney Int Suppl. 2013;3(1):S1-150. ↑Ver página 9 29 Kanbay M, Ertuglu LA, Afsar B, Ozdogan E, Kucuksumer ZS, Or z A, et al. Renal hyper- filtra on defined by high es mated glomerular filtra on rate: A risk factor for cardiovascu- lar disease and mortality. Diabetes Obes Metab. 2019;21(11):2368-83. h ps:/doi.org/10.1111/ dom.13831 ↑Ver página 9, 10 30 Wang M. Kidney benefits of SLGT2 inhibitors: evidence from clinical trials. Nat Rev Nephrol. 2023;19(1):3. h ps:/doi.org/10.1038/s41581-022-00659-9 ↑Ver página 11 31 Francis A, Harhay MN, Ong AC, Tummalapalli SL, Or z A, Fogo AB, et al. Chronic kidney disease and the global p u b l i c h e a l t h a g e n d a : a n i n te r n a o n a l c o n s e n s u s . N a t Re v N e p h ro l . 2 0 2 4 ; 2 0 ( 7 ) : 4 7 3 - 8 5 .
29
30
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Revisión sistemática de estudios preclínicos sobre el efecto de las vitaminas en la regeneración ósea Cómo la HbA1c puede ser de relevancia en la detección precoz de la prediabetes, optimizando el >>> control y prevención de la diabetes en diferentes grupos poblacionales.
>>> AUTORES Melissa Aracely Becerra-Bravo1,2*, Katherine Yhomara Becerra-Bravo2, Josh Aron Garcia-Dextre2, Nelly Maritza 1,2,3 1,2 Lam-Figueroa , Eliberto Ruiz-Ramirez 1 Grupo de Inves gación NEURON-UNMSM. Lima, Perú. 2 Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima, Perú. 3 Ins tuto de Inves gaciones Clínicas, Facultad de Medicina. Lima, Perú. Correspondencia: m.aralylibra5@gmail.com Fuente: Revista Cubana de Inves gaciones Biomédicas 2025;44:e2729
>>> RESUMEN Introducción: Las vitaminas son sustancias orgánicas con propiedades biológicas sobre múl ples tejidos del organismo, incluido el tejido óseo; por tanto, pueden
par cipar en el proceso de regeneración ósea. Obje vo: Evaluar el efecto de las vitaminas en el proceso de regeneración ósea en modelos preclínicos de defectos óseos. Métodos: La siguiente revisión sistemá ca se realizó de acuerdo con la guía Preferred Repor ng Items for Systema c reviews and Meta-Analyses. La pregunta de inves gación se construyó de acuerdo con el modelo PICO (Población, Intervención, Comparador, Resultado), y las búsquedas bibliográficas se realizaron en las bases de datos PubMed/Medline, Embase, Web of Science (WOS), Scopus y LILACS. También se consultó literatura gris en PROQUEST y Google Scholar. Se buscó como resultado principal “regeneración ósea”. Resultados: Se incluyeron 23 ar culos para el análisis cualita vo; posteriormente se evaluaron la calidad, a través de la herramienta Animal Reseach: Repor ng of In Vivo Experiments (ARRIVE), y el riesgo de sesgo mediante la herramienta del Centro de Revisión Sistemá ca para Experimentación con Animales de laboratorio (herramienta de riesgo de sesgo SYRCLE). Los hallazgos
31
principales mostraron la acción de las vitaminas sobre la regeneración ósea en defectos óseos inducidos en animales; sin embargo, no se recuperaron datos sobre los parámetros analizados de manera similar en los estudios. Conclusiones: La evidencia actual sugiere que la administración de vitaminas promueve la regeneración ósea; sin embargo, se requieren más estudios preclínicos para confirmar el efecto de las vitaminas sobre los defectos óseos. Palabras clave: regeneración ósea; vitamina E; vitamina D; vitamina C.
>>> INTRODUCCIÓN La regeneración ósea comprende una serie de procesos fisiológicos para la formación de un tejido estable, con la acción de componentes celulares, como los osteoblastos y los osteoclastos. (1) Esto se evidencia de manera clínica en la reparación de las fracturas y la formación con nua del hueso durante la vida adulta. Varias condiciones clínicas interfieren en este proceso biológico; por ejemplo, defectos óseos de gran tamaño, trauma smos, infecciones, resecciones quirúrgicas de
tumores, anomalías esquelé cas, necrosis o condiciones sistémicas, como osteoporosis, que alteran el adecuado proceso de restablecimiento óseo. (2) Actualmente la medicina se interesa por solucionar esta situación que puede presentarse en cualquier paciente. Entre las terapias más conocidas se hallan el injerto óseo autólogo, la implantación de aloinjertos, el injerto vascularizado de peroné, los factores de crecimiento, los andamios osteoconductores y las estrategias locales mejoradas por la ingeniería sular; sin embargo, estos procedimientos resultan muy costosos y algunos muy invasivos. (3) Por ello se han explorado las vitaminas E, D y C, cuyos efectos posi vos se han evidenciado a nivel del tejido óseo. (4,5) Según los estudios clínicos en diferentes comunidades, hogares de acianos o poblaciones hospitalarias, la vitamina D previene las fracturas. (6) Igualmente, las vitaminas C y E, por su ac vidad an oxidante y an inflamatoria, disminuyen el riesgo de osteoporosis y favorecen las células osteológicas; (7,8) aunque no se ha llegado a un consenso sobre los beneficios de estas vitaminas en el hueso. (9,10,11)
32
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
La vitamina E se conforma por tocoferoles y tocotrienoles, derivados de la cadena lateral isoprenoide del 6-cromanol. (12) Los tocoferoles enen cadenas laterales de tres unidades isopen lo, completamente saturadas; el α-tocoferol se considera más importante porque alcanza mayor biodisponibilidad en el organismo. (13) La vitamina E elimina los radicales peroxilo lipídicos al donar hidrógeno del grupo fenólico en el anillo de cromanol; de esta manera, garan za su ac vidad an oxidante. (12) La vitamina C induce la proliferación celular, promueve la calcificación y regula la fosfatasa alcalina (ALP): las células migran al área afectada para la formación de trabéculas óseas gracias a la producción de mayor can dad de ALP. (14) Aunque las vitaminas an oxidantes C y E par cipan en dis ntos procesos orgánicos; no se sinte zan por el organismo humano; por tanto, deben consumirse mediante la nutrición. (15) Las inves gaciones sobre la ac vidad de las vitaminas en el tejido óseo (16) han demostrado que los receptores para vitamina D (VDR) interactúan con los receptores de estrógeno y el receptor proliferador de peroxixomas, lo cual indica relaciones complejas en el equilibrio de la salud ósea y la inflamación. Los receptores VDR mejoran la expresión de Runt(runx2), osterix(osx) y fosfatasa alcalina. (4,6) También existe un vínculo directo entre los procesos tempranos de formación ósea, incluso en procedimientos de osteointegración de implantes dentales, que se apoyan en la respuesta inmune periimplantaria de modelos preclínicos de osteointegración en animales. (17) Por ello el obje vo del presente estudio fue evaluar el efecto de las vitaminas en el proceso de regeneración ósea en modelos preclínicos de defectos óseos.
>>> MÉTODOS Se recopilaron las publicaciones cuyo resultado primario describía el efecto de las vitaminas C, D y E en la regeneración ósea. Los resultados secundarios incluyeron conservación de cresta alveolar y densidad ósea. Los estudios se evaluaron según la guía ARRIVE. (18) La formulación y la estrategia de búsqueda se desarrollaron de acuerdo con el modelo PICOS, al igual que los criterios de inclusión (tabla). Tabla. Criterios PICOS para la inclusión de estudios
Se incluyeron los estudios preclínicos en
modelos animales libre de patología sistémica, aleatorios o no, que evaluaron los efectos de las vitaminas, comparados con placebo u otras intervenciones, en la regeneración ósea; también los ar culos originales que comprendían la administración de terapias con vitaminas E, D y C. La estrategia de búsqueda se individualizó para las cinco bases de datos elegidas: PubMed/Medline, Scopus, Web of Science, Embase y Lilacs, y se realizó de manera independiente por dos revisores (ERR, MABB) desde el 26 mayo hasta el 16 junio de 2022. En caso de discrepancia se incluyó un tercer revisor (KYBB). No se restringió la fecha de publicación ni idioma. Se u lizó la combinación de términos Mesh Tiab y Tw. La literatura gris se exploró mediante Google Scholar y PROQUEST. Los ar culos duplicados se iden ficaron mediante so ware administrador (EndnoteTM). La selección se hizo sobre la base del tulo y el resumen a través del so ware Rayyan (h ps://www.rayyan.ai/). Posteriormente, se leyó el texto completo y se examinaron las referencias bibliográficas en busca de estudios no iden ficados en las bases de datos consultadas. En la fase 1 de la selección de estudios y después de eliminar los duplicados, se iden ficaron 1996 ar culos, potencialmente concordantes, de las cinco bases de datos revisadas. Se evaluaron tulos y resúmenes, de ellos quedaron 439 ar culos. La literatura gris iden ficó seis ar culos. De los textos seleccionados, se leyeron completos 79 para determinar si podían incluirse en la revisión, pero no cumplían con los criterios de inclusión. Se excluyeron 55 ar culos que no contaban con los requerimientos establecidos. Finalmente quedaron 23 ar culos para el análisis y la evaluación correspondiente. Todos los procesos mencionados se esquema zaron en un diagrama de flujo (figura). Figura. Diagrama de flujo PRISMA 2020.
Se elaboró una tabla en Microso Excel con autor, año, país, diseño de estudio, fuentes de financiación, las caracterís cas de la población (especie, género y número de muestra) y la intervención (dosis de vitaminas, vías de administración, po de control); así como los métodos de medición y los resultados (histológicos, radiológicos, densidad mineral ósea, bioquímicos), evaluados de manera cualita va porque no hubo datos suficientes para agruparlos cuan ta vamente. Los estudios u lizaron diferentes modelos
33
34
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
animales, si os de administración, dosis, si o de lesión y duración del seguimiento. Esta heterogeneidad impidió efectuar el metaanálisis por pares. Los resultados primarios consideraron que la formación de hueso se podía medir con diferentes técnicas, entre ellas análisis histológico o análisis radiográfico (tomogra a computarizada, microtomogra a y radiogra a estándar). Cualquier complicación y evento adverso relacionado con el uso de vitaminas se manejó como secundario. Se establecieron los ítems: declaración é ca, p ro c e d i m i e nto s ex p e r i m e nta l e s , a n i m a l e s d e experimentación, aleatorización, ocultación de la asignación, cálculo de tamaño de la muestra, integridad de la información, cegamiento del evaluador y conflicto de interés financiero. Para evaluar los estudios, de acuerdo con los aspectos de la directriz ARRIVE, se otorgó un punto si cumplía con el ítem y 0 en caso contrario. La valoración fue cuan ta va con un máximo de 26 puntos para la observancia total de los ítems. El riesgo de sesgo se midió por dos revisores (E R R, N M L F) con RoB de SY RC L E, herramienta desarrollada por el Centro de Revisión Sistemá ca para evaluar la calidad metodológica de los ar culos a par r de la clasificación del sesgo en estudios con animales de laboratorio. (19) Se apreciaron el sesgo de selección, el sesgo de desempeño, el sesgo de detección, el sesgo de deserción, el sesgo de no ficación, entre otros. Los datos no se analizaron estadís camente porque los estudios se realizaron en diferentes poblaciones, con dis nto empo de seguimiento, dosis de medicación y métodos de evaluación en el tejido óseo.
>>>
RESULTADOS
Se incluyeron 23 estudios preclínicos, publicados hasta 2022, sobre el efecto de las vitaminas en modelos de defecto óseo inducido. Todos en idioma inglés. Los estudios revisados u lizaron el modelo de defecto óseo para evaluar el proceso de regeneración ósea con el uso de vitaminas E, D y C. Estas se administraron, solas o en combinación, de manera sistémica por vía intraperitoneal, intramuscular, subcutánea y vía oral. Las dosis variaron en cada estudio. Los modelos animales experimentales u lizaron conejos New Zeland, ratas Holtzman, ratas SpragueDawley, ratas Wistar, ratones Balb/c y pollos, para un total de 1032 animales, distribuidos de 6 a 15 por cada grupo. El período experimental se estableció entre 28 y 84 días. El proceso de regeneración ósea se evaluó mediante histología, radiología, bioquímica, micro-tomogra a, biomecánica y gammagra a.
Dos estudios indicaron que la vitamina E no repara el tejido óseo. (20,21) En 2019 Nguyen y otros,(20) mediante el modelo de osteonecrosis de la mandíbula, evidenciaron que el grupo con 40 UI/kg al día de tocoferol mostraba mayor can dad de vasos sanguíneos inviables en los canales haversianos; por tanto, no tenía una buena cicatrización ósea. Asimismo, Seo y otros (21) indicaron que la administración de tocoferol producía en el hueso mayor porosidad y retraso en la cicatrización, en comparación con los demás grupos. Sin embargo, se demostraron los beneficios de la vitamina E para las células óseas en la formación de tejido, (22) la fuerza biomecánica, (23) el empo de reparación (24) y una mejor curación del hueso. (12,25,26) Igualmente, se constató que la vitamina D previene la apoptosis de células osteológicas, (27) mejora la curación de fracturas, (28) beneficia la formación de callo (29) y aumenta la producción de células; (30) aunque dos estudios no señalaron ninguna u lidad para las fracturas óseas.(31,32) Entre los resultados de la vitamina C se obtuvieron la diferenciación de células óseas, (33) la formación de callo óseo (34) y la reparación del hueso; (14,5,35,36) más Giordano y otros (16) no encontraron diferencias en la curación de fracturas óseas. La regeneración osteológica implica la recuperación total del tejido, pero, en ocasiones, se forma un tejido defectuoso o se prolonga el proceso; por ello se requieren medicamentos que contribuyan a la ac vación de células para el restablecimiento del hueso en el menor empo posible. La administración de vitaminas E, D y C podría favorecer la formación de tejido, a nivel de osteoblastos y osteoclastos, para la regeneración ósea. Algunos datos no determinaron diferencias con la administración de la vitamina C y D, posiblemente porque, al ser estudios preclínicos, administraron las vitaminas en dosis muy bajas o no tuvieron en cuenta que algunos roedores poseen una deficiencia en los mecanismos de absorción de dichas vitaminas; por eso se recomienda el empleo de ratones como modelos experimentales en este po de estudios. No obstante, ambas vitaminas favorecieron la regeneración osteológica a par r de dis ntos mecanismos: la vitamina C indujo la formación de colágeno po I, mientras que la vitamina D garan zó la absorción y la fijación de calcio a nivel del tejido óseo. (37) De acuerdo con los resultados, la administración sistémica de vitamina E permi ó la formación ósea y la cicatrización en menor empo. Durante la formación ósea se liberaron radicales libres por la ac vación de neutrófilos y macrófagos. Un exceso de radicales libres inhibió la diferenciación de
35
osteoblastos (38) y ac vó los osteoclastos; (39) pero las propiedades an oxidantes de la vitamina E disminuyeron los radicales libres y contribuyeron al restablecimiento óseo. En tanto, el alfa-tocoferol redujo el empo de formación de tejido e incrementó la calidad de hueso regenerado en un modelo de distracción ósea. (24) Otras inves gaciones han referido que los tocotrienoles podrían prevenir o rever r la pérdida del tejido óseo. (40,41) Smith y otros (42) reportaron que la suplementación con 500 UI/kg de alfa-tocoferol durante 13 semanas, en modelos inducidos de osteoporosis, previno la lesión del tejido óseo. Por su parte, Hermizi y otros, (43) mediante un modelo de inducción de osteoporosis en ratas, señalaron que el alfa-tocoferol minimizó la resorción ósea. Igualmente, Norazlina y otros (44) administraron 30mg/kg de alfa-tocoferol a ratas ovariectomizadas durante 10 meses, y con ello evitaron la disminución de la densidad mineral ósea (DMO) a nivel del fémur y la vértebra lumbar; además, mejoró la microestructura del tejido óseo en ratas osteoporó cas. Ni los animales ni los humanos producen vitamina E de manera fisiológica, pero al administrarse
las isoformas de vitamina E se metabolizan en el hígado, llegan al torrente sanguíneo y se distribuyen por los tejidos. (45,46) Kasai y otros (47) informaron que, en ratas normales, el alfa-tocoferol en dosis baja (2,2 mg/kg), media (9,3 mg/kg) y alta (45,1 mg/kg) no producía efectos adversos en el hueso. En cambio, Frank y otros (11) demostraron que las dosis altas de alfatocoferol prolongan el empo de protrombina y los eventos hemorrágicos. La administración de vitamina D, en todas sus formas ac vas, incrementó el porcentaje de formación ósea, previno la apoptosis de células osteológicas, aceleró el proceso de cicatrización en el hueso, promovió mayor resistencia a la fractura y benefició la mineralización del callo óseo. Se ha confirmado la intervención de la vitamina D en el metabolismo óseo (48) cuando regula el equilibrio de calcio en el organismo, y permite su absorción intes nal y reabsorción renal; además de sus propiedades an oxidantes. (49) Reid y otros (6) agregaron suplemento de vitamina D (D2 y D3), con dosis menores a 800 UI por día, a individuos menores de 20 años, y la densidad mineral
36
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
ósea solo resultó significa va en el cuello femoral de los siete si os evaluados (columna lumbar, trocánter, cuerpo total o antebrazo, cadera total, cuello femoral); debido a la heterogeneidad de los estudios concluyeron que no tenía propósito u lizar vitamina D en personas sanas. Zhou y otros (49) u lizaron H2O2, especie reac va de oxígeno, en células madre mesenquimales para mostrar los efectos protectores de la vitamina D3 ante el estrés oxida vo. El H2O2 redujo la diferenciación de células osteogénicas, la ac vidad de la fosfatasa alcalina y la deposición de calcio; mientras que la vitamina D3 disminuyó la lesión celular, mediante la vía Sirt1/FoxO1; produjo menos niveles de estrés oxida vo, y manifestó nuevas funciones a nivel del modelado y la remodelación óseos. No obstante, otras publicaciones han explicado que la vitamina D no contribuye a la curación de fracturas (50,51) ni produce efectos en el tejido óseo. (10) La vitamina C presentó resultados posi vos a nivel de células osteoblás cas y acortó los empos en la curación de lesiones del tejido óseo. Esto se debe a la ac vidad an oxidante de la vitamina C, que también se encarga de la regulación y la proliferación de osteoblastos. La administración de ácido ascórbico en células análogas de osteoblastos favoreció la acumulación de colágeno, y permi ó la inducción de genes para la expresión de osteoblastos, fosfatasa alcalina y osteocalcina. (52) Chin e Ima-Nirwana (8) informaron que la vitamina C evitó la perdida de tejido osteológico en modelos de defecto óseo; también observaron que dosis bajas o moderadas aumentaban la síntesis de procolágeno y la proliferación de osteoblastos, lo cual garan zaba una mejor densidad mineral ósea, y reducía el riesgo de fractura y osteoporosis. Aunque solo un estudio indicó posibles eventos adversos en la formación ósea con la administración local de vitamina C,(5) se ha evidenciado que en altas dosis podría incrementar el estrés oxida vo y la apoptosis de células óseas, lo cual provoca defectos en la formación del hueso. (8) Fujita y otros (9) reportaron que el alfatocoferol beneficiaba la fusión de osteoclastos e impedía el proceso de formación de tejido óseo normal, pero se necesitan más estudios para probar los efectos adversos en el tejido óseo y a nivel sistémico. La presente revisión iden ficó estudios preclínicos a través de una búsqueda sistema zada, y, mediante una escala cuan ta va y otra cualita va, valoró la calidad y el riesgo de sesgo de cada estudio. Sin embargo, tuvo limitaciones como la naturaleza heterogénea de los estudios por las caracterís cas de la población, el tamaño de la muestra, el empo de administración del medicamento y el período de
seguimiento. La población está en riesgo de validación externa pues al ser estudios preclínicos no se pudo extrapolar directamente. Ningún estudio indicó el cegamiento en la evaluación y los resultados.
>>> CONCLUSIONES Las vitaminas E, D y C han mostrado beneficios a nivel del tejido óseo. Gracias a sus propiedades an oxidantes y an inflamatorias podrían u lizarse en la regeneración ósea; pero se requiere más evidencia cien fica que respalde el inicio de ensayos en humanos y el efecto en cirugías a nivel de tejido óseo.
>>> CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran que no existe conflicto de intereses.
>>> REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1 Borrelli J, Pape C, Hak D, Hsu J, Lin S, Giannoudis P, et al. Physiological challenges of bone repair. J Orthop Trauma. 2012;26(12):708-11. D O I: h ps://doi.org/10.1097/bot.0b013e318274da8b 2 Dimitriou R, Jones E, McGonagle D, Giannoudis P. Bone regenera on: Current concepts and future direc ons. BMC Med. 2011;9(66):2-10. DOI: h ps://doi.org/10.1186/17417015-9-66 3 Li S, Zhao J, Xie Y, Tian T, Zhang T, Cai X. Hard ssue stability a er guided bone regenera on: a comparison between digital tanium mesh and resorbable membrane. Int J Oral Sci. 2021;13(1):37. DOI: h ps://doi.org/10.1038/s41368- 021-00143-3 4 Delfrate G, Mroczek T, Mecca L, Andreis J, Fernandes D, Lipinski L, et al. Effect of pentoxifylline and α-tocopherol on medica on-related osteonecrosis of the jaw in rats: Before and a er dental extrac on. Arch Oral Biol. 2022; 137:105397. DOI: h ps://doi.org/10.1016/j.archoralbio.2022.105397 5 Uysal T, Amasyali M, Olmez H, Enhos S, Karslioglu Y, Gunhan O. Effect of vitamin C on bone forma on in the expanded inter-premaxillary suture. Early bone changes. J Orofac Orthop. 2011;72(4):290-300. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00056-011-0034-3 6 Reid I, Bolland M, Grey A. Effects of vitamin D supplements on bone mineral density: A systema c review and meta-Analysis. Lancet. 2014;383(9912):146-55. DOI: h p://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(13)61647-5 7 Mohamad S, Shuid A, Mohamed N, Fadzilah F, Mokhtar S, Abdullah S, et al. The effects of alpha-tocopherol supplementa on on fracture healing in a postmenopausal osteoporo c rat model. Clinics. 2012;67(9):1077-85. DOI: h ps://doi.org/10.6061/clinics/2012(09)16 8 Chin K, Ima-Nirwana S. Vitamin C and bone health: evidence from cell, animal and human studies. Curr Drug Targets. 2018;19(5):439-50. D O I: h ps://doi.org/10.2174/1389450116666150907100838 9 Fujita K, Iwasaki M, Ochi H, Fukuda T, Ma C, Miyamoto T, et al. Vitamin E decreases bone mass by s mula ng osteoclast fusion. Nat Med. 2012;18(4):589-94. DOI: h ps://doi.org/10.1038/nm.2659 10 Melhus G, Solberg L, Dimmen S, Madsen JE, Nordsle en L, Reinholt F. Experimental osteoporosis induced by ovariectomy and vitamin D deficiency does not markedly affect fracture healing in rats. Acta Orthop. 2007;78(3):393-403. DOI: h ps://doi.org/10.1080/17453670710013988 11 Frank J, Weiser H, Biesalski H. Interac on of vitamins E and K: effect of high dietary vitamin E on phylloquinone ac vity in chicks. Int J Vitam Nutr Res. 1997 [acceso 27/11/2022];67(4):242-7. Disponible en: h ps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9285253/ 12 Shuid A, Mohamad S, Muhammad N, Fadzilah F, Mokhtar S, Mohamed N, et al. Effects of α-tocopherol on the early phase of osteoporo c fracture healing. J Orthop Research.2011;29(11):1732-8. DOI: h ps://doi.org/10.1002/jor.21452 13 Jiang Q. Natural forms of vitamin E: Metabolism, an oxidant, and an - inflammatory ac vi es and their role in disease preven on and therapy. Free Radic Biol Med. 2014;72:76-90. DOI: h p://dx.doi.org/10.1016/j.freeradbiomed.2014.03.035 14 Maruli A, Gunawan B, Jusuf A. The role of vitamin C in enhancement of fracture healing in fracture with periosteal stripping at Sprague-Dawley white rats femur. Indon J Orthop. 2021 [acceso 27/11/2022];41(1):9-14. Disponible en: h ps://www.neli .com/publica ons/90658/the-role-of-vitamin-c-in-enhancement-of-fracture-healing-in-fracture-withperios 15 Vallibhakara S, Nakpalat K, Sophonsritsuk A, Tan tham C, Vallibhakara O. Effect of vitamin E supplement on bone turnover markers in postmenopausal osteopenic women: a double-blind, randomized, placebo-controlled trial. Nutrients. 2021;13(12):4226. DOI: h ps://doi.org/10.3390/nu13124226 16 Giordano V, Albuquerque R, do Amaral N, Chame C, de Souza F, Apfel M. Supplementary vitamin C does not accelerate bone healing in a rat bia fracture model. Acta Ortop Bras. 2012;20(1):10-2. DOI: h ps://doi.org/10.1590/S1413- 78522012000100001 17 Nastri L, More A, Migliaccio S, Paole a M, Annunziata M, Liguori S, et al. Do dietary supplements and nutraceu cals have effects on dental implant osseointegra on? A scoping review. Nutrients. 2020;12(1):268. DOI: h ps://doi.org/10.3390/nu12010268 18 Percie N, Hurst V, Ahluwalia A, Alam S, Avey M, Baker M, et al. The ARRIVE guidelines 2.0: Updated guidelines for repor ng animal research. Br J Pharmacol. 2020;177(16):3617. DOI: h ps://doi.org/10.1371/journal.pbio.3000411 19 Hooijmans C, Rovers M, de Vries R, Leenaars M, Ritskes-Hoi nga M, Langendam M. SYRCLE's risk of bias tool for animal studies. BMC Med Res Methodol. 2014;14(1):1-9. DOI: h ps://doi.org/10.1186/1471-2288-14-43 20 Nguyen T, Eo M, Seo M, Myoung H, Kim S, Lee J. Effects of pentoxifylline and tocopherol on a rat-irradiated jaw model using micro-CT cor cal bone analysis. Eur Arch Otorhinolaryngol.2019;276(12):3443-52. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00405-019-05600-8 21 Seo M, Myoung H, Lee J, Yang H, Woo K, Lee S, et al. Effects of pentoxifylline and tocopherol on an osteoradionecrosis animal model. J Cranio-Maxillofacial Surg. 2020;48(7):621-31. DOI: h ps://doi.org/10.1016/j.jcms.2020.02.008 22 Akçay H, Kuru K, Tatar B, Şimşek F. Vitamin E promotes bone forma on in a distrac on osteogenesis model. J Craniofac Surg. 2019;30(8):2315-8. DOI: h ps://doi.org/10.1097/scs.0000000000005685 23 Mohamad S, Shuid A, Mokhtar S, Abdullah S, Soelaiman I. Tocotrienol supplementa on improves late-phase fracture healing compared to alpha- tocopherol in a rat model of postmenopausal osteoporosis: A biomechanical evalua on. Evid Complement Alternat Med. 2012; 2012:2-7. DOI: h ps://doi.org/10.1155/2012/372878 24 Kurklu M, Yildiz C, Kose O, Yur as Y, Karacalioglu O, Serdar M, et al. Effect of alpha-tocopherol on bone forma on during distrac on osteogenesis: A rabbit model. J Orthop Traumatol. 2011;12(3):153-8. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s10195-011-0145-z 25 Turk CY, Halici M, Guney A, Akgun H, Sahin V, Muhtaroglu S. Promo on of fracture healing by vitamin E in rats. J Int Med Res. 2004;32(5):507-12. DOI: h ps://doi.org/10.1177/147323000403200508 26 Durak K, Sonmez G, Sarisozen B, Ozkan S, Kaya M, Ozturk C. Histological assessment of the effect of α-tocopherol on fracture healing in rabbits. J Int Med Res. 2003;31(1):26-30. DOI: h ps://doi.org/10.1177/147323000303100104 27 Pal S, Khan K, China S, Mi al M, Porwal K, Shrivastava R, et al. Theophylline, a methylxanthine drug induces osteopenia and alters calciotropic hormones, and prophylac c vitamin D treatment protects against these changes in rats. Toxicol Appl Pharmacol. 2016; 295:12-25. DOI: h ps://doi.org/10.1016/j.taap.2016.02.002 28 Aydoğan NH, Özel I, Iltar S, Kara T, Özmeriç A, Alemdaroğlu K. The effect of vitamin D and bisphosphonate on fracture healing: An experimental study. J Clin Orthop Trauma. 2016;7(2):90-4. DOI: h ps://doi.org/10.1016/j.jcot.2016.01.003 29 Saito M, Shiraishi A, Ito M, Sakai S, Hayakawa N, Mihara M, et al. Comparison of effects of alfacalcidol and alendronate on mechanical proper es and bone collagen cross-links of callus in the fracture repair rat model. Bone. 2010;46(4):1170-9. DOI: h p://dx.doi.org/10.1016/j.bone.2009.12.008 30 Cao Y, Mori S, Mashiba T, Kaji Y, Manabe T, Iwata K, et al. 1α,25-Dihydroxy-2β (3-hydroxypropoxy) vitamin D3 (ED-71) suppressed callus remodeling but did not interfere with fracture healing in rat femora. Bone. 2007;40(1):132-9. DOI: h ps://doi.org/10.1016/j.bone.2006.07.023 31 Seo E, Einhorn T, Norman A. 24R,25-dihydroxyvitamin D3: an essen al vitamin D3 metabolite for both normal bone integrity and healing of bial fracture in chicks. Endocrinol. 1997;138(9):3864-72. DOI: h ps://doi.org/10.1210/endo.138.9.5398 32 Lindgren J, DeLuca H, Mazess R. Effects of 1,25(OH)2D3 on bone ssue in the rabbit: studies on fracture healing, disuse osteoporosis, and prednisone osteoporosis. Calcif Tissue Int. 1984;36(5):591-5. DOI: h ps://doi.org/10.1007/bf02405372 33 Farhadian N, Miresmaeili A, Azar R, Zargaran M, Moghimbeigi A, Soheilifar S. Effect of dietary ascorbic acid on osteogenesis of expanding midpalatal suture in rats. J Dent (Tehran). 2015 [acceso 27/11/2022];12(1):39-48. Disponible en: h ps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26005453/ 34 Sarisözen B, Durak K, Dinçer G, Bilgen O. The effects of vitamins E and C on fracture healing in rats. J Int Med Res. 2002;30(3):309-13. D O I: h ps://doi.org/10.1177/147323000203000312 35 Duygulu F, Yakan B, Karaoglu S, Kutlubay R, Karahan OI, Ozturk A. The effect of zymosan and the protec ve effect of various an oxidants on fracture healing in rats. Arch Orthop Trauma Surg. 2007;127(7):493-501. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00402-007-0395-7 36 Yilmaz C, Erdemli E, Selek H, Kinik H, Arikan M, Erdemli B. The contribu on of vitamin C to healing of experimental fractures. Arch Orthop Trauma Surg. 2001;121(7):426-8. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s004020100272 37 Lindholm T, Sevas koglou J. The effect of 1alpha-hydroxycholecalciferol on the healing of experimental fractures in adult rats. Acta Orthop Scand. 1978;49(6):485-91. DOI: h ps://doi.org/10.3109/17453677808993227 38 Garre I, Boyce B, Oreffo R, Bonewald L, Poser J, Mundy G. Oxygen-derived free radicals s mulate osteoclas c bone resorp on in rodent bone in vitro and in vivo. J Clin Invest. 1990;85(3):632-9. DOI: h ps://doi.org/10.1172/JCI114485 39 Reilly P, Schiller H, Bulkley G. Pharmacologic approach to ssue injury mediated by free radicals and other reac ve oxygen metabolites. Am J Surg. 1991;161(4):488-503. DOI: h ps://doi.org/10.1016/0002-9610(91)91120-8 40 Chin K, Mo H, Soelaiman I. A review of the possible mechanisms of ac on of tocotrienol - a poten al an osteoporo c agent. Curr Drug Targets. 2013;14(13):1533-41. DOI: h ps://doi.org/10.2174/13894501113149990178 41 Chin K, Ima-Nirwana S. The biological effects of tocotrienol on bone: a review on evidence from rodent models. Drug Des Devel Ther. 2015; 9:2049-61. DOI: h ps://doi.org/10.2147/dddt.s79660 42 Smith B, Lucas E, Turner R, Evans G, Lerner M, Bracke D, et al. Vitamin E provides protec on for bone in mature hindlimb unloaded male rats. Calcif Tissue Int. 2005;76(4):272-9. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00223-004-0269-8 43 Hermizi H, Faizah O, Ima-Nirwana S, Ahmad Nazrun S, Norazlina M. Beneficial effects of tocotrienol and tocopherol on bone histomorphometric parameters in Sprague–Dawley male rats a er nico ne cessa on. Calcif Tissue Int. 2008;84(1):65-74. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00223-008-9190-x 44 Norazlina M, Ima-Nirwana S, Gapor MT, Khalid BAK. Palm vitamin E is comparable to alpha-tocopherol in maintaining bone mineral density in ovariectomised female rats. Exp Clin Endocrinol Diabetes. 2000;108(4):305-10. DOI: h ps://doi.org/10.1055/s-2000-7758 45 Chin K, Ima-Nirwana S. The effects of α-tocopherol on bone: a double-edged sword? Nutrients. 2014;6(4):1424. DOI: h ps://doi.org/10.3390/nu6041424 46 Hosomi A, Arita M, Sato Y, Kiyose C, Ueda T, Igarashi O, et al. Affinity for alpha- tocopherol transfer protein as a determinant of the biological ac vi es of vitamin E analogs. Fed Eur Bioch. 1997;409(1):105-8. DOI: h ps://doi.org/10.1016/S0014- 5793(97)00499-7 47 Kasai S, Ito A, Shindo K, Toyoshi T, Bando M. High-dose α-tocopherol supplementa on does not induce bone loss in normal rats. PLoS One. 2015;10(7). DOI: h ps://doi.org/10.1371/journal.pone.0132059 48 Muresan G, Hedesiu M, Lucaciu O, Boca S, Petrescu N. Effect of vitamin D on bone regenera on: a review. Medicin. 2022;58(10). DOI: h ps://doi.org/10.3390/medicina58101337 49 Zhou J, Wang F, Ma Y, Wei F. Vitamin D3 contributes to enhanced osteogenic differen a on of MSCs under oxida ve stress condi on via ac va ng the endogenous an oxidant system. Osteoporos Int. 2018;29(8):1917-26. DOI: h ps://doi.org/10.1007/s00198-018-4547-0 50 Doepfner W. Consequences of calcium and-or phosphorus deficient diets on various parameters of callus forma on and on growth rate in young rats. Br J Pharmacol. 1970 [acceso 27/11/2022];39(1):188-9. Disponible en: h ps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/5420093/ 51 Einhorn T, Bonnarens F, Burstein A. The contribu ons of dietary protein and mineral to the healing of experimental fractures. A biomechanical Study. J Bone Joint Surg. 1986 [acceso 27/11/2022];68(9):1389-95. Disponible en: h ps://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3782211/ 52 Franceschi R, Iyer B. Rela onship between collagen synthesis and expression of the osteoblast phenotype in MC3T3-E1 cells. J Bone Miner Res. 1992;7(2):235-46. DOI: h ps://doi.org/10.1002/jbmr.5650070216
37
38
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Correlación entre glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes
>>> La correlación entre glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada permite una evaluación integral del control diabético, facilitando estrategias mejores para prevenir complicaciones en pacientes de riesgo.
>>> AUTORES 1
José Ander Asenjo Alarcón , Michiko Melissa Pérez Cunavi1, José Alexander Pisco Sánchez1 1 Universidad Nacional Autónoma de Chota. Chota. Cajamarca, Perú Correspondencia: ander1213@hotmail.com Fuente: Revista Finlay 2025, 15(0). h ps://revfinlay.sld.cu/index.php/finlay/ar cle/view/15 52
>>> RESUMEN Fundamento: las oscilaciones glucémicas en los pacientes con diabetes son un tópico recurrente en la prác ca clínica, valorar periódicamente sus niveles, será de gran ayuda para normalizarla. Obje vo: correlacionar la glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes de un
hospital de nivel II de Perú. Métodos: se realizó un estudio analí co, retrospec vo y transversal, desarrollado con una muestra de 185 pacientes atendidos en un hospital de nivel II de Perú durante el año 2023. Los datos se reunieron a través de una ficha adaptada de la Asociación Americana de Diabetes. El análisis descrip vo de los datos incluyó medidas de posición, frecuencias absolutas y rela vas, gráficos de caja y bigotes y para la correlación entre variables el Chi cuadrado de razón de verosimilitud y el Rho de Spearman, con un p-valor < 0,05 como significa vo. Resultados: la mediana de edad de los pacientes fue de 60 años [Q1:50,5; Q3:69; RIQ:18,5], con mayor frecuencia de mujeres (61,6 %), el empo de enfermedad presentó una mediana de 6 años [Q1:2; Q3:9; RIQ:7]. La glucemia en ayunas tuvo una mediana de 198 mg/dl [Q1:148,5; Q3:264,0; RIQ:115,5] y la hemoglobina glicosilada de 10,2 % [Q1:8,6; Q3:12,3; RIQ:3,7], ambas variables se correlacionaron significa vamente (p < 0,05).
39
Conclusión: la glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada presentaron resultados alterados en al menos la mitad de los pacientes con diabetes y la correlación entre ellas fue significa va para estos resultados. La monitorización con nua de estos parámetros bioquímicos y la aplicación adecuada de medidas complementarias coadyuvará a un control más exhaus vo de la enfermedad. Palabras clave: glucemia, hemoglobina A glicada, diabetes mellitus po 2, pacientes, hospitales, Perú
>>> INTRODUCCIÓN La diabetes presenta un crecimiento exorbitante desde hace varias décadas y propende a seguir en esta línea. Es una enfermedad que afecta gradualmente la calidad de vida de los pacientes, con mayor celeridad en aquellos que no presentan un adecuado control de este padecimiento. A la par del crecimiento de la enfermedad existen avances importantes en el diagnós co y tratamiento, empero, la inercia terapéu ca y la resistencia al cambio de comportamientos en salud, ha provocado que la diabetes y sus complicaciones crónicas lleguen a etapas avanzadas e irreversibles. Gran parte de
estos efectos son atribuidos a los desequilibrios glucémicos y a los picos con nuos de glucosa. (1) El control de la glucemia es crucial para un adecuado manejo de la diabetes y se torna aún más riguroso en la prevención de complicaciones a futuro, los resultados de esta estrategia han demostrado una reducción importante en la ocurrencia de complicaciones y en los factores de riesgo cardiovasculares (2) no obstante, hay factores que limitan una glucemia en ayunas óp ma, entre ellos, la edad avanzada de los pacientes, tener sobrepeso u obesidad, alteraciones en el perfil lipídico y presión arterial elevada no controlada, esto implica un abordaje integral del padecimiento y las condiciones conexas, que en la prác ca es reducida o no sostenible a largo plazo. (3) En un estudio en E opía se encontró que el 58,1 % de los pacientes presentaron glucemia en ayunas no controlada, resultado que se asoció a la edad avanzada, el sexo, el empo prolongado de padecer la enfermedad, el exceso de peso, complicaciones propias de la diabetes y prác cas de autocuidado deficientes. (4)
40
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
En otro estudio, los pacientes con diabetes tuvieron una media de 205,1 mg/dl de glucemia en ayunas, la cual disminuyó significa vamente, luego de tres meses de estar some dos a monitorización con nua de glucosa, es decir, que en la prác ca es posible actuar en favor del control adecuado de este indicador de la diabetes. (5) El control glucémico eficiente de los pacientes, podría disminuir la carga económica de la enfermedad y sus estados subyacentes, en los países en vías de desarrollo como lo es Perú. (6) La hemoglobina glicosilada permite valorar las variaciones de la glucosa en periodos de empo más prolongados respecto a la glucemia en ayunas, específicamente durante los úl mos meses, aspecto que proporciona un panorama más ampliado sobre la evolución y el control de la diabetes. En la India, pacientes con diabetes obtuvieron una media de 9,82 % de hemoglobina glicosilada y se asoció de forma importante con el riesgo de complicaciones crónicas, al intermediar la edad avanzada de los pacientes y el padecimiento prolongado de la enfermedad. (7) Los niveles elevados de hemoglobina glicosilada son peligrosos porque aumentan el riesgo de formas graves de complicaciones diabé cas crónicas. En Estados Unidos, en un estudio, la media de hemoglobina glicosilada fue de 8,4 %, es decir, también superior al valor recomendado y si no se toman medidas de control glucémico adecuado, están latentes las probabilidades de ocurrencia de enfermedades cardiovasculares, no obstante, subrayan la importancia de la monitorización con nua de glucosa como una estrategia segura y óp ma para el control deseable de la diabetes. (8)
sen do, por ello, se estableció como obje vo: correlacionar la glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes de un hospital de nivel II de Perú.
>>> MÉTODOS Se realizó un estudio analí co, retrospec vo y transversal, desarrollado en mayo del 2024, con 185 pacientes con diabetes atendidos en un hospital de nivel II de Cajamarca, Perú. La muestra se calculó a par r de una población de 717, con un nivel de confianza del 95 %, proporción del 50 % y precisión del 6,21 %, se conformó aleatoriamente con pacientes que fueron atendidos en el hospital durante el año 2023, se incluyeron de forma indis nta mujeres y varones, a par r de 30 años de edad y con información completa de las variables de inves gación en sus historias clínicas, de otro lado, se excluyeron a los que tenían datos erróneos o incompletos. La documentación se u lizó como técnica para reunir los datos y como instrumento se u lizó una ficha de recolección adaptada de la Asociación Americana de Diabetes, (10) la ficha incluyó las siguientes variables: -
La glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada pueden estar correlacionadas y potenciar sus efectos deletéreos, que pueden ir más allá de la ocurrencia de complicaciones o comorbilidades, debido a las fallas sistémicas y a las reacciones inflamatorias múl ples que ocasionan, es por ello, que si se quiere detener la progresión de la diabetes, es muy importante su monitoreo y control con nuo; al respecto la primera variable bioquímica proporciona información de la variación glucémica a corto plazo y la segunda lo hace de los úl mos tres o cuatro meses, dando así una perspec va ampliada del curso de la enfermedad y de los riesgos existentes. (9) En este marco, los desenlaces a los que se exponen los pacientes con diabetes al no llevar un control adecuado de la enfermedad o desentenderse de los niveles de glucemia en ayunas o de hemoglobina glicosilada, son de gran magnitud y es necesario que se genere evidencia cien fica diversa en contextos múl ples poco explorados para contribuir en este
-
Edad: en años. Sexo: mujeres y varones. Cumplimiento del tratamiento: [regular, irregular]. Tiempo de enfermedad: en años. Valor de la glucemia en ayunas en: mg/dl. Valor de la hemoglobina glicosilada: en porcentaje, para luego ser categorizadas en: Glucemia en ayunas controlada: [180 mg/dl o menos] y no controlada [> 180 mg/dl. Hemoglobina glicosilada controlada [< 8 %] y no controlada [8 % o más].
La categorización se realizó en el paquete de análisis estadís co. Posterior a la autorización se procedió a recabar la información de los pacientes a par r de sus historias clínicas, se cumplieron con los criterios de inclusión y la revisión pormenorizada, por un lapso de dos semanas. Para facilitar las ac vidades de recolección se obtuvo el número de historia clínica de los pacientes y a través de este fueron ubicadas en el lugar de almacenamiento. El análisis descrip vo de los datos incluyó medidas de posición [mediana, Q1, Q3, RIQ], frecuencias absolutas y rela vas, gráficos de caja y bigotes con información específica y el análisis bivariado para la correlación entre variables incluyó el Chi cuadrado de razón de verosimilitud y la correlación Rho de Spearman,
41
con un p-valor < 0,05 como significa vo. Para el procesamiento y análisis estadís co se u lizó el programa jamovi 2.3.28. Las normas é cas se tuvieron presentes y se acataron en el curso de la inves gación. La autorización para ejecutar el estudio fue otorgada por el responsable del hospital. Al transcribir los datos de las historias clínicas a la ficha de recolección, se asignó un código para la iden ficación de los pacientes, con la finalidad de mantener en reserva su iden dad.
>>> RESULTADOS La mediana de edad de los pacientes con diabetes fue de 60 años [Q1:50,5; Q3:69; RIQ:18,5], con mayor frecuencia de mujeres (61,6 %), respecto al cumplimiento del tratamiento fue irregular (73,5 %). El empo de enfermedad presentó una mediana de 6 años [Q1:2; Q3:9; RIQ:7]. La glucemia en ayunas tuvo una mediana de 198 mg/dl [Q1:148,5; Q3:264,0; RIQ:115,5], un valor considerablemente alto si se ene en cuenta que a par r de 181 mg/dl ya se considera hiperglucemia, dentro de los parámetros de los obje vos glucémicos en
un paciente con diabetes. (Figura 1). Figura 1. Glucemia en ayunas en pacientes con >> diabetes.
42
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
La hemoglobina glicosilada alcanzó una mediana de 10,2 % [Q1:8,6; Q3:12,3; RIQ:3,7], es decir más del 50 % de pacientes presentaron un valor elevado en este indicador (≥ 8,0 %), para el obje vo glucémico. (Figura 2).
>>
Figura 2. Hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes.
El 53,5 % de pacientes presentaron un punto de coincidencia de ambas variables bioquímicas no controladas. La glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada se correlacionaron significa vamente en los pacientes con diabetes, tanto en sus unidades, como en su clasificación categórica (p < 0,05) (Tabla 1). Tabla 1. Correlación entre glucemia en ayunas y >> hemoglobina glicosilada en pacientes con diabetes.
>>> DISCUSIÓN De forma independiente, los resultados obtenidos de glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada, presentan proximidad a los informados en otros estudios. Referente a la glucemia en ayunas, corresponde al mismo porcentaje reportado en E opía, (4) donde el 58,1 % de los pacientes presentaron un resultado no controlado, fueron de edad avanzada y de sexo femenino, diferenciándose únicamente en el empo de enfermedad, en su medición numérica la variable se
relaciona con la media (205,1 mg/dl) encontrada en pacientes de la India, (5) pues en ambos casos supera la cifra corte de control, también bordeaban la tercera edad y a diferencia del estudio, aquí fueron más pacientes varones. Los niveles de hemoglobina glicosilada del mismo modo fueron elevados en pacientes con diabetes de la India (9,82 %) (7) y de Estados Unidos (8,4 %), (8) tuvieron como denominador común el grupo más afectado el de adultos mayores. En la correlación entre variables, presenta similitud con los resultados obtenidos en un estudio estadounidense, (9) con edades cercanas al envejecimiento y difiere en la mayor proporción de varones, adicionalmente resaltan la conjunción de estas en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Lo mismo sucedió en un estudio de Países Bajos, (11) donde hubo relación entre ambas variables para el cribado de diabetes, con edades próximas al envejecimiento y mayor proporción de varones. Algunas de las diferencias iden ficadas con el estudio, pueden ser de carácter probabilís co, debido a que los grupos afectados varían y aumentan conforme ingresan a la etapa de la senectud y responden a cambios hormonales según sexo. La glucemia en ayunas elevada en los pacientes puede deberse a múl ples situaciones, entre ellas, la edad mayor, que limita el cumplimiento terapéu co o la adhesión a la modificación en los es los de vida, por tener hábitos ya establecidos desde etapas anteriores, el sexo femenino que en el estudio presentó una razón cercana de dos a uno respecto a los varones, puede estar asociada al sobrepeso u obesidad que generalmente en ellas es central, lo que favorece el incremento de la resistencia a la insulina, y por ende, a la elevación de la glucemia. (3,4) Si bien en el estudio, el empo de enfermedad fue rela vamente corto, esto podría haber influido en el incumplimiento de las medidas terapéu cas y complementarias de la diabetes, debido a que en diagnós cos recientes o de corta duración, los pacientes subes man la real dimensión de la enfermedad y siguen con sus ru nas habituales de vida, dejan a un lado el control de la glucemia y los picos de glucosa. En estados iniciales este aspecto puede carecer de importancia clínica para ellos, pero con el empo, puede desencadenar sucesos crónicos e irreversibles. (12,1) Ante ello, es primordial la generación de medidas preven vas y de control de la glucemia más eficaces y contextualizadas a la realidad de los pacientes, con el uso de recursos que estén a su alcance y que a la vez les facilite su cumplimiento, así mismo, es necesario la sensibilización de los pacientes para que sean conscientes de los riesgos a mediano y largo plazo de los
43
44
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
picos frecuentes de glucosa y sean ellos mismos, quienes contribuyan a una óp ma ges ón de la enfermedad, en esta tarea los profesionales de la salud son los que deben liderar las acciones per nentes. (2) De manera simultánea la hemoglobina glicosilada también se encontró en cifras elevadas en los pacientes, lo que refleja un pobre control metabólico de l a e n fe r m e d a d y e l d e s e n l a c e i n m i n e n t e d e complicaciones asociadas a la diabetes y otras vinculadas. Del mismo modo, mantener por empos largos niveles elevados de esta variable bioquímica, incrementa el riesgo de mortalidad, por ello, la preponderancia de mantenerla en rangos adecuados es una de las estrategias más confiables, para lograrlo sería necesaria la monitorización con nua de glucosa, bajo supervisión de los profesionales de la salud. (8,13) Las dos variables glucémicas se correlacionaron significa vamente, lo que deja en vilo el estado de exposición y vulnerabilidad en el que se encuentran los pacientes con diabetes y, por ende, surge la necesidad de una actuación urgente y a nada para disminuir los riesgos y consecuencias venideras. En tal sen do, optar por la automonitorización de la glucemia cons tuye otra alterna va viable para recobrar los niveles deseables de glucemia en ayunas y de hemoglobina glicosilada, al respecto se ene la ventaja que el empo de diabetes es aún menor a diez años y sería el momento oportuno para poner en marcha estas acciones a favor de los pacientes. (5,14) Como medida complementaria, el uso de la tecnología a través del uso de internet cons tuiría un gran aliado para el sistema de salud, pues facilitaría la interacción de los profesionales sanitarios con los pacientes, estos podrían transmi rles información acerca de la enfermedad, educarles sobre los cambios paula nos que deben implementar en su dieta, ac vidad sica y hábitos diarios, esclarecer las dudas e inquietudes, disminuir la ansiedad, reducir la alexi mia y fijar logros que les permitan cumplir con metas de mejora. Estas ac vidades redundarían en el control idóneo de la glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada. (15) Los datos secundarios se acompañan de sesgos de medición, los cuales se reducen al ser obtenidos con fines clínicos para evaluar la evolución de la enfermedad, así mismo, estos son superados por la valía global de los resultados que proporcionan, pues son de mucha u lidad para reorientar las ac vidades preven vo-promocionales y de ges ón de las enfermedades. La glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada presentaron resultados alterados, en al
menos, la mitad de los pacientes con diabetes y la correlación entre ellas fue significa va para estos resultados. La monitorización con nua de estos parámetros bioquímicos y la aplicación adecuada de medidas complementarias, coadyuvará a un control más exhaus vo de la enfermedad, más aún, tratándose de pacientes que bordean la tercera edad. El cambio de comportamientos en salud hacia prác cas saludables en alimentación, ac vidad sica, uso adecuado del empo libre y descanso, son ejes fundamentales para regular los niveles de glucosa sanguínea y hemoglobina glicosilada, lo que a su vez redundará en un manejo eficiente de la enfermedad, por ello, los profesionales de la salud deben ser los propulsores desde el primer contacto con los pacientes para encaminar acciones de sensibilización a mediano y largo plazo.
>>> CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran la no existencia de conflictos de intereses relacionados con el estudio.
>>> LOS ROLES DE AUTORÍA Conceptualización: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Curación de datos: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Análisis formal: José Ander Asenjo Alarcón. Adquisición de fondos: Esta inves gación no contó con la adquisición de fondos. Inves gación: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Metodología: José Ander Asenjo Alarcón. Administración del proyecto: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Recursos: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. So ware: José Ander Asenjo Alarcón. Supervisión: José Ander Asenjo Alarcón. Validación: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Visualización: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Redacción del borrador original: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez. Redacción, revisión y edición: José Ander Asenjo Alarcón, Michiko Melissa Pérez Cunavi, José Alexander Pisco Sánchez.
>>> REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 1. Crawford AL, Laiteerapong N. Type 2 Diabetes. Ann Intern Med. 2024;177(6):ITC81-ITC96. 2. Khun K, Zaccardi F, Amod A, Aroda VR, Aschner P, Colagiuri S, et al.
45
Glycaemic control is s ll central in the hierarchy of priori es in type 2 diabetes management. Diabetologia. 2025;68(1):17-28. 3. Kuang NY, Hong Y, Chen JP, Li H, Tang N. Risk factors for fas ng blood glucose control in middle-aged and elderly type 2 diabetes pa ents. Medicine (Bal more). 2024;103(33):e39322. 4. Garedo AW, Tesfaye GT, Tamrat R, Wynendaele E. Glycemic control and associated factors in pa ents with type 2 diabetes in Southwest Ethiopia: a prospec ve observa onal study. BMC Endocr Disord. 2024;24(1):262. 5. Chaubey A, Chaubey D, Dwivedi A, Dwivedi S, Mishra T. The associa on of con nuous glucose monitoring with glycemic parameters in pa ents with uncontrolled type 2 diabetes: A prospec ve observa onal study. J Family Med Prim Care. 2024;13(8):3038-41. 6. Seinfeld J, Sobrevilla A, Rosales ML, Ibáñez M, Ruiz D, Penny E, et al. Economic burden of type-2 diabetes in Peru: a cost-of-illness study valuing cost differences associated with the level of glycemic control. Expert Rev Pharmacoecon Outcomes Res. 2024;24(5):661-9. 7. Dhadse R, Yadav D, Thakur L, Chavan S, Padhiyar R, Karatela S, et al. Clinical Profile, Risk Factors, and Complica ons in Young-Onset Type 2 Diabetes Mellitus. Cureus. 2024;16(9):e68497. 8. Reed J, Dong T, Eaton E, Friswold J, Porges J, Al-Kindi SG, et al. Con nuous glucose monitoring for glycaemic control and cardiovascular risk reduc on in pa ents with type 2 diabetes not on in s u lin th erapy: A clin ical trial. D iab etes O b es Metab . 2024;26(7):2881-9. 9. Yang M, Shangguan Q, Xie G, Sheng G, Yang J. The U-shaped associa on of fas ng plasma glucose to HbA1c ra o with mortality in diabe c and prediabe c popula ons: the media ng role of systemic
immune-inflamma on index. Front Endocrinol (Lausanne). 2025;16(1):1465242. 10. American Diabetes Associa on Professional Prac ce Commi ee. Glycemic Goals and Hypoglycemia: Standards of Care in Diabetes—2024. Diabetes Care. 2024;47(Suppl. 1):S111–S25. 11. Been RA, Noordstar E, Helmink MAG, van Sloten TT, de Ranitz WL, van Beek AP, et al. HbA1c and fas ng plasma glucose levels are equally related to incident cardiovascular risk in a high CVD risk popula on without known diabetes. Diagnosis (Berl). 2024;11(3):312-20. 12. Ambrož M, de Vries ST, Buitenhuis G, Frost J, Denig P. Willingness of people with type 2 diabetes to engage in healthy ea ng, physical ac vity and medica on taking. Prim Care Diabetes. 2024;18(3):34755. 13. Sugimoto T, Sakurai T, Uchida K, Kuroda Y, Tokuda H, Omura T, et al. Impact of Type 2 Diabetes and Glycated Hemoglobin Levels Within the Recommended Target Range on Mortality in Older Adults With Cogni ve Impairment Receiving Care at a Memory Clinic: NCGGSTORIES. Diabetes Care. 2024;47(5):864-72. 14. Muhali SS, Muhali FS, Mfinanga SG, Sadiq AM, Marandu AA, Kyala NJ, et al. Impact of Self-Monitoring Blood Glucose on Glycaemic Control Among Insulin-Treated Pa ents with Diabetes Mellitus in Northeastern Tanzania: A Randomised Controlled Trial. J Diabetes Res. 2024;67(8):9672. 15. Yan M, Yu Y, Li S, Zhang P, Yu J. Effec veness of King's Theory of Goal A ainment in Blood Glucose Management for Newly Diagnosed Pa ents with Type 2 Diabetes: Randomized Controlled Trial. J Med Internet Res. 2024;26(1):e59142.
46
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Riesgo de fibrosis hepática por el Score FIB-4 en pacientes diabéticos con insuficiencia cardíaca. Subanálisis del estudio EMPUMIC
>>> Este estudio analiza el riesgo de fibrosis hepática en pacientes con diabetes e insuficiencia cardíaca usando el score FIB-4. Además, evalúa cómo cambia este riesgo después de un año de tratamiento con empagliflozina
>>> AUTORES Zulay Andrea García Rojas 1 , Gabriela Ormaechea 1 Gorricho 1 Unidad Mul disciplinaria de Insuficiencia Cardíaca (UMIC). Unidad Académica Médica A. Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina. Universidad de la República. Montevideo, Uruguay Correspondencia: zagrmd@gmail.com / andrea278903@hotmail.com Fuente: Revista Uruguaya de Medicina Interna2025; 10(1): e303. DOI: 10.26445/10.01.6
>>> RESUMEN Introducción: La esteatosis hepá ca metabólica (MASLD: Metabolic dysfunc on-associated steato c liver disease) es una en dad que abarca hígado graso, esteatohepa s, fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular. Su prevalencia está en aumento asociado al incremento de diabetes mellitus 2 (DM2) y obesidad, siendo un
problema de salud pública a nivel mundial. La prevalencia de MASLD es de un 55.5%, 37.3% esteatohepa s, 17% fibrosis hepá ca. También es considerada una comorbilidad de la insuficiencia cardíaca (IC) con un comportamiento bidireccional por el compromiso sistémico de ambas patologías. Existen métodos no invasivos, que pueden iden ficar el riesgo de fibrosis hepá ca como el score FIB-4. Estudios han mostrado el beneficio de la empagliflozina en MASLD. Este trabajo ene como obje vo determinar la prevalencia del riesgo de presentar fibrosis hepá ca mediante el score FIB-4 y evaluar los cambios de la categoría del riesgo al año de recibir dicho fármaco. Metodología: El presente subanálisis del trabajo E M P U M I C “uso de empagliflozina en pacientes diabé cos con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (ICFEr)”. Estudio retrospec vo, descrip vo, observacional de la población incluida en el estudio EMPUMIC, los datos fueron recolectados en Excel, se realizó el calculó del score FIB-4 que cuenta con cuatro variables como son, edad, transaminasas (AST/ALT) y plaquetas. Resultados: Se incluyeron 31 pacientes (17 hombres) con
47
edad mediana de 61 años. Se observó un descenso significa vo de los niveles de transaminasas con el tratamiento con empagliflozina (p:0,015). El 74,19% de los pacientes antes de empezar tratamiento con empagliflozina presentan riesgo de fibrosis hepá ca por el score FIB-4 y al año de tratamiento con este fármaco presentó una reducción significa va del riesgo (p:0,049). Conclusiones: Se observó un alto riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca en pacientes con IC y DMT2. El tratamiento por un año con empagliflozina mostró un cambio en la categoría de riesgo por el score FIB-4 y disminución de los niveles de transaminasas. Es importante pesquisar esta comorbilidad tan prevalente para poder realizar una intervención oportuna. Palabras clave: insuficiencia cardíaca, fibrosis hepá ca, empaglifozina
>>> INTRODUCCIÓN La esteatosis hepá ca metabólica (MASLD: Metabolic dysfunc on-associated steato c liver disease) es una enfermedad progresiva que puede conducir a hígado graso, esteatohepa s, fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular. El desarrollo de fibrosis
hepá ca como evolución natural de la enfermedad aumenta el riesgo de complicaciones hepá cas y no hepá cas, estando relacionadas con el grado de fibrosis. La relación bidireccional tanto epidemiológica como fisiopatológica entre MASLD y los trastornos metabólicos llevaron a una actualización de la nomenclatura y de los criterios diagnós cos. El término que se consideró más apropiado en el consenso 2023 fue el de enfermedad hepá ca esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), definiéndose como la presencia de esteatosis hepá ca (detectada por imagen, biomarcadores, scores o histología hepá ca) asociado con DMT2, sobrepeso u obesidad, independientemente de la ingesta de alcohol o exclusión de otras e ologías de enfermedad hepá ca crónica, condiciones que anteriormente eran necesarias para su diagnós co. La prevalencia de MASLD está en aumento en parte debido al incremento de diabetes mellitus 2 (DMT2) y obesidad, siendo un problema de salud pública a nivel mundial (1). La prevalencia en DMT2 es el doble que la
48
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
población general. Según el nivel de progresión se encuentra una prevalencia de 55,5% para MASLD, 37,3% de esteatohepa s y 17% de fibrosis hepá ca (2-3). A nivel nacional, se encontró una prevalencia de 69% en una unidad de insuficiencia cardíaca en pacientes con fracción de eyección reducida (ICFEr) y DMT2 y presentaban un riesgo moderado/severo de desarrollar fibrosis hepá ca calculado con el score FIB4(4). Múl ples estudios han demostrado que la MASLD también pueden presentar complicaciones a nivel extrahepá co (Enfermedad cardiovascular (ECV), DMT2, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica, apnea obstruc va del sueño y cáncer), lo que refleja que la M A S L D se presenta como una enfermedad mul sistémica y se iden fica como el factor pronós co el grado de fibrosis hepá ca (5). Ma J y et al (6) sugieren la existencia de una relación bidireccional entre MASLD y factores de riesgo cardiovascular (CV). La MASLD se asocia al síndrome metabólico y E C V por múl ples vías como, insulinorresistencia, alteración del metabolismo lipídico, inflamación y disfunción endotelial. Estos mecanismos conducen a remodelación cardíaca, aterosclerosis y aumento de morbimortalidad CV. Bonapance y et al (7) analizaron la correlación entre MASLD y alteraciones cardíacas en pacientes con DMT2 sin antecedente de cardiopa a isquémica, observando una mayor prevalencia de disfunción diastólica del ventrículo izquierdo subclínica la que era proporcional al grado de esteatosis hepá ca. Este hallazgo fue independiente de otros factores de riesgo cardiovascular como HTA, edad, sexo, triglicéridos (TG) y HbA1c, concluyendo los autores que esta asociación era resultado de MASLD como marcador de acumulación de grasa ectópica en el miocardio. Frente a la nueva evidencia las guías de prác ca clínica sugieren que todos los pacientes con MASLD deben ser evaluados para determinar el riesgo CV independientemente de los factores de riesgo clásicos para ECV. Por otro lado, se sugiere que a todos los pacientes con alteraciones cardiometabólicas se les debe realizar screening por métodos no invasivos para evaluar el riesgo de fibrosis hepá ca y determinar su gravedad. (8,9) Como se mencionó previamente, existe una relación bidireccional entre la MASLD y la presencia de insuficiencia cardíaca como parte del compromiso sistémico de ambas patologías. Sin embargo, a pesar de la alta prevalencia de esta asociación y del conocimiento de
las complicaciones graves a nivel hepá co y CV en la prác ca clínica no siempre se ene presente. Tanto el pronós co como la posibilidad de un tratamiento oportuno de esta en dad depende de la progresión de la fibrosis hepá ca siendo el proceso final del daño crónico a nivel hepá co. Se necesitan estrategias de screening para un diagnós co oportuno y así poder delinear terapéu cas que amor güen la carga de la enfermedad, disminuir las complicaciones y mortalidad. Existen métodos no invasivos, económicos y fáciles de implementar que pueden ayudar a iden ficar el riesgo de fibrosis hepá ca como es el score FIB-4, siendo este recomendado en el algoritmo de las guías de prác ca clínica (9,10). Para su cálculo solo se requieren cuatro variables: edad, valor de transaminasas (AST/ALT) y recuento de plaquetas. Según el puntaje se puede establecer el nivel de riesgo de desarrollar fibrosis: alto (>2.67), intermedio (1.30 a 2.67) o bajo (<1.30). Este score presenta un valor predic vo nega vo elevado del 94,7%, una sensibilidad de 73,4%, un valor predic vo posi vo de 82,1% y una especificidad de 98.2% (11,12,13,14,15). Según la evidencia disponible, el FIB-4 es la estrategia más rentable para el screening inicial en pacientes con prediabetes y factores de riesgo cardiometabólico o con DMT2. Además, su bajo costo, simplicidad y buena especificidad la convierten en la prueba inicial de elección (10). En pacientes con FIB-4 indeterminado o de alto riesgo, se requiere una estra ficación adicional con medición de la rigidez hepá ca mediante elastogra a de transición (LSM), de no estar disponible, mediante biomarcadores de fibrosis sanguínea como la prueba de fibrosis hepá ca mejorada (ELF) (10). Nuevas terapéu cas como el uso de los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa (iSGLT2) para el tratamiento de la DMT2, así como en portadores de IC con o sin DMT2, y en todo el espectro de la IC (IC FEVI reducida, IC levemente reducida, IC preservada) ha demostrado claros beneficios en términos de reducción morbilidad (reducción de peso, beneficios a nivel CV, renal), reducción de hospitalizaciones y reducción de mortalidad (16). Los iSGLT2 aumentan la excreción urinaria de glucosa actuando en el cotransportador Na-Glucosa po 2, bloquea la reabsorción de glucosa en los túbulos proximales renales de manera independiente de la insulina, provocando una reducción de los niveles plasmá cos de glucosa e insulina. Su uso aumenta significa vamente el cambio de ácidos grasos (AG) de los
49
tejidos adiposos y la absorción y beta-oxidación de los AG en el hígado. Se han demostrado efectos beneficiosos de la empagliflozina y otros iSGLT2 sobre el contenido de grasa hepá ca en pacientes con DMT2 y MASLD (17,18,19).
25kg/m2. Criterios de exclusión: Filtrado glomerular menor a 30ml/min/m2, arteriopa a severa, infecciones urinarias recurrentes, cetoacidosis o insulinizados.
El presente subanálisis del trabajo EMPUMIC (20) “uso de empagliflozina en pacientes diabé cos con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (ICFEr)” ene como obje vo determinar la prevalencia del riesgo de presentar fibrosis hepá ca mediante el score FIB-4 y evaluar los cambios de la categoría del riesgo al año de recibir empagliflozina.
Procedimiento: Dado que es un estudio retrospec vo no se realizó ecogra a de abdomen como método diagnós co de esteatosis hepá ca. Los pacientes del estudio no presentaban otros factores de riesgo para desarrollar fibrosis hepá ca como alcohol o infecciones virales crónicas hepatotropas.
>>>
Los datos fueron recopilados de una base de datos de excel prediseñada para su posterior análisis. Se realizó el calculó FIB-4 antes de iniciar empagliflozina y al año del tratamiento con el iSGLT2.
METODOLOGÍA
Tipo de estudio: retrospec vo, descrip vo, observacional de la población incluida en el estudio E M P U M I C en el período de un año de uso de empagliflozina. Criterios de inclusión: DM2 con IC con fracción de eyección menor a 40%, menores de 81 años, hemoglobina glicosilada mayor a 7%, IMC mayor a
Estadís ca: La descripción de los datos cualita vos se presenta en tablas y gráficos de frecuencia. Las variables con nuas se describen como medianas y rangos intercuar licos (RIQ). El estudio de diferencias en el empo para variables con nuas se realiza con test de Friedman para medidas repe das en el mismo grupo de
50
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
individuos. La diferencia entre dos empos para la misma población de pacientes se realizó con test de Wilcoxon. El nivel de significación corresponde a alfa 0,05. Se u lizó so ware STATA v.12.0 para el análisis.
(Gráfica 1) y se observó que al realizar un nuevo cálculo de FIB 4 al año de tratamiento con empagliflozina el riesgo bajo a 12,9%, con significancia estadís ca (p: 0,049) (Gráfica 2 y 3)
Comité de É ca: el trabajo contó con la autorización del comité de é ca médica del Hospital de Clínicas y consen miento de los pacientes.
Gráfico 1: Cálculo de riesgo de fibrosis hepá ca por el score FIB-4 sin tratamiento con empagliflozina
>>
>>> RESULTADOS Se incluyeron 31 pacientes, 17 hombres (54,8%), edad mediana de 61 años, IMC con mediana de 32.6 kg/m2. La e ología más frecuente fue la isquémica en 54,8%. Tabla 1.
>>
Tabla 1: Caracterís cas epidemiológicas de la población (n=31)
>>
Gráfico 2: Cálculo de riesgo de fibrosis hepá ca por el score F I B -4 al año de tratamiento con empagliflozina
En la tabla 2 se presentan los valores de transaminasas y plaquetas pre y post-tratamiento con empaglifozina. Se observó disminución de los niveles plasmá cos con el tratamiento con empagliflozina tanto de AST como de ALT (p: 0,015).
Gráfico 3: Compara vo del riesgo de fibrosis >> hepá ca por el score FIB-4 con tratamiento con y sin empagliflozina
>>
Tabla 2: Determinación de transaminasas y plaquetas pre y post- tratamiento con empaglifozina
>>> DISCUSIÓN Se observó que un 74,19% de los pacientes antes de empezar tratamiento con empagliflozina presentan riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca por el score FIB-4
Este subanálisis del estudio EMPUMIC aborda la importancia de pesquisar el riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca tan prevalente en población con DMT2 e IC, calculado por el score FIB-4 y el impacto que puede determinar el tratamiento luego de año de la prescripción
51
de empagliflozina. Desafortunadamente, la intervención y la prevención de esta en dad no se realiza en fases tempranas, puesto que existe una subes mación de esta. Por dicha razón se debe realizar un adecuado screening, máxime en pacientes con factores de riesgo para desarrollarla. La estrategia para su evaluación y manejo debe ser mul disciplinaria (21). Este estudio se enfocó en evaluar el riesgo de fibrosis hepá ca, dado que tanto el pronós co como la posibilidad de un tratamiento oportuno depende de la progresión de la fibrosis hepá ca, siendo este el proceso final del daño crónico a nivel hepá co. Existen métodos no invasivos, económicos y fáciles de implementar que pueden ayudar a iden ficar el riesgo de fibrosis hepá ca como es el score FIB-4, siendo actualmente recomendado por las guías de prác ca clínica. (9,10). Por tal mo vo se escogió este método no invasivo para evaluar el riesgo de fibrosis hepá ca y no otros scores.
Se observó una prevalencia elevada de 74,19% con riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca, siendo incluso mayor que la reportada en estudios internacionales (5060%) (2,3). Respecto a los valores de transaminasas se observó una reducción con significancia estadís ca como lo observado en otros estudios. Taheri y et al (17) evidenciaron que a las 24 semanas de tratamiento con empagliflozina hubo una disminución significa va en los niveles de transaminasas, mientras que no se observó en el grupo placebo (sin empagliflozina), también demostraron un descenso significa vo de la rigidez hepá ca mediada por elastogra a, mientras que en el grupo placebo presentó una ligera disminución. Lail y et al (22) informaron mejoras en los histológicos (esteatosis, fibrosis y abombamiento de los hepatocitos) en el 44% de los pacientes tratados con empagliflozina, mediante muestras obtenidas por biopsia. Genua y et al observaron que los pacientes t ra ta d o s c o n c a n a g l i fl oz i n a , d a p a g l i fl oz i n a o
52
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
empagliflozina presentaron una reducción del grado de esteatosis hepá ca y de enzimas hepá cas. Sin embrago no hay datos disponibles sobre posible beneficio en esteatohepa s y fibrosis (16). En cuanto al cambio del cálculo de riesgo de fibrosis por el score FIB-4 al año de tratamiento con empagliflozina, en nuestro estudio se observó un descenso del riesgo a 12,9% con significancia estadís ca, diferente a lo observado en otros estudios con iSGLT2 (23,24). Sin embargo, otros estudios si demostraron una re d u c c i ó n s i g n i fi ca va e n e l s co re F I B - 4 co n iSGLT2(25,26,27). Por otro lado, respecto a los valores de plaquetas no se observó significancia estadís ca antes y después del tratamiento y no hay estudios específicos de iSGLT2 e influencia en valores de la seria plaquetaria. Es de destacar que los pacientes del estudio como se mencionó anteriormente no presentaban otros factores de riesgo que conllevaran al riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca. Entre las fortalezas de este trabajo se destaca que es el primer estudio a nivel nacional, realizado en condiciones de vida real, que evalúa el riesgo de fibrosis hepá ca en pacientes con IC y DMT2 mediante un método no invasivo, el Score FIB-4. Asimismo, se resalta el posible impacto posi vo de los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa po 2 (iSGLT2) a nivel hepá co. El estudio también presenta algunas limitaciones. Primero, al tratarse de un subanálisis retrospec vo, no se contaba aún con evidencia suficiente sobre los efectos de los iSGLT2 en todas las etapas evolu vas de MASLD, lo que impidió la realización de ecogra a abdominal y elastogra a hepá ca en pacientes con riesgo intermedio-alto de fibrosis hepá ca para correlacionar con el Score FIB-4. En segundo lugar, el estudio incluye una muestra pequeña y carece de un grupo control. Por úl mo, no fue posible excluir completamente el impacto de otros tratamientos en los resultados. Serán necesarios estudios prospec vos que incorporen técnicas no invasivas adicionales para clarificar el efecto de los iSGLT2 en la fibrosis hepá ca.
>>> CONCLUSIONES Se observó un alto riesgo de desarrollar fibrosis hepá ca en pacientes con IC y DMT2. El tratamiento por un año con empagliflozina mostró una disminución de los niveles de las transaminasas con mayor impacto a nivel de ALT y un cambio en la categoría de riesgo por el score. Es
importante pesquisar esta comorbilidad tan prevalente para poder realizar una intervención oportuna.
>>> NOTA DE CONTRIBUCIÓN AUTORAL
Zulay Andrea García Rojas: conceptualización, curación de datos, análisis formal, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición. Gabriela Ormaechea Gorricho: conceptualización, redacción – borrador original, redacción – revisión y edición.
>>> NOTA DE REFERENCIA AUTORAL
Zulay Andrea García Rojas: Médico. Postgrado de Medicina Interna. Asistente Unidad Mul disciplinaria de Insuficiencia Cardíaca (UMIC). Asistente Unidad Académica Médica A. Gabriela Ormaechea Gorricho: Médico. Especialista en Medicina I nte r n a . Fe l l ow d e l a A C P. C o o rd i n a d o ra d e l a U n i d a d Mul disciplinaria de Insuficiencia Cardíaca (UMIC). Profesor Titular de la Unidad Académica Médica A.
NOTA DE DISPONIBILIDAD DE DATOS >>> Los autores declaran que el conjunto de datos
que apoya los resultados de este estudio no se encuentran disponibles. NOTA DEL EDITOR El editor responsable por la publicación del presente ar culo es la Dra. Mercedes Perendones.
>>>
>>> BIBLIOGRAFÍA 1- Eslam M, Newsome PN, Sarin SK, Anstee QM, Targher G, Romero-Gomez M, et al. A new defini on for metabolic dysfunc onassociated fa y liver disease: An interna onal expert consensus statement. J Hepatol. 2020 Jul;73(1):202-209. doi: 10.1016/j.jhep.2020.03.039. 2- Chan KE, Koh TJL, Tang ASP, Quek J, Yong JN, Tay P, et al. Global Prevalence and Clinical Characteris cs of Metabolic-associated Fa y Liver Disease: A Meta-Analysis and Systema c Review of 10 739 607 Individuals. J Clin Endocrinol Metab. 2022 Aug 18;107(9):2691-2700. doi: 10.1210/clinem/dgac321 3- Liu J, Ayada I, Zhang X, Wang L, Li Y, Wen T, et al. Es ma ng Global Prevalence of Metabolic Dysfunc on-Associated Fa y Liver Disease in Overweight or Obese Adults. Clin Gastroenterol Hepatol. 2022 Mar;20(3):e573-e582. doi: 10.1016/j.cgh.2021.02.030. 4- Garcia, Z, Olaya Q, Silva M, Ormaechea G, Evaluación de riesgo de fibrosis hepá ca en pacientes con diabetes mellitus por el FIB-4 [Internet]. Semana Académica 2024. Montevideo: Hospital de Clínicas, 2024 [citado: 05/03/2024] Disponible en: h ps://www. semanacademica.hc.edu.uy/index.php/galeria-eposters-2022/345-evaluacion-del-riesgo- de-fibrosis-hepa ca-en-diabetesmellitus-por-el-score-fib4 5- Pipitone RM, Ciccioli C, Infan no G, La Man a C, Parisi S, Tulone A, et al. MAFLD: a mul system disease. Ther Adv Endocrinol Metab. 2023 Jan 28;14:20420188221145549. doi: 10.1177/20420188221145549. 6- Ma J, Hwang SJ, Pedley A, Massaro JM, Hoffmann U, Chung RT, et al. Bi-direc onal analysis between fa y liver and cardiovascular disease risk factors. J Hepatol. 2017 Feb;66(2):390-397. doi: 10.1016/j.jhep.2016.09.022. 7- Bonapace S, Perseghin G, Molon G, Canali G, Bertolini L, Zoppini G, et al. Nonalcoholic fa y liver disease is associated with le ventricular diastolic dysfunc on in pa ents with type 2 diabetes. Diabetes Care. 2012 Feb;35(2):389-95. doi: 10.2337/dc11-1820. 8- European Associa on for the Study of the Liver. EASL Clinical Prac ce Guidelines on non-invasive tests for evalua on of liver disease severity and prognosis - 2021 update. J Hepatol. 2021 Sep;75(3):659-689. doi: 10.1016/j.jhep.2021.05.025. 9- European Associa on for the Study of the Liver, European Associa on for the Study of Diabetes, European Associa on for the Study of Obesity. Clinical Prac ce Guidelines on the management of metabolic dysfunc on-associated steato c liver disease (MASLD). J Hepatol. 2024 Sep;81(3):492-542. doi: 10.1016/j.jhep.2024.04.031 10- American Diabetes Associa on Professional Prac ce Commi ee. 4. Comprehensive Medical Evalua on and Assessment of Comorbidi es: Standards of Care in Diabetes-2024. Diabetes Care. 2024 Jan 1;47(Suppl 1):S52-S76. doi: 10.2337/dc24-S004 11- Rivadeneira Poveda NE, Jurado Melo VC. Updated diagnosis, treatment, and complica ons of the fa y liver disease. AD [ I n t e r n e t ] . 2 0 2 3 [ c i t e d 0 5 / 0 3 / 2 0 2 4 ] ; 6 ( 1 . 2 ) : 6 - 2 9 . Av a i l a b l e f r o m : h ps://cienciadigital.org/revistacienciadigital2/index.php/AnatomiaDigital/ar cle/view/2505 12- McPherson S, Hardy T, Dufour JF, Pe a S, Romero-Gomez M, Allison M, et al. Age as a Confounding Factor for the Accurate NonInvasive Diagnosis of Advanced NAFLD Fibrosis. Am J Gastroenterol. 2017 May;112(5):740-751. doi: 10.1038/ajg.2016.453. 13- Filozof CM, Jones S, Goldstein BJ. Liver Fibrosis as Assessed by the FIB-4 Index in Pa ents with Type 2 Diabetes (T2DM). Diabetes 2018 Jul; 67(Supp. 1). doi: 10.2337/db18- 1570-P. 14- Ouzan D, Mosnier A, Penaranda G, Daviaud I, Joly H, Muntlak M,et al. Prospec ve screening for significant liver fibrosis by fibrosis-4 in primary care pa ents without known liver disease. Eur J Gastroenterol Hepatol. 2021 Dec 1;33(1S Suppl 1):e986-e991. doi: 10.1097/MEG.0000000000002340. 15- Lee J, Vali Y, Boursier J, Spijker R, Anstee QM, Bossuyt PM, et al. Prognos c accuracy of FIB-4, NAFLD fibrosis score and APRI for NAFLD-related events: A systema c review. Liver Int. 2021 Feb;41(2):261-270. doi: 10.1111/liv.14669. 16- Genua I, Iruzubieta P, Rodríguez-Duque JC, Pérez A, Crespo J. NAFLD and type 2 diabetes: A prac cal guide for the joint management. Gastroenterol Hepatol. 2023 Dec;46(10):815- 825. English, Spanish. doi: 10.1016/j.gastrohep.2022.12.002. 17- Taheri H, Malek M, Ismail-Beigi F, Zamani F, Sohrabi M, Reza Babaei M, et al. Effect of Empagliflozin on Liver Steatosis and Fibrosis in Pa ents with Non-Alcoholic Fa y Liver Disease Without Diabetes: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Trial. Adv Ther. 2020 Nov;37(11):4697-4708. doi: 10.1007/s12325-020-01498-5 18- Jung CH, Mok JO. The Effects of Hypoglycemic Agents on Non-alcoholic Fa y Liver Disease: Focused on Sodium-Glucose Cotransporter 2 Inhibitors and Glucagon-Like Pep de-1 Receptor Agonists. J Obes Metab Syndr. 2019 Mar;28(1):18-29. doi: 10.7570/ jomes.2019.28.1.18. 19- Kahl S, Gancheva S, Straßburger K, Herder C, Machann J, Katsuyama H, et al. Empagliflozin Effec vely Lowers Liver Fat Content in Well-Controlled Type 2 Diabetes: A Randomized, Double-Blind, Phase 4, Placebo-Controlled Trial. Diabetes Care. 2020 Feb;43(2):298-305. doi: 10.2337/dc19-0641. 20- García Rojas ZA, Cristancho Sierra DM, Peréz Papadópulos AV, Ormaechea Gorricho G. Uso de empagliflozina en pacientes diabé cos po 2 con insuficiencia cardíaca. Rev Urug Med. Interna. 12 de julio de 2022 doi: 10.26445/07.02.4. 21- Prieto-Or z JE, Sánchez-Luque CB, Ortega-Quiroz R. Hígado graso (parte 2): enfoque clínico y tratamiento. Rev. colomb. 2023; 38(1): 46-58. doi: 10.22516/25007440.979 22- Lai L-L, Vethakkan SR, Mustapha NRN, Mahadeva S, Chan W-K. Empagliflozin for the treatment of nonalcoholic steatohepa s in pa ents with type 2 diabetes mellitus. Dig Dis Sci. 2020;65(2):623–631. doi: 10.1007/s10620-019-5477-1. 23- Shimizu M, Suzuki K, Kato K, Jojima T, Iijima T, Murohisa T, et al. Evalua on of the effects of dapagliflozin, a sodium-glucose cotransporter-2 inhibitor, on hepa c steatosis and fibrosis using transient elastography in pa ents with type 2 diabetes and nonalcoholic fa y liver disease. Diabetes Obes Metab. 2019 Feb;21(2):285-292. doi: 10.1111/dom.13520. 24- Leiter LA, Forst T, Polidori D, Balis DA, Xie J, Sha S. Effect of canagliflozin on liver func on tests in pa ents with type 2 diabetes. Diabetes Metab. 2016 Feb;42(1):25-32. doi: 10.1016/j.diabet.2015.10.003. 25- Ito D, Shimizu S, Inoue K, Saito D, Yanagisawa M, Inukai K, et al. Comparison of Ipragliflozin and Pioglitazone Effects on Nonalcoholic Fa y Liver Disease in Pa ents with Type 2 Diabetes: A Randomized, 24-Week, Open-Label, Ac ve-Controlled Trial. Diabetes Care. 2017 Oct;40(10):1364-1372. doi: 10.2337/dc17-0518.
53
54
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Aspectos fundamentales en la solicitud y determinación de la lipoproteína(a) en el laboratorio clínico >>> La lipoproteína(a) es un factor de riesgo hereditario clave en enfermedades cardiovasculares, cuya medición adecuada permite una mejor evaluación y prevención de eventos cardíacos y vasculares
>>> AUTORES Teresa Arrobas Velilla1, Carla Fernández Prendes2*, 2 4 Núria Amigó Gra3 , Pilar Calmarza , Silvia Camós 5 6 Anguila , Beatriz Candas Estébanez , María José Castro Castro7, David Ceacero7, Irene González Mar nez8, María Mar n Palencia9, José Puzo Foncillas10 y Carlos 11 Romero Román , en nombre de la Comisión de Lipoproteínas y Enfermedades Cardiovasculares de la SEQCML 1 Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla, España. 2 Servicio de Análisis y Bioquímica clínica. Laboratori Clínic Metropolitana Nord, Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, Badalona, Barcelona, España. 3 DepartmentofBasic Medical Sciences, Rovira i Virgili University, Reus, España; Center for Biomedical Research in Diabetes and Associated Metabolic Diseases (CIBERDEM), Ins tuto de Salud Carlos III, Madrid, Comunidad de Madrid, España; y Biosfer Teslab, Reus, España. 4 Servicio de Bioquímica Clínica, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Aragón, España; y Centro de Inves gación en Red en Enfermedades Cardiovasculares
(CIBERCV), Ins tuto de Inves gacion Sanitaria Aragon, Zaragoza, España. 5 Servicio de Análisis Clínicos– Bioquímica Laboratori Clínic, Hospital Universitari de Girona Doctor Josep Trueta, Girona, Catalunya, España. 6 Laboratorio Clínico, Hospital de Barcelona, Barcelona, Catalunya, España; Facultat de Medicina, UVic-UCC, Vic, España; y Facultat de Ciències, UVic-UCC, Vic, España. 7 Core Bioquímica, Laboratori Clínic Territorial Metropolitana Sud, Hospital Universitario de Bellvitge, L'Hospitalet de Llobregat, España. 8 Servicio de Análisis Clínicos, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid, Comunidad de Madrid, España. 9 Servicio de Análisis Clínicos, Hospital Universitario de Burgos, Burgos, Cas lla y León, España. 10 Servicio de Análisis y Bioquímica Clínica. Unidad de Lípidos, Hospital General Universitario San Jorge de Huesca, Huesca, España; y Facultad de Ciencias de la Salud y Deporte, Huesca, España. 11 Hospital General Universitario de Albacete, Albacete, Cas lla-La Mancha, España. Correspondencia: cfernandezp.germanstrias@gencat.cat Fuente: Adv Lab Med 2025; 6(1): 17–27. h ps://doi.org/10.1515/almed-2024-0090
55
>>> RESUMEN Las enfermedades cardiovasculares con núan siendo la principal causa de muerte en España, lo que sugiere la necesidad de estudiar la presencia de nuevos factores de riesgo que puedan estar contribuyendo a aumentar el riesgo cardiovascular. La lipoproteína(a) (Lp(a)) se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar estenosis valvular aór ca, insuficiencia cardíaca, ictus isquémico, cardiopa a isquémica y enfermedad arterial periférica. La hiperlipoproteinemia(a) es un problema de salud generalizado. Entre el 10 % y el 30 % de la población mundial presenta valores de Lp(a) superiores a 50 mg/dL. La evidencia cien fica acumulada en los úl mos años ha confirmado la existencia de una asociación independiente entre la concentración de Lp(a) y el riesgo de presentar un evento cardiovascular arterioscleró co. Este hallazgo, unido al creciente desarrollo de nuevas terapias específicas para reducir la Lp(a), ha incrementado notable- mente el interés por su medición. El obje vo de este documento es, en base a la evidencia actual, informar sobre a qué pacientes se debería medir la Lp(a), cuáles son los métodos de medición recomendados, las concentraciones deseables y la
u lidad de su medición en la reclasificación de pacientes según su riesgo cardiovascular. Palabras clave: colesterol; determinación; isoformas; lipoproteína(a); recomendaciones
>>> INTRODUCCIÓN Las enfermedades cardiovasculares y del sistema circulatorio con núan siendo la principal causa de muerte en España (1). Además, en un porcentaje significa vo de la población se desarrollan eventos cardiovasculares precoces o recurrentes, a pesar de realizar seguimiento de los factores de riesgo (FR) clásicos como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus (DM), o tabaquismo, la disponibilidad de tratamientos farmacológicos óp mos dirigidos a reducir la concentración de colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL-C) y un estrecho seguimiento asistencial (2, 3). Esto sugiere la necesidad de estudiar la presencia de otros FR no tradicionales o independientes que contribuyen a potenciar el riesgo cardiovascular (RCV) o conferir, en pacientes con un adecuado control de los FR
Kits Elisa para el área de Gastroenterología Adalimumab (Drug Level, Free and Total ADA)
Infliximab (Drug Level, Free and Total ADA)
Diamineoxidase (DAO)
GABA (Stool)
Elastase
Histamine elimination ratio (HERO)
Zonulin (Stool, Serum)
α1-Antitrypsin Calprotectin (MRP8/14)
56
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
clásicos, un riesgo residual para el desarrollo de un evento cardio vascular ateroscleró co (3). La lipoproteína(a) (Lp(a)) es un FR crucial implicado en el desarrollo de la placa ateroscleró ca. El incremento de su concentración se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar estenosis valvular aór ca, insuficiencia cardíaca, ictus isquémico, cardiopa a isquémica y enfermedad arte rial periférica (2). Confiere propiedades proinflamatorias, proateroscleró cas, y procalcificantes que pueden estar relacionadas en parte por los fosfolípidos oxidados (OxPL), transportados preferentemente por la Lp(a) enelplasma (4). La hiperlipoproteinemia(a) es un problema de salud generalizado en la población. El 10–30% de la población mundial presenta valores de Lp(a) >50mg/dL, de los cuales 148 millones se ubican en Europa (5). Datos obtenidos del estudio Spanish Familial Hypercholesterolaemia Cohort Study (SAFEHEART) muestran que en España aproximada mente un 30% de los pacientes con hipercolesterolemia familiar (HF) presentaban Lp(a) >50 mg/dL (125nmol/L) (6). Estos datos son similares a los obtenidos en Extremadura y Andalucía con un 29.58% de los pacientes analizados con concentraciones de Lp(a) >50 mg/dL (125 nmol/L) yun1.52%, >180 mg/dL. (430nmol/L) (7). La Lp(a) fue descrita por primera vez por el médico noruego Kåre Berg en el año 1963 durante un experimento de inmunización de conejos con lipoproteínas de baja densidad (LDL) considerándola como una variante an génica del LDL-C (8). No fue hasta una década después, en el año 1970 cuando se iden ficó una nueva variante electroforé ca de lipoproteína inicialmente llamada Lp prebeta-1, por la posición que migraba en gel de agarosa, que posteriormente fue iden ficada como Lp(a) (9,10). Se comenzó a poner de manifiesto la mayor implicación de la Lp(a) como FR gené co en la enfermedad coronaria (11). Actualmente está considerada como uno de los FR heredable más importante en la enfermedad cardiovascular (12). La Lp(a) es una lipoproteína plasmá ca con estructura similar a las LDL en cuanto a su tamaño, composición lipídica y a la presencia de apolipoproteína B100 (apo B100). Además, con ene otra proteína altamente glicosilada y polimórfica denominada apolipoproteína(a) (apo(a)) que se une covalentemente a la apo B100 en proporción equimolar 1:1 (10). Es sinte zada y secretada por el hígado (Figura 1) (13, 14). El gen que codifica la Lp(a) se ubica en las posiciones 26 y 27 del brazo largo del cromosoma 6 (6q26-27), se caracteriza por un alto grado de polimorfismo y consta de una repe ción exónica variable con un dominio proteico
denominado “kringle” (k) (15), que evolucionó a par r del gen del plasminógeno (PLG). El plasminógeno presenta una estructura de cinco bucles llamados kringles (KI, KII, KIII, KIV, KV) y un dominio proteasa. A diferencia del plasminógeno, la apo(a) carece de KI, KII y KIII y presenta sólo una copia de KV, un dominio po serina proteasa inac vo y diez sub pos de KIV (KIV1 a KIV10) (16) con predominio del sub po KIV2 repe do en múl ples copias, que son las responsables de la heterogeneidad de tamaño de las isoformas de apo(a), y cons tuyen la principal causa de su dificultad metodológica (17). Figura 1: Estructura de una molécula de >> lipoproteína(a).
El peso molecular de la apo(a) varía entre 275 y 800 kDa, lo que se atribuye a la existencia de más de 40 isoformas diferentes. Esta variabilidad se debe a que las isoformas de apo(a) se determinan por el número de repe ciones de la secuencia KIV2 en el gen que codifica esta proteína, con un rango que va de 3 a más de 40 repe ciones (13). Pocos individuos enen dos alelos de idén co número de copias en sus genomas. Hasta el 80 % de los pacientes presentan dos isoformas de apo(a) diferentes (17). La elevada variabilidad biológica interindividual de las concentraciones de Lp(a) se debe al polimorfismo de variación del número de copias (CNV) existente en el locus del gen LPA, lo que explica el 70–90 % de las diferencias observadas en la concentración entre individuos (18, 19). Además, la concentración de Lp(a) está inversamente relacionada con el tamaño de la isoforma de apo(a), cuanto mayor es el número de copias de KIV2, mayor es el tamaño de la isoforma de apo(a) y menor es la concentración de Lp(a) en plasma (19). Las altas
57
concentraciones de la isoforma Lp(a) más pequeña, con pocas copias de KIV2, están fuertemente relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular (20). Es aceptado que la concentración de Lp(a) está determinada por su producción y secreción y no por su catabolismo, pero existen aún muchas dudas sobre el lugar de ensamblaje y eliminación (21). El geno po de apo(a) determina tanto la tasa de síntesis como el tamaño de apo(a), lo que supone aproximadamente el 90 % de la concentración plasmá ca. Aunque no se conoce con exac tud dónde ocurre el ensamblaje de esta l i p o p ro te í n a , s u s co m p o n e nte s s e s i nte za n mayoritariamente en los hepatocitos (17, 21). Las vías de eliminación de la Lp(a) tampoco están claras, habiéndose sugerido un mecanismo de eliminación en dos pasos, en el que la Lp(a) se desprende de apo(a) en la circulación, aunque no se conocen las reacciones implicadas en este proceso. Además, se postula que, aunque de forma minoritaria, la Lp(a) puede eliminarse a través del receptor de LDL y receptores scavenger (18, 21). Otros factores gené cos que pueden condicionar
su concentración son los polimorfismos de un solo nucleó do (SNP), siendo rs3798220 y rs10455872 los más conocidos, y los polimorfismos de repe ción de pentanucleó dos (15). Las concentraciones de Lp(a) varían significa vamente entre dis ntas razas y grupos étnicos, con niveles especialmente elevados en personas de raza negra. Esta variabilidad es más marcada que la observada en otros biomarcadores cardio- vasculares (22). Los factores ambientales enen poco efecto en la variación de la concentración plasmá ca de la Lp(a); sin embargo, hay que tener en cuenta algunas causas secundarias que pueden influir en su concentración (23). En la enfermedad renal crónica (ERC), en la proteinuria en rango nefró co y en el hipo roidismo manifiesto, pueden encontrarse concentraciones elevadas de Lp(a). Sin embargo, los trastornos hepá cos suelen dar lugar a concentraciones disminuidas (24). Además, mientras que los hombres man enen concentraciones estables de Lp(a) a lo largo de su vida (7), en las mujeres postmenopáusicas se observa un aumento de concentración de Lp(a) respecto a su concentración antes
58
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
de la menopausia, la cual puede normalizarse con terapias hormonales sus tu vas (19, 23). ¿A quién debemos medir la Lp(a)? Las concentraciones plasmá cas de la Lp(a) permanecen rela vamente estables a lo largo de toda la vida de un individuo, debido a su predeterminación gené ca y se ven poco afectadas por el es lo de vida pudiendo ser un 5–10 % superior en mujeres que en varones (19). La mayoría de las guías clínicas no recomiendan el cribado universal (24–29), ya que pese a la fuerte asociación entre las concentraciones elevadas de Lp(a) y ECVA y EVA, actualmente no existe evidencia clínica suficiente para demostrar asociación directa entre la reducción de Lp(a) y la reducción de eventos cardiovasculares, independientemente del LDL-C. Esta situación también se debe a la falta de estandarización de los métodos u lizados en su determinación. En la Tabla 1 se muestran las recomendaciones para el cribado de Lp(a) según las dis ntas sociedades cien ficas (15–33). Tabla 1: Recomendaciones para el cribado de >> Lp(a) según las diversas sociedades cien ficas.
59
niveles plasmá cos altos de Lp(a) están presentes desde el nacimiento. Se ha demostrado en varios estudios que la concentración de Lp(a) es baja al nacer, alcanzando valores de adulto en los dos primeros años de vida (30). La detección temprana de concentraciones elevadas de Lp(a) puede ser clínicamente relevante para recomendar un es lo de vida saludable, que pueda minimizar el desarrollo de la aterogénesis, proceso que comienza ya en la infancia (34, 35). Las recomendaciones para niños y jóvenes son limitadas y solo respaldan la realización selec va de la prueba de Lp(a) mediante estudios en cascada familiar (36, 37). En otras recomendaciones se indica que es necesario medir la Lp(a) en varias ocasiones, ya que sus niveles pueden aumentar hasta la edad adulta (38). El Panel de Expertos sobre Directrices Integradas para la Salud Cardiovascular y la Reducción del Riesgo en Niños y Adolescentes (39) recomienda medir la Lp(a) en niños ≥2 años con antecedentes familiares de accidente c e r e b ro va s c u l a r i s q u é m i c o o h e m o r rá g i c o y antecedentes familiares de ECV no explicados por FR clásicos. La ESC (European Society of Cardiology) en su declaración de consenso (30) recomienda el cribado de Lp(a) en jóvenes cuando hay antecedentes de accidente cerebrovascular isquémico o antecedentes familiares de ECVA prematura o Lp(a) alta y sin otros FR iden ficables.
La mayoría de las directrices y declaraciones de consenso sugieren una medición al menos una vez en la vida, basada en la consideración de que concentraciones elevadas de Lp(a) son un FR, y coinciden en realizar la determinación de la Lp(a) si existen antecedentes familiares de ECV prematura (15, 24–31). La incorporación de la Lp(a) en la evaluación del riesgo global también puede mejorar la estra ficación del riesgo. Los resultados deben interpretarse teniendo encuenta otros FR, para no subes mar el riesgo global absoluto de un evento cardiovascular. La estrategia puede permi r iden ficar a las personas con elevaciones de Lp(a) menos extremas que pue den presentar un m ayo r r i e s go d e E C VA , e l c u a l n o s e refl e j a adecuadamente en el Sistema SCORE, o con otras mediciones de lípidos o lipoproteínas. Por lo tanto, debe considerarse en pacientes cuyo riesgo es mado a 10 años de ECVA esté cerca del umbral de riesgo entre moderado y alto (34).
La NLA recomienda (28) la detección selec va de Lp(a) en jóvenes <20 años con HF, ya que pueden estar en riesgo par cular de ECVA acelerada, especialmente cuando el LDL- C elevado se acompaña de una Lp(a) elevada, antecedentes familiares de ECV prematura en parientes de primer grado, causas desconocidas de accidente cerebrovascular isquémico y si se encuentran niveles elevados de Lp(a) en padres o hermanos. En algunos ar culos se indica la necesidad de la detección en cascada cuando existen antecedentes familia- res de Lp(a) muy elevada, antecedentes personales o familiares de ECVA, y HF (19). La NLA recomienda el cribado en cascada reversa si se encuentran niveles elevados de Lp(a) en niños (28). Datos limitados sugieren una asociación entre la Lp(a) y la incidencia de accidente cerebrovascular isquémico arterial y tromboembolismo venoso/trombosis venosa en niños, con un riesgo que se duplica con niveles de Lp(a) >30 mg/dL (26). ¿Cuándo hay que repe r su determinación?
¿Hay que medir la Lp(a) en niños y adolescentes? Las variaciones gené cas que determinan los
Las concentraciones plasmá cas de Lp(a) están determinadas principalmente por factores gené cos y se
60
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
consideran estables a lo largo de la vida. Sin embargo, actualmente se dispone de una can dad limitada de estudios longitudinales que analicen posibles modificaciones de la concentración de Lp(a) a lo largo del empo o establezcan el momento óp mo para su determinación. Recientemente, se han publicado dos estudios que evidencian cambios en las categorías de riesgo de pacientes tras reanalizar sus valores de Lp(a), considerando factores como el sexo. En estos estudios, los hombres presentaron una variabilidad ligeramente mayor que las mujeres. Además, se iden ficó la menopausia como un factor condicionante de dicha variabilidad (40) y se destacó la dependencia de la concentración basal como otro elemento relevante (41). Por lo tanto, no está claro si una medición única de Lp(a) a lo largo de la vida es suficiente para evaluar el riesgo cardiovascular en todos los adultos. Se debería reconsiderar la necesidad de repe r la medición, especialmente en aquellos pacientes cuya concentración de Lp(a) se encuentra en la “zona gris” (41). Asimismo, se debería indicar una repe ción de la prueba en casos de sospecha de causas secundarias que puedan modificar las concentraciones de Lp(a), como procesos agudos con inflamación, enfermedad renal crónica (ERC), síndrome nefró co, enfermedad hepá ca crónica, hipo roidismo, diabetes mellitus (DM) y estado posmenopáusico, o para evaluar la respuesta a intervenciones terapéu cas dirigidas a disminuir sus concentraciones plasmá cas. En la tabla 2 se presentan los factores no gené cos que pueden influir en las concentraciones de Lp(a) (42).
>>
Tabla 2: Factores no gené cos que pueden influir en la concentración de Lp(a).
¿Cuándo está elevada la Lp(a)? La medición de las concentraciones de Lp(a) mediante un ensayo estandarizado es el método de elección para es mar el riesgo aterogénico asociado a esta lipoproteína. El uso de los SNP para es mar el riesgo no aporta valor añadido a la medición de la proteína biológicamente ac va (25, 26). No existe consenso para establecer un punto de corte de riesgo universal (40), ya que existen diferencias entre los métodos u lizados para su determinación y las unidades de medida. También se plantea la necesidad de establecer rangos específicos en función de la etnia y comorbilidades (enfermedad hepá ca, ERC, DM). En la Tabla 3 se muestran los puntos de corte recomendados por diferentes sociedades cien ficas (25–32). Tabla 3: Puntos de corte recomendados por >> diversas sociedades cien- ficas que indican riesgo cardiovascular debido a la elevación de Lp(a).
61
Métodos de medida y sus limitaciones Existen dis ntos métodos disponibles para cuan ficar la concentración de Lp(a), incluidos los inmunoensayos, la electroforesis y la espectrofotometría de masas. Sin embargo, estos métodos enen limitaciones debido a la heterogeneidad de las par culas de Lp(a), que, como hemos comentado, pueden variar en tamaño y estructura (13, 15, 17). Esto puede provocar diferencias en los resultados obtenidos por diferentes métodos, lo que dificulta la comparación de los datos de diferentes estudios. Los métodos más ampliamente u lizados son los inmunoensayos: inmunoturbidimétricos y nefelométricos (43, 44). Para que un método analí co sea adecuado, se ha de tener en cuenta lo siguiente: – –
Número de repe ciones variables del KIV2 en la molécula de apo(a). Uso de an cuerpos policlonales que reconocen diferentes epítopos de la apo(a), que incluyen secuencias repe das en un número variable, por lo que puede subes marse o sobrees marse la concentración de Lp (a) en función de la presencia de isoformas pequeñas o grandes de la lipoproteína.
Es di cil medir con precisión la concentración de Lp(a) debido al alto grado de variación de tamaño en la apo(a), causado por el número variable de repe ciones de KIV2. Resulta prác camente imposible seleccionar calibradores de ensayo con el mismo tamaño de apo(a), presente en las muestras individuales a analizar. Esto puede provocar una sobrees mación de los valores de Lp(a) en muestras con moléculas de Lp (a) más grandes que las del calibrador y una subes mación de los valores de Lp(a) en muestras con moléculas de Lp(a) más pequeñas que las del calibrador (14, 43). La masa de las par culas medidas no reflejará el número de par culas de Lp(a) debido a la variación de
tamaño. Los calibradores de los ensayos turbidimétricos e inmunonefelométricos se seleccionan normalmente por tener concentraciones altas de Lp(a), pero las isoformas presentes en los calibradores pueden estar cons tuidas predominantemente por tamaños de apo(a) pequeños, lo que resulta en una sobrees mación de los valores de Lp(a) en la mayoría de las muestras. Además, no es posible determinar con precisión la masa total de la par cula heterogénea de Lp(a) porque requiere la cuan ficación de todos los componentes independientes de Lp(a), incluidos la proteína, los múl ples lípidos y los componentes de carbohidratos (43, 45). Los métodos que miden la concentración molar de Lp(a) miden la concentración de la par cula del componente principal que iden fica la par cula de Lp(a), que es apo(a), sin el sesgo introducido por el tamaño de la par cula. En contraste, los ensayos de masa miden can dades variables de todos los componentes de la masa de la Lp(a), incluyendo la sensibilidad a las diferencias en el tamaño de la isoforma de apo(a) (43). Además, la proporción de estos componentes de la Lp(a) puede diferir entre los pacientes, lo que añade imprecisión a las mediciones. Por lo tanto, los ensayos de masa, que proporcionan los resultados en mg/dL, enen una limitación inherente en la evaluación precisa de la concentración de par culas circulantes de la Lp(a) y pueden no ofrecer la suficiente calidad analí ca en la medición desde un punto de vista clínico (43). Para minimizar los problemas relacionados con la medición de la concentración de Lp(a), es importante seguir las pautas y recomendaciones de la Federación Internacional de Química Clínica y Medicina de Laboratorio (IFCC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el fin de garan zar resultados precisos y confiables (46). E l G r u p o d e Tr a b a j o d e l a I F C C p a r a Apolipoproteínas por Espectrometría de Masas (IFCC WG APO-MS) está trabajando en el desarrollo de métodos de medición para caracterizar con mayor precisión la apo(a) a nivel molecular. Este proceso incluye la creación de materiales de referencia primarios y secundarios para apolipoproteínas, incluida la Lp(a), u lizando un procedimiento de medición de referencia basado en cromatogra a líquida-espectrometría de masas (LC-MS/MS). Este método permi rá definir inequívocamente la composición de la apo(a) y garan zará que los resultados de los procedimientos de medición comerciales de la Lp(a) o apo(a) sean verdaderamente trazables al Sistema Internacional (47). La caracterización de un material de referencia
62
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
secundario para ser u lizado por los fabricantes de los métodos disponibles comercialmente, permite asignar un valor obje vo de Lp(a), basado en la precisión, a sus calibradores. Dado que la determinación de la masa total de la Lp(a) es altamente heterogénea y compleja, se decide asignar un valor obje vo en nmol/L de proteína Lp(a), teniendo en cuenta el polimorfismo de tamaño de apo(a), que es el cons tuyente de la Lp(a) generalmente medido directa- mente por los inmunoensayos (48). En el estudio de Dikaios et al. (49) sobre la estandarización de los materiales de referencia para la medición de la concentración de Lp(a), se evalúa la correlación entre el método de referencia candidato y los procedimientos de medida basados en inmunoensayos, así como la conmutabilidad de los diferentes materiales de referencia. Los resultados muestran la necesidad de estandarizar los procedimientos de medida de la concentración de Lp(a) para mejorar la atención a los pacientes. En algunos estudios, se ha considerado como método de referencia para la medición de la concentración de Lp(a) el método desarrollado en Northwest Lipid Metabolism and Diabetes Research Laboratories (NLMDRL) de la Universidad de Washington (50, 51). La medición de la concentración de Lp(a) mediante un ensayo estandarizado es el método de elección para es mar el riesgo asociado a esta lipoproteína aterogénica. Los ensayos que proporcionan la concentración de Lp(a) en mg/ dL indican la masa de las par culas de Lp(a) de diferentes tamaños, mientras que los que indican nmol/L reflejan el número real de par culas. Dado que la unidad de medida más adecuada para la Lp(a) es la concentración en nmol/L, se recomienda no conver r los resultados entre mg/dL y nmol/L, ya que todos los factores de conversión dependen inherentemente de la isoforma de la Lp(a). Para mejorar la armonización de los ensayos de medición de Lp(a), se debe: – Verificar que la exac tud del ensayo haya sido cer ficada por el Laboratorio de Inves gación de Lípidos del Noroeste en Sea le. – No conver r los resultados de nmol/L a mg/dL. – U lizar programas de aseguramiento de calidad exter- nos que distribuyan muestras con composición conocida de isoformas de apo(a) y valores de Lp(a) asignados por un método validado e independiente del polimorfismo de tamaño de apo(a) y
–
calibración rastreable al material de referencia de la OMS/IFCC. Las muestras de control de calidad externo deben cubrir el intervalo de concentraciones clínicamente relevante de 90–200 nmol/L.
Actualmente, marcadores lipoproteicos avanzados como el número de par culas que con enen apoB100 han ganado importancia especialmente en la evaluación de riesgo de enfermedad cardiovascular residual. La técnica idónea para cuan ficar el número de par culas, o concentración de par culas, es la resonancia magné ca nuclear (RMN). Sin embargo, la RMN no puede dis nguir las concentraciones de par culas de Lp(a) de las LDL (52–54). Teniendo en cuenta todas estas cues ones, resulta di cil realizar una comparabilidad entre diferentes metodologías analí cas. Un análisis reciente de ensayos con calibradores a cinco puntos mostró variaciones significa vas entre laboratorios y entre ensayos, explicadas sólo parcialmente por el polimorfismo del tamaño de apo(a) (55). La estrategia ideal para la cuan ficación seria la obtención de un an cuerpo para un epítopo único no repe vo en la apo(a), reconociendo cada par cula de Lp(a) una vez e informando los niveles como nmol/L. Marcovina et al. (56) han desarrollado un inmunoensayo que u liza un an cuerpo monoclonal dirigido contra un único si o an génico, presente en el sub po 9 de KIV. En la Figura 2 se muestra gráficamente el uso de una metodología analí ca sensible y otra no sensible a las diferentes isoformas de la Lp(a).
>>
Figura 2: Representación esquemá ca de las diferencias metodológicas entre ensayos sensibles y no sensibles a diferentes isoformas de Lp(a).
63
¿Se recomienda la corrección de LDL-C por Lp(a)? Uno de los principales componentes de la par cula de Lp(a) es el colesterol el cual aproximadamente representa un 30–45 % del contenido de la par cula. En pacientes con concentraciones muy elevadas de Lp(a) este colesterol puede afectar a la es mación del LDL-C por los cálculos habituales, por lo que en ocasiones se ha u lizado el LDL-C corregido por Lp(a), habiéndose propuesto la modificación de Dahlen (57) de la fórmula de Friedewald con valores de Lp(a) determinados en mg/dL, y se ha u lizado en algunos estudios como el FOURIER [58]. Esta fórmula implica la medida de la Lp(a) en mg/dL o bien su conversión a estas unidades desde mmol/L. En la prác ca clínica actual, los métodos para determinar el LDL-C miden tanto el contenido de colesterol en las LDL como en la Lp(a). Existe un método avanzado, sensible y rápido que proporciona información sobre la relación masa/colesterol de la Lp(a), permi endo una es mación más precisa del LDL-C y una reevaluación de su papel en la medicina clínica. El LDL-C se determina tras el aislamiento de la Lp(a) u lizando perlas magné cas unidas al an cuerpo monoclonal LPA4, que reconoce la apolipoproteína(a). Este ensayo no detecta el colesterol en muestras de plasma sin Lp(a) y man ene una linealidad hasta concentraciones de 747 nM de Lp(a). Hay que tener en cuenta que, los sujetos con concentración de Lp(a) elevada enen una menor respuesta a los fármacos hipolipemiantes como las esta nas, de hecho, una escasa respuesta hipolipemiante a estos fármacos es un mo vo para sospechar un aumento de Lp(a) y solicitarla al laboratorio (59). ¿Qué papel debe jugar el laboratorio en el informe analí co? Un detalle importante en el documento de la EAS (European Atherosclerosis Society) (26) es la relevancia que confiere al papel del laboratorio clínico en su procesamiento analí co y postanali co, sugiriendo la inclusión en los informes analí cos de: – Tipo de técnica analí ca empleada, para permi r la co r re c ta i nte r p reta c i ó n d e l o s re s u l ta d o s discrepantes en el seguimiento del paciente. – Instaurar alertas o comentarios interpreta vos que aborden la implicación de la Lp(a) en la ECVA, sugerencia de solicitud de estudios en cascada familiar, y posible derivación a una unidad de lípidos. – Valorar causas secundarias que puedan incrementar el valor de la Lp(a). Ejemplos de comentarios interpreta vos para la Lp(a):
– Lp(a)=120–180 mg/dL: Confiere un riesgo muy alto de infarto de miocardio y estenosis de la válvula aór ca (60, 61). – Lp(a) >180 mg/dL: Confiere un riesgo de ECVA equivalente al riesgo asociado con la HFHe (60, 61). – La Lp(a): Confiere un mayor riesgo de ECVA y no se modifica con los tratamientos hipolipemiantes habituales. Su monitorización no se recomienda, excepto en terapias dirigidas hacia PCSK9 (60, 61). APROBACIÓN ÉTICA >>> No procede. CONSENTIMIENTO INFORMADO >>> No procede. Contribución de los autores: Todos los autores han aceptado la responsabilidad de todo el contenido de este manuscrito y han aprobado su presentación. USO DE GRANDES MODELOS LINGÜÍSTICOS, IA Y HERRAMIENTAS DE APRENDIZAJE AUTOMÁTICO Ninguno declarado. CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses. FINANCIACIÓN DEL PROYECTO Ninguno declarado. DISPONIBILIDAD DE LOS DATOS No procede.
>>>
>>>
>>> >>>
>>> REFERENCIAS
1.Ins tuto Nacional de Estadís ca (INE). Disponible en. h ps://www.ine. es/dynt3/inebase/es/index.htm?padre=4858fecha [consulta 21 022024]. 2.Kamstrup PR. Lipoproteína(a) y enfermedad cardiovascular. Clin Chem 2021;67:154–66. 3.Lampsas S, Xenou M, Oikonomou E, Pantelidis P, Lysandrou A, Sarantos S, et al. Lipoprotein(a) in atherosclero c diseases: from pathophysiology to diagnosis and treatment. Molecules 2023;28:969. 4.Leibundgut G, Scipione C, Yin H, Schneider M, Boffa MB, Green S, et al. Determinants of binding of oxidized phospholipids on apolipoprotein (a) and lipoprotein (a). J Lipid Res 2013;54:2815–30. 5.Tsimikas S, Fazio S, Ferdinand KC, Ginsberg HN, Koschinsky ML, Marcovina SM, et al. NHLBI working group recommenda ons to reduce lipoprotein(a)-mediated risk of cardiovascular disease and aor c stenosis. J Am Coll Cardiol 2018;71:177–92. 6.Pérez de Isla L, Alonso R, Mata N, Fernández-Pérez C, Muñiz O, Díaz- Díaz JL, et al. Predic ng cardiovascular events in familial hypercholesterolemia: the SAFEHEART registry (Spanish familial hypercholesterolemia cohort study). Circula on 2017;135:2133–44. 7.Arrobas Velilla T, Fabiani de la Iglesia J, Mar n Pérez S, Calbo Caballos L, Gómez Barrado JJ, León Justel A, et al. en representación del Grupo de Trabajo de Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Andaluza de Análisis Clínicos y colaboradores. Lipoprotein(a) in a selec on of hospitals in Andalusia and Extremadura. Underdiagnosed and underused? Rev Esp Cardiol 2022;75:844–5. English, Spanish. 8.Berg K. A new serum type system in man–the LP system. Acta Pathol Microbiol Scand 1963;59:369–82. 9.Jawi MM, Frohlich J, Chan SY. Lipoprotein(a) the insurgent: a new insight into the structure, func on, metabolism, pathogenicity, and medica ons affec ng lipoprotein(a) molecule. J Lipids 2020;2020: 3491764. 10.Nguyen TT, Ellefson RD, Hodge DO, Bailey KR, Ko ke TE, Abu- Lebdeh HS. Predic ve value of electrophore cally detected lipoprotein(a) for coronary heart disease and cerebrovascular disease in a communitybased cohort of 9936 men and women. Circula on 1997;96:1390–7. 11.Patel AP, Wang M, Pirruccello JP, Ellinor PT, Ng K, Kathiresan S, et al. Lp(a) (Lipoprotein[a]) concentra ons and incident atherosclero c cardiovascular disease: new insights from a large na onal biobank. Arterioscler Thromb Vasc Biol 2021;41:465–74. 12.Coassin S, Kronenberg F. Lipoprotein(a) beyond the kringle IV repeat polymorphism: the complexity of gene c varia on in the LPA gene. Atherosclerosis 2022;349:17–35. 13.Utermann G. The mysteries of lipoprotein(a). Science 1989;246:904–10. 14.Pasławska A, Tomasik PJ. Lipoprotein(a)-60 years later-what do we know? Cells 2023;12:2472. 15.Tsimikas S. A test in context: lipoprotein(a): diagnosis, prognosis, controversies, and emerging therapies. J Am Coll Cardiol 2017;69:692–711. 16.Saeed A, Kinoush S, Virani SS. Lipoprotein (a): recent updates on a unique lipoprotein. Curr Atherosclerosis Rep 2021;23:41. 17.Kronenberg F, Utermann G. Lipoprotein(a): resurrected by gene cs. J Intern Med 2013;273:6–30. 18.Esteban-Salán M, Aguilar-Doreste JÁ, Gerique JAG, Román CR, Castro-Castro MJ, Calmarza PC, et al. Lipoproteína (a): factor de riesgo emergente de enfermedad cardiovascular. Documentos de la SEQC 2013:39–46. 19.Ruscica M, Sirtori CR, Corsini A, Wa s GF, Sahebkar A. Lipoprotein(a): knowns, unknowns and uncertain es. Pharmacol Res 2021;173:105812. 20.Song X, Sun H, Chen K. Associa on of lipoprotein(a) concentra ons and apolipoprotein(a) isoform with coronary artery disease stra fica on in han Chinese. Clin Lab 2022;68:1. 21. Schmidt K, Noureen A, Kronenberg F, Utermann G. Structure, func on, and gene cs of lipoprotein (a). J Lipid Res 2016;57:1339–59. 22. Tsimikas S, Clopton P, Brilakis ES, Marcovina SM, Khera A, Miller ER, et al. Rela onship of oxidized phospholipids on apolipoprotein B-100 par cles to race/ethnicity, apolipoprotein(a) isoform size, and cardiovascular risk factors: results from the Dallas Heart Study. Circula on 2009;119:1711–9. 23.Delgado-Lista J, Mostaza JM, Arrobas-Velilla T, Blanco-Vaca F, Masana L, Pedro-Botet J, et al. Consensus on lipoprotein(a) of the Spanish society of arteriosclerosis. Literature review and recommenda ons for clinical prac ce. Clín Invest Arterioscler 2024;S0214–9168:00023–8. 24.Marcovina SM, Koschinsky ML, Albers JJ, Skarlatos S. Report of the na onal heart, lung, and blood ins tute workshop on lipoprotein(a) and cardiovascular disease: recent advances and future direc ons. Clin Chem 2003;49:1785–96. 25.Cegla J, Neely RDG, France M, Ferns G, Byrne CD, Halcox J, et al. HEART UK consensus statement on lipoprotein(a): a call to ac on. Atherosclerosis 2019;291:62–70. 26.Kronenberg F, Mora S, Stroes ESG, Ference BA, Arsenault BJ, Berglund L, et al. Lipoprotein(a) in atherosclero c cardiovascular disease and aor c stenosis: a European Atherosclerosis Society consensus statement. Eur Heart J 2022;43:3925–46. 27.Arne DK, Blumenthal RS, Albert MA, Buroker AB, Goldberger ZD, Hahn EJ, et al. 2019 ACC/AHA Guideline on the primary preven on of cardiovascular disease: execu ve summary: a report of the American college of cardiology/American heart associa on task force on clinical prac ce guidelines. Circula on [Internet] 2019;140:3–99. 28.Wilson DP, Jacobson TA, Jones PH, Koschinsky ML, McNeal CJ, Nordestgaard BG, et al. Use of Lipoprotein(a) in clinical prac ce: a biomarker whose me has come. A scien fic statement from the Na onal Lipid Associa on. J Clin Lipidol 2022;16:e77–95. 29.Durlach V, Bonnefont-Rousselot D, Boccara F, Varret M, Charcosset MDF, Cariou B, et al. Lipoprotein(a): pathophysiology, measurement, indica on and treatment in cardiovascular disease. A consensus statement from the Nouvelle Société Francophone d'Athérosclérose (NSFA). Arch Cardiovasc Dis 2021;114:828–47. 30.Mach F, Baigent C, Catapano AL, Koskinas KC, Casula M, Badimon L, et al. ESC Scien fic document group. 2019 ESC/EAS guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modifica on to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J 2020;41:111–88. 31.Pearson GJ, Thanassoulis G, Anderson TJ, Barry AR, Couture P, Dayan N, et al. 2021 Canadian cardiovascular society guidelines for the management of dyslipidemia for the preven on of cardiovascular disease in adults. Can J Cardiol 2021;37:1129–50. 32.Arrobas Velilla T, Guijarro C, Campuzano Ruiz R, Rodríguez Piñero M, Valderrama Marcos JF, Pérez Pérez A, et al. Consensus document for lipid profile determina on and repor ng in Spanish clinical laboratories. What parameters should be included in a basic lipid profile? Clín Invest Arterioscler 2023;35:91–100. 33.Delgado-Lista J, Mostaza JM, Arrobas-Velilla T, Blanco-Vaca F, Masana L, Pedro-Botet J, et al. Consensus on lipoprotein(a) of the Spanish society of arteriosclerosis. literature review and recommenda ons for clinical prac ce. Clín Invest Arterioscler 2024;36:243–66. 34.Virani SS, Koschinsky ML, Maher L, Mehta A, Orringer CE, Santos RD, et al. Global think tank on the clinical considera ons and management of lipoprotein(a): the top ques ons and answers regarding what clinicians need to know. Prog Cardiovasc Dis 2022;73:32–40. 35.Kohn B, Ashraf AP, Wilson DP. Should Lipoprotein(a) be measured in youth? J Pediatr 2021;228:285–9. 36.deBoer LMde, Hof MH, Wiegman A, Stroobants AK, Kastelein JJP, Hu en BA. Lipoprotein(a) levels from childhood to adulthood: data in nearly 3,000 children who visited a pediatric lipid clinic. Atherosclerosis 2022;349:227–32. 37.Alankar A, Brar PC, Kohn B. Lipoprotein(a): a case for universal screening in youth. Curr Atherosclerosis Rep 2023;25:487–93. 38.Expert Panel on Integrated Guidelines for Cardiovascular Health and Risk Reduc on in Children and Adolescents; Na onal Heart, Lung, and Blood Ins tute. Expert panel on integrated guidelines for cardiovascular health and risk reduc on in children and adolescents: summary report. Pediatrics 2011;128:S213–56. 39.Enkhmaa B, Anuurad E, Berglund L. Lipoprotein(a): impact by ethnicity and environmental and medical condi ons. J Lipid Res 2016;57:1111–25. 40.Ghouse J, Ahlberg G, Albertsen Rand S, Salling Olesen M, Vilhjalmsson B, Stender S, et al. Within-person stability of lipoprotein(a) concentra on. Eur Heart J 2024;8:ehae652. 41.Ma a MG, Schreier L, Lavalle-Cobo A, Garcia-Zamora S, Ferraresi A, Madsen A, et al. Temporal variability of Lp(a) in clinically stable pa ents: implica ons for cardiovascular risk assessment. Med Clin 2024;163:436–41. English, Spanish. 42.Enkhmaa B, Berglund L. Non-gene c influences on lipoprotein(a) concentra ons. Atherosclerosis 2022;349:53–62. 43.Kronenberg F. Lipoprotein(a) measurement issues: are we making a mountain out of a molehill? Atherosclerosis 2022;349:123–35. 44.Scharnagl H, Stojakovic T, Dieplinger B, Dieplinger H, Erhart G, Kostner GM, et al. Comparison of lipoprotein (a) serum concentra ons measured by six commercially available immunoassays. Atherosclerosis 2019;289:206–13. 45.Tsimikas S, Fazio S, Viney NJ, Xia S, Witztum JL, Marcovina SM. Rela onship of lipoprotein(a) molar concentra ons and mass according to lipoprotein(a) thresholds and apolipoprotein(a) isoform size. J Clin Lipidol 2018;12:1313–23. Epub 2018 Jul 20. PMID: 30100157. 46.Ruhaak LR, Cobbaert CM. Quan fying apolipoprotein(a) in the era of proteoforms and precision medicine. Clin Chim Acta 2020;511:260–8. 47.Dikaios I, Althaus H, Angles-Cano E, Ceglarek U, Coassin S, Cobbaert CM, et al. Commutability assessment of candidate reference materials for lipoprotein(a) by comparison of a MS-based candidate reference measurement procedure with immunoassays. Clin Chem 2023;69:262–72. 48.Marcovina SM, Albers JJ. Lipoprotein (a) measurements for clinical applica on. J Lipid Res 2016;57:526–37. 49.Kronenberg F. Predic on of cardiovascular risk by Lp(a) concentra ons or gene c variants within the LPA gene region. Clin Res Cardiol Suppl 2019;14:5–12. 50.Tsimikas S, Fazio S, Ferdinand KC, Ginsberg HN, Koschinsky ML, Marcovina SM, et al. NHLBI working group recommenda ons to reduce lipoprotein(a)-mediated risk of cardiovascular disease and aor c stenosis. J Am Coll Cardiol 2018;71:177–92. 51.Cegla J, France M, Marcovina SM, Neely RDG. Lp(a): when and how to measure it. Ann Clin Biochem 2020;58:16–21. 52.Pintó X, Masana L, Civeira F, Real J, Ibarretxe D, Candas B, et al. Consensus document of an expert group from the Spanish Society of Arteriosclerosis (SEA) on the clinical use of nuclear magne c resonance to assess lipoprotein metabolism (Liposcale®). Clín Invest Arterioscler 2020;32:219–29. 53.Puig-Jové C, Castelblanco E, Falguera M, Hernández M, Soldevila B, Julián MT, et al. Perfil lipoproteico avanzado en individuos con metabolismo de la glucosa normal e alterado. Rev Esp Cardiol 2022;75:22–30. 54.Matyus SP, Braun PJ, Wolak-Dinsmore J, Jeyarajah EJ, Shalaurova I, Xu Y, et al. NMR measurement of LDL par cle number using the Vantera® clinical analyzer. Clin Biochem 2014;47:203–10. 55.Yeang C, Witztum JL, Tsimikas S. 'LDLC'=LDL-C+Lp(a)-C: implica ons of achieved ultra-low LDL-C levels in the proprotein convertase sub lisin/ kexin type 9 era of potent LDL-C lowering. Curr Opin Lipidol 2015;26: 169–78. 56.Marcovina SM, Navabi N, Allen S, Gonen A, Witztum JL, Tsimikas S. Development and valida on of an isoform-independent monoclonal an body-based ELISA for measurement of lipoprotein(a). J Lipid Res 2022;63:100239. 57.Scanu AM. Lipoprotein(a), Friedewald formula, and NCEP guidelines. Na onal cholesterol educa on program. Am J Cardiol 2001;87:608–9. A9. 58.Bergmark BA, O'Donoghue ML, Murphy SA, Kuder JF, Ezhov MV, Ceška R, et al. An Exploratory analysis of proprotein convertase sub lisin/Kexin Type 9 inhibi on and aor c stenosis in the FOURIER trial. JAMA Cardiol 2020;5:709–13. 59.Yeang C, Witztum JL, Tsimikas S. Novel method for quan fica on of lipoprotein(a)-cholesterol: implica ons for improving accuracy of LDL- C measurements. J Lipid Res 2021;62:100053. 60.Langlois MR, Nordestgaard BG, Langsted A, Chapman MJ, Aakre KM, Baum H, et al. European atherosclerosis society (EAS) and the European Federa on of clinical chemistry and laboratory medicine (EFLM) joint consensus ini a ve. Quan fying atherogenic lipoproteins for lipid-lowering strategies: consensus-based recommenda ons from EAS and EFLM. Clin Chem Lab Med 2020;58:496–517. 61.Authors/Task Force Members; ESC Commi ee for Prac ce Guidelines (CPG); ESC Na onal Cardiac Soci, e es, Baigent C, Catapano AL, Koskinas KC, Casula M, Badimon L, et al. 2019 ESC/EAS guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modifica on to reduce cardiovascular risk. Atherosclerosis 2019;290:140–205.
64
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
FORMACIÓN DE POSGRADO >>> EDUCACIÓN A DISTANCIA Bioquímica y biología molecular Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/bioquimica-s/ Laboratorio clínico I: Q. Clínica, Hematología y Uroanálisis Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/laboratorio-clinico-i-qclinica-hematologia-y-uroanalisis/ Bioquímica I (Estructural) Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/curso_de_bioquimica_i/ Laboratorio clínico II: Análisis especiales (Endocrinología) Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/laboratorio-clinico-iianalisis-especiales-endocrinologia/ Explorando la Biotecnología y la Biología Sintética a través Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/explorando-labiotecnologia-y-la-biologia-sintetica-a-traves/ Aprende Genetica Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/aprende-genetica/
Microbiología para no microbiólogos Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/microbiologia-para-nomicrobiologos Curso básico de control de calidad en el Laboratorio clínico Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/curso-basico-decontrol-de-calidad/
Introducción a los Ensayos Clínicos Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/introduccion-a-losensayos-clinicos/ Estadística para ciencias de la salud Inscripción: permanente Organiza: UDEMY Web: https://www.udemy.com/course/estadistica-paraciencias-de-la-salud/ Curso asesor genético Modalidad: a distancia Organiza Fundación Química Argentina Web: https://fundacionquimica.org.ar/cursos/cursos/asesorgenetico/ El laboratorio en Endocrinología Ginecológica y Reproductiva Modalidad: a distancia Organiza SAEGRE (Sociedad Argentina de Endocrinología Ginecológica y Reproductiva) Mail:congresosaegre@gmail.com Web: http://saegre.org.ar/curso_online_laboratorio.asp
Introducción a la Bioética y a los Comités de Ética Duración: Abril a julio de 2025. Dictado: miércoles 18 hs. (GMT-3, Buenos Aires) Plataforma: Zoom Web: https://www.flacso.org.ar/formacion/cursos/ Seminario Intensivo de Ética de la Investigación Duración: Abril/Mayo (A CONFIRMAR Plataforma: Zoom Web: https://www.flacso.org.ar/formacion/cursos/
>>> PRESENCIALES NACIONALES Máster en Biotecnología Fecha de inicio: Septiembre 2025 (inscripciones abiertas desde marzo) Lugar: Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe. Web: https://www.unl.edu.ar/ XVII Conrego Nacional Biooquímico Organiza: CUBRA Lugar: Termas de Rio Hondo, Santiago del Estero Fecha: 4,5 y 6 Setiembre 2025
65
Web: https://cubra.org.ar/inscripciones-cubra-2025/ Jornadas de Actualización en Bioquímica y Biología Molecular Fecha: Octubre 2025 Lugar: Universidad Nacional de La Plata, La Plata. Web: https://unlp.edu.ar/jornadas/ Congreso Internacional de Medicina y Bioquímica Fecha: Octubre 2025 Lugar: Centro de Convenciones de Buenos Aires, Buenos Aires. Web: http://www.congresointernacional.com.ar/ X Congreso Argentino de Bioquímica Fecha : Noviembre 2025 Lugar : Ciudad de Mendoza, Mendoza. Web: http://www.congresobiochem.com.ar/
>>>
dirigido a estudiantes avanzados de Bioquímica, conforme a lo establecido en la Ley 26.427 y sus normativas complementarias. Bases y Condiciones 1.Duración de la Pasantía Mínimo: 2 meses. Máximo: 12 meses (según Art. 13 de la Ley 26.427). 2.Jornada Laboral4 horas diarias máximas.5 días a la semana (hasta 20 horas semanales). 3.Asignación Estímulo (No Remunerativa) Se calculará de manera proporcional a la carga horaria, tomando como referencia: El salario básico del convenio colectivo aplicable a la empresa (si existe más de uno, se elegirá el más favorable para el pasante). Salario Mínimo, Vital y Móvil (en caso de que la actividad no cuente con convenio).
INTERNACIONALES EUROMEDLAB 2025 Fecha: del 18 al 22 de mayo Lugar: Bruselas, Bélgica Web: https://www.euromedlab2025brussels.org/ Taller de Técnicas Avanzadas en Bioquímica Fecha: Mayo 2025 Lugar: Facultad de Química, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ciudad de México. Web: https://quimica.unam.mx/talleres Congreso Internacional de Bioquímica Fecha : Junio 2025 Lugar : Centro de Convenciones, Lima, Perú. Web: http://www.congresobiociencia.com/ Simposio de Bioquímica y Biotecnología Fecha : Septiembre 2025 Lugar : Universidad de Salamanca, España. Web: https://www.usal.es/ Máster en Bioquímica y Biología Molecular Fecha de inicio: Octubre 2025 (inscripciones abiertas desde marzo) Lugar: Universidad de Barcelona, España. Web: https://web.ub.edu/web/ub/
>>> CONVOCATORIAS CONVOCATORIA PARA RECIBIR PASANTÍAS DE ALUMNOSDE LA CARRERA DE BIOQUÍMICA La Universidad Maza, invita a los laboratorios de la provincia a sumarse al Programa de Pasantías Educativas
4.Pago de la Asignación La empresa deberá abonar a la Universidad Maza entre el 1° y el 10 de cada mes el monto correspondiente al pasante. 5.Requisitos para las Empresas Firmar un convenio marco con la Universidad Maza. Designar un tutor/a responsable de guiar al pasante. Cumplir con las normativas de seguridad y supervisión académica. Beneficios para los Laboratorios Posibilidad de evaluar futuros profesionales para su equipo. Contribución a la formación académica de estudiantes. Inscripción y Consultas Los bioquímicos interesados deberán completar el siguiente formulario, el cual será remitido a la Universidad Maza para conformar la base de datos donde puedan dirigirse los alumnos:
https://form.jotform.com/251553677002050
66
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
BIOAGENDA // EMPRESAS AADEE S.A. >>> Av. Triunvirato 4135 5° Piso (1431)
Bg Analizadores S.A >>> Casa Central
Ciudad Autónoma de Buenos Aires Te: 54-11-4523-4848 Fax: 54-11-4523-2291 www.aadee.com.ar
Aráoz 86 I CABA C1414DPB I Argentina Tel.: +54 11 4856 2024 ventas@bganalizadores.com.ar www.bganalizadores.com.ar www.linkedin.com/in/bg-analizadores-sawww.instagram.com/bganalizadores/
Avan >>> Padre M. Ashkar N°688 - (CP 1672) Gral San Martin, Bs As - Argentina Tel: (54 11) 47542168 rot - Wpp: +54 911 6228 4796 Web: www.avan.com.ar - info@avan.com.ar
>>> Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Av. Libertador 110 P.2 (1638) Vicente Lopez, Buenos Aires Tel: (54 11) 4718 7900 - 0800 444 55 BD (23) crc_argentina@bd.com www.bd.com
Bernardo Lew >>> info@bernardolew.com.ar 0291 450 0715 +54 9 291 575 8330 https://www.bernardolew.com.ar BIOARS S.A. >>> Estomba 961 (1427) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel./Fax (54 11) 4771-7676/ 3783 pl@bioars.com.ar www.bioars.com.ar Biocientífica S.A. >>> Iturri 232 ( 1427) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel: (54-11) 4857-5005 Fax: (54-11) 4857-1004 - ventas@biocientifica.com.ar www.biocientifica.com.ar Biodiagnostico S.A. >>> Av. Ing. Huergo 1437, PB (1107) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel/fax: (54 11) 4300 9090 info@biodiagnostico.com.ar www.biodiagnostico.com.ar
Neuquén Santa Cruz 1529 I Neuquén Oficina Comercial Bahía Blanca 1 de Marzo 993 PB A I Bahía Blanca Tel.: +54 299 447 1385 / +54 299 448 7289 bganqn@bganalizadores.com.ar Bahía Blanca San Luis 63 | Bahía Blanca | 8000 | Argentina Tel.: +54 9 291 441 9072 bgabb@bganalizadores.com.ar
>>>
Cromoion SRL Central: Oporto 6125 - Ciudad de Buenos Aires Argentina Planta Elaboradora Punta Alta, Prov. de Buenos Aires mail: reporte@cromoion.com website: www.cromoion.com Tel: +54 11 4644-3205/06 WhatsApp +54 9 11 4141-4365 Instagram @cromoion Cisma Laboratorios S.A >>> San Lorenzo 158, Tres Arroyos, Buenos Aires Arg. Tel: (+54) 2893 15406395 (+54) 2893 420867 Web: cismalab.com.ar Emai: cismalab@cismalab.com.ar
>>> Coya Sistemas SRL
Tel: (+54 0342) 455-1286 / 456-4842 / 417-2692 Iturraspe 2246,Santa Fe Email: info@coyasistemas.com.ar
>>>
Diagnos Med S.R.L. Conesa 859 (1426) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel: (54 11) 4552 2929 info@diagnosmed.com www.diagnosmed.com
67
>>>
>>>
ETC Internacional S.A. Allende 3274 (1417) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel: (54 11) 4639 3488 Whatsapp: +54 911 3134 8486 etcventa@etcint.com.ar www.etcint.com.ar
I.B INSTRUMENTAL BIOQUÍMICO S.A Venezuela 3755, Villa Martelli B1603BTM - Buenos Aires, Argentina www.instrumental-b.com.ar
>>>
Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel: 47087400 - Wpp: 1132647777 info@labmedicina.com www.labmedicina.com
Gematec S.R.L. Avalos 3651 (1605) Munro - Buenos Aires Tel: (54 11) 4794 7575 / 7676 Fax: (54 11) 4794 3184 info@gematec.com.ar ventas@gematec.com.ar
>>>
Genetrics S.A. - NextLAB Av. del Libertador 8630 6to piso Of. 1 y 2 (1429 entrar así a baja cdad) - Ciudad de Buenos Aires Tel. (54 11) 5263 0275 rotativo E-mail: info@nextlab.com.ar web: www.nextlab.com.ar
>>>
GLYM SOFTWARE S.R.L Piedras 519 - 8- A, Capital Federal, República Argentina Tel: Capital : +54 (011) 43314512 -- Mendoza + 54 (261) 4762331 - Córdoba +54 (351) 5685715 - Bahia Blanca + 54 (291) 4851101 administracion@glyms.com JS Medicina Electrónica SRL >>> Bolivia 460 (1603) Villa Martelli, Buenos Aires Tel : 4709-7707 4709-7677 4709-1131 Fax: 4709-7707 info@jsweb.com.ar www.jsweb.com.ar
>>>
IACA LABORATORIOS - San Martín 68, Galería Plaza (8000) Bahía Blanca - Buenos Aires Tel: (54 291) 459 9999 Fax: (54 291) 459 9996 / 8 - Suipacha 1322 PB “B” Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel/Fax: (54 11) 4327 2602 / 4326 1806 laboratorios@iaca.com.ar www.iaca.com.ar
Laboratorio de Medicina >>> Olaya 1644 (1414)
Laboratorio Bacon >>> Uruguay 136 (1603) Villa Martelli, Buenos Aires Tel: (54 11) 4709 0171 bacon@bacon.com.ar www.bacon.com.ar MANLAB >>> Marcelo T. de Alvear 2263 (1122) Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel: (54 11) 6842 1200 derivaciones@manlab.com.ar www.manlab.com.ar Meganalizar >>> Cede Laboratorio: Montecaseros 2478 (5500) Mendoza Tel. (54 261) 4373241/42 mega@analizar-lab.com.ar Administración: Belgrano 925 (5500) Mendoza Tel. (54 261) 4236647/9125/9333 gerencia@abm.org.ar Montebio S.R.L. >>> Vera 575, Ciudad Autonoma de Buenos Aires Tel/fax: (54 11) 4858 0636 info@montebio.com.ar www.montebio.com.ar Wiener lab >>> Casa Central: Riobamba 2944 Rosario-Argentina Tel: 543414329191 Web: wiener-lab.com.ar servicioalcliente@wiener-lab.com
68
>>>
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
Proveedores generales por especialidades bioquímicas
Clínica General
Autoinmunidad
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Abbott Rapid Diagnostics
Biodiagnostico S.A.
Biocientífica S.A.
JS Medicina Electrónica SRL
Biodiagnostico S.A.
I.B Instrumental Bioquímico S.A
Diagnos Med S.R.L.
Montebio S.R.L.
ETC Internacional S.A.
Roche Diagnostics Argentina
Bacteriología
Siemens Healtcare
Abbott Rapid Diagnostics
Cromoion SRL
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Biocientífica S.A
Biodiagnostico S.A.
Bg Analizadores
Britania S.A.
Cultivo Celular
ETC Internacional S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Montebio S.R.L.
ETC Internacional S.A.
ONYVA SRL
Endocrinología
Bg Analizadores
AADEE S.A.
Biología Celular
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Abbott Rapid Diagnostics
BIOARS S.A. Biocientífica S.A. ETC Internacional S.A. Montebio S.R.L. Tecnolab s.a. Biología Molecular Abbott Rapid Diagnostics Becton Dickinson Argentina S.R.L. BIOARS S.A. Biocientífica S.A.
AADEE S.A.
Biocientífica S.A. Biodiagnostico S.A. ETC Internacional S.A. Gematec S.R.L. Instrumental Bioquímico S.A. Montebio S.R.L. ONYVA SRL Roche Diagnostics Argentina Siemens Healtcare Tecnolab s.a. Bg Analizadores Histocompatibilidad Biocientífica S.A. Biodiagnostico S.A. B.G Analizadores S.A Cromoion SRL Inmunología Abbott Laboratories Argentina S.A. Abbott Rapid Diagnostics
BIOARS S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Biodiagnóstico S.A.
Bernardo Lew e hijos S.R.L.
Diagnos Med S.R.L.
BIOARS S.A.
Laboratorios Bacon S.A.I.C.
Biocientífica S.A.
Montebio S.R.L.
Biodiagnostico S.A.
ONYVA SRL
Diagnos Med S.R.L. I.B Instrumental Bioquímico S.A Montebio S.R.L.
Roche Diagnostics Argentina Siemens Healtcare Cromoion SRL Bg Analizadores
Biodiagnostico S.A.
ONYVA SRL Roche Diagnostics Argentina Siemens Healtcare
Diagnos Med S.R.L.
Genética
Tecnolab s.a.
ETC Internacional S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Cromoion SRL
Laboratorios Bacon S.A.I.C.
Biocientífica S.A.
Marcadores Neoplásicos
Montebio S.R.L.
Biodiagnostico S.A.
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Siemens Healtcare
Montebio S.R.L.
BIOARS S.A.
Tecnolab s.a.
Tecnolab s.a.
Biocientífica S.A.
Cromoion SRL
Gas en sangre y electrolitos
Biodiagnostico S.A.
Bg Analizadores
B.G Analizadores S.A
Diagnos Med S.R.L.
Birología
Hematología
Siemens Healtcare
B.G Analizadores S.A
AADEE S.A.
Tecnolab s.a.
Bromatología
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Cromoion SRL
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Abbott Rapid Diagnostics
Biocientífica S.A
BIOARS S.A.
69
Micología
Bg Analizadores
Bg Analizadores
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
Equipamiento e Insumos >>> para Laboratorios
ECLIA
Biodiagnostico S.A.
Espectrofotómetros
Parasitología BIOARS S.A. Biocientífica S.A. Biodiagnostico S.A. ETC Internacional S.A. Montebio S.R.L. Tecnolab s.a. Pediatría y Neonatología AADEE S.A. Abbott Rapid Diagnostics BIOARS S.A. Biocientífica S.A.
Roche Diagnostics Argentina
Acreditación de Laboratorios Biodiagnostico S.A. Agitadores BIOARS S.A. ETC Internacional S.A. Instrumental Bioquímico S.A. Aparatos de Medición BIOARS S.A. Laboratorios Bacon Roche Diagnostics Argentina Bg Analizadores
BIOARS S.A. Biodiagnostico S.A. Montebio S.R.L. Tecnolab s.a. Gases en sangre y electrolitos AADEE S.A. Becton Dickinson Argentina S.R.L. B.G Analizadores S.A Gematec S.R.L. JS Medicina Electrónica SRL Montebio S.R.L.
Biodiagnostico S.A.
I.B Instrumental Bioquímico S.A
Roche Diagnostics Argentina
Diagnos Med S.R.L.
Autoanalizadores
Siemens Healtcare
ETC Internacional S.A.
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Insumos para Laboratorios
Laboratorios Bacon S.A.I.C.
Abbott Rapid Diagnostics
AADEE S.A.
Montebio S.R.L.
BIOARS S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
ONYVA SRL
Biocientífica S.A.
BIOARS S.A.
Cromoion SRL
Biodiagnostico S.A.
Biodiagnostico S.A.
Toxicología y Forense
B.G Analizadores S.A
Diagnos Med S.R.L.
Abbott Laboratories Argentina S.A.
JS Medicina Electrónica SRL
ETC Internacional S.A.
Abbott Rapid Diagnostics
I.B Instrumental Bioquímico S.A
Gematec S.R.L.
Biocientífica S.A.
Montebio S.R.L.
I.B Instrumental Bioquímico S.A
Montebio S.R.L.
Roche Diagnostics Argentina
Montebio S.R.L.
Tecnolab s.a.
Siemens Healtcare
Avan Tecnologias IVD
Cromoion SRL
Bg Analizadores
Virología
Balanzas
Laboratorio receptor de derivaciones
Abbott Laboratories Argentina S.A.
ETC Internacional S.A.
Abbott Rapid Diagnostics
Centrífugas
Bernardo Lew e hijos S.R.L.
ETC Internacional S.A.
BIOARS S.A.
Citómetros
Biocientífica S.A.
Abbott Rapid Diagnostics
Biodiagnostico S.A.
Becton Dickinson Argentina S.R.L.
ETC Internacional S.A.
Cromatógrafos
Montebio S.R.L.
Tecnolab s.a.
ONYVA SRL
Coagulómetro
Roche Diagnostics Argentina
AADEE S.A.
Laboratorio receptor de derivaciones en Biología Molecular
Siemens Healtcare
BIOARS S.A.
IACA LABORATORIOS
Tecnolab s.a.
Montebio S.R.L.
Cromoion SRL
ONYVA SRL
Laboratorio de Medicina (acreditado bajo Norma ISO 15.189)
IACA LABORATORIOS Laboratorio de Medicina (acreditado bajo Norma ISO 15.189) MANLAB Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica) Bg Analizadores Meganalizar
70
MANLAB (Acreditado en Biología Molecular en Fundación Bioquímica Argentina) Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica) Laboratorio receptor de derivaciones en Inmunología MANLAB Meganalizar Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica) Laboratorio receptor de derivaciones en Inmunoserología IACA LABORATORIOS
Revista Bioanálisis I Julio 2025 l 163 ejemplares
ETC Internacional S.A.
Montebio S.R.L.
Montebio S.R.L.
Servicio Técnico
Material de Vidrio
Abbott Rapid Diagnostics
Montebio S.R.L.
BIOARS S.A.
Material para Electroforesis
Biodiagnostico S.A.
BIOARS S.A.
Instrumental Bioquímico S.A.
Biodiagnostico S.A.
Montebio S.R.L.
ETC Internacional S.A.
Tecnolab s.a.
Tecnolab s.a.
Bg Analizadores
Biocientífica S.A Bg Analizadores MEIA Abbott Laboratories Argentina S.A. Micropipetas
I.B Instrumental Bioquímico S.A Software Abbott Laboratories Argentina S.A. Abbott Rapid Diagnostics
B.G Analizadores S.A
BIOARS S.A.
Laboratorio de Medicina (acreditado bajo Norma ISO 15.189)
ETC Internacional S.A.
Diagnos Med S.R.L.
Montebio S.R.L.
Genetrics S.A. - NextLAB
MANLAB
Tecnolab s.a.
Termocicladores
Meganalizar
Genómica - Microarrays
Biodiagnostico S.A.
Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica)
Biocientífica S.A.
Roche Diagnostics Argentina
ETC Internacional S.A.
GLYM SOFTWARE S.R.L
Quimioliminiscencia
Avan Tecnologias IVD
Biodiagnostico S.A.
Coya Sistemas S.R.L
Montebio S.R.L.
Test Rápidos
Siemens Healtcare
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Tecnolab s.a. Reactivos
Abbott Rapid Diagnostics . BG. Analizadores S.A
AADEE S.A.
BIOARS S.A.
Abbott Laboratories Argentina S.A.
Biodiagnostico S.A.
Abbott Rapid Diagnostics
ETC Internacional S.A.
B.G Analizadores S.A
Montebio S.R.L.
Laboratorio receptor de derivaciones en Histocompatibilidad e Inmunogenética MANLAB (Laboratorio habilitado según Resolución Nº 252-253/12 del INCUCAI, para la Tipificación de Receptores y Donantes para Trasplantes de Órganos) Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica)
BIOARS S.A.
Siemens Healtcare
Laboratorio receptor de derivaciones en Medicina Genómica
Biocientífica S.A.
Cromoion SRL
MANLAB (Acreditado en Biología Molecular en Fundación Bioquímica Argentina)
Biodiagnostico S.A.
Biocientífica S.A
Diagnos Med S.R.L.
Stamboulian Laboratorio (Laboratorio acreditado bajo la norma IRAM-NM-ISO 15189:2010 y el estándar MA2 de la Fundación Bioquímica) Luminiscencia Biodiagnostico S.A. Diagnos Med S.R.L. Siemens Healtcare Material Descartable Becton Dickinson Argentina S.R.L
ETC Internacional S.A. Montebio S.R.L. I.B Instrumental Bioquímico S.A Roche Diagnostics Argentina Siemens Healtcare Tecnolab s.a. Cromoion SRL RIA - IRMA Diagnos Med S.R.L.
71