

CONTENIDO
4
Mi Taller Avanza
¿Estoy calculando bien?
6
¿Sabías qué?
¿Sabes cambiar un fusible?
8
Tecnología
El nuevo reto del taller moderno
10
Avanzo con Ignición
¿Radiador sucio es equivalente a carro caliente?
12
Nota informativa
Compromiso que trasciende el negocio
14 REFERENCIAS
Mujeres al Volante
Cómo administrar el presupuesto de tu vehículo


Estimados lectores
En un entorno como el actual, donde el sector automotriz, en el que trabajamos, enfrenta presión por el alza en combustibles, fletes, energía y materias primas, es fácil centrar la conversación únicamente en los resultados.

Pero conviene recordar algo fundamental: los resultados no son el inicio, son la consecuencia. Desde nuestra perspectiva, en Repuestos Acquaroni, lo que podemos aportar a su gestión es lo siguiente:

Lo que una empresa logra está directamente relacionado con lo que hace todos los días. Y esas acciones nacen de algo más profundo: las actitudes. Todo comienza con cómo interpretamos lo que sucede. Ante un mismo escenario, algunas empresas reaccionan con queja o incertidumbre; otras ajustan, aprenden y ejecutan. La diferencia no está en la situación, sino en el enfoque.

Esa interpretación genera pensamientos. Los pensamientos despiertan emociones. Las emociones impulsan acciones. Y las acciones, repetidas, construyen hábitos que terminan definiendo resultados.

No es magia. Es proceso. El riesgo, especialmente en momentos de presión, es reaccionar sin pensar: caer en suposiciones, generalizaciones o decisiones apresuradas. Ahí es donde las organizaciones pierden claridad y consistencia. Pero también existe el otro extremo: enfocarse tanto en cultura y principios que se pierde velocidad en la ejecución.

Las empresas que avanzan entienden que no se trata de elegir entre una cosa u otra, sino de alinear pensamiento, actitud y acción con disciplina. Porque los resultados sostenibles no vienen de la presión, sino de la coherencia.
Hoy más que nunca, el liderazgo no se trata solo de exigir resultados, sino de construir las condiciones para que estos ocurran. Porque presionar es fácil. Construir una cultura que responda, incluso cuando el entorno es adverso, como diría un conocido comediante mexicano… “¡Allí está el detalle!”
Sabrina Ramírez, Directora editorial
Glendy Hernández, Marta Victoria Hernández, Luis Mendizabal, Vinicio Navichoque, Marco Vinicio Rivera
¿Estoy calculando bien?
Un monto por el cobro de servicios bien estructurado transmite confianza, profesionalismo y respaldo técnico, factores para fidelizar clientes y diferenciarse en el mercado.
Muchos negocios fijan precios únicamente sumando costos y agregando un margen. Si bien este es el punto de partida —considerando mano de obra, herramientas, insumos, alquiler y gastos operativos— hoy la industria automotriz exige una visión más amplia. Un precio bien estructurado debe cubrir costos, generar utilidad y, al mismo tiempo, reflejar el valor real del servicio.


El cliente no solo paga por cambiar una pieza, también por experiencia, diagnóstico certero, garantía y confianza. Cuando se ofrece atención profesional, transparencia en el proceso y tiempos de entrega confiables, estas características pueden respaldar tarifas más sólidas y comunicar calidad.

Otro factor clave es el análisis del entorno. Conocer cuánto cobra la competencia permite posicionarse estratégicamente: algunos otros negocios optan por precios competitivos para atraer volumen, mientras otros se enfocan en especialización y servicio premium. La decisión dependerá de la propuesta de valor y del segmento al que se desea llegar.

Además, existen alternativas que fortalecen la estabilidad financiera del negocio. Paquetes de mantenimiento preventivo, promociones por temporada o beneficios para clientes frecuentes pueden incentivar la recurrencia y mejorar el flujo de ingresos sin sacrificar rentabilidad.

Una maniobra de tarifa efectiva no se improvisa ni se copia; se construye con información, análisis y claridad en los objetivos de la profesión. Cuando el precio está bien definido, el taller no solo gana dinero: sino posicionamiento, credibilidad y visitantes que valoran el trabajo profesional. Porque en el sector automotriz, cobrar lo justo también es parte del servicio.


¿Sabes cambiar un fusible?
Detectar y reemplazar uno dañado es un procedimiento sencillo.
Estos componentes suelen ubicarse en una caja específica, generalmente situada debajo del tablero o en el compartimiento del motor. Algunos modelos también incorporan unidades adicionales en otras áreas, según el diseño del automóvil.

Una señal común de falla es cuando ciertos sistemas eléctricos dejan de funcionar repentinamente, como las luces interiores, el radio o los limpiaparabrisas. En estos casos, se recomienda revisar el elemento correspondiente para verificar su estado.

La inspección puede realizarse de forma visual o con un multímetro. Si el filamento interno está roto o presenta decoloración, significa que el dispositivo ha cumplido su función y debe sustituirse. Para efectuar el cambio, primero es necesario apagar el vehículo para evitar riesgos eléctricos. Luego, se retira la pieza dañada utilizando un extractor especial o pinzas adecuadas.

El siguiente paso es instalar uno nuevo con el mismo tamaño y amperaje que el original, lo cual es fundamental para garantizar la protección correcta del circuito. Posteriormente, se cierra la caja y se prueba el sistema para confirmar su correcto funcionamiento.

Si el fusible vuelve a dañarse en poco tiempo, podría existir una falla más grave en el sistema eléctrico.



El nuevo reto del taller moderno
La evolución tecnológica en la industria automotriz ha transformado profundamente el trabajo en una empresa de servicio.
Los vehículos híbridos integran motores de combustión interna con sistemas eléctricos de alto voltaje, gestionados por módulos electrónicos especializados como la Hybrid Control Unit, HCU, y el Battery Management System, BMS. Esta arquitectura no solo optimiza el consumo de combustible, sino que también redefine las competencias técnicas necesarias para su diagnóstico y reparación.

En estos procedimientos, la gestión electrónica coordina la interacción entre los motores térmico y eléctrico y la batería de alto voltaje, que puede superar los 200V. Es así como los componentes como el inversor, el convertidor DC-DC y los motores eléctricos trabajan en sincronización con la ECU para administrar la entrega de potencia, la regeneración de energía y la eficiencia del sistema motriz.

Desde una perspectiva empresarial, el desafío no es únicamente técnico, sino estratégico. Atender vehículos híbridos requiere inversión en escáneres compatibles, herramientas aisladas certificadas, equipo de protección personal y protocolos estrictos de seguridad eléctrica. La manipulación incorrecta de sistemas de alto voltaje no solo compromete la integridad del técnico, sino también la reputación del negocio.

El diagnóstico en estos vehículos exige comprender flujos de energía, comunicación entre módulos y monitoreo en tiempo real del estado del acumulador. El BMS , por ejemplo, supervisa temperatura, así como la carga y balance de celdas, asegurando estabilidad y prolongando la vida útil del sistema.

La creciente presencia de carros híbridos en el parque automotor convierte esta tecnología en una oportunidad de diferenciación. Invertir en capacitación especializada y protocolos de seguridad posicionan a las empresas como referentes en un mercado en transición energética. Adaptarse a la gestión electrónica de alto voltaje no es una opción futura; es una decisión estratégica actual.

Porque los mecánicos que dominan la tecnología híbrida no solo amplían su cartera de servicios, sino que aseguran su competitividad en la nueva era automotriz.

¿Radiador sucio es equivalente a carro caliente?
El calor extremo produce daños al motor, lo que a la larga disminuye su vida útil.
Recordemos que las piezas que forman el sistema de enfriamiento son la bomba de agua, las camisas de agua, el bloque y la culata, el termostato, las mangueras superior e inferior, el radiador y su ventilador, el depósito de expansión y el tapón, cada uno cumple una función específica en el enfriamiento.
El proceso comienza cuando la bomba de agua mueve el anticongelante por el sistema, lo succiona y lo empuja hacia el interior del motor. Normalmente funciona con la correa o con una turbina eléctrica.


Aquí es donde el radiador toma un lugar en el complejo funcionamiento. Se utiliza para enfriar a través del proceso de disipación. Sin que este funcione de manera óptima, habrá sobrecalentamiento, dañando la mayoría de las piezas internas, como los pistones y los empaques.
El anticongelante es el elemento clave. Sin él, la transferencia de calor sería imposible y el motor acabaría por extralimitarse en su temperatura y dejaría de funcionar. Algunas causas de que pueda suceder ese evento pueden ser:

Problemas con el anticongelante
En el vaso de expansión, el nivel debe estar dentro de los límites marcados. Si está bajo puede ser por una fuga en alguna parte, suelen ser en el radiador, los tapones o por algún manguito del circuito. Las que se dan en la estructura y la culata representan un problema mucho más serio y difícil de reparar, pero por suerte son mucho menos frecuentes.
Las unidades con muchos años y kilómetros recorridos, lo pueden tener, más aún si ha circulado por caminos de tierra de forma habitual. El paso necesario es hacer una limpieza, la cual se debe hacer regularmente, ya que se puede acumular óxido, sedimentos, residuos del anticongelante y sarro del agua, ya que se bloquean los conductos internos.

Estas situaciones dan como resultado que el motor se calienta en tráfico, el carro tenga baja la temperatura cuando se mueva, que una parte del radiador está fría y otra muy caliente.
A veces el problema está cuando las aletas se llenan de polvo, insectos, hojas o grasa, lo cual impide que el aire pase. El resultado es una temperatura alta constante, el ventilador funciona por mucho tiempo, además este aspecto se observa a simple vista, por lo que es necesaria la limpieza con agua a presión moderada.

Termostato averiado
Si está en malas condiciones puede quedar cerrado, lo que no permite la salida del líquido hacia el radiador, por lo que el motor se calienta muy rápido, la manguera superior permanece fría y el radiador no lo recibe.

También puede quedarse abierto, pero en ese caso le costará mucho llegar a su temperatura de servicio, por consiguiente, mayor desgaste. La solución es cambiarlo.
Radiador sucio

El ventilador no funciona
Este se debe activar cuando la temperatura del motor llega, aproximadamente, entre los 90 a 100º C. En caso de no encenderse, el problema puede estar en el termo contacto que lo activa, en el cableado que le da energía o, en raras ocasiones, el propio ventilador.
El aumento por encima de lo normal se produce cuando el motor funciona cuando está detenido durante un rato, sobre todo si hace calor, después de viajes, cuando deja de recibir el aire a alta velocidad, en atascos u otras situaciones similares.

Bomba de agua estropeada
Esta mueve el fluido por los diversos conductos y si no es así, no importa que el termostato abra el paso y que el ventilador funcione a máxima potencia, subirá el calor sin remedio.
Cuando deja de funcionar, lo normal es que se encienda el testigo de fallo motor, el cual significa que el impulsor interno se desgastó por lo que el fluido circula muy poco y el calor no se transporta bien, dando como resultado sobrecalentamiento constante, fuga normalmente por la junta de su carcasa o por la abertura de drenaje o ruido en la bomba.
Este mecanismo suele ser activado por poleas y correas, que si no funcionan correctamente producen un chirrido característico, sobre todo cuando se arranca. Ahora si es un sonido como de rodamiento que roza, se debe a que los cojinetes de la bomba ya están en mal estado.

Cuando se cambia el anticongelante puede quedar aire atrapado, por lo que interrumpe la circulación dando temperatura inestable, la calefacción no funciona bien y hay burbujas en el radiador, por lo que es necesario purgar el sistema de enfriamiento.

Esta pieza mantiene la presión del sistema por lo que, si falla el refrigerante hierve antes y se pierde la presión. Al suceder el depósito se llena demasiado, hay fuga y sobrecalentamiento ocasional.
También, los depósitos internos e incluso los lodos pueden contaminar el refrigerante. Esto lo convertirá en un color oxidado o incluso del color del aceite lo que puede causar un aumento en la viscosidad, haciendo más difícil que fluya por el sistema.
Cuando el radiador trabaja de manera óptima la manguera superior puede estar muy caliente al tacto, pero la manguera inferior está simplemente tibia. Por el contrario, si al conducir un tramo corto la manguera inferior está fría, hay una posibilidad de que tenga una obstrucción que impide que la cantidad de flujo completo regrese a la bomba de agua.
Aire dentro del sistema
Tapón defectuoso
Compromiso que trasciende el negocio
Respaldamos la lucha contra el cáncer infantil.

Recientemente realizamos una donación de 100,000 lempiras a la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer, con el fin de fortalecer su compromiso con la salud y la niñez hondureña. La entrega se efectuó en la sede de San Pedro Sula y marca el segundo año consecutivo en que apoyamos esta causa.

El aporte será destinado a la compra de medicamentos, mejora de infraestructura y respaldo a tratamientos especializados, contribuyendo directamente a la atención integral de niños y adolescentes diagnosticados con esta enfermedad. Garantizar la continuidad de los tratamientos es fundamental y este apoyo representa un impulso concreto para lograrlo.
Con una década de operaciones y presencia en todo el país, hemos consolidado nuestro liderazgo empresarial alineado con una visión de desarrollo responsable. Más allá de los resultados comerciales, apostamos por generar impacto positivo en las comunidades donde tenemos presencia.

Sumarse a esta colecta nacional es también una forma de integrarnos a un esfuerzo mayor que moviliza a distintos sectores en favor de la vida y la esperanza. Cada contribución fortalece una red de apoyo que beneficia a cientos de familias.
Cuando empresa y comunidad avanzan juntas, el impacto se traduce en oportunidades reales y en un futuro con más esperanza para quienes más lo necesitan. Es así como demostramos que la responsabilidad social también se traduce en acciones concretas.


Cómo administrar el presupuesto de tu vehículo
Tener un carro propio representa independencia y comodidad, pero también implica una planificación financiera constante.
Muchas veces se considera únicamente el gasto en combustible, dejando de lado otros costos que influyen directamente en el presupuesto mensual. Administrar correctamente comienza por calcular el costo real: combustible, mantenimientos programados, cambios de aceite, llantas, seguro, impuestos, estacionamiento y posibles reparaciones.

Además, es importante considerar la depreciación, ya que con el tiempo el valor de este disminuye. Conocer estos datos permite tomar decisiones más conscientes y evitar desequilibrios financieros.

Una estrategia recomendable es destinar un fondo específico. Este ahorro preventivo ayuda a cubrir mantenimientos mayores o reparaciones inesperadas sin afectar otros compromisos económicos. También es clave diferenciar entre gastos necesarios y opcionales; por ejemplo, los prioritarios antes que mejoras estéticas.

Otro punto importante es evaluar cuándo reparar y cuándo considerar una renovación de modelo. Si el costo de una reparación supera significativamente el valor comercial, conviene analizar alternativas. Tomar decisiones basadas en datos y no en emociones permite proteger el patrimonio.

Planificar los gastos no significa limitar su uso, sino gestionarlo con inteligencia. Un auto bien administrado no solo ofrece seguridad y comodidad, sino que también se convierte en una inversión sostenible dentro del presupuesto familiar.

Porque conducir con libertad también implica conducir con responsabilidad financiera.

