Addy Suxo en el momento de recibir el galardón de manos de una representante de la Federación empresarial.

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Addy Suxo en el momento de recibir el galardón de manos de una representante de la Federación empresarial.

La directora de Seguros Masivos de CONSEGSA, Addy Suxo fue la nominada para recibir el reconocimiento que entregó la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP) a la empresa aseguradora. En la ocasión, la directiva compartió sus impresiones sobre este premio que fortalece el compromiso laboral de la entidad.
¿Qué significa para ti recibir este premio como el bróker de seguros más profesional?
Es una enorme satisfacción y, sobre todo, un compromiso como empresa. Lo recibo con gratitud, pero también con la responsabilidad de seguir elevando el nivel de profesionalismo en la intermediación de seguros en Bolivia.
¿Qué parte del trabajo de CONSEGSA consideras que llevó a obtener este reconocimiento?
Como el mismo premio menciona, reconoce nuestro liderazgo en el mercado asegurador boliviano, destacando la innovación, digitalización y desarrollo de productos que amplían el acceso a la protección, combinando excelencia en el servicio, eficiencia operativa y una sólida cultura organizacional. Hemos desarrollado productos masivos que amplían el acceso al seguro y fortalecido canales de atención ágiles y eficientes.
¿Qué valores se aplican diariamente en CONSEGSA para construir relaciones de confianza con los clientes?
Nuestros valores centrales son la transparencia, la responsabilidad, la ética profesional, la cercanía y el compromiso con el servicio. Nos esforzamos por escuchar, acompañar y responder con claridad y con soluciones reales, siempre poniendo al cliente en el centro de nuestras decisiones.

¿Qué logro específico dentro del sector asegurador te ha marcado más?
Sin duda, el hecho de que somos pioneros en la implementación de seguros masivos en Bolivia. Ese paso transformó nuestro modelo de negocio y nos abrió las puertas para que miles de personas pudieran acceder a una protección asequible y adecuada. Fue un hito por el que colaboramos a democratizar el acceso al seguro y reafirmó nuestra visión de impacto social positivo.
¿Cómo ves el futuro del mercado asegurador en Bolivia y dónde crees que están las mayores oportunidades?
El futuro del mercado asegurador será cada vez más digital, más accesible y centrado en la experiencia del cliente. Las mayores oportunidades están en la educación financiera, la ampliación de productos masivos, los canales digitales y la atención personalizada. Bolivia tiene un enorme potencial de crecimiento y quienes logren adaptarse con agilidad, tecnología y empatía serán los que lideren esta nueva etapa del sector.
¿Qué representa este reconocimiento para CONSEGSA y para el equipo de colaboradores?
Este reconocimiento es un orgullo compartido. Representa la dedicación diaria de un equipo

comprometido, profesional y apasionado por lo que hace. Para CONSEGSA significa que nuestro trabajo genera un impacto real y que estamos contribuyendo al fortalecimiento del mercado asegurador. Para nuestro equipo, es una motivación que reafirma que la cultura que hemos construido (basada en el respeto, el crecimiento y la excelencia) está dando frutos.
Un reconocimiento al trabajo serio, innovador y delicado por Bolivia
En un momento en el que las empresas bolivianas enfrentan desafíos profundos que exigen nuevas formas de pensar, innovar y acompañar a los clientes, CONSEGSA – Consultores de Seguros S.A. fue reconocida con la Distinción Empresarial Paceña 2025, otorgada por la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP)
Este reconocimiento destaca a las empresas paceñas que generan valor para el país, impulsando estabilidad y ofreciendo soluciones reales a la sociedad. Para CONSEGSA representa una validación del trabajo que desarrollamos, en tiempos desafiantes como los que estamos viviendo, con dedicación, responsabilidad y un profundo compromiso con Bolivia.
La distinción de la FEPLP llega en un año en el que el sector asegurador ha tenido que transformarse rápidamente para responder a nuevas necesidades. En ese escenario, CONSEGSA ha apostado por fortalecer su capacidad técnica, modernizar procesos, escuchar activamente a sus clientes y adaptarse a un entorno que exige más claridad, más acompañamiento y más soluciones prácticas.
Este premio reconoce precisamente esa vocación: hacer las cosas de forma honesta, cercana y profesional , poniendo siempre en el centro a las personas y empresas que confían en nosotros.
La distinción fue recibida por Addy Suxo, directora de Seguros Masivos , quien representó al equipo de CONSEGSA en una velada que reunió, a finales de noviembre, al liderazgo empresarial paceño. Su presencia simboliza el esfuerzo conjunto de un equipo que, día tras día, responde al desafío de responder con precisión, empatía y eficiencia a los requerimientos de nuestros asegurados.
Suxo destacó, durante la premiación, el compromiso de la empresa con la innovación, la profesionalización del sector y la respon-

sabilidad social, pilares clave para continuar fortaleciendo la protección de los bolivianos.
La innovación es la clave
La realidad actual exige soluciones nuevas. En CONSEGSA, hemos trabajado para transformar nuestra manera de acompañar a los clientes con asesoramiento especializado y cercano, ampliando nuestra capacidad de respuesta y adoptando modelos más modernos de gestión de riesgos.
Hoy, más que nunca, reafirmamos nuestro propósito de ser un aliado confiable para empresas, instituciones y familias que buscan claridad, respaldo y coherencia en momentos de incertidumbre.
La Distinción Empresarial Paceña no solo reconoce trayectoria: reconoce actitud, resiliencia y compromiso. este logro motiva a la empresa a seguir avanzando, mejorando e innovando, siempre con el objetivo de ofrecer soluciones que estén a la altura de los desafíos del país y del sector.

RSE, sostenibilidad, economía circular, ODS y experiencia: una conversación con Silvia Urarte


presa. En cambio, la parte más tediosa siempre ha sido la numérica. Pero también entendí muy pronto algo fundamental: un relato sin datos es vacío… y un dato sin relato es frío.
Aprendí a equilibrar ambas dimensiones para generar una narrativa estratégica sólida, rigurosa y capaz de convencer tanto a la dirección ejecutiva como a los equipos técnicos. Porque al final, no podemos olvidar algo esencial: hablamos del mundo de la empresa, y la primera responsabilidad es ser sostenible económicamente.
¿Qué aspectos consideras clave para que la sostenibilidad sea rentable y no solo un discurso institucional?
Para que la sostenibilidad sea realmente rentable, antes debe asumirse como una filosofía de gestión. Cuando una empresa mira su actividad desde ese prisma, el enfoque cambia: no importa solo lo que hace, sino cómo lo hace. Y es en ese “cómo” donde se activa el valor.
La sostenibilidad debe integrarse en la estrategia y en la toma de decisiones, no quedarse en un departamento aislado. Cuando atraviesa operaciones, finanzas, compras, personas e innovación, deja de ser discurso y se convierte en una forma eficiente de trabajar.
La sostenibilidad es rentable cuando se integra en el corazón del negocio, se gestiona con rigor y se convierte en una manera de dirigir y decidir.
La innovación es fundamental: replantear procesos, materiales y relaciones con la cadena de valor abre oportunidades, reduce costes y aumenta la competitividad. Y, para que todo esto sea gestionable, es imprescindible una medición rigurosa de los avances y resultados.
Por último, nada de esto funciona sin una premisa básica: una empresa debe ser económicamente sostenible para poder generar impacto social y ambiental. Si el modelo económico no se sostiene, el resto no es viable.
En resumen, la sostenibilidad es rentable cuando se integra en el corazón del negocio, se gestiona con rigor y se convierte en una manera de dirigir y decidir.
¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las empresas cuando intentan implementar estrategias ESG?
El primer error, y quizás el más determinante, es no empezar por el para qué. Muchas empresas se lanzan a desarrollar estrategias ESG sin tener claro qué objetivos estratégicos buscan ni cómo encajan en su propósito. Cuando falta esa claridad inicial, todo lo que se construye después carece de dirección.
El segundo error es abordar el ESG desde la obligación regulatoria en lugar de desde la gestión. Se eligen indicadores porque la normativa los exige, sin preguntarse si realmente ayudan a tomar decisiones. La pregunta clave debería ser: ¿este dato forma parte de mis sistemas integrados de gestión o es un dato aislado creado solo para cumplir? Si no está integrado en la operativa real, difícilmente generará transformación.
A esto se suma un tercer error: tratar el ESG como un proyecto paralelo, desconectado de operaciones, finanzas, personas e innovación. Cuando no se integra en el día a día y en la toma de decisiones, pierde capacidad de impacto.
Finalmente, muchas empresas caen en la tentación de comunicar antes de transformar. Se prioriza el relato sin haber trabajado los procesos ni los datos, lo que termina erosionando la credibilidad.
En conjunto, estos errores tienen un denominador común: intentar construir sin bases estratégicas ni gestión real. Cuando se ordena el “para qué”, los indicadores adecuados y la integración interna, el ESG empieza a funcionar como una verdadera palanca de cambio.
¿Cómo ves la evolución de la economía circular en los próximos cinco años y dónde estarán las principales oportunidades para las organizaciones?
En los próximos cinco años, la economía circular va a avanzar de forma muy acelerada, impulsada sobre todo por la regulación europea, lo que forzará a las empresas a repensar su diseño, sus procesos y sus modelos de negocio.
Las principales oportunidades estarán en tres ámbitos muy claros. Primero, el ecodiseño, porque la regulación va a exigir que los productos se conciban para que tengan una vida útil más larga y generar menos residuos.
Segundo, la valorización de residuos y subproductos, pasará de ser un coste para convertirse en un valor económico. Y, tercero, los modelos de servicio (reparación, mantenimiento, pago por uso, reutilización y logística inversa), crecerán gracias al derecho a reparar y a la presión legislativa.
Todo ello hará que la circularidad deje de ser un discurso y se convierta en un marco operativo im prescindible, donde la digitalización será clave para demostrar trazabilidad y cumplir con la regulación.
¿Qué habilidades deberían desarrollar los nue vos líderes para integrar sostenibilidad, ética y resultados de negocio?
Los líderes del futuro necesitan, ante todo, un liderazgo con propósito. No basta con gestionar bien: deben ser ca paces de dar sentido a la organización, conectar la estrategia con un impacto positivo real y tomar decisiones que man tengan la coherencia entre lo que la em presa es y lo que quiere aportar al mundo. El propósito no es un discurso, es un criterio de gestión.
También deberán impulsar el talento. La sostenibilidad y la ética solo se integran cuando las personas entienden el porqué, se sienten parte del proceso y ven oportunidades de crecimiento.
Un tercer eje fundamental será aprender a trabajar con una IA humanizada: saber utilizar la tecnología sin perder la sensibilidad humana. Eso implica entender cómo la IA potencia capacida des, cómo amplifica la innovación y cómo libera
tiempo para que las personas aporten lo que ninguna máquina puede: criterio, empatía, visión y juicio ético. La clave será integrar la IA, de forma responsable, para que sume al propósito y al talento.
¿Las empresas podrían convertir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en una herramienta real de gestión y no solo como Marketing?
Lo primero es identificar con honestidad los talones de Aquiles de las empresas. Estamos en un mundo adulto, y no toca disfrazar la realidad, sino abordarla. Si una empresa omite sus retos, los ODS se convierten en un escaparate; si los reconoce, se convierten en un marco real de transformación.
Para que estos sean una herramienta de gestión, es imprescindible traducirlos a objetivos concretos, indicadores claros y proyectos operativos. En el día a día, los ODS, orientan decisiones.
La clave está en integrarlos en los sistemas internos de gestión: compras, operaciones, personas, innovación, finanzas. Los ODS son útiles cuando ayudan a priorizar inversiones, anticipar riesgos y alinear equipos. En definitiva, los ODS funcionan cuando la empresa reconoce sus desafíos, elige con criterio y los integra en su manera de operar.

¿Qué pasos recomiendas para que una empresa pueda iniciar la descarbonización de forma ordenada y estratégica?
Lo primero es un diagnóstico serio: saber exactamente de dónde vienen las emisiones. No todas las empresas emiten por los mismos motivos ni con los mismos alcances, y sin esa fotografía inicial es imposible priorizar. Medir bien no es un trámite: es la base de cualquier decisión posterior.
El segundo paso es definir el nivel de ambición. No todas las empresas pueden —ni deben— aspirar a lo mismo. Lo importante es decidir qué objetivos son realistas para el negocio y alinearlos con la estrategia, el propósito y la capacidad operativa. La descarbonización no puede ser un eslogan: debe ser un compromiso asumible y sostenible en el tiempo.
El tercer paso es ordenar la hoja de ruta. Una reducción de emisiones no se logra atacando veinte frentes a la vez. Hay que priorizar: qué emisiones puedo reducir ya, cuáles requieren inversión, cuáles dependen de proveedores y cuáles exigen innovación o rediseño de procesos. Esa priorización es lo que convierte la descarbonización en algo gestionable.
El cuarto paso es involucrar a toda la organización, desde compras hasta operaciones, logística, energía o tecnología. La descarbonización no es un proyecto ambiental: es un cambio de modelo que requiere coordinación interna y liderazgo claro.
Finalmente, hay que integrar la descarbonización en la gestión: en los indicadores, en la toma de decisiones, en los presupuestos y en la relación con proveedores. Solo cuando forma parte del funcionamiento normal de la empresa deja de ser un esfuerzo puntual.
En resumen: diagnosticar bien, definir la ambición, priorizar, movilizar a la organización e integrar la descarbonización en la gestión diaria. Ese es el camino para que sea un proceso ordenado, estratégico y viable.
¿Qué te motiva hoy en tu trabajo y cuál es el impacto que te gustaría dejar en el mundo empresarial?
La descarbonización no puede ser un eslogan: debe ser un compromiso asumible y sostenible en el tiempo.

miento normativo, diseño de productos sostenibles, planes estratégicos, diagnósticos, formación para empresas, centros educativos y universidades, redacción de contenidos académicos, artículos en medios, creación de metodologías y, más recientemente, un podcast especializado en sostenibilidad.
Mi intención es seguir ampliando este camino, especialmente participando en congresos y foros internacionales, que permiten llegar a muchos lugares del mundo en un solo evento y multiplicar el impacto del conocimiento.
También he buscado otras formas de conectar con las personas a través de la literatura. He escrito dos novelas: SilOort: La Revelación Estelar, dirigida a jóvenes, llena de valores y filosofía de vida para inspirarles a creer en sí mismos y perseguir sus sueños; y Naia y el Salto de Código que invita a reflexionar sobre el mundo que estamos creando y la relación humana con la inteligencia artificial, planteando cuestiones éticas que no dejan indiferente.
Lo que me motiva es exactamente lo mismo que al inicio: sentir que mi trabajo sirve para algo y deja un impacto positivo real. He tenido la oportunidad de trabajar en prácticamente todas las dimensiones de la sostenibilidad: personas, medioambiente, cumpli-
Estoy trabajando en un proyecto educativo basado en los ODS que me hace una ilusión profunda y genuina. Siento que puede aportar algo importante a las nuevas generaciones.
Creo que todos mis proyectos tienen un hilo conductor muy claro: dejar un legado que ayude a que esta generación sea recordada no solo por lo que hizo, sino por cómo logró hacerlo sostenible.
En el fondo, ese es mi propósito: contribuir a construir organizaciones —y personas— más conscientes, más responsables y preparadas para mejorar aquello que tocan. Ese es el impacto que me gustaría dejar.

De voluntaria a activista a tiempo completo
“Incluir a las mujeres en el proceso productivo es apostar por las empresas”

Nidya Pesántez cuenta con más de 25 años de experiencia en defensa de los derechos humanos, derechos de las mujeres y en la acción por el desarrollo de los pueblos.
En cuanto a su formación, tiene un MBA sobre Gestión Integrada de la Calidad, Seguridad y Ambiente; es licenciada en Ciencias de la Información, realizó un diplomado en Presupuestos Públicos para la Erradicación de la Pobreza y por la Igualdad de Género en América Latina; tiene un Posgrado en Antropología y
Javier Ricardo Berríos Soliz, Gerente Corporativo de CONSER Ltda
La representante residente de la oficina de ONU Mujeres en Bolivia, Nidya Pesántez, conversó con la revista Y/O sobre la importancia de incluir a la “mitad de la población”, en igualdad de condiciones, en la economía empresarial boliviana.
Podría contarnos brevemente sobre su trayectoria y el trabajo que realiza en ONU Mujeres Bolivia?
Empecé muy joven en la defensa de los Derechos Humanos. Primero fui voluntaria con niños y niñas de las zonas rurales y trabajé para mejorar sus condiciones educativas. Hacíamos una labor con un grupo de voluntarios para mejorar las capacidades de los niños y niñas en los procesos de aprendizaje.
Esto lo hice desde los 14 años y eso me abrió las puertas al conocimiento y comprensión de los derechos de la niñez.
Esa comprensión me llevó hacia la búsqueda de nuevas herramientas para que las niñas y los niños estén mejor. Así encontré los estudios de género y el feminismo, y esto me dio la pauta para desarrollar y unirme a organizaciones no gubernamentales y a las Naciones Unidas.
¿Cómo evalúas el avance de las empresas bolivianas, en la incorporación de políticas de igualdad de género?
No me atrevería a evaluar a las empresas, pero sí me atrevería a decir que, cada vez más, estas se acercan a los temas de igualdad de género. Hay empresas que ya han incorporado el enfoque de género y que han crecido, han ampliado sus mercados, han ampliado su portafolio, han generado innovación. Considero que este contexto motiva.
Por eso es interesante ver a más empresas que se van se van sumando a la posibilidad de in-
Conflictos Sociales con énfasis en cuestiones de Género. Como Especialista de Programa de ONU Mujeres, fue jefa de programas de la Oficina de la Sub Región Andina (2010 – 2013). Se ha desempeñado como OIC en la Oficina de ONU Mujeres en Ecuador en repetidas ocasiones; así como también en Perú y en Bolivia durante 2015. Entre 2019 y 2020 actuó como Deputy de la oficina de ONU Mujeres en Myanmar. Actualmente se desempeña como Representante residente de la oficina de ONU Mujeres en Bolivia
corporar estas políticas que pueden ayudar muchísimo al crecimiento económico y a la prosperidad boliviana.
Sabemos que las empresas, las industrias, son las mayores empleadoras en los países y es importante que esas empleadoras incorporen el enfoque de género, para que garanticen que las mujeres y los hombres tengan igualdad de oportunidades y de condiciones para desarrollarse.
Cuando las empresas hacen esto, impactan positivamente en la población porque están dando empleo a mujeres y hombres; están dando oportunidades a mujeres y hombres, y cuando crean acciones afirmativas, acciones positivas, específicas para las mujeres, están aportando en el crecimiento económico aportando en el crecimiento económico del país y en la salida de la pobreza porque Bolivia tiene cerca del 40% de jefatura femenina.
Es importante que se apueste por esta mitad de la población. Es una buena noticia que, cada vez más, las empresas se estén sumando a este enfoque.
¿Qué factores consideras clave para que una empresa logre una verdadera equidad entre hombres y mujeres?
Dos factores son clave: uno, el tiempo; y, el otro, la violencia. Las empresas que incorporan, o que quieren incorporar la igualdad de género, tienen que considerar que deben invertir en el soporte de las mujeres que hacen tareas del cuidado porque esto impacta negativamente en el manejo de su tiempo.
Y el otro factor esencial es el trabajo por la erradicación de la violencia; tener políticas claras de cero tolerancia a la violencia contra las mujeres, ya sea violencia física, psicológica o verbal, que puede traducirse en acoso laboral, en acoso sexual, en bullying , o en no dejarlas

hablar ni participar en los espacios de toma de decisiones, solo por el hecho de ser mujeres. Si una empresa trabaja, por un lado, para contribuir a la riqueza del tiempo de las mujeres; y, por otro, en la erradicación de la violencia, estas empresas van a tener una capacidad de crecimiento inmenso porque van a contar con el 100% del talento del 50% de la población.
Desde la experiencia de ONU Mujeres, ¿qué prácticas concretas han demostrado tener mayor impacto en la igualdad laboral?
Justamente aquellas que se relacionan con el tiempo de las mujeres y con la erradicación de la violencia. Cuando se contribuye al tiempo de las mujeres, es posible tomar otras medidas. Por ejemplo, garantizar la formación especializada de las mujeres, que no quiere decir exclusión de hombres, pero es indispensable que se nivele el piso entre mujeres y hombres.
Las mujeres, justamente por las tareas del cuidado o por las situaciones de violencia que atraviesan en sus casas, no han podido disponer del mismo tiempo, que los hombres, para la formación, mejora o especialización.
Cuando se trabaja para mejorar el tiempo de las mujeres, también es posible impulsar planes para mejorar las capacidades y la especialización de ellas. Esto contribuye directamente al crecimiento de la empresa.
Además, cuando las mujeres tienen espacios seguros de trabajo; no sufren acoso, no están intimidadas; pueden expresarse libremente. Así, toda su capacidad creativa estará al servicio de la empresa que, también, se enriquece.
Si tenemos un espacio seguro, si a las mujeres se las apoya con iniciativas y estrategias políticas que coadyuven al cuidado hay más posibilidades de que ellas participen en espacios de toma de decisiones, asuman responsabilidades que impliquen, por ejemplo; viajes o que apliquen y sean parte de procesos de mejora de capacidades y de especialización, es un círculo virtuoso. Estas son como claves para la incorporación de la igualdad de género.
¿Cuáles son los principales errores o malentendidos que, aún, cometen las empresas al abordar este tema?
Se piensa que cuando hablamos de igualdad de género, estamos hablando de poner a las mujeres sobre los hombres, de discriminar a los hombres o excluirlos; es decir, dar la vuelta la situación, pero no es eso, no es ir contra los hombres, ni satanizarlos ni dejarlos sin oportunidades. El asunto es incluir a las mujeres en este mundo que ha sido completamente masculino.
¿Por qué es necesario incluirlas? Primero, porque sin las mujeres estamos perdiendo el 50% de la perspectiva del mundo, perdemos una mira-
da diferente para abordar problemas y encontrar soluciones.
Segundo, si no se incluye a las mujeres estamos generando pobreza; si tenemos casi un 40% de mujeres jefas de hogar y si no estamos dando las mismas oportunidades a las familias que están encabezadas por mujeres, no aportamos a la salida de la pobreza, y cuando no aportamos a la salida de la pobreza, las empresas se disparan al pie.
En resumen, incluir a las mujeres no es excluir a los hombres, pero incluir a las mujeres tampoco significa tratar a las mujeres como se trata a los hombres, hay que preparar un nuevo universo que garantice el trato a las mujeres las mujeres desde la diferencia básica que tenemos con los hombres, pero sin condescendencia. Esto es incorporar una parte del mundo que estaba cerrada a nuestra visión. Ese es el espacio privado, el de la familia, el espacio del cuidado.
Para medir los avances, hay que incluir indicadores de género: cómo vamos rompiendo o superando las brechas de género en toda la cadena productiva, en la cadena de valor del sistema productivo, para verificar de qué manera estos indicadores van cambiando y cómo se relacionan con los cambios y los avances de la empresa.
¿Cómo puede medirse el beneficio económico de las políticas de igualdad de género, aplicadas en las empresas?
Esta medición tiene que iniciar con una línea de base que, en cada empresa, se encuentra en su cadena de valor. En esta línea de base hay que incluir los indicadores que queremos alcanzar con la igualdad de género y, después, comparar esa información con los logros en cada indicador que sirven para medir la equidad de género.
¿Qué rol cumplen los liderazgos masculinos, en el cambio cultural de las empresas?
Los hombres tienen un rol esencial en todo este proceso. En primer lugar; las desigualdades se dan entre mujeres y hombres, y tenemos que trabajar con ambos para construir las igualdades. Y, en segundo lugar, porque en el sector privado la mayoría de empresas están lideradas por hombres, como ocurre con sus directorios y jefaturas. Si los hombres son los que toman la decisión de mejorar las condiciones laborales para las mujeres, de construir planes de acción para generar igualdad de género, se entiende que ellos tienen un rol esencial en esta ruta.
¿Qué mensaje le gustaría dejar para los líderes empresariales, sobre el compromiso con la igualdad de género?

Solo les diría que incluir a las mujeres en el proceso productivo, en el proceso creativo, en el de toma de decisiones es aportar por el crecimiento de la empresa, y, también, es apostar por las sociedades.
Incluir a las mujeres generando condiciones óptimas, en las empresas, para que ellas puedan acceder a las oportunidades. Esa es una puesta inteligente, es una decisión estratégica a favor de la prosperidad.
La igualdad de género no es solamente un tema de derechos, también es un tema económico. La mitad de la población está ahí con nuevas aproximaciones a la producción, al manejo de las finanzas, al manejo del ambiente laboral y de los recursos humanos.
Por eso, es importante que las empresas tengan nuevas aproximaciones a los mercados, que apuesten por las mujeres y la igualdad de género. Pero apostar por las mujeres no significa dejar de lado a los hombres, significa construir espacios en los que mujeres y hombres podamos crear juntas y juntos.
Cuando se trabaja para mejorar el tiempo de las mujeres, también es posible impulsar planes para mejorar las capacidades y la especialización de ellas. Esto contribuye directamente al crecimiento de la empresa.

LEY 1670

LCristian Suxo Gerente Nacional Técnico de Consultores de Seguros S.A.
a promulgación de la Ley 1670, el 5 de noviembre de 2025, introdujo una intervención regulatoria de gran calado en el sistema financiero boliviano. Sin embargo, a pocos días de su entrada en vigor, la medida se encuentra en un estado de incertidumbre legal sin precedentes.
Un recurso de inconstitucionalidad ha sido presentado ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), cuestionando la validez de la norma.
En respuesta, las entidades del sistema financiero han optado por no ejecutar el diferimiento,
adoptando una postura de prudencia regulatoria mientras se aguarda el pronunciamiento de la máxima instancia constitucional.
Esta situación genera un escenario dual: existe una norma formalmente vigente, pero su aplicación práctica permanece suspendida de facto. El presente artículo analiza, por tanto, los riesgos y efectos estructurales que la Ley 1670 implicaría para el mercado de seguros y sus actores interconectados, en el escenario de que su constitucionalidad sea ratificada y su implementación ordenada.
La no aplicación de la Ley, de parte del sistema financiero, refleja el alto grado de incertidumbre jurídica que rodea a la Ley 1670. La presentación de un recurso ante el TCP abre un compás de espera, ya que esta instancia tiene la potestad de declarar la inconstitucionalidad total o parcial de la norma. Los argumentos podrían centrarse en la posible vulneración de principios contractuales y la proporcionalidad de una medida que transfiere el costo de un alivio social directamente, al balance de entidades privadas.
Mientras el TCP delibera, el mercado opera en un limbo regulatorio. Esta pausa ha evitado, temporalmente, que se materialicen los riesgos de liquidez analizados. Sin embargo, si el TCP valida la ley, podría ordenar su implementación inmediata, activando súbitamente todos los mecanismos que se describen a continuación.
El mecanismo de diferimiento
De ser validada e implementada la Ley 1670 y su reglamento, el Decreto Supremo 5484, la moratoria de seis meses se aplicaría a la totalidad de la cuota del crédito, incluyendo capital, intereses, comisiones y, de manera fundamental, las primas de los seguros vinculados.
El reglamento establecería mandatos específicos para las aseguradoras:
1. Diferimiento automático de primas. Las aseguradoras deberían diferir automáticamente el pago de las primas de los seguros de desgravamen hipotecario y de garantías crediticias.
2. Mantenimiento de cobertura plena. A pesar de la suspensión del flujo de primas, la cobertura de las pólizas debería mantenerse en pleno vigor, desvinculando temporalmente la contraprestación de la obligación.
3. Prohibición de modificaciones contractuales. Se prohibiría a las aseguradoras modificar términos, condiciones o aplicar nuevas exclusiones de forma unilateral.
4. Obligación de atención de siniestros. En caso de siniestro, durante el período de diferimiento, la aseguradora estaría obligada a indemnizar al usuario, con un descuento del monto de la prima diferida.
Si la Ley entra en aplicación, la imposición de mantener coberturas activas sin el correspondiente ingreso de primas, transferiría un significativo riesgo de liquidez y de crédito a las compañías

de seguros. El principal desafío se concentraría en la gestión de la siniestralidad y la liquidez, las empresas tendrían que tomar medidas previsoras para atender siniestros potenciales sin contar con el flujo de caja habitual.
¿Cuál es la situación de los corredores de seguros?
El efecto dominó no se detendría en las aseguradoras. Para los corredores de seguros, cuya principal fuente de ingresos es la comisión sobre la prima pagada, el diferimiento obligatorio pospondría automáticamente la remuneración correspondiente. Esta interrupción del flujo de caja generaría una presión de liquidez significativa, también, para las empresas de corredores. Estas tendrían que mantener su estructura operativa sin su principal fuente de ingresos.

El impacto trascendería las fronteras, generando notable incertidumbre en el mercado del reaseguro. La ley impondría una moratoria en el cobro de la prima original, pero no alteraría la obligación contractual de la aseguradora local de pagar al reasegurador. Esto crearía una peligrosa asimetría financiera: la aseguradora boliviana debería seguir pagando sus primas de reaseguro sin recibir los fondos correspondientes. Para los mercados internacionales, esta intervención estatal eleva también la percepción del “riesgo país”, pudiendo encarecer las tasas de reaseguro o reducir la capacidad ofrecida para el mercado boliviano en el futuro próximo.
Escenarios futuros y conclusión estratégica
El futuro de la Ley 1670 y sus efectos depende enteramente del pronunciamiento del TCP, perfilándose tres escenarios principales y probables:
1. Declaratoria de Inconstitucionalidad Total. Anularía la ley, eliminando los riesgos analiza-
dos y devolviendo la certidumbre contractual al mercado.
2. Declaratoria de inconstitucionalidad parcial. Podría por ejemplo, validarse el diferimiento de capital e intereses, pero anular la obligación sobre las primas de seguros, buscando un equilibrio entre el alivio social y la estabilidad del sector.
3. Declaratoria de constitucionalidad. Validaría la ley, activando de inmediato todos los mecanismos y riesgos descritos en este análisis, desde el estrés de liquidez en aseguradoras y corredores hasta la incertidumbre en el mercado de reaseguro.
Independientemente del resultado, la situación actual ya impone un costo: el de la incertidumbre. La incapacidad de planificar con certeza obstaculiza la gestión estratégica y eleva el riesgo percibido. Hasta que el TCP emita su veredicto, el sistema financiero y asegurador boliviano permanecerán en una posición defensiva, a la espera de la resolución que definirá el equilibrio entre la intervención social y la seguridad jurídica de los contratos privados.


La hotelería en Bolivia convive con riesgos que pueden afectar directamente a su modelo de negocios. Esto se debe a la volatilidad social o los percances climáticos, realidades que restan prestigio al país, como un destino para quienes desean pasar unos días o semanas de descanso. El desarrollo de la cultura aseguradora se entiende como la solución más certera.
Ese es el criterio compartido por Jorge Vaca Heredia, presidente de la Cámara Departamental de Hotelería de Santa Cruz y Helga Cisneros, presidenta de la Cámara Departamental de Hotelería de La Paz, quienes coincidieron que los atractivos bolivianos quedan disminuidos. cuando las noticias que más se conocen del país giran en torno a la vulnerabilidad.
“El riesgo más fuerte y el que más afecta al país, definitivamente, es la convulsión social permanente”, destaca Vaca. “Eso ha hecho que Bolivia tenga una imagen totalmente hostil y poco

amigable con el turista extranjero, haciendo que se reduzcan los flujos de flujo de turistas que visitan y entran por Santa Cruz”.
Como ejemplo, el directivo recuerda que, hasta hace un puñado de años, en el país “operaban 16 aerolíneas y ahora solo quedan siete”.
A su turno, Cisneros coincide con este criterio y, con sus matices, apunta: “En un país como Bolivia la actividad económica convive frecuentemente con factores de riesgo impredecibles. Estos van desde conflictos sociales hasta fenómenos naturales”.
Esta situación no solo reduce los ingresos para el país, también convierte al negocio hote-

lero en un negocio de alto riesgo económico. “El sector hotelero boliviano destaca por su elevada inversión en infraestructura, tanto en las áreas urbanas como en los destinos rurales. Sin embargo, las condiciones de riesgo varían, considerablemente, según la ubicación”.
Cisneros añade que en los espacios urbanos, los centros de hospedaje deben convivir con marchas y otros disturbios que afectan “directamente su operación y causan daños materiales o generan interrupciones en el servicio. En los espacios rurales la vulnerabilidad es mayor”.
Un cierre de carreteras o la falta de resguardo policial, fuera de las ciudades, son dos aspectos relacionados con las acciones humanas, ejemplifica la representante. A esto se suma la exposición a desastres materiales, por la acciones de la naturaleza y la intervención humana, circunstancias que “incrementan el riesgo de pérdidas económicas significativas”, comenta la paceña.
La solución
En todo caso, los contextos limitantes para la industria turística, no son insalvables. Ambos directivos creen que, una manera de prevenir afectaciones mayores y garantizar una estadía positiva para los eventuales huéspedes, reside en que los centros de hospedaje se acostumbren a adquirir seguros.
Una empresa hotelera debe contar con “un seguro adecuado como una necesidad estratégica”, destaca Cisneros, y Vaca acota: “El seguro que todos los hoteles deberíamos tener es uno de multirriesgo que cubra todas las operaciones diarias, al personal, posibles accidentes o incluso daños físicos y alimentarios para los turistas”.
Cisneros y Vaca reiteran que es importante el acceso a un seguro multirriesgo específicos para su sector, ya que deben enfrentar situaciones de los más variopintas. Por ejemplo; daños a la infraestructura ocasionados por incendios, explosiones, vandalismo, disturbios civiles y otros eventos fortuitos; cobertura para equipos electrónicos y maquinaria, como sistemas de climatización, generadores, calderas, ascensores o equipos de cocina industrial.
La lista sigue: protección para bienes de terceros en custodia, incluyendo equipaje, dispositivos electrónicos y otros objetos personales pertenecientes a los huéspedes; cobertura por contingencias climáticas; asistencia ante conflictos sociales.
Este seguro multirriesgo, no solo cuida los activos y a las personas, también garantiza un buen servicio y “fideliza” a los visitantes, según Vaca.
No obstante, todavía falta mucho camino por recorrer en la cultura aseguradora: “Los hoteles de cinco estrellas, las cadenas internacionales que están operando y algunos hoteles de cuatro estrellas,


tal vez todos, cuentan con un seguro”, añade Vaca.
Pero —sigue el representante oriental— todavía tenemos un segmento muy grande, estamos hablando de hoteles de tres estrellas, dos, una, residenciales y alojamientos que no ven la necesidad de contratar un seguro”.
“Tan solo en Santa Cruz tenemos 284 establecimientos, de ese total, los de cinco y cuatro estrellas están asegurados, unos 30 o 35 establecimientos. Eso quiere decir que la mayoría de estos centros no tienen un seguro ni cultura del seguro”.
La tecnología actual también amplía las necesidades de protección para el turismo y la hotelería boliviana, ya que estas herramientas no solo reducen distancias y facilitan las comunicaciones; también aumentan el riesgo de las y los usuarios.
Al respecto, el gerente nacional de Consultores de Seguros S.A. Cristian Suxo escribe: “La transformación digital ya no es una opción; es el oxígeno del sector hotelero en Bolivia y Latinoamérica. Por el check-in sin contacto, las llaves digitales y la personalización por IA, la tecnología ha elevado la experiencia del huésped. Sin embargo, esta hiperconectividad tiene un precio oscuro: ha convertido a los hoteles en la “bóveda perfecta” para los ciberdelincuentes”.
“Un hotel no solo guarda dinero; guarda vidas digitales. Tiene, en sus bases de datos, toda la información

de los huéspedes: pasaportes, tarjetas de crédito (personales y corporativas), itinerarios de viaje y preferencias íntimas, entre otros asuntos privados de cada persona”, reflexiona Suxo.
“Según Cybersecurity Ventures, se estima que los daños globales por cibercrimen alcanzarán los USD 10,5 billones anuales, para el cierre de 2025, y Latinoamérica es una de las regiones con mayor crecimiento en ciberataques. Para el sector turístico, el riesgo es existencial: la confianza tarda años en construirse y segundos en destruirse con un solo clic”.

Los hoteles presentan una “superficie de ataque” única que los hace irresistiblemente lucrativos para las mafias digitales:
1. El tesoro de los datos (PII). A diferencia de un retail que solo tiene su propia tarjeta, un hotel posee la “información de identificación personal” (PII) completa. En la Dark Web, un perfil completo de viajero vale hasta 10 veces más que un simple número de tarjeta.
2. La puerta trasera del IoT y OT. Los sistemas modernos de gestión de edificios (BMS) — climatización inteligente, cerraduras electrónicas, cámaras— suelen ser el “talón de Aquiles”. A menudo, estos dispositivos IoT (Internet de las Cosas) mantienen contraseñas de fábrica, permitiendo a los hackers entrar por el aire acondicionado para llegar al servidor financiero.
3. El factor humano y la “cultura del sí”. La industria hotelera se basa en el servicio y la amabilidad. Los ciberdelincuentes explotan esta vocación de servicio, mediante ingeniería social; manipulan al personal de recepción o reservas para que “ayude” en una urgencia falsa. Solicitan información personal y claves de acceso de los huéspedes y los funcionarios, convencidos de que cumplen con su misión, entregan esta información delicada a dichos ciberdelincuentes.
4. La cadena de suministro. ¿Su proveedor de motor de reservas es seguro? ¿Qué hay de su proveedor de servicios de pago local o en el extranjero? ¿La empresa que gestiona su Wi-Fi para huéspedes cumple con parámetros mínimos de seguridad? Muchas brechas no entran por la puerta principal, se sirven de proveedores externos que tienen una seguridad laxa.
Análisis elaborado por Cristian Suxo.



LAntonio Fernando Arauco Koester Gerente Nacional de Experiencia del Cliente CONSEGSA
a industria hotelera maneja grandes volúmenes de datos sensibles: información personal, números de identificación personal (carnés de identidad y pasaportes) detalles de tarjetas de crédito y débito, así como también patrones de comportamiento de sus huéspedes.
Además, la digitalización acelerada, vía reservas en línea, redes Wi-Fi abiertas y por el internet de las cosas, IOT, por sus siglas en inglés, amplifican las posibilidades de un ataque.
Las principales amenazas cibernéticas en hoteles son las siguientes:
• Ransomware. Bloquea sistemas críticos y exige rescate para restablecer operaciones
• Phishing en ingeniería social. Correos fraudulentos dirigidos a empleados para robar credenciales.
• Malware en puntos de pago (POS por sus siglas en inglés). Captura de datos de tarjetas de crédito y débito en tiempo real.
• Ataques a redes Wi-Fi. Especialmente en redes abiertas para huéspedes.
• Violaciones de datos. Acceso no autorizado a información personal y financiera.
• Ataques a la cadena de suministro. Vulnerabilidades en proveedores externos.
Las pólizas de ciberseguro, están diseñadas para mitigar el impacto financiero y operativo de un ataque cibernético, entre sus principales coberturas podemos citar las siguientes:
• Responsabilidad por violación de datos, cubre costos legales y compensaciones a clientes.
• Interrupción del negocio, resarce pérdidas por paralización de operaciones.
• Costos de recuperación, para restauración de sistemas y datos.
• Gestión de crisis y reputación, servicios de comunicación y relaciones públicas.
Desde CONSEGSA, consideramos fundamental contar con una póliza contra delitos cibernéticos y adicionalmente implementar las siguientes acciones de mitigación de riesgo.
• Gestión de accesos y autenticación multifactor (MFA).
• Cifrado de datos y cumplimiento de PCI DSS.
• Segmentación de redes y firewalls avanzados.
• Capacitación continua del personal, EL error humano sigue siendo el mayor riesgo.
• Monitoreo proactivo y pruebas de penetración periódicas.
• Planes de contingencia y protocoles post-incidente.
La cobertura de riesgos cibernéticos ya no es opcional para la industria hotelera, es un pilar estratégico para garantizar la continuidad del negocio y proteger la reputación.
La combinación de seguros especializados y prácticas robustas de ciberseguridad son la única forma de enfrentar un panorama donde los ataques son cada vez más sofisticados y tienen un impacto más costoso.

La Paz lidera adopción mientras Potosí enfrenta el desafío de la informalidad
En un país de destinos megadiversos como Bolivia, la cultura del seguro se consolida como el pilar invisible de un turismo sostenible y competitivo. Un análisis del ecosistema asegurador nacional revela avances dispares: La Paz emerge como el departamento más avanzado, mientras Potosí, a pesar de su imponente atractivo, muestra la mayor brecha entre su potencial y la formalización, lastrada por la informalidad de operadores de pequeña escala.
Un mapa asegurador desigual
La penetración de los seguros en el sector turístico no es homogénea. El diagnóstico por departamento, basado en el análisis de la actividad económica, la afluencia turística y el desarrollo del sector, es claro:
• La Paz (líder). La sede de las aseguradoras capitaliza la cultura de riesgo. La alta demanda de seguros especializados para montañismo y ciclismo de aventura, sumada a la presencia de operadores formales que trabajan con turistas exigentes, impulsa la inversión en pólizas robustas de responsabilidad civil y accidentes.
• Santa Cruz (avance medio-alto). La fuerte economía cruceña y su turismo de negocios y de lodges en la Chiquitanía generan una demanda significativa de seguros para infraestructura hotelera y de servicios.

• Potosí (la paradoja). Aunque es el hogar del emblemático Salar de Uyuni, su avance es mediano-bajo. Las agencias y hoteles grandes y formales están asegurados, pero una gran cantidad de operadores informales compiten por precio, viendo el seguro como un costo innecesario y no como una inversión. La percepción de bajo riesgo en el Salar también reduce la presión inicial para asegurarse.
• Otros departamentos (avance medio-bajo a bajo). Cochabamba, Chuquisaca y Tarija muestran una adopción moderada de seguros, vinculada a operadores establecidos. Beni y Pando, con un turismo de nicho y extremo, tienen una situación mixta, donde los operadores especializados sí invierten en cobertura.
La doble cobertura: infraestructura y personas
• El mercado ofrece productos específicos para los dos grandes ejes del sector.
• Para operadores (hoteles, agencias, restaurantes).
• Responsabilidad civil: fundamental y, en muchos casos, obligatorio por reglamento. Cubre accidentes de huéspedes dentro de las instalaciones o durante excursiones.
• Incendio y robo: protegen la infraestructura física y el patrimonio.
• Lucro cesante: cubre la pérdida de ingresos por cierre temporal tras un siniestro.
El rol de los seguros y los corredores de seguros


Bolivia se encuentra en un momento clave para fortalecer y relanzar su industria turística. Somos un país privilegiado con una riqueza natural incomparable, una diversidad cultural única en el mundo, nuestro país tiene todo para consolidarse como un destino atractivo y competitivo.
Sin embargo, la percepción de riesgo —especialmente debido a los bloqueos, conflictos sociales y eventos imprevisibles— continúa siendo uno de los principales factores que afectan la llegada de turistas internacionales.
Para que el turismo boliviano se reactive plenamente y compita en el escenario regional, es imprescindible fortalecer un factor que valoran los viajeros, cada vez más: la seguridad integral durante el viaje.
La reactivación real del turismo no depende únicamente de la promoción, inversión en infraestructura o de alianzas comerciales. Requiere, sobre todo, de un pilar fundamental: la seguridad del viajero.
Esta seguridad incluye, como un aspecto fundamental, los seguros de viaje respaldados por la asesoría especializada de CONSEGSA. Estos seguros son la herramienta estratégica para brindar confianza, estabilidad y respaldo ante cualquier eventualidad. A la par, son una pieza clave para cerrar la brecha entre el atractivo turístico y la gestión de riesgos inherentes con la geografía y las actividades de atención al viajero en el país.
Seguridad para el viajero
Los turistas modernos priorizan la seguridad tanto como la experiencia. Buscan destinos que
ofrezcan paisajes impresionantes y/o gastronomía auténtica. Además, esperan recibir garantía de asistencia ante hechos eventuales.
Precisamente, los seguros de viajeros brindan una solución efectiva. Estos ofrecen una buena protección que mitiga los riesgos y transmite una señal clara: Bolivia está comprometida con el bienestar de sus visitantes.
Los viajeros —nacionales y extranjeros— buscan certezas: ¿Cómo reaccionar ante una emergencia en altura?, ¿cómo se actúa en un paseo al salar de Uyuni o en una travesía por la Amazonía?, ¿hay cobertura médica disponible?, ¿existirá acompañamiento real en caso de un accidente, enfermedad o imprevisto?
Estas preguntas forman parte fundamental de la planificación habitual del turista. Los operadores de los destinos en Bolivia, de naturaleza espectacular y a veces desafiante, necesitan responder estas dudas con claridad.
La confianza se convierte, así, en un valor comercial, una ventaja competitiva y un argumento de venta para agencias de viaje, hoteles y operadores turísticos.
Un corredor de seguros es mucho más que un intermediario. Es un aliado estratégico para el sector turístico. Su función consiste en analizar las necesidades reales de los turistas y del mercado, comparar opciones entre varias aseguradoras, negociar mejores condiciones y acompañar a los clientes durante todo el proceso, incluyendo la gestión de reclamos.
En un país con características particulares como Bolivia, contar con asesoría especializada es vital. CONSEGSA entiende estas realidades y puede diseñar soluciones adaptadas al contexto local, permitiendo que agencias, hoteles y operadores turísticos ofrezcan un servicio más completo y competitivo.
En este escenario, CONSEGSA es un conector estratégico entre el viajero, la experiencia turística y la capacidad de respuesta del destino. Los operadores deberían diseñar coberturas a la realidad boliviana que consideren diferentes factores. Por ejemplo, la altura, acceso médico; asistencia oportuna en emergencias, atención telefónica, agilidad en las respuestas, para que el viajero o el operador eviten atravesar trámites complejos, en momentos críticos.
Sin este asesoramiento profesional, los actores del sector turístico quedan expuestos a vacíos operativos y a decisiones de riesgo que pueden afectar no solo al visitante, sino a la reputación del destino.

CONSEGSA también tienen la capacidad de capacitar a los equipos de las agencias de viaje y del sector hotelero, de modo que estos puedan informar correctamente a los turistas sobre las coberturas disponibles, los procedimientos en caso de emergencia y los beneficios de un seguro especializado. Este acompañamiento es esencial para elevar la calidad del servicio y profesionalizar aún más la oferta turística.
CONSEGSA permite que las experiencias, que tanto fascinan al visitante, puedan disfrutarse con respaldo técnico. Para el viajero, significa tranquilidad; para las agencias y hoteles, profesionalización y diferenciación. Para el país, implica avanzar hacia un turismo sostenible, responsable y competitivo.
Reactivación del turismo
Si bien Bolivia es un destino de inmenso potencial, la competencia internacional es intensa. Los países que más crecen en turismo son aquellos
que contemplan a la seguridad como un componente integral de la experiencia. Ofrecer al turista la tranquilidad de saber que estará respaldado frente a contratiempos, es un paso decisivo para aumentar el arribo de visitantes.
Tanto los turistas nacionales como los internacionales, se sienten más motivados a viajar cuando saben que no quedarán desprotegidos ante emergencias. Esta percepción positiva se traduce directamente en más reservas, más ocupación hotelera y mayor actividad para toda la cadena turística.
Agencias de viaje y hoteles que trabajan con CONSEGSA no solo agregan valor a su oferta, sino que se posicionan como entidades responsables, modernas y enfocadas en el bienestar del cliente. Esto incrementa la reputación y abre nuevas oportunidades comerciales.
Incluir a los corredores de seguros como parte del ecosistema turístico boliviano es una decisión estratégica que beneficia a todos:
■ A los viajeros, quienes reciben orientación, protección y acompañamiento real.
■ A las agencias de viaje, ofrecen productos más completos y confiables.
■ A los hoteles, elevan su estándar de servicio y profesionalidad.
■ Al país, mejora la percepción del destino a ni vel internacional.
El turista que se siente cuidado, regresa y re comienda. La confianza se traduce en desarrollo económico para comunidades, empresas y re giones enteras.
Un turismo seguro es un turismo sostenible
Reactivar el turismo en Bolivia requiere un enfoque integral. La seguridad debería tener un rol protagónico. Los seguros de viaje, combinados con la experiencia y asesoría de CONSEGSA, representan un elemento clave para brindar confianza, profesionalismo y protección a los via jeros. Ofrecer un respaldo sólido es la mejor forma de invitar a más personas a descubrir, sin miedo, la magia incompa rable de Bolivia.
Y en la medida en que Bolivia in tegre la seguridad como parte esen cial de su propuesta turística, podrá no solo reactivar el sector, sino hacerlo más fuerte, sostenible y admirable ante el mundo.





Foto izq.:
Bernardo Nelkembaum (centro), y el equipo de trabajo de Dream, rompen la cinta de apertura del hotel.
Foto der.:
Sergio Suxo y Andrea Bejarano disfrutaron de conocer este espacio de ensoñación en el centro urbano.
En una velada que combinó identidad paceña, vanguardia hotelera y una cuidada propuesta de experiencias, Stannum Hotels presentó oficialmente su nuevo emprendimiento: DREAM by Stannum, un espacio ubicado en la avenida 20 de Octubre, de La Paz, frente a la plaza Sucre de San Pedro. Hotel DREAM by Stannum dio la bienvenida a sus invitados presentándose como un espacio donde la esencia paceña se vive en cada detalle. El nuevo emprendimiento combina el encanto de una fachada colonial, que conserva la memoria arquitectónica de la ciudad, con la elegancia de un interior contemporáneo diseñado para ofrecer confort, estilo y una experiencia de hospitalidad moderna.
Su ubicación estratégica, en pleno corazón de La Paz, lo sitúa a pocos pasos de los principales atractivos comerciales, turísticos y culturales, permitiendo que cada visitante se conecte con la autenticidad de la sede de Gobierno. Desde este punto privilegiado, el hotel se convierte en una puerta de acceso al ritmo urbano, las historias y la identidad que caracterizan a la ciudad. En la jornada de presentación, el hotel rindió homenaje a La Paz, una urbe que acoge a naciona-
les y extranjeros como propios y que inspira con su energía, su diversidad y el calor humano de su gente. DREAM by Stannum es un tributo a la ciudad que lo alberga y, a su vez, es un nuevo referente de la oferta hotelera.
Durante la presentación, Elizabeth Miranda, gerente general de Stannum Hotels, presentó el concepto DREAM, destacando su enfoque innovador y el trabajo conjunto de aliados, agencias y colaboradores que acompañaron el proceso de expansión del grupo hotelero.
Bernardo Nelkenbaum, el CEO de Stannum Hotels, dirigió un mensaje en el que subrayó el desarrollo sostenido del proyecto y el compromiso del equipo y de los socios estratégicos que hicieron posible este nuevo capítulo.
En reconocimiento a este importante hito, un representante de la Cámara Hotelera entregó una distinción institucional a DREAM by Stannum, destacando su aporte al fortalecimiento del sector turístico.
En el cierre, Roberto Nelkenbaum, miembro del directorio, compartió palabras emotivas sobre la trayectoria familiar, la visión empresarial y el significado de emprender un proyecto que consolida una nueva etapa para Stannum Hotels.
Estimado lector, si desea difundir las iniciativas de su empresa, puede enviarnos una nota de prensa y fotografías al correo electrónico javierb@conser.bo
El programa Manitos, del Banco Mercantil Santa Cruz, promueve las operaciones gratuitas de las extremidades superiores en beneficio de niños y adultos de escasos recursos. Este año fueron evaluados más de un centenar de postulantes y, al final, calificaron 24, quienes fueron sometidas a cirugías gratuitas en la ciudad de Santa Cruz.
La Fundación Mercantil Santa Cruz - “Puedes Creer”, en alianza con la Fundación SOS Mano Bolivia, la Secretaría Municipal de Salud y la Clínica Foianini impulsó la versión 35 de esta campaña gratuita de cirugías de mano.
Durante dos semanas de intenso trabajo, a inicios de noviembre, el equipo médico realizó las consultas para la selección de pacientes preoperatorios, priorizando la gravedad de las lesiones y la situación socioeconómica de cada caso, logrando evaluar a más de 150 personas.
Las cirugías se llevaron a cabo de forma conjunta con el personal médico de la Fundación SOS Mano Bolivia, Fundación Helping Hands y la Clínica Foianini, entre el lunes 10 y el viernes 14 de noviembre.

La campaña concluyó de manera exitosa, con un resultado de 24 cirugías realizadas, de las cuales cinco fueron bilaterales, beneficiando a pacientes de distintas edades, en su mayoría niños con distintos tipos de lesiones y malformaciones, lo más importante, con decenas de vidas transformadas que ahora tienen nuevas posibilidades de acceso a un mejor futuro para sí mismos y para sus familias.
El programa Manitos, desde su inicio y hasta la fecha, ya ha realizado aproximadamente cerca de dos mil procedimientos quirúrgicos completamente gratuitos, a más de 920 beneficiarios, en 34 campañas anteriores y, año tras año, continúa expandiendo su alcance llegando a más bolivianos y bolivianas en varias ciudades del país.
“Hoy cerramos una campaña más del Programa Manitos con el corazón lleno de gratitud. Ver los rostros de los pacientes al recuperar la esperanza y la movilidad de sus manos nos confirma que estamos en el camino correcto”, destacó el gerente de la Regional oriente del Banco Mercantil Santa Cruz, José Ernesto Peña.

La directiva del Banco Mercantil Santa Cruz y el equipo médico inician la campaña en beneficio de las personas de bajos recursos, en especial los más pequeños
Desde CONSEGSA y la Revista Y/O saludos a nuestros amigos y clientes por los aniversarios que festejarán este noviembre.
A tiempo de augurarles buenos momentos y éxitos en sus planes futuros, reiteramos nuestro acompañamiento y apoyo en el camino de la generación de economía para nuestro querido país.











En las tres décadas que se llevan celebrando estas reuniones anuales, que buscan forjar un consenso global sobre cómo evitar y manejar el calentamiento global, esta será recordada como una de las más divisorias.
Muchos países se indignaron cuando la COP30 que ha tenido lugar en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre, terminó ese sábado sin siquiera mencionar los combustibles fósiles que han recalentado la atmósfera.
Esto desató la protesta de delegaciones como la de Colombia, que llevó incluso a suspender temporalmente la sesión plenaria de clausura al alegar que no se habían escuchado sus objeciones al acuerdo.
Pero otras naciones -particularmente las que tienen más que ganar de su continua producción- se sintieron reivindicadas.
La cumbre resultó ser un baño de realidad sobre hasta qué punto se ha derrumbado el consenso global sobre qué hacer sobre el cambio climático.
Aquí hay 5 conclusiones clave de lo que algunos han llamado la “COP de la verdad”.
Brasil: no fue su mejor momento
El resultado más importante que salió de la COP30 es que el “barco” del clima sigue a flote.
Pero muchos de los participantes están insatisfechos de que no lograron siquiera acercarse a lo que querían.
Y, a pesar del gran apoyo a Brasil y al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, hay frustración con la manera en que manejaron este encuentro.


Desde el comienzo se vio una gran brecha entre lo que quería logar el presidente Lula con esta reunión y lo que el presidente de la COP, André Corrêa do Lago, pensó que era posible.
Así pues, Lula habló de hojas de ruta para abandonar los combustibles fósiles ante el puñado de líderes mundiales que llegaron a Belém antes del inicio oficial de la COP.
La idea fue respaldada por una serie de países, entre ellos Reino Unido y, en unos días, ya había una campaña para incluir esta hoja de ruta dentro de las negociaciones.
A Do Lago no le entusiasmó. Su meta estaba en el consenso. Él sabía que forzar el tema de los combustibles fósiles en la agenda crearía una ruptura.
Si bien el texto inicial del acuerdo hacía unas referencias vagas a elementos que parecían una hoja de ruta, éstas desaparecieron en solo días, para no regresar jamás.
Colombia y la Unión Europea, con unos 80 países más, trataron de encontrar algún tipo de lenguaje que señalara un paso más firme para alejarse del carbón, petróleo y gas.
Para encontrar un consenso, Do Lago convocó lo que se conoce en Brasil como mutirão, una especie de discusión en grupo. Eso empeoró las cosas.
Los negociadores de los países árabes rehusaron participar en las charlas con quienes buscaban un camino para abandonar la energía de combustibles fósiles.
Los principales productores trataron a la UE con indiferencia.
“Nosotros creamos la política energética en nuestra capital, no en la suya”, les expresó un delegado saudita en una reunión a puerta cerrada, según un observador.
Nada pudo salvar la brecha, y las conversaciones estuvieron al borde del colapso.
Para salvar su dignidad, Brasil salió con la idea de crear hojas de ruta sobre la deforestación y los combustibles fósiles que existirían al margen de la COP.
Estas fueron aplaudidas efusivamente en las salas del plenario, pero su estatus legal es incierto
El futuro de la COP en entredicho
La pregunta más persistente que se hizo aquí durante las dos semanas de la COP30 fue sobre el futuro del “proceso” en sí.
Frecuentemente se escucharon dos posturas:
Lo descabellado que es trasportar por avión a miles de personas por medio mundo para sentarse en tiendas con aire acondicionado y discutir sobre comas y la interpretación de palabras enrevesadas.
Y la ridiculez de que las discusiones clave, sobre el futuro mismo de la energía que necesitará nuestro mundo en el futuro, ocurran aquí a las tres de la madrugada con delegados faltos de sueño que no han estado en sus casas en semanas.
La idea de la COP le vino bien al mundo cuando finalmente logró el acuerdo climático de París, pero eso fue hace una década y muchos de los participantes sienten que ya no tiene un propósito claro ni fuerte.
“No podemos descartarla por completo”, opinó a la BBC Harjeet Singh, un activista de la Iniciativa del Tratado de Combustibles Fósiles. “Pero requiere modernización. Necesitaremos procesos fuera de este sistema para poder complementar lo que hemos logrado hasta ahora”.
Los costos energéticos y las preguntas válidas sobre cómo los países pueden alcanzar cero emisiones netas nunca han sido más cruciales, pero la idea de la COP parece estar muy alejada del día a día de miles de millones de personas.

Es un proceso de consenso que viene de una época diferente. Ya no estamos en ese mundo.
Brasil reconoció algunos de estos problemas y trató de que esta fuera una “COP de implementación” y se concentró mucho en la “agenda energética”. Pero nadie sabe en realidad lo que esas ideas realmente significaban.
Los líderes de la COP están evaluando la situación, tratando de encontrar un nuevo enfoque necesaria, de lo contrario esta conferencia perderá toda relevancia.
Por primera vez, el comercio global fue uno de los temas clave de estas conversaciones. Hubo un esfuerzo “orquestado” por abordarlo en cada sala de negociación, según Alden Meyer, un observador veterano de la COP del centro de análisis E3G.
“¿Eso qué tiene que ver con el cambio climático?”, la respuesta es que la Unión Europea planea aplicar un impuesto fronterizo a ciertos productos de altas emisiones de carbono como el acero, fertilizantes, cemento y aluminio, pero muchos de sus socios comerciales -especial-
mente China, India y Arabia Saudita- no están muy contentos con eso.
Afirman que no es justo que un gran bloque comercial imponga una medida que ellos consideran “unilateral” que volverá más caros los productos que ellos venden en Europa y, por lo tanto, los hará menos competitivos.
Los europeos responden que eso no es cierto, porque la medida no apunta a reprimir el comercio sino a reducir los gases que calientan el planeta para controlar el cambio climático.
Ellos ya cobran a sus propios productores una tarifa por las emisiones que crean y explican que el impuesto fronterizo es una manera de protegerse de las importaciones extranjeras que son menos consideradas con el medio ambiente, pero más baratas.
Tras su participación en la Conferencia de las Partes (COP30), el vicepresidente Edmand Lara celebró la apertura de Bolivia para sumarse a los mercados de carbono. El nuevo Gobierno consolidó el giro de la postura de Bolivia frente a la denominada “mercantilización de la madre tierra”, según explica explicó Carmen Capriles, experta en negociaciones COP.
“Durante años, Bolivia ha tenido una posición en contra de los mercados de carbono. Los mercados de carbono incluyen básicamente lo que son bonos de carbono y créditos de carbono. La posición de Bolivia era crear otro tipo de mecanismos que no estén relacionados con el mercado”, destacó Capriles.
“Hemos conseguido asesoramiento y expertos que nos van a ayudar a trabajar en un proyecto de ley para que a Bolivia le lleguen recursos a través de los mercados de bono de carbono (sic.)”, destacó Lara en uno de sus videos en la red social TikTok. Sin embargo, hasta antes del 2024, una postura de similares características estaba vetada debido a que en Bolivia estaba vigente el principio de “no mercantilización” de la madre tierra.
En Bolivia se dio “luz verde” al ingreso a los mercados de carbono en agosto de 2024, cuando se derogó el artículo que prohibía la “mercantilización” de la madre tierra, en la Ley 300. Esto tras un recurso constitucional formulado por un entonces senador del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Fuente: Con información de BBC Mundo y Visión360.



AVeinte años de hegemonía del MAS llevaron a Bolivia a ser uno de los países con mayor índice de corrupción en el mundo.
Ronald Nostas Ardaya Industrial y expresidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB)
los pocos días de asumir el cargo y luego de recibir los primeros informes sobre el estado del Estado, el presidente Paz afirmó que encontraba “una cloaca de dimensiones extraordinarias” y denunció un robo al Estado de 15 mil millones de dólares, en las gestiones del MAS. El anuncio retrata de manera elocuente lo que se advertía desde hace años y que cualquier análisis podía confirmar. Veinte años de hegemonía del MAS llevaron a Bolivia a ser uno de los países con mayor índice de corrupción en el mundo. Según el informe The World Justice 2025, en el
componente que mide este delito, nuestro país se encuentra en el puesto 141 de 142 países evaluados, mientras que, en el estudio de Transparencia Internacional de 2024, estamos en el lugar 133 entre 180 naciones. En los gobiernos del “proceso de cambio”, el latrocinio de la cosa pública superó los 3.000 millones de dólares anuales, abarcó todas las instancias del Estado, degradó la función pública y produjo un daño reputacional incalculable. La corrupción descomunal en esas gestiones se sustentó en un sistema perverso y estructurado que incluía normas hechas a la medida del partido, un poder judicial servil y obsecuente, un esquema de opacidad informativa y un modelo de protección mutua donde las unidades de transparencia, las instituciones de fiscalización y control, y las entidades de regulación servían como instrumentos para garantizar impunidad y acallar las denuncias.
Otro indicador del desastre fue la economía. Además de haber dilapidado más de 50 mil millones de dólares de renta petrolera, el MAS decidió desatender la exploración gasífera, disminuyendo la inversión en ese rubro en más del 75%. Tal nivel de irracionalidad explica la caída de la producción, la pérdida de mercados y la reducción de los ingresos, de 6.600 millones de dólares en 2014 a tan solo 1.600 millones en 2024. La consecuencia fue desastrosa: escasez de dólares, inflación, aumento del déficit fiscal y crisis de los carburantes.
El nuevo gobierno hereda una deuda pública superior a los 44 mil millones de dólares, un déficit fiscal superior al 10%, reservas líquidas de apenas 73 millones de dólares y una economía en recesión. Según las nuevas autoridades, no hay recursos ni para cubrir las necesidades básicas de la gestión, e incluso el gobierno anterior habría desviado fondos de otras partidas para financiar su abultado gasto corriente.
La crisis económica tiene efectos sociales muy preocupantes. El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) calcula que la pobreza multidimensional en Bolivia alcanza ya al 61%, mientras que la Fundación Jubileo estima que la pobreza extrema llega al 17,5%, la moderada al 44%, y la rural supera el 52%.
Nuestro sistema de salud está colapsando y los indicadores en calidad educativa sitúan al país entre los peores de la región. La informalidad laboral alcanza al 85%, y el poder adquisitivo del salario se ha erosionado generando una pérdida significativa de capacidad de consumo.
Alarmas que no cesan
En el ámbito internacional el escenario es alarmante. La llamada “diplomacia de los pueblos” del MAS alineó a nuestro país al eje del socialismo del siglo XXI, un experimento liderado por Venezuela y Cuba que nos subordinó ideológicamente a los intereses de China y Rusia, nos adscribió a iniciativas fracasadas como el ALBA, la UNASUR y los BRICS y nos alejó de los bloques de integración regional. Por 20 años nuestro país perdió toda capacidad de incidencia internacional, generó una profunda desconfianza y desanimó a la inversión extranjera.
En materia de derechos ciudadanos, la situación fue igualmente crítica. El Índice de Estado de Derecho 2025 del World Justice Project nos ubica en el puesto 131 de 143 países en el mundo (la peor calificación desde que se realiza el estudio), y en el puesto 29 de 32 naciones en Latinoamérica.
Según la Global Human Rights League, hasta 2024 había 278 presos políticos en el país. Y si

a esto sumamos los miles de exiliados, los cientos de juicios políticos, la violencia contra la prensa, la inseguridad ciudadana, el creciente narcotráfico y un sistema judicial colapsado, tenemos un escenario pocas veces visto en nuestra historia reciente.
Esa es la herencia de un modelo político que nos gobernó por dos décadas, con un nivel de ineficiencia, corrupción e irresponsabilidad que rebasan los límites de la comprensión. El discurso del MAS-IPSP, que colocó la ideología por encima de la ley y la ética, y el convencimiento de que el Estado les pertenecía explican la degradación de un régimen que se envileció hasta el extremo y que, en nombre de una ilusoria “revolución democrática y cultural”, nos condujo a una crisis económica, política, social, institucional y sobre todo moral, sin precedentes.
El daño ha sido tan extenso y profundo que no puede atribuirse únicamente a la falta de conocimiento y experiencia. Por eso mismo no es correcto permitir que el olvido nuble nuestra memoria. Debemos mantener viva la conciencia de que el MAS fue responsable del descalabro económico, del crecimiento exponencial de la corrupción y del aislamiento internacional más graves de nuestra historia reciente. Esa amarga experiencia no puede repetirse y los delitos cometidos tienen que sancionarse. Debemos asegurar que nunca más un partido concentre tanto poder que lo coloque por encima de la ley, ni que impunemente genere tanto perjuicio al país.
Tras dos décadas de retroceso, hoy los bolivianos tenemos la oportunidad histórica de reconstruir nuestras instituciones, de retomar un crecimiento económico sostenido y de renovar nuestros liderazgos con responsabilidad y ética. Somos capaces de recuperar el tiempo perdido, fortalecer la democracia y cimentar un futuro donde la corrupción no tenga lugar y el desarrollo sea para todos.

EGustavo Jáuregui Gonzáles, Asesor Empresarial, Ingeniero Comercial de profesión, magister en administración y dirección de empresas, experto en Estrategia Gerencial, Negociación, Gerencia de Organizaciones Empresariales y Gestión Pública.
n un mundo interconectado, altamente dinámico y exigente, la competitividad empresarial se ha convertido en un pilar fundamental para el progreso de las naciones. La competitividad empresarial no se enfoca únicamente en la producción a gran escala, se trata de pensar en la producción eficiente.
Es decir, innovando, adaptándose, mejorando la productividad y ofreciendo bienes y servicios que respondan a las necesidades de los mercados cada vez más dinámicos.
El fortalecimiento de la competitividad empresarial depende de múltiples factores: por una parte, la seguridad jurídica, la estabilidad normativa y una sólida institucionalidad son esenciales para atraer inversiones y fortalecer el tejido empresarial formal del país.
A ello se suma un entorno macroeconómico saludable, donde la inflación controlada, el acceso a divisas y la estabilidad cambiaria reduzcan las incertidumbres para operar con normalidad.
Por otra parte, la innovación, la digitalización y la sostenibilidad se han convertido en elementos ineludibles, puesto que hoy, quienes no los incorporan como parte de su gestión, quedan rezagados en un mercado donde la competitividad se mide también por la capacidad de generar valor agregado y conciencia social.
Otro de los pilares determinantes es el capital humano, puesto que su potencial se multiplica cuando va acompañado de una cultura ciudadana comprometida y de un patriotismo positivo, entendido como el orgullo de aportar al progreso del país.
Fomento de valores
De poco sirve tener talento si la informalidad, la desconfianza o el incumplimiento de normas fre-

nan el desarrollo; por eso, además de invertir en educación técnica y digital, es crucial fomentar valores como la responsabilidad, la ética, la puntualidad y el respeto al bien común.
En definitiva, la competitividad nace en el conocimiento, se afirma en la cultura y se inspira en el amor a la patria. Cuando el talento se une al compromiso y a la identidad, las empresas progresan y la nación entera avanza.
No menos importante es la articulación público-privada, donde la generación de políticas públicas oportunas y consensuadas que faciliten el crecimiento empresarial —desde infraestructura logística hasta incentivos para la producción formal— debe ser una apuesta compartida. Cuando el Estado y el sector productivo trabajan juntos, se construyen bases sólidas para un país más próspero y generan progreso tangible para los ciudadanos
Bolivia enfrenta grandes desafíos para consolidar su competitividad en el ámbito internacional. Según el Global Innovation Index 2024, el país ocupa el puesto 100 con un puntaje de 20,20 puntos, mientras que en 2023 se encontraba en el 97, reflejando un estancamiento relativo en innovación.
En la región sudamericana, Bolivia se sitúa octavo entre 10 países, mostrando rezagos frente a vecinos como Chile, Brasil y Colombia. Los indicadores de institucionalidad refuerzan estas preocupaciones: la calidad regulatoria alcanza apenas -1,18 puntos y el Estado de derecho -1,22 (escala –2,5 a +2,5), evidenciando debilidades en gobernanza y seguridad jurídica.
La voz y rendición de cuentas también muestra limitaciones con -0,27 puntos, mientras que la facilidad para hacer negocios posiciona a Bolivia en el 150º lugar entre 190 países. Otros indicadores, como el Global RTI Rating 2024, ubican al país en el 105º puesto en acceso a la información, lo que refleja la necesidad de mejorar transparencia y participación ciudadana.
Un enfoque con varios pasos
En conjunto, estos datos subrayan la urgencia de impulsar políticas que fortalezcan la innovación, la institucionalidad y la inserción internacional del país; elementos esenciales para que la competitividad empresarial se traduzca en desarrollo sostenible y bienestar social.
Si Bolivia quiere transformarse de una economía dependiente de los recursos naturales hacia una economía productiva, innovadora y con visión exportadora, se requiere un órgano estatal especializado que lidere esta misión.
El enfoque del país, básicamente, debería responder a varias líneas:
■ Mejorar el clima de inversión, la seguridad jurídica y la simplificación por trámites.
■ Coordinar con el sector privado estrategias de productividad y transformación productiva.
■ Impulsar políticas de innovación, digitalización y sostenibilidad empresarial.
■ Facilitar la internacionalización de las empresas y la diversificación exportadora.
■ Promover la formalización del mercado.
La competitividad debe asumirse como una política de Estado, sostenida en el tiempo, con metas medibles y resultados verificables.
Una economía con empresas competitivas, es una economía que crea empleo digno y de calidad, incrementa la recaudación fiscal y promueve la formalidad. Además, impulsa la generación de divisas a través de exportaciones más diversificadas y sostenibles.
El fortalecimiento del tejido empresarial también se traduce en mayor innovación social, ya que las empresas competitivas demandan talento, impulsan nuevos servicios y estimulan el desarrollo de regiones enteras; por lo que, la competitividad además de ser un indicador económico, se constituye en una condición para el bienestar social.
Hoy más que nunca, Bolivia está llamada a renovar su visión sobre el desarrollo, por lo que, la competitividad empresarial debe ocupar un lugar central en esa agenda.
Impulsarla es apostar por un futuro donde el crecimiento económico sea sostenible, la productividad mejore y las oportunidades se multipliquen para toda la ciudadanía. Para que las futuras generaciones encuentren un país con mayores perspectivas y más capacidad de enfrentar los desafíos globales.
El desafío es enorme, pero aún tenemos la oportunidad de transformar el progreso en acción concreta, para que cada boliviano sienta los frutos de un país que avanza.


Germán Molina Díaz, Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del IISEC.

La administración gubernamental, en la segunda semana del último noviembre, normalizó el suministro del combustible en el país. Las autoridades acordaron nuevos créditos con organismos multilaterales y bilaterales. La cotización del dólar paralelo declina, en su nivel y tendencia, y la calificación de riesgo país descendió a 930 puntos, para el 10 mismo mes. Todo esto, gracias a las expectativas favorables sobre el futuro de la economía boliviana.
El presidente Rodrigo Paz y su ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza anunciaron, el martes 25 de noviembre, tres medidas
económicas que debían ser enviadas a la Asamblea Legislativa Plurinacional para su tratamiento. Estas son: derogar el Impuesto a las Transferencias Financieras (ITF), el Impuesto a las Grandes Fortuna (IGF), el Impuesto al Juego (IJ) y el Impuesto a las Promociones Empresariales (IPE), para su posterior promulgación por el Órgano Ejecutivo.
Por otra parte, el Ejecutivo pedirá a la Cámara de Diputados la devolución de la Ley del Presupuesto General del Estado (PGE 2026) para modificarla y adecuarla a la nueva estructura organizativa administrativa que, se prevé, reducirá en un 30% el gasto fiscal, para el próximo año.
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Los efectos de los anuncios económicos son favorables para los agentes económicos consumidores, empresarios, gobierno y resto del mundo, pero no son de efecto inmediato. Esto se debe al tiempo que transcurrirá después de su promulgación y publicación en la Gaceta Oficial. Por ello, actualizar los procesos administrativos, por la burocracia estatal en las entidades públicas, para su ejecución, tomará tiempo en todas las dependencias estatales nacionales y subnacionales.
Mientras tanto, el país continuará con déficit de balanza de pagos, déficit fiscal, crisis cambiaria, el dólar paralelo aún supera la cotización oficial, inflación galopante y siguen bajos los ingresos porque las medidas de ajuste económico y reformas estructurales de la segunda y tercera etapa económica fueron postergadas, hasta que sean aprobadas en marzo de 2026, y puedan resolver los problemas económicos que afectan a los bolsillos de las personas.
Sin embargo, a pesar de la decisión de las autoridades gubernamentales, estas decisiones serán tomadas gradual y discrecionalmente; pero se mantienen las expectativas favorables por una nueva etapa en la historia económica, política y social de Bolivia.
Al inicio de una gestión gubernamental, las nuevas autoridades analizaron los informes realizados por el equipo de transición, para diseñar e implementar un cambio en la política económica.
Si política económica de ajuste se aplicará “despacito” (gradualismo) o de “golpe” (shock); “prudencia” (discreción) o ley (reglas); creencia correcta (ortodoxia, pro mercado) o creencia contraria (heterodoxia, Estado y mercado), para resolver los problemas económicos del país, se entiende por el anuncio de las tres medidas económicas señaladas anteriormente.
La elección de una política gradualista, de discreción y heterodoxia económica, lo que significaría que la administración gubernamental requiere buscar apoyo político de la población y mayores recursos financieros.

La elección de una política gradualista, de discreción y heterodoxia económica, lo que significaría que la administración gubernamental requiere buscar apoyo político de la población y mayores recursos financieros en moneda nacional y dólares, pero conseguirlos toma su tiempo. No obstante, quedó pendiente la eliminación de las cuotas de exportación, cuya liberalización generaría un incremento del flujo de dólares y del stock de las reservas internacionales netas del país.
La elección de la política económica depende del estado de la economía; es decir, si la inflación alcanza los tres dígitos, como ocurrió con la hiperinflación de Bolivia, a mediados de la década de 1980, cuando las reservas internacionales netas negativas del BCB sirvieron para permitir la aplicación de una política de ajuste de shock, con un elevado costo social.
Dadas las características de estas medidas, las autoridades decidieron seguir una política económica de ajuste “despacito” (gradualismo); “prudencia” (discreción) y creencia contraria a leyes y principios económicos (heterodoxia, Estado y mercado).
Finalmente, la actual decisión asumida por la administración gubernamental del presidente Rodrigo Paz y sus ministros; la elección de la política económica con características gradualista, de discreción y heterodoxia, se espera que exitosas. Principalmente, por el factor de credibilidad del equipo económico. Si ellos “dicen lo que es, piensan lo que es y hacen lo que es, eso será consistente y se logrará un éxito”, pero si “dicen lo que es y con lo que dicen que piensan, actúan de manera diferente no habrá consistencia y, por lo tanto, fracasaría”.



