Recetas Personal Project
Introducción
En este recetario presentamos diez alimentos distintos que son pilares fundamentales de la gastronomía italiana, 6 de ellos son platos fuertes, dos de ellos son postres y los dos restantes son bebidas; estas dos últimas contienen alcohol por lo que solo se deben consumir siendo mayor de edad, y uno de los postres incluyen café, por lo que hay que tomar precauciones con la edad ya que la cafeína puede afectar a jóvene, sobre todo niños pequeños
Introducción Historias
A continuación mencionaremos las historias que explican el origen de cada una de las recetas anteriores, cabe recalcar que varias de estas no están totalmente confirmadas, pero son deducciones que se le atribuyen a los platos según la escasa información que la historia nos provee el día de hoy, también hay algunas que en vez de historia como tal es una leyenda, por lo que están menos confirmadas aún.
También en esta sección, la parte histórica de cada plato estará acompañada del vínculo personal que mi familia tiene con cada uno de estos y mi percepción sobre lo que han provocado tanto en mí como en mi familia.
Cierre
Estas recetas no solamente son una serie de pasos, son producto de una historia, son comidas que unen a millones de personas entre ellas y con su cultura.
Quería hacer este recetario no solo para conmemorar las recetas que más me gustan de la gastronomía italiana, si no que busco conmemorar a mis abuelos como ellos lo hicieron con sus antepasados así mantenemos estas bellas tradiciones para las futuras generaciones, ya que al ser tan bellas no deberían permanecer y no perderse nunca.
Pizza:
Ingredientes:
● Harina (500 g)
● Levadura de cerveza (1-1.5 g)
● Sal (3 cucharadas soperas)
● Salsa de tomate (150 g)
● Queso
● Agua tibia (2 tazas)
● Aceite de cocina (una cucharada sopera)
● Orégano
● Azúcar (1 pizca)
● Ajo en polvo
● Pimienta
● Toppings
Preparación:
En un bowl grande, mezclar la harina con sal.

Luego en una taza, tomar la levadura de cerveza y mezclarla con agua tibia y una pequeña cantidad de harina, remover hasta que estas tres se integren.
Luego hacer un agujero en el centro de la harina, allí verter la mezcla de levadura, mezclar desde el centro hasta que se consiga una consistencia casi homogénea. Después, en una superficie limpia, colocar la masa y amasarla con las manos limpias, ir incorporando harina o agua si es necesario hasta que la masa deje de pegarse a los dedos.
Poner la masa ya formada dentro del mismo u otro bowl, tapar con un trapo o meter dentro de una bolsa plástica para dejar leudar durante 45min-1hr.
Entre medio de este período, encender el horno a 180-200 grados celsius.
En un cuenco más pequeño, verter la salsa de tomate, orégano, sal, ajo en polvo y una pizca de azúcar si es que esta es algo ácida, remover hasta que los condimentos se integren a la salsa.
Ya cuando la masa aumente alrededor del doble de su tamaño, tomar una bandeja y ponerle una fina capa de aceite de cocina para poner la masa y esparcir cuidadosamente sin que queden agujeros.
Poner la salsa de tomate y meter la masa al horno.
Esperar a que la salsa se vea algo seca y que los bordes se endurezcan un poco.
Remover del horno la pre-pizza y agregar queso y toppings a gusto.
Incorporar nuevamente en el horno hasta que el queso se derrita.
Sacar del horno, completar con un poco de orégano y pimienta.
Historia: El origen de la pizza aún no está completamente descubierto, se dice que su nombre viene de el término “pinsa”, el participio del verbo latino “pinsere”, que significa machacar, aplastar o estampar; también otras fuentes aseguran que la pizza proviene del lombardo, concretamente de los vocablos “bizzo” y “pizzo”, lo que en castellano es un “bocado”.
Una historia muy extendida asegura que la pizza se inventó en el sur de Italia hace más de 2.000 años. Concretamente, en los barrios más humildes de la ciudad de Nápoles, donde se consumía una especie de pan recién sacado de un fogón de leña desde principios del siglo XVI.
Mi familia, mejor dicho mi tatarabuelo era de la ciudad de Nápoles, la cual, a pesar de no ser una de las ciudades más influyentes de Italia, se le atribuye constantemente el origen de la famosísima pizza, la receta compartida no es de una auténtica pizza italiana, menos la “pizza original” del siglo XVI, pero sí es una variante la cual se creó mezclando la cultura italiana con la cultura de mi país de origen, Argentina. Esto se puede ver reflejado en la masa, la pizza italiana tiene una masa delgada, con un borde de un grosor notable y mucha más salsa que queso, el cual se suele ver que son bolas de Mozzarella Búfala. Y La pizza Italo-argentina tiene una masa más esponjosa, sin mucha diferencia entre la parte de en medio y los bordes, aparte de tener una extensa capa de queso que predomina por sobre la salsa, el queso es mozzarella tradicional.
Focaccia:
Ingredientes:
● Harina (500 g)
● Orégano.
● Agua tibia. (2 tazas)
● Sal. (10 g)
● Levadura de cerveza. (1-1.5 g)
● Aceite de oliva. (1 cucharada sopera)
● Aceitunas, tomate o cualquier otro
topping
Preparación:

En un bowl grande, mezclar la harina con sal y orégano. En una taza, mezclar la levadura de cerveza con el agua y una pequeña cantidad de harina, remover hasta que estas tres se integren.
Luego hacer un agujero en el centro de la harina, dentro verter la mezcla de levadura, mezclar desde el centro hasta que se consiga una consistencia más compacta.
Después, en una superficie limpia, colocar la masa y amasarla con las manos limpias, ir incorporando harina o agua si es necesario hasta que la masa no se pegue mucho a las manos, entre más hidratada la masa, mejor, también añadir aceite.
Poner la masa ya formada dentro del mismo u otro bowl, tapar con un trapo o meter dentro de una bolsa plástica para dejar leudar durante aproximadamente 4 horas en intervalos de 12 horas.
Ya leudada la masa, se pone en una bandeja previamente untada en aceite, y se mete al horno. Se saca cuando la masa tenga un piso crocante y se incorporan los toppings para meter unos minutos más al horno.
Sacar del horno y complementar con orégano
Historia:
Este plato es como un “pan italiano”, y según se apunta, nos remonta a la zona de Génova, no se tiene exactitud de la fecha pero se dice que su receta se creó hace 1000 años y que la disfrutaban mucho durante la Edad Media los Italianos de Génova.
La focaccia es un plato que, no mis abuelos si no que mi padre suele hacer con frecuencia, ya que él es quién se dedicó a modificar esta receta para que la masa sea más esponjosa. Esta receta fue algo olvidada por un tiempo, yo la conocí hace poco y quedé fascinada con ese sabor tan suave y característico que tiene, mis abuelos a pesar de que no la preparan son buenos consumidores de estas.
Bruschetta
Ingredientes:
● 1 baguette o pan rústico tipo ciabatta
● 3–4 tomates maduros (tipo pera o roma)
● 1–2 dientes de ajo
● Hojas de albahaca fresca
● Aceite de oliva virgen extra
● Sal
● Pimienta negra (opcional)
● Un chorrito de vinagre balsámico (opcional)

Variantes opcionales:
● Mozzarella fresca o burrata
● Aceitunas negras picadas
● Orégano seco
● Cebolla morada muy picada
● Ajo asado en vez de crudo
● Tomates cherry
Preparación:
Corta los tomates en cubitos pequeños.
Ponlos en un bowl y añade un chorrito de aceite de oliva, sal al gusto, pimienta, 4–6 hojas de albahaca picadas y unas gotas de vinagre balsámico
Mezcla y deja reposar 10–15 minutos para que suelten jugo y se integren los sabores.
Corta el pan en rebanadas de 1,5–2 cm.
Dorarlo en el horno, grill o sartén hasta que esté dorado.
Frota cada rebanada con un diente de ajo cortado por la mitad (el calor del pan lo aromatiza sin que quede fuerte).
Pon cucharadas generosas de la mezcla de tomate encima del pan caliente.
Añade un hilo de aceite de oliva por encima.
Decora con una hoja de albahaca.
Historia:
La bruschetta es un plato que da origen en los tiempos etruscos y romanos, Este entrante, que originalmente consistía en un simple pan tostado aliñado con ajo y aceite de oliva, era una forma práctica de conservar el pan durante más tiempo y hacerlo más digerible. De hecho, el término "bruschetta" deriva del verbo romanesco "bruscare", que significa "tostar" o "asar sobre brasas". Con el tiempo el pan, más que ser un alimento se convirtió en un plato donde servir otros alimentos, este es un símbolo tanto de sencillez como de elegancia el cual aún mantiene sus características clásicas.
Mi familia no consume tanto este plato, ya que fue descubierto por nuestra familia hace poco tiempo, siendo que mis abuelos no lo preparan, por lo que mis padres fueron quienes descubrieron esta fina y deliciosa entrada.
Tiramisú
Ingredientes:
● 4 yemas de huevo
● 100 g de azúcar
● 500 g de queso mascarpone (bien frío)
● 200 ml de nata para montar (opcional, para una crema más suave)
● 1 paquete de bizcochos de soletilla
● 300 ml de café fuerte (frío)
● 2–3 cucharadas de licor (opcional): Amaretto, ron o Marsala
Preparación:

Para empezar, batir las yemas con el azúcar hasta que estén muy cremosas y de color claro.
Luego añadir el mascarpone poco a poco y mezclar suavemente hasta integrar.
(Opcional) Montar la nata y mezclarla a la crema con movimientos envolventes para una textura más ligera.
Después, mezclar el café frío con el licor.
Sumergir cada bizcocho 1 segundo en el café (no lo empapes demasiado o se romperá).
Ya hecho esto, colocar una capa de bizcochos en el fondo de una fuente.
Cubrir con una capa generosa de crema.
Repetir el proceso: otra de bizcochos más otra de crema.
Luego, alisar la superficie.
Refrigerar mínimo 4–6 horas, ideal toda la noche.
Y justo antes de servir, espolvorear cacao en polvo.
Historia:
El tiramisú tiene detrás de él varias leyendas que explican su origen, La primera la encontramos en la Toscana y cuenta que el tiramisú se inventó en Siena debido a la visita del Gran Duque Cosimo III De Medici.
Otra que se crea más adelante, en Piamonte, precisamente en Turín, se dice que este postre fue inventado por Camillo Benso, conde de Cavour, para posteriormente llegar a Emilia Romagna con el escritor de Forlì Pellegrino Artusi, quien en su libro “La ciencia en la cocina y el arte de comer bien” tiene una receta muy similar. Sin embargo hoy en día estas historias no son creíbles y generaron disputa entre ambos lugares.
Este delicioso postre yo personalmente le tengo un valor sentimental muy significativo desde mis 7 años, ya que este postre me introdujo al verdadero mundo de la gastronomía italiana sin contar la pizza, ya que al sentirme tan atraída por su sabor me intrigué en qué consistía cuando lo probé; por lo que este plato básicamente hizo que yo como persona conectara más profundamente hasta el día de hoy con mis antepasados.
Gelato (pistacho)
Ingredientes:
● 500 ml de leche entera
● 200 ml de nata (crema) para montar
● 140 g de azúcar
● 4 yemas de huevo
● 1 pizca de sal
● 150–200 g de pasta de pistacho 100% natural
● Opcional: 1 cucharada de leche en polvo, aporta cremosidad
Preparación:

En un cazo, calentar la leche, la nata y la mitad del azúcar a fuego medio.
Cuando esté caliente (sin hervir), retirar del fuego.
Batir las yemas con el resto del azúcar hasta que la mezcla esté pálida y cremosa.
Verter un poco de leche caliente sobre las yemas para temperarlas.
Devolver la mezcla al cazo.
Cocinar a fuego muy bajo, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente (unos 82–84 ºC, o que cubra el dorso de una cuchara).
Retirar del fuego y añadir una pizca de sal.
Agregar la pasta de pistacho y mezclar hasta integrar completamente.
Triturar con batidora si quieres un gelato más fino.
Cubrir y enfriar en la nevera mínimo 4 horas (ideal toda la noche).
Si tienes heladera:
Verter la mezcla fría y manteca 25–30 min.
Guardar en el congelador 2–3 h antes de servir.
Sin heladera:
Congelar en un recipiente y remover cada 30 min durante 3–4 horas.
Luego dejar reposar 1–2 h más.
Historia:
El gelato tiene varias historias por detrás, algunos lo asocian con los tiempos de Alejandro Magno quien mezclaba la nieve con miel y frutas. Hasta hay algunos que lo asocian con la biblia, sin embargo, el origen más aceptado lo encontramos en Sicilia, tierra del sorbete: el antepasado del gelato que nació de la mezcla de la nieve del Etna con jugos de frutas locales. En Sicilia era común consumir una mezcla de frutas y azúcar de caña, almacenada en recipientes rodeados de nieve o hielo picado.
El gelato es mi postre favorito desde que soy una niña, ya que nunca fui muy fanática de los postres muy empalagosos, y el sabor dulce pero sutil del gelato es tan adictivo que jamás podría cansarme, y desde que probé el gelato de pistacho, ha sido mi favorito hasta hoy, y no cambio ese sabor a nostalgia por nada del mundo.




