

Experiencia

Desde 1985
UN MES COMO ESTE
Como en 1950, en noviembre de 1983 Uruguay dio la vuelta olímpica en Brasil silenciando un país.
EL JUGADOR DEL MES:
MATÍAS AREZO
Fue votado por más de 30 periodistas del medio local. Por eso, Revista Centenario le entrega el premio al jugador del mes.
¿QUÉ ES DE TU VIDA?
ALEJANDRO LEMBO
Alejandro Lembo nació en Bella Italia, barrio donde dio sus primeros pasos en el fútbol allá por el año1996.
TEMPLOS

NOVIEMBRE
DONDE NACE TODO: URRETA FC
EL INFORME: DFC: El proyecto que busca cambiar el fútbol uruguayo.
TIERRA ADENTRO: La llegada profunda de los grandes de Uruguay al interior.
ELLAS JUEGAN: Maternidad en el futbol femenino
FUERA DEL FÚTBOL: Uruguay se vistió de celeste: Danae Andrada y el Panamericano que hizo soñar al hockey

ESTADIO CAMPEÓN DEL SIGLO
Hoy les traemos una nueva historia de nuestra sección Templos, donde repasamos esos escenarios que guardan buena parte de la historia del fútbol uruguayo.
MAXIMILIANO ARAÚJO
Nacido y criado en el Cerrito de la Victoria, con cinco hermanos y una infancia marcada por las dificultades económicas, encontró en el barrio y en su fe la fuerza para mantenerse en el camino correcto.


GRACIAS POR ESTAR

NOV. 2025 | Nº 2
D I R E C C I Ó N
Rodrigo I. Vázquez
Ignacio Lemmo
E D I C I Ó N
Natalia Muñoz
A R T E Y D I S E Ñ O
María Inés Garretano
F O T O G R A F Í A
Sergio Olivo
Federico Curley
Nicolás Monrhayt
C O N T A C T O 099 330 911
revistacentenario.uy@gmail.com
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RevistaCentenarioUy
Se nos va el año, el 2025 llega a su final y con él diferentes historias, vivencias y experiencias que han marcado al deporte uruguayo.
Desde las medallas de oro en los Juegos Panamericanos Junior 2025, pasando por el oro ganado por Felipe Klüver en el Mundial de Remo hasta la clasificación de Uruguay a la Copa Mundial de la FIFA a celebrarse el próximo año en Estados Unidos, México y Canadá.
Un 2025 que dejó reflexiones y cuestiones a corregir de cara a un nuevo año, lo ya conocido y reiterativo en materia de seguridad en el fútbol, con incidentes en los partidos más destacados del año futbolístico en el campeonato doméstico, hasta los repetitivos cambios de entrenador que, lamentablemente, se han vuelto moneda corriente en un fútbol tan cambiante como el nuestro.
La temporada tuvo veinte cambios de entrenador, solo cuatro equipos no cambiaron su líder de grupo. En un fútbol tan urgido de resultados y donde cada vez se le da menos valor a los proyectos o procesos de trabajo, lo que pudieron mantener Cerro, Cerro Largo, Liverpool y Peñarol es meritorio de destaque, cada uno con sus aspiraciones, deseos y desafíos.
El 2025 se cierra con miras a un 2026 que tendrá como gran punto de atracción el campeonato del mundo a mitad de año, sabiendo que a nivel de selección absoluta el entrenador en este año que llega a su fin convocó cuarenta y ocho futbolistas, destacándose la reaparición de Lucas Torreira, la inclusión de Juan Manuel Sanabria y Kevin Amaro en el último tramo y la presencia de algunos juveniles en el inicio del año.
Se nos va un 2025 que quedará marcado a fuego para todos quienes hacemos Revista Centenario, se nos va un año con la ilusión de que el próximo nos encuentre con la misma pasión por esto que tanto nos gusta: mostrar el fútbol uruguayo, como nunca lo viste.

TEMPLOS: ESTADIO CAMPEÓN DEL SIGLO

Hoy les traemos una nueva historia de nuestra sección Templos, donde repasamos esos escenarios que guardan buena parte de la historia del fútbol uruguayo. Y claro, si hablamos de nuestro fútbol, no podemos dejar afuera a uno de los clubes más grandes del país: el Club Atlético Peñarol.
Para contar la historia del Estadio Campeón del Siglo, nos ubicamos en 2013, cuando Peñarol logró la aprobación del préstamo del Banco República y el visto bueno de la Intendencia de Montevideo para iniciar la construcción del recinto mirasol. Ese mismo año, el 19 de diciembre, se colocó la piedra fundamental que dio el puntapié inicial a un sueño largamente esperado por los hinchas aurinegros.

Por Pablo Cabrera


Las obras comenzaron en 2014 y, poco a poco, el estadio fue tomando forma. En septiembre de 2015 ya estaba avanzado en un 75%, y el club apuntaba a inaugurarlo a comienzos del año siguiente. Finalmente, el 1º de febrero de 2016 se presentaron los detalles de la gran inauguración, llamada La Fiesta del Siglo, prevista inicialmente para el 27 de marzo. Por mal clima, se realizó el 30 de marzo, aunque dos días antes, el 28 de marzo, se jugó el primer partido en la nueva
Antes de dar inicio al partido, el presidente de Peñarol en aquel entonces, Juan Pedro Damiani, tuvo unas palabras hacia los hinchas aurinegros. En su discurso, Damiani habló con emoción del largo camino recorrido y del sueño cumplido:
“Nos decían que era imposible, que estábamos locos, pero Peñarol siempre pensó en grande”.
Recordó a las generaciones anteriores y a su padre, José Pedro Damiani, afirmando que este estadio era un regalo para todos los aurinegros, los de hoy y los que miran desde el cielo.
Esa noche, Tabaré Vázquez, presidente de la República en aquel momento, y el histórico capitán Néstor “Tito” Gonçalves dieron el puntapié inicial. Luego, Fernando Morena, el máximo goleador del club aurinegro, marcó simbólicamente el primer gol frente a más de 40 mil hinchas que gritaron hasta quedarse sin voz. El partido se jugó ante River Plate de Argentina, en un encuentro que terminó con triunfo por 4-1 de Peñarol, donde el autor del primer gol fue Diego Forlán.
El primer partido oficial llegó el 9 de abril de 2016, cuando Peñarol venció 2-1 a Danubio por el Torneo Clausura. Ese día, Nicolás Albarracín se convirtió en el autor del primer gol oficial del Campeón del Siglo, quedando grabado para siempre en la memoria de los hinchas.

UBICACIÓN
El estadio se encuentra en Ruta 102, en la zona de Bañados de Carrasco, en un área que antes era rural, entre los barrios Villa Don Bosco y La Esperanza. Se levanta sobre tres predios que suman unas 15 hectáreas, cerca del cruce de las rutas 8 y 102, a pocos minutos de Zonamerica y del Aeropuerto de Carrasco.
DETALLES DEL ESTADIO
El nombre “Campeón del Siglo” no fue una decisión al azar. Cuando el club comenzó a construir su nueva casa, se lanzó una votación para que los hinchas eligieran cómo querían llamarla. Participaron miles de peñarolenses de todo el mundo, y la opción más votada fue justamente Campeón del Siglo.
El nombre nace de un reconocimiento histórico: en 2011, la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) distinguió a Peñarol como el mejor club sudamericano del siglo XX. Aquel logro marcó a fuego el orgullo aurinegro y quedó grabado como parte de su identidad. Por eso, cuando llegó el momento de bautizar el estadio, no había dudas. El







nombre elegido debía reflejar la grandeza de Peñarol y su lugar en la historia del fútbol mundial. Así nació oficialmente el Estadio Campeón del Siglo, símbolo de gloria, tradición y pertenencia.
El Campeón del Siglo fue construido cuidando cada detalle. Tiene capacidad para 40.005 espectadores sentados, distribuidos entre cuatro tribunas que homenajean a presidentes históricos del club: Frank Henderson (Norte), José Pedro Damiani (Sur), Washington Cataldi (Oeste) y Gastón Güelfi (Este). Uno de sus símbolos más reconocidos es la locomotora a vapor de 1950, ubicada junto al acceso principal, un homenaje a los orígenes ferroviarios del club carbonero.
La Tribuna Henderson, bautizada en honor al fundador y primer presidente del club, es la más emblemática. Con dos niveles de asientos exclusivos, tres filas de palcos VIP y una cuarta fila destinada a medios de comunicación, es también conocida como la Tribuna Principal. Los asientos forman un mosaico con el logotipo del Campeón del Siglo.
En la explanada de la Henderson se ubican el museo del club, oficinas administrativas, salas médicas, conferencias y vestuarios.

En total, hay cuatro vestuarios: dos para el plantel principal y dos para las formativas, además de los bancos de suplentes. Frente a la entrada principal se encuentra el Paseo de las Glorias, donde se homenajea a grandes figuras del club con fotos, historias y logros destacados. Allí también se puede ver la locomotora Henschel, un guiño al apodo de “carbonero” y al vínculo eterno de Peñarol con el ferrocarril.
A su vez, el estadio fue reconocido como el primer estadio FIFA del país, cuenta con 21 cabinas de prensa, tecnología 5G de última generación recientemente instalada, 161 palcos en la Tribuna Henderson y 12 en la Tribuna Damiani.


PARTIDOS DE LA SELECCIÓN URUGUAYA
En 2021, el Campeón del Siglo se vistió de celeste, debido a las remodelaciones del Estadio Centenario, para recibir las finales de la Copa Libertadores y Sudamericana. La selección uruguaya disputó varios partidos de eliminatorias rumbo al Mundial de Catar en la casa aurinegra.
El primero fue ante Bolivia, por la fecha 6, marcando además el regreso del público tras la pandemia. Uruguay ganó 4-2, con goles de DeArrascaeta (2), Valverde y Agustín “Canario” Álvarez Martínez. Luego, la celeste venció 1-0 a Ecuador, con un gol agónico de Gastón Pereiro en el minuto 92. El último partido fue el clásico del Río de la Plata ante Argentina, que terminó con victoria albiceleste 1-0 con gol de Ángel Di María.
A pesar de los precios altos y el aforo limitado al 75%, el estadio se llenó. Cada encuentro tuvo su toque especial: shows musicales con Los Fatales y DJs, además de los himnos interpretados por la Orquesta Sinfónica del Sodre, generando una atmósfera única.



EL MÁXIMO GOLEADOR DEL CAMPEÓN DEL SIGLO
Leonardo Fernández llegó en 2024 al Club Atlético Peñarol y en poco tiempo se transformó en el máximo goleador del club en el Campeón del Siglo, sumando más de 20 tantos desde su llegada.
UN TEMPLO MODERNO CON ALMA AURINEGRA
El Campeón del Siglo no es solo un estadio moderno. Es el resultado de años de esfuerzo, del sueño de miles de hinchas y de una identidad que trasciende generaciones. Su construcción significó que Peñarol tuviera finalmente su propio hogar, un lugar donde las glorias del pasado y las promesas del futuro conviven bajo los mismos colores.
Cada rincón del estadio guarda una historia, desde el primer gol de Forlán hasta el rugido de la hinchada en los partidos de la selección. No hay duda de que el Campeón del Siglo se convirtió en un símbolo del fútbol uruguayo, una obra que combina tradición, modernidad y orgullo aurinegro. Porque si hablamos de templos del fútbol, este sin duda es uno de los más sagrados.

DONDE NACE TODO
URRETA FC
LOS COMIENZOS DE UN SUEÑO
La historia del Club Urreta comienza en 1958, cuando un matrimonio amante del fútbol infantil tuvo una gran idea: reunir a los chicos del barrio Larrañaga para formar un equipo. Así, Adolfo Bañales y su esposa, Blanca Gómez, dieron vida a un sueño que con el tiempo se transformaría en uno de los clubes de baby fútbol más queridos del país.
La primera cancha se levantó en una pequeña plaza llamada John Lennon. Allí, padres, vecinos y amigos se unieron para construirla, incluso cuando las autoridades municipales intentaban impedirlo. Nada detuvo a los Bañales ni a los colaboradores, que una y otra vez volvían a levantar lo que el tiempo o los obstáculos derribaban.
El nombre “Urreta” nació gracias a la embotelladora del refresco del mismo nombre, ubicada frente al terreno, que donó las primeras camisetas del club. La primera sede fue la propia casa de la familia Bañales, en la calle Juan Cabal, donde se organizaban reuniones, vestuarios y hasta se alojaba a los chicos que venían a jugar los fines de semana.


Por
Pablo Cabrera


LA ACTUALIDAD Y LOS FUTUROS PROYECTOS
Desde Revista Centenario conversamos con el actual presidente del club, Fernando Di Candia Gallo, quien tiene un vínculo muy fuerte con la institución. “Mi historia con el equipo nace en el año 1985. Vivía a media cuadra del club y estaban reclutando jugadores. Éramos siete u ocho, hasta que se fue formando la categoría”.
Fernando recuerda con emoción las tardes que pasaba en la sede junto a sus hermanos, vecinos y amigos. Con el tiempo, volvió al club como padre y luego como directivo. “Cuando tuve a mi hijo lo llevé a jugar. Fue como una herencia”, cuenta. Desde 2010 es presidente y mantiene el mismo compromiso que vio en los fundadores.
“El club se solventa a través del fichaje, la cantina y el alquiler de la sede. Con eso la vamos llevando”, explicó. Además, mencionó que, aunque no reciben ayuda de organismos, cuentan con el apoyo de empresas. “Tenemos sponsor en la camiseta y cada categoría busca su propio patrocinador”.
MUCHOS NIÑOS, MUCHOS SUEÑOS
Con orgullo, Fernando nos dice: “Hoy en día tenemos desde la categoría más chica, 2020, hasta la sub 18. En total son más de doscientos chicos”. Entre los nombres destacados que pasaron por el club, uno se lleva todos los aplausos: Luis Suarez.
“El goleador histórico de la selección uruguaya salió de acá. Cuando inauguró su escuelita invitó al Club Urreta a jugar un amistoso”, recordó. También mencionó a Marcelo Broli, actual entrenador campeón del mundo sub 20. “Cuando la celeste salió campeona, lo llamamos para felicitarlo y lo invitamos a dar una charla. No se olvida de las raíces”, expresó.
Son varios los jugadores que vistieron la camiseta del Urreta, algunos de ellos son: Juan Manuel Olivera, Gonzalo Bueno, Lucas Hernández, Marcelo Tejera, entre otros.
UNA VIDA LIGADA AL CLUB
Otra voz muy cercana al Urreta es la de Luis “Ronco” López, quien compartió con nosotros su historia. “Mi vínculo empezó en 1998, cuando uno de mis hijos comenzó a jugar al baby fútbol. En 2002 se sumó el otro, ambos jugaron todo el baby en el Urreta”.
Como técnico, dirigió a varios ex Urreta, entre ellos Alex Silva y Gonzalo Bueno. “Es un club muy bien organizado, su cultura es muy buena y a uno como padre le llama la atención ese tipo de cosas”.
Sobre lo que el club representa en su vida, fue claro: “Representa gran parte de mi vida. Mis hijos tuvieron una niñez espectacular”. También recordó su paso como coordinador de todas las categorías, donde obtuvo títulos en varias generaciones. “Fue una experiencia inolvidable, no solo con los niños sino también con los entrenadores y los padres”.
Su familia sigue ligada al club: “Mis hijos ya juegan en otros equipos, pero mi esposa trabaja en Urreta hace más de diez años. Estamos muy agradecidos a todos los presidentes y a Fernando. Es un placer y un honor que sigan contando con mi señora”.
UN SUEÑO QUE NO SE DETIENE
Aunque varios jugadores lograron llegar al profesionalismo, Fernando aclara: “No hemos recibido ayuda directa, pero sí cobramos dinero por derechos de formación”. Gracias a eso, pudieron realizar mejoras como el riego automático de las canchas y tienen como objetivo colocar césped sintético. “Es importante por la forma de juego y porque no hay que suspender los partidos cuando llueve”, señaló.
Urreta no es solo un club: es una historia escrita por generaciones que soñaron, lucharon y jamás se rindieron. Desde aquella placita donde Adolfo y Blanca juntaron a los primeros chicos, hasta los más de doscientos que hoy visten la camiseta, el espíritu sigue siendo el mismo: amor por el fútbol, por el barrio y por la familia. Porque en Urreta no se juega solo por ganar, se juega por seguir honrando un sueño que nació en 1958… y que nunca va a morir.




UN MES COMO ESTE
Como en 1950, en noviembre de 1983 Uruguay dio la vuelta olímpica en Brasil silenciando un país
El 4 de noviembre de 1983 Uruguay ganó su copa número 12 de las 15 obtenidas.
Los 25 inscriptos por Uruguay fueron: Rodolfo Rodríguez, Walter Olivera, Nelson Gutiérrez, Néstor Montelongo, Nelson Agresta, Washington González, Luis Alberto Acosta, Jorge Barrios, Fernando Morena, Arsenio Luzardo, Wilmar Cabrera, Gustavo Fernández, Eduardo Acevedo, Víctor Hugo Diogo, Mario Saralegui, Carlos Aguilera, Raúl Esnal, Carlos Vázquez, Víctor Rabuñal, Jorge Villazán, Antonio Alzamendi, Julio Acuña, Alfredo De los Santos, Juan Muhlethaler y Eliseo Rivero.
En esa Copa Uruguay enfrentó en su grupo a a Chile y Venezuela en partidos ida y vuelta.
Como la Copa arrancó el 10 de agosto y terminaría el 4 de noviembre sin interferir en los torneos locales la lista no era definitiva y podía tener cambios a medida que avanzaba. De hecho una curiosidad fue que el Profesor Borrás, como técnico, no incluyó a Venancio Ramos porque estaba arrastrando una suspensión de dos partidos. Cuando lo puso en la lista descubrieron que recién allí se pagaba la sanción por lo que se perdió los primero cuatro encuentros.
Uruguay arrancó ganando en el Centenario 2 a 1 a Chile. En la segunda fecha los celestes derrotaron a Venezuela 3 a 0 en un estadio repleto una tarde de domingo soleado. Pero
justo cuando Fernando Morena estaba siendo una de las mejores figuras de esta selección fue fracturado por el venezolano René Torres. Esa traumática situación será tema especial en otra ocasión pero aún hoy todos los que estuvimos allí recordamos emocionados cuando la camilla se llevaba al goleador de Peñarol mientras Wilmar Cabrera de Nacional lo llevaba tomándolo de la mano.
Venezuela debió salir por la tribuna Olímpica porque cientos de aficionados indignados esperaban afuera para increparlos.
Chile a su vez goleó de local a los vinotinto 5 a 0 y luego nos derrotó 2 a 0 en partido con incidentes dentro y fuera de la cancha.
Había que golear a Venezuela y esperar que Chile fracasara en Caracas. El 18 de setiembre Uruguay apenas ganó 2 a 1. Uruguay desde Venezuela viajó a una mini gira programada por Escocia e Israel. Si Chile ganaba en Caracas a la eliminada Venezuela se metería entre los 4 mejores.
Desanimados siguieron el partido entre Chile y Venezuela desde el teléfono de la habitación del “Pato” Aguilera. No existía internet y el teléfono lo tenía el “Pato” mientras los demás miraban sus gestos. Más allá de una broma que hizo diciendo que estaba ganando Chile, cuando terminó el partido todos supieron del increíble 0 a 0 y el festejo fue emocionado en la noche de

Por Sergio Gorzy


Glasgow donde unas horas antes había perdido contra el local 2 a 0. Entendamos que en esa época era muy difícil que los venezolanos ganaran puntos incluso de local, por más que nos habían empatado en las eliminatorias de 77 para Argentina 78 y eso fue clave para quedar eliminados con Bolivia.
Días después fueron a Israel empatando 2 a 2 con goles del “Patito”.
Acá empieza mi historia personal con respecto a esta copa. A comienzos de octubre me fui a visitar a familiares y amigos a Israel por primera vez en mi vida. Realmente la forma de clasificación no me permitía ser optimista con respecto a ganar la copa como para decidir quedarme para no perderme los festejos.
Pero…la agonía de depender de un milagro chileno en Venezuela golpeaba mi orgullo y me permitía viajar pensando que no me iba a perder nada.
Estando de viaje llegaron las semifinales contra Perú. Ante la fractura de Morena el Profe Borras pidió a los dirigentes a gestionar la sesión de Enzo Francescoli. Enzo había ido a jugar a River argentino y no venía rindiendo.

Finalmente el 13 de octubre con Enzo de River y Wilmar Cabrera de Millonarios de Bogotá los celestes derrotaron a Perú en Lima con gol de Aguilera. En la revancha en un Centenario repleto fue empate a 1 a 1 con gol de Wilmar y clasificación a la final.
Yo seguía mi viaje y comenzaba a inquietarme. Mi valija estaba pronta.
Brasil había empatado en todo en su semifinal con Paraguay y ganó por una moneda al aire su pase a la final. Era el equipo que había sido sensación en el mundial de España 82 con jugadores como Sócrates, Junior, Eder, Roberto Dinamita, Leandro, Jorginho y el arquero Leao entre otros.
LA PRIMERA FINAL CON BRASIL
Llegó la primera final de local y con un estadio rebosante Uruguay venció a Brasil 2 a 0 con dos golazos. El primero fue de Enzo de tiro libre. Ese gol lo hizo dos veces porque Francescoli había convertido aprovechado la ley de la ventaja ante una falta que le cometieron a Luis Alberto Acosta, puntero izquierdo de Wanderers, que fue derribado al entrar al área. Enzo marcó el gol pero el juez no solamente lo anuló sino que cobró falta afuera del área. Enzo la puso en el ángulo.
En la segunda mitad el lateral derecho aurinegro Víctor Hugo Diogo arrancó por derecha desde la mitad de la cancha eludiendo brasileños, hizo una pared con Aguilera y siguió eludiendo hasta al arquero para marcar uno de los mejores goles de la historia del Centenario.
ASÍ FUE EL FESTEJO
EN EL HOTEL. DORMÍ ABRAZADO A LA COPA AMÉRICA
Noche del 4 de noviembre de 1983 en Salvador, Bahía. Segunda FINAL DE COPA AMÉRICA.
Estadio Fonte Nova. 90 mil personas. No hay uruguayos visibles. Seremos 50 contando los periodistas desparramados y sin banderas.
Uruguay había ganado 2 a 0 con goles de Enzo y Diogo (de los mejores goles del Estadio Centenario).
Llegué directo al Hotel Bahía Othon y cómo estaba lleno dormí en el piso de la habitación de Atilio Garrido que me dio unos acolchados para mitigar la incomodidad.
Fue empate 1 a 1 con Brasil con aquel cabezazo de Aguilera después de centro de Venancio.
Dí la vuelta olímpica con el plantel. Hay videos… Fue la copa 12. El DT fue Borrás.
Festejamos hasta tarde al borde de la piscina del hotel. Terminaron todos dentro del agua.
En la foto del festejo estoy a la izquierda y distingo a Washington González que fue lateral izquierdo, Rodolfo capitán y Venancio en la punta derecha de la foto y del equipo.
Garrido pactó nota para El Diario de la noche con Rodolfo, Diogo y el Patito en la escalinata de una iglesia. Atilio pidió prestada la Copa y yo dormí abrazado a ella como a una novia….lo juro. La foto adjunta muestra a Aguilera, Rodolfo y Diogo con la Copa a las 6 am ya que viajaban a Uruguay horas después.
Yo laburaba en Radio Carve con Dalton Rosas Riolfo y Carlos Penino en un programa emblemático que era “Rumbo al deporte, sucesor de Tierra de Campeones”.


Estando en Israel me comuniqué con mi padre por radioaficionado ya que llamar por teléfono tenía horas de espera y costaba como un pasaje. Allí me contó el triunfo, el golazo de Diogo y me hizo escuchar los relatos.
Allí no dudé más, decidí dejar de lado un viaje por Holanda con un amigo (lugar al que sigo sin ir). Volví rápidamente a Madrid y de allí embarqué a Río. Al llegar al aeropuerto carioca el día de la final de mañana me enteré que la final era en Bahía. Mis padres, que tenían agencia de viajes, habían mandado un pasaje que usé. Mi sorpresa fue gigante cuando encontré a Wilmar en el avión.
Nunca había hablado con él, obviamente no me conocía y lo miraba asombrado. No existían los celulares ni internet y yo no entendía que hacía allí cuando de noche era la final.
Luego supe que después de ganar en el Centenario un viernes de noche, debió volar a Bogotá, presentarse en su club Millonarios para jugar el domingo y volver a viajar vía Panamá, Miami y Río para llegar, en ese carro lechero en económica, tomarse un taxi y llegar al hotel para ser titular en la noche de un nuevo viernes.
Otro que llegó el mismo día fue el “Indio” Walter Olivera que había ido a firmar su pase a Atlético Mineiro. También fue titular.
Los hinchas somos muchas veces injustos y no valoramos los esfuerzos que realizan los futbolistas y mucho más en esa época.
El resto lo cuento extraído de un posteo que hice hace un tiempo cuando publiqué un par de fotos alusivas a esa revancha en el Fonte Nova de Salvador, Bahía.

LA SEGUNDA FINAL Y LA COPA 12
En la final de Bahía Uruguay salió al campo con Rodolfo Rodríguez, Nelson Gutiérrez, Eduardo Acevedo, Víctor Diogo, Nelson Agresta, Washington González, Carlos Aguilera, Jorge Barrios, Wilmar Cabrera, Enzo Francescoli y Luis Alberto Acosta. El DT, Omar Borrás.
Brasil con Leao, Marcio, Mozer, Paulo Roberto, China, Junior, Tita, Jorginho, Roberto Dinamita, Sócrates y Eder. El DT era Carlos Alberto Parreira que sería campeón mundial en 1994.
Careca ingresó por Roberto Dinamita. En Uruguay, al inicio del segundo tiempo, Venancio Ramos ingresó por Acosta y, a 7 del final, Miguel Bossio sustituyó a Aguilera.
Brasil ganaba con el gol de Jorginho a los 23. A 13 minutos del final, Carlos Aguilera con 1,60 de altura se elevó entre los zagueros Marcio y Mozer que medía casi 2 metros y conectó el cabezazo de gol. El centro de Venancio Ramos fue uno más como los que le dieron la Copa de Oro para Waldemar Victorino y la Libertadores del 82 en Santiago a Morena en el minuto 90.
El partido terminó 1 a 1.
Aguilera se golpeó la cabeza contra los zagueros en el gol y cayó desmayado siendo sustituido. Yo había bajado hasta el banco de suplente a ver los últimos minutos. El “Pato” estaba a mi lado.
Faltando un minuto se enojó porque Uruguay no apuraba aguantando el empate. Allí sus compañeros le contaron que estábamos 1 a 1 y seríamos campeones. Aguilera ni sabía que había hecho el gol. Había perdido el conocimiento.
URUGUAYOS CAMPEONES DE AMÉRICA 1983
Rodolfo Rodríguez
Eduardo Acevedo
Nelson Gutiérrez
Walter Olivera
Néstor Montelongo
Víctor Diogo
Washington González
Alfredo De Los Santos
Miguel Bossio
Arsenio Luzardo
Raúl Esnal
Enzo Francescoli
Nelson Agresta
Jorge Barrios
Mario Saralegui
Jorge Villazán
Fernando Morena
Luis Alberto Acosta
Venancio Ramos
Carlos Aguilera
Alberto Santelli
Wilmar Cabrera
ASÍ DESCUBRÍ AL “PATITO” AGUILERA 6 AÑOS ANTES
En enero de 1978 lo vi casualmente a Uruguay ser campeón sudamericano de baby futbol en el Campus de Maldonado viejo repleto. Uruguay (representado por el baby de River) le ganó 3 a 0 a Brasil con triplete de un petiso de 12 años genial. Cuando terminó me metí en la cancha a festejar y me lo llevé abrazado mientras él lloraba rumbo al vestuario hasta que el DT me lo sacó. Alcancé a preguntarle cómo se llamaba y el DT me dijo “Carlitos Aguilera”. El señor y DT era su papá. Cinco años después volvimos de la vuelta olímpica abrazados por el túnel festejando su gol y la copa América ganada también a Brasil, ahora a domicilio. Tenía 18 años él y 25 yo. Una historia que siempre recordamos y nos acompaña toda la vida.





LA FIGURA DEL MES
octubre
Matías Arezo
Club Atlético Peñarol
En revista Centenario tenemos como premisa invitar, de una u otra manera, a todos los periodistas uruguayos a formar parte de esta sección. En esta oportunidad los periodistas especializados en seguir el Campeonato Uruguayo de primera división son los encargados de elegir al mejor jugador del mes.
A lo largo de octubre existieron varios momentos destacados. Jugadas, goles, golazos, atajadas y situaciones que han desembocado en elogios y críticas a quienes son protagonistas del Torneo Clausura 2025.
Mucho podemos hablar de los goles de José Neris para Montevideo City Torque, de la sociedad ofensiva entre Matías Arezo y Maximiliano Silvera en Peñarol y hasta incluso de la racha goleadora que mantiene la figura elegida en el mes de setiembre Abel Hernández con Liverpool.
Pero el gran rendimiento de Matías Arezo en estas últimas fechas ha generado que se lleve todos los aplausos, devolviendo la confianza que el entrenador Diego Aguirre depositó en él.

Los periodistas que fueron consultados en la encuesta mensual de revista Centenario para la elección de “La Figura del Mes”, destacaron al ariete mirasol con un total de once votos sobre una base de treinta y nueve, seguido por Maximiliano Gómez con diez, Abel Hernández con cuatro, Nahuel Herrera, Enzo Larrosa y Nicolás Vallejo con tres cada uno, dos para Eric Remedi y uno para Rodrigo Pollero, Germán Barrios y Nicolás López.
EL NIÑO DE LA TEJA QUE SIGUE SOÑANDO CON CADA GOL
En La Teja, entre calles humildes y tardes de fútbol en la plaza, nació un niño que soñaba con hacer goles. Su nombre: Matías Arezo. Sus primeros pasos fueron en el club 3 de Abril, luego pasó por el Club de Pesca de Belvedere, hasta llegar a River Plate, en AUFI, donde completó toda su etapa de baby fútbol.
“La infancia la recuerdo jugando en la plaza con los amigos, como un niño de barrio. Una niñez humilde, pero con una gran familia que siempre me apoyó en todo. Tengo un recuerdo muy feliz de esa época”, cuenta Matías, con una sonrisa que mezcla nostalgia y gratitud.

"CUANDO
ALGO NO SALE, VUELVO A ESOS RECUERDOS. ME AYUDAN A CENTRARME Y RECORDAR QUE SOY UN JUGADOR QUE
SE DESTACA POR HACER GOLES.”
LOS COMIENZOS EN RIVER
Su llegada a River fue un punto de inflexión. “Fue una época muy linda, me sentí muy querido desde el primer día”, recuerda.
Desde Washington Berdía en pre-séptima hasta Aníbal Saralegui, quien nos cuenta, le dio la madurez necesaria para llegar a Primera División. Sin olvidar a Jorge Fossati, que le abrió la puerta grande del profesionalismo, y a Juan Manuel Olivera, su referente y guía.
“Cuando sos joven y llegás a un vestuario de primera, es fundamental que haya alguien que te siente y te diga las cosas para mantener la calma. Ellos me marcaron mucho en la carrera.”
A los 14 años, fuiste protagonista de una hazaña casi increíble: 55 goles en una temporada. ¿Cómo recordas esa etapa? Una locura”, dice entre risas. “Hoy lo hablo con Aníbal, mi entrenador de aquel
momento, porque sigo yendo a Colón. Hacía cinco o seis goles por partido… algo que nunca me imaginé. Pero era fruto de la confianza. A la suerte hay que trabajarla. Nada llega por suerte.
Aquel momento, dice, es clave hoy para recordarse quién es, especialmente en las situaciones difíciles: “Cuando algo no sale, vuelvo a esos recuerdos. Me ayudan a centrarme y recordar que soy un jugador que se destaca por hacer goles.”
A los 18 años, ya brillabas en Primera. Con tanta atención y expectativas puestas en vos, mantenerse centrado no debe haber sido fácil, ¿cómo lo lograste?
En esto vuelvo a destacar a Jorge Fossati y a Juan Manuel Olivera. Ellos me ayudaron a mantener el foco. Aprendí que las cosas que llegan fáciles, así de fáciles se van. Por eso el trabajo es la base de todo.
En la vida de Matías, la familia ocupa un lugar sagrado.


“Mis padres siempre nos dieron todo lo que pudieron. No nos faltó nada, y hoy valoro más que nunca ese esfuerzo. Mi padre trabajó toda la vida en la construcción, y gracias a eso tuvimos una linda infancia.”
Ahora, como padre, lo entiendo aún más, mi señora y yo estamos formando una familia divina. Todo lo que tenemos es fruto del trabajo. El fútbol es mi trabajo, y detrás de él hay una vida, una familia que depende de mí. Eso me mantiene con los pies sobre la tierra.
¿Cómo fue pasar al Granada de España? No fue fácil. Pasar del fútbol uruguayo al español lleva un proceso de adaptación, no solo del jugador, sino de su entorno. Me ayudó a crecer, lo tomo como un aprendizaje. Europa es hermosa, pero nosotros vivimos el fútbol de otra manera, más pasional. Se extraña el apoyo, la hinchada, la gente.
¿Qué significó para vos llegar a Peñarol y formar parte de la selección uruguaya?
Llegar a Peñarol fue hacerlo con convicción. Llegué convencido de que me iba a ir bien. En el periodo de negociación ya me estaba preparando mental y físicamente. La suerte ayuda, pero no lo hace todo.
El proceso con la selección uruguaya fue otro sueño cumplido. Uno trabaja para eso. Yo necesitaba reencontrarme conmigo mismo, volver a sentir la autoconfianza y estar donde quiero estar. Volver a construir.
Elegido figura del mes de Revista Centenario, ¿qué momento destacas de Octubre?
Fue un mes muy bueno, los goles empezaron a llegar y eso te da confianza. Destaco el partido con Miramar, porque sentía que podía pasar algo grande. Lo importante es eso: saber que uno puede dar más, incluso cuando ya está dando lo mejor.

¿Cómo se define el mundo Peñarol, qué es?
Hablar de Peñarol es hablar de pasión, identidad y multitud.
Peñarol es esto que vivimos: la locura de la gente, el apoyo constante, el cariño en la calle. Los jugadores damos todo por este escudo, y la hinchada da todo por acompañar. Peñarol es una familia inmensa, de más de la mitad del país. Eso es lo que hace grande a este club.
Matías Arezo, el niño de La Teja que soñaba con hacer goles en la plaza, hoy los hace en el Campeón del Siglo. La misma pasión, la misma humildad, y el mismo brillo en los ojos de aquel chico que un día entendió que el trabajo es el camino.
LO QUE VOTARON LOS PERIODISTAS
NOMBRE
Alejo García
Alfonso Irrazabal
Bruno Mazza
Carlos Muñoz
Cristhian Lachaga
Christian Yacques
Cristian Panzardo
Cristian Sánchez
Daniel Alonzo
Darío Alberti
Eduardo Gutiérrez
Edward Piñón
Enrique Arrillaga
Erika Correa
Ernesto Faría
Franco Fernández
Guillermo López
Gonzalo Gabriel
Gonzalo Prado
Javier De León
Joaquín Pisa
José Carlos Álvarez de Ron
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Germán Barrios

EL INFORME
Los ídolos que lideran proyectos deportivos
DFC
El proyecto que busca cambiar el fútbol uruguayo
En la edición anterior de revista Centenario les trajimos la historia de Sportivo Bella Italia, el club gestionado por Fernando Muslera que pisa fuerte en nuestro fútbol.
En esta oportunidad hablaremos del equipo liderado por Diego Forlán, el “DFC”, antiguamente conocido como Durazno Fútbol Club.
EL NUEVO VÍNCULO DE “CACHAVACHA” EN EL FÚTBOL URUGUAYO:
Diego Forlán, leyenda del fútbol uruguayo, emprendió en 2022 una nueva etapa como dirigente al refundar al desaparecido Durazno FC, transformándolo en DFC. Desde ese entonces, el club pasó a tener sede en la capital y trasladó su campo de
entrenamiento a la Costa de Oro, ubicado en El Pinar, departamento de Canelones. El desafío fue grande, como los que han rodeado a lo largo de todos estos años a la familia Forlán, pero una vez más decidieron aceptarlo e incursionar en un mundo nuevo.
Según cuenta Diego a revista Centenario, no fue algo buscado pero ante la posibilidad no lo dudaron y comenzaron a involucrarse, reconociendo que “con mi papá y mi hermano siempre quisimos tener una academia de fútbol”.
LOS OBJETIVOS:
Como en todo proyecto hay objetivos a corto, mediano y largo plazo trazados desde el momento que comienza la ilusión de poder conseguirlos. A corto plazo el DFC ha colocado la formación de jugadores como premisa.


Por Rodrigo I. Vázquez
En este contexto, el club rojiblanco hizo una reestructura en las divisiones formativas, creando además la “Academia Forlán” y la Ciudad Deportiva (Complejo Forlán), ubicado en El Pinar.
Llegar al profesionalismo y, puntualmente a primera división con el club, es uno de los objetivos más desafiantes que tiene Diego Forlán, agregando que “poder competir a nivel internacional es otra de las ilusiones que tenemos”, pero esto ya con una mirada más a largo plazo.
LA INFLUENCIA DE LA FAMILIA FORLÁN
Al ser un proyecto familiar, todos ocupan un lugar de importancia con roles preponderantes en el desarrollo de las actividades diarias del club.
Los hermanos Forlán se ocupan de toda la organización, aunque Pablo y Diego confiesan que sus pasados como futbolistas generan que de vez en cuando entren a la cancha con los jóvenes a entrenar y enseñar fundamentos desde lo técnico.
En tanto Pablo, su papá, múltiple campeón con Peñarol, San Pablo y la Selección Uruguaya, es una voz de consulta permanente a la hora de tomar decisiones y marca su presencia acompañando el andar de sus hijos en lo que definen como “el proyecto que busca cambiar el fútbol uruguayo”.


MAXIMILIANO ARAÚJO
Una historia de superación, esfuerzo, ilusión y creer que es posible
Nacido y criado en el Cerrito de la Victoria, con cinco hermanos y una infancia marcada por las dificultades económicas, Maxi Araújo encontró en el barrio y en su fe la fuerza para mantenerse en el camino correcto.
“Mis hermanos y yo pasamos hambre, tuvimos momentos muy malos. Ahora pienso en todo lo que vivimos, que fue muy difícil, pero hoy estamos acá gracias a que pudimos sacar lo mejor de eso”, dice el uruguayo que hoy brilla en el Sporting Clube de Portugal y es una de las figuras de la selección.
¿Cómo fue tu infancia?
Se nos hizo muy difícil. Mi madre nos cuidaba, y cuando ella trabajaba lo hacía mi hermana mayor. Hubo momentos en los que la pasamos muy, pero muy mal. Pero sé que Dios siempre estuvo ahí para ayudarnos a salir adelante. Mi madre luchó toda su vida por nosotros; faltó mucho, pero sobró amor siempre, y ahora que estoy acá, es mi turno de ayudarla a ella.
Sos un tipo humilde, siempre con los pies en la tierra.
Eso te lo enseña tu familia, tu barrio, de dónde venís. Para mí es muy importante tener siempre presente de dónde vengo. Soy un convencido de que en la vida, si uno camina bien, le va a ir bien. Por eso estoy muy conforme con lo que soy.
¿Cómo es el vínculo con tu familia?
Tengo cinco hermanos y somos muy unidos, tenemos una relación divina. A mí me encantaría tener una familia numerosa; le dije a mi señora que quiero tener muchos hijos, aunque sé que eso depende de lo que venga. Me encanta tener tantos hermanos: Lauti es el más chico, le sigue Yanina, Rodrigo, César, yo y mi hermana mayor, que tiene un año más que yo. Somos cuatro varones y dos nenas. Ahora se hace más difícil porque estoy afuera y no puedo disfrutar tanto, pero todo esto también es por ellos, así que vale la pena.
Los comienzos en Marconi y el sueño en Wanderers
Comencé en Marconi, y voy a estar agradecido toda la vida con ellos porque me enseñaron mucho más que fútbol. Ahora juega mi hermano pequeño ahí. Disfruté mucho esa etapa, en una categoría menor estaba uno de mis hermanos y la pasábamos genial. Tengo los mejores recuerdos de esos tiempos: pasamos toda la niñez ahí, yo jugaba de delantero centro.
A Wanderers llegué porque quedé libre en Defensor y Santiago Charona quiso llevarme.

Mi hermano también iba, teníamos muchos amigos del barrio y quedaba cerca de casa. En esa etapa empecé a darme cuenta de que este era el camino para sacar a mi familia adelante y que era a lo que realmente quería dedicarme.
Hoy siento que mi hermano y yo lo logramos con un esfuerzo muy grande, porque la pasamos muy mal. Vimos a nuestros hermanos más chicos pasar hambre. Cuando crecimos y lo entendimos, nos propusimos ese objetivo y con el contrato de juveniles la cosa empezó a mejorar.
¿Qué sentías en ese momento cuando veías a tu mamá?
Yo no soy de expresarme, me cuesta mucho. Hoy lo hago más, pero con 15 años era muy difícil. En ese momento era un mano a mano con mi hermano, todo dependía de nosotros. Nuestro sueño era ese, y era lo único que teníamos para sacar a la familia adelante.
Con 18 años disfruté mucho mi paso por Wanderers, pero siento que pasó muy rápido y me quedaron cosas pendientes. Cuando llegó la oportunidad del exterior, no lo dudé. Con mi primer sueldo en México me acuerdo que le mandé un lindo surtido a mi madre y empecé a ayudar más a mi familia.
El cambio me costó mucho, al principio fue muy difícil. Por suerte estaba con mi esposa, que fue mi sostén. Estuve un año sin jugar allá y lo único que pensaba era en volver a Uruguay. Gracias a Dios tuve otra oportunidad y volví a sentirme importante, feliz, disfrutando del fútbol.
¿Cómo lograste mantenerte en el buen camino?
Fue muy difícil. En un barrio donde en cada esquina tenías una mala alternativa, con mi hermano nos apoyamos mucho y Dios siempre estuvo con nosotros. Creo que eso nos mantuvo siempre por el buen camino y nos ayudó a elegir lo correcto.
De Puebla a Toluca
En Wanderers siempre me sentí muy contenido; es un club increíble, que está pendiente de todo. Pero llegar a Puebla fue impactante. Sabía que el nivel había subido, pero eso me motivó a mejorar. Me costó adaptarme, pero pude hacerlo.
Después llegó Toluca, que también fue increíble. Un club muy grande, donde viví noches maravillosas, con un estadio lleno y el cariño de la gente. Me quedó la espina de poder ganar la liga con Toluca, pero en un futuro me gustaría volver a vestir esa camiseta.
En México la gente sigue mucho a sus equipos, sea de visitante o de local. Es impresionante la pasión que hay.
Uruguay, el sueño cumplido
No pude estar en la Sub 15 ni en la Sub 17 pero cuando debuté en Wanderers sabía que, si hacía las cosas bien, la selección iba a llegar. Cuando se dio el momento fue espectacular; nunca más quise salir de ahí.
¿Tu referente en el fútbol?
Siempre Luis. Compartir la selección con Suárez fue una de las cosas más lindas que me pasó en la vida. Luis es lo más grande que hay, una persona maravillosa. Disfrutarlo y compartir con él fue un sueño. Conmigo se portó muy bien siempre y le voy a estar agradecido toda la vida.
¿Cómo fue la primera convocatoria?
Recuerdo que estaba en México y me llegó un mensaje del “Tornado” (Diego) Alonso. Me decía que iba a estar convocado en la lista larga. Siempre soñé con eso; todos soñamos con representar a nuestro país. Cantar el himno con la camiseta de Uruguay es algo muy especial.
Cuando llegué a Uruguay, aunque sabía que la chance era mínima, di lo mejor. En ese momento no se dio pero sabía que iba a llegar.

Ahora estoy más afianzado. Con Marcelo (Bielsa) hablamos mucho; me corrige para ayudarme a mejorar. Es, sin duda, el técnico que más me ha marcado en mi carrera.
Tenemos una relación intensa desde el comienzo, siempre está para ayudar. No enfatiza tanto en lo bueno, pero te marca lo que hay que corregir y eso me hace crecer. Sporting, una nueva casa
Sabía que si me preparaba bien y hacía un buen papel en la Copa América podía llegar la posibilidad de Europa. Me preparé para eso, di lo mejor de mí. Cuando llegó la oportunidad de venir al Sporting Clube de Portugal, ni lo dudé.
Ahora estoy más lejos de Uruguay pero mi familia está feliz. Saben que todo esto también es por ellos, así que lo vivimos todos felices.
¿Qué significa el Sporting para vos?
Para mí es el club más grande del país. Desde que llegué me tocó jugar partidos importantes. Sporting te obliga a salir siempre a ganar. Hay mucha hinchada, el país es maravilloso.

Con el idioma me llevo bastante bien, aunque hablar me cuesta un poco más, pero no es un problema. La ciudad es increíble, tiene de todo y la gente es muy afectuosa. Estamos muy cómodos y felices acá.
Siempre trato de disfrutar lo que estoy viviendo. Sé lo que significa defender esta camiseta y lo tomo con responsabilidad. Entreno en el club y también en mi casa. Fuera del fútbol, disfruto de mi familia y mis perros. Me gusta mucho el pádel; los días libres juego con mi esposa. Lograr ese equilibrio entre darlo todo y disfrutar de los otros momentos es fundamental.
¿Cómo llevás el reconocimiento de la gente?
Sea donde sea, si me piden una foto o un autógrafo, estoy a disposición. Yo fui ese niño que hoy quiere el recuerdo, y sé que para ellos es algo muy lindo e importante. Hay familias que hacen un gran esfuerzo y vienen desde muy lejos por una camiseta firmada.
Siempre los atiendo con la mejor predisposición. A veces uno sale triste o enojado porque el resultado no fue el
diseño-transur-2025.pdf 1 29/9/2025 18:04:08

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TIERRA ADENTRO La llegada profunda de los grandes de Uruguay al interior
Nacional y Peñarol (de Montevideo) en el fútbol uruguayo a lo largo de más de 100 años dejaron su imborrable huella.
Es gracias a una de ellas, que nos hace recorrer el interior del país, y nos permite descubrir el "efecto rebote”, que ha generado un amplio abanico de equipos que replican, adaptan, nombre, colores y escudos.
Según reporte oficial del sistema COMET, en el presente hay 41 equipos que llevan el nombre Nacional y 33 instituciones con el nombre de Peñarol. Anteriormente, el caudal era más numeroso, algunos ya no compiten y subsisten como sedes sociales, otros están desafiliados.
En nuestra búsqueda, dos referencias son el Club Nacional de Florida, fundado el 10 de marzo de 1914, y el Club Peñarol de Rivera, cuyos orígenes comenzaron a darse en los inicios del siglo XX pero que tiene como fecha real el 26 de febrero de 1921.
El equipo del Barrio San Cono, ubicado muy próximo a la capilla del Santo que congrega a miles de personas cada 3 de junio, fue uno de los primeros equipos en aparecer, tras la fundación de la Liga de Florida en
la Piedra Alta en 1913. Junto a Peñarol de la misma ciudad, fundado el 13 de abril de 1913, comenzaron jugando juntos, y el primer clásico lo ganó el aurinegro por 1-0 en 1914.
Dialogamos con Daniel Acosta, un hombre que conoce de “la A a la Z” la institución. Fue jugador, entrenador, dirigente, importante además para el trabajo de captación de chicos y la formación juvenil.
“Con el paso de los años, Nacional quedó inserto en el Barrio San Cono con el Río Santa Lucía en la zona de la calzada. En el año 1958, los dirigentes de aquel entonces lograron comprar un predio, siendo el primer equipo de la ciudad en lograrlo, donde se pudieran hacer canchas de fútbol. Esos lugares pertenecían generalmente al Estado que los cedía a las instituciones en comodato. Hoy se encuentra en ese lugar el complejo de fútbol infantil y el escenario de fútbol 11”, comentó.
“Nacional se consolidó como el equipo del Barrio, que hasta hinchas de Peñarol (de Montevideo), eran socios, hinchas y dirigentes de Nacional de Florida”, agregó.
Sobre el arrastre de costumbres del Nacional matriz, Acosta señaló que “en su mayoría a excepción de Nacional de Salto, cuyo nombre es Nacional Fútbol Club, todos los demás adoptaron el escudo tradicional del

Por Rafael Castillo


tricolor de la capital y la denominación Club Nacional de Football. Estrictamente, Nacional de Montevideo es para nosotros el hermano mayor y referente”.
Desde 1994-1995, Nacional de Florida comenzó un trabajo de relacionamiento a partir del fútbol formativo que fue consolidando un vínculo, el cual en 2014 se transformó en un convenio firmado entre ambos clubes, donde hubiera intercambios y contraprestaciones importantes, pero con un pilar fundamental: “Que para algún talento que se pudiera captar en el interior, el primer ofrecimiento siempre fuera al e quipo capitalino”.
De esta manera, directa e indirectamente (ya que algunos fueron a otros equipos pero terminaron jugando en Nacional), aparecen nombres como Washington González, Rudy Rodríguez, Marcelo López, Javier Irazún, Julián Lalinde, los hermanos Sanabria, Juan Manuel y Lucas, Juan Millán, Sergio Cortelezzi.

Por su parte, el aurinegro de la frontera, que tenía su sede en las calles Lavalleja y Agraciada, fue en sus comienzos el Club Tabaré, con los colores amarillo y negro, fomentando un deseo de un dirigente de la época, Isabelino País, fanático del popular CURCC. Fue la primera vez que existió un acercamiento.
En 1909 una sociedad de clubes, entre los cuales estaba Tabaré, comenzó a jugar una Liga que reunía equipos del departamento y Santana Do Livramento, aunque la Liga de Fútbol Rivera se fundó el 13 de marzo de 1913. “Es en 1914 que ocurre algo inesperado, comienzan a llegar desde la capital jugadores como Seoane desde River Plate, Vicente Módena con pasaje en Nacional y José Agustín Manito de Peñarol (recién conformado desde el CURCC)”, nos contó Juan Eduardo Da Cunha, dirigente desde hace más de 30 años de la institución riverense.
Poco a poco Tabaré comenzó a decaer y se terminó transformando en el popular Peñarol de Rivera en 1921. “Agustín Manito e Isabelino Pais estuvieron presentes en esas bases y acta fundacional del club”.
Fue presidido en la década de 1960 y 1970 por Pedro Maciel, nombre de la sede y el complejo deportivo en la actualidad. “Esos momentos de gloria tuvieron participación de históricos jugadores como Gervasio Dos Santos, Carlos Wallace, “el gato” Da Cruz,
Darcy Martínez. Ya fallecidos, Rogelio Rivero, Miguel Ángel Correa, Luis Eduardo “el boca” Rodríguez, el “negrito” Wilmar Etchechury, quien se vino de Peñarol de Montevideo luego de su pasaje en la década de 1960, obteniendo la Libertadores e Intercontinental 1966”, destacó.
El carbonero riverense supo nutrir al Peñarol capitalino, con jugadores como Marcos Ramos, “que luego de su pasaje por Montevideo durante cuatro años, retornó al club y fue multicampeón como jugador y entrenador”; y Juan San Martín, “vendido posteriormente a Benfica, donde el equipo de la frontera obtuvo un importante porcentaje, del cual invirtió aproximadamente 100.000 dólares en obras para su predio deportivo”, destacó Da Cunha.

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EL PROTAGONISMO
ADQUIRIDO DENTRO DE UN FÚTBOL CON CLÁSICOS HISTÓRICOS
En Rivera, el clásico histórico es Lavalleja y Oriental. Sin embargo, a fuerza de títulos, Peñarol fue haciéndose un lugar importante en la historia del fútbol riverense, pese a no tener un rival clásico propiamente dicho, sumado a la desafiliación de Nacional de Rivera.
En los últimos 14 años logró 11 títulos departamentales, cuatro consecutivos de los 23 que lleva en su haber, igualando la línea de Oriental con 23 y quedando ambos a dos de Lavalleja que se mantiene con 21.
Participó en 15 ediciones de la Copa Nacional de Clubes de OFI, cinco veces entre 1976 y 1986, y tras 25 años, volvió en 2011 para hacerlo en otras 10 oportunidades hasta la presente en 2025.
No obstante, en Florida existe una rivalidad afianzada desde principios de siglo XXI, entre Atlético Florida y Quilmes. Son los dos representativos, junto a River Plate, en lograr títulos a nivel de la Copa de Clubes. Anteriormente, Atlético supo medir su poderío de forma coyuntural en diferentes periodos de tiempo ante España y River Plate.
Nacional en base a su trabajo institucional y formativo, se logró colocar como el tercero en discordia entre Atlético y Quilmes, a tal punto que en las últimas 20 copas de OFI siempre jugó. En 2015 fue semifinalista y en 2016 cayó en la final por penales ante 18 de Julio del Porvenir (Paysandú). Ostenta cuatro títulos en la nueva era más dos obtenidos en la década de 1920.

EL DATO
A lo largo del histórico Campeonato de Clubes Campeones de OFI, creado en 1965, hoy denominado Copa Nacional de Clubes, solo dos Nacional lograron coronarse campeones, mientras que ningún Peñarol pudo llegar al máximo cetro en 58 ediciones.
En 2010, Nacional de Nueva Helvecia consiguió el título cuando el certamen se disputaba aún unificado en un solo torneo.
En 2024, ya con la división de categorías A y B desde 2016 conformada, Nacional de Salto obtuvo la Copa de la Divisional B.
Agradecimientos: Javier Da Cunha, Juan Eduardo Da Cunha, Daniel Machado y Daniel Acosta.

MATERNIDAD EN EL FUTBOL FEMENINO
AMOR Y DESIGUALDAD
Pitazo final del juez, termina el partido, un partido cualquiera de una liga cualquiera. La estrella del equipo se llena de felicitaciones, lo raro, perdieron el cotejo y dicho jugador tuvo un pésimo rendimiento.
Resulta ser que finalmente llegó esa llamada que tanto estaban esperando. “Fue cesárea al final”, dijo a sus compañeros en el vestuario, los cuales esperaban ansiosos las novedades. Manejó lleno de nervios hasta el hospital, conoció a su bebe, besó en la frente a su esposa, quien luego de algunas horas le dijo que fuera a descansar, al otro día, debía ir temprano a entrenar.
Es una historia hermosa, con el diario del lunes, sabemos que, al fin de semana siguiente, hizo un gol y se lo dedico a su retoño junto con su amada.
Lamentablemente es una historia que las futbolistas no pueden contar, algunas incluso deben retirarse al ser madres, como nos contó Silvia Arébalo en la edición anterior.
En esta ocasión, pudimos charlar con Flabia Rivas, jugadora de Cerro, mamá, trabajadora, ama de casa, pareja y muchas cosas más. Todas esas funciones, cumplía ella cuando volvió a jugar a los “veintilargos” años.
Su debut fue en Rampla a sus 16, una lesión rápidamente la alejó de las canchas mucho tiempo. Además de la rutina, el trabajo, la familia y por sobre todo ser mamá. Lautaro nació cuando ella tenía 20, en esos momentos era una utopía volver a jugar.


Por Christian Yacques
“Por ser mamá, el trabajo, yo vivía lejos, en Delta del Tigre y se me hacia todo cuesta arriba”, expresó Flabia cuando le preguntamos sobre esos 7 años de ausencia en la cancha.
Todas estas dificultades no las vemos en un futbolista masculino, ahí esta la cuestión. El hombre trabaja de jugador de futbol, percibe un salario por esto, y si va a ser padre, no debe dejar de jugar, su cuerpo y hormonas no cambian. Su vida continúa con normalidad. Ya Lautaro de 7 añitos, se alinearon los astros, Rivas nos cuenta que se mudó más cerca, cambió de trabajo y eso la empujó a querer volver. Su retorno fue en Bella Vista, obviamente los entrenamientos eran en compañía del pequeño, un día a día complicado, trabajar de mañana, entrenar a la tarde y el día que no se entrenaba, llevar a su pequeño al baby futbol.
Pero ese orden se vio truncado con la vuelta de su lesión y nada más ni menos que otro embarazo, llegó Francesca y cuando la pequeña tenía 4 años, un entrenador vio a Flabia en una cancha de futbol 5 y la invito a volver al 11.
“Entrenábamos en la cancha de progreso, cerca de la marítima, así que tenía lugar para corretear y jugar”, expresó la jugadora sobre el problema de llevar a su hija a la práctica, “A veces tenías que estar ahí viéndola, uno se pone a entrenar y se distrae. Te dabas vuelta y no la veías, te ibas del entrenamiento mentalmente”.

Las dificultades de estas situaciones demuestran el sacrificio, Fran fue creciendo al costado de una cancha y eso la llevo a encantarle el futbol. Hoy en día con 9 años sigue los pasos de su mamá jugando en baby futbol.
Si bien las jugadoras que son madre son pocas, su sacrificio no es invisible, o eso creemos, en redes siempre se leen frases como “quieren ganar más y son horribles jugando”, más allá del machismo que esconde esta frase, hay que entender y conocer toda la realidad que se vive de fondo.
Salir cansada de trabajar, atender a sus niños, viajar a las prácticas, luchar con la economía del hogar, luchar contra la culpa de no poder dedicarles tanto tiempo a tus pequeños por tener una actividad propia, son solamente algunos de los factores que hacen que el futbol femenino no sea “horrible”, sencillamente es diferente.
Hoy Flabia Rivas con 38 años piensa en retirarse, no sin antes soñar, con ver a su pequeña Francesca jugar en primera, con más derechos y menos desigualdad.



Por Karen Todoroff
¿QUÉ ES DE TU VIDA?
ALEJANDRO LEMBO
Alejandro Lembo nació en Bella Italia, barrio donde dio sus primeros pasos en el fútbol allá por el año1996. Fue el único varón de la familia ya que tiene dos hermanas mujeres menores que él. Actualmente es papá de tres hijos: Micaela de 20 años, Matías de 19 y Federico de 13.
Desde Bella Vista sin escalas, Lembo aterrizó en el Club Nacional de Football y en poco tiempo logró convertirse en un jugador emblemático y referente del club. En total, tuvo 3 pasajes por los tricolores. El ex capitán albo también supo vestir la camiseta de la selección uruguaya, incluso tuvo la oportunidad de defenderla en una copa del mundo: Corea-Japón 2002.
Fue uno de los futbolistas más ganadores de Nacional en la última década. Festejó un tricampeonato uruguayo en 2000, 2001 y 2002. Tras su pasaje por España, donde ganó la Copa del Rey con Real Betis, obtuvo el título de campeón
uruguayo en la temporada 2010-11. Luego de ese campeonato, se marchó a Belgrano de Córdoba, Argentina. Regresó a los bolsos un año más tarde para disputar la temporada 2012-13, pero sólo jugó dieciséis partidos. Al terminar esa temporada decidió ponerle fin a su carrera como profesional, sin embargo, se mantuvo ligado al balompié y a Nacional pero desempeñándose en otro rol.
En julio de 2024, el ahora empresario, fue diagnosticado con un mieloma múltiple a nivel de la médula ósea y fue intervenido en marzo de este año (2025). El hecho fue un antes y un después en su vida y la de su familia, lo marcó tan profundamente en lo personal que fue causante de que el ex capitán tricolor cambiara abruptamente el ritmo vertiginoso que solía tener en el día a día y le diera relevancia a sus verdaderas prioridades. Hoy se puede observar a un Alejandro Lembo relajado, sosegado, apacible.

EL RETIRO
En conversación con Centenario, el otrora gerente deportivo tricolor afirma que el punto final de su carrera profesional, en el año 2013, no fue un proceso difícil de llevar ni traumático en lo mental como puede suceder en otros casos.
“Tuve la suerte de retirarme y seguir trabajando. Tenía un año más de contrato en Nacional y empezaba a preparar mi final. Sabía que sería duro, tenía consejos de amigos que se habían retirado y que la habían pasado bastante mal pero yo ya estaba preparándome para la gerencia deportiva que era lo que quería hacer y en un momento de la carrera, me sale la posibilidad de asumir el cargo de gerente en el club.”
El ex defensa, quien tenía un año más vigente de contrato como jugador, decidió aceptar la propuesta del entrenador de ese momento (Rodolfo Arruabarrena) de formar parte de su cuerpo técnico.
“Mi idea era seguir al menos un año más pero lo pensé y acepté la oportunidad porque notaba que ya no era el mismo y quería retirarme en buena forma o lo mejor posible. Además tampoco me hacía la idea de ir a jugar a otro equipo, más allá de que recibí llamados de otros clubes menores, incluso de Argentina, mi retiro tenía que ser en Nacional.”
En julio del año 2013,el Club Nacional de Football anunció que Alejandro Lembo era su nuevo gerente deportivo. Desempeñó el cargo hasta diciembre del 2018, momento en el que
la fórmula ganadora de las elecciones, José Decurnex - Alejandro Balbi, le transmitió que no seguiría en su función.
El hecho de comenzar a trabajar rápidamente en una actividad para la que se venía preparando (estudió gerencia deportiva en Uruguay y España), que le gustaba, que lo mantenía ligado al fútbol y por si fuera poco, dentro del club del que es hincha y donde fue feliz, fue un factor preponderante para que el retiro de Lembo no fuese algo complicado de sobrellevar sino un proceso gradual.
“..Lo que uno realmente extraña es jugar al fútbol, yo dejé la cancha pero seguí ahí, estaba con los jugadores, en el vestuario, extrañaba sí algún partido, los clásicos, pero realmente no fue una transición dura porque pude seguir trabajando en el fútbol por 6 años más.”
Siempre tuvo muy claro que dedicarse a la gerencia deportiva era lo que realmente quería hacer una vez que dejara de jugar: “Sabía que seguiría en algo que me mantuviera en el fútbol porque es mi pasión. Entrenador no me gustaba porque se toman muchas decisiones con respecto a los jugadores y eso me incomodaba ya que me sentía y me siento jugador de fútbol. Sabía que en la gerencia podía desarrollarme, intentar que el club creciera en muchos aspectos y profesionalizarse; me ilusionaba eso.”
La ilusión de Lembo terminó siendo una concreción, lo que tanto aspiraba de “dejarle algo” al equipo de sus amores, lo consiguió según cuenta a Revista Centenario: “Me doy


cuenta que lo logré con el paso de los años porque esto es un proceso. Al tiempo de irme de Nacional veo el crecimiento de chicos que nosotros captábamos, cuando se fue (Gonzalo) Petit hace poco yo decía ‘pensar que fue la primera generación que nosotros captamos…’ Los profesionales que yo llevé al club, que en su momento muchos de ellos fueron criticados, hoy siguen trabajando ahí; la base de todo lo que armamos todavía está, se mantiene y eso está bueno. Se crearon sectores que antes no existían y que hoy están dando resultados; eso me pone muy contento realmente.”
Asimismo, confiesa que su decisión de dejar la actividad como futbolista profesional, pasó más que nada por un factor físico: “Tuve una hernia de disco que me complicó bastante y lo sufrí mucho… los bloqueos, las cosas que tenía que hacer para estar bien e intentar seguir jugando y la verdad me estaba costando demasiado, no podía jugar todos los partidos del año que era lo que quería y todo eso derivó en que tomara la decisión del retiro y aceptar la propuesta de la gerencia deportiva que además era una oportunidad única.”
Esa oportunidad fue aprovechada de gran manera por Lembo dedicándose de lleno al nuevo desafío que enfrentaba, brindándole tanto tiempo, pienso y corazón que nunca extrañó demasiado su actividad dentro del campo de juego.
Actualmente, Alejandro dirige una agencia de representación y también está involucrado en el Club Social y Deportivo Cooper, que compite en la Primera División Amateur. “Estamos con ese proyecto que es muy lindo, fuimos subiendo de categoría, el club se fue profesionalizando, estamos armando unas formativas interesantes, así que estoy en eso también, teniendo un club…quién iba a decir ¿no? Hace unos años ¡ni se me pasaba por la cabeza!”
“El mundo va para ese lado; de a poco cada vez más clubes se han vuelto SAD”, agrega haciendo referencia al crecimiento de las Sociedades Anónimas Deportivas. “Hubo una época que venían gerenciamientos que no son lo mismo… Ahora no, la SAD invierte para realizar un armado desde cero, el club sigue teniendo un 10% de esa inversión y si esa SAD se va a los diez años, el club queda más desarrollado, con un crecimiento y mejora en su infraestructura.”
Además, el ex seleccionado uruguayo tiene otros emprendimientos que no están vinculados directamente al deporte rey gracias a su espíritu inquieto y su gusto por los negocios.
Respecto a la pregunta de si el mundo fútbol le dejó amigos, respondió afirmativamente: “En este último tiempo he podido, por situaciones particulares, estar mucho más cerca de varias personas que aunque todavía están en el exterior, en momentos complicados aparecen.”
TECNOLOGÍA EN EL FÚTBOL
Alejandro Lembo vivió casi toda su etapa como futbolista sin la presencia del VAR ni las tecnologías que cada vez más se apoderan del deporte más popular del mundo. De todas maneras, tiene su opinión marcada sobre este tema que ha generado y genera varias polémicas.
“Obviamente son dos estilos de fútbol diferentes, antes se permitía hacer mucha
cosa y ahora prácticamente nada pero yo creo que el VAR vuelve mucho más justo al deporte y saca toda suspicacia que pueda haber en la gente,a pesar de que aún existan errores porque las máquinas las maneja un humano pero sí creo que le dio más justicia”, dijo el ex zaguero.
LA SELECCIÓN
URUGUAYA ACTUAL
Según Lembo, a los jugadores de la selección nacional actual dirigida por Marcelo Bielsa les ha costado el cambio de estilo y la adaptación al entrenador argentino debido a que nuestro juego de antaño era más de garra y corazón, ahora es con más fútbol, más técnico.
“Nos cuesta un poco pero siento que es positivo. Nunca vi jugar una selección como vi jugar a esta algunos partidos, siendo
protagonistas, proponiendo, yendo al frente y no la clásica nuestra que siempre que fue esperar, replegarnos y salir en buenos contra ataques que también es válido pero el fútbol hoy exige proponer y Uruguay lo está haciendo; con los grandes jugadores que tiene ha hecho partidos increíbles como frente a Argentina, a Brasil, algunos encuentros de la Copa América”, afirmó.
¿Qué consejo le darías a alguien que sueña con jugar al fútbol, algo que te quedó a vos y lo quieras transmitir?
“Consejo no porque no me gusta darlos, sí hablaría de mi pasión por lo que hacía... Siempre digo que es lo más importante a pesar de los resultados, dejé todo por esa pasión y eso me ha mantenido tranquilo por más que perdiera o ganara un partido, o un campeonato, o pudiera o no hacer un mejor contrato; estar tranquilo con uno mismo creo que es las mejores cosas que te pueden pasar.”

FUERA DEL FÚTBOL
Uruguay se vistió de celeste: Danae Andrada
y el Panamericano que hizo soñar al hockey

EL
PANAMERICANO QUE TRANSFORMÓ AL HOCKEY URUGUAYO
Con esfuerzo, visión y pasión, Uruguay demostró que los sueños pueden construirse en casa. Bajo la mirada atenta y el liderazgo de Danae Andrada, presidenta de la Federación Uruguaya de Hockey, Montevideo se convirtió en el corazón de un torneo que dejó huella: el Panamericano que hizo vibrar al país entero.
Organizar un evento internacional no es tarea sencilla. “Montar un estadio completo fue un desafío enorme: gradas, oficinas, salas de doping, enfermería, vestuarios… todo debía funcionar a la perfección”, recuerda Danae. Pero el desafío no fue solo técnico: hubo que conseguir presupuestos, coordinar sponsors y asegurar que cada detalle reflejara la magnitud del momento. Y el resultado superó todas las expectativas. Montevideo se vistió de hockey; cada visitante respiraba la energía de las Cimarronas y los Cimarrones.
Desde las tribunas, la emoción fue tan intensa como dentro de la cancha. Niños y niñas de seis a diez años, muchos viendo por primera vez hockey de alto nivel, observaban fascinados cada jugada. “Eso no tiene precio”,


confiesa Danae. “Ver la cantidad de chicos alentando, pidiendo autógrafos y soñando con vestir la celeste es lo que nos impulsa a seguir”.
Por primera vez, los jugadores pudieron sentir el apoyo masivo de su gente. “En el exterior, con suerte nos acompañan unos pocos familiares; acá, todo un país nos hizo sentir en casa”, agrega.
El Panamericano fue una fiesta deportiva, pero también una hazaña organizativa. Desde la inspección previa hasta el último día de competencia, Uruguay respondió con profesionalismo y calidez. Muchas empresas se sumaron a la causa, aportando infraestructura y servicios esenciales. “Cuando llegaron las delegaciones, se encontraron con una fiesta armada, pantallas, tribunas, salones… Fue como mostrar una foto de lo que somos capaces de hacer”, recuerda la presidenta. Y los elogios internacionales no tardaron en llegar: organización impecable, hospitalidad uruguaya y una atmósfera que mezcló deporte, comunidad y orgullo.
Más de 5.000 personas asistieron a los partidos, creando un ambiente de armonía y celebración. Familias enteras, jóvenes deportistas y público en general se unieron
en una fiesta que trascendió la competencia. “Muchos chicos ya jugaban en clubes, pero nunca habían vivido un torneo así en casa. Ese contacto directo con los jugadores despierta sueños, multiplica la pasión y planta la semilla del futuro”, explica Danae.
El hockey uruguayo ha crecido con paso firme, combinando profesionalismo y esencia amateur. “Estamos gestionando la federación con estructura y visión, consolidando procesos de selección y entrenamientos de alto rendimiento”, dice Andrada. Cada decisión —desde la creación de predios propios hasta la instalación de canchas de sintético de agua— fue estratégica y arriesgada. “Fuimos un deporte valiente en la toma de decisiones. Y hoy el hockey es una marca establecida y reconocida: la marca Cimarrona por ejemplo”, afirma con orgullo.
El Panamericano no solo fue un hito para las Cimarronas y los Cimarrones, sino también una plataforma para pensar el futuro. “Tenemos un compromiso enorme con el desarrollo de los varones; queremos que todos tengan oportunidades de crecer en el hockey”, explica. La Federación también trabaja en la descentralización, llevando el deporte a los diecinueve departamentos, con clínicas y proyectos educativos en coordinación con las intendencias.

El mensaje de Danae a las nuevas generaciones es tan simple como poderoso: “Sembramos la semilla del sueño. Los chicos y chicas que vinieron al torneo ahora quieren ser Cimarronas o Cimarrones. Que sigan trabajando en ese sueño, disfrutando y perfeccionándose cada día.”
Ella sabe de qué habla. “Cuando jugaba al hockey, soñaba con tener predios propios, varias canchas, una casa para entrenar. Hoy esos sueños se hicieron realidad, y sirven de ejemplo para que las nuevas generaciones sigan creciendo.”
Detrás de cada logro hay disciplina, pero también disfrute. “El deporte implica hábitos y esfuerzo, pero también diversión. Las cosas en las que volcamos más energía son las que más disfrutamos. Y esa energía se contagia”, reflexiona. Esa filosofía se refleja incluso en las jugadoras Masters, que tras jugar un torneo ya pedían volver a entrenar: “Eso es lo que buscamos: pasión y disfrute, porque son la base de nuestro deporte.”
El Panamericano fue más que un campeonato: fue una declaración de identidad. Uruguay demostró que puede organizar eventos de alto nivel con
“CUANDO JUGABA AL HOCKEY, SOÑABA CON TENER PREDIOS PROPIOS, VARIAS CANCHAS, UNA CASA PARA ENTRENAR".
profesionalismo y calidez humana, ganándose el respeto de la región. “Uruguay ofreció un extra: la gente recibiendo a las delegaciones en el aeropuerto, los carteles de bienvenida, el trato cálido. Eso marca la diferencia.”
El cuerpo técnico ha sido clave en el desarrollo del hockey uruguayo. “Trabajan con tecnología, análisis de videos y perfeccionamiento constante”, recuerda Danae. Sus decisiones y dedicación diaria no solo definen partidos, sino que también orientan el crecimiento de los jugadores. “Su compromiso y entrega merece ser reconocida y compartida”, añade, subrayando la importancia de su rol en la consolidación de un deporte que sigue creciendo.
Más allá de los logros deportivos, el legado es profundo: nuevas generaciones inspiradas, una federación fortalecida y un deporte que se consolida como símbolo de comunidad, trabajo en equipo y orgullo nacional. “Es una semilla que seguirá creciendo. Cada niño y niña que se acerca al hockey tiene la posibilidad de soñar, aprender y superarse. Queremos que cada jugador encuentre su espacio y viva el hockey con pasión.”
Uruguay se vistió de celeste, y no solo en la cancha. Lo hizo en las calles, en los clubes y en el corazón de todos los que aman el hockey. Y al frente de esta transformación, Danae Andrada dejó claro que el futuro ya comenzó: uno que combina pasión, disciplina y una visión que trasciende el deporte.

