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Hoja parroquial domingo 3º de adviento

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ORACIÓN DE LA M. TERESA DE CALCUTA Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor. Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo; Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado. Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos. Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión; Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona. Amén.

¡¡¡Recuerda!!!: Día 20: CELEBRACIÓN PENITENCIAL. 19,30 H. Día 21: RECOGIDA ALIMENTOS “OPERAC. KILO”. Día 22: LA COLECTA DE HOY ES POR CÁRITAS

DOMINGO III DE ADVIENTO ¿Cómo preparo el camino para que llegue Jesús a mi vida y a la de l@s demás? ¿Elimino obstáculos con gestos liberadores, realizados con palabras, con las manos, con el corazón, como Jesús? ¿Intento que en mi entorno haya más paz, más alegría? ¿Hago algo concreto para que las personas que me rodean sean más felices? ¿Busco y comento lo positivo de las mismas? ¿Contribuyo para que la sociedad sea más justa? ¿Qué me sugiere la “operación kilo” en una situación social tan complicada como la que estamos viviendo?


Is 6,1-6.10. ”Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los cobardes de corazón: “sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará”. Se despegarás los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mundo cantará…. Pena y aflicción se alejarán” ---------------------Jerusalén y el templo destruidos, el pueblo deportado en Babilonia. Aun así, el profeta prevé la ALEGRÍA de los tiempos mesiánicos: habla del desierto que va a florecer, de la tristeza que va a dar paso a la alegría.

Santiago 5,7-10. “Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía Tened paciencia, también vosotros manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros…”

Mateo 11,2-11: “Juan que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntar a Jesús: “Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Jesús les respondió: “Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandaliza de mí” Él liberará a los ciegos, cojos y mudos de sus dolencias. Son SEÑALES que indican la llegada de un mundo nuevo, donde no habrá ya lugar para las lágrimas y el dolor..

¿A qué Mesías seguimos hoy los cristianos? ¿Nos dedicamos a hacer «las obras» que hacía Jesús? Y si no, ¿qué estamos haciendo en medio del mundo? ¿Qué está «viendo y oyendo» la gente en nuestras vidas? ¿Qué motivos les damos para creer y esperar?

¿Hay gestos de salvación y liberación en nuestras comunidades cristianas y en nuestras familias?

IDENTIDAD DE CRISTO

Hasta la prisión de Maqueronte donde está encarcelado Juan el Bautista, le llegan noticias de Jesús. Lo que oye no responde a sus expectativas. Espera un Mesías que se imponga con la fuerza salvando a quienes han acogido su bautismo y condenando a quienes lo han rechazado. ¿Quién es Jesús? Para salir de dudas, el Bautista encarga a sus discípulos que pregunten a Jesús sobre su verdadera identidad: « ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? ». La respuesta de Jesús es muy concreta y precisa: comunicarle a Juan «lo que estáis viendo y oyendo» -le preguntan por su identidad. Y Jesús les responde con su actuación sanadora al servicio de los enfermos, los pobres y desgraciados que encuentra por las aldeas de Galilea, sin recursos ni esperanza para una vida mejor. Para captar bien la identidad de Jesús, no basta confesar teóricamente que es el Mesías. Es necesario sintonizar con su modo de ser Mesías, que no es otro sino el de aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir horizonte de esperanza a los pobres. Jesús sabe que su respuesta puede decepcionar a quienes sueñan con un Mesías poderoso, juez y condenador de los humanos. Por eso añade: «Dichoso el que no se sienta defraudado por mí». Que nadie espere otro Mesías que realice otro tipo de «obras»; que nadie invente otro Cristo más a su gusto, pues el Hijo ha sido enviado para hacer la vida más digna y dichosa para todos hasta alcanzar su plenitud en la fiesta final del Padre. (J.A.P.)


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Hoja parroquial domingo 3º de adviento by Rafael Lozano - Issuu