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Domingo_28_Octubre

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¿Cuál es mi grito ante Jesús? Cristo pasa al lado de mi vida real. Es tu gran oportunidad. Mira tus carencias y grítale desde tus necesidades y limitaciones. Desde… ,

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Jesús no da por supuesto lo que las personas quieren. Pregunta y escucha. Para enterarse de lo que necesitan las personas, es necesario aprender a recibir y escuchar las preguntas que formulan. Si no, corremos el riesgo de responder a preguntas que nadie hace o dar respuestas a lo que no interesa. Para poder servir y saber lo que l@s demás necesitan, hay que hacer la pregunta correcta: ¿qué quieres que haga por ti? Y esperar, respetar y escuchar lo que respondan. Como hace Jesús. Como lo hizo con el ciego Bartimeo.


Lectura del libro de Jeremías

Jer 31,7-9

Así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas.

Lectura de la carta a los Hebreos

Hb 5, 1-6

En tiempos de Jesús la ceguera era una enfermedad doblemente maldita: 1) por la incapacidad de poder ver la luz del sol, el rostro de los amigos…, 2) y por el estigma de “no ser bien visto”, de ser un reprobado por Dios. Hoy hay otras cegueras que nos pueden afectar. Te presento un pequeño muestrario.

... “Tú erea sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”.

Lectura del santo evangelio según san Marcos:

Mc 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna, Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí,» Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: “Hijo de David, ten compasión de mí.» jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.» Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «Qué guie- ‘es que haga por ti?» El ciego le contestó: <Maestro, que pueda ver,» Jesús le dijo: ‘Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

¿Ambición? ¿Despotismo? ¿Insensibilidad frente al sufrimiento de mis prójimos? ¿Hedonismo? ¿Materialismo? ¿Orgullo? ¿Cerrazón de ideas?

¿Nos molestan los “gritos” de quienes encontramos en el camino? ¿Nos resultan incómodas las personas que hacen preguntas? ¿Impedimos a otras personas que puedan sentir, escuchar y ver a Jesús? O ¿nos acercamos, animamos, facilitamos y hacemos accesible el camino hacia Jesús?

¿Individualismo? ¿Envidia? ¿Indiferencia? ¿Incapacidad de ver y reconocer mis defectos?

¿Sufro alguna de estas “cegueras”?


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Domingo_28_Octubre by Rafael Lozano - Issuu