Domingo XXVI T.O. Ciclo B. 30-9-2012
SALUDO: CAMINOS NUEVOS ¡Hola, hermano! Un cordial saludo y encantado de verte caminando con nosotros. Nos enfrentamos a un "nuevo curso". Otra vez la rutina y la ilusión frente a frente. En estos primeros compases del mismo nos asaltan multitud de deseos y buenos propósitos: “A ver si este año me pongo las pilas desde el principio”. “No quiero que se repita la historia de siempre”. “Tal vez este curso tenga más suerte”. “Esta vez va en serio”. Y así otros muchos. Una pregunta: ¿Será verdadera mi decisión de vivir mejor mi fe, de llevar una vida cristiana más evangélica y comprometida? Comienzo del curso, comienzo de un nuevo tramo de este difícil camino que es el vivir. Ante mí, muchas posibilidades, muchos sueños. Pero todos ellos tropiezan con un escollo: yo mismo. La tentación es echarle la culpa a la vida, a sus circunstancias. Las escusas florecen como hongos a la hora de dar pasos y arrimar el hombro. ¿Te suena el “mañana empiezo” de los que quieren adelgazar? Una evidencia. La vida sólo aúpa y encumbra a quienes se han dejado prender por un deseo convertido en llama, e impulsados por su energía han decidido afrontar el reto nuevo de cada día. Creo en tu buena voluntad. Ahora falta que tú mismo/a creas que puedes cambiar, que puedes superarte. ¿Me permites unas preguntas? Plantéatelas cuando quieras, es tu derecho, pero no las dejes indefinidamente. Son tu oportunidad. Ahí van: ¿Merece la pena seguir como hasta ahora, sin cambiar nada, sin corregir ningún error? ¿Estoy decidido a emprender nuevos caminos? ¿No podría ser este comienzo de curso el momento de adoptar ya alguna decisión? Con sinceridad y humildad, ¿qué me está aportando la fe en Jesús a mi forma de ver el mundo y sus problemas, y a mi forma de vivir, y de actuar comprometidamente? Seamos conscientes. Sólo tenemos un enemigo: lo llevamos dentro. Es mi “yo” convertido en ídolo a quien servir y adorar. Te invito a superar su “dictadura”. Cuando te veas liberado de ella habrá amanecido en ti una era llena de posibilidades, entre ellas, la de poder amar. ¿Te parece poco fascinante?