RECUERDA QUE… AÚN QUEDAN EJEMPLARES DEL LIBRITO “PALABRA Y VIDA”. LOS CALENDARIOS DE PARED DE LA PARROQUIA SE HAN AGOTADO. EN LAS EUCARISTÍAS DE LA TARDE SE ADMITE MÁS DE UNA INTENCIÓN.
BAUTIZADOS EN LA PARROQUIA (de junio a diciembre. 2011) 1. 18/06/2011: VERÓNICA PÉREZ VÁZQUEZ 2. 25/06/2011: ROBERTO LÁZARO FERNÁNDEZ 3. 203/07/2011: LUIS MIGUEL IGLESIAS CORDOBA 4. 30/07/2011: JULIA GORDO OLASO 5. 13/08/2011: ÁNGELA ROSA MARÍA BECERRA MARTÍNEZ 6. 13/08/2011: PAULA ANA MARÍA BECERRA MARTÍNEZ 7. 27/08/2011: MARCOS BERMEJO MENÉNDEZ 8. 27/08/2011: CAMILO PELAYO SANTURIO CHALELA 9. 25/09/2011: VÍCTOR RODRÍGUEZ GARCÍA 10. 29/10/2011: ISMAEL GONZÁLEZ MUÑIZ 11. 30/10/2011: JAVIER PELLITERO GARCÍA 12. 17/12/2011: CARLA MORO VOCES 13. 30/12/2011: JORGE IZQUIERDO PRENDES 14. 07/01/2012: NATHALIA MARQUÉS DIEGO 15. 07/01/2012: PABLO FERNÁNDEZ DE LA PRADILLA IGLESIAS 16. 08/01/2012: CARLOTA LOSA SANDOVAL
ú Conocer no es únicamente “saber”, si este saber significa solamente “tener conocimientos”. ¿Cómo conocer a alguien –cómo conocer a Jesús- si no es a través de la relación y el trato? El conocimiento verdadero está hecho de contacto, comunión y compañía. Y ése es también el auténtico saber, que no consiste meramente en tener información sobre algo. Así quiero conocer a Jesús y saberle, de modo que mi vida sepa más a Jesús y Jesús me sepa enteramente a Dios.
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José Arregi
Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19 …Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo: - «Aquí estoy; vengo porque me has llamado.» El comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel: «Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha"» Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes: - «¡Samuel, Samuel!» Él respondió: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha.» Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse. Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6. 13c-15a. 17-20 … ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? …No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo! Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 35-42 En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: - «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:- «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: - «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde….
“¿QUÉ Buscáis?” Hay preguntas, aparentemente sencillas, pero con un gran poder transformador, si somos capaces de planteárnoslas con sinceridad. Una de ellas es la que Jesús dirige a los dos discípulos del Bautista que le siguen: «¿Qué buscáis?». Para nosotros el planteamiento podría ser éste: ¿qué es lo que andamos buscando cada uno tras el impulso de nuestros esfuerzos, proyectos humanos, luchas, aspiraciones y sudores? En nuestros afanes, ¿buscamos lo que responda a nuestra propia identidad o andamos tras lo mismo que los demás? ¿Cuál es la última meta hacia la que dirigimos nuestros desvelos? Probablemente, algunos nos hablarían de paz, de felicidad, seguridad, plenitud, amor, reconciliación total. Los hombres somos un deseo insaciable de algo que todavía no poseemos. Hay en nosotros algo que puja por brotar, desarrollarse y perpetuarse con fuerza y para siempre. Esa aspiración profunda no se sacia con el dinero, con el sexo, con el poder, ni siquiera con el éxito. Siempre hay «un espacio vacío» que nos empuja a seguir buscando. No deja de sorprender en nuestra sociedad occidental el número de jóvenes y adultos que se sienten atraídos por las religiones orientales.. Hombres y mujeres que buscan en la oración, el silencio interior y la meditación, una experiencia que transfigure su existencia. Sin duda, se trata de una reacción vital frente a una civilización que adormece el vigor espiritual del hombre, y frente a una sociedad tan saturada de confort, conformismo y banalidad. Y los cristianos, ¿buscamos algo? ¿Qué buscamos al creer en Jesús? Ciertamente, no es posible encontrarse vitalmente con Cristo desde una actitud de indiferencia, apatía e insensibilidad ante la propia vida y la de los demás.