REBAJA la dependencia de lo que te hace esclavo. REBAJA la idolatría de tu “ego”. REBAJA unos kilos tu orgullo para seguir a Jesús humilde. REBAJA tus horas dedicadas a Internet y a la tele y ora más. REBAJA tu afán consumista y tus gastos inútiles y caprichosos. REBAJA tu afán posesivo y COMPARTE. REBAJA los ruidos internos que te impiden escuchar a Dios. REBAJA tu pasión por las cosas y apasiónate por ayudar a otros. REBAJA el tono de tus palabras hirientes y manifiesta tu bondad. REBAJA tu adición a la crítica y sé constructivo. REBAJA tu afán de aparentar y sé sincero y honesto. REBAJA tu dependencia de la moda y del qué dirán y sé tú mismo.
Pasó la Nochebuena, pasó la Navidad. Se acabaron los “cotillones”. Nos quedaba la fiesta de Reyes. También se acabó. ¿No queda más que la dura vuelta al trabajo de cada día? –los que lo tengamosNo, decididamente, no. Hace unas semanas nos afanábamos en poner el belén. Hoy estamos invitados a “hacer el otro belén”, la otra Navidad. ¡Hay que montar la difícil Navidad! Ahí te van los materiales. ¿No te hace ilusión COMPARTIR con quienes te necesitan, como el Niño de Belén? ¿No te parece motivador PONER MÁS HUMANIDAD en tus relaciones personales con quienes te rodean? ¿No aceptas el desafío de empezar a abandonar la prisión de tu “yo” para HACERTE SOLIDARIO con los pobres y marginados de nuestro mundo? Se impone un acercamiento a quien tanto se nos ha acercado: Jesús. Se impone abrir las puertas a tantos excluidos de la mesa de tu entrega. Se impone afrontar la crisis de tu fe, de tu esperanza, de tus compromisos. Es el momento de la verdad. Como María, hay que dar a luz la OTRA NAVIDAD.