AVISOS 1. Se está preparando una excursión a Aranda de Duero para visitar la exposición “LAS EDADES DEL HOMBRE” que este año tiene como tema central la Eucaristía. Próximamente os diremos fechas, precios y recorrido. 2. El día 31 celebraremos la FIESTA DEL CORAZÓN DE MARÍA, patrona de nuestra parroquia y del colegio. Nos prepararemos para la misma con un TRIDUO que tendrá lugar los días 28,29 y 30 de mayo.
Algunos desafíos del mundo actual “La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como, por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con consecuencias funestas. Algunas patologías van en aumento. El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad. Este cambio de época se ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo”. (Papa Francisco: “La alegría del Evangelio”, nº 52)
DOMINGO 5º DE PASCUA. Ciclo A. Los domingos tienen un olor especial a mañana de sol recién estrenada, a romero, colonia fresca y vestido nuevo. Todas las calles confluyen en la iglesia que acoge a los creyentes para aunar amores y compartir una mesa con sabor a pan de fraternidad y a perfume de descanso. Luego vendrá el vermut tapeado en el bar de la esquina, los paseos por el muro o el cosquilleo suave de la arena o de la hierba bajo los pies mientras las “marías” cuchichean y los ancianos contemplan desde el banco el dolce far niente –el dulce no hacer nada-. Pero el domingo arranca allí, en la iglesia que huele a comunidad y cera incienso, a cera derretida y suena a desafinados cantos de no iniciados. Algunos prefirieron quedarse fuera charlando de fútbol o del desempleo mientras sale “la parienta”. Hasta que Dios se llevó aquel amigo y ese día sí que entraron al funeral y se preguntaron si no habría un más allá. No saben por qué, pero cuando salen de misa en las mañanas de domingo se sienten más ligeros y alegres, distintos, como si el mundo hubiera recuperado su centro, y ellos su sitio en la semana y en la vida. Como si sus almas se hubieran también vestido de estreno.
TU PALABRA ES MI CAMINO
DESEOS DE UN ANCIANO
Hch 6,1-7: Los doce convocaron al grupo de los discípulos y
DESEO: que me hagas sentir que soy amado, que no estoy solo. DESEO: permanecer en mi casa o en la tuya, aunque esto te ocasione pequeñas incomodidades para ti. DESEO: que cuando comamos en la misma mesa me des conversación, a pesar de que yo apenas hable. DESEO: que me visites a menudo en la residencia, en caso de que, en último extremo, te veas obligado a internarme en ella. DESEO: que no te intereses por lo mucho, poco o nada que pueda dejarte después de mi muerte. Quiero que me ames por lo que soy y no por lo que tengo. DESEO: que llenes de cariño y comprensión esta última etapa de mi vida, aunque tal vez no haya sido antes tan cariñoso y comprensivo contigo como te hubiera gustado. DESEO: que no bromees de mi paso vacilante o de mi mano temblorosa. DESEO: que comprendas mi incapacidad para oírte como antes, y que por tanto, me hables despacio y claro, pero sin gritar. DESEO: que tengas en cuenta que mis ojos se están nublando y, que no me eches en cara, ni que te rías de mí cuando tropiezo o derramo la taza de café sobre la mesa. DESEO: que me ofrezcas asiento en el autobús y la preferencia en la acera, así como que respetes mi paso lento al cruzar la calle. DESEO: que tengas tiempo para escucharme sin prisas, aunque lo que yo te diga te importe poco o te lo haya contado muchas veces. DESEO: que me recuerdes lo que, con tanta ilusión hice por ti, y no me hables de mis errores y fracasos. DESEO: poder sentir la caricia de tu mano sobre la mía y escuchar, sin agobiarme, palabras suaves de ánimo, cuando entre en agonía. ¡ Y HÁBLAME DE LA MISERICORDIA DE DIOS! Gracias por atender mis deseos. Un día, otros lo harán por ti.
les dijeron: «No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, los encargaremos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra.»
Salmo responsorial: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”.
1Pedro 2,4-9:
“Dice la Escritura: «Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado.»”
Jn 14,1-12: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»