Nº 272 I JULIO/AGOSTO 2026 I RESIDUOS
RETEMA
39 1987 - 2026
REPORTAJE
EL CARBONO ENTRA EN LA FACTURA DE LOS RESIDUOS ENTREVISTA JUAN MARÍA VÁZQUEZ ROJAS, REGIÓN DE MURCIA · REPORTAJE FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA · ENTREVISTA ISABEL GONZÁLEZ LECHUGA, XUNTA DE GALICIA REPORTAJE TURISMO CIRCULAR: DEL HOTEL AL DESTINO · ENTREVISTA LEONARDO MATHIAS, SDR PORTUGAL
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SUMARIO • JULIO/AGOSTO 2026 • Nº 272 • AÑO 39
¿Qué tratamos en este número? El número 272 de RETEMA pone el foco en los residuos y la economía circular, desde una perspectiva vinculada a la industria y al modelo productivo. Una edición que constata cómo la circularidad ha trascendido la mera gestión de residuos para consolidarse como un factor clave de competitividad, innovación, eficiencia de recursos y transformación productiva. Entre los contenidos destacados figura la crónica del encuentro organizado por RETEMA y SIGNUS, “Aplicaciones del caucho reciclado procedente de los neumáticos al final de su vida útil”, que reunió a representantes de la administración, la ciencia y el sector del reciclaje. La apertura de nuevos mercados, la adaptación normativa y la innovación centraron un debate que puso en valor el modelo español de gestión de los neumáticos al final de su vida útil. El apartado de reportajes profundiza en algunos de los retos y oportunidades más acuciantes de la economía circular. El análisis abarca desde las necesidades de inversión en Europa y las barreras para movilizar capital hasta el potencial de la simbiosis industrial para convertir residuos en recursos, pasando por la transformación de los residuos emergentes en nuevas materias primas o las implicaciones de incorporar la incineración y coincineración de residuos no peligrosos al EU ETS. La mirada se amplía hacia otros ámbitos clave, como el comportamiento ciudadano y los factores que condicionan la separación en origen, o la aplicación de la economía circular al turismo, desde la escala del hotel hasta la del destino. Además, esta edición reúne a destacadas voces de ámbito nacional e internacional. Ladeja Godina Košir y Anders Ladefoged (ECESP) analizan las condiciones necesarias para acelerar la transición circular en Europa; Enrique Martínez Marín (SEGITTUR) profundiza en la incorporación de la economía circular a la agenda estratégica del turismo; Laura Sanz de Siria (IMPLICA) detalla la evolución de la RAP; y Leonardo Mathias (SDR Portugal) expone la experiencia portuguesa en el despliegue del SDDR. Participan también Juan María Vázquez Rojas (Región de Murcia), que presenta la apuesta regional por la economía circular; Isabel González Lechuga (Xunta de Galicia), con el foco en los retos de la gestión de residuos; y Pablo de Muller (Suma Capital), que examina las oportunidades de inversión ligadas a la economía circular. Una completa edición que combina análisis sectorial, visión industrial, experiencias prácticas y distintas perspectivas para entender hacia dónde avanza la economía circular y qué factores marcarán su desarrollo en los próximos años. Todo esto y mucho más en las 240 páginas del número 272 de RETEMA.
STAFF DIRECCIÓN Jesús Alberto Casillas Paz albertocasillas@retema.es PUBLICIDAD David Casillas Paz davidcasillas@retema.es REDACCIÓN Águeda García de Durango aguedagarcia@retema.es Griselda Romero griseldaromero@retema.es Luis Bustamante luisbustamante@retema.es
RETEMA 2
RETEMA
Griselda Romero,
responsable de contenidos de RETEMA
COLABORADORES Patricia Ruiz Guevara Diego Ortuño EDICIÓN · ADC MEDIA Calle Maestro Arbos 9, oficina 0.02 - 28045 Madrid Telf. (+34) 91 471 34 05 info@retema.es DIRECCIÓN DE ARTE Y DISEÑO Irene García Alba
SUSCRIPCIONES suscripciones@retema.es Suscripción 1 año España: 144 € Suscripción 1 año resto de Europa: 261 € Suscripción 1 año resto de paises: 298 € Suscripción Digital 1 año: 82 €
Depósito Legal M.38.309-1987 ISSN 1130 - 9881
Publicación impresa en papel bajo el sistema de certificación forestal PEFC procedente de bosques gestionados de forma sostenible y fuentes controladas y con tintas ecológicas a base de aceites vegetales. 100% reciclable al final de su vida útil.
La dirección de RETEMA no se hace responsable de las opiniones contenidas en los artículos firmados que aparecen en la publicación. La aparición de la revista RETEMA se realiza a meses vencidos. © Prohibida laJULIO/AGOSTO reproducción total o parcial 2026por cualquier medio sin autorización previa y escrita del autor.
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SUMARIO
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Carlos Prieto, Signus
Juan María Vazquez Rojas, Región de Murcia
Fynn Hauschke, European Environmental Bureau
Bích Dao, European Environmental Bureau
Emilio Cerdá, UCM
Pablo de Muller, Suma Capital
Nerea Sánchez, CEOE
Ladeja Godina Košir, ECESP
Anders Ladefoged, ECESP
Pablo José Mínguez, ASIGEN
Joaquín Pérez Viota, AEVERSU
Paolo Campanella, FEAD
Carles Salesa, Cadeva Consulting
Isabel González Lechuga, Xunta de Galicia
Toni Orrego, Centro Integral de Valorización de Residuos del Maresme
Laura Sanz de Siria, Implica
Julia Martínez Cabrera, investigadora
Patricia Dueñas, Iberostar Hotels & Resorts
Enrique Martínez Marín, SEGITTUR
Aloia López Ferro, EDRA
Veronica Kuchinow, Símbiosy
Leonardo Mathias, SDR Portugal
José Antonio Jiménez, UNE
Adolfo Torres Rodríguez, Universidad de Granada
Juan Francisco Bejarano Bella, Universidad de Sevilla
Ismael García-Gil, Ecoembes
Soraya Prieto Fernández, Tecnalia
Óscar Miguel Crespo, CIDETEC Energy Storage
Irene Martín, AIMPLAS
Elena Rodríguez, AIMEN
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SUMARIO
12 EMPRESA La revolución en la valorización
40 EMPRESA Tudela de Duero, un polo de innovación
14 De Leeds a España: la hoja de ruta de
48 ENTREVISTA Juan María Vázquez Rojas, Consejero de
de escorias
para la gestión de residuos industriales
EMPRESA
Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor de la Región de Murcia
Veolia para reducir el vertido mediante valorización energética
20 REPORTAJE Del neumático al recurso: el reto de consolidar nuevos mercados para el caucho reciclado
38 Del residuo al recurso: ha llegado el
PRIMERA PERSONA 58 EN Por qué la resiliencia económica de
Europa depende de acertar con la Ley de Economía Circular
62 EMPRESA Recycleye QualiBot en la planta de
EN PRIMERA PERSONA
momento de impulsar el mercado para el caucho reciclado
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JULIO/AGOSTO 2026
tratamiento de residuos de Manises: liberando a las personas de la línea más dura del reciclaje
EQUIPOS PARA MANIPULACIÓN DE GRANELES: EXPERIENCIA EN AUTOMATIZACIÓN DE PLANTAS Y PROCESOS AUTOMÁTICOS
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SUMARIO
63 EMPRESA HPC se convierte en Ginger HPC: nuevo
92 EMPRESA PASS: un único sistema para optimizar el
64 Financiar la economía circular: el reto de
93 EMPRESA Protecnic 1967 presenta novedades para el
pretratamiento de la fracción orgánica
nombre, mismos valores REPORTAJE
movilizar la inversión que transformará Europa
PRIMERA PERSONA 76 EN Instrumentos económicos para impulsar la
sector de residuos y amplía su oferta en biogás
94 ENTREVISTA Ladeja Godina Košir, fundadora y
directora ejecutiva de Circular Change y copresidenta de la ECESP y Anders Ladefoged, miembro del Comité Económico y Social Europeo, en representación de la Confederación de Industrias Danesas (DI) y miembro del Grupo Directivo de la European Circular Economy Stakeholder Platform (ECESP)
economía circular
80 ENTREVISTA Pablo de Muller, socio fundador de Suma Capital
PRIMERA PERSONA 88 EN Nerea Sánchez Sánchez, Jefa del Área
de Medio Ambiente y Clima en el Departamento de Industria, Energía, Medio Ambiente y Clima de CEOE
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106 REPORTAJE El carbono entra en la factura de los
JULIO/AGOSTO 2026
residuos
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SUMARIO
106 116 EMPRESA STEMM lleva la monitorización de los
128 ENTREVISTA Isabel González Lechuga, Subdirectora
PRIMERA PERSONA 118 EN Descarbonizar sin reforzar el vertedero
PRIMERA PERSONA 138 EN A propósito de la materia orgánica. Recogida
sistemas hidráulicos al entorno digital con su transmisor inteligente
122 ARTÍCULO Captura de carbono, valorización de
residuos minerales y producción de ecoáridos bajos en carbono en el Puerto de Bilbao
127 EMPRESA Separadores por corrientes de Foucault de Felemamg para granulometría fina
general de Residuos y Economía Circular CMACC - Xunta de Galicia
selectiva, TMB y bioestabilizado: tres respuestas a un mismo problema
142 EMPRESA Residuos: del desecho al recurso estratégico 143 EMPRESA "Máxima flexibilidad", tecnología e
innovación de UNOTECH® ofreciendo todo tipo de atados automáticos
144 INFOGRAFÍA Inversión en infraestructuras de
tratamiento de residuos en España
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JULIO/AGOSTO 2026
JULIO/AGOSTO 2026 • Nº 272 • AÑO 39
146 ENTREVISTA Laura Sanz de Siria, directora general de
204 ENTREVISTA Leonardo Mathias, presidente de SDR
154 REPORTAJE Turismo circular: del hotel al destino
PRIMERA PERSONA 216 EN El pasaporte digital: la puerta a la
IMPLICA
Portugal
economía ecológica, digital y resiliente
176 Turismo y gestión de residuos EN PRIMERA PERSONA
180 ENTREVISTA Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR
186 Simbiosis industrial: el reto de convertir REPORTAJE
220 REPORTAJE ¿Por qué reciclamos? Lo que el
comportamiento ciudadano revela sobre la economía circular
228 REPORTAJE Residuos emergentes: la próxima materia prima de Europa
residuos en recursos a escala
PRIMERA PERSONA 198 EN Simbiosis industrial y materias primas
238 DIRECTORIO DE EMPRESAS
secundarias
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TECNOLOGÍA I EGGERSMANN
LA REVOLUCIÓN EN LA VALORIZACIÓN DE ESCORIAS La tecnología IRRT® permite valorizar directamente las escorias frescas de incineración, recuperar metales y minerales y reducir hasta un 70% la masa destinada a vertedero frente a los procesos convencionales. EL NUEVO PROCESO IRRT DE EGGERSMANN PARA EL TRATAMIENTO DE RESIDUOS DE INCINERACIÓN La gestión de residuos y la economía circular se enfrentan a un desafío constante: qué hacer con las escorias resultantes de la incineración de residuos. Tradicionalmente, aproximadamente el 25% del peso de los residuos urbanos e industriales introducidos en una planta de incineración termina como escoria. Este material, a menudo catalogado como residuo proble-
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mático, contiene en realidad valiosos metales y minerales. Hasta ahora, la industria se enfrentaba una compleja gestión logística de residuos o procesos con gran consumo de agua. Eggersmann con su exclusivo proceso IRRT revoluciona el proceso de valorización de escorias.
EL DILEMA TRADICIONAL: ESCORIA FRESCA VS. MADURADA El método de envejecimiento convencional requiere almacenar la es-
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coria entre 6 y 12 semanas. Durante este extenso período, se produce un fenómeno de carbonatación natural que mejora significativamente las propiedades físicas del material para su uso en la construcción y neutraliza su pH, volviéndolo más seguro. Sin embargo, este enfoque pasivo exige costosas áreas de almacenamiento, genera altos niveles de polvo durante su posterior procesamiento y provoca la oxidación de los metales, especialmente del aluminio fino, lo que dificulta enormemente su recuperación comercial.
EGGERSMANN I TECNOLOGÍA
Por otro lado, el procesamiento de escoria fresca evita la oxidación metálica y no requiere almacenamiento intermedio, ahorrando espacio valioso. Pero, el material resultante es altamente húmedo, no está carbonatado (lo que afecta su estabilidad estructural) y presenta una alta tasa de arrastre que compromete la eficiencia del proceso de separación.
LA SOLUCIÓN TECNOLÓGICA: EL PROCESO IRRT® Para superar estas limitaciones, Eggersmann, ha lanzado al mercado el innovador proceso IRRT® (Innovative Resource Recovery Technology). Esta tecnología de vanguardia permite procesar directamente la escoria fresca de incineración, combinando los beneficios de ambos procesos sin necesidad de recurrir al costoso almacenamiento. El sistema es capaz de transformar hasta el 65% de la escoria fresca en materias primas de alta calidad, cumpliendo de manera estricta con la normativa REACH y la legislación de productos químicos y productos de la ECHA.
LOS TRES PILARES DE LA INNOVACIÓN El secreto del extraordinario rendimiento del proceso IRRT® radica en la
El proceso IRRT® permite transformar hasta el 65% de la escoria fresca de incineración en materias primas de alta calidad
IRRT® reduce hasta un 70% la masa destinada a vertedero frente a los métodos convencionales, limitando el rechazo final al 7,5% del material procesado
integración de pasos de procesamiento clásicos con tres sistemas patentados de nuevo desarrollo. • El Sistema DyCAR: Introduce un proceso de envejecimiento artificial acelerado, y reduce drásticamente la humedad del material, preparando la escoria para un procesamiento seco altamente eficiente. • Sistema ROTAC: Disgrega el material sinterizado en partículas individuales, liberando los metales atrapados en la matriz mineral y mejorando sustancialmente las propiedades físicas de los agregados resultantes. • Sistema ReUST: Aporta una limpieza extrema donde se desprenden y eliminan las partículas inestables y se lavan exhaustivamente los contaminantes móviles.
PRODUCTOS OBTENIDOS Y TASAS DE RECUPERACIÓN Los productos obtenidos mediante el proceso IRRT® destacan por su excepcional pureza y su viabilidad comercial inmediata, alcanzando tasas de reciclaje muy superiores a los procesos tradicionales. Uno de los mayores logros es la producción de UltraLit®, un árido certificado para la producción de hormigón que cumple con la estricta norma DIN EN 12620, marcando oficialmente el fin de su condición legal como residuo. Asimismo, el proceso genera UltraSilit®, un vidrio de extrema pureza que resulta ser la materia prima ideal para la fabricación de materiales aislantes térmicos. En el ámbito de la recuperación de metales, el sistema IRRT® alcanza mé-
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tricas muy superiores a los procesos tradicionales. Los metales no férreos y los metales preciosos se recuperan en más de un 90%, mientras que los metales férreos y el acero inoxidable superan holgadamente el 95% de recuperación.
REDUCCIÓN RADICAL DEL RECHAZO A VERTEDERO Un aspecto crucial que distingue al proceso IRRT® frente al método tradicional es la drástica reducción del material de rechazo que acaba en vertederos. Con los métodos convencionales, apenas un 17% se utiliza como material de construcción alternativo, mientras que la inmensa mayoría termina depositándose en vertederos. En marcado contraste, el proceso IRRT® logra aprovechar casi todo el material, reduciendo la deposición final en vertedero a tan solo un 7,5% de la masa inicial procesada. Esto se traduce en una reducción de hasta un 70% en la masa total destinada a vertedero en comparación con las prácticas habituales. Si a esto le sumamos la captura dinámica de carbono que mitiga las emisiones de gases de efecto invernadero, el proceso IRRT® de Eggersmann no solo protege activamente el clima y preserva los recursos naturales, sino que ofrece un retorno de la inversión excepcionalmente atractivo para el tratamiento de escorias.
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EMPRESA I VEOLIA
DE LEEDS A ESPAÑA: LA HOJA DE RUTA DE VEOLIA PARA REDUCIR EL VERTIDO MEDIANTE VALORIZACIÓN ENERGÉTICA La experiencia de la compañía en Reino Unido, con la planta de Leeds como referencia, muestra el papel que pueden asumir estas infraestructuras para tratar los residuos no reciclables, producir energía y reducir el depósito en vertedero.
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menos de dos kilómetros del centro de Leeds, una gran fachada de vidrio y una extensa pared vegetal rompen con la imagen habitual de una planta de tratamiento de residuos. Tras esa singular arquitectura, se encuentra una instalación capaz de recibir hasta 214.000 toneladas al año, recuperar materiales y convertir la fracción no reciclable de la basura de la ciudad en electricidad y calor. El diseño no fue una elección al azar: la planta se levantó junto al casco urbano, en un emplazamiento visible y
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próximo a los hogares a los que presta servicio. Debía cumplir su función industrial, pero también incorporarse a la vida de la ciudad y explicar a los vecinos qué ocurre con sus residuos después de depositarlos en el contenedor negro. Veolia, responsable de su construcción y operación mediante un contrato de 25 años con el Ayuntamiento de Leeds, presenta esta instalación como uno de los mejores ejemplos de la experiencia que quiere trasladar a España. El momento no es casual: tal como fija la UE, el país debe elevar el reciclaje
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municipal hasta el 65 % y reducir el vertido al 10 % en 2035, mientras buena parte de sus infraestructuras de valorización energética se acerca a los treinta años de servicio. En este escenario, la compañía aspira a ocupar una posición relevante en la renovación del parque español de valorización energética y en el desarrollo de nuevas infraestructuras capaces de responder a los objetivos europeos de reducción del vertido. Para ello, defiende un modelo basado en la experiencia acumulada durante más de tres décadas en Reino Unido,
VEOLIA I EMPRESA
Veolia estima que España necesitará entre 15 y 25 nuevas plantas de valorización energética, junto con la renovación de las once instalaciones en servicio
donde opera una de las mayores redes de plantas de valorización energética del país.
EL ESPACIO ENTRE EL RECICLAJE Y EL VERTEDERO La valorización energética ocupa una posición concreta dentro de la jerarquía de residuos: después de la prevención, la preparación para la reutilización y el reciclaje, pero antes del vertido. Su función no es sustituir la recuperación de materiales, sino dar salida a la fracción que no puede reci-
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clarse y que, sin otro tratamiento, acabaría enterrada. Este matiz será decisivo durante la próxima década. El objetivo europeo del 65 % de preparación para la reutilización y reciclaje deja un 35 % de residuos municipales que deberá recibir otro tratamiento. Si el vertido no puede superar el 10 %, se abre un espacio para la valorización energética y otras formas de recuperación. España parte de una situación alejada de ese reparto. Los datos recogidos en el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos 2025-2035 sitúan en 46,6
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EMPRESA I VEOLIA
% la fracción de residuos municipales destinada a vertedero y en 9,6 % la enviada a incineración. Para Veolia, elevar la valorización hasta una horquilla de entre el 25 % y el 35 % permitiría acercar el sistema español a las metas fijadas para 2035. La compañía estima que serían necesarias entre 15 y 25 nuevas plantas, junto con la renovación de las once instalaciones en servicio. Pero no se trata de reproducir un mismo proyecto en todo el territorio. El volumen de residuos, la distancia a los centros de tratamiento, las posibilidades de conexión a redes de calor y la capacidad ya disponible obligan a estudiar cada ámbito. La escala de estas instalaciones exige, además, planificación supramunicipal. Excepto en las grandes ciudades, pocos ayuntamientos generan por sí solos el caudal necesario para sostener una planta. Las mancomunidades, diputaciones y comunidades autónomas están llamadas a ordenar el sis-
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tema y aportar un marco estable para contratos cuya duración puede superar dos décadas.
REINO UNIDO COMO CAMPO DE APRENDIZAJE Veolia opera doce plantas de valorización energética en Reino Unido. Esa red le ha permitido acumular experiencia en diseño, mantenimiento, control de emisiones y gestión de contratos públicos a largo plazo. También ha creado una base de conocimiento compartida entre instalaciones, un aspecto que la compañía considera trasladable al mercado español. El modelo británico creció bajo el impulso de una fiscalidad que penalizó el vertido y visibilizó las inversiones. El impuesto sobre el depósito de residuos encareció de forma progresiva esta opción, y llevó a las administraciones locales a buscar soluciones para sus fracciones no reciclables.
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Leeds forma parte de esa generación de proyectos. Veolia firmó el contrato con el ayuntamiento en 2012 y la planta entró en pleno funcionamiento en abril de 2016. Hoy, recibe los residuos del contenedor negro de unas 370.000 viviendas, y constituye una pieza de la estrategia municipal para reducir el vertido. Antes de la combustión, los residuos atraviesan una línea de clasificación que separa metales férricos y no férricos. La planta recupera al menos un 2 % del material que llega en la bolsa negra, aunque esos elementos deberían haberse depositado en los canales de recogida selectiva. Este proceso revela que la recuperación energética no elimina la necesidad de mejorar la separación en origen. La fracción restante se trata a más de 850 grados. El calor convierte agua en vapor, que mueve una turbina con una potencia eléctrica cercana a 13 megavatios. La producción equivale al
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consumo de unos 22.000 hogares. Tras el proceso, los metales presentes en las escorias vuelven a separarse y las cenizas de fondo se acondicionan para su empleo como árido en obra civil.
CUANDO LA ENERGÍA NO ACABA EN LA TURBINA La principal enseñanza de Leeds va más allá de la producción de electricidad. Así, la planta fue concebida con capacidad para suministrar calor a una red urbana, lo que permite aprovechar una parte mayor de la energía contenida en los residuos. El vapor generado alimenta Leeds PIPES, una red de tuberías que lleva agua caliente para calefacción de viviendas, empresas y edificios públicos. Cerca de 2.000 inmuebles se han conectado ya al sistema, entre ellos viviendas sociales, el ayuntamiento, la
La planta de Leeds recibe hasta 214.000 toneladas de residuos al año y genera electricidad equivalente al consumo de unos 22.000 hogares
biblioteca, el museo y la galería de arte de la ciudad. La cercanía entre la instalación y la demanda térmica convierte un condicionante urbano en una ventaja. Frente a las plantas alejadas de los núcleos de población, Leeds dispone de consumi-
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dores de calor a poca distancia. La red puede crecer a medida que se incorporen nuevos edificios, sin modificar el proceso de tratamiento de residuos. Este planteamiento ofrece una referencia de interés para España, donde muchas instalaciones producen electricidad, pero desaprovechan buena parte de su potencial térmico. La extensión de redes de calor vinculadas a plantas de valorización dependerá de la densidad urbana, la demanda y la planificación de cada ciudad. Allí donde concurran estas condiciones, la cogeneración puede mejorar el rendimiento energético y estrechar el vínculo entre la gestión de residuos y el abastecimiento local de energía. Veolia quiere aportar a los proyectos españoles esta visión conjunta. Su propuesta no se limita a renovar hornos o sistemas de depuración de gases. Incluye estudiar la recuperación de ma-
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EMPRESA I VEOLIA
teriales, la generación eléctrica, el suministro de calor y las posibles salidas para los subproductos desde la fase de diseño.
UNA PLANTA QUE RECIBE VISITAS La tecnología explica una parte del caso de Leeds; la relación con la comunidad explica otra. La instalación cuenta con un centro de visitantes, organiza jornadas de puertas abiertas y mantiene programas educativos con colegios, universidades y asociaciones vecinales. Más de 20.000 personas han conocido la planta desde su apertura. La visita permite seguir el recorrido de los residuos, observar el proceso y consultar los sistemas de control ambiental. Para Veolia, esta política de puertas abiertas ha ayudado a reducir el rechazo que suelen despertar las plantas de valorización antes de su construcción. La participación comenzó durante el diseño. La fachada, el jardín vertical y la disposición del edificio respondieron al propósito de hacer visible una infraestructura que suele esconderse en la periferia. La planta debía rendir cuentas a la ciudad y convivir con ella.
Más de 20.000 personas han visitado la planta desde su apertura, dentro de una estrategia que incorpora la transparencia y la relación con la comunidad desde el diseño
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La comunicación no sustituye los controles. Las emisiones se miden de forma continua y se remiten a las autoridades ambientales. Los gases atraviesan varias etapas de depuración, con reactivos como cal y carbón activo, antes de salir por la chimenea. Abrir la instalación permite que los vecinos conozcan estos procesos y planteen preguntas con acceso directo a los responsables. Esta experiencia cobra interés en España, donde la oposición social puede retrasar durante años cualquier proyecto ligado a la combustión de residuos. Veolia defiende que la aceptación no debe abordarse cuando la planta ya está decidida; debe formar parte del proyecto desde el inicio, con información pública, datos accesibles, visitas y mecanismos de participación.
UN MODELO CON VOCACIÓN DE FUTURO La experiencia británica constituye, para Veolia, una base sobre la que abordar el desarrollo de la valorización energética en España. Más allá de una instalación concreta, la compañía plantea un modelo que integra recuperación de materiales, producción de electricidad, aprovechamiento del calor, valorización de subproductos y diálogo permanente con la ciudadanía. Su experiencia internacional, unida a su presencia en los sectores del agua, la energía y los residuos en España, le permite presentarse como un socio tecnológico y operador de largo recorrido para acompañar la evolución del sistema español de gestión de residuos. El desarrollo de esa capacidad dependerá, en cualquier caso, de decisiones públicas relacionadas con la planificación territorial, la disponibilidad de infraestructuras, la fiscalidad del vertido y la estabilidad regulatoria necesaria para inversiones de largo pla-
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La red de calor Leeds PIPES abastece ya a cerca de 2.000 viviendas, empresas y edificios públicos con energía procedente de residuos no reciclables
zo. También exigirá evitar dos riesgos opuestos: mantener una elevada dependencia del vertedero o desarrollar una capacidad de valorización superior a la necesaria, que pudiera desincentivar la prevención y el reciclaje. El equilibrio pasa por dimensionar las instalaciones para tratar exclusivamente la fracción de residuos que no puede reciclarse y adaptar esa capacidad a la evolución de los sistemas de recogida y recuperación de materiales. La experiencia de Leeds demuestra que ambas estrategias pueden convivir: mejorar el reciclaje, minimizar el vertido y aprovechar energéticamente aquellos residuos que ya no tienen otra vía de valorización. La visita a Leeds deja una enseñanza que trasciende el plano tecnológico. Reducir el vertido exige infraestructuras eficientes, pero también planificación, estabilidad regulatoria y confianza social. La experiencia acumulada por Veolia en Reino Unido muestra cómo la valorización energética puede integrarse en una estrategia más amplia de economía circular, en la que los residuos que ya no pueden reciclarse dejan de ser un problema para convertirse en una fuente de energía y de recuperación de recursos.
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ENCUENTRO RETEMA - SIGNUS
DEL NEUMÁTICO AL RECURSO:
EL RETO DE CONSOLIDAR NUEVOS MERCADOS PARA EL CAUCHO RECICLADO RETEMA Y SIGNUS REÚNEN A REPRESENTANTES DE LA ADMINISTRACIÓN, EL ÁMBITO CIENTÍFICO Y EL SECTOR DEL RECICLAJE PARA ANALIZAR LAS OPORTUNIDADES Y LOS DESAFÍOS QUE AFRONTA EL CAUCHO RECICLADO. LA NECESIDAD DE ABRIR NUEVOS MERCADOS, ADAPTAR EL MARCO NORMATIVO Y REFORZAR LA INNOVACIÓN CENTRÓ UN DEBATE EN EL QUE TAMBIÉN SE PUSO EN VALOR EL MODELO ESPAÑOL DE GESTIÓN DE LOS NEUMÁTICOS AL FINAL DE SU VIDA ÚTIL.
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Luis Bustamante Daniel G. Mata
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EVENTO
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l reciclaje de neumáticos al final de su vida útil constituye uno de los ejemplos más consolidados de responsabilidad ampliada del productor en España. Sin embargo, una vez garantizada su recogida y tratamiento, el sector afronta un nuevo desafío: impulsar aplicaciones de mayor valor añadido para el caucho reciclado, reforzar la demanda de materiales secundarios y avanzar hacia una economía circular capaz de reincorporar estos recursos a nuevos ciclos productivos. Con el objetivo de analizar este escenario desde diferentes perspectivas, el pasado mes de julio RETEMA y SIGNUS organizaron, en el Centro de Innovación en Economía Circular (CIEC) del Ayuntamiento de Madrid, un encuentro en el que se sentaron representantes de la administración pública, la comunidad científica y el propio sistema de gestión para debatir sobre las oportunidades y barreras que condicionan el futuro de los neumáticos al final de su vida útil (NFVU). Moderado por Al-
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berto Casillas, director de RETEMA, el encuentro contó con la participación de Roberto Pérez Aparicio, responsable de Desarrollo e Innovación de SIGNUS; Juan López Valentín, investigador científico del Grupo de Elastómeros del ICTP-CSIC; Juan Gallego Medina, catedrático de la ETS de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid; Ricardo Luis Izquierdo Escribano, director general de Economía Circular del Ayuntamiento de Fuenlabrada; Alicia Zaragoza Benzal, profesora de la ETS de Edificación de la UPM; y María Jesús Romero de Ávila, directora general de Economía del Ayuntamiento de Madrid. A lo largo del debate, los participantes coincidieron en que el modelo español de gestión de los neumáticos al final de su vida útil ha alcanzado un elevado grado de madurez, pero también advirtieron de que el siguiente paso pasa por consolidar nuevos mercados para el caucho reciclado, favorecer la innovación tecnológica y acompasar el desarrollo normativo con las necesidades reales del sector.
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En este sentido, la conversación abordó cuestiones como el impacto de la futura restricción europea al uso de granulado de caucho en campos de césped artificial, el potencial del reciclaje químico, el empleo del material en carreteras y edificación o el papel de la contratación pública para acelerar la incorporación de materiales reciclados en las obras e infraestructuras.
UN MODELO DE GESTIÓN CONSOLIDADO EN BUSCA DE NUEVOS MERCADOS Dos décadas después de la implantación de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, las cifras permiten dimensionar el grado de desarrollo alcanzado por la gestión de los neumáticos al final de su vida útil en España. Roberto Pérez Aparicio, responsable de Desarrollo e Innovación de SIGNUS, comenzó dimensionando las cifras que maneja la entidad: “Actualmente, gestionamos más de 200.000 toneladas de neumáticos al año, de las aproximadamente 300.000
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Del caucho reciclado que se genera a través del sistema de SIGNUS, que suele ser en torno a 100.000 toneladas, solo entre el 6 y el 8% se usa para asfalto. Pero podría ser diez veces más.
Roberto Pérez Aparicio, responsable de Desarrollo e Innovación de SIGNUS.
que se generan en España”. El sistema cuenta con alrededor de 26.000 puntos de generación y más de 200 productores adheridos y garantiza la recogida desde los talleres. A partir de ahí, los neumáticos se clasifican para determinar cuáles pueden tener una segunda vida mediante su reutilización o recauchutado y cuáles deben pasar a procesos de transformación y reciclaje. La propia composición del neumático condiciona este último proceso. Pérez Aparicio recordó que se trata de un producto de diseño especialmente complejo y, por tanto, difícil de reciclar. Actualmente predomina el reciclaje mecánico, mediante trituración y molienda, que permite separar sus principales componentes. El acero recuperado se recicla en su totalidad, mientras que la fracción textil presenta mayores dificultades debido a su contaminación con polvo de caucho y, pese a su potencial en aplicaciones como el aislamiento, actualmente se destina principalmente a valorización energética.
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Pero es el caucho recuperado el que concentra buena parte del desafío. SIGNUS obtiene en torno a 100.000 toneladas anuales de caucho, mientras que una aplicación con un importante potencial como las mezclas asfálticas absorbe todavía una proporción reducida. Pérez Aparicio puso dimensión a ese margen de crecimiento al señalar que “solo entre el 6 y el 8% se usan para asfalto. Pero podría ser diez veces más”. Para el responsable de SIGNUS, esto obliga tanto a potenciar soluciones que ya han demostrado su viabilidad como a desarrollar mediante I+D nuevas aplicaciones capaces de aportar
SIGNUS GESTIONA MÁS DE 200.000 TONELADAS DE NEUMÁTICOS AL AÑO, DE LAS APROXIMADAMENTE 300.000 QUE SE GENERAN EN ESPAÑA RETEMA
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mayor valor añadido al material, entre ellas las líneas que actualmente se investigan para fabricar nuevas piezas destinadas al sector de la automoción. La búsqueda de nuevos destinos adquiere todavía mayor urgencia ante los cambios regulatorios que afronta el sector. Pérez Aparicio advirtió especialmente del impacto de la restricción europea derivada del reglamento REACH sobre el empleo de rellenos poliméricos en campos de césped artificial, hasta ahora una de las principales salidas del granulado de caucho reciclado. Según explicó, esta limitación afectará a una cantidad significativa del material que actualmente encuentra aquí su destino: “Dos de cada cinco neumáticos que irían destinados a esto ya no podrán hacerlo. Hay que explorar otros tipos de reciclaje”. Desde la perspectiva de la administración local, Ricardo Luis Izquierdo Escribano, director general de Economía Circular del Ayuntamiento de Fuenlabrada, coincidió en que el sector del neumático ha avanzado especialmente en la articulación de un sistema capaz de garantizar la responsabilidad ampliada del productor, pero puso el foco en lo que sucede después con las toneladas recuperadas. El problema, sostuvo, es que “la normativa, el mercado y la realidad no están acompasadas”, una desconexión que dificulta trasladar los principios de la economía circular a aplicaciones reales y económicamente viables.
LA BÚSQUEDA DE NUEVOS DESTINOS PARA EL CAUCHO RECICLADO ADQUIERE TODAVÍA MAYOR URGENCIA ANTE LOS CAMBIOS REGULATORIOS QUE AFRONTA EL SECTOR 24
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Izquierdo apuntó además hacia un horizonte más ambicioso: avanzar en un reciclaje finalista que permita utilizar el caucho para fabricar nuevamente caucho. La tecnología, explicó, permite explorar esa circularidad, pero todavía necesita desarrollo y carece de suficientes incentivos económicos. De ahí que, pese a considerar que el neumático fuera de uso se encuentra en una posición avanzada respecto a otros flujos de residuos, alertase de que al caucho todavía le queda “mucho camino por delante”.
INNOVACIÓN PARA AMPLIAR LAS FRONTERAS DEL RECICLAJE
En el ámbito del caucho reciclado, la normativa, el mercado y la realidad de la gestión de los residuos no están acompasados. Hace falta seguir avanzando para encontrar nuevas salidas al material.
Ricardo Luis Izquierdo Escribano, director general de Economía Circular del Ayuntamiento de Fuenlabrada.
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Recorrer ese camino obliga precisamente a ampliar las posibilidades tecnológicas del reciclaje. Si el objetivo es encontrar nuevos destinos para el caucho procedente de los NFVU y aumentar su valor como materia prima secundaria, la investigación y el desarrollo se convierten en una pieza esencial. En este escenario, la investigación y el desarrollo adquieren un papel determinante, tanto para aprovechar mejor las propiedades que conserva el material reciclado como para superar algunas de las limitaciones derivadas de la propia complejidad con la que se diseñan los neumáticos. Juan López Valentín, investigador científico del Grupo de Elastómeros del ICTP-CSIC, explicó que buena parte del potencial del material reside precisamente en las características del caucho vulcanizado. “Los neumáticos tienen propiedades únicas”, señaló, entre ellas las propiedades elásticas y mecánicas responsables del confort, el agarre o la seguridad durante su utilización. Y una cuestión resulta especialmente interesante desde el punto de vista de su segunda vida: “estas propiedades las mantiene el caucho cuando se recicla”, lo que permite
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aprovecharlas en aplicaciones como pavimentos de seguridad o superficies infantiles. Pero aquello que convierte al neumático en un producto de elevadas prestaciones es, al mismo tiempo, una de las principales dificultades para su reciclaje. Su comportamiento procede de una mezcla compleja de ingredientes y de un caucho vulcanizado diseñado precisamente para ofrecer una elevada resistencia. “Esto también es un problema porque, dadas sus complejas características, cuesta aplicarlo nuevamente”, apuntó López Valentín. De ahí la necesidad de investigar procesos capaces de ir más allá de la transformación mecánica convencional. El ICTP-CSIC lleva más de dos décadas trabajando precisamente en esta 26
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dirección. El investigador subrayó que el desarrollo de nuevos procesos de reciclado químico “nos abre nuevos horizontes en cuanto a aplicaciones”, permitiendo plantear alternativas que recuperen materiales con capacidad para regresar a procesos industriales de mayor valor añadido. Entre las posibilidades señaladas durante el encuentro apareció la recuperación del negro de carbono, que podría volver a utilizarse en mezclas de caucho, así como los procesos de desvulcanización, destinados a obtener un material susceptible de ser reutilizado. Estas tecnologías dibujan así un horizonte complementario al reciclaje mecánico actual. Mientras este último permite obtener partículas que mantienen las características propias del caucho y que ya encuentran
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aplicación en diferentes productos, las nuevas vías de reciclaje abren la puerta a recuperar componentes y materiales susceptibles de regresar a procesos productivos más exigentes. Para el representante del ICTP-CSIC, ese desarrollo tecnológico constituye “el presente y futuro”del aprovechamiento de los neumáticos al final de su vida útil. Desde SIGNUS, Pérez Aparicio coincidió en que la innovación debe actuar en dos direcciones simultáneas. Por un lado, aprovechar mucho más aquellas soluciones que ya han demostrado su viabilidad; por otro, abrir mercados completamente nuevos. “No todo está resuelto al 100%. Hay que potenciar las soluciones que ya tenemos”, afirmó. A esa optimización de las vías existentes debe su-
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marse el desarrollo mediante I+D de productos capaces de proporcionar mayor valor añadido al caucho recuperado. SIGNUS mantiene, de hecho, distintas líneas abiertas, entre ellas investigaciones dirigidas al sector de la automoción para incorporar este material en nuevas piezas. Esta combinación entre conocimiento científico y capacidad de transferencia volvería a aparecer como una de las claves del debate. López Valentín reivindicó el papel que desempeña la cooperación entre los distintos agentes para convertir los resultados de investigación en soluciones reales. “La relación público-privada es magnífica en nuestro país”, afirmó, señalando a SIGNUS como uno de los actores que vertebran esa conexión con la investigación. Una colaboración que permite trabajar no solo sobre las necesidades inmediatas del sector, sino también anticipar las tecnologías necesarias para responder a los desafíos que llegarán a medio y largo plazo. Pero el desafío no reside únicamente en desarrollar nuevas soluciones, sino también en conseguir que aquellas que ya han de-
EL RECICLAJE DE LOS NFVU AVANZA HACIA UN MODELO EN EL QUE LAS TECNOLOGÍAS MECÁNICAS CONVIVEN CON NUEVAS VÍAS QUÍMICAS DESTINADAS A RECUPERAR MATERIALES DE MAYOR VALOR AÑADIDO mostrado su viabilidad abandonen el ámbito minoritario y alcancen una escala mucho mayor.
UNA TECNOLOGÍA DISPONIBLE QUE AÚN DEBE GANAR ESCALA Esa colaboración entre investigación, industria y administración resulta especialmente relevante cuando las soluciones desarrolladas deben abandonar el ámbito experimental y alcanzar una escala suficiente. Y pocas aplicaciones ilustran mejor ese recorrido que la incorporación de caucho reciclado a las
carreteras. No se trata, además, de una solución experimental. Nuestro país, como se advirtió durante el encuentro, acumula años de experiencia incorporando polvo de caucho a las mezclas bituminosas, aunque la tecnología y las formas de introducir este material en los pavimentos han evolucionado progresivamente. Juan Gallego Medina, catedrático de la ETS de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la UPM, recordó que las primeras experiencias españolas se desarrollaron mediante la denominada vía seca, incorporando directamente el polvo de caucho durante la fabricación de la mezcla. Posteriormente avanzó la vía húmeda, basada en betunes que ya incorporaban el material, y más recientemente han aparecido productos predigeridos que facilitan su almacenamiento, manipulación e incorporación a la mezcla final. Una evolución tecnológica que, según explicó, ha ido reduciendo algunas de las incertidumbres que acompañaron a estas soluciones en sus primeras etapas. Pero el avance técnico no ha sido el único cambio. Para Gallego, uno de los
El caucho vulcanizado aporta propiedades elásticas y mecánicas relacionadas con el confort, el agarre y la seguridad, y esas propiedades se mantienen cuando el caucho se recicla.
El reciclado químico abre nuevos horizontes: podemos recuperar el negro de carbono para utilizarlo de nuevo en mezclas de caucho o avanzar en la desvulcanización para reutilizar estos materiales.
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Juan López Valentín, investigador científico del Grupo de Elastómeros del ICTP-CSIC.
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No fue hasta 2024 cuando se empezó a calcular el impacto positivo en la huella de carbono del uso de caucho en pavimentos. Desde que se empezó a hablar de ello hasta que se pudo cuantificar ha pasado mucho tiempo.
Juan Gallego Medina, catedrático de la ETS de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la UPM.
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pasos más relevantes de los últimos años ha sido comenzar a incorporar de manera efectiva el comportamiento ambiental de los materiales a la toma de decisiones. Aunque la reducción de la huella de carbono llevaba tiempo formando parte del discurso del sector, señaló que no fue hasta 2024 cuando el Ministerio de Transportes publicó una metodología para su cálculo en este ámbito. “Desde que se habló hasta que se calculó el impacto positivo en huella de carbono en el uso de caucho ha pasado mucho”, apuntó, incidiendo en la distancia que puede existir entre disponer de una solución y contar con las herramientas necesarias para valorar objetivamente sus ventajas. La normalización técnica también ha contribuido a reducir barreras. Gallego explicó que durante años coexistieron diferentes productos y procedimientos, generando incertidumbre entre quienes debían decidir qué solución utilizar. Ese obstáculo, aseguró, se ha reducido considerablemente. Sin embargo, todavía identifica margen de actuación desde el ámbito administrativo: “Queda, desde el punto de vista administrativo, darle un punto más. Que se promueva el uso de caucho frente a otros polímeros”. La incorporación de criterios de huella de carbono al diseño y conservación de pavimentos supone, en este sentido, una herramienta adicional para comparar materiales atendiendo no solo a sus prestaciones técnicas, sino también a su comportamiento ambiental. Precisamente en ese salto entre normalización e implantación, Pérez Aparicio puso sobre la mesa una aparente contradicción: el conocimiento y las herramientas técnicas existen, pero su traslado al mercado continúa siendo insuficiente. La entidad ha trabajado durante años en estudios, manuales y documentación destinada precisamente a facilitar el uso del caucho reciclado por parte de proyectistas y técnicos. “Llevaremos publicadas cin-
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co guías. La tecnología está ahí, se ha probado, pero no logra implementarse”, resumió. La experiencia municipal permitió comprobar hasta qué punto esas barreras aparecen cuando la tecnología llega a la práctica. Ricardo Luis Izquierdo Escribano explicó que Fuenlabrada lleva esa apuesta por la economía circular a sus actuaciones cotidianas y ha incorporado polvo de caucho reciclado en la pavimentación. Desde su experiencia, defendió además una ventaja especialmente relevante en un contexto de temperaturas cada vez más extremas: “El polvo de caucho aporta al pavimento urbano una elasticidad que evita la rotura”. El comportamiento de los materiales frente a las oscilaciones térmicas adquiere, añadió, una importancia creciente ante el impacto del cambio climático sobre los pavimentos. La existencia de resultados favorables, sin embargo, no elimina automáticamente las barreras para su adopción. Izquierdo habló de reticencias entre técnicos municipales y empresas constructoras, inercias en los pliegos de contratación y condicionantes presupuestarios, además de la necesidad de disponer de estudios adaptados a las distintas realidades climáticas. Para avanzar, defendió consolidar criterios de utilización que aporten seguridad a quienes deben prescribir estos materiales y reforzar el apoyo técnico a las administraciones. “Hay que dar pasos irreversibles, pero consolidando que lo que se hace funcione”, sostuvo. Esa necesidad de generar confianza entre quienes finalmente prescriben y contratan las soluciones encontró su reflejo también en la experiencia del Ayuntamiento de Madrid, donde el caucho reciclado ha dejado de ocupar un espacio meramente experimental. María Jesús Romero de Ávila, directora general de Economía del consistorio madrileño, destacó que una de sus principales ventajas frente a otros
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En el Ayuntamiento de Madrid, una cuarta parte del pavimento se ha hecho ya con caucho reciclado. Es una mezcla más útil, eficiente y una inversión rentable económicamente, que está contrastada. María Jesús Romero de Ávila, directora general de Economía del Ayuntamiento de Madrid.
materiales recuperados es que el caucho ya cuenta con consideración de producto, lo que facilita su incorporación al mercado y abre nuevas oportunidades de utilización. En el ámbito de la pavimentación, esa incorporación ha alcanzado ya una escala significativa. “En el Ayuntamiento de Madrid, una cuarta parte del pavimento se ha hecho ya con caucho reciclado”, señaló Romero de Ávila, quien defendió que su utilización no responde únicamente a criterios ambientales. A su juicio, se trata de una solución con prestaciones contrastadas que puede resultar también económicamente rentable, una condición imprescindible para que la economía circular trascienda las experiencias puntuales: “La eco-
EL EMPLEO DE MEZCLAS SEMICALIENTES EN EL ASFALTADO PUEDE GENERAR AHORROS DE ENTRE EL 11 % Y EL 15 %, REFORZANDO LA DIMENSIÓN ECONÓMICA DE ESTAS SOLUCIONES JUNTO A SUS BENEFICIOS AMBIENTALES 30
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nomía circular tiene sentido si reducimos impacto en el medio ambiente, pero tiene que ser rentable económicamente”. A estas prestaciones sumó además la posibilidad de utilizar estos materiales en mezclas semicalientes, que, según señaló, permiten alcanzar ahorros de entre el 11 % y el 15 %. La experiencia madrileña introdujo así otro de los grandes asuntos que atravesaron el encuentro: el poder de la contratación pública para crear demanda de materias primas secundarias. Si administraciones y ayuntamientos son grandes consumidores de pavimentos, mobiliario urbano y materiales de construcción, sus decisiones pueden contribuir a generar el mercado que el caucho reciclado necesita. Romero de Ávila recordó que la legislación contractual permite actualmente mayor flexibilidad para incorporar estos criterios, pero insistió en que las decisiones deben apoyarse en prestaciones contrastadas y en estudios de coste-beneficio que aporten seguridad a los técnicos responsables. La contratación pública, sin embargo, no siempre ha operado bajo esa lógica. Retomando la experiencia de Fuenlabrada, Izquierdo recordó que durante años el precio fue el criterio dominante en las adjudicaciones, generando resistencias cuando la incor-
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poración de requisitos ambientales podía incrementar inicialmente el coste, incluso aunque ofreciera una mayor calidad. Ese escenario, explicó, ha comenzado a cambiar con herramientas como el principio europeo de “no causar un perjuicio significativo” (DNSH), que ha favorecido la introducción de cláusulas ambientales en los pliegos. El desafío no termina, no obstante, con incorporarlas al contrato: “El problema es comprobar luego que el contratista lo haga”, advirtió. De este modo, el debate fue desplazándose desde la existencia de una tecnología viable hacia las condiciones
necesarias para convertir esa viabilidad en demanda real. Normalización, criterios ambientales, conocimiento técnico, contratación pública y control de la ejecución aparecen como piezas de un mismo engranaje. Una idea que Pérez Aparicio retomaría al final del encuentro al insistir precisamente en la importancia del seguimiento: no basta con prescribir materiales reciclados sobre el papel, sino que es necesario garantizar su utilización efectiva en las obras. “El control es fundamental de lo que se está haciendo”, afirmó. Pero el papel de las ciudades no tiene por qué limitarse a comprar solucio-
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nes que ya están disponibles. También pueden convertirse en espacios donde probarlas y reducir la incertidumbre antes de su implantación a mayor escala. Romero de Ávila explicó que Madrid dispone en Villaverde de un sandbox que permite ensayar desarrollos en un entorno urbano controlado y abrir convocatorias a empresas, asociaciones y otros agentes. Para la responsable municipal, acercar las propiedades de estos nuevos materiales a los técnicos resulta fundamental porque, como recordó, “los ayuntamientos somos demandantes. Tenemos que ayudar a reducir la incertidumbre”.
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Y esa necesidad de ensayar, demostrar prestaciones y trasladar conocimiento a los profesionales cobra todavía mayor importancia cuando se abandona el terreno más maduro de las carreteras. Porque, aunque el asfalto concentra buena parte de la experiencia acumulada con caucho reciclado, el encuentro mostró que existe un abanico mucho más amplio de aplicaciones todavía por desarrollar, especialmente en el ámbito de la edificación.
EL POTENCIAL DEL CAUCHO EN LA EDIFICACIÓN A diferencia de lo ocurrido en carreteras, la incorporación de caucho reciclado a materiales y sistemas constructivos presenta todavía un grado 32
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de desarrollo menor. Alicia Zaragoza Benzal, profesora de la ETS de Edificación de la UPM, señaló que existe una trayectoria investigadora creciente, pero todavía queda camino por recorrer para convertir esos resultados en productos y aplicaciones amplia-
LA BAJA CONDUCTIVIDAD TÉRMICA DE LAS FIBRAS TEXTILES RECUPERADAS DE LOS NEUMÁTICOS ABRE UNA VÍA PARA SU UTILIZACIÓN EN PANELES DE AISLAMIENTO TÉRMICO JULIO/AGOSTO 2026
mente utilizados. Las propias características del caucho —entre ellas su comportamiento frente al agua o su capacidad para absorber determinadas solicitaciones— permiten trasladar parte de sus prestaciones al ámbito de la edificación. Ese aprovechamiento, sin embargo, introdujo un matiz importante en el debate. Zaragoza Benzal advirtió de que cerrar ciclos materiales no equivale automáticamente a reducir el impacto ambiental, especialmente cuando recuperar un material exige procesos industriales o químicos intensivos. “La circularidad no es lo mismo que la sostenibilidad. No siempre”, afirmó, defendiendo que el objetivo debería ser incorporar el caucho reciclado con el menor número posible
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de transformaciones cuando las características de la aplicación lo permitan. “Cuanto menos proceso industrial o químico lleve ese caucho reciclado, ese nuevo producto va a tener menos impacto”, añadió. Bajo esa premisa, la edificación abre distintas posibilidades para aprovechar directamente las propiedades del material. Benzal mencionó el empleo de bandas de caucho aglomerado para aislamiento, así como trabajos desarrollados junto a SIGNUS para incorporarlo en placas y falsos techos destinados a mejorar el confort acústico. También apuntó a su utilización en productos prefabricados, donde puede sustituir parcialmente a la arena en morteros y contribuir a reducir su peso. Y el potencial del neumático no termina en el caucho. Precisamente al analizar el resto de las fracciones obtenidas durante su tratamiento, la conversación regresó a uno de los problemas señalados al comienzo del encuentro: no todos los materiales recuperados disponen hoy de salidas equivalentes. La fracción textil constituye probablemente el ejemplo más claro. Mientras el caucho acumula décadas de investigación, Zaragoza Benzal explicó que las fibras textiles procedentes de los neumáticos han recibido mucha menos atención debido a su
complejidad: son fibras cortas, difíciles de mezclar y pueden contener restos de otros componentes. Sin embargo, presentan una propiedad que abre una vía de aprovechamiento especialmente interesante en construcción: su baja conductividad térmica. Por ello, desde la universidad se está investigando su utilización en paneles de aislamiento térmico, lo que permitiría encontrar una salida material para una fracción que actualmente presenta mayores dificultades de reciclaje. Encontrar aplicaciones para fracciones que todavía carecen de mercados consolidados resume, en buena medida, el desafío planteado durante toda la mesa: no basta con recuperar los materiales que componen el neumático, sino que es necesario conseguir que vuelvan a resultar útiles, competitivos y demandados.
DE LA INNOVACIÓN AL MERCADO: LAS CLAVES PARA CONSOLIDAR EL CAUCHO COMO MATERIA PRIMA SECUNDARIA Sobre esa premisa, el último tramo del debate puso el foco en los pasos necesarios para que el caucho procedente de NFVU gane definitivamente peso como materia prima secundaria:
demostrar sus prestaciones, normalizar productos y aplicaciones, generar confianza entre los profesionales y construir una demanda suficientemente estable. Para Romero de Ávila, una de las claves reside precisamente en aportar evidencias que permitan comparar el material reciclado con las alternativas convencionales. “En la medida en la que podamos aportar evidencias de que es más rentable, más duradero y tiene mejores prestaciones, vamos a favorecer de una forma fácil y sostenible la sustitución”, señaló. Un planteamiento que conecta con la experiencia expuesta anteriormente por el Ayuntamiento de Madrid: la incorporación de materiales secundarios será más sencilla cuando su utilización no dependa exclusivamente de una obligación ambiental, sino que esté respaldada por resultados técnicos y económicos. Demostrar esas prestaciones implica también trasladar los resultados de la investigación a situaciones reales. Desde la UPM, Alicia Zaragoza situó entre las prioridades trasladar la investigación a experiencias demostrables: “Ver casos piloto, casos reales que se proyecten a los profesionales”. A ello sumó otro requisito para facilitar su implantación: “También tiene que haber productos que
La circularidad no es lo mismo que la sostenibilidad. Cuanto menos proceso industrial o químico lleve el caucho reciclado, el producto donde se destine va a tener un menor impacto ambiental. Alicia Zaragoza Benzal, profesora de la ETS de Edificación de la UPM.
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En la medida en la que podamos aportar evidencias de que es más rentable, más duradero y tiene mejores prestaciones, vamos a favorecer de una forma fácil y sostenible la sustitución.
María Jesús Romero de Ávila, directora general de Economía del Ayuntamiento de Madrid.
estén regularizados para que genere más confianza”. La experimentación, por tanto, debe avanzar acompañada de normalización y referencias que permitan a técnicos y prescriptores 34
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incorporar estas soluciones con mayor seguridad. En esta línea, Izquierdo llevó esa reflexión un paso más allá al recordar que detrás del debate sobre los neumáticos existe también una cuestión de dependencia de materias primas. El caucho natural consumido en España procede de mercados exteriores, mientras que el sintético tiene su origen en el petróleo, por lo que recuperar los recursos ya disponibles adquiere también una dimensión estratégica. “Tenemos que utilizar todos los materiales que podamos reutilizar”, defendió. Para lograrlo, reclamó una “doctrina de uso” sustentada en el consenso entre conocimiento académico, experiencia práctica y el impulso de los productores a través de la responsabilidad ampliada del productor. Gallego Medina coincidió en la necesidad de crear las condiciones para que el mercado funcione, pero introdujo un matiz relevante: el objetivo debería ser construir “un ecosistema donde funcione realmente, sin necesidad de hacer que sea obligatorio”. Para ello, consideró necesario combinar nuevas posibilidades tecnológicas con una administración sensible a su implantación y la necesidad de “seguir promoviendo la formación en rangos intermedios, que la gente lo vea como algo normal”, una condición necesaria para que estas soluciones dejen de percibirse como excepcionales y pasen a formar parte de la práctica habitual. La consolidación de ese ecosistema dependerá igualmente de mantener una investigación capaz de anticiparse a las necesidades futuras. Desde el ICTP-CSIC, Juan López Valentín calificó el futuro como “prometedor”, precisamente porque las dificultades actuales están impulsando programas de I+D+i y generando nuevo conocimiento científico-técnico. En este recorrido volvió a destacar la colaboración público-privada y el papel vertebrador de organizaciones como
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SIGNUS para conectar investigación y aplicación, sin olvidar un actor que consideró imprescindible: “La Administración es fundamental”. El cierre de Roberto Pérez permitió reunir buena parte de estos elementos. Para el responsable de Desarrollo e Innovación de SIGNUS, ampliar la presencia del caucho reciclado en
La prioridad es ver casos piloto, casos reales que se proyecten a los profesionales. También tiene que haber productos que estén regularizados para que genere más confianza.
Alicia Zaragoza Benzal, profesora de la ETS de Edificación de la UPM.
ENCUENTRO RETEMA - SIGNUS
El caucho natural que se consume en España viene de Tailandia y Costa de Marfil y el sintético viene del petróleo. Las materias primas secundarias son una apuesta de futuro. Tenemos que utilizar todos los materiales que podamos reutilizar. Ricardo Luis Izquierdo Escribano, director general de Economía Circular del Ayuntamiento de Fuenlabrada.
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Es necesario crear un ecosistema en el que el uso del caucho reciclado funcione realmente, sin necesidad de que sea obligatorio, combinando posibilidades tecnológicas, una administración sensible y formación de los profesionales. Juan Gallego Medina, catedrático de la ETS de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la UPM.
carreteras, obra pública o mobiliario urbano requiere colaboración entre sector público y privado, pero también mecanismos que faciliten económicamente su incorporación. “Otra vía es el apoyo legislativo y financiero”, señaló Pérez, quien planteó facilitar el empleo de materiales reciclados “a través de incentivos fiscales o deducciones”. El experto apuntó además hacia tecnologías que pueden adquirir mayor protagonismo en los próximos años. Entre ellas mencionó la pirólisis, cuyos avances tecnológicos están permitiendo evolucionar las plantas y abrir nuevas posibilidades para el
aprovechamiento de los neumáticos al final de su vida útil. Una vía que se suma al reciclaje mecánico, la desvulcanización, la recuperación de negro de carbono y las nuevas aplicaciones analizadas durante el encuentro, dibujando un escenario en el que el reto pasa cada vez menos por encontrar una única solución y más por construir un conjunto diversificado de destinos capaces de aprovechar las distintas fracciones del neumático. En conjunto, este debate dibujó un escenario en el que tecnología, conocimiento y experiencias reales ya existen, pero todavía deben ganar escala. Convertir el caucho recupera-
do en una materia prima secundaria plenamente integrada en la economía exigirá conectar investigación y mercado, proporcionar seguridad a técnicos y administraciones, demostrar prestaciones y rentabilidad y utilizar la capacidad tractora de la contratación pública. Un proceso en el que la colaboración entre productores, gestores, investigadores y administraciones aparece como condición necesaria para que los neumáticos al final de su vida útil dejen de contemplarse únicamente como un residuo que gestionar y se consoliden como una fuente de materiales con capacidad para regresar al sistema productivo.
El apoyo legislativo y financiero es fundamental para impulsar el uso de materiales reciclados, facilitando los procesos e incorporando incentivos fiscales o deducciones que favorezcan su utilización. Roberto Pérez Aparicio, responsable de Desarrollo e Innovación de SIGNUS.
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ENCUENTRO RETEMA - SIGNUS
Accede al video con los mejores momentos del encuentro.
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EN PRIMERA PERSONA
Del residuo al recurso: ha llegado el momento de impulsar el mercado para el caucho reciclado POR CARLOS PRIETO, DIRECTOR GENERAL DE SIGNUS
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spaña ha construido durante las últimas dos décadas un modelo sólido para garantizar la gestión de los neumáticos al final de su vida útil. Hoy se puede afirmar que existe un sistema correctamente implantado, capaz de asegurar la recogida, clasificación, reutilización, reciclaje y valorización de los neumáticos al final de su vida útil. Pero ahora que se ha avanzado, y se tiene la experiencia de 20 años de actividad toca que poner el esfuerzo en otra parte fundamental que es poner en valor los materiales obtenidos de su reciclaje. El verdadero reto de la economía circular no termina cuando un neumático deja de ser un residuo. Empieza cuando conseguimos que los materiales que contiene vuelvan a formar parte de nuevos productos y procesos industriales.
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El verdadero reto de la economía circular empieza cuando conseguimos que los materiales reciclados vuelvan a formar parte de nuevos productos y procesos industriales SIGNUS gestiona cada año más de 200.000 toneladas de neumáticos. De ellas se obtienen cerca de 100.000 toneladas de caucho reciclado. Son volúmenes suficientemente importantes como para poder hablar de mercados de nicho, pero es fundamental crear mercados estables, competitivos y capaces de absorber este material a una escala mucho mayor.
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El caucho reciclado conserva propiedades que lo convierten en un material de enorme interés para múltiples aplicaciones. Las carreteras son probablemente el ejemplo más evidente, de hecho, España acumula años de experiencia incorporando polvo de caucho a mezclas bituminosas. Se cuenta con conocimiento técnico, experiencias reales y soluciones normalizadas, sin embargo, su utilización sigue estando muy por debajo de su potencial: actualmente solo entre un 6% y un 8% del caucho recuperado se destina a mezclas asfálticas, cuando podría multiplicarse significativamente. La cuestión, por tanto, ya no es únicamente tecnológica. Hay que normalizar productos y procesos; y generar confianza entre los profesionales que finalmente prescriben, compran y utilizan estos materiales. Y todo ello sin dejar de investigar
CARLOS PRIETO
La contratación pública puede convertirse en una poderosa herramienta para generar demanda estable de materias primas secundarias y acelerar el desarrollo de nuevos mercados para el caucho reciclado
para desarrollar nuevas aplicaciones de mayor valor añadido y demostrar con datos sus prestaciones ambientales, técnicas y económicas. El reciclaje mecánico continuará teniendo un papel esencial, pero se debe mantener la senda de la innovación, puesto que es necesario explorar también nuevas vías, especialmente mediante reciclaje químico como la pirólisis, que pueden ampliar las posibilidades de aprovechamiento de los diferentes componentes del neumático. El objetivo no es encontrar una única solución, sino construir un ecosistema de soluciones capaz de aprovechar cada fracción de la manera más eficiente y sostenible posible. Pero innovar no significa únicamente desarrollar nuevas tecnologías. Significa también conseguir que las que ya existen abandonen definitivamente el terreno de lo experimental. Aquí la Administración tiene un papel determinante. La contratación pública puede convertirse en una poderosa herramienta para generar demanda de materias primas secundarias en carreteras, pavimentos, mobiliario urbano o edificación. No se trata de sustituir un material por otro únicamente por razones ambientales, sino de incorporar criterios que permitan valorar conjuntamente prestaciones, durabilidad, coste e impacto ambiental. La experiencia del Ayuntamiento de Madrid demuestra que esto es posible: una cuarta parte de su pavimento
ya se ha realizado con caucho reciclado. Y, además, algunas soluciones permiten obtener ahorros económicos relevantes. El cambio regulatorio que afronta el sector hace todavía más urgente esta transformación. La futura restricción europea al uso de determinados granulados de caucho en campos de césped artificial reducirá una de las principales aplicaciones actuales. No podemos esperar a que desaparezcan mercados para empezar a buscar alternativas. Tenemos que anticiparnos. SIGNUS quiere contribuir a esa anticipación y para ello, impulsa proyectos de I+D, con universidades y centros de investigación, desarrollando conocimiento y trabajando con administraciones y empresas para facilitar la incorporación del caucho reciclado a nuevas aplicaciones. Porque la economía circular no consiste solamente en gestionar mejor los residuos, consiste en cambiar la lógica del mercado para que los materiales reciclados tengan una segunda oportunidad real. El siguiente gran salto del sector será conseguir que más materiales reciclados vuelvan a la economía como recursos útiles, pero es importante aunar el esfuerzo de todos los actores para conseguirlo y hay tenemos el gran desafío de coordinar las necesidades e intereses de todos, para hacerlo posible.
Solo entre un 6% y un 8% del caucho recuperado se destina actualmente a mezclas asfálticas, pese a que su utilización podría multiplicarse significativamente JULIO/AGOSTO 2026
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EMPRESA I PREZERO
TUDELA DE DUERO, UN POLO DE INNOVACIÓN PARA LA GESTIÓN DE RESIDUOS INDUSTRIALES
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o son muchas las localidades de apenas 9.000 habitantes capaces de situarse en el mapa europeo de la innovación en gestión de residuos. Sin embargo, Tudela de Duero (Valladolid) lleva años construyendo un tejido industrial que demuestra cómo la combinación de planificación municipal, colaboración público-privada y tecnología puede convertir un municipio de tamaño medio en un enclave estratégico para la economía circular. Buena parte de esa evolución se ha desarrollado en el Polígono Industrial Tuduero, donde PreZero opera tres instalaciones especializadas en el tratamiento de residuos industriales. El complejo abarca desde la gestión de
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residuos peligrosos hasta el tratamiento de residuos farmacéuticos y la valorización de fracciones industriales para producir Combustible Sólido Recuperado (CSR). Además, alberga la planta de clasificación de envases y residuos de medicamentos gestionada junto a SIGRE, una instalación pionera en España que incorpora tecnologías como robótica, inteligencia artificial y sistemas ópticos de clasificación. El desarrollo de este polo industrial responde también a una estrategia municipal orientada a favorecer la implantación de nuevas actividades económicas. La agilización administrativa, la competitividad fiscal y la apuesta por el crecimiento del Polígono Industrial Tuduero han contribui-
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do a crear un entorno propicio para atraer inversiones. “El trabajo y el esfuerzo que venimos realizando desde el Ayuntamiento para facilitar al máximo la implantación de empresas en nuestro municipio ha sido determinante”, explica el alcalde de Tudela de Duero, Óscar Rodríguez de las Heras. “Apostamos por una administración cercana y ágil, que acompañe a las empresas en todo el proceso y facilite, dentro de nuestras competencias, su llegada y desarrollo”. A ello se suman, según el alcalde, la ubicación estratégica del municipio, los incentivos fiscales y una apuesta sostenida por el desarrollo industrial. El resultado es un modelo que trasciende la gestión de residuos. La con-
PREZERO I EMPRESA
centración de infraestructuras especializadas ha favorecido la creación de empleo, la generación de conocimiento técnico y la atracción de nuevas actividades vinculadas a la economía circular, reforzando el papel de Tudela de Duero como un caso de desarrollo industrial ligado a la sostenibilidad.
UN ECOSISTEMA INDUSTRIAL CONSTRUIDO DURANTE MÁS DE 15 AÑOS La posición que ocupa hoy Tudela de Duero es fruto de una evolución progresiva. Desde hace más de quince años, el Polígono Industrial Tuduero ha incorporado nuevas capacidades de tratamiento hasta configurar un
conjunto de instalaciones que abordan distintos flujos de residuos y procesos de valorización. La primera de ellas, Tudela I, funciona como centro de transferencia de residuos peligrosos, donde se reciben y clasifican materiales como absorbentes, pinturas, aerosoles, envases contaminados o equipos electrónicos antes de su envío a gestores finales autorizados. A esta infraestructura se sumó Tudela II, la planta de clasificación de envases y residuos de medicamentos que PreZero opera para SIGRE desde 2012. Se trata de una instalación única en España que recibe los residuos depositados en más de 22.200 Puntos SIGRE de farmacias, además de gestionar residuos procedentes de la industria farmacéutica y
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La combinación de planificación municipal, colaboración público-privada y tecnología puede convertir un municipio de tamaño medio en un enclave estratégico para la economía circular.
Virginia Sanz, delegada de PreZero en Castilla y León
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porarlos al ciclo productivo, garantizar la destrucción segura de los restos de medicamentos y valorizar aquellas fracciones que ya no pueden reciclarse. “Es una infraestructura que integra protección de la salud, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental en un mismo proceso”, resume. La incorporación más reciente al complejo es Tudela III, una planta orientada a la valorización de residuos industriales no reciclables mediante su transformación en Combustible Sólido Recuperado (CSR), empleado por industrias como las cementeras en sustitución de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, reaprovecha materiales como cartón, plástico, madera o metales para reincorporarlos al ciclo productivo y está preparada para tratar nuevos flujos de residuos, entre ellos cosmética. Cada año trata más de 5.000 toneladas de residuos de medicamentos y sus envases y otras 3.000 toneladas de residuos de origen industrial. Para Miguel Vega, director general de SIGRE, la planta de Tudela II va más allá de una instalación de tratamiento. “Es el punto donde se materializa el compromiso del sector farmacéutico con la economía circular”. En ella culmina el proceso que comienza cuando el ciudadano deposita los residuos en el Punto SIGRE de la farmacia y que permite recuperar materiales para reincor-
La tecnología por sí sola no basta para seguir elevando las tasas de reciclaje; el siguiente avance dependerá también del ecodiseño de los envases
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las palas de aerogeneradores al final de su vida útil. En conjunto, las tres instalaciones configuran un sistema capaz de abordar diferentes tipologías de residuos mediante soluciones complementarias que combinan recuperación de materiales, valorización energética y procesos de clasificación avanzados. Esa especialización explica, en buena medida, la posición que ha alcanzado Tudela de Duero en el ámbito de la gestión de residuos industriales.
La trayectoria de Tudela de Duero muestra cómo la combinación de planificación, inversión industrial y tecnología puede convertirse en un motor de desarrollo local
TECNOLOGÍA PARA AUMENTAR LA CIRCULARIDAD DE LOS RESIDUOS La evolución del complejo ha ido ligada a la incorporación de nuevas tecnologías. Si hace una década la automatización ya suponía un elemento diferenciador, hoy las instalaciones integran robótica, inteligencia y visión artificial y sistemas ópticos de clasificación para aumentar la recuperación de materiales y mejorar la eficiencia de los procesos. La planta que PreZero opera para SIGRE representa uno de los principales
exponentes de esa evolución. La automatización ha incorporado soluciones propias de la industria 5.0: equipos robotizados para la separación de materiales, sistemas ópticos de identificación e inteligencia artificial capaz de analizar los datos generados durante el proceso y optimizar de forma continua la clasificación. “Cada proceso de mejora implementado ha perseguido un mismo objetivo: mejorar la precisión de la clasificación, incrementar la recuperación de materiales
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y reforzar la trazabilidad de los residuos”, explica Miguel Vega. Gracias a esta evolución, añade, la planta ha incrementado la eficiencia del tratamiento y se ha situado “a la vanguardia internacional”, contribuyendo al desarrollo de modelos de gestión más resilientes y alineados con los principios de la economía circular. Esta evolución tecnológica tiene un efecto directo sobre la recuperación de materiales. La combinación de estas tecnologías mejora la separación de papel, cartón, plásticos, metales y otras fracciones reciclables, obteniendo materiales de mayor calidad para su reincorporación a nuevos procesos productivos. “No solo recuperamos una mayor cantidad de materiales, sino que mejoramos la calidad de esas fracciones recuperadas, algo fundamental para que puedan volver al ciclo productivo”, señala Miguel Vega. No obstante, la tecnología por sí sola no basta para seguir elevando las tasas de reciclaje. En el ámbito de los residuos farmacéuticos, SIGRE considera que el siguiente avance dependerá del ecodiseño de los envases. Aspectos como la reducción de peso, la simplifi-
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cación de materiales o la incorporación de contenido reciclado condicionan, desde el origen, las posibilidades de recuperación al final de su vida útil. En este sentido, la mejora de la circularidad pasa por combinar innovación en el diseño con procesos de tratamiento cada vez más eficientes. Ese mismo planteamiento se traslada a Tudela III, donde los residuos industriales que ya no pueden reciclarse se transforman en Combustible Sólido Recuperado (CSR), mientras que los
materiales aprovechables se recuperan para devolverlos al sistema productivo. En conjunto, las instalaciones del complejo muestran cómo distintas tecnologías pueden adaptarse a flujos de residuos muy diversos con un objetivo común: aprovechar al máximo los recursos disponibles.
UN MODELO QUE TRASCIENDE EL ÁMBITO INDUSTRIAL La evolución de Tudela de Duero no se explica solo por el desarrollo de infraestructuras. En paralelo, el Ayun-
tamiento ha impulsado una estrategia para favorecer la implantación de nuevas empresas y consolidar un tejido industrial vinculado a la sostenibilidad. El desarrollo del Polígono Industrial Tuduero constituye uno de los ejes de esa estrategia. A las medidas para atraer inversión, como incentivos fiscales o una gestión administrativa ágil, se suma el objetivo de generar empleo estable y reforzar la actividad económica del municipio. “Las inversiones que están realizando las empresas ya implantadas están generando empleo y favoreciendo una
El desarrollo requiere planificación, constancia y colaboración Óscar Rodríguez de las Heras ALCALDE DE TUDELA DE DUERO ¿Qué ha permitido que empresas como PreZero hayan elegido Tudela de Duero para desarrollar sus proyectos? El trabajo y el esfuerzo que venimos realizando desde el Ayuntamiento para facilitar al máximo la implantación de empresas en nuestro municipio ha sido determinante. Apostamos por una administración cercana y ágil, que acompañe a las empresas en todo el proceso y facilite, dentro de nuestras competencias, su llegada y desarrollo. Además, contamos con una ordenanza fiscal que contempla beneficios económicos para las empresas que se instalan en Tudela de Duero.
¿Qué papel desempeña la colaboración entre administraciones, empresas y ciudadanía en este modelo de desarrollo? 44
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Es fundamental para consolidar este modelo. En Tudela de Duero creemos que el crecimiento industrial debe ir de la mano de la sostenibilidad y de una gestión responsable de los residuos. Un ejemplo es el proyecto “Tudela de Duero Verde: Red Comunitaria de Compostaje”, impulsado por el Ayuntamiento con la colaboración de entidades como PreZero y SIGRE. Este tipo de alianzas nos permiten avanzar en economía circular, fomentar la participación ciudadana y seguir posicionando al municipio como un referente en desarrollo sostenible.
¿Qué recomendaría a otros municipios que quieran impulsar proyectos similares? El desarrollo requiere planificación, constancia y colaboración entre administraciones y empresas. Apostar por la industria y por proyectos sostenibles es una oportunidad para transformar el futuro de un municipio y generar bienestar para sus vecinos.
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economía circular muy positiva para el municipio”, afirma el alcalde de Tudela de Duero. A su juicio, el impacto trasciende la creación de puestos de trabajo, ya que también impulsa la actividad de empresas auxiliares y refuerza el posicionamiento del municipio como destino para nuevas inversiones industriales. Esa estrategia continuará en los próximos años con la ampliación del Polígono Industrial Tuduero. Según explica el alcalde, la reciente adquisición de suelo por parte de la Junta de Castilla y León permitirá atraer nuevos proyectos empresariales, entre ellos, un centro logístico vinculado a una compañía internacional del sector del vidrio que abastecerá al conjunto de la Península. El desarrollo de Tudela de Duero se apoya, además, en iniciativas que trasladan la economía circular al ámbito municipal. Un ejemplo es “Tudela de Duero Verde: Red Comunitaria de Compostaje”, promovido por el Ayuntamiento con la colaboración de entidades como PreZero y SIGRE. Para Rodríguez de las Heras, este tipo de proyectos contribuyen a mejorar la gestión de los residuos, fomentar la participación ciudadana y reforzar la
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Las tres instalaciones configuran un sistema capaz de abordar diferentes tipologías de residuos mediante soluciones complementarias
colaboración entre administraciones, empresas y sociedad. Desde SIGRE también destacan el valor de esa cooperación. “El balance es extraordinariamente positivo porque demuestra que los grandes retos ambientales solo pueden afrontarse desde la colaboración”, sostiene Miguel Vega. A su juicio, la combinación del conocimiento del sector farmacéutico que aporta SIGRE, la capacidad tecnológica y operativa de PreZero y el apoyo institucional del Ayuntamiento ha permitido desarrollar un proyecto con impacto tanto ambiental como económico y
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social, además de fomentar el conocimiento y la sensibilización ambiental. Más allá del caso concreto de Tudela de Duero, esta experiencia pone de relieve el papel que puede desempeñar la colaboración público-privada para impulsar iniciativas de economía circular y favorecer el desarrollo del territorio.
UN MODELO CON VOCACIÓN DE FUTURO El crecimiento de este ecosistema industrial se produce en un escenario en el que la gestión de residuos se enfrenta a nuevos desafíos regulatorios y tecnológicos. La ampliación de la Responsabilidad Ampliada del Productor, el nuevo Reglamento europeo sobre envases y la digitalización de los procesos marcarán el rumbo del sector durante los próximos años. En este escenario, SIGRE prevé seguir incorporando nuevas tecnologías a la planta de Tudela de Duero. “Nuestro objetivo es que la planta siga siendo una referencia europea, no únicamente por la tecnología que incorpora, sino por representar un modelo de gestión que integra innovación,
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¿Cuáles son los principales retos para seguir aumentando la recuperación de materiales? El hecho de que alrededor del 70 % de los materiales de los envases depositados en los Puntos SIGRE se logre reciclar es un éxito, especialmente teniendo en cuenta la complejidad de los envases farmacéuticos. Pero nuestra aspiración es seguir mejorándolo. La verdadera palanca de transformación está en el ecodiseño, porque la capacidad de recuperar y reciclar un envase viene determinada, en gran medida, desde el momento en el que se diseña.
¿Qué papel desempeña la industria farmacéutica en ese avance? La industria está revisando progresivamente sus envases para hacerlos más ligeros, reducir espacios vacíos y componentes innecesarios, simplificar materiales, mejorar su reci-
clabilidad e incorporar materias primas recicladas cuando es técnica y sanitariamente posible. Es un esfuerzo especialmente relevante porque cualquier mejora ambiental debe ser compatible con las exigencias sanitarias y regulatorias que debe cumplir un medicamento.
¿Hacia dónde evolucionará la gestión de los residuos farmacéuticos? Veremos una creciente digitalización de toda la cadena de gestión, con mayor trazabilidad, análisis avanzado de datos, inteligencia artificial aplicada a la toma de decisiones y automatización. La planta de Tudela de Duero seguirá incorporando nuevas tecnologías para aumentar la circularidad de los materiales y responder a las nuevas necesidades del sector.
La verdadera palanca de transformación está en el ecodiseño
Miguel Vega DIRECTOR GENERAL DE SIGRE
sostenibilidad, trazabilidad, seguridad y economía circular en beneficio de toda la sociedad”, afirma Miguel Vega. El director general de SIGRE considera que el siguiente paso será combinar la evolución tecnológica con un mayor impulso al ecodiseño, de modo que los envases faciliten su recuperación desde la fase de diseño. El Ayuntamiento comparte esa visión de largo plazo. La ampliación del Polígono Industrial Tuduero y la llegada de nuevas inversiones forman parte de una estrategia con la que el municipio busca consolidar un tejido industrial capaz de generar empleo estable y atraer proyectos de alto valor añadido. “Queremos contar con un polígono industrial plenamente consolidado, capaz de atraer nuevas empresas, generar empleo de calidad
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y favorecer no solo el crecimiento económico, sino también el asentamiento de población y la mejora de los servicios e infraestructuras del municipio”, señala Óscar Rodríguez de las Heras. La trayectoria de Tudela de Duero muestra cómo la combinación de planificación, inversión industrial y tecnología puede convertirse en un motor de desarrollo local. En apenas quince años, el municipio ha configurado un ecosistema especializado que trasciende la gestión de residuos y ejemplifica el potencial de la economía circular para generar actividad económica, innovación y empleo.
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Juan María Vázquez Rojas CONSEJERO DE MEDIO AMBIENTE, INDUSTRIA, UNIVERSIDADES, INVESTIGACIÓN Y MAR MENOR DE LA REGIÓN DE MURCIA
Queremos que la Región de Murcia sea el gran hub de simbiosis industrial y economía circular del Mediterráneo D
Luis Bustamante David de Flores
TEMAS: RESIDUOS, ECONOMÍA CIRCULAR, SOSTENIBILIDAD
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a Región de Murcia afronta la próxima década con el reto de transformar un modelo de gestión de residuos todavía condicionado por la dependencia del vertedero y adaptarlo a unas exigencias europeas cada vez mayores en prevención, recogida separada, reciclaje y valorización. El Plan Recircula Horizonte 2035 articula esa transformación con una premisa de fondo: avanzar desde una gestión centrada en el tratamiento del residuo hacia otra capaz de conservar su valor y reincorporarlo al ciclo productivo. La hoja de ruta prevé movilizar hasta 373 millones de euros hasta 2035, con un importante esfuerzo dirigido a la adaptación y ampliación de las instalaciones existentes, nuevas infraestructuras de tratamiento, la mejora de los sistemas municipales de recogida y transporte y el impulso de la di-
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gitalización y la trazabilidad. A ello se suma la conexión con el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035, que abre una vertiente especialmente relevante para el tejido empresarial: aprovechar residuos y subproductos como materias primas secundarias y favorecer nuevas oportunidades de simbiosis industrial. Al frente de esta estrategia se encuentra Juan María Vázquez Rojas, consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor de la Región de Murcia, quien desgrana las prioridades del Plan Recircula, desde la reducción del vertido y el apoyo a los municipios hasta la modernización de las infraestructuras, la colaboración con la industria y el papel que deberán desempeñar la innovación y las nuevas herramientas digitales en el sistema regional de residuos.
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La Región de Murcia ha sacado recientemente a información pública el Plan Recircula Horizonte 2035, un documento llamado a marcar la política regional de residuos durante la próxima década. ¿Qué diagnóstico hace el Gobierno regional de la situación actual de la gestión de residuos y qué necesidades hacían imprescindible elaborar una nueva estrategia? La legislación en materia de residuos ha ido evolucionando para pasar a considerar los residuos como un recurso que es posible reintegrar en la cadena de valor, lo que nos hará más sostenibles y competitivos. Esta nueva visión es totalmente compartida por el Gobierno regional, y para canalizar y ordenar este esfuerzo era necesario contar con un plan que establezca prioridades.
De ahí y de los últimos cambios legislativos —sobre todo en la Unión Europea— nace la necesidad de Recircula, que transforma el modelo regional de prevención y gestión de residuos, priorizando su reducción, reutilización, recogida separada, reciclaje y valorización, así como la disminución progresiva del vertido, y la mejora de la trazabilidad y control.
El plan plantea un cambio de enfoque al considerar los residuos como un recurso y no únicamente como un problema ambiental. ¿Cómo se traduce esta visión en la práctica y qué transformaciones espera impulsar respecto al modelo de gestión desarrollado hasta ahora? En efecto, el reto que nos planteamos es pasar de considerar los residuos no como un problema, sino como un recurso, una solución. Si de algo estoy seguro y orgulloso es de que en esta tierra sabemos aprovechar cada recurso, cada oportunidad. Lo hacemos con el agua, reciclando el 99% de la que usamos. Lo hacemos ya con residuos vegetales, agrícolas e industriales, que usamos como combustible para generar energías verdes. Pero no nos conformamos. El próximo reto es la mejora de la recogida, gestión y reciclaje de los residuos que generamos en nuestros hogares, en nuestra actividad diaria. Pasar de considerarlos un problema a convertirlos en un recurso, en una solución. Recircula Horizonte 2035 traduce esta visión mediante un cambio de paradigma. Pasamos de un modelo clásico y lineal (extraer, fabricar, tirar) hacia un ecosistema de economía circular. El objetivo central deja de ser hacer desaparecer la basura en vertederos para enfocarse en la retención del valor material y su reintegración en el tejido productivo regional. Para ello contamos con varios grandes ejes, comenzando sobre todo con la potenciación de la segregación en origen, desplegando nuevas recogidas obligatorias como los biorresiduos, el textil, los aceites y los residuos comerciales, para preservar el material de la contaminación y permitir que pueda ser reaprovechado. De ahí también la apuesta decisiva por adaptar las plantas de tratamiento y sus sistemas de triaje para aislar los materiales de alta pureza aptos para el reciclaje técnico directo. Finalmente, y en conexión directa con el Plan Industrial de la Región de Murcia, que también tiene como horizonte 2035, elaboramos el Mapa Regional de Simbiosis Industrial, que identifica y empareja la oferta de subproductos de unas empresas con la demanda de materias primas secundarias de otras, evitando el desperdicio.
La normativa europea fija objetivos cada vez más exigentes en materia de prevención, reciclaje y reducción del vertido. ¿En qué punto se encuentra actualmente la Región de Murcia respecto a esos JULIO/AGOSTO 2026
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Tenemos que acabar con la dependencia de los vertederos, mejorando significativamente los ratios de recogida selectiva y estableciendo como prioridad la valorización energética de los residuos no reciclables objetivos y cuáles serán las principales líneas de actuación para acelerar su cumplimiento de aquí a 2035? Tenemos que acabar con la dependencia de los vertederos como destino final de los residuos. Por tanto, desde Recircula articulamos medidas para mejorar significativamente los ratios de recogida selectiva y establecer como prioridad la valorización energética de los residuos que de otra manera se destinarían a vertedero.
La prevención ocupa el primer nivel de la jerarquía europea de residuos, aunque sigue siendo uno de los ámbitos más complejos de desarrollar. ¿Qué medidas incorpora el Plan Recircula para reducir la generación de residuos y fomentar la reutilización, tanto entre la ciudadanía como en el tejido empresarial y las administraciones públicas? La prevención, como no podía ser de otro modo, ocupa un capítulo aparte en Recircula. Es imprescindible reorientar las actuaciones públicas hacia la reducción de la generación de residuos, la reutilización, la prolongación de la vida útil de los productos y la disminución de sus impactos ambientales. Y ahí es clave avanzar en la sensibilización ciudadana, la educación ambiental y la promoción de hábitos más sostenibles, con especial atención a la reducción en origen, el consumo responsable y la prevención del desperdicio alimentario, sin olvidar tampoco implicar al tejido empresarial, que puede aportar mucho desde campos como el ecodiseño o la reducción en origen. El plan Recircula identifica hasta siete grandes retos en ma-
teria de prevención, que abarcan desde la reducción de la generación de residuos municipales al refuerzo de la prevención en aquellos flujos prioritarios en los que existe mayor capacidad de intervención pública, mayor impacto ambiental o mayor incidencia sobre el funcionamiento global del sistema. Tenemos que impulsar la reutilización, la reparación, la durabilidad de los productos y otras prácticas que permitan evitar la generación de residuos o retrasarla, reforzar la corresponsabilidad de entidades locales, ciudadanía, sectores económicos, productores y sistemas de responsabilidad ampliada del productor en relación con la prevención y vincular la prevención con la mejora de la recogida separada, la reducción de la fracción resto y la disminución progresiva del vertido. Y también tenemos que mejorar la trazabilidad de la información y la capacidad de evaluación de las actuaciones preventivas, evitando que el programa quede limitado a acciones puntuales sin seguimiento verificable. Un plan debe contar con indicadores y evaluaciones para poder readaptarlo y reorientarlo a las nuevas realidades que pueden surgir durante su desarrollo.
Los municipios desempeñan un papel clave en la gestión de los residuos municipales y afrontan importantes desafíos derivados de las nuevas obligaciones normativas. ¿Cómo va a acompañar la Comunidad Autónoma a los ayuntamientos para modernizar sus sistemas de recogida y tratamiento y avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles? La primera fase de inversión del Plan Recircula tiene una marcada y clara vocación municipalista, porque desde el Go-
Hay que impulsar la reutilización, la reparación, la durabilidad de los productos y otras prácticas que permitan evitar la generación de residuos o retrasarla
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bierno regional se ha querido dar prioridad estratégica a la gestión de las competencias locales en materia de recogida, transporte y, en su caso, tratamiento, sin perjuicio de las competencias autonómicas de planificación, coordinación, autorización y control. Por eso, la mayor parte de los 40 millones de fondos disponibles en la primera fase de despliegue del plan han ido destinados a la construcción y mejora de las plantas de gestión de residuos, a potenciar el reciclaje y a seguir avanzando en el objetivo de conseguir una economía plenamente circular y un cambio de modelo de gestión. Gracias a ese impulso inicial, nuestros municipios han mejorado los sistemas de recogida selectiva mediante la compra de contenedores y vehículos para residuos orgánicos domésticos, aceite usado de cocina para generación de biocombustible y para fomentar el reciclaje de textiles y la mejora o construcción de nuevos Ecoparques. En definitiva, lo que estamos haciendo es sobre todo dotar a los ayuntamientos, a la Región en general, de las herramientas e infraestructuras necesarias para que los ciudadanos sean partícipes de este empeño en alcanzar una economía circular. Tenemos alternativas y soluciones para colocar a la Región a la cabeza de la gestión eficiente y efectiva de sus residuos.
través, por ejemplo, de subvenciones para implantar el contenedor marrón y las nuevas recogidas selectivas. Pero también ofrecemos asesoramiento fiscal para que los consistorios diseñen tasas basadas en el principio de “pago por generación”. Otro pilar de esa cooperación debe ser la alianza y simbiosis con la industria y el sector privado. En el primer caso, ya he dejado claro que Recircula va perfectamente alineado con el Plan Industrial, para transformar residuos en materias primas secundarias aprovechables para el sector, por poner el ejemplo más notable. Pero también queremos establecer mesas de trabajo estables en las que nosotros como administración ambiental, junto con los centros tecnológicos y el propio tejido económico abordemos cualquier traba y podamos resolver barreras operativas con celeridad. Otro ejemplo sería la coordinación con los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada de los productores, los SCRAP, con los que vamos a llegar a acuerdos para poder absorber los flujos obligatorios de envases comerciales, industriales y textiles que se van a generar e incrementar a corto plazo. Y no menos importante, mejorar la trazabilidad, la I+D+i y los propios órganos de control a través de plataformas digitales, la cofinanciación de proyectos para la separación avanzada de materiales y la constitución de una comisión de seguimiento con presencia de administraciones, universidades, empresas y agentes sociales.
Sin esa colaboración entre administración, sectores económicos y sociedad, es muy complejo cambiar el paradigma actual
Esta transformación del modelo de gestión de residuos requiere también una colaboración estrecha entre administraciones, empresas gestoras, industria, sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor y otros agentes del sector. ¿Cómo plantea la Comunidad Autónoma fortalecer esta cooperación para garantizar el éxito del Plan Recircula? Esa cooperación ya existe y va a ser fundamental para abordar un cambio tan importante en materia de gestión de residuos a todos los niveles. Sin esa colaboración entre administración, sectores económicos y sociedad, es muy complejo cambiar el paradigma actual con este nuevo enfoque de la economía circular. Desde la Comunidad nos planteamos fortalecer esta cooperación mediante un modelo de gobernanza participativa, la cofinanciación de infraestructuras y la digitalización de los procesos de control, conectando a todos los actores clave. Ya he mencionado la vocación municipalista que impregna a todo Recircula, pero es clave mantener y fortalecer este apoyo a
El plan inicia ahora su fase de información pública, un momento clave para incorporar la visión de administraciones, empresas y entidades especializadas. ¿Qué espera la Consejería de este proceso participativo y qué tipo de aportaciones considera que pueden enriquecer el documento antes de su aprobación definitiva? Quiero destacar que previamente a esta fase de información pública ya tuvimos numerosos encuentros con todos los actores relevantes en la materia para poder elaborar un plan de consenso y que implique e involucre al sector. Queríamos que fuera un plan de todos, aunque el impulso principal sea el del Gobierno regional y la consejería, particularmente de la Dirección General de Medio Ambiente. Y esa amplia respuesta continúa en esta fase de información pública, que se extenderá a lo largo de las próximas semanas
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para que quien lo desee aporte su visión y enriquezca el Plan. Paralelamente hemos evacuado consultas a las administraciones públicas afectadas y a las personas interesadas identificadas durante la fase previa de evaluación ambiental, con el objetivo de mejorar con sus aportaciones el documento final. En definitiva, y en línea con otras grandes hojas de ruta que este Gobierno ha puesto en marcha, como el Plan Industrial 2035, queremos que sean documentos nacidos del máximo consenso y que impliquen al mayor número posible de participantes, porque esa precisamente será su fuerza una vez comiencen a implementarse y aplicarse. Por ello, todas las aportaciones serán analizadas y tenidas en cuenta para su incorporación. El documento está completamente abierto.
Hablando de cifras, el plan movilizará más de 370 millones de euros entre inversión pública y privada. ¿Qué prioridades se han marcado para esta inversión y qué proyectos o actuaciones considera que tendrán un mayor impacto sobre la mejora del sistema regional de gestión de residuos? Sin duda, una de las prioridades se centra en los ayuntamientos, a los que queremos dar todo el apoyo para que hagan
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una gestión más eficiente de sus residuos en los próximos diez años. Como ya se ha indicado, el Gobierno regional ha movilizado ya 40 millones de euros para el desarrollo inicial de los ocho programas que componen el plan. Las inversiones totales previstas pueden llegar a los 373 millones hasta 2035, y el grueso de la inversión prevista -más de 332 millones de euros- se destina a un ambicioso programa de adaptación, ampliación e implantación de nuevos procesos de tratamiento en las instalaciones de tratamiento de residuos ya existentes, así como en la puesta en marcha de nuevas infraestructuras de tratamiento de biorresiduos y selección de envases. Como prioridad, es necesario desarrollar una instalación para la valorización energética de los residuos y evitar así su llegada a vertedero. Esta apuesta se complementa con las medidas para la adaptación del sistema de contenerización y de recogida y transporte de residuos, que suma otros 32,5 millones de euros de inversión. Además, están previstas actuaciones por 2,46 millones de euros para la reducción de impactos en las plantas de tratamiento ya existentes. Una parte importante del plan se destina a programas de información, comunicación y concienciación (3 millones de euros), a los que se suma el proyecto para construir un Centro de Inter-
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pretación del Reciclado en Ulea, por valor de 764.586 euros. Finalmente, pero no menos importante, se contemplan inversiones de 2,28 millones de euros para un ambicioso programa de I+D+i.
Como se mencionaba anteriormente, el documento establece una conexión directa con el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 y apuesta por reforzar el aprovechamiento de los residuos como materias primas secundarias. ¿Qué oportunidades identifica para impulsar la simbiosis industrial, la valorización de residuos y el desarrollo de nuevas actividades económicas ligadas a la economía circular? La conexión directa y expresa entre el Recircula Horizonte 2035 y el Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 sitúa la gestión de residuos en el núcleo de la competitividad económica regional. Al integrar la reducción, reutilización, reciclaje y valorización de los desechos fabriles, ambos planes transforman las obligaciones medioambientales en motores de rentabilidad e innovación para las empresas murcianas. Queremos que las industrias locales puedan sustituir materias primas sujetas a la volatilidad de los mercados internacionales y los vaivenes geoestratégicos por subproductos generados en la propia Región, blindando la cadena de suministro y generando sinergias operativas.
Las inversiones totales previstas en el marco del Plan Recircula Horizonte 2035 pueden llegar a los 373 millones hasta 2035
El plan además optimiza el ciclo técnico de materiales dentro de los polígonos industriales y clústeres de la Región, reduciendo las emisiones de CO₂ asociadas a la producción e importación de nuevos materiales. Queremos que las plantas de tratamiento puedan generar materiales de alta pureza y calidad, aprovechables. Y, por ejemplo, el Centro Tecnológico de la Energía y el Medio Ambiente ofrece ya asistencia técnica y estudios para poner en marcha proyectos piloto que sirvan para descubrir nuevas vías de valorización técnica. No podemos olvidar tampoco que la propia existencia de un marco normativo unificado, ágil y dotado de ayudas nos convierte en un polo atractivo para la inversión en la refabri-
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cación y el reciclaje técnico, campos que van a tener un desarrollo exponencial a medio plazo. La operación de plantas tecnificadas y el desarrollo de la economía de la reparación y el ecodiseño fomentan puestos de trabajo estables, cualificados y arraigados al territorio murciano, como recientemente pudimos ver en la apertura de una planta en Fuente Álamo.
Más allá de infraestructuras, el plan incorpora actuaciones relacionadas con la trazabilidad, la digitalización y la mejora del control de los flujos de residuos. ¿Qué importancia tendrán estas herramientas para aumentar la eficiencia, la transparencia y la seguridad del sistema? La trazabilidad y la digitalización son los pilares operativos que nos permiten convertir el Plan Recircula Horizonte 2035 en un sistema de control de alta precisión. En un ecosistema donde los residuos se convierten en recursos, estas herramientas actúan como el “sistema financiero” que contabiliza, valida y asegura cada movimiento del material. Necesitamos datos veraces para tomar las mejores decisiones y avanzar en la consecución de los objetivos que planteamos. Desde el Gobierno regional hemos apostado por tres vectores fundamentales para conseguir el éxito de este modelo. El primero sería la optimización de rutas y logística, en la que la sensorización de los contenedores va a permitir a las empresas gestoras y ayuntamientos diseñar —muchas veces incluso a través de herramientas de IA— rutas dinámicas de recogida, lo que reduce costes de combustible y emisiones al tiempo que permite un mayor número de despliegues. Queremos también completar la transición hacia la tramitación electrónica completa y automatizada y eliminar burocracia para reducir drásticamente los tiempos de espera para las autorizaciones de traslado y valorización de resi-
Queremos que las industrias locales puedan sustituir materias primas sujetas a la volatilidad de los mercados internacionales por subproductos generados en la propia región
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La trazabilidad y la digitalización son los pilares operativos que nos permiten convertir el Plan Recircula Horizonte 2035 en un sistema de control de alta precisión
duos de las industrias. Y por supuesto, casar la oferta y la demanda, a través por ejemplo de plataformas digitales de subproductos. Otra gran apuesta es la que el plan hace por la transparencia y la incansable lucha contra el fraude, y ahí es donde nosotros como administración debemos ser inflexibles. Vamos a realizar unas auditorías estrictas de los SCRAP, pero también aportamos con ello la necesaria seguridad jurídica, sanitaria y ambiental.
Si miramos al horizonte de 2035, ¿cómo le gustaría que se identificara a la Región de Murcia en materia de gestión de residuos y economía circular? ¿Qué resultados deberían haberse alcanzado para poder afirmar que el Plan Recircula ha supuesto un verdadero cambio de modelo? Para 2035, el objetivo estratégico es que nuestra Región sea identificada como el gran ‘hub’ de Simbiosis Industrial y Economía Circular del Mediterráneo, pero no solo por cumplir la normativa, sino por convertir la gestión avanzada de residuos en un factor decisivo de competitividad industrial y sostenibilidad territorial. Para entonces, deberíamos contar o estar a punto de lograr un territorio donde las fábricas no generan basura, sino recursos que alimentan de forma continua a otros sectores productivos, una economía regional resiliente frente a las crisis de suministros globales gracias al mayor autoabastecimiento. Y por supuesto una administración ágil y transparente. El objetivo es ambicioso, porque hablamos de duplicar los puestos de trabajo cualificados en sectores como la refabricación, el ecodiseño, la reparación tecnológica y la ingeniería de reciclaje avanzado. Pero somos optimistas porque hemos constatado que en este viaje no avanzamos en solitario, sino acompañados y respaldados por todos los actores relevantes. Y eso nos da la fuerza para seguir adelante.
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Por qué la resiliencia económica de Europa depende de acertar con la Ley de Economía Circular POR FYNN HAUSCHKE, SENIOR POLICY OFFICER ON CIRCULAR ECONOMY AND WASTE EN LA EUROPEAN ENVIRONMENTAL BUREAU Y BÍCH DAO, SENIOR COMMUNICATIONS OFFICER EN LA EUROPEAN ENVIRONMENTAL BUREAU
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a industria europea del reciclaje lleva años defendiendo que la circularidad no es una mera aspiración ambiental, sino una necesidad industrial. En este punto, las organizaciones ecologistas y las empresas de reciclaje deben coincidir sin reservas. La futura Ley de Economía Circular de la Comisión Europea ofrece una gran oportunidad para reforzar la resistencia de la industria europea, reducir la dependencia de las materias primas importadas y crear empleo. ¿Por qué? La dependencia europea de la extracción de materias primas vírgenes tiene un precio elevado: grandes costes sociales y ambientales, exposición a riesgos geopolíticos de suministro y pérdida de competitividad de la industria europea a largo plazo. Las leyes
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de la UE que hagan posible una verdadera economía circular ofrecen una vía creíble para reducir el consumo de recursos y descarbonizar la economía. También pueden fortalecer la base industrial europea, reducir la dependencia de materiales importados y abrir nuevas vías para el desarrollo de soluciones. Si se hace bien, una economía
La industria europea del reciclaje lleva años defendiendo que la circularidad no es una mera aspiración ambiental, sino una necesidad industrial JULIO/AGOSTO 2026
circular real aportará beneficios únicos a la ciudadanía y a las empresas con el menor coste ambiental posible. LA CIRCULARIDAD ES POLÍTICA INDUSTRIAL Europa importa la mayoría de los materiales críticos necesarios para fabricar baterías, productos electrónicos, vehículos y tecnologías limpias. A la vez, se pierden materiales valiosos a través de los residuos, el reciclaje de menor calidad o las exportaciones. Nuestra economía sigue dependiendo en gran medida de unas cadenas mundiales de suministro inestables, mientras que los materiales secundarios producidos dentro de la UE tienen dificultades para competir con los recursos vírgenes.
FYNN HAUSCHKE Y BÍCH DAO
La Ley de Economía Circular debe cambiar esta situación. En la actualidad, el mercado juega en contra de las empresas de reciclaje. Los materiales vírgenes pueden seguir siendo más baratos porque gran parte de sus costes ambientales recae sobre el conjunto de la sociedad. Las empresas de reciclaje, mientras tanto, afrontan una demanda incierta, mercados fragmentados y normas poco uniformes. Incluso cuando existen materiales reciclados de alta calidad, los fabricantes pueden optar por materias primas primarias porque las condiciones económicas favorecen la extracción frente a la recuperación. Este es un fallo en el diseño del mercado que hace a Europa dependiente, vulnerable y poco competitiva. El ahorro de recursos y la reducción del con-
sumo figuran entre las vías más rápidas y rentables para reducir los riesgos de la economía europea. Limitar la dependencia de unos mercados de materias primas inestables y garantizar el acceso a materiales críticos que ya tenemos a nuestro alcance son objetivos ambientales y, a la vez, exigencias estratégicas. Los objetivos de reducción del consumo de recursos pueden aportar la seguridad que hace falta e impulsar nuevas soluciones, la prevención, la reparación y la reutilización para contener dicho consumo y reducir los flujos excesivos de materiales. Fijar objetivos exige adoptar medidas que permitan cumplirlos. La contratación pública, que representa alrededor del 14 % del PIB de la UE, debería servir para crear mercados para los productos circulares y los materiales secundarios. También
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hacen falta medidas como la obligación de incorporar contenido reciclado, con el fin de generar demanda para la reutilización y los materiales reciclados. El diseño de los productos tiene la misma relevancia. Demasiados productos que entran en el mercado europeo siguen siendo difíciles o imposibles de reparar, desmontar o reciclar. Las combinaciones complejas de materiales, las sustancias peligrosas y la falta de información sobre su composición elevan los costes para las empresas de reciclaje y reducen la calidad y el valor de los materiales recuperados. Existen razones empresariales de peso para que las compañías europeas ofrezcan a la ciudadanía productos y servicios seguros, asequibles, duraderos y de alta calidad. La Ley de Economía Circular debe respaldar a las
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EN PRIMERA PERSONA
numerosas empresas que ya apuestan por modelos sin sustancias tóxicas, prudentes en el consumo de recursos y beneficiosos para el clima. Se prevé que el sector europeo de la remanufactura cree por sí solo 500.000 puestos de trabajo nuevos de aquí a 2030, una contribución concreta a la reindustrialización sostenible que Europa necesita con urgencia. Diseñar productos duraderos, reparables y reciclables no es una mera meta ambiental. Es una base imprescindible para una economía circular competitiva.
de los productos y mantener los materiales en uso conservando su máximo valor. Una legislación que dé prioridad a la prevención y a la responsabilidad sobre los productos frente a la gestión de residuos aportará beneficios muy superiores para la industria, los consumidores y el medioambiente. Europa también debe abordar la fragmentación de su mercado interior. Muchas de las herramientas necesarias para acelerar la circularidad ya existen, desde el Reglamento sobre diseño ecológico y la legislación sobre residuos
EL RECICLAJE NO BASTA El reciclaje es imprescindible, pero debe ser el último recurso, no la única estrategia: la verdadera circularidad abarca mucho más. La Ley de Economía Circular debe situar la prevención de residuos, la reutilización, la reparación y la remanufactura por delante del reciclaje. Los mayores beneficios económicos y ambientales proceden de actuar en las primeras fases de la cadena de valor, antes de que los productos se conviertan en residuos: evitar los desechos desde el diseño, prolongar la vida
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Las herramientas necesarias para acelerar la circularidad ya existen, pero las diferencias en su aplicación entre los Estados miembros impiden el desarrollo de un mercado europeo de materias primas secundarias JULIO/AGOSTO 2026
hasta los regímenes de responsabilidad del productor. Sin embargo, las diferencias en su aplicación entre los Estados miembros generan inseguridad para las empresas e impiden el desarrollo de un verdadero mercado europeo de materias primas secundarias. La respuesta no pasa por reducir las normas, sino por aplicarlas mejor, reforzar su cumplimiento y armonizarlas cuando esto ayude a las empresas a operar a través de las fronteras. La industria del reciclaje también necesita reglas claras y uniformes sobre la calidad y la condición jurídica de los materiales. Como parte de una revisión de fondo de la Directiva Marco sobre Residuos, la Comisión debería establecer criterios ambiciosos para determinar el fin de la condición de residuo en toda la UE. Estos criterios deben contar con normas más estrictas para los materiales y con mejor información digital sobre los productos. Así, las empresas de reciclaje tendrían mayor seguridad y los fabricantes confiarían más en el uso de materias primas secundarias. A su vez, debe garantizarse que estos criterios no debiliten las normas sobre traslados de
FYNN HAUSCHKE Y BÍCH DAO
La Comisión debe aprovechar la Ley de Economía Circular para crear los mercados, las normas y las condiciones de inversión que necesitan las industrias europeas del reciclaje y la fabricación residuos ni creen riesgos para la salud humana y el medioambiente. LA AUTONOMÍA ESTRATÉGICA COMIENZA POR CONSUMIR MENOS RECURSOS Y APROVECHARLOS MEJOR La circularidad refuerza de forma directa la autonomía estratégica y la seguridad económica de la UE, dos prioridades centrales de esta Comisión y también de la mayoría de los diputados al Parlamento Europeo y de los
representantes del Consejo durante este mandato. Al reducir el volumen de materias primas necesarias y extraer el máximo valor de las que ya están en circulación, Europa puede proteger su economía frente a perturbaciones externas, reducir su exposición geopolítica y construir ecosistemas industriales resistentes que sostengan la competitividad a largo plazo. El éxito de la Ley de Economía Circular no debe medirse por el número de obligaciones de información que suprima, sino por su capacidad para crear mercados que
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funcionen para los materiales circulares y reducir el consumo de recursos. Europa ha sentado las bases de uno de los marcos de economía circular más avanzados del mundo y tiene una oportunidad única para encabezar el paso hacia un modelo industrial que aproveche mejor los recursos. Esta oportunidad solo se hará realidad si resistimos la tentación de volver a las prácticas habituales. La Ley de Economía Circular debe impulsar el cambio, no servir como otra excusa para conservar el statu quo.
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TECNOLOGÍA I RECYCLEYE
RECYCLEYE QUALIBOT EN LA PLANTA DE MANISES: LIBERANDO A LAS PERSONAS DE LA LÍNEA MÁS DURA DEL RECICLAJE
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a última instalación de QualiBot de Recycleye en Iberia ya realiza clasificación robótica avanzada en la planta de SFS Instalación 3 UTE en Manises, Valencia, liberando a los trabajadores de una de las tareas más peligrosas de la planta.
EL CLIENTE SFS Instalación 3 UTE, la empresa conjunta de SAV y FCC, gestiona la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos de Manises, Valencia, que trata 350.000 toneladas de residuos municipales al año. Tres líneas de pretratamiento (30 t/h cada una) combinan cribado, recuperación de vidrio, separación balística y clasificación óptica. La fracción de plástico mixto y los descartes de línea acaban en las zonas de clasificación manual.
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EL RETO Allí se realiza el trabajo más duro de la planta: turnos completos de pie frente a una cinta de gran velocidad, entre calor, polvo y ruido, separando a mano materiales que nadie debería tocar: agujas hipodérmicas, cristales rotos, pilas, envases químicos y residuos biológicos. SFS Instalación 3 UTE no quería hacer el puesto un poco más seguro: quería que nadie volviera a trabajar en esa línea.
LA SOLUCIÓN Recycleye instaló dos unidades QualiBot en la línea de control de calidad existente, sin interrumpir la producción. La visión por IA identifica cada artículo en tiempo real y realiza las
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selecciones sin fatiga ni exposición al riesgo. El equipo ha sido reasignado a supervisión de maquinaria, control de calidad, mantenimiento y logística.
LOS RESULTADOS El mes pasado se gestionaron más de un millón de botellas de PET, más de 100.000 de HDPE y +375.000 de PP/ PS. En total casi 1,5 millones de selecciones sin exponer a una sola persona. En todas las instalaciones hay una línea en la que nadie quiere trabajar. Es hora de dejarla en manos de la robótica.
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RECYCLEYE www.recycleye.com
HPC I EMPRESA
HPC SE CONVIERTE EN GINGER HPC: NUEVO NOMBRE, MISMOS VALORES La compañía adopta la identidad Ginger HPC tras su integración en el Grupo Ginger, reforzando su dimensión internacional y ampliando sus capacidades en planificación ambiental e ingeniería.
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PC AG pasa a denominarse Ginger HPC GmbH. Con la incorporación de una palabra a su nombre, la compañía hace visible su integración en una red formada por 40 empresas, con presencia en 100 países y 4.300 profesionales. Desde marzo de 2025, la empresa forma parte del Grupo Ginger, beneficiándose de las capacidades y el alcance de una red global. Ahora da un paso más para hacer visible esta nueva etapa también de cara al exterior, con una denominación que refleja su crecimiento y fortaleza. Como marca consolidada, con raíces en Alemania y filiales en Polonia, España, Austria e Italia, Ginger HPC
refuerza la visibilidad de su dimensión internacional, reflejando una trayectoria de crecimiento sustentada en la experiencia y el conocimiento que han definido históricamente a la compañía. Esta transformación va más allá de un nuevo logotipo o un cambio de nombre: representa un compromiso con la innovación manteniendo intactos sus valores fundamentales de calidad, fiabilidad y seguridad. El cambio de marca supone, además, un paso hacia el futuro. La integración permite a la compañía trabajar de forma aún más eficiente e innovadora durante todo el ciclo de vida de sus proyectos. Como parte del Grupo Ginger, sus clientes pueden acceder
La integración en el Grupo Ginger conecta a Ginger HPC con una red de 40 empresas, presencia en 100 países y 4.300 profesionales
a una oferta más amplia de soluciones y a una combinación de conocimientos y capacidades, manteniendo el arraigo local y aprovechando, al mismo tiempo, la fortaleza de una estructura global. Lo que comenzó en 1948 es hoy una de las firmas con mayor experiencia de Europa en planificación ambiental e ingeniería y, bajo la nueva identidad Ginger HPC, afronta preparada las próximas décadas. Ya sea como cliente, socio o profesional, forme parte de Ginger HPC.
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HPC www.gingerhpc.es
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FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA Griselda Romero
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LA AEMA Y EL BEI COINCIDEN EN QUE ACELERAR LA ECONOMÍA CIRCULAR EN EUROPA EXIGIRÁ UN GRAN INCREMENTO DE LA INVERSIÓN Y CAMBIOS PROFUNDOS EN LAS CONDICIONES ECONÓMICAS Y FINANCIERAS QUE HOY SIGUEN FAVORECIENDO EL MODELO LINEAL.
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uropa lleva años construyendo uno de los marcos regulatorios sobre economía circular más ambiciosos del mundo. Nuevos reglamentos, estrategias y objetivos han situado la circularidad en el centro de las políticas comunitarias y han definido con precisión cómo deberán diseñarse los productos, utilizarse los recursos y gestionarse los materiales durante las próximas décadas. Sin embargo, conforme ese marco normativo ha ido tomando forma, ha ganado peso una cuestión mucho más compleja: ¿cómo financiar una transformación de esta magnitud? Responder a esta pregunta exige ir más allá del debate sobre el reciclaje, el ecodiseño o la gestión de los residuos y obliga a mirar la economía circular desde su dimensión económica. La transición requiere capital, proyectos maduros, mercados capaces de absorber nuevas soluciones y un marco que reduzca la incertidumbre para empresas e inversores. Ahí es donde la financiación deja de ser un asunto accesorio y pasa a condicionar la velocidad real del cambio. Sobre estas cuestiones inciden dos de los principales informes publicados este año por las instituciones europeas. El primero es Transición hacia una economía circular: cómo cerrar la brecha de inversión en Europa, elaborado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Comisión Europea y publicado el 21 66
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de abril de 2026; el segundo, Impulsar la economía circular: necesidades de inversión, barreras y condiciones habilitadoras, publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) el 19 de mayo de 2026. Ambos analizan las necesidades de financiación de la transición circular, las barreras que siguen frenando la inversión y las condiciones necesarias para acelerar el cambio de modelo en Europa. A partir del análisis conjunto de ambos documentos, este reportaje examina cuánto deberá invertir Europa, dónde se concentran las principales necesidades, qué obstáculos siguen dificultando la movilización de capital y qué cambios podrían facilitar una transición circular a mayor escala.
sión del esfuerzo inversor que Europa tendrá que afrontar. Durante años, la economía circular se presentó principalmente como una herramienta para reducir la generación de residuos, mejorar el reciclaje y avanzar hacia un uso más eficiente de los recursos. Pero esa visión ha evolucionado. Hoy, la Unión Europea la sitúa en el centro de su estrategia industrial y la considera un elemento esencial para reforzar su competitividad, reducir las dependencias estratégicas y aumentar la resiliencia de su economía frente a un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados, las tensiones geopolíticas y la creciente presión sobre las materias primas.
Competitividad, resiliencia industrial y seguridad económica: las nuevas razones para acelerar la transición circular
LA ECONOMÍA CIRCULAR YA FORMA PARTE DE LA ESTRATEGIA INDUSTRIAL EUROPEA Y DE SU AGENDA DE COMPETITIVIDAD, SEGURIDAD ECONÓMICA Y RESILIENCIA
La financiación es, en realidad, la consecuencia de una decisión política previa. Antes de pensar cuánto costará acelerar la economía circular o cómo movilizar las inversiones necesarias, conviene entender por qué la Unión Europea considera hoy esta transición una prioridad estratégica. Ese cambio de enfoque explica también la dimen-
Esta evolución se refleja en las principales iniciativas impulsadas por la Comisión Europea durante los últimos años. El Pacto por una Industria Limpia sitúa la circularidad entre las palancas para fortalecer la competitividad industrial europea, mientras que
¿POR QUÉ LA ECONOMÍA CIRCULAR ES HOY UNA PRIORIDAD ESTRATÉGICA?
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FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA
la futura Ley de Economía Circular aspira a consolidar un mercado único de materias primas secundarias que aumente la disponibilidad y la demanda de materiales reciclados de calidad. En paralelo, normas como el Reglamento sobre Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR) trasladan la circularidad hacia las primeras fases del ciclo de vida de los productos, reforzando aspectos como la durabilidad, la reparabilidad y la reciclabilidad. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) interpreta este conjunto de iniciativas como parte de una agenda en la que la circularidad se vincula cada vez más a la competitividad, la seguridad económica y la resiliencia de la Unión Europea. Del mismo modo, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) su-
braya que acelerar la transición hacia una economía circular responde también a razones económicas y estratégicas. Mantener los materiales en uso durante más tiempo y reducir la demanda de recursos puede disminuir la dependencia de materias primas importadas, proteger a la industria frente a la volatilidad de los mercados mundiales y reforzar la resiliencia económica, al tiempo que reduce las emisiones, la extracción de recursos y otras presiones sobre el medio ambiente. La transformación abre, además, oportunidades económicas relevantes. La AEMA recuerda que la aplicación de los principios de la economía circular podría incrementar el producto interior bruto de la Unión Europea en un 0,5 % de aquí a 2030 y generar al-
rededor de 700.000 nuevos empleos, especialmente en actividades como la reparación, la remanufactura y el reciclaje. El Pacto por una Industria Limpia estima, por su parte, que el mercado europeo de la remanufactura podría pasar de 31.000 millones de euros a 100.000 millones en 2030, con la creación de 500.000 empleos asociados a este ámbito. Sin embargo, pese al creciente consenso político sobre su importancia estratégica, los avances siguen siendo insuficientes. La tasa de uso circular de materiales de la Unión Europea apenas aumentó 1,5 puntos porcentuales entre 2010 y 2024, mientras que el Pacto por una Industria Limpia plantea duplicarla hasta alcanzar el 24 % en 2030. La distancia entre los objetivos
LA ECONOMÍA CIRCULAR PODRÍA INCREMENTAR EL PIB EUROPEO UN 0,5 % HASTA 2030 Y GENERAR ALREDEDOR DE 700.000 EMPLEOS, ESPECIALMENTE EN REPARACIÓN, REMANUFACTURA Y RECICLAJE JULIO/AGOSTO 2026
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europeos y la evolución real muestra que las mejoras graduales no bastarán para transformar un sistema económico en el que continúan predominando una elevada demanda de materiales, productos de corta vida útil y una generación creciente de residuos. Ante esta distancia entre ambición y resultados, cabe preguntarse: si Europa tiene tan claro el papel estratégico de la economía circular, ¿por qué sigue siendo tan difícil acelerar su desarrollo?
Cuánto dinero necesita realmente la economía circular europea Inversión necesaria: 202.000 M€/año Inversión actual
Brecha de inversión
120.000 M€/año
82.000 M€/año
¿CUÁNTO COSTARÁ HACER REALIDAD ESA AMBICIÓN? Europa ya conoce el precio de la transición: faltan 82.000 millones de euros al año Una primera respuesta está en la magnitud del esfuerzo inversor que exige esa transformación. El punto de partida es saber cuánto dinero necesita realmente Europa para cumplir sus objetivos. Según el estudio del BEI y la Comisión, las inversiones anuales en actividades vinculadas a la economía circular han pasado de unos 70.000-80.000 millones de euros en 2015 a aproximadamente 120.000 millones en los últimos años. La financiación procede fundamentalmente del sector privado, que representa alrededor del 93 % del total, frente a aproximadamente un 7 % de financiación pública. El crecimiento, sin embargo, debe relativizarse. La financiación destinada
LA INVERSIÓN HA CRECIDO DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA, PERO SIGUE MUY POR DEBAJO DEL NIVEL NECESARIO PARA CUMPLIR LOS OBJETIVOS EUROPEOS DE ECONOMÍA CIRCULAR 68
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Incremento necesario
Brecha de inversión acumulada (2025-2040)
+68 %
1,229 billones €
Quién pone el dinero: 93 % Sector privado
Sector público 7 %
*La financiación pública actúa principalmente como catalizador para atraer inversión privada.
específicamente a economía circular representa todavía alrededor del 1 % del presupuesto de la Unión Europea y un porcentaje similar del volumen total de financiación concedido por el Grupo BEI. En el marco presupuestario europeo 2021-2027, las asignaciones destinadas a este ámbito se han incrementado, pero continúan muy por debajo de las dirigidas a otros objetivos ambientales como la acción climática. Y, sobre todo, el volumen actual dista mucho de ser suficiente para cumplir los objetivos ya establecidos. El BEI y la Comisión Europea estiman una brecha de inversión de 1,229 billones de euros entre 2025 y 2040, lo que implica movilizar aproximadamente 82.000 millones de euros adicionales cada año. En otras palabras, la inversión anual debe-
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rá aumentar alrededor de un 68 % respecto a los niveles actuales para aplicar plenamente las políticas y regulaciones europeas de economía circular contempladas en el estudio. Además, el crecimiento registrado durante la última década no se ha traducido en una aceleración sostenida de la inversión privada. Según la AEMA, esta permanece prácticamente estancada desde 2019 en torno al 0,8 % del PIB, mientras que la circularidad de los materiales tampoco avanza al ritmo necesario. El resultado es una brecha cada vez más evidente entre la ambición de las políticas europeas y la velocidad real a la que están cambiando los flujos de inversión. También existe un coste asociado a no avanzar. La AEMA recoge una esti-
FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA
mación de la Revisión de la Aplicación de la Legislación Ambiental (EIR) según la cual los beneficios económicos que dejarían de obtenerse por no alcanzar los objetivos de economía circular ascienden a unos 84.500 millones de euros anuales. Europa dispone, por tanto, de una imagen cada vez más precisa del esfuerzo necesario. Queda por explicar por qué, pese a ese diagnóstico, la inversión sigue sin movilizarse al ritmo necesario.
¿POR QUÉ NO SE ESTÁ MOVILIZANDO LA INVERSIÓN NECESARIA? Un mercado diseñado para premiar el modelo lineal La respuesta más inmediata parece sencilla: la economía circular necesita más inversión. Sin embargo, los análisis de la AEMA y del BEI apuntan hacia un problema mucho más profundo. La falta de capital es también la consecuencia de barreras económicas, financieras e institucionales que siguen otorgando ventajas a los modelos lineales frente a las alternativas circulares. La primera barrera está en unas señales de mercado que no incorporan
plenamente los costes ambientales y sociales asociados al consumo de recursos. Según la AEMA, muchas externalidades derivadas de la extracción de materias primas, la generación de residuos o determinadas formas de producción continúan sin reflejarse en los precios. El BEI llega a una conclusión similar al señalar que las materias primas vírgenes pueden seguir resultando más baratas que sus alternativas recicladas, dificultando el desarrollo de mercados sólidos para los materiales secundarios. A esta distorsión se suma un problema de incentivos desalineados a lo largo de las cadenas de valor. Quien asume el coste inicial de diseñar un producto más circular, invertir en recogida o desarrollar nuevas capacidades de reciclaje no siempre es quien captura posteriormente los beneficios generados. De esta manera, inversiones que podrían aportar ventajas al conjunto del sistema pueden no resultar suficientemente atractivas para cada uno de los actores que deben financiarlas. La demanda tampoco ofrece señales suficientemente estables. Los mercados de materias primas secundarias y productos circulares continúan siendo fragmentados y, en numerosos ámbitos, poco maduros. La falta de
No invertir en economía circular cuesta más que invertir en ella Coste de la inacción
Inversión necesaria
84.500 M€/año
82.000 M€/año
Beneficios económicos que Europa deja de obtener por no alcanzar sus objetivos de economía circular.
VS
Inversión adicional necesaria para alcanzar los objetivos europeos en 2030.
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LOS MODELOS CIRCULARES SIGUEN COMPITIENDO EN UN MERCADO QUE NO REFLEJA PLENAMENTE SUS BENEFICIOS NI LOS COSTES DEL MODELO LINEAL
transparencia sobre determinadas declaraciones de circularidad, las dificultades para garantizar la trazabilidad y la calidad de los materiales o la todavía limitada implantación de algunos modelos basados en la reparación, la reutilización y el uso compartido reducen la confianza del mercado y dificultan alcanzar las economías de escala necesarias. A ello se añaden importantes barreras financieras. Muchos proyectos circulares presentan costes iniciales elevados, periodos de retorno prolongados, flujos de caja menos previsibles o tecnologías y modelos de negocio todavía en fase de maduración. Los criterios tradicionales de evaluación crediticia, basados en buena medida en históricos financieros y garantías físicas, no siempre permiten valorar correctamente estos proyectos, especialmente cuando se apoyan en activos intangibles o modelos novedosos. Las pequeñas y medianas empresas son particularmente vulnerables a estas dificultades por su menor escala, la falta de garantías y los elevados costes relativos de evaluación de operaciones de menor tamaño. También persisten asimetrías de información. La AEMA señala que herramientas como la Taxonomía de la Unión Europea todavía no cubren plenamente determinadas actividades circulares, mientras que las actuales metodologías de divulgación y evaluación no siempre permiten cuantificar de forma comparable los beneficios
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derivados de reducir el consumo de recursos, prolongar la vida útil de los productos o prevenir la generación de residuos. Esta falta de definiciones, clasificaciones y métricas ampliamente aceptadas dificulta la valoración del riesgo y la identificación de oportunidades por parte de los inversores. La fragmentación regulatoria añade otra capa de complejidad. Diferencias entre Estados miembros en aspectos como el fin de la condición de residuo, la trazabilidad, la certificación o determinados requisitos aplicables a materiales secundarios dificultan la creación
de un verdadero mercado único europeo. Para las empresas, estas diferencias limitan las economías de escala; para los inversores, incrementan la incertidumbre sobre la capacidad de los proyectos para crecer y operar en distintos mercados. La disponibilidad de financiación explica solo una parte del problema. El principal condicionante sigue estando en un entorno económico y financiero que no ofrece todavía incentivos suficientes para orientar el capital hacia actividades circulares y reducir la ventaja competitiva de los modelos lineales.
¿DÓNDE SE CONCENTRAN LAS MAYORES NECESIDADES? La mayor oportunidad de inversión está antes de que el residuo exista El análisis del BEI y la Comisión Europea permite desglosar los 82.000 millones de euros adicionales al año a lo largo del ciclo de vida de los productos. La mayor brecha individual se sitúa en el diseño, con un 34 % del total, seguida por las actividades relacionadas con el fin de vida, que representan un 27 %. Fabri-
Por qué no llega la inversión 1
2
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BARRERAS ECONÓMICAS
BARRERAS FINANCIERAS
El mercado sigue favoreciendo el modelo lineal
Muchos proyectos siguen percibiéndose como más arriesgados
• Externalidades no internalizadas
• Costes iniciales elevados
• Materias primas vírgenes más competitivas
• Retornos más largos
• Taxonomía todavía incompleta
• Incentivos desalineados
• Flujos de caja menos previsibles
• Definiciones y métricas insuficientes
• Demanda insuficiente
• Dificultad para valorar activos intangibles
• Falta de trazabilidad y comparabilidad
• Mercados secundarios poco maduros
• Acceso más complejo para las pymes
• Fragmentación regulatoria
BARRERAS INSTITUCIONALES Y DE INFORMACIÓN La falta de reglas y métricas comunes aumenta la incertidumbre
• Diferencias entre Estados miembros
El capital no fluye si el mercado sigue haciendo más fácil financiar el modelo lineal.
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FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA
Dónde debe invertirse
Distribución de la brecha anual de inversión por etapas del ciclo de vida USO
DISEÑO
17 %
Prolongar la vida útil de los productos • Reparación y mantenimiento
La mayor brecha de inversión
34 %
• Reutilización y reacondicionamiento • Remanufactura • Modelos de producto como servicio
22 %
•Ecodiseño, durabilidad y reparabilidad • Incorporación de materias primas secundarias •Nuevos materiales y componentes • I+D, prototipos y pasaportes digitales de producto
27 %
FABRICACIÓN
FIN DE VIDA
Adaptar los procesos productivos
Recuperar materiales con mayor calidad
• Mayor uso de materias primas secundarias
• Recogida separada
• Procesos más eficientes en el uso de recursos
• Clasificación de alta eficiencia
• Reducción de residuos durante la producción
• Preparación para la reutilización
• Adaptación de capacidades industriales
• Tecnologías avanzadas de reciclaje
Diseño y fin de vida concentran el 61 % de la brecha de inversión.
cación y consumo concentran, respectivamente, el 22 % y el 17 %. Diseño y fin de vida aparecen así como los dos grandes polos del esfuerzo inversor, y el propio informe advierte de que ambas etapas se refuerzan mutuamente: diseñar mejor desde el origen facilita después conservar y recuperar el valor de los materiales. En la fase de diseño, las necesidades abarcan mucho más que modificar las características físicas de los productos. Será necesario invertir en soluciones que reduzcan el uso de recursos, au-
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Diseñar mejor desde el origen facilita después conservar, reutilizar y recuperar el valor de los materiales.
menten la durabilidad, la reparabilidad y la reciclabilidad, favorezcan la incorporación de materias primas secundarias y desarrollen nuevos materiales y componentes. El BEI incluye además entre estas necesidades la investigación y desarrollo, la creación de prototipos y herramientas digitales como los pasaportes digitales de producto, destinadas a mejorar la información disponible a lo largo de la cadena de valor. La fase de fin de vida exige un esfuerzo igualmente relevante. El informe identifica necesidades en redes
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de recogida separada, instalaciones de clasificación de mayor eficiencia y tecnologías avanzadas de reciclaje, especialmente para flujos como textiles, plásticos, baterías, electrónica o materiales de construcción. El objetivo no consiste únicamente en tratar más residuos, sino en recuperar materiales con calidad suficiente para reincorporarlos a nuevas cadenas productivas. Fabricación y consumo completan este mapa. Durante la producción será necesario adaptar procesos para incrementar el uso de materias primas
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secundarias y reducir la generación de residuos, mientras que durante la fase de uso deberán escalarse modelos que prolonguen la vida de los productos mediante la reparación, la reutilización, el reacondicionamiento, la remanufactura o los sistemas de producto como servicio. La propia distribución de la brecha pone de manifiesto que la circularidad exige coordinar las inversiones a lo largo de todo el ciclo de vida y no concentrarlas únicamente en una fase. El reparto sectorial es también desigual. Aproximadamente el 51 % de la brecha, unos 42.000 millones de euros anuales, corresponde a las cadenas de valor estratégicas del Plan de Acción para la Economía Circular, frente al 49 % asociado a actividades y sectores transversales. Dentro del primer grupo, la construcción concentra la mayor brecha, alrededor de 18.000 millones de euros al año, especialmente vinculados a rehabilitación, aprovechamiento de materiales y prolongación de la vida útil de los edificios.
LA INVERSIÓN DEBE CONCENTRARSE ALLÍ DONDE PERMITA CONSERVAR DURANTE MÁS TIEMPO EL VALOR DE LOS PRODUCTOS Y LOS MATERIALES Le siguen baterías y vehículos, con unos 10.000 millones de euros anuales, donde las necesidades abarcan el diseño, la producción, nuevos modelos de movilidad y la recuperación y reciclaje de componentes y materias primas fundamentales. El textil, con alrededor de 6.000 millones, requiere inversiones tanto en diseño y uso de fibras recicladas como en recogida, clasificación, reutilización y reciclaje. La brecha se sitúa en torno a 5.000 millones en electrónica y TIC, 2.000 millo72
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nes en plásticos, incluidos los envases de plástico —aunque el propio informe advierte de que no ha podido cuantificar todas las necesidades asociadas a este ámbito— y 1.000 millones en alimentación, agua y nutrientes. Al combinar el volumen de inversión pendiente con criterios como el impacto potencial sobre la circularidad y el momento más adecuado para realizar las inversiones, el BEI identifica finalmente construcción, textil y baterías y vehículos como los sectores que deberían recibir una atención prioritaria. Más que repartir la inversión de forma uniforme, el desafío consiste en dirigirla hacia las fases y sectores donde pueda generar un mayor efecto transformador.
¿QUÉ TENDRÍA QUE CAMBIAR PARA CERRAR ESA BRECHA? Cambiar los incentivos será tan importante como movilizar el capital Los informes coinciden en que movilizar más inversión no será suficiente si no cambian también las condiciones que hoy frenan el desarrollo de la economía circular. Tanto la AEMA como el BEI plantean la necesidad de alinear las señales económicas, los instrumentos financieros y el marco regulatorio con los objetivos de circularidad, de manera que los proyectos circulares ganen viabilidad comercial y resulten más atractivos para el capital. La primera prioridad pasa por corregir los incentivos que continúan favoreciendo el modelo lineal. La AEMA identifica instrumentos como una mayor ecomodulación de las tasas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), una fiscalidad diferenciada sobre materias primas vírgenes y secundarias, tipos reducidos de IVA o ayudas para la reparación y la integración de criterios de circularidad en la contratación pública. Esta última tiene
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CERRAR LA BRECHA EXIGE CORREGIR INCENTIVOS, REDUCIR RIESGOS Y CREAR UN MARCO REGULATORIO QUE DÉ MÁS SEGURIDAD A EMPRESAS E INVERSORES un potencial especialmente relevante: según el organismo, la contratación pública representa alrededor del 14 % del PIB de la Unión Europea, de modo que orientar parte de esa demanda hacia productos duraderos, reparables y fabricados con materiales secundarios podría ayudar a consolidar nuevos mercados. El BEI complementa esta perspectiva poniendo el foco en el desarrollo del mercado. Entre las medidas que atribuye especialmente a la Comisión Europea figuran la introducción de nuevos requisitos mínimos de contenido reciclado, criterios obligatorios de contratación pública verde o circular, una mayor armonización de las normas de fin de la condición de residuo y nuevos incentivos a la reparación, la reutilización y el reacondicionamiento. Estas medidas actuarían tanto sobre la oferta como sobre la demanda de materiales secundarios, reduciendo la incertidumbre que actualmente frena numerosas inversiones. En paralelo, la financiación pública está llamada a desempeñar un papel catalizador, no a sustituir al capital privado. Su función consiste especialmente en asumir parte de los riesgos que el mercado no está dispuesto a absorber y facilitar que proyectos innovadores alcancen la escala necesaria. La AEMA destaca mecanismos como la financiación combinada (blended finance), las garantías públicas o el capital riesgo; el BEI, por su parte, plantea ampliar estos instrumentos y reforzar la financiación intermediada
FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA
a través de bancos y otras entidades para mejorar el acceso de las pequeñas empresas al crédito. El asesoramiento constituye otra pieza importante. El BEI advierte de que una parte de las dificultades no deriva únicamente de la disponibilidad de capital, sino de la capacidad para transformar una idea circular en un proyecto suficientemente maduro y financiable. Reforzar la asistencia técnica, facilitar el acceso a los instrumentos existentes y desarrollar capacidades tanto entre las empresas como
entre las entidades financieras puede contribuir a reducir esa brecha de conocimiento. También será necesario seguir adaptando las herramientas de las finanzas sostenibles. La AEMA reclama definiciones y clasificaciones más claras, metodologías de evaluación del riesgo mejor adaptadas a los modelos circulares y mayor conocimiento de estas actividades por parte del sector financiero. En la misma línea, ambos informes señalan la necesidad de simplificar y ampliar progresivamente los criterios
de la Taxonomía de la Unión Europea, mejorar la divulgación de información sobre sostenibilidad y desarrollar métricas que permitan comparar proyectos de forma más homogénea. Iniciativas como el Reglamento sobre Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR) y la futura Ley de Economía Circular pueden contribuir a crear ese marco más previsible, mientras que un verdadero mercado único de materias primas secundarias reduciría la fragmentación y permitiría alcanzar una mayor escala.
Reparto sectorial de la brecha anual de inversión Brecha total anual de inversión: 82.000 M€
51 %
Cadenas de valor estratégicas
≈ 42.000 M€ / año
49 %
Actividades y sectores transversales
≈ 40.000 M€ / año
Aproximadamente el 51 % de la brecha de inversión corresponde a las cadenas de valor estratégicas definidas en el Plan de Acción para la Economía Circular.
Cadenas de valor estratégicas Cadena de valor Construcción Baterías y vehículos Textil Electrónica y TIC Plásticos* Alimentación, agua y nutrientes
51 %
Brecha anual
Peso dentro de las cadenas estratégicas
18.000 M€ 10.000 M€ 6.000 M€ 5.000 M€ 2.000 M€ 1.000 M€
43 % 24 % 14 % 12 % 5% 2%
*El BEI advierte de que las necesidades de inversión en plásticos podrían ser superiores, ya que no ha sido posible cuantificar todas las inversiones asociadas a este ámbito.
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REPORTAJE
Qué tendría que cambiar para movilizar la inversión
Cuatro palancas para hacer más viables y atractivos los proyectos circulares 1
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CORREGIR LOS INCENTIVOS ECONÓMICOS
REDUCIR EL RIESGO FINANCIERO
DAR SEGURIDAD Y DESARROLLAR EL MERCADO
MEJORAR LA INFORMACIÓN Y LA MEDICIÓN
Hacer más competitivas las soluciones circulares
Facilitar que el capital llegue a los proyectos
Reducir la fragmentación y facilitar la escala
Permitir una mejor valoración de los proyectos
• Ecomodulación de la RAP
• Financiación combinada (blended finance)
• Armonizar los criterios de fin de la condición de residuo
• Ampliar y adaptar la Taxonomía de la UE
• Fiscalidad sobre materias primas vírgenes y secundarias • IVA reducido y ayudas a la reparación • Contratación pública verde y circular • Requisitos mínimos de contenido reciclado
14 % del PIB de la UE corresponde a contratación pública.
• Garantías públicas
• Mercado único de materias primas secundarias
• Capital riesgo • Financiación intermediada para pymes
• Reglamento de Ecodiseño (ESPR)
• Asistencia y asesoramiento técnico
La financiación pública actúa como catalizador de la inversión privada.
• Futura Ley de Economía Circular • Incentivos a reparación, reutilización y reacondicionamiento
• Definiciones y clasificaciones más claras • Mejores metodologías de evaluación del riesgo • Mayor divulgación de información sobre sostenibilidad • Métricas y seguimiento de los flujos de inversión
Cerrar la brecha exige corregir incentivos, reducir riesgos y crear un marco económico y regulatorio que dé más seguridad a empresas e inversores.
INCENTIVOS
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MENOR RIESGO
MÁS SEGURIDAD
MEJOR INFORMACIÓN
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MÁS INVERSIÓN CIRCULAR
FINANCIAR LA ECONOMÍA CIRCULAR: EL RETO DE MOVILIZAR LA INVERSIÓN QUE TRANSFORMARÁ EUROPA
Pero alinear las finanzas con la circularidad implica también saber qué está consiguiendo realmente la inversión. La AEMA insiste en que mejorar el seguimiento resulta fundamental no solo para cuantificar cuánto capital se moviliza, sino también para evaluar si esos recursos están generando los beneficios económicos, sociales y ambientales esperados. El BEI plantea igualmente reforzar los sistemas de seguimiento de la financiación y desarrollar indicadores más claros que permitan conocer qué se financia y cuáles son sus resultados.
EL SIGUIENTE PASO PARA EUROPA ES CONVERTIR SUS OBJETIVOS DE CIRCULARIDAD EN MERCADOS, PROYECTOS Y MODELOS DE NEGOCIO CAPACES DE COMPETIR A ESCALA
La lógica común de todas estas medidas es, por tanto, crear un entorno de inversión más favorable para la economía circular, reduciendo riesgos, reforzando la confianza del mercado y facilitando el desarrollo de modelos circulares a gran escala.
¿QUÉ ESTÁ REALMENTE EN JUEGO PARA EUROPA? La transición circular definirá buena parte de la competitividad europea La economía circular afronta así un desafío que trasciende ampliamente la gestión de los residuos. Los dos informes dibujan una transición que afecta a la forma en que Europa diseña sus productos, organiza sus cadenas de suministro, utiliza sus materiales, estructura los mercados y dirige la inversión. El diagnóstico es hoy mucho más preciso que hace apenas unos años. Europa conoce mejor el volumen de
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inversión necesario, las fases y sectores donde se concentran las principales brechas y las razones por las que parte de ese capital todavía no llega. También dispone de un abanico creciente de instrumentos regulatorios, económicos y financieros con los que intentar corregir estas barreras. La tarea pendiente es convertir ese conocimiento en cambios reales en las decisiones de empresas, entidades financieras, administraciones y consumidores. Cerrar una brecha de 82.000 millones de euros anuales exigirá movilizar capital, pero también generar proyectos financiables, crear demanda para materiales y productos circulares, reducir la incertidumbre regulatoria, compartir riesgos y disponer de mejores herramientas para medir dónde se invierte y qué resultados se obtienen. La capacidad de Europa para responder a este desafío será determinante para reducir la dependencia de recursos externos, reforzar la resiliencia industrial y consolidar la transición circular como una ventaja competitiva.
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Instrumentos económicos para impulsar la economía circular POR EMILIO CERDÁ TENA, DEPARTAMETO DE ANÁLISIS ECONÓMICO Y ECONOMÍA CUANTITATIVA. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
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EMILIO CERDÁ TENA
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e acuerdo con la OCDE, los instrumentos para incentivar la economía circular se pueden clasificar en regulatorios (como permisos, restricciones, prohibiciones o establecimiento de un mercado único de materias primas secundarias en la Unión Europea), económicos (como impuestos, subsidios o contratación pública ecológica), informativos (como campañas de información o etiquetado de productos), educación e investigación (como desarrollo de capacidades a través de programas de educación y formación, promoción de proyectos de investigación o elaboración de bases de datos), medidas para facilitar la cooperación (como colaboración público-privada, cooperación intersectorial o cooperación internacional) y voluntarios (como normas de certificación voluntaria en el sector de la construcción o compromisos voluntarios relativos al uso de plástico reciclado en los productos). Siempre hace falta aplicar una mezcla de instrumentos diferentes. Hay que distinguir entre instrumentos económicos basados en precio (como impuestos, subvenciones o desgravaciones, entre otros) e instrumentos económicos basados en rendimiento (como programas de recogida en el marco de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) y la Contratación Pública Ecológica (CPE), entre otros). Cada una de las etapas del ciclo de vida de un producto (extracción de materiales, diseño y producción, uso del producto y gestión de residuos) requiere unas intervenciones políticas diferentes. A continuación se comentan algunos de los instrumentos económicos más importantes.
ETAPA DE EXTRACCIÓN DE MATERIALES, DISEÑO Y PRODUCCIÓN Impuesto a recurso virgen que se utiliza como materia prima. Existen razones económicas, ya que la demanda de recursos naturales y materiales vírgenes tiende a ser precio-inelástica, especialmente en el corto plazo, por lo que el impuesto no distorsiona demasiado las actividades económicas. Hay también razonas ambientales: preocupación por el agotamiento del recurso, corrección de externalidades ambientales que se producen en la etapa de extracción del recurso, intento de reducir las cantidades futuras de residuos y emisiones y manera de estimular la utilización de materiales secundarios y reciclados en lugar de materiales vírgenes. En el Libro Blanco sobre la Reforma Tributaria en España del año 2022, el Comité de personas expertas propuso la creación de un impuesto sobre extracción de áridos (materiales rocosos naturales como arenas y gravas), tal como existe en Dinamarca, Suecia y Reino Unido. En Costa Rica tienen un impuesto a la explotación de recursos naturales. En Japón existe un impuesto sobre explotaciones mineras y un impuesto sobre los productos minerales. Impuestos sobre plásticos. Pueden aplicarse en diferentes etapas del ciclo de vida, desde los impuestos sobre los polímeros hasta los que gravan los productos acabados que contienen plástico. En España, el impuesto especial sobre envases plásticos no reutilizables es una de las figuras tributarias de la ley 7/2022, de 8 de abril. Se trata de un impuesto estatal que recae sobre la fabricación, la importación o la adquisición intracomunitaria, en territorio es-
pañol, de envases no reutilizables que contengan plástico. Italia y Reino Unido tienen impuestos parecidos. En el segundo Plan de Acción de la UE sobre Economía Circular del año 2020 se afirma que hasta el 80% de los impactos ambientales de los productos se determinan en la fase de diseño. El diseño de un producto es fundamental porque determina la manera en que es producido, a partir de qué materiales, cómo va a ser consumido y desechado, así como su durabilidad, facilidad de reparación, reutilización y reacondicionamiento. En la UE, el Reglamento de Diseño Ecológico para Productos Sostenibles está en vigor desde el 13 de junio de 2024. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) sostiene que la UE necesita aumentar en 68% su inversión anual en Economía Circular, entre los años 2025 a 2040. La mayor parte de la nueva inversión se espera que venga del sector privado. Su mayor déficit de inversión (el 34%) corresponde al diseño circular. A pesar de ello, la Agencia Ambiental Europea en su informe anual de 2025 dice que las perspectivas para el diseño circular (y también para el reciclaje de residuos y la producción sostenibles) son positivas aunque no se va por el buen camino para alcanzar el objetivo general establecido para Economía Circular del 24% en la tasa de uso circular de materiales en 2030. La RAP y la CPE pueden ser instrumentos económicos que sirvan de incentivo al diseño circular. La RAP ha conseguido avances importantes en que el coste de gestión del final de vida útil de los productos se traslada de las instituciones locales a los productores y en que se impulsen las tasas de reciclado y recuperación de materiales. Sin embargo, hasta ahora, no ha conseguido incentivar a los produc-
La UE necesita aumentar un 68% su inversión anual en economía circular entre 2025 y 2040, con el diseño circular concentrando el 34% del déficit de inversión JULIO/AGOSTO 2026
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tores a adoptar un diseño más sostenible de los productos. En este contexto, la eco-modulación ha emergido como un componente adicional en la RAP para restaurar los incentivos para eco-diseño. La eco-modulación funciona mediante una mayor diferenciación de los tipos de productos y las tasas correspondientes que deben abonar a la Organización de RAP, además hay descuentos para atributos del producto favorables al medio ambiente y penalizaciones por atributos perjudiciales para el medio ambiente (bonus-malus). El país con más experiencia en aplicar eco-modulación es Francia. En la UE cobró impulso con la Directiva EU 2018/851 que modifica la directiva de 2008 sobre residuos, pero hay una gran heterogeneidad entre los países que la aplican. El poder adquisitivo de las autoridades públicas representa el 14% del PIB de la UE (el 12% a nivel de OCDE), por lo que la CPE puede suponer un potente motor de la demanda de productos sostenibles. Desde las administraciones públicas se pueden introducir criterios adecuados para la adquisición de bienes, servicios y obras, con un impacto ambiental reducido a lo largo de todo su ciclo de vida. Por ejemplo, consideración de ofertas de servicios circulares, cláusulas de reparación o recuperación, uso de materiales reciclados, reacondicionados o re-fabricados. En la UE se han desarrollado criterios voluntarios de CPE para algunos grupos de productos (como textiles, electricidad, transporte por carretera, servicios de catering o productos y servicios de limpieza, entre otros). En España hemos tenido un Plan de CPE 2018-2025. ETAPA DE USO DEL PRODUCTO Reducción del IVA para la reutilización/reparación. El objetivo de esta reducción consiste en aumentar la asequibilidad y disponibilidad de los servicios de reparación e impulsar la adopción de la reutilización como una
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opción importante en las decisiones de los consumidores sobre sus productos viejos. Por consiguiente, un tipo de IVA reducido para reparaciones podría incrementar la capacidad de las tiendas locales para ofrecer servicios de reparación y mantenimiento, lo cual está en línea con el objetivo de incrementar la eficiencia de los recursos de la economía. Tipos reducidos de IVA para la reparación y reutilización pueden también abordar externalidades. Mediante la prolongación de la vida de productos se pueden alcanzar importantes ahorros en el uso de materiales y energía, y compensar parcialmente la nueva producción de bienes de consumo. Además, a nivel de la UE, los tipos de IVA reducido no se espera que tengan impacto negativo en el funcionamiento del mercado interno. Francia y Bélgica tienen IVA reducido para productos de segunda mano recogidos y vendidos por empresas sociales. La Directiva EU 2024/1799 del 13 de junio de 2024 para promover la reparación de bienes establece que los Estados miembros adoptarán al menos una medida de promoción de la reparación, con fecha límite 31 de julio de 2029. Entre las posibles medidas hay instrumentos económicos tales como vales de reparación, fondos de reparación o medidas fiscales: los Estados miembros podrán optar por establecer un IVA reducido para la prestación de servicios de reparación de aparatos domésticos, calzado y artículos de cuero, prendas de vestir y ropa de hogar, incluidos remiendos y
La contratación pública representa el 14% del PIB de la Unión Europea y puede convertirse en uno de los principales motores de demanda de productos y servicios circulares JULIO/AGOSTO 2026
arreglos. Actualmente existe IVA reducido para reparación en Suecia, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Holanda, Polonia, Eslovenia, Finlandia y República Checa. Subsidios para reparación. Consisten en un descuento que se aplica al precio de reparación de los productos que cumplan los requisitos. Por ejemplo, en Francia para reparar ropa y calzado (con ayudas que oscilan entre los 6 y 25 euros por artículo), también para reparar bicicletas, electrodomésticos, como frigoríficos y lavadoras, así como cámaras digitales y ordenadores portátiles. ETAPA DE FIN DEL CICLO DE VIDA DEL PRODUCTO Según el BEI el 27% del déficit de inversión anual en Economía Circular en la UE corresponde al final del ciclo de vida del producto, incluyendo preparación para la reutilización y reciclaje. Hacen falta infraestructuras más sólidas como sistemas de recogida selectiva, centros de clasificación de alto rendimiento y tecnologías de reciclaje eficaces y eficientes. La Directiva EU 2018/851 sobre residuos requiere que los Estados miembros aumenten el porcentaje de residuos municipales preparados para reutilización o reciclaje al 55% en peso de los residuos municipales generados en 2025, 60% en 2030 y 65% en 2035. Además para 2035 no más del 10% de los residuos municipales deben ir a vertederos, tal como establece la directiva de la UE sobre vertederos. Impuestos sobre el depósito de residuos en vertederos. Se aplican por tonelada de residuos que se van a depositar en ellos, con el objetivo de aumentar el coste del vertido y desviar los residuos hacia opciones de tratamiento que ocupen un lugar más alto en la jerarquía de residuos. Son ampliamente utilizados en los países de la OCDE. En la UE está implantado en 23 países, variando mucho la cantidad a pagar por tonelada, desde 5 euros en Lituania hasta más de 100 euros en Bélgica.
EMILIO CERDÁ TENA
Impuestos a la incineración de residuos. Normalmente se aplican por tonelada de residuos que se incineran, aunque en algunos casos (como en Suecia y Noruega) por emisiones de CO2 procedentes de la incineración de residuos. Al igual que los impuestos al vertido, su objetivo es desviar residuos hacia el reciclaje. En media, a nivel de UE, la cantidad a pagar por tonelada de residuos municipales que se incineran (menor que la correspondiente al vertido) está entre 20 y 30 euros, estando claramente por encima de la media Holanda y Dinamarca. Algunos países aplican cantidades más bajas en la incineración cuando hay recuperación de energía. En España tenemos el impuesto sobre depósito de residuos en vertedero, incineración y coincineración (artículos 84
Rental RECYCLING
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Fiscalidad, ecomodulación de la RAP, incentivos a la reparación y pago por generación forman parte de una combinación de instrumentos necesaria para acelerar la transición hacia una economía circular
a 97 de la Ley 7/2022 de 8 de abril). Se trata de un impuesto estatal pero cedido a las Comunidades Autónomas, al menos en la asignación de la recaudación.
Pago por generación (pay as you throw) en las tasas municipales de residuos. Es un instrumento económico dirigido a alentar a los ciudadanos y otros usuarios del sistema de gestión de residuos a realizar una separación en origen y a generar la menor cantidad posible de residuos. Bajo sistemas de este tipo, los usuarios pagan por los servicios de recogida en proporción al volumen o al peso de los residuos que generan, y pagan menos o no pagan nada por residuos reciclables separados en origen. En algunos casos los usuarios pagan una tasa basada en un componente fijo más otro variable. Hay sistemas avanzados de pago por generación que cubren a una proporción elevada de su población en Austria, Bélgica, Croacia, Irlanda y Eslovenia.
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SOCIO FUNDADOR DE SUMA CAPITAL
Pablo de Muller ENTREVISTA
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PABLO DE MULLER, SUMA CAPITAL
La economía circular se ha convertido en una gran oportunidad de inversión Griselda Romero
TEMAS: ECONOMÍA CIRCULAR, RESIDUOS, INVERSIÓN, INFRAESTRUCTURAS
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na buena solución no basta, tampoco un impacto ambiental evidente. Para que un proyecto circular atraiga capital tiene que demostrar que genera valor, que puede escalar y que existe un mercado capaz de sostenerlo. Ese es uno de los cambios más relevantes que está experimentando la economía circular a medida que gana peso en la agenda industrial y financiera europea. Pablo de Muller, socio fundador de Suma Capital, analiza esa transición desde la perspectiva del inversor. La gestora independiente europea especializada en mercados privados, con actividad en infraestructuras, crecimiento industrial y nuevas tecnologías, ha desarrollado una cartera vinculada a ámbitos como la valorización de residuos, el biometano, la recuperación de materiales críticos o el desarrollo de productos a partir de recursos secundarios. En esta conversación, De Muller examina qué está frenando todavía la llegada de capital privado, qué condiciones convierten una compañía circular en una oportunidad de inversión, cómo se evalúan el riesgo y la escalabilidad y dónde están apareciendo las oportunidades más atractivas. También analiza el papel de la regulación y el reto de construir un mercado europeo de materias primas secundarias capaz de dar confianza y escala a estas inversiones.
La economía circular ha pasado de estar asociada principalmente a la gestión de residuos a formar parte de la agenda industrial, empresarial y financiera europea. Desde vuestra perspectiva como gestora de inversión, ¿cómo ha evolucionado la percepción de la circularidad como oportunidad de inversión? La percepción de la circularidad como oportunidad de inversión ha evolucionado profundamente. Durante años, la economía circular se vinculó sobre todo con la gestión de residuos y el cumplimiento ambiental. Hoy se ha convertido en un ámbito mucho más amplio, estrechamente ligado a la transformación industrial, la eficiencia en el uso de los recursos y la capacidad de las economías para adaptarse a un entorno cada vez más complejo e incierto. Europa dispone de una base industrial sólida, pero mantiene una dependencia significativa de materias primas, energía y cadenas de suministro globales. En este contexto, recuperar recursos, reutilizar materiales, extender la vida útil de los productos y desarrollar mercados eficientes para materias primas secundarias deja de ser una cuestión exclusivamente ambiental para convertirse en una necesidad estratégica. La economía circular no consiste simplemente en gestionar
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El éxito de la circularidad no se mide únicamente por las toneladas recicladas o las emisiones evitadas, sino por su capacidad para generar tejido industrial, reforzar la autonomía estratégica y crear valor económico sostenible mejor los residuos, sino en aprovechar mejor los recursos disponibles y generar más valor con un menor consumo de materias primas vírgenes. Desde nuestra perspectiva, el éxito de la circularidad no se mide únicamente por las toneladas recicladas o las emisiones evitadas, sino por su capacidad para generar tejido industrial, reforzar la autonomía estratégica y crear valor económico sostenible. Por eso buscamos compañías que aporten soluciones a retos reales de suministro, eficiencia y aprovechamiento de recursos. Cuando una empresa consigue convertir un residuo en una materia prima, una fuente de energía o un producto de valor, está creando simultáneamente impacto ambiental y ventaja competitiva. Estamos viendo, además, el surgimiento de una nueva generación de empresas que entienden la circularidad como una oportunidad de innovación y crecimiento. Compañías capaces de recuperar materiales estratégicos, producir energía renovable a partir de residuos, automatizar procesos de reutilización o desarrollar nuevas cadenas de valor basadas en recursos secundarios. Son modelos que combinan impacto positivo, escalabilidad y una propuesta de valor cada vez más relevante para la industria. En definitiva, la gran evolución ha sido pasar de considerar la economía circular como una herramienta de gestión ambiental a entenderla como un elemento fundamental para construir una economía más competitiva, resiliente y preparada para afrontar los desafíos del futuro.
Suma Capital está centrada en la inversión sostenible en ámbitos tan diversos como las infraestructuras, la expansión industrial o el desarrollo de nuevas tecnologías. Desde esta visión transversal, ¿cómo se traduce en oportunidades concretas dentro de la economía circular? Nuestra ventaja como plataforma de inversión es contar con una visión integral de la sostenibilidad y con experiencia en la construcción de plataformas industriales capaces de consolidar mercados todavía fragmentados. Invertimos en infraestructuras sostenibles, expansión industrial y desarrollo de nuevas tecnologías, lo que nos permite identificar oportunidades allí donde la circularidad genera una mejora real de la competitividad industrial. Lo vemos en sectores muy distintos. En ADEC Global, por ejemplo, transformamos las escorias siderúrgicas en dos recursos de valor. Por un lado, recuperamos hierro que vuelve a incorporarse al proceso de fabricación de acero. Por otro, producimos áridos siderúrgicos de altas prestaciones que sustituyen materias primas vírgenes en carreteras, asfaltos y otras aplicaciones de construcción. Es un ejemplo muy tangible de cómo la economía circular puede mejorar simultáneamente la competitividad industrial y la eficiencia en el uso de los recursos. En R3 Robotics, la aportación se centra en la tecnología. Sus soluciones de automatización, visión artificial e inteligencia artificial permiten mejorar significativamente la clasificación
La economía circular no es un nicho ambiental, sino una pieza esencial de la política industrial europea y de su competitividad futura 82
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y recuperación de materiales procedentes de baterías y otros residuos complejos, favoreciendo la recuperación de litio, cobalto, níquel y otras materias primas críticas para la transición energética. Para Europa, que depende en gran medida de la importación de estos recursos, aumentar las tasas de recuperación es una cuestión tanto ambiental como estratégica. La reciente incorporación de EcoCero refleja otra dimensión de la circularidad: la fabricación de nuevos productos a partir de materias primas recicladas. Su modelo, basado en el desarrollo de soluciones de aislamiento con materiales reciclados, demuestra cómo el aprovechamiento de materiales recuperados puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva, reduciendo la dependencia de recursos vírgenes, mejorando la eficiencia de costes y ofreciendo soluciones alineadas con las nuevas demandas regulatorias y del mercado. Por último, la economía circular también abre oportunidades muy relevantes en la valorización de residuos orgánicos. Compañías como Gestcompost o CH4T demuestran cómo estos recursos pueden transformarse en biometano renovable y biofertilizantes, generando valor económico a partir de materiales que tradicionalmente se consideraban un residuo. Más allá de sus beneficios ambientales, este tipo de soluciones contribuyen a reforzar la independencia energética europea al sustituir importaciones de combustibles fósiles por energía producida localmente, al tiempo que impulsan la descarbonización de sectores difíciles de electrificar. Es un buen ejemplo de cómo la circularidad puede generar simultáneamente competitividad industrial, autonomía estratégica y resiliencia económica, además de impacto ambiental positivo. Todos estos ejemplos comparten una misma lógica: reducir la dependencia de recursos escasos o importados, aprovechar mejor los materiales ya existentes y construir cadenas de suministro más resilientes. En una Europa con acceso limitado a muchas materias primas estratégicas, la circularidad ya no es únicamente una cuestión ambiental; es una palanca de competitividad industrial, autonomía estratégica y crecimiento sostenible.
Desde vuestra experiencia, ¿qué está limitando actualmente la llegada de capital privado hacia estos proyectos? El primer límite está en las señales económicas. Muchos materiales vírgenes siguen siendo más baratos que sus alternativas recicladas porque una parte de sus costes ambientales no se incorpora al precio. Esto debilita la demanda de materias primas secundarias y hace que algunos proyectos circulares dependan de mercados todavía volátiles o fragmentados. El segundo límite es la bancabilidad. Determinadas actividades requieren una inversión inicial elevada, mientras que los ingresos dependen de la disponibilidad y calidad del residuo, los contratos de suministro, los acuerdos de compra del producto final, el desarrollo tecnológico o la evolución regulatoria. Si estos elementos no están asegurados, los flujos de caja resultan difíciles de proyectar. También existe una cuestión de escala. Europa cuenta con excelentes emprendedores y tecnologías, pero una parte importante de los proyectos sigue desarrollándose en entornos muy fragmentados. Muchos promotores son pequeñas compañías que carecen de la dimensión necesaria para abordar procesos complejos de industrialización, expansión, permisos o financiación. Desde nuestra experiencia, gran parte del valor se crea precisamente ayudando a consolidar sectores y construir plataformas industriales capaces de operar con la escala que exige el mercado. Creemos que todavía existe una percepción errónea en torno a la economía circular. Con frecuencia se analiza como una actividad ambiental cuando, en realidad, es también una actividad industrial. Cuando una compañía recupera materiales críticos, produce energía renovable o sustituye importaciones mediante recursos locales, está reforzando la competitividad industrial, la autonomía estratégica y la resiliencia económica de Europa. Para aprovechar plenamente esta oportunidad será necesario avanzar hacia un mercado más integrado de materias primas secundarias y un marco regulatorio que facilite la inversión. En nuestra opinión, la economía circular no es un nicho ambiental, sino una pieza esencial de la política industrial europea y de su competitividad futura.
Europa dispone de capital, pero le faltan proyectos circulares con escala, contratos y riesgo asignable
Los informes recientes de la Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones y la Agencia Europea de Medio Ambiente estiman que Europa necesita movilizar unos 82.000 millones de euros adicionales al año para avanzar hacia una economía circular.
Desde la perspectiva de un inversor, ¿qué características debe reunir una compañía o proyecto
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relacionado con economía circular para resultar atractivo? ¿Qué factores analizáis para valorar su potencial de crecimiento, escalabilidad y generación de valor? En economía circular no basta con tener una buena tecnología o un beneficio ambiental evidente. Lo fundamental es entender dónde se crea valor económico dentro de la cadena industrial y si ese valor es sostenible en el tiempo. Partimos de una pregunta básica: qué ineficiencia resuelve la compañía y quién se beneficia de ello. Las mejores oportunidades suelen aparecer cuando un residuo o un subproducto deja de ser un coste para convertirse en una materia prima, una fuente de energía o un producto de valor añadido. En esos casos, la circularidad no depende únicamente de incentivos regulatorios, sino que responde a una lógica económica sólida.
En economía circular no basta con tener una buena tecnología o un beneficio ambiental evidente. Lo fundamental es entender dónde se crea valor económico dentro de la cadena industrial y si ese valor es sostenible en el tiempo
A partir de ahí, analizamos la calidad y recurrencia de los ingresos, la estructura de costes, el acceso a materias primas o residuos, la solidez de los contratos, la madurez tecnológica, la capacidad operativa y el equipo gestor. En los modelos de valorización, por ejemplo, es esencial asegurar tanto la entrada como la salida, así como la tecnología que se utilizará para su tratamiento. Debe existir acceso estable a un volumen suficiente de residuo, con calidad conocida y una logística viable, y también una demanda solvente para la energía, el material recuperado o el producto secundario. Los contratos a largo plazo y los acuerdos de compra reducen la volatilidad y facilitan la financiación. Otro aspecto clave es la capacidad de escalar. Valoramos si el modelo puede replicarse geográficamente, si mantiene su
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rentabilidad al crecer, si dispone de permisos y capacidades técnicas y si la expansión mejora la eficiencia en lugar de añadir una complejidad desproporcionada. Finalmente, exigimos un impacto ambiental medible y adicional: toneladas de residuos tratadas o evitadas, materias primas recuperadas, agua reutilizada, energía renovable generada o emisiones evitadas.
Uno de los retos señalados por las instituciones europeas es que muchos proyectos circulares presentan mayores necesidades iniciales de inversión, periodos de retorno más largos o modelos de negocio todavía en consolidación. ¿Cómo aborda un inversor especializado la evaluación del riesgo en estas compañías? La experiencia nos ha enseñado que el principal error es hablar del riesgo como si fuera un concepto único. En realidad, cada proyecto combina riesgos de naturaleza muy distinta: tecnológicos, industriales, operativos, regulatorios, comerciales o financieros.
El principal error es hablar del riesgo como si fuera un concepto único: cada proyecto combina riesgos de naturaleza muy distinta: tecnológicos, industriales, operativos, regulatorios, comerciales o financieros
Nuestro trabajo consiste precisamente en entender cada uno de ellos y analizar si están adecuadamente mitigados. No evaluamos igual una tecnología en fase de demostración que una infraestructura con activos operativos y contratos a largo plazo. Tampoco es lo mismo financiar la construcción de una planta que acelerar la expansión internacional de una compañía industrial ya consolidada. La ventaja de una plataforma como Suma Capital es que tenemos experiencia invirtiendo en infraestructuras sostenibles, crecimiento industrial y tecnología. Esto nos
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En sectores como el biometano, el reciclaje avanzado de materiales o la valorización industrial de residuos, la combinación de demanda creciente, innovación tecnológica y necesidad estratégica europea está generando oportunidades de inversión muy atractivas a largo plazo permite acompañar a empresas en distintas fases de desarrollo y estructurar soluciones de capital adaptadas a cada situación. Un aspecto especialmente importante es la capacidad de ejecución. En muchas ocasiones, el reto ya no es demostrar que la tecnología funciona, sino industrializarla, asegurar el suministro de materia prima, construir capacidad operativa y desarrollar mercados para los productos resultantes. Ahí es donde la experiencia sectorial y la colaboración con socios industriales adquieren un papel decisivo. Cuando todos esos elementos se alinean, proyectos que inicialmente pueden parecer complejos terminan convirtiéndose en activos muy robustos. Lo estamos viendo en sectores como el biometano, el reciclaje avanzado de materiales o la valorización industrial de residuos, donde la combinación de demanda creciente, innovación tecnológica y necesidad estratégica europea está generando oportunidades de inversión muy atractivas a largo plazo.
La economía circular abarca ámbitos muy diversos: gestión y valorización de residuos, recuperación de recursos, eficiencia industrial, nuevos materiales, reutilización o modelos basados en servicios. ¿Dónde identificáis actualmente las mayores oportunidades de inversión? Creemos que las mayores oportunidades de inversión se concentran actualmente en tres ámbitos: la valorización energética de residuos, la recuperación de materiales críticos y el desarrollo de nuevos materiales y productos basados en recursos secundarios. Los tres responden a un mismo desafío: reforzar la competitividad industrial europea en un contexto de creciente pre-
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sión sobre los recursos, dependencia exterior y necesidad de descarbonización. Por ello, buscamos oportunidades allí donde la circularidad resuelve un problema industrial relevante y genera una ventaja competitiva tangible para empresas y consumidores. Un primer ámbito especialmente atractivo es la transformación de residuos orgánicos e industriales en fuentes de energía renovable. La producción de biometano, combustibles renovables o gases renovables permite sustituir importaciones de combustibles fósiles, fortalecer la seguridad energética y acelerar la descarbonización de sectores difíciles de electrificar. En nuestra cartera, WtEnergy convierte residuos industriales y biomasa en gases renovables para uso industrial, mientras que Gestcompost y CH4T transforman residuos orgánicos en biometano renovable y biofertilizantes de alto valor añadido. Una segunda gran oportunidad reside en la recuperación de materiales críticos. Europa importa una parte muy significativa de los minerales y recursos que necesita para la electrificación, la digitalización y la transición energética. La capacidad de recuperar, reutilizar y reciclar materiales presentes en baterías, equipos electrónicos o residuos industriales será cada vez más estratégica. En este ámbito, R3 Robotics utiliza automatización, visión artificial e inteligencia artificial para facilitar el desmontaje, la reparación, la reutilización y el reciclaje de baterías y otros componentes complejos. Finalmente, observamos un enorme potencial en el desarrollo de nuevos materiales y productos basados en recursos secundarios. No se trata únicamente de reciclar más, sino de crear productos capaces de competir en calidad, prestaciones y costes con los fabricados a partir de materias primas vírgenes. EcoCero, por ejemplo, desarrolla soluciones de aislamiento utilizando materiales reciclados, demostrando cómo
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la circularidad puede convertirse en una auténtica ventaja competitiva industrial. En todos estos casos, la oportunidad va mucho más allá de la gestión de residuos. Se trata de construir una industria más eficiente en el uso de los recursos, capaz de reforzar la competitividad industrial, la autonomía estratégica y la resiliencia económica de Europa.
La regulación europea está impulsando elementos como el ecodiseño, la trazabilidad de materiales, los mercados secundarios o la responsabilidad ampliada del productor. ¿Hasta qué punto este nuevo marco puede convertirse en un catalizador para la inversión? ¿Qué condiciones siguen siendo necesarias para generar más confianza en el mercado? La regulación puede acelerar la transición, pero no sustituye a unos fundamentos industriales sólidos. Un buen proyecto seguirá necesitando tecnología probada, demanda real, capacidad de ejecución y un modelo económico competitivo. Dicho esto, el marco europeo está desempeñando un papel muy importante. Medidas como el ecodiseño, los objetivos de contenido reciclado, el pasaporte digital de producto o la responsabilidad ampliada del productor ayudan a crear demanda y aportan mayor visibilidad a los inversores. Será necesario, además, avanzar hacia un verdadero mercado europeo de materias primas secundarias, con estándares homogéneos, trazabilidad y reglas estables. Cuando exista confianza en la calidad y disponibilidad de estos materiales, el capital privado encontrará una oportunidad industrial más atractiva y escalable. Este ha sido, por ejemplo, el caso del biometano.
La regulación acelera un buen proyecto; no convierte uno débil en financiable. Un buen proyecto seguirá necesitando tecnología probada, demanda real, capacidad de ejecución y un modelo económico competitivo
La circularidad será estructural cuando financiar una planta de reciclaje avanzado, una instalación de biometano o una plataforma de recuperación de materiales críticos resulte tan natural como financiar cualquier otra infraestructura esencial
Mirando hacia los próximos años, ¿qué tendría que cambiar para que la economía circular deje de ser una oportunidad emergente y se consolide como una parte estructural del modelo económico europeo? La economía circular se consolidará cuando deje de percibirse como una solución ambiental y pase a considerarse una infraestructura estratégica para la competitividad europea. Durante años hemos hablado de residuos. En la próxima década hablaremos cada vez más de recursos, materiales críticos y de cómo reforzar la competitividad industrial, la autonomía estratégica y la resiliencia económica de Europa. Europa no dispone de todas las materias primas que necesita, pero sí puede liderar su reutilización, reciclaje y aprovechamiento eficiente. En otras palabras, debemos avanzar hacia una economía en la que muchos recursos estratégicos se compren una sola vez y permanezcan en circulación el mayor tiempo posible. Nuestra experiencia nos ha enseñado que la transición no depende únicamente de la tecnología. También requiere cadenas de suministro sólidas, mercados estables, capacidad industrial y modelos de financiación capaces de acompañar el crecimiento de los proyectos, desde la innovación hasta su despliegue a gran escala. La circularidad será estructural cuando financiar una planta de reciclaje avanzado, una instalación de biometano o una plataforma de recuperación de materiales críticos resulte tan natural como financiar cualquier otra infraestructura esencial. Cuando lleguemos a ese punto, la economía circular dejará de ser una oportunidad emergente para convertirse en uno de los pilares del modelo económico europeo.
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La nueva generación de políticas europeas sobre residuos: economía circular, acción climática y competitividad POR NEREA SÁNCHEZ SÁNCHEZ, JEFA DEL ÁREA DE MEDIO AMBIENTE Y CLIMA EN EL DEPARTAMENTO DE INDUSTRIA, ENERGÍA, MEDIO AMBIENTE Y CLIMA DE CEOE
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urante la última década, la economía circular ha dejado de entenderse como una política centrada exclusivamente en la gestión de residuos para convertirse en uno de los principales pilares de la estrategia industrial europea. En este proceso, la Unión Europea ha ampliado progresivamente su alcance hasta conectar con políticas tan diversas como la descarbonización, la competitividad industrial, la autonomía estratégica, la conservación de la naturaleza o el uso eficiente de los recursos. La pregunta ya no es únicamente qué hacer con los residuos cuando llegan al final de su vida útil, sino cómo evitar que lleguen a convertirse en residuos y cómo aprovechar mejor los recursos desde el origen.
El ecodiseño representa probablemente el mejor ejemplo de esta transformación. Hasta el momento, muchas de las obligaciones ambientales aparecían cuando el producto ya había sido puesto en el mercado. Sin embargo, ahora la regulación pone el foco en las decisiones adoptadas mucho antes: qué materiales se utilizan, cuánto dura un producto, si puede repararse, reutilizarse o desmontarse, si incorpora materias primas secundarias o si facilitará posteriormente su reciclado, entre otras cuestiones. La circularidad deja de ser una cuestión exclusiva de los gestores de residuos para integrarse plenamente en la innovación industrial y en la propia estrategia empresarial. Este planteamiento ha hecho que en los últimos años se haya realizado una
profunda revisión del marco regulatorio de los residuos y los envases a nivel europeo y nacional. En este sentido, la futura Circular Economy Act - que está en plena fase de elaboración por parte de la Comisión Europea- representa una oportunidad para consolidar y simplificar el amplio marco regulatorio desarrollado durante los últimos años, fortalecer el mercado único de materias primas secundarias, armonizar aspectos clave como la RAP o el fin de la condición de residuo y crear las condiciones necesarias para que la circularidad contribuya realmente a la competitividad industrial europea. En España, además, como consecuencia de la aprobación del PPWR, nos encontramos en proceso de revisión de buena parte de la normativa
La economía circular ha dejado de entenderse como una política centrada exclusivamente en la gestión de residuos para convertirse en uno de los principales pilares de la estrategia industrial europea JULIO/AGOSTO 2026
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EN PRIMERA PERSONA
nacional en materia de residuos, incluido el Real Decreto 1055/2022 sobre envases y residuos de envases. Ahora tenemos la oportunidad de adaptar nuestra legislación a este nuevo marco europeo, simplificando obligaciones, reduciendo cargas innecesarias, eliminando duplicidades y ofreciendo a las empresas un entorno regulatorio más estable y coherente que preserve la seguridad jurídica y garantice la competitividad y la transición ordenada de las empresas españolas. Otro de los ámbitos que está experimentando una profunda transformación es la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP). Nacida inicialmente como un instrumento para financiar la gestión de determinados residuos, la RAP está evolucionando hacia un modelo con un alcance mucho más amplio, extendiéndose progresivamente a nuevos flujos y ámbitos como el agua. Esta situación ha reforzado su papel como herramienta para incentivar el ecodiseño, mejorar la trazabilidad de los productos e impulsar modelos de producción más circulares. En este nuevo escenario, para evitar inversiones ineficientes y reducir costes, es fundamental apostar por el ecodiseño, garantizar la seguridad jurídica de los sistemas RAP, favorecer la colaboración entre los distintos SCRAP, promover modelos que ya han demostrado su eficacia en determinados sectores y garantizar un marco de competencia eficiente que permita alcanzar los ambiciosos objetivos establecidos por la normativa. Esta cuestión también se refleja en el sector textil, donde la futura implantación de sistemas de RAP supone un cambio de enfoque similar. El objetivo
España dispone de una posición privilegiada para liderar esta evolución gracias a la diversidad de sus recursos biológicos, la fortaleza de su tejido industrial, su capacidad científica y tecnológica y el elevado potencial de innovación en numerosos sectores económicos ya no se limita a gestionar adecuadamente los residuos al final de la vida útil de las prendas, sino a incorporar criterios sostenibles de diseño, durabilidad, reutilización y reciclabilidad desde el inicio, impulsando una transformación que afectará a toda la cadena de valor y que requerirá importantes inversiones en innovación y adaptación industrial, un proceso en el que las empresas llevan tiempo avanzando. Esta evolución que se está produciendo responde también a una creciente integración de las políticas de economía circular y acción climática. Durante años, la descarbonización se asoció principalmente a la transformación del modelo energético y de los procesos industriales. Sin embargo, hoy existe un amplio consenso en que alcanzar la neutralidad climática exige actuar también sobre el diseño de los productos, el uso eficiente de los recursos, la reducción de los residuos y el desarrollo de nuevos modelos circulares. La economía circular pasa a convertirse en una herramienta
clave para reforzar la competitividad, la resiliencia industrial, la autonomía estratégica y la transición ecológica. Esta visión integrada ya se refleja tanto en las políticas europeas como en la agenda internacional. En la Unión Europea iniciativas como el Clean Industrial Deal reconocen la economía circular como un instrumento esencial para la descarbonización de la industria y para reforzar la competitividad del tejido productivo. Del mismo modo, las negociaciones internacionales sobre cambio climático incorporan cada vez con mayor intensidad la eficiencia en el uso de los recursos, la reducción de residuos y los modelos de producción y consumo circulares. Si durante años la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático centró buena parte del debate en la transición energética y la reducción de emisiones, hoy la economía circular y la reducción de los residuos ocupan un espacio creciente dentro de la agenda climática internacional. Una muestra de ello es que la Presidencia de la COP31 ha situado estas cuestiones entre sus prioridades. Como consecuencia, se está impulsando una visión cada vez más amplia del aprovechamiento de los recursos, en la que la bioeconomía adquiere un papel estratégico para dar respuesta a los nuevos retos climáticos, industriales y de competitividad. Tradicionalmente, se ha tendido a asociar la circularidad a mantener los materiales y productos en uso durante el mayor tiempo, pero ahora, aunque ese objetivo sigue siendo plenamente válido, la transición incorpora una visión más amplia, en la que la bioecono-
El principal reto ya no es aprobar nuevas normas, sino conseguir que el conjunto de normas en materia de clima, energía, industria, economía circular, residuos y medio ambiente, funcione como un sistema integrado 90
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NEREA SÁNCHEZ SÁNCHEZ
mía tiene un rol cada vez más relevante. Lejos de sustituir a la economía circular, la complementa al incorporar una visión más amplia del aprovechamiento sostenible de los recursos. Aporta nuevas oportunidades para aprovechar de forma sostenible los recursos biológicos renovables, fomenta la innovación, la bioenergía y el desarrollo de nuevas cadenas de valor, nuevos materiales, productos, servicios y biosoluciones. A este respecto, en CEOE defendemos que España dispone de una posición privilegiada para liderar esta evolución gracias a la diversidad de sus recursos biológicos, la fortaleza de su tejido industrial, su capacidad científica y tecnológica y el elevado potencial de innovación existente en numerosos sectores económicos. La convergencia entre
economía circular y bioeconomía constituye una oportunidad para desarrollar nuevas cadenas de valor, impulsar la innovación, generar empleo de calidad, fortalecer el tejido industrial, favorecer el desarrollo del medio rural, y contribuir, al mismo tiempo, a la descarbonización y la autonomía estratégica europea. En definitiva, lo que está cambiando no es únicamente la normativa, sino que está cambiando la manera de entender los recursos dentro de la economía. Para las empresas españolas, este proceso representa un desafío de enorme magnitud, pero también una oportunidad para reforzar su competitividad, impulsar la innovación y consolidar el liderazgo industrial de España en la transición hacia una economía más sostenible, resiliente y competitiva.
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Ahora el principal reto ya no es aprobar nuevas normas, sino conseguir que el conjunto de normas en materia de clima, energía, industria, economía circular, residuos y medio ambiente, funcione como un sistema integrado, que favorezca la competitividad empresarial eliminando duplicidades, reduciendo la fragmentación normativa y fortaleciendo el mercado único. Por todo ello, el éxito de esta transición dependerá no solo de la ambición de sus objetivos, sino también de la capacidad del marco regulatorio para eliminar las barreras que todavía dificultan el desarrollo de estos nuevos mercados, generar seguridad jurídica y ofrecer a las empresas un entorno estable que incentive la inversión y la innovación.
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TECNOLOGÍA I PALMIERI
Transformación hacia la eficiencia: En esta imagen se observa la antigua y compleja planta transformada gracias a la instalación de la máquina PASS “todo en uno”.
PASS: UN ÚNICO SISTEMA PARA OPTIMIZAR EL PRETRATAMIENTO DE LA FRACCIÓN ORGÁNICA
E
n el tratamiento de la fracción orgánica de los residuos municipales (FORM), la etapa de pretratamiento suele estar compuesta por una sucesión de equipos independientes: abrebolsas, trituradores, separadores y exprimidores conectados mediante cintas transportadoras. Una configuración consolidada, pero que implica inevitables desafíos en términos de espacio, mantenimiento y pérdidas de material a lo largo del proceso. Precisamente para responder a estas necesidades nace PASS – Palmieri Advanced Splitting System, una solución integrada que reúne en una sola máquina todas las etapas necesarias para preparar la fracción orgánica destinada a la digestión anaerobia. Desde el módulo abrebolsas y el pretriturador, pasando por la separación de metales y materiales plásticos, hasta la fase final de prensado, el residuo se carga una sola vez y se transforma en una sopa orgánica lista para ser enviada directamente a los biodigestores.
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La ausencia de transferencias intermedias elimina los puntos críticos característicos de las líneas convencionales, reduciendo las pérdidas de material y limitando la exposición de cintas y componentes a residuos especialmente ácidos y corrosivos. El resultado es una disminución significativa de las necesidades de mantenimiento y una mayor continuidad operativa. A ello se suma otra ventaja estratégica: el aprovechamiento del espacio. Una única máquina compacta sustituye una
PASS reúne en una sola máquina todas las etapas necesarias para preparar la fracción orgánica destinada a la digestión anaerobia
secuencia completa de equipos, optimizando la distribución de la planta y facilitando tanto las nuevas instalaciones como la modernización de las existentes. En un sector cada vez más orientado hacia la eficiencia y la sostenibilidad económica, la integración de procesos se ha convertido en un factor decisivo. PASS muestra cómo la simplificación de los procesos puede contribuir a avanzar en este sentido. Tras su presentación internacional en IFAT, la tecnología PASS continuará su recorrido en el World Biogas Expo (WBE) de Birmingham y, posteriormente, llegará a la península ibérica a finales de septiembre con motivo del Salón del Gas Renovable, continuando así su presencia en algunos de los principales encuentros europeos vinculados al biogás y la valorización de residuos orgánicos.
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PALMIERI www.pass-solution.com
PROTECNIC 1967 I TECNOLOGÍA
La compañía incorpora nuevas soluciones para el pretratamiento de residuos y amplía su representación en biogás con tecnologías para distintas etapas del proceso.
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rotecnic 1967 continúa ampliando su catálogo de soluciones para plantas de gestión de residuos y producción de biogás, incorporando nuevas tecnologías de fabricantes internacionales y reforzando su oferta para mejorar la eficiencia de las instalaciones. En el área de residuos, M&J Recycling presenta el nuevo triturador primario eléctrico P3000E, capaz de alcanzar ahorros energéticos de hasta un 80 % respecto a los modelos hidráulicos, y el abrebolsas P2000E, con accionamiento eléctrico para las operaciones de apertura de bolsas y pretratamiento de residuos. Estas novedades coinciden, además, con la renovación de la imagen corporativa de la compañía.
PROTECNIC 1967 PRESENTA NOVEDADES PARA EL SECTOR DE RESIDUOS Y AMPLÍA SU OFERTA EN BIOGÁS
En el ámbito del biogás, Protecnic 1967 amplía su representación con fabricantes especializados que cubren distintas etapas del proceso. Entre
El nuevo triturador primario eléctrico P3000E de M&J Recycling permite alcanzar ahorros energéticos de hasta un 80 % respecto a los modelos hidráulicos
las nuevas incorporaciones destacan Green Creative, con soluciones de depackaging y filtración; Ecochimica, con tecnologías de desulfurización, eliminación de amoníaco y bioceldas; Biogas Metano, fabricante de antorchas; y Alfa Teloni, especializada en cubiertas para digestores. Con estas incorporaciones, Protecnic 1967 amplía su oferta para plantas de residuos y biogás, ofreciendo a sus clientes distintas tecnologías junto con servicios de asesoramiento técnico, venta, instalación, puesta en marcha, mantenimiento y suministro de recambios.
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PROTECNIC 1967 www.protecnic1967.com
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Ladeja Godina Košir FUNDADORA Y DIRECTORA EJECUTIVA DE CIRCULAR CHANGE Y COPRESIDENTA DE LA EUROPEAN CIRCULAR ECONOMY STAKEHOLDER PLATFORM (ECESP) 94
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A Europa no le faltan soluciones; le faltan las condiciones para que la circularidad sea inevitable Griselda Romero
TEMAS: ECONOMÍA CIRCULAR, EUROPA, SOSTENIBILIDAD
Anders Ladefoged MIEMBRO DEL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO, EN REPRESENTACIÓN DE LA CONFEDERACIÓN DE INDUSTRIAS DANESAS (DI) Y MIEMBRO DEL GRUPO DIRECTIVO DE LA EUROPEAN CIRCULAR ECONOMY STAKEHOLDER PLATFORM (ECESP) JULIO/AGOSTO 2026
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Europa no le faltan estrategias de economía circular. Tampoco le faltan objetivos, normas, hojas de ruta, proyectos piloto ni buenas prácticas. Lo que está en juego ahora es otra cosa: si será capaz de convertir toda esa arquitectura política en una transformación real de la industria, los mercados, los territorios y los hábitos de consumo. Esa es, precisamente, la frontera en la que trabaja la European Circular Economy Stakeholder Platform (ECESP), una iniciativa conjunta de la Comisión Europea y el Comité Económico y Social Europeo concebida como una “red de redes” para conectar a los actores europeos de la economía circular. Su valor no reside en dictar la norma, sino en escuchar, articular y poner en relación a quienes deben hacerla posible: empresas, administraciones, ciudades, regiones, sociedad civil, investigación, ciudadanía y sector de los recursos. En esta entrevista a dos voces, Ladeja Godina Košir, fundadora y directora ejecutiva de Circular Change y copresidenta de la ECESP, y Anders Ladefoged, miembro del Comité Económico y Social Europeo y representante del Grupo I — Empresarios en la plataforma, analizan el momento actual de la transición circular europea. Sus respuestas sitúan el debate en el punto donde hoy se juega buena parte del futuro de la circularidad: la distancia entre la ambición normativa y la implementación real. La conversación aborda los grandes retos de la economía circular en Europa: la falta de alineación entre regulación y mercado, el papel de las pymes, la inversión pendiente, la creación de demanda para materias primas secundarias, el potencial del ecodiseño y los pasaportes digitales de producto, la importancia de la contratación pública, la gobernanza multi-actor y el salto pendiente de los pilotos a la escala. En el fondo, una pregunta recorre toda la entrevista: cómo hacer que la economía circular deje de ser una promesa y se convierta en una forma operativa de diseñar competitividad, prosperidad y bienestar.
La European Circular Economy Stakeholder Platform se define como una “red de redes” y como un espacio europeo de diálogo entre instituciones, empresas, sociedad civil, territorios, investigación y otros actores implicados en la economía circular. ¿Cómo definiría hoy la misión de la ECESP y qué papel desempeña dentro del ecosistema circular europeo? ¿Qué valor diferencial aporta una plataforma de stakeholders frente a espacios más institucionales o regulatorios? Ladeja Godina Košir La ECESP lleva casi diez años en funcionamiento y se ha convertido en un puente único y creíble entre la gobernanza pública y la gobernanza en red.
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La gobernanza pública marca la dirección mediante estrategias, legislación y directivas. Pero la economía circular solo se hace realidad cuando los stakeholders traducen esa dirección a la práctica: en empresas, ciudades, regiones, investigación, sociedad civil y en la vida cotidiana. Ahí es donde la ECESP aporta su verdadero valor, como espacio de diálogo, reflexión y cooperación, sin el cual no podemos pasar de la ambición a la implementación.
La gobernanza pública marca la dirección mediante estrategias, legislación y directivas. Pero la economía circular solo se hace realidad cuando los stakeholders traducen esa dirección a la práctica Su fortaleza reside en la diversidad: distintos países, culturas, instituciones, realidades empresariales y escalas de actuación. Aunque la ECESP es una plataforma europea, trabaja con una conciencia global, porque los flujos de recursos, la competitividad, la resiliencia y el bienestar son cuestiones globales. A través del intercambio de conocimiento, las alianzas y la diplomacia circular, la ECESP contribuye a conectar la ambición circular de Europa con el conjunto del mundo. Anders Ladefoged La misión de la plataforma es crear un ágora donde los stakeholders puedan compartir su camino hacia la circularidad, identificar cuellos de botella, debatir soluciones, etc. La plataforma es, por diseño, una red de redes. Como iniciativa conjunta de la Comisión Europea y el Comité Económico y Social Europeo (CESE), reunir diferentes visiones y perspectivas forma parte de su ADN. La ECESP contribuye a que la economía circular se convierta en realidad mediante: • el impulso de la economía circular en los Estados miembros, en los gobiernos regionales y locales, y entre las organizaciones de la sociedad civil y las empresas; • el refuerzo de la cooperación entre redes de stakeholders para facilitar el intercambio de experiencia, buenas prácticas, conocimiento y lecciones aprendidas en economía circular;
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• la identificación de barreras sociales, económicas y culturales para la transición hacia una economía circular, con la intención de informar las políticas en todos los niveles de gobernanza.
Desde la perspectiva de la ECESP, ¿en qué punto se encuentra hoy la transición hacia la economía circular en Europa? ¿Cuáles son los avances más visibles y dónde persisten las principales debilidades? En este contexto, ¿cómo valora la posición de España dentro del debate y la transición circular europea? Ladeja Godina Košir Europa ha realizado avances importantes: la economía circular se reconoce hoy como parte de la competitividad, la resiliencia y la autonomía estratégica, y no solo como una agenda ambiental. Pero las cifras muestran que todavía estamos lejos de un cambio sistémico. A escala global, la circularidad ha caído hasta situarse en solo el 6,9%, según el Circularity Gap Report 2025. En la UE, la tasa de uso circular de materiales alcanzó el 12,2% en 2024, mientras que la ambición es aproximadamente duplicarla de aquí a 2030, hasta acercarse al 24%. Por tanto, la dirección es correcta, pero la velocidad y la profundidad del cambio aún no son suficientes. La principal debilidad es que seguimos sin ser lo bastante sistémicos. Contamos con políticas excelentes, proyectos piloto inspiradores y muchos actores comprometidos, pero la economía, la demanda, la financiación, la fiscalidad, la contratación pública y la gobernanza todavía no están alineadas. Como suelo decir: a Europa no le faltan soluciones; a Europa le faltan las condiciones que hagan que la circularidad sea inevitable. España es muy relevante en este debate. Su estrategia España Circular 2030 vincula la circularidad con el uso de materiales, la reducción de residuos y la eficiencia en el uso del agua, con objetivos como reducir el consumo nacional de materiales en un 30%, disminuir la generación de residuos en un 15% y mejorar la eficiencia en el uso del agua en un 10% de aquí a 2030. Esto hace que España sea especialmente interesante, porque su transición circular incide precisamente en ámbitos donde se hacen visibles algunas de las grandes tensiones futuras de Europa: ciudades, turismo, construcción, agricultura, agua, desarrollo regional y calidad de vida.
Anders Ladefoged ¡Con esperanza! La economía circular se ha convertido en los últimos años en una prioridad política, pero todavía queda mucho camino por recorrer en su implementación.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la tasa de circularidad de Europa se situó en el 11,8% en 2023, lo que posiciona a la UE como referente global en este ámbito. Lamentablemente, en los últimos años solo se han logrado avances limitados. La Comisión Europea se ha marcado la ambición de duplicar esta tasa hasta alrededor del 24% en 2030, como parte de su Clean Industrial Deal, subrayando la circularidad como un motor clave de competitividad, resiliencia y reducción de la dependencia de recursos. Uno de los logros de la Unión Europea es contar con un marco político sólido. El futuro Circular Economy Act aspira a crear un mercado único para las materias primas secundarias e incrementar la demanda de materiales reciclados. La UE se beneficia de un ecosistema creciente y de una movilización cada vez mayor de stakeholders, en un contexto en el que la economía circular se percibe ya como motor de competitividad e innovación y como herramienta para la autonomía estratégica.
La economía circular se ha convertido en los últimos años en una prioridad política, pero todavía queda mucho camino por recorrer en su implementación Por otro lado, la brecha de implementación y la falta de inversión son los principales cuellos de botella en el desarrollo de la economía circular en los Estados miembros. España está firmemente alineada con las prioridades de la UE en economía circular y ha trasladado la política europea a instrumentos nacionales —estrategias, planes de acción y proyectos de recuperación—, lo que refleja una elevada convergencia con la gobernanza europea. A través de su estrategia nacional integral de economía circular, con prioridades sectoriales como construcción, agroalimentación, turismo y textil, el país demuestra un sólido compromiso estratégico y político.
Europa ha construido en los últimos años un marco político y regulatorio muy ambicioso para la economía circular. Sin embargo, una de las grandes cuestiones es si esa ambición se está traduciendo en implementación real. ¿Dónde se sitúa hoy la principal
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brecha entre la ambición regulatoria y la realidad industrial, territorial y de mercado? Desde la perspectiva de los stakeholders europeos, ¿qué barreras aparecen con mayor frecuencia: económicas, regulatorias, tecnológicas, culturales, financieras, vinculadas a la demanda o relacionadas con la coordinación entre actores? Ladeja Godina Košir La principal brecha ya no es la falta de ambición, sino la falta de alineación del sistema. Europa cuenta con señales políticas sólidas, pero en la práctica los modelos circulares todavía tienen que competir en mercados diseñados para productos lineales: las materias primas vírgenes suelen ser más baratas, reparar resulta demasiado caro, la contratación pública aún no se utiliza de forma suficientemente estratégica y las cadenas de valor siguen fragmentadas. Por eso considero esencial el papel de los agentes facilitadores de la transición. La economía circular no ocurre dentro de una sola organización, sino en los espacios entre organizaciones. Necesitamos personas y entidades independientes capaces de conectar política, empresa, financiación, ciudades, investigación y ciudadanía, y de convertir la ambición en implementación.
Todo el mundo habla de colaboración, pero nadie tiene el mandato ni la financiación necesarios para orquestarla Por tanto, las barreras clave no son únicamente tecnológicas. Son económicas, culturales, financieras y, sobre todo, de coordinación. Todo el mundo habla de colaboración, pero con demasiada frecuencia nadie tiene el mandato ni la financiación necesarios para orquestarla. Ese es el eslabón que falta. Anders Ladefoged Los principales cuellos de botella para una economía circular verdaderamente exitosa están relacionados con barreras económicas y financieras. En un estudio reciente, el BEI señaló una brecha de inversión de 82.000 millones de euros al año, lo que muestra importantes necesidades de
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inversión no cubiertas para modelos de negocio e infraestructuras circulares. Las barreras de mercado y de modelo de negocio también afectan a la implementación de la economía circular, con una demanda débil de productos circulares, mercados inmaduros para las materias primas secundarias y una rentabilidad incierta de los modelos de negocio circulares.
Los principales cuellos de botella para una economía circular verdaderamente exitosa están relacionados con barreras económicas y financieras Las barreras regulatorias y de gobernanza, como la fragmentación de los marcos políticos y normativos entre Estados miembros, serán abordadas por el futuro Circular Economy Act, que busca crear un mercado único para las materias primas secundarias.
¿Qué sectores o cadenas de valor consideran más avanzados en la transición circular europea y cuáles afrontan actualmente mayores tensiones? ¿Qué factores explican esas diferencias: presión regulatoria, disponibilidad tecnológica, madurez del mercado, acceso a materias primas secundarias, demanda de productos circulares o capacidad de inversión? Ladeja Godina Košir Necesitamos, efectivamente, un enfoque sectorial, porque la construcción, el textil, la alimentación, la electrónica o los envases tienen materiales, reglas y realidades de mercado diferentes. Pero antes de hablar de sectores necesitamos una brújula sistémica clara: Europa debe reducir su dependencia material, mantener el valor en uso durante más tiempo y generar bienestar y competitividad con menos recursos vírgenes. Eso implica también cambiar nuestro lenguaje y nuestra lógica: pasar de cadenas de valor lineales a redes de valor circulares. La circularidad no se produce paso a paso en una única dirección, sino a través de actores
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conectados: diseñadores, productores, usuarios, reparadores, recicladores, ciudades, inversores y responsables políticos. Los sectores más avanzados son aquellos en los que regulación, demanda, inversión y colaboración empiezan a alinearse. Los más débiles no son necesariamente los que carecen de tecnología, sino aquellos que carecen de orquestación.
Anders Ladefoged La transición circular de Europa puede considerarse desigual entre cadenas de valor, con algunos ámbitos maduros y otros que aún afrontan fricciones sistémicas. Entre los campos más exitosos desde el punto de vista de la circularidad se encuentran los envases y los sistemas de gestión y reciclaje de residuos, ya que gran parte de la actividad circular real se concentra en las fases de fin de vida, más que en las etapas previas de diseño o uso.
La transición circular de Europa puede considerarse desigual entre cadenas de valor, con algunos ámbitos maduros y otros que aún afrontan fricciones sistémicas Por otro lado, ámbitos como los plásticos, la construcción y la edificación, el textil y la electrónica son sectores donde la circularidad requiere rediseño sistémico, coordinación entre actores o cadenas globales de suministro.
La economía circular parece haber dejado de ser únicamente una política ambiental para convertirse también en una agenda industrial, económica y de competitividad. ¿Comparte esta visión? ¿Cómo puede contribuir la circularidad a reforzar la resiliencia industrial europea, la autonomía estratégica, la seguridad de suministro y la reducción de la dependencia de materias primas? 100
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Ladeja Godina Košir Totalmente. La economía circular ha pasado de ser una agenda ambiental a convertirse en una estrategia económica, industrial y geopolítica.
La circularidad no consiste en hacer menos negocio, sino en crear valor de forma más inteligente Europa depende de los recursos. Si queremos resiliencia industrial y autonomía estratégica, no podemos limitarnos a preguntarnos dónde conseguir más materiales. También debemos preguntarnos cómo podemos necesitar menos materias primas vírgenes, cómo podemos mantener el valor durante más tiempo dentro de la economía y cómo podemos diseñar productos, edificios y sistemas reparables, reutilizables, modulares y duraderos. La circularidad no consiste en hacer “menos negocio”. Consiste en crear valor de forma más inteligente: reducir dependencias, diseñar para la durabilidad, la reparación y la reutilización, y generar más bienestar con menos recursos. Ahí es donde la economía circular se convierte en una oportunidad empresarial, no en una carga. Anders Ladefoged A través del futuro Circular Economy Act, la UE pretende construir una Europa más resiliente y competitiva y reducir la presión sobre los recursos naturales. El establecimiento de un mercado único para las materias primas secundarias facilitará la circulación de estos materiales entre los Estados miembros de la UE, promoviendo la eficiencia y reduciendo los residuos. El acto buscará mejorar la disponibilidad de materiales reciclados de alta calidad y animará a las empresas a adoptar soluciones circulares e invertir en infraestructuras de reciclaje.
La Comisión Europea prevé adoptar en 2026 un nuevo Circular Economy Act para acelerar la transición circular, reforzar el mercado de materias primas secundarias y mejorar la competitividad y
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la resiliencia europeas. Desde la perspectiva de los stakeholders, ¿qué debería priorizar esta nueva fase regulatoria para facilitar una implementación real? ¿Cómo puede Europa evitar un marco demasiado complejo, fragmentado o difícil de aplicar, especialmente para las pymes? Ladeja Godina Košir El Circular Economy Act debería priorizar la implementación. No debería ser una capa más de complejidad, sino un sistema operativo práctico para la transición circular de Europa. Desde mi trabajo de asesoramiento en el dictamen del CESE, defendí firmemente un enfoque sistémico: analizar los flujos de materiales, los incentivos, la legislación existente, las medidas del lado de la demanda, la fiscalidad, la contratación pública y la creación de mercados. El CEA no debería entenderse como una norma aislada, sino como un elemento dentro de un ecosistema europeo más amplio que, por fin, debe funcionar mejor de forma conjunta.
Anders Ladefoged El Circular Economy Act debería priorizar las condiciones que conviertan la política existente en una realidad escalable, invertible e impulsada por el mercado. Uno de sus objetivos importantes es crear un verdadero mercado único para materiales y productos circulares, ya que la fragmentación de las normas entre los Estados miembros es una barrera central para escalar soluciones circulares.
El Circular Economy Act debería priorizar las condiciones que conviertan la política existente en una realidad escalable, invertible e impulsada por el mercado La armonización también es esencial en lo relativo a las definiciones de residuo, los criterios de fin de condición de residuo y las normas de responsabilidad ampliada del productor.
Si queremos implementación, tenemos que hacer que la circularidad sea la opción más lógica para empresas, administraciones públicas y ciudadanía
Uno de los grandes desafíos sigue siendo la creación de mercados sólidos para las materias primas secundarias. ¿Qué se necesita para mejorar su calidad, trazabilidad, fiabilidad, disponibilidad y competitividad frente a las materias primas vírgenes?
Para las pymes, esto es especialmente importante. Una pequeña empresa no puede orientarse entre veinte marcos desconectados, terminología poco clara y requisitos de información que cambian cada pocos años. Las pymes necesitan claridad, previsibilidad, apoyo práctico y acceso a mercados reales. La circularidad debería percibirse como una oportunidad de negocio, no como otro castigo administrativo. La nueva fase regulatoria debería contribuir a que las soluciones circulares sean más fáciles de diseñar, financiar, comprar y escalar. Si queremos implementación, tenemos que hacer que la circularidad sea la opción más lógica para empresas, administraciones públicas y ciudadanía.
¿Qué papel pueden desempeñar instrumentos como el ecodiseño, los pasaportes digitales de producto, el intercambio de datos, los criterios de fin de condición de residuo o la contratación pública verde? Ladeja Godina Košir Los mercados de materias primas secundarias no crecerán solo porque digamos que son importantes. Necesitan calidad, confianza, trazabilidad, demanda estable y una competencia justa con las materias primas vírgenes. Hoy, las materias primas vírgenes suelen ser más baratas porque sus verdaderos costes ambientales y sociales no están incorporados al precio. Esta es una de las distorsiones fundamentales que debemos abordar. La contratación pública, que representa alrededor del 14% del PIB de la
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Los datos sin confianza no bastan. La regulación sin demanda no basta. El reciclaje sin diseño no basta. Necesitamos que todo el sistema dialogue consigo mismo
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Mejorar las materias primas secundarias para que puedan competir con las materias primas vírgenes requiere una acción coordinada entre política, tecnología, mercados y cadenas de suministro
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UE, puede ser una palanca poderosa en este sentido. Si las administraciones públicas demandan soluciones circulares, los mercados responderán. El ecodiseño, los pasaportes digitales de producto, el intercambio de datos y los criterios de fin de condición de residuo son instrumentos importantes, pero deben funcionar de manera conjunta. Los datos sin confianza no bastan. La regulación sin demanda no basta. El reciclaje sin diseño no basta. Necesitamos que todo el sistema dialogue consigo mismo. Anders Ladefoged
de valor hace que las soluciones sean realistas. La armonización dentro del mercado único ayuda a evitar la fragmentación. Una solución circular rara vez es creada por un único actor. Una empresa puede rediseñar un producto, pero necesita proveedores, clientes, redes de reparación, logística, datos, regulación y financiación para que el modelo funcione. Escalar la circularidad no consiste en multiplicar pilotos; consiste en cambiar las condiciones en las que las buenas soluciones pueden convertirse en la norma. Anders Ladefoged
Mejorar las materias primas secundarias para que puedan competir con las materias primas vírgenes requiere una acción coordinada entre política, tecnología, mercados y cadenas de suministro. Mejorar su calidad exige estándares de calidad armonizados, tecnologías avanzadas de clasificación y procesamiento, y un mejor sistema de recogida. En términos de trazabilidad y transparencia, un sistema de trazabilidad digital como el pasaporte digital de producto, la visibilidad de extremo a extremo en la cadena de suministro y el intercambio y reporte de datos estandarizados pueden ser soluciones para lograr materias primas secundarias ampliamente adoptadas y certificadas de forma creíble. Otros aspectos clave son contar con un suministro estable y predecible y tener acceso a cantidades suficientes de materiales recuperados.
Llevar las soluciones circulares desde pilotos aislados hasta un despliegue sistémico exige una transformación sistémica. La creación de condiciones marco habilitadoras puede ser una de las soluciones, ya que muchas veces los sistemas lineales siguen siendo favorecidos por la regulación y la fiscalidad.
Escalar requiere regulación, estándares e incentivos que hagan económicamente viables las opciones circulares
Muchas soluciones circulares existen ya como proyectos piloto, buenas prácticas o experiencias locales, pero no siempre consiguen escalar. ¿Qué condiciones son necesarias para pasar de iniciativas aisladas a modelos circulares desplegados a gran escala?
Escalar requiere regulación, estándares e incentivos que hagan económicamente viables las opciones circulares. Construir mercados funcionales para el valor circular puede ser otra respuesta, ya que muchas soluciones circulares encuentran dificultades porque las materias primas vírgenes siguen siendo más baratas y fiables.
¿Qué papel desempeñan en este proceso la financiación, la demanda de soluciones circulares, la cooperación entre redes de valor y la armonización dentro del mercado único europeo?
La ECESP opera como una “red de redes” y como un espacio de diálogo entre actores muy diversos. ¿Por qué es tan importante la gobernanza multi-actor para que la economía circular avance en la práctica?
Ladeja Godina Košir
¿Cómo deberían coordinarse instituciones, industria y pymes, ciudades y regiones, sector de residuos y recursos, organizaciones de investigación y ciudadanía para acelerar la transición?
A Europa no le faltan buenas prácticas. La verdadera pregunta es: ¿por qué siguen siendo excepciones? Para escalar los modelos circulares necesitamos cuatro cosas: demanda, financiación, cooperación y armonización. La demanda da confianza a las empresas. La financiación les ayuda a superar la fase de riesgo entre el proyecto piloto y el mercado. La cooperación entre redes
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Ladeja Godina Košir La gobernanza multi-actor no es un “extra deseable” en la economía circular. Es la infraestructura central de la
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implementación. La economía circular transforma relaciones: entre productor y consumidor, ciudad e industria, gestor de residuos y diseñador, responsable político y emprendedor, ciudadanía y sistema. Si estos actores no se coordinan, terminamos con esfuerzos aislados y frustración.
convierta en un modelo económico, industrial y social plenamente operativo? ¿Qué riesgos debería evitar y qué oportunidades no debería desaprovechar en esta nueva fase?
Ladeja Godina Košir
La gobernanza multi-actor no es un ‘extra deseable’ en la economía circular. Es la infraestructura central de la implementación Las instituciones deben marcar la dirección y los incentivos. La industria debe rediseñar la creación de valor. Las pymes necesitan apoyo práctico y acceso a redes. Las ciudades y regiones pueden convertirse en laboratorios vivos. Los gestores de residuos y recursos deben incorporarse en fases más tempranas, no solo al final del proceso. La investigación aporta evidencia. La ciudadanía aporta legitimidad, creatividad y práctica cotidiana. Por eso la ECESP importa: ayuda a generar la confianza, el lenguaje y la dirección compartida que convierten los esfuerzos fragmentados en capacidad colectiva. Anders Ladefoged Desde la perspectiva del CESE, la participación estructurada de los stakeholders no es un añadido, sino una condición para una política de economía circular viable, legítima y eficaz. La economía circular es una transformación profundamente sistémica que afecta al funcionamiento de nuestra economía y nuestra sociedad. Moldea los modelos de producción, el comportamiento de los consumidores, los patrones de empleo y el desarrollo territorial, lo que significa que afecta directamente a las personas y organizaciones representadas por el CESE. Por eso, plataformas como la ECESP pueden actuar como espacios permanentes donde los stakeholders intercambian prácticas, identifican barreras e informan sobre la ejecución de las políticas.
De cara a la próxima década, ¿cuál debería ser la gran prioridad de Europa si quiere que la economía circular deje de ser un objetivo político y se
La gran prioridad de Europa debería ser hacer operativa la economía circular, no como un añadido ambiental, sino como la forma en que diseñamos la prosperidad, la competitividad y el bienestar. El cambio más profundo consiste en pasar de una economía basada en el “más” —más extracción, más producción, más consumo— a una economía centrada en satisfacer las necesidades humanas con menos recursos. Por eso la circularidad es estratégica: reduce la dependencia material, mantiene el valor en uso durante más tiempo y demuestra que es posible una buena calidad de vida dentro de los límites planetarios. Pero Europa no puede hacerlo sola. Formamos parte de mercados globales, redes de valor globales y una realidad planetaria compartida. Por tanto, nuestra transición debe mirar hacia fuera: basarse en alianzas justas, intercambio de conocimiento y diplomacia circular. No se trata de exportar normas, sino de cocrear soluciones. El riesgo es convertir la circularidad en algo demasiado técnico, fragmentado o burocrático, o reducirla a las materias primas secundarias. La oportunidad es demostrar que la competitividad puede significar creatividad, cooperación, inteligencia en el uso de los recursos y una mejor calidad de vida. Para mí, la próxima década debe consistir en pasar del “por qué la economía circular” al “cómo hacer que funcione”: en empresas, ciudades, regiones, redes de valor y en la vida cotidiana. No desde el miedo, sino desde una narrativa positiva: la circularidad como camino hacia la resiliencia, la belleza, la innovación empresarial y el bienestar. Anders Ladefoged La gran prioridad de Europa debería ser hacer que la circularidad sea económicamente viable e impulsada por el mercado. A escala de la UE, esa es precisamente la razón por la que el futuro Circular Economy Act se centra en crear un mercado único para las materias primas secundarias y en incrementar la oferta y la demanda de contenido reciclado. La principal prioridad de Europa debería ser construir mercados sólidos y predecibles, en los que las opciones circulares sean la elección económica racional.
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EL CARBONO ENTRA EN LA FACTURA DE LOS RESIDUOS Águeda García de Durango
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uropa quiere que el carbono fósil contenido en los residuos deje de ser invisible para el mercado. La revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (EU ETS), presentada por la Comisión el 17 de julio de 2026, plantea que las instalaciones de incineración y coincineración de residuos no peligrosos entreguen derechos por sus emisiones a partir de 2031. Para el sector español, la discusión no se limita a cuánto costará cada tonelada de CO₂: alcanza los contratos públicos, las tasas municipales, la responsabilidad de los productores y la competencia con un vertedero que, por ahora, solo quedaría sujeto a medición. La reforma puede cambiar la economía del residuo no reciclable, pero su resultado dependerá de quién reciba la señal de precio y de qué se haga con los ingresos.
UN MERCADO DE CARBONO PARA EL RESIDUO NO RECICLABLE El EU ETS funciona con un límite decreciente de emisiones y derechos negociables. Las instalaciones incluidas deben medir sus emisiones y entregar un derecho por cada tonelada de CO₂ equivalente sujeta al sistema. El precio convierte el carbono en un coste de operación y premia a quien puede emitir menos. Las plantas de valorización energética ya estaban parcialmente dentro del marco del EU ETS: desde 2024 deben monitorizar y notificar sus emisiones de CO₂ cuando superan el umbral de potencia 20 MWth establecido por la directiva, pero aún no tienen que adquirir derechos de emisión. La propuesta de la Comisión supone un paso más al incorporar progresivamente la incineración de residuos municipales al régimen europeo de comercio de emisiones entre 2031 y 2034. El trata108
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LAS INSTALACIONES ENTREGARÍAN DERECHOS POR EL 25 % DE SUS EMISIONES VERIFICADAS EN 2031, EL 50 % EN 2032, EL 75 % EN 2033 Y EL 100 % DESDE 2034 miento de residuos peligrosos, por su parte, permanecería excluido debido a las especiales exigencias sanitarias y ambientales que condicionan este tipo de instalaciones. La entrada sería gradual. Las instalaciones afectadas responderían por el 25 % de sus emisiones verificadas de 2031, el 50 % de las de 2032, el 75 % de las de 2033 y el 100 % desde 2034. El texto inicia ahora su recorrido por el Parlamento Europeo y el Consejo, por lo que ni el calendario ni las condiciones pueden darse aún por cerrados. Bruselas encuadra la medida en la adaptación del ETS al objetivo europeo de reducir las emisiones netas un 90 % en 2040. Su evaluación de impacto calcula que extender el precio del carbono a la incineración de residuos municipales podría recortar en 53 millones de toneladas de CO₂ equivalente las emisiones acumuladas de esta actividad entre 2031 y 2040, un 22 % frente al escenario de referencia. Confía en que la señal actúe sobre la prevención, la separación, la clasificación, el reciclaje y, más adelante, la captura de carbono. El residuo, sin embargo, no es un combustible que el operador pueda escoger. “Una planta de valorización energética está obligada a tratar el residuo que el sistema le entrega, con la carga de carbono fósil que ese residuo traiga”, explica Pablo José Mínguez, socio en ASIGEN y experto en valorización energética. A su juicio, el instrumento se diseñó para industrias que pueden cambiar de materia prima o combustible, una opción que no tiene un servicio
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obligado a procesar los residuos procedentes de la recogida y la clasificación. Joaquín Pérez Viota, presidente de AEVERSU, coincide en que la capacidad de la planta tiene límites. “Una parte muy significativa de las emisiones sujetas al EU ETS procede de materiales que han sido puestos previamente en el mercado y cuya composición depende de decisiones adoptadas aguas arriba de la cadena de valor”, señala. La diferencia respecto de otras industrias abre la pregunta que atraviesa toda la reforma: ¿debe el coste quedarse en la chimenea o viajar hasta el producto que originó la emisión?
QUÉ PROPONE EUROPA Y QUÉ RECLAMA EL SECTOR La fase de cuatro años concede más tiempo que la posible entrada en 2028 contemplada en la revisión anterior. Pérez Viota cree que aporta margen para adaptar contratos, preparar sistemas de medición y ordenar inversiones. “El calendario mejora la previsibilidad, pero no resuelve los principales riesgos de fondo que plantea la incorporación de la valorización energética al EU ETS, especialmente para los Estados miembros que aún deben reducir significativamente el vertido”, alerta. La propuesta permite que un Estado excluya sus instalaciones de la entrega de derechos hasta 2035 si acredita al menos dos de tres condiciones: disponer de un impuesto nacional al car-
AEVERSU ESTIMA UN SOBRECOSTE INICIAL CERCANO A 140 MILLONES DE EUROS ANUALES EN ESPAÑA Y HASTA 275 MILLONES EN 2040 SI EL DERECHO SUPERA LOS 200 EUROS POR TONELADA
EL CARBONO ENTRA EN LA FACTURA DE LOS RESIDUOS
Pablo José Mínguez SOCIO EN ASIGEN Y EXPERTO EN VALORIZACIÓN ENERGÉTICA
El riesgo real no es tanto que el residuo se desvíe, sino que se retrase o paralice el despliegue de infraestructura de valorización energética
¿Qué efecto puede tener el EU ETS sobre la prevención y el reciclaje de plásticos?
procedentes de residuos depositados hace años, cuando estas reglas no existían.
En la prevención tendrá poco impacto si el ciudadano solo percibe una tasa de residuos más cara y no la relaciona con el consumo de plásticos o textiles sintéticos. Esa señal debe llegar mediante la responsabilidad ampliada del productor o el ecodiseño. Sí puede haber un efecto positivo en el pretratamiento y el reciclaje, porque incinerar plásticos será más caro. Para que funcione, tiene que existir demanda para el material recuperado y una obligación de incorporar polímeros reciclados en nuevos productos.
¿Qué margen tiene una planta para reducir emisiones antes de capturar CO₂?
¿Cómo debería abordarse el metano que un vertedero emite durante décadas?
¿Qué medida podría corregir la ventaja del vertedero?
La planta de valorización procesa el residuo y genera CO₂ en ese momento; el vertedero produce metano durante décadas. Los costes previstos de esas emisiones deberían incorporarse cuando el residuo entra en el vertedero, contabilizando su potencial metanogénico. No veo viable gravar ahora emisiones
Si el marco del EU ETS no cambia, habrá que elevar las tasas de vertido para compensar la nueva carga sobre la valorización. Podría discutirse un suelo europeo que obligue a todos los países a desincentivar la eliminación. Los dos últimos escalones de la jerarquía necesitan señales simultáneas y comparables.
bono cuyo importe efectivo supere el precio medio de subasta del ETS, estar en camino de cumplir los objetivos europeos de reciclaje municipal y avanzar hacia el límite del 10 % de vertido en 2035. La notificación tendría que hacerse antes del 31 de julio de 2029. El presidente de AEVERSU cuestiona que esa salida sea accesible para quienes afrontan el mayor retraso. “Este diseño deja paradójicamente en peor posición a los Estados miembros que
Cuando el residuo ya está en la planta, la emisión fósil depende de su composición. Lo que puede hacerse es aprovechar mejor la energía mediante cogeneración, suministro de calor a industrias o redes urbanas. Estas configuraciones sacan más partido del residuo que una planta dedicada solo a producir electricidad.
aún deben reducir significativamente el vertido, que son precisamente los que más tiempo, inversión y estabilidad regulatoria necesitan para cerrar definitivamente sus vertederos”, sostiene. Por su parte, FEAD, que agrupa a la industria privada europea de gestión de residuos, considera positiva la exclusión expresa del tratamiento de residuos peligrosos y aprecia que la propuesta reconozca, aunque todavía de forma insuficiente, las distintas
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realidades nacionales, la necesidad de inversiones iniciales y el papel de otras políticas de residuos. Sin embargo, su secretario general, Paolo Campanella, advierte de que la inclusión de la valorización energética presenta particularidades respecto a otros sectores del EU ETS: “Hablamos de un servicio público regulado que, a su vez, resulta necesario para alcanzar los objetivos ambientales y climáticos de la UE”. A ello se suma, señala, una fuerte dis-
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paridad entre Estados miembros en infraestructuras y modelos de gestión. Entre las preocupaciones que FEAD mantiene abiertas figuran la doble tarificación del carbono, la responsabilidad en las fases iniciales de la cadena y la viabilidad real de la captura, uso y almacenamiento de carbono. Campanella también pone el foco en la previsibilidad: las oscilaciones del precio del CO₂ resultan difíciles de gestionar para operadores sujetos a contratos municipales de larga duración y pueden introducir incertidumbre en proyectos de nuevas instalaciones. 110
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Este último punto tiene una dimensión presupuestaria importante. La evaluación de impacto de la Comisión proyecta unos ingresos medios de 4.750 millones de euros al año entre 2031 y 2040 por la incorporación de la incineración de residuos municipales al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea. Al quedar cubiertas por el EU ETS, las instalaciones tendrían que entregar derechos por sus emisiones, mientras los Estados obtendrían ingresos mediante su subasta.
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La reforma plantea que cada país destine el 50 % del conjunto de sus ingresos nacionales del EU ETS a inversiones para reducir las emisiones de los sectores incluidos y amplía los posibles destinos a la prevención, la reutilización y el reciclaje de residuos. Campanella señala, sin embargo, que los ingresos del EU ETS y los impuestos nacionales siguen canales distintos y teme que los Estados mantengan simultáneamente ambos instrumentos. FEAD sugiere que los recursos destinados al sector respalden infraestructuras de recogida separada, clasificación, reci-
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dena contractual. “Un incremento significativo de costes regulatorios difícilmente podría absorberse de forma indefinida por los operadores sin afectar al equilibrio económico de la prestación del servicio, a las administraciones titulares o a los usuarios finales”, afirma Pérez Viota. Buena parte de las plantas españolas presta un servicio municipal o supramunicipal mediante contratos de larga duración firmados sin esta carga. “La aparición de una nueva obligación económica de esta dimensión puede alterar de manera significativa el equilibrio económico de numerosos contratos”, añade. Cada caso dependerá del marco jurídico y del reparto de riesgos, pero la compra de derechos puede abrir revisiones del canon y exigir nuevas cláusulas en futuras licitaciones. Si el operador no puede absorber el gasto y la administración debe mantener el servicio, una parte puede llegar a la tasa que pagan hogares y empresas. “El ciudadano solo lo percibirá como un incremento en la tasa de gestión de basuras, sin asociarlo a una penalización por plásticos o textiles sintéticos”, señala Mínguez. Su propuesta es trasladar el coste al origen mediante
claje y valorización; la modernización y descarbonización de las instalaciones; el cumplimiento ambiental y la lucha contra los vertidos ilegales; y la investigación y el desarrollo de mercados para los materiales reciclados.
QUIÉN PAGA EL CARBONO DEL RESIDUO Pérez Viota cifra el posible sobrecoste inicial del conjunto de las plantas españolas en unos 140 millones de euros anuales, según un análisis encargado
por AEVERSU a Global Factor. En un escenario con derechos por encima de 200 euros por tonelada, calcula que la factura podría acercarse a 275 millones al año en 2040 y superar 1.800 millones acumulados en diez años. “Todavía es prematuro realizar estimaciones exactas por tonelada de residuo”, matiza. El resultado dependerá del precio del derecho, la fracción fósil medida, las reglas finales y la capacidad de reducir o capturar emisiones. El primer obligado sería el titular de la instalación, pero el coste recorrería la ca-
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La gradualidad 2031-2034 no corrige la asimetría entre valorización y vertedero.
Pablo José Mínguez, socio en ASIGEN y experto en valorización energética.
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sistemas de responsabilidad ampliada del productor, ecodiseño y aportaciones ligadas al contenido fósil no reciclable. Así, el precio aparecería al elegir el producto y no años después, diluido en la factura municipal. FEAD plantea también desplazar la responsabilidad hacia las fases anteriores de la cadena. “Los operadores de gestión de residuos se encuentran al final del ciclo de vida de los productos y tienen poca capacidad para elegir los materiales que reciben”, explica Campanella. A su juicio, atribuir las emisiones únicamente al tratamiento final reduce los incentivos para actuar sobre el diseño y la elección de materiales. La aplicación del principio de quien contamina paga debería, por tanto, hacer que fabricantes y productores respondan también por el coste del carbono asociado al final de la vida útil de sus productos. España afronta otra fricción: el impuesto estatal al depósito en vertedero, la incineración y la coincineración. La entrada en el EU ETS podría superponer dos cargas sobre una misma actividad. “Carecería de sentido que una misma actividad soportara simultáneamente cargas económicas derivadas del impuesto nacional y del EU ETS sin una adecuada coordinación entre ambos instrumentos”, afirma Pérez Viota. FEAD comparte esta preocupación. Campanella afirma que, como los ingresos nacionales del ETS estarán parcialmente condicionados a determinados ámbitos prioritarios de gasto, puede existir un incentivo para que los Estados mantengan sus impuestos nacionales sobre la incineración junto al nuevo coste del carbono. Evitar esa doble tarificación será, asegura, una de las prioridades de la federación durante la negociación.
CUANDO VERTER PUEDE RESULTAR MÁS BARATO QUE VALORIZAR El punto más delicado no está dentro de la planta, sino en la alternativa. La incine112
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ración pagaría por su CO₂ fósil mientras el vertedero no asumiría aún un precio por el metano. La reforma prevé crear para los vertederos no peligrosos un sistema de monitorización, notificación y verificación (MRV), pero antes exige métodos comparables y un registro que evite fugas del control. La Comisión deberá informar antes del 31 de julio de 2029 sobre esas condiciones. Si no están listas, el inicio del MRV pasaría de 2031 a 2034. Una revisión posterior, antes de acabar 2034, estudiaría los efectos no deseados y los siguientes pasos.
La aparición de una nueva obligación económica de esta dimensión puede alterar de manera significativa el equilibrio económico de numerosos contratos.
Joaquín Pérez Viota, presidente de AEVERSU.
Para Mínguez, ese primer escalón se queda corto: “La monitorización por sí sola no es suficiente”. Obligar a la valorización energética a pagar por sus emisiones mientras el vertido queda exento “invierte en la práctica la jerarquía de residuos”, alerta el experto en valorización energética. La cautela regulatoria responde a un problema técnico: el CO₂ de una chimenea se mide en el momento del
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tratamiento, mientras un vertedero emite metano de forma difusa durante décadas. También hay que separar las emisiones de los nuevos depósitos de las heredadas. FEAD considera que las obligaciones no deben extenderse al metano procedente de residuos depositados en el pasado, y advierte de otra dificultad previa: todavía no existe una metodología normalizada para medir y cuantificar las emisiones difusas de los vertederos. Antes de avanzar hacia una eventual tarificación, Campanella solicita resolver ambos problemas y estudiar salvaguardias que impidan que el nuevo coste sobre la valorización provoque un desvío de residuos hacia la eliminación. La espera tiene un coste competitivo. Mínguez distingue entre países con vertido residual y Estados como España, donde la eliminación conserva peso. En los primeros, el EU ETS puede empujar residuos hacia el reciclaje. En los segundos, los gestores compararán el coste de valorizar, el precio del derecho y la tasa de vertido. “El riesgo real no es tanto que el residuo se desvíe, sino más bien que se retrase o paralice el despliegue de infraestructura de valorización energética”, apunta. Pérez Viota comparte esa inquietud. “Si las inversiones necesarias para desarrollar nuevas infraestructuras de valorización energética se ralentizan como consecuencia de un incremento sustancial de costes, podría producirse justamente el efecto contrario al perseguido: prolongar durante más tiempo la dependencia de opciones de eliminación que generan mayores emisiones de gases de efecto invernadero”, matiza. La respuesta no pasa por enfrentar reciclaje y valorización. Mínguez avisa: extraer más plásticos antes de la combustión evita emisiones y abre materia prima para el reciclaje, aunque exige demanda estable de polímeros secundarios y objetivos de contenido reciclado. Además, pone de relieve un efecto operativo poco visible: retirar las fracciones de mayor poder calorífico puede
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Hace falta acelerar la reducción del vertido, fijar métodos homogéneos para medir y certificar la fracción fósil y actuar sobre el origen del carbono
Joaquín Pérez Viota PRESIDENTE DE AEVERSU ¿Qué deben hacer las administraciones españolas antes de 2031?
¿Qué pueden hacer las plantas para reducir su exposición?
El primer paso es establecer un marco claro que dé seguridad jurídica a operadores y administraciones. También hace falta acelerar la reducción del vertido, fijar métodos homogéneos para medir y certificar la fracción fósil y actuar sobre el origen del carbono mediante ecodiseño, contenido reciclado y recogida selectiva. Los Estados con tasas altas de vertido necesitan mecanismos que les permitan consolidar el reciclaje y la valorización antes de asumir toda la carga del ETS.
Ya trabajan en la mejora del rendimiento energético, el control de la combustión, la recuperación de energía útil, la digitalización y los sistemas de monitorización. También deben conocer mejor la composición del residuo. Aun así, su margen es limitado: no pueden sustituir el material que reciben por otro con menos carbono fósil. Por eso las actuaciones dentro de la instalación deben acompañarse de políticas sobre los productos puestos en el mercado.
¿Cómo debe tratarse la fracción biogénica del residuo?
¿Qué impide desplegar la captura de carbono en toda España?
Una parte relevante de los residuos municipales está formada por materiales de origen biogénico, como restos alimentarios, papel, cartón o madera, que forman parte del ciclo natural del carbono. Por ello, la metodología que adopte la UE debe ser técnicamente sólida y permitir identificar con precisión la fracción fósil, que es la relevante a efectos del EU ETS. De lo contrario, se sobreestimarían las emisiones sujetas al sistema, generando distorsiones económicas y ambientales injustificadas.
sacar a algunas plantas de su rango de diseño y obligar a modificarlas. La señal de carbono tendrá que convivir con la ingeniería existente.
EL PAPEL DE ESPAÑA: CONVERTIR EL COSTE EN CAMBIO España llega a la negociación con tres tareas. La primera es definir cómo
Los costes, el espacio disponible y el consumo energético son barreras relevantes, pero el principal límite es la falta de una cadena de transporte y almacenamiento. Muchas plantas españolas producen electricidad y no disponen de redes de calor que compensen la pérdida de rendimiento. Los proyectos del mar del Norte responden a condiciones geográficas e industriales que no pueden trasladarse sin más a la Península Ibérica.
coordinará el EU ETS con el impuesto estatal y qué tratamiento dará a los contratos públicos. Esperar a 2030 trasladaría la incertidumbre a operadores y ayuntamientos, por lo que las nuevas licitaciones ya deberían prever medición, compra de derechos y reparto de riesgos. La segunda consiste en actuar antes de la chimenea. La recogida separada, la clasificación de la fracción resto, el
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reciclaje de plásticos, el ecodiseño y la responsabilidad ampliada del productor pueden reducir el carbono fósil que llega a la planta. “Lo ideal sería trasladar el coste aguas arriba mediante la responsabilidad ampliada del productor”, resume Mínguez. Las aportaciones moduladas pueden vincular el coste al material que lo causa y ofrecer al consumidor una señal que la tasa municipal no proporciona.
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La descarbonización y la circularidad deben avanzar juntas
Paolo Campanella SECRETARIO GENERAL DE FEAD
La realidad de la gestión de residuos es muy diferente entre los Estados miembros. ¿Puede tener el EU ETS efectos distintos según el país? Sí. Europa presenta una enorme diversidad en cuanto a prácticas de gestión de residuos y despliegue de infraestructuras, y la brecha en la aplicación de la política de residuos es una de las mayores de toda la legislación de la UE. En países donde se están planificando nuevas instalaciones o existen proyectos en marcha, el EU ETS puede añadir incertidumbre y convertirse en un factor disuasorio para inversiones que siguen siendo necesarias para cumplir los objetivos ambientales y climáticos. En aquellos que ya aplican sistemas de comercio de emisiones, en cambio, la armonización europea puede contribuir a generar unas condiciones de competencia más equitativas.
La Comisión confía en que el precio del carbono contribuya a impulsar el reciclaje. ¿Es suficiente esta señal? No. Pensar que incluir la valorización energética en el EU ETS mejorará por sí solo la economía circular supone adoptar una visión demasiado cortoplacista. Puede favorecer una mayor clasificación de determinadas fracciones, especialmente plásticos, pero la cadena de reciclaje no termina ahí. Hace falta un mercado real y estable para los materiales reciclados, y ese sigue siendo uno de los mayores retos del sector. Además, los plásticos constituyen un flujo muy heterogéneo, con polímeros y combinaciones que presentan niveles de reciclabilidad y salidas comerciales muy diferentes. No todos pueden reciclarse por razones técnicas o económicas. Para esas fracciones, la legislación europea sitúa la valorización energética como la siguiente opción dentro de la jerarquía.
¿Puede la captura, uso y almacenamiento de carbono resolver las emisiones de las plantas de valorización energética? 114
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Es una vía que el sector deberá estudiar seriamente para alcanzar la neutralidad climática y, ante la ausencia de alternativas más limpias para determinadas fracciones no reciclables, puede constituir una solución a largo plazo. Pero todavía está lejos de ser una realidad generalizable y, con toda seguridad, no será viable para todas las plantas europeas. El elevado consumo energético puede comprometer el modelo de negocio de las instalaciones. A ello se añaden las limitaciones de espacio, la ausencia de infraestructuras de transporte y almacenamiento, los largos plazos de ejecución, las garantías todavía limitadas de los proveedores tecnológicos y la falta de un marco regulatorio y político suficientemente fiable.
¿Cómo debería reconocerse la captura permanente de carbono dentro del EU ETS? FEAD ha defendido siempre que las absorciones de carbono estén vinculadas al EU ETS. La opción más práctica sería establecer una correspondencia directa de uno a uno entre las absorciones verificadas y los derechos de emisión. El sistema debe ser operativo para las empresas y evitar cálculos innecesariamente complejos a escala de cada instalación.
¿Qué principio debería guiar ahora la negociación entre Parlamento Europeo y Consejo? La descarbonización y la circularidad deben avanzar juntas. La inclusión de los residuos es solo una pequeña parte de una reforma mucho más amplia y todavía existe una considerable incertidumbre sobre el resultado final. Lo importante es que los responsables políticos no traten la ampliación del EU ETS como una iniciativa aislada destinada únicamente a ampliar el mercado de emisiones. Deben crear las condiciones económicas y de inversión necesarias para que todo el sector europeo de gestión de residuos pueda avanzar hacia sus objetivos ambientales y climáticos.
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La tercera es escoger inversiones que encajen con cada territorio. Las plantas pueden mejorar la recuperación de energía, el control del proceso y el conocimiento del residuo. El uso de calor en redes urbanas o industrias eleva el aprovechamiento energético. El CCUS ofrece otra vía, sobre todo cuando captura carbono biogénico y puede generar remociones, pero no está al alcance de todas las instalaciones. Consume energía, requiere espacio y solo cobra sentido con transporte y almacenamiento disponibles. Pérez Viota pide que esa opción no se convierta en coartada regulatoria. “La captura de carbono debe formar parte de la estrategia futura de descarbonización del sector, pero no puede presentarse hoy como una solución
LA EVALUACIÓN DE IMPACTO DE LA COMISIÓN PROYECTA UNOS INGRESOS MEDIOS DE 4.750 MILLONES DE EUROS AL AÑO ENTRE 2031 Y 2040 POR LA INCORPORACIÓN DE LA INCINERACIÓN MUNICIPA EN LA UE disponible de forma generalizada para justificar la introducción de nuevas cargas regulatorias”, afirma. España carece hoy de una red de CO₂ que conecte sus plantas con emplazamientos de almacenamiento, una limitación que comparten otras regiones del sur europeo. El diseño final se medirá por los flujos que cambie, no por lo que recaude. Si el ingreso vuelve al sistema, el productor responde por el carbono
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fósil que introduce y el vertedero recibe una señal acorde con su impacto, el EU ETS puede impulsar la prevención, el reciclaje y la salida de la eliminación. Si la carga queda atrapada en el último tratamiento, el resultado será una transferencia entre plantas, administraciones y ciudadanos. El carbono habrá entrado en la factura, pero no necesariamente en la decisión que genera el residuo.
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TECNOLOGÍA I STEMM
STEMM LLEVA LA MONITORIZACIÓN DE LOS SISTEMAS HIDRÁULICOS AL ENTORNO DIGITAL CON SU TRANSMISOR INTELIGENTE La solución permite realizar lecturas y supervisar a distancia los principales parámetros de máquinas y centrales hidráulicas, consultar históricos de datos y recibir alertas ante incrementos de temperatura.
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a digitalización de los procesos industriales está trasladando la supervisión de equipos desde el entorno físico de la máquina hasta dispositivos conectados, facilitando el acceso a información técnica sin interrumpir la producción. En este contexto, STEMM ha desarrollado un transmisor inteligente de presión y temperatura equipado con módulo IoT, concebido para monitorizar instalaciones y equipos de accionamiento hidráulico de forma remota. El dispositivo puede conectarse a Internet para enviar, recibir y procesar datos mediante WiFi, 4G/5G u otras redes. Su función principal es transmitir información sobre la presión y la temperatura del aceite del circuito hidráulico, con un alcance de hasta 100 metros dentro de una planta industrial,
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condicionado por obstáculos, paredes y las características de la instalación. El sistema ha sido desarrollado por los ingenieros de STEMM en colaboración con los departamentos hidráulico, informático y electrónico de OLIOMA-
El dispositivo transmite datos de presión y temperatura del circuito hidráulico hasta una distancia de 100 metros dentro de la planta industrial
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TIC HYDRAULIC SYSTEMS GmbH, firma partner de la compañía, con el objetivo de ofrecer una solución fiable para aplicaciones industriales.
MONITORIZACIÓN SIN DETENER LA MÁQUINA Una de sus principales características es que las lecturas pueden realizarse mientras la máquina permanece completamente operativa, permitiendo mantener un control continuado de los sistemas de presión sin detener los equipos y contribuyendo a reforzar la seguridad de las instalaciones. Además de las lecturas de presión y temperatura, el sistema incorpora notificaciones instantáneas de movimientos, temperatura ambiente y elementos de seguridad. La información queda regis-
STEMM I TECNOLOGÍA
trada y puede visualizarse mediante gráficas con históricos de cada elemento, facilitando el seguimiento de su evolución y de los diferentes datos técnicos. La supervisión puede realizarse desde una misma oficina sin que el operario tenga que manipular directamente la máquina. Las lecturas y la información se consultan desde un smartphone compatible mediante una aplicación específica. El sistema también genera avisos cuando la temperatura supera los valores límite preestablecidos: puede emitir una señal sonora, mostrar la temperatura en pantalla y enviar una alarma mediante SMS.
UNA HERRAMIENTA PARA MANTENIMIENTO Y ENTORNOS DE DIFÍCIL ACCESO El transmisor está especialmente orientado a los técnicos de mantenimiento y a instalaciones donde resul-
Una misma solución permite controlar las diferentes centrales hidráulicas de una planta y supervisar equipos situados en puntos de difícil acceso
ta complejo acceder físicamente a los puntos de medición. Entre sus aplicaciones se encuentra la maquinaria de la industria siderúrgica y de obras públicas con accionamiento electrohidráulico, donde facilita las lecturas de presión y temperatura en tiempo real. La solución permite controlar las centrales hidráulicas de una planta industrial y medir la presión tanto de líquidos como de gases, incluso en medios exigentes como agua contaminada o vapor. De este modo, puede integrarse en aplicaciones industriales y entornos de fábrica inteligente.
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Al transmitir los datos de forma inalámbrica, el dispositivo elimina el cableado y facilita el control y la supervisión remotos, especialmente en puntos de lectura alejados o de difícil acceso. Para mantener correctamente ajustados sus sensores, STEMM recomienda realizar su calibración y ajuste en fábrica cada dos o tres años, mediante un proceso sencillo y rápido.
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STEMM www.stemm.com/es
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CARLES SALESA
Descarbonizar sin reforzar el vertedero La integración gradual de la valorización energética en el EU ETS será un acierto si acelera la descarbonización del sector sin convertir el vertido en la opción económicamente más competitiva.
POR CARLES SALESA, DIRECTOR Y FUNDADOR DE CADEVA CONSULTING
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uropa ha dado un paso importante al reconocer que la valorización energética de residuos no puede incorporarse al Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) con las mismas reglas que cualquier otra actividad industrial. La propuesta presentada por la Comisión Europea, que plantea una integración gradual del sector a partir de 2031, con posibilidad adicional de exclusión temporal, supone un avance respecto al planteamiento inicial y reconoce que la descarbonización de la gestión de residuos requiere un enfoque específico y claramente diferenciado.
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El debate ya no está en si la valorización energética debe contribuir a los objetivos europeos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Debe hacerlo, y el sector lleva años trabajando para reducir su huella mediante mejoras de eficiencia, recuperación energética y preparándose para incorporar tecnologías como la captura de carbono. La verdadera cuestión es otra: cómo integrar la valorización energética en el EU ETS sin generar incentivos perversos que hagan del vertido una opción más competitiva y alejen a Europa de sus propios objetivos climáticos y de economía circular.
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Durante demasiado tiempo, buena parte de las políticas europeas en materia ambiental se han diseñado pensando en la realidad del norte de Europa. Países donde el vertido es prácticamente marginal y donde la valorización energética está plenamente implantada desde hace décadas. Pero no todas las Europas parten del mismo punto. España, según datos del MITERD, continúa enviando a vertedero cerca del 50% de sus residuos municipales, muy lejos del objetivo europeo del 10% para 2035. Esa realidad no puede quedar al margen cuando se diseñan instrumentos económicos que condicionarán el futuro de la gestión de residuos.
Como sector, estamos acostumbrados a que algunas tecnologías emergentes construyan su discurso comercial demonizando por igual el vertido y la incineración –término al que seguimos anclados en España por sus connotaciones negativas–, sin distinguir entre ambas opciones. Pero una cosa es el debate ideológico y otra muy distinta la realidad ambiental. Equiparar ambas tecnologías no solo es técnica y legalmente incorrecto; supone ignorar que, allí donde no existe capacidad suficiente de valorización, el destino inevitable del residuo no reciclable es el vertedero. Una incorporación al EU ETS que no tenga en cuenta esta reali-
La verdadera cuestión es cómo integrar la valorización energética en el EU ETS sin generar incentivos perversos que hagan del vertido una opción más competitiva y alejen a Europa de sus propios objetivos climáticos y de economía circular
No podemos perder de vista que el vertedero continúa siendo, con diferencia, el principal problema climático del sector. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la gestión de residuos representa apenas el 3% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la Unión Europea, pero alrededor del 80% de esas emisiones proceden del metano generado en los vertederos. Y en España, como campeones europeos que somos de la cantidad de residuos enviados a vertedero –esta estrella mejor esconderla–, somos el ejemplo paradigmático en la UE de este impacto. Sin embargo, no solo el vertido permanecerá fuera del EU ETS, sino que buena parte del debate político instado por determinados lobbies económicos y ambientalistas, sigue equiparando el vertido y la valorización energética, ignorando tanto sus impactos ambientales como la propia jerarquía europea de residuos.
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dad estará obviando que será económicamente más atractivo seguir vertiendo que invertir en nuevas infraestructuras de valorización energética. Así, en lugar de acelerar la transición hacia un modelo alineado con la jerarquía europea de residuos, estaremos utilizando un instrumento climático para empeorar el clima. Es decir, si la incorporación al EU ETS encarece la valorización energética sin corregir simultáneamente esa dependencia del depósito, el resultado puede ser exactamente el contrario del
perseguido: más residuos vertidos, más emisiones de metano y más dificultades para cumplir tanto los objetivos climáticos como los de economía circular. Pero el problema no termina allí. Existe además otra cuestión de fondo que explica por qué la valorización energética no puede equipararse sin más al resto de sectores incluidos en el EU ETS. La gestión pública de los residuos municipales no decide ni el volumen ni la composición del residuo que recibe. Una industria puede actuar sobre sus materias primas, modificar procesos productivos, o sustituir los combustibles con los que trabaja. Una planta de valorización energética no tiene esa capacidad de decisión: está obligada a gestionar el residuo que la sociedad genera después de haber agotado las opciones de prevención, reutilización y reciclaje. El carbono fósil presente en ese rechazo no lo incorpora el gestor; procede de decisiones tomadas mucho antes por quienes diseñan, fabrican, comercializan y consumen los productos que finalmente se convierten en residuos. Por eso resulta difícil aceptar algunos discursos que reclaman un “café para todos” en nombre de una supuesta justicia transversal del carbono, igualando actividades productivas privadas con capacidad de decidir cómo se descarbonizan con un servicio público esencial cuya obligación es gestionar aquello que otros han puesto en el mercado. Precisamente por ello, es una buena señal que la Comisión Europea haya recapacitado y haya optado por una incorporación gradual de la valorización
La incorporación gradual de la valorización energética al mercado europeo de derechos de emisión solo tendrá sentido si se diseña teniendo en cuenta la jerarquía de gestión y las diferentes realidades de los Estados miembros JULIO/AGOSTO 2026
CARLES SALESA
energética al EU ETS, reconociendo que la descarbonización de este servicio público requiere un tratamiento específico. Ahora bien, ese periodo transitorio no debería convertirse únicamente en un calendario para asumir nuevos costes, sino en una auténtica hoja de ruta para transformar el sistema de gestión de residuos. Debe servir para orientar las políticas públicas, la inversión y la regulación hacia la reducción del vertido en aquellos Estados miembros donde sigue siendo la principal vía de gestión de residuos, impulsando las infraestructuras de valorización energética necesarias para avanzar en la jerarquía europea de residuos. Esto exigirá también que los gobiernos desarrollen instrumentos fiscales y regulatorios que eviten
La gestión pública de los residuos municipales no decide ni el volumen ni la composición del residuo que recibe que el vertido, al quedar fuera del EU ETS, siga siendo la opción económicamente más ventajosa. Al mismo tiempo, deberán favorecer el despliegue de tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono. En este ámbito, Europa vuelve a mostrar profundas diferencias territoriales. Mientras los países del norte cuentan con antiguos yacimientos de gas y petróleo que pueden reutilizarse para almacenar
CO₂ y llevan años desarrollando estas infraestructuras, buena parte del sur de Europa parte con una clara desventaja. La descarbonización del sector no dependerá únicamente de la tecnología, sino también de que Europa acompañe sus exigencias regulatorias con una planificación e inversiones adaptadas a las distintas realidades nacionales. En definitiva, la incorporación gradual de la valorización energética al mercado europeo de derechos de emisión puede ser una buena decisión si sirve para acelerar la descarbonización del sector, pero solo tendrá sentido si se diseña teniendo en cuenta la jerarquía de gestión y las diferentes realidades de los Estados miembros, empezando por una realidad tan rezagada como la española.
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Captura de carbono, valorización de residuos minerales y producción de ecoáridos bajos en carbono en el Puerto de Bilbao Biscay Eco Aggregates convierte cenizas de incineración y CO₂ capturado en nuevos materiales para la construcción, integrando descarbonización y economía circular a escala industrial. Ainhoa Martín Morante1, Ana Cagigas Eguskiagirre2 1 ALBA PETRONOR I www.petronor.eus/es • 2BISCAY ECO AGGREGATES I www.b-ecoaggregates.com
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CAPTURA DE CARBONO, VALORIZACIÓN DE RESIDUOS MINERALES Y PRODUCCIÓN DE ECOÁRIDOS EN EL PUERTO DE BILBAO
ECONOMÍA CIRCULAR Y DESCARBONIZACIÓN INDUSTRIAL Europa ha entrado en una fase decisiva de su transición industrial. La descarbonización ya no se limita a la sustitución de combustibles o a la eficiencia energética: empieza a redefinir materias primas, cadenas de suministro y modelos de negocio. En paralelo, la economía circular deja de ser un marco conceptual para convertirse en una exigencia regulatoria y operativa, especialmente en lo que respecta a la reducción del vertido y al aumento de la valorización material. En ese cruce de caminos, donde coinciden emisiones difíciles de abatir y residuos con pocas salidas, la mineralización de CO₂ destaca por una singularidad
estratégica: convierte un gas de efecto invernadero en parte estable de un material útil y comercializable. Ese es el hilo conductor de la planta de mineralización de CO₂ desarrollada por Biscay Eco Aggregates (B.E.A.), una instalación implantada en el Puerto de Bilbao que integra captura de carbono, valorización de residuos minerales y producción de ecoáridos bajos en carbono para aplicaciones en construcción. La planta materializa una simbiosis industrial entre sectores que hasta hace poco operaban en paralelo: energía, gestión de residuos y materiales de construcción: Funciona a escala comercial y está concebida para operar de manera continuada, fijando CO₂ de forma permanente y evitando el envío a vertedero de corrientes de residuos-
La planta procesa 22.000 toneladas anuales de cenizas, mineraliza 2.200 toneladas de CO₂ y produce 56.000 toneladas de ecoáridos al año
procedentes de la incineración de residuos sólidos urbanos. Biscay Eco Aggregates está participada por ALBA Emission Free Energy, vinculada a Petronor (grupo Repsol)
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para el desarrollo de proyectos de descarbonización y transición energética, y por O.C.O Technology, compañía británica reconocida por su tecnología patentada de carbonatación acelerada. El objetivo ha sido implantar y poner en operación la primera planta en Europa continental que aplica un proceso industrialmente probado en el Reino Unido, donde O.C.O. opera varias instalaciones dedicadas al tratamiento de residuos térmicos y a la producción de áridos manufacturados. En Bilbao, el salto cualitativo consiste en acoplar la fabricación de ecoáridos a una fuente industrial de CO₂ capturado (refinería de Petronor), conectando la captura con una ruta de utilización que termina en un producto de construcción.
BISCAY ECO AGGREGATES Desde el punto de vista químico, la carbonatación reproduce y acelera la mineralización natural: el CO₂ reacciona con componentes minerales ricos en calcio o magnesio para formar carbonatos estables. Lo que en condiciones ambientales puede tardar siglos, se realiza en tiempos industriales de minutos mediante control de parámetros como humedad y temperatura y mediante el acondicionamiento del residuo para maximizar su reactividad. El resultado no es una fijación temporal, sino una inmovilización de larga estabilidad, descrita como de alcance “geológico”, frente a otras soluciones con horizontes de permanencia más cortos. En el caso de Biscay Eco Aggregates, proyecto desarrollado en Bilbao, el esquema productivo parte de la recepción de cenizas procedentes de incineración de residuos sólidos urbanos, su preparación y acondicionamiento, y la introducción de CO₂ capturado para desencadenar la reacción de carbonatación bajo condiciones controladas. A partir de ahí, el material se granula y se convierte en ecoáridos, que pasan por etapas de curado y almacenamiento antes de su expedición. El valor del proce124
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so reside en convertir un residuo en una materia prima baja en carbono con especificaciones orientadas a usos como hormigones no estructurales, morteros, prefabricados, mobiliario urbano, carreteras o aplicaciones ligadas a cemento y baldosas. Gracias al proyecto de BEA, las incineradoras de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), que son imprescindibles, podrán ser 100% circulares. La planta procesa 22.000 toneladas al año de cenizas, con una mineralización de 2.200 toneladas anuales de CO₂ y una producción de 56.000 toneladas al año de ecoáridos. El dimensionamiento se apoya, además, en una implantación logística en el Puerto de Bilbao sobre una parcela de 10.700 m², reforzando el carácter industrial y operativo de la solución. La integración con corrientes industriales de CO₂ es uno de los rasgos diferenciales del proyecto. Se emplea el CO₂ capturado en la planta de fabricación de hidrógeno de la refinería de Petronor como fuente para alimentar la carbonatación acelerada. Disponer de una corriente de CO₂ concentrada facilita la operación estable del proceso y refuerza el acoplamiento entre captura y utilización, mientras que, desde una perspectiva industrial, convierte una infraestructura existente en palanca de una nueva
cadena de valor circular: emisiones que antes eran un pasivo pasan a funcionar como insumo para fabricar materiales. La instalación constituye la primera planta de producción comercial de ecoáridos con captura de CO₂ en la Unión Europea y la primera que integra este tipo de proceso con corrientes procedentes de refinería. Su puesta en marcha culmina un recorrido de maduración tecnológica apoyado en conocimiento acumulado y en etapas sucesivas de validación, desde pruebas piloto y plantas de demostración hasta la adaptación a escala industrial. Con la operación comercial, el proyecto se convierte en una referencia para impulsar nuevas réplicas y el escalado de esta solución en otros enclaves industriales. La implantación del proyecto arrancó con trabajos preparatorios en 2021, la construcción comenzó en diciembre de 2024 y la puesta en marcha y entrada en operación en marzo de 2026. La replicabilidad se apoya en condiciones claras: disponibilidad de CO₂ capturado, presencia de residuos minerales reactivos y demanda de materiales de construcción. Cuando esas piezas coinciden, se abre una ruta aplicable a otros polos industriales, especialmente en regiones con infraestructuras de valorización energética de residuos y con industrias emisoras capaces de suministrar CO₂.
REGULACIÓN
La instalación constituye la primera planta de producción comercial de ecoáridos con captura de CO₂ en la UE y la primera que integra este tipo de proceso con corrientes procedentes de refinería
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La Unión Europea fijó objetivos vinculantes de reciclaje y limitación del vertido de residuos municipales, con hitos como el 55% de reciclaje en 2025 y fijando el límite de vertido en un 10% de los residuos municipales para 2035. A escala territorial, el Plan de Prevención y Gestión de Residuos del País Vasco 2030 refuerza esa dirección, impulsando la reutilización y la reducción de eliminación final, con metas exigentes de valorización y disminución del vertido. En la práctica, estas obligaciones presionan especialmente a las frac-
CAPTURA DE CARBONO, VALORIZACIÓN DE RESIDUOS MINERALES Y PRODUCCIÓN DE ECOÁRIDOS EN EL PUERTO DE BILBAO
ciones para las que la tecnología y el mercado aún no han construido salidas sólidas. Las cenizas de incineración de residuos urbanos pertenecen a esa categoría: son residuos complejos, con pocas rutas de valorización material, y su destino frecuente ha sido el vertedero. En este escenario, tecnologías capaces de transformar esas corrientes en productos útiles encajan de forma directa con la dirección marcada por la regulación europea y regional.
INTEGRACIÓN INDUSTRIAL El encaje con la lógica de simbiosis industrial es uno de los elementos que permite que este tipo de proyectos trascienda el caso particular. La planta se inserta en un entorno donde conviven industria energética, instalaciones de tratamiento de residuos y una infraestructura logística que facilita entradas y salidas de materiales. Esa proximidad reduce fricciones operativas y muestra una dirección clara para los grandes enclaves industriales europeos: no basta con captar CO₂; es necesario consolidar usos robustos allí donde el carbono pueda quedar fijado con garantías en productos de salida. El proyecto avanza, además, con respaldo financiero público orientado precisamente a acelerar este tipo de despliegues industriales. La planta cuenta con financiación del Innovation Fund de la Comisión Europea por 3,2 millones de euros, orientada a impulsar tecnologías innovadoras de descarbonización industrial, y con apoyo del programa Indartu del Gobierno Vasco, dirigido a inversiones industriales en zonas prioritarias. Este apoyo actúa como palanca para llevar la innovación a escala comercial y subraya el papel de los nuevos materiales circulares como herramienta complementaria a la transición energética. El mercado de la construcción es el receptor natural de esta innovación porque necesita, por definición, grandes volúmenes de materiales minerales. En
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El proyecto convierte dos pasivos industriales —CO₂ capturado y residuos minerales— en una nueva materia prima para el sector de la construcción
particular, los áridos son, después del agua, los materiales más utilizados por la humanidad, y su extracción implica impactos asociados a movimientos de tierras, consumo energético, transporte y transformación. Por eso, introducir ecoáridos puede tener un efecto estructural en la huella ambiental de infraestructuras y edificaciones, especialmente en aplicaciones no estructurales donde la sustitución de material es más directa. Por otra parte, la consolidación de los ecoáridos requiere que prescriptores, fabricantes de hormigón y prefabricados, constructoras e instituciones incorporen criterios de circularidad y
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huella de carbono en sus decisiones. En ese proceso, la certificación, el cumplimiento normativo, una logística confiable y una oferta estable resultan tan determinantes como el propio rendimiento del proceso de carbonatación.
IMPACTO AMBIENTAL Desde la perspectiva ambiental, el proyecto suma beneficios que se refuerzan mutuamente. La mitigación climática es el primero: el CO₂ se mineraliza y queda almacenado de forma permanente en un sólido, evitando su emisión y consolidando una ruta de fijación de larga estabilidad. El segundo beneficio es el uso del CO₂ como materia prima, un cambio conceptual que desplaza el foco desde la gestión del residuo gaseoso hacia su incorporación en productos. El tercero es la valorización material de residuos minerales, con la ventaja añadida de la inertización del residuo al transformarse en un material carbonatado. El cuarto se vincula al mercado de destino: la reducción de presión sobre recursos naturales al sustituir parte de la demanda de áridos naturales procedentes de canteras por ecoáridos sintéticos bajos en carbono.
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Biscay Eco Aggregates ilustra un cambio de paradigma industrial: diseñar cadenas de valor donde la captura de CO₂ y la valorización de residuos ocurren a la vez y se sostienen mutuamente. En el Puerto de Bilbao, la mineralización de CO₂ aplicada a residuos de incineración se concreta en una infraestructura industrial que abre mercado para materiales bajos en carbono y reduce presión sobre vertederos y canteras. Si el futuro de la industria europea pasa por cerrar ciclos y reducir emisiones sin perder competitividad, la fabricación de ecoáridos mediante carbonatación acelerada se consolida como una solución industrial capaz de integrar descarbonización, valorización de residuos y producción de materiales en un único proceso operativo.
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ELEMAMG ha ampliado su gama de separadores por corrientes de Foucault (SFM) con la incorporación de los modelos SFM-T, un separador transversal de metales patentado por la compañía. En este sistema, los metales conductores eléctricos, guiados por la canaleta vibrante del separador, son obligados a girar sobre sí mismos y se separan de la vena de material inerte por el efecto de repulsión generado por las corrientes de Foucault. Como resultado, se obtienen dos productos diferenciados: metales no ferrosos conductores y materiales inertes.
Los metales ferrosos presentes en el producto son fuertemente atraídos por el rotor magnético. Por este motivo, la máquina se suministra con un pequeño tambor de imanes de neodimio que permite asegurar la retirada previa de estos metales férricos. El separador transversal de metales ha sido diseñado para tratar granulometrías desde pequeñas micras hasta aproximadamente 4 mm, aunque se recomienda realizar un ensayo con el material que se vaya a tratar para confirmar la granulometría final admisible. El equipo está disponible en modelo simple y doble, mientras que el caudal puede variar en función de la granulometría, el porcentaje de metales y las exigencias de separación. La máquina dispone también de regulación de la velocidad del vibrador y del rotor, de forma que pueda ajustarse el punto de funcionamiento adecuado para cada material. La instalación está compuesta por una tolva de entrada opcional, un alimentador vibrante con tambor magnético, una canaleta vibrante, un rotor magnético, canaletas de evacuación y un equipo de control.
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Isabel González Lechuga SUBDIRECTORA GENERAL DE RESIDUOS Y ECONOMÍA CIRCULAR DE LA XUNTA DE GALICIA
Prevenir más y separar mejor va a condicionar nuestra capacidad para cumplir los objetivos europeos
Luis Bustamante
D Iago López TEMAS: RESIDUOS, ECONOMÍA CIRCULAR
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a gestión de los residuos municipales afronta una etapa decisiva, marcada por el endurecimiento de los objetivos europeos de prevención, reutilización y reciclaje y por la necesidad de trasladar esas exigencias a sistemas capaces de recuperar materiales con mayor calidad. En Galicia, esta transformación adquiere además una dimensión territorial propia: la dispersión de la población y la convivencia entre grandes núcleos urbanos y pequeños municipios obligan a adaptar los modelos de recogida y tratamiento a realidades muy diferentes. El despliegue de la recogida separada, con especial atención a la materia orgánica, se ha convertido así en uno de los principales frentes de actuación de los próximos años. La comunidad llega a este escenario después de reforzar sus infraestructuras y de avanzar en nuevas herramientas para la gestión municipal. La red desarrollada por la Xunta a través de Sogama para la materia orgánica cuenta con cuatro plantas de compostaje —Cerceda, Cervo, Verín y Vilanova de Arousa— y 13 plantas de transferencia, configuradas para acercar el tratamiento a los municipios y reducir los costes asociados al transporte. A este despliegue se suman ahora otros retos que amplían el foco de la política de residuos: la digitalización y trazabilidad de los flujos, la recogida separada de nuevas fracciones como el textil, la modernización de los servicios municipales y el aprovechamiento de los residuos como materias primas secundarias. En esta línea, el plan estratégico de Sogama con horizonte 2030 sitúa precisamente la transformación digital, la recuperación del residuo textil y la descarbonización entre sus principales pilares. En este contexto, Isabel González Lechuga, subdirectora general de Residuos y Economía Circular de la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático de la Xunta de Galicia, analiza los desafíos que determinarán la evolución del modelo gallego hasta 2030. Desde la consolidación de la recogida separada y el apoyo técnico y económico a los concellos hasta la valorización material, la simbiosis industrial o
la implicación ciudadana, la experta apunta hacia una nueva fase en la que el desafío ya no pasa únicamente por disponer de infraestructuras, sino por mejorar su funcionamiento, conocer mejor los flujos de residuos y conseguir que una proporción cada vez mayor de los materiales permanezca dentro del ciclo productivo.
La gestión de residuos atraviesa un momento de profunda transformación, impulsada por nuevas obligaciones europeas y nacionales. ¿Cuál diría que es hoy el principal reto de Galicia para consolidar un modelo plenamente alineado con los principios de la economía circular? Creo que el principal reto es conseguir que la recogida separada se traduzca realmente en más prevención, más reutilización y más reciclaje efectivo. En los últimos años hemos avanzado mucho en infraestructuras y en la implantación de nuevas recogidas, pero ahora entramos en una fase distinta: no basta con disponer de los medios, tenemos que conseguir que funcionen bien, mejorar la calidad de los materiales recogidos y recuperar una proporción cada vez mayor de los residuos que generamos. Y dentro de ese reto hay una fracción especialmente importante, que son los biorresiduos. La materia orgánica representa alrededor del 40 % de los residuos domésticos y condiciona enormemente el funcionamiento del conjunto del sistema. Si conseguimos separarla correctamente en origen, no solo aumentamos su valorización mediante compostaje o tratamiento biológico, sino que evitamos que contamine otras fracciones y mejoramos también su recuperación. Además, los criterios europeos de cálculo son cada vez más exigentes. A partir de 2027, los biorresiduos solo podrán computar como reciclados cuando procedan de recogida separada, por lo que los próximos años van a ser determinantes. En Galicia ya tenemos 295 concellos con sistemas específicos para la materia orgánica y la recogida a través del conte-
No basta con disponer de los medios, tenemos que conseguir que funcionen bien, mejorar la calidad de los materiales recogidos y recuperar una proporción cada vez mayor de los residuos que generamos 130
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Muchas veces el problema no es la falta de voluntad para cambiar el modelo, sino disponer de capacidad técnica suficiente para decidir cómo hacerlo nedor marrón ha crecido un 282 % en el último año. Ahora el reto es consolidar esa implantación y mejorar sus resultados.
La Xunta está desarrollando una estrategia basada en el apoyo a los ayuntamientos, la digitalización y la mejora de la planificación. ¿En qué punto se encuentra esa hoja de ruta y cuáles son las actuaciones prioritarias previstas para los próximos años? Tenemos una hoja de ruta definida en el Plan de Xestión de Residuos Municipais de Galicia 2030 y estamos ya en una fase claramente ejecutiva. Una de nuestras prioridades es acompañar a los concellos porque son quienes tienen que materializar una parte muy importante de este cambio sobre el territorio. Desde 2018 hemos movilizado cerca de 40 millones de euros para apoyar a las entidades locales en actuaciones relacionadas con biorresiduos, compostaje doméstico y comunitario, puntos limpios, residuos textiles, reutilización, vehículos, modernización de los servicios o digitalización. A ese apoyo económico hemos añadido el acompañamiento técnico a través de la Oficina de Economía Circular Municipal y estamos reforzando también la colaboración con los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor. La otra gran línea es la digitalización. Necesitamos conocer cada vez mejor qué residuos generamos, dónde se generan, cómo se recogen y cuál es su destino. La plataforma GaIA eResiduos nos permitirá avanzar en trazabilidad, planificación y análisis de los flujos. Pero la tecnología no es un fin en sí mismo: queremos que esos datos sirvan para detectar problemas, evaluar resultados y tomar mejores decisiones.
Uno de los instrumentos más recientes ha sido la puesta en marcha de la Oficina de Economía Circular Municipal, concebida para acompañar técnicamente a los concellos. ¿Qué balance hacen de estos primeros meses de funcionamiento y qué necesidades están trasladando con mayor frecuencia las entidades locales? El balance está siendo positivo porque nos está permitiendo conocer de primera mano dónde están las dificultades reales de los concellos. Y estamos comprobando algo que ya intuía-
mos: muchas veces el problema no es la falta de voluntad para cambiar el modelo, sino disponer de capacidad técnica suficiente para decidir cómo hacerlo. Las consultas son muy prácticas. Hay bastante demanda relacionada con la adaptación a la Ley 7/2022, la elaboración y revisión de ordenanzas, la configuración de las tasas o las nuevas obligaciones de recogida separada. También nos plantean cuestiones sobre cómo implantar la fracción orgánica, qué sistema funciona mejor en cada territorio, cómo avanzar hacia modelos de pago por generación o cómo controlar y evaluar la calidad del servicio. Y aparece de manera recurrente la cuestión económica, porque cualquier cambio tiene que ser viable y sostenible en el tiempo. Además del asesoramiento individual, queremos aprovechar ese conocimiento para generar herramientas comunes. Estamos trabajando en ordenanzas tipo, guías prácticas y en la difusión de experiencias que ya están funcionando, para evitar que cada concello tenga que empezar desde cero.
El impulso a la materia orgánica en Galicia
40 %
de los residuos domésticos corresponde aproximadamente a materia orgánica.
295 concellos
cuentan ya con sistemas específicos para la gestión de residuos orgánicos.
+282 %
ha crecido la recogida a través del contenedor marrón en el último año.
+22 millones de euros
movilizados desde 2018 específicamente para actuaciones relacionadas con la materia orgánica.
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Galicia presenta una gran diversidad territorial, con grandes ciudades, municipios rurales y una población muy dispersa. ¿Cómo condiciona esta realidad el diseño de los sistemas de recogida y tratamiento de residuos y qué soluciones considera más eficaces para adaptarse a esa diversidad? Lo condiciona absolutamente. Uno de los errores que debemos evitar es pensar que existe un único modelo válido para todos. Lo que funciona en una ciudad compacta puede ser económicamente ineficiente en un concello rural con núcleos muy dispersos. Por eso defendemos un modelo flexible. En las áreas más urbanas tiene mucho sentido reforzar la recogida separada mediante contenedores y sistemas cada vez más eficientes y controlados. En el rural disperso, en cambio, el compostaje doméstico puede evitar desplazamientos innecesarios y gestionar la materia orgánica muy cerca del lugar en el que se genera. Entre ambos extremos tenemos soluciones como el compostaje comunitaria, los puntos limpios móviles o los sistemas de proximidad. También hay que explorar más la cooperación entre municipios. En determinados territorios compartir medios, infraestructuras o servicios permite alcanzar una escala que un pequeño concello difícilmente podría conseguir por sí solo. La clave es partir de un buen diagnóstico y dimensionar cada servicio en función de la población, la dispersión, las cantidades generadas y los costes reales.
disponer de instalaciones de tratamiento, controlar la calidad del material recogido y conseguir que la ciudadanía utilice correctamente el sistema. En biorresiduos llevamos varios años haciendo un esfuerzo especialmente importante. Desde 2018 se han movilizado más de 22 millones de euros específicamente para actuaciones relacionadas con la materia orgánica: contenedor marrón, compostaje doméstico y comunitario, vehículos, infraestructuras y sensibilización. En 2026 hemos vuelto a concentrar una parte muy relevante de las ayudas en esta fracción. En textiles estamos ante una transición diferente, porque además de extender la recogida separada necesitamos desarrollar capacidad para clasificar el material y dirigirlo hacia preparación para la reutilización o reciclaje. El objetivo común es claro: separar mejor para recuperar más recursos y reducir progresivamente la cantidad de residuos que termina en las opciones inferiores de la jerarquía.
Implantar una nueva recogida separada no consiste simplemente en colocar un contenedor: hay que dimensionar el servicio, organizar rutas, disponer de instalaciones de tratamiento y controlar la calidad del material recogido
La recogida separada de nuevas fracciones, como los residuos textiles o los biorresiduos, supone un importante desafío organizativo y económico para las administraciones. ¿Cómo está abordando Galicia esta transición y qué resultados esperan obtener a corto y medio plazo? La estamos abordando combinando financiación, infraestructuras, apoyo técnico y sensibilización. Implantar una nueva recogida separada no consiste simplemente en colocar un contenedor: hay que dimensionar el servicio, organizar rutas,
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Precisamente en materia de residuos textiles, Galicia contará con la primera planta pública específica para su tratamiento. ¿Qué papel desempeñará esta instalación dentro del sistema autonómico de gestión de residuos y qué impacto esperan que tenga sobre la valorización de este flujo?
La futura planta de clasificación de residuos textiles de Cerceda es un buen ejemplo de hacia dónde queremos orientar el modelo. La recogida separada es imprescindible, pero tiene que ir acompañada de capacidad para clasificar correctamente esos residuos y dirigir cada material hacia la opción de gestión más adecuada. La instalación permitirá avanzar en la preparación para la reutilización y en el reciclaje del residuo textil, favoreciendo la recuperación de materiales y su reincorporación al ciclo productivo. Es precisamente ahí donde la economía circular deja de ser un concepto y se convierte en una cadena real de recuperación de recursos. Además, tiene un valor estratégico porque nos permite anticiparnos al incremento de los flujos textiles recogidos separadamente y desarrollar en Galicia capacidad propia para su clasificación y valorización.
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Más allá de las infraestructuras, la implicación ciudadana sigue siendo determinante para mejorar la prevención y la separación en origen. ¿En qué ámbitos consideran que todavía existe un mayor margen de mejora y qué tipo de acciones están impulsando para favorecer un cambio de hábitos? Sin la implicación de la ciudadanía es muy difícil que cualquier sistema de gestión de residuos funcione bien. Podemos mejorar las infraestructuras y los servicios de recogida, pero la prevención y la separación empiezan allí donde se genera el residuo: en los hogares, en los comercios, en los centros educativos o en los lugares de trabajo. Creo que tenemos todavía margen de mejora en varios ámbitos. Uno muy importante es la materia orgánica, donde el esfuerzo que estamos haciendo para extender la recogida separada tiene que ir necesariamente acompañado de una buena separación en origen. Pero también tenemos que seguir trabajando en la calidad de otras recogidas ya consolidadas, reduciendo, por ejemplo, la presencia de impropios en los contenedores de envases. Por eso desde la Xunta estamos reforzando las acciones de sensibilización y, sobre todo, intentando dirigirlas cada vez más a públicos y problemáticas concretas. Estamos trabajando en campañas vinculadas a los biorresiduos y a la mejora de la separación de envases, pero también poniendo el foco en ámbitos como el comercio local, la comunidad educativa o la población universitaria, porque consideramos que son espacios especialmente importantes para generar cambios de hábitos que puedan mantenerse en el tiempo.
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La experiencia nos demuestra que las campañas generalistas tienen un recorrido limitado. No podemos dirigirnos de la misma manera a un escolar, a un estudiante universitario, a una familia o a un establecimiento comercial. Tenemos que adaptar los mensajes y los canales y hacer que la economía circular se entienda a través de decisiones muy cotidianas. Y creo que ahí está también uno de los cambios que debemos conseguir: que la ciudadanía no identifique la economía circular únicamente con reciclar. Separar correctamente es fundamental, pero antes están la prevención, la reducción del consumo innecesario, la reutilización y el aprovechamiento de los recursos.
Este verano la Xunta, a través de Sogama, ha reforzado la sensibilización con una campaña para mantener las playas gallegas libres de residuos. ¿Hasta qué punto
La economía circular no empieza en una planta de tratamiento; empieza realmente en nuestras decisiones como consumidores y ciudadanos
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este tipo de iniciativas ayudan a trasladar el mensaje de que la economía circular empieza por la prevención y no únicamente por el reciclaje? Creo que son especialmente útiles porque permiten trasladar la economía circular a situaciones muy cotidianas. En verano aumenta el uso de nuestros espacios naturales y también determinados hábitos de consumo, y es un buen momento para recordar que nuestra responsabilidad con los residuos empieza mucho antes de decidir en qué contenedor debemos depositarlos. La campaña impulsada este verano por Sogama parte precisamente de una idea muy sencilla: procurar que nuestro paso por las playas deje la menor huella posible. La guía de buenas prácticas busca concienciar sobre la protección de los arenales y sobre pequeños comportamientos que dependen directamente de cada uno de nosotros. Y ese mensaje encaja plenamente con la jerarquía de residuos que queremos trasladar. Reciclar es necesario, pero antes están prevenir y reutilizar. Evitar productos innecesarios o de un solo uso cuando existen alternativas, reducir la cantidad de residuos que generamos y, por supuesto, no abandonar ningún
residuo en el entorno son comportamientos mucho más eficaces que tener que gestionar posteriormente esos materiales. Además, en Galicia tenemos un patrimonio natural y litoral excepcional, por lo que este tipo de campañas tienen también la virtud de hacer visible de una forma muy directa la relación entre nuestros hábitos cotidianos y la conservación del entorno. La economía circular no empieza en una planta de tratamiento; empieza realmente en nuestras decisiones como consumidores y ciudadanos.
La valorización de residuos está adquiriendo cada vez mayor protagonismo como herramienta para generar materias primas secundarias y reducir la dependencia de recursos vírgenes. ¿En qué corrientes de residuos identifica Galicia un mayor potencial de desarrollo durante los próximos años? Vemos un potencial importante en determinadas corrientes industriales, especialmente en residuos plásticos, residuos minerales y de construcción, biomasa y determinados flujos orgánicos procedentes de la industria agroalimentaria. Son
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El objetivo final es conseguir que una mayor parte de los materiales que ya están presentes en nuestra economía permanezcan dentro del ciclo productivo el mayor tiempo posible materiales en los que todavía existe margen para aumentar su valorización y, sobre todo, para conseguir que los subproductos generados en unos procesos productivos vuelvan a incorporarse en otros procesos productivos. Precisamente una de las líneas en las que estamos trabajando es la simbiosis industrial, buscando conexiones entre empresas para que lo que constituye una salida para una actividad pueda convertirse en una entrada para otra. Los primeros trabajos que estamos desarrollando con empresas gallegas ya están permitiendo identificar oportunidades concretas en flujos como plásticos y polímeros reciclados, cenizas procedentes de calderas de biomasa o áridos reciclados, además del aprovechamiento compartido de otros recursos como agua, calor o energía. El reto ahora es analizar cuáles de esas oportunidades son técnica, ambiental y económicamente viables y qué encaje jurídico corresponde en cada caso. Porque no todos los materiales tienen que seguir necesariamente el mismo camino: en determinados procesos podemos estar hablando de valorización de residuos y, en otros casos, cuando se cumplen los requisitos establecidos por la normativa, de subproductos o de materiales que pueden alcanzar el fin de la condición de residuo. Ahí creemos que existe bastante recorrido. El objetivo final es conseguir que una mayor parte de los materiales que ya están presentes en nuestra economía permanezcan dentro del ciclo productivo el mayor tiempo posible, sustituyendo materias primas vírgenes y generando nuevas cadenas de valor en Galicia.
Si miramos al horizonte de 2030, con objetivos europeos cada vez más exigentes en materia de prevención, reutilización y reciclaje, ¿qué prioridades considera imprescindibles para que Galicia pueda consolidarse como una de las comunidades de referencia en gestión de residuos y economía circular? Creo que hay varias prioridades que tienen que avanzar simultáneamente. La primera es prevenir más y separar mejor, especialmente la materia orgánica, porque va a condicionar en gran medida nuestra capacidad para cumplir los objetivos europeos. La segunda es continuar modernizando los servicios municipales. Eso no se traduce necesariamente en nuevas infraestructuras, sino también en profesionalización, en planificación
económica, en digitalización, en control y en datos. Tenemos que saber mejor qué estamos recogiendo, cuánto cuesta, qué calidad tiene y qué resultados obtiene cada sistema. La tercera es seguir avanzando en reutilización y valorización material, generando materias primas secundarias que puedan volver realmente al sistema productivo. Y todo ello tiene que hacerse teniendo muy presente la realidad territorial gallega. Nuestro objetivo no puede ser copiar modelos que funcionan en otros lugares, sino encontrar las soluciones que funcionen aquí, con ciudades, villas, pequeños municipios y una dispersión de población muy característica.
Ninguna Administración puede hacer esta transición sola. Necesitamos a los concellos, a los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, al sector empresarial, a los gestores y, por supuesto, a la ciudadanía
Y hay una última cuestión que para mí es fundamental: colaboración. Ninguna Administración puede hacer esta transición sola. Necesitamos a los concellos, a los sistemas de responsabilidad ampliada del productor, al sector empresarial, a los gestores y, por supuesto, a la ciudadanía. Si somos capaces de combinar todo eso, en 2030 deberíamos tener una Galicia con menos residuos, más reutilización y reciclaje real, mayor recuperación de recursos y unos servicios municipales mucho más eficientes, modernos y adaptados al territorio. Ese es, en definitiva, el modelo hacia el que estamos trabajando.
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EN PRIMERA PERSONA
A propósito de la materia orgánica. Recogida selectiva, TMB y bioestabilizado: tres respuestas a un mismo problema POR ANTONIO ORREGO, CENTRO INTEGRAL DE VALORIZACIÓN DE RESIDUOS DEL MARESME
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os grandes cambios en la gestión de residuos rara vez comienzan con la construcción de una nueva instalación. A veces empiezan simplemente cambiando la forma de medir los resultados. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en Europa. La exclusión del Bioestabilizado de los objetivos de preparación para la reutilización y reciclado que se produce a partir de 2027, no modifica las toneladas que tratamos, ni cambia el funcionamiento de nuestras plantas. Sin embargo, sí modifica profundamente la fotografía del sistema y obliga a replantear buena parte de las políticas de
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residuos desarrolladas durante las dos últimas décadas. No estamos únicamente ante un nuevo indicador, estamos ante un nuevo escenario. UNA NUEVA FOTOGRAFÍA DEL RECICLAJE Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica correspondientes a 2023 permiten comprender la dimensión del cambio. España generó ese año 22,4 millones de toneladas de residuos municipales. Si aceptamos las caracterizaciones que sitúan la materia orgánica en torno al 38 %
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de la bolsa de residuos, estamos hablando de un potencial próximo a 8,5 millones de toneladas de biorresiduos al año. Sin embargo, una parte muy importante de esa materia orgánica continúa llegando mezclada a la fracción resto y termina siendo tratada en las plantas de tratamiento mecánico-biológico. El Bioestabilizado es más una consecuencia que un resultado buscado. En 2023, las instalaciones españolas produjeron 3,3 millones de toneladas de Bioestabilizado. Andalucía, Comunitat Valenciana, Extremadura y Cataluña concentraron conjuntamente casi dos terceras partes de toda esa producción nacional.
ANTONIO ORREGO
El verdadero problema es que seguimos produciendo 3,3 millones de toneladas de Bioestabilizado cada año. Y eso solo ocurre por una razón, millones de toneladas de materia orgánica continúan llegando mezcladas a la fracción resto JULIO/AGOSTO 2026
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EN PRIMERA PERSONA
Si existe una actuación capaz de modificar significativamente los resultados del reciclaje en España, esa sigue siendo la recogida selectiva de materia orgánica
TIEMPO SIN TERMINAR EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO
No estamos, por tanto, ante un flujo residual ni ante una corrección estadística menor. Estamos hablando de uno de los principales productos generados por el sistema español de tratamiento de residuos cuyo peso dejará de computar como reciclaje con la aplicación de los nuevos criterios europeos. Y eso obligará inevitablemente a reinterpretar los resultados obtenidos hasta ahora.
LA MAYOR OPORTUNIDAD SIGUE ESTANDO EN LA MATERIA ORGÁNICA
EL SISTEMA NO ESTABA EQUIVOCADO. ESTABA INCOMPLETO España construyó un modelo de gestión razonablemente sólido para la realidad de hace dos décadas. Apostó por dotarse de una amplia red de instalaciones capaces de tratar la fracción resto y reducir el impacto ambiental del vertido directo. Sin embargo, ese modelo nunca terminó de completarse. Mientras el tratamiento de la fracción resto ganaba protagonismo, la mejora de la recogida selectiva de materia orgánica avanzaba con demasiada lentitud y el desarrollo de infraestructuras alternativas al vertedero no siguió el mismo ritmo. Hoy, el nuevo escenario europeo pone de manifiesto precisamente ese desequilibrio. NO NOS EQUIVOCAMOS CONSTRUYENDO EL SEGUNDO ESCALÓN DEL SISTEMA. LO QUE HICIMOS FUE DEJAR DEMASIADO
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Porque el verdadero problema nunca ha sido el Bioestabilizado. El verdadero problema es que seguimos produciendo 3,3 millones de toneladas de Bioestabilizado cada año. Y eso solo ocurre por una razón, millones de toneladas de materia orgánica continúan llegando mezcladas a la fracción resto.
Si existe una actuación capaz de modificar significativamente los resultados del reciclaje en España, esa sigue siendo la recogida selectiva de materia orgánica. No únicamente porque representa la fracción mayoritaria de nuestros residuos municipales, sino porque es la única cuya correcta separación mejora simultáneamente el comportamiento del resto del sistema. Cada tonelada de materia orgánica recogida selectivamente deja de convertirse en Bioestabilizado, mejora la calidad del resto de materiales recuperados, reduce la contaminación cruzada y aumenta la eficiencia global de las plantas de tratamiento. Cataluña constituye probablemente el mejor banco de pruebas para analizar este potencial. Tras más de veinticinco años de implantación de la recogida selectiva de materia orgánica, en 2024 recuperó aproximadamente 457 mil to-
Si Cataluña todavía tiene margen para recuperar dos tercios de su materia orgánica, el potencial de mejora en el conjunto de España es enorme JULIO/AGOSTO 2026
La mejora de la recogida selectiva modificará inevitablemente la composición de la fracción resto, y eso exigirá también una evolución de las instalaciones de tratamiento. No para sustituirlas, sino para adaptarlas a una realidad distinta neladas de FORM. Sin embargo, el potencial generado se sitúa en torno a 1,5 millones de toneladas, lo que significa que incluso en la comunidad con mayor experiencia apenas se captura alrededor de un tercio de la materia orgánica disponible. Si éste sigue siendo el margen de mejora en Cataluña, resulta inevitable preguntarse cuál puede ser el recorrido del conjunto del país, especialmente en aquellas comunidades donde la implantación de esta recogida es mucho más reciente. Quizá por ello la futura reforma de la Ley 7/2022 debería aprovecharse para impulsar definitivamente esta fracción. No solo consolidando su implantación en todo el territorio nacional, también fijando objetivos específicos para mejorar su eficiencia, recuperando campañas de sensibilización ciudadana, promoviendo sistemas de recogida más eficaces y generalizando la recogida diferenciada de grandes productores, donde la calidad del material recuperado es significativamente superior. EVOLUCIONAR LAS PLANTAS... Y TAMBIÉN EL MODELO La mejora de la recogida selectiva modificará inevitablemente la composición de la fracción resto, y eso
ANTONIO ORREGO
El cambio metodológico europeo no debería interpretarse como una penalización, y tampoco como una descalificación del trabajo realizado durante las últimas décadas. Debería entenderse como una oportunidad para completar un modelo que ha demostrado ser útil, pero que necesita evolucionar exigirá también una evolución de las instalaciones de tratamiento. No para sustituirlas, sino para adaptarlas a una realidad distinta. Mayor recuperación de materiales mediante automatización, robótica e inteligencia artificial, mayor aprovechamiento energético de la materia orgánica residual mediante digestión anaerobia allí donde resulte técnica y económicamente viable, orientación hacia flujos complejos como algunos plásticos no valorizables, menor producción de Bioestabilizado o reformas que permitan una producción de este material a demanda de mercado y no en continuo. Y, sobre todo, un desarrollo decidido de infraestructuras alternativas al vertedero capaces de gestionar de forma ambientalmente segura aquella
parte de los residuos que inevitablemente seguirá sin poder recuperarse. Incluida, ¿Por qué no?, La materia orgánica residual (MOR) antes de bioestabilizarla, allí donde no tenga un uso, fácil aplicación o demanda continuada y existan infraestructuras de valorización adecuadas. Porque incluso alcanzando los objetivos europeos del 60 % en 2030 y del 65 % en 2035, continuará existiendo una fracción residual que requerirá tratamiento, e ignorar esa realidad sería repetir el mismo error que hoy estamos tratando de corregir. COMPLETAR EL MODELO El cambio metodológico europeo no debería interpretarse como una penalización, y tampoco como una descalifi-
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cación del trabajo realizado durante las últimas décadas. Debería entenderse como una oportunidad para completar un modelo que ha demostrado ser útil, pero que necesita evolucionar. Incrementar la captura de materia orgánica, modernizar las plantas de tratamiento, abrir un debate técnico sobre el futuro del Bioestabilizado, y desarrollar, de una vez, las infraestructuras necesarias para reducir definitivamente nuestra dependencia del vertedero. Porque quizá la principal enseñanza que deja este cambio europeo no sea que reciclábamos menos de lo que creíamos. Quizá sea otra mucho más importante. Quizá el error ha sido pensar durante demasiado tiempo que la Materia Orgánica, las TMB y el Bioestabilizado eran tres problemas distintos.
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TECNOLOGÍA I MYCSA
RESIDUOS: DEL DESECHO AL RECURSO ESTRATÉGICO
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a economía circular está redefiniendo el papel de los residuos. Ya no pueden entenderse únicamente como materiales que deben eliminarse, sino como recursos estratégicos con potencial para generar nuevas materias primas, energía y valor económico. En este contexto, el sector avanza hacia modelos de gestión cada vez más integrados, donde procesos como el compostaje, la producción de biocombustibles sólidos, la recuperación de materia orgánica y la generación de
biometano forman parte de una misma estrategia. El objetivo es aprovechar residuos y subproductos que, de otro modo, tendrían un menor valor de uso, contribuyendo a la descarbonización y al desarrollo de energías renovables. En estos últimos años España ha avanzado en materia de gestión de residuos, pero todavía a un ritmo insuficiente. En 2023, el reciclaje de residuos municipales se situó en torno al 45%, por debajo de los objetivos europeos establecidos para 2025 y 2035.
Transformar los residuos en nuevos recursos permite aprovechar materiales con menor valor de uso y convertir las plantas de tratamiento en piezas clave de la economía circular
El reto no consiste en elegir entre reciclaje y valorización energética. Avanzar en ambas vías es imprescindible. La recuperación de los recursos contenidos en los residuos y su reincorporación al ciclo productivo debe ser una prioridad. En MYCSA apuestan por esta transformación poniendo la tecnología y la maquinaria especializada al servicio de una gestión más eficiente y sostenible. Soluciones para trituración, cribado, compostaje y valorización que permiten transformar residuos en nuevos recursos y convertir cada planta en un eslabón más de la economía circular. Porque avanzar hacia un modelo circular no es solo gestionar mejor los residuos: es darles una segunda vida.
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MYCSA www.mycsamulder.com
UNOTECH I TECNOLOGÍA
“MÁXIMA FLEXIBILIDAD”, TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN DE ® UNOTECH OFRECIENDO TODO TIPO DE ATADOS AUTOMÁTICOS
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NOTECH®, fabricante alemán especializado en innovación y tecnología para la compactación de residuos, cuenta con numerosas patentes que le permiten ofrecer a sus clientes prensas de balas disponibles con todo tipo de atados automáticos. La empresa está formada por un equipo de expertos centrado exclusivamente en desarrollar y mejorar las tecnologías para la compactación de residuos. Este enfoque ha llevado a UNOTECH® a disponer actualmente, para sus prensas, de todos los sistemas de atado automático existentes en el mercado.
Se ofrecen así soluciones con atado de balas mediante alambre de acero, cable plástico PET, cuerda de polipropileno de rafia y fleje de poliéster. Además, la compañía dispone de prensas con doble atado vertical y horizontal, combinando atados de alambre de acero y de cuerda plástica, lo que permite una elevada flexibilidad de operación para sus usuarios. El lema de UNOTECH®, “INNOVATION DRIVEN BY EXPERIENCE”, refleja la filosofía de la empresa para crear y desarrollar su tecnología. La experiencia acumulada y la innovación aplicada a sus equipos constituyen
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la base de unas prensas orientadas a ofrecer elevados niveles de fiabilidad y disponibilidad. Actualmente, la firma mantiene una fuerte orientación hacia la innovación en el sector de la compactación de residuos. El equipo de UNOTECH® en España refuerza este compromiso mediante un servicio técnico posventa especializado y disponible para sus clientes.
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UNOTECH www.unotech.de/es
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INFOGRAFÍA
Inversión en infraestructuras de tratamiento de residuos en España Fuentes:
• Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) – PERTE de Economía Circular • Fundación Biodiversidad / MITECO – Resolución ayudas economía circular 2025 • Asociación de Empresas de Valorización Energética (AEVERSU) • Instituto Nacional de Estadística (INE) – Residuos municipales 2023 • DBK Informa – Plantas de tratamiento y eliminación de residuos urbanos 2025 • Foro Ambiental – Informe Residuos Municipales en España 2025
PRINCIPALES FLUJOS DE INVERSIÓN A NIVEL ESTATAL 1
PERTE de Economía Circular
492 M €
en ayudas públicas previstas hasta 2026
Más de 1.200 M €
Nuevas instalaciones de tratamiento y reciclaje Modernización de plantas existentes Infraestructuras para preparación para la reutilización Digitalización de la gestión de residuos Valorización de materiales secundario
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348,4 M €
3 Digitalización del sector
destinados a comunidades autónomas
Financiación orientada a:
de inversión total movilizada
Las actuaciones incluyen:
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Plan de apoyo a la implementación de la normativa de residuos
48,4 M €
para proyectos de transformación digital
Objetivos:
Plantas de tratamiento
Trazabilidad de residuos
Recogida separada
Sistemas inteligentes de gestión
Infraestructuras logísticas
Optimización de rutas
Puntos limpios
Plataformas de información ambiental
Instalaciones de compostaje y biorresiduos
EL MERCADO DE PLANTAS DE TRATAMIENTO
2.215 M €
facturación del sector de plantas de tratamiento y eliminación de residuos urbanos en 2024
+4,2%
crecimiento respecto a 2023
La tendencia refleja un aumento sostenido de la actividad y de las necesidades de inversión en capacidad de tratamiento y modernización tecnológica. JULIO/AGOSTO 2026
ESPAÑA NECESITA ACELERAR LA INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURAS DE RESIDUOS Objetivo europeo 2035
65 %
Generalizar la recogida separada de biorresiduos, textiles y residuos especiales
Limitar el vertido al
Reciclar el de los residuos municipales
10 %
como máximo
Sin embargo, España continúa lejos de estos objetivos y necesita una profunda modernización de sus infraestructuras de tratamiento.
DÉFICIT DE INFRAESTRUCTURAS El sector alerta de la necesidad de nuevas inversiones en: Plantas de clasificación de envases
Instalaciones de tratamiento de biorresiduos
Para aumentar la recuperación de materiales
Clave para cumplir los objetivos de reciclaje
Centros de preparación para la reutilización Impulsados por la economía circular
Plantas de valorización energética
Modernización de plantas de TMB
Necesarias para reducir la dependencia del vertedero
(Tratamiento Mecánico- Biológico)
¿DÓNDE SE CONCENTRARÁ LA INVERSIÓN HASTA 2030?
Biorresiduos Plantas de compostaje y digestión anaerobia
Reciclaje avanzado Plásticos complejos, textiles ymateriales críticos
Automatización Valorización Robótica, visión energética artificial e IA para clasificación
Tratamiento del rechazo no reciclable
Preparación para la reutilización Centros de reparación y segunda vida
Digitalización Control de flujos y trazabilidad en tiempo real
NUEVAS INFRAESTRUCTURAS PARA LA CIRCULARIDAD Más de 1.200 millones de euros movilizados por el PERTE de Economía Circular, junto con los fondos del PRTR y las inversiones autonómicas y privadas, están impulsando la modernización de las infraestructuras necesarias para reducir el vertido, aumentar el reciclaje y cumplir los objetivos europeos de 2035.
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Laura Sanz de Siria DIRECTORA GENERAL DE IMPLICA
La RAP evolucionará hasta convertirse en una herramienta estratégica para impulsar la economía circular Griselda Romero
TEMAS: RESIDUOS, ECONOMÍA CIRCULAR, ENVASES, RAP, SCRAP
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a implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los envases comerciales e industriales ha abierto una nueva etapa para el sector. Tras una primera fase marcada por la adaptación a las nuevas obligaciones, el foco comienza a desplazarse hacia un modelo en el que la prevención, la reutilización, el ecodiseño, la trazabilidad y el aprovechamiento del valor de los materiales adquieren un peso creciente. A este proceso se suma el Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR), que eleva las exigencias y plantea nuevos retos para toda la cadena de valor.
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Sobre este nuevo escenario reflexiona Laura Sanz de Siria, directora general de IMPLICA, SCRAP especializado en envases comerciales e industriales, que analiza el grado de madurez alcanzado por la RAP y los desafíos que marcarán su desarrollo en los próximos años. Desde la experiencia de IMPLICA, Sanz de Siria aborda el cambio de enfoque que está experimentando la gestión de los envases y la necesidad de avanzar desde el mero cumplimiento normativo hacia un modelo capaz de impulsar una mayor circularidad, eficiencia y competitividad. La conversación profundiza también en el impacto del PPWR, el creciente protagonismo de la reutilización, el papel de la
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LAURA SANZ DE SIRIA, IMPLICA
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La implantación de la RAP ha impulsado una nueva forma de entender la gestión de los envases y el papel que desempeñan los productores dentro de la economía circular digitalización y la trazabilidad y la propia transformación de los SCRAP, llamados a asumir una función cada vez más tecnológica, especializada y estratégica. Iniciativas impulsadas por IMPLICA, como la red de Puntos IMPLÍCATE o su alianza con ANTICIPA, permiten además aterrizar algunos de estos desafíos en soluciones dirigidas a facilitar la adaptación de las empresas al nuevo escenario regulatorio.
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para los envases comerciales e industriales ha supuesto un cambio relevante para toda la cadena de valor. Desde su experiencia, ¿qué balance hace de su desarrollo hasta el momento? La implantación de la RAP ha supuesto una transformación profunda para el sector, que va mucho más allá del cumplimiento de una nueva obligación legal. Ha impulsado una nueva forma de entender la gestión de los envases y el papel que desempeñan los productores dentro de la economía circular. El balance es positivo. En poco tiempo, las empresas han realizado un importante esfuerzo para adaptarse a un marco regulatorio complejo y hoy la mayoría ya ha integrado estas obligaciones en su actividad. Además, cada vez son más las organizaciones que entienden que gestionar correctamente sus envases no solo permite cumplir la normativa, sino también mejorar su eficiencia y competitividad. Uno de los avances más relevantes ha sido el cambio de mentalidad. La gestión de los envases empieza a abordarse desde la conservación del valor de los materiales y no única-
mente desde la gestión del residuo. Esto ha favorecido una mayor colaboración entre productores, gestores, recicladores y SCRAPs (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor). No obstante, siguen existiendo retos importantes. Es necesario mejorar el conocimiento de la normativa, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas, avanzar hacia criterios homogéneos de aplicación, reforzar la seguridad jurídica y acelerar la digitalización y la trazabilidad de los envases para responder a las nuevas exigencias del Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR). En definitiva, superada la fase inicial de implantación, comienza una etapa en la que el objetivo será utilizar la RAP como una herramienta para impulsar una economía cada vez más circular y eficiente.
Más allá del cumplimiento legal, la RAP debe impulsar un modelo de gestión más circular y eficiente. ¿Considera que este cambio de enfoque se está consolidando? Sí. Cada vez más empresas consideran la sostenibilidad como un elemento estratégico y no únicamente como una obligación normativa. La RAP ha favorecido esa evolución al obligar a analizar todo el ciclo de vida de los envases, impulsando el ecodiseño, la reducción del consumo de materias primas, la incorporación de materiales reciclados y la reutilización cuando resulta viable. Este cambio también está fortaleciendo la colaboración entre todos los agentes de la cadena de valor. Productores, fabri-
Cada vez más empresas consideran la sostenibilidad como un elemento estratégico y no únicamente como una obligación normativa 148
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cantes, distribuidores, gestores de residuos, recicladores y SCRAPs deben trabajar conjuntamente para alcanzar los objetivos que marca la normativa europea. Aun así, quedan desafíos importantes. La reutilización debe ganar protagonismo mediante el desarrollo de nuevos modelos logísticos, sistemas de reutilización y herramientas de trazabilidad. También será necesario avanzar en ecodiseño para que los envases sean reutilizables y reciclables desde su concepción. Otro elemento decisivo será la digitalización. Disponer de información fiable sobre los flujos de materiales permitirá optimizar la gestión, mejorar la transparencia y facilitar el cumplimiento de las futuras obligaciones regulatorias.
Disponer de información fiable sobre los flujos de materiales permitirá optimizar la gestión, mejorar la transparencia y facilitar el cumplimiento de las futuras obligaciones regulatorias
Desde IMPLICA entendemos que la economía circular comienza cuando los envases dejan de considerarse un residuo para convertirse en un recurso con valor, y esa transformación ya está marcando la evolución del sector.
¿Cuáles son hoy los principales retos de la Responsabilidad Ampliada del Productor aplicada a los envases comerciales e industriales? Nos encontramos en una etapa decisiva. Tras la puesta en marcha del sistema, el gran reto consiste en consolidar un modelo capaz de responder a las nuevas exigencias del PPWR y adaptarse a una realidad empresarial muy diversa. Desde el punto de vista regulatorio, será necesario incorporar progresivamente aspectos como la prevención, la reutilización, el ecodiseño, la reciclabilidad, el contenido en material reciclado y una mayor trazabilidad de los envases. Todo ello exigirá reforzar la coordinación entre administraciones, productores, SCRAPs y gestores de residuos.
En el ámbito operativo, uno de los principales desafíos será disponer de información cada vez más precisa sobre los flujos de envases. La digitalización permitirá mejorar la transparencia, facilitar la toma de decisiones y garantizar el cumplimiento de los objetivos ambientales. Otro reto será impulsar modelos de reutilización allí donde resulten técnica, económica y ambientalmente viables. Para ello será imprescindible desarrollar infraestructuras, sistemas logísticos y mecanismos de control que permitan gestionar eficazmente estos circuitos. En este contexto, los SCRAPs debemos evolucionar para ofrecer mucho más que un servicio de cumplimiento normativo. Las empresas necesitan asesoramiento técnico, formación, innovación y capacidad de anticipación para adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente. En IMPLICA asumimos ese compromiso, proporcionando conocimiento especializado, cercanía y soluciones que ayuden a las empresas a convertir las obligaciones regulatorias en oportunidades para mejorar su competitividad y avanzar hacia una economía plenamente circular. Nos hemos convertido en el aliado estratégico de nuestras empresas adheridas.
El Reglamento europeo sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR) marca una nueva etapa para el sector. ¿Cómo cree que transformará la aplicación de la RAP y qué implicaciones tendrá para productores, SCRAP y el resto de la cadena de valor? El PPWR supone un auténtico cambio de paradigma. Si hasta ahora el esfuerzo se centraba en garantizar una correcta gestión del residuo al final de la vida útil del envase, el nuevo Reglamento desplaza el foco hacia la prevención, la reutilización, el ecodiseño y la circularidad desde el origen. El éxito
Las empresas necesitan asesoramiento técnico, formación, innovación y capacidad de anticipación para adaptarse a un entorno regulatorio cada vez más exigente
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ya no dependerá solo de cuánto reciclamos, sino de nuestra capacidad para diseñar envases más sostenibles y evitar al máximo la generación de residuos. Para los productores, esto implica incorporar criterios de economía circular desde el origen de los envases: reducir materiales innecesarios, facilitar la reutilización y el reciclaje e incrementar el uso de material reciclado. La gestión del envase dejará de ser un requisito ambiental para convertirse en un elemento estratégico de competitividad e innovación. Los SCRAPs también debemos evolucionar. Nuestra función ya no puede limitarse al cumplimiento administrativo; debemos convertirnos en socios estratégicos capaces de ofrecer asesoramiento técnico, impulsar proyectos innovadores, facilitar la reutilización y coordinar a todos los agentes de la cadena de valor.
La función de los SCRAPs no puede limitarse al cumplimiento administrativo; debemos convertirnos en socios estratégicos capaces de ofrecer asesoramiento técnico, impulsar proyectos innovadores, facilitar la reutilización y coordinar a todos los agentes de la cadena de valor
En IMPLICA llevamos trabajando en esa dirección desde nuestra creación, apostando por un modelo basado en la reutilización, la colaboración y el aprovechamiento de las infraestructuras existentes, una filosofía plenamente alineada con las prioridades que marca hoy la normativa europea. El PPWR exigirá, además, una cooperación mucho más estrecha entre fabricantes, productores, distribuidores, gestores de residuos, recicladores, administraciones y SCRAPs. Solo mediante esa colaboración será posible alcanzar los nuevos objetivos de circularidad.
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La reutilización adquiere un papel cada vez más relevante en la normativa europea. ¿Está preparada la cadena de valor para avanzar hacia este modelo? La reutilización será uno de los grandes pilares de la economía circular, especialmente en los envases comerciales e industriales. La cadena de valor parte de una buena base, ya que muchos sectores llevan décadas reutilizando palés, cajas, bidones y otros envases logísticos. Sin embargo, generalizar estos sistemas requerirá superar importantes desafíos. El primero es logístico. La reutilización exige organizar circuitos eficientes de retorno, clasificación, inspección, acondicionamiento y redistribución de los envases sin generar ineficiencias para las empresas. También será imprescindible reforzar la trazabilidad mediante herramientas digitales que permitan conocer el recorrido y los ciclos de uso de cada envase, garantizando tanto su seguridad como el cumplimiento de las obligaciones regulatorias. Existen igualmente retos económicos, ya que en muchos casos será necesario invertir en infraestructuras, tecnología y adaptación de procesos. Por ello, la colaboración entre todos los agentes será esencial para generar economías de escala y aprovechar los recursos existentes. Pero quizá el mayor desafío sea cultural. Debemos dejar de identificar la sostenibilidad exclusivamente con el reciclaje e incorporar plenamente la prevención y la reutilización como prioridades de la gestión de los envases; de hecho, ambos se sitúan jerárquicamente por encima del reciclado dentro de los objetivos europeos. En IMPLICA esa visión forma parte de nuestro ADN desde el inicio, pues nos enorgullecemos de ser pioneros en la reutilización de envases. Proyectos como la implantación de sistemas de reutilización abiertos de palés para las empresas adheridas o la red de Puntos IMPLÍCATE en el sector de la construcción demuestran que la cooperación entre productores, gestores y recicladores puede traducirse en soluciones eficientes que aportan beneficios ambientales, operativos y económicos.
En este nuevo escenario, ¿cómo cree que debe evolucionar el papel de los SCRAPs y qué valor añadido deberían aportar a las empresas? La evolución de la normativa europea obliga a redefinir el papel de los SCRAPs. El cumplimiento administrativo seguirá siendo una función esencial, pero las empresas demandan mucho más: necesitan un aliado que les aporte seguridad jurídica, conocimiento técnico y capacidad para anticiparse a un entorno regulatorio cada vez más complejo. Los SCRAPs debemos generar valor añadido mediante asesoramiento especializado, herramientas digitales que faciliten la trazabilidad, proyectos de innovación, iniciativas de reutiliza-
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La trazabilidad no debe entenderse únicamente como una obligación administrativa. También es una herramienta para optimizar procesos, mejorar la logística, reducir costes e identificar nuevas oportunidades de mejora
ción y una mayor coordinación entre todos los agentes de la cadena de valor. En IMPLICA entendemos que nuestra misión consiste en acompañar a las empresas durante todo el proceso de adaptación, ayudándolas no solo a cumplir la normativa, sino también a identificar oportunidades para mejorar su competitividad y avanzar hacia modelos de producción más circulares. Esa filosofía se refleja en iniciativas como la red de Puntos IMPLÍCATE, que facilita la correcta gestión de los envases profesionales cerca de donde se generan los residuos, o en la alianza con ANTICIPA, creada para ofrecer asesoramiento integral nacional e internacional ante un marco regulatorio cada vez más exigente. Además, los SCRAPs desempeñaremos un papel decisivo en la generación y difusión de conocimiento, promoviendo la formación, el intercambio de buenas prácticas y la colaboración entre sectores. La economía circular solo podrá consolidarse mediante un trabajo conjunto entre todos los agentes implicados en el ciclo de vida del envase. El SCRAP del futuro será una organización cada vez más tecnológica, especializada y colaborativa, capaz de transformar los datos en conocimiento útil y de ofrecer servicios que permitan a las empresas convertir la sostenibilidad en un auténtico factor de competitividad.
La digitalización, la trazabilidad y la gestión de la información serán elementos clave para la evolución de la RAP. ¿Qué papel desempeñarán estas herramientas? La digitalización será uno de los principales motores de la nueva etapa de la RAP. Tras una primera fase centrada en adaptar a las empresas al nuevo marco normativo, ahora el
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reto consiste en gestionar información fiable que permita tomar mejores decisiones y demostrar, con datos objetivos, el cumplimiento de los objetivos ambientales. El PPWR incrementa las exigencias en materia de trazabilidad, reutilización, contenido reciclado y calidad de los materiales. Por ello, será imprescindible contar con sistemas capaces de seguir el recorrido de los envases durante todo su ciclo de vida y ofrecer información transparente a empresas y administraciones. Pero la trazabilidad no debe entenderse únicamente como una obligación administrativa. También es una herramienta para optimizar procesos, mejorar la logística, reducir costes e identificar nuevas oportunidades de mejora. Cuanta más información dispongan las empresas sobre sus envases, más eficiente será su gestión. Asimismo, la digitalización permitirá simplificar procedimientos administrativos, automatizar el intercambio de información y reforzar la seguridad jurídica en un contexto regulatorio cada vez más exigente. En IMPLICA trabajamos con esa visión. Nuestro objetivo es desarrollar soluciones que faciliten el cumplimiento normativo y conviertan los datos en conocimiento útil para ayudar a las empresas a mejorar su gestión, anticiparse a los cambios regulatorios y convertir los desafíos normativos en oportunidades de negocio.
IMPLICA ha impulsado iniciativas como la red de Puntos IMPLÍCATE o la alianza con ANTICIPA. ¿Qué necesidades detectaron y qué valor aportan estos proyectos? Ambas iniciativas nacen de una idea muy sencilla: las empresas no solo necesitan conocer la normativa, sino disponer de herramientas que les permitan aplicarla de forma práctica y eficiente. La red de Puntos IMPLÍCATE responde a la necesidad de
Entendemos la evolución de un SCRAP como un sistema que no se limita a gestionar obligaciones administrativas, sino que aporta soluciones, conocimiento e innovación para mejorar la competitividad de las empresas
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LAURA SANZ DE SIRIA, IMPLICA
Los envases comerciales e industriales presentan características muy distintas a las de los envases domésticos y requieren un conocimiento específico de cada sector y de sus procesos acercar soluciones de recogida a sectores profesionales, como el de la construcción, donde la correcta gestión de los envases requiere infraestructuras próximas y adaptadas a la realidad del trabajo diario. Gracias a la colaboración entre productores, gestores y recicladores, este proyecto facilita el cumplimiento de la normativa, optimiza recursos y favorece la reincorporación de los materiales al ciclo productivo. Por su parte, la alianza con ANTICIPA surge para ofrecer un acompañamiento técnico y regulatorio en un entorno legislativo en constante evolución. La combinación de experiencia jurídica, conocimiento técnico y proximidad al tejido empresarial permite ayudar a las empresas a interpretar correctamente la normativa local e internacional, anticiparse a los cambios y adoptar decisiones con mayor seguridad y eficiencia. Estas iniciativas reflejan cómo entendemos la evolución de un SCRAP: un sistema que no se limita a gestionar obligaciones administrativas, sino que aporta soluciones, conocimiento e innovación para mejorar la competitividad de las empresas.
En un mercado con distintos SCRAP, ¿qué deberían valorar las empresas a la hora de elegir el sistema que mejor se adapte a sus necesidades? La elección de un SCRAP se ha convertido en una decisión clave. Las empresas necesitan un socio capaz de acompañarlas durante un proceso de transformación que continuará intensificándose en los próximos años. El primer aspecto que deberían valorar es la especialización. Los envases comerciales e industriales presentan características muy distintas a las de los envases domésticos y requieren un conocimiento específico de cada sector y de sus procesos. También resulta esencial la capacidad de asesoramiento técnico y de anticipación. La normativa evoluciona rápidamente y las empresas necesitan un interlocutor que les aporte seguridad jurídica y soluciones adaptadas a su realidad. Igualmente importante es el compromiso con la innovación, la reutilización, la digitalización y la mejora continua, así como la capacidad del SCRAP para colaborar con el resto de agen-
tes de la cadena de valor y promover soluciones compartidas. En IMPLICA hemos construido nuestro modelo sobre esos principios: especialización exclusiva en envases comerciales e industriales, enfoque multimaterial y multisectorial, aprovechamiento de las infraestructuras existentes, impulso a la reutilización y acompañamiento permanente a las empresas para afrontar con garantías los nuevos retos regulatorios.
Mirando a los próximos cinco años, ¿cómo imagina la evolución de la Responsabilidad Ampliada del Productor en España? La RAP evolucionará hasta convertirse en una auténtica herramienta estratégica para impulsar la economía circular: dejará de percibirse únicamente como una obligación legal y pasará a influir directamente en el diseño de los productos, la gestión de los recursos y la competitividad de las empresas. La aplicación progresiva del PPWR impulsará la reutilización, el ecodiseño, el uso de materiales reciclados y una mayor digitalización de los sistemas de gestión. Pero la transformación no será solo tecnológica; también será organizativa y cultural. Las empresas deberán integrar definitivamente la sostenibilidad en su estrategia empresarial. Para consolidar un modelo eficiente será imprescindible reforzar la seguridad jurídica mediante criterios homogéneos de aplicación, intensificar la colaboración entre administraciones, productores, SCRAPs y gestores de residuos y continuar desarrollando herramientas digitales que mejoren la trazabilidad y simplifiquen las obligaciones administrativas. En IMPLICA afrontamos esta nueva etapa con la convicción de que la reutilización, la innovación y la colaboración constituyen los pilares sobre los que debe construirse el futuro del sector. El verdadero éxito de la RAP no se medirá únicamente por el cumplimiento de los objetivos legales, sino por su capacidad para transformar la manera en que producimos, utilizamos y recuperamos los recursos, favoreciendo un tejido empresarial más competitivo y plenamente alineado con los principios de la economía circular.
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REPORTAJE
TURISMO CIRCULAR:
DEL HOTEL AL DESTINO 154
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Griselda Romero
NINGÚN ESTABLECIMIENTO PODRÁ CERRAR POR SÍ SOLO TODOS SUS CICLOS: AVANZAR HACIA UN TURISMO CIRCULAR IMPLICA REPENSAR CÓMO SE DISEÑAN LOS SERVICIOS, SE UTILIZAN LOS RECURSOS Y SE ARTICULA LA RELACIÓN CON EL TERRITORIO, EN UN PROCESO QUE INVOLUCRA A EMPRESAS, ADMINISTRACIONES, PROVEEDORES Y DESTINOS.
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n hotel puede ahorrar agua, separar mejor sus residuos o eliminar los plásticos de un solo uso y, aun así, seguir funcionando dentro de una lógica esencialmente lineal. La circularidad empieza antes del contenedor: en aquello que se compra y lo que se evita comprar, en cómo se diseña una habitación o un buffet, en cuánto tiempo permanece un material en uso y en qué ocurre con el agua, los alimentos o los recursos cuando salen del establecimiento. Y termina mucho más lejos de sus puertas, allí donde esos flujos se encuentran con las infraestructuras, las empresas, el sector primario y las capacidades del territorio. “Circularizar” el turismo supone, en definitiva, dejar de mirar los residuos como el final de la actividad para empezar a mirar el sistema que los produce. Para explorar hasta dónde ha avanzado España en esa transformación y cuánto queda todavía por recorrer, este reportaje reúne tres miradas complementarias. Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR, Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas,
aporta la perspectiva de la política turística, la planificación y el trabajo con empresas y destinos; Patricia Dueñas, Global Circular Economy Lead de Iberostar Hotels & Resorts, traslada la experiencia de una compañía que está llevando la circularidad a la operación hotelera y a su cadena de valor; y Julia Martínez Cabrera, consultora e investigadora especializada en economía circular aplicada al turismo, incorpora la mirada académica y crítica sobre el grado de transformación alcanzado, las barreras que persisten y las condiciones necesarias para pasar de las iniciativas parciales a un verdadero cambio de modelo. A través de sus voces, este reportaje recorre el momento en el que se encuentra el turismo español y plantea una pregunta que atraviesa todo el análisis: qué tendría que cambiar para que la economía circular dejara de ser una colección de buenas prácticas y se convirtiera en una nueva forma de operar. Qué significa realmente circularizar una actividad tan diversa y dependiente del territorio; qué está frenando su implementación; qué papel pueden desempeñar las compras, la colaboración, la regulación, la financiación y las capacidades empresariales; cómo medir un progreso
que va mucho más allá de contar residuos; y, finalmente, cómo sería un destino en el que cerrar los ciclos ya no fuera una excepción que mostrar, sino la manera habitual de hacer turismo.
¿DÓNDE ESTAMOS? Transición en marcha, transformación pendiente La economía circular ha dejado de ocupar un lugar periférico en el turismo español, pero la transformación del modelo está lejos de haberse completado. Las tres voces consultadas sitúan al sector en un momento intermedio: Enrique Martínez Marín habla de una fase de “transición y consolidación”; Patricia Dueñas, de un “punto de transformación decisivo”; y Julia Martínez Cabrera introduce el principal contrapunto: “el marco existe y es sólido, pero la implementación es donde se rompe la cadena”. En el plano estratégico, de hecho, Martínez Cabrera considera que “España ha hecho los deberes”. España Circular 2030 incluye el turismo entre los sectores prioritarios y la Estrategia España Turismo 2030, aprobada en octubre de 2025, ha convertido
Estamos en un punto intermedio: el marco estratégico existe y es sólido, pero en la implementación es donde se rompe la cadena. El problema no es la falta de orientación técnica, sino que la orientación disponible se aplica de forma parcial y en la parte más cómoda del proceso. Julia Martínez Cabrera, consultora e investigadora especializada en economía circular aplicada al turismo.
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la economía circular en una meta estratégica propia, con responsabilidades para la Secretaría de Estado de Turismo, SEGITTUR, Paradores y los ministerios de Transición Ecológica y de Agricultura, Pesca y Alimentación. “Es la primera vez que la circularidad tiene ese estatus en la política turística española”, subraya. A ello se suman el marco europeo, las políticas nacionales de sostenibilidad y distintas normas autonómicas y sectoriales. También ha cambiado la percepción empresarial. Martínez Marín observa una mayor conciencia sobre el agotamiento del modelo lineal de “extraer, fabricar, usar y tirar” y una creciente disposición de las empresas a adaptarse. Apunta además a la aparición de un viajero “aparentemente más comprometido” con el territorio, aunque advierte de que todavía falta determinar cuánto está influyendo realmente en esa transformación. Los avances son ya visibles en algunos ámbitos. Desde la experiencia de Iberostar, Dueñas destaca la gestión y reducción de residuos, la eliminación de plásticos de un solo uso en la experiencia del huésped y la eficiencia energética e hídrica. También empiezan a incorporarse criterios de circularidad en las compras y a ampliarse la mirada hacia la cadena de valor. “Ha habido un ejercicio importante de priorizar por dónde empezar”, explica. Al mismo tiempo, comienza a cambiar el propio enfoque: “Ya no hablamos, como se hablaba hace 20 años, de gestionar residuos, sino de gestionar recursos”. Ese avance, sin embargo, tiene límites. Para Martínez Cabrera, el problema no es la falta de orientación técnica —existen desde hace tiempo manuales y guías para empresas y destinos—, sino una aplicación todavía “parcial y en la parte más cómoda del proceso”. El turismo continúa concentrándose en los escalones inferiores de la jerarquía circular, de manera que “la sensación de avance no se corresponde con el cambio real”.
Aterrizar la circularidad en empresas y destinos SEGITTUR | Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas Entidad pública adscrita al Ministerio de Industria y Turismo y responsable del impulso del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes. ¿Qué hace? Acompaña a destinos y empresas y transforma la experiencia acumulada en metodologías, guías, medidas adaptadas y casos de referencia para facilitar su aplicación.
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destinos turísticos de la Red DTI acompañados.
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empresas de diferentes subsectores participantes.
Desde 2021
línea específica de trabajo en economía circular.
Distintas escalas de destino
Islas, ciudades, comarcas y entidades supramunicipales forman parte del recorrido, reflejando la diversidad del turismo español y la necesidad de adaptar las herramientas a cada realidad.
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A esto se suma la heterogeneidad del sector. “Los principios de la economía circular son comunes, pero los retos y las capacidades no lo son”, señala Martínez Marín. Alojamientos, restaurantes o empresas de actividades turísticas difieren en sus procesos, consumos, residuos y capacidad de gestión. Y esa diversidad se reproduce entre territorios: “no hay un destino que sea igual que otro”, recuerda Dueñas. Infraestructuras, cadenas de valor, capacidades para gestionar los recursos y características territoriales condicionan qué soluciones son viables en cada lugar. La transición parte, por tanto, de unos principios compartidos, pero tendrá que avanzar desde realidades muy diferentes.
LA TRANSICIÓN CIRCULAR DEL TURISMO YA HA COMENZADO: ESTÁ PRESENTE EN LA ESTRATEGIA Y EMPIEZA A INTEGRARSE EN EL TEJIDO EMPRESARIAL, AUNQUE AVANZA A DISTINTAS VELOCIDADES SEGÚN LOS TERRITORIOS Y SUS CAPACIDADES. EL RETO AHORA ES CONVERTIR ESOS AVANCES PARCIALES EN UN VERDADERO CAMBIO DE MODELO ¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE “CIRCULARIZAR” EL TURISMO? Otra forma de diseñar, usar y conservar los recursos Circularizar el turismo exige, ante todo, romper con su identificación con la gestión de residuos. “Circu-
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larizar no es gestionar mejor lo que ya se ha convertido en residuo, sino rediseñar el modelo para que ese residuo no llegue a existir”, sintetiza Julia Martínez Cabrera. La jerarquía circular sitúa el reciclaje en la parte baja, después de repensar, reducir, reutilizar y reparar. Enrique Martínez Marín coincide: “La economía circular va mucho más allá de la gestión de residuos”. Supone conservar el valor de los recursos durante el mayor tiempo posible, reducir la dependencia de materias primas y disminuir el impacto ambiental. Patricia Dueñas lleva esa lógica al propio funcionamiento del negocio. Para la responsable de economía circular de Iberostar, no se trata de sumar iniciativas ambientales, sino de incorporar otra forma de gestionar la actividad y cuestionar el status quo para ganar eficiencia y resiliencia. “La circularidad no es un fin en sí mismo;
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es una herramienta que nos permite, de nuevo, ser mejores”.
De los residuos a los recursos Esa mirada amplía considerablemente el campo de actuación. SEGITTUR identifica cinco grandes flujos: agua, energía, alimentos, materiales y residuos. Circularizarlos supone gestionar mejor su uso, evitar consumos y residuos desde el origen, mantener productos y materiales en circulación y prolongar su vida útil. En el turismo, además, buena parte de la huella material es indirecta. Alimentación, textiles, mobiliario, equipamiento, obras y reformas forman parte de una actividad que vende servicios, pero necesita un enorme volumen de productos para prestarlos. Por eso la circularidad empieza mucho antes de que aparezca el residuo y alcanza también a aquello que se adquiere, cómo se
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diseña el servicio y qué sucede con los materiales durante y después de su uso. Dueñas lo traslada a una visión transversal del hotel: desde las compras y la operación diaria hasta la experiencia del cliente, la cultura de los empleados y el entorno construido. Se trata, explica, de “diseñar sin generar residuos ni contaminación desde el origen” y mantener productos y materiales en uso durante el máximo tiempo posible, sin renunciar a la calidad ni a la experiencia turística. También cambia la relación con los bienes. Martínez Cabrera recuerda que la circularidad puede implicar pasar de adquirirlos a contratar su prestación — la llamada economía del rendimiento—, de manera que productos como textiles, mobiliario o equipamiento regresen al fabricante y la durabilidad forme parte del propio modelo. La misma lógica lleva a entender los edificios como reservas de materiales y a priorizar la conservación del valor de lo ya construido.
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La circularidad entra en el modelo de negocio como una vía para gestionar mejor, para ser más eficientes y para transformar la manera tradicional de hacer las cosas. No se trata de una cuestión aislada, sino de una forma diferente de entender la actividad empresarial: implica rediseño, prevención y cuestionar el statu quo para generar resiliencia a largo plazo.
Un hotel circular es un hotel consciente, que entiende el territorio donde reside, la comunidad local, los empleados, la relación con los clientes y con la cadena de valor. Busca maximizar el uso de los recursos ofreciendo la mejor experiencia y calidad a los clientes y generando un modelo resiliente a largo plazo.
Del establecimiento al territorio La escala cambia de nuevo cuando se habla de un destino. “No consiste en sumar establecimientos circulares”, advierte Martínez Cabrera, sino en gestionar conjuntamente los flujos de agua, energía, alimentos y materiales y conectar sectores que hasta ahora han funcionado por separado. Así, un recurso que sale de una actividad puede convertirse en entrada de otra: biorresiduos para el sector agrícola, agua
regenerada para riego o calor residual como fuente de energía. Dueñas define por ello el hotel circular como “un hotel consciente”: consciente del territorio en el que opera, de la comunidad, los empleados, los clientes y su cadena de valor, pero también de los recursos que entran y salen de su actividad y del ciclo de vida de aquello que necesita para funcionar. La circularidad deja así de terminar en las fronteras del establecimiento y pasa a abarcar las relaciones entre empresas,
EL TURISMO CIRCULAR INCORPORA OTRA LÓGICA A LA FORMA DE DISEÑAR, COMPRAR, OPERAR, CONSTRUIR, PRESTAR SERVICIOS Y RELACIONARSE CON EL TERRITORIO. LA ATENCIÓN SE DESPLAZA HACIA QUÉ ENTRA EN EL SISTEMA, CUÁNTO TIEMPO CONSERVA SU VALOR Y CÓMO PUEDE VOLVER A UTILIZARSE JULIO/AGOSTO 2026
Patricia Dueñas, Global Circular Economy Lead de Iberostar Hotels & Resorts.
sectores y territorio. Martínez Cabrera lo resume con una formulación más ambiciosa: “Un destino circular, al final, no es un destino que contamina menos: es un destino que devuelve al territorio más de lo que le toma”.
Una transformación que también se vive Ese cambio tampoco tiene por qué permanecer invisible para el visitante. Para Dueñas, la circularidad debe integrarse en la propia experiencia turística: en cómo se diseñan los servicios, se utilizan los recursos y se ponen en valor los materiales. “Es algo experiencial, que puedes medir y sentir, no solamente contar”. También quienes prestan el servicio forman parte de esa definición. Camareras de piso, recepción, bares o cocina pueden ofrecer, en palabras de Due-
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ñas, “un servicio excepcional haciendo un uso excepcional de los recursos”. La circularidad atraviesa así tanto la gestión material del establecimiento como su cultura y la experiencia que finalmente recibe el cliente.
La actividad de un hotel moviliza alimentos, agua, energía, materiales, equipamientos y productos a través de cadenas de suministro cuya huella se extiende mucho más allá del establecimiento.
¿QUÉ ESTÁ FRENANDO LA CIRCULARIDAD?
≈ 70 %
Entre la voluntad de avanzar y la capacidad de actuar
de las emisiones de la industria hotelera se generan aguas arriba, en la producción, el transporte y la eliminación de los bienes y servicios de los que dependen los hoteles.
La implementación de la economía circular en el turismo tropieza con obstáculos que desbordan a la empresa individual. “Los retos a los que nos enfrentamos para avanzar hacia un modelo turístico más circular son retos sistémicos”, señala Patricia Dueñas. Julia Martínez Cabrera llega a una conclusión similar desde la investigación: el cuello de botella “no está principalmente en las empresas, sino en las condiciones que las rodean”. Regulación, fiscalidad, financiación, infraestructuras, gobernanza, cadena de valor y capacidades empresariales se condicionan entre sí. A ello se suma un desafío de fondo que Enrique Martínez Marín sitúa en el centro de la transición: desacoplar el crecimiento turístico de sus impactos, de manera que el aumento de visitantes no implique un incremento proporcional del consumo de recursos naturales y de la generación de residuos.
Una gobernanza especialmente compleja Una de las primeras barreras es la coordinación. “El turismo no es un sector, es una intersección de sectores”, recuerda Martínez Cabrera: alojamiento, restauración, transporte y comercio dependen a su vez de ámbitos como la construcción o la gestión de residuos. Las estrategias pueden plantearse de forma centralizada, pero su ejecución queda repar160
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La huella material del hotel, en cifras
≈ 260 millones de toneladas de CO₂
fueron generadas en 2023 únicamente por los servicios de alojamiento.
+185 millones de toneladas de GEI al año proceden de las cadenas de suministro alimentario de la industria hotelera. Casi dos tercios de esas emisiones corresponden únicamente al aprovisionamiento.
2-3 veces más bienes y servicios consumen los turistas durante las vacaciones que en su vida cotidiana, intensificando la demanda de recursos asociada a la actividad turística.
1,6 kg de residuos por huésped generan de media los hoteles.
Hasta 1.500 litros de agua por habitación y día puede consumir un hotel. En territorios sometidos a escasez hídrica, esta cifra puede equivaler a hasta cinco veces el consumo per cápita de la población local.
Menos del 0,5 % de las comidas; el 3 % del desperdicio
Los hoteles sirven menos del 0,5 % de las comidas del mundo, pero generan aproximadamente el 3 % del desperdicio alimentario global.
tida entre administraciones, empresas y actividades diferentes. La diversidad territorial añade otra dificultad. Infraestructuras, legislación, fiscalidad, proveedores y capacidades de gestión varían considerablemente
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entre destinos y condicionan qué soluciones son viables en cada lugar. “Una empresa idéntica prospera o fracasa según dónde opere. Por eso esto no es un ejercicio puramente interno”, señala Martínez Cabrera.
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Un entorno que todavía favorece lo lineal Buena parte de los obstáculos se concentra, precisamente, en ese entorno. Martínez Cabrera identifica falta de incentivos, financiación y formación, una legislación todavía poco adaptada, débil integración de la circularidad en la agenda política y una fiscalidad que sigue favoreciendo comportamientos lineales. A ello se suman la resistencia al cambio y un nivel de concienciación todavía insuficiente. La investigadora pone algunos ejemplos de esa contradicción: el mobiliario de segunda mano puede resultar más caro que el nuevo y la tributación del combustible de aviación no internaliza sus externalidades. Dueñas observa también barreras regulatorias “que todavía nos anclan en modelos lineales” y añade otro problema: muchas soluciones circulares aún no están disponibles al precio, volumen o escala que necesita el sector.
Una financiación discontinua y difícil para las pymes La financiación abre otra brecha. Martínez Cabrera advierte de la depen-
dencia de numerosas iniciativas respecto a los fondos europeos y el Plan de Recuperación: “Arrancan bien, producen diagnósticos y hojas de ruta, y se detienen cuando el fondo se agota”. La misma fragilidad aparece dentro de las empresas cuando las actuaciones carecen de presupuesto ordinario y dependen de proyectos o convocatorias concretas. Para las pymes, mayoritarias en el turismo, el acceso resulta todavía más difícil: muchas carecen del tiempo y la capacidad técnica necesarios para afrontar los procedimientos de solicitud. “Los fondos existen en teoría y son inalcanzables en la práctica”, resume Martínez Cabrera. Martínez Marín añade otros tres obstáculos especialmente presentes en este segmento: desconocimiento, coste de las inversiones y resistencia al cambio.
Una circularidad que todavía se queda en la superficie La dificultad no está solo en cuánto se hace, sino en dónde se actúa. Martínez Cabrera señala que siguen predominando las medidas más sencillas —eliminación de plásticos de un solo uso, sustitución de amenidades o me-
jora de la recogida selectiva—, mientras que “la prevención en origen, el ecodiseño de servicios y la reconfiguración de la cadena de suministro apenas han empezado”. Persiste así lo que denomina el “error matriz”: confundir circularidad con reciclaje. A ello añade la “falacia de la sustitución de materiales”: reemplazar un producto desechable por otro igualmente desechable no cierra ningún círculo si no existe una infraestructura capaz de recuperarlo, y parte del supuesto reciclaje termina además en downcycling, con una pérdida progresiva del valor del material. Hay un límite aún mayor cuando las mejoras de eficiencia no alteran la lógica del negocio. Si la actividad sigue dependiendo del crecimiento del volumen, los ahorros pueden quedar absorbidos por una mayor escala: “se instalan luces de bajo consumo y el ahorro se reinvierte en iluminar más metros cuadrados. Es un efecto rebote”.
Una cadena de valor fragmentada Ningún hotel controla por sí solo todos los recursos y materiales que necesita ni lo que sucede con ellos después.
Las pequeñas y medianas empresas concentran el grueso del tejido turístico y afrontan tres obstáculos principales: el desconocimiento del concepto, el coste de las inversiones necesarias y la resistencia al cambio, probablemente la barrera más humana y tenaz de las tres. Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR, Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas.
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Dueñas sitúa por ello la fragmentación de la cadena de valor entre las principales barreras: los proveedores no siempre pueden ofrecer productos circulares o sistemas de logística inversa y los destinos tampoco disponen necesariamente de las infraestructuras para recuperar y volver a poner en circulación determinados recursos. La capacidad de una empresa para avanzar queda así condicionada por aquello que existe fuera de sus instalaciones. Incluso cuando hay soluciones disponibles, pueden faltar volumen, precio competitivo o escala suficiente para incorporarlas a una actividad turística de grandes dimensiones.
El peso del corto plazo Las estructuras empresariales pueden frenar inversiones cuyo retorno necesita años. Dueñas señala el peso de las visiones cortoplacistas, y Martínez Cabrera pone el foco en la separación entre propiedad y operación. Una empresa que prevé mantener un activo durante décadas puede asumir inversiones con periodos largos de amortización; en cambio, contratos de gestión de pocos años reducen ese incentivo. “No es falta de convicción, es una estructura de gobernanza diseñada para el retorno corto”.
También influye quién puede decidir. En algunas cadenas, explica, los responsables de los establecimientos tienen un margen reducido para aprobar inversiones sin autorización de la central, lo que añade otra barrera a la capacidad de actuar.
Del querer hacer al saber hacer A la voluntad empresarial no siempre le acompañan las capacidades necesarias. “El problema no es de voluntad, es de saber hacer”, sostiene Martínez Cabrera. Un estudio publicado en el Journal of Sustainable Tourism sobre 256 pymes turísticas
La UE pone la circularidad en la hoja de ruta del turismo
¿Hacia dónde quiere avanzar la UE?
En mayo de 2026, el Consejo de la Unión Europea adoptó unas nuevas Conclusiones para avanzar hacia un sector turístico más sostenible, competitivo y resiliente, con la transición ecológica, la digitalización y la gobernanza multinivel entre sus prioridades.
Impulsar modelos de negocio circulares, bajos en carbono y eficientes en el uso de los recursos, junto con enfoques turísticos más regenerativos.
758 millones
de viajeros recibió la Unión Europea en 2024.
38 %
de los turistas internacionales eligieron Europa como destino.
CIRCULARIDAD Y RECURSOS
DESTINOS Y TERRITORIO Reforzar la participación de residentes, empresas locales y asociaciones turísticas, prestando especial atención a destinos insulares, rurales, periféricos, montañosos y remotos. DATOS E INNOVACIÓN Utilizar datos, inteligencia artificial y herramientas digitales para anticipar, gestionar y planificar los flujos turísticos y medir sus impactos económicos, sociales y ambientales. GOBERNANZA MULTINIVEL
4,6 millones
Mejorar la cooperación entre instituciones europeas, Estados, administraciones regionales y locales, organizaciones de gestión de destinos, empresas y demás actores del sector.
99 %
RESILIENCIA
de empresas forman parte del sector turístico europeo.
son pequeñas y medianas empresas.
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Preparar los destinos ante el cambio climático, las crisis y otras perturbaciones mediante evaluación de riesgos, seguimiento y capacidad de adaptación.
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de España, Italia, Francia y Chipre constató que cerca del 80 % tenía intención de adoptar la circularidad, pero solo un 10 % de sus responsables afirmaba saber realmente cómo implementarla. Dueñas identifica asimismo barreras culturales y de gestión del cambio, inevitables cuando la circularidad obliga a modificar procesos y formas de trabajar.
El temor a la reacción del cliente puede reforzar esa resistencia. Determinadas medidas se descartan ante la posibilidad de que sean percibidas como una pérdida de comodidad, especialmente en un sector muy condicionado por las valoraciones en línea. Sin embargo, Martínez Cabrera recuerda que la evidencia no respalda una oposición generalizada: estudios sobre hoteles verdes muestran tanto
respuestas diferentes según las medidas como efectos positivos de prácticas ambientales avanzadas sobre la satisfacción. “El problema no es el cliente, es la asunción de que el cliente lo rechazará”.
La falta de un marco común Por último, el sector todavía carece de una referencia compartida para
LA VOLUNTAD DE AVANZAR EXISTE, PERO ENTRE LA INTENCIÓN Y LA PRÁCTICA SE ABRE UNA BRECHA. REGULACIÓN, FISCALIDAD, FINANCIACIÓN, INFRAESTRUCTURAS, CADENA DE SUMINISTRO Y CAPACIDADES DEL TERRITORIO PUEDEN ACELERAR LA TRANSICIÓN CIRCULAR O CONVERTIRLA EN UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS JULIO/AGOSTO 2026
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determinar qué significa avanzar. Dueñas habla de la “ausencia de un marco común realmente adaptado al sector turístico”. Martínez Marín señala que existen numerosos indicadores sobre agua, energía, residuos, materiales, compras, reutilización o emisiones, pero ninguno se ha consolidado como un cuadro sectorial consensuado y aplicable de forma general a los destinos turísticos.
¿CÓMO HACER POSIBLE EL CAMBIO? Integrar, colaborar y escalar Acelerar la circularidad exige sacarla de las actuaciones puntuales e incorporarla a la gestión ordinaria de empresas y destinos. “La circularidad no puede ser un proyecto; tiene que ser una línea estructural”, resume Julia Martínez Cabrera. Patricia Dueñas lo formula desde la empresa: “La transformación pasa por que los hoteles diseñen, compren, operen y se relacionen con el destino con criterios circulares”. Y Enrique Martínez Marín apunta a la planificación: los mayores avances llegan cuando la circularidad se incorpora desde el principio, con objetivos, indicadores y la implicación de todo el ecosistema turístico.
Integrarla en la estrategia y en el negocio
Compras, diseño y nuevos modelos de uso
Para Martínez Cabrera, la diferencia entre las empresas que transforman su modelo y las que se quedan en actuaciones puntuales está en que la circularidad “está integrada en la estrategia y en los incentivos, no en un departamento”. Eso implica presupuesto ordinario, responsables internos y criterios incorporados a la gestión y a las compras. También obliga a revisar la lógica económica del negocio: de dónde proceden los ingresos y a qué están vinculados los costes. Solo entonces, sostiene, la circularidad deja de ser un gasto añadido y pasa a formar parte del modo en que la empresa genera valor. De ahí también su dimensión competitiva: menor exposición a la volatilidad de la energía, el agua y las materias primas, mejor acceso a financiación sostenible y menor riesgo regulatorio y reputacional. No existe una única vía para hacerlo. Martínez Cabrera identifica tres: transformar el modelo principal, incorporar en paralelo una línea circular o integrar una empresa emergente especializada. Para muchas compañías, considera que la segunda opción es la más realista porque permite aprender sin alterar de golpe aquello que ya funciona.
Las compras aparecen como una de las palancas con mayor capacidad de arrastre. En un sector que depende de numerosos productos que no fabrica directamente, contratos, especificaciones técnicas y criterios de selección permiten orientar la cadena de suministro. “Ahí la palanca es la compra, no el diseño propio”, señala Martínez Cabrera. Dueñas coincide en que las decisiones de compra tienen un poder “profundamente transformador”. Los criterios circulares pueden incorporarse de manera progresiva hasta convertirse en requisitos: reducir packaging innecesario, favorecer materiales menos dependientes de materias primas vírgenes o reconocer a los proveedores que ya están avanzando en esa dirección. Para que funcione, añade, compras no puede actuar de forma aislada: necesita alineamiento con la dirección y con el resto de áreas. El diseño es la otra cara de esa decisión. Antes de comprar, recuerda Dueñas, se define qué experiencia se quiere ofrecer y cómo va a operar el hotel. De ahí que rediseñar procesos, servicios, reformas o equipamientos
Una empresa sola no puede transformar el residuo que genera ni asegurarse insumos circulares: necesita a sus proveedores, al gestor de residuos, a los productores locales y a la administración. Saber construir y sostener esas relaciones es, en sí mismo, un activo estratégico. Julia Martínez Cabrera, consultora e investigadora especializada en economía circular aplicada al turismo.
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Tres territorios, tres vías para activar la circularidad REGULAR | Baleares Ley 3/2022, de 15 de junio, de medidas urgentes para la sostenibilidad y la circularidad del turismo Única comunidad autónoma con un mandato sectorial vinculante de circularidad para el turismo. Obliga a hoteles y establecimientos hoteleros, apartamentos turísticos y alojamientos de turismo rural a elaborar planes de circularidad.
Manual de circularidad y competitividad hotelera Fundación Impulsa Balears + Iberostar + ONU Turismo Herramienta práctica directamente utilizable por las empresas.
COLABORAR | Ámsterdam Green Hotel Club Fundación creada en 2023 con apoyo municipal que reúne hoteles boutique, pequeñas cadenas y establecimientos de grandes grupos para compartir conocimiento y colaborar en la transición hacia la economía circular.
pueda reducir después las necesidades de recursos. Martínez Cabrera añade otra vía: la servitización, es decir, pasar de comprar determinados bienes a contratar su uso o prestación con retorno al fabricante. Textiles, colchonería, mobiliario o equipamiento pueden funcionar bajo esta lógica, trasladando el incentivo de durabilidad a quien los produce. En el entorno construido, la misma filosofía lleva a priorizar la renovación frente a la demolición y a entender los edificios como reservas de materiales.
PARA GANAR ESCALA, LA CIRCULARIDAD TIENE QUE DEJAR DE DEPENDER DE SOLUCIONES EXCEPCIONALES E INCORPORARSE A LA GESTIÓN ORDINARIA DE LAS EMPRESAS: PRESUPUESTOS, COMPRAS, DISEÑO, RELACIONES CON PROVEEDORES Y DECISIONES DE INVERSIÓN Aprender, capacitar y colaborar
CONECTAR SECTORES | Adeje, Tenerife Comunidades Turísticas Circulares Impulsadas por Ashotel y Asaga-Asaja Canarias. Alianza entre el sector turístico y el sector primario para cerrar el ciclo del biorresiduo: los restos de cocina y poda recogidos puerta a puerta en los hoteles se transforman en compost certificado apto para agricultura ecológica y regresan al territorio como recurso agrícola. El círculo aspira a cerrarse por completo: que esos productos agrícolas regresen después a las cocinas de los hoteles.
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Las capacidades internas son otra pieza decisiva. “La capacidad que más diferencia no es técnica, es la de aprender”, afirma Martínez Cabrera. Las empresas que avanzan son capaces de captar conocimiento externo, probar soluciones y reconfigurar procesos y alianzas cuando el entorno cambia. Son las llamadas capacidades dinámicas verdes. Dueñas pone el acento en la formación y el talento: equipos capacitados, conocimiento interno y colaboración con expertos locales e internacionales. “Sin personas capacitadas y motivadas
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no habrá transición circular”, resume Martínez Cabrera. Pero buena parte de esas capacidades son también relacionales. “Casi ningún bucle circular se cierra prácticamente dentro de las paredes de un establecimiento”, recuerda la investigadora. Para transformar residuos en recursos o garantizar suministros circulares hacen falta proveedores, gestores de residuos, productores locales, administraciones y otros actores. En este sentido, Martínez Marín es rotundo: “Sin colaboración entre administraciones y empresas no hay circularidad posible”. Esa cooperación debe ir acompañada de apoyo técnico especializado para “allanar el camino y rebajar las barreras”. Administraciones, empresas, asociaciones, gestores de residuos, productores locales, centros de conocimiento y ciudadanía forman parte de esa red.
El destino como escala de actuación La transición necesita, además, aterrizar en cada territorio. Martínez Marín recuerda que existen principios comunes, pero “no soluciones universales”. Dueñas insiste en identificar qué puede gestionar realmente cada destino y adaptar las decisiones de compra y operación a sus capacidades. Eso obliga también a priorizar. “No podemos hacerlo todo a la vez”, advierte. Cada territorio debe identificar dónde están sus mayores riesgos y oportunidades y concentrar allí los esfuerzos. Entre las estrategias con mayor potencial, Martínez Cabrera destaca la simbiosis entre turismo y sector primario: biorresiduos convertidos en compost o agua regenerada destinada al riego y al ajardinamiento. También señala la prevención del desperdicio alimentario como una de las actuaciones más accesibles, por su
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capacidad de generar resultados con cambios principalmente organizativos y de formación.
Un marco económico que acompañe Las decisiones empresariales necesitan, por último, un entorno que las haga viables. Martínez Cabrera plantea “alinear la economía con resultados circulares”: obligación normativa cuando la restricción de recursos lo justifique, fiscalidad que no abarate lo lineal, financiación estable e incentivos reales dentro de la colaboración público-privada. Dueñas añade la necesidad de una transformación industrial que permita ofrecer soluciones circulares a mayor escala, con precios y volúmenes que no las conviertan en una opción inac-
La transformación pasa por que los hoteles diseñen, compren, operen y se relacionen con el destino con criterios circulares. La gran oportunidad pasa por la escalabilidad y por el cambio sistémico. Patricia Dueñas, Global Circular Economy Lead de Iberostar Hotels & Resorts.
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cesible. “La gran oportunidad pasa por la escalabilidad y por el cambio sistémico”, sostiene. Esa transformación requiere inversión inicial y una forma más amplia de entender el retorno. Para Dueñas, la cuenta de resultados no debería incorporar únicamente la dimensión financiera, sino también el territorio, la cohesión social y los recursos. Martínez Marín amplía esa responsabilidad al conjunto del ecosistema: políticas públicas, “quehacer” empresarial y comportamiento ciudadano tienen que avanzar en la misma dirección.
No habrá circularidad posible sin innovación, digitalización e indicadores que permitan medir los avances. Lo que no se mide no se gobierna: la gestión tiene que abandonar la intuición y apoyarse en la evidencia.
Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR, Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas.
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La circularidad, en suma, no depende de una única herramienta, sino de que estrategia, capacidades, colaboración y condiciones económicas empujen al mismo tiempo.
MEDICIÓN, DATOS Y DIGITALIZACIÓN De contar residuos a gobernar la circularidad Medir es una condición para gestionar. “Lo que no se mide no se gobierna”, resume Enrique Martínez Marín. Para SEGITTUR, la transición circular necesita innovación, digitalización e indicadores capaces de mostrar cómo se utilizan los recursos y qué impacto genera la actividad turística. Patricia Dueñas lo plantea desde la operación: “El dato tiene que estar orientado a la acción”, es decir, servir para anticiparse, detectar ineficiencias y tomar mejores decisiones.
Medir para saber dónde actuar Julia Martínez Cabrera sitúa entre los grandes déficits del sector la ausencia de métodos y métricas suficientemente probados. Sin datos sobre materiales, agua y energía ni una línea base comparable, “ni las empresas pueden priorizar ni los inversores evaluar”. Dueñas explica que el punto de partida puede ser aquello que resulta más tangible, como los residuos. Analizarlos permite identificar materiales innecesarios, detectar cambios posibles en compras o procesos y localizar oportunidades de mejora. Esa trazabilidad, sin embargo, todavía es incompleta: la información que ofrecen los proveedores no siempre tiene el detalle necesario para automatizar decisiones.
Digitalizar para gestionar mejor La digitalización permite hacer visibles esos flujos y convertirlos en información útil. Martínez Cabrera insiste en
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En un futuro los destinos conocerán sus flujos con la misma naturalidad con la que hoy conoce sus pernoctaciones: cuánta agua, energía, alimento y material entra, circula y sale del territorio. Cambiará la forma de entender y medir el éxito turístico: se medirá por el valor generado y los recursos preservados, y no por el número de visitantes.
Julia Martínez Cabrera, consultora e investigadora especializada en economía circular aplicada al turismo.
que debe aplicarse a trazar materiales, agua y energía, no simplemente a “comunicar sostenibilidad”. Martínez Marín añade que las plataformas inteligentes y la inteligencia artificial permiten analizar consumos, generación de residuos y patrones de demanda para anticipar necesidades y ajustar procesos. “La gestión abandona así la intuición y se apoya en la evidencia”.
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Elegir bien qué se mide El siguiente paso es traducir la estrategia en indicadores claros. Dueñas señala que las auditorías internas y los KPI permiten seguir la evolución de los hoteles y establecer planes de mejora continua. Martínez Marín considera prioritario desarrollar indicadores sectoriales que midan tanto el uso de los recursos como el impacto ambiental del turismo. Pero no cualquier métrica sirve. Martínez Cabrera advierte de que la intensidad de emisiones por millón de euros de valor añadido puede mejorar aunque las emisiones totales sigan creciendo. “Medimos progreso relativo cuando el objetivo climático es absoluto”, resume. La Estrategia España Turismo 2030 plantea reducir un 55 % las emisiones del turismo antes de 2030; con récords de llegadas, cumplirlo exige desacoplar de forma efectiva el crecimiento de la actividad del aumento de las emisiones. Para Martínez Cabrera, esa capacidad de medir marca además una diferencia empresarial: “Las empresas que transforman miden y publican, y por eso mejoran; las que no, comunican sin medir”. La cuestión no es acumular datos, sino utilizarlos para saber dónde se está, decidir qué cambiar y comprobar si realmente se avanza.
MEDIR LA CIRCULARIDAD EXIGE CONOCER QUÉ RECURSOS ENTRAN, CÓMO CIRCULAN, CUÁNTO VALOR CONSERVAN Y EN QUÉ PUNTOS SE PIERDE ESE VALOR. A PARTIR DE AHÍ ES POSIBLE ESTABLECER UNA LÍNEA BASE, LOCALIZAR INEFICIENCIAS, PRIORIZAR ACTUACIONES Y COMPROBAR SI LAS DECISIONES ESTÁN FUNCIONANDO
CUANDO LO CIRCULAR DEJE DE SER EXCEPCIONAL Visión de futuro y prioridades El verdadero cambio de escala llegará cuando la circularidad deje de identificarse con proyectos concretos y pase a formar parte de la gestión habitual del turismo. Julia Martínez Cabrera imagina a futuro un destino que “conozca sus flujos con la misma naturalidad con la que hoy conoce sus pernoctaciones”: cuánta agua, energía, alimento y material entra, circula y sale del territorio.
En ese escenario, el agua se utilizará varias veces y la desalación funcionará con renovables; el biorresiduo hotelero será un insumo agrícola normalizado y parte de los alimentos regresará a los hoteles desde suelos regenerados con esos residuos. También cambiará la relación con los activos: renovar ganará terreno a construir, el parque alojativo se entenderá como una “reserva de materiales” y más productos se contratarán como servicios con retorno al fabricante. Patricia Dueñas sitúa el horizonte en un “turismo positivo” que amplíe la idea de valor más allá del resultado financiero e incorpore “el territorio, la cohesión social y los recursos”. Un modelo, señala, capaz de generar capital social, natural y económico y de “no dejar a nadie atrás”. España cuenta, según Enrique Martínez Marín, con “destinos maduros, empresas dispuestas a avanzar y una red de actores que trabaja unida”. “De aquí a 2035, ese es el capital que conviene poner a rendir”. La transición habrá alcanzado otra dimensión cuando estas prácticas dejen de presentarse como excepcionales y cambie también la forma de juzgar el éxito turístico. Martínez Cabrera resume: “el éxito del destino se medirá por el valor generado y los recursos preservados, no por el número de visitantes”.
España cuenta con destinos maduros, empresas dispuestas a avanzar y una red de actores que trabaja unida. De aquí a 2035, ese es el capital que conviene poner a rendir. Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR, Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas.
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REPORTAJE
DE LA META DE RESIDUOS A UNA VISIÓN DE ECONOMÍA CIRCULAR 360°
EL CASO IBEROSTAR
Desde la creación de Wave of Change en 2017, Iberostar ha ampliado su actuación desde tres objetivos concretos —eliminar los plásticos de un solo uso, reducir los residuos enviados a vertedero y avanzar hacia la neutralidad en carbono— hasta incorporar la circularidad a las compras, la operación de los hoteles, el entorno construido, la experiencia del huésped y la relación con los destinos.
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CIFRAS DEL CAMBIO de cuatro y cinco estrellas 100 hoteles
79 %
Más de 250
Más de 260.000 kg
En 2023, Iberostar había reducido su consumo de plásticos de un solo uso en
de los residuos de sus hoteles desviados de vertedero en 2025
de alimentos ahorrados en 2024 gracias a Winnow
14 países
profesionales integran los equipos 3R
692 t
en comparación con 2018
3 continentes
Más de 60 Más de 1.300
cocinas utilizan inteligencia artificial para medir y prevenir el desperdicio alimentario
78 %
de los huéspedes percibe positivamente las medidas de eliminación de los plásticos de un solo uso
fuentes de agua instaladas a escala global
-5 %
de consumo de agua por estancia respecto a 2024
Hemos pasado de una primera fase muy centrada en objetivos concretos y áreas muy específicas a una visión 360 y transversal, que implica un cambio cultural, un cambio en los objetivos y una transformación que seguimos desarrollando poco a poco. Patricia Dueñas, Global Circular Economy Lead de Iberostar Hotels & Resorts.
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TURISMO CIRCULAR: DEL HOTEL AL DESTINO
EVOLUCIÓN DE LA ESTRATEGIA
2017
Nace Wave of Change Iberostar crea Wave of Change para impulsar un cambio positivo dentro y fuera de sus hoteles. La primera etapa de su estrategia se concentra en tres prioridades:
eliminar los plásticos de un solo uso de la experiencia del huésped; avanzar hacia hoteles que no envíen residuos a vertedero; reducir las emisiones y avanzar hacia la neutralidad en carbono. La economía circular forma parte del movimiento desde su origen y se apoya en tres elementos: las personas, los datos y la innovación.
2018-2020
Eliminación de los plásticos de un solo uso La compañía analiza los artículos utilizados en sus hoteles y trabaja con los proveedores para retirar productos desechables, introducir alternativas reutilizables y reducir materiales innecesarios. En 2020, la compañía declara alcanzado el objetivo de ofrecer una experiencia del huésped libre de plásticos de un solo uso. La hoja de ruta presentada en 2023 contabilizaba: más de 1.000 artículos evaluados, eliminados, modificados o rediseñados; 692 toneladas de plástico de un solo uso eliminadas desde 2018.
2021-2025 Medición y reducción integral de los residuos
Iberostar amplía su trabajo hacia el conjunto de los residuos generados por sus hoteles. La compañía crea y consolida los equipos 3R —Reducir, Reutilizar y Reciclar—, introduce sistemas de pesaje y medición, desarrolla auditorías internas y busca soluciones de reutilización y valorización adaptadas a los diferentes destinos. En 2025, Iberostar informa de que el 79 % de los residuos generados en sus hoteles fue desviado de vertedero.
2022-2024
Inteligencia artificial contra el desperdicio alimentario Iberostar extiende el uso de Winnow, un sistema de inteligencia artificial que registra y analiza los alimentos descartados en las cocinas. La información permite ajustar las previsiones, revisar cantidades, optimizar los menús y prevenir nuevas pérdidas. En 2024, la compañía declara haber ahorrado más de 260.000 kilos de alimentos gracias a la herramienta.
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REPORTAJE
2023
Una hoja de ruta hacia la economía circular En el marco de la COP28, Iberostar presenta una hoja de ruta para avanzar hacia un modelo de turismo circular. El plan amplía el foco desde los residuos y los plásticos hacia: la transformación de las operaciones; la regeneración de los destinos; la colaboración en la cadena de valor.
2024-2025 La circularidad llega a la construcción y la reforma
El Manual de Diseño y Construcción Sostenible de Iberostar comienza a aplicarse a proyectos como JOIA Aruba y la reforma de Iberostar Selection Fuerteventura Palace.
2025ACTUALIDAD
El objetivo es incorporar criterios de circularidad desde el diseño, prolongar la vida útil de los activos, reducir los residuos de obra y utilizar materiales con un menor impacto a lo largo de su ciclo de vida.
Hacia una circularidad 360°
La compañía evoluciona desde unos objetivos ambientales concretos hacia una integración transversal de la circularidad en el modelo de negocio. La estrategia alcanza cinco ámbitos: 1. compras; 2. operaciones; 3. entorno construido; 4. cultura y experiencia del huésped; 5. destinos.
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El recorrido muestra cómo la circularidad puede traducirse en equipos internos, sistemas de medición, herramientas tecnológicas y proyectos concretos. También evidencia los límites de la acción individual: mientras algunas decisiones pueden adoptarse dentro de los hoteles, otras dependen de los proveedores, las infraestructuras, la regulación y las capacidades existentes en cada territorio.
TURISMO CIRCULAR: DEL HOTEL AL DESTINO
COMPRAS CIRCULARES Towards Circular Hospitality: Transforming the Tourism System La experiencia de Iberostar ha servido como caso de estudio para el informe Towards Circular Hospitality: Transforming the Tourism System, desarrollado por Iberostar y Circle Economy en colaboración con ONU Turismo. El documento examina los obstáculos que frenan la circularidad de la industria hotelera, desde la falta de infraestructuras y los marcos regulatorios dispersos hasta la fragmentación de las cadenas de suministro y la ausencia de soluciones circulares a la escala y el precio que necesita el sector. A partir de este diagnóstico, el informe identifica cinco áreas estratégicas para impulsar la transición: compras, operaciones, entorno construido, cultura y experiencia del huésped, y destinos.
CINCO ÁREAS ESTRATÉGICAS COMPRAS CIRCULARES Cambiar lo que entra
1
La prevención comienza antes de que un residuo llegue a generarse. El análisis de los residuos permite a Iberostar identificar qué materiales innecesarios están entrando en sus hoteles, qué productos podrían suministrarse en otros formatos y qué procesos de compra necesitan ser revisados. La estrategia busca incorporar progresivamente criterios circulares en las licitaciones y en la relación con los proveedores. Líneas de actuación Eliminar packaging terciario innecesario. Reducir la utilización de materiales vírgenes. Priorizar productos duraderos y reutilizables. Introducir materiales más circulares. Rediseñar productos y formatos. Incorporar requisitos ambientales a los procesos de compra. Trabajar con los proveedores para desarrollar alternativas viables.
Guía de packaging circular Iberostar está trabajando con una guía interna de packaging circular elaborada a partir de los estándares de la Ellen MacArthur Foundation y en colaboración con Circle Economy. La herramienta permite traducir la estrategia en criterios específicos aplicables a cada categoría de producto. Rediseño de los productos de un solo uso Para eliminar los plásticos de un solo uso de la experiencia del huésped, Iberostar evaluó, eliminó, modificó o rediseñó más de 1.000 artículos utilizados en sus hoteles. Este trabajo, unido a medidas como la instalación de fuentes de agua, permitió eliminar hasta 2023 692 toneladas de plástico de un solo uso desde 2018.
OPERACIONES CIRCULARES
2
Medir, prevenir y optimizar
La circularidad se integra en el funcionamiento diario mediante equi-
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pos especializados, sistemas de medición, auditorías y herramientas tecnológicas. CASO 1 Equipos 3R Más de 250 profesionales forman parte de los equipos 3R —Reducir, Reutilizar y Reciclar—. Integrados en la operación de los hoteles, estos equipos se encargan de: separar los residuos en origen; pesar las diferentes fracciones; clasificar y analizar los residuos; detectar materiales innecesarios; identificar oportunidades de prevención; colaborar con cocina, compras, mantenimiento y otras áreas; buscar alternativas de reutilización y valorización; realizar el seguimiento de los planes de mejora. Resultado
79 %
de los residuos de los hoteles desviados de vertedero en 2025.
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REPORTAJE
CASO 2 El residuo como fuente de información La medición permite conocer qué materiales entran y salen del hotel y utilizar esa información para: detectar productos que podrían adquirirse en otros formatos; comprobar el funcionamiento de los puntos de separación; identificar packaging innecesario; rediseñar procesos; trasladar nuevos criterios al área de compras; elaborar planes de mejora para cada establecimiento. CASO 3 Winnow: inteligencia artificial en las cocinas Iberostar utiliza Winnow en más de 60 cocinas. La herramienta registra los alimentos descartados y ayuda a los equipos a: identificar qué productos se desperdician; analizar las causas; ajustar las previsiones; revisar las cantidades; rediseñar los menús; prevenir nuevas pérdidas; trasladar los aprendizajes a otros establecimientos. Resultado
Más de 260.000 kg de alimentos ahorrados en 2024 gracias a Winnow.
El trabajo se complementa con manuales de buenas prácticas, formación de los equipos, centros de compostaje en varios hoteles y alianzas
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con gestores locales para valorizar la fracción orgánica.
Cerca del 50 % de los residuos de la obra fueron desviados de vertedero.
ENTORNO CONSTRUIDO CIRCULAR Alrededor del 85 % Diseñar y renovar para conservar valor
3
La circularidad también se incorpora al diseño, la construcción, el equipamiento y la reforma de los hoteles. Iberostar ha desarrollado un Manual de Diseño y Construcción Sostenible que estructura más de 100 medidas en cinco categorías: 1. sitio y ecosistema; 2. gestión del agua; 3. energía y emisiones; 4. materiales y residuos; 5. salud y bienestar. El manual incorpora criterios para: respetar y revitalizar el entorno natural; optimizar el uso y la reutilización del agua; mejorar la eficiencia energética; reducir el carbono incorporado; minimizar los residuos de obra; optimizar el uso de materiales; adquirir productos constructivos con menor impacto; prolongar la vida útil de los activos; integrar la naturaleza y la cultura local en los establecimientos.
de los productos de madera adquiridos contaban con certificación FSC de gestión forestal responsable. Iberostar Selection Fuerteventura Palace La reforma realizada en 2025 incorporó criterios circulares mediante: el reacondicionamiento del equipamiento existente; la prolongación de su vida útil; la adquisición de nuevo mobiliario de madera procedente de gestión forestal responsable certificada; trabajos para instalar bombas de calor; el avance hacia la electrificación de la producción de agua caliente sanitaria.
CULTURA Y EXPERIENCIA DEL HUÉSPED
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Hacer visible la circularidad
La estrategia busca implicar a los equipos y trasladar la circularidad a la experiencia del cliente mediante soluciones visibles, sencillas y compatibles con los estándares de calidad del hotel.
JOIA Aruba by Iberostar El manual se aplicó por primera vez en la construcción de JOIA Aruba, inaugurado en diciembre de 2024. El establecimiento incorpora principios de diseño circular y pasivo.
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Fuentes de agua y jarras rellenables Iberostar cuenta con más de 1.300 fuentes de agua instaladas a escala global, que permiten sustituir botellas de un solo uso.
TURISMO CIRCULAR: DEL HOTEL AL DESTINO
Puntos de reutilización La compañía está instalando progresivamente espacios para reutilizar juegos y accesorios de playa. Estos puntos ya están presentes en hoteles de: España, Portugal, Montenegro, Brasil y República Dominicana. Aprender jugando Los programas dirigidos a familias, niños y jóvenes incorporan actividades relacionadas con: el cuidado del océano, la reducción de residuos, la reutilización y el conocimiento del entorno. Circularidad en la restauración La experiencia se traslada también a: el diseño de los buffets; la prevención del desperdicio alimentario; el aprovechamiento de los alimentos; la incorporación de productos de proximidad; las experiencias culturales y gastronómicas vinculadas al territorio. Percepción del huésped
78 %
de los huéspedes percibe positivamente las medidas de eliminación de los plásticos de un solo uso.
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DESTINOS CIRCULARES
destino disponga de sistemas capaces de recoger, tratar y valorizar los materiales. A través de su área y hoja de ruta Destination Stewardship y del trabajo de sus equipos de Alianzas en Destino, Iberostar colabora con administraciones, gestores, otras empresas hoteleras, organizaciones sociales y comunidades para crear soluciones adaptadas a cada territorio. Compost Alliance Aruba Iberostar lidera, junto con otros hoteles de la isla, la Compost Alliance Aruba. La alianza trabaja con Alto Vista Winery para gestionar residuos orgánicos mediante un proyecto local de compostaje. Valorización de residuos orgánicos en Brasil El complejo hotelero de Iberostar valoriza el 100 % de sus residuos orgánicos junto con Ponto a Ponto, un proveedor local. Fundació Deixalles en Mallorca Iberostar trabaja con Fundació Deixalles, entidad especializada en la recuperación, reutilización y reciclaje de materiales mediante un modelo que también favorece la inclusión social. Compost Majorero en Canarias La compañía mantiene un acuerdo con Compost Majorero para valorizar los residuos orgánicos generados por sus establecimientos.
Trabajar con el territorio para cerrar los ciclos
Tejedoras de Sueños en México
Un hotel puede reducir y separar sus residuos, pero necesita que el
Un colectivo local de madres solteras transforma uniformes usa-
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dos de Iberostar en bolsos y otros productos artesanales. La iniciativa prolonga la vida útil de los textiles y genera oportunidades económicas locales. Gestión de residuos en Quintana Roo Iberostar ha desarrollado una Guía de Cero Residuos para el sector hotelero de Quintana Roo. También mantiene un acuerdo con EcoV para gestionar los residuos orgánicos y la fracción de rechazo de sus hoteles de Playa Paraíso, Cancún y Playa del Carmen. Valorización de residuos orgánicos en República Dominicana Iberostar colabora con el Ministerio de Medio Ambiente para habilitar un centro de valorización de residuos orgánicos. El abono obtenido se destina a los viveros y las zonas verdes del Complejo Bávaro. Soluciones con actores locales en Túnez La compañía comparte soluciones para la gestión de residuos con organizaciones no gubernamentales y granjas locales. Activación territorial en Tenerife En 2026, Tenerife acogió el primer taller de activación local del informe Towards Circular Hospitality. Alrededor de 30 representantes de la Administración, el sector hotelero, la universidad y otras organizaciones identificaron como cuestiones prioritarias las barreras regulatorias y los incentivos económicos. A partir del taller se puso en marcha un proceso de movilización de doce meses para transformar el diagnóstico en soluciones concretas.
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EN PRIMERA PERSONA
Turismo y gestión de residuos POR IGNASI PUIG VENTOSA Y ARIADNA TERRÓN FERRET, ENT MEDIO AMBIENTE Y GESTIÓN
L
a actividad turística constituye un porcentaje importante de la economía española, concretamente, en 2022 llegó a representar el 11,6% del PIB1. Es evidente que un análisis riguroso del impacto económico del turismo no debe tomar solo en cuenta esta cifra, sino también otros aspectos no tan positivos como pueden ser la estacionalidad de los puestos de trabajo, la poca calificación asociada a muchos de ellos, la congestión y otros impactos que padecen los residentes, etc. Del mismo modo, deben tomarse en cuenta los impactos ambientales del turismo y los costes que ocasiona su gestión a los servicios públicos. Si bien a nivel global gran parte del impacto del turismo se asocia a la movilidad (sobre todo en el caso del transporte aéreo), a nivel local uno de los problemas más relevantes es la generación de residuos y su gestión. Se estima que un turista genera cerca de 2 kilos de residuos diarios2, una cifra que excede la generación media de un residente. La problemática de la elevada generación se agrava
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con una deficiente gestión. Un estudio del ICTA-UAB estima que el uso recreativo de las playas de las islas mediterráneas durante el verano es responsable de hasta el 80% de la basura marina que se acumula y genera grandes cantidades de microplásticos debido a la fragmentación de artículos de mayor tamaño3. También es evidente la mayor dificultad de los turistas para conocer y entender cómo funcionan los sistemas locales de recogida separada.
La presión turística no solo incrementa la generación de residuos: también obliga a sobredimensionar servicios e infraestructuras que permanecen infrautilizados buena parte del año JULIO/AGOSTO 2026
Además, la naturaleza estacional del turismo obliga a las entidades locales a dimensionar sus infraestructuras de recogida y tratamiento para hacer frente a los picos de demanda4. Para algunos servicios el redimensionamiento es factible ajustando el número de operarios y equipos y, por tanto, el grueso de los sobrecostes son variables. En otros casos las instalaciones tienen una capacidad nominal óptima para la que se han diseñado (p.ej., plantas de selección de envases o plantas de valorización energética) y, por tanto, el dimensionamiento para los momentos pico conlleva una sobredimensión estructural para el resto del año y unos mayores costes fijos y de amortización a soportar por causa del turismo. RESIDUOS DEL TURISMO Y RESIDUOS COMERCIALES Los análisis de composición de los residuos no permiten distinguir qué parte de los residuos son ocasionados por los turistas o por la actividad turística. Sin embargo, sí es posible una aproximación cualitativa. Por un lado, podemos
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EN PRIMERA PERSONA
La mayor parte de los residuos vinculados al turismo tiene naturaleza comercial, lo que convierte la recogida selectiva específica a hoteles, bares, restaurantes y otros grandes generadores en una pieza clave de su gestión dividir los residuos que se generan en el lugar donde se hospedan los turistas y los que se generan en otras partes. En cuanto a los generados en el lugar donde se hospedan, los residuos producidos en hoteles, albergues, campings, viviendas de uso turístico (VUT) y en general todos los alojamientos excepto las segundas residencias tienen la consideración de residuos comerciales. Por otro lado, gran parte de los residuos generados por la actividad turística fuera del lugar de hospedaje también tienen la consideración de residuos comerciales. Piénsese, por ejemplo, en los generados en restaurantes, bares, parques temáticos y atracciones diversas, centros comerciales, etc. Algunos ejemplos de residuos generados por los turistas y que no tienen la con-
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sideración de residuos comerciales podrían ser los entregados en papeleras o los residuos abandonados en playas o en el medio natural. Aun sin poder poner cifras concretas, parece claro que la mayoría de residuos generados por el turismo tiene la naturaleza de residuo comercial y, en este sentido, la recogida y gestión adecuada de los residuos comerciales es central. Así, el despliegue de recogidas comerciales selectivas a grandes generadores (hoteles, bares, restaurantes, ejes comerciales, etc.) es un elemento clave. La recogida puerta a puerta es el modelo más adecuado para este tipo de generadores, pues permite su seguimiento individualizado, disponer de un canal bidireccional de comunicación y especialmente que la recogida se dé en un ca-
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lendario y horario fijados y definidos de acuerdo con las pautas de generación de cada fracción. Si el residuo entregado no es el correcto, no se recoge: esta es la clave de los buenos resultados alcanzados por la recogida puerta a puerta. Si se considera oportuno, estas recogidas pueden limitarse a los periodos temporales de mayor actividad. Igualmente pueden alcanzar las cinco fracciones principales o limitarse a aquellas más relevantes desde el punto de vista de la generación comercial (biorresiduos, papel y cartón, vidrio, etc.). En todo caso, el modelo debe quedar adecuadamente regulado en las ordenanzas municipales. En caso de generadores excepcionales, el Ayuntamiento puede obligarlos a contratar un gestor autorizado, asegurando una adecuada supervisión y, por
IGNASI PUIG VENTOSA Y ARIADNA TERRÓN FERRET
supuesto, los mismos niveles de exigencia en cuanto a recogida separada. CONSIDERACIONES SOBRE LA FINANCIACIÓN DE LA GESTIÓN DE LOS RESIDUOS DEL TURISMO Es sabido que la Ley 7/2022 (art. 11.3) obliga a establecer tasas de residuos específicas y diferenciadas que alcancen la plena cobertura de costes. Se considera además una buena práctica que el objetivo de recaudación no sea único sino que las actividades económicas sufraguen plenamente los costes de su generación y gestión, y que los residentes sufraguen los costes domiciliarios. Esto es particularmente relevante en contextos con fuerte presión turística, pues la generación comercial es mayor y el sobredimensionado de servicios por causa de la estacionalidad también conlleva mayores costes. Así, en un municipio con fuerte presión turística, la contribución porcentual de las actividades comerciales a la financiación del servicio de residuos debe ser mayor que en municipios sin dicha presión. En este sentido, disponer de recogidas selectivas específicas comerciales permite tener desglosados los costes de unos servicios que deben ser imputados completamente a las actividades comerciales beneficiarias. También facilita poder dimensionar tasas de residuos comerciales de pago por generación, que a su vez incentivarían una mejor gestión por parte de los respectivos sujetos pasivos5. Las actividades de temporada normalmente son beneficiarias de descuentos en la tasa por el hecho de no estar operativas todo el año. No obstante el descuento debería ser claramente inferior al porcentaje de meses que no están operativas, puesto que −como se ha dicho− la estacionalidad conlleva mayores costes y, además, cuando estas actividades están abiertas lo están a pleno rendimiento. En los municipios en los que la definición de las tarifas de la tasa de resi-
duos comercial tome en consideración la superficie, es importante que para las actividades de restauración y bares se tenga en cuenta no solamente la superficie del local, sino también la de las terrazas autorizadas.
En los municipios con fuerte presión turística, las actividades económicas deben asumir una mayor parte del coste del servicio de residuos para reflejar tanto su generación como los sobrecostes derivados de la estacionalidad Las viviendas de uso turístico son actividades económicas y por tanto deben ser sujetas a un epígrafe comercial de la tasa de residuos. Esto fue así avalado por sentencia judicial en relación con la tasa de Girona6. La cuota debe por tanto ser definida para contribuir a los costes y debe tomar en cuenta los mayores costes que genera la estacionalidad turística, así como el hecho de que la recogida separada en estas viviendas tiende a ser inferior a la media. La contribución financiera de los esquemas de responsabilidad ampliada del productor también debería ser mayor en los municipios con actividad turística, puesto que son mayores los costes que se ocasionan. Esto queda recogido en el artículo 43.1 de la Ley 7/2022 que indica que “el productor del producto para cumplir sus obligaciones en materia de responsabilidad ampliada del productor deberá: a) Cubrir los siguientes costes respecto de los productos que el productor comercialice: 1.º (…) los costes asociados a la recuperación de residuos de la fracción resto o a la recuperación de residuos
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de la limpieza de vías públicas, (…) áreas recreativas y playas.” UNA NOTA SOBRE PREVENCIÓN El ámbito competencial local no es el más adecuado para el desarrollo de políticas orientadas a reducir la generación de residuos. Aun así, algunas medidas a adoptar podrían ser: establecer mediante ordenanza la prohibición de fumar en las playas (art. 18.1.l, Ley 7/2022), condicionar los permisos de las terrazas a servir únicamente envases reutilizables, obligar al uso de vasos reutilizables con depósito retornable en conciertos y actividades que precisen autorización municipal, disponer de fuente públicas de agua potable, asegurar que bares y restaurantes permiten que los clientes soliciten agua del grifo (art. 18.3, Ley 7/2022) y que pueden llevarse los productos sobrantes, etc.
REFERENCIAS 1. https://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?tpx=33613&L=0 2. https://diariodegastronomia.com/la-creciente-relacion-aumento-del-turismo-la-basura-marina 3. h t t p s : // w w w . u a b . c a t / w e b / s a l a - d e - p re m s a - i c t a - u a b /d e t a l l - n o t i c i a / el-turismo-es-el-principal-responsable-de-la-basura-marina-en-las-playa s - d e l - m e d i t e r r a n e o -1 3 4 5 8 1 9 9 0 7 2 1 0 . h t m l ? c i d = 1 3 4 5 8 1 9 9 0 7 2 1 0 & d = To u ch&detid=1345835779614&pagename=ICTA%2FPage%2FTemplatePageNoticiaWebDetalle_WAI 4. h tt p s : // w w w. p re p r i n t s .o rg /m a n u s cript/202512.2229 5. https://residus.gencat.cat/web/.content/ home/ambits_dactuacio/recollida_selectiva/ eines_recursos/18_guia_implementacio_taxes_ per_comportament_RM.pdf 6. Sentencia Contencioso-Administrativo 355/2026 Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Sala de lo Contencioso-Administrativo. Sección Primera, Rec. 592/2025 de 09 de febrero del 2026
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ENTREVISTA
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Enrique Martínez Marín PRESIDENTE DE SEGITTUR, SOCIEDAD MERCANTIL ESTATAL PARA LA GESTIÓN DE LA INNOVACIÓN Y LAS TECNOLOGÍAS TURÍSTICAS 180
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ENRIQUE MARTÍNEZ MARÍN, SEGITTUR
La economía circular ya forma parte de la agenda estratégica del turismo Griselda Romero
TEMAS: ECONOMÍA CIRCULAR, TURISMO, INDUSTRIA, SOSTENIBILIDAD
E
l turismo mueve personas y genera economía, pero también tiene un impacto destacable en la gestión del agua, la energía, los alimentos, los materiales e, inevitablemente, en el ámbito de los residuos. Cada destino organiza esos flujos de una manera distinta y dispone de capacidades muy desiguales para reducir consumos, prevenir desperdicios o reutilizar recursos. Buena parte de la transición hacia un modelo más circular se juega en esa gestión cotidiana: en cómo se utilizan los recursos, se toman decisiones y se articula la colaboración entre los distintos actores del territorio. En este ámbito trabaja SEGITTUR (Sociedad Mercantil Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas), entidad pública adscrita al Ministerio de Industria y Turismo y responsable del impulso del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes. Desde 2021, la organización desarrolla una línea específica de trabajo para incorporar los principios de la economía circular al turismo, una labor que ya ha permitido acompañar a 17 destinos turísticos de la Red DTI y a 130 empresas de diferentes subsectores mediante metodologías, guías y herramientas adaptadas a las distintas realidades del sector. El recorrido abarca islas, ciudades, comarcas y entidades supramunicipales, una muestra amplia de la diversidad del turismo español y de las distintas formas de afrontar este proceso. Enrique Martínez Marín, presidente de SEGITTUR, analiza en esta entrevista los avances alcanzados y las dificultades
que todavía persisten. Su visión sitúa la economía circular dentro de la gestión ordinaria de los destinos: planificación, gobernanza, colaboración entre actores, uso de datos e indicadores capaces de medir los resultados. La conversación aborda el grado de madurez del sector turístico español, las barreras que frenan a las pymes, el papel de la digitalización y la necesidad de contar con criterios comunes de evaluación. También recoge los principales aprendizajes extraídos del trabajo con destinos y empresas y las prioridades que deberían orientar al sector de aquí a 2035.
Desde 2021, SEGITTUR impulsa la aplicación de la economía circular al turismo mediante informes, metodologías, manuales y proyectos piloto. Desde esa experiencia, ¿cómo describiría el grado de madurez del sector turístico español en este ámbito? ¿En qué punto nos encontramos actualmente y cuáles son los principales desafíos para desacoplar el crecimiento del turismo del consumo de agua, energía, alimentos y materiales? El sector turístico español atraviesa una fase de transición y consolidación. Así lo refleja el trabajo que, a lo largo de estos años, hemos desarrollado junto a 17 destinos y 130 empresas. Existe hoy una conciencia más firme de que el modelo lineal de extraer, fabricar, usar y tirar se está agotando. Frente a él,
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ENTREVISTA
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se abre paso otro basado en el uso eficiente de los recursos, la reducción de residuos, la reutilización y la regeneración del territorio. La economía circular forma ya parte de la agenda estratégica del turismo. La sostiene la Estrategia Española de Economía Circular. La respaldan el Pacto Verde Europeo y el Plan de Acción de Economía Circular. La acompañan las políticas nacionales de sostenibilidad. El principal reto consiste en lograr que el aumento del número de visitantes no se traduzca en un consumo proporcional de recursos naturales ni en un volumen equivalente de residuos. En el acompañamiento a los destinos insistimos en ámbitos concretos como la gestión eficiente del agua y la energía, la prevención y valorización de residuos, la reducción del desperdicio alimentario, la compra responsable, el ecodiseño de productos y servicios y la prolongación de la vida útil de los materiales.
La economía circular suele asociarse a la gestión y el reciclaje de residuos. Sin embargo, desde SEGITTUR defienden una visión mucho más amplia. ¿Qué implica realmente aplicar este modelo al turismo y qué ámbitos siguen quedando fuera del debate, pese a ser determinantes para avanzar hacia un modelo verdaderamente circular? La transición hacia la economía circular cambia el modo en que los destinos y las empresas gestionan sus recursos. Implica conservar su valor durante el mayor tiempo posible, reducir la dependencia de las materias primas y disminuir el impacto ambiental. La economía circular va mucho más allá de la gestión de residuos. Consideramos cinco vectores de actuación: agua,
El principal reto consiste en lograr que el aumento del número de visitantes no se traduzca en un consumo proporcional de recursos naturales ni en un volumen equivalente de residuos
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energía, alimentos, materiales y residuos. Sobre todos ellos trabajamos desde el uso eficiente, la prevención, la reutilización, el ecodiseño y la compra responsable, a lo largo de toda la cadena de valor. Sin embargo, aún queda fuera del debate un elemento decisivo: la gobernanza. Sin colaboración entre administraciones y empresas no hay circularidad posible. Tampoco la habrá sin innovación, digitalización e indicadores que permitan medir los avances. Lo que no se mide no se gobierna.
Sin innovación, digitalización e indicadores no hay circularidad posible. Lo que no se mide no se gobierna
Tras trabajar con numerosos destinos y empresas turísticas, ¿cuáles son las principales barreras que siguen dificultando la implantación de estrategias de economía circular? ¿Qué retos específicos afrontan las pymes, que constituyen la mayor parte del tejido turístico español, y qué apoyos necesitan para acelerar esta transición? Las pymes concentran el grueso del tejido turístico y afrontan tres obstáculos principales: el desconocimiento del concepto, el coste de las inversiones y la resistencia al cambio, probablemente la barrera más humana y tenaz de las tres. Con todo, el ánimo ha cambiado. Cada vez más empresas advierten de la necesidad de adaptarse a este modelo de producción y consumo. También influye, aunque todavía es necesario determinar en qué medida, la aparición de un viajero aparentemente más comprometido con el territorio que visita. La transición exige un acompañamiento técnico especializado por parte de los agentes públicos y a través de fórmulas de cooperación público-privada. Su función se enuncia con facilidad y se cumple con esfuerzo: allanar el camino y rebajar las barreras.
Uno de los aspectos más complejos parece ser la medición de la circularidad. ¿Dispone actualmente el sector de herramientas e indicadores suficientemente maduros para evaluar los avances de empresas y destinos, o sigue siendo una
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ENRIQUE MARTÍNEZ MARÍN, SEGITTUR
Las pymes afrontan tres obstáculos principales: el desconocimiento del concepto, el coste de las inversiones y la resistencia al cambio asignatura pendiente? ¿Qué indicadores considera prioritarios para medir el grado real de circularidad y evitar que el concepto quede reducido a una mera declaración de intenciones? Existen marcos de referencia desarrollados por organismos internacionales, proyectos europeos y la comunidad científica. Estos proponen indicadores sobre el consumo de agua y energía, la generación y valorización de residuos, el uso de materiales reciclados, las compras locales, la reutilización de recursos y la reducción de emisiones. Sin embargo, ninguno se ha impuesto todavía como norma común. No disponemos de un cuadro de indicadores sectorial, consensuado y de aplicación general para los destinos turísticos. Ahí reside, a mi juicio, la mayor urgencia. Un cuadro compartido define el problema y aporta la medida del éxito. Sin él, la circularidad corre el riesgo de quedar reducida a una declaración de intenciones.
SEGITTUR ha desarrollado metodologías, manuales y guías específicas para destinos, pymes, alojamientos, restaurantes y empresas de actividades turísticas. ¿Qué necesidades detectaron para elaborar herramientas adaptadas a cada subsector y qué acogida están teniendo entre los profesionales? ¿Observan diferencias significativas en el grado de implantación o madurez entre unos ámbitos y otros? Los principios son comunes, pero los retos y las capacidades no. Un alojamiento, un restaurante y una empresa de actividades turísticas difieren en sus procesos, en su consumo de recursos, en los residuos que generan y en su capacidad de
gestión. Por eso elaboramos guías específicas, con medidas adaptadas y casos de éxito de cada subsector que puedan servir de inspiración. La acogida ha sido buena. Los profesionales encuentran en ellas información, medidas y ejemplos ajustados a su modelo de negocio. En cuanto al grado de implantación, conviene señalar que varias comunidades autónomas cuentan ya con normativas específicas de economía circular para hoteles, así como con normas o leyes específicas, como la relativa a la prevención del desperdicio alimentario.
Los proyectos desarrollados en distintos destinos han permitido aplicar estas metodologías sobre el terreno. ¿Qué aprendizajes han extraído de estas experiencias? ¿Qué actuaciones o líneas de trabajo han demostrado un mayor potencial de transformación y qué papel ha desempeñado la colaboración entre administraciones, empresas y otros actores del destino para hacerlas posibles? Conviene precisar que, desde SEGITTUR, no desarrollamos proyectos piloto: ayudamos a los destinos a impulsar la economía circular. La diferencia no es retórica: el piloto ensaya; el acompañamiento compromete. Ese trabajo con los destinos y su tejido empresarial nos ha proporcionado un conocimiento que después hemos devuelto al sector en forma de materiales útiles. El fin es acompañar a cada agente del ecosistema en su camino hacia la sostenibilidad. Las actuaciones con mayor capacidad transformadora son aquellas que integran la economía circular en la estrategia
Sin un cuadro de indicadores sectorial, consensuado y de aplicación general, la circularidad corre el riesgo de quedar reducida a una declaración de intenciones JULIO/AGOSTO 2026
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ENTREVISTA
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No desarrollamos proyectos piloto: ayudamos a los destinos a impulsar la economía circular. El piloto ensaya; el acompañamiento compromete
de gestión del destino y de la empresa. Las medidas aisladas rinden poco. Además, su eficacia aumenta cuando no se afrontan en solitario. Administraciones, empresas, asociaciones turísticas, gestores de residuos, productores locales, centros de conocimiento y ciudadanía forman ese círculo indispensable.
Después de varios años acompañando a destinos turísticos en este proceso, ¿han observado beneficios tangibles derivados de la implantación de estrategias de economía circular, tanto en términos de eficiencia y competitividad como de resiliencia, posicionamiento y creación de valor para los territorios? ¿Qué lecciones consideran más relevantes de este recorrido y qué aprendizajes les han resultado más sorprendentes? Los mayores avances se producen cuando la circularidad se incorpora a la planificación desde el principio, con objetivos, indicadores y la implicación de todo el ecosistema turístico. El cambio verdadero no consiste en implantar soluciones asiladas. Estriba en modificar la forma de diseñar, gestionar y colaborar dentro del destino. Hemos aprendido también otra lección, y no es menor: cada territorio y cada empresa tienen una identidad y unas capacidades propias. Cada uno debe ajustar la transición a sus características. Existen principios comunes, pero no soluciones universales.
La digitalización constituye uno de los pilares del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes impulsado por SEGITTUR. ¿Cómo pueden los datos, las plataformas inteligentes y tecnologías como la inteligencia artificial contribuir a optimizar el uso de los recursos, mejorar la toma de decisiones y acelerar la transición hacia modelos turísticos más circulares?
La Unión Europea está impulsando un amplio paquete normativo relacionado con la economía circular, el ecodiseño y el uso eficiente de los recursos. En este contexto, ¿cómo imagina el turismo español de aquí a 2035? ¿Cuáles deberían ser las principales prioridades para acelerar la transición hacia un modelo verdaderamente circular y consolidar a España como referente internacional en este ámbito?
La digitalización acelera la transición porque permite gestionar y medir. Los datos hacen posible monitorizar y optimizar el uso de los recursos. Las plataformas inteligentes y la inteligencia artificial permiten analizar los consumos de agua y energía, la generación de residuos y los patrones de demanda. A partir de ese análisis, podemos anticipar necesidades y ajustar los procesos. La gestión abandona así la intuición y se apoya en la evidencia. Pero, para avanzar hacia modelos turísticos más circulares, lo verdaderamente relevante son los principios que inspiran las políticas públicas, el “quehacer” de las empresas y el comportamiento de la ciudadanía.
El turismo circular exige mucho más que gestionar residuos. Exige rediseñar el uso de los recursos, la colaboración entre los distintos agentes y la manera de crear valor. Ese rediseño debe apoyarse en la innovación, la digitalización y una gobernanza basada en datos. La primera prioridad está clara: desarrollar indicadores de economía circular que permitan medir el uso de los recursos y el impacto ambiental del turismo. Quien mide, decide con fundamento. España cuenta con destinos maduros, empresas dispuestas a avanzar y una red de actores que trabaja unida. De aquí a 2035, ese es el capital que conviene poner a rendir.
La digitalización acelera la transición circular porque permite gestionar y medir el uso de los recursos. Así, la gestión abandona la intuición y se apoya en la evidencia 184
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El turismo circular exige mucho más que gestionar residuos. El cambio verdadero no consiste en implantar soluciones aisladas, sino en rediseñar la forma de utilizar los recursos, gestionar y colaborar dentro del destino
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EUROPA QUIERE IMPULSAR LA CIRCULACIÓN DE MATERIAS PRIMAS SECUNDARIAS, PERO CONSOLIDAR VERDADEROS ECOSISTEMAS INDUSTRIALES EXIGE AVANZAR EN REGULACIÓN, MERCADOS, GOBERNANZA Y SEGURIDAD JURÍDICA.
C
onvertir el residuo de una industria en el recurso de otra parece una de las expresiones más claras de la economía circular. Allí donde una empresa encuentra un problema de gestión, otra podría encontrar una materia prima. La lógica resulta sencilla. Llevarla de forma estable al terreno industrial, mucho menos. La simbiosis industrial cuenta desde hace años con experiencias que demuestran su viabilidad. Sin embargo, el salto desde intercambios concretos hacia ecosistemas consolidados continúa avanzando con dificultad. La tecnología no siempre constituye el principal obstáculo: antes de incorporar un material a otro proceso hay que determinar qué es jurídicamente, garantizar que puede utilizarse con seguridad y conseguir que el intercambio resulte viable.
El desafío adquiere especial relevancia cuando Europa busca reducir su dependencia de materias primas primarias y fortalecer los mercados secundarios. La normativa debe facilitar su aprovechamiento sin rebajar las garantías ambientales, mientras las empresas necesitan suficiente seguridad para incorporarlos a sus procesos. Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental, sitúa ahí uno de los principales desafíos. El marco actual todavía tiene recorrido para facilitar los intercambios y reducir la incertidumbre, especialmente entre distintos territorios. El futuro reglamento europeo sobre economía circular, previsto para finales de este 2026, puede resultar determinante si avanza en la armonización de los criterios que establecen cuándo un residuo puede dejar jurídicamente de serlo. El reto ya no consiste únicamente
en demostrar que una empresa puede aprovechar los materiales de otra, sino en conseguir que estas relaciones puedan repetirse, mantenerse y extenderse a escala industrial. ¿Qué sigue impidiendo que el residuo de una empresa se convierta de manera habitual en la materia prima de otra?
LA PRIMERA FRONTERA ES JURÍDICA Antes de hablar de mercados, logística o infraestructuras compartidas hay una pregunta previa: ¿qué es exactamente el material que se quiere intercambiar? La respuesta condiciona todo lo que sucede después. Un residuo está sometido a un determinado régimen de gestión y responsabilidad; un subproducto puede quedar fuera de esa consideración cuando cumple las condiciones legales; y un residuo valori-
El concepto de residuo es complejo y, en buena medida, indeterminado. Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental en Edra.
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¿Cuándo deja un residuo de ser residuo? Residuo Subproducto Una sustancia u objeto resultante de un proceso productivo cuyo objetivo principal no es producirlo puede quedar fuera de la consideración de residuo cuando cumple las condiciones establecidas legalmente para ello.
Material sometido a las obligaciones de gestión, control y responsabilidad establecidas por la normativa de residuos.
Recurso industrial La clave
Fin de la condición de residuo
Un residuo sometido a una operación de valorización, incluido el reciclado, puede dejar de serlo cuando cumple los criterios establecidos para garantizar su posterior utilización.
Que un material tenga valor económico o exista una empresa interesada en utilizarlo no modifica por sí solo su situación jurídica. Deben cumplirse las condiciones previstas por la legislación.
zado puede abandonar también ese régimen cuando alcanza el fin de la condición de residuo. La diferencia tiene consecuencias directas para cualquier proyecto de simbiosis. No basta con que exista una empresa interesada en utilizar el material ni con que este tenga valor económico. Tampoco un acuerdo entre compañías modifica por sí mismo su situación jurídica: deben cumplirse las condiciones establecidas por la legislación. Parte de la dificultad reside en que estas categorías no siempre admiten respuestas automáticas. Su interpretación depende de las circunstancias de cada caso y de una jurisprudencia europea que ha ido delimitando su alcance. Como explica Aloia López Ferro, “el concepto de residuo es complejo y, en buena medida, indeterminado”. La normativa debe garantizar una gestión ambientalmente segura, pero
una aplicación incierta o fragmentada puede dificultar la circulación de recursos secundarios. El reto consiste, en palabras de la abogada, en compatibilizar esa protección con la necesidad de “evitar obstáculos innecesarios a la circulación de materiales”.
Una misma figura, distintas interpretaciones La incertidumbre no deriva únicamente de las normas, sino también de cómo se aplican. La experta advierte de que persisten diferencias interpretativas entre administraciones que pueden frenar el recurso a las figuras de subproducto o fin de condición de residuo. España ha intentado reducirlas mediante notas interpretativas, acuerdos y guías técnicas, aunque su utilización recurrente muestra que todavía existe margen para aportar mayor precisión al sistema.
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En 2026 se ha producido un avance significativo. La Orden TED/202/2026 ha declarado como subproductos, con alcance nacional, materiales procedentes de diferentes procesos industriales, entre ellos un yeso artificial generado en la producción de cobre electrolítico y destinado a fabricar cemento. Sin olvidar la nueva regulación sobre el fin de residuo aplicable a los materiales plásticos a nivel europeo. Contar con criterios generales permite anticipar con mayor seguridad si un material puede incorporarse a otra cadena productiva. Cuando la evaluación depende de decisiones caso por caso, aumenta la incertidumbre para las empresas. La dificultad se hace todavía más evidente al superar las fronteras nacionales. A falta de criterios plenamente armonizados, un material reconocido como producto o materia
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prima secundaria en un Estado miembro puede recibir una consideración diferente en otro. Un mercado europeo que aspira a hacer circular recursos secundarios sigue sin garantizar siempre que todos sus actores los reconozcan de la misma manera.
MÁS ALLÁ DE LA LEY: POR QUÉ LAS SIMBIOSIS NO APARECEN SOLAS Resolver la condición jurídica de un material no garantiza que termine incorporándose al proceso productivo de otra empresa. Entre la existencia de un flujo aprovechable y una relación estable de simbiosis persisten obstáculos relacionados con la información, la confianza y la viabilidad económica. Uno de los más elementales es también uno de los menos visibles: las empresas tienen que encontrarse. Una industria puede generar un material aprovechable mientras otra, incluso próxima, consume recursos compatibles sin que ninguna conozca la existencia de la otra. Saber qué se produce, en qué cantidades y con qué características resulta imprescindible para identificar posibles sinergias. Compartir esa información tampoco es sencillo. El grupo de trabajo sobre simbiosis industrial de la Circular Cities and Regions Initiative (CCRI) identifica como barreras el desconocimiento de posibles mercados y las reticencias empresariales a proporcionar datos por razones de confidencialidad. Las plataformas digitales pueden hacer visibles flujos hasta entonces desconectados, pero encontrar una coincidencia entre oferta y demanda solo representa el punto de partida.
Del intercambio posible al intercambio rentable Que un material pueda sustituir técnicamente a una materia prima convencional no significa que resulte 190
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SOLO TRES DE LOS OCHO MERCADOS EUROPEOS DE MATERIALES SECUNDARIOS ANALIZADOS POR LA AEMA —ALUMINIO, PAPEL Y VIDRIO— MUESTRAN UN FUNCIONAMIENTO ADECUADO
competitivo. Puede necesitar acondicionamiento, presentar variaciones entre lotes o requerir adaptaciones en el proceso receptor. A ello se añade un factor determinante para determinados flujos: la distancia. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) señala que los materiales pesados y de menor valor suelen tener un radio de intercambio más limitado. La proximidad entre industrias puede determinar así que una oportunidad técnicamente viable tenga o no sentido económico y ambiental. También persiste una dificultad estructural para muchos materiales secundarios: competir con sus equivalentes primarios. De los ocho mercados europeos analizados por la AEMA, solo aluminio, papel y vidrio muestran un funcionamiento adecuado. Madera, plásticos, biorresiduos, áridos procedentes de residuos de construcción y demolición y textiles presentan mercados más débiles, condicionados por factores como una demanda insuficiente o la ausencia de especificaciones comunes. La calidad resulta esencial para generar esa demanda. Una empresa necesita conocer el comportamiento del material que incorpora y garantizar las prestaciones del producto resultante. La falta de criterios homogéneos puede generar, como advierte la experta, incertidumbre sobre “su calidad, sus características técnicas y ambientales y, en definitiva, la seguridad de su utilización”. La existencia de un recurso secundario, por tanto, no crea automáticamente un mercado. El comprador necesita garantías y unas condiciones económicas capaces de competir con las materias primas convencionales.
Una relación que tiene que sobrevivir al tiempo Cuando finalmente coinciden oferta y demanda aparece otro desafío: la simbiosis genera interdependencia. Si una instalación adapta su proceso para utili-
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Regulación
Diferencias interpretativas y criterios todavía insuficientemente armonizados.
Gobernanza
Escalar desde intercambios puntuales hacia ecosistemas industriales exige coordinación y estructuras de facilitación.
Continuidad
Una relación industrial necesita cantidades, características y suministro suficientemente estables.
Información
Las barreras para cerrar el círculo
Logística
La distancia y los costes de transporte pueden hacer inviable un intercambio técnicamente posible. zar habitualmente el flujo generado por otra, una interrupción del suministro o un cambio en sus características puede afectar directamente a su actividad. De ahí que los intercambios más ambiciosos necesiten acuerdos que definan cantidades, calidad y continuidad del suministro, además de prever posibles interrupciones, modificaciones productivas o cambios regulatorios. El contrato, sin embargo, no sustituye las obligaciones legales. Si el material continúa siendo residuo, cada participante mantiene las responsabilidades que le atribuye la normativa; si es un subproducto, permanecen determinadas exigencias de trazabilidad y pueden resultar aplicables otros marcos, como REACH. Tampoco su estatus jurídico puede darse por permanente. La considera192
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Las empresas necesitan conocer qué recursos existen y compartir datos suficientes para detectar posibles sinergias.
Mercado
Los materiales secundarios deben competir en precio y prestaciones con las materias primas convencionales.
La industria receptora necesita garantías sobre las características técnicas y ambientales del material.
ción como subproducto o el fin de la condición de residuo dependen de que continúen cumpliéndose las condiciones que permitieron alcanzarlos. Si dejan de hacerlo, el material vuelve a quedar sometido al régimen de residuos. Consolidar una simbiosis exige así algo más que identificar una coincidencia entre dos procesos. La relación debe funcionar técnica y económicamente y desenvolverse bajo unas condiciones suficientemente estables. Una combinación que se complica todavía más cuando el intercambio atraviesa fronteras.
CUANDO EL RESIDUO CRUZA LA FRONTERA Las dificultades aumentan cuando el intercambio supera las fronteras na-
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Calidad
cionales. En 2024 se trasladaron entre Estados miembros 26 millones de toneladas de residuos sometidos al procedimiento de notificación y consentimiento previos, además de otros 50 millones de toneladas de residuos de la denominada lista verde. Desde el 21 de mayo de 2026 es aplicable la mayor parte del nuevo Reglamento (UE) 2024/1157 sobre traslados de residuos, que digitaliza los procedimientos mediante DIWASS y busca facilitar los movimientos destinados al reciclaje dentro de la Unión, reforzando al mismo tiempo su trazabilidad y control. Pero agilizar los trámites no resuelve una cuestión determinante para la simbiosis: que los Estados de origen y destino no coincidan sobre la condi-
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ción jurídica del material. Su reconocimiento como producto, subproducto o material que ha alcanzado el fin de la condición de residuo en un país no garantiza que otra administración europea comparta esa interpretación. Como advierte Aloia López Ferro, “esta situación adquiere especial relevancia en el marco de los traslados transfronterizos”, especialmente cuando se pretende construir una cadena de suministro estable. Un mayor reconocimiento entre Estados reduciría la incertidumbre, aunque no debería convertirse, según la abogada, en automático e incondicional. Las autoridades de destino deben conservar capacidad para cuestionar una clasificación cuando no respete los criterios europeos. De lo contrario,
La ausencia de reconocimiento mutuo puede dificultar la consolidación de cadenas de simbiosis industrial, pero la solución no debería consistir en una aceptación automática o incondicionada de las decisiones adoptadas por otros Estados miembros. Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental en Edra.
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EN 2024 SE TRASLADARON ENTRE ESTADOS MIEMBROS 26 MILLONES DE TONELADAS DE RESIDUOS SOMETIDOS A NOTIFICACIÓN Y CONSENTIMIENTO PREVIOS, ADEMÁS DE OTROS 50 MILLONES DE TONELADAS DE RESIDUOS DE LA DENOMINADA LISTA VERDE podrían generarse incentivos para buscar los territorios con interpretaciones menos exigentes. La frontera expone así una contradicción todavía pendiente: un mercado único que quiere aumentar la circulación de recursos secundarios necesita mayor coherencia sobre qué son jurídicamente esos recursos. El desafío aumenta cuando la relación deja de implicar únicamente a dos empresas y pretende extenderse a todo un ecosistema industrial.
EL SALTO HACIA LOS ECOSISTEMAS INDUSTRIALES Una relación de simbiosis puede comenzar con una conexión sencilla: una empresa genera un flujo que otra puede aprovechar. El verdadero salto de escala aparece cuando múltiples industrias de un territorio intercambian recursos y comparten soluciones, generando una red que deja de depender de acuerdos aislados. Es el planteamiento que persigue el concepto europeo de Hubs4Circularity (H4C): ecosistemas orientados a desarrollar la simbiosis industrial y urbano-industrial a escala territorial, cerrando ciclos de recursos, energía y datos. Ya no se trata únicamente de encontrar un destino para un resi-
duo, sino de crear las condiciones para coordinar diferentes actores. Bajo esta filosofía se desarrolló H4C Europe, un proyecto financiado por Horizonte Europa con cerca de dos millones de euros que concluyó en mayo de 2026. Durante cuatro años analizó 141 iniciativas de simbiosis industrial, urbano-industrial y economía circular y desarrolló herramientas para evaluar su madurez y las condiciones necesarias para evolucionar hacia un hub circular.
Compartir algo más que residuos Este enfoque amplía el propio concepto de simbiosis. Los materiales siguen siendo centrales, pero pueden sumarse otros flujos: calor residual, agua o energía, además de infraestructuras cuyo uso compartido puede resultar viable allí donde una única empresa difícilmente justificaría la inversión. El cambio de escala, sin embargo, no elimina las barreras de los intercambios bilaterales: obliga a gestionarlas simultáneamente. Financiación de infraestructuras comunes, conexión entre oferta y demanda, reparto de beneficios o regulación de materias primas secundarias pasan a formar parte de una misma ecuación. Una conducción para aprovechar calor residual o una instalación común para acondicionar determinados flujos, por ejemplo, puede necesitar varios usuarios para alcanzar una escala sufi-
H4C EUROPE ANALIZÓ 141 INICIATIVAS DE SIMBIOSIS INDUSTRIAL, SIMBIOSIS URBANO-INDUSTRIAL Y ECONOMÍA CIRCULAR DURANTE SUS CUATRO AÑOS DE ACTIVIDAD JULIO/AGOSTO 2026
Podría avanzarse hacia estructuras estables de facilitación, mediante oficinas técnicas, agentes especializados en simbiosis industrial u otras figuras equivalentes vinculadas a las áreas industriales.
Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental en Edra.
ciente. Su viabilidad dependerá entonces de que diferentes empresas mantengan su participación y sean capaces de distribuir costes y responsabilidades. Europa intenta trasladar este planteamiento hacia experiencias próximas a escala comercial. Iniciativas como IS2H4C trabajan en regiones industriales de varios países, entre ellos España, combinando soluciones tecnológicas, herramientas digitales y modelos de gobernanza. El cambio resulta significativo: pasar de buscar oportunidades de intercambio a crear ecosistemas capaces de generarlas de manera sistemática. Pero esa escala exige también estructuras capaces de identificar recursos, conectar empresas y mantener la interlocución con las administraciones. La cuestión conduce directamente a una de las
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piezas todavía no resueltas del modelo: quién debe asumir esa función.
¿QUIÉN HACE QUE TODO ESTO FUNCIONE? Cuantas más empresas participan en una relación de simbiosis, más difícil resulta confiar en que las oportunidades aparezcan espontáneamente. Identificar recursos, encontrar posibles receptores y acompañar los intercambios exige una capacidad de coordinación que difícilmente puede recaer exclusivamente en las compañías. La gobernanza se convierte así en otra condición para escalar estas relaciones, especialmente en áreas industriales donde conviven empresas de sectores diferentes. Detectar una posible sinergia es solo el primer paso; alguien tiene que ayudar a convertirla en un proyecto viable. España cuenta ya con experiencias en esa dirección. Cataluña dispone de una plataforma pública de simbiosis industrial, Galicia ha desarrollado la Oficina de Economía Circular Industrial y la Comunitat Valenciana cuenta con el Observatorio de Simbiosis Industrial (OSICV). La diversidad de fórmulas evidencia que todavía no existe un modelo común de facilitación. “Podría avanzarse hacia estructuras estables de facilitación”, plantea Aloia López Ferro, mediante oficinas técnicas, agentes especializados en simbiosis industrial u otras figuras vinculadas directamente a las áreas industriales.
ESPAÑA CUENTA CON DIFERENTES ESTRUCTURAS DE APOYO A LA SIMBIOSIS INDUSTRIAL, PERO TODAVÍA NO EXISTE UN MODELO COMÚN Y ESTABLE DE FACILITACIÓN 196
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El proceso de revisión de la normativa de residuos constituye una oportunidad para replantearse cómo facilitar los intercambios de materiales entre empresas.
Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental en Edra. Su papel cobra especial importancia cuando una oportunidad requiere caracterizar materiales, adaptar instalaciones, movilizar inversiones o resolver procedimientos administrativos. El facilitador no sustituye a las empresas, sino que conecta actores y acompaña el desarrollo de relaciones que difícilmente surgirían por sí solas. En definitiva, la simbiosis industrial necesita infraestructura física, pero también institucional. Si las barreras son ya ampliamente conocidas, la siguiente cuestión es qué cambios regulatorios e institucionales pueden ayudar realmente a superarlas.
2026, UN MOMENTO CLAVE PARA CAMBIAR LAS REGLAS Con este diagnóstico sobre la mesa, la cuestión es hasta qué punto puede evolucionar el marco regulatorio para facilitar los intercambios sin rebajar las garantías
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ambientales. 2026 concentra varios movimientos relevantes tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea. Uno de ellos es la revisión de la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Para Aloia López Ferro, supone una oportunidad para estudiar mecanismos que faciliten los intercambios de materiales entre empresas: “El proceso de revisión de la normativa de residuos constituye una oportunidad para replantearse cómo facilitar los intercambios de materiales entre empresas”. Entre las prioridades sitúa el desarrollo de criterios de fin de condición de residuo y declaración de subproductos a escala europea y, subsidiariamente, estatal. La existencia de reglas generales reduciría la dependencia de decisiones caso por caso y las diferencias entre territorios. También plantea estudiar que las comunidades autónomas puedan establecer criterios de aplicación general de forma expresa dentro de sus competencias, además de poder seguir pronunciándose caso por caso.
Armonizar sin rebajar las garantías Facilitar estos intercambios no equivale a eliminar controles. “No creo que la simplificación sea la solución idónea siempre que existe una normativa compleja”, advierte la abogada. El desafío consiste en aportar claridad y homogeneidad sin desdibujar la protección que justifica la normativa de residuos. Francia ofrece un ejemplo de aproximación específica. Su legislación contempla un régimen para determinados materiales producidos y utilizados dentro de una misma plateforme industrielle que, bajo determinadas condiciones, permite que no adquieran la consideración de residuo. El propio ecosistema industrial pasa así a formar parte del tratamiento jurídico del material, aunque cualquier fórmula equivalente debe respetar los límites establecidos por el Derecho europeo.
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DOS EJEMPLOS DE CÓMO FACILITAR LA CIRCULARIDAD INDUSTRIAL EN EUROPA: FRANCIA: SU LEGISLACIÓN CONTEMPLA UN RÉGIMEN ESPECÍFICO PARA DETERMINADOS MATERIALES PRODUCIDOS Y UTILIZADOS DENTRO DE UNA MISMA PLATAFORMA INDUSTRIAL QUE, BAJO DETERMINADAS CONDICIONES, PERMITE QUE NO ADQUIERAN LA CONSIDERACIÓN DE RESIDUO Tan importante como la norma: quién puede aplicarla La reforma regulatoria tampoco será suficiente si las administraciones carecen de capacidad para aplicarla. Determinar si un material puede ser considerado subproducto o alcanzar el fin de la condición de residuo puede exigir evaluaciones técnicas especializadas. “De poco sirve ampliar las vías para obtener el fin de la condición de residuo o la declaración de subproducto si los órganos competentes carecen de los medios técnicos y humanos necesarios para tramitarlas en plazos razonables”, señala López Ferro.
Italia ha abordado esta dimensión mediante la creación, desde 2026, del Nucleo end of waste (NEW), un equipo especializado de apoyo técnico para el desarrollo de criterios de fin de condición de residuo. El ejemplo apunta a otra vía de actuación: no solo modificar las reglas, sino reforzar la capacidad administrativa para aplicarlas. El debate supera, además, la legislación de residuos. La consolidación de ecosistemas circulares afecta también a la política industrial, las infraestructuras y la planificación territorial. Europa avanza en paralelo hacia un nuevo marco regulatorio sobre economía circular que pretende reforzar el mercado de materias primas secundarias. Su
Si se mantiene la intervención administrativa previa, de poco sirve ampliar las vías para obtener el fin de la condición de residuo o la declaración de subproducto si los órganos competentes carecen de los medios técnicos y humanos necesarios para tramitar y resolver los procedimientos en plazos razonables. Aloia López Ferro, abogada especializada en Derecho ambiental en Edra.
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ITALIA: DESDE 2026 CUENTA CON EL NUCLEO END OF WASTE (NEW), UN EQUIPO ESPECIALIZADO DE APOYO TÉCNICO PARA EL DESARROLLO DE CRITERIOS DE FIN DE CONDICIÓN DE RESIDUO alcance será determinante para comprobar si estos recursos pueden incorporarse de manera más habitual a las cadenas productivas.
De la oportunidad circular a la práctica industrial Después de años de experiencias demostrativas, el desafío ya no consiste únicamente en probar que el residuo de una industria puede convertirse en el recurso de otra. La cuestión es conseguir que hacerlo resulte suficientemente seguro, competitivo y previsible como para integrarse en el funcionamiento cotidiano de las empresas. Eso exige que las piezas analizadas a lo largo del reportaje funcionen conjuntamente: mercados capaces de absorber los recursos secundarios, reglas claras, relaciones industriales estables y estructuras que permitan conectar y acompañar a los actores. La simbiosis industrial afronta así un cambio de escala. El verdadero avance llegará cuando utilizar recursos secundarios resulte tan previsible para una empresa como recurrir a materias primas convencionales, sin renunciar a las garantías ambientales que deben acompañar su aprovechamiento. Ese será el punto en el que deje de depender de condiciones excepcionales y pueda convertirse en una práctica estructural de la economía circular.
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EN PRIMERA PERSONA
Simbiosis industrial y materias primas secundarias El papel de la colaboración en simbiosis para activar la demanda y consolidar el mercado de materias primas secundarias.
POR VERÓNICA KUCHINOW, INGENIERA AGRÓNOMA. CEO DE SÍMBIOSY
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n economía circular, uno de los grandes objetivos es conseguir que los materiales que utilizamos permanezcan circulando en nuestra economía el mayor tiempo posible, conservando su valor y reduciendo la necesidad de extraer nuevas materias primas. Buena parte de los esfuerzos realizados durante las últimas décadas se han dirigido a mejorar nuestra capacidad para recuperar materiales. Hemos optimizado procesos, reducido consumos y aprovechado mejor los recursos. También hemos desarrollado sistemas de recogida, plantas de tratamiento, tecnologías de separación y procesos de valorización cada vez más sofisticados. El esfuerzo ha sido enorme y ha permitido avanzar. Pero parece que estamos llegando a un punto en el que hacer más de lo mismo ya no es suficiente. La gestión de los residuos municipales lleva años mostrando dificultades para avanzar al ritmo necesario y continúa lejos del objetivo del 65 % de reciclaje
en 2035. Como las plantas de selección producen aproximadamente un 10% de rechazo, esto obliga a hacer las recogidas selectivas más eficientes para cumplir estos objetivos de reciclaje. A escala global, la situación tampoco invita al optimismo. Según el Circularity Gap Report 2025, solo el 6,9 % de los materiales que entran en la economía mundial proceden de fuentes secundarias. Más del 93 % siguen un modelo esencialmente lineal de extracción, uso y descarte. Y la tendencia de fondo no está mejorando.
Necesitamos «pasar de pantalla». Y para conseguirlo no basta con seguir haciendo mejor lo que ya hacíamos. Necesitamos empezar a hacer cosas diferentes JULIO/AGOSTO 2026
Necesitamos «pasar de pantalla». Y para conseguirlo no basta con seguir haciendo mejor lo que ya hacíamos. Necesitamos empezar a hacer cosas diferentes. Una de las claves para ello puede estar en dos conceptos que están en el origen mismo de la simbiosis industrial: colaboración y visión sistémica. SIMBIOSIS INDUSTRIAL: COLABORACIÓN Y VISIÓN SISTÉMICA Gracias a la colaboración en simbiosis podemos transformar un coste en una oportunidad de negocio: convertir un residuo en un recurso y hacer económicamente viables soluciones de economía circular que, de forma aislada, nunca llegarían a funcionar. Pero estas sinergias solo pueden identificarse y desarrollarse desde una mirada sistémica. Porque los recursos no funcionan en compartimentos estancos. Forman parte de un mismo sistema.
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Varias empresas pueden generar un material que una tercera actividad necesita. Una industria puede disponer de calor residual que puede ser aprovechado por otra. Una depuradora puede generar recursos que pueden utilizarse en agricultura o industria. Varias empresas pueden compartir una infraestructura de almacenamiento, tratamiento o logística. Tenemos que dejar de mirar únicamente al final de nuestro propio tubo. Necesitamos subirnos a una escalera y mirar alrededor. Descubrir quién hay al final de los otros tubos. Entender qué recursos sobran a unos y cuáles necesitan otros. Ahí es donde aparecen oportunidades que, vistas de manera aislada, simplemente no existen. La colaboración en simbiosis permite transformar un coste en una oportunidad de negocio, convertir un recurso sobrante en materia prima para otra actividad y hacer económicamente viables soluciones circulares que, de forma aislada, nunca llegarían a funcionar. Y esta colaboración solo puede construirse desde una mirada sistémica. Necesitamos dejar de gestionar recursos para empezar a gestionar ecosistemas.
Necesitamos dejar de gestionar recursos para empezar a gestionar ecosistemas
EL PAPEL DE LA SIMBIOSIS INDUSTRIAL EN LA GESTIÓN DE RESIDUOS Pasar de la gestión de residuos a la gestión de recursos necesita de la visión sistémica de la que hablábamos antes. Tenemos que pasar de gestionar residuos a gestionar ecosistemas:
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conocer los flujos de materiales —sus entradas y salidas— de las empresas e identificar nuevas oportunidades entre ellas que hagan viables soluciones con impacto positivo, tanto para las propias empresas que las impulsan como para los territorios que las alojan e integran. La simbiosis industrial puede trabajar de manera especialmente eficiente en dos puntos clave de la gestión de los residuos: las salidas de materiales, es decir, los residuos y recursos sobrantes susceptibles de recuperación, y las entradas de materias, entre ellas las materias primas secundarias o materiales reciclados. En lo que se refiere a las salidas de materiales, la simbiosis industrial permite identificar y ubicar empresas que generan residuos similares para concentrarlos, facilitando soluciones mancomunadas y mejorando así la viabilidad de la logística inversa y de la recuperación de materiales. Pensemos en nuestra economía lineal actual. Extraemos materiales concentrados en minas, explotaciones que abastecen a un número cada vez mayor de industrias transformadoras. A partir de ahí, esos materiales se distribuyen por toda la economía hasta llegar a cientos o miles de consumidores. ¡Y después nos pedimos recuperarlos! Tenemos que ser capaces de saber dónde están, en qué cantidades y con qué características, y volver a concentrarlos. En el fondo, es también un problema de dispersión y logística. Un problema de entropía. Aquí es donde la colaboración en simbiosis resulta especialmente efectiva. Gracias a ella pueden crearse nuevos modelos de negocio que hagan viables el transporte, las inversiones en infraestructuras, los procesos tecnológicos necesarios y otras soluciones que, de manera individual, no tendrían suficiente escala o rentabilidad.
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La simbiosis industrial puede trabajar de manera especialmente eficiente en dos puntos clave de la gestión de los residuos: las salidas de materiales, es decir, los residuos y recursos sobrantes susceptibles de recuperación, y las entradas de materias, entre ellas las materias primas secundarias o materiales reciclados
EL MERCADO DE MPS COMO PALANCA DE CAMBIO Durante años hemos trabajado fundamentalmente para aumentar la oferta de materiales recuperados: recoger más, separar mejor, reciclar más y obtener materiales secundarios de mayor calidad. Todo ello sigue siendo necesario. Pero mejorar la oferta no garantiza que exista demanda. Cuando una empresa recuperadora obtiene una materia prima secundaria, esta compite en muchos casos con materias primas vírgenes que disponen de mercados consolidados, especificaciones conocidas, cadenas de suministro establecidas y precios que no siempre reflejan sus impactos ambientales. El resultado es una paradoja: podemos tener materiales técnicamente recuperables que terminan teniendo poco valor económico porque no existe una demanda suficiente, estable y predecible. Por eso, desarrollar un mercado de materias primas secundarias exige trabajar simultáneamente en dos lados: la
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oferta de materiales recuperados y la demanda capaz de absorberlos. Y a esta segunda dimensión no le hemos prestado hasta ahora suficiente atención, cuando podría convertirse en una herramienta eficaz para estimular la recuperación. Porque la demanda puede ser precisamente el tractor que necesitamos para aumentar la recuperación: si existe una empresa dispuesta a comprar un determinado material secundario, aparecerá un incentivo para recuperarlo y gestionarlo correctamente. Si existe una demanda estable y suficiente, puede justificar inversiones en nuevas infraestructuras de recogida, clasificación, tratamiento o transformación. Y el efecto puede ir todavía más lejos: si sabemos que existe un mercado
para un determinado material, los propios generadores tendrán incentivos para rediseñar sus procesos de manera que los recursos sobrantes sean recuperables y cumplan las especificaciones que demanda ese mercado. La demanda puede, por tanto, actuar como palanca para transformar toda la cadena de valor. LA ESCALA TERRITORIAL ES CLAVE La visión sistémica y la escala territorial plantean una cuestión clave para que estos mercados funcionen: la concentración y continuidad de los recursos. Una empresa puede generar por sí sola un volumen insuficiente para justificar una determinada operación de
recuperación. Pero puede haber decenas de empresas próximas generando materiales similares. Del mismo modo, puede existir una industria con una demanda importante que ninguna fuente individual sea capaz de abastecer. La escala territorial permite conectar ambas realidades. En una comarca, un área industrial o una región encontramos simultáneamente empresas consumidoras de materias primas, actividades generadoras de recursos sobrantes, gestores y recicladores, infraestructuras de tratamiento, logística, centros tecnológicos y administraciones. El reto es conectar estas piezas para construir cadenas de valor suficientemente grandes, estables y competitivas.
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Aquí la simbiosis industrial tiene un papel especialmente relevante. LA SIMBIOSIS COMO PALANCA DE CAMBIO: ¿DÓNDE PUEDE ACTUAR? La simbiosis industrial, como estamos viendo, puede convertirse en una palanca para activar estos mercados; y lo hace trabajando sobre diferentes elementos del sistema. Primero, identificando y mapeando los recursos.
ca, logística inversa, almacenamiento, clasificación, pretratamiento, transformación o nuevas instalaciones de recuperación. Cuarto, diseñando soluciones colaborativas. A veces la solución no consiste en conectar dos empresas, sino en desarrollar conjuntamente una nueva infraestructura, compartir una inversión, adaptar procesos o crear un nuevo modelo de negocio. Y quinto, facilitando las relaciones.
Necesitamos conocer qué materiales sobrantes existen, quién los genera, en qué cantidades, con qué características, dónde están y cómo evolucionan en el tiempo. Pero también necesitamos mapear la demanda: qué empresas consumen materias primas, cuáles podrían incorporar materiales secundarios y qué requisitos deberían cumplir. Segundo, agregando oferta y demanda. La concentración de recursos y de necesidades puede hacer viables soluciones que no lo serían para una única empresa. Agregar flujos permite alcanzar volúmenes suficientes y reducir costes de recogida, transporte y tratamiento. Tercero, identificando las infraestructuras necesarias. Una cadena circular necesita mucho más que un generador y un consumidor. Puede requerir recogida específi-
Los proyectos sistémicos son complejos. Intervienen numerosos agentes con intereses, conocimientos, lenguajes y capacidades diferentes. La colaboración no sucede automáticamente porque dos puntos aparezcan conectados en un mapa. Hace falta alguien que ayude a construir la relación, analizar la viabilidad, identificar barreras y acompañar a los actores hasta convertir una oportunidad en un proyecto. LOS DATOS COMO INFRAESTRUCTURA PARA EL MERCADO En todo este proceso, la digitalización puede desempeñar un papel fundamental. Porque para poder gestionar se necesita información. Se necesitan datos. El mapeo de recursos permite construir una visión territorial de la oferta y la demanda y detectar oportunidades que serían difíciles de identificar desde una perspectiva individual. Pero el
verdadero valor está en convertir estos datos en decisiones. Qué materiales debemos priorizar. Dónde existe suficiente oferta. Qué demandas podrían activarse. Qué actores debemos conectar. Qué infraestructuras faltan. Qué oportunidades tienen suficiente potencial para convertirse en proyectos. En simbiosis industrial, estos mapeos son indispensables y existen herramientas digitales que hacen mucho más eficiente y rápido este proceso. Algunas permiten incluso trabajar con datos estimados, un aspecto especialmente importante porque el acceso a datos reales es, en muchas ocasiones, limitado. Plataformas como SYNER utilizan datos estimados a partir de análisis estadísticos, big data e inteligencia artificial, lo que permite realizar mapeos de recursos y oportunidades en diferentes territorios y ecosistemas. Los datos son la infraestructura inmaterial no solo de la simbiosis industrial, sino también de una gestión eficiente de los recursos. Naturalmente, el mapeo y la disponibilidad de datos son solo el primer paso: permiten obtener una fotografía general para tomar decisiones. Pero nunca pueden sustituir a la colaboración y a la facilitación, tan necesarias para implementar las soluciones y hacer que las cosas sucedan. DE RECUPERAR MATERIALES A CONSTRUIR MERCADOS El desarrollo de un mercado consolidado de materias primas secundarias no depende únicamente de conseguir mayores tasas de reciclaje.
La demanda puede ser el tractor que necesitamos para aumentar la recuperación: si existe una empresa dispuesta a comprar un determinado material secundario, aparecerá un incentivo para recuperarlo y gestionarlo correctamente 202
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Necesita compradores, demanda, calidad, continuidad, logística, confianza e infraestructuras. Y necesita que estos elementos se desarrollen conjuntamente. Por eso, quizá el próximo salto de las políticas de economía circular no deba consistir únicamente en preguntarnos cómo recuperar más toneladas, sino también: ¿Qué demanda podemos activar para que esas toneladas tengan un mercado? La respuesta exige trabajar desde el territorio y a lo largo de toda la cadena de valor. Requiere conectar empresas generadoras y consumidoras, gestores,
recicladores, tecnólogos, infraestructuras y administraciones. Y requiere hacerlo desde una visión sistémica. La simbiosis industrial puede ser el espacio de colaboración donde todas estas piezas se encuentren.
Los datos son la infraestructura inmaterial no solo de la simbiosis industrial, sino también de una gestión eficiente de los recursos JULIO/AGOSTO 2026
La Plataforma de Simbiosis Industrial de Catalunya (PSIC), cuyo objetivo es facilitar el intercambio de recursos entre empresas y entidades, ya empieza a plantearse cómo utilizar esta capacidad de conexión para abordar el reto de activar la demanda: agregar recursos, identificar las infraestructuras necesarias y desarrollar cadenas de suministro de materias primas secundarias capaces de competir con las convencionales. Es un camino largo y queda mucho trabajo por hacer. Pero hay que empezar. Y, en algún momento, hay que dar el primer paso. Vamos allá.
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Leonardo Mathias PRESIDENTE DE SDR PORTUGAL
Una red accesible, un sistema sencillo y una comunicación clara son la base del éxito del SDDR en Portugal Leonardo Mathias, presidente de SDR Portugal, analiza los primeros meses de funcionamiento del sistema luso de depósito y devolución, identifica los factores que explican su rápida implantación y comparte las principales lecciones que, a su juicio, pueden ayudar a España a diseñar un modelo eficaz, cercano al ciudadano y adaptado a su realidad territorial. Águeda García de Durango
TEMAS: SDDR, ENVASES, ECONOMÍA CIRCULAR JULIO/AGOSTO 2026
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ortugal ha puesto en marcha uno de los proyectos de economía circular más ambiciosos de los últimos años. Apenas cuatro meses después del lanzamiento del SDDR Volta, más de 242 millones de envases de bebidas ya han sido devueltos por los ciudadanos, respaldados por una red que supera los 3.000 puntos automáticos, además de puntos manuales, quioscos específicos y un servicio de recogida para el canal HORECA. Para Leonardo Mathias, presidente de SDR Portugal, estos primeros resultados confirman que el éxito de un sistema de depósito no depende únicamente de la tecnología, sino de la combinación de una infraestructura accesible, una gobernanza bien coordinada y una comunicación capaz de transformar la devolución de envases en un hábito cotidiano. En un momento en el que España prepara la implantación de su propio SDDR, Mathias defiende la necesidad de adaptar el modelo a las particularidades del país, reforzar la colaboración entre todos los agentes implicados y situar al consumidor en el centro de la estrategia para garantizar el éxito del sistema desde el primer día.
Portugal está culminando la implantación de su Sistema de Depósito, Devolución y Retorno. ¿Qué balance hace del proceso hasta la fecha? ¿Cuáles considera que han sido los principales logros? En primer lugar, es importante contextualizar: el Sistema de Depósito e Reembolso fue creado en Portugal con el Decreto-Ley n.º 152-D/2017, en su redacción actual, y responde a los objetivos europeos de recogida selectiva de envases de bebidas de un solo uso. En particular, la legislación europea establece un objetivo de recogida del 90% de las botellas de bebidas de un solo uso para 2029. SDR Portugal es una asociación sin ánimo de lucro, licenciada por la Agência Portuguesa do Ambiente (APA) y por la Direção-Geral da Economia (DGE), responsable de la implementación y gestión del Sistema de Depósito e Reembolso en Portugal. Esta asociación reúne a los principales agentes
Los puntos automáticos y la devolución manual no compiten entre sí: son soluciones complementarias para garantizar la capilaridad del sistema
de la cadena, incluidos los productores y envasadores, a través de Circular Drinks, y el sector de la distribución, representado por SDRretalhistas. Esta composición permite garantizar una gestión integrada del SDR, articulando a los diferentes actores de la cadena de valor. En este contexto, SDR Portugal hace un balance globalmente positivo de los primeros meses de funcionamiento del Sistema de Depósito e Reembolso (SDR por sus siglas en portugués). El Sistema entró en funcionamiento el 10 de abril de 2026 y, a 24 de agosto, los ciudadanos ya habían devuelto más de 242 millones de envases de bebidas de un solo uso, lo que demuestra una adhesión rápida y creciente. Uno de los principales resultados ha sido conseguir poner en funcionamiento, en pocos meses, una infraestructura nacional específica para este flujo de envases, que abarca Portugal continental y las regiones autónomas. El SDR comenzó con la marca Volta y abarca botellas y latas de plástico, metal y aluminio, de hasta 3 litros. Volta comenzó con alrededor de 2.500 Puntos Volta automáticos, situados principalmente en supermercados e hipermercados, y ya supera los 3.000 en todo el territorio nacional, incluidas la la Región Autónoma de Madeira y la Región Autónoma de las Azores.
La experiencia portuguesa demuestra que el lanzamiento no marca el final de la implantación, sino el comienzo de un proceso de mejora continua 206
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A esta red se suman los Puntos Volta manuales y los Quioscos Volta, estructuras destinadas principalmente a zonas de elevada afluencia y a operadores, especialmente del sector HoReCa, que necesitan devolver grandes cantidades de envases. Actualmente hay seis Quioscos en funcionamiento (Albufeira, Barcelos, Cascais, Vila Nova de Famalicão, Funchal y Ponta Delgada), con el objetivo de alcanzar las 50 unidades en 38 municipios (ayuntamientos) de todo el país. Más allá de la infraestructura, consideramos especialmente relevante la capacidad del SDR para movilizar a los ciudadanos y comenzar a transformar la Foto: Volta devolución de los envases en un nuevo hábito
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cotidiano.
En muchos países europeos las tasas de devolución superan el 90%. Desde su experiencia, ¿cuáles son los factores que realmente determinan el éxito de un SDDR? La experiencia portuguesa demuestra que el éxito de un SDR depende de varios factores que deben funcionar conjuntamente. En primer lugar, es fundamental contar con una red de devolución accesible, extensa y adaptada a los diferentes con-
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La confianza en el sistema se construye con una gobernanza clara, transparencia y una coordinación permanente entre todos los actores textos de consumo. En Portugal, las principales máquinas de devolución están instaladas en supermercados e hipermercados, pero el sistema no depende exclusivamente de ellas. Los Puntos Volta manuales permiten garantizar cobertura en otros establecimientos y los Quioscos Volta ofrecen una solución para grandes volúmenes de devolución. Para el canal HoReCa existe, además, un servicio de recogida directa, gratuito mediante acuerdo con SDR Portugal, que permite a los establecimientos solicitar la recogida de los envases directamente en sus instalaciones. También son esenciales la simplicidad del sistema y la facilidad para recuperar el depósito. El consumidor debe saber qué envases están incluidos, dónde puede devolverlos y cómo recuperar el valor del depósito. Una comunicación clara y cercana con los ciudadanos es igualmente fundamental, para garantizar que conocen el funcionamiento del sistema, saben dónde y cómo devolver los envases y pueden resolver sus dudas. Por último, es fundamental una fuerte coordinación entre productores, distribución y operadores logísticos. Un SDR es una infraestructura colectiva y su éxito depende de que toda la cadena funcione de forma integrada.
España comparte con Portugal características como una importante actividad turística, una elevada presencia del canal HORECA y una red comercial muy diversa. ¿Qué enseñanzas cree que pueden resultar especialmente útiles para el caso español? Una de las principales enseñanzas de Portugal es que el SDR debe diseñarse desde el principio teniendo en cuenta la di-
versidad de los lugares y de las formas de consumo. Portugal tiene alrededor de 11,5 millones de habitantes, recibe aproximadamente 30 millones de turistas al año y cuenta con cerca de 95.000 operadores económicos. Por ello, la red de devolución debe responder tanto al consumidor que devuelve algunas botellas después de hacer sus compras como a un hotel, restaurante o café que genera grandes volúmenes. En Portugal, los consumidores pueden utilizar los Puntos Volta automáticos (máquinas de devolución en supermercados e hipermercados), los Puntos Volta manuales y los Quioscos Volta. Para el canal HoReCa existen tres soluciones: Puntos Volta automáticos, Quioscos Volta y el servicio gratuito de Recogida Directa, mediante acuerdo con SDR Portugal. Para España, por su dimensión territorial y turística, consideramos especialmente importante garantizar desde el principio capilaridad, proximidad y soluciones adaptadas a los diferentes volúmenes de devolución.
Todo proceso de implantación genera dificultades. ¿Cuáles han sido los principales desafíos técnicos, operativos o de coordinación que ha tenido que afrontar SDR Portugal y cómo se han resuelto? La implementación de un SDR nacional implica coordinar una cadena muy amplia y, naturalmente, conlleva desafíos técnicos y operativos. Uno de los principales ha sido garantizar la integración de los diferentes sistemas y procesos: registro y trazabilidad de los envases, funcionamiento de los equipos de devolución, recogida y transporte, conteo, clasificación y posterior envío
El verdadero éxito no se mide el día del lanzamiento, sino cuando la devolución de envases pasa a formar parte de la rutina de ciudadanos y empresas
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de los materiales para su valorización. Otro desafío ha sido construir una red de recogida suficientemente extensa y adaptada a las diferentes realidades del territorio. La respuesta ha pasado por una implementación progresiva, el refuerzo de la red y la creación de soluciones específicas, como los Quioscos Volta y el servicio de Recogida Directa para el canal HoReCa. La principal enseñanza es que la implementación no termina
Un envase deja de percibirse únicamente como un residuo cuando el ciudadano entiende que tiene un valor y puede recuperarlo
el día del lanzamiento. Es necesario acompañar continuamente la operación, identificar los problemas que surgen sobre el terreno, ajustar los procesos y mantener una comunicación clara y continua con los ciudadanos.
La implicación de los consumidores es uno de los pilares del sistema. ¿Cómo han trabajado para que la ciudadanía entienda el funcionamiento del SDDR y lo incorpore como un hábito cotidiano? ¿Qué papel han desempeñado las campañas de comunicación y educación ambiental? La comunicación ha sido un componente fundamental de la implementación de la Volta. Una infraestructura de esta dimensión implica una nueva rutina para millones de ciudadanos y, por ello, requiere información clara, repetición y acompañamiento. Uno de los cambios más importantes introducidos por el SDR es que un envase de bebida, una vez consumido, deja de ser percibido únicamente como un residuo y pasa a tener un valor asociado. Esta diferencia es relevante no solo para el comportamiento individual de los ciudadanos, sino también para la sociedad, porque crea un incentivo concreto para la devolución y valorización de los materiales. SDR Portugal ha desarrollado la campaña Volta en diferentes fases. La primera estuvo centrada en dar a conocer el SDR y explicar su funcionamiento; posteriormente, la comunicación pasó a estar más orientada a incentivar su utilización en el
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día a día. La próxima fase estará especialmente centrada en consolidar este comportamiento, aclarar las dudas más frecuentes y reforzar los mensajes prácticos, para hacer que la devolución sea cada vez más sencilla e intuitiva. Los resultados de los primeros meses son positivos: más de 242 millones de envases devueltos hasta el 24 de agosto demuestran que los ciudadanos están incorporando progresivamente este nuevo comportamiento.
¿Cómo ha sido la respuesta de la distribución, el pequeño comercio y el canal HORECA? La distribución ha desempeñado un papel esencial en la implementación de la Volta, especialmente porque las principales máquinas de devolución están instaladas en supermercados e hipermercados. La red ha pasado de aproximadamente 2.500 Puntos Volta automáticos en el momento del lanzamiento a más de 3.000 actualmente. A esta red se suman los Puntos Volta manuales, que suelen estar ubicados en supermercados de menor tamaño y permiten a los consumidores devolver los envases cuando no existen Puntos Volta automáticos en las proximidades, garantizando así opciones de devolución incluso en las zonas más remotas. En el caso del canal HoReCa, existen tres soluciones para la devolución de los envases: los Puntos Volta automáticos, los Quioscos Volta y el servicio de Recogida Directa. Los Quios-
España debe diseñar su SDDR pensando desde el principio en su diversidad territorial y turística
cos permiten devolver grandes volúmenes de envases y responden especialmente a las necesidades de establecimientos situados en zonas de mayor afluencia. El Recogida Directa es un servicio gratuito que puede solicitarse a SDR Portugal mediante acuerdo, permitiendo la recogida de los envases directamente en el establecimiento. La experiencia demuestra, por tanto, la importancia de ofrecer diferentes soluciones de devolución, adaptadas a las características, ubicación y volumen de envases de cada operador.
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El consumidor debe disponer siempre de una solución cercana, sencilla y cómoda para devolver sus envases Uno de los debates presentes en España es el equilibrio entre devolución automática mediante máquinas y devolución manual. ¿Qué experiencia está teniendo Portugal, y qué recomendaría para conseguir una red de devolución eficaz y accesible? La experiencia portuguesa demuestra que los Puntos Volta automáticos y los Puntos Volta manuales son complementarios, y no alternativas. Los Puntos Volta automáticos permiten gestionar grandes volúmenes de forma rápida y sencilla y están principalmente instalados en supermercados e hipermercados. Sin embargo, incluso en el sector de la distribución es posible entregar los envases manualmente. Por su parte, los Puntos Volta manuales permiten ampliar la cobertura de la red y garantizar alternativas de devolución en establecimientos y zonas donde no existe un Punto Volta automático cercano, contribuyendo a asegurar la proximidad del sistema en todo el territorio. Portugal también ha desarrollado los Quioscos Volta, que permiten devolver grandes cantidades de envases de una sola vez y tienen una capacidad de recogida de aproximadamente 120 envases por minuto. Son especialmente relevantes en zonas urbanas de elevada afluencia y para operadores del canal HoReCa. En Portugal, hemos diseñado una red que no se basa únicamente en una perspectiva tecnológica, sino sobre todo en la experiencia del usuario y en las necesidades reales del territorio. Lo más importante es garantizar que el ciudadano dispone de una solución cercana, sencilla y cómoda.
Desde el punto de vista industrial, ¿qué impacto espera que tenga el SDR sobre la calidad de los materiales recuperados y sobre la disponibilidad de materias primas secundarias para la industria del reciclaje? Uno de los principales objetivos del SDR es aumentar no solo la cantidad, sino también la calidad de los materiales recogidos. Al crear un circuito específico para botellas y latas de bebidas, el SDR permite una recogida más selectiva, mejora la trazabilidad y reduce la contaminación de los materiales. El 100% de los materiales recogidos a través del Sistema se destina a re-
ciclaje, lo que permite aumentar su potencial de valorización y facilita su reincorporación como materia prima secundaria en nuevos productos y envases. Esta es la lógica que está en la base del SDR: con la Volta, una botella vuelve a ser una botella y una lata vuelve a ser una lata. Una mayor cantidad de material recuperado y con mayor calidad permite reducir la dependencia de materias primas vírgenes y mantener los materiales en circulación durante más tiempo. En este sentido, el SDR también debe entenderse como una infraestructura al servicio de la economía circular.
La coordinación entre administraciones públicas, productores, distribución y gestores suele señalarse como uno de los mayores retos. ¿Qué modelo de gobernanza considera imprescindible para que un SDDR funcione de forma eficiente y genere confianza entre todos los actores? La experiencia portuguesa demuestra que un SDR requiere una estructura de gobernanza clara, con responsabilidades bien definidas, mecanismos de coordinación entre los diferentes actores y una supervisión efectiva por parte de las entidades públicas competentes. En Portugal, SDR Portugal es una entidad gestora licenciada por la Agência Portuguesa do Ambiente (APA) y por la Direção-Geral da Economia (DGE), entidades que acompañan y supervisan el cumplimiento de las obligaciones y objetivos previstos para el SDR. La actividad de SDR Portugal está, por tanto, sujeta al seguimiento y supervisión de las entidades de tutela, garantizando que la implementación y operación de la Volta cumplen el marco legal y las condiciones establecidas en la licencia. Junto a esta supervisión, es esencial garantizar una articulación permanente con todos los actores de la cadena, incluidos productores y envasadores, distribución, HoReCa, municípios (ayuntamientos), operadores logísticos y de tratamiento e industria recicladora. Cada uno tiene responsabilidades específicas y el funcionamiento eficiente de la Volta depende de la capacidad de coordinación entre todos. Consideramos, por ello, que un modelo de gobernanza eficaz debe combinar supervisión pública, responsabilidades claramente atribuidas, transparencia en la información y capacidad de diálogo y adaptación. En un sistema de esta dimensión, la confianza se construye precisamente a través de esta
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combinación de control, transparencia y articulación entre los diferentes actores.
Si tuviera que señalar los errores más urgentes que deberían evitar los países que aún van a implantar el sistema, ¿cuáles serían? Cada país tiene su propio contexto, características y desafíos. No obstante, considerando la experiencia portuguesa, tuvimos en cuenta algunos aspectos que consideramos fundamentales. Desde el principio, tuvimos presente que se trata de un sistema muy complejo desde el punto de vista operativo, que implica a una amplia cadena de actores y requiere la articulación de diferentes procesos, desde la puesta de los envases en el mercado hasta su recogida, transporte, conteo, clasificación y valorización. La extensión de la red de recogida fue también una dimensión central, precisamente para garantizar que el ciudadano encuentra una solución cercana y práctica, a través de diferentes modalidades de devolución, adaptadas a los distintos contextos y volúmenes. Por último, la comunicación es fundamental para dar a conocer el funcionamiento de la Volta, aclarar dudas y ayudar a los ciudadanos a incorporar progresivamente la devolución de los envases a sus rutinas. En Portugal, esta ha sido una dimensión trabajada desde el lanzamiento y que continuará acompañando la evolución del SDR.
En España existe preocupación por los plazos y por la complejidad del despliegue. Desde su experiencia, ¿qué es más importante: cumplir una fecha determinada o dedicar el tiempo necesario a diseñar correctamente el sistema desde el principio? Es importante cumplir los plazos definidos, pero la experiencia portuguesa demuestra que la calidad de la preparación es determinante para el éxito posterior del SDR. Un SDR de esta dimensión exige coordinar tecnología, logística, operadores económicos, puntos de devolución, sistemas de información y comunicación con los consumidores. Por ello, es fundamental llegar al día del lanzamiento con todos estos elementos preparados. Al mismo tiempo, es necesario asumir que el lanzamiento no significa que el sistema esté concluido. Incluso con una preparación exhaustiva, los primeros meses sirven para identificar problemas, conocer mejor las necesidades de los usuarios y realizar ajustes. Por ello, más que elegir entre plazo y calidad, es necesario preparar muy bien el lanzamiento y, simultáneamente, garantizar capacidad de adaptación y mejora continua después de la entrada en funcionamiento.
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Si pudiera trasladar un único mensaje a las administraciones, empresas y organizaciones españolas que están preparando la llegada del SDDR, ¿cuál sería? Cada país tiene su propia realidad, características y desafíos. En el norte de Europa, en países como, por ejemplo, Noruega, los grandes desafíos son el clima y las distancias. Si nos fijamos en los países del sur de Europa, podemos hablar de la capilaridad del pequeño comercio, con una fuerte presencia de establecimientos del sector HoReCa, y de los grandes flujos turísticos. Desde la experiencia portuguesa, lo que podemos decir es que la preparación, la implicación de los diferentes actores y la capacidad de poner al consumidor en el centro son dimensiones fundamentales.
El SDR debe entenderse como una infraestructura al servicio de la economía circular
El SDR es una infraestructura nacional que implica cambios operativos para miles de empresas y, sobre todo, un nuevo comportamiento para millones de ciudadanos. En este contexto, también consideramos fundamental que exista una única entidad responsable de la implementación y coordinación del sistema, bajo una licencia única. Una gobernanza clara, con un único responsable, facilita la toma de decisiones, la coordinación entre los diferentes actores y la coherencia de la implementación a escala nacional. La experiencia portuguesa demuestra que los resultados pueden surgir rápidamente cuando existe una red accesible, un sistema sencillo, un incentivo claro y una comunicación consistente. Pero también demuestra que la implementación requiere capacidad de adaptación y mejora continua. El día del lanzamiento es solo el principio. El verdadero éxito se mide por la capacidad de convertir la Volta en una rutina para ciudadanos y operadores, garantizando que los envases permanezcan en circulación como un recurso, en lugar de convertirse en residuos.
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El pasaporte digital: la puerta a la economía ecológica, digital y resiliente POR JOSÉ ANTONIO JIMÉNEZ CABALLERO, COORDINADOR DE DIGITALIZACIÓN EN LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NORMALIZACIÓN, UNE
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a Comisión Europea avanzó en marzo de 2022 su visión sobre el camino que debe seguir la Unión Europa en su crecimiento económico en los próximos años en su Comunicación “Hacia una economía ecológica, digital y resiliente: nuestro modelo europeo de crecimiento”. Ese modelo de crecimiento debe incluir las transiciones ecológica y digital, y mejorar la resiliencia económica y social de la Unión, pero sin olvidarnos de que estamos en un mundo globalizado en el que es necesario mantener la competitividad. Las transiciones ecológica y digital no deben verse por separado. El sector digital debe contribuir por si mismo a la transición ecológica general fomentando la adopción de tecnologías cuya huella ambiental sea menor y su eficiencia energética y en el uso de los materiales,
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mayor. Y por otro lado, las tecnologías digitales deben apoyar la transición ecológica del resto de sectores de la economía aportando soluciones que sería imposible implantar sin estas tecnologías. Y una de estas soluciones son los pasaportes digitales de productos. ¿QUÉ ES EL PASAPORTE DIGITAL DE UN PRODUCTO? El pasaporte digital de un producto es un sistema de información que sirve para registrar, procesar y compartir electrónicamente información relacionada con la sostenibilidad y conformidad de los productos entre las empresas de la cadena de suministro, las autoridades y los consumidores. En su materialización para un producto concreto, un pasaporte digital del producto es un contenedor digital de
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información específica sobre el mismo, especialmente relacionada con la sostenibilidad y conformidad, que sirve como identidad digital y que permite la trazabilidad y la transparencia a lo largo de toda su cadena de valor y de su ciclo de vida. La trascendencia que el pasaporte digital de producto va a tener para el mercado interior de la Unión Europea queda de manifiesto cuando se enumeran los actos legislativos que hacen referencia al mismo, como se puede ver en la siguiente lista (no exhaustiva): el Reglamento (UE) 2024/1781 por el que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos sostenibles (ESPR), el Reglamento (UE) 2024/3110 por el que se establecen reglas armonizadas para la comercialización de productos de construcción,
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el Reglamento (UE) 2023/1542 relativo a las pilas y baterías y sus residuos, el Reglamento (UE) 2026/405 sobre detergentes y tensioactivos y el Reglamento (UE) 2025/2509 relativo a la seguridad de los juguetes. El pasaporte digital de un producto en el ámbito de aplicación del Reglamento (UE) 2024/1781, por centrarnos en el reglamento más general, afectará a todo bien físico que se introduzca en el mercado o se ponga en servicio en la UE, incluidos los componentes y los productos intermedios, con excepción de los alimentos, los piensos, los medicamentos para uso humano y veterinarios, las plantas, animales y microorganismos vivos, los productos de origen humano y los productos de origen vegetal y animal directamente relacionados con su futura reproducción. Mediante actos legislativos sucesivos, la CE irá detallando los requisitos
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Las tecnologías digitales deben apoyar la transición ecológica del resto de sectores de la economía aportando soluciones que sería imposible implantar sin estas tecnologías concretos que afectarán a cada tipo de producto, que pueden incluir el rendimiento técnico del producto, los materiales y su origen, las actividades de reparación, las posibilidades de reciclaje y los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida. Los detalles de la implementación del Reglamento ESPR se comparten en el Foro de Ecodiseño.
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IMPACTO DEL PASAPORTE DIGITAL DE PRODUCTO EN LA CADENA DE VALOR El objetivo del pasaporte digital de producto es mejorar la transparencia y la eficiencia a lo largo de la cadena de valor de los productos en el mercado interior de la UE e incumbe a todos los actores presentes en esa cadena de valor. Se espera que esta medida aumente la transparencia, tanto para las empresas de la cadena de suministro como para el público en general, y las eficiencias en términos de transferencia de la información. En particular, es previsible que ayude a facilitar y agilizar el seguimiento y el control del regulatorio por parte de las autoridades de la UE y de los Estados miembros. También es previsible que proporcione una herramienta de información sobre el mercado que
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El objetivo del pasaporte digital de producto es mejorar la transparencia y la eficiencia a lo largo de la cadena de valor de los productos en el mercado interior de la UE podrá utilizarse para revisar y ajustar las obligaciones en el futuro. EL PAPEL DE LA NORMALIZACIÓN EN LA IMPLANTACIÓN DEL PASAPORTE DIGITAL DEL PRODUCTO Los estándares van a desarrollar un papel fundamental en la implantación de los pasaportes digitales de producto. En primer lugar, es necesario desarrollar una infraestructura IT que permita gestionar de forma eficiente y efectiva tal volumen de información. La CE ha encargado a las organizacio-
nes europeas de normalización CEN y CENELEC que desarrollen los estándares que definen esa infraestructura. El comité de normalización europeo CEN/CLC/JTC 24 Digital Product Passport (DPP) ya ha desarrollado una serie de estándares a tal efecto, que cubren los siguientes aspectos: identificadores únicos; soportes de datos y vínculos entre el producto físico y la representación digital; gestión de derechos de acceso, información, seguridad del sistema y confidencialidad empresarial; interoperabilidad (técnica, semántica, organizativa); tratamiento de datos, protocolos de intercambio de datos y formatos de datos; almacenamiento, archivo y persistencia de datos; autenticación, fiabilidad e integridad de los datos; e interfaces de programación de aplicaciones (API) para la gestión del ciclo de vida del pasaporte del producto y la capacidad de búsqueda. Pero una vez definida la infraestructura de gestión, queda el trabajo más importante, la definición de los parámetros que se incluirán en ese pasaporte y los métodos de medición. El calendario de implantación progresiva de los requisitos del reglamento ESPR para tipos concretos de productos, materiales intermedios o requisitos
Los estándares van a desarrollar un papel fundamental en la implantación de los pasaportes digitales de producto JULIO/AGOSTO 2026
horizontales que aplican a multitud de productos es el siguiente: en productos finales se incluyen textiles (aprox. 2027), muebles (aprox. 2028), neumáticos (aprox. 2027) y colchones (aprox. 2029). En productos intermedios se incluyen acero (aprox. 2026) y aluminio (aprox. 2028). Los requisitos horizontales incluyen reparabilidad (aprox. 2027) y contenido reciclado y reciclabilidad de aparatos eléctricos y electrónicos (aprox. 2029). En muchos de estos casos, existen o se van a desarrollar estándares para medir los parámetros aplicables a cada tipo de producto o requisitos generales. POSIBILIDADES DE PARTICIPACIÓN NACIONAL El proceso de elaboración de estándares está abierto a la participación de cualquier entidad interesada a través de la Asociación Española de Normalización, UNE. El trabajo de normalización se organiza en Comités Técnicos de Normalización temáticos, CTNUNE, que desarrollan los estándares sectoriales dentro de su campo de actividad. La participación en un comité de normalización permite a los interesados influir en el desarrollo de los estándares defendiendo sus intereses y estar informado de requisitos futuros con años de antelación. Los comités más relevantes para los estándares de desarrollo del pasaporte digital de producto en esta primera etapa son los siguientes: CTN-UNE 333 Pasaporte digital de producto. Marco y sistema; CTN-UNE 40 Industrias textiles; CTN-UNE 11 Mobiliario; y CTN-UNE 69 Neumáticos, llantas y válvulas.
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¿POR QUÉ RECICLAMOS?
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Griselda Romero
LO QUE EL COMPORTAMIENTO CIUDADANO REVELA SOBRE LA ECONOMÍA CIRCULAR
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a economía circular suele explicarse desde las normas, la tecnología o la eficiencia de las plantas de tratamiento. Pero antes de que un residuo llegue al contenedor, atraviesa una fase crítica a menudo invisible para el sistema: la generación doméstica. En una cocina donde no siempre caben cinco cubos, en una bolsa que se baja con prisa o ante un contenedor cuya ubicación o accesibilidad condiciona el esfuerzo, se juega realmente la eficacia de la separación en origen. Este reportaje parte de una premisa sencilla que trasciende el debate técnico: el residuo es, ante todo, un hecho social. Lo explican Adolfo Torres Rodríguez, profesor de Sociología de la Universidad de Granada, y Juan Francisco Bejarano Bella, profesor de Sociología de la Universidad de Sevilla, a partir de su investigación sobre “Resistencias de la ciudadanía hacia la separación de residuos en origen en los municipios de la red GRAMAS de la provincia de Granada”. A esa mirada se suma la de Ismael García-Gil, sociólogo y responsable del Área Ciudadana del departamento de Innovación de TheCircularLab en Ecoembes, que analiza el comportamiento desde los datos, los perfiles ciudadanos y el diseño de sistemas más fáciles de usar.
El comportamiento ciudadano importa, pero no se explica al margen del sistema que lo condiciona. La transición circular necesita, por supuesto, una ciudadanía activa, pero esta solo es posible si existe una infraestructura robusta, con condiciones materiales y operativas que la sostengan: productos pensados para durar, infraestructuras y servicios accesibles, información comprensible, confianza en el sistema, logística adaptada al territorio y responsabilidades bien repartidas entre administraciones, productores y gestores. Apelar al compromiso ciudadano es un paso indispensable, pero no suficiente: la economía circular exige algo más que pedir al ciudadano que separe mejor. Por ello, el éxito final del modelo dependerá de un sistema coordinado que reduzca las fricciones en el hogar y garantice que el esfuerzo individual se traduce en un impacto real.
CONCEPTUALIZACIÓN DEL RESIDUO Y DEL SUJETO: EL FIN DEL MITO DEL CIUDADANO HOMOGÉNEO La planificación municipal de la gestión de residuos suele basarse en un esquema técnico clásico: el residuo se recoge, se transporta, se trata y se elimina. Sin embargo, esta secuencia ignora que, antes de llegar al contenedor, el
El reto no es solo informar más, sino entender mejor al ciudadano.
residuo ya tiene una vida social. Adolfo Torres y Juan Francisco Bejarano lo formulan directamente a partir de su investigación sobre las resistencias a la separación en origen: “Concebimos el residuo como un hecho social y no meramente técnico”. Bajo esta premisa, el sistema tradicional desatiende la fase previa de generación doméstica, donde el residuo se interpreta, clasifica y almacena, defienden. En este espacio, el ciudadano actúa como sujeto individual (al decidir qué separa, cuánto esfuerzo asume o cómo resuelve sus dudas) y social, al interactuar entre la lógica privada del hogar y la pública de la calle, condicionada por la distancia al contenedor, su estado, la comodidad o la percepción del entorno. Esta mirada desmonta por completo la idea de una ciudadanía homogénea. Ismael García-Gil, coincide en que “no existe una única forma de relacionarse con el reciclaje”. A partir de estudios de comportamiento, como el Índice Emocional del Reciclador o estudios de hábitos de reciclaje, desde Ecoembes identifican cinco perfiles —abiertos al cambio, confiados, “sabios senior”, compasivos e individualistas— con motivaciones y barreras propias. En sintonía, Torres y Bejarano concluyen que ningún factor sociodemográfico tradicional (edad, género o nivel de
Cuanto menor es el esfuerzo percibido, mayor es la probabilidad de que el hábito se mantenga.
Ismael García - Gil, responsable del Área Ciudadana del departamento de Innovación de TheCircularLab en Ecoembes.
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Adolfo Torres Rodríguez, profesor de Sociología en la Universidad de Granada. estudios) explica por sí solo el comportamiento. El reciclaje depende del contexto de cada persona, sus hábitos domésticos, la información disponible, la confianza en el sistema y de cómo percibe el esfuerzo que se le pide. Por ello, como resume García-Gil, “el reto no es solo informar más, sino entender mejor al ciudadano”.
BARRERAS REALES Y LÍMITES DE LA CONCIENCIACIÓN: MÁS ALLÁ DEL DISCURSO EDUCATIVO Explicar los fallos en la separación de residuos como una simple “falta de concienciación” es una lectura reduccionista que ignora la realidad del hogar. La sensibilidad ambiental existe, pero no opera en abstracto: compite con el tiempo disponible, la comodidad, el espacio disponible, la accesibilidad a los contenedores y la percepción de utilidad del gesto. Desde el análisis del comportamiento ciudadano, Ismael García-Gil sitúa las principales barreras en esas friccio-
Exigir más concienciación a la ciudadanía sin ofrecer a cambio transparencia institucional, simplificación informativa y soluciones adaptadas a la realidad material de sus hogares solo genera frustración y cronifica las resistencias al reciclaje.
Es muy fácil responsabilizar o culpabilizar al sujeto más débil. El ciudadano también tiene su parte de responsabilidad, pero aún queda mucho por hacer para delimitar la corresponsabilidad de todos los actores.
nes cotidianas. En una sociedad cada vez más rápida, muchas decisiones se toman tratando de reducir esfuerzos. Si separar un residuo genera dudas, exige desplazamientos largos o complica la organización doméstica, el hábito se debilita. Y ese riesgo aumenta cuando se trata de prácticas que piden más planificación o rompen rutinas previas, como reducir, reutilizar o separar nuevos flujos. Por eso, el llamado “no reciclador constante” no responde necesariamente a una falta de valores ambientales. Su comportamiento puede variar según la disponibilidad horaria, el volumen de residuos que genera o la facilidad para acceder a los puntos de recogida. El reto, sostiene García-Gil, no es solo que el ciudadano conozca la opción correcta, sino que pueda incorporarla de forma sencilla y útil a su día a día. Torres y Bejarano llegan a un diagnóstico parecido desde la sociología ambiental. Las resistencias ciudadanas responden a un cruce de desconfianza institucional, confusión informati-
va (miedos, desinformación), factores socioculturales y deficiencias logísticas (como el tamaño del hogar o islas de recogida mal resueltas). Para estos autores, la economía circular exige un prerrequisito material previo a cualquier apelación moral: “la existencia de una infraestructura y un sistema de gestión”. Cuando esta red falla o es deficiente, se ensancha la brecha entre los valores y la acción: “exigir más concienciación a la ciudadanía sin ofrecer a cambio transparencia institucional, simplificación informativa y soluciones adaptadas a la realidad material de sus hogares solo genera frustración y cronifica las resistencias al reciclaje”. Finalmente, su investigación añade un freno invisible: la ausencia de coste social. En muchos entornos, no separar correctamente goza de cierta tolerancia y no se percibe como una conducta socialmente reprochable. Esta aceptación implícita se normaliza bajo la premisa de que, en un momento dado o en determinadas circunstancias, cualquiera puede convertirse temporalmente en un no-reciclador.
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DESINFORMACIÓN, BULOS Y EL FACTOR CONFIANZA: ENEMIGOS INVISIBLES DEL SISTEMA La confianza es el pilar invisible del reciclaje: al depositar la bolsa, el ciudadano cede el control del proceso, abriendo una zona opaca que la falta de información llena de sospechas. Ismael García-Gil advierte que este factor no funciona de forma binaria, “como un interruptor de si o no”; mitos arraigados como que “se mezcla todo” o la percepción de que el esfuerzo individual carece de impacto real debilitan la motivación y desconectan la acción doméstica del resultado final. Torres y Bejarano constatan en su investigación cómo estos bulos (que el reciclaje “destruye empleo”, “no sirve para nada” o que sufre de malas praxis en el transporte) desincentivan la separación en origen. A ello se suman resistencias frontales (“no reciclo porque no”) vinculadas a discursos negacionistas, contestatarios o conspiranoicos. Este rechazo puede adquirir incluso una carga ideológica e identitaria: los sociólogos identifican una estigmatiza-
ción que asocia la práctica a posturas políticas (“si reciclas eres de izquierdas”) y que, en ciertos colectivos vulnerables, se mezcla con componentes de base étnica. La práctica ambiental se tiñe así de significados ajenos al propio residuo. Frente a este escenario, ambos profesores sostienen que la confianza no se gana con eslóganes, sino con información veraz sobre el funcionamiento y los resultados del sistema de gestión. Mostrar qué ocurre después del contenedor —cómo se recoge, se trata y qué resultados genera— permite que la decisión individual de reciclar se apoye en información contrastada y no en bulos, prejuicios o ausencia de información.
MOTIVACIONES Y EL PROCESO DE DECISIÓN INDIVIDUAL: DEL BENEFICIO SIMBÓLICO A LA RUTINA INTEGRADA Frente a la pregunta de por qué no se recicla, resulta igual de importante entender por qué sí se hace y qué compensa ese esfuerzo. Torres y Bejarano sitúan este comportamiento en
La causa más importante es la aceptación social de la conducta de no reciclar: no es socialmente reprochable porque, en determinadas circunstancias, cualquiera de nosotros puede ser un no-reciclador. Juan Francisco Bejarano Bella, profesor de Sociología en la Universidad de Sevilla.
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el terreno de la elección individual: “La decisión de reciclar es individual” y responde a un proceso consciente en el que la persona debe identificar algún tipo de beneficio. Ese rédito rara vez es monetario; suele tener un carácter simbólico: la satisfacción de contribuir a la protección del medio ambiente, la construcción de una identidad individual y social, o la sensación de pertenecer a una comunidad que espera y reconoce esa conducta. Ismael García-Gil aterriza esta perspectiva conductual al recordar que reciclar “no es un gesto aislado”, sino que forma parte de una rutina doméstica y social. Contar con cubos o espacios diferenciados para separar los residuos en casa, o usar bolsas reutilizables, son hábitos ya integrados en muchos hogares. De hecho, casi siete de cada diez ciudadanos declaran reciclar, según los estudios de Ecoembes citados por García-Gil. También resulta significativo que muchas personas sigan reciclando incluso cuando tienen dudas sobre el proceso, bien porque encuentran ventajas en el sistema, bien porque la separación ya se ha consolidado en su
Proponemos un cambio de paradigma: que el ciudadano se sienta parte activa de la gestión de residuos y no un mero actor pasivo en la etapa de generación.
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rutina doméstica. Según esos mismos estudios, el cuidado del medioambiente es el principal motivo para reciclar en dos de cada tres casos, aunque coexiste con otros factores como la norma social, la educación, la costumbre, el ahorro, la comodidad o la confianza en el sistema. Los datos refuerzan esa mezcla de motivaciones: tres de cada cuatro encuestados perciben el beneficio del reciclaje y seis de cada diez se sienten culpables si no lo hacen. Esa culpa evidencia una norma social compartida donde convergen el análisis simbólico de los sociólogos y el enfoque conductual de Ecoembes: el reciclaje funciona mejor cuando tiene sentido para la identidad del ciudadano y no exige un sacrificio excesivo. La regla, como concluye García-Gil, es clara: “cuanto menor es el esfuerzo percibido, mayor es la probabilidad de que el hábito se mantenga”. La economía circular y el reciclaje tienen más opciones de éxito cuando se integran en la rutina diaria sin convertirse en una carga.
RESPONSABILIDAD: EL CIUDADANO FRENTE AL SISTEMA El discurso tradicional suele dictar que, si el reciclaje falla, es porque el ciudadano debe separar mejor. Sin embargo, colocar todo el peso en el gesto doméstico invisibiliza factores críticos como el diseño de productos, las infraestructuras, la información y el papel de empresas y administraciones. Torres y Bejarano cuestionan esta dinámica, mantenida durante décadas, de “responsabilizar al ciudadano eludiendo identificar al resto de actores implicados”. El individuo participa reduciendo, reutilizando y separando, pero lo hace al final de una cadena donde otros deciden previamente qué se produce, cómo se envasa, cuánto dura un objeto o qué canales existen para recuperarlo. Aquí entra en juego la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), un marco que refuerza la correspon-
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sabilidad en la economía circular. El reto está en concretar qué obligaciones asume cada actor para que el sistema no recaiga siempre sobre su eslabón más visible: quien deposita el residuo. Para Torres y Bejarano, en esa delimitación “aún queda mucho por hacer”; mientras tanto, advierten, resulta fácil “responsabilizar o culpabilizar al sujeto más débil”. El matiz importa: el ciudadano también tiene su parte de responsabilidad, pero no puede cargar solo con los límites de un sistema en el que intervienen muchos más actores. Ismael García-Gil conecta con este enfoque al advertir del riesgo de saturar o confundir a la población si se le traslada toda la complejidad técnica del modelo. La economía circular exige cada vez más gestos cotidianos —separar nuevos flujos, reparar, reutilizar—, pero pedir participación no equivale a convertir al ciudadano en responsable último de todo lo que el sistema aún no resuelve.
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COMUNICACIÓN Y ALFABETIZACIÓN SOBRE RECICLAJE: DEL DATO A LA CULTURA CIRCULAR La comunicación tradicional se ha limitado a explicar qué va en cada contenedor, pero la economía circular exige ir más allá de las instrucciones sueltas para abordar la reducción, la reutilización o la reparación. Torres y Bejarano advierten que el verdadero riesgo radica en el desconocimiento, por lo que “la eficacia de la comunicación es uno de los factores fundamentales”. Apuestan por una “alfabetización sobre reciclaje” que integre sensibilización, formación y educación a través de canales diver226
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sos, acordes a la heterogeneidad social y la multiplicidad de situaciones. Esta pedagogía, además, debe visibilizar los procesos ocultos; como ejemplo, señalan que muchos ayuntamientos han confundido a la población con la nueva tasa de residuos en lugar de aprovecharla para explicar el coste real de la basura y el sentido de la separación. Ismael García-Gil coincide en la necesidad de traducir la complejidad técnica en mensajes comprensibles. Los flujos de residuos tienen características distintas y exigen comportamientos diferentes, pero las personas son las mismas: necesitan instrucciones claras y una explicación más atractiva que
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técnica. También necesitan ver qué ocurre después del contenedor —cómo se recoge el residuo, cómo se clasifica y cómo puede volver al ciclo productivo—, porque la transparencia ayuda a convertir en tangible un proceso que muchas veces permanece invisible. Esa comunicación, además, no puede dirigirse a un ciudadano único. García-Gil recuerda que Ecoembes comunica potencialmente para 50 millones de personas, con edades, hábitos, niveles de conocimiento y motivaciones muy distintas. Por eso, las campañas deben ser ágiles, fáciles de entender y capaces de combinar registros: datos, evidencias e impacto medible para quienes necesitan contexto; emoción, cercanía o uti-
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lidad cotidiana para quienes conectan desde diferentes lugares. Si el objetivo es generar cambios reales, la evolución apunta hacia una comunicación más personalizada y localizada.
ESTRATEGIA Y DISEÑO DEL SISTEMA CIRCULAR: HACIA UN MODELO INTEGRADO Y BASADO EN DATOS Si el comportamiento no se corrige solo con mensajes, el paso clave es revisar cómo se diseña el sistema. Torres y Bejarano defienden incorporar a la ciudadanía desde el inicio para que políticas, campañas e innovaciones no sean solo técnicamente eficaces, sino también comprensibles, accesibles y asumibles. Su propuesta amplía el circuito clásico —recogida, transporte, tratamiento y eliminación— hacia un modelo integrado que incluye sistema productivo, generación doméstica, recogida, transporte, tratamiento —con retorno a producto o eliminación cuando no haya otra vía— y distribución de beneficios ambientales y sociales entre los actores implicados.
Así, el ciudadano deja de ser un mero generador o entregador de residuos para convertirse en parte activa del sistema en todas sus fases. Para ambos profesores, situar a las personas en el centro permite atender necesidades reales y ganar eficiencia. En ese enfoque, la sociología aporta conocimiento técnico: hábitos, resistencias, espacios domésticos, percepciones y motivaciones también son datos de diseño. Ismael García-Gil coincide en la necesidad de acortar la distancia entre intención y acción: “cuanto más claro es el sistema, mayor es la participación ciudadana”. La conciencia da sentido al gesto, pero necesita una estructura que lo sostenga. La ubicación de contenedores, la logística, la claridad de los mensajes y la adaptación territorial condicionan directamente la capacidad de reciclaje en los hogares. Para García-Gil, el diseño de sistemas, herramientas o campañas que hagan que reciclar, reutilizar o reparar sea más fácil y cotidiano debe partir de datos y conocimiento del territorio. No todos los municipios necesitan la misma respuesta: en algunos casos
habrá que reforzar la contenerización; en otros, mejorar la comunicación; y en otros, apostar por fórmulas como el puerta a puerta. También insiste en que una medida circular funciona mejor cuando aporta valor a la ciudadanía y resuelve una necesidad concreta. Para bajar esa estrategia al territorio, Ecoembes utiliza modelos de Big Data que analizan patrones de comportamiento y diferencias locales. Esa información permite reubicar contenedores, ajustar campañas, identificar zonas de refuerzo o elegir el sistema más adecuado en cada caso. La tecnología aporta valor cuando mejora decisiones o acerca el sistema a la ciudadanía; por eso, herramientas como la realidad virtual o la gamificación pueden ayudar a mostrar qué ocurre después de separar un residuo y hacer tangible un proceso lejano. El objetivo, resume García-Gil, es que reciclar, reutilizar o reducir no dependa solo de la voluntad ciudadana, sino de sistemas bien diseñados, comprensibles y fáciles de incorporar a la vida cotidiana. Solo así, sostiene, podrá avanzarse hacia la meta de “un futuro sin residuos”.
El reto social del textil
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l textil muestra con claridad que la economía circular no empieza en el contenedor. Para Torres y Bejarano, la ropa no puede analizarse solo como un sistema productivo, una cadena de valor o un ciclo de vida. También funciona como un signo social: “no es solo un objeto con valor funcional”, sino que incorpora un valor simbólico de diferenciación social y cultural. La forma en que se compra, se usa y se descarta está atravesada por identidad, pertenencia, moda y estatus. Por eso, hablar de circularidad textil exige mirar más allá de la recogida separada o del reciclaje de fibras. Implica
atender la dimensión ambiental y económica, pero también las condiciones laborales, la salud de las personas trabajadoras y la gobernanza de una cadena que opera en un contexto global y local al mismo tiempo. Como ocurre con otros residuos, no basta con pedir al ciudadano que actúe de otra manera si no existe un sistema que haga posible ese comportamiento. Torres y Bejarano lo resumen con una comparación clara: si para reciclar hace falta un sistema de gestión, para consumir ropa de forma sostenible hace falta un sistema circular sostenible, capaz de activar a todos los actores “de la cuna a la cuna”. Ahí aparece
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el límite más incómodo: el volumen de consumo. Incluso con mejores sistemas de recogida, reutilización o reciclaje, un consumo excesivo puede superar los márgenes de la sostenibilidad. La experiencia acumulada en envases, completa Ismael García-Gil, puede servir para nuevos flujos como el textil, pero exige sistemas bien diseñados. Reutilizar, reducir o alargar la vida útil de una prenda implica más planificación y una ruptura mayor con la rutina de compra y descarte. La circularidad textil no dependerá solo de la voluntad ciudadana: necesitará infraestructuras, información y soluciones fáciles de incorporar a la vida diaria.
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urante años, Europa ha desplegado baterías, paneles solares, aerogeneradores y materiales ligeros sin que los residuos derivados de ello llegaran a alcanzar una escala masiva, pero esa tregua empieza a agotarse. La tecnología de reciclaje avanza, y el salto decisivo llegará al convertir las fracciones complejas en materias primas con calidad, precio y compradores. En este escenario, España reúne capacidades para ocupar un lugar propio en esa cadena, aunque buena parte de las plantas y de los mercados todavía está por desarrollar. Los expertos de TECNALIA, AIMPLAS, CIDETEC y AIMEN explican el camino a recorrer.
UNA NUEVA GENERACIÓN DE RESIDUOS COMPLEJOS La transición energética tiene una cara menos visible. Tras el despliegue de vehículos eléctricos, instalaciones renovables, sistemas de almacenamiento y equipos electrónicos, llegará una corriente de residuos distinta a la que ha ocupado hasta ahora a la industria
El reto no es solo gestionar el residuo, sino construir cadenas de valor completas.
Soraya Prieto Fernández, directora de Circularidad en Tecnalia.
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del reciclaje. Y no se trata únicamente de más toneladas: son productos con composiciones variables, uniones difíciles de desmontar, sustancias que exigen medidas de seguridad y materiales cuyo valor depende de que conserven pureza y prestaciones. Soraya Prieto Fernández, directora de Circularidad en TECNALIA, sitúa entre los flujos con mayor crecimiento las baterías de vehículos eléctricos y sistemas estacionarios, los paneles fotovoltaicos, la electrónica de potencia y los materiales compuestos. Con ello, el calendario será desigual, ya que parte del residuo procederá del fin de vida, pero durante años tendrán peso los rechazos de fabricación, las averías, los accidentes, las sustituciones tempranas y la repotenciación de instalaciones. “El reto no es sólo gestionar el residuo, sino construir cadenas de valor completas que permitan recuperar materiales con la calidad necesaria para volver a introducirlos en procesos industriales”, señala la experta. Así, la batería concentra buena parte de la atención por la combinación de volumen, riesgo y materias estratégicas. Litio, níquel, cobalto, manganeso, cobre y grafito conviven con químicos que cambian a gran velocidad. La extensión de las baterías de litio-ferrofosfato, conocidas como LFP, introduce una paradoja: su menor contenido en níquel y cobalto rebaja el valor medio de los materiales recuperables, lo que somete a presión la economía del proceso. Por su parte, el panel fotovoltaico plantea otro tipo de desafío. Vidrio y aluminio representan la mayor parte de su peso y ya cuentan con rutas conocidas, pero el interés estratégico está también en el silicio, el cobre y la plata. Sin embargo, recuperar masa no equivale a conservar valor. La dificultad reside en separar encapsulantes y adhesivos sin degradar las fracciones que pueden regresar a una aplicación exigente. En muchos composites estructurales, las mismas propiedades que alar-
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gan la vida del producto complican su tratamiento al final de su vida útil. Irene Martín, investigadora en reciclado químico en AIMPLAS, recuerda que fibras de carbono, vidrio o aramida suelen quedar embebidas en resinas termoestables que no pueden fundirse ni reciclarse mediante las técnicas mecánicas convencionales. Palas eólicas, componentes aeronáuticos, embarcaciones, piezas de automoción, depósitos de hidrógeno y otras estructuras complejas basadas en composites constituyen así una importante fuente de residuos técnicos emergentes. Elena Rodríguez, responsable de Tecnologías Avanzadas de Composite de AIMEN, añade que la respuesta deberá empezar antes del final de vida, mediante resinas reciclables
¿Qué tecnología corresponde a cada residuo? Baterías: Pirometalurgia e hidrometalurgia con presencia industrial; reciclaje directo en fase piloto o de demostración; diagnóstico y clasificación como pasos decisivos.
Paneles fotovoltaicos: Retirada de marcos y cajas de conexión, recuperación de aluminio y vidrio; delaminación selectiva para silicio, cobre y plata.
Palas eólicas y composites: Reciclado mecánico, ya industrializado, para obtener cargas y materiales secundarios; pirólisis y solvólisis para recuperar fibras de mayor calidad y favorecer aplicaciones de mayor valor.
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Diseñar para la circularidad significa preservar durante más tiempo el valor técnico y económico de productos, componentes y materiales
Soraya Prieto Fernández DIRECTORA DE CIRCULARIDAD EN TECNALIA
La especialista analiza qué debe demostrar una tecnología antes de llegar a planta, cómo puede el ecodiseño preservar el valor de los materiales y qué oportunidad abre la conexión entre sectores industriales. ¿Qué debe demostrar una tecnología de reciclaje antes de dar el salto del laboratorio a una planta industrial? La selección no debería basarse solo en el porcentaje de material recuperado. Hay que analizar su pureza y funcionalidad, el consumo de energía, agua y reactivos, la generación de residuos secundarios y los resultados del análisis de ciclo de vida y del análisis tecno-económico. Recuperar más masa no siempre significa recuperar más valor ni obtener el mejor resultado ambiental. Las soluciones deben validarse en entornos representativos, demostrar que mantienen sus resultados al crecer de escala y conectarse con necesidades industriales y modelos de negocio reales.
¿Cómo puede el ecodiseño mejorar la reciclabilidad sin comprometer la seguridad o la vida útil del producto? El ecodiseño debe favorecer la durabilidad, la sustitución de componentes, la actualización tecnológica, la reducción de
o biobasadas, fibras recicladas y materiales que puedan procesarse con las tecnologías industriales existentes. “Los residuos del futuro se están diseñando hoy”, resume Martín.
CUÁNDO LLEGARÁ LA OLA La nueva corriente de residuos ya exis-
mezclas incompatibles y la separación de materiales. Estas decisiones han de equilibrarse con la seguridad, las prestaciones, la vida útil y el coste. No se trata de eliminar todos los adhesivos o recubrimientos, porque a veces son esenciales, sino de recurrir, cuando sea viable, a uniones reversibles, materiales compatibles o soluciones que permitan separarlos al final de la vida útil. Diseñar para la circularidad significa preservar durante más tiempo el valor técnico y económico de productos, componentes y materiales.
¿Qué pueden aportar la minería urbana y la simbiosis industrial a España? Pueden conectar los residuos de los sectores energético, electrónico, automovilístico o aeronáutico con empresas metalúrgicas, químicas y fabricantes capaces de incorporar los materiales recuperados. Esta conexión permitiría mantener una mayor parte del valor económico en el territorio y reducir la exportación de fracciones intermedias para su refino en terceros países.
te, pero no alcanzará todos los sectores a la vez. Ese desfase condiciona las inversiones: una planta necesita anticiparse al residuo, aunque no puede sostenerse sin un suministro estable. Las previsiones deben contar con la vida real de los equipos, la reparación, la exportación de productos usados, la segunda vida y los fallos prematuros.
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En baterías, las señales apuntan a una llegada más tardía de lo que se calculó en un primer momento. El doctor Oscar Miguel Crespo, subdirector de CIDETEC Energy Storage, explica que la vida útil está siendo mayor de la prevista. La exportación de vehículos eléctricos y las aplicaciones de segunda vida retiran unidades del circuito
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nacional y retrasan su entrada en las plantas. Y advierte: “hasta entrada la década de 2030 no veremos un incremento acelerado en el volumen de baterías disponibles para reciclar”. De modo similar, TECNALIA sitúa el gran crecimiento de baterías de vehículos al final de vida a partir de 2035. Antes de ese punto, los residuos de fabricación, los defectos, los accidentes y las averías alimentarán buena parte
del mercado. La segunda vida prolongará el aprovechamiento de ciertos equipos, aunque hará menos previsible el caudal que recibirá el reciclador. Los paneles solares seguirán una curva distinta. Su vida útil es larga, pero el volumen instalado en España y en Europa hará crecer los residuos por sustitución, avería, repotenciación y desmantelamiento. AIMPLAS apunta a una oleada en los próximos diez
o quince años. A ella se sumará la renovación de inversores, convertidores, sistemas de control y placas de circuito impreso, menos visibles que el módulo, pero con metales críticos y preciosos. El sector eólico ya afronta la repotenciación de sus primeras generaciones de parques. Según las previsiones con las que trabaja AIMEN, alrededor de 4.500 palas de aerogeneradores alcanzarán el final de su vida útil en
El reciclaje es necesario, pero hay que verlo como la última etapa en la vida de un producto, el último recurso de la circularidad. Oscar Miguel Crespo, subdirector de CIDETEC Energy Storage.
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España durante esta década, mientras la repotenciación acelerará la generación de estos residuos entre 2026 y 2035. Una de las estimaciones manejadas por el centro tecnológico sitúa los residuos procedentes de turbinas eólicas en el ámbito nacional en torno a las 100.000 toneladas anuales en 2034, frente a unas 50.000 toneladas en 2020. Para Europa, las previsiones apuntan a entre dos y cinco millones de toneladas durante los próximos diez años. Las torres y otros elementos metálicos tienen salidas consolidadas; la pala concentra la dificultad por sus dimensiones y su mezcla de fibras, resinas y núcleos.
DEL TRITURADO AL RECICLAJE DIRECTO En un contexto tan diverso, no existe una única tecnología de reciclaje y
recuperación para esta familia de residuos. El tratamiento combina diagnóstico, descarga, desmontaje, clasificación, procesos mecánicos, calor, disolventes y etapas de purificación. La elección depende de la composición del producto y de la calidad que exige la aplicación posterior. En baterías de ion-litio, la pirometalurgia y la hidrometalurgia son tecnologías maduras y presentes en la industria. La primera trata el material a alta temperatura; la segunda recurre a soluciones químicas para separar y recuperar metales. Ambas deben reducir su impacto, ya sea por consumo de energía, reactivos o generación de efluentes. El trabajo comienza antes: diagnóstico, desensamblado y clasificación siguen siendo puntos críticos, sobre todo para baterías sin pasaporte digital. CIDETEC menciona como próxima frontera el reciclaje directo, que bus-
ca recuperar los materiales activos sin destruir sus cualidades funcionales. Su potencial para conservar valor es alto, pero requiere corrientes separadas por química, poca contaminación y un conocimiento preciso del estado del material. Por eso permanece en fases piloto o de demostración, frente a unas rutas piro e hidrometalúrgicas ya industrializadas, tal como corrobora Oscar Miguel Crespo: “las tecnologías de reciclaje de baterías son maduras y están plenamente industrializadas, a excepción del reciclaje directo”. Para los composites, el reciclado mecánico es la opción más extendida y la que presenta mayor madurez industrial. AIMEN sitúa estas tecnologías de corte, trituración, molienda y clasificación en niveles TRL (escala de madurez tecnológica del 1 al 9 que mide cuán desarrollada o lista está una tecnología para salir al mercado)
Foto: TECNALIA
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Los materiales reciclados deberán ser valorados no solo por su precio, sino también por su sostenibilidad, disponibilidad, calidad y seguridad de suministro.
Irene Martín, investigadora en reciclado químico en AIMPLAS.
8-9. El proceso permite obtener granza o polvo para utilizarlos como carga en nuevos composites, materiales cementicios u otras aplicaciones, aunque acorta la fibra y dificulta cerrar el ciclo devolviendo el material a usos de prestaciones equivalentes. El siguiente reto es recuperar fibras con mayor longitud y calidad, además de aprovechar los compuestos orgánicos procedentes de las resinas. La pirólisis permite separar la matriz y recuperar fibras, especialmente de 234
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carbono, mientras que la solvólisis emplea disolventes para obtener fibras de alta calidad y, potencialmente, productos químicos procedentes de la resina. AIMEN coloca algunas de estas tecnologías de recuperación avanzada en niveles TRL 5-7, todavía por debajo del reciclado mecánico pero con perspectivas de escalado industrial. Las fibras recuperadas pueden encontrar nuevas aplicaciones en el propio sector eólico, automoción, vehículos industriales, construcción naval, aeronáutica, drones o equipamiento deportivo. Por último, el diseño abre otra vía. Resinas reversibles, vitrímeros, matrices que admiten despolimerización y termoplásticos reforzados con fibra continua buscan que el futuro composite pueda separarse con menos pérdida de valor. Pero la reciclabilidad no basta: Elena Rodríguez incide en que estos nuevos materiales deben mantener las prestaciones y poder procesarse mediante tecnologías industriales habituales para evitar que el coste de modificar los procesos de fabricación frene su adopción. El proyecto R3POWER, en el que participa AIMEN, trabaja precisamente en esta dirección, combinando reutilización, reciclaje y revalorización con nuevos materiales reciclables y reparables para futuras palas eólicas. El cambio exige llevar el final de vida a la mesa de diseño, junto a la seguridad, el peso, la durabilidad y el coste.
LA DISTANCIA ENTRE UN RESIDUO Y UNA MATERIA PRIMA El éxito técnico no garantiza el del negocio. Entre la retirada de un equipo y la venta de un material secundario hay costes de recogida, transporte, almacenamiento, seguridad, desmontaje, análisis, tratamiento y certificación. Si el caudal es irregular o el producto recuperado carece de
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comprador, la planta de tratamiento pierde su base económica. La logística pesa de forma distinta en cada flujo. Una batería puede conservar energía residual, sufrir cortocircuitos, liberar electrolitos inflamables o propagar un incendio. Una pala ocupa mucho espacio y debe cortarse o acondicionarse antes del transporte. Un panel combina mucho material de bajo precio con pequeñas cantidades de mayor valor. La ubicación y la escala de la planta no pueden desligarse de esa geografía del residuo. La heterogeneidad complica el proceso. Cambian las químicas, los formatos, los adhesivos y las combinaciones de materiales entre fabricantes y generaciones. El pasaporte de batería y el pasaporte digital de producto aportarán datos sobre composición, reparaciones y sustancias, pero durante años convivirán con equipos antiguos sin esa información. La caracterización física seguirá siendo necesaria para conocer degradación, contaminación y riesgos. La competencia con materias primas vírgenes constituye otro freno. El reciclado debe ofrecer precio, calidad, volumen y continuidad frente a recursos primarios que no siempre reflejan en su coste la dependencia exterior o el daño ambiental. En las baterías LFP y en las futuras baterías de ion-sodio, la escasez de metales caros puede hacer que el valor recuperado no pague el proceso por sí solo. Tal como argumenta Oscar Miguel Crespo, “será necesario articular medidas regulatorias que garanticen que se reciclan todas las baterías”. En los materiales compuestos aparece además una barrera adicional: una solución circular debe demostrar que puede integrarse en la industria. Elena Rodríguez afirma que no basta con desarrollar una resina reciclable o incorporar fibras recuperadas; es necesario validar sus prestaciones a escala suficiente y garantizar que pue-
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dan procesarse con las tecnologías habituales. De lo contrario, el coste de modificar las líneas de fabricación puede convertirse en una barrera para su adopción. La salida comercial exige especificaciones de calidad, métodos de ensayo, trazabilidad y contratos que conecten al reciclador con el fabricante. Una fibra recuperada puede encontrar hueco en automoción, movilidad eléctrica, equipamiento deportivo, construcción o bienes de consumo, aunque no alcance las prestaciones de una aplicación aeronáutica primaria. Los composites de fibra de vidrio ya se destinan a refuerzos, materiales de construcción y procesos intensivos en materias minerales. Irene Martin de AIMPLAS plantea que los materiales secundarios dejen de competir solo por precio y acrediten también menor impacto ambiental, disponibilidad y seguridad de suminis236
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tro. La cuestión no es colocar cualquier fracción en cualquier uso, sino evitar que un material de alto valor termine de forma sistemática en una aplicación de baja prestación.
UNA INDUSTRIA QUE EMPIEZA A TOMAR FORMA España parte con empresas gestoras, centros tecnológicos, universidades, sectores consumidores y experiencia industrial. Esa base todavía no equivale a disponer de toda la capacidad necesaria. Soraya Prieto resume el punto de partida con una fórmula precisa: “España está parcialmente preparada para afrontar estos nuevos residuos”. El salto requiere plantas especializadas, adaptación de instalaciones, automatización del desmontaje y conexiones estables entre quien genera, trata, refina y compra el material.
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La prevención también formará parte de esa capacidad industrial. AIMEN trabaja en procesos automatizados y estrategias de fabricación net-shape destinadas a reducir el consumo de material y la generación de recortes, junto con sistemas de sensórica capaces de detectar defectos durante la fabricación antes de que obliguen a desechar estructuras completas. Para Rodríguez, la tendencia será integrar circularidad, fabricación avanzada, monitorización, reparación, reutilización y reciclaje a lo largo de todo el ciclo de vida. A nivel nacional, la primera convocatoria de RENOCICLA, iniciativa para impulsar la economía circular y la segunda vida de los equipos de energías renovables en España, muestra la escala del movimiento. El programa ha asignado 86,1 millones de euros a 47 actuaciones financiadas con fondos europeos: 36 nuevas instalaciones
RESIDUOS EMERGENTES: LA PRÓXIMA MATERIA PRIMA DE EUROPA
para el tratamiento y valorización de paneles, palas y baterías, y once proyectos de investigación industrial ligados al ecodiseño. Los trabajos tienen de plazo hasta marzo de 2029, por lo que una parte de la capacidad sigue en construcción. A escala europea, el reciclaje se ha elevado a cuestión de suministro. El Reglamento de Materias Primas Fundamentales fija como referencia que, en 2030, la capacidad de reciclado de
La principal tendencia será pasar de abordar el reciclaje únicamente al final de la vida útil a integrar la circularidad desde el propio diseño.
Elena Rodríguez, responsable de Tecnologías Avanzadas de Composites de AIMEN.
la Unión Europea pueda producir al menos el 25 % de su consumo anual de materias primas estratégicas. La cifra mide capacidad agregada; no garantiza que una cuarta parte de cada material proceda del residuo. El rápido crecimiento de la demanda y la larga vida de muchos equipos obligarán a combinar material secundario y extracción primaria durante años. En el caso de España, la oportunidad va más allá de construir plantas. Incluye diagnóstico, reparación, remanufactura, segunda vida, clasificación, purificación, certificación, ingeniería, trazabilidad y control de calidad. También abre espacio para equipos de separación, robótica, visión artificial y software capaces de venderse fuera del país. Algunos modelos ya están tomando forma: CIDETEC y el Grupo Hondaner han creado KUDEBATT para gestionar el reciclaje de celdas, módulos y paquetes de baterías; y la iniciativa público-privada Zirkular Bat, promovida por la Diputación Foral de Gipuzkoa con CIDETEC como asesor tecnológico, busca activar oportunidades en toda la cadena circular de la batería. Ambos son ejemplos de una industria que tendrá que coordinar inversiones con volúmenes todavía inciertos. La segunda vida también forma parte del negocio. Crespo la emplaza antes del reciclaje en la jerarquía circular: reparar o destinar una batería a una aplicación menos exigente conserva durante más tiempo la energía y los materiales invertidos en su fabricación. El descenso del precio de las baterías nuevas presiona este mercado, pero no elimina su sentido. “El reciclaje es necesario, pero hay que verlo como lo que es: la última etapa en la vida de un producto, el último recurso de la circularidad”, subraya. El cierre de la cadena estará en la demanda. Fabricantes, recicladores y usuarios deben acordar qué pureza, longitud de fibra, composición o des-
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Ecodiseño:
seis decisiones antes de fabricar
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Diseñar para desmontar y separar materiales Reducir mezclas incompatibles cuando el producto lo permita. Sustituir uniones permanentes por sistemas reversibles en los puntos adecuados. Desarrollar resinas, matrices y adhesivos que admitan recuperación. Identificar composición, sustancias y reparaciones mediante trazabilidad. Validar el material secundario en una aplicación real antes de escalar el proceso
empeño necesita cada aplicación. Los centros tecnológicos pueden reducir el riesgo entre el laboratorio y la decisión de inversión, validando el proceso, el material y su comportamiento a escala real. La próxima ola de residuos no será una réplica de la anterior. Llegará por etapas, mezclará productos maduros con diseños que aún no existen y obligará a medir el éxito por el valor conservado, no solo por el peso tratado. España tiene tiempo para prepararse, pero ese margen se estrecha: los equipos que llenarán las plantas de la década de 2030 ya están circulando, generando energía o saliendo de fábrica.
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