El nacimiento del Colegio de Ciencias y Humanidades, en el año de 1971, conllevó un proceso cuyo origen parece ser la convicción de que el bachillerato tradicional había sido rebasado por la realidad de nuestro país, en específico de la Ciudad de México y la zona metropolitana. Dichos cambios tenían que ver, por lo menos, con el incremento de la juventud y una nueva conformación social, a los cuales buscaban responder nuevas corrientes pedagógicas. ¿Cómo se vivía aquello? ¿Qué significaba la voluntad de aprender a aprender tal como se pedía desde la misma UNESCO? Gran parte de las respuestas se halla en el “Corrido del CCH”, compuesto en 1996 por el maestro fundador del plantel Naucalpan, Javier Pérez Soto, con motivo del 25 aniversario.