En esta obra, se analizan cuatro aspectos de las Leyes de Platón: la obligatoriedad de las normas, el sujeto de derecho, el valor de la ley y el sistema institucional. El autor argumenta que, para Platón, la legislación y el legislador son "pedagogos de la virtud" que buscan la felicidad individual y el beneficio del Estado. La obra resalta que procurar el bien del otro es, al mismo tiempo, procurar el bien de uno mismo. Se postula una equivalencia entre el derecho y la política, vinculando la justicia y el buen gobierno con la virtud de la moderación. El libro concluye que, a pesar de su complejidad y antigüedad, los contenidos de las Leyes son muy pertinentes para la sociedad actual.