Las culturas panzaleo y puruhá y el diseño contemporáneo ecuatoriano
Concepción del Carmen Bedón Vaca, Abrahan Mora Pérez, Santiago Javier Santamaría Bedón, Michele Paulina Quispe Morales, Judith Elizabeth Pinos Montenegro
Reservados todos los derechos
© Pontificia Universidad Católica del Ecuador
© Pontificia Universidad Javeriana
© Concepción del Carmen Bedón Vaca, Abrahan Mora
Pérez, Santiago Javier Santamaría Bedón, Michele Paulina
Quispe Morales, Judith Elizabeth Pinos Montenegro
Primera edición: mayo de 2026
Bogotá D. C.
ISBN (impreso): 978-628-502-109-1
ISBN (digital): 978-628-502-110-7
DOI: https://doi.org/10.11144/Javeriana.9786285021107
Editorial Pontificia Universidad Javeriana
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Pontificia Universidad Javeriana. Vigilada Mineducación. Reconocimiento como universidad: Decreto 1270 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento como personería jurídica: Resolución 73 del 12 de diciembre de 1933 del Ministerio de Gobierno.
Pontificia Universidad Javeriana. Biblioteca Alfonso Borrero Cabal, S. J. Catalogación en la publicación
Bedón Vaca, Concepción del Carmen, autora, editor académico
Las culturas panzaleo y puruhá y el diseño contemporáneo ecuatoriano / autores, Concepción del Carmen Bedón Vaca [y otros cuatro]. -- Primera edición. -- Bogotá : Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2026.
178 páginas ; 17 x 22 cm
Incluye referencias bibliográficas.
ISBN: 978-628-502-109-1 (impreso)
ISBN: 978-628-502-110-7 (electrónico)
Antropología cultural - Ecuador 2. Identidad cultural - Ecuador 3. Culturas indígenas - Ecuador 4. Diseño - Ecuador 5. Arte - Ecuador 6. Arqueología - Ecuador 7. Patrimonio cultural - Ecuador I. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá.
CDD 306.9866 edición 21
CO-BoPUJ| 12/02/2026
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Salvaguarda
Introducción
A lo largo de su historia, el ser humano ha creado un conjunto de experiencias, habilidades, rituales y símbolos, así como productos materiales e inmateriales, resultado de su vínculo con la naturaleza y de su praxis en la sociedad. Estos elementos generan en él maneras de actuar y de resolver diversas situaciones. La cultura hace referencia a todas esas prácticas que, inevitablemente, implican un proceso de comunicación y aprendizaje. Es evidente que la identidad cultural se forma a partir de estos aspectos materiales e inmateriales que el ser humano ha creado y continúa creando, entre los que se destacan el idioma, las costumbres, los valores, los actos festivos, los rituales, la vestimenta y las experiencias, entre otros elementos que prevalecen en la historia de un pueblo y que, al mismo tiempo, evolucionan (Molano, 2007).
El patrimonio cultural forma parte de la identidad al transmitir un legado diverso de bienes y prácticas sociales heredadas de nuestros antepasados, que se protege y se transfiere a las generaciones presentes y futuras para comprender y dar sentido a las costumbres y formas de vida, como parte de los rasgos característicos de una persona. Cabe mencionar que el patrimonio, como expresión del sentido de pertenencia, constituye un conjunto de bienes materiales e inmateriales heredados del pasado.
En este contexto, los bienes muebles e inmuebles hacen referencia a obras arquitectónicas, creaciones conjuntas del ser humano y la naturaleza, así como a artefactos provenientes de exploraciones y excavaciones arqueológicas. La identidad, por su parte, abarca todas las manifestaciones culturales, entre las que se destacan las lenguas, los relatos, las expresiones, los conocimientos, las danzas y la música, entre otros (Unesco, 2021). En el caso de Ecuador, la Ley Orgánica de Cultura (2016), en sus artículos 50 y 51, respectivamente, establece que:
Art. 50. De los bienes que conforman el Patrimonio Cultural. Los bienes que conforman el patrimonio cultural del Ecuador son tangibles e intangibles y cumplen una función social derivada de su importancia histórica, artística, científica o simbólica, así como por ser el soporte de la memoria social para la construcción y fortalecimiento de la identidad nacional y la interculturalidad.
Art. 51. Del patrimonio tangible o material. Son los elementos materiales, muebles e inmuebles, que han producido las diversas culturas del país y que tienen una significación histórica, artística, científica o simbólica para la identidad de una colectividad y del país. El patrimonio cultural tangible puede ser arqueológico, artístico, tecnológico, arquitectónico, industrial, contemporáneo, funerario, ferroviario, subacuático, documental, bibliográfico, fílmico, fotográfico, paisajes culturales urbanos, rurales, fluviales y marítimos, jardines, rutas, caminos e itinerarios y, en general, todos aquellos elementos cuya relevancia se inscriba en la definición indicada. (p. 11)
Por consiguiente, la Ley Orgánica de Cultura establece normas orientadas a proteger objetos arqueológicos como asentamientos, utensilios de piedra, cerámica, madera, metal, textil o de cualquier otro material, provenientes de las actividades de los grupos humanos que habitaron el territorio ecuatoriano hace cientos o miles de años, durante las épocas prehispánica y colonial. Este patrimonio cultural tangible ofrece información valiosa del pasado que sería imposible obtener por otros medios. Sin duda, la cerámica es una de estas expresiones, utilizada por las culturas prehispánicas, con profundas raíces históricas que han influido en la evolución de sus materiales, técnicas y usos, así como en su diseño, decoración, significados y ritos.
No obstante, la valoración e interpretación de los significados de estos artefactos solo es posible mediante su protección, exposición y difusión hacia la ciudadanía, considerando diversas alternativas, acciones y mecanismos que permitan apreciar la diversidad de expresiones culturales y conocer la multiculturalidad presente desde hace milenios. Para este fin, los museos constituyen el medio idóneo, pues actúan como repositorios de la memoria social.
Se considera a los museos como “[…] instituciones al servicio de la ciudadanía, abiertas al público, que adquieren, conservan, estudian, exponen y difunden bienes culturales y patrimoniales de una manera pedagógica y recreativa” (Ley Orgánica de Cultura, 2016, p. 33). Según el Ministerio de Cultura y Patrimonio (2019), existen 175 repositorios de memoria de este tipo en 23 provincias del Ecuador, los cuales custodian bienes relacionados con la arqueología, la antropología, la etnografía, la historia, el arte, las ciencias naturales, la ciencia y la tecnología, las artes aplicadas y el diseño. Los museos son espacios fundamentales para proteger y difundir la riqueza patrimonial de una ciudad, lo cual genera un vínculo social y emocional con su identidad.
Asimismo, existe extensa y variada documentación que cumple funciones divulgativas del patrimonio, tanto en formato impreso —como monografías, catálogos, noticias de prensa, folletos y artículos en revistas académicas— como en soportes digitales e interactivos, incluyendo sitios web, programas de radio, emisiones televisivas, entre otros (González Alcaide y Blay Feliu, 2008).
Tradicionalmente, la protección e identificación de las manifestaciones culturales ha recaído en instrumentos de salvaguarda del patrimonio cultural, como los catálogos, que permiten su visualización y la disponibilidad de su descripción. Según García Cuetos (2012), un catálogo es […] un instrumento de agrupación o recopilación de conocimientos sobre una serie de bienes, objetos, ámbitos o actividades dotadas de una cierta homogenización, al mismo tiempo que es una herramienta para que el legislador y el administrador puedan atribuir a aquellos bienes un régimen jurídico también homogéneo. Es, además, un listado especializado y razonado de elementos u objetos a proteger, clasificados generalmente por fichas, las cuales contienen los datos e informes pertinentes que los caracterizan, valoran y muestran como un bien comunitario de merecido reconocimiento. (p. 111)
Por lo tanto, los catálogos se revelan no solo como mecanismos eficaces para la identificación y divulgación de los bienes patrimoniales, sino también como medios
que construyen una base de datos útil para la realización de estudios multidisciplinarios que pueden permitir la adquisición de conocimientos sobre estas diversas expresiones. La catalogación utiliza como instrumentos fichas que recogen datos descriptivos sobre los bienes culturales, los cuales orientan la clasificación y estructuración de la información y facilitan su clara identificación (García Cuetos, 2012).
Con base en estos argumentos, se evidencia la necesidad de conservar y promover el acceso a la diversidad cultural para las generaciones presentes y futuras, de manera que puedan comprender su pasado y disfrutar de él. Este trabajo propone un acercamiento detallado a las características y morfología de objetos arqueológicos pertenecientes a las etnias panzaleo y puruhá, custodiados por dos instituciones de la provincia de Tungurahua: el Museo de Ciencias Héctor Vásquez Salazar, en la ciudad de Ambato, y el Museo Religioso y Arqueológico Señor del Terremoto, en la ciudad de Patate; ambos forman parte de la Red Ecuatoriana de Museos (rem).
En estos espacios se realizó un registro fotográfico de una gran variedad de muestras cerámicas que luego fueron analizadas para la elaboración de esta obra, concebida como un registro catalográfico de carácter divulgativo, basado en la historia, el análisis morfológico, las tendencias y las nuevas estrategias de diseño, y que tiene como objetivo servir de guía para el desarrollo de propuestas culturales. Como instrumentos de sistematización se utilizaron fichas descriptivas acompañadas de material fotográfico. Así, el propósito de este esfuerzo académico es contribuir, por medio de una herramienta técnica, a la difusión del patrimonio arqueológico preservado en la provincia de Tungurahua.
Para alcanzar esta meta, se abordaron tres momentos: en el primero, se realizó una indagación de campo y se elaboró un registro fotográfico; en el segundo, se identificaron datos relevantes, los cuales fueron sistematizados mediante fichas técnicas y de análisis gráfico; y, en el tercero, se validaron los elementos junto con los responsables de los museos y el equipo de investigación para proyectar un diseño. El resultado final es un corpus fotográfico de setenta y un piezas, cuyo carácter distintivo radica en la interpretación de un nuevo conocimiento cultural.
Este libro se inscribe en el campo interdisciplinar que articula antropología, patrimonio cultural y diseño, al ofrecer una lectura integral de las culturas ancestrales desde sus expresiones materiales y simbólicas. Con sólido sustento histórico y etnográfico, analiza procesos sociales, cosmovisiones y sistemas organizativos de las culturas panzaleo y puruhá, situándolas en una historia de larga duración marcada por continuidades, rupturas coloniales y resignificaciones identitarias contemporáneas. La obra introduce un enfoque que vincula la salvaguarda del patrimonio con el diseño estratégico, entendido como mediador cultural capaz de reinterpretar saberes ancestrales sin despojarlos de su sentido comunitario. Esta propuesta se basa en principios éticos, legales y participativos acordes con los marcos nacionales e internacionales de protección del patrimonio y de los conocimientos tradicionales.
Uno de sus aportes centrales radica en la aproximación a la cultura material --en particular la cerámica -- concebida como un texto cultural complejo que integra conocimientos técnicos, lenguajes simbólicos y relaciones sociales. Esta perspectiva supera las interpretaciones arqueológicas o museográficas tradicionales y plantea una hermenéutica crítica que articula patrimonio, memoria e identidad con los desafíos actuales. En conjunto, el libro constituye una contribución sustantiva para investigadores, diseñadores y gestores culturales, al demostrar que el diseño, cuando se enraíza en contextos culturales específicos, puede operar como una herramienta para la valorización del patrimonio, el fortalecimiento de identidades y la elaboración de propuestas contemporáneas con sentido histórico y social.