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Catequesis: Santiago el Mayor

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CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

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Parroquia de Santiago Apรณstol - Sahuayo

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CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

P R E S E N TA C I Ó N

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ste año, la circunstancia originada por la propagación de COVID-19, nos obliga a celebrar en forma atípica nuestras fiestas patronales; sentimos no poder hacerlo según nuestra costumbre y esperamos en Dios que pronto las condiciones sanitarias nos permitan volver a la plena expresión festiva de nuestra religiosidad. Queremos aprovechar las áreas de oportunidad que las circunstancias actuales nos presentan para enriquecer la fiesta de Santiago apóstol con el sabor del evangelio. Para ello, nos empeñaremos en poner en el centro la Palabra de Dios, la oración litúrgica y el cuidado de los pobres. Ponemos en tus manos cinco catequesis que son un apoyo para conocer mejor a Santiago el Mayor, nuestro santo patrón; mediante ellas nos acercaremos a su persona, a su condición de discípulo, de apóstol, mártir, y al significado de su patronato sobre nuestro pueblo. De Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la "barca" de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio. El camino que él recorrió, no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino. El esfuerzo de estas catequesis se dedica a todos los devotos de Santiago apóstol, especialmente a los Tlahualiles, a los moros y mulitas y a los caballeros de Santiago, que con gran veneración y religiosidad, contribuyen con sus personas para hacer de la fiesta de nuestro santo patrono, una expresión de la identidad de nuestro pueblo caracterizado por su gran fe y desbordante alegría.

Sahuayo, Mich, julio de 2020 Armando Flores Navarro pbro. Párroco 3


Parroquia de Santiago Apóstol - Sahuayo

ÍNDICE PRESENTACIÓN .................................................................................................................................................. 1

PRIMERA CATEQUESIS, SANTIAGO HIJO DEL ZEBEDEO ..................................................................... 3

SEGUNDA CATEQUESIS, SANTIAGO HIJO DE ZEBEDEO, DISCÍPULO ............................................. 6

TERCERA CATEQUESIS, SANTIAGO HIJO DEL ZEBEDEO, APÓSTOL ................................................ 10

CUARTA CATEQUESIS, SANTIAGO HIJO DEL ZEBEDEO, MÁRTIR ..................................................... 15

QUINTA CATEQUESIS, SANTIAGO HIJO DEL ZEBEDEO, DISCÍPULO, APÓSTOL Y MÁRTIR NUESTRO SANTO PATRONO ......................................................................................................................... 19

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CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

Santiago hijo del Zebedeo Primera Catequesis OBJETIVO:

En otros textos bíblicos encontramos más datos de su persona, nos referiremos a algunos y otros los consideraremos en las siguientes catequesis.

En esta catequesis nos acercaremos a la persona de nuestro santo patrono, su nombre, su personalidad, los datos que conocemos de su vida y de su familia. Aprenderemos que la historia de Dios en nuestra vida se va manifestando en los pequeños detalles que la forjan.

1. EL NOMBRE a. El origen del nombre y los nombres derivados

TEXTO BÍBLICO:

El nombre de Santiago era común en tiempo de Jesús. Corresponde al nombre de Iákobos, que es como se escribe en griego del nombre del célebre patriarca Jacob y del que derivan varios nombres que resultan equivalentes para designar a nuestro patrono.

Comenzamos recordando un texto del evangelio de San Marcos, el más antiguo de los evangelios, en el que encontramos a Santiago entre los primeros llamados del Señor. El relato nos deja conocer algunas cosas de él y del contexto en el que el Señor lo llama.

• Santiago: proviene de dos palabras: Sant-Iacob. Los españoles en sus batallas lo invocaban diciendo: “Sant Iacob, ayúdanos”. Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: “Santiacob” y de ahí derivó a Santiago que tiene como diminutivos: Iago, Chago, Iaco.

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio” Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús. Marcos (1,14-20)

• Diego: Con el paso del tiempo, la segunda parte del nombre “Tiago” se convirtió, porque se oía mejor, en Diago y luego Diego. • Jaime: En latín medieval, Iákobos se transformó en Jacomu; en algunas regiones de España, este nombre se contrajo como “Jacme”; con el paso del tiempo la ‘c’ de Jacme se vocalizó y dio lugar a Jaume en Cataluña y a Jaime en Aragón. En otras lenguas: en inglés: James; en francés: Jacques, en italiano: Giacomo. b. El apodo

En este texto encontramos a nuestro Santiago, y aunque nos dice poco, aprendemos varias cosas de su persona: su nombre, su identidad, la familia, su trabajo, la relación con Jesús.

Jesús llamó a Santiago y a Juan Boanerges, hijos del trueno, se dice que por su temperamente impetuoso. 5


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2. LA IDENTIDAD

Es el sobrenombre dado por Jesús a Santiago el Mayor y a su hermano Juan el Evangelista en el momento de designarlos como dos de sus doce apóstoles.

El texto del evangelio identifica a nuestro Santiago como el hijo de Zebedeo, esto para distinguirlo de otro Santiago que también aparece en la lista, el hijo de Alfeo.

Es en el Evangelio según san Marcos donde se narra este episodio y se señala que Boanerges equivale a hijo del trueno. Así lo explica:

Recordemos que el pueblo de Israel era muy religioso; no era raro que las familias gustaran de llamar a los niños evocando a los patriarcas, y entre ellos Jacob, era muy popular; por eso, en pequeños grupos no era difícil encontrar a distintas personas con este nombre.

“Constituyó [Jesús] entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir ´hijos del trueno´” (Marcos 3, 13-17).

Para distinguirlo de los otros personajes llamados Santiago, se le conoce como “el Mayor”. Esta designación no pretende medir su santidad, con ella se resalta la diversa importancia que el hijo de Zebedo recibe en los escritos del Nuevo Testamento y, en particular, en el marco de la vida terrena de Jesús.

Boanergues, es un modo de decir, una comparación que utiliza Jesús para referirse al carácter fuerte y apasionado de los dos hermanos.

No perdamos de vista que en los escritos del nuevo testamento hay más Santiagos. No puede afirmarse con seguridad si son cuatro o tres, pero ciertamente son más de dos personajes distintos con este nombre.

Se pone habitualmente como ejemplo de esta parte de la personalidad de los hijos de Zebedeo el pasaje del evangelio según san Lucas en el que Jesús llega a una aldea de samaritanos que no lo quieren recibir, debido a las malas relaciones de este pueblo con los judíos. Santiago y Juan, le hacen honor a su apodo y reaccionan violentamente, no comprenden la negativa de los samaritanos y reaccionan airados: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo y los consuma?” (9,54). Jesús reprende su actitud y se marchan del lugar.

Además de Santiago el de Zebedeo, tenemos a: • Santiago el de Alfeo, perteneciente al número de los Doce, y al que solemos conocer como Santiago el Menor. • Santiago, el hermano del Señor, denominado también “el Justo”.

Sin embargo, se ha considerado que este apodo respondería también al gran afán religioso que Jesús intuía en los dos hermanos para difundir su fe.

De estos dos, San Jerónimo, un gran estudioso de la Sagrada Escritura, dice en su obra: De Viris Illustribus que Santiago “el hermano del Señor” es el mismo que Santiago, hijo de Alfeo y de María de Cleofás”

Un escrito muy antiguo, el Códice Calixtino (s. XII) aprovecha el sobrenombre para resaltar las virtudes de Santiago y de su hermano Juan. Jesús los llama Boenarges -señala este códice en el capítulo XV“por razón de su firmeza en la fe y magnanimidad”. Y se detiene en explicar cómo Santiago transforma esta dote natural en don de gracia. 2

• Santiago, testigo de Jesús resucitado y responsable de la Iglesia de Jerusalén es el autor de la Carta de Santiago, uno de los escritos del nuevo testamento compuesto en el último tercio del siglo I. (Sant 1, 1) 6


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3. LA FAMILIA Y EL TRABAJO

5. LA MUERTE DE SANTIAGO

Santiago, hermano de Juan e hijo del Zebedeo y de Salomé, era de era de Betsaida, villa situada al nordeste del Mar de Galilea.

Sin duda Santiago participa en la vida de la primera comunidad de Jerusalén y en la predicación inicial del Evangelio. En los Hechos de los apóstoles, se describe con sencillez la trágica muerte de Santiago. Herodes Agripa I, que reinó en Judea y Samaria en los años 41- 44 d.c. recibió el reino del emperador Tiberio Claudio, y para congraciarse con los judíos, persiguió a los cristianos en Judea.

Un dato sencillo nos permite pensar que la familia de Santiago era una familia que anhelaba el advenimiento del Reino de Dios. El evangelio de Juan (1, 35-40) nos permite pensar que Juan, su hermano, pasó algunos días en el Jordán, escuchando a Juan Bautista.

“En aquella ocasión el rey Herodes escogió a algunos miembros de la comunidad para ensañarse con ellos y así Santiago el Mayor, padeció el martirio y lo hizo morir decapitado. Viendo que esto agradaba a los judíos, procedió a detener también al apóstol Pedro, éste luego partió a Roma. Eran los días de la fiesta de los Ázimos” (Hech 12, 1-4),

Antes de seguir al Maestro, Santiago era pescador, como su padre. La pesca, como casi todas las actividades de producción del Israel de los tiempos de Jesús, era una empresa familiar.

Santiago, personaje eminente en el conjunto de los Doce, es el primer mártir del grupo apostólico.

Parece ser que tenían obreros a su servicio, y que su situación económica les permitía ausentarse del trabajo, como lo hizo su hermano Juan, quien, como hemos dicho, pasó algunos días en el Jordán escuchando a Juan Bautista.

6. QUÉ APRENDEMOS DE LA VIDA DE SANTIAGO • Que es un ser humano como nosotros. • Que nació y creció en un entorno como el nuestro. Él en las cercanías del mar de Galilea, nosotros en las cercanías del mar Chapálico. • Qué tenía una familia, su padre Zebedeo, su madre Salomé y su hermano Juan; de religiosidad arraigada. Su nombre evoca al santo patriarca Jacob. Juan su hermano se acercó a conocer el movimiento religioso del Bautista. • Que trabajaba para la empresa familiar que era la pesca, en la que tenían empleados. • Que tenía su carácter, era de temperamento impetuoso. • Que un día, trabajando, Jesús lo llamó y él dejándolo todo lo siguió. • Que fue de los discípulos predilectos de Jesús. Testigo de momentos trascendentales en la vida pública del Señor y de la primera comunidad cristiana. • Que un día murió, como mártir, es decir como testigo de Jesucristo. • Dios lo fue preparando en una vida ordinaria como la nuestra, de familia, de trabajo, incluso con su temperamento, para ser discípulo de Jesús, apóstol y mártir.

4. SU RELACIÓN CON JESÚS Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: “Desde ahora serán pescadores de hombres”, dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con el Señor. Santiago presenció todos los grandes milagros de Jesucristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo (Marcos 5,37), en la Transfiguración (Lucas 9,28) y en su agonía en el Huerto de Getsemaní (Mateo 26,36) Después de la muerte de Jesús, está presente en los encuentros pascuales con los Once. Santiago forma parte del grupo básico de la Iglesia Primitiva de Jerusalén con el grupo de los Doce y en la cual desempeñó un papel importante. 7

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Santiago HIJO DE Zebedeo, discípulo Segunda Catequesis OBJETIVO:

de Tiro y Sidón acudió a Él una gran multitud, al enterarse de lo que hacía. Como había mucha gente, encargó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que no lo estrujaran. Pues había sanado a muchos, y quienes padecían dolencias se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus impuros, cuando lo veían, se postraban ante Él y gritaban: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él les prohibía enérgicamente que lo descubrieran" (3, 7-12).

En la segunda catequesis nos acercaremos a la vocación de Santiago, nuestro santo patrono, para ser discípulo misionero de Jesucristo. Conoceremos en quÉ consistió su experiencia de discípulo de Jesús.

TEXTO BÍBLICO: “Jesús subió después al monte, llamó a los que Él quiso, y ellos fueron con Él. Designó entonces a doce para que estuvieran con Él, para enviarlos a predicar y les dio el poder de expulsar a los demonios. Designó entonces a estos Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir “hijos del trueno”; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.” Marcos (3, 13-19)

Si nos fijamos, el escenario de este relato es a orillas del lago. Enseguida, en el versículo 13 dice “Jesús subió al Monte” que es como inicia el texto que vamos a considerar para nuestra catequesis, y después, el versículo 20, dice “Regresó a casa y de nuevo se reunió tanta gente que no podían ni comer”. Hay tres cambios de escenario. ¿Esto que significa? Que lo que sucede en nuestro relato es algo extraordinario.

EL CONTEXTO

La llamada que describe este pasaje no es como los relatos de llamado junto al lago, que se realizan en la vida cotidiana, con la gente en el propio lugar de trabajo; la llamada del texto que consideramos se hace en el contexto de una inmensa multitud de necesitados que tiene sed y hambre de la Palabra de Jesús, de su persona, y está ansiosa de ser salvada por Él.

Al texto que leemos le antecede un resumen de la actividad de Jesús, que conviene recordar:

En este contexto, de ansias de redención, Jesús sube al monte. ¿Qué significa esto?

"... Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idemea, de Transjordania y de la región

Jesús no se aparta dejando a la gente con sus miserias, buscando tranquilidad. Jesús está junto al lago y cerca del lago hay pequeñas alturas o colinas que todavía hoy pueden verse. Lentamente se dirige hacia una de ellas, mientras la gente lo sigue; después

La palabra discípulo, quiere decir: “el que aprende o el que se deja enseñar”. Santiago, aprendió de Jesús, se dejó enseñar por Él. Es lo que está en el corazón de este relato.

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3. … Y ELLOS FUERON CON ÉL

desde una posición elevada comienza a hablar en voz alta, a llamar por su nombre a algunos, a quienes ha elegido, entre ellos se encuentra Santiago.

Para la respuesta de los llamados, Marcos no usa las frases de las primeras llamadas: "Lo siguieron"; lo que implica que el Maestro va adelante y el discípulo, el cristiano, lo sigue. El texto que leemos dice que fueron "junto a Él", a su alrededor. De esta manera se señala una intimidad que se crea.

No los elige en la soledad; los elige en su plena actividad, de entre la muchedumbre que busca su ayuda.

EL TEXTO

Irse junto a Él, significa ponerse de parte de Él; no es solamente ir físicamente hacia Él, sino estar con Él. Por eso Marcos dice “fueron”. Santiago hijo de Zebedeo y los otros once dejaron su posición común, en medio de la gente, para ponerse estrechamente de la parte de Jesús, para estar con Él.

1. JESÚS LLAMA En la inmensa muchedumbre, en la que hay enfermos, tullidos, gente que grita, Jesús pronuncia en voz alta los doce nombres. Les hace señas y ellos se separan de los demás y van hacia Él.

Marcos no dice que le obedecieron, lo que indica una actitud interior, sino que “se movieron”, dejaron el lugar donde se encontraban y fueron a donde Él estaba. No se trata pues sólo de adherirse internamente a Jesús, sino de colocarse en la situación en la que se encuentra Jesús.

A simple vista es pronunciar detalladamente y con solemnidad algunos nombres. De fondo, está la idea de subordinación. Sólo llama, de este modo, quien tiene poder sobre otro. Es claro que es Jesús quien elige a sus discípulos y no al contrario.

Suben pues también al monte, y desde lo alto ven el mismo panorama de Jesús, la multitud de personas sufrientes que buscan redención para sus males. Comparten con él la visión que mueve a la compasión.

Además de la subordinación, está la de preferencia: una relación especial con Jesús está implícita en este llamado.

2. LLAMÓ A LOS QUE ÉL QUISO

4. DESIGNÓ EN TONCES A DOCE PARA QUE ESTUVIERAN CON ÉL

La preferencia es clarísima en el versículo siguiente: «Llamó a los que Él quiso»; aquí se expresa la soberanía de la llamada, es decir, que no lo hizo por sugerencia, ni obligado por nadie.

El doce es un número simbólico en la tradición bíblica. Doce fueron las tribus de Israel. El número evoca la constitución de un nuevo pueblo.

A esta expresión: "a los que Él quiso" no se le debe atribuir la idea de "aquellos que eran de su agrado", "a los que le vinieron a la mente", sino más bien la idea del verbo hebreo "a los que Él tenía en el corazón".

¿Qué quiere decir estar con Él? Se trata ante todo de una presencia física, de compañía. No es una adhesión a Jesús por las ideas, sino una adhesión que implica la vida en una relación de pertenencia.

Jesús, pues, llama a los que quiere, a los que tiene en el corazón, a los que ama, sin que haya de por medio ninguna cualidad, ninguna belleza o atracción por parte de quien es llamado. Es Jesús que los ama y los elige. El amor es el único motivo de las acciones de Jesús.

Estar con Él, es a lo que Jesús llama a Santiago y a los demás discípulos; esta fórmula evoca la fórmula típica de la alianza: “Dios con nosotros y nosotros con Él”. 9

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En esta sencilla convivencia se realiza el pueblo de la nueva alianza. Hay que advertir que este “estar” es un “estar” estable, que implica compartir la vida.

En este texto que hemos considerado, los discípulos prolongan la acción de Jesús. No son sólo repetidores de lo que han escuchado, sino que son la acción de Jesús que se amplía y se prolonga.

5. PARA ENVIARLOS A PREDICAR

Comprendemos la importancia del estar con Jesús, no tanto para imitar alguna palabra o captar alguna frase, sino para identificarse con su modo de vivir, de obrar, para testimoniarlo.

Es Jesús quien los envía a predicar, en la relación entre Cristo y los suyos, la iniciativa es de Jesús. ¿Predicar qué? Es lo que se explicará en todo el Evangelio de Marco: predicarlo a Él, predicar el Reino, predicar a Cristo.

Así fue como Jesús preparó a los suyos, a Santiago y a los otros once y cómo prepara a todos los que son llamados a estar con Él.

Entonces se comprende por qué están con Él: están con Él, porque tienen que dar testimonio de Él. No están con Él, porque tienen que ser instruidos y después enviados a repetir, sino para conocerlo íntimamente, compartiendo con Él la vida y después dar testimonio de ello.

LA EXPERIENCIA DE SANTIAGO A LA LUZ DE ESTE TEXTO Santiago ya había sido llamado, a la orilla del lago, junto con su hermano Juan cuando estaban trabajando. La respuesta de este llamado fue seguir a Jesús. Caminar detrás de Él.

Se subraya fuertemente el sentido del apostolado como testimonio personal.

Este es un segundo llamado. Ya no es para seguir a Jesús, sino para convivir íntimamente con Él, compartir la vida, sólo así podrán ser sus testigos.

6. Y LES DIO EL PODER DE EXPULSAR A LOS DEMONIOS

Esta segunda llamada, hace a Santiago subir a donde está Jesús, y desde donde Él miraba, vio la necesidad de la multitud de personas que sufrían, que esperan de Él una respuesta a sus necesidades; más aún, es de en medio de esta multitud necesitada de donde emergen Santiago y los demás apóstoles.

También aquí las palabras son incisivas. Por ejemplo, el término griego para decir “autoridad” o “poder”, en el evangelio de Marcos, se usa sólo para Jesús y para los Doce. Sólo Jesús y los Doce tienen este poder por excelencia. La frase "expulsar los demonios" tiene, para Marcos, una grande importancia porque indica, a través de los exorcismos y lo que ellos significan, la lucha de Jesús contra el mal; por tanto, la síntesis de la obra de Jesús, a la que Él asocia a Santiago y a sus compañeros. Predicación y lucha contra el mal están estrechamente unidas.

Santiago no es llamado por sus méritos, ni por su posición económica, ni por el prestigio de su familia, ni por sus conocimientos, ni por su temperamento. Es llamado porque “estaba en el corazón de Jesús”, por puro amor suyo. Santiago al decidirse a estar con Jesús, a compartir con Él la vida, vivió con Él una relación de intimidad, aprendió a conocer los secretos de su corazón.

No se trata de una predicación abstracta y luego de una acción benéfica, sino de una predicación que se realiza con autoridad moral. 10


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decir, neutralizar el poder deshumanizador del enemigo malo, su intención de dividir, corromper y hacer imperar la mentira. Santiago no perdió nunca de vista, que esta experiencia no era exclusiva suya, que era compartida con otros once, con los que tuvo que aprender a convivir, a aceptarse, a colaborar, y a identificarse como discípulos del mismo maestro.

¿QUÉ APRENDEMOS NUESTRA VIDA?

PARA

Que, a pesar de nuestra fragilidad, el Señor Jesús nos llama también a nosotros, como a Santiago, a prolongar su acción, que Santiago nos puede enseñar a ser discípulos, para estar junto a Jesús de manera estable. ¿Cómo podemos estar con Jesús hoy? En donde Él quiso quedarse: • En su Palabra, orando con ella, meditándola, contemplándola: “Mi hermano mi hermana mi madre, es quien escucha mi Palabra y la pone en práctica”. • En los Sacramentos, particularmente en la Eucaristía, participando con frecuencia y en forma fructuosa. “Yo soy el Pan de Vida…”. • En los pobres, con los que Él quiso identificarse: “Señor, cuando te vimos hambriento, enfermo... Les aseguro que cuando lo hicieron con uno de estos pequeños conmigo lo hicieron”.

Santiago supo que la experiencia de estar con Jesús tenía que compartirla, al ser enviado a predicar: proclamar la Palabra y hacer el bien, no como dos momentos distintos sino como un momento único.

Que nuestra vocación cristiana implica definirnos contra lo que hace el mal, contra la mentira, la corrupción, contra lo que divide y fragmenta, contra lo que deshumaniza, porque reduce a las personas a ser consumidores o mercancía.

Santiago entendió que Jesús lo revistió de autoridad, poder, para expulsar los demonios, es 11


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Santiago HIJO DE Zebedeo, Apóstol Tercera Catequesis OBJETIVO:

La metáfora de la pesca es muy interesante. Fijémonos en tres movimientos que están implicados en esta tarea. Pescar implica sacar peces de las aguas, con una red, para que los pescados se conviertan en alimento. Estos tres movimientos bien podrían indicar tres etapas de la vida de todo discípulo de Jesús.

En la tercera catequesis nos acercarnos al corazón apostólico de Santiago nuestro santo patrono, para ello, tratemos de comprender el significado del llamado apostólico a ser «pescador de hombres», del envió misionero antes de la Ascensión. Además, trataremos de entender lo que significa formar parte de una Iglesia que, como decimos en el Credo, además de ser una, santa y católica, es apostólica.

A partir de estos tres movimientos haremos una triple consideración, para profundizar el sentido de ser pescador de hombres.

1. PESCAR, SACAR DE LAS AGUAS

I. EL LLAMADO APOSTÓLICO

La acción de “sacar del agua” tiene, al mismo tiempo, connotación bautismal y de rescate del poder el maligno.

TEXTO:

En la mentalidad judía, el agua de los lagos y los mares se ve como símbolo del lugar en el que habitan las fuerzas contrarias a Dios.

“Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.” Mateo 4, 18-22

El bautismo implica renunciar a la obra del maligno y decir sí a Dios. Lo recordamos cada vez que hacemos la renovación de las promesas bautismales.

2. LA PESCA SE HACE CON UNA RED La red es un símbolo de la comunidad. Quien recibe el anuncio del Reino y se decide por él como discípulo de Jesús, no lo hace solo, sino junto con otros, con el mismo Jesús y con quienes reconocen a Dios como Padre.

Jesús, con fina inteligencia, con una imagen anunció a aquellos jóvenes para qué los llamaba, ellos eran pescadores y con la imagen del pescador sintetizó la tarea apostólica, como más tarde lo hizo con la imagen del pastor.

El discipulado en comunión los fortalecerá en su identidad de hijos de Dios y de hermanos de quienes comparten la misma fe. 12


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3. PARA OBTENER ALIMENTO

La escena se sitúa después de la resurrección. Los discípulos, Santiago entre ellos, llegan a Galilea con la herida de la deslealtad. Durante la pasión todos fueron probados en su fidelidad y enfrentados a su propia fragilidad: además de la traición de Judas, Pedro lo negó tres veces y todos los abandonaron.

En la práctica, pescar implica la muerte del pez para ser comido y con ello dar vida; el evangelio cambia el término y el que utiliza indica “sacar con vida”, lo que nos hace pensar en recibir la vida, para entregarla, como Jesús, y con ello dar vida a los demás. El pescado se transforma en fuente de vida. De la misma manera quien ha vencido la seducción del demonio, -sacado de las aguas- y se ha integrado a la comunidad de discípulos –red-, y en ella se forma para alcanzar la estatura de Cristo, lo hace para dar vida, tal y como lo hizo Jesús.

Pero la confianza del Maestro es mayor que la fragilidad de sus discípulos. Después de la historia dolorosa de traición, negación y abandono, Jesús no reclama, por el contrario, los convoca.

II. EL ENVÍO APOSTÓLICO

El envío es a hacer discípulos: Por medio de ellos el Señor convoca a la humanidad a la comunión con Él. Hasta ahora ellos han sido los únicos discípulos; ahora deben entregar a otros lo que aprendieron e iniciarles en el "seguimiento".

Con la autoridad suprema de Jesús sobre el cielo y la tierra, los discípulos son enviados a la misión.

Galilea es el lugar de la escena. Es este lugar donde comienza la historia, y también terminará allí. La última escena del evangelio según san Mateo se localiza en Galilea, es la escena del envío misionero con el mandato de bautizar –sumergir, sacar del agua- para hacer más discípulos anunciándoles, con el propio testimonio, la cercanía del Reino de Dios y la necesidad de convertirse, de cambiar de mentalidad y estilo de vida.

Así como Jesús los llamó y los hizo pescadores de hombres, ellos deben atraer a otros para seguir a Jesús, es decir, para configurar el propio proyecto de vida conforme los valores del Reino, entablando una relación cercana con la persona de Jesús, entrando en comunión de vida con Él. El discipulado supone la docilidad, es decir, aceptar que Jesús es quien orienta el camino de la vida, determina su forma y orientación.

Detengámonos en ese texto En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Mateo 28, 16-20

Jesús envía a sus discípulos a todos los pueblos de la tierra. Inicialmente la tarea apostólica se limitaba a "las ovejas perdidas de Israel". Ahora la misión no tiene restricciones, se dirige a todos los hombres, en todas las dimensiones de su existencia. La finalidad: insertar a los nuevos discípulos en la familia de Dios. Esto, por el bautismo: "bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo". En el bautismo se realiza la plena acogida de los discípulos de Jesús en el ámbito de la salvación y en su nueva familia. 13


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¿QUÉ APRENDEMOS NUESTRA VIDA?

PARA

• Al iniciar la celebración nos reconocemos vulnerables a las tentaciones del enemigo reconociendo nuestros pecados.

• Que el llamado de Jesús no es sólo para ser sacerdotes, religiosos o religiosas. Los relatos que leímos y que hemos estudiado no describen el llamado de Jesús en función de una vocación específica. El llamado es para todos los que lo aceptan: a ser discípulos misioneros de Señor.

• Escuchamos la Palabra del Señor. -Palabra-. • Hacemos el memorial de su entrega para darnos vida; -signo-. • Recordamos su mandato «hagan esto en memoria mía».

• Que el Señor sigue llamando hombres y mujeres en la vida ordinaria, a gente ocupada, que trabaja; el Señor no llama a gente sin quehacer y mucho menos a gente holgazana; no llama a que lo siga a gente que no le queda de otra porque ha fracasado en la vida. Santiago y Juan eran gente de trabajo, gente inquieta, gente ocupada.

• Alimentándonos de su cuerpo y de su sangre nos incorporamos a Él y formamos un solo cuerpo –comunión-. • y somos enviados a ser testigos del amor de Dios que es más grande que el poder del pecado y de la muerte. -misión-. Leamos y releamos estos pasajes evangélicos que nutren, renuevan e impulsan nuestra vocación a ser discípulos del Señor.

• Que Jesús nos dirige su palabra para invitarnos a seguirlo, su palabra es eterna, por ello su invitación es constante y espera de nosotros una respuesta permanente; una disponibilidad constante para desprendernos de lo que nos impide seguirlo con total libertad y entrega.

III. IGLESIA APOSTÓLICA Es claro que el término «apostólica» tiene una relación con los apóstoles. Apóstol quiere decir «enviado» y, los doce apóstoles son enviados por Jesús.

• La consideración de lo que significa ser apóstol «pescador de hombres», como Santiago, nos permite hacer eco en nuestro corazón de nuestra vocación bautismal: fuimos rescatados del mal –sacados de las aguas-: por medio de la Iglesia que es apostólica –una red-; para transformarnos en vida para los demás-

Pero ¿qué significa esto?

1. QUE LA IGLESIA ESTÁ SÓLIDAMENTE FUNDADA SOBRE EL TESTIMONIO DE LOS APÓSTOLES. Dice san Pablo dirigiéndose a los paganos convertidos al cristianismo y que se sentían como ajenos o extraños en la comunidad:

Toda la riqueza discipular y apostólica de este símbolo de ser «pescador de hombres» se condensa en la Eucaristía: 14


CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

Jesús resucitado envía a los apóstoles, los manda a todas las naciones; entonces Iglesia apostólica significa Iglesia Enviada, continuadora de la misión de los apóstoles.

«Por tanto, ya no son extranjeros o huéspedes, sino conciudadanos de los que forman el pueblo de Dios, son familia de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo el mismo Cristo Jesús la piedra fundamental, en quien todo el edificio, bien trabado, va creciendo hasta formar un tempo consagrado al Señor, y en quien también ustedes van formando parte de la construcción, hasta llegar a ser, por medio del Espíritu, morada de Dios.» (Efesios 3, 19-22)

En este sentido entendemos que la Iglesia sea dirigida por los sucesores de los apóstoles, por el Papa y por los Obispos. La Iglesia es apostólica porque cada Iglesia local hace referencia a un Obispo, que es un sucesor de los apóstoles; es sucesor por imposición de las manos, que se remonta hasta los apóstoles.

Por tanto, apostólica significa que se siente sólidamente establecida sobre los orígenes apostólicos, que se enlaza a sus raíces apostólicas, pues fue originada por la predicación apostólica.

3. LA IGLESIA TIENE LA CONCIENCIA DE SER ENVIADA

¿Cómo nos enlazamos a nuestros orígenes apostólicos?

Leamos este texto:

Cuando leemos el testimonio de los apóstoles en los evangelios; orando de la manera indicada por los apóstoles, como lo hacemos en la Eucaristía y obedeciendo a los sucesores de los apóstoles.

«Jesús les dijo de nuevo: La paz esté con ustedes. Y añadió: Como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes.» (Juan 20, 21)

Por ello, la Iglesia custodia la enseñanza de los apóstoles y no enseña y no exige de los fieles nada distinto de lo que enseñaban los apóstoles.

La Iglesia es apostólica porque tiene la conciencia de continuar ese mandato de ser enviada a todas las personas, en todas las dimensiones de su vida, para llevarles la enseñanza de Jesús y de los apóstoles. Por eso la Iglesia es misionera y católica.

2. LA IGLESIA ES CONTINUADORA DE LA MISIÓN DE LOS APÓSTOLES Volvamos al relato del envío misionero que leímos hace poco:

En pocas palabras. La Iglesia es apostólica en el origen, en la doctrina y en su liturgia, en su constitución jerárquica, en su catolicidad (universalidad) y en su naturaleza misionera. Por ello, mira con confianza su pasado -su origen- y con esperanza su futuro impulsada por el mismo mandato recibido de los apóstoles, sabiendo que Jesús está con ella, todos los días, hasta el final de los tiempos.

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28, 16-20) 15


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¿QUÉ APRENDEMOS NUESTRA VIDA?

PARA

• Cuando vivimos en comunión con nuestro párroco, pues él ha recibido un mandato del obispo que es sucesor de un apóstol, y por ello, se une también él a un envío apostólico.

• Que como cristiano, el origen de mi fe es apostólico, se remonta al testimonio de los apóstoles y entre ellos está Santiago, nuestro santo patrono.

• Estoy en la Iglesia apostólica en la medida que siento el deseo de ser misionero, de ser enviado para llevar el evangelio a quienes no conocen al Señor.

• Que vivimos y actualizamos nuestros orígenes apostólicos cuando leemos el evangelio, las cartas de san Pablo y los demás escritos del Nuevo Testamento y lo hacemos porque en la misa se proclaman.

• Nuestro pueblo que tiene como santo patrono a uno de los apóstoles, está llamado a formar una Iglesia auténticamente apostólica: alimentándose de las Escrituras; acogiendo las palabras del Papa y de los obispos; cuidando que la doctrina de los apóstoles, sintetizada en el Credo, no se distorsione; promoviendo la obediencia y la comunión con los sucesores de los apóstoles; viviendo como enviada a todo el mundo, con la fuerza y la valentía de los apóstoles.

• Estamos en contacto con la Iglesia apostólica cuando escuchamos al Papa o leemos sus cartas; cuando escuchamos al obispo o leemos sus mensajes. Ellos nos hablan en función del ministerio apostólico que les fue conferido por imposición de las manos.

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CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

Santiago HIJO DE Zebedeo, MÁRTIR CUARTA Catequesis OBJETIVO:

1. EL ANUNCIO DE LA PASIÓN

En esta catequesis queremos acercarnos al corazón de Santiago que en la intimidad con Jesús irá transformándose y preparándose para dar testimonio de Él hasta el último día de su vida.

La primera parte del texto contiene el tercer anuncio de la pasión en el evangelio de san Mateo. No es el único. Los evangelios nos narran que por lo menos en tres ocasiones distintas el Señor anunció a sus discípulos su pasión, muerte en cruz y su resurrección.

TEXTO

Es algo que no cabe en la mente de los discípulos. Les va quedando claro que en Jesús se cumple la promesa del Mesías esperado; lo que no entienden es que Jesús no será el Mesías glorioso y portentoso que ellos quieren para devolver a Israel la gloria que había perdido.

En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”. Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?”. Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y Él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”. Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”. (Mateo 20, 20-28)

Jesús realizará su vocación por el camino del sufrimiento, que no busca irresponsablemente, sino que asume como consecuencia de su fidelidad a la misión de anunciar la cercanía del Reino de Dios, con palabras y signos, con su propia vida. Llama la atención cómo mientras Jesús anuncia su pasión, los discípulos parecen estar en otro canal. Recordemos cómo después de la confesión de fe en Cesarea de Filipo, “Jesús comenzó a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y que tenía que sufrir mucho por causa de los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley; que lo matarían. Al tercer día resucitaría. Entonces Pedro, tomándolo aparte, se puso a reprenderlo.” (Mateo 16, 21-22) Algo parecido ocurre en el segundo anuncio de la pasión narrado por san Lucas: “Todos estaban maravillados de las cosas que hacía. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen atentamente estas palabras: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Pero ellos no entendían lo que quería decir; les resultaba tan oscuro, que no llegaban a comprenderlo, y tenían miedo de hacerle 17


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Sentarse a la derecha y a la izquierda. La palabra sentarse indica igualdad, intimidad, confianza. Esta madre apunta alto. No pide simplemente “que ‘se sienten contigo’”, eso ya sería bastante, sino que se sienten a su derecha y a su izquierda. Pide los puestos de honor.

preguntas sobre el tema. Surgió entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.” (Lucas 9, 43-46) En el texto que nos sirve de apoyo para nuestra catequesis, la actitud de los Zebedeos es en el fondo la misma que la de los demás discípulos, una actitud individualista, egoísta; frente a ella Jesús proclama que no es el egoísmo sino el servicio lo que debe prevalecer en el nuevo reino que Él ha venido a instaurar.

Hagamos una pequeña reflexión: Es la primera vez que aparece la mamá de los Zebedeos. Seguramente todo lo que sabía y había oído acerca de Jesús se lo habían contado sus hijos, quienes seguían al maestro desde el momento en que Él los llamó. Es bello ver cómo, en este caso, son los hijos los que transmiten la experiencia de Jesús a sus padres, en este caso a su madre.

2. LOS PRIMEROS PUESTOS En el texto que orienta nuestra catequesis, la primera que aparece en la escena, después del anuncio de la pasión, es una mujer, precisamente la mamá de los hermanos Zebedeo. Vemos que se acerca a Jesús y se postra. Ella reconoce en Jesús a alguien ante el cual la mejor actitud es postrarse y adorarlo.

3. PROFECÍA DEL MARTIRIO Jesús la pensaba distinto. Y no responde a la mujer, sino a los hijos, a Santiago y a Juan: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Es como si les dijera esto no es tan sencillo, porque no se trata de un ‘premio’ a la buena conducta, hay que ir más lejos: “¿Son capaces de sufrir lo que yo voy a sufrir?”

El texto no nos dice que ella haya pronunciado palabra alguna. Jesús, que conoce lo profundo del corazón, capta en este gesto el deseo de la madre de pedirle algo, y sin más le lanza una pregunta: “¿Qué deseas?”

Casi arrebatándole la palabra a Jesús exclaman con seguridad; “Podemos”. Y Él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.

A la pregunta de Jesús: ¿Qué deseas?, sintiendo fuerte el amor por sus hijos, queriendo lo mejor para ellos y al mismo tiempo captando todo el significado salvífico de la figura de Jesús, le dice “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino:” En esta petición encontramos algunos elementos interesantes.

Jesús reconoce que por el amor que le tienen ellos lo harán, beberán su copa. Santiago beberá la copa del martirio.

4. EL MARTIRIO DE TODOS LOS DÍAS

Concédeme. Esta mujer reconoce la autoridad que tiene Jesús, quien puede ‘mandar’. Es como si dijera: “Tú que todo lo puedes, da esa orden.” ¿Cuál?

Los otros diez estaban escuchando atentamente este diálogo. El texto dice que se enojaron con los dos hermanos. ¿Sería por lo que pedían o porque no los habían tenido en cuenta a todos? Jesús entonces les da una bella lección. No se trata de mandar sino de servir. Este es el único camino

Que estos dos hijos míos se sienten junto a ti en tu Reino. La mujer cree en todo lo que sus hijos le han dicho sobre Jesús. Ahora le pide que los haga partícipes de sus planes y proyectos, de su futuro. 18


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que nos puede hacer grandes. Esto no lo dice Jesús simplemente porque sabe que es así, sino porque, como nos dice el último versículo de nuestro texto: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos” Jesús enseña lo que ha experimentado en su vida, es Maestro de vida.

participando en nuestros sufrimientos.

6. EL MARTIRIO DE SANTIAGO

Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, "por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hch 12, 1-2).

5. DOS GRANDES LECCIONES Santiago caminó con Jesús y vivió con Él el drama de la aceptación y el rechazo a la Buena Nueva del Reino y aprendió lo que significa negarse a sí mismo y tomar la cruz. Recordemos el pasaje cuando Jesús fue rechazado por los samaritanos. Santiago y Juan, iracundos, querían hacer bajar fuego del cielo para destruirlos y lo que tuvieron de Jesús fue una reprensión y una gran lección, la de la tolerancia. (Cf. Lucas 9, 51-55)

La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.

Pero el Señor le dio a Santiago, a Juan su hermano y a Simón Pedro, dos lecciones, que les enseñarían cuál sería su destino como discípulos del Señor: la transfiguración y la oración del huerto.

Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.

Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí: en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.

¿QUÉ APRENDEMOS NUESTRA VIDA?

PARA

• Que Santiago, hijo de Zebedeo no siempre comprendió el plan de amor del Señor para su vida y también él, como los demás, se dejó vencer por la tentación de pedir un lugar, un papel.

Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera: tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz,

• Que ser discípulo requiere ante todo escuchar al Maestro y no procurarse un lugar. Por desgracia es muy fácil caer en la tentación de ser maestro de uno mismo. Y a veces pasa de manera sutil, cuando la única finalidad de la vida es la propia realización. 19


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• Que ¡Para realizarnos a nosotros mismos tenemos que salir de nosotros mismos, y no ponemos en el centro u ocupar los primeros puestos! El discípulo escucha ante todo al maestro para hacerse similar a él y para recibir de él la misión que debe llevar a cabo.

por todas. Hay que decidir cada día escuchar la Palabra y seguirla. El episodio que narra Mateo pone de manifiesto la dificultad que tenemos cada uno de nosotros para seguir al Señor. • Que todo discípulo debe dar testimonio, ser mártir o testigo. No todos los serán de manera cruenta, como Santiago o San José Sánchez del Río, sino en la vida diaria.

• Que ser discípulo requiere estar siempre con atención cerca del Señor, escuchar continuamente la Palabra de Dios. En ese sentido, no se puede ser discípulo de una vez

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CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

Santiago, HIJO DE Zebedeo, discípulo, apóstol y mártir, nuestro santo patrono Quinta Catequesis OBJETIVO:

No era una relación de iguales, pues uno era el patrono y otro el cliente, liberto o discípulo. El patrón ejercía la función de un mentor que recomendaba a sus encomendados para los oficios y luego los acompañaba y aconsejaba en sus obligaciones.

En la quinta catequesis, vamos a considerar el significado del Patronato de los santos, para refrescar el significado del patronato de Santiago, hijo de Zebedeo, discípulo, apóstol y mártir de Jesucristo, sobre nuestro pueblo. Nos referiremos a la historia de los patronos, a su significado teológico y al patronato de Santiago.

I. LA HISTORIA PATRONOS

DE

2. EN LA IGLESIA ANTIGUA El vocabulario de la Roma antigua, con sus metáforas, fue utilizado en el lenguaje cristiano posterior, en el caso de los patronos la referencia ya no era la sociedad civil sino la sociedad de los santos.

LOS

San Ambrosio (+397), en su Comentario al Evangelio de san Lucas, veía a los mártires como los que ejercen su ministerio en favor de los que viven, a semejanza de los magistrados terrenos que representan en un territorio a la autoridad suprema. Esta relación entre los santos y los fieles tenía un carácter casi jurídico, porque los santos y sus reliquias se convertían en garantías de la protección divina.

1. EN EL DERECHO ROMANO El “patrono” es una figura jurídica considerada en el derecho Romano. En los procesos judiciales de la antigua Roma, el Patrono, defendía a sus clientes en los tribunales, y asumía la representación y defensa, ante todas las instancias civiles y judiciales, de quienes no tenían todos los derechos de ciudadanía, como era el caso de los libertos, los esclavos a los que se les devolvía la libertad.

Ambrosio lo explicaba con mucha sencillez. El santo obispo preguntaba:

El Patrono tenía que ser un hombre libre, influyente, ciudadano romano, con medios suficientes para defender a los pobres y a los débiles. Era, por lo mismo, una persona muy importante y bienhechora, a ella acudían los necesitados para conseguir su favor en los tribunales o ante la autoridad.

- ¿Qué hace un santo en el Cielo ante Dios? Y se respondía, y enseñaba: - Lo mismo que el Patrono ante el juez o el Emperador. Pide, suplica, ruega por nosotros, y nos obtiene de Dios los favores que le pedimos. Así, desde finales del siglo IV se comienza a considerar a los santos, como Patronos en la corte divina, se les consideraba como «patronos» en virtud de su influencia, de una cierta jurisdicción y

Estar en la fe o bajo el patrocinio de alguien reflejaba una relación de dependencia y protección; expresaba primordialmente la confianza en su protección y la defensa ente los enemigos y situaciones peligrosas. 21


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por el cuidado que ejercían sobre los encomendados a su protección.

En 1630 el papa Urbano VIII estableció los criterios para la elección de los patronos. Indicó que el patrón debía ser canonizado, elegido por el pueblo y confirmado por Roma. Estas reglas fueron incluidas luego en el Código de derecho Canónico.

En el siglo V aparecen las Passiones, como se denominó a las biografías, parciales y ejemplares, en las que se deja constancia de la profesión de fe pública del mártir y del sufrimiento que fue capaz por amor de Cristo.

II. ELEMENTOS TEOLÓGICOS

En estos escritos aparecen muy frecuentemente los vínculos particulares entre determinados territorios y santos concretos. La relación de una ciudad con un santo se basaba en la conexión que tuvieron con ese sitio en virtud de su martirio o su nacimiento, convirtiéndose ese santo en peculiar patrono.

El patrocinio de los santos es consecuencia de comprender la Iglesia como «comunidad», una realidad relacional, que implica la interacción entre todos sus miembros: los que se encuentran en camino y los que ya alcanzaron la meta.

Algo similar sucedía en el caso de las Iglesias que tomaban el nombre de un santo (su advocación) porque estaba sepultado en ellas. En el caso de no tener santo patrón, el papel de protector de la ciudad lo ejercía su obispo, papel que no terminaba en la tierra, sino que continuaba desde el cielo.

Uno puede actuar en nombre de otro ante Dios, porque forma parte del mismo cuerpo, en el que no todos los miembros tienen la misma función (Cf. I Cor 12). La «comunión de los santos» se basa en la pertenencia a la misma Iglesia en sus dos estados: militante y triunfante.

3. EN LA IGLESIA MEDIEVAL

La fe cristiana subraya la dimensión comunitaria de la salvación, por la cual cada uno es corresponsable del camino de fe del otro: Dios quiso ofrecer la salvación en forma comunitaria, formando un Pueblo.

En la tradición española, en la liturgia hispánica, entre el siglo VI y siglo IX, se insiste en que los redimidos están en la presencia de Dios y por ello son capaces de ser provisores de gracias.

El patrocinio de los santos traduce esa «interdependencia« que se concreta en la protección de los santos sobre las familias, casas, ciudades o actividades que se les encomiendan.

Son patronos, como Santiago, por ser discípulos de Cristo. Si ejercen de patronos celestiales es porque han superado las tribulaciones y pueden comunicar los méritos. Así, el patrocinio de los santos tiene esa dimensión defensiva: ayudar a los oprimidos y sufrientes. El patrocinio también está vinculado con un servicio de consolación.

Así como en la antigüedad el cliente del Patronus no poseía la ciudadanía romana y se veía obligado a relacionarse con un patrón que le ofrecía la ayuda legal, análogamente, siendo ciudadanos del cielo, los fieles que peregrinan en la tierra todavía estamos fuera del pleno derecho de la ciudadanía celestial, que ya ha comenzado germinalmente en la tierra, pero que se cumplirá plenamente en la Patria. El santo patrón no sólo nos protege en el camino, sino que nos lleva a la plena posesión de la ciudadanía del cielo.

En esta tradición de la liturgia española medieval, el patronato se entiende como relación de comunión, -de intimidad- entre el santo y los fieles; el pueblo se beneficia de los méritos del Santo, quien no los comunica a los demás a título individual, sino en cuanto miembros de una comunidad unida con él por la fe. Esta práctica expresa lo que el credo formula como «comunión de los santos». 22


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CUATRO EXPRESIONES DEL PATROCINIO O PATRONATO

cierta semejanza con el camino cristiano en la tierra, en especial los mártires que para la Iglesia primitiva eran los que se habían ofrecido imitando a Cristo, con vistas al beneficio de todo el cuerpo de la Iglesia.

1. LA INTERCESIÓN

2. LA PROTECCIÓN

Los santos que forman la Iglesia celestial actúan en favor de los que peregrinan hacia ella: las imágenes bíblicas, en particular el libro del apocalipsis, cap. 8, subrayan el papel de los santos ante el altar del cielo que interceden por los vivos:

Uno de los beneficios que obtenía el «cliente» romano era la protección de su patrono. En el caso de los santos, este servicio se cumple dentro de la Iglesia donde reina la regla de la aceptación entre los cristianos a ejemplo de la aceptación que se experimenta de Dios: «Por tanto, acéptense unos a otros, como también Cristo los aceptó para gloria de Dios.» (Rom 15,7)

“Vi cómo se entregaban siete trompetas a los siete ángeles que estaban de pie en presencia de Dios, mientras otro ángel vino y se colocó junto al altar con un incensario de oro. Le dieron gran cantidad de incienso aromático para que, junto con las oraciones de todos los santos, lo ofreciera sobre el altar de oto que está ante el trono. Y de la mano del ángel subió el aroma del incienso, junto con las oraciones de los santos, hasta la presencia de Dios”. Apocalipsis 8, 2-4

Es interesante que santo Tomás de Aquino explicando este pasaje en su comentario bíblico precisa el sentido de la aceptación como protección y cuidado en el camino de la fe. Los santos (y también los ángeles) actúan desde fuera, mediante la persuasión, y no desde dentro, lo cual es una prerrogativa de Dios. De modo que los santos pueden inspirar buenos pensamientos, sin anular nunca la libertad humana. Dios provee así el camino de la salvación con su ayuda y custodia (también de los ángeles).

La función de los santos no sustituye la única mediación de Cristo, sino que se inscribe en ella. Son ellos quienes presentan ante Dios las oraciones de los peregrinos.

3. EJEMPLARIDAD Al tratar de los santos, Tomás de Aquino utiliza el término exemplum como algo más que un ideal que se ve reflejado en una vida santa.

Los santos se suman a estas oraciones con sus méritos, que no son fruto de su esfuerzo sino de su docilidad a la gracia de Dios, porque acogieron los dones del Señor y estos se convirtieron en sus méritos. Sólo es posible concebir esta intercesión desde la perspectiva de la única intercesión de Cristo: los santos patronos participan de la única intercesión del Señor.

Por una parte, los santos muestran a los fieles peregrinos en el mundo que el seguimiento de Cristo es «posible» en el contexto de su vida cotidiana: los patronos -con los que se siente una especial familiaridad- abren el espacio de lo posible a la fe.

Elegir a un patrón supone contar con la intercesión de un santo con quien se mantienen vínculos por

Por otra parte, los santos constituyen una invitación a imitar lo que enseñan con su vida. 23


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III. EL PATRONATO DE SANTIAGO

Santo Tomás de Aquino ve en el exemplum un proceso continuo de recibir la forma de Cristo que transmiten los hechos de los santos, porque en ellos habla el Espíritu Santo; de modo que el ejemplo de los santos estimula a la constante re-forma de la vida.

1. LOS PRIMEROS ESCRITOS Cómo fue que Santiago fue posicionándose como intercesor, protector, ejemplo y acompañante para los cristianos. ¿Cómo fue que llegó a ser nuestro santo patrono?

La vida de los santos se convierte en «forma» y «precepto» de la vida cristiana, en la que se imita la vida de fe de un santo patrón y su ejemplo de devoción, es decir, la entrega a Dios. De esta forma, el exemplum de los santos es más que un cuadro fijo de comportamientos para imitar mecánicamente, sino que es un exemplar, es decir, un caso particular o ejemplar del poder de Dios que actuó en su vida.

Decíamos en la cuarta catequesis, que la última noticia que tenemos de él es la de su muerte, en un relato sobrio del libro de los Hechos de los apóstoles, que no ofrece muchos datos. En el siglo IV un célebre historiador llamado Eusebio de Cesarea, a mediados del siglo IV transcribe un texto cristiano de Clemente de Alejandría, uno de los más distinguidos intelectuales de la escuela cristiana de aquella ciudad, que a su vez registra una tradición del siglo II sobre el martirio de Santiago.

4. ACOMPAÑAMIENTO En los primeros siglos el término patronus designaba también las personas a las que se encomendaban los catecúmenos en su camino hacia el sacramento del bautismo, y también se ocupaban de los cristianos caídos (lapsi) en su regreso al seno de la Iglesia.

Clemente en el séptimo libro de sus Hipotiposis, refiere sobre Santiago un hecho digno de atención, que él recibió de la tradición de los mayores. Cuenta que quien lo había acusado ante el tribunal, viéndolo confesar la fe, se conmovió profundamente y se proclamó él mismo cristiano. Mientras, los dos eran conducidos al suplicio, a lo largo del camino pidió al Apóstol que le perdonase. Santiago, después de darle el beso de la paz, le dijo: “La paz esté contigo” y los dos fueron decapitados juntos.

Esta función se describía al inicio como la de un «protector» o «abogado» (advocatus), pero a partir del siglo VII se usó el término «patrono» (padrino). Significativamente esta función reaparece en la exhortación apostólica «Evangelii gaudium» del Papa Francisco, donde expone el arte del acompañamiento que debe caracterizar a cada cristiano y a la Iglesia entera: un seguimiento paciente que permite acompañar a las personas encomendadas en su crecimiento en la fe.

En el siglo VI ya existe una Passio latina que aparece en la compilación del Pseudo Abdias y más tarde aparece la “Historia del Apóstol Santiago”, conservada en armenio y publicada apenas en 1986, en traducción francesa por Luis Leloir.2

Estamos ante una analogía con el caso de los santos patronos, que son aquellos que Dios nos propone como compañía en el camino hacia la Patria.

Lo dicho hasta aquí tiene interés para registrar el hecho de que los distintos escritos acerca del

1. Historia Eclesiástica II, cap. IX, 2-3 2. L. Leloir, Histoire de l`apôtre Jacques Ecrits apocryphes sur les Apôtres. Traduction de l`edition arménienne de Venise. Brepols, Turnhout 1986, pp. 267-288.

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martirio del apóstol atestiguan la fama de que gozaba en la cristiandad de entonces. Santiago fue un apóstol de los más cercanos a Jesús, fue el protomártir de los apóstoles, en su muerte se produjeron conversiones y hechos extraordinarios. Esa fama es la que ofrece la explicación de la traslación de sus reliquias, la gran veneración de su sepulcro y las peregrinaciones que cada vez más numerosas surgieron para visitar su tumba en Compostela.

La creencia muy generalizada sobre la predicación de Santiago en España tuvo un doble efecto: • Presentar a España como una Iglesia apostólica, es decir, fundada por uno de los doce apóstoles, lo que le confería una notable autoridad. • Aumentar la veneración hacia Santiago, hacia el que las gentes hispanas se sienten deudoras de la transmisión de la fe cristiana.

2. LA PREDICACIÓN

3. EL TRASLADO DE SUS RESTOS

Uno de los aspectos más singulares de la “historia” de Santiago el Mayor es la afirmación de que el Apóstol anunció el evangelio en el extremo occidental de Europa, es decir en España.

La cuestión de la traslación de los restos mortales de Santiago desde Jerusalén a la orilla del mar, el lugar de su martirio, como la traslatio, al noroeste de España, es independiente de la tradición de la predicación del Apóstol en los territorios hispanos.

Se comprende el origen remoto de esta narración: al distribuir la zona geográfica que cada uno de los doce apóstoles habría evangelizado, a Santiago tocó en suerte la Península Ibérica, pero lo más interesante es que los textos más antiguos que contienen dicha afirmación no son españoles.

En la compleja cuestión de la traslatio se mezclan documentos legendarios, pero también, sobresalen otros, ciertamente auténticos, de siglos anteriores a la segunda mitad del siglo IX.

La fuente más antigua hasta hoy conocida es el Breviarium Apostolorum de la liturgia bizantina, divulgado en Occidente en el siglo VII. He aquí el texto: “Hic (Iacobus) Spaniae et occidentalia loca praedicat” (Aquí, en España, Santiago predica a todos los lugares de occidente).

La Historia Compostellana, escrita poco después del 1102, por encargo del obispo Diego Gelmírez, contiene una narración legendaria de la traslación de los restos de Santiago el Mayor. Dicha Historia Compostellana narra en el primer capítulo, nn.1-3 la traslación (traslatio) del bienaventurado Santiago, hermano de Juan, apóstol y evangelista.

Esta misma noticia se encuentra en otros escritos del siglo VII, como el muy conocido de San Isidoro de Sevilla (+636).

Los puntos fundamentales de la narración de la Historia Compostellana son los siguientes:

Esta afirmación supone que la predicación de Santiago el Mayor en España tuvo lugar entre Pentecostés del año 33 y la Pascua del 42, según el dato consignado en los hechos de los apóstoles.

• Cuerpo insepulto del Apóstol: según el autor de la Historia “los judíos, no quisieron enterrar el venerable cuerpo del santo apóstol ni permitieron a los cristianos que entonces vivían en Jerusalén que lo enterraran” incluso lo “dejaron a merced de los perros, las aves y las fieras para que fuera devorado y consumido”.

La fama de los milagros de Santiago se fue difundiendo mas allá de España, en el siglo XI y XII en algunas diócesis como Canterbury celebraban una fiesta especial de los “milagros de Santiago”, como lo atestigua el autor del Códice Calixtino. 25


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• Entre sus discípulos fueron Atanasio y Teodoro los que recogieron el cuerpo, no obstante, la oposición de los judíos, “sus discípulos, a los que el Apóstol había encomendado en vida que llevaran su cuerpo a Hispania para enterrarle, recogieron el cuerpo y la cabeza durante la noche, según atestigua el Papa León, llegaron hasta la orilla del mar con paso apresurado”.

a Sahuayo, dice “La parroquia, dedicada al apóstol Santiago, es de una arquitectura bastante común; la está reedificando con loable empeño su actual párroco el Sr. Escoto”. Don Antonio Escoto fue párroco de Sahuayo de febrero de 1848 a junio de 1868. En 1986. El Obispo de Zamora, erige el templo construido en honor del santo patrón de los Sahuayenses.

En 1982, Mons. Guerra Campos, en las Exploraciones arqueológicas en torno al sepulcro del apóstol Santiago, Apuntaló seriamente la veracidad de estas narraciones.

4. SANTIAGO SAHUAYO

APÓSTOL

¿QUÉ APRENDEMOS NUESTRA VIDA?

PARA

• Que el Patronato de los santos tiene un origen muy antiguo que se remonta a los primeros siglos de la vida de la Iglesia, asumiendo los nombres y significado de la figura jurídica del Patrono del derecho romano.

EN

No se sabe a ciencia cierta cómo y cuando llegó la imagen a Sahuayo. Es rumor extendido que alguien la trajo, la dejó encargada en una casa para luego recogerla, pero nunca lo hizo.

• Que se puede hablar de Patrono cuando vivimos la Iglesia como «comunión» como una red de relaciones de los que formamos parte de ella, como peregrinos en la tierra y los que están en el cielo. Que entre ellos y nosotros se da un intercambio de bienes espirituales.

Lo que sí está confirmado, es que el apóstol Santiago siempre aparece como el patrono del pueblo y titular de la parroquia. En 1631, un documento conocido como “minuta y razón de las doctrinas que hay en el obispado de Michoacán” habla de Santiago Tzaguaio y en la descripción que hizo en 1649 Arnaldo de Isassy de la “capital, pueblos, minas y cosas raras” de la diócesis de Michoacán se refiere a Santiago Zaguayo.

• Que el mensaje que transmite la fe en la comunión de los santos es que nunca estamos solos, sino siempre implicados en una red de relaciones dentro de la comunión eclesial. La Iglesia lo expresa de un modo particular en la liturgia, cuando apela a los que nos han precedido con el signo de la fe, y que ahora «duermen el sueño de la paz».

Existe un documento de 1789 en el Archivo general de la Nación, en el que se describe cómo era en Sahuayo la fiesta del santo titular con los tradicionales “moros”, pues en su origen en la fiesta de Santiago se escenificaba la lucha de Santiago y los cristianos contra los moros; que después dio paso a la costumbre de los Tlahualiles.

• Que en nuestro camino hacia el cielo contamos con la ayuda de Dios mediante los santos, que nos invitan a la alegría eterna que ya goza la Iglesia triunfante.

En 1860, antes de la fundación del obispado de Zamora, el sabio canónigo de la Catedral de Morelia, don José Guadalupe Romero, refiriéndose

Que un santo patrón acredita que es «posible» vivir cristianamente mediante su ejemplo y con el auxilio de su intercesión en el camino de la vida. 26


CATEQUESIS SANTIAGO APÓSTOL

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Parroquia de Santiago Apรณstol - Sahuayo

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