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Prensa Regional 25112020 Aniversario Moquegua

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LA PRENSA REGIONAL -MIÉRCOLES 25 DE NOVIEMBRE DEL 2020

FELIZ 479º ANIVERSARIO MOQUEGUA Moquegua nos habla también de tradición, no solo en sus casonas, como aquella de los Condes de Alastaya en la calle Moquegua ni de la Casa de las Serpientes, sino en cada uno de sus dulces que, desde pequeños, nos ofrecían las tías y madres moqueguanas, y cuyas recetan han pasado de generación en generación; guagüeros, voladores, niditos, manjar blanco, y todo aquello que convirtió a Moquegua en una ciudad icónica del dulce.

Moquegua: todos te saludamos EDWIN ADRIAZOLA FLORES eadriazola@yahoo.com

Moquegua ha sido siempre una ciudad inspiradora. Tal como lo es un libro abierto. Quizá, pienso, no todos la haya leído como corresponde. Pero recorrer sus calles, estrechas, en las cuales las aún existentes casas de mojinete

¡!

Aspiramos que la “Tres veces benemérita y muy noble ciudad” tenga el desarrollo que se merece y sea, como siempre lo ha sido, orgullo de sus hijos. p a r e c i e ra n a c e rc a r s e y saludarse, ni hace sino recordarnos la cercana relación que siempre existió entre sus vecinos. Su ambiente habla de historia, de aquella escrita con sable y lanza, tal como hizo Nieto en Torata, Moquegua y San

Antonio; o Castila cuando fue rechazado por un puñado de moqueguanos cuando pretendió apoderarse de la ciudad. Habla de letras y de política con Mercedes Cabello Llosa desde su “Sacrificio y recompensa” o “El conspirador”

o José Carlos Mariátegui, quien desde su monumental “Siete ensayos” ofrece al Perú una nueva ventana para entenderlo mejor y proponerle nuevas oportunidades. Moquegua nos habla también de tradición, no solo en sus casonas, como aquella de los Condes de Alastaya en la calle Moquegua ni de la Casa de las Serpientes, sino en cada uno de sus dulces que, desde pequeños, nos ofrecían las tías y madres moqueguanas, y cuyas recetan han pasado de generación en generación; guagüeros, voladores, niditos,

manjar blanco, y todo aquello que convirtió a Moquegua en una ciudad icónica del dulce. Muchos se han ocupado de hablar de Moquegua; a través de ellos hemos descubierto secretos de sus rincones, pasajes de sus historias, jirones de sus tradiciones. Quienes recorren Moquegua, pueden ver, además, una nueva atmósfera mucho más moderna; la migración, ni qué dudarlo, ha puesto su cuota en este desarrollo en los últimos años. Es posible que el “moqueguazo” aquel monumental reclamo que la ciudad

le hizo al gobierno central exigiendo una mejor distribución del canon, haya generado una nueva forma de entender las cosas. Pues si bien, como dijo un viajero de antaño, aquella “pequeña ciudad de brillante pasado, abandonada en medio de los desiertos, olvidada de los poderes públicos y de sus propios hijos” ha generado una nueva corriente que la va describiendo mejor en este siglo XXI y que ha hecho que el Perú vuelva los ojos hacia el sur. Ningún viajero queda indiferente cuando visita Moquegua. Y cuando se va, el recuerdo que le queda es de una ciudad acogedora, alegre, sencilla y de buenos vecinos. Aspiramos que la “Tres veces benemérita y muy noble ciudad” tenga el desarrollo que se merece y sea, como siempre lo ha sido, orgullo de sus hijos.


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FELIZ 479º ANIVERSARIO MOQUEGUA

Manuel G. Abastos (1893-1983) ron la vida republicana. Concluidos sus estudios secundarios, Abastos viajó en GUSTAVO pos de las afamadas aulas de VALCÁRCEL San Marcos, premunido de los SALAS conocimientos básicos y el orgulloso sentimiento de ser columnistas@prensaregional.pe parte de una ciudad con leEl 2019 se conmemoró el gendaria tradición histórica, centenario de la Reforma aún por desentrañar. Contaba con 22 años cuanUniversitaria, uno de los movimientos sociales que do su breve ensayo Bolognesi mayor repercusión tuvo en la y su hazaña ganan el concurvida de nuestro país. Entre sus so que había convocado el Mimás conspicuos líderes estuvo nisterio de Instrucción en nuestro paisano Manuel 1916. Empezaba a distinguirse Godofredo Abastos Hurtado, como un estudiante aproveuna de las personalidades chado, con especial inclinamoqueguanas de mayor brillo ción por la historia. En 1917 ensaya una biografía sobre Baren el siglo XX. Nació en 1893, fueron sus tolomé Herrera, publicada en padres Ricardo Abastos y Gabi- 1917 (José Palomino, Escritos Penales de Manuel G. Abastos na Hurtado. Sus primeros estudios los 1991). En esta época es tamrealizó en la escuela que sos- bién cuando, ganado por la tenía la Sociedad de Artesa- nostalgia lejos de la patria chinos y Auxilios Mutuos, “Luz y ca, publica en 1917, en el diario Progreso”, que desarrollaba «El Tiempo» de Lima, su maguna fecunda labor social en la nífico bosquejo histórico sociudad; luego pasó al Centro bre la ciudad de Moquegua, Escolar que dirigía el profesor en el que recoge la reflexión Rafael Díaz. Sus estudios se- que le motiva las diversas leccundarios continuaron en el turas en las que siempre tuvo centenario Colegio Nacional presente la historia y el futuro de “La Libertad”, concluyéndo- de su ciudad. Terminando la segunda délos en 1909, siendo uno de sus compañeros de aula A. cada del siglo XX, en el país se Umberto Ghersi Mosquera, respiraban aires nuevos, conque años después sería el pri- secuencias sociales de la Revomero en investigar el sitio ar- lución Mejicana, la Gran Guequeológico de Chiribaya. rra Europea, la Revolución RuEn la pequeña ciudad de sa, conflictos que conmocioMoquegua, que pasaba por naron al mundo entero. una durísima crisis social y Paralelamente, en el país económica, se respiraba la his- se aproximaba el centenario toria por doquier. Las casonas de la independencia nacional lucían símbolos heráldicos, en y el de la batalla de Ayacucho, las abandonadas bodegas ru- efemérides que invitaban a la rales aún se conservaban tina- reflexión. La universidad se jas con inscripciones de fe- convirtió en el centro de esa chas inmemoriales, los cerros nueva toma de conciencia, sicircundantes habían sido esce- guiendo el ejemplo de la Renario de cruentas batallas por forma Universitaria de Córdola independencia y de la gue- va del año 1918, que se difunrra del 79; no había sector del día por el continente. valle que no fuera teatro de En Lima, el año 1919 se orlas revoluciones que matiza- ganiza el Comité Revolucio-

| Manuel Godofredo Abastos Hurtado. |

nario de la Reforma, que fue el organismo encargado de dirigir los reclamos juveniles, del que Abastos fue uno de los principales animadores junto a Haya, Porras, Seoane, Jorge Guillermo Leguía, Sánchez, Basadre, entre otros. Paralelamente se forma el Conversatorio Universitario, que se mantuvo activo entre 1919 y 1921, gracias al dinamismo que le impartía Porras. Los jóvenes se reunían para leer, debatir, confrontar ideas. El permanente afán crítico, los llevó a avanzar en sus trabajos de investigación y deciden desarrollar sus nuevos puntos de vista a través de conferencias que se dictaron en 1919. Entre ellas estuvo la de Manuel Abastos sobre «La influencia ideológica en la revolución peruana de la independencia». De este movimiento nacería la generación más brillante de nuestra historia, conocida como la Generación del Centenario, caracterizada por una temprana actividad intelectual, afán por replantear los problemas nacionales y vincular a la universidad con la clase trabajadora. Ello los llevó a crear las Universidades Populares “González Prada” bajo el indiscutible liderazgo de Haya de la Torre. De aquí nacieron los partidos políticos modernos junto a las principales figuras que los condujeron y los intelectuales que mayor influencia tuvieron en el país durante el último siglo. Llevado por su prestigio Manuel G. Abastos es invitado a integrase como docente de San Marcos. Como representante de la joven generación, en 1931 ganó a V. A. Belaúnde en reñidas elecciones el concurso a la cátedra de Historia Moderna en San Marcos. Desde entonces se dedicó a la docencia universitaria.


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Se preocupó que sus alumnos estuvieran bien informados. Con ese fin funda la «Revista de Derecho y Ciencias Políticas» de la Universidad de San Marcos, de la que fue su director durante varios años, convirtiéndola en una de las más prestigiosas del continente. Organizó la biblioteca jurídica de la Facultad de Derecho y de una moderna hemeroteca que tuvo el mismo prestigio. Cuando en 1941 se organizaban los festejos del cuarto centenario de la fundación española de Moquegua, la comisión que se designa en Lima, encargada de gestionar las obras que el Gobierno debía realizar en el departamento, estaba conformada por el doctor Manuel G. Abastos, que gozaba de una reputada fama en el país. Por el aprecio y estima que se le tenía en su ciudad natal, fue tentado para ser candidato al Congreso en las elecciones de 1945, a lo que gentilmente declinó, decidiendo permanecer alejado de toda figuración política, como lo hizo siempre. Su preocupación social, que fue una de sus banderas juveniles, lo lleva a plantear en diversos foros la reivindicación del derecho indígena, charlas que posteriormente fueron recogidas y publicadas en diversas revistas. La producción de Manuel G. Abastos fue variada y dispersa, no se ha recogido íntegra. Si bien se inició auspiciosamente como historiador, la materia en la que más destacó fue en Derecho Penal, tema en el que brilló con nitidez y su indiscutible autoridad fue reconocida en el mundo entero. Fama que se origina en las aulas sanmarquinas como catedrático, con las características de un esclarecido maestro como lo han juzgado siempre quienes han sido sus discípulos. Participa en innumerables foros nacionales e internacionales, en los que era reclamada su presencia. Falleció en la ciudad de Lima en 1983. Moquegua, la ciudad que lo vio nacer, le debe un reconocimiento a quien fuera uno de sus hijos más notables durante el siglo XX.

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FELIZ 479º ANIVERSARIO MOQUEGUA

¡Me duele Moquegua…! ¡! CÉSAR CARO JIMÉNEZ DIARIO PRENSA REGIONAL columnistas@prensaregional.pe

Moquegua cumple este 25 de noviembre del 2020, 479º años de su fundación española. Y lo hace en unos momentos y espacios no muy gratos a decir verdad: a la pandemia provocada por el COVID 19, se suman aparte de la vacancia de Martín Vizcarra Cornejo, la inoperancia de casi todas sus autoridades que naufragan en un mar de

“Un pueblo dormido puede soñar... pero un pueblo despierto puede actuar” Anónimo

dudas, falta de visión y liderazgo, aparte de que en muchos casos pareciera que existen evidentes signos de corrupción. Y sin embargo ello no es nada nuevo. Creo que se repite desde hace décadas el mismo sentimiento y actuar: celebramos la fecha evocando glorias y prosperidad pasadas, para luego caer en el ritual de siempre: una que otra inauguración intrascendente casi siempre, desfiles, discursos, condecoraciones, diplomas, fe-

rias y brindis en una atmósfera de alegrías y risas totalmente irreales con toques fantasmagóricos al recordar nuestras glorias pasadas, que permiten que no tengamos una visión real de nuestras limitaciones y lo que es posible intentar lograr. Intento que no se dio en los últimos meses a pesar –más para mal que para bien-, de haber “tenido” un presidente y un primer ministro “moqueguanos”, los cuales en la práctica poco o nada hicie-

ron no solo por la ciudad capital sino por el departamento tanto en lo relacionado a normas y/u obras de infraestructura. (Espero que, si Vizcarra postula al Congreso, lo haga por Moquegua, donde el voto será claro bien con una aprobación o un rechazo mayoritario, dado que aquí se lo conoce bien). Pero dejemos de lado el presente que a decir verdad no es muy grato y sumémonos a un aniversario más de mi pueblo… él que me vio nacer y crecer, el que me vio irme y regresar, sin olvidar recuerdos y amigos como por ejemplo al moqueguano más ejemplar a carta cabal que he conocido: Ismael Pinto Vargas, que hizo de su vida y obra un pensar, sentir y rememorar el amor a Moquegua y al cual aún se le debe un reconocimiento mayor. Es cierto: el lugar que uno nace no se elige. Pero uno es-

cribe en sus recuerdos las alegrías y tristezas vividas en la casa de sus ancestros, donde en la infancia y la adolescencia temprana muchos años compartió con los abuelos, tíos y primos queridos el preparar la comida, los dulces y la chicha, escuchando al gallo mañanero o los ladridos de los perros salchicha de mi abuela Gumercinda. Y recuerdo algunos atardeceres húmedos de rocío y cuando salía la luna detrás de los ficus de la plaza amada. Y recuerdo cada aroma, cada vivencia de mi niñez y algunas de mi mocedad como una de las mejores épocas, una etapa feliz llena de cuentos de duendes, hadas y glorias pasadas cada 25 de noviembre. Extraño profundamente a mis padres, a mis tíos y mis abuelos, sus consejos oportunos, su mirada serena y las largas sobremesas…donde nos contaban mil historias de per-

sonajes y leyendas que nos inculcaron el amor a Moquegua. Cuentos e historias que conserva muy bien mi primo Eduardo. Moquegua está linda, siempre lo estuvo para nosotros… aun cuando antaño las calles eran polvorientas, habían pocas horas de luz y escasez de agua potable y servicios adecuados, pero todos nos conocíamos, todos la amábamos a pesar de sus carencias, que en mucho aun perduran y que nos obligaron y obligan a que muchos de sus hijos emigren a otros lares en busca de mejores oportunidades tanto en la educación como en las posibilidades de trabajo. Este 25 de noviembre es el cumpleaños de mi pueblo y lo vamos a festejar con modestia, pero con orgullo. ¡Saldremos a celebrar su historia y la esperanza de los nuevos aires!


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FELIZ 479º ANIVERSARIO MOQUEGUA

GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS columnistas@prensaregional.pe

La presencia más temprana de los españoles en Moquegua está vinculada a la encomienda de los indios Carumas, otorgada por Francisco Pizarro el 4 de agosto de 1535 a favor de Lucas Martínez Vegazo, de la que éste toma posesión el 27 de agosto del mismo año ante el alcalde del Cusco. La cercanía del pueblo de Carumas nos induce a pensar que toda la región fue explorada alrededor de dicho año y luego paulatinamente poblada. Testimonio físico de

La fundación española de Moquegua esta temprana ocupación es la tinaja encontrada en el valle fechada en 1540, que lleva a considerar que fue elaborada algunos años antes, cuya existencia fuera difundida por Luis Kuon en Retazos de la historia de Moquegua. Sabido es que los españoles formaron dos pueblos principales: el de San Sebastián de Escapagua y el de Santa Catalina de Moquegua, uno frente al otro, separados por el río que al crearse la Audiencia de Charcas en 1559 empezó a ser el límite con lA de Lima, de modo que ahora dependían de Lima y Charcas respectiva-

mente. Que pueblos tan cercanos, entrelazados familiarmente, compartiendo un mismo valle, los mismos cultivos e intereses, fuesen administrados por autoridades distintas, era difícil de manejar. En 1588 decidieron unirse fraternalmente en Moquegua y hacerse recíprocas concesiones. Acordaron incorporarse a la Audiencia de Lima en una convivencia que duró poco más de una década, cuando volvieron a separarse en medio de una reinante armonía. Durante el siglo XV I el desarrollo de la población

española en ambos parajes f u e m u y l e n t o, a p e n a s significativo. El exitoso cultivo de la vid y posterior comercialización de un vino que por su calidad era cada vez más reclamado, llevó a “los vecinos y heredados y habitantes en este valle de Moquegua y Cochuna” a un aumento, sostenida prosperidad y crecientes intereses, que los alentó en 1611 a solicitar al virrey de manera conjunta “nos mande poblar y haga las mercedes que se conceden a los nuevos pobladores”. Todos los vecinos y heredados pidieron por escrito al virrey que la fundación de la villa de

españoles debía hacerse en Santa Catalina de Moquegua, donde se unirían bajo la jurisdicción de la Audiencia de Lima, tal como lo estuvieron antes. Poco después surgieron discrepancias, que se fueron haciendo cada vez más enconadas, al punto de que cada pueblo elevaba sus respectivos memoriales al virrey solicitando ser la sede de la villa que debía fundarse, desconociendo y retractándose del voluntario compromiso de 1611. Inicialmente el virrey poeta Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Esquilache, opta por el pueblo de Escapagua,

autorizando que allí se funde la villa de San Francisco de Esquilache. Fundación que se realiza el 6 de junio de 1618, a la par que ordena al pueblo de Moquegua se traslade a este nuevo lugar. Así consta en el acta de fundación ubicada por los canónigos Martínez, difundida por el padre Vargas Ugarte, recogida por el historiador R. Cúneo, en nuestro medio divulgada por Luis Kuon C. y que por nuestra parte hemos ubicado el expediente y comentado en diversos y reiterados artículos y seminarios en estas dos últimas décadas. Los moqueguanos no se


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trasladaron. No solo se negaron a obedecer sino que con renovado brío continuaron sus pleitos para que se anule dicha fundación y se respete el acuerdo de 1611. Elevaron nuevos memoriales una y otra vez, de una parte y la otra, con recriminaciones que iban y venían en un proceso de va r i o s a ñ o s . Fa t i g a d a insistencia que consta en nuestro archivo, en el de Arequipa, Lima… El nuevo virrey Diego F e r n á n d e z d e C ó r d o va , marqués de Guadalcázar, que asumió su cargo en 1622, admite este reclamo y dispone la fundación de la villa de Santa Catalina de Guadalcázar de Moquegua, dejando sin efecto la de San Francisco de Esquilache. Siguiendo antiguas costumbres y normas españolas sobre la fundación de villas y ciudades, recogidas en la legislación indiana, estas fueron las mismas que se pusieron en práctica al fundar la villa de San Francisco de Esquilache y luego la de Santa Catalina de Guadalcázar de Moquegua. Se disponía que para mejor gobierno político se requería se creasen cabildos, nombrasen regidores y los demás oficios necesarios en tales repúblicas o poblaciones, los cuales se sacasen a remate todos los años y eligiesen de entre los mismos vecinos y ciudadanos, sus jueces, alcaldes ordinarios,

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que dentro de sus términos y territorios tuviesen y ejerciesen la jurisdicción civil y criminal ordinaria. La autorización para la fundación de la nueva villa es otorgada por el virrey en la segunda mitad de 1624 . Obedeciéndola se convoca a remate los oficios públicos mientras ya se tramitaba la futura fundación. En cada ocasión que se sacan en almoneda los cargos, se pregona y difunde en las plazas y lugares públicos como justificación que: “Don Diego Fernández de Córdova, marqués de Guadalcázar, virrey lugarteniente del rey nuestro señor, su gobernador y capitán general en estos reynos y provincias del Pirú, tierra firme y Chile. Por quanto de pedimiento de los vecinos y moradores del valle de Moquegua, mandé que en el asiento de Santa Catalina de dicho valle se hiciesse una población y fundación despañoles donde todos viviessen juntos y congregados. Y le di título de villa con juridición civil y criminal, mero misto ymperio horca y cuchillo, con el nombre y apellido de Sancta Catalina de Guadalcázar y para más ylustrarla y conservar la dicha población…” La fundación es un acto político, jurídico y religioso en el que toman parte el corregidor, el escribano y el cura, en una ceremonia

“Don Diego Fernández de Córdova, marqués de Guadalcázar, virrey lugarteniente del rey nuestro señor, su gobernador y capitán general en estos reynos y provincias del Pirú, tierra firme y Chile. Por quanto de pedimiento de los vecinos y moradores del valle de Moquegua, mandé que en el asiento de Santa Catalina de dicho valle se hiciesse una población y fundación despañoles donde todos viviessen juntos y congregados. Y le di título de villa con juridición civil y criminal, mero misto ymperio horca y cuchillo, con el nombre y apellido de Sancta Catalina de Guadalcázar y para más ylustrarla y conservar la dicha población…” protocolar y pública realizada en la plaza siguiendo los ritos establecidos, que en Moquegua se llevó a cabo en 1625. La fe de este acto lo da el escribano al redactar un documento que es el acta de fundación.

Con la fundación de la villa Santa Catalina de Guadalcázar de Moquegua se crea el Cabildo, institución fundamental en la vida de los pueblos españoles, se le otorga una jurisdicción de cinco leguas, le conceden en

Omo treinta fanegadas de t i e r ra p a ra p r o p i o s, s e designan autoridades facultadas para dar las normas que regirán la vida del ayuntamiento, además de señalar el lugar para la casa de Cabildo, la cárcel, etcétera. En e s t e c a s o, p o r h a b e r s e establecido el pueblo hacía varios años, el sitio para la plaza e iglesia se confirmó el que ya tenían antes, el trazado de las calles ya se había orientado hacia los vientos principales y se diseñaron estrechas como se hacían en los lugares cálidos. Todo lo cual la hacía acreedora, además de la autonomía, a ciertos provechos, mercedes, exenciones y privilegios que sólo gozaban los pueblos fundados, entre ellos la de ser administradores directos de la industria de la vid y el vino, desarrollada con su propio esfuerzo, que se asomaba como generadora de tentadora riqueza. Acto fundacional que se

lleva a cabo entre el 27 de abril de 1625 —última escritura en el archivo en la que se llama pueblo a Moquegua— y el 5 de mayo del mismo año, fecha en la que ya se usa oficialmente el título de villa de Santa Catalina de Guadalcázar. Una vez fundada la villa, los moqueguanos se dirigen al rey para que confirme esta fundación autorizada por el virrey. Atendiendo a este pedido la confirmación real se despacha desde España en 1629, documento que al llegar a la ciudad de Lima es retenido por los oficiales reales mientras el cabildo moqueguano no cancele los derechos solicitados. Esto dio origen a un nuevo reclamo por medio de memoriales, impase que sin duda fue resuelto posteriormente. Como consecuencia de ello, ya desde 1625 en la documentación existente en el archivo local, además de llamarse villa a Moquegua, consta que se designaron a las nuevas autoridades que empezaron a ejercer y asumir sus funciones en virtud a los títulos otorgados, dentro de la jurisdicción concedida en la cédula virreinal acatada al llevarse a cabo la fundación, cuya acta fue archivada en los registros del escribano. Estos documentos, el acta de fundación de la villa de San Francisco de Esquilache, el de la villa de Santa Catalina de Guadalcázar de Moquegua, la confirmación real de la fundación de la villa de Santa Catalina de Guadalcázar, entre otras escrituras, se quemaron en el incendio que padeció el archivo del Cabildo la noche del 10 de junio de 1728, cuando a un costado en medio de flamígeros c o h e t o n e s, l l a m e a n t e s bombardas y chispeantes fuegos artificiales se festejaba las vísperas de San Bernabé, uno de los patrones de la villa. Sin embargo, así como se ubicó una copia del Acta de Fundación de San Francisco de Esquilache, es de esperar que de los otros documentos también se encuentre testimonio en los archivos de Lima, Potosí o España, lugares a donde se despacharon como parte de este largo proceso.


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ASEGURA PROVIAS NACIONAL DEL MINISTERIO DE TRANSPORTES Y COMUNICACIONES

Carretera Moquegua-OmateArequipa será ejecutada en los plazos previstos MOQUEGUA DIARIO PRENSA REGIONAL

Provías Nacional (PVN), unidad ejecutora del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), aseguró que el proyecto de mejoramiento de la carretera Moquegua – Omate - Arequipa se ejecutará en los plazos previstos y con ello se logrará seguridad y mejores condiciones de transitabilidad en la región y se beneficiará la comercialización de productos locales pues se agilizará la circulación y habrá una mayor conexión. En reunión sostenida con el gobernador regional de Moquegua, Zenón Cuevas, el director ejecutivo de Provías Nacional (PVN), Luis Chan, informó que no se cuenta con un asidero legal que respalde la suspensión unilateral de los trabajos por parte de la empresa contratista.

No existen motivos legales para que los trabajos de ese proyecto hayan sido suspendidos por la empresa contratista. Es así que, de acuerdo a la cláusula vigésimo sexta del contrato, se indica que “es responsabilidad permanente del contratista el mantenimiento de tránsito, por lo que la suspensión unilateral de actividades es equivalente a un abandono de obra”. A su vez, en la cláusula 28 señala: “el contratista será responsable de los daños y perjuicios derivados de su actuación y/u omisión”. Por lo cual, mediante Oficio N ° 555-2020 - CV D SCMOA/RL, del 20 de noviembre, Provías Nacional comunicó a la empresa contratista que no existen motivos para que los trabajos se suspen-

dan. A la fecha, no existen interferencias arqueológicas ni prediales en toda la ruta por lo que se cuenta con un amplio frente de trabajo que permiten la continuidad de las actividades programadas. Se han liberado las interferencias y ha sido adquirido el total de predios necesarios para la ejecución de la obra. En tanto, la empresa está obligada a continuar con los trabajos de ejecución de la obra de acuerdo a los términos contractuales y lo estipulado en la Ley de Contrataciones del Estado y su Reglamento.


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