Cómo evangelizar sin evangelizar Actitud del corazón
34 La pastoral de salud mental puede evangelizar nuestras ciudades
¿CÓMO REZAR CON Click To Pray?
Rezar con CTP es sencillo es una propuesta de oración diaria que te permitirá encontrarte con Jesús en tu oración diaria y se divide en tres momentos
Comienza el día con la oración de ofrecimiento.
Luego lee la reflexión “Con Jesús por la mañana” y dedica unos minutos a meditar con la reflexión.
En el tiempo de descanso, al medio día, medita con la reflexión “Con Jesús por la tarde”
Al terminar el día, repasa tu jornada con las pautas de la reflexión“Con Jesús por la noche”.
Ofrecimiento Diario
Oración
Padre Bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón junto al Corazón de tu Hijo Jesús, que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo me haga su amigo y su apóstol, disponible a su misión de compasión.
Pongo en tus manos mis alegrías y esperanzas, mis trabajos y sufrimientos, todo lo que soy y tengo, en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración.
Con María te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por las intenciones de Oración del Papa y de mi obispo para este mes. Amén.
71 La nueva Jerusalén, la Ciudad santa (cf Ap21,2-4), es el destino hacia donde peregrina toda la humanidad Es llamativo que la revelación nos diga que la plenitud de la humanidad y de la historia se realiza en una ciudad Necesitamos reconocer la ciudad desde una mirada contemplativa, esto es, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas La presencia de Dios acompaña las bús- quedas sinceras que personas y grupos realizan para encontrar apoyo y sentido a sus vidas Él vive entre los ciudadanos promoviendo la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia Esa presencia no debe ser fabricada sino descubierta, develada Dios no se oculta a aquellos que lo buscan con un corazón sincero, aunque lo hagan a tientas, de manera imprecisa y difusa.
72. En la ciudad, lo religioso está mediado por diferentes estilos de vida, por costumbres asocia- das a un sentido de lo temporal de lo territorial y de las relaciones que difiere del estilo de los habitantes rurales En sus vidas cotidianas los ciudadanos muchas veces luchan por sobrevivir y en esas luchas se esconde un sentido profundo de la existencia que suele entrañar también un hondo sentido religioso Necesitamos contemplarlo para lograr un diálogo como el que el Señor desarrolló con la samaritana, junto al pozo, donde ella buscaba saciar su sed (cf Jn 4,7-26)
73 Nuevas culturas continúan gestándose en estas enormes geografías humanas en las que el cristiano ya no suele ser promotor o generador de sentido, sino que recibe de ellas otros lenguajes, símbolos, mensajes y paradigmas que ofrecen nuevas orientaciones de vida, frecuentemente en contraste con el Evangelio de Jesús Una cultura inédita late y se elabora en la ciudad El Sínodo ha constatado que hoy las transformaciones de esas grandes áreas y la cultura que expresan son un lugar privilegiado de la nueva evangelización
61 Esto requiere imaginar espacios de oración y de comunión con características novedosas, más atractivas y significativas para los habitantes urbanos Los ambientes rurales, por la influencia de los medios de comunicación de masas, no están ajenos a estas transformaciones culturales que también operan cambios significativos en sus modos de vida
74 Se impone una evangelización que ilumine los nuevos modos de relación con Dios, con los otros y con el espacio, y que suscite los valores fundamentales Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profun- dos del alma de las ciudades No hay que olvidar que la ciudad es un ámbito multicultural En las grandes urbes puede observarse un entramado en el que grupos de personas comparten las mismas formas de soñar la vida y similares imaginarios y se constituyen en nuevos sectores humanos, en territorios culturales, en ciudades invisibles Va- riadas formas culturales conviven de hecho, pero ejercen muchas veces prácticas de segregación y de violencia La Iglesia está llamada a ser servidora de un difícil diálogo Por otra parte, aunque hay ciudadanos que consiguen los medios adecuados para el desarrollo de la vida personal y familiar, son muchísimos los « no ciudadanos », los « ciudadanos a medias » o los « sobrantes urbanos ». La ciudad produce una suerte de permanente ambivalencia, porque, al mismo tiempo que ofrece a sus ciudadanos infinitas posibilidades también aparecen numerosas dificultades para el pleno desarrollo de la vida de muchos Esta contradicción provoca sufrimientos lacerantes En muchos lugares del mundo las ciudades son escenarios de protestas masivas donde miles de habitantes reclaman libertad participación justicia y diversas reivindicaciones que, si no son adecuadamente interpretadas, no podrán acallarse por la fuerza 75 No podemos ignorar que en las ciudades fácilmente se desarrollan el tráfico de drogas y de personas, el abuso y la explotación de menores, el abandono de ancianos y enfermos, varias formas de corrupción y de crimen Al mismo tiempo, lo que podría ser un precioso espacio de encuen- tro y solidaridad, frecuentemente se convierte en el lugar de la huida y de la desconfianza mutua Las casas y los barrios se construyen más para aislar y proteger que para conectar e integrar La proclamación del Evangelio será una base para restaurar la dignidad de la vida humana en esos contextos, porque Jesús quiere derramar en las ciudades vida en abundancia (cf Jn 10,10) El sentido unitario y completo de la vida humana que propone el Evangelio es el mejor remedio para los males urbanos, aunque debamos advertir que un programa y un estilo uniforme e inflexible de evangelización no son aptos para esta realidad Pero vivir a fondo lo humano e introducirse en el corazón de los desafíos como fermento testimonial, en cualquier cultura, en cualquier ciudad, mejora al cristiano y fecunda la ciudad
Actitud del corazón
Evangelizar con creatividad las grandes ciudades
Hacer visible el Evangelio en lo escondido. En la ciudad, muchos pasan desapercibidos. También lo hace la fe. Pero allí, en lo oculto y cotidiano, podemos sembrar presencia, vínculo, compasión. Hacer visible el Evangelio es encarnarlo en la vida urbana, donde todo parece rápido, pero el corazón sigue buscando al Señor. (Cfr. Paso 8 y 9 ECC. Misión. Una Red Mundial de Oración y Servicio).
OTRAS ACTITUDES COTIDIANAS PARA VIVIR ESTA
INTENCIÓN DE ORACIÓN
DESCUBRIRA DIOSENLAVIDA
CONSTRUIR COMUNIDADEN
MEDIODEL ANONIMATO
EVANGELIZARCON GESTOS COTIDIANOS
SER IGLESIA EN SALIDA, EN LO CONCRETO
ORAR POR LA CIUDAD Y SUS DESAFIÓS
ORACIÓN MENSUAL
Señor Jesús, Buen Pastor, Tú recorres nuestras calles y plazas, entras en los edificios altos y en los barrios humildes, acompañas silenciosamente a millones que buscan sentido en medio del ruido y la prisa.
Tú conoces, Señor, el corazón de la ciudad: sus luces y sombras, su bullicio y su soledad. Sabemos que las ciudades están llamadas a ser lugares de libertad y oportunidad, pero también pueden transformarse en espacios de anonimato y aislamiento.
Por eso hoy te pedimos una mirada nueva, capaz de descubrir en la vida urbana el terreno fecundo para anunciar tu Evangelio. Danos una fe creativa y profunda, que no se quede en las palabras, sino que se encarne en gestos sencillos y cercanos.
Haznos Iglesia en salida, capaz de tender la mano en las periferias, de dar consuelo en la soledad, y de sembrar fraternidad donde reina la indiferencia.
Señor, que nuestras comunidades urbanas sean hogares abiertos y acogedores, lugares donde se comparta la esperanza, donde nadie se sienta invisible, y donde la alegría de tu Evangelio ilumine la vida escondida de tantos hermanos.
Haznos testigos tuyos en la ciudad, misioneros valientes y creativos, que anuncien con la vida tu Amor, capaz de superar la prisa, el ruido y el anonimato. Amén.
CON JESÚS POR LA NOCHE | Mirar con distancia | Entro en calma y tomo interiormente distancia del día Junto con Dios miro el día que termina. Contemplo a las personas, las experiencias y los lugares que formaron parte de mi jornada.
¿Cómo me he sentido? ¿Qué resuena en mi corazón? ¿Qué puedo descubrir al mirar hacia atrás? Lo pongo ante Dios y entro en diálogo con Él
Padre nuestro... ��
Equipo Alemania
AGOSTO | DOM 2
O MAÑANA|Laciudadcomocolmena|Despiertoalavida,unidoamuchaspersonasqueestán rezandoenestemomento.NuestraoraciónhacevibrarlaciudadalritmodeDios,estacolmenadonde, comolasabejas,tenemostantanecesidadunosdeotros.
POR LA NOCHE | Estar presentes | Ahora termino mi día y recojo lo que he vivido, dirigiéndome al silencio interior. ¿Qué ha sido hoy especialmente valioso?
Miro los momentos en los que el Señor se ha hecho presente a través de los encuentros con los demás. ¿Dónde he estado presente para otros, escuchándolos con atención o regalándoles una mirada amorosa?
Pido un oído capaz de escuchar a los demás y una mirada que anime a otros.
POR LA NOCHE | Dar gracias | Con la confianza de que el Señor camina conmigo, termino este día. ¿Por qué quiero dar gracias? ¿Qué resuena en mi corazón? ¿De qué estuvieron marcadas hoy mis miradas?
Pido perdón por los momentos en los que un mayor amor habría sido necesario y posible, y pido crecer en el amor.
“Todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.” Gandalf, el Señor de los Anillos, La comunidad del Anillo
Frodo, personaje central de la saga El Señor de los Anillos, se siente sobrepasado por el peso de la misión que le ha tocado vivir. Quisiera que nada de aquello estuviera sucediendo. Entonces Gandalf le responde con una frase sencilla y luminosa: “Todo lo que tenemos que decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”. En el fondo, la vida espiritual también comienza allí: no en una vida perfecta ni en un corazón sin contradicciones, sino en la posibilidad de mirar honestamente lo que vivimos y decidir qué hacer con ello delante de Dios
Por eso, después del agradecimiento por lo que el Señor nos ofrece vivir, la relectura espiritual nos invita a un segundo momento: pedir luz y perdón
La relectura espiritual, también nos ayuda a reconocer cada día, aquello que cerró el corazón, lo que nos quitó paz, lo que nos volvió indiferentes, duros o encerrados en nosotros mismos Este momento no es vivido desde la culpa ni desde el juicio, sino desde la confianza en el amor del Señor.
Pedir luz significa pedirle al Señor que nos ayude a ver la verdad de nuestra vida, de nuestro corazón, que nos de Su mirada acerca de cómo hemos acogido su amor en los acontecimientos del día, es decir, con qué disposición. Muchas veces vivimos distraídos de nosotros mismos. Reaccionamos, hablamos, herimos o nos encerramos sin comprender del todo qué pasa en nuestro interior Pero la oración de la relectura espiritual va encendiendo una luz suave sobre el corazón Poco a poco comenzamos a reconocer qué cosas nos conducen hacia más vida y libertad, y cuáles nos alejan del amor.
El Evangelio muestra continuamente a Jesús ofreciendo esa luz que no humilla, sino que libera. A la mujer sorprendida en adulterio le dice: “Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más” (Jn 8,11). Jesús no niega la verdad, pero tampoco destruye a la persona con ella Su mirada abre siempre un camino nuevo, una nueva esperanza
También Ignacio de Loyola comprendió profundamente esto. Para san Ignacio, reconocer el pecado no es quedarse atrapado en la tristeza, sino descubrir que incluso allí Dios continúa mirándonos con misericordia. Por eso el examen ignaciano siempre comienza dando gracias: porque solo quien se sabe amado puede mirar con verdad sus propias sombras sin desesperarse
Pedir perdón es entonces volver a ponerse delante del Señor con humildad y confianza No para castigarse interiormente, sino para dejarse reconciliar. A veces descubriremos negligencias, durezas, egoísmos o búsquedas desordenadas. Otras veces veremos simplemente cansancio, miedo o fragilidad. Pero todo puede ser llevado a Dios.
Quizás hoy podrías detenerte unos minutos y preguntarte:
¿Qué me quitó hoy la paz?
¿Cuándo me cerré al amor o a los demás?
¿Qué actitudes me alejaron de mi mejor versión?
¿Qué quisiera poner hoy en las manos misericordiosas del Señor?
Hoy puedes descubrir que la luz del Señor no viene para acusarte, sino para ayudarte a volver a la vida
POR LA NOCHE | Permanece en silencio. Dios está cerca. | Hoy es el Día Mensual de Oración por la Salud Mental y la intención mensual del Papa es por la evangelización en la ciudad.
Doy gracias al Señor por la ciudad donde vivo o con la que me siento cercano. Puede ser un lugar lleno de vida, diversidad y riqueza humana.
Perdóname por las veces en que he estigmatizado a quienes viven en nuestras ciudades sin hogar, en soledad o enfrentando problemas de salud mental
Mañana ayúdame a llevar el amor de Cristo a mi ciudad, encontrando caminos creativos para construir comunidad y ser fuente de misericordia y esperanza.
Dios te salve, María… �� (Equipo de la Asociación de Ministros Católicos de la Salud Mental)
POR LA NOCHE | Dios está en los detalles | Con la llegada de la noche vuelve algo de calma y me regala un espacio para mirar con gratitud el día vivido. ¿Qué sentimientos surgen en mí? ¿Qué sentimientos y pensamientos estuvieron presentes a lo largo del día? Miro hacia atrás e intento valorar también las aparentes pequeñas cosas.
¿Por qué doy gracias? ¿Quisiera pedir perdón por algo?
Pongo este día ante Dios, tal como fue, y pido su cercanía y su bendición.
POR LA MAÑANA | Perdonar | ¡El perdón es, sin duda, una de las enseñanzas más revolucionarias de Jesús! Y en la mañana de este nuevo día, le pido que me lo vuelva a decir, como lo hizo con Pedro: «Entonces Pedro se acercó y le dijo: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tendré que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” » (Mt 18,21–19,1)
Hago silencio y entro dentro de mí mismo: ¿hay en algún lugar de mi vida una persona que espera mi perdón, o a quien yo deba concederle perdón? Pido al Espíritu Santo que me ayude a ver con claridad y me dé la audacia de perdonar.
Al rezar la oración de ofrecimiento, ofrezco mi jornada por la intención de este mes: la evangelización de las ciudades. ��
Cuando dejé el Líbano para instalarme en Barcelona, descubrí otra manera de vivir mi fe y de dar testimonio de ella. Una manera más silenciosa, más discreta.
Durante muchos años, en mi país natal, viví en ciudades, pueblos y barrios que respiraban fe. Se escuchaban las campanas de las iglesias convocando a miles de personas. En cada esquina se veían cruces o pequeñas y grandes imágenes de la Virgen María o de santos del Líbano que adornaban la entrada de las casas, como para proteger a quienes vivían en ellas y a quienes eran recibidos allí. Las procesiones religiosas por las calles, las fiestas patronales en los pueblos, los vecinos que se reunían para rezar el Rosario durante el mes de mayo… Todas estas tradiciones eran una expresión viva del Evangelio.
En mi ámbito profesional trabajé en un establecimiento católico junto a religiosas: la cruz estaba presente en las aulas, las celebraciones marcaban el ritmo del año escolar, la jornada comenzaba con una oración en clase y las referencias a Dios formaban parte natural de la vida cotidiana Mi fe se inscribía en un ambiente que la hacía visible
Incluso siendo periodista, el tema podía elegirse o mencionarse cuando era necesario
Sin olvidar mis textos musicalizados y mi compromiso con el MEJ (Movimiento Eucarístico Juvenil) de la Red Mundial de Oración del Papa, que me permitían no solo vivir y profundizar mi fe, sino también ayudar a otros a vivirla
Luego llegué a Barcelona Allí conocí a muchas personas, de las cuales muchas no creían o ya no creían en Dios, e ingresé a un liceo francés laico.
Convivo, tanto en el trabajo como en mi vida personal, con personas para quienes la fe no ocupa ningún lugar… e incluso con algunas que consideran abiertamente la religión con ironía, burla o desconfianza, y se sienten orgullosas de ello. Padres satisfechos de no haber bautizado a sus hijos, o colegas sorprendidos al descubrir que soy cristiana y no musulmana, por venir del Líbano.
Al principio, esta actitud de un ateísmo «orgulloso», esa frialdad y la ausencia de toda vida espiritual me impactaron profundamente y, me indignaron. Ya no había cruces en las paredes del aula, ni alrededor de mi cuello; ya no había celebraciones ni referencias explícitas a Dios. Recuerdo haber sentido una especie de vacío e incluso tristeza, especialmente cuando se le pedía a un alumno que se quitara la cruz que llevaba porque el reglamento escolar prohibía todo signo religioso, o cuando un joven me contaba que no sabía rezar.
Me acostumbré a celebrar la Navidad en un contexto donde se esperaba más la llegada de Papá Noel en moto o en un automóvil descapotable que el nacimiento de Jesús Me acostumbré a ver árboles de Navidad sin pesebre, y a escuchar «Felices vacaciones de primavera» en lugar de «Felices Pascuas»
Entonces me pregunté por qué Dios ponía en mi camino a tantas personas alejadas de Él o con una imagen negativa de la religión cristiana Incluso entre mis personas cercanas, algunos me confiaban que practicaban cada vez menos o que ya no creían Y poco a poco comprendí a qué estaba llamada
Comprendí que el Evangelio puede vivirse sin necesidad de pronunciarlo siempre, que la evangelización comienza muchas veces en el silencio
No hacía la señal de la cruz delante de mis alumnos. No llevaba símbolos religiosos visibles. No hablaba espontáneamente de mi fe. Pero cada día intentaba transmitir algo del Evangelio a través de mi actitud: acoger a adultos y jóvenes con respeto, animar a los más frágiles, practicar la paciencia, permanecer humilde, pedir perdón cuando me equivocaba, creer en la capacidad de cada persona para crecer y, sobre todo, ¡amar!
Aprendí que se puede anunciar a Dios sin pronunciar siempre su nombre. Y cada vez que una persona expresaba su rechazo a la religión o decía no creer, la llevaba en mi oración: pedía al Señor que le hiciera experimentar su cercanía y le revelara que ya era amada por Él
Ironías de la vida, mis alumnos me buscaron en las redes sociales, vieron mis fotos con el Papa y escucharon mis canciones… ¡y les gustó! Recuerdo la alegría que sentía cuando un alumno hacía la señal de la cruz antes de un examen.
Poco a poco, mis colegas y conocidos, generalmente poco creyentes, también fueron descubriendo esta dimensión de mi vida a través de lo que comparto en las redes sociales: cantos religiosos, palabras del Papa
Este año, gracias a mi compromiso en la Oficina Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, la dirección del colegio y mis colegas saben mucho más quién soy y qué es lo que me anima. Cuando el Papa pasó por Barcelona el pasado mes de junio, varios de mis alumnos, colegas y amigos me dijeron que habían pensado en mí al ver la noticia Eso me hizo sonreír: sin que yo tuviera necesidad de hablar de ello, sabían que Dios ocupa un lugar importante en mi vida. Para mí, eso ya era una forma de testimonio.
Paralelamente, en mi vida personal, mi fe se alimenta de la oración de ofrecimiento por la mañana, con la lectura del Evangelio del día, y de la relectura de la noche, en la que doy gracias por todo lo vivido.
También se nutre de este deseo constante de acercarme cada vez más al Corazón de Jesús Se fortalece igualmente en la fidelidad a la Eucaristía y en mi participación en la comunidad maronita de Barcelona Y también en mi manera de acoger al otro, especialmente cuando piensa de manera diferente a mí. Hoy doy testimonio, sencillamente, de Aquel que me da la vida y de aquello que da sentido a mi existencia. Mi tesoro es mi fe.
Y quizá eso sea evangelizar en las ciudades: ser una presencia que recuerde discretamente que Dios está allí Dios, nuestro Padre, que nos ama y nos acompaña Un Dios que se deja descubrir en una sonrisa, una escucha, una fidelidad, una esperanza.
Eso es lo que intento vivir cada día: evangelizar sin evangelizar y llevar así el rostro de Dios. Como nos invita Jesús:
«Así debe brillar la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos.» (Mateo 5,16).
Y repito en mi corazón estas palabras de la oración del MEJ:
«Para que todo hombre, con nosotros, te reconozca como el único Señor. Amén.»
STÉPHANIE JABRE | ASISTENTE INTERNACIONAL RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA
POR LA NOCHE | Descubrimientos en la vida cotidiana | Interiormente intento entrar en calma. Durante unos momentos presto atención a mi respiración y me pongo en la presencia de Aquel que me regala el aliento.
Comenzando por las primeras horas de la mañana, miro el día de hoy hasta este momento presente. ¿Qué puedo descubrir? ¿Por qué puedo dar gracias a Dios? ¿Dónde puedo pedir su ayuda?
Con la oración que Jesús nos enseñó, termino este día.
POR LA NOCHE | Mirada retrospectiva al día | Con algo de distancia miro el día con todas mis experiencias y actividades ¿Dónde puedo descubrir las huellas de Dios? ¿Qué me llena de gratitud y alegría? ¿Qué resuena en mi corazón?
Confío todo ello a Dios y pido su bendición
Padre nuestro ��
Equipo Alemania
AGOSTO | LUN 17
PORLAMAÑANA|Eternidad|Amaneceunnuevodía,comoaqueldíaenquealguien quepodríasertúoyo se acercóaJesúsyledijo:«Maestro,¿quédebohacerdebuenoparaobtenerlavidaeterna?»(Mt19,16)Larespuesta es:amarYalapreguntaeraprofunda:esapersonaanticipasuvidaensudimensiónmáshonda,enraizadaenDios, llamadaadurarparasiempre,másalláinclusodelamuerte.
POR LA NOCHE | ¿Estuve disponible para mis semejantes? | Mi día se acerca a su final. Tomo conciencia de cómo estoy y miro el comienzo de la jornada.
¿Qué tan disponible estuve hoy para Dios y para mis semejantes? ¿En qué estuve centrado? ¿Dónde me aparté? ¿Pude vivir mi vocación al servicio y al amor?
Doy gracias a Dios por este día y también le pido perdón.
Padre nuestro... ��
Equipo Alemania
AGOSTO |
PORLAMAÑANA|Dejar|¿Cuálesmiestadodeánimoestamañana?MeconfíoaTi,Señor,contodoloquellevo dentro MeofrezcoaTiymeabroaloquehoyquieresdecirme
Señor,ahoranostocaanosotrosactuar.RezolaoracióndelmesenunióncontodalaRedMundialdeOracióndel Papa �� Equipofrancófono
POR LA NOCHE | Escuchar las resonancias | Contemplo el día de hoy. Tomo conciencia de cómo estoy, presto atención a mi cuerpo y a mi estado de ánimo. Atiendo a la resonancia en mi corazón ante la pregunta de qué sentimientos he vivido hoy: aburrimiento, alegría, plenitud, tristeza, confianza…?
¿Cómo me he acercado a las demás personas? ¿Hay algo por lo que quisiera pedir perdón?
Hago de todo ello mi oración Pongo ante Dios lo pasado y lo que vendrá, y pido su bendición
Unatarde,enlaciudaddondevivo,viaunamujerenvueltaenvariascapasderopagastada,sentadasolaenelsuelo, apoyada contra la pared de un edificio en una esquina muy transitada, mientras la gente pasaba apresurada a su alrededor Nadie era deliberadamente cruel; simplemente, la mayoría ni siquiera la veía Sin embargo, en aquella pequeñaescenareconocíunaexperienciaquemuchaspersonasvivencadadíaenciudadesdetodoelmundo:estar rodeadasdegentey,aunasí,sentirseinvisibles.
Las grandes ciudades pueden ser lugares llenos de vida y diversidad, pero también suelen estar marcadas por el anonimato y la soledad. Muchas personas viven silenciosamente con problemas y enfermedades de salud mental, ocultas detrás de las puertas de un apartamento o entre las multitudes de las calles. En nuestras ciudades, la evangelización no puede limitarse a un programa o a un anuncio; debe convertirse en un verdadero ministerio de acompañamientoypresencia
El Papa León XIV ha hablado directamente de esta herida cuando afirmó: «Tantas personas que sufren diferentes experiencias de depresión y tristeza pueden descubrir que el amor de Dios es verdaderamente sanador, que trae esperanza»
LaspalabrasdelPapaofrecenunfundamentoprofundamentecompasivoparalaevangelizaciónenlaciudad.Sonun mensajedeesperanzaparalapersonasinhogarqueviveenlacalle,paraeljovenatrapadoporunaadicciónyparala familia que lucha silenciosamente, detrás de puertas cerradas, acompañando a un ser querido con un trastorno psicótico.
La pastoral de salud mental puede convertirse en un camino privilegiado de evangelización en nuestras ciudades Nuestrasparroquiaspuedenserlugaresdondelaspersonasseanacogidassinvergüenzanimiedo ElPapaLeónXIV ha dicho también que: «Reunirnos como amigos, como hermanos y hermanas, en comunidad, en una parroquia, viviendojuntosnuestrafe puedeserlafuentedeesaesperanzaquetodosnecesitamosennuestravida»
POR LA TARDE | La dulce alegría de evangelizar | Me tomo una breve pausa, cierro los ojos y le pido al Espíritu Santo que llene mi corazón con su presencia. Es Él quien quiere rezar en mí.
Este mes estamos invitados a rezar para poder encontrar nuevas maneras de anunciar el Evangelio, especialmente en las ciudades Escuchemos las palabras del Papa León: «Muchos jóvenes viven sin ninguna referencia a Dios y a la Iglesia y, si por un lado esto nos causa tristeza a nosotros, creyentes, por otro debe llevarnos a redescubrir la dulce y reconfortante alegría de evangelizar»
¿Cómo recibo estas palabras del Papa? ¿Es una alegría para mí anunciar la Buena Noticia de Cristo que da la vida?
Pido al Espíritu que haga de mí, de nosotros los cristianos, testigos alegres, capaces de encontrar nuevas maneras de anunciar el Evangelio
Rezo la oración mensual en comunión con toda la Red Mundial de Oración del Papa. �� Equipo francófono
POR LA NOCHE | Resonancia final | Mi corazón se aquieta al caer la noche y miro el día tal como fue. ¿Cómo estoy ahora? ¿Qué pensamientos, palabras y obras siguen resonando?
POR LA NOCHE | Consuelo y tristeza | Al final del día recuerdo cada una de las horas de la jornada. ¿Qué he hecho y vivido hoy? ¿Cómo me he sentido en ello?
Miro los momentos que despiertan sentimientos intensos, como consuelo, tristeza, inquietud o alegría.
¿Cómo termino este día? ¿Por qué doy gracias? ¿Qué me gustaría hacer de manera diferente mañana?
POR LA NOCHE | Mirar el día con distancia | Entro en calma y tomo interiormente distancia del día Junto con Dios miro el día que termina Contemplo a las personas, las experiencias y los lugares que formaron parte de mi jornada
¿Cómo me he sentido? ¿Qué resuena en mi corazón? ¿Qué puedo descubrir al mirar hacia atrás?
POR LA MAÑANA | Conceder confianza | Se me ofrece una nueva jornada para abrir mi corazón a los demás y a Dios. En el Evangelio vemos cómo a los habitantes de Nazaret les cuesta confiar en Jesús: «En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su propia patria » (Lc 4,16-30)
¿Sé yo mismo ver y acoger la novedad y lo inesperado que pueden venir de mis seres cercanos, y concederles mi confianza?
Pienso en lo que me espera en este día: las actividades y los encuentros, en el trabajo, en la familia o en otros lugares Te ofrezco esta jornada, Señor: todo lo que me da alegría, pero también quizá aquello que temo Que tu Espíritu abra mi corazón a lo inesperado que puede revelarme tu presencia
Con la oración de ofrecimiento, me detengo una vez más en la intención de este mes �� Equipo francófono
POR LA NOCHE | Vivir la llamada | Al final de este día, en el que también termina el mes, te doy gracias, Señor, por el don de la vida Pongo ante mis ojos cómo he vivido hoy, cómo he respondido a tu llamada, cómo he buscado aumentar tu gloria en mis acciones
Te pido perdón por mis errores y debilidades. Te doy gracias por cada instante que me has regalado para servirte. Dame la gracia de vivir mi vida como una respuesta a tu llamada, como una misión. Ayúdame a amarte de todo corazón y a buscar siempre tu mayor gloria