Rumbo al
Junio
2021
BICENTENARIO
Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú REVISTA DIGITAL
Revista elaborada por la Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú, periodo legislativo 2020-2021. Edición general: Claudia Neyra Núñez y Marisol Sanchez Solís. Imagen de portada: “Cuadrilla de negros festejando el 28 de julio de 1821”. Acuarela de Pancho Fierro Diagramación: Angela Puémape MESA DIRECTIVA DEL CONGRESO 2020 – 2021 Mirtha Vásquez Chuquilin (presidenta a.i) Luis Roel Alva (segundo vicepresidente) Matilde Fernández Florez (tercera vicepresidenta) Si desea colaborar con algún artículo para la revista o tiene alguna sugerencia, escríbanos a: bicentenario@congreso.gob.pe
Descargo de responsabilidad: Las opiniones expresadas en los artículos firmados son las de sus autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la Comisión.
P RE SENTAC IÓN Pensar en nuestra historia a un mes de celebrar el bicentenario es importante para continuar construyendo nuestra nación y reconocer algunas de las problemáticas que aún arrastramos. De esta manera, la presencia de esta revista y otros medios de difusión histórica son fundamentales para fortalecer este camino y, además, revalorar la presencia de eventos y personajes que fueron archivados. La presente edición de junio de Rumbo al bicentenario contiene artículos que narran algunos pasajes de nuestra historia en su camino a la independencia como lo es el de Juan San Martín Vásquez que realiza una revisión del diálogo entre las fuerzas realistas e independentistas y las negociaciones en la hacienda de Punchauca; Alejandro Alvarado Santillán rescata la importancia de la batalla de Higos Urco al contarnos los detalles y pormenores que consolidó la lucha en el norte de nuestro país y siguió el camino hacia nuestra independencia; Elio Vélez Marquina nos ofrece una reflexión interesante sobre nuestra identidad lingüística, así realiza un rastreo hasta el periodo de colonización; La figura de Remigio Silva es rescatada por Ítalo Sifuentes Alemán en su artículo que destaca el apoyo que brindó al ejército libertador en su “Expedición libertadora” y que consolidaría la independencia en Argentina y Chile. Finalmente, el historiador Ricardo Aguilar nos ofrece, en este número, un articulo que trata acerca de la ciudadanía del pueblo afroperuano en perspectiva histórica.
3 Comisión Bicentenario del Congreso
Esperamos que la presente revista sea de su agrado y sirva como recordatorio de que debemos trabajar en conjunto entre el Estado y la sociedad civil para conseguir un futuro ideal e inclusivo.
Aron Espinoza Velarde Presidente Comisión Especial Multipartidaria Conmemorativa del Bicentenario de la Independencia del Perú
SU MARIO
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El virrey La Serna y el libertador San Martín en la Conferencia de Punchauca Juan San Martín Vásquez Pág. 6
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La gloriosa batalla de Higos Urco Alejandro Alvarado Santillán Pág. 11
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Lengua, gentilicio e identidad contra el Estado fallido Elio Vélez Marquina Pág. 18
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Remigio Silva, el patriota que desde Lima contribuyó a la libertad sudamericana entregando dos informes clave: en 1817 para la Batalla de Maipú, y en 1819 para la Expedición Libertadora Ítalo Sifuentes Alemán Pág. 26
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WJ. Ricardo Aguilar Saavedra Pág. 29
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Efemérides Pág. 37
Comisión Bicentenario del Congreso
¿De esclavizados a ciudadanos? Reflexiones sobre la abolición de la esclavitud y la ciudadanía del pueblo afroperuano en el Bicentenario
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Conferencia de P
El virrey La Serna y el libertador San Martín en la Conferencia de Punchauca
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Punchauca
Juan San Martín Vásquez
A
inicios de 1821, los generales españoles, al ver la pasividad con que el virrey Pezuela condujo las operaciones militares para enfrentar al ejército libertador de San Martín, decidieron amotinarse en la hacienda de Aznapuquio y lo obligaron a renunciar a su cargo para luego designar como nuevo virrey al general José de La Serna que había llegado al Perú en tiempos del virrey Abascal. El último virrey del Perú era leal al rey Fernando VII el cual fue obligado a poner en vigencia la Constitución de Cádiz de 1812, en todo el territorio de la monarquía española, a raíz del golpe militar dado en el mes de enero de 1820 por el general del Riego quien así dio inicio al Trienio Liberal.
Markham, Clements R. “El Perú republicano hasta 1899”. En Historia General de los peruanos, tomo 3, Lima, Ediciones PEISA, 1988, p.65
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7 Comisión Bicentenario del Congreso
El libertador San Martín, conocedor de las divisiones existentes al interior del ejército español, puso en marcha un plan de ataques sorpresivos y, desde su cuartel general en Huaura, se comunicó con el almirante Thomas Cochrane y le dio instrucciones para que la escuadra marítima movilice a las tropas patriotas en diferentes puntos del litoral para ganar adeptos a la causa de la independencia entre la población y ejercer presión sobre las fuerzas realistas. De esta manera, el coronel Guillermo Miller y su tropa realiza acciones militares en el sur, entre Arequipa y Arica; y el 22 de mayo de 1821 vence a un destacamento español dirigido por La Hera en la batalla de Mirave, cerca de Tacna. Entre tanto, las deserciones provocaban desaliento en el ejército español puesto que mermaba la capacidad de organizar un plan sincronizado de ataque para frenar el avance del ejército patriota que al mando de Juan Antonio Álvarez de Arenales ganaba posiciones en la zona central del virreinato peruano. Las deserciones más importantes de jefes militares que hasta entonces habían servido a la Corona Española fueron las del coronel Agustín Gamarra, oriundo del Cuzco, y el coronel Eléspuru quienes con sus tropas se pasaron al ejército de San Martín y “fue entonces que se formó el primer batallón compuesto exclusivamente de peruanos”1.
El virrey La Serna, preocupado por el avance del ejército libertador que había llegado hasta el valle de Chancay, en el norte de Lima, y por la acción de las guerrillas indígenas que atacaban a las guarniciones españolas en las afueras de Lima, decide entablar conversaciones con los representantes de San Martín para acordar un alto a las acciones bélicas a través de un armisticio. El virrey sabía bien que las negociaciones formaban parte del giro que la política española del Trienio Liberal había establecido para tratar los conflictos en Hispanoamérica a fin de iniciar el proceso de conciliación con los insurgentes. Sin embargo, antes de que La Serna realizara las acciones para negociar con los i n s u r-
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gentes, el gobierno español decidió enviar al comisionado Manuel Abreu hacia Chile para ver los problemas que tenían los españoles en un país que se había desligado del dominio de la Corona Española, pero el funcionario cambio de rumbo y llegó a entrevistarse con San Martín el 26 de marzo de 1821 a fin de enterarse de las exigencias del libertador antes de verse con el virrey. El 4 de mayo de 1821 se iniciaron las conversaciones entre los representantes de ambas partes y desde un principio hubo desacuerdos por la inflexibilidad de las posiciones que estaban enfrentadas. Los comisionados por La Serna fueron Manuel Abreu, José María Galdiano y Manuel del Llano; mientras que los delegados por San Martín fueron Tomás Guido, Juan García del Río y José Ignacio de La Roza. Si bien es cierto que los representantes designados por el virrey y el libertador eran hombres con experiencia en los asuntos públicos, no tenían la habilidad diplomática necesaria para plantear argumentos y llegar a un acuerdo. Los representantes de San Martín demandaron a sus pares del bando realista el reconocimiento de la independencia del Perú y, sobre esa base, tratar la posibilidad de seguir una política de
Fuente gráfica:Wikimedia
buena relación con España que el libertador más adelante lo explicaría en su propuesta de traer un príncipe español para que sea el gobernante de una monarquía peruana. Por otro lado, los enviados por La Serna plantearon a los disidentes que era conveniente la aceptación de la Constitución de 1812 que garantizaba a los nacidos en el virreinato peruano una serie de beneficios como el participar en elecciones políticas y también su integración en el movimiento económico y comercial. Las condiciones para el dominio territorial de Lima eran desfavorables para el virrey debido a los ataques de las guerrillas de indígenas y el bloqueo del puerto del Callao por la escuadra marítima dirigida por Thomas Cochrane, factores que incidían en la falta de alimentos en la capital del virreinato. Esta situación obligó a los comisionados del gobernante español a firmar un armisticio el 23 de mayo que duraría un plazo de veinte días, juntamente con los representantes del libertador, por el cual se establecía la suspensión de hostilidades y un alto a los avances de las fuerzas militares de ambos bandos.
Seis días después, las negociaciones se trasladaron a una hacienda en Miraflores y el virrey a través de sus representantes transmitió a San Martín su decisión de no aceptar la propuesta y más bien los comisionados realistas presentaron a sus pares del bando opositor una contraoferta consistente en la formación de una Junta de Gobierno Provisional que representaría los intere-
O’Phelan Godoy, Scarlett (coordinadora). Perú. Crisis imperial e independencia. Tomo 1_ 1808-1830. Madrid: Fundación Mapfre, 2013, p.75
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El 4 de mayo de 1821 se iniciaron las conversaciones entre los representantes de ambas partes y desde un principio hubo desacuerdos por la inflexibilidad de las posiciones que estaban enfrentadas. Los comisionados por La Serna fueron Manuel Abreu, José María Galdiano y Manuel del Llano; mientras que los delegados por San Martín fueron Tomás Guido, Juan García del Río y José Ignacio de La Roza.
El 2 de junio de 1821 se produjo el encuentro entre San Martín y La Serna en la Hacienda Punchauca, en el actual distrito de Carabayllo, y ahí el jefe de la expedición libertadora propuso que teniendo como base el reconocimiento de la independencia, por parte de la Corona Española, era conveniente establecer una monarquía como forma de gobierno para el Perú...
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La presión política sobre La Serna era fuerte, inclusive el Cabildo de Lima demandaba al virrey que firmara un acuerdo de paz con San Martín ante la inminencia de un ataque del ejército libertador una vez que concluyera el armisticio, pero el jefe realista respondió “que la única paz decorosa era el reconocimiento de los derechos inalienables de la
monarquía española al dominio de las Indias”2. El 2 de junio de 1821 se produjo el encuentro entre San Martín y La Serna en la Hacienda Punchauca, en el actual distrito de Carabayllo, y ahí el jefe de la expedición libertadora propuso que teniendo como base el reconocimiento de la independencia, por parte de la Corona Española, era conveniente establecer una monarquía como forma de gobierno para el Perú y para tal efecto sugirió instalar una Regencia presidida por el virrey conformada además de dos vocales, uno que represente al bando realista y otro al del ejército libertador. Al presentar esta propuesta, San Martín ofreció viajar él mismo a Madrid para solicitar a las Cortes que escoja un príncipe de la dinastía de Borbón para proclamarlo rey del Perú. Una vez que terminó de escuchar la exposición de San Martín, el virrey sin dar una respuesta al general rioplatense decidió regresar a Lima a consultar la opinión de los jefes del ejército español y éstos rechazaron de plano la propuesta ofrecida por el libertador.
... y más bien los comisionados realistas presentaron a sus pares del bando opositor una contraoferta consistente en la formación de una Junta de Gobierno Provisional que representaría los intereses de la Corona Española compuesta por un presidente español y dos vocales, uno designado por el virrey y otro por el libertador...
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En síntesis, las negociaciones entre el virrey y el libertador fueron un fracaso porque ninguno estuvo dispuesto a ceder en sus requerimientos y a la vez ambos jefes tenían la confianza de ganar la guerra contando con la fuerza de sus ejércitos y el apoyo de la población.
ses de la Corona Española compuesta por un presidente español y dos vocales, uno designado por el virrey y otro por el libertador, mientras que La Serna y San Martín viajaban a Madrid para acordar un arreglo final. Esta alternativa de solución al conflicto tampoco fue aceptada por el libertador y más bien se acordó la prolongación del armisticio para facilitar la entrada de alimentos a Lima. Era evidente que las negociaciones habían fracasado y el virrey, en una carta dirigida al conde de Casa Flores, mostraba su preocupación por la situación crítica en que se hallaba pues “había un bloqueo marítimo total y un sitio por tierra que atraía a más y más grupos de montoneros y desertores realistas cada día; las negociaciones a las que lo había obligado Abreu habían debilitado gravemente el prestigio del gobierno realista; la opinión pública era crecientemente favorable a los rebeldes; y el ejército estaba desesperadamente débil por la muerte de 1,500 soldados en la epidemia”3 Finalmente, el 5 de julio, el virrey La Serna informó a sus representantes su decisión de abandonar Lima al día siguiente con el ejército que lo acompañaba y les dejó instrucciones para que informaran a los delegados de San Martín que el encargado del mando
Anna, Timothy E. La caída del gobierno español en el Perú. El dilema de la independencia. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, primera edición, octubre de 2003, p.233
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político de Lima era el marqués de Montemira. En síntesis, las negociaciones entre el virrey y el libertador fueron un fracaso porque ninguno estuvo dispuesto a ceder en sus requerimientos y a la vez ambos jefes tenían la confianza de ganar la guerra contando con la fuerza de sus ejércitos y el apoyo de la población.
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La gloriosa Batalla de Higos Urco 6 de junio de 1821
Alejandro Alvarado Santillán
Higos Urco es un templo de gloria, que guarda cenizas de patriotas; es un monumento en la historia, coronada de cadenas rotas. Es el honor, faro luminoso, que desprende rayos de valor; es cumbre elevada, donde airosa, flamea el sagrado bicolor1.
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Letra de la antigua “marcha 6 de junio”, Alvarado, 2020:209-210.
Moyobamba (Comandancia General de Maynas), comandado por el coronel José María Matos a mando de 600 hombres y el ejército patriota comandado por el coronel Juan Valdivieso con 294 hombres, al que se unió la población de la antigua provincia de Chachapoyas2.
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Parte oficial de la batalla de Higos Urco.
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La batalla de Higos Urco, fue una de las batallas más importantes en favor de la emancipación del Perú y la que consolidó la independencia de la antigua Intendencia de Trujillo y, por ende, del norte peruano.
a batalla de Higos Urco, fue una de las batallas más importantes en favor de la emancipación del Perú y la que consolidó la independencia de la antigua Intendencia de Trujillo y, por ende, del norte peruano. Dicha batalla se desarrolló el día miércoles 6 de junio de 1821, a dos kilómetros de la ciudad de Chachapoyas en la pampa del mismo nombre, entre el ejército realista, venido de
El ejército patriota junto con los pobladores que se sumaron a la causa, resistieron heroicamente el ataque, pese a la superioridad numérica del ejército realista; después de 10 horas de combate, ganaron la batalla, haciéndoles retroceder tras sufrir numerosas bajas, y se retiraron en medio del caos en dirección a Moyobamba3. De acuerdo a la investigación de don Alejandro Zubiate, manifiesta que perecieron 37 patriotas y 200 realistas4.
...es la única batalla de la independencia del Perú donde participaron de forma activa y en conjunto dos importantes fuerzas: el Ejército Patriótico (en formación) y el pueblo (mujeres y varones con escasa o sin formación militar), lo que hace que esta batalla haya tenido el resultado favorable a los intereses independentistas, pese a la superioridad velica y en número del ejército realista.
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Los patriotas, con la batalla de Higos Urco, lograron frenar a los grupos realistas en el nororiente peruano, lo cual permitió que el marqués de Torre Tagle se ocupe exclusivamente a organizar la capital y provincias de su mando y a disciplinar las fuerzas que debían servir más tarde en favor de la independencia5.
Los héroes de la batalla de Higos Urco
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odemos decir que Higos Urco es la única batalla de la independencia del Perú donde participaron de forma activa y en conjunto dos importantes fuerzas: el Ejército Patriótico (en formación) y el pueblo (mujeres y varones con escasa o sin formación militar), lo que hace que esta batalla haya tenido el resultado favorable a los intereses independentistas, pese a la superioridad velica y en número del ejército realista. Esta importante participación de los hijos de Chachapoyas
T Ibídem. Zubiate, 1973: 14. 5 Espinoza, 2014: 59. 6 Alvarado, 2020: 188. 3 4
fue de suma importancia para la consolidación de la independencia del norte peruano, por lo cual el coronel Valdivieso concedió, en nombre del General don José de San Martín, una medalla con la inscripción VENCEDORES DE CHACHAPOYAS más un jeroglífico combinado de palma, un laurel entrelazado, dos manos asidas en el centro y en el reverso la fecha de la gesta6.
Fuente gráfica:Wikimedia
El Ejército Patriótico
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l marqués de Torre Tagle, desde Trujillo despachó una División de 50 hombres al mando del coronel limeño don Juan Valdivieso, arribando a Chachapoyas los primeros días de junio. Este contingente estaba conformado por destacados jóvenes trujillanos, cajamarquinos y chachapoyanos.
Con esta gloriosa batalla se empezó a formar el ejército peruano, que luego participaría en Pichincha y Zepita, para después consolidarse en Junín y Ayacucho. De esta manera, las batallas de Higos Urco, Junín y Ayacucho fueron las que nos dieron las llaves de nuestra libertad8.
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Parte oficial de la batalla de Higos Urco. Valdez, 2015.
Con esta gloriosa batalla se empezó a formar el ejército peruano, que luego participaría en Pichincha y Zepita, para después consolidarse en Junín y Ayacucho.
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En el parte oficial de batalla, el coronel Valdivieso manifiesta que “[…] todos los oficiales y soldados han obrado sobre el campo prodigios de valor. Ningún elogio puede llegar a la magnitud de su mérito”. Y hace mención del siguiente grupo de miembros del ejército patriótico: el Capitán de Caballería, don Mariano Joaquín Egúsquiza, ayudante de órdenes, entre el coronel patriota y los combatientes, el Sub Teniente don Manuel Rodríguez, el Sub Teniente Pino, el Capitán don José Félix Castro (Trujillano), el Sub Teniente don José Casanova, el Sargento 1° don Crisanto Tejada, el Sargento 1° don Balta-
zar Gonzales, el Sargento 1° don Justo Apéstegui, el Sargento 1° don Francisco Granja, el Capitán don Toribio Rodríguez (chachapoyano), el Teniente don Manuel Farje, el teniente don Juan Manuel Mollinedo, el Sub Teniente don León Farje, el Cadete don Mariano Zamora, el Cadete don Antonio Posadas, el Cadete don Antonio Navarro, el Capitán don Melitón Sánchez Pareja, don José Rubiera y los chachapoyanos don Manuel Tuesta (capitán retirado), don Mariano Muñoz (procurador) y don Toribio Zagaceta7.
La valerosa participación del pueblo de Chachapoyas en el parte oficial de la batalla, hace mención elogiable al artillero don José Portocarrero, a quien aparte de otorgarle la medalla, dispuso que porte en el brazo izquierdo un escudo con un cañón bordado en el centro, en mérito por levantar un cañón solo, ya que se había volcado de su cureña, y tuvo que colocarlo sobre aquella para seguir con el fuego9.
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s importante mencionar la participación de los ciudadanos de Chachapoyas y pueblos aledaños y sobre todo la participación activa de la mujer, que sin escatimar los peligros que conllevaba esta batalla intervinieron de modo heroico y valeroso. Del importante grupo de pobladores de la provincia de Chachapoyas, en su mayoría anónimos, el coronel don Juan Valdivieso,
En 1919, don Antonio Carbajal en su reseña sobre la batalla de Higos Urco hace mención que, al tenerse noticia de que el ejército realista marchaba hacia Chachapoyas, los patriotas se organizaron de la siguiente forma: Los señores Vicente y Pedro Santillán se encargaron de capitanear el barrio de La Laguna; el teniente de Guardia Nacional don Juan M. Reina, el barrio de Santo Domingo; Don N. Arce el de Yance y don Alejo Noriega, Gobernador de la Plaza Mayor, el de Luya Urco10. Rebaza, manifiesta que es oportuno memorar que en Higos Urco
la gente de Chachapoyas demostró valor y decisión por la causa de la Independencia; destacando entre ellos don Evaristo Tafur de Córdova, cuyo entusiasmo patriótico fue notorio11. Mientras se producía la batalla de Higos Urco, la ciudad de Chachapoyas estuvo custodiada por los capitanes de Milicias don Manuel Matos y don Julián Monteza Guevara y por el subteniente retirado don Mariano Cacho y Lavalle. Las mujeres y hombres imposibilitados se trasladaron a los arrabales a recoger piedras para arrumarlas en las puertas y en los balcones de sus casas, para combatir al enemigo si lograban ocupar la ciudad12.
tocarrero, Cura Coadjutor de la ciudad de Chachapoyas13. El coronel Valdivieso, con referencia a la participación de los indios de esta antigua provincia de Chachapoyas, manifestó: “en aquel día fueron unos tigres, y esta bravura dio merito a que fuesen unas cuantas víctimas de los tiranos enemigos”. Rebaza hace referencia de la participación de un indígena de 25 años de edad, natural del distrito de La Jalca,14 y don Alejandro Zubiate rescata el nombre de tres indígenas naturales de Atunluya: Santiago Valqui, Fulgencio de la Cruz y Anselmo Chuquipul15.
Hace unas semanas atrás, tuve la suerte de poder encontrar en el Archivo Histórico del Obispado de Chachapoyas la partida de defunción de don Angelo Trigoso, héroe desconocido de la batalla de Higos Urco, chachapoyano, mestizo de aproximadamente 40 años, quien falleció en combate el 6 de junio de 1821 en el campo de Caritate (lugar próximo a la pampa de Higos Urco), dejando como viuda a doña María Rojas y en la orfandad a sus hijos: Baltazar, Hermeregilda, María Manuela, Bernarda y Manuela. Su cuerpo fue sepultado el 8 de junio de ese año en la Iglesia del Señor de Burgos, como lo atestigua y firma el sacerdote don Gerónimo Por-
Parte oficial de la batalla de Higos Urco.
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Cabañas, 2002: 64.
11
Rebaza, 1898.
12 Parte oficial de la batalla de Higos Urco, Zubiate, 1973: 14.
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Serie Defunciones, Año 1821 - AHOCH
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Rebaza, 1898.
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Zubiate, 1973: 17.
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La participación de las mujeres
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racias a las fuentes escritas y orales se sabe que las mujeres chachapoyanas, sumadas a ellas las mujeres de los distritos y pueblos cercanos de esta provincia, cumplieron un rol importante en la lucha por la independencia de Chachapoyas. Su aporte no solo se centró en auxiliar al ejército patriótico y a la población que se sumó a la causa libertaria entorno al coronel Juan Valdivieso, con alimento, vestimenta y cobijo, durante todo el tiempo de su permanencia. Sin medir peligro alguno, estas valerosas mujeres también acudieron al campo de batalla, provistas de las armas que podían utilizar; unas alcanzaban piedras a los indios honderos, otras socorrieron a los patriotas con alimento y
agua; incluso su valentía las llevó a realizar acciones, en esa época propias de los varones, como el de utilizar la arma de fuego y otras la honda16. Los documentos oficiales sobre la batalla de Higos Urco solo describen la valentía y el gran heroísmo de estas mujeres, mas no las nombran como en el caso de los varones. Es gracias a la versión oral trasmitida de generación en generación, que sale a relucir el nombre de Matiaza Rimachi, en cuyo personaje se centra el coraje, la entrega y el patriotismo de cientos de mujeres anónimas que supieron defender el ideal de la libertad y que se merecieron las palabras más elogiables.
Doña Matiaza Rimachi Comisión Bicentenario del Congreso
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n la historia de Chachapoyas y sobre todo de la gloriosa batalla de Higos Urco, Mateaza o Matiaza que viene a ser el superlativo de Matea, nombre con que la población de esta región la llaman, en virtud a engrandecer la figura de esta insigne mujer, es el personaje más nombrando y “conocido” con re-
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Alvarado, 2020: 195-196
ferencia a la independencia y es parte esencial de la identidad de los chachapoyanos, cuya memoria se conserva en medio de las familias. Gracias a la documentación existente en el Archivo Regional de Amazonas, se ha podido obtener mayor información sobre esta heroína.
Matea Landa Rimachi nació en la ciudad de Chachapoyas por el año de 1769; fue de raza mestiza; se dedicó a la fabricación de lienzos de algodón; su domicilio se ubicaba en el barrio de La Laguna, sector La Sapra, posiblemente en la esquina que forman los jirones Triunfo y Grau, actual templo adventista, a una cuadra de la Plaza Mayor. Fue hija de doña Aleja Gualpa Rimachi Inga, india principal y vecina de Chachapoyas, tuvo como hermana a doña María Anivarro Rimachi.
Matea Rimachi, como también figura en otros documentos sin utilizar el apellido “Landa”, tuvo un hijo natural con don José Aguilar: el sacerdote don Juan Aguilar, quien también va tener una destacada actuación en favor de la independencia de esta parte del Perú. Posteriormente, contrae nupcias con don Manuel Barrena, de quien aparece en 1828 como su viuda. El 7 de agosto de1830, doña Matea da poder para testar a su sobrino don Andrés Santillán Rimachi, dicho poder no corrió. Aún se desconoce la fecha de su muerte 17.
Fuente primaria Archivo Histórico del Obispado de Chachapoyas (AHOCH) Serie Defunciones, año1821 Fuentes bibliográficas ALVARADO SANTILLÁN, Alejandro 2020 “Higos Urco: Los Vencedores de Chachapoyas”. Las Independencias del Perú. Comisión Bicentenario La Libertad. Trujillo. CABAÑAS LÓPEZ, Manuel Hamiltón 2002 Que no te cuente cuentos. Hechos históricos de los siglos XVIII al XX en Amazonas. Chachapoyas: IduGraph srl. ESPINOZA SORIANO, Waldemar 2014 Chachapoyas frente a la independencia política del Perú. Lima: Derrama Magisterial. REBAZA CUETO, Nicolás
VALDEZ RODRÍGUEZ, Jorge Eduardo 2015 La Batalla de Higos Urco visión al bicentenario 2021. Nuevas perspectivas para comprender la Independencia del Perú. Lima. ZUBIATE ZABARBURÚ, Alejandro 1973 Revolución emancipadora del nororiente del Perú. Lima. 17
Alvarado, 2020: 199-203.
17 Comisión Bicentenario del Congreso
1898 Anales del departamento de La Libertad en la guerra de la Independencia. Perú.
LENGUA, GENTILICIO E IDENTIDAD CONTRA EL ESTADO FALLIDO Elio Vélez Marquina
Laboratorio de lenguaje y comunicación efectiva Universidad del Pacífico
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La globalización, superando las distancias territoriales, comunica a los individuos, pero también borra o diluye sus identidades. Se universalizan valores que favorecen el centralismo cultural desde las megaciudades. Así, mucha gente se autodenomina mediante la negación: no soy de la capital, no soy de Lima; o, incluso, mediante gentilicios vagos que di-
fuminan su cultura: soy provinciano, soy de provincia. El Perú del bicentenario necesita ciudadanos que se afirmen de su identidad territorial.
Estado y ciudadanía en perspectiva histórica El Estado y la lengua son abstracciones; son sistemas que se forman desde y para los ciudadanos. Las lenguas o idiomas, por su parte, son vehículos que comunican a las personas con el mundo; pero, además, son instrumentos que lo modelan. Un ciudadano que se designa como ajeno a la capital (no soy de Lima), en vez de emplear su gentilicio, revela un Estado fallido que no ha sabido garantizar la inserción de los ciudadanos en el imaginario nacional.
Quechua y español fueron las lenguas hegemónicas. Dicho binomio constituye el origen lingüístico del Perú. Aun cuando en 1575, el virrey Francisco de
Toledo designó como lenguas mayores al quechua, al aimara y al puquina; el predominio de la primera no tardó en consolidarse. En julio de 1579 – a menos de cuarenta años de la fundación del Virreinato del Perú- la entonces Universidad Real de Lima, hoy Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se inauguró la Cátedra de la Lengua General de los Indios, es decir, una cátedra para la enseñanza del quechua. El carácter mestizo de los peruanos inició en su misma concepción del mundo, en el ejercicio de la lengua. Si bien dicha cátedra fue de especial provecho para los sacerdotes encargados de la evangelización, también consolidó el prestigio de la lengua elegida por los incas para la consolidación de su hegemonía política. Las famosas dos repúblicas de indios y de españoles deben pensarse, sobre todo, en términos lingüísticos.
Un ciudadano que se designa como ajeno a la capital (no soy de Lima), en vez de emplear su gentilicio, revela un Estado fallido que no ha sabido garantizar la inserción de los ciudadanos en el imaginario nacional.
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El Perú, en tanto república soberana, es un país derivado -y no por ello menos heredero- de la estructura política del Virreinato del Perú. Dicha estructura política nació en 1542 como una entidad política y territorial cuyas lenguas principales fueron el español y el quechua, llamada esta lengua general. Sin embargo, una rápida revisión a las diversa gramáticas y documentos notariales revela que en los Reinos del Perú -nombre recibido por la pluralidad de sus provincias y por su pertenencia al imperio de los Austrias mayores- se hablaron muchas lenguas: diversas variedades de quechua y de aimara, puquina, culle, mochica, quíngnam, xoroca, chirino, patagón, copallín, chipaya, entre otras.
Fuente gráfica:Wikimedia
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La lengua se bebe como la leche materna
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...en los Reinos del Perú -nombre recibido por la pluralidad de sus provincias y por su pertenencia al imperio de los Austrias mayores- se hablaron muchas lenguas: diversas variedades de quechua y de aimara, puquina, culle, mochica, quíngnam, xoroca, chirino, patagón, copallín, chipaya, entre otras..
En la primera mitad del siglo XVII, el sacerdote Fernando de la Carrera compuso una gramática de la lengua mochica: Arte de la lengua yunga de los valles del Obispado de Truxillo (Lima, 1644). Y no solo dedicó años de trabajo en ello, sino que además costeó él mismo la impresión. Su urgencia era comprensible: la doctrina no llegaba adecuadamente a los mochicahablantes ni en quechua ni en español. El padre De la Carrera sorprende con una afirmación próxima a la comprensión de la lengua materna por parte del Inca Garcilaso: … no hay nación en el mundo que no se huelgue que le hablen en su lengua, que es la que concilia las voluntades por el trato y comunicación.
La identidad lingüística del Perú se explica desde la primacía del español y del quechua estandarizado del III Concilio Limense, pero no se reduce a ello. Los ideales renacentistas con que se forjó la nación peruana preferían las lenguas propias de las grandes ciudades. Desde entonces, los centros urbanos fueron los grandes modeladores de las identidades regionales, pensadas como tributarias de un centro hegemónico político y administrativo.
Identidad lingüística fragmentada: del centro a los márgenes Así ya para fines del siglo XVI el español y el quechua se habían consolidado como lenguas dominantes. Esto explica los prejuicios lingüísticos que el Perú del bicentenario de la proclamación de la Independencia aún padece. Mucho se habla sobre el centralismo como un problema político, pero su exacta dimensión radica en el impacto que tiene en la identidad de los ciudadanos. El lenguaje pertenece al ámbito de lo simbólico, es decir, a la capacidad de la especie humana para apropiarse de su entorno y para moldear la realidad.
¿Por qué entonces los ciudadanos no se designan comúnmente por su gentilicio? Quizá el centralismo simbólico propiciado por la corona es la principal causa histórica para que la mayoría de los ciudadanos peruanos se desig-
para fines del siglo XVI el español y el quechua se habían consolidado como lenguas dominantes. Esto explica los prejuicios lingüísticos que el Perú del bicentenario de la proclamación de la Independencia aún padece.
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La realidad peruana moldeada desde el siglo XVI fue la de una ciudad dominante, Lima, puesto que albergaba dos centros de poder: el palacio de virrey y el arzobispado. Desde ahí, se controlaba un vasto territorio que abarcaba casi la totalidad de Sudamérica. Esa preponderancia de la ciudad de Los Reyes de Lima se expresó a través del lenguaje y ha moldeado desde entonces la dimensión geopolítica del Perú. Muy elocuente es la portada ilustrada del libro Gazophilacium Regium Perubicum compuesto por el jurista Gaspar de Escalona y Agüero. Ahí, el rey Felipe IV aparece en su trono
sentado sobre las arcas de Lima, además de una composición mitológica que explica simbólicamente la fundación española del Perú, aparecen alegorías de las provincias tributantes. Aun cuando Lima era concebida como la ciudad principal (segunda Roma, segunda Madrid la llamaron los criollos), debido a la recaudación tributaria muchas ciudades eran consideradas principales o bien por sus recursos naturales o bien por sus industrias.
nen como no de Lima o de provincia. Esta fragmentación empeora si se considera que el Estado para la mayoría de peruanos es tan ausente como el rey los fue para los peruanos desde el siglo XVI hasta las primeras décadas del siglo XIX. Este conflicto de representaciones recrudece con la presencia de ciudadanos de diversas regiones que acuden a Lima por trabajo o educación. Si bien hay gremios o cofradías como los clubes departamentales que reproducen sus tradicio-
El nombre Perú aparece en el siglo XVI con una nueva entidad estatal (más precisamente virreinal), que conglomeró a diversas etnias cuyas lenguas se volvieron receptoras de las hegemónicas: español, quechua o aimara
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nes; los chotanos, mollendinos, materdeitanos, ascopanos, entre otros migrantes, se asumen como la negación de no pertenecer a la capital. Tal ha sido el peso geopolítico de Lima y lo empieza a ser en otras ciudades. Dicha ausencia estatal revela el trasfondo de la crisis identitaria de las regiones. Dicha organización abstracta es incapaz de articular las diferencias en objetivos comunes.
Perú, país de migraciones El llamado antiguo Perú y el Perú fundado en el siglo XVI han sido siempre territorios sometidos a diversas migraciones. Un bagaje fundamental llevado por los migrantes es la lengua. Hay en los Andes, al menos, dos grandes expansiones geopolíticas, wari e inca, que difundieron respectivamente el aimara y el quechua. Idiomas altiplánicos como el uro, el puquina y el chipaya recibieron una gran influencia de la familia aimara-quechua mucho antes de la llegada del español. Y, como señalan expertos en lingüística histórica, las lenguas altoandinas más primitivas (el uro entre ellas) acusan correspondencia con lenguas amazónicas. Sin embargo, el Estado permanece alejado a esas dinámicas de
movilizaciones históricas de su población. El plurilingüismo del Perú es el resultado de incontables desplazamientos desde Caral -lugar donde probablemente se habló el quíngnam- hasta el babélico territorio nacional del 2021. Si el gentilicio peruano o peruana es equivalente al apellido familiar, ¿qué hace el Estado peruano para que sus ciudadanos se reconozcan por sus nombres propios, equivalentes a los gentilicios?
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El poder de las variedades estándares La primera gran estandarización del quechua, iniciada en el siglo XV, permitió a los incas expandir una cultura soportada en una clara organización política. Quien hablaba quechua era ciudadano. El nombre Perú aparece en el siglo XVI con una nueva entidad estatal (más precisamente virreinal), que conglomeró a diversas etnias cuyas lenguas se volvieron receptoras de las hegemónicas: español, quechua o aimara. Las ciudades fundadas a partir de ese momento inauguraron las identidades regionales que han llegado al siglo XXI, no sin evidenciar diversos conflictos político-culturales a lo largo de su historia. Sin embargo, el bicentenario nos invita a dejar lado la revisión histórica para pensar en el futuro de los ciudadanos que no se ven representados en el aparato estatal.
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Las lenguas, conviene ser redundante, son vehículos de cultura y formadoras del sentido del mundo. Por tanto, las migraciones constituyen grandes intercambios biológicos y culturales cuya verdadera transformación comienza con el contacto entre las lenguas. Muchas comunidades o etnias cedían su gentilicio ante un exónimo, es decir, ante una palabra foránea. Además de los mochicas que fueron llamados yungas en quechua (como lo revela su gramática de 1644), conviene recordar el mismo origen de una de las lenguas más populares de los Andes. Los incas, hablantes de puquina y aimara, tomaron especial interés en la lengua hablada por los pobladores de la cuenca alta del actual río Pampas en Apurímac. A esta la denominaron quechua, etimológicamente valle templado, y con ella crearon una nueva cultura irradiada por Sudamérica desde inicios del siglo XV hasta entrado el siglo XVI.
Los peruanos del bicentenario
El pueblo peruano es el fruto de un marcado proceso histórico de consolidación regional, que se aprecia en su vasto patrimonio lingüístico. A doscientos años de la proclamación de la Independencia del Perú, el Perú se muestra fragmentado desde su idiosincrasia idiomática.
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Que el Estado garantice el acceso a información en lenguaje llano, al alcance de todos los ciudadanos, es una obligación por asumir en el próximo congreso. Esto supone, además, que cada vez más las lenguas del Perú tengan representatividad en sus respectivas regiones. Sin embargo, los ministerios de Cultura y Educación habrán de trascender la simple traducción de enunciados formulados en español a las diversas lenguas andinas y amazónicas. Dichas instancias han de incorporar en la agenda del país diversas actividades orientadas a fortalecer la identidad lingüística de las regiones.
Un imperativo es que los peruanos se afirmen desde su identidad cultural delimitada por el territorio que habitan. El pueblo peruano es el fruto de un marcado proceso histórico de consolidación regional, que se aprecia en su vasto patrimonio lingüístico. A doscientos años de la proclamación de la Independencia del Perú, el Perú se muestra fragmentado desde su idiosincrasia idiomática. La impericia estatal para articular las diversas etnias que conforman la nación peruana se revertirá cuando visibilice a las lenguas peruanas.
500 años de las gentes del Perú El año 2032, dentro de once años, se celebrará el quingentésimo aniversario de la fundación de la ciudad de San Miguel de Piura. Sucederán los aniversarios de las primeras ciudades de fundación propiamente peruana: Cuzco y Jauja (2034), Lima y Trujillo (2035), Chachapoyas (2038), Huamanga, Huánuco y Arequipa (2039) y, finalmente, Moyobamba (2040). ¿Piuranos, cuzqueños, jaujinos, limeños, trujillanos, chachapoyanos, huamanguinos, huanuqueños, arequipeños, moyombambinos y demás ciudadanos mantendrán la oposición capital-provincia? Un Estado falli-
do es un Estado ausente, aquel incapaz de articular la diversidad gestada desde hace quinientos años con el nombre Perú que, sin duda, se remonta a milenios de civilizaciones amazónicas y andinas. La historia del futuro de las gentes del Perú inicia ahora, cuando los ciudadanos buscan el concierto de sus identidades.
Bibliografía Andrade Ciudad, Luis y Jorge Iván Pérez Silva. Las lenguas del Perú. Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima: 2009. Gatti, Carlos y Jorge Wiesse, El lenguaje. Dos aproximaciones. Universidad del Pacífico: Lima, 2013.
Recursos digitales Arte de la lengua yunga (1644) http://estudiosindianos.org/biblioteca-indiana/arte-de-la-lenguayunga-de-los-valles-del-obispado-de-truxillo-del-peru/ Gramáticas de lenguas amerindias h tt p : / / e s t u d i o s i n d i a n o s. o rg / temas/gramaticas-de-lenguas-amerindias/ Lenguas maternas de América http://estudiosindianos.org/temas/lengua-materna-2/
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Remigio Silva
El patriota que desde Lima contribuyó a la libertad sudamericana entregando dos informes clave: en 1817 para la Batalla de Maipú, y en 1819 para la Expedición Libertadora Ítalo Sifuentes Alemán
Periodista e investigador académico
A
la caída del virreinato español contribuyeron varios peruanos que, poniendo su vida en riesgo, elaboraron y entregaron informes clave para los preparativos de la esperada “Expedición Libertadora” la cual recién llegó al Perú el 8 de setiembre de 1820 luego de partir, un mes antes, de Valparaíso. Se contó con la participación del general José de San Martín, el vicealmirante Thomas Cochrane y cientos de patriotas argentinos, chilenos, ingleses y españoles con el objetivo de lograr la independencia peruana y, con ello, consolidar la emancipación de Buenos Aires y Chile, territorios que se proclamaron libres en 1816 y 1818, respectivamente.
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26 Uno de estos peruanos fue el limeño Remigio Sil-
va Castro quien, bajo la firma de “El ciudadano de Lima”, elaboró un manifiesto fechado el 20 de diciembre de 1819 con información relevante para dicha expedición. En este documento, empezó señalando que: “Tengo a bien escribir este manifiesto influido solo del vivo calor que me abraza de conseguir ver a mi patria cuanto antes libre, por probar en los puntos siguientes a la mayor evidencia los motivos que hacen fuerza para que se remita al-
guna tropa siquiera, sin pérdida de un momento… No es tiempo de remitir proclamas, papeles, sino secamente, tropas, cañones y balas. ¿Y cómo se consigue ejecutar esto? Haciendo el mayor esfuerzo de remitir al Perú en el mismo día y sin titubear, siete u ocho mil soldados, y otros tantos fusiles y la ‘Escuadra’ con su respectiva fuerza, con lo que únicamente, en el acto, a los ocho días, quince, o un mes estaba esto concluido; y de este modo unidos los tres estados del Perú, Buenos Aires y Chile a los tres de esta América, que son Caracas, Santa Fe y Quito, formarían la gran liga o federación que decidiría de un golpe y para siempre de la independencia de la América, pues no había más que pensar, esto es, ni en esto, ni en el Alto Perú, ni en parte alguna de acá, sino que por el contrario, entre esto mismo, Chile y Buenos Aires, cada uno y entre todos juntos podrían poner una fuerza tan respetable por mar y por tierra que podrían resistir aun a todo el mundo y harían ver a la misma Península que ya Buenos Aires era capaz de expedicionar y aun también de conquistarla...”.
Cochrane y su escuadra habían pasado, entre enero y setiembre de Chancay a Paita, recogiendo víveres y dinero. Esta acción pudo ser en vano, indicó Remigio Silva en su documento, si los patriotas tardaban en llegar y, entre tanto, se iba fortaleciendo el virreinato, al cual para derrotarlo solo faltaba información logística, y los peruanos, que confiaban en que la “Expedición Libertadora” llegara a fines de 1819, la proporcionaron en abundancia. “Se fue la escuadra (de Cochrane) para abajo y han salido dos o tres millones de pesos en buques ingleses; por varias veces se va la escuadra para arriba; y remitieron pertrechos, pólvora y demás para reforzar a Guayaquil y por allí a Quito: se fue la escuadra otra vez para abajo y se remite más plata para Panamá, otro buque para Valdivia, con sesenta mil pesos, pólvora y pertrechos…”, sostuvo Remigio Silva en su manifiesto. Sobre la cabeza de Remigio Silva pendía una orden de captura del virrey Joaquín de la Pezuela, enterado de las conexiones de este patriota con los libertarios del sur del continente y, naturalmente, con los de Lima. En 1809, durante la administración del virrey José de Abascal, este patriota peruano había salido bien librado de un juicio que el virreinato realizó contra varios conspiradores y, años después, tras ser nuevamente detectados sus movimientos a favor de la independencia, tuvieron que esconderse. Remigio Silva lo hizo unos meses en el “Convento de los Descalzos”, en el Rímac.
Sobre la cabeza de Remigio Silva pendía una orden de captura del virrey Joaquín de la Pezuela, enterado de las conexiones de este patriota con los libertarios del sur del continente y, naturalmente, con los de Lima. 27 Comisión Bicentenario del Congreso
En 1817, Remigio Silva entregó un primer informe de inteligencia advirtiendo de las fuerzas represivas que serían enviadas al sur por el virrey, lo que permitió a los militares chilenos y argentinos estar bien preparados para la “Batalla en Maipú”, el 5 de abril de 1818. Ello hizo que los sureños confíen en la calidad de los servicios del peruano para futuros reportes.
Fuente gráfica:Wikimedia
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En su manifiesto de 1819, Remigio Silva, en relación a los 7,000 efectivos que creía deberían llegar a Lima, refirió:
En 1817, Remigio Silva entregó un primer informe de inteligencia advirtiendo de las fuerzas represivas que serían enviadas al sur por el virrey, lo que permitió a los militares chilenos y argentinos estar bien preparados para la “Batalla en Maipú” Comisión Bicentenario del Congreso
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“Tan cierto es que esta corta cantidad de tropa solo ha de conquistar el Perú, como si demora su remisión prontamente, está expuesta Lima a que jamás se conquiste. Nada debe contener la remisión, mi general, que es cuanto se puede decir, porque será un dolor no pueda venir nuestro adorado señor San Martín, pero cualquiera que se parezca en algo a este Señor, jamás imitable, será bueno…”. En su documento, también advirtió que: “No debe haber la más pequeña duda que, mientras más se demore el poner de parte nuestra al Perú, más expuesto se halla a sucumbir de una vez, Buenos Aires y Chile… Sin vencer al Perú jamás habrá en Buenos Aires y Chile, ni tranquilidad en lo interior, ni sosiego por de fuera, respecto de los acontecimientos del enemigo común, ni menos serán reconocidos por independientes de las naciones que consideran a los Estados dichos haciendo un solo cuerpo con el Perú y a este como la parte más esencial de él”. Dedicado a atender sus negocios, Remigio Silva murió el 20 de noviembre de 1854.
¿De
esclavizados a ciudadanos?
Reflexiones sobre la abolición de la esclavitud y la ciudadanía del pueblo afroperuano en el Bicentenario
WJ. Ricardo Aguilar Saavedra
1
Un punto de referencia para comprender la historia de los afrodescendientes en el Perú es la abolición de la esclavitud. Como todo proceso histórico, es necesario situar el análisis del devenir del pueblo afroperuano tomando en cuenta dos procesos relacionados, la independencia (1821) y la abolición de la esclavitud (1854), una tarea pendiente y necesaria
en el marco del bicentenario. En ese sentido es válido reflexionar sobre los problemas de ciudadanía, derechos y participación política de la población afroperuana entre en el escenario posterior a 1854. Se busca problematizar y aproximarnos al complejo horizonte post abolición de la institución esclavista, escenario en el que diferentes factores confluyen
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
para explicar las limitaciones en el acceso a la ciudadanía, derechos y participación política debido a las heterogéneas características de la población afroperuana de la época y las políticas públicas ejecutadas por los gobiernos de turno.
WJ. Ricardo Aguilar Saavedra es historiador por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con estudios en Humanidades y especialización en Relaciones Internacionales. Sus áreas de trabajo son la historia afroperuana y la historia de las relaciones binacionales Perú - Chile. Se desempeña como docente, consultor e investigador en relaciones internacionales, gestión cultural, asesoría histórica y proyectos en diferentes instituciones públicas y privadas. Es Miembro de Número y Vicepresidente del Instituto O’Higginiano del Perú. Miembro del Grupo de Investigación en Historia Económica y Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente se encuentra cursando estudios de Posgrado en la misma universidad.
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...es necesario situar el análisis del devenir del pueblo afroperuano tomando en cuenta dos procesos relacionados, la independencia (1821) y la abolición de la esclavitud (1854), una tarea pendiente y necesaria en el marco del bicentenario...
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Al abolir la esclavitud, las características de los diferentes grupos de la población afroperuana profundizaron su heterogeneidad. La condición socioeconómica (esclavos o libres) no es suficiente para explicar las condiciones de acceso a la ciudadanía, sino que se necesita interpretar también las condiciones sociales y geográficas (población rural o urbana) y las políticas públicas ejecutadas directa o indirectamente para esta población lo que, a la larga, se materializó en el acceso a la participación política, derechos y status. Desde el punto de vista metodológico y teórico desde la historia es importante destacar la teoría propuesta por la Nueva Historia Política en el sentido que recoge conceptos relacionados con el estudio de nuevos actores en el marco de lo político. Como señala Pierre Rosavallon (2002) en su texto Por una historia conceptual de lo político, lo político a la vez como un campo y como un trabajo, separando su concepción de esta categoría de lo que tradicionalmente se había considerado como Historia Política2. Esto apunta a lo que hoy la historiografía llama “Nueva Historia Política”. Una renovación en tanto a problematizar diferentes contextos, categorías, actores y coyunturas, con el objetivo de dar una perspectiva amplia y renovada a los estudios políticos. En efecto, esa visión complejiza el marco de acción para comprender la historia de lo político en sentido amplio y se distancia de lo que tradicio-
nalmente se ha llamado historia política. Antes, los grandes personajes y acontecimientos marcaban el devenir de lo que se entendía como discurso histórico en específico, y de la acción política en general. De esta manera, la nueva propuesta de entender lo político como campo y trabajo se relaciona con “una modalidad de existencia de la vida comunitaria y a una forma de la acción colectiva”3. Durante la segunda mitad del siglo XX, el mundo comienza a prestar atención a muchos actores, instituciones y territorios que antes eran ignorados o subordinados en la toma de decisiones. En relación a ello, podemos hacer nuestra la afirmación de Guerra (1993) al señalar que “el problema del actor es uno de los problemas centrales en la historia”. Se plantea, pues, una crítica a la Historia política en términos tradicionales debido a que “esta manera de abordar la historia era profundamente reductora, pues no solo eliminaba a la inmensa mayoría de actores sociales, sino que también atribuía a esos grandes personajes una extraordinaria libertad de acción al separarlos del conjunto de la sociedad”4. La propuesta de la Nueva Historia Política, entonces, aborda tomar en cuenta nuevos actores colectivos, grupos entre los que podríamos contar a los afroperuanos, pues estos actores colectivos tomarán acciones que nos dan cuenta de lo político en la sociedad.
2
Rosanvallon, Pierre. Por una historia conceptual de lo político. Buenos Aires: FCE, 2002. P. 16
3
Rosanvallon. P. 19
4
Guerra. P. 229.
Sin duda, hablar de la población afroperuana es hacer referencia a un grupo humano cuya obtención de derechos civiles, políticos y sociales se ha dado en ritmos distintos que en otras poblaciones. No obstante, como señala de manera general el texto de Marshall (1998), la división de estos derechos, se justifica entre los siglos XVIII, XIX y XX respectivamente. En referencia al primero de ellos, “el elemento civil consiste en los derechos necesarios para la libertad” a lo que se suma el derecho y acceso a la justicia. El segundo, el elemento político hace referencia a “participar en el ejercicio del poder político”. Y finalmente, en cuanto al tercer grupo se hace referencia a la posibilidad de acceder al sistema educativo y de servicios sociales5.
T. H. Marshall, Ciudadanía y clase social. Madrid: Alianza, 1998. P. 302
5
6
Marshall. P. 312
¿Por qué es importante 1854 para pensar en la ciudadanía de los afroperuanos? Si bien formalmente el Perú es libre desde 1821, y por ello conmemoramos el bicentenario, esta realidad no fue así para los afrodescendientes en el territorio nacional. No fue hasta la fecha de la abolición de la esclavitud en el Perú, decretada en 1854 por Ramón Castilla cuando las condiciones de todos los descendientes de africanos en tierras peruanas se desarrollaron en libertad, no obstante, agudizando la desigualdad en diferentes realidades sociales. Esta desigualdad se podría rastrear durante las décadas posteriores en el siglo XIX, los procesos migratorios del siglo XX e incluso la actualidad, donde lo afroperuano urbano y rural no comparten las mismas características, tal como sucedió en 1854. Según Alberto Flores Galindo, 1988, Durante el siglo XIX, el racismo y la discriminación se
Desde el decreto refrendado por Castilla en 1854 la población afrodescendiente en el Perú es considerada libre en su totalidad. Sin embargo, el acceso pleno a los derechos civiles y jurídicos, políticos y socioeconómicos se ha dado de una forma desigual en comparación a otras poblaciones.
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Desde el decreto refrendado por Castilla en 1854 la población afrodescendiente en el Perú es considerada libre en su totalidad. Sin embargo, el acceso pleno a los derechos civiles y jurídicos, políticos y socioeconómicos se ha dado de una forma desigual en comparación a otras poblaciones. Esto nos lleva a pensar que el ejercicio de la ciudadanía de la población afro también se puede repensar en lo que Marshall pro-
pone en cuanto a que “la ciudadanía es un status que se otorga a los que son miembros de pleno derecho de una comunidad”6.
ampliaron y consolidaron. “El racismo existe no obstante que los términos raciales, suprimidos de los procedimientos de identificación pública, no tienen c irculación oficial”.7 En el periodo republicano, una de las primeras políticas públicas fue bien conocida “libertad de vientres”, el decreto firmado por José de San Martín en el que dejaba sin efectos la esclavitud para todo aquel peruano nacido después del 28 de julio de 1821. Además, el Estatuto provisorio del mismo año señalaba la eliminación de castas y referencias étnicas, pero la institución esclavista se mantuvo hasta 1854, tres décadas después de independencia incompleta para gran parte de la población del Perú, a lo que se sumaba la existencia del tributo indígena, la cual se mantuvo hasta el mismo año8.
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Para las décadas posteriores a la abolición tomaremos como referencia algunas ideas relacionadas a las fuentes, específicamente el censo de Lima de 1860, las constituciones de Constituciones del Perú 1856 y 1860 y el Reglamento para la policía municipal del año 1866. Es importante señalar que, como refieren Arrelucea y Cosamalón (2015), es difícil encontrar identificación étnica en los registros oficiales pues “lo que ocurrió fue un ocultamiento de la población en los registros correspondientes dada la poca estima social que tenían las etiquetas raciales de los afrodescendientes”
. En efecto, ocurrió entonces un proceso de “blanqueamiento” lo cual se tradujo también en omitir categorías raciales directas en los registros.
9
Del mismo modo, tras la abolición de la esclavitud se empezó a cristalizar un proceso en el cual se responsabilizó socialmente a la población afroperuana de los desórdenes sociales de la ciudad, y junto a ello a los chinos y los indígenas, todos ellos representante de los sectores populares. Esto se tradujo en cómo “la raza y la actitud concreta hacia ella desempeñaron un papel preponderante en la construcción de la ciudadanía, al mismo tiempo que se profundizaba el mestizaje en la ciudad”.10
Tres aspectos políticos de la población afroperuana tras la abolición de la esclavitud en 1854 Existe consenso en afirmar que el escenario post abolición de la esclavitud significó una diversidad de retos tanto para el Estado peruano como para la propia población afrodescendiente. Según Aguirre (2004) la abolición de la esclavitud trajo como consecuencia la criminalización de hombres y mujeres afroperuanos por considerarlos como agentes de desorden y elementos de características peligrosas. Otros autores como Arrelucea y Cosamalón señalan que ante la Arrelucea y Cosamalón. 2015 p. 118
7
9
Arrelucea Barrantes, Maribel; Cosamalón Aguilar, Jesús. La presencia afrodescendiente en el Perú: siglo XVI-XX. Lima: Ministerio de Cultura. 2015 p. 123
Cosamalón Aguilar, Jesús A. Población y Mercado laboral, 1827 – 1940. En: Banco Central de Reserva del Perú. Compendio de historia económica del Perú. Economía de la primera centuria independiente.
Flores Galindo, Alberto. Buscando un Inca. Lima: Editorial Horizonte. P. 214
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inexistencia de marcadores que diferencien en la sociedad, como las castas coloniales, “el color de piel adquirió mayor importancia” lo que también se tradujo en el acceso a la ciudadanía11. De esta relación entre color de piel, status y ciudadanía se desprende lo que analizamos más adelante en relación a la problemática planteada. De otra parte, es importante señalar que no se puede homogeneizar la situación post abolición en los que quedaron los sujetos esclavizados en el campo y en las zonas urbanas. En mundo rural, los asentamientos de la población afroperuana se desarrollaron en las tierras marginales de las haciendas. Así se explicaría la aparición de pueblos como El Carmen, El Guayabo, San José, San Vicente de Cañete, Aucallama12 y otros a lo largo de la costa peruana. Mientras que, en el mundo urbano, los afrodescendientes gozaron de las posibilidades de acceder a educación, diferentes oficios y status social. Una brecha que fue creciendo con el pasar de las décadas.
Ciudadanía Incompleta En ese sentido, a partir de lo propuesto se puede explicar una serie de consecuencias políticas relacionadas a la abolición de la esclavitud y el desarrollo de ciudadanía para la población afroperuana. La primera a destacar debe ser la igualdad, al menos en términos jurídicos de toda la población peruana. Según lo refiere T.H. Marshall (1998), el primer paso para acceso a la ciuda-
10
11
Arrelucea y Cosamalón, 2015 p. 124
Véase Matos Mar, José / Carvajal, Jorge. Erasmo Muñóz. Yanacón del valle de Chancay. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1974 12
danía está en el espacio civil, “en los derechos necesarios para la libertad individual” y en el derecho a la justicia.13 Aunque no de manera explícita, estos derechos fueron reconocidos en el documento firmado en Huancayo por Ramón Castilla el 3 de diciembre de 1854. Sin embargo, aunque se pagó por la manumisión de los esclavizados no se ejecutaron políticas que los incorporaran a la vida civil de la nación.
13
T. H. Marshall, 1998. P. 302
14
Arrelucea y Cosamalón, 2015, p. 126
Sin embargo, también desde 1854 podríamos hablar de una ciudadanía incompleta para la población afroperuana en la medida que solo se alcanzó el primer estadio del concepto propuesto por T.H. Marshall (1998). La abolición de la esclavitud y las políticas siguientes no otorgaron a la ciudadanía de los afroperuanos los elementos sociales y políticos a los que hace referencia T.H. Marshall (1998) en la medida que limitó la posibilidad de participar “en el ejercicio del poder
político” ya sea como miembro o como elector de las autoridades políticas. Y, por otro lado, también se limitó el acceso a los derechos vinculados con “el sistema educativo y los servicios sociales”, para la mayor parte de la población afroperuana. Según la constitución peruana de 1856, de carácter liberal, la ciudadanía estaba considerada para “los peruanos varones mayores de veintiún años, y los casados, aunque no hayan llegado a esta edad”.15 Según este documento, muchos afroperuanos podrían encajar en esta característica, pero como veremos más adelante, se crearon otras limitaciones
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En materia económica, es importante señalar que desde 1854 inició un proceso en el que los antes esclavos se fueron incorporando a sus antiguas haciendas como peones libres. Es decir, en el mundo rural, la vida de hombres y mujeres afroperuanas continuó asociada a las actividades agrícolas mediante nuevas formas de trabajo y explotación. Al mismo tiempo, inició un largo proceso de migración y movilización de la población en el campo hacia las principales ciudades. Por ejemplo, en el caso de Lima y Callao los principales centros de migración de la población afroperuana fueron Cañete, al sur, y Aucallama, al norte, asentándose en los nuevos barrios de la ciudad, primero en la tradicional zona de Malambo, luego en el Rímac y posteriormente en nuevos lugares como Breña, La Victoria y Lince. Esta posibilidad de migrar a espacios urbanos estaba vinculada a una mejora en las oportunidades laborales lo que está directamente relacionado con el acceso a la ciudadanía. En palabras de Arrelucea y Cosamalón (2015), “los trabajos decentes y
con mayor rendimiento fueron capaces de generar mayor honor, y por lo mismo aseguraban el disfrute de derechos ciudadanos”.14
con el objetivo implícito de segregar y reducir el ejercicio pleno de los derechos en el campo político. Otro aspecto a tomar en cuenta es el registro de la población afroperuana y sus oficios en el Censo de Lima de 1860. En un escenario altamente racializado es importante notar que los afroperuanos “no tenían el mismo acceso a todas las actividades económicas”. La gran mayoría,
ya sean hombres o mujeres, se dedicaban a “servicios menores, jornaleros, peones en agricultura, artesanos de alimentos y comercio”, según señalan Arrelucea y Cosamalón. Según los autores, existe un énfasis en este tipo de trabajo en aquellas mujeres afroperuanas que fueron registradas con la categoría de “negra” en el censo.16
En efecto, si tomamos en cuenta las condiciones socioeconómicas de la población afroperuana tras la abolición de la esclavitud, este fenómeno desencadenó que fuera percibida la desigualdad como parte de “los sectores más bajos, analfabetos, compuestos por negros o zambos, presentes fundamentalmente en los oficios de más baja rentabilidad, tanto en zonas urbanas como rurales.” 17 A medida que se afirmaba el escenario post abolición surgieron también prácticas que legitimaron los aspectos excluyentes a través de mecanismos jurídicos – legales. La constitución de 1856, promulgada tan solo dos años después de la abolición de la esclavitud, catalogaba como motivo de suspensión de la ciudadanía “ser notoriamente vago, jugador, ebrio o estar divorciado por culpa suya”. 18 Por ejemplo, poco más de dos décadas después de la abolición, en 1877 fueron consideradas nuevamente como delito algunas prácticas vinculadas a la vagancia, la embriaguez y las malas costumbres, lo que evidentemente iba dispuesto a ciertos sectores de la población, entre ellos, la población afroperuana.19
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De otra parte, un ejemplo claro de los mecanismos legales que reforzaron la exclusión en el sistema político lo encontramos en otro caso que presentan Arrelucea y Cosamalón a propósito del Reglamento para la policía municipal de 1866. Este documento 16
Arrelucea y Cosamalón, 2015, p.128
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Arrelucea y Cosamalón, 2015, p.135
Constitución de la Republica Peruana promulgada en 1856 Art. 39 N° 4° 18
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Arrelucea y Cosamalón, 2015, p.136
determinaba que serían consideradas como sirvientes o jornaleros “las personas de ambos sexos que todo el año o la mayor parte de él, se ocupaban en servicio de otro, sea del campo o doméstico”. 20 Esto significaría que toda la población que cercana a estas características estaba imposibilitada de ejercer sus derechos ciudadanos y además, los trabajos asociados con el servicio doméstico o de jornal eran definidos lejos de lo decente. Esa característica, entre otras de la época como la legitimidad de nacimiento, nos dan cuenta de que los reglamentos y mecanismos legales del periodo post esclavitud fueron más excluyentes y proporcionaron la base para la desigualdad de la población afroperuana en las décadas posteriores e incluso hasta entrado el siglo XX.
Etnicidad y derechos Otro aspecto para pensar, esta vez en función a los derechos de la ciudadanía política es lo relaciona al derecho al voto. Cabe destacar que analizar el voto para la población afroperuana da cuenta de un proceso de un grupo heterogéneo en el periodo posterior a la abolición de la esclavitud.
20 Reglamento de policía municipal de 1866, citado por Arrelucea y Cosamalón, 2015, p.137
Participación política En el Perú decimonónico la participación política en procesos electorales constituye la clave para analizar sí los afroperuanos desarrollaron ciudadanía. Para ello, es necesario resaltar la heterogeneidad de la población en el escenario post abolición de la esclavitud y la diferencia ente las características de zonas urbanas y las de zonas rurales. Al respecto, se reafirma esta tendencia en la ciudadanía política en la Ley Orgánica de Elecciones de 1861 la cual otorga el derecho de sufragio a aquellos “ciudadanos casados o mayores de veintiún años, que sepan leer y escribir o sean jefes de taller o tengan alguna propiedad raíz o paguen al tesoro público alguna contribución, cuyos nombres se hallen inscritos en el Registro Cívico”.23 Con ello, a pesar de los limitantes, es posible que algunos afroperuanos hayan participado de forma activa en los procesos electorales, por el hecho de haberse enrolado en el Ejército o de contar con la condición de jefe de taller o una mínima propiedad, sin embargo es un trabajo de investigación pendiente. Lo cierto es que hacia mediados del siglo XIX y en las décadas siguientes, los reglamentos y constituciones limitaban los derechos de la gran mayoría de población afroperuana, por ser considerada como Constitución de la Republica Peruana promulgada en 1856 Art. 37
21
Constitución de la Republica Peruana promulgada en 1860 Art. 38
22
Ley Orgánica de Elecciones 1861, citado por Arrelucea y Cosamalón, 2015, p. 127
23
pobre y situarse en los márgenes sociales. Además, es importante también tomar en cuenta la diferenciación del acceso a los derechos entre los afrodescendientes de la zona urbana y aquellos que trabajaban y vivían en la escena rural.
Tareas pendientes conclusiones
y
Es importante recalcar el tema de la migración del campo a la ciudad en la población afroperuana, un tema que aún no ha sido investigado en profundidad y que, sin embargo, se debe analizar como consecuencia de la abolición de la esclavitud en el Perú y la búsqueda de ciudadanía, por lo que no se conocen las proporciones reales de este desplazamiento y su configuración en la cultura actual. Sobre ello, algunas preguntas válidas versan acerca de cuáles fueron las relaciones de los afrodescendientes con el crecimiento de las haciendas de la costa norte y si el mejor acceso a oportunidades cambió las formas de trabajo y su relación con el ejercicio de ciudadanía. A modo de conclusión, podemos afirmar que pensar lo afroperuano en el marco de la renovación de la historia política y el análisis de la ciudadanía en el escenario post abolición de la esclavitud nos lleva a plantear algunas ideas al respecto. En primer lugar, es importante destacar que parte de la renovación de la historia política pasa por el reconocimiento de nuevos actores, grupos o instituciones que en el devenir de la historia han configurado con sus accio-
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Según la constitución de 1856, “El sufragio popular es directo: lo ejercen los ciudadanos que saben leer y escribir, o son jefes de taller, o tienen una propiedad raíz, o se han retirado, conforme a la ley, después de haber servido en el Ejército o Armada”.21 Este artículo se mantuvo en la constitución de 1860 cuya vigencia si-
guió hasta 1920.22
Es importante recalcar el tema de la migración del campo a la ciudad en la población afroperuana, un tema que aún no ha sido investigado en profundidad y que, sin embargo, se debe analizar como consecuencia de la abolición de la esclavitud en el Perú y la búsqueda de ciudadanía...
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...existen aún deudas pendientes en políticas públicas, acceso a servicios y recursos del Estado peruano, donde los temas afro son aún un asunto pendiente en la segunda década del siglo XXI.
nes un escenario altamente complejo. Uno de los grupos a considerar, con sus dificultades para el análisis y sus elementos heterogéneos, es la población afrodescendiente. En ese sentido, el estudio de la cultura política de afroperuanos y afroperuanas, entendida como “el conjunto de discursos y prácticas simbólicas” en el actuar político requieren de un análisis que aporte a la comprensión del escenario político nacional en perspectiva histórica con el objetivo de tomar acciones de representación y visibilización. En segundo lugar, es necesario el análisis de los documentos jurídicos – legales que dieron sustento a las prácticas de segregación en cuanto a la ciudadanía en el periodo posterior a la abolición de la esclavitud. Tanto los documentos macro como las constituciones (1856 y 1869), así como reglamentos municipales, leyes electorales y registros civiles nos permitirán dar cuenta del acceso diferenciado a la ciudadanía a través de la práctica de los mismos actores En tercer lugar, es necesario comprender que la abolición de la esclavitud y sus posteriores omisiones en términos políticos afirmó un esquema de ciudadanía que imposibilitó el ejercicio de gran parte de la población recientemente manumitida, brechas que fueron tanto más profundas en las realidades rurales que en lo urbano. Finalmente, en cuarto lugar, comprender históricamente la ciudadanía de la población afroperuana, así como la obtención de status y derechos de participación activa se hace necesario
en el contexto de conmemorar un bicentenario donde existen aún deudas pendientes en políticas públicas, acceso a servicios y recursos del Estado peruano, donde los temas afro son aún un asunto pendiente en la segunda década del siglo XXI. Bibliografía Aguirre, Carlos. Delito, raza y cultura: el desarrollo de la criminología en el Perú (1890 - 1930) En: Diálogos en Historia nº2, Lima: UNMSM, Clío (2000), pp. 179206 Arrelucea Barrantes, Maribel; Cosamalón Aguilar, Jesús. La presencia afrodescendiente en el Perú: siglo XVI-XX. Lima: Ministerio de Cultura, 201 p. Caminos de la historia N° 2, 2015 Chiaramonti, Gabriella. Ciudadanía y representación en el Perú (1808-1860). Los itinerarios de la soberanía. Lima: UNMSM, SEPS, ONPE, 2005. Flores Galindo, Alberto. Buscando un Inca. Lima: Editorial Horizonte. François Xavier Guerra, “El renacer de la historia política: razones y propuestas”. José Andrés-Gallego (coord.), New history = Nouvelle histoire = Hacia una nueva historia: Cursos de verano 1992. Madrid: Editorial Actas, 1993. Marshall, T.H. Ciudadanía y clase social. Madrid: Alianza, 1998. Matos Mar, José / Carvajal, Jorge. Erasmo Muñoz. Yanacón del valle de Chancay. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1974 Pierre Rosanvallon, Por una historia conceptual de lo político. Buenos Aires: FCE, 2002. Sobrevilla Perea, Natalia. Elecciones y conflicto en la historia del Perú. En: Elecciones. Vol. 10, n° II, enero –diciembre 2011. Oficina Nacional de Procesos Electorales. T. H. Marshall, Ciudadanía y clase social. Madrid: Alianza, 1998.
Efemérides
Estos son algunos acontecimientos históricos de junio durante el proceso de nuestra Independencia y los inicios de la representación política en el Perú:
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1821 20
2 Se realizó la conferencia en Punchauca entre el libertador José de San Martin y el virrey La Serna con la finalidad de poner fin a la guerra independentista, en la casa hacienda Santiago de 37 Punchauca. Este acontecimiento es considerado como la primera cumbre diplomática en la historia peruana.
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Francisco Antonio de Zela, a la voz de: “cargar y adelante” dio el primer grito libertario del Perú en la ciudad de Tacna durante el enfrentamiento con el Gobierno del Virrey Abascal. Dirigió grupos armados de criollos, mestizos e indios independentistas con quienes logró ocupar cuarteles realistas en la ciudad. Este hecho representa la primera rebelión criolla de alcance regional en el país a favor de la Independencia.
4 En la plaza principal y mediante cabildo abierto, el pueblo de Jaén proclamó su independencia en concordancia con las instrucciones dadas desde la Intendencia de Trujillo y bajo consenso general por la causa libertaria. Cabe resaltar la participación de sus líderes como el gobernador de Jaén de Bracamoros Juan Antonio Checa y el cura Juan Francisco Garay.
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Se habilita, por decreto, la Universidad San Marcos para sede del primer Congreso Congreso Constituyente quedando instalado el 20 de setiembre de ese año.
6 En las pampas de Higos Urco, cerca de Chachapoyas, sucedió un encuentro bélico entre las tropas patriotas y las tropas realistas por nuestra independencia, y resultaron como victoriosas las primeras. Cabe destacar las hazañas de la heroína Matiaza Rimachi en este acontecimiento junto con la de otros valerosos chachapoyanos que aseguraron la independencia de Amazonas
1825 2 Fallece José Faustino Sánchez Carrión, uno de las más destacados ideólogos y fundadores de la República Peruana. Integró la Mesa Directiva del primer Congreso Constituyente de 1822; fue miembro de la Comisión de Constitución y defendió el sistema republicano para el Perú. El Congreso de la República, por Ley N. º 30572, estableció el 2 de junio como el “Día del Prócer José Faustino Sánchez Carrión, Benemérito de la Patria y Forjador de la República del Perú”.
12 Fallece Toribio Rodríguez de Mendoza diputado por Trujillo y presidente de la Juntas Preparatorias del primer Congreso Constituyente de 1822, que propuso las bases de la primera Constitución. Fue uno de los firmantes del Acta de Proclamación de la Independencia en 1821, integró la Sociedad Amantes del País y fue rector del Real Convictorio de San Carlos donde formó a la mayoría de los miembros que conformaron dicha asamblea legislativa en ideas libertarias, por lo que es llamado “el maestro de los próceres”.
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C O M I S I Ó N E S P E C I A L M U LT I P A R T I D A R I A C O N M E M O R AT I VA D E L B I C E N T E N A R I O D E L A INDEPENDENCIA DEL PERÚ MIEMBROS DE LA COMISIÓN 2020-2021 Presidente Aron Espinoza Velarde (Podemos Perú) Vicepresidente Wilmer Solís Bajonero Olivas (Acción Popular) Secretario Carlos Mesía Ramírez (Fuerza Popular) Titular Omar Chehade Moya (Alianza para el Progreso) Titular Carlos Andrés Pérez Ochoa (Acción Popular) Titular Rubén Ramos Zapana (Nueva Constitución) Titular Alcides Rayme Marín (Frepap) Titular Robertina Santillana Paredes (Alianza para el Progreso) Titular Rocío Silva Santisteban Manrique (Frente Amplio)
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Titular Mariano Andrés Yupanqui Miñano (Descentralización Democrática)
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COMISIÓN ESPECIAL MULTIPARTIDARIA CONMEMORATIVA DEL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ OFICINA DE COMUNICACIONES
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