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EL RÍO DEJA DE SER (HISTORIA Y CULTURA AMAZÓNICA)

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EL RÍO DEJA DE SER

Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana

Ana Molina Campodónico Ana Varela Tafur Jorge Lossio Chávez


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El río deja de ser. Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana


El río deja de ser. Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana Autores: Ana Molina Campodónico, Ana Varela Tafur, Jorge Lossio Chávez © 2019 PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ INSTITUTO RIVA-AGÜERO Jirón Camaná 459, Lima 1 – Perú Teléfono: (511) 626-6600 Correo electrónico: ira@pucp.edu.pe Página Web: http://ira.pucp.edu.pe/ Imagen de portada: El río. Gino Ceccarelli Bardales Diseño y diagramación: Gisella Scheuch

Primera edición digital, octubre de 2020

Publicación electrónica disponible en: http://ira.pucp.edu.pe/biblioteca/publicaciones/ ISSN: 978-612-4496-02-8

Publicación del Instituto Riva-Agüero N° 357

El contenido de los textos publicados es responsabilidad exclusiva de los autores. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta obra, por cualquier medio físico o electrónico, sin autorización escrita del autor.


Índice Introducción 7 Capítulo 1 Los esfuerzos del estado peruano por colonizar la Amazonía en la segunda mitad del siglo XIX 11 1.1. Momentos clave para entender el período 11 1.2. Fuentes primarias 19 1.3. Bibliografía 20 1.4. Cronología 22 Capítulo 2 El boom del caucho 27 2.1. Momentos clave para entender el período 27 2.2. Fuentes primarias 31 2.3. Personajes y corrientes artísticas y culturales 40 2.4. Bibliografía 43 2.5. Cronología 45 Capítulo 3 Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960) 47 3.1. Momentos clave para entender el período 47 3.2. Fuentes primarias 54 3.3. La escena cultural 56 3.4. Bibliografía 60 3.5. Cronología 61 Capítulo 4 La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980) 65 4.1. Momentos clave para entender el período 65 4.2. Fuentes primarias 72 4.3. La escena cultural 73 4.4. Bibliografía 78 4.5. Cronología 79 Capítulo 5 Décadas de violencia (1980-2000) 83 5.1. Momentos clave para entender el período 83 5.2. Fuentes primarias 89 5.3. La escena cultural 95 5.4. Bibliografía 98 5.5. Cronología 101


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Introducción

Aunque la Amazonía representa dos tercios del territorio peruano, es la región menos estudiada en el ámbito escolar y universitario. La ausencia de la Amazonía es particularmente evidente en los cursos de historia y literatura, que rara vez incluyen procesos y actores de la región. Por ejemplo, en el caso de los cursos generales de historia peruana, salvo el boom del caucho, la Amazonía no suele aparecer ni en las lecturas exigidas a los estudiantes ni en los currículos de dictado. Esto es lamentable por diversas razones. En primer lugar, no se puede hablar de un curso de historia ‘peruana’ si se excluye a la región más extensa del país. En segundo lugar, esta exclusión lleva a que los estudiantes reciban un panorama incompleto de los procesos históricos nacionales. Finalmente, mantenemos en el olvido aportes valiosos a la cultura producidos por músicos, fotógrafos, literatos y artistas plásticos de la región. Esta omisión que se da en el mundo académico actual refleja prejuicios que provienen de tiempos coloniales. Por ejemplo, la idea de que las poblaciones originarias no alcanzaron mayor desarrollo cultural o la noción de un espacio estático en el tiempo. Siendo que la experiencia escolar y universitaria debe, por el contrario, lograr que los estudiantes puedan problematizar lugares comunes, es que consideramos necesario escribir este libro. Como su título lo indica, este libro pretende servir como una guía introductoria para los interesados en conocer sobre la historia de la Amazonía, los imaginarios que se han ido construyendo sobre la región y las


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corrientes culturales (artistas plásticos, músicos, literatos, fotógrafos y cineastas de la región). Nos parece necesario enfatizar que este libro no pretende ser un trabajo total sobre la historia y cultura amazónica contemporánea, tarea titánica que escapa por mucho a las pretensiones de este texto. Lo que queremos es contribuir a que los estudiantes interesados en conocer de la región puedan acceder a un recurso pedagógico virtual que les facilite esta tarea, identificando hitos, actores y bibliografía sobre aspectos de la historia y cultura amazónica. El esquema usado para ordenar la información mantiene la secuencia que los cursos universitarios usualmente utilizan para dividir la historia peruana contemporánea. Empieza con el boom del guano en la década de 1840 y culmina con el fin del gobierno de Alberto Fujimori en el año 2000. El libro empieza en el contexto del boom del guano, pues es cuando el estado peruano empieza un esfuerzo sostenido por colonizar este territorio. A pesar de que entendemos que la región ha pasado por procesos particulares, nos pareció importante enfatizar el vínculo entre los grandes procesos de la historia nacional con la historia regional, entendiendo además que no son ajenos unos de otros. A pesar de que han ocurrido situaciones de envergadura en el siglo XXI, como el ‘Baguazo’ en el año 2009 o la crisis del covid-19 en el año 2020, cerramos nuestro estudio sobre esta región en el año 2000, pues es un punto que marca un momento de quiebre en la historia (final del régimen de Alberto Fujimori y fin del milenio). El libro está dividido en cinco capítulos. El primer capítulo cubre la segunda mitad del siglo XIX (1845-1990). Fue una época marcada por el boom del guano, por la dependencia a las riquezas generadas por este producto, situación que permitió al Estado ordenarse parcialmente luego de décadas de guerras civiles y golpes de estado. En la segunda mitad del siglo XIX el estado buscó ‘conquistar’ la Amazonía a través de puestos militares, expediciones científicas, tratados comerciales, colonización agrícola y la promoción de la ceja de selva para la llegada de europeos. Los gobernantes pensaron que los recursos y tierras de la región podrían generar enormes riquezas para el país si eran debidamente explotadas. No se tomó


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en cuenta a los pueblos originarios, ni sus derechos, ni tradiciones ni saberes en estas políticas. Por el contrario, fueron considerados un obstáculo a vencer. El segundo capítulo se centra en el boom del caucho y sus consecuencias (1890 y 1920). Durante el boom del caucho comerciantes de distintas partes del país se instalaron en el oriente peruano buscando fortuna. El boom del caucho se consolidó con mucha violencia contra las poblaciones originarias, que fueron forzadas a trabajar en la extracción de este recurso. Como ha sido frecuente en la historia peruana, fue un ciclo económico efímero que benefició a un grupo minoritario de personas. Aunque el ciclo económico fue pasajero, en la memoria de las poblaciones originarias aún está presente toda la violencia desatada contra ellas. Esto se puede apreciar en el arte contemporáneo, la literatura y en las recopilaciones orales hechas por antropólogos, especialmente. El tercer capítulo, que va de 1920 a 1960, muestra la relación entre guerra, nacionalismo y el interés del estado por la Amazonía. Ponemos particular atención a la guerra peruano-ecuatoriana, la Segunda Guerra Mundial y el interés político por la región en un contexto de disputas fronterizas. Este capítulo desarrolla también las celebraciones organizadas desde el estado, en 1942, por el Cuarto Centenario del Descubrimiento del Amazonas. Esta conmemoración incluyó la publicación de cuentos y novelas de escritores regionales, así como exposiciones de arte y fotografía, aunque la visión colonial sobre la Amazonía aún persistía. El cuarto capítulo, que va de 1960 a 1980, se centra en los esfuerzos por integrar la región a la vida económica nacional mediante la construcción de carreteras, fomento a industrias como aserraderos y la explotación del petróleo. También pone atención a los efectos sociales y económicos de las migraciones internas en un contexto marcado por el boom de la coca. A nivel nacional, fue durante este período, en particular durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), que se buscó generar un sentido de identidad nacional que revalorara las herencias culturales andina y amazónica. Este contexto vio el surgimiento de grupos musicales como Juaneco y su combo, Los Wemblers o Los Mirlos, que incorporaron en sus letras,

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diseños de sus discos y vestuarios, la problemática, percepciones y creencias sobre la región. Finalmente, el quinto capítulo, que va de 1980 al año 2000, analiza el impacto del conflicto armado interno, el narcotráfico y las políticas económicas neoliberales. Cada capítulo incluye una bibliografía básica para el estudiante que pueda estar interesado en profundizar algún aspecto en particular. De igual manera, cada capítulo se acompaña de algunas fuentes primarias que acercan al lector a las representaciones que los políticos o científicos de la época hacían de la región y sus habitantes y una cronología con los hitos históricos y culturales más relevantes. A lo largo del texto alternamos el uso de términos que históricamente se han usado para referirse a la región amazónica, por ejemplo, la ‘montaña’, el ‘oriente’ o la ‘selva’. A pesar de los profundos cambios ocurridos en estos doscientos años de vida como país independiente, en los discursos estatales sobre la Amazonía conviven visiones modernas con aquellas más estereotipadas de ‘una región vacía, rica en recursos y desaprovechada’ habitada por ‘poblaciones opuestas al progreso’. Prontos a cumplir el Bicentenario de la Independencia del Perú y habiendo atravesado la crisis del covid-19 que nuevamente desnudó las precariedades socioeconómicas de la región, nos pareció necesario hacer este esfuerzo de síntesis. Al ser una guía introductoria, este libro más que profundizar en ciertos aspectos puntuales, busca ofrecer un panorama general. No está demás enfatizar que este esfuerzo de síntesis es posible gracias a los muchos trabajos especializados producidos por antropólogos, lingüistas, historiadores y literatos que vienen estudiando desde hace décadas la región. Queremos agradecer a Mariana Cruz por el apoyo en la investigación.


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Capítulo 1 Los esfuerzos del estado peruano por colonizar la Amazonía en la segunda mitad del siglo XIX

1.1. Momentos clave para entender el período En 1742, estalló la rebelión de Juan Santos Atahualpa en la selva central del Perú. Aunque las fuentes históricas son escasas, se sabe que Santos Atahualpa nació en Cusco, fue educado por jesuitas, hablaba latín, castellano y quechua, y se declaraba descendiente de los incas —Apu Inca—. Logró controlar por casi diez años un extenso territorio de la selva central y logró aglutinar a varias comunidades, asháninkas, ashéninkas, yánesha, yine, y poblaciones andinas y mestizas en la zona del Gran Pajonal (Ucayali, Pasco y Junín) con el fin de acabar con el dominio español. Esta región andino-amazónica era un espacio particular, porque concentraba las misiones franciscanas creadas con el objetivo de evangelizar a las poblaciones indígenas de la selva, era una zona rica en depósitos de sal y un centro comercial para el intercambio de coca y madera. Juan Santos Atahualpa canalizó el descontento generado por los abusos cometidos por misioneros y comerciantes. También se alzó en defensa de prácticas locales (como la poligamia) que estaban siendo erradicadas por los misioneros en el afán de imponer dogmas católicos y estilos de vida e ideas occidentales. Tras varios intentos fallidos de las autoridades virreinales de capturarlo, Santos Atahualpa desapareció de forma misteriosa en 1756. A diferencia


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del énfasis puesto por las autoridades virreinales en acabar con las insurrecciones andinas, como la de Túpac Amaru II, la selva central fue prácticamente abandonada, pues no había el oro o la plata que sí existía en los Andes.1 Hemos visto el rol de resistencia que el líder Juan Santos Atahualpa desplegó en contra de las formas coloniales; ahora, destaquemos la consecuencia más importante que acarreó su rebelión. Tras la misma desaparecieron de la región las misiones franciscanas que habían servido de vínculo entre el estado virreinal y los pueblos originarios. Durante el virreinato, la colonización de la Amazonía se produjo a través de los misioneros, principalmente jesuitas y franciscanos, quienes prodigaron la imagen de una selva abundante de recursos y ventajosamente “vacía”. Así, entre los siglos XVI y XVIII, los misioneros se establecieron en la región de la selva central para buscar la evangelización de la población nativa. Además, para consolidar la colonización, los misioneros reunieron a poblaciones dispersas en reducciones y, para destruir las cosmovisiones locales, enseñaban la religión católica, a leer la Biblia, escribir y diversos oficios. La colonización se basaba en inculcar obediencia y en que los pueblos originarios aceptaran el dominio español sobre la región para lo cual los españoles y sus servidores criollos recurrieron a la violencia.2 En las descripciones de sus viajes, los misioneros desarrollaron una imagen ambigua de las poblaciones indígenas, que combinó los estereotipos del «buen salvaje» con descripciones de los nativos como infieles, lujuriosos, reductores de cabezas, caníbales e incivilizados. Como hemos señalado, la labor misionera quedó en general debilitada tras la rebelión de Santos Atahualpa y tras la expulsión de los jesuitas del virreinato en 1767.3 Esto llevó a una suerte de abandono de la región que perduró hasta el boom del guano a mediados del siglo XIX.

Sobre Juan Santos Atahualpa y el Gran Pajonal, véase Varese, La sal de los cerros, 2006. 2 Sobre el impacto de las reducciones ver Marzal, “Las reducciones”, 1984. 3 Para ahondar acerca de los estereotipos históricos sobre las comunidades indígenas, véase Espinosa, «¿Salvajes?», 2009. 1


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En las primeras décadas republicanas hubo poco interés del estado peruano por esta región. Esta situación se debió, principalmente, al caos de las primeras décadas de una nueva república que no encontraba estabilidad administrativa y la urgencia por resolver dilemas como el tipo de gobierno que se establecería en un contexto de recurrentes guerras civiles y golpes de estado. Las luchas caudillistas generaron un descalabro político y financiero que impidieron la implementación de proyectos de alcance nacional.4 Otro reto complejo para el Perú fue generar un sentido de nación en un país que era pluricultural y fragmentado. Se construyó inicialmente una idea de nación criolla que privilegió aspectos de la herencia hispana (por ejemplo, el castellano y la religión católica) y la andina (se valoró la riqueza mineral y el pasado incaico), pero en buena cuenta excluyó la herencia amazónica. 1.1.1. El boom del guano

No fue sino hasta la década de 1840, en el contexto del boom del guano (1840-1870), cuando el estado peruano intentó aumentar su presencia en la región a través de militares, comerciantes, misioneros, hacendados e inmigrantes. La riqueza generada por el guano permitió al Estado peruano ordenarse parcialmente en lo administrativo y financiero. Aunque el valor del guano como fertilizante se conocía desde tiempos preincaicos, este saber se había perdido en los tiempos de la colonia. En la década de 1840, gracias a los trabajos publicados en inglés por el científico arequipeño Mariano de Rivero y Ustariz, se empezó a demandar desde Inglaterra este producto. En Europa se estaba viviendo la Revolución Industrial, que implicó masivas migraciones del campo a la ciudad y por ende la necesidad de ser más eficientes en la producción de alimentos. Comprobado el valor del guano como fertilizante, su demanda y precio empezaron a aumentar.

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Véase Contreras y Cueto, Historia del Perú, 2005.

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Durante el boom del guano el Perú experimentó importantes cambios. El desorden político dio paso a una moderada estabilidad y los golpes de estado, cambios constitucionales y guerras civiles se opacaron. Durante este período, quienes gobernaron el Perú buscaron integrar el país mediante una mejor infraestructura, especialmente ferrocarriles, y un actualizado conocimiento científico del territorio, sus recursos y poblaciones. Este contexto alentó un acercamiento del estado a la Amazonía; sin embargo, debe decirse que la selva se pensó como un dominio colonial. Una lógica que acompañó a este esfuerzo fue la de la «conquista de la frontera interna» —la Amazonía era vista como un territorio de frontera— y parte de este esfuerzo se llevó a cabo desde la avanzada militar, la construcción de fuertes y el apoyo armado para sostener proyectos comerciales y de colonización agrícola privados.5 Por otro lado, hubo interés por alentar un mayor comercio internacional. La Amazonía se constituía en una zona estratégica por sus fronteras con Brasil, Colombia y Ecuador. Al existir un espacio transamazónico no delimitado, se buscó la integración internacional a partir del comercio; es decir, se promovió la elaboración de rutas de navegación y firmas de tratados internacionales. Uno de los tratados más relevantes fue el Tratado de Comercio y Navegación con Brasil de 1851, que fomentó el comercio fluvial entre Perú y Brasil (lo cual no implicó una delimitación de las fronteras). Para lograr un mayor control del territorio, el Estado peruano adquirió vapores; creó el Departamento Marítimo Militar de Loreto (1861); inauguró el Apostadero Naval de Iquitos (1864), que impulsó el crecimiento de la ciudad; y se creó la Comisión Hidrográfica de Loreto (1867), que contribuyó a mapear la región. Uno de los supuestos detrás de estas medidas era que la Amazonía podría servir como despensa para el resto del país y que la explotación agrícola podía ser similar a la de la costa (siguiendo las lógicas de Humboldt según

Sobre la presencia militar en la región amazónica, véase Barriga, El rol de los militares, 2017. 5


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las cuales los recursos de América podían servir de despensa para Europa).6 Al asumir que las poblaciones nativas eran «salvajes» e «inferiores», se promovió la llegada de inmigrantes extranjeros, especialmente europeos, con la esperanza de que esta migración generaría progreso y «mejora racial». A lo largo de toda la segunda mitad del siglo XIX, se dictaron distintas leyes en favor de la inmigración europea, población a la que se le ofreció tierras, semillas, pasajes y protección frente a los nativos. La tierra otorgada a los colonos europeos se entregaba como si estuviera deshabitada, sin tomar en cuenta la presencia y patrones de asentamiento de los pueblos originarios. Dos casos emblemáticos fueron la colonia de Pozuzo y la colonia del Perené. En 1855, durante el gobierno del general Ramón Castilla, se firmó un contrato para la colonización de la selva por parte de inmigrantes alemanes, específicamente tiroleses, entre el alemán Cosme Damián, barón Schutz von Holzhausen, y el estado peruano. El estado se comprometía a brindar tierras, construir infraestructura —caminos, escuelas, hospitales— y liberar del pago de impuestos a los colonos. Aunque muchas de aquellas promesas no se cumplieron, llegaron a Pozuzo, tras un viaje épico, alrededor de 200 colonos, quienes fundaron una ciudad que, hasta el día de hoy, mantiene algunas costumbres europeas. Por su parte, la colonia del Perené fue establecida con la idea de promover la entrada de capitales extranjeros en el contexto de la postguerra del Pacífico (1879-1881), para lo cual el gobierno peruano firmó un convenio con los británicos de la Peruvian Corporation Limited. La colonia del Perené se estableció en Chanchamayo, en 1891, en un territorio de aproximadamente 500,000 hectáreas, y sus habitantes se dedicaron principalmente al cultivo del café. Es necesario señalar que el establecimiento de esta colonia implicó

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García Jordán, Pilar y Sala i Vila, Núria. La nacionalización de la Amazonía, 1988.

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la captación, mediante el uso de violencia, de mano de obra nativa (asháninkas y yanesha) y su transformación en peones.7 1.1.2. El rol de los científicos

Tras décadas de viajar por el país, el naturalista italiano Antonio Raimondi (1824-1890) publicó, en 1874, el primer tomo de El Perú: itinerarios de viajes. En esta obra de seis tomos publicados entre 1874 y 1913, Raimondi identificó los recursos naturales, flora, poblaciones, vías y climas del país. La obra de Raimondi y de los viajeros científicos del siglo XIX fue determinante para construir un imaginario de la nación peruana que, en algunos aspectos, pervive hasta hoy, por ejemplo, la noción de un Perú marcado por tres regiones naturales —costa, sierra y selva—, cada una con particularidades geográficas y poblacionales. Los viajeros científicos del siglo XIX, por un lado, resaltaron las ventajas naturales de la costa para el comercio gracias al Océano Pacífico, pero, por el otro, enfatizaron los obstáculos hallados en la sierra y la selva. Sus descripciones de los Andes resaltaron las grandes alturas, el aislamiento de las comunidades, la falta de infraestructura vial y el desgano vital de las poblaciones nativas, como características opuestas al glorioso pasado incaico. De la selva se enfatizó también el difícil acceso, la falta de infraestructura y el atraso cultural. La permanencia de esta visión de un país dividido en Costa, Sierra, Selva la podemos apreciar por ejemplo en el tondero de Augusto Polo Campos “Esta es mi tierra”, escrito en la década de los setenta del siglo XX, donde se refuerza esta idea de tres regiones distinguibles, para reflexionar sobre este imaginario y sobre cómo hemos construido nuestra identidad. Junto con Raimondi, en la segunda mitad del siglo XIX, llegaron numerosos científicos provenientes de Europa, tales como Archibald Smith, Clements Markham, Richard Spruce y Jacobo von Para un análisis de la política estatal del siglo XIX para atraer inmigrantes europeos, véase San Román, Jesús. Perfiles históricos de la Amazonía Peruana, 2015. 7


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Tschudi, quienes reafirmaron la visión de un país fragmentado por su geografía. La presencia en el Perú de estos científicos estuvo relacionada con la expansión imperialista europea y el afán por identificar recursos naturales, así como espacios adecuados para la colonización europea. Estos estudiosos recibieron apoyo del estado peruano, que consideró que la ciencia podía ser valiosa como herramienta para escapar del atraso, alcanzar a las naciones más civilizadas y cohesionar al país. En particular, se pensó que apoyar la ciencia para conocer el país resultaba útil, pues permitía entender mejor el origen de las epidemias que de forma recurrente se propagaban, identificar los recursos naturales de explotación comercial y conocer mejor a las distintas poblaciones que habitaban el territorio nacional. En esta época, los mapas, descripciones y acuarelas de los viajeros científicos tuvieron impacto en la forma de pensar el país.8 Específicamente en relación con la Amazonía, estos trabajos contribuyeron a «exotizarla», a proyectarla como un nuevo ‘El Dorado’, con abundantes recursos escondidos esperando a ser explotados. Basados en las ciencias en boga como la geografía, la botánica, la antropología, entre otras, se generaron conocimientos y actitudes hacia la región «estudiada». Esta forma de difundir conocimientos sobre la Amazonía desde las ciencias occidentales dio lugar a algo similar a lo que el pensador Edward Said definió como orientalismo. Un proceso por el cual se empezó a describir lo amazónico en contraposición con lo occidental. Los relatos de los viajeros científicos enfatizaron la exuberante vegetación, los peligros de la fauna local, el clima caluroso, la proliferación de enfermedades tropicales, la falta de higiene, y “costumbres” de las comunidades indígenas, como la reducción de cabezas o el canibalismo. Un tema que atrajo la atención de estos científicos fue la aclimatación, la posibilidad del ser humano de adaptarse a ciertos climas. En el siglo XIX, la fascinación por este tema estuvo relacionada con la expansión de los intereses coloniales europeos alrededor del planeta. Es importante recordar que, hasta fines del siglo XIX, existía

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Sobre ciencia y Estado, véase Contreras y Cueto, Caminos, 2008.

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la convicción de que la salud y la «moral» de una persona estaban directamente relacionadas con las condiciones ambientales de su lugar de residencia. Los estudios de aclimatación eran auspiciados principalmente por los gobiernos y casas comerciales de los países europeos que utilizaban dicha información para identificar las regiones más saludables y adecuadas para la constitución física de sus colonos y guiar así proyectos de asentamiento. Gran parte de este discurso científico estuvo permeado por las teorías darwinianas y el debate sobre la evolución: ¿era posible que un europeo expuesto a severos climas y enfermedades de lugares tropicales alcanzara un desarrollo pleno?, ¿era posible para un europeo migrar a la Amazonía sin perder sus facultades físicas y mentales? En la segunda mitad del siglo XIX, la convicción más general era que el calor y la abundancia generaban ociosidad y llevaban a un menor desarrollo físico y mental a nivel individual y cultural y tecnológico a nivel social. El principal espacio de discusión científica en torno a la geografía, climas y poblaciones de la Amazonía en el Perú en esta época fue la Sociedad Geográfica de Lima. Fue fundada en 1888 por el presidente Andrés Avelino Cáceres con los objetivos de estudiar la geografía nacional, determinar las mejores rutas de interconexión en el país y fomentar la inmigración europea. Para conseguir sus propósitos de fomentar estudios científicos de aplicación y facilitar la explotación de los recursos naturales del país, esta sociedad elaboró mapas, cartas geográficas, planos y escritos limítrofes, y estudios etnográficos. Una preocupación era ubicar recursos naturales, tarea básica en una economía primaria de exportación y, más aún, tras perder el guano y el salitre frente a Chile. Hubo interés también en conocer a las poblaciones originarias, sus lenguas, costumbres y cosmovisión. Elaborar mapas del Perú y difundirlos serviría como herramienta para generar sentido de pertenencia y cohesionar a poblaciones culturalmente distintas. La Sociedad Geográfica de Lima reiteró el discurso que favorecía la llegada de inmigrantes europeos y la necesidad de colonizar un espacio que se suponía «deshabitado» con lo que se entendía era una «población racialmente superior». Las


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discusiones sobre el grado de evolución de los indígenas se mantuvieron vigentes por décadas. Prueba de ello es que el influyente Handbook of South American Indians, de Julian Steward, publicado entre 1940 y 1947, siguió argumentando que las particularidades climáticas de la Amazonía limitaban sus posibilidades de progreso. 1.2. Fuentes primarias Las representaciones sobre la Amazonía para el mundo occidental en el siglo XIX fueron desarrolladas principalmente por misioneros, militares y científicos quienes, a través de sus diarios, pinturas, acuarelas, grabados o fotografías, describieron la flora y fauna y modos de vida de los pueblos originarios. Estos testimonios, que son muchísimos y accesibles, resultan una fuente valiosa para adentrarse en los imaginarios decimonónicos. A modo de ejemplo colocamos testimonios e imágenes de científicos. Los científicos viajeros como Alexander von Humboldt, Antonio Raimondi, Clements Markham, Richard Spruce, Paul Marcoy y Charles Wiener, entre otros, realizaron descripciones textuales y visuales de la Amazonía que tuvieron un gran impacto tanto dentro como fuera del país.9

• Fragmentos del texto de Antonio Raimondi, Apuntes sobre la provincia litoral de Loreto (Lima: Tipografía Nacional, Imprenta de Manuel D. Cortés, 1864):

• “Desgraciadamente los caminos de la provincia litoral de Loreto

son los peores de toda la República, y hasta el principal, el camino que conduce de Chachapoyas a Moyobamba se halla en tan mal estado que casi es intransitable, de suerte que el viajero que entra a Moyobamba por este camino, a menos de considerarse

Para conocer más sobre las primeras representaciones pictóricas de la Amazonía véase Bendayán y Villar, El milagro, 2013. 9

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como una carga y atarse sobre una bestia, es obligado a pasar a pie la mayor parte”. P. 53.

• “La provincia litoral de Loreto, considerando su extensión tiene

muy pocos habitantes, de manera que casi todos sus caminos son enteramente despoblados y faltos de recursos siendo muy común viajar muchos días sin encontrar un lugar habitado. En la mayor parte de estos caminos se han construido, de trecho en trecho, algunos techados que se conocen en el país con el nombre de tambos, y a donde el viajero no halla otro recurso que un abrigo contra las fuertes lluvias durante la noche.” P. 53.

• “En mi concepto, todos los salvajes pueden reducirse; segura-

mente, habría entre ellos, algunos de carácter cruel y perverso; pero ¿cuál es aquella sociedad de hombre que no tiene su bueno y su malo? lo que se debe hacer es inspirarles confianza, cultivarse su amistad, haciéndoles comprender que no vamos hacia ellos para hacer mal alguno; al contrario, regalarles cuchillos y hachas, hacerles conocer la importancia de estos instrumentos en la construcción de sus armas, canoas y, en una palabra, crearles necesidades que por sí solos no pueden satisfacer.” P. 129.

Las imágenes elaboradas por estos viajeros contribuyeron a reforzar la noción de la Amazonía como un espacio exótico, de difícil acceso y donde la naturaleza dominaba al ser humano. 1.3. Bibliografía

Barriga, Eduardo 2017 «El rol de los militares en la colonización de la Amazonía (Chanchamayo, mediados del siglo XIX)». Tesis de maestría de historia. PUCP,2017 http://hdl.handle. net/20.500.12404/9867).


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Bendayán, Christian y Alfredo Villar 2013 El milagro verde. Lima: Municipalidad de Magdalena del Mar. Contreras, Carlos y Marcos Cueto 2008 «Caminos, ciencia y Estado en el Perú, 1850-1930». História, Ciências, Saúde-Manguinhos, 15 (3), pp. 635-655. Fecha de consulta: 15 de enero de 2020 Extraído de: https://dx.doi. org/10.1590/S0104-59702008000300005. 2005 Historia del Perú contemporáneo. Lima: IEP. Cueto, Marcos (editor). 1995 Saberes andinos. Ciencia y tecnología en Bolivia, Ecuador y Perú. Lima: IEP.

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de consulta: 11 de diciembre de 2019. Extraído de: http:// journals.openedition.org/terrabrasilis/330.

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1.4. Cronología 1742

1767

Estalla la rebelión de Juan Santos Atahualpa que incluyó territorios de Chanchamayo, Perené, Pangoa, Gran Pajonal, Pachitea y Alto Ucayali. La rebelión acaba en 1756 tras la misteriosa desaparición de su líder.

Los jesuitas son expulsados por la monarquía hispánica, lo cual tiene impacto en el sistema educativo peruano en general y en la región amazónica en particular por la labor misionera que desarrollaban.


1. Los esfuerzos del estado peruano por colonizar la Amazonía en la segunda mitad del siglo XIX

1777 1802

1821

1830 1832

Se firma el Tratado de San Ildefonso, mediante el que se definen los límites territoriales entre el imperio español y el portugués.

Ante el temor por el afán expansionista de Portugal en la cuenca amazónica, el rey de España, Carlos IV, determina la creación, el 15 de julio, del obispado y la comandancia general de Maynas (actuales departamentos peruanos de Amazonas, San Martín y Loreto). Por Real Cédula, la gobernación de Maynas es segregada del virreinato de Nueva Granada y se integra al virreinato del Perú.

Se proclama la independencia del Perú. En el caso de la Amazonía, tras el arribo de José de San Martín al país, se forma un ejército patriota al mando del comerciante moyobambino Pascasio Noriega, quien recibe apoyo de población indígena. En agosto de este año, también se declara la Independencia en Maynas. Se funda el pueblo de Nauta, en el actual departamento de Loreto. Se crea el departamento de Amazonas.

1834-1835 El sargento mayor de ingenieros Pedro Beltrán y el teniente Ramón Azcárate, acompañados por los oficiales británicos Guillermo Smith y Federico Lower, emprenden una expedición en la que logran el reconocimiento de los ríos Ucayali y Pachitea hasta el Marañón y Amazonas. 1841

1845

Se firma el Tratado de Paz, Amistad, Navegación y Comercio entre Perú y Brasil.

Se expide el decreto por el cual se indica que todos los «indígenas y ciudadanos del Perú» y extranjeros que quisieran poblar y colonizar la zona de Pozuzo no pagarían impuestos en 20 años. El decreto se hace extensivo a toda la región amazónica para libre entrega de tierras de montaña. Se crea el camino Pozuzo-Cerro de Pasco.

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1845 1847 1849

1851 1851

1853 1857

1860 1861 1861 1864

Se producen las expediciones de Mariano Eduardo de Rivero, a Chanchamayo; Faustino Rueda, al Marañón; y el padre Bravo de Ravello, a Madre de Dios. Se establece el Fortín de San Ramón en la selva central.

La Ley General de Inmigración ofrece una prima de 30 pesos a todo introductor de colonos extranjeros de cualquier sexo cuyo número no baje de 50 y cuyas edades estén comprendidas entre 10 y 40 años. Los norteamericanos Lewis Herndon y Lardner Gibbon navegan el río Amazonas con el fin de conocer de su navegabilidad, recursos y poblaciones aledañas.

Se firma la Convención Fluvial sobre Comercio y Navegación con Brasil. Con carácter comercial y fluvial, el gobierno de Perú acepta el principio del uti possidetis en beneficio de Brasil. Se establece el gobierno político y militar de Loreto. Se forma la colonia de Pozuzo.

Se produce una guerra con Ecuador por problemas limítrofes. Se firma el Tratado de Mapasingue o Tratado Franco-Castilla. El Estado peruano adquiere los vapores Morona, Pastaza, Napo y Putumayo. Se crea el departamento marítimo militar de Loreto. Se inaugura el Apostadero Naval de Iquitos.

1864-1867 Entran Faustino Maldonado al río Madre de Dios y Antonio Raimondi a las montañas de Sandia y Carabaya (1864), y Huanta (1866). 1866-1869 Se desarrollan las expediciones de Chandlers, Guillermo Nysro, Benito Arana, Víctor Proaño, Manuel Roauaud y Paz


1. Los esfuerzos del estado peruano por colonizar la Amazonía en la segunda mitad del siglo XIX

1867 1868 1869

1871 1873 1874 1876 1880 1883 1885 1889 1891

Soldán, Mariano Adrián Vargas, y Manuel Melitón Carbajal por ríos de la selva del Cusco, Madre de Dios, Ucayali y Loreto.

Se establece la Comisión Hidrográfica del Amazonas, a cargo de John Tucker.

Fabriciano Hernández publica el poema «Canto al Amazonas». Se crea la Comisión científica de Chanchamayo a cargo del sueco John Nystrom. Se establece el Fortín de Quimri, hoy La Merced.

José María Chávez y José Raimundo Estrella recorren los ríos Urubamba y Ucayali. El coronel Baltazar La Torre viaja por el río Alto Madre de Dios.

Antonio Raimondi publica El Perú. Parte preliminar (Tomo I), en la Imprenta del Estado, Lima. Antonio Raimondi publica El Perú. Historia de la geografía del Perú (Tomo II), en la Imprenta del Estado, Lima. Antonio Raimondi publica El Perú. Historia de la geografía del Perú (Tomo III), en la Imprenta del Estado.

José Samanez Ocampo viaja por los ríos Tambo, Ene, Apurímac, Urubamba y Alto Ucayali. Antonio Raimondi publica Memoria sobre el Cerro de Pasco y la montaña de Chanchamayo, en la Imprenta de La Merced (Peter Bacigalupi y Cía). Se funda la colonia del Perené.

Se funda la colonia alemana de Oxapampa.

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Capítulo 2 El boom del caucho

Hacia fines del siglo XIX e inicios del XX, se vivió en la Amazonía lo que se conoce como «el boom del caucho» o «la fiebre del caucho». Este material es un látex que se extrae de ciertas especies de árboles halladas especialmente en la región del Putumayo y Madre de Dios, que tuvo una alta demanda internacional. A partir de este boom se aceleraron las corrientes migratorias y la región empezó a ver la llegada de personas de distintas partes del país y de Europa. Sin embargo, lo que, a fin de cuentas, generó la fiebre del caucho para la región fue una riqueza efímera y mal distribuida que llevó a la muerte de miles de indígenas de la Amazonía. Esta bonanza momentánea dejó legados sociales y económicos que perduran hasta la actualidad, y se ha convertido en un período distinguible en la memoria regional. 2.1. Momentos clave para entender el período En 1912, Roger Casement (1864-1916), entonces cónsul británico en Manaos, presentó al parlamento británico el Libro Azul, un conjunto de informes que daban cuenta de los abusos cometidos por los caucheros contra los pueblos originarios. Casement, denunció el uso de cepos, el confinamiento forzado de los indígenas y la muerte


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por inanición de hombres, mujeres y niños. En particular, los informes recopilados por Casement hacían referencia a Julio César Arana de la Peruvian Amazon Rubber Company, el más importante cauchero de la región del Putumayo, quien había usado, entre otros, a capataces de Barbados, súbditos de la corona inglesa, para explotar a las poblaciones indígenas.10 La empresa estaba constituida con capital proveniente de ciudadanos ingleses, en parte por ello la Sociedad Antiesclavista de Londres había denunciado estos hechos. Casement, por supuesto, no fue el primero en denunciar estos abusos: ya en 1907, en Iquitos, el periodista y ex combatiente de la Guerra del Pacífico, Benjamín Saldaña Rocca, había hecho pública su indignación por los maltratos contra las comunidades indígenas en sus periódicos La Sanción y La Felpa, publicados en Iquitos entre 1907 y 1908. En 1910, el juez peruano Carlos Valcárcel abrió un proceso y se recibieron denuncias de los maltratos y masacres cometidas.11 Aunque estas denuncias tuvieron un impacto mediático en contra de los caucheros, en el Perú se polarizó la discusión entre quienes condenaban su violencia y quienes defendían su rol «civilizatorio» y en «defensa» de los intereses nacionales. Para entender las características del boom del caucho, es necesario tener en cuenta el contexto tanto global como nacional. Hacia fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, el mundo experimentaba la Segunda Revolución Industrial y la Revolución de Ford. En este contexto de industrialización acelerada en Norteamérica y Europa, se descubrió que las propiedades del caucho —elástico, resistente a altas temperaturas y flexible— lo hacían ideal para la producción de neumáticos y otros productos industriales. Así, el valor del caucho se disparó, lo cual atrajo la atención de empresarios y comerciantes que llegaron a una región con poca presencia estatal y con fronteras con Colombia y Brasil no del todo delimitadas. Estos, además, Véase Casement, British Bluebook, 1912. Véase Bernucci y Valera, Benjamín Saldaña Rocca, 2020 y Salazar, El proyecto nacional, 2016. 10 11


2. El boom del caucho

llegaron cargados de prejuicios hacia los pueblos originarios, a quienes veían o como «salvajes y bárbaros», o como «niños». En el ámbito nacional, se vivía en el Perú lo que Jorge Basadre denominó «La República Aristocrática», un período caracterizado por un estado pequeño, una economía de exportación primaria, y el proyecto nacional de occidentalizar el país e insertarlo en la modernidad; la intención era lograr un supuesto progreso de las poblaciones indígenas, a quienes se identificaba como un factor de retraso. Desde la óptica de algunos funcionarios públicos e intelectuales de la época, era necesario «civilizar» a los pueblos indígenas, y proteger las fronteras de las incursiones de colombianos y brasileños que también disputaban los bosques de caucho. Menos interés existía en cómo se trataba a las miembros de las comunidades indígenas; por ello, las denuncias de abusos cometidos por los ‘barones del caucho’ y sus capataces pasaron casi desapercibidas. De alguna manera, esta realidad definió las características de cómo se desarrolló el boom.12

Un caso paradigmático fue el de Julio César Arana (1864-1952), un joven comerciante de sombreros de Moyobamba, quien llegó a la zona del Putumayo atraído por el caucho. Su empresa empezó cuando se asoció con caucheros colombianos y, luego, con firmas inglesas para expandir su capital, lo que dio lugar a la Peruvian Amazon Company (PAC). Arana no sólo acumuló poder económico, sino también político. Fue electo alcalde de Iquitos en 1902; ejerció como presidente fundador de la Cámara de Comercio de Loreto y de la Junta Departamental de Loreto (1890); luego, fue elegido senador de la república por el departamento de Loreto (1922-1926). Como vemos, su carrera política continuó incluso después del juicio realizado por la Cámara de los Comunes de Londres. Su caso refleja las actitudes ambiguas hacia la fiebre del caucho entre la élite intelectual y la clase política peruana. A la par que

Para un estudio acerca de la época del caucho, véase Valcárcel, «El proceso del Putumayo», 2004. 12

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Arana era criticado (aunque hubo pocas voces condenatorias) por la violencia ejercida contra los pueblos originarios —por ejemplo, contrató un ejército de barbadenses y capacitó a jóvenes nativos para organizar sus correrías—, fue reconocido por «civilizar» a los huitotos y boras de la región del Putumayo, y por su «nacionalismo», en su tan pretendida defensa de la frontera con Colombia. La denuncia penal contra J. C. Arana que realizó el periodista Benjamín Saldaña Rocca ante el Juez de Primera instancia de Loreto fue archivada. No hubo en el Perú (sino en Inglaterra) un juicio contra Arana por los crímenes de los que se le acusó. Después del juicio en Londres, la PAC liquidó sus negocios en 1916.

Las clases dirigentes en esa época pensaban que uno de los problemas del Perú era que la mayoría de la población indígena, en particular de la Amazonía, no estaba integrada a la economía de mercado. Por ende, el uso de la violencia —por ejemplo, forzar a los pueblos originarios a trabajar en las plantaciones caucheras mediante castigos físicos o intercambiando trabajo por escopetas o machetes— se justificó en aras de lograr su integración al sistema capitalista como parte del engranaje productivo. No importó que se regalaran o vendieran niños o mujeres como si fueran objetos, o que se matara a cientos de personas usando armas de fuego o diferentes tipos de torturas. Además del racismo, los funcionarios públicos y las élites nacionales y regionales en esa época no entendían que los miembros de las comunidades indígenas tenían formas de trabajo, y expectativas de vida y sistemas sociales distintos, sin que ello signifique «ociosidad». Pese a buscar expandir la economía de mercado, una de las características del boom del caucho fue la explotación de mano de obra en un régimen que podría ser considerado más cercano a la esclavitud que al ‘progreso capitalista’. Las formas de conseguir la mano de obra eran variadas, pero incluían el enganche (entregar herramientas a la población nativa para generar deudas que debían ser pagadas con fuerza de trabajo), las correrías (expediciones para obtener la mano de obra a la fuerza), la generación de deuda, entre


2. El boom del caucho

otras. Es decir, mano de obra semi esclavizada y generación de incentivos para su explotación y endeudamiento. Las descripciones de la época sobre el trato que recibían los pueblos originarios resultan brutales e inaceptables desde todo punto de vista. El cambio en el estilo de vida y la explotación generaron un trauma a distintas poblaciones y la huida hacia zonas más remotas de la Amazonía, como Colombia, Bolivia y Brasil. En el caso de los boras, huitotos, yine y ocainas incluyó desplazamientos forzosos con todo lo que ello implica: violencia, desterritorialización, ruptura familiar y pérdida de su cultura. El boom del caucho implicó también la llegada de nuevas enfermedades hasta entonces desconocidas, como la tuberculosis y la lepra. Estas enfermedades, junto con la violencia de los caucheros, diezmaron a la población, y causaron un colapso demográfico.13 La fiebre del caucho terminó cuando, en 1912, los británicos lograron robar semillas de especies caucheras de Brasil y plantarlas con éxito en el sudeste asiático. Este resultado es típico de un boom: la riqueza quedó en pocas manos, se despilfarró mucho dinero —en mansiones y otros lujos— y, luego, llegó una fuerte depresión y escasez de recursos económicos. Iquitos fue la ciudad que más se consolidó y transformó: pasó de ser un pequeño poblado con unas centenas de habitantes a una ciudad con miles de personas muchas de las cuales habían llegado del extranjero.14 2.2. Fuentes primarias Las fuentes primarias que nos permiten acercarnos a las características del boom del caucho y las atrocidades cometidas —fotografías, libros, artículos periodísticos, procesos judiciales, entre otros— están distribuidas en diferentes archivos, principalmente en Perú, Colombia, Brasil e Inglaterra. Al aproximarnos a ellas, es Véase Rojas, Acuña y Chirif (editores). La historia jamás contada, 2015. Sobre el período posterior al caucho y los legados económicos, véase Chirif, Después del caucho, 2017. 13 14

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importante tener en cuenta la intención del emisor y el público al que iban dirigidas, pues, durante el boom del caucho, se desató lo que el antropólogo Alberto Chirif llama «una guerra de imágenes»: el uso de fotos y relatos de propaganda que tergiversó la realidad. Estas fuentes nos permiten observar los debates y las distintas posturas que existían en la época en relación con el boom. Mientras un sector dominante justificaba la violencia de los caucheros en aras de la civilización de una población que se consideraba primitiva, un reducido grupo de personas, entre ellas, el periodista Benjamín Saldaña Rocca15, lo entendía como un abuso que había que denunciar y sancionar de acuerdo con las leyes vigentes. Consideramos de particular relevancia los testimonios de trabajadores, denuncias periodísticas notariales y diplomáticos que estuvieron presentes en los territorios caucheros y que buscaron, a partir de sus narraciones, contar lo que observaban para influenciar en la opinión pública. Hemos seleccionado dos ejemplos de fuentes escritas disponibles en línea para facilitar el acceso para entender la contraposición de las posturas en la época en torno al período del caucho. Roger Casement, British Bluebook. Correspondence Respecting the Treatment of British Colonial Subjects and Native Indians Employed in the Collection of Rubber in the Putumayo District. (Presented to both houses of Parliament by command of His Majesty, July, 1912). Roger Casement (1864-1916) fue un diplomático británico que se desempeñó en el Congo (1901–1904) y en Brasil (1906–1911). Ganó fama internacional por revelar las crueldades que se producían contra las poblaciones nativas tanto en el Congo como en el Putumayo. En relación con la violencia de los caucheros y las prácticas de la Peruvian Amazon Company el Libro azul es de particular relevancia.

Consultar el libro editado por Leopoldo Bernucci y Ana Varela Tafur. Benjamín Saldaña Rocca: Prensa y denuncia en la Amazonía cauchera. Pakarina Ediciones, 2020. 15


2. El boom del caucho

Aquellos que llegaron en busca de caucho no tenían ninguna intención de permanecer en la selva por más tiempo que lo necesario para la acumulación de la riqueza que esperaban amasar. Querían volverse ricos rápidamente, sin permanecer y civilizar a los indígenas o construir sus casas entre ellos. Los árboles de caucho por sí mismos no tenían ningún valor; eran los indígenas los que podían ser inducidos a que hicieran una incisión en los árboles y les llevaran el caucho, ya que según los términos de los hombres blancos todos los «conquistadores» invasores estaban en busca de esta materia prima. (Casement, 1912: 18).

Eugène Robuchon. En el Putumayo y sus afluentes. Lima: Imprenta La Industria, 1907. Eugéne Robuchon fue un geógrafo francés, que hizo varios viajes al Putumayo entre 1903 y 1906 comisionado por la Casa Arana. Robuchon desapareció en circunstancias extrañas en el río Cahuinarí (próximo al Caquetá) en 1906. Las fotografías y textos escritos de este explorador fueron maliciosamente editadas en favor de Arana por Carlos Rey de Castro (Lima 1907), asociado de Julio César Arana. El libro titulado En el Putumayo y sus afluentes (1906) sirvió posteriormente para la defensa legal de Arana. Un ejemplo del discurso civilizador de Arana se aprecia el siguiente fragmento: La tendencia al canibalismo de estos seres es tal, que se comen entre sí de tribu a tribu. Sin contar las batallas, donde los cadáveres de los enemigos proveen la carne para el festín que se efectúa al día siguiente de la acción, siempre tienen oportunidad de satisfacer aquella tendencia, pues conservan como prisioneros de guerra a los que caen en sus manos, guardándolos para fechas ulteriores. Y estos infelices no huyen jamás, aun sabiendo la suerte que los espera, pues consideran como distinción honorífica el género de muerte a que se les destina. Llegado el día de la ceremonia, matan a la víctima con una flecha envenenada: la cabeza y los brazos, únicas presas que sirven para el festín, se separan del tronco y comienza entonces la horrible operación culinaria. (Robuchon, 1907: 119-120).

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Un fragmento de la denuncia penal de Benjamín Saldaña Rocca contra los crímenes en el Putumayo. Los delitos de que acuso a los anteriormente nombrados, se han realizado en los afluentes del río Putumayo, o sea entre los ríos Igaraparaná, Caraparaná, Calninari, Cotuhé, Idima, Menago y otros donde están ubicadas las posesiones de las empresas industriales gomeras de las razones sociales Arega y Cia. y J.C. Arana y Hermanos, denominadas la “Chorrera” y el “Encanto” las que a la vez están subdivididas en otras que reciben el nombre de secciones; perteneciendo a la primera sección las llamadas: “Sur”, “Oriente”, “Unión”, “Atenas”, “Santa Catalina”, “Último Retiro”, “Porvenir” “Abisinia”, “San Víctor”, “Matanzas”, “Entre Ríos”, “Sabana”, “Santa Julia”, “Morelia” y “Pama” y a la segunda gerencia, o sea el “Encanto” las de “Esperanza”, “La Sombra”, “La India”, “San Antonio”, “Sevilla”, “Barcelona”, “Argelia” y “La Florida”; Víctor Macedo es el gerente de la “Chorrera” y Miguel Loayza del “Encanto” estos pueden decirse son los capataces y los otros, a quienes también denuncio, son los sub-gerentes de las ya citadas secciones.(Bernucci, Leopoldo y arela Tafur. (2020) Benjamín Saldaña Rocca, Prensa y denuncia en la Amazonía cauchera. P. 85

2.2.1. La fotografía

Las fotografías se han pensado en épocas pasadas como documentos objetivos incapaces de tergiversar la verdad; ahora sabemos, en cambio, que históricamente han sido usadas para construir estereotipos y reforzar prejuicios colonialistas. Por este motivo, es importante tener en cuenta la intención del fotógrafo (o de su auspiciador), el contexto en el que se tomó la foto, el público al que iba dirigida y la recepción. Para el caso del período del caucho, al momento de analizar fotografía de la época, es importante tener en cuenta cómo hacen posar a los indígenas —desnudos y con


2. El boom del caucho

tatuajes, o con ropas del civilizado —, el escenario y el ángulo en el que aparecen, etcétera.16 Ponemos como ejemplo fotografías de la colección de Manuel Rodríguez Lira disponibles en línea. Colección Manuel Rodríguez Lira (Archivo Histórico del Instituto Riva Agüero)

Manuel Rodríguez Lira (España, 1874-Iquitos, 1933) se estableció como fotógrafo en Iquitos a finales de 1899, donde llegó a ser teniente alcalde en el período de 1920-1921 con el apoyo de Arana, antes de ser expulsado de esta ciudad con otros españoles en 1922 a raíz de un altercado con las autoridades locales. Junto al francés Victoriano Gil Ruiz, fotógrafo que llegó a Iquitos en el contexto del boom del caucho elaboraron una serie de foto-postales de la región. Sus fotografías se guardan en el Archivo Histórico del Instituto Riva Agüero (IRA) y están disponibles en línea.

Sobre la fotografía en la era del boom del caucho, véase Chirif y Cornejo, Imaginario, 2009. 16

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Postal editada por la Casa Lira y Gil (de los fotógrafos Manuel Rodríguez Lira y Victoriano Gil Ruiz). Indígenas boras con los cuerpos pintados ejecutando un baile. Iquitos. Primeros años del siglo XX. http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/35709

Postal editada por la Casa Lira y Gil (de los fotógrafos Manuel Rodríguez Lira y Victoriano Gil Ruiz). Indígenas huitoto. Primeros años del siglo XX. http:// repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/35709


2. El boom del caucho

Postal editada por la Casa Lira y Gil (de los fotógrafos Manuel Rodríguez Lira y Victoriano Gil Ruiz). Indígenas huitoto haciendo una gran ronda. Primeros años del siglo XX. http://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/35709

2.2.2. El cine

Según la antropóloga Verónica Boggio (2019), hubo un antes, un durante y un después del caucho en el cine regional. Por ejemplo, Silvino Santos (1886-1970) siguió filmando sobre el progreso regional después de que el caucho se había liquidado como negocio. Lo hizo en Brasil, en la década de 1920 y siguientes. Silvino Santos fue un fotógrafo y cineasta portugués-brasileño que se estableció en Manaos y filmó No paiz das Amazonas (Brasil, 1921, después del boom del caucho). Las filmaciones del cineasta Silvino Santos fueron financiadas, en un primer momento, por Julio César Arana y a partir de la década de 1920 en Manaos por el portugués Joaquim Gonçalves de Araújo (barón del caucho y comerciante en Manaos). Sus producciones buscaban limpiar la imagen de Arana y consolidar su discurso nacionalista como guardián de la patria en la frontera con Colombia, justificar sus atrocidades en nombre de la civilización, promocionar sus negocios y atraer nuevas inversiones.

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El río deja de ser. Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana

Arana fundó la productora Amazonía Cine Film Company y financió la producción fílmica de Silvino Santos. Sin embargo, mucho del material filmado que debía usarse como propaganda en favor de los caucheros se perdió en un naufragio camino a Europa. Aunque la mayoría de su material filmográfico se ha perdido, se conservan las descripciones de estos en la prensa de la época. Sin embargo, como señala Boggio, es importante conocer el «detrás de cámara», el por qué y para qué fueron hechas estas películas. Como lo ha mostrado Verónica Boggio (2019), el cine no solo permitió transmitir ideas, sino que también reforzó estereotipos colonialistas.17 A continuación, un fragmento de la noticia del estreno de la película El oriente peruano (1920) de Amazonía Cine Film Company.

En este fragmento, se aprecia el rol del cine y la prensa para perpetuar prejuicios: Se aprecia en la película, cuya duración es más o menos de hora y media, los considerables progresos que han hecho la civilización en las rebeldes tribus de nuestra selva; y sobre todo el estado floreciente en que se encuentra la ciudad de Iquitos. Los grandes ríos de Oriente, la enorme vegetación de la selva, las hermosas haciendas en las que trabaja la indiada de distintas tribus ya civilizadas; en fin, todo el conjunto de la película es tan interesante que cautivará al espectador más exigente. También se admira en aquella cinta cinematográfica, las originales y diversas costumbres de los indios según sus tribus, llamando extraordinariamente la atención el tipo característico del salvaje. (La Prensa, 23 de mayo de 1921).

Para apreciar la memoria del caucho desde una perspectiva de cine europeo de los ochentas, se puede ver la obra del cineasta Werner Herzog (Alemania, 1942) “Fitzcarraldo” (1982), protagonizada por Klaus Kinski. Este largometraje de ficción muestra la historia del cauchero ‘Brian Fitzgerald’, quien desea construir una ópera en la ciudad de Iquitos para lo cual tiene que trasladar un barco a través de una montaña en medio de la Amazonía. La película se

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Boggio, El cine amazónico, 2019.


2. El boom del caucho

inspira en la vida de Carlos Fermín Fitzcarrald (Ancash, 1862-Alto Urubamba, 1897), un cauchero que realizó exploraciones geográficas guiado por indígenas y quienes probablemente le alertaron de un camino que él mismo nombró como ‘el Istmo de Fitzcarrald’ (franja terrestre en Perú que conecta la cuenca del río Ucayali y Madera). Esta ruta fue usada para transportar caucho. El filme puede ser útil para apreciar la exotización de la región y entender cómo se representó este momento histórico en la filmografía europea de fines del siglo XX. 2.2.3. Mapas

Entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, el Estado peruano encargó elaborar mapas de la Amazonía. Estos mapas, se pensó, permitirían forjar un sentido de identidad territorial y nacional, una tarea considerada de la mayor importancia en la postguerra del Pacífico. Es importante recordar que durante la Guerra del Pacífico (1879-1883), Perú perdió las provincias sureñas de Tarapacá, Arica y temporalmente Tacna y la élite política pensó que una de las razones de nuestra derrota fue la falta de cohesión nacional y de identidad. Era necesario reforzar un sentido de identidad nacional y los mapas podrían contribuir a ello. Algunos caucheros, como Arana, también mandaron a elaborar mapas con el propósito de legitimar sus negocios caucheros en el Putumayo. El mapa mural del Perú de 1912, elaborado por la Sociedad Geográfica de Lima, permite apreciar las fronteras peruanas a inicios del siglo XX. Este mapa fue distribuido por oficinas públicas de todo el país en un momento en el que pocos peruanos habían visto un mapa de su territorio. Puede acceder al mismo a través de: Fuente: Sociedad Geográfica de Lima-Mapa del Perú de 1912. https:// es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Mapa_del_Per%C3%BA_(1913).jpg

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2.3. Personajes y corrientes artísticas y culturales Para analizar la literatura regional, es necesario considerar los procesos históricos y socioeconómicos específicos de la Amazonía, que son, en algunos aspectos, distintos de los procesos nacionales. Los cambios en la estructura económica de la Amazonía provocaron diversas respuestas por parte de los intelectuales y artistas de la región. Los literatos y artistas, a la vez que participaron del dinamismo económico generado por el boom del caucho, asumieron una perspectiva crítica por medio de la producción artística. 2.3.1. Primera generación de escritores mestizos

En cierta medida, la época del caucho permitió las condiciones para la conformación de una comunidad intelectual y artística que se reconoce oriunda de la Amazonía y que construye un discurso de identidad regional a partir de las pautas del romanticismo. Un antecedente se puede apreciar en Fabriciano Hernández (Chachapoyas, 1844-1890), quien en 1868 publicó el poema suelto «Canto al Amazonas». Este poema ubicó a la naturaleza y al río Amazonas como ejes en la conformación de la identidad regional y contribuyó a desarrollar una visión idealizada del paisaje amazónico. «Canto al Amazonas» (fragmento)

Ni el murmullo dulcísimo y suave De las serenas fuentes Que se desliza por el prado hermoso Ni el bramido de rápidos torrentes Que de los bosques se oyen en la espesura: Ni el vívido fulgor de las estrellas Fanales suspendidos en la altura Cuando relucen bellas Entre las nieblas de la noche oscura, Jamás han producido la terrible


2. El boom del caucho

La profunda impresión indefinible Que, al contemplarte, curso turbulento, ¡Oh sacro río! Dentro del alma siento. Hernández (1868).

Tenemos también el caso de Jenaro Herrera (Moyobamba, 1861Lima, 1941). Nació en Moyobamba, cuando todavía era la capital de Loreto, e inauguró la narrativa loretana con su libro Leyendas y tradiciones de Loreto (1918), texto que guarda relación con las Tradiciones peruanas de Ricardo Palma. Tanto Palma, desde Lima, como Herrera, desde Loreto, buscaron «plantearse por primera vez preguntas referidas a su identidad —qué y quiénes era, por qué y cómo habían llegado a ser lo que eran—, vale decir sobre su ser social, histórico, nacional, cultural» (Holguín, 2002: 651). Su producción poética, especialmente «Al río Amazonas» (1899), sirvió como manifiesto de la comunidad intelectual y artística de Iquitos de fines del siglo XIX. En este manifiesto, los poetas mestizos reclaman ser considerados como parte de la comunidad intelectual nacional. «Al río Amazonas»

¡Oh! Gigantesco Nilo americano de inmenso futuro, aún mayor que el Plata, “¿Quién detendrá jamás la catarata del Amazonas del progreso humano?” La cuenca inmensa, de tu vasto llano, cuya riqueza hoy nadie aquilata, será, en breve, “El Dorado” que rescata, al que fue ayer; ideal delirio vano. ¡Tus mansas aguas servirán de lecho a todas las banderas de la tierra y, en ésta, pueblos mil, tendrán su techo!

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El río deja de ser. Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana

¡Cual la luz que la sombra la destierra aquí resurgirá el nuevo Derecho y su tumba tendrá la fatal guerra! (Herrera, 1899). 2.3.2. Las heridas del boom del caucho: permanencia hasta el día de hoy

En relación con el legado del caucho, es importante el tema de la memoria y cómo hasta hoy es recordado como un episodio fundamental en la historia de las relaciones entre el Estado y los pueblos originarios. Los recuerdos de esta época se reflejan hasta nuestros días a través de documentales, testimonios orales, cine, literatura y pintura. Existen varios documentales accesibles en YouTube acerca de dicho período. Wilton Martínez, en Historias del caucho en la Amazonía peruana, muestra la memoria colectiva de las comunidades indígenas huitoto, bora y ocaina a partir del relato de cuatro jóvenes artistas plásticos —Brus Rubio, Rember Yahuarcani, Pablo Taricuarina y Rubén Medina—. Aunque no padecieron la masacre cauchera al haber nacido en la zona de explotación después de 1980, este período forma parte de su memoria colectiva, ya que sus abuelos y bisabuelos sufrieron la violencia y el abuso como trabajadores en la extracción de este recurso. Por otro lado, numerosos artistas plásticos han representado de diversas maneras este episodio histórico. Dos de los más emblemáticos son Santiago Yahuarcani (Pucaurquillo, Loreto, 1960) y el artista huitoto-bora, Brus Rubio (Pucaurquillo, Loreto, 1984). En palabras de Santiago Yahuarcani: «La Madre Tierra está siendo golpeada, destrozada por los habitantes que estamos aquí en la Tierra. La golpean los que sacan madera, los que usan motosierra, los que usan hacha. La Madre Tierra está sangrando, la Mamá Tierra está llorando. Sus lágrimas son como la resina de los árboles» (Yahuarcani, Santiago. Radiografía de una pintura, el arte de Santiago Yahuarcani y su invocación a la Iglesia. En: repositorio web


2. El boom del caucho

del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica CAAP: https://www.caaap.org.pe/website/2019/01/06/radiografia-deuna-pintura-el-arte-de-santiago-yahuarcani-y-su-invocacion-a-laiglesia/ 2.4. Bibliografía Bernucci, Leopoldo y arela Tafur (editores) 2020 Benjamín Saldaña Rocca: prensa y denuncia en la amazonía cauchera. Lima: Pakarina ediciones.

Boggio, Verónica 2019 «El cine amazónico peruano en la primera mitad del siglo XX». Revista del Instituto Riva Agüero, 4 (2), pp. 119-152. Fecha de consulta: 15 de enero de 2020. Extraído de: http://revistas. pucp.edu.pe/index.php/revistaira/article/view/21008. Casement, Roger 2012 [1912] Libro azul británico. Informes de Roger Casement y otras cartas sobre las atrocidades en el Putumayo. Lima: CAAAP/ IWGIA.

Chirif, Alberto 2017 Después del caucho. Lima: Lluvia Editores, CAAAP, IBC; Copenhague: IWGIA. 2004 El proceso del Putumayo y sus secretos inauditos. Iquitos: Monumenta Amazónica. Chirif, Alberto y Manuel Cornejo (editores) 2009 Imaginario e imágenes de la época del caucho: los sucesos del Putumayo. Lima: CAAAP. Fecha de consulta: 17 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.caaap.org.pe/website/2015/09/03/imaginario-e-imagenes-de-la-epoca-delcaucho-los-sucesos-del-putumayo/ García Jordán, Pilar y Nuria Sala i Vila (coordinadoras) 1998 La nacionalización de la Amazonía. Barcelona: Universitat de Barcelona.

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Hernández, Fabriciano 1868 «Canto al Amazonas». Revista Trocha, 5. Herrera, Jenaro 1899 «Al río Amazonas». El Imparcial, 1 (44).

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Salazar, Jesús 2016 El proyecto nacional ensangrentado: nacionalismo y civilización en los discursos en torno de los crímenes de Peruvian Amazon Company en el Putumayo. Lima: PUCP. Fecha de consulta: 15 de enero de 2020. Extraído de: http://hdl.handle. net/20.500.12404/7104. 2019 Los crímenes y la extracción sin futuro: el caso de la explotación cauchera en el Putumayo (1880-1915). Revista Del Instituto Riva-Agüero, 4(2), 87-118. Fecha de consulta: 20 de diciembre de 2019. Extraído de:https://doi.org/10.18800/ revistaira.201902.003


2. El boom del caucho

Thorp, Rosemary y Geoffrey Bertham 2013 Perú 1890-1977. Crecimiento y políticas en una economía abierta. Lima: UP.

Valcárcel, Carlos 2004 El proceso del Putumayo y sus secretos inauditos. Iquitos: CETA. Villarejo, Avencio 2002 Así es la selva. Iquitos: Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía.

2.5. Cronología 1894 1894 1895 1897

1901 1901 1901 1903

1907

Carlos Fermín Fitzcarrald viaja por el Ucayali y Madre de Dios.

El padre Gabriel Sala realiza una expedición por el Gran Pajonal y el Alto Ucayali.

La expedición guiada por el cauchero Carlos Fermín Fitzcarrald descubre el istmo de Fitzcarrald, franja terrestre que conecta las cuencas de los ríos Ucayali y Madera. Iquitos se convierte en la capital departamental de Loreto.

Se funda la Junta de Vías Fluviales para velar por la protección de las empresas industriales en la región.

Ernesto Rivero realiza una expedición por el río Madre de Dios hasta la desembocadura del río Orión. Se forma la República Independiente del Acre. Se constituye comercialmente la Casa Arana.

Benjamín Saldaña presenta una denuncia contra los gerentes y capataces de las caucherías del Putumayo de J.C. Arana,

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1907 1908 1909 1909 1909 1909

gerente de la Peruvian Amazon Company, por el abuso contra los pueblos originarios.

La Casa Arana se convierte en la Peruvian Amazon Rubber Company.

Se firma el Acuerdo (Perú-Brasil) sobre Libre Navegación el río Yupará. Se firma un modus vivendi en Bogotá entre Olaya HerreraTezanos Pinto, según el cual el territorio de La Pedrera queda en poder de Colombia.

Se firma el Tratado Velarde-Río Branco, que zanja los problemas territoriales entre Perú y Brasil.

El periódico londinense Truth publica el testimonio de Walter Hardenburg, The Devil’s Paradise (El paraíso del diablo), sobre las atrocidades en el Putumayo. Se promulga la Ley General de Tierras de Montaña, auspiciada por Augusto B. Leguía, con el fin de promover la colonización de la Amazonía.

1910-1911 Se lleva a cabo la inspección de Roger Casement, informador del Gobierno británico, sobre las condiciones en las que operaba la compañía de Arana. 1912

1918 1920

Se publica el British Bluebook. Correspondence Respecting the Treatment of British Colonial Subjects and Native Indians Employed in the Collection of Rubber in the Putumayo District, por Roger Casement.

Se publica Leyendas y tradiciones de Loreto, de Jenaro Herrera.

Se estrena la película El oriente peruano de Amazonía Cine Film Company.


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Capítulo 3 Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960)

3.1. Momentos clave para entender el período El periodo que va de 1920 a 1960 es uno particular en la historia peruana por la magnitud de los cambios que se produjeron. En política aparecieron los partidos de masas, como el partido aprista y el partido socialista, que alentaron cambios en el rol del estado y defendieron los derechos de los trabajadores y los campesinos. En lo demográfico se produjeron importantes migraciones del campo a la ciudad y un fenómeno de rápida urbanización; y, en lo económico, la consolidación del sector minero como eje de la economía peruana. La Amazonía no fue ajena a estos procesos nacionales que se combinaron con procesos propios a la región. Las escaramuzas con Colombia y la guerra con Ecuador empujaron a que el estado preste mayor atención a esta región. 3.1.1. Guerra y federalismo

En 1921, el capitán del Ejército peruano Guillermo Cervantes estableció el Gobierno Federal de Loreto. Sin renunciar a la peruanidad de la región, pero harto de la indiferencia de Lima, del centralismo y de la corrupción del Gobierno central, se declaró en rebeldía y, junto


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con otros oficiales, organizaron una revolución que llevó a establecer el mencionado Gobierno Federal de Loreto. Por algunos meses, logró establecer un gobierno autónomo con un ejército y moneda propios. Debe enfatizarse que este movimiento no buscó separar Loreto del Perú, sino crear un sistema federalista. Este levantamiento se produjo en un contexto de crisis económica post-caucho, marcado por la depresión y la emigración de cientos de personas fuera de la región, proceso típico de los ciclos de boom económico peruanos que, tras algunos años de riqueza momentánea, dejan un legado de pobreza más perdurable. Entre los pocos datos existentes sobre la vida de Guillermo Cervantes, se sabe que había combatido en el conflicto de La Pedrera (1911) contra Colombia, y que, tras la sofocación de esta revolución, pasó un tiempo en Ecuador. La revolución de Cervantes no fue la primera en Loreto: entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, hubo varios otros intentos de establecer gobiernos federales en la región, lo cual evidencia el distanciamiento existente entre Loreto y el Gobierno central establecido en Lima. El desinterés se hizo más evidente tras el fin del boom del caucho.

Billete emitido en Iquitos en el contexto de los esfuerzos por establecer un gobierno federal en Loreto.


3. Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960)

Junto con la crisis económica, un tema que generó el encono de la región frente al Estado fue el Tratado Salomón-Lozano (1922), un acuerdo de límites entre Colombia y Perú, firmado durante el gobierno de Augusto B. Leguía. Mediante este, el Trapecio Amazónico, que incluía la margen derecha del río Putumayo (incluyendo Leticia) y la boca del río Cuhimbé, pasó a ser parte de Colombia. Muchos loretanos consideraron este tratado como entreguista y poco patriótico. Cuando Luis Miguel Sánchez-Cerro dio un golpe de Estado que depuso a Leguía en 1929, la población loretana le reclamó que anulara el tratado firmado con Colombia. Como una forma de demostrar su patriotismo, Sánchez-Cerro negó la entrega de Leticia a Colombia. Sin embargo, en pleno contexto prebélico y de movilización de soldados, el presidente de facto fue asesinado en 1933, mientras pasaba revista a las tropas en el hipódromo de Santa Beatriz. Fue suplantado en el poder por el militar Óscar R. Benavides, quien reconoció lo establecido en el Tratado SalomónLozano y frenó la guerra con Colombia. Como ha señalado Jesús Víctor San Román, las guerras fronterizas tuvieron impacto negativo principalmente en los pueblos originarios, que sufrieron traslados forzosos y fueron usados como vigías, trocheros o cargueros. Más allá de ello, la llegada de tropas de distintas partes del país los expuso a enfermedades contra las cuales no eran inmunes y por tanto los diezmaron. En el caso de la guerra con Colombia, los huitotos y boras fueron los más afectados. La presencia de las Fuerzas Armadas, el uso de los pueblos originarios para fines bélicos y el establecimiento de instituciones, como el servicio militar obligatorio, logró integrar de alguna manera, a los pueblos originarios a la nación (véase San Román, Perfiles, 2015). En 1941, se produjo otro incidente fronterizo, esta vez con Ecuador. El conflicto peruano-ecuatoriano, surgido por temas limítrofes, empezó en 1941 y culminó en 1942; Ecuador era el único país con el que Perú no había zanjado sus fronteras. Meses de lucha culminaron en una victoria militar peruana, lo que significó un triunfo político para el presidente Manuel Prado (1939-1944). Es importante recordar que este era hijo del ex presidente Mariano

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Ignacio Prado, sobre quien pesaban duras críticas por su actuación durante la Guerra del Pacífico. El conflicto peruano-ecuatoriano dio lugar a la firma del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942, que debía poner fin a las disputas limítrofes entre ambos países. Fue firmado por los cancilleres Alfredo Solf y Muró, de Perú; Julio Tobar Donoso, de Ecuador; Enrique Ruiz Guiñazú, de Argentina; Juan B. Rossetti, de Chile; Summer Welles, de Estados Unidos; y Oswaldo Aranha, de Brasil. Aunque se colocaron hitos en el 90% de la frontera, se mantuvieron disputas alrededor de la cordillera del Cóndor, y antiguos reclamos por Jaén y Maynas. Tras un nuevo conflicto armado en 1995, se firmó el Acta de Brasilia de 1998, que cerró el tema de las fronteras (Sobre propaganda, guerra y Amazonía véase Bignon, “Propaganda pradista”, 2018). Fruto del conflicto de 1941, apareció un renovado interés del Gobierno central del presidente Manuel Pardo Ugarteche por afianzar la presencia estatal en la Amazonía, que se plasmó, por ejemplo, en la fundación de la Corporación Peruana del Amazonas en 1942. Su objetivo era buscar maneras de explotar las riquezas naturales y minerales, particularmente el caucho y la quinina, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Las atribuciones de la corporación eran construir infraestructura, explotar recursos, dar concesiones de explotación cauchera, arrendar tierras y otorgar préstamos a los productores locales. Para cumplirlas, se establecieron 11 oficinas de la corporación en la región; la más importante era la de Loreto. Las oficinas servían también como centros de acopio y distribución de la producción cauchera, la cual era transportada por medio de una flota aérea y fluvial de la misma corporación. Otra actividad complementaria fue la plantación de árboles para la extracción de caucho. Por ejemplo, en Tingo María, se plantaron 25 000 semillas. De este modo, la Amazonía era vista nuevamente como un emporio de recursos naturales que debían ser explotados. Además, aparecieron nuevos productos demandados, como el algodón y el café.


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3.1.2. El IV centenario del descubrimiento del Amazonas

En 1942, también durante el gobierno de Manuel Prado, se celebró el IV centenario del descubrimiento del río Amazonas. Para celebrar este acontecimiento, se creó una comisión científica, cuyo secretario fue el historiador Raúl Porras Barrenechea. Es importante tener en cuenta el contexto histórico marcado por los conflictos armados con Colombia y Ecuador para entender la magnitud de la conmemoración. Esta buscó generar un sentido de nación peruana que incluyera a la Amazonía y afianzar la «peruanidad» de la región. Por ello, se hizo énfasis en el origen «peruano» de las expediciones científicas que «descubrieron» el Amazonas y en la apropiación nacional de relatos, cuentos y mitos de la región. La novela emblemática de este momento fue Sangama, de Arturo Hernández, ambientada en la época de la bonanza cauchera y publicada por el comité encargado de las celebraciones. Durante esta conmemoración, se realizaron distintas actividades; entre ellas, se publicó una colección de libros de ficción y no-ficción de autores locales, y biografías de «héroes de la región». Entre las exposiciones de arte, destacó la «Exposición Indígena del Amazonas», sobre la base de una colección privada de artesanías de Ucayali, a la usanza de las exposiciones universales europeas. Asimismo, se encargó a Víctor Morey Peña construir un obelisco en Loreto en honor a Francisco de Orellana. Según la literata Morgana Herrera, en estas descripciones se refuerzan algunos estereotipos clásicos, como el de la Amazonía como un espacio hostil, pero lleno de riquezas esperando ser explotadas, lo que reproduce ideas «colonizadoras de la Amazonía». Sin embargo, a la vez, se empieza a construir una mirada y una visión de la Amazonía desde dentro, a partir de dar visibilidad a artistas locales. En este punto radica la importancia de estas obras literarias e históricas —cada cual con sus propias limitaciones—, financiadas en el contexto de estas celebraciones, (Herrera, “La construcción”, 2018). A partir de la década de 1940, también desde el Estado, se observa una vocación por integrar a la Amazonía mediante la construcción de carreteras, puertos y aeropuertos. En 1943, se

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inauguró la carretera Lima-Pucallpa y, en años siguientes, las carreteras de Pimentel-Alto Marañón y Olmos-Bagua. En la lógica de quienes gobernaban el Perú en estos años, las carreteras y caminos permitirían integrar físicamente al Perú, y, con ello, «civilizar» a las comunidades indígenas, extraer de forma más eficaz recursos como la madera, y fomentar el comercio entre la selva y Lima. Es importante tener en cuenta que, hasta entonces, el comercio y las exportaciones de la selva salían por el Atlántico. Asimismo, se pensaba que era necesario colonizar estos territorios desde un punto de vista poblacional para mano de obra y ocupación, lo que implicaba la asunción de que el espacio estaba «vacío». De hecho, la población de la ciudad de Pucallpa se multiplicó entre 1940 y 1960, en gran medida gracias a la migración de pobladores de los departamentos andinos. La construcción de la carretera Federico Basadre en 1943, durante el gobierno de Manuel Prado, auspició la llegada de nuevas poblaciones hacia la región de Ucayali. Detrás de estos esfuerzos, dominaba la idea de una selva despoblada o con una escasa población incapaz de generar desarrollo. El turismo también era visto como una forma de integrar y generar progreso; por ello, se construyeron hoteles y se intensificaron los vuelos, especialmente a la ciudad de Iquitos, para lo cual se construyó un aeropuerto. Se puede apreciar la visión del general y dictador Manuel Odría (1949-1956) sobre la Amazonía a partir de la siguiente cita extraída del ideario de su partido político: Artículo 11. Los problemas de nuestra selva no son problemas del futuro sino de la actualidad y es imprescindible afrontarlos y resolverlos de inmediato para afirmar nuestra soberanía y asegurar nuestra integridad territorial. Dos son las dificultades principales que se oponen a este fin: su apartamiento geográfico y su escasa población, diseminada en inmensas extensiones potencialmente ricas, pero duras y bravías. En consecuencia, lo primordial es el poblamiento de la región y su acercamiento a los centros vitales del país, por adecuadas vías de comunicación y transporte. Pero nada sería completo si no hacemos todo lo


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posible porque se explote en gran escala los yacimientos petrolíferos de la Selva. De esta explotación depende el porvenir de nuestra Amazonía. (Ideario del Partido Restaurador. Octubre 1955. Archivo Odría, Colecciones Especiales, PUCP).

Esta cita muestra también la creciente importancia económica del petróleo que pasó a ser un recurso de «interés nacional» en la segunda mitad del siglo XX. Los impactos de la mayor migración de colonos hacia la Amazonía fueron analizados desde el lado de la salud por el médico Máxime Kuczynski-Godard en La vida en la Amazonía peruana (1944). Según señaló:

Con la colonización lenta de mestizos o forasteros que se han cruzado con indígenas, la vida india selvática paulatinamente ha entrado en contacto con el mundo exterior […]. No hay lugar a dudas de que este proceso va a extenderse en un porvenir cercano hasta lograr la incorporación, hasta cierto grado, de todos los indios a la sociedad a la cual pertenecen los colonos. Estos mismos se encuentran expuestos a cambios profundos de sus condiciones de vida. Si antes los Andes separaron la Montaña de la Costa, y por consiguiente del progreso que se condensa, con la vida nacional, en la Costa, hoy en día la Amazonía ha encontrado y encuentra continuamente más su comunicación y comunidad con el resto del país. La aviación ha abierto la brecha; las carreteras la intensificarán. La Amazonía peruana es territorio peruano, es una parte del Perú que de año en año con más intensidad sostiene intercambio comercial con el resto del país. Ayer mandó tan sólo tabaco y maderas, pronto mandará gomas y otros productos que la industria costeña transformará; y del mismo modo las fábricas de la Sierra y la Costa mandan telas y ciertos alimentos al Oriente. El intercambio de personas se hace más intenso; funcionarios, médicos, técnicos de toda la clase, van a la Selva y este movimiento no queda sin repercusión en la población oriental. Se abren nuevas posibilidades. El magisterio se reforma paulatinamente y con eso se puede esperar que el

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analfabetismo se reducirá, que la enseñanza se hará más viva, más eficaz, especialmente si una verdadera Campaña Sanitaria venciera un día lo que es el verdadero peligro, la verdadera falla de la cual sufre la población pobre del Oriente: la ineducabilidad artificial de gran parte de sus niños, a raíz de su desnutrición y de su parasitismo, lo que les impide el desarrollo, tanto físico como mental”. (Kuczynski-Godard, Máxime. La vida en la Amazonía peruana. Observaciones de un médico. Lima: UNMSM, 1944, pg.51.) http://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/libros/Medicina/ vida_amazon/panora.pdf

3.2. Fuentes primarias Como nos explica Ana Pizarro en su texto Amazonía: el río tiene voces (2009), la Amazonía históricamente se había configurado en el imaginario occidental a partir de discursos que se elaboraron desde fuera de la región, provinieron de los conquistadores, exploradores, viajeros naturalistas, entre otros. Durante este período, 1920 a 1960, la literatura contribuyó a configurar una identidad regional elaborada desde la propia Amazonía. Esta literatura tuvo entre sus características, la búsqueda del compromiso social y la denuncia de las «falsas modernidades» logradas a partir de los booms económicos surgidos de la explotación de recursos como el caucho. 3.2.1. Arturo D. Hernández (Requena, 1903-Lima, 1970), autor de Sangama (1942), fue una figura influyente en la construcción de identidad regional a partir de la literatura. La más emblemática de sus obras es Sangama: novela de la selva amazónica, novela de aventura en la que retrata a los pobladores de la ribera vinculados con la explotación del caucho. La novela Sangama nos muestra la cosmovisión amazónica y denuncia problemas sociales. En esta novela de aventura vemos el viaje que realiza Sangama, un sabio brujo amazónico, junto a Abel Barcas, el narrador de la historia, en busca de cauchales y de cumplir la misión de Sangama de restaurar


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el Tahuantinsuyo en la Amazonía. Como señala el mismo autor: “Sangama es un esfuerzo para dar a conocer nuestra montaña tan menospreciada hasta hoy en que creo que se inicia una nueva era para ella” (Hernández en carta al director de la revista Trocha, 1942). Respecto del escritor Arturo D. Hernández, debemos señalar que, posteriormente, publicó la novela Selva trágica (1954), la serie de historias breves Tangarana y otros cuentos (1969), y Bubinzana: la canción mágica del Amazonas (1960). Otras novelas importantes del período son Mal de gente (1943) de Arturo Burga Freitas, carátula de César Calvo de Araujo y publicada bajo los auspicios del comité del IV centenario. Juan E. Coriat publica Tunchi: leyendas loretanas (1944), recopilación de las leyendas más conocidas de Loreto, y Un amargado (1946), en donde a partir de la historia de una migración de retorno el autor nos muestra una visión nostálgica y desengañada de Iquitos. 3.2.2. La búsqueda del alba (1957), de Germán Lequerica (Iquitos, 1932- 2002), es un poemario publicado en la Primera Jornada del Libro Loretano. Muestra una sociedad que percibe su realidad como fragmentada a causa del ingreso del mundo moderno que ha derruido su comunión —anteriormente idílica— con la naturaleza. En este poemario, influenciado por César Vallejo, el paisaje pasa a un segundo plano para darle el protagonismo a sus habitantes. Busca renunciar a la poesía regional anterior y articular una nueva, comprometida con la realidad social, la necesidad de protesta y la acción social, tal como señalan los editores del libro en la presentación preliminar: “Es que la dimensión misma de la Patria ha andado equivocada, perdida en dos esquinas soberanamente ciega. Por eso, las ‘Jornadas del libro loretano’ son un mensaje porque hay una tercera dimensión que ingresa a la partida y deja —o quiere dejar— su grito verdadero prendido en las solapas de la nacionalidad, a la espera de la definición peruana que será integración definitiva”. (Lequerica, Germán. La búsqueda del alba. Iquitos, ediciones primera jornada del libro loretano: 1957).

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3.2.3. Cuentos amazónicos (1958), de Humberto del Águila (Moyobamba, 1893-1970), se publicó en Madrid y presenta cuentos emblemáticos como «El collar del curaca», «Eran como monos», «La marimacho», «La inundación», entre otros. Estos relatos fueron publicados inicialmente en diarios iquiteños como El Oriente, entre 1924 y 1929. 3.3. La escena cultural 3.3.1. La relación de la primera generación de pintores amazónicos con el indigenismo

En 1937, el pintor indigenista José Sabogal (Cajabamba, 1888-Lima, 1956) viajó a Iquitos y trató de incluir la Amazonía en su arte como una forma de responder a varias críticas recibidas en la época que lo acusaban de ignorar a esta región. En 1937, en la exposición ‘Perú integral’, presentó algunos cuadros con temática amazónica, tales como Canoas y Mujeres del Amazonas. La propuesta de Perú integral buscó abarcar las particularidades de la costa, sierra y selva. En paralelo, en la región, se consolidó una primera generación de artistas plásticos mestizos que buscaron reafirmar una identidad regional. Como señala la historiadora del arte Giuliidarte, “los pintores iquiteños al retratar el tema amazónico, no lo incluyen como parte de un discurso integrador, sino más bien lo proponen como una forma de acentuar la construcción de una identidad amazónica regional: su plan no es representar a la nación peruana, sino a la Amazonía peruana, claro como parte de esta nación” (Vidarte, “Un nuevo imaginario”, 2013). Víctor Morey Peña (Yurimaguas, 1900-Iquitos, 1965) pertenece a la primera generación de pintores e intelectuales mestizos amazónicos que se desligan de temáticas foráneas para desarrollar una vertiente «amazonista», que privilegia la identidad regional. En un primer momento, Morey desarrolló una pintura que siguió la corriente de Sabogal y que privilegió la temática precolombina


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costera y andina, especialmente el pasado incaico. Rompió con la escuela de Sabogal a través de una exposición en 1946, para desarrollar una pintura que muestra no solo los paisajes, sino también al ciudadano amazónico y sus modos de vida. Escribió El motelo (1958), libro de relatos costumbristas y leyendas de la Amazonía. En 1965, fundó en Iquitos la Escuela Superior de Bellas Artes que lleva su nombre. Al respecto, Vidarte señala: Víctor Morey representa una primera generación de artistas amazónicos peruanos en Iquitos que inicia su carrera con una temática marcada por el tema incásico, de vuelta hacia lo precolombino, pero que luego desarrollará una pintura con identidad regional, concentrada en la representación de la población indígena loretana y su entorno. Su obra estará atravesada por los discursos estatales relacionados con la construcción de la nueva identidad amazónica del Perú, que buscaba «peruanizar» la Amazonía a través de acentuar su conexión con el pasado incaico y con las expediciones conquistadoras. (Vidarte, “Un nuevo imaginario”, 2016: 21-22).

César Calvo de Araújo (Loreto, 1910-Lima, 1970) fue un pintor, como explica Vidarte, consciente de los vacíos históricos de la región. Por este motivo, dedicó parte de su trabajo a crear murales que contribuyeran a la creación de una identidad histórica. Los murales del Palacio Municipal de Maynas, fechados en 1963, representan dos hechos fundacionales para la construcción del imaginario histórico de la Amazonía: el primero, el descubrimiento del río Amazonas por parte de Francisco Orellana en 1542; el segundo, la llegada de los vapores enviados por Ramón Castilla a la aldea de Iquitos en 1864. Al respecto, Vidarte señala:

[…] construye la base, entonces, de una versión occidentalizada de la historia loretana, pero sin una visión idealizada de la conquista española. Representa la presencia indígena como testigos silenciosos que enmarcan la llegada de los conquistadores, pero no deja de ubicar al indígena muerto como un signo

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de la violencia posterior que produce este «encuentro». Esta es una afirmación polémica, lo debe de haber sido tanto, que hoy en día esa imagen, como habíamos indicado, se encuentra completamente borrada. (Vidarte “Un nuevo imaginario”, 2016: 89)

Sus obras y el análisis de Vidarte se pueden ver en: Vidarte, Giuliana, Un nuevo imaginario para la Amazonía peruana: la práctica artística de César Calvo de Araújo y Antonio Wong (1940-1965). Lima: PUCP, 2016. http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/7755 3.3.2. La fotografía y el cine de ficción

Antonio Wong (Iquitos, 1909-1965) fue fotógrafo, cineasta y pionero del turismo en la región. Como explica la antropóloga Verónica Boggio, entre 1931 y 1934, inició su trabajo en el cine al comenzar a grabar registros de la vida cotidiana de Loreto; realizó diversas estampas históricas que luego unió en una serie de cortometrajes bajo el título de Revista loretana (Boggio, “El cine amazónico”, 2019). En 1932, desarrolló una serie cinematográfica con escenas capturadas durante la guerra con Colombia. En 1936, presentó el largometraje Bajo el sol de Loreto. Estableció el estudio Foto Wong y se dedicó a trabajar fotografías de paisajes, escenas ribereñas, la vida cotidiana y la fauna; estas se convirtieron en postales que contribuyeron a difundir lo que se conocía sobre la región en la época. Finalmente, creó en la década del cincuenta la empresa Wong Amazon Tour (Vidarte, “Un nuevo imaginario”, 2016). Sus obras y el análisis de Vidarte se pueden ver en: Vidarte, Giuliana, Un nuevo imaginario para la Amazonía peruana: la práctica artística de César Calvo de Araújo y Antonio Wong (1940-1965). Lima: PUCP, 2016. http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/7755


3. Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960)

3.3.3. Revista Trocha (Iquitos, 1941-1944)

Fundada por Francisco Izquierdo Ríos, el primer número salió el 30 de setiembre de 1941 con la siguiente premisa: “creemos nosotros que en el Perú debe haber una labor estrictamente regional, debe pues empezarse por interpretar ‘nuestras realidades regionales’ para luego poder conocer las del país todo […]. Ya es tiempo de que Perú se conozca a sí mismo” (Primera Editorial Remo, 1940: 1). La revista funcionó para la constitución de un círculo de intelectuales que buscó combinar artículos sobre temas educativos con artículos sobre la identidad amazónica. Además, como señala Herrera, la revista, y en particular el número especial de febrero 1942, por el IV centenario, que recopila la poesía realizada en la segunda mitad del siglo XIX en torno al río Amazonas, cumple el rol de memoria de la literatura regional. Trocha se volvió un espacio en el que se dieron a conocer poetas y escritores de la región; de este modo, se convirtió no solo en casi la única plataforma literaria para jóvenes poetas, sino también en un pretexto para seleccionar y reunir aquellos considerados como los pensadores más destacados de la región, por lo que se habla del grupo Trocha (Herrera “La construcción de la peruanidad”, 2019). Francisco Izquierdo Ríos (Saposoa, San Martín, 1910-Lima, 1981) Fue un maestro de escuela y funcionario público que buscó difundir la cultura amazónica. Un aspecto valioso de su obra fue el afán de borrar la frontera entre Ande y Amazonía, y rescatar la existencia de un espacio en el cual confluían estos «dos mundos», como podemos observar en Ande y selva (1939). Como señala Herrera, como maestro de escuela, tuvo la posibilidad de recorrer varios pueblos de San Martín y de Amazonas, recopilando la tradición oral y fundando diversas revistas con el objetivo de reunir a las pequeñas élites locales intelectuales; la más importante fue la revista Trocha. Tuvo diversos cargos públicos, tales como jefe de la Sección de Folclor y Artes Populares, jefe de Publicaciones del Instituto Nacional de Cultura (INC) y presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA). Publicó, con José María Arguedas, Mitos, leyendas

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y cuentos peruanos en 1947. En 1950, publicó Días oscuros, novela que se desarrolla en los barrios más pobres de Iquitos y que muestra descarnadamente la realidad social de la ciudad. Posteriormente, publicó En la tierra de los árboles (1952), Gregorillo (1957) y retomó la narrativa urbana con Belén (1971). Francisco Izquierdo Ríos contribuyó a incluir lo selvático en el folclor peruano. (Herrera, Urday y Sucasaca, “Trayectorias”, 2019). 3.4. Bibliografía Bignon, Francois 2018 «Propaganda pradista: patria, caídos y Amazonía en torno a la guerra Perú-Ecuador de 1941». Bulletin de l’Institut français d’études andines, 47 (2), pp. 117-140. Boggio Lozada, Verónica 2019 «El cine amazónico peruano en la primera mitad del siglo XX». Revista del Instituto Riva-Agüero, 4 (2), pp. 119-152. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: https://doi. org/10.18800/revistaira.201902.004.

Cueto, Marcos (editor) 2017 Perú: mirando hacia adentro. Tomo IV: 1930-1960. Serie Historia Contemporánea de América Latina. Lima: Fundación Mapfre.

Herrera, Morgana 2019 «La construcción de la peruanidad de la Amazonía: el caso del IV Centenario del Descubrimiento del Río Amazonas de 1942». Revista del Instituto Riva-Agüero, 3 (2), pp. 121-169. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020 Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/revistaira/article/ view/19993. 2019 Herrera, Morgana; Best Urday, Kristal; y Sucasaca, Yaneth. «Trayectorias de intelectuales y redes culturales en la Amazonía peruana entre 1940 y 1980». Revista del Instituto Riva-Agüero, 4 (2), pp. 185-252. Fecha de consulta: 20 de


3. Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960)

marzo de 2020. Disponible en: https://doi.org/10.18800/ revistaira.201902.006

Kuczynski-Godard, Máxime 1944 La vida en la Amazonía peruana. Observaciones de un médico. Lima: UNMSM. Fecha de consulta 19 de agosto de 2020. Extraído de: https://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/ libros/Medicina/vida_amazon/panora.pdf Pizarro, Ana 2009 Amazonía. El río tiene voces: imaginario y modernización. Santiago de Chile: FCE. San Román, Jesús Víctor 2015 Perfiles de la Amazonía Peruana. Iquitos: Fundación Bustamante. Fecha de consulta: 17 de agosto de 2020. Extraído de:https://www.caaap.org.pe/website/2016/04/12/ perfiles-historicos-de-la-amazonia-peruana/

Santos Granero, Fernando y Frederica Barclay 2002 La frontera domesticada: historia económica y social de Loreto, 1850-2000. Lima: PUCP.

Vidarte, Giuliana 2016 Un nuevo imaginario para la Amazonía peruana: la práctica artística de César Calvo de Araújo y Antonio Wong (19401965). Tesis para optar el título de magíster en Historia del Arte y Curaduría. Lima: Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: http://hdl.handle. net/20.500.12404/7755.

3.5. Cronología 1921 1922

Guillermo Cervantes apresa a las autoridades civiles y establece un gobierno provisional en Iquitos.

Se firmó el Tratado Salomón-Lozano. El tratado fue obra del Plenipotenciario de Colombia, Fabio Lozano Torrijos,

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y el Plenipotenciario de Perú, Alberto Salomón durante la presidencia de Augusto B. Leguía.

1927

Se funda la colonia de Satipo.

1932

Antonio Wong Rengifo presenta Revista Loretana, 7 cortometrajes documentales que constituyen crónicas cinematográficas de la vida cotidiana en Iquitos.

1932

1934 1936 1937 1939

1940 1941

Se produce el incidente de Leticia. Empresarios como Julio C. Arana y Enrique A. Vigil, con intereses en la región, impulsan una invasión a Leticia, llevada a cabo por tropas de la guarnición de Iquitos.

Se firma el protocolo de 1934: el Estado peruano reconoce que Leticia le pertenece a Colombia durante la presidencia de Oscar R. Benavides.

Se estrena Bajo el sol de Loreto, largometraje realizado por Antonio Wong Rengifo. El artista José Sabogal visita Iquitos.

Se publica el libro Ayahuasca, de Arturo Burga Freitas.

Se organiza la North-American Rubber Reserve Company para identificar y conseguir nuevas fuentes de caucho y quinina. Se suscita el conflicto con Ecuador.

1941-1944 Francisco Izquierdo Ríos funda la revista Trocha, clave para la formación o consolidación de la élite intelectual iquiteña y regional. 1942

Se firma el Protocolo del Río de Janeiro con Ecuador.

1942

Se publica la novela Sangama, de Arturo D. Hernández.

1942

Se establece la Corporación Peruana del Amazonas.


3. Guerra, nacionalismo e integración (1920-1960)

1943

Se construye la carretera Lima-Pucallpa.

1943

Se inaugura la Exposición Amazónica en Lima, en el bosque de San Felipe, actual avenida Salaverry. La exposición está dividida en seis pabellones: Misional, Histórico, Historia Natural, Industria y Trabajo, Institutos Armados y de Bellas Artes, bajo la concepción artística del arquitecto Luis Ortiz de Zevallos.

1943

1944 1947 1948

1954

1957 1959

Se publica Mal de gente, de Arturo Burga Freitas.

Se publica el Tunchi: leyendas loretanas, de Juan Coriat.

Se finaliza la construcción de las carreteras de Olmos-Jaén a Bagua, Cuzco a Quincemil y Pimentel al Alto Marañón.

Llega a la región de Pucallpa el Instituto Lingüístico de Verano, institución religiosa norteamericana que combina el interés por los estudios lingüísticos con la prédica religiosa protestante. Se publica Selva trágica, de Arturo D. Hernández.

Se publica el poemario La búsqueda del alba, de Germán Lequerica.

La Exposición Amazónica en Trujillo, gestionada por Víctor Morey, presenta la obra de Morey, Antonio Wong y Américo Pinasco.

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Capítulo 4 La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980)

4.1. Momentos clave para entender el período 4.1.1. La «colonización» de la selva

Durante la década de 1960, se intensificaron dos procesos que transformaron la realidad amazónica: la migración andina y la construcción de carreteras. La más emblemática fue la Marginal de la Selva. La marginal fue un proyecto multinacional que buscó conectar las regiones amazónicas de Colombia, Ecuador y Perú por vía terrestre. Es uno de los principales proyectos de infraestructura para la integración de Sudamérica. En el caso peruano esta debía cubrir 2400 km, que buscaban recorrer la Amazonía desde la frontera norte con el Ecuador hasta la ciudad de Puerto Maldonado, en el suroriente del país. La construcción de vías terrestres, a su vez, alentó una mayor migración de población andina que disputaba tierras y recursos con las poblaciones mestizas e indígenas. El estado peruano favoreció este proceso como una forma de aliviar la presión por tierras que existía en la costa y en el Ande. Esta presión estaba llevando a reclamos cada vez más violentos de reforma agraria y los políticos de Lima supusieron que la Amazonía era un espacio despoblado con tierras ricas para la agricultura.


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Estas presunciones erradas llevaron a nuevas formas de violencia y dominación. En 1963, llegó al poder Fernando Belaunde Terry con un discurso nacionalista y de reforma moderada, que logró aglutinar a un sector importante de peruanos. Un caso de violencia del cual se ha escrito poco pero que nos permite apreciar las distintas formas de entender lo que era mejor para el espacio amazónico se produjo en 1964, cuando se bombardeó al pueblo matsé. La razón para hacerlo: un grupo de matsés se había organizado para defender su territorio frente a la llegada de madereros ilegales y el avance de la carretera Marginal y, con arcos y flechas, atacaron a funcionarios encargados de supervisar la construcción de la carretera. La prensa limeña presentó el bombardeo como un acto de heroísmo de los militares contra los «salvajes que se oponían al progreso del país». No solo no se condenó esta matanza, sino que se alabó. Es decir, poco había cambiado desde los tiempos del caucho en la manera de entender a los pueblos originarios que seguían siendo vistos desde Lima como «primitivos» y «salvajes». El rechazo a la deforestación ilegal y la carretera Marginal por parte de la comunidad matsé permite observar que han existido y siguen existiendo distintas visiones sobre lo que significa desarrollo o progreso en el Perú. Lo que resultaba evidente para los hacedores de política en Lima —la necesidad de más extracción, carreteras e industrialización— para los pueblos originarios definitivamente no lo era. Durante su gobierno, entre 1963 y 1968, Fernando Belaunde Terry puso énfasis en la integración económica de la Amazonía. Belaunde estaba decidido a acabar con el abandono estatal de la región e impulsar la construcción de infraestructura en una región que estaba llena de recursos. Bajo el lema de «tierras sin hombres, para hombres sin tierras» y la noción de que era un «territorio por conquistar», se construyó infraestructura —carreteras—, se dictaron normas de exoneración de impuestos y se promovió la industrialización —especialmente asociada con el negocio maderero— con el fin de impulsar la economía regional. Fue una industrialización precaria sin mayor valor agregado. Sin embargo, se reiteró la noción de la Amazonía como un territorio deshabitado y desaprovechado.


4. La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980)

En este discurso, como en muchos otros de épocas pasadas, se pensaba en la Amazonía desde los intereses de la costa y de los Andes. Bajo esta lógica, la selva proveería tierras para los campesinos andinos en un contexto de presión demográfica y permitiría el desarrollo industrial y manufacturero a partir de la explotación maderera y petrolera. De igual manera, al pretender que, en la Amazonía, se diera la explotación agrícola de forma intensiva, se demostraba gran ignorancia en relación con dicho ecosistema y las formas de vida de las poblaciones que lo habitan. Según el imaginario político sesentero, la Amazonía podía servir como la «despensa agrícola» del país. Aunque esto no ocurrió por factores diversos, sí se generaron algunos cambios en la región. Por ejemplo, en el caso de la agricultura, la producción de arroz creció de forma sostenida; se establecieron molinos para procesarlo; y la población ribereña se involucró en un negocio que tenía demanda nacional. Algo similar ocurrió con la ganadería en la selva alta. En este contexto de búsqueda de «desarrollo» en la Amazonía, la construcción de la carretera Marginal de la Selva tuvo impacto en la región. La migración de miles de familias andinas motivó conflictos por tierras, tipo y formas de cultivo. El café, por ejemplo, se transformó en un cultivo preferido de las haciendas formadas en esta época y lugar, y los nativos fueron los peones pobres de estas. Sin embargo, bajo esta lógica de desarrollo, quienes se oponían a la construcción de carreteras, la industrialización o la explotación petrolera fueron vistos por el estado peruano como contrarios al progreso. Durante la presidencia de Belaúnde se formó también, en 1963, la aerolínea Transportes Aéreos Nacionales de la Selva. La construcción de la Marginal de la Selva y el afán sesentero de colonizar la Amazonía estaban vinculados con las transformaciones más relevantes del país ocurridas en este período: la explosión demográfica, las migraciones del Ande a la Costa y la Selva, y el tránsito de un país rural a uno urbano. La población peruana pasó de 2 699 105 (censo de 1876), a 6 207 967 (censo de 1940), a 9 906 746 millones (censo de 1961) a 13 538 208 millones (censo de 1972). En un lapso de 30 años, de 1940 a 1970, la población peruana se

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duplicó. Las causas de estos cambios fueron varias. En relación con la explosión demográfica, podemos señalar las siguientes: • • • • • •

Caída en las tasas de mortalidad infantil Políticas nacionales de vacunación Campañas sanitarias contra la malaria y la fiebre amarilla Mayor acceso a salud pública (médicos y hospitales) Extensión de alfabetismo Incremento en la expectativa de vida de los peruanos Otro cambio fueron las migraciones. Si hasta 1940 la mayoría de los peruanos vivía a miles de metros sobre el nivel del mar y se dedicaba a la agricultura, para 1970 la mayoría de la población vivía en ciudades de la costa, en particular Lima. En el censo de 1940, el 64,6 % de la población peruivía en el campo, mientras que en 1972 esta cifra se redujo al 40,5 %. Aunque la mayoría de migrantes del Ande optó por movilizarse a ciudades de la costa, un grupo optó por localidades de la selva o por la colonización de zonas agrícolas. Iquitos, Pucallpa y Madre de Dios crecieron de forma acelerada, en desmedro de ciudades que en décadas anteriores habían tenido más trascendencia regional como Chachapoyas. Durante este período, Iquitos y Pucallpa se convirtieron en las ciudades más importantes de la Amazonía. La mayoría de los migrantes del Ande a la selva en la década de 1960 se dedicó a la agricultura o al comercio. Estos pobladores llegaron con sus familias cuando se trató de migración al campo y fueron principalmente varones cuando se trató de migración a ciudades; a diferencia de procesos migratorios de décadas anteriores, buscaron establecerse de forma definitiva. Al no ser migraciones planificadas por el Estado, la provisión de vivienda y servicios como el transporte público o agua potable colapsó en las principales ciudades del país. Asimismo, se formaron barriadas o «pueblos jóvenes» en las periferias de las urbes. En Iquitos, por ejemplo, el número de barriadas se multiplicó entre los sesentas y los ochentas. La década de 1960 estuvo marcada en lo político por demandas de transformación económica y social, por discursos contra


4. La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980)

la oligarquía y el imperialismo, y por la búsqueda de una mejor distribución de la riqueza. Estas demandas se manifestaron de distintas maneras: desde la protesta en las calles hasta la formación de partidos políticos de izquierda y algunos aglutinados en grupos guerrilleros que buscaron, a través el uso de las armas, la toma del poder. Las guerrillas izquierdistas que se formaron en el Perú de los sesentas no llegaron a producir un discurso que calara. Sin embargo, en octubre de 1968, la Fuerza Armada, al mando del general de división Juan Velasco Alvarado, dio un golpe de Estado a Fernando Belaunde Terry. Este golpe fue promovido por un sector de la FFAA deseosa de cambiar la situación de inequidad económica que vivía el país. 4.1.2. El impacto del petróleo

A partir de la década de 1960, la extracción de petróleo se convirtió en una actividad económica primordial para Loreto. En 1970 el gobierno de Velasco aprobó una ley de petróleo. En noviembre de 1971 Petroperú realizó el primer hallazgo de petróleo en Trompeteros (Loreto) y se inició un nuevo proceso de economía extractiva similar, en algunos aspectos, al boom del caucho. Como señala Frederica Barclay, el petróleo generó que Loreto se volviera dependiente de la extracción de un solo producto, cuyo precio y demanda dependen del mercado exterior. También fue análogo al caucho en cuanto a que generó riqueza, pero no promovió desarrollo sostenible, sino empobrecimiento de las condiciones ambientales y sociales. De igual forma, la extracción de petróleo se ha acompañado de un discurso «civilizatorio» y nacionalista según el cual los pueblos originarios que se oponen a su extracción niegan el progreso; esto generó que se repitieran en los setentas dramas ya vividos en el boom del caucho, como desplazamientos forzosos o destrucción ambiental. El gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975) impulsó la extracción de crudo en la región al considerarlo un asunto de importancia nacional. Entre las razones para tal apreciación, se

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encuentran el hecho de que este se hallaba en una zona fronteriza con Ecuador, y el valor económico y simbólico que tenía el crudo en esa época: origen de innumerables guerras en el Medio Oriente y símbolo de nacionalismo en el Perú a partir de lo sucedido en Talara con la International Petroleum Company. Es necesario recordar que la IPC, de capital norteamericano, había ganado desde inicios del siglo XX contratos muy ventajosos para la explotación y distribución del petróleo de la zona norte del país, tema que se volvió sensible políticamente a partir de mediados del siglo XX. Durante el gobierno militar se estableció un régimen estatista y proteccionista en lo económico, que promovió la industrialización y una reforma agraria que acabó con los enormes latifundios en la costa. A nivel social y cultural, buscó recuperar el valor del pasado prehispánico en los currículos escolares, oficializó el quechua y el aimara, y promovió el nacionalismo desde el sistema educativo. Dentro de esta lógica económica de mayor intervención del Estado, industrialización y búsqueda de independencia económica, se promovió la construcción del Oleoducto Norperuano. En este boom petrolero participaron tanto empresas extranjeras privadas como la recién creada empresa nacional Petróleo del Perú (Petroperú). El hallazgo de yacimientos en Loreto, el alza de los precios del crudo y las recurrentes guerras en el Medio Oriente hicieron atractiva la región a las empresas extranjeras petroleras. Hacia mediados de los años de 1970, la producción de petróleo en la región representaba el 60 % de la producción nacional. En 1976, ante los reclamos de la población local de querer beneficiarse directamente con la riqueza petrolera, el presidente Francisco Morales Bermúdez decretó el canon petrolero para Loreto —que consistía, básicamente, en el 10% del total del valor de crudo extraído—. Aunque ello implicó la entrada de recursos para la región, generó, como ya se ha mencionado, dependencia hacia la situación de un producto que pasa por etapas de alza y baja en su demanda y precios. En 1972, se iniciaron los planes para la construcción del Oleoducto Norperuano, que permitiría llevar el crudo de Loreto a Bayóvar, Piura; la primera etapa de este proyecto culminó en


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1977. La estación 1 se ubica en San José de Saramuro, a orillas del río Marañón, a 200 km al sudoeste de Iquitos. Fue un proyecto monumental, de más de 1000 km, que implicó la contratación de miles de trabajadores locales —principalmente ribereños— para abrir trocha, brindar apoyo logístico, proveer alimentación, entre otros. Miles de estos trabajadores terminaron migrando de forma permanente a la ciudad de Iquitos, junto con sus familias, una vez que el boom entró en una fase de crisis. Es decir, el boom petrolero empujó el crecimiento urbano en Loreto. 4.1.3. La Ley de Comunidades Nativas (1974)

Otro cambio significativo de este período fue el mayor intervencionismo del Estado en materia económica con un discurso contrario al del laissez-faire y el afán de pasar de una sociedad tradicional oligárquica a un país moderno, industrializado y más equitativo. El gobierno militar duró doce años y estuvo dividido en dos fases: una primera etapa, liderada por Juan Velasco Alvarado (1968-1975), en la que se dieron las reformas más profundas; y una segunda etapa, al mando de Francisco Morales-Bermúdez (1975-1980), en la que se moderaron algunas de estas reformas. Dentro del afán de proteger a los campesinos y sus tierras (el término campesino reemplazó al término indio, considerado despectivo), y ordenar y movilizar políticamente a la sociedad, una de las leyes de más impacto fue la Ley de Comunidades Nativas y Desarrollo Agrario de las Regiones de Selva y Ceja de Selva (1974). Esta norma reconocía los derechos de los pueblos originarios sobre la tierra y formas comunales de propiedad. La idea era formar comunidades políticamente organizadas, con estatutos, asambleas y líderes nativos, y reconocer su ciudadanía y derecho a gobernarse. La Ley de Comunidades Nativas llevó a la formación de nuevas organizaciones políticas indígenas con un mayor conocimiento del funcionamiento del Estado y se inició la titulación de tierras de comunidades. Como parte de este proceso, en 1979, los líderes del Consejo Aguaruna Huambisa (CAH), Central de Comunidades

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Nativas de la Selva Central (CECONSEC) y la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali (Feconau) decidieron fundar el Comité de Coordinación de las Comunidades Nativas de la Selva Peruana (COCONASEP) y, al año siguiente, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).

Es interesante analizar, primero, el reconocimiento estatal a los pueblos originarios, pero también los criterios empleados para definir a una comunidad nativa amazónica. Según el texto de la Ley de Comunidades Nativas y de Promoción Agropecuaria de Regiones de Selva y Ceja de Selva, de 1974: Título II. De las comunidades nativas Artículo 6. El Estado reconoce la existencia legal y la personalidad jurídica de las Comunidades Nativas. Artículo 7. Las Comunidades Nativas tienen origen en los grupos tribales de la selva y ceja de selva y están constituidos por conjuntos de familias vinculadas por los siguientes elementos principales: idioma o dialecto, caracteres culturales y sociales, tenencia y usufructo común y permanente de un mismo territorio, con asentamiento nucleado o disperso. Lo que resultó valioso del esfuerzo de Velasco fue el reconocimiento de propiedad territorial. 4.2. Fuentes primarias La prensa y su importancia en la construcción de estereotipos y prejuicios sobre las comunidades indígenas amazónicas

El papel de la prensa fue fundamental en el siglo XX en la construcción de una opinión sobre los acontecimientos políticos. Lamentablemente, en varios momentos históricos en los cuales se ha violentado a la Amazonía, el rol de la prensa peruana ha sido justamente seguir perpetuando la construcción de estereotipos negativos y prejuicios sobre los pueblos originarios. Esto lo podemos observar, por ejemplo, en las noticias que circularon luego de la matanza de


4. La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980)

un grupo de indígenas los matsés. En dichas notas periodísticas se contrapuso a los ‘indígenas raptores de muchachas e incivilizados’ con los colonos portadores de progreso. 4.3. La escena cultural 4.3.1. La literatura como vehículo de cambio

En 1962, se fundó el Grupo Bubinzana que buscó renunciar a valores considerados alienantes y encontrar una voz «netamente amazónica». Su nombre es un homenaje a Arturo D. Hernández y su novela Bubinzana (La canción mágica del Amazonas) y tuvo como integrantes a Róger Rumrrill García, Jaime Vásquez Izquierdo, Javier Dávila Durand, Manuel Túnjar Guzmán, Teddy Raúl Bendayán Díaz, Ángel Chávez, Yando Ríos e Isaías Gómez Linares. Ante la escasez local de revistas de literatura y las dificultades para publicar, crearon tres revistas: Bubinzana (1965); Surcos (1969) y Trinchera (1969). También realizaron el Festival de Arte Amazónico (1971) en la casa-taller de Víctor Delfín, en Lima.

Los postulados (en resumen) que se presentan en el Manifiesto del grupo Bubinzana son: 1. El hombre amazónico debía ocupar el primer plano dentro del vasto paisaje amazónico. 2. El paisaje solo debería servir como telón de fondo. 3. Se deja el folklore, la anécdota, el descriptivismo en literatura y el selvismo en pintura y también el pintoresquismo. 4. El hombre deberá ser objeto y sujeto de esta literatura, dejará de ser el juguete de los hados del río y del bosque, aplastado por una geografía inmensa, con una visión y una perspectiva que minimiza su participación en la transformación de la historia y de la naturaleza que no puede dominar. 5. Se deja el tratamiento lineal, anecdótico, y se tratará de hacer una literatura más en concordancia con las nuevas técnicas literarias.

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6. Se profundiza en lo social, postulado que fue uno de los cuestionamientos más fuertes. 7. En poesía, lo social debería ser la temática preferencial a partir de elementos regionales como la explotación del regatón, del chacarero y las extracciones mercantiles”.

(En: Bubinzana literatura mágica de la Amazonía: estudio y antología. Estudio y selección de Ayarza, Armando y Teddy Bendayan. Iquitos: s/n 1985:8-9)

Del grupo Bubinzana se ha destacado la producción literaria de Jaime Vásquez Izquierdo y Róger Rumrrill. Vásquez Izquierdo publicó la novela Río Putumayo (1986), en donde narra la historia de un pintor que va al Conflicto con Colombia y su novela de dos tomos Cordero de Dios (1989 y 1991) donde nos presenta a un Iquitos rural que pasa a ser urbana de forma acelerada, entre otros textos. Roger Rumrrill (Iquitos, 1938) es un escritor que vivió en diversos espacios de la Amazonía. Tiene un abordaje múltiple hacia dicha región desde la historia, el ensayo, la narración, el guión de cine, la poesía y el periodismo. Ha escrito los poemarios Magias y canciones (1971) y Memorias desde un otoño (1975); crónicas y ensayos Reportaje a la Amazonía (1973), Los condenados de la selva (1984), Amazonía hoy. Crónicas de emergencia (1982), Narcotráfico y violencia política en la Amazonía peruana. Dos nuevas variables en la vieja historia de la selva alta y baja del Perú (1985), Pioneros de Loreto (1995). Entre sus libros de narrativa se encuentran El venado sagrado (1995), Vidas mágicas de tunchis y hechiceros (1983) y su novela totalizadora La Virgen del Samiria (2012), donde muestra la historia económica extractivista de Loreto (los ciclos del caucho, el petróleo y el narcotráfico) a partir de la reconstrucción de la historia de una familia loretana. Ha coeditado Selva vida: de la destrucción de la Amazonía al paradigma de la regeneración (2013) con Stefano Varese y Fréderique Apffell-Margil. Existió también una prensa regional, importante de tener en cuenta. Por ejemplo, es relevante la labor de la revista Proceso (1966-1991) de Iquitos, dirigida por Javier Dávila Durand, que


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tiene como colaboradores a diversos intelectuales de la región, como César Calvo Soriano, Róger Rumrrill, Ana Varela Tafur, Manuel Túnjar, Jorge Nájar, entre otros. La revista tiene como misión situar a la Amazonía en la coyuntura nacional y difundir la producción literaria de jóvenes escritores a través del suplemento cultural «Bubinzana». César Calvo Soriano (Lima 1940- 2000). Poeta, novelista y ensayista, hijo del pintor César Calvo de Araujo, iquiteño por decisión. En 1960, compartió, junto con Javier Heraud, el primer premio del concurso El Poeta Joven del Perú con el poemario Poemas bajo tierra; posteriormente, publicó poemarios como Pedestal para nadie (1975) y otros textos importantes como Poemas (1972), junto con Pablo Vitali; Los lobos aúllan contra Bulgaria (1990); entre otros. Calvo incursionó también en la música con Poemas y canciones, disco grabado con Reynaldo Naranjo y el acompañamiento de la guitarra de Carlos Hayre, y Cancionero (1967), colección de poemas escritos en forma de canciones. En 2013, la cineasta Nora de Izcue realizó el documental Responso para un abrazo. Tras la huella de un poeta sobre la vida del escritor. Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonia (1981) y el hito en la narrativa amazónica

Es considerada por muchos como la mejor novela amazónica peruana, un texto de indefinición genérica que debe ser entendido como una narrativa generada por la ayahuasca y que, por lo tanto, se apropia de la temática y de la técnica narrativa chamánica. Estamos ante el recuento del torbellino de visiones que desplaza a un segundo lugar el argumento de narración: el reportaje al legendario chamán Manuel Córdova Ríos. De este modo, el texto se concibe como la crónica de una «mareación». (Vidarte, 2019). Otro fenómeno fue el nacimiento de diversas radios comunitarias. Estas emisoras buscaron mantener conectados a los miembros de la comunidad y, sobre todo, generar espacios de discusión entre ellos. Por ejemplo, La voz de la selva (Iquitos) y más recientemente

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El río deja de ser. Introducción al estudio de la historia y la cultura contemporánea de la Amazonía peruana

Radio Ucamara, con programas y videos musicales producidos en lengua kukama (Nauta, Loreto); Radio Sepahua, impulsada por los padres dominicos en la zona baja del río Urubamba, Ucayali y la Radio Madre de Dios, fundada en 1957 dentro del Vicariato de Puerto Maldonado; entre otras (Paiz, 2016). 4.3.2. Imagen, música e identidad regional

En la década de 1960, aparecieron bandas emblemáticas de cumbia amazónica protagonistas de «la explosión del sonido verde». En 1969, Los Wembler’s de Iquitos, dirigidos por Salomón Sánchez Saavedra, presentaron un long play que tuvo una gran repercusión regional y fue un detonante importante de este fenómeno musical. Ese mismo año, el grupo Juaneco y su Combo de Pucallpa lanza un LP con IMSA Records, que contiene doce temas de cumbia amazónica. Finalmente, otra agrupación importante es Los Mirlos, fundada por Jorge Rodríguez Grandez en 1973 en Moyobamba. Mientras Juaneco y su Combo presenta una estética visual que se apropia de los trajes de la comunidad indígena shipiba coniba como signo de identidad regional, Los Mirlos escoge una estética más urbana —más «nueva ola»—, pero asume a la selva en la temática de sus letras y en las portadas de sus discos. Según Hermoza:

Una larga serie de bandas no solo comparten en sus títulos y letras este orgullo regional, además el imaginario mitológico integrado por los seres sobrenaturales de la Amazonía como la Yacuruna, la Ayaymama, la Runa Mula, las sirenas de los ríos, etc.; así como el imaginario social conformado por petroleros, madereros, inmigrantes, brujos y sus plantas sagradas, la diversidad de la flora y fauna de la selva, y el espíritu festivo y la manera de afrontar la vida y el amor del habitante de la Amazonía urbana. (Hermoza, 2015: 65)

El nacimiento de la cumbia amazónica peruana ha sido importante en el proceso interno de construcción de identidad de los


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pobladores de dicha región, pero también para concebir lo amazónico desde fuera. Hemos escogido fotografías e imágenes de los discos de dos grupos emblemáticos de la cumbia amazónica para mostrar un proceso de auto representación y las estrategias que utilizaron para consolidarse en el mercado nacional como bandas de un género propio. Algunos especialistas, como Luis Miguel Hermoza, consideran que las reformas ejecutadas por Velasco en 1968 generaron un clima de optimismo y orgullo por la identidad, que permitió el nacimiento de diversos tipos de cumbia en nuestro país. De este modo, la cumbia peruana surgió en ese mismo año, con el lanzamiento del grupo Los Destellos, de Enrique Delgado. Todavía no se tiene claro cómo ingresa la cumbia en las zonas urbanas de la región amazónica: podría ser por influencia limeña o directamente a través de la frontera colombiana, debido a la gran cantidad de inmigrantes que llegaron en ese período a trabajar en las zonas petroleras y madereras. Los temas de las canciones, las portadas de los álbumes y las estéticas de los grupos traslucieron la necesidad de inserción de la Amazonía en el Perú (con la vestimenta, el lenguaje con vocabulario amazónico-mestizo, etc.). Tal como explica Hermoza: la audacia de las bandas tropicales de la Amazonía peruana las motivó a ensayar nuevas experiencias auditivas influenciadas por los ritmos locales y sonidos típicos de la selva peruana como el estilo tahuampa, el bombo-baile, la pandilla, etc. El resultado de toda esta fusión de estilos es un sonido único y exótico, que constituye probablemente la mayor sorpresa que tenía guardada la cumbia peruana. (Hermoza, 2015: 64).

Otro hito fue la publicación de la novela La casa verde de Vargas Llosa (1966), ambientada parcialmente en el poblado de Santa María de Nieva en el Alto Marañón (Amazonas) que marcó un hito en la novela nacional. En esta novela se aprecian las complejas relaciones entre los pueblos originarios, la población mestiza y el ejército peruano.

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4.4. Bibliografía Barclay, Frederica 2011 ¿Qué ha significado el petróleo en la configuración de Loreto como una región? Lima: Sociedad Peruana de Derecho Ambiental. Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.actualidadambiental.pe/revise-las-ponenciasdel-foro-40-anos-de-explotacion-petrolera-en-loreto-lecciones-aprendidas/ Barrantes, Roxana y Manuel Glave (editores) 2014 Amazonía peruana y desarrollo económico. Lima: IEP y GRADE. Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: https:// repositorio.iep.org.pe/bitstream/IEP/601/2/estudiossobredesigualdad8.pdf Best Urday; Kristel y Yaneth Sucasaca (editores) 2018 q Allí donde canta el viento. Antología de literatura amazónica. Lima: Casa de la Literatura. Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: http://www.casadelaliteratura.gob. pe/alli-donde-canta-viento-antologia-literatura-amazonica/

Brown, Michael 1984 Una paz incierta. Historia y cultura de las comunidades aguarunas frente al impacto de la carretera marginal. Iquitos: CAAAP. Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.caaap.org.pe/website/2016/04/12/una-pazincierta-historia-y-cultura-de-las-comunidades-aguarunasfrente-al-impacto-de-la-carretera-marginal/ Espinosa, Óscar 2010 «Cambios y continuidades en la percepción y demandas indígenas sobre el territorio en la Amazonía peruana». Anthropologica 28 (28), pp. 239-262. Fecha de consulta: 12 de agosto de 2019. Extraído de: http://revistas.pucp.edu.pe/ index.php/anthropologica/article/view/1393/1342>.

Greene, Shane 2009 Caminos y carreteras. Acostumbrando la indigenidad en la selva peruana. Lima: IEP.


4. La «conquista» de la selva: carreteras, migraciones y cumbia (1960-1980)

Hermoza, Luis Miguel 2015 «Gestaciones tropicales en el Perú: sobre orígenes de la cumbia peruana y su sonido amazónico». Paralelo Sur, (13), pp. 63-69.

Metz, Kathryn 2015 «¡Cumbia! ¡Chicha! ¡Pandilla! ¡Música pop en la Amazonía urbana!». Raúl Romero (editor). Música popular y sociedad en el Perú contemporáneo. Lima: PUCP pp. 374-405. Fecha de consulta: 13 de enero de 2020. Extraído de: http://facultad.pucp. edu.pe/artes-escenicas/wp-content/uploads/2017/11/ Libro-MPP-Completo-PDF.pdf San Román, Víctor Jesús 2015 Perfiles históricos de la Amazonía peruana. Iquitos: Fundación Bustamante. Fecha de consulta: 17 de agosto de 2020. Extraído de:https://www.caaap.org.pe/website/2016/04/12/ perfiles-historicos-de-la-amazonia-peruana/

Vidarte, Giuliana 2019 Las ideas que habitan el aire. Artistas en diálogo con Las tres mitades de Ino Moxo. Revista Del Instituto Riva-Agüero, 4(2), 13-52. Fecha de consulta: 17 de agosto de 2020. Extraído de: https://doi.org/10.18800/revistaira.201902.001 Valera, Elena y Harry Pinedo, Roldán Pinedo y Rember Yahuarcani 2017 Antiguamente en el monte los animales, las plantas y otros seres eran gente. Tradiciones orales de las naciones shipibo y uitoto. Lima: Casa de la Literatura Peruana. Fecha de consulta 17 de agosto de 2020. Extraído de: http://www.casadelaliteratura. gob.pe/wp-content/uploads/2017/07/MURAL_AMAZONICO_WEB.pdf

4.5. Cronología 1961 1962

Se inaugura el Aeropuerto Cadete FAP Guillermo del Castillo Paredes de Tarapoto.

Empieza a funcionar la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, que había sido creada en 1951.

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1962

Surge el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria).

1969

Aparecen las agrupaciones de cumbia Juaneco y su Combo y Los Wembler’s de Iquitos.

1963

1972 1972 1973 1973 197

1974 1975 1976 1977 1978 1979

Se inicia la construcción de la carretera Marginal de la Selva. Muere asesinado el poeta Javier Heraud en Madre de Dios.

Se inició la construcción del Oleoducto Norperuano que concluyó en 1978. Los religiosos agustinos fundan en Iquitos el Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA). Se crea el Parque Nacional del Manu.

Aparece el grupo de cumbia Los Mirlos de Moyobamba. Se promulga la Ley de Comunidades Nativas.

Los jesuitas establecen en Lima el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP). Luis Alfonso Navarro publica el libro Pintores de la Amazonía peruana. El presidente Francisco Morales Bermúdez firma el Decreto Ley 21678 (canon petrolero para Loreto). El Seminario de Historia Rural Andina inicia sus investigaciones amazónicas.

Se estrena el cortometraje Canción del viejo Fisga que acecha en los lagos amazónicos de Nora de Izcue. Se crea la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP). Esta institución se plantea representar y defender los intereses de las comunidades indígenas de la selva frente al Estado y la comunidad internacional. Creada a partir de la iniciativa de los líderes del Consejo Aguaruna Huambisa (CAH), la Central de Comunidades Nativas de la


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Selva Central (Ceconsec) y la Federación de Comunidades Nativas de Ucayali (Feconau), decide fundar el Comité de Coordinación de las Comunidades Nativas de la Selva Peruana (COCONASEP).

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Capítulo 5 Décadas de violencia (1980-2000)

5.1. Momentos clave para entender el período 5.1.1. Violencia subversiva

En la década de 1980, empezó la violencia armada de dos organizaciones subversivas que ocasionaron decenas de miles de muertos en el país. Sendero Luminoso, organización liderada por profesores universitarios de clase media que buscaron imitar el modelo de Mao Zedong en China, empezó su ola de violencia en Ayacucho, donde, por años, habían hecho proselitismo entre estudiantes universitarios y comunidades campesinas. Sendero Luminoso usó la Universidad de Huamanga, en Ayacucho, para expandir sus ideas bajo el mando político e ideológico de Abimael Guzmán Reynoso. Por otro lado, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), más afín a la experiencia revolucionaria cubana, recurrió a secuestros, asesinatos selectivos, emboscadas a militares y policías, y coches bomba en Lima y en la selva; fue liderado en sus inicios por Víctor Polay Campos. Hacia mediados de la década de 1980, estas organizaciones subversivas extendieron su accionar hacia la Amazonía. Según Mariella Villasante, el accionar de Sendero Luminoso en la selva central se inició en 1982 a partir del curso de los ríos


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Apurímac, Mantaro y Ene. Los senderistas buscaban refugio y poblaciones para captar, tanto colonos andinos como poblaciones originarias (Villasante, La violencia política, 2019). Para Sendero Luminoso, la selva central era una zona estratégica: el río Ene tiene como afluente al río Apurímac, que nace en Ayacucho, y se convierte en puerta de entrada y salida de la sierra de dicho departamento. En este espacio, buscaron refugio, captaron adeptos e instalaron bases de apoyo. Asimismo, desarrollaron relaciones con el narcotráfico para financiar su guerra contra el Estado peruano. En este escenario, Sendero se presentó como el defensor de los cocaleros frente a los programas de erradicación de este cultivo impulsados por el Estado. Como sucedió con otros grupos poblacionales, un grupo de colonos aceptó el discurso senderista, mientras que otro lo rechazó y buscó la forma de defenderse. (Villasante, La violencia política, 2019). Sendero Luminoso se expandió y llegó a dominar, a lo largo de la década de 1990, Satipo, que contaba con una gran concentración de población asháninka. También incursionó en el valle del Perené y en Oxapampa, con grave afectación para el pueblo yánesha. Los senderistas veían a la población originaria como inferior, quisieron imponer su pensamiento maoísta mediante el uso de la violencia y no dudaron en «esclavizar» a mujeres y niños en aras de convertirlos en herramientas útiles para su guerra. En relación con los pueblos originarios, el accionar incluyó asesinato de líderes locales, campos de concentración, rapto de niños y uso de mujeres como esclavas sexuales. La Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) estima que, durante el conflicto armado interno, fallecieron 6000 asháninkas, 5000 fueron prisioneros en campos de concentración de Sendero Luminoso y toda esta violencia generó el desplazamiento de alrededor de 10 000 personas de sus localidades de origen. Según el Informe de la CVR: «La selva central del Perú es el territorio tradicional de los pueblos asháninka, yánesha y nomatsiguenga. Estos pueblos indígenas —principalmente los asháninka— fueron muy golpeados por el conflicto armado interno debido al alto número de víctimas directas, situación que ha exacerbado la exclusión y marginación que han sufrido durante siglos» (CVR, 2003: 241).


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Según Óscar Espinosa, los senderistas usaron estrategias similares a las que usaron en la región andina: lograr, primero, el apoyo de los «aculturados» (los dirigentes y profesores que hablaban castellano); luego, reclutar jóvenes y reeducarlos a la fuerza en la doctrina maoísta; posteriormente, ir gestando bases de apoyo. El discurso que proponían era construir un «nuevo orden» en el que los ricos serían castigados y los pobres recibirían los bienes y beneficios de las clases altas. La expectativa de cambio logró el apoyo de un sector de colonos y nativos; la violencia extrema, el rechazo de muchos otros. Es decir, dividió a la sociedad (Espinosa, Rondas, 1995). Los nativos decidieron defenderse de Sendero y organizaron rondas (apoyadas por las Fuerzas Armadas) y ejércitos propios que, en muchos casos, redescubrieron antiguas tradiciones y rituales asociados a la guerra: uso de plantas amuleto, dietas específicas, apoyo de los chamanes (Villasante, La violencia política, 2019). La violencia subversiva en la región siguió pautas similares a las del Ande, aunque se agravó por el racismo pre-existente hacia los pueblos originarios y la lejanía del Estado. De igual manera, a diferencia de otras partes del país en las cuales Sendero Luminoso abandonó la lucha tras la captura de Abimael Guzmán en 1992, —ahora en prisión—, en la Amazonía la lucha continuó hasta el año 2000 en la zona del Vraem, mezclada con la violencia del narcotráfico, en la zona del VRAEM. Aunque los estudios sobre el conflicto armado interno (1980-2000) suelen centrarse en Ayacucho y en Lima, es importante extender la narrativa a lo acontecido con los pueblos originarios amazónicos para tener una visión más nacional de lo sucedido. Más aún cuando, en esta región, la violencia subversiva coincidió con el boom de la coca y las migraciones del Ande a la Selva. Durante la década de los setentas 1970, llegaron desde el Ande miles de colonos sin tierras (—de la sierra sur y central), —, especialmente a la selva central: Chanchamayo, Oxapampa y Satipo, muchos de los cuales se dedicaron al sembrío de café y la coca. Así, a la violencia terrorista se le sumó la violencia del narcotráfico, a partir gracias del al boom global de la cocaína. (Villasante, La violencia política, 2019).

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El MRTA también ingresó en la región, especialmente en la selva alta, y generó mucha muerte y desplazamientos de poblaciones que huían de la violencia. En el valle del Sisa, en el departamento de San Martín, emprendió una campaña militar denominada «Túpac Amaru vive», con la toma de San José de Sisa. En distintos momentos, incursionaron en varias ciudades como Yurimaguas, Loreto, y desde 1989 se produjeron asesinatos, ataques en los puestos policiales y combates con la Marina de Guerra del Perú. En diciembre de 1989, el MRTA secuestró y desapareció al dirigente asháninka Alejandro Calderón, presidente de ANAP (Apatyawaka Nampitsi Asháninka Pichis). Según el MRTA, Calderón debía ser ajusticiado porque, años atrás, había colaborado con el ejército peruano en la lucha contra el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), agrupación de la que el MRTA se consideraba una continuación. El asesinato de Alejandro Calderón empujó a las comunidades nativas a organizarse contra este grupo subversivo. (Villasante, La violencia política, 2019). Es necesario recalcar que toda esta violencia fue posible debido a que el estado no estaba presente en la región —o lo estaba de una manera muy marginal y débil—, a la pobreza existente y al racismo histórico hacia poblaciones nativas que se percibían como grupos incapaces de tomar decisiones por sí mismos y debían ser guiados. Una fuente imprescindible para adentrarse en esta época convulsa es el Informe Final de la CVR, disponible en línea: http://www. cverdad.org.pe/ifinal/ que incluye testimonios de la época, estadísticas y fotografías sobre la violencia en la Amazonía elaboradas a partir de la exposición de Yuyanapaq, como parte de la CVR. En el Centro de Documentación e Investigación del Lugar de la Memoria https://lum.cultura.pe/cdi/ también se pueden encontrar diversos recursos (fotos, testimonios, investigaciones) sobre el período. 5.1.2. Políticas económicas liberales y globalización

Las políticas económicas liberales se iniciaron en la década de 1990 con la elección de Alberto Fujimori, quien ganó la elección


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presidencial en un momento de crisis económica y de hartazgo de la población peruana por los partidos políticos tradicionales. Fujimori enarboló en el discurso las banderas de la tecnocracia y el pragmatismo, es decir, no se dejaría guiar por cuestiones ideológicas sino por soluciones prácticas a los problemas del país. Una vez en el poder, sin embargo, inició reformas económicas conducentes a adoptar un modelo liberal de mercado: privatizó empresas públicas, fomentó el libre comercio, puso fin a los subsidios, entre otras. Es decir, adoptó la ideología del neoliberalismo económico. Además de la apertura económica liberal en favor de la propiedad privada, la otra característica del régimen de Fujimori fue el autoritarismo. El 5 de abril de 1992, Fujimori disolvió el Congreso de la República aduciendo que los partidos tradicionales no hacían más que oponerse a las reformas que trataba de implantar. Desde 1992, Fujimori gobernó en alianza con las Fuerzas Armadas y los principales grupos económicos del país, bajo la lógica de restablecer el orden interno y hacer crecer la economía al margen de las instituciones democráticas. Fujimori gobernó hasta 2000, cuando protestas masivas en las calles del país hicieron insostenible su permanencia en el poder. La principal razón fue la aparición de los videos que mostraban al principal asesor del régimen, Vladimiro Montesinos, mientras sobornaba a congresistas, periodistas, personajes de la farándula televisiva, y otras figuras de la vida política y empresarial del país. De igual manera, durante el siglo XXI, se intensificó el proceso de globalización económica y cultural a partir de la firma de tratados de libre comercio, y la aparición de la internet y las redes sociales. La intensificación de la globalización generó mayor atención mundial sobre problemas como la deforestación, la contaminación por derrames de petróleo y el cambio climático. Curiosamente, al mismo tiempo, renacieron las identidades locales, lo que se reflejó en la valoración de las lenguas locales y las prácticas ancestrales, como la ayahuasca, aunque muchas veces enfocadas en el consumo del turismo extranjero. La globalización permitió que activistas indígenas, que venían luchando décadas contra la deforestación y

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la depredación, adquirieran una visibilidad mayor y, muchas veces, se les reconociera más fuera que dentro del Perú. Por otro lado, el 5 de junio de 2009, se produjo «El Baguazo». Esta denominación responde a un hecho político que enfrentó a las fuerzas armadas y poblaciones indígenas del departamento de Amazonas, que costó la muerte de 33 personas (23 policías y 10 indígenas) en la localidad de El Reposo. Ello sucedió cuando policías quisieron desalojar a pobladores aguarunas, huambisas y de otros grupos étnicos que habían bloqueado la carretera Fernando Belaunde Terry en rechazo a la llamada «Ley de la Selva». Esta ley se planteó en el marco del Tratado de Libre Comercio Perú-Estados Unidos y afectaba intereses de las comunidades indígenas en favor de las grandes empresas mineras y petroleras. El fastidio se exacerbó aún más a partir de las declaraciones del entonces presidente Alan García, quien se refirió a los manifestantes indígenas como «estas personas no son ciudadanos de primera clase» que quieren llevar al Perú «a la irracionalidad y al retroceso primitivo». (Para ahondar en este suceso histórico recomendamos el artículo de Espinosa, “¿Salvajes?”, 2009 http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/ anthropologica/article/view/1602). Recomendamos el documental El choque de dos mundos (2016) de los directores Heidi Brandenburg y Mathew Orzel https:// www.youtube.com/watch?v=ZwRgsKNpKGg y el testimonio de la escritora awajún wampis Dina Ananco, quien estuvo presente en el momento del conflicto (puede revisar el testimonio también en su lengua original: http://www.servindi.org/actualidad/83016) y contraponerlo con el artículo «¡Pobrecitos chunchos! y otras torpezas» de Andrés Bedoya Ugarteche (https://diariocorreo.pe/ opinion/pobrecitos-chunchos-y-otras-torpezas-394622/, publicado en el diario Correo. Durante este período, se produjeron migraciones de ciudadanos de la Amazonía a Lima quienes escapaban de la violencia terrorista en busca de mejores oportunidades laborales o educativas; aparecieron, así, nuevas expresiones culturales como la tecno-cumbia y surgieron comunidades indígenas en la capital, como Cantagallo.


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5.2. Fuentes primarias 5.2.1. La poesía como herramienta de denuncia

Durante este período, la literatura amazónica mostró preocupación por los procesos socioeconómicos regionales. En la década de 1980, aparecieron grupos y asociaciones culturales que dinamizaron el ámbito cultural: el Grupo Literario Javier Heraud, el Grupo Nueva Cultura, el Grupo Cultural Jovaldo y el Grupo Oruga y el Grupo Urcututu, fundado en 1979. Ana Varela Tafur (Iquitos, 1963) estudió Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Es doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de California, Davis. Ha publicado con el poeta y narrador Percy Vilchez el libro de poemas El sol despedazado (1991) y de autoría única, Lo que no veo en visiones (primer premio de la V Bienal de Poesía Premio Copé, 1992), Voces desde la orilla (2000) y Dama en el escenario (2001). Varela es fundadora del grupo Urcututu. Su poesía incluye un elemento original denominado ecofeminismo mítico, que combina lo femenino, lo ecológico y lo mítico-histórico. De este modo, como señala Roland Forgues, Varela construye «una voz que, adoptando la perspectiva de una mujer sobreviviente del genocidio capitalista, nos trasmite la historia de sus antepasados indígenas diezmados por la despiadada explotación del caucho, invitándonos a reconsiderar la historia oficial de los vencedores y a reconstruir la de los vencidos» (Forgues, Plumas de Afrodita: una mirada a la poeta peruana del siglo XX. Lima: San Marcos, 2004: 46). “Timareo (1950)” En Timareo no conocemos las letras y sus escritos y nadie nos registra en las páginas de los libros oficiales. Mi abuelo se enciende en el candor de su nacimiento y nombra una cronología envuelta

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en los castigos. (Son muchos los árboles donde habitó la tortura y vastos los bosques comprados entre mil muertes). ¡Qué lejos los días, qué distantes las huidas! Los parientes navegaron un mar de posibilidades lejos de las fatigas solariegas. Pero no conocemos las letras y sus destinos y nos reconocemos en la llegada de un tiempo de domingos dichosos. Es lejos de la ciudad y desde el puerto llamo a todos los hijos soldados que no regresan, muchachas arrastradas a cines y bares de mala muerte. (La historia no registra nuestros éxodos, los últimos viajes aventados desde ríos intranquilos). «Lo que no veo en visiones»

Carlos Reyes Ramírez (Requena, Loreto, 1962), biólogo graduado en la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, ha publicado el poemario Mirada del búho (1987, ganador de la III Bienal del Premio Copé, 1987), En el mejor de los mundos (2001), Retorno al parque de los pescados (2003), Animal de lenguaje, y su antología poética Las provincias secretas (2017). Carlos Reyes continúa el legado de la poesía social del poeta Germán Lequerica a través de una poesía en la que el autor se convierte en testigo de la modernización caótica del período socioeconómico de su tiempo. De este modo, el poeta narra líricamente la historia de Requena a partir, por un lado, de las experiencias vividas como testigo y, por otro, de la reconstrucción de la memoria de sus antepasados. Su poesía resalta los daños que la modernización ha causado en la naturaleza


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amazónica. Como explica Ricardo González Vigil, «Reyes Ramírez fusiona la vibración lírica con los recursos narrativos, conectando las vivencias individuales con los procesos sociales, dispuesto a desentrañar la problemática amazónica en el contexto histórico contemporáneo” (González Vigil, Poesía, 1999, p. 673).

Mi madre silba una tonada en un planeta bocabajo

Mi madre silba el alegre retorno del trabajo y cuestiona los bajos salarios del quebrantado país del látex y las correrías. Mi hermano y yo conocemos la tonada desde tiempo atrás. Mi madre ojea los infames diarios y encuentra que el mundo está al revés, bocabajo, y nada puede sino volver a ser la irreprochable rosa, recluida en un país que derrama protesta. En la mesa estamos todos y esta vez hablaremos de temas frecuentes, de la simpatía por éste o aquél, o por quien mejor estampa la sonrisa en las pantallas del televisor. En la brisa, el silbido arranca la emoción de un niño que vaga las calles y merodea por las salas del cinema, perdido en los coloridos universos del cómic. Mi madre silba una tonada para despertar a los fantasmas que habitan en el cuarto de la abuela. Habla de sus sueños: recuerda Cedro Isla, cuando el río era una líquida columna y la escuela un cardumen de peces plateados. Mi madre silba la tonada que conocemos desde antes. Ella silba para salir del escondrijo en que vivimos. Un silencio inusitado se yergue como una montaña infranqueable. Mi madre silba una tonada para curar al mundo de sus epidemias más sonadas. (“Animal del Lenguaje”)

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5.2.2. Conociendo la Amazonía a través del cortometraje

Hemos seleccionado dos ejemplos de cortometrajes disponibles en línea para entender mejor los años ochenta en la Amazonía peruana y cómo nos presentaban esta realidad los cineastas tanto peruanos —generalmente limeños— y extranjeros. Nora de Izcue (Lima, 1934), en Canción del viejo Fisga que acecha en los lagos amazónicos (1978), se basa en un poema del libro Magias y canciones (1971) de Roger Rumrrill, en el que se muestra la paciente búsqueda del Fisga, el pescador de paiche, sustento de su familia, en la zona reservada del río Pacaya (Loreto). Este cortometraje refleja la vida cotidiana de uno de los personajes emblemáticos de esta región. Nora de Izcue fue la primera mujer en realizar una carrera cinematográfica en el Perú y la Amazonía estuvo en el centro de su obra. Filmó en Iquitos a José Delgado, maestro de la ayahuasca; de este modo, creó Ayahuasca (1971), uno de los primeros documentales sobre la planta madre. Además, realizó los cortometrajes documentales El Juancito (1978), que muestra la vida de un comerciante, regatón, del río Amazonas; y Las pirañas (1981), cortometraje sobre la comercialización de productos en el río Amazonas. Finalmente, en 1983, presentó el largometraje de ficción El viento del ayahuasca. (Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.youtube.com/watch?v=hEZVlktk0_I) Gianfranco Annichini (Italia, 1939), en Radio Belén (1985), muestra las dinámicas cotidianas del asentamiento y la relación de los pobladores con la radio del barrio de Belén. Este lugar —también conocido como la Venecia Amazónica— se convirtió en el principal asentamiento popular; es el más famoso, pero también el más pobre, y se encuentra en medio de la ciudad de Iquitos. Su atractivo turístico —aunque debe advertirse su precariedad también— se debe a que toda la dinámica del asentamiento se modifica de acuerdo con la crecida y descenso del río; así, su arquitectura está caracterizada por palafitos y balsas hogareñas ubicadas en el río Itaya. Por esta particularidad, el barrio de Belén se ha usado como escenario de varios cortometrajes, como Belén (1976), de Pedro Morote Cornejo; y Belén, influencia de un río (1983), de Hitler Mego, cineasta local


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prolífico, quien buscó rescatar de diversas formas registros sobre Loreto. (Fecha de consulta: 19 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.youtube.com/watch?v=lTSmI1iF2Kc ) 5.2.3. La permanencia hasta hoy de las heridas producidas por los años de violencia

La comunidad asháninka ha construido una memoria sobre la violencia subversiva a partir del arte y la pintura. Uno de los ejemplos más importantes sobre esta construcción de la memoria lo podemos observar en el trabajo pictórico de Enrique Casanto (Puerto Bermúdez, Pasco, 1958). Casanto, quien tiene como principal objetivo mostrar la historia de su comunidad, se detiene especialmente en retratar en su obra el sufrimiento de este grupo indígena ante las masacres y abusos cometidos por los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA. Casanto logra presentarnos no solo la crudeza del genocidio que vivió su comunidad, sino, además, la organización de los pobladores en comités de autodefensa. 5.2.4. ¿Se puede ser indígena en la ciudad? Las comunidades indígenas en Lima

Desde la década de 1980, se produjo un proceso migratorio de población asháninka, shipiba, awajún y wampis principalmente hacia las ciudades que se encuentran dentro de la misma región amazónica, como Pucallpa, Iquitos y Puerto Maldonado. Estas migraciones han generado nuevos retos tanto para los gobiernos locales como para los migrantes, quienes ahora deben luchar por el derecho a vivir conservando su identidad individual y de grupo, como comunidad indígena en la ciudad. Según Ismael Vega (2016), la migración de los años ochenta, especialmente la proveniente de la selva central, se debió a la violencia producida por el terrorismo, y a la búsqueda de mejores condiciones de vida, de nuevas oportunidades laborales, de acceso a puntos de venta de artesanías y,

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sobre todo, de mejoras en sus condiciones de acceso a servicios, entre ellos la educación. En Lima, por ejemplo, existe un grupo importante de familias shipibo-konibo que comenzó a migrar con mayor regularidad desde inicios de los noventa. Otro grupo viajó a Lima a participar en la Marcha de los Cuatro Suyos, en defensa de la democracia, y por diversos factores se quedó en Lima. En un inicio, estas familias vivían de manera dispersa en la ciudad, hasta que comenzaron a asentarse en barrios tanto en Santa Eulalia como en el centro de Lima, a las orillas del río Rímac; de este modo, en 2000, se creó la comunidad de Cantagallo. Lamentablemente, en la madrugada del 4 de noviembre de 2016, se desató un incendio en dicha localidad, que dejó más de 2000 personas con pérdidas materiales y destruyó las viviendas (para ahondar en la historia de Cantagallo, recomendamos la lectura de Espinosa, 2019).

¿Se puede ser indígena en la ciudad? Espinosa usa el término comunidades interculturales urbanas: «no solamente viven en viviendas contiguas, sino donde también reproducen o adaptan formas de organización social y política, y buscan ser reconocidas como comunidades indígenas en medio de la ciudad. Esta lucha es más crítica en la medida en que el Estado peruano no reconoce formalmente la existencia de comunidades indígenas urbanas» (2019: 157-158).

La comunidad de Cantagallo ha albergado diversas artistas plásticas, como Lastenia Canayo, y artesanas diseñadoras del arte kené, diseño geométrico, como Olinda Silvano, Silvia Ricopa y Dora Panduro, entre otras (para ahondar en el tema del diseño kené, recomendamos el texto del Instituto Nacional de Cultural (2009). Kené: arte, ciencia y tradición en diseño. Para conocer un poco más sobre la historia de migración de Olinda Silvano, su mayor exponente, recomendamos una entrevista realizada por el CAAAP: https:// www.caaap.org.pe/website/2019/11/07/debemos-sentirnosorgullosas-de-quienes-somos-migramos-a-la-ciudad-pero-sin-


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olvidar-nuestras-raices-ni-nuestra-cultura-debemos-difundirlapara-derribar-la-discriminacion-porque-ensenando-l/).

Testimonio anónimo sobre la creación de la comunidad de Cantagallo

«Y así empezó ya el crecimiento poblacional shipibo en Lima, ajá. Interesante. De ahí la juventud vio de que desde la casa Tarata y alquilar su cuarto, ya podían trabajar de mozo en el Barrio Chino, podían ser cocineros, de todo, o sea nos invadimos de la juventud que quería trabajar, ¿no? Una oportunidad buena en Lima. Ya, de ahí, ya viene lo que es la historia, ¿no? De que se abre la posibilidad de venir acá a la Isla de Cantagallo, que ya todos conocemos la historia, nos invitaron, vinieron un grupo de familias, la mayoría pues se había acostumbrado en Barrios Altos, para ellos venir aquí era pues algo lejano, ¿no? Algo, es como si nos mandaran a Mangomarca o por ahí, ¿no? O sea los shipibos muchos resistieron y no quisieron venir, ¿no? De Tarata para acá. Pero luego, los primeros que han venido han hecho una convocatoria ‘vengan a vivir porque estamos solos’. Empezaron poco a poco a venir los hermanos de Ventanilla, de Comas, de Naranjal, de Vitarte, por donde ellos estaban, ¿no? Entonces esa es la razón por lo que se llega a conformarse esta comunidad grande, ¿no? Que es la comunidad shipiba” (Fragmento de Vega Díaz, 2014: 41). Se han realizado diversos documentales sobre la Comunidad de Cantagallo como Limashipibo (2013), del documentalista shipibo Ronald Suárez (https://www.youtube.com/ watch?v=Zzlmvh9nIf0&t=2s). 5.3. La escena cultural 5.3.1. El arte visionario, Pablo Amaringo (Ucayali, 1938-2009), desarrolla un nuevo lenguaje que tiene como principal elemento la estética de la ayahuasca. A mediados de la década de 1980, llegó a

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Pucallpa el antropólogo colombiano Luis Eduardo Luna, quien publicó, junto con Amaringo, el libro Ayahuasca Visions: The Religious Iconography of a Peruvian Shaman (1991). (Véase Bendayan y Villar, 2013: 38). En 1988, funda, junto con Luna, el centro amazónico de pintura Usko Ayar, denominado por Alfredo Villar como la escuela de las visiones, la cual, hasta el día de hoy, forma a niños y jóvenes en artes plásticas. Entre los pueblos originarios, el chamán tiene un rol central, pues es la persona que puede contactar con el mundo sobrenatural. Son respetados y temidos a la vez, y sus poderes son adquiridos a través de una larga preparación. Los chamanes son reconocidos por ser conocedores de las plantas de la región que se usan para curación. Como ha escrito Jeremy Narby, la medicina ayahuasca es una bebida que se utiliza, por lo general, en un contexto ritual-medicinal para contactar con la dimensión espiritual. De esta manera, se busca lograr algún tipo de curación, ya que, dentro de la cosmovisión amazónica, la madre planta o espíritu protector ayahuasca tiene un ánima o espíritu, una presencia invisible energética, que la sustenta, la respalda y contiene la posibilidad de brindar sabiduría o un aprendizaje casi siempre íntimo al amplificar el estado de consciencia. De manera distinta, cada una de las plantas que se unen en la preparación de la ayahuasca permite conocer mejor el mundo de los espíritus «viajar», «ver» y, finalmente, curar. En este ritual de sanación, se emplean melodías o cantos denominados ícaros, imprescindibles en la estructuración de las visiones al dirigir los contenidos emocionales de las sesiones individuales o colectivas. La relación entre planta, chamán e ícaro es orgánica, pues se cree que cada planta enseña un canto que representa su esencia para poder curar a través de la dirección del chamán (véase Narby, 1997). Así, en este período, se consolida un arte que tiene como inspiración —directa o indirectamente— la experiencia con la ayahuasca y su uso ritual, que genera lo que Ronald Rivera denomina estética del ayahuasca.


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5.3.2. El poder verde y la explosión de colores en Lima aparece, por varias razones, a partir de los años noventa en el circuito de galerías limeñas. Entre ellas, se encuentra el trabajo de difusión y gestión cultural del artista plástico Christian Bendayán, gracias al cual se le presta una atención inusitada, hasta ese momento, al arte plástico amazónico. Christian Bendayán (Iquitos, 1973) renovó el arte amazónico al mostrar en su pintura un mundo urbano popular poco explorado. Bendayán realizó en 1994 su primera exposición, Un Pueblo sin Tiempo, y en 2002 presentó, tanto en Lima como en Iquitos, la muestra Puro Sabor: Arte Popular de Iquitos; para esta, convocó a diversos artistas callejeros urbanos de Iquitos, como Julio Walter Guevara y Lu.cu.ma. Ha realizado otras exposiciones individuales y colectivas. Artistas importantes de esta experiencia fueron Víctor Churay Roque (Pucaurquillo, 1972-Lima, 2002); Rember Yahuarcani (Huitoto, 1985), quien retrata la cosmovisión y mitología de su comunidad; y Brus Rubio Churay (Bora-huitoto, 1984), quien presenta una mirada histórica de su comunidad, especialmente de la época del caucho; entre otros. Por otro lado, para los años noventa, ya existía en la Amazonía una tradición pictórica importante y una Escuela Regional consolidada, que brindó a los artistas plásticos de esa generación la posibilidad de contar con referentes a los cuales seguir o confrontar. Otros exponentes del período han sido Gino Ceccarrelli (Iquitos, 1960), quien resignifica la mitología amazónica a través del misterio de un mundo mágico y onírico que presenta a las criaturas mágicas de la Amazonía en la cotidianidad; Gladys Zevallos, pintora de Contamana, cuya técnica se basa en usar pigmentos naturales de cortezas, y frutos del bosque amazónico; Graciela Arias (Ayacucho, 1978), quien fusiona la cosmovisión amazónica con la vida moderna a partir de una mirada de género; y Diana Riesco (Pucallpa, 1980), quien experimenta con diversos soportes digitales y entrega un realismo en búsqueda de la exploración de su experiencia intrapersonal con la Amazonía (para conocer más sobre varios artistas de este período, véase Bendayán, 2017).

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5.3.3. El cine comunitario busca viabilizar la decisión de los miembros de las comunidades indígenas de representarse y hacer visibles las diversas problemáticas que los aquejan desde una mirada propia. Esta necesidad de representación comienza a tomar más fuerza a partir del año 2009 con el «Baguazo». De este modo, surgen diversas iniciativas que buscan formar a jóvenes locales en producción audiovisual. Las principales han sido la Asociación Cultural La Restinga, fundada por Luis Gonzales Polar en 1996. (http://la-restinga.blogspot.com/); y la Escuela de Cine Amazónico (ECA), proyecto con sede en Pucallpa y fundado en el año 2013 a cargo del cineasta Fernando Valdivia y Carlos Marín Tello. Después de la década de 1990, se reactiva la producción de cine regional. Por ejemplo, Nilo Inga presenta el largometraje de ficción El Tunche (2007); en Iquitos, Dorian Fernández y Francisco Bardales incursionan en el género de terror, con el cortometraje de ficción Chullachaqui (2008), el largometraje de ficción Cementerio general (2012) y Desaparecer (2015); y Roger Asto León realiza Reshin: sangre de anaconda (2011), largometraje de ficción grabado completamente en asháninka. 5.4. Bibliografía Bendayán, Christian y Giuliana Vidarte 2017 Amazonistas. Lima: Bufeo/Amazonía+Arte. Bendayán, Christian y Alfredo Villar 2013 El milagro verde. Lima.

Graña, Diego 2013 Concepciones sobre la salud en un grupo de curanderos de la selva peruana. Tesis para optar el título de Licenciado en Psicología Clínica. Lima. Pontificia Universidad Católica del Perú. Fecha de consulta: 20 de agosto de 2020. Disponible en: http://hdl.handle.net/20.500.12404/4571


5. Décadas de violencia (1980-2000)

Castillo, Daniel 2013 “Pintando en Shipibo”: el arte de Cantagallo en Lima desde un contexto sociocultural. Los casos de Elena Valera, Roldán Pinedo y, los hermanos Guímer y Rusber García. Tesis para optar por el grado de Maestría en Antropología Visual. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: http://hdl.handle. net/20.500.12404/4842 Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) 2003 Informe Final. Lima: CVR.

Espinosa, Óscar 2019 «La lucha por ser indígenas en la ciudad: el caso de la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo en Lima». Revista del Instituto Riva-Agüero, 4 (2), pp. 153-184. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: https://doi.org/10.18800/ revistaira.201902.005 2012 «La violencia y la historia asháninka: de Juan Santos Atahualpa a Sendero Luminoso». En François Correa; Jean Pierre Chaumeil y Roberto Pineda Camacho (editores). El aliento de la memoria. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, pp. 284-301. 2009 «¿Salvajes opuestos al progreso?: aproximaciones históricas y antropológicas a las movilizaciones indígenas en la Amazonía peruana». Anthropologica, 27 (27), pp. 123-168. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: http:// revistas.pucp.edu.pe/index.php/anthropologica/article/ view/1602. González Vigil, Ricardo 1999 Poesía peruana siglo XX. Tomo II. Lima: Copé, p. 673.

Molina Campodonico, Ana María 2018 La búsqueda de la voz propia: la poesía amazónica. Iquitos: Tierra Nueva. Narby, Jeremy 1997 La serpiente cósmica, el ADN y los orígenes del saber. Lima: Takiwasi y Racimos de Ungurahui.

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Paiz Malespín, Gretta 2016 «La radio comunitaria: ¿cómo resignificarla hoy?». Ciencia e Interculturalidad, 18 (1), pp. 94-107. Fecha de consulta: 20 de marzo de 2020. Disponible en: https://doi.org/10.5377/rci. v18i1.3052. Regan, Jaime 1994 Hacia la tierra sin mal. La religión del pueblo en la Amazonía. Lima: CAAAP, CETA, IIAP. Rivera, Ronald 2015 Arte con ayahuasca: entrevistas sobre el proceso creativo. Lima: La Nave.

Varese, Stefano 2018 «De la represión a la revolución: el velasquismo en la Amazonía (1968-1975)». En: Aguirre, Carlos y Paulo Drinot. La revolución peculiar. Repensando el gobierno militar de Velasco. Lima: IEP, pp. 419-442.

Vega Díaz, Ismael 2014 Buscando el río. Identidad, transformaciones y estrategias de los migrantes indígenas en Lima Metropolitana. Lima: Terra Nova Centro, Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica. Fecha de consulta: 17 de agosto de 2020. Extraído de: https://www.caaap.org.pe/website/2016/04/12/buscando-el-rio-identidad-transformaciones-y-estrategias-de-losmigrantes-indigenas-amazonicos-en-lima-metropolitana/ Villalobos, Camila y Robin Van Loon. 2019 Don Ignacio Duri Palomeque. Relatos de un chamán de la Amazonía peruana. Lima: Colmena editores.

Zavala, Virginia y Nino Bariola 2007 «Discurso, género y etnicidad en una comunidad de Shipibos en Lima». Debates en Sociología, 32, pp. 50–69. Fecha de consulta 17 de agosto de 2020. Extraído de: http://revistas.pucp. edu.pe/index.php/debatesensociologia/article/view/2559


5. Décadas de violencia (1980-2000)

5.5. Cronología 1979

Se funda el Grupo Cultural Urcututu.

1982

Se estrena la película Fitzcarraldo, de Werner Herzog.

1981 1985

Se publica la novela Las tres mitades de Ino Moxo, de César Calvo Soriano. Se estrena el cortometraje documental Radio Belén, de Gianfranco Annichini.

1987-1990 Sendero Luminoso toma el control de Satipo. 1989

1990

El MRTA ajusticia a Alejandro Calderón, dirigente de la etnia asháninka. Sendero Luminoso instaura campos de trabajo y reeducación de «masas» en la selva central. Se crea el ejército asháninka para la autodefensa.

1991-1995 Se produce la contraofensiva con ayuda del ejército peruano y la liberación —inicial— de asháninkas capturados; aún quedan más personas en cautiverio. 1992

Se funda la Escuela de Formación Artística Pública Eduardo Meza Saravia, en Pucallpa.

2009

Se produce el «Baguazo», la masacre de 34 personas en un enfrentamiento de policías contra comuneros amazónicos durante la jornada de protestas del 5 de junio. En estas, se reclamaba la derogación de los decretos supremos — firmados ese mismo año—, que facilitaban los acuerdos de venta o cesión de tierras por parte de dichas comunidades.

1996

2009

Se funda, en Iquitos, La Restinga, asociación que desarrolló proyectos artísticos, de educación, salud y alimentación con niños y jóvenes trabajadores de las calles de Iquitos.

Se aprueba la Ley de Consulta Previa, mediante la cual se establece la obligatoriedad de que los pueblos nativos sean consultados sobre si proceden obras públicas o privadas que afecten su territorio.

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El río. Gino Ceccarelli Bardales


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EL RÍO DEJA DE SER (HISTORIA Y CULTURA AMAZÓNICA) by CÉSAR GUILLERMO GONZÁLEZ DELGADO - Issuu