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Edicion 855

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Edición del 11 de agosto de 2024 Año 116 - N°6.450

Representante Legal y Director:

Obispo Óscar Blanco Martínez OMD

Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:

Patagónica Publicaciones S.A. Diseño Editorial: Jacqueline D.

www.iglesiademagallanes.cl

A

yer miraba la fotografía de nuestra ordenación diaconal hace 16 años, lo que significa que hace mas de 20 años iniciamos nuestro camino de formación en donde la mayoría no nos conocíamos y donde luego de cuatro años, ocho fuimos ordenados diáconos. Conocimos a José, metódico y ordenado. De carácter firme, pero que te saludaba siempre con una sonrisa. A veces se enojaba, pero duraba un ratito, en especial cuando eran temas de justicia social. Directo para plantear las cosas. Con él no había dudas de sinceridad. Tuvimos la alegría de estar en los inicios de la incorporación de las esposas en el proceso formativo diaconal en nuestra Iglesia y así conocimos a Luchita

Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908

DIÁCONO JOSÉ FLORES OJEDA ¡VIVE EN CRISTO! y el enorme amor, cariño y cuidados que se tenían. Compartían los valores, los sueños y sobre todo la fe, que les sostuvo en cada dificultad. Fe profundamente mariana. Su mayor orgullo -así lo decía- era su familia, sus hijos Vanesa y Claudio y sus logros personales y los nietos de quienes escuchamos sus historias con el pasar de los años y ahora su bisnieta. El Papa Francisco hace un tiempo recordaba que la principal tarea de los diáconos permanentes no es la liturgia, aunque muchas veces la presidan, sino «los oficios de la caridad y de la administración». Y dio tres consejos a los diáconos: 1º «Ser humildes», 2º «ser buenos esposos y padres… y buenos abuelos», y 3º «ser centinelas para ver a Jesús en los pobres y los

necesitados». Finalmente, el Papa subrayó el valor de los diáconos como ejemplo, de modo que los fieles de la parroquia «puedan decir: ‘¡Mira nuestro diácono! Está contento de estar con los pobres, de estar con el párroco, con su mujer y sus hijos, e incluso con su suegra’. Hacer todo con alegría, sin lamentarse, es un testimonio que vale más que muchas prédicas», termina diciendo. Estas palabras del santo padre describen perfectamente a José, testimonio en su parroquia de María Auxiliadora, en su Comunidad de Cristo Redentor, porque con admiración vimos como en el último tiempo, con oxígeno en mano seguía celebrando liturgias y visitando enfermos; testimonio en su familia y en su trabajo.

EL AGRADECIMIENTO DE LUCHITA FLORES En estos momentos de profunda tristeza he recibido muchas muestras de cariño, en especial agradezco el afecto y la presencia de las orientadoras del hospital clínico, gracias amigas por estar conmigo y mi familia, desde el fondo de mi corazón reciban toda mi gratitud.

José creyó en el Reino de Dios, lo empezó a construir en esta vida, lo anunció con su testimonio y ahora, ahí

nos espera. Descansa en la paz de Cristo Resucitado (Diácono Eduardo Castillo)

UN TESTIMONIO DE JOSÉ Debo decir con mucha sinceridad que nunca pasó por mi mente estar al servicio de Dios, pero hoy puedo decir y gritarlo “TE AMO DIOS MIO”, que tremendo regalo me hiciste y qué enorme responsabilidad. Mi servicio de diácono lo desempeñe en el Santuario María Auxiliadora, lugar donde nos casamos con Luchita, donde ella, mis hijos y nietos fueron bautizados y posiblemente lo haga mi bisnieta. Realice celebraciones en las capillas de Cristo Redentor, Dios Padre, Nuestra Señora del Carmen de Rio Seco y San José de Barranco Amarillo. Así también, en las comunidades que me llamaban, ya que nuestra misión principal es “servir” y este servidor es para todos los seres humanos, sin distinción de clases o razas, pero los principales, los más necesitados, son los pobres, los humildes, los desposeídos, los olvidados, tal cual lo hizo nuestro hermano JESUCRISTO.


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