Edición del 16 de junio de 2024 Año 116 - N°6.6442
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Obispo Óscar Blanco Martínez OMD
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En la presentación del documento: “Fui forastero y me recibieron (Mt 25, 35)”, una mirada cristiana a la migración
OBISPOS CHILENOS ABOGAN POR LA REGULARIZACIÓN DE PERSONAS MIGRANTES EN EL PAÍS
El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile -junto a un panel académico, empresarial y políticopresentó un documento con el que expresan su preocupación por la situación migratoria de miles de personas en nuestro país. Con el texto desean contribuir a que Chile alcance una mirada cristiana de la migración.
El miércoles 12 de junio, los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) dieronaconocer,enconferencia de prensa, un documento con el que buscan contribuir a lograr una mirada cristiana del fenómeno de la migración. Expresaron su máxima preocupación por el creciente sentimiento desfavorable hacia la migración que se advierte entre los chilenos. Subrayaron la importancia de abordar esta temática desde una perspectiva de solidaridad y acogida, fundamentada en los principios de la fe cristiana. El documento denominado “Fui forastero y me recibieron (Mt 25, 35)”, una mirada cristiana a la migración, fue presentado en las oficinas del Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI). En la
presentación, los integrantes de la CECh se reunieron con agrupaciones de la sociedad civil y del Estado que trabajan en temas migratorios. Participaron del diálogo sobre el documento Juan Pablo Ramaciotti, director ejecutivo del Centro de Políticas Migratorias; Felipe Harboe, abogado y ex senador por las regiones de Ñuble y BíoBío; y Francisco Jiménez, integrante de la Unión Social de Empresarios Cristianos (USEC). La conversación se centró en la discusión y coordinación de esfuerzos para mejorar las condiciones y derechos de los migrantes en Chile. Las autoridades presentes destacaron la importancia de trabajar para abordar de manera integral los desafíos que enfrenta la población migrante en el país. Favorecer estrategias eficaces que permitan la regularidad migratoria Uno de los aspectos sobre los que fueron enfáticos los obispos fue respecto del abogar por la regularización de los migrantes. Al iniciar la presentación y citando parte del documento, el Arzobispo electo de Concepción, Sergio Pérez deArce señaló: “Pedimos
a las autoridades y a otros actores políticos y sociales, que favorezcan estrategias eficaces que permitan la regularidad migratoria de las personas que hoy están en condición irregular y no tienen problemas penales o delictuales. Más de 180.000 personas participaron voluntariamente del proceso de empadronamiento biométrico durante 2023-2024. Muchos de ellos ya cuentan con vínculos familiares en el país, tienen parientes en situación regular, trabajan entre nosotros, estudian en nuestras escuelas. Regularizar a estas personas está dentro de las opciones de la Política Nacional Migratoria y no hay razones serias que justifiquen no hacerlo”. Sobre esta solicitud se enfatizó que “en ningún caso supone incentivar o generar un “efecto llamado”, pues se hace estableciendo ciertas condiciones que los migrantes se esforzarán en cumplir. Un migrante regular es alguien que adquiere más autonomía, queda menos expuesto a situaciones de vulnerabilidad y es un mejor aporte para la sociedad que lo recibe. Lejos de ser un problema para el país, la regularidad migratoria contribuye a la seguridad y la paz social, permitiendo relaciones más transparentes entre las personas. Es un beneficio tanto para los migrantes como para los chilenos”. El trabajo conjunto puede asegurar la dignidad de las personas migrantes Juan Pablo Ramaciotti, del Centro de Políticas Migratorias, enfatizó que hay que “hacerse cargo de
las percepciones que no nos ayudan a integrarnos bien, sin desconocer las situaciones que provocan tensiones”, agregando que hay que tener políticas públicas, tener acción desde la sociedad civil o desde el mundo religioso, desde la Iglesia que puedan hacerse cargo de situaciones difíciles, pero desde las evidencias. Además, valoró la labor de la acogida de la Iglesia “en el reconocimiento de la dignidad y valor de los migrantes. Entregando responsabilidad y autonomía. En comunidad y acogiendo”. Desde el mundo del trabajo, Francisco Jiménez, representante de USEC, señaló estar de acuerdo sobre la necesidad de regularizar la situación de personas migrantes que cumplen con los requisitos: “Es muy importante regularizarlos en primer término por dignidad, permitiendo integrarlos al mundo laboral”, recordando que la empresa contribuye a la construcción del tejido social y que el país es mejor con la migración, pues aportan mucho valor a las empresas. “Por eso es importante que puedan regularizarse”, partiendo por las 180 mil personas que se empadronaron
voluntariamente. Por otro lado, Felipe Harboe destacó la importancia de la colaboración entre las organizaciones civiles y religiosas: “solo trabajando juntos podremos crear políticas efectivas que aseguren los derechos y la dignidad de todas las personas migrantes”. Sobre la situación enfatizó que no aporta el “buenismo” sobre el tema, pero tampoco la actitud extrema de “cerrar las fronteras”. Valoró que el documento enfatice que, en un país legalista, no se acoja a personas que incluso han entrado regularmente pero que luego por temas administrativos no pueden terminar por insertarse, por burocracia o desidia. Documento disponible en versión digital e impreso El texto completo del documento en su versión digital puede ser descargada gratuitamente en línea a través del portal iglesia.cl. En tanto, están disponibles ejemplares impresos a través de e-mail: comunicaciones@ conferenciaepiscopal.cl. Fuentes: Arzobispado de Santiago, INCAMI, CECh