Edición del 12 de mayo de 2024 Año 116 - N°6.6437
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Obispo Óscar Blanco Martínez OMD
Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:
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Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908
“CATEQUISTAS, SERVIDORES CON ESPÍRITU SINODAL, PARA UN CHILE MÁS FRATERNO” En la celebración de la Ascensión del Señor celebramos el día del catequista Nos dice el papa Francisco:
Los catequistas tienen una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. El ministerio laical del catequista es una vocación, es una misión. Ser catequista significa que uno “es catequista”, no que “trabaja de catequista”. Es todo un modo de ser, y hacen falta buenos catequistas que sean a la vez acompañantes y pedagogos. Hacen falta personas creativas que anuncien el Evangelio, pero que lo anuncien, no digo con sordina pero no con bocina, sino con su vida, con mansedumbre, con un lenguaje nuevo y abriendo caminos nuevos. Y en tantas diócesis, en tantos continentes, la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista. Demos las gracias a los catequistas, a las catequistas, por el entusiasmo interior con que viven esta misión al servicio de la Iglesia. Recemos juntos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, con creatividad, con la fuerza del Espíritu Santo, con alegría y con mucha paz.
Nos dice el Padre Obispo Óscar:
Ser catequista es un llamado de Jesús a una misión; no es una mera tarea que hacemos en la parroquia o en alguna unidad pastoral, porque falta alguien y entonces hay que ocupar ese lugar. ¡No, no! El catequista es un “testigo de la fe y un custodio de la memoria de Dios, al experimentar la bondad y la verdad del evangelio en su encuentro con la persona de Jesús el catequista guarda, nutre y da testimonio de la nueva vida que deriva de Él” (DC 113a). Y el corazón de su catequesis es: “Jesús te ama y nunca te abandona”. El papa Francisco nos invita a ponernos en el camino que ha iniciado el mismo Jesús, para recorrer juntos el sendero en “comunión, participación y misión”, por lo que la invitación es a ser: “Catequistas, servidores con espíritu sinodal, para un Chile más fraterno”. Se nos convoca a mirar la realidad con los ojos de la cara y el corazón. Y con un buen
Queridos amigos: preparándonos para celebrar el día del Catequista, llego hasta ustedes para saludarlos y agradecerles que hayan querido asumir con compromiso tan importante vocación. Hay un lema, que es también una misión: “Catequista: Abrazo y Palabra de Jesús en el camino”. En primer lugar, me hace pensar en Jesús, el primer catequista, quien fue un experto en “dar catequesis en el camino”. Al contemplar sus recorridos, pienso: ¡Cuánto tenemos que aprender en la Iglesia de Él, de su estilo, de su pedagogía, de su ternura! Jesús no se quedó dando “catequesis puertas adentro”. Su anuncio del Reino lo hizo, sobre todo, “mientras iba de camino”. Por otro lado, también me hace pensar que el catequista, como todos los bautizados, está llamado a anunciar la alegría del Evangelio, no sólo desde la teoría sino, principalmente, a partir del encuentro personal con el Señor en los Sacramentos, en su Palabra, y en el camino cotidiano, sea que estemos en marcha, sea que estemos “en la banquina”. Encontrándonos con Jesús en nuestro día a día y dejándonos transformar por Él, lograremos luego que la discernimiento, descubrir que hay cosas nuevas, buenas y bellas que empiezan a brotar, pero que debemos estar atentos para ayudarles a crecer y madurar. Bien sabemos, que la catequesis no es un hecho estático, ni aislado, se trata de un camino que hacen catequistas, niños, jóvenes y adultos, escuchando y buscando juntos las respuestas a las preguntas del Evangelio. La catequesis, se inserta en una localidad concreta, en la diócesis, en una parroquia, colegio y otras instancias, en contextos específicos y tiempos complejos. Para ello se necesita de “servidores con espíritu sinodal”, que se involucren en este gran proceso de renovación que la Iglesia está llamada a realizar en fidelidad a Jesucristo. En términos de «Aparecida», catequistas con hondas raíces culturales, misioneras e inclusivas. Catequistas en salida a las periferias donde están sus hermanos, con compromiso comunitario, eclesial y social.
catequesis sea abrazo y palabra de Jesús en el camino de los demás, especialmente para aquellos que, con el cansancio a cuestas, les resulta difícil seguir andando. Gracias por todo lo que hacen para compartir la fe.