Edición del 29 de junio de 2025 Año 117 - N°6.505
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Obispo Óscar Blanco Martínez OMD
Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:
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Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908
“TÚ ERES PEDRO”
S
an Agustín decía que Pedro representa a la Iglesia en su totalidad, por eso debemos recorrer junto con el apóstol los acontecimientos que nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (12,1-11) en la liturgia de hoy. Herodes hace arrestar a Pedro, lo hace encarcelar y encadenar, poniéndolo bajo custodia de los soldados. Durante la noche, mientras dormía en la prisión, se le aparece el ángel del Señor que lo despierta y le dice: “¡Levántate rápido!”. Si Pedro representa a la Iglesia en su totalidad, podemos decir: Iglesia, levántate rápido, no te quedes detenida en el pasado, custodiando cenizas. Iglesia, despiértate de la modorra del “siempre se hizo así́ ”, despiértate de los formalismos y de un cristianismo apagado y endurecido que pierde la alegría del resucitado.
Solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo
Pedro estaba prisionero y encadenado. Como Iglesia, ¿cuántas veces estamos prisioneros de nuestros conflictos internos y pequeñeces, encadenados a la nostalgia de otros tiempos, encadenados a ideologías que no nos dejan entrar en diálogo con los que piensan distinto, atados a prejuicios y a miedos de cambiar? Iglesia, levántate rápido, libérate de las cadenas de la comodidad, de la guerra entre nosotros que rompe la fraternidad. Libérate de la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados. Iglesia, libérate para liberar a tantos hermanos oprimidos por la injusticia, esclavizados por las adicciones, encerrados en la prisión de la soledad y de la angustia más profunda. Luego el Ángel le dice a Pedro, “sígueme”. Pedro salió y lo siguió pasando por el primer y segundo puesto de guardia hasta la
puerta principal que lo sacó a las calles de la ciudad. ¡Sigamos a Jesús! Seamos una Iglesia de discípulos que caminan detrás del único Maestro, Jesucristo. Una Iglesia en salida, que en cada bautizado recorre las calles de la ciudad sin miedo a la realidad, en contacto con el pueblo, anunciando al mundo la alegría del Evangelio y la misericordia de Dios que es para todos, porque no discrimina a nadie. Seamos entonces una Iglesia que se despierta, que se levanta rápido de sus comodidades y privilegios y que sigue al Señor para ser una Iglesia discipular en salida, yendo al encuentro de los más alejados, “primereando”, dando el primer paso hacia el encuentro. “Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. Porque la alegría del Evangelio es para todo el pueblo y no puede excluir a nadie” (Evangelii Gaudium 23). También nos dice el relato del libro de los Hechos que la Iglesia no cesaba de orar a Dios por Pedro. Hoy nosotros queremos rezar por el Papa León XIV para que siga adelante con libertad y audacia en la misión que el Señor le encomendó. Tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mí Iglesia. Jesús ha querido para su Iglesia también un centro visible de comunión en Pedro, hoy en León XIV. También nosotros, como miembros de la familia de Dios, queremos sumarnos a la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio, porque “hoy, Jesús quiere continuar construyendo su Iglesia, esta casa con fundamento sólido, pero donde no faltan las grietas y que continuamente necesita ser reparada. La Iglesia siempre necesita ser reformada. Nosotros ciertamente no nos sentimos rocas, sino solo pequeñas piedras, aún así́ , ninguna pequeña piedra es inútil. Es más, en las manos de Jesús, la piedra más pequeña se convierte
en preciosa porque Él la recoge, la mira con gran ternura, la trabaja con su espíritu y la coloca en un lugar justo. Él siempre ha pensado donde puede ser más útil a toda la construcción. Cada uno de nosotros es una pequeña piedra, pero las manos de Jesús participan en la construcción de su Iglesia” (Evangelii Gaudium 47). Discípulos del Señor que quieren seguir sus pasos, liberados de toda cadena que entorpezca la misión y guiados por nuestro Papa León, por intercesión de los santos Pedro y Pablo, nos comprometemos a anunciar con audacia y creatividad la buena noticia de la resurrección como lo hicieron ellos hasta dar la vida.