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Edición 889

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Edición del 25 de mayo de 2025 Año 117 - N°6.500

Representante Legal y Director:

Obispo Óscar Blanco Martínez OMD

Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:

Patagónica Publicaciones S.A. Diseño Editorial: Jacqueline D.

Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908

www.iglesiademagallanes.cl

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Día nacional del Catequista

amos gracias al Señor por el servicio de los catequistas en nuestra Iglesia Diocesana. El Directorio para la Catequesis del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización nos presentan algunos rasgos del catequista, teniendo presente un aspecto esencial: el verdadero protagonista de toda auténtica catequesis es el Espíritu Santo. 1. ORIGEN, LUGAR Y META DE LA CATEQUESIS. - El catequista es un cristiano que, en virtud del Bautismo y de la Confirmación, es testigo del anuncio del Evangelio. - El catequista pertenece a una comunidad cristiana y actúa como testigo de la comunión de la Iglesia. - La vocación específica de catequistas tiene su raíz en la vocación común del Pueblo de Dios. 2. RASGOS DE LA VOCACIÓN DEL CATEQUISTA.

- El catequista es, en primer lugar, testigo de la fe. - El catequista es custodio de la memoria de Dios. - El catequista es maestro y mistagogo (inicia en los misterios de la fe). - El catequista es acompañante y educador. - El catequista es evangelizador de la fe. 3. FORMACIÓN ESPECÍFICA DEL CATEQUISTA. - Una formación es una experiencia que gira en torno a un encuentro vital con Jesucristo. - Una formación como un proceso, bajo la guía del Espíritu, que ayude a tomar forma en su identidad de catequista. - Una formación que suponga la transformación de la persona que la interioriza. - Una formación que se convierta en luz para su misión evangelizadora. - Una formación que conforma a los bautizados con Jesucristo. - Una formación que tenga como finalidad que el

catequista se convierta en discípulo misionero. - Una formación que capacite para ser un evangelizador con espíritu. 4. CRITERIOS PARA LA FORMACIÓN DE LOS CATEQUISTAS. - Una espiritualidad misionera y evangelizadora:

para el encuentro con los demás, compromiso con el mundo y pasión por la evangelización. - Entender la catequesis como formación integral: tarea de iniciación, educación y enseñanza. - Formados en el arte del acompañamiento para acompañar a sus hermanos.

EL PAPA LEÓN XIV Y SU PRIMERA CATEQUESIS ¿Qué nos enseña la Parábola del Sembrador?

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n su primera audiencia general en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV, inspirado en la Parábola del Sembrador del evangelio de Mateo 13, 1-9, ilustró el amor y la generosidad inquebrantables de Dios, incluso cuando la tierra parece infértil. Con esta meditación, el papa continúa con el ciclo de catequesis “Jesucristo, nuestra esperanza” del Jubileo 2025. Este periodo, iniciado por el Papa Francisco, abordó la infancia de Jesús y, en esta segunda etapa, León XIV se centrará en las parábolas y en la vida de Cristo . El papa afirmó que las parábolas de Jesús que nos ayudan a recuperar la esperanza porque nos muestran cómo obra Dios en la historia. “Hoy me gustaría detenerme en una parábola un poco particular, porque es una especie de introducción a todas las parábolas. Me refiero a la del sembrador (Mt 13, 1-17). En cierto sentido, en este relato podemos reconocer la forma de comunicarse de Jesús, que tiene mucho que enseñarnos para el anuncio del Evangelio

hoy”, dijo. ¿Qué dice la Parábola del Sembrador? La Parábola del Sembrador fue considerada por el papa León como reveladora, debido a la forma en cómo actúa la Palabra en la vida humana, pues Jesús presentaba la Palabra como una semilla sembrada abundantemente en todo tipo de terrenos. Al respecto el pontífice afirmó que “cada palabra del Evangelio es como una semilla que se arroja al terreno de nuestra vida. Muchas veces Jesús utiliza la imagen de la semilla, con diferentes significados. ¿Qué es, entonces, este terreno? Es nuestro corazón, pero también es el mundo, la comunidad, la Iglesia. La palabra de Dios, de hecho, fecunda y provoca toda realidad”. El Papa León también resaltó que la palabra de Jesús fascina y despierta curiosidad. Aunque en la gente haya muchas situaciones diferentes, la palabra de Jesús es para todos, pero actúa de manera distinta en cada uno. En este contexto, explicó que el sembrador, aparentemente despreocupado por la calidad del suelo, representaba a Dios mismo, quien siembra generosamente su palabra en cada corazón, sin importar cuán preparado esté. Señaló que esta actitud desconcertaba, ya que contradecía la lógica humana del cálculo y la eficiencia; sin embargo, en el Reino de Dios, lo que valía era el amor desbordante y la confianza paciente de un Dios que esperaba a que cada semilla germinara a su debido tiempo. “Es cierto que el destino de la semilla depende también de la forma en que la acoge

el terreno y de la situación en que se encuentra, pero ante todo, con esta parábola, Jesús nos dice que Dios arroja la semilla de su palabra sobre todo tipo de terreno, es decir, en cualquier situación en la que nos encontremos: a veces somos más superficiales y distraídos, a veces nos dejamos llevar por el entusiasmo, a veces estamos agobiados por las preocupaciones de la vida, pero también hay momentos en los que estamos disponibles y acogedores”, reflexionó. La semilla tarde o temprano dará frutos Asimismo, durante la audiencia pública remarcó que Dios confiaba y esperaba que, tarde o temprano, la semilla floreciera. Él nos amaba así: no esperaba a que fuéramos el mejor terreno, sino que siempre nos daba generosamente su palabra. Quizás, al ver esa confianza, nacía en nosotros el deseo de convertirnos en un terreno mejor. Esta esperanza, afirmó, estaba fundada sobre la roca de la generosidad y la misericordia de Dios. “Al contar cómo la semilla da fruto, Jesús también está hablando de su vida. Jesús es la Palabra, es la Semilla. Y la semilla, para dar fruto, debe morir. Entonces, esta parábola nos dice que Dios está dispuesto a «desperdiciarse» por nosotros y que Jesús está dispuesto a morir para transformar nuestra vida”, añadió el Santo Padre. El Papa explicó que las parábolas no eran simplemente relatos sencillos o ejemplos morales, sino que eran narraciones tomadas de la vida cotidiana con un significado más profundo y provocar interrogantes en el oyente, mover el corazón y la concien-

cia. Aclaró que el término griego “parábola” significaba “lanzar hacia adelante”, es decir, “lanzar una verdad que interpela directamente al oyente. Por eso, cada parábola nos desafiaba a preguntarnos: ¿qué dice esa historia a mí?, ¿qué lugar ocupo en ella?”. La imagen del sembrador de Van Gogh Como complemento visual y espiritual, el Papa compartió su reflexión sobre el famoso cuadro de Van Gogh, El sembrador al atardecer. En la obra, el sembrador aparece bajo el sol, símbolo del esfuerzo

y del poder vivificante de Dios, que domina la escena. Aunque en segundo plano, explicó, el sol (Dios) ocupa el centro, recordándonos que Él es quien da el crecimiento, incluso cuando no lo percibimos directamente. Aunque no siempre entendamos cómo actúa, la semilla siempre da fruto. Finalmente, el papa León XIV invitó a los fieles a reflexionar sobre su situación respecto a la Palabra de Dios. Reconoció que muchas veces no somos el terreno ideal, pero animó a no desanimarse y a pedir a Dios la gracia de convertirse en un suelo fértil.

El Papa Francisco ilustró la Parábola del Sembrador con una imagen de Vincent van Gogh. Foto: Museo virtual Vincent van Gogh


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