Edición del 27 de abril de 2025 Año 117 - N°6.496
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Obispo Óscar Blanco Martínez OMD
Editor: Pbro. Fredy Subiabre Matiacha fredysubiabre@gmail.com Impresión:
Patagónica Publicaciones S.A. Diseño Editorial: Jacqueline D.
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Semanario fundado por Mons. José Fagnano el 19 de enero de 1908
Conmovidos y agradecidos CELEBRAMOS LA PASCUA DEL PAPA FRANCISCO
●● El lunes 21 de abril, celebramos la Pascua del Papa Francisco con una eucaristía en la Iglesia Catedral, celebración que fue presidida por el P. Obispo Óscar y la participación de la mayoría de los sacerdotes de Punta Arenas, diáconos, religiosas y laicos de las comunidades, movimientos y colegios de la diócesis. Fue una celebración muy participativa y que expresó la gratitud por el sucesor de Pedro que condujo por 12 años la Iglesia Universal. Se abrió un libro de condolencias en el que muchos han expresado su gratitud por el ministerio del Papa Francisco. En la eucaristía el P. Óscar recogió el sentir de la comunidad en la homilía que reproducimos en esta edición de nuestro semanario.
“H
oy, primer lunes de Pascua, cuando toda la Iglesia se encuentra celebrando con alegría y profundo gozo en la resurrección del Señor Jesús, el Dios que resucitó a su Hijo Jesucristo de entre los muertos, ha llamado a su presencia nuestro querido Papa Francisco. Estamos conmovidos y agradecidos, y la esperanza que no defrauda nos consuela. “Comenzamos este camino, obispo y pueblo”. Éstas fueron sus primeras palabras al comenzar su pontificado el 13 de marzo de 2013, sacado desde el fin del mundo, muy cerca de nosotros, para ser obispo de Roma y el Papa Francisco. Él ha sido un regalo de Dios para nuestra Iglesia como sucesor de Pedro y una voz para el mundo entero. Desde sus inicios como obispo de Roma y Papa Francisco, fue un testigo incansable del amor de Dios. Su gestos y palabras sencillas, pero cargadas de significados, nos enseñaron que Dios es misericordia. Nos invitó a poner en el centro de nuestra preocupación a quienes están en las periferias, animándonos a ser una Iglesia en salida y sinodal.
El Papa Francisco fue un pastor con olor a oveja, creativo y cercano. Fue el primero en muchas cosas: el primer papa latinoamericano, jesuita y argentino. El primero que fue elegido con su predecesor aún vivo, quien llamó “El Nono” de la Iglesia; el primero en asignarle puestos de responsabilidad a las mujeres y laicos en la curia vaticana; convocó un sínodo donde comprometió al Pueblo de Dios ... y así podríamos seguir enumerando una serie de iniciativas que fueron dando dinamismo a la Iglesia y a la sociedad. Sufrió la incomprensión y el rechazo. Aun así, nos dio ejemplos de paciencia y fortaleza espiritual. Se preocupó de mantener la unidad de la Iglesia con su diversidad de carismas y opiniones, lo hizo como un buen pastor. Fue un incansable promotor de la cultura del encuentro a través del diálogo y los acuerdos. Hoy estamos conmovidos y agradecidos. Ha partido un buen pastor, un pastor cercano, hermano y amigo de todos. Su legado es inmenso y fecundo. Sus enseñanzas y testimonios seguirán impulsando a caminar juntos en
la Iglesia, a buscar y hacer siempre la voluntad de Dios. Gracias por haber sido la voz de la Iglesia en el anuncio de “La Alegría del Evangelio”, cuando nos dices que prefieres una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad. Gracias por invitar a los jóvenes a no “balconear” la vida y a “hacer lío”. Gracias por “Laudato si” que nos invita a escuchar el grito de los pobres y de la tierra y a comprometernos en el cuidado de la casa común. Gracias por “Amoris Laetitia” en que nos muestras el amor por la familia , abriendo las puertas de la eucaristía a tantos y tantas que se encontraban excluidos. Gracias por “Fratelli Tutti” donde nos invitas a la paz social y a la fraternidad, “hermanos todos”, y durante la Pandemia en que nos acompañaste con la cercanía, la oración y nos recordaste que “nadie se salva solo”. Gracias por “Dilexit nos” sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesús, donde nos invitas a volver al corazón. Gracias por invitarnos a rezar por ti y por el mun-
do entero. Gracias por venir a vernos a Chile y enseñarnos a pedir perdón y a crear ambientes sanos y seguros al interior de la Iglesia. Gracias por recordarnos que hay que poner a Cristo al centro y hacer que Él crezca y yo disminuya. Gracias por ser el Francisco de nuestro tiempo y parecerse a Jesús. Gracias por mostrarte vulnerable desde el hospital, bendecirnos y encomendarnos a María, la Madre de Dios. Tus palabras sencillas las recordamos hoy: “Que Dios los bendiga y la Virgen los cuide”. Gracias querido papa Francisco y descansa en paz y desde el cielo reza por nosotros”.