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Edición 999

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La Resurrección, fundamento y camino de las Comunidades Eclesiales

Dirección: Cl. 9 # 8-87

En la Iglesia tenemos la certeza de estar en el aprisco más seguro para recorrer el camino de la vida cristiana, porque Jesucristo Buen Pastor está con nosotros.

En esta Fiesta del Buen Pastor, animo a los presbíteros de nuestra Iglesia Particular a seguir el camino de entrega generosa. Que el Señor bendiga su vida, su ministerio, su misión en el pastoreo y en el acompañamiento con cada una de sus comunidades parroquiales. BUEN PASTORFiesta del 26 de abril de 2026

l próximo domingo estamos llamados por la Iglesia en su liturgia a contemplar a Jesucristo Buen Pastor que tiene preocupación por cada una de las ovejas y sobre todo por aquella que está perdida. Para la misión del pastoreo en su nombre ha dejado instituido el sacerdocio ministerial, indicando a quien ha elegido que entre por la puerta al aprisco donde están las ovejas y camine delante de ellas, tal como lo enseña el Evangelio: “el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca” (Jn 10, 1 - 3); indicando con ello que todos debemos disponernos a entrar por la puerta que es Jesucristo Buen Pastor que da la vida por las ovejas.

En la Iglesia tenemos la certeza de estar en el aprisco más seguro para recorrer el camino de la vida cristiana, porque Jesucristo Buen Pastor está con nosotros. Pero además un bautizado, elegido por Dios para el sacerdocio, ayuda al cuidado del rebaño para que nadie se pierda, cumpliendo con el mandato misionero del Señor: “vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 19 - 20).

La misión del Buen Pastor es anun-

El Buen Pastor entra por la puerta en el aprisco de las ovejas

ciar el Evangelio, entregando la vida por las ovejas, no las abandona cuando están en peligro y va en busca de ellas cuando se han perdido. Esas actitudes del sacerdote, Buen Pastor, muestran la actitud misericordiosa de Jesús que va en busca de quien se ha perdido, “¿quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar a la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros lleno de alegría, y al llegar a casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ¡alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido!” (Lc 15, 4 - 6).

Desvelarse por la oveja perdida es la misión de la Iglesia en su tarea evangelizadora, que a tiempo y a destiempo predica a Jesucristo, con la finalidad que sea conocido y que todos reciban la salvación. Ese es el designio amoroso del Padre, Él quiere que todos nos salvemos: “esto es bueno y grato a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tim 2, 3 - 4); de nuestra parte corresponde disponernos a escuchar la voz del Señor y seguirlo, transformando nuestra vida en Él, mediante un proceso de conversión que cada día debemos emprender.

brotar una actitud contemplativa en cada uno de nosotros, porque es la intimidad de la oración a solas con Él, lo que refuerza en nosotros el llamado a seguirlo, abandonando comportamientos pecaminosos, para poder escuchar la voz del Señor, reconocer la puerta segura que nos lleva a la salvación: “yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10, 9 - 10).

“Un bautizado, elegido por Dios para el sacerdocio, ayuda al cuidado del rebaño para que nadie se pierda”.

De esta actitud amorosa del Padre misericordioso que nos entrega a Jesucristo Buen Pastor, tiene que

Jesucristo para continuar la obra de la salvación se ha quedado con nosotros en cada uno de los sacerdotes, quienes, participando de su único sacerdocio, hacen visible al Buen Pastor, siendo pastores del Pueblo de Dios, cuidando cada oveja que se les ha encomendado como misión, saliendo en busca de aquella que se ha perdido y viviendo como Buen Pastor, presencia de Jesucristo en medio del redil y no como quien se salta la puerta comportándose como un extraño; porque “a un extraño no lo seguirán las ovejas, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños” (Jn 10, 5). Cada sacerdote que presta su servicio en las parroquias de nuestra Diócesis de Cúcuta, ha entrado al ministerio sacerdotal y a la misión de ser pastores, por la puerta que es Jesucristo Buen Pastor, que ha elegido a cada uno para esta misión; la Iglesia lo ha llamado y enviado en su nombre a cuidar el rebaño que se la ha confiado.

El próximo domingo al celebrar a Jesucristo Buen Pastor que ha dado la vida por todos nosotros en la cruz, es también un día para agradecer al Señor por cada uno de nuestros sacerdotes, que dejándolo todo han sabido escuchar la voz del Pastor Supremo, entrar por la Puerta que es Jesucristo, para cumplir la misión en el mundo de pastorear al pueblo de Dios con los sentimientos de Jesucristo, dando la vida por las ovejas que han sido puestas bajo su cuidado.

Agradecemos a Dios el don de cada uno de los sacerdotes de nuestra Diócesis de Cúcuta y también de las vocaciones, para que el Señor siga enviando obreros a su mies a cumplir con el mandato misionero: “vayan y hagan discípulos, celebrando la Resurrección”. Oremos por los seminaristas que se encuentran en nuestro Seminario Mayor San José, para que sepan responder al llamado del Señor y se vayan configurando con Jesucristo Buen Pastor. Pidamos la gracia de la renovación sacerdotal para nuestro presbiterio, que nos comprometa a todos en la salida misionera, a ir en búsqueda de la oveja perdida y poderla retornar a tomar el alimento que ofrece Jesucristo en la Eucaristía. Pongámonos bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María y del Glorioso Patriarca San José, pidiendo por todos los sacerdotes para que seamos fieles a Jesucristo y a la Iglesia, en el pastoreo que se nos ha confiado. Felicitaciones a todos los sacerdotes en este día.

En unión de oraciones, reciban mi bendición.

PRESIDENTE
Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta
Pbro. Samuel Alexis Arias Meza

La comunidad parroquial de San Pío X celebró el inicio de su año jubilar

El pasado domingo 12 de abril en el corazón de la ciudadela de Juan Atalaya, la comunidad parroquial de San Pío X conmemoró sus 50 años de vida pastoral con el inicio de un año

jubilar concedido por el Papa León XIV.

A lo largo de estas cinco décadas, la comunidad ha enfrentado desafíos, pero también ha experimentado crecimiento,

La Misericordia de Dios congregó a los fieles de esta Iglesia Particular

La Casa de la Misericordia celebró el segundo domingo de Pascua, conocido también como la fiesta de la Divina Misericordia, en las instalaciones del Colegio San José de Peralta, convocando a numerosos fieles en un ambiente de recogimiento espiritual y encuentro con Dios.

La jornada inició a las 7:30 a.m. con momentos de oración, reflexión y acompañamiento pastoral. Durante el encuentro, Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta; se dirigió a los asistentes, invitándolos a vivir con profundidad la experiencia del amor y la misericordia de Dios en la vida cotidiana.

Durante la celebración, el Fray Jonatán Córdoba, de la Orden de los Franciscanos Menores (OFM), ofreció una reflexión en torno al sentido de la Casa

unidad y fortalecimiento espiritual. La parroquia San Pío X nació gracias al trabajo y la visión de los padres Agustinos recoletos y los padres de la Compañía de Jesús (jesuitas), cuya labor dejó una profunda huella tanto en lo espiritual como en lo social. Entre los recuerdos más significativos se destacan las “ollas comunitarias”, impulsadas por los jesuitas, que se convirtieron en espacios de encuentro, solidaridad y dignidad para muchas familias.

La apertura de la puerta santa, se dio en el marco de la fiesta de la Divina Misericordia, con la sagrada Eucaristía presidida por monseñor José Libardo Garcés Monsalve; quien invitó a los fieles a vivir este tiempo con fe, esperanza y caridad.

Por otra parte, el padre José David Caña Pérez, ha impulsado un signo central para vivir el año jubilar, la Cruz del Perdón, con el lema Restaurarlo todo en Cristo, invitando a los fieles a reflexionar sobre su vida, reconocer sus faltas y abrirse a la misericordia divina.

Este Jubileo tiene como propósito agradecer a Dios por los 50 años de vida parroquial, servicio y evangelización de la parroquia San Pío X quienes han caminado con sacerdotes, laicos comprometidos y fieles bautizados en este proceso evangelizador en la ciudadela de Juan Atalaya, confiando en que Dios continuará guiando la comunidad. Las misas jubilares serán los días miércoles 5:00 y 7:00 p.m. los viernes 5:00 p.m. y domingos 11:00 a.m.

¿SABÍAS QUE?

de la Misericordia como hogar de Dios y espacio de encuentro, destacando la importancia de reconocer este lugar como una oportunidad privilegiada para encontrarse con el Señor. Igualmente, subrayó que esta celebración es un momento propicio para renovar el corazón y revestirse de la misericordia divina.

Hacia las 10:30 de la mañana, los asistentes emprendieron la peregrinación hacia la parroquia San Pío X, donde participaron en la apertura del año Jubilar de esta comunidad parroquial. Luego a las 3:00 p.m. vivieron una experiencia de oración, en la que, unidos a la Pasión del Señor, elevaron sus súplicas durante la tradicional hora de la misericordia, con el rezo de la coronilla.

Esta fiesta, nacida de las revelaciones concedidas por el Señor a Santa Faustina Kowalska, es un llamado al Pueblo

Con el inicio del nuevo milenio, a partir del 2004, mediante el apoyo de benefactores, el periódico La Verdad, produce anualmente el almanaque diocesano, el cual se ha convertido en una herramienta invaluable para seguir evangelizando en muchos hogares cucuteños y del área metropolitana.

de Dios a redescubrir el insondable misterio de la Divina Misericordia recordándonos que, en medio de las incer-

tidumbres, el pecado y el sufrimiento humano, el corazón de Cristo permanece cercano a sus hijos.

PARROQUIAS

Parroquia Ntra. Sra. de Fátima, Villa del R.

Parroquia Cristo Camino

Parroquia Cristo Maestro

Parroquia Ave María

Parroquia Asunción de María

Parroquia la Natividad de Ntra. Señora

Parroquia Sagrada Familia

Parroquia Santísima Trinidad

Parroquia Santos Apóstoles

Parroquia Ntra. Sra. de las Victorias

Parroquia San Antonio María Claret

Parroquia San Judas Tadeo, Villa del Rosario

Basílica Menor de Ntra. Sra. del Rosario de Chiquinquirá

Parroquia San Martín de Sardinata

Parroquia San Rafael Arcángel, Cúcuta

Parroquia San Vicente de Paúl

Parroquia Espíritu Santo

Parroquia Señor de los Milagros

Parroquia Jesucristo Buen Pastor

Parroquia Jesús de Nazaret

Parroquia Jesús Misericordioso

Parroquia La Presentación del Señor

Parroquia María Reina de Todos los Santos

Parroquia Nuestra Señora de Belén

Parroquia Ntra. Sra. de Fátima, Los Patios

Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe

Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza

Parroquia Nuestra Señora de la Paz

Parroquia Ntra. Sra. de las Angustias

Parroquia Nuestra Señora de Torcoroma

Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, Carmen de Nazareth

Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Parroquia Sagrada Eucaristía

Parroquia San Ezequiel Moreno

Parroquia San Agustín

Parroquia San Alberto Hurtado

Parroquia San Andrés

Parroquia San Antonio de Padua, Cúcuta

Parroquia San Francisco Javier

Parroquia San Gabriel Arcángel

Parroquia San Isidro Labrador

Catedral San José

Parroquia San José Obrero

Primer informe - fecha de corte al 14 de abril de 2026

La Diócesis de Cúcuta agradece a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles bautizados por su aporte a la CCCB, “Unidos por nuestro Seminario Mayor”. También agradece a las instituciones educativas, civiles y personas de buena voluntad por su generosidad con esta casa de formación.

$210.000

$234.650

$1.850.000

$750.000

$600.000

$1.500.000

$5.805.800

$639.200

$2.167.000

$435.000

$400.000

$1.500.000

$6.581.700

$3.300.000

$3.659.000

$1.911.500

$3.425.000

$3.500.000

$430.000

$860.000

$575.000

$200.000

$3.088.000

$1.270.000

$550.000

$550.000

$460.000

$800.000

$2.000.000

$1.310.000

$300.000

$1.665.250

$3.200.000

$550.000

$650.000

$365.400

$300.000

$7.000.000

$555.000

$333.000

$310.000

$1.900.000

$1.020.000

Parroquia San Juan Bautista

Parroquia San Juan Bosco

Parroquia San Juan María Vianney

Parroquia San Judas Tadeo, Cúcuta

Parroquia San Martín de Tours

Parroquia San Mateo Evangelista

Parroquia San Miguel Arcángel

Parroquia San Pío X

Parroquia Santa Ana

Parroquia Santa Clara de Asís

Parroquia Santa Margarita de Youville

Parroquia Santa María Madre de Dios

Parroquia Santa María Rosa Mística

Parroquia Santa Marta

Parroquia Santa Rosa de Lima

Parroquia Santa Teresa de Calcuta

Parroquia Santa Teresa del Niño Jesús

Parroquia Santiago Apóstol

Parroquia Todos Los Santos

Parroquia Visitación de Nuestra Señora

TOTAL: $101.709.500

CAPILLAS Y CAPELLANIAS

Capilla Nuestra Señora de Torcoroma

Capilla El Carmen Antiguo Hospital

TOTAL: $880.000

$1.000.000

$1.600.000

$1.300.000

$1.350.000

$267.500

$678.600

$4.004.000

$5.000.000

$1.156.000

$5.000.000

$526.000

$2.368.000

$1.000.000

$605.000

$1.050.000

$3.000.000

$1.000.000

$928.900

$500.000

$665.000

$380.000

$500.000

OTRAS COMUNIDADES ECLESIALES

Pías Discípulas del Divino Maestro

Seminario Menor Diocesano San José de Cúcuta

Fundación Banco Diocesano de Alimentos Mons. Oscar Urbina

Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

Monasterio Ave María

TOTAL: $3.562.100

$425.000

$500.000

$1.500.000

$800.000

$337.100

INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Colegio Departamental Integrado Juan Atalaya (aporte año 2025 entregado en 2026)

Colegio Integrado Juan Atalaya - sede central

Institución Educativa Santo Ángel (colegio público)

I.E. Gonzalo Rivera Laguado

I.E. Gonzalo Rivera Laguado - sede Perpetuo Socorro

Colegio Presbítero Álvaro Suárez - sede Central

Colegio Presbítero Álvaro Suárez - sede Montevideo

Colegio Fray Bartolomé de las Casas

Instituto Técnico

$120.000

$166.200

$1.292.850

Colegio Jorge Barco Mora - sede San Pablo $174.000 Colegio Andino Bilingüe School

Instituto Bilingüe Londres

Institución Educativa Colegio Claudia María Prada Ayala - sede Hermano Rodulfo Eloy

I.E. Santa Cecilia Académico

$1.769.300

$1.000.000

El Antiguo Testamento en el corazón del Evangelio de Mateo

I. AMBIENTACIÓN

II. ANIMACIÓN

1. Saludo

2. Canto inicial: el profeta.

3. Invocación Trinitaria.

4. Propósito: motivar a través de este encuentro, la lectura del Evangelio de Mateo teniendo presente la influencia del Antiguo Testamento.

5. Nombre del encuentro: el Antiguo Testamento en el corazón del Evangelio de Mateo.

6. Signo: la Biblia como la cuna del Niño Jesús.

III. TEMA DE ESTUDIO

1. Análisis de la realidad

Entre los asistentes al encuentro, responder lo siguiente: ¿cuál libro del Antiguo Testamento ha leído? ¿Cuántas son las tribus de Israel y nombre algunas?, ¿Cuáles son los Patriarcas? ¿Qué sabe usted del Evangelio de san Mateo?

2. Momento de encuentro con la Palabra: Invocación al Espíritu Santo.

IV. LECTIO DIVINA

La Palabra escuchada

Lectio Divina MEDITATIO

La Palabra comprendida

3. Momento formativo:

El Antiguo Testamento en el corazón del Evangelio de Mateo.

El Evangelio de san Mateo con el conjunto de todas las Escrituras es admirable ya que la labor del evangelista queda plasmada en la variedad de textos y citaciones directas e indirectas que hace del Antiguo Testamento, demostrando el amplio conocimiento y recurrencia frecuente de las Escrituras para iluminar el misterio de Cristo. Ya que el autor es conocedor del judaísmo y de las tradiciones proféticas, las cuales van permitiendo construir su

obra con el objetivo de demostrar quién es verdaderamente Jesús a la luz del Antiguo Testamento y así manifestar que el Mesías esperado ahora se hace presente: el oráculo del Emmanuel, Dios con nosotros, todos los días hasta el fin del mundo, como lo señala Mateo al final del Evangelio. Estas dos referencias, una al principio y otra al final (Cf.1, 23; 28.20) dejan claro que el tiempo de la espera se acabó, el presente, es Jesús que vino a inaugurar el Reino de los Cielos.

Testamento, viene a hacer patente las profecías reveladas y llevar a cumplimiento la ley y los profetas. Jesús es el verdadero Mesías que se encarnó en la historia de la humanidad para redimirla y adentrarla al misterio del Reino de los Cielos que está aquí. La presencia del Emmanuel es su garantía.

4. Momento de socialización y misionero:

La Palabra interiorizada

La Palabra orada

La Palabra hecha vida

Practicar la obra de misericordia, enseñar al que no sabe; compartiendo la enseñanza y la experiencia de este encuentro con un familiar, amigo o vecino.

V. DESPEDIDA

Canto mariano. Oración y bendición final: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Citas directas a los textos del Antiguo Testamento: Mateo 1, 23 con Isaías 7, 14; Mateo 2, 5-6 con Miqueas 5, 1-3; Mateo 2, 15 con Éxodo 4, 22; Mateo 2, 17-18 con Jeremías 31,15ss; Mateo 3, 3 con Isaías 40, 3; Mateo 4, 14-16 con Isaías 8, 23; Mateo 8, 16 con Isaías 53, 4; Mateo 12, 17-21 con Isaías 42, 1ss; Mateo 13, 14-15 con Isaías 6, 9ss; Mateo 13, 35 con Salmo 78, 2; Mateo 15, 7-9 con Isaías 29, 13; Mateo 21, 4-5 con Zacarías 9, 9.

Es un camino de oración que nos permite a través de la biblia el encuentro con Jesucristo de una forma personal y transformadora.

Mt 1, 18-25. (Una vez proclamado el Evangelio procede a la Lectio).

El Evangelio de Mateo ilustra que el carácter mesiánico de Jesús no viene a reemplazar lo que Dios anunció a los profetas del Antiguo

Felicidades en su fiesta patronal

Jesús Misericordioso

Fundación: 20 de abril de 2001

Fiesta: segundo domingo de Pascua

Párroco: Luis Enrique Ortíz Cárdenas

Ubicación: barrio Seis de Mayo.

Jesucristo Buen Pastor

Fundación: 6 de mayo de 2001

Fiesta: día del Buen Pastor

Párroco: Javier Alexis Agudelo Avendaño

Ubicación: barrio Quinta Oriental.

San José Obrero

Fundación: 1 de diciembre de 1998

Fiesta: 1 de mayo

Párroco: José Manuel Díaz Oicatá

Ubicación: barrio Doña Nidia.

Jesús Buen Pastor

Fundación: 12 de mayo de 2000

Fiesta: día del Buen Pastor

Feliz CUMPLEAÑOS

DEL 15 AL 30 DE ABRIL

21. Diác. permanente Hugo Enrique Pabón Álvarez 24. Diác. Albeiro Vargas Pabón 25. Fabio Gonzalo Argüello Gutiérrez

José Leonidas Cristancho Cáceres barrio Tierra Linda, Los Patios.

25. José del Carmen Chaustre Buitrago

25. Juan Carlos Lemus Torres

26. Saddy Arnaldo Oviedo Villamizar

El centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta (CCDC) ofrece el servicio de trámite de partidas en Colombia para BAUTISMO

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Cl. 9 #8-87 barrio El Llano serviciodepartidas@diocesisdecucuta.com

28. William Ramón Santamaría Flórez

fe hasta dar la vida, por los santos de todo tiempo y lugar” (Cf. Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión #17).

Esta certeza fortalece la esperanza de nuestra Iglesia Particular. La Diócesis de Cúcuta no camina aislada, sino en comunión con toda la Iglesia, sostenida por el testimonio de quienes han recorrido antes este mismo camino de fe. En una región marcada por la realidad de frontera, por la movilidad humana, por las dificultades sociales y económicas, esta comunión se convierte en un signo visible de consuelo y de esperanza.

Ahora bien, el lema pastoral propone una clave concreta: “hacer discípulos”, con la invitación: “imitando a María”. No se trata de una simple devoción mariana, sino de asumir en profundidad su estilo de vida, su manera de creer, de escuchar, de actuar.

mento final del Sínodo sobre la sinodalidad:

“Incorporados a este Pueblo por la fe y el Bautismo, somos sostenidos y acompañados por la Virgen María, ‘signo de esperanza segura y de consuelo’ (Lumen Gentium 68), por los apóstoles, por quienes han dado testimonio de su

En la Virgen María contemplamos, como afirma el mismo documento sinodal: “en la Virgen María, Madre de Cristo, de la Iglesia y de la humanidad, vemos resplandecer a plena luz los rasgos de una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa. Ella es, en efecto, la figura de la Iglesia que escucha, ora, medita, dialoga, acompaña, discierne, decide y actúa. De ella aprendemos el arte de la escucha, la atención a la voluntad de Dios, la obediencia a su Palabra, la capacidad de captar las necesidades de los pobres, la valentía de ponerse en ca-

mino, el amor que ayuda, el canto de alabanza y la exultación en el Espíritu. Por eso, como afirmaba san Pablo VI, ‘la acción de la Iglesia en el mundo es como una prolongación de la solicitud de María’ (Mc 28)” (Cf. Ibid #29).

Estas palabras iluminan de manera especial el camino de nuestra Diócesis en el mes de mayo. María no es solo un modelo lejano, sino una presencia viva que orienta la misión de la Iglesia.

María es la discípula que escucha. En la Anunciación acoge la Palabra de Dios con disponibilidad total. En una cultura saturada de información, pero necesitada de sentido, la Iglesia está llamada a recuperar la primacía de la escucha: escuchar a Dios, escuchar al otro, escuchar los signos de los tiempos.

María es la discípula que se pone en camino. La Visitación nos muestra a una mujer que no se encierra en sí misma, sino que sale al encuentro. Así también la Diócesis de Cúcuta está llamada a ser una Iglesia en salida, especialmente hacia las periferias existenciales que claman por cercanía, acompañamiento y misericordia.

María es la discípula que discierne y actúa. En las bodas de Caná, no se limita a contemplar, sino que responde con decisiones concretas. Este es un desafío permanente para la Iglesia: no quedarse en diagnósticos, sino avanzar

con valentía hacia acciones pastorales que respondan a las necesidades reales del pueblo de Dios.

María es la discípula que permanece fiel. Al pie de la cruz, cuando todo parece derrumbarse, ella permanece. En medio de las dificultades que atraviesa nuestra sociedad, esta fidelidad se convierte en un testimonio necesario: seguir creyendo, seguir sirviendo, seguir esperando.

María es también la discípula que camina en comunidad. En Pentecostés está con los apóstoles, unida en la oración, esperando el don del Espíritu. De igual manera, la sinodalidad, caminar juntos, se presenta como un horizonte imprescindible para la Iglesia de hoy. No se trata solo de estructuras, sino de una espiritualidad de comunión que involucra a todos: laicos, consagrados y ministros ordenados.

Imitar a María significa, en última instancia, vivir una fe encarnada, concreta, comprometida. Significa decir “sí” a Dios en lo cotidiano, servir con humildad, confiar en medio de la incertidumbre y caminar con otros en fraternidad. Que, como María, nuestra Diócesis siga siendo signo de esperanza, escuela de discipulado y hogar de misericordia.

Porque el mandato sigue vigente y urgente: ir y hacer discípulos. El camino está claro: hacerlo imitando a María.

INTRODUCCION

La Resurrección de Jesucristo no es simplemente un acontecimiento glorioso del pasado, sino el núcleo que sostiene y dinamiza toda la vida cristiana. Es el acontecimiento que inaugura una nueva creación, rompe las cadenas del pecado y de la muerte, y abre para la humanidad un horizonte de esperanza. “Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe” (1 Co 15, 14). La misión de la Iglesia nace precisamente de este hecho: Cristo Resucitado envía a sus discípulos a anunciar la Buena Noticia a todas las naciones (Mt 28).

La Resurrección transforma a los discípulos temerosos en testigos valientes. Antes del encuentro con el Resucitado, los apóstoles estaban encerrados, paralizados por el miedo. Después, se convierten en misioneros incansables. Esta transformación no es fruto de un esfuerzo humano, sino del encuentro con Cristo vivo. Por eso, toda misión auténtica nace de la experiencia personal y comunitaria del Resucitado. La misión no es una tarea opcional, sino una consecuencia natural de haber encontrado a Cristo. Quien ha experimentado su amor y su victoria sobre la muerte no puede guardarlo para sí. La misión es, entonces, un desbordamiento de alegría pascual. Por ello, fruto de esta experiencia de encuentro, se camina no dentro del individualismo sino en comunidad, en familia como Iglesia. Descubrir que la experiencia pascual nos proyecta a vencer los temores y nos abre un horizonte donde la vivencia del amor en medio de los limites llena la vida de sentido y la fe de razones para testimoniar y anunciar a Cristo muerto y resucitado.

1. Las comunidades eclesiales misioneras (CEM): espacios de encuentro con el Resucitado.

La Resurrección, fundamento Comunidades Eclesiales

En el contexto actual, las pequeñas comunidades misioneras se convierten en un camino privilegiado para vivir la misión. Son grupos de discípulos que se reúnen regularmente para orar, formarse, discernir, compartir la vida y salir a la misión. Estas comunidades permiten que la fe se haga cercana, encarnada y transformadora.

“Son el lugar donde la fe se hace experiencia, donde la misión se organiza y donde la Resurrección se celebra con alegría”.

El Papa Pablo VI respecto a las CEM dice:

“Estas últimas comunidades serán un lugar de evangelización, en beneficio de las comunidades más vastas, especialmente de las Iglesias particulares, y serán una esperanza para la Iglesia universal, como dijimos al final del Sínodo, en la medida en que: buscan su alimento en la Palabra de Dios y no se dejan aprisionar por la polarización política

o por las ideologías de moda, prontas a explotar su inmenso potencial humano; evitan la tentación siempre amenazadora de la contestación sistemática y del espíritu hipercrítico, bajo pretexto de autenticidad y de espíritu de colaboración; permanecen firmemente unidas a la Iglesia local en la que ellas se hicieren, y a la Iglesia universal, evitando así el peligro muy real de aislarse en sí mismas, de creerse, después, la única auténtica Iglesia de Cristo y finalmente, de anatemizar a las otras comunidades eclesiales; guardan una sincera comunión con los pastores que el Señor ha dado a su Iglesia y al Magisterio que el Espíritu de Cristo les ha confiado; no se creen jamás el único destinatario o el único agente de evangelización, esto es, el único depositario del Evangelio, sino que, conscientes de que la Iglesia es mucho más vasta y diversificada, acep-

tan que la Iglesia se encarna en formas que no son las de ellas; crecen cada día en responsabilidad, celo, compromiso e irradiación misioneros; se muestran universalistas y no sectarias” (Evangelii Nuntiandi 58).

fundamento y camino de las Eclesiales Misioneras

Características fundamentales:

• Centradas en la Palabra: la escucha orante de la Palabra permite que el Resucitado hable al corazón y renueve la vida (Hch 2, 42).

• Fraternales: son espacios donde se experimenta la acogida, la confianza y el apoyo mutuo.

• Misioneras: no se quedan en sí mismas; salen a visitar familias, acompañar procesos, servir a los más vulnerables y anunciar el Evangelio.

• Formativas: ayudan a madurar la fe, a comprender la misión y a desarrollar carismas.

• Eclesiales: no son grupos aislados, sino parte viva de la parroquia y de la Diócesis.

Las pequeñas comunidades misioneras permiten que la experiencia pascual se haga cotidiana. En ellas, Cristo Resucitado se hace presente en la Palabra, en la oración, en la fraternidad y en el servicio.

2. La insistencia en las comunidades eclesiales misioneras: un camino para la Iglesia de hoy.

La Iglesia insiste en las comunidades misioneras porque responden a los desafíos actuales: individualismo, indiferencia religiosa, fragmentación social, falta de acompañamiento y necesidad de experiencias significativas de fe.

y donde la Resurrección se celebra con alegría.

La Resurrección es el motor de la misión. Cristo vivo impulsa a la Iglesia a salir, anunciar, acompañar y transformar. Las comunidades eclesiales misioneras son el espacio donde esta misión se hace concreta, cercana y fecunda.

“Son la base de la vida comunitaria, que no es la suma de individuos sino una experiencia de fe, que se vive en medio de las familias y con las familias”.

En una parroquia que quiere ser misionera, las comunidades eclesiales misioneras no son un añadido, sino el corazón de la vida pastoral. Son el lugar donde la fe se hace experiencia, donde la misión se organiza

vierte en una verdadera comunidad de discípulos misioneros.

Las comunidades eclesiales misioneras no son nuevas en la vida de la Iglesia; estas pequeñas comunidades siempre se han formado como espacios oportunos para vivir y celebrar la fe. En una segunda oportunidad se puede explorar a profundidad argumentando sobre los fundamentos bíblicos y teológicos de esta realidad evangelizadora. Estas comunidades eclesiales misioneras son un espacio de comunión y participación, que brotan como fruto en el proceso de evangelización. Podemos decir que las comunidades eclesiales misioneras son el espacio adecuado para vivir la fe dentro de la comunidad eclesial. Estas comunidades son la base de la vida comunitaria, que no es la suma de individuos sino una experiencia de fe, que se vive en medio de las familias y con las familias 1

Una comunidad es un signo concreto de la vida de fe, un espacio para el encuentro y el diálogo, compuesto por un grupo de personas que comienzan un camino de fe y vida cristiana en un entorno de fraternidad. La espiritualidad de la comunión es fundamental para poder formar y dar continuidad a esta comunidad a lo largo del tiempo. La comunidad cristiana es tal cuando vive una experiencia de comunión, de compartir la fe y la vida, que organiza reuniones de oración y fraternidad.

Allí, los discípulos se encuentran con el Resucitado, se fortalecen mutuamente y salen a compartir la Buena Noticia. Son como brasas que, juntas, mantienen el fuego encendido. Sin ellas, la misión se debilita; con ellas, la misión se expande.

La insistencia en las comunidades no es una moda pastoral, sino una necesidad evangélica. En ellas, la Iglesia vuelve a sus raíces, recupera su dinamismo misionero y se con-

El documento de Aparecida 2 manifiesta esta comunidad como una experiencia de fe que favorece la evangelización, ya que esta comunidad ayuda a vivir la fe en la concreción de la familia.

Que el Resucitado nos impulse a una misión valiente, creativa y llena de esperanza.

1. Una comunidad ciertamente no es la suma de personas, sino el deseo de estar juntos para compartir y vivir la fe. J.B. CAPPELLARO, De la Misa al Pueblo de Dios, 170-172. 2. Cf. Documento de Aparecida 307-308.

Aun año de la muerte del Papa Francisco, el silencio que dejó no se ha desvanecido. No es un silencio vacío, sino aquel que interroga, que incomoda y que, de algún modo, obliga a devolver la mente al hombre que tanto nos dio. Pues la ausencia no se mide en afectos, ni en símbolos, sino en la medida de una voz capaz de iluminar con sencillez, y profundidad, las complejidades del mundo contemporáneo.

El 21 de abril de 2025, la Iglesia recibió la noticia con gran dolor. El cardenal Kevin Farrell anunciaba con palabras sobrias y cargadas de dolor que el Obispo de Roma había “vuelto a la casa del Padre”, tras una vida entregada al servicio del Evangelio, vivida con fidelidad, coraje y amor universal, particularmente hacia los pobres y marginados. Aquella mañana marcó el final de un pontificado que, durante más de una década, buscó devolver al corazón de la Iglesia su vocación más esencial: la cercanía.

Un año sin Francisco: memoria y desafío

Resulta inevitable recordar que apenas horas antes, desde la logia de la Basílica de San Pedro, el Papa había impartido la bendición Urbi et Orbi en ocasión de la Pascua. Incluso, debilitado físicamente, quiso recorrer la plaza para saludar a los fieles. Ese gesto final —tan profundamente coherente con su estilo— sintetiza el sentido de su ministerio: un pastor que no se reserva, que no se protege, que permanece junto a su pueblo hasta el último aliento.

Nacido en Buenos Aires en 1936, Jorge Mario Bergoglio fue el primer Papa jesuita y latinoamericano; pero, más allá de esos hitos históricos, su verdadera novedad radicó en la forma. Desde su elección en 2013, eligió llamarse como San Francisco de Asís, señalando con claridad el horizonte de su pontificado: una Iglesia pobre para los pobres.

zada. Al mismo tiempo, promovió una reforma eclesial que buscaba mayor transparencia, especialmente frente a los escándalos que habían erosionado la credibilidad de la Iglesia.

“Su insistencia en escuchar “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres” permanece como una de las claves interpretativas de su pontificado”.

Esa opción no quedó en el plano retórico. Renunció a los signos de poder, prefirió la residencia de Santa Marta, adoptó un lenguaje directo y pastoral, y, sobre todo, insistió en que la Iglesia debía ser un “hospital de campaña”. En tiempos de rigidez y autorreferencialidad, su llamado a la misericordia expresado también en gestos y frases como “¿quién soy yo para juzgar?” abrió caminos de diálogo que no estuvieron exentos de tensiones internas. Era un hombre que prefería las aristas de la realidad a la comodidad de las certezas sin carne.

Su magisterio puso en el centro a los descartados: migrantes, pobres, ancianos, niños. Denunció con claridad las estructuras de injusticia, la cultura del descarte y la indiferencia globali-

La muerte del Papa Francisco se produjo en un contexto internacional marcado por conflictos armados, polarización política y profundas desigualdades. En ese escenario, su figura representaba un punto de referencia ético que trascendía las fronteras de la Iglesia. No se trataba de un liderazgo basado en el poder, sino en la autoridad moral. Sus constantes llamados a la paz, al diálogo interreligioso y a la fraternidad universal —con gestos tan significativos como los encuentros con líderes de otras confesiones— constituyeron un esfuerzo constante por construir puentes en lugar de muros. Era esa voz la que, con humildad pero sin rodeos, recordaba a los poderosos que no hay futuro si se sigue construyendo sobre la indiferencia del sufrimiento ajeno. Asimismo, su encíclica Laudato si’ sobre el cuidado de la casa común, introdujo con fuerza la dimensión ética de la crisis ambiental, recordando que no puede haber justicia social sin justicia ecológica. Su insistencia en escuchar “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres” permanece como una de las claves interpretativas de su pontificado. Un año después, mientras el planeta sigue ardiendo, de guerra en guerra, esa advertencia profética resuena con una urgencia que ya no puede ser postergada.

A un año de su partida, el riesgo más grande no es el olvido, sino la domesticación de su mensaje. Convertir al Papa Francisco en una figura meramente evocativa, despojada de la radicalidad evangélica que caracterizó su acción, sería traicionar el núcleo

de su enseñanza. Es más fácil enmarcar su foto que poner en práctica su llamado a salir a las periferias.

Su legado no puede reducirse a la admiración. Exige conversión. Exige revisar las prácticas eclesiales, las prioridades pastorales y, sobre todo, la coherencia entre el anuncio y la vida. En cada parroquia, en cada comunidad, la pregunta que él nos dejó sigue vigente: ¿cómo es nuestra Iglesia?, ¿sigue siendo una Iglesia que huele a oveja?

En un tiempo que continúa marcado por la tentación del poder, la indiferencia frente al sufrimiento y la fragmentación social, la ausencia de su voz hace más urgente asumir la responsabilidad que él mismo señaló: construir una Iglesia más cercana, más humilde y más fiel al Evangelio. Un año después, su figura sigue iluminando, pero ya no desde la presencia, sino desde la memoria activa. Una memoria que no consuela únicamente, sino que impulsa. Porque, como él mismo enseñó con su vida, la fe no se mide en palabras, sino en la capacidad de hacerse prójimo.

Y esa tarea, hoy más que nunca, permanece abierta. Quizás ese sea el mejor homenaje que podemos ofrecerle: no quedarnos mirando al cielo, sino ensuciarnos las manos en la tierra, con esa misma ternura y esa misma valentía con la que él nos enseñó a caminar.

De los rieles a la oración:

60 Años de la parroquia San Juan Bautista en el corazón de Guaimaral (1966 - 2026)

a historia de las instituciones no se mide simplemente por el paso de los almanaques, sino por la profundidad de las huellas que dejan en el tejido social y espiritual de una comunidad.

En la zona nororiental de Cúcuta, la parroquia San Juan Bautista se erige hoy no solo como un templo espiritual, sino como el lugar de un proceso histórico que entrelaza la planificación urbana, la resiliencia ante la violencia y la piedad popular.

Al conmemorar sus 60 años de fundación (1966 - 2026), es imperativo reflexionar sobre cómo esta comunidad ha transitado por senderos de fe, esperanza y amor, transformando una estructura metálica ferroviaria en un templo vivo que custodia la identidad del barrio Guaimaral.

El origen de esta comunidad parroquial está profundamente ligado al desarrollo sociopolítico de Colombia a mediados del siglo XX. Hacia el año 1956, coincidiendo con la asignación de Monseñor Luis Pérez Hernández, como primer obispo de Cúcuta, la ciudad recibió la visita del Jefe de Estado el General Gustavo Rojas Pinilla. Este encuentro, marcado por una histórica supervisión aérea en helicóptero, no fue un mero acto protocolario; representó la semilla del plan piloto del instituto de crédito territorial. Este proyecto buscaba dar respuesta a una realidad dolorosa: la necesidad de vivienda para familias numerosas y especialmente, para aquellas desplazadas por la violencia partidista que azotaba diversas regiones del país.

Así, el barrio Guaimaral nació bajo una consigna de acogida y justicia social, valores que más tarde se convertirían en el pilar espiritual de San Juan Bautista.

Para 1960, la consolidación física del sector era evidente con la construcción de sus calles. Sin embargo, el crecimiento urbano exigía un acompañamiento espiritual inmediato. Fue en este escenario donde las primeras celebraciones Eucarísticas cobraron vida de la mano de ilustres sacerdotes como Monseñor Luis Alejandro Jaimes Ramírez y el padre Carlos Martínez. Estas primeras misas celebradas quizás en condiciones precarias, sembraron en los habitantes el deseo de un lugar digno para la oración y la atención pastoral.

La historia narra con honor como el doctor José Antonio Rubio Martínez (1960-1963), alcalde de la ciudad obsequió la armadura metálica que originalmente servía como caseta de los tranvías del antiguo ferrocarril de Cúcuta. Este hecho posee un valor simbólico incalculable; lo que antes era un símbolo de progreso industrial y el transporte material, fue reciclado y bendecido para convertirse en la nave central del templo parroquial. Con esta estructura de hierro se armó el recinto en el que hoy participamos en las celebraciones Eucarísticas.

El segundo obispo de Cúcuta Monseñor Pablo Correa León, mediante el decreto 18, fundó la vicaría pastoral (hoy vica-

ria San José) y erigió formalmente la parroquia San Juan Bautista.

El cuidado pastoral estuvo en los hombros de los padres Carmelitas descalzos, los sacerdotes españoles Matías Bermejo y Álvaro de Corella. Su presencia marcó un estilo de espiritualidad profunda y compromiso misionero que preparó el terreno para la llegada del primer párroco oficial en 1969, el padre Carlos José Mendoza Gómez.

Desde aquel primer nombramiento en 1969 hasta el presente año 2026, la parroquia ha sido pastoreada por un total de 13 presbíteros:

● Padre Matías Antonio Bermejo Alfaro (1962- 1969).

● Padre Carlos José Mendoza Gómez (1969-1979).

● Padre Ramón Caro Acevedo (19791980).

● Padre Juan Ignacio Latorre Chacón (1980- 1984).

● Padre José Botero Botero (19841986).

● Padre Oscar Bernardo Arango González (1986-1992).

● Padre Jorge Eliecer Orozco Vergara (1992- 1999).

● Padre Juan Ignacio Latorre Chacón (1999- 2001).

● Padre Cesar Augusto Prato Parra (2001-2005).

● Padre Mario Alberto Hernández Medina (2005-2010) .

● Padre Ovidio Antonio Peñaranda Gutiérrez (2010-2011).

● Padre William Ramón Santamaría Flórez (2011-2013) .

● Padre Alberto Echeverri Rodríguez (2013-2020) .

● Padre José Giovanny Nieto Cano (2020 – 2022 Administrador parroquial; párroco desde el 2022).

Cada uno de ellos con sus distintos carismas, han contribuido a que la llama de la fe no se apague, pero el éxito de estos 60 años no reside únicamente en los presbíteros. Es fundamental destacar la presencia constante y abnegada de las hermanas Siervas del Santísimo y de la Caridad, cuyo testimonio de vida ha sido un bálsamo de esperanza para los más necesitados del sector.

Asimismo, la vitalidad de San Juan Bautista se debe a sus grupos pastorales, junto con las familias y estos movimientos han sido los verdaderos artífices del sentido de pertenencia y de identidad parroquial.

Al llegar a los 60 años la parroquia San Juan Bautista ha mejorado su estructura del conjunto parroquial. Este renacer físico y espiritual se debe al apoyo de las familias y el respaldo de Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de Cúcuta. Bajo la guía del comité sacro de la diócesis y el arquitecto Ronald Díaz Pabón entre los años 2022 – 2023 y 2025 – 2026 se ha llevado a cabo trabajos arquitectónicos de remodelación y embellecimiento. Estas mejoras no son solo estéticas; representan el respeto por la historia de los fundadores y la preparación de la casa de Dios para las futuras generaciones.

En conclusión, los 60 años de la parroquia San Juan Bautista son el testimonio de que, cuando la fuerza civil, el liderazgo eclesiástico y el Pueblo de Dios se unen, se construyen comunidades de fe.

S70 años de historia, fundación y primeros años de la Diócesis en la década de 1960

Por: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.

aludos a todos, amigos lectores del periódico La Verdad y deseándoles unas felices pascuas de Resurrección, les propongo seguir avanzando en este camino de acercamiento a algunos de los momentos y eventos, que han marcado la historia de nuestra Diócesis de Cúcuta, desde su creación hasta el día de hoy. Recuerden lo visto en todas las ediciones anteriores, para que no perdamos el camino recorrido edición tras edición.

La creación canónica de la Diócesis de Cúcuta, según la bula pontificia Ecclesiarum Omnium del 02 de mayo de 1956, bajo el gobierno del primer obispo Monseñor Luis Pérez Hernández (Cf. artículo previo), marcó el inicio de una nueva era para la Iglesia nortesantandereana. La década de 1960 representó su consolidación estructural y pastoral, impulsada por dos hitos claves: los primeros sínodos diocesanos y la implementación del Concilio Vaticano II (1960-1965). Este período transformó la diócesis naciente en una comunidad eclesial dinámica, respondiendo a los desafíos socioculturales de una región fronteriza en pleno crecimiento demográfico y urbano. Fuentes primarias del archivo de la curia diocesana, evidencian cómo Monseñor Luis Pérez Hernández y su sucesor Monseñor Pablo Correa León, con visión profética, alinearon la vida local con la renovación conciliar.

El decreto diocesano de 1960 de Monseñor Pablo Correa León, como segundo obispo de Cúcuta, sobre la “Semana Proseminario” confirma su rol activo en la promoción de vocaciones apenas un año después de su nombramiento el 22 julio 1959 y de su posesión 11 noviembre 1959; continuando el legado de Monseñor Luis

Pérez Hernández. Sale a la vista que el decreto invita a una “SEMANA PRO-SEMINARIO como en los años anteriores”; lo que nos deduce que ya al menos dos o tres años atrás se venía realizando esta actividad diocesana. A continuación les proporciono algunos de los apartados del decreto, siendo fuente de primera mano seguro que la apreciarán:

DIÓCESIS DE CÚCUTA, Archivo curia diocesana, Decreto 15-60, 18 de abril de 1960.

Pablo Correa León, Obispo de la Diócesis de Cúcuta.

CONSIDERANDO:

1. Que la primordial necesidad de la Diócesis de Cúcuta es el aumento de sus Sacerdotes.

2. Que, en el año pasado, debido a la vacante de la Diócesis ocasionada por el lamentable fallecimiento de su primer Obispo Monseñor Luis Pérez Hernández, no pudo celebrarse la SE-

MANA PRO SEMINARIO, y por lo tanto se impone con urgencia redoblar en el presente la actividad vocacional;

3. Que cada día se siente con mayor apremio la necesidad de iniciar la construcción del Seminario Diocesano;

DECRETA:

1. Celébrese en todo el territorio de la Diócesis de Cúcuta la SEMANA PRO-SEMINARIO, del 29 de mayo al domingo de Pentecostés 5 de junio del presente año.

2. Como en los años anteriores, la SEMANA PRO-SEMINARIO consistirá en una gran cruzada de oraciones y sacrificios por las Vocaciones Sacerdotales; en una intensa campaña de divulgación sobre las grandezas del Sacerdocio Católico: su misión, sus poderes, sus requisitos y en una gran colecta de limosnas para sostenimiento de las Vocaciones Sacerdotales y la construcción del Seminario Diocesano, que se verificará por todos los me-

dios necesarios, excluyendo como es obvio los juegos de azar, la venta de bebidas embriagantes y todo cuanto desdiga de los altos fines de la colecta.

La coincidencia de esta celebración con la Novena y la fiesta de Pentecostés brinda una excelente oportunidad para incrementar la parte espiritual de la SEMANA PRO-SEMINARIO y obtener del Espíritu Santo el aumento y perseverancia de las Vocaciones Sacerdotales para la Diócesis .

3. El comprobado celo apostólico de los VV. Señores Párrocos y demás sacerdotes tomará a su cargo la organización y celebración de esta SEMANA en sus respectivas parroquias y capellanías.

Esta acción, en contexto post-Monseñor Luis Pérez Hernández, impulsó el clero diocesano, y hasta un cierto punto podríamos decir que, anticipaba el decreto Optatam Totius emitido en Roma, Basílica de San Pedro, el 28 de octubre de 1965, durante la celebración del Concilio Vaticano II, colocando desde ese momento el Seminario en el corazón de la Diócesis como lo prevé el decreto conciliar.

Los sínodos convocados por Monseñor Pablo Correa León, habrían reunido clero y laicos para normar la estructura parroquial y catequética, con énfasis en los consejos pastorales. Después de 1965 a la finalización del Concilio Vaticano II, monseñor emitió cánones sobre liturgia, formación y la Diócesis de Cúcuta pasó de 28 parroquias a más de 40 para 1970; ya contaba con su seminario menor en esta época.

Bibliografía

ACTA APOSTOLICÆ SEDIS, Volume 45, 301- 302. DIÓCESIS DE CÚCUTA, Archivo curia diocesana, Decreto 15-60, 18 de abril de 1960. MENDOZA Carlos José, Historia de la Diócesis de Cúcuta, Santafé de Bogotá, ARFO, 1993. RESTREPO DIEGO p.s.s – BERMÚDEZ Zady (Ed.,), Seminario Mayor de Cúcuta. 15 años formando pastores. Memorias, Cúcuta, Servigraficas, 2003. URBINA ORTEGA Oscar., Obispo, 50 Años recorriendo senderos de esperanza, Cúcuta, Arte impreso, 2005.

Semana vocacional: una llamada urgente a despertar el corazón de nuestros jóvenes

En medio de los desafíos que vive hoy la Iglesia, resuena con fuerza una pregunta que no podemos ignorar: ¿Quiénes serán los sacerdotes y religiosos del mañana? Vivimos en un tiempo en el que, en muchas de nuestras comunidades se siente la ausencia de pastores. Una realidad que interpela, que duele, que nos debe preocupar, pero sobre todo que nos llama a actuar con esperanza y decisión.

La pastoral vocacional y sobre todo en esta semana, nos debe hacer a todos promotores de vocaciones porque la tarea no es de unos pocos sino una misión de toda la Iglesia. Es el esfuerzo constante por sembrar en el corazón de los jóvenes la inquietud por responder generosamente al llamado de Dios. Hoy mas que nunca necesitamos animar, acompañar y proponer sin miedo la belleza de la vida sacerdotal y religiosa.

Pero es necesario ir al fondo de todo ¿qué es el sacerdocio? El sacerdocio es una entrega total de la vida a Dios y a su pueblo. Es configurarse con Cristo para ser instrumento suyo, especialmente en el don más grande que la Iglesia posee: la Eucaristía. El sacerdote es aquel que hace presente a Jesús en medio de la comunidad, que lo ofrece en el altar y lo lleva a los corazones.

Y aquí surge una verdad que debe tocarnos profundamente: todos queremos la Eucaristía, todos queremos sacerdotes que nos acerquen a Jesús, pero muchas veces somos nosotros mismo quienes tenemos miedo de dar ese paso. Queremos sacerdotes, pero no queremos serlo. Deseamos recibir a Cristo, pero

nos cuesta entregar la vida para que otros la reciban.

El mundo necesita de hombres valientes, generosos, capaces de decirle “SI” al Señor sin reservas. Jóvenes que no tengan miedo a gastar su vida por Cristo, que comprendan que no hay mayor honor ni mayor alegría que ser instrumentos de su amor.

A nuestros jóvenes queremos decirles con claridad: vale la pena entregar la vida a Cristo. En un mundo que muchas veces ofrece caminos efímeros, la vocación sacerdotal y consagrada se presenta como una respuesta plena, radical y profundamente feliz. No tengan miedo a preguntarse ¿será que Dios me llama? Esa inquietud no debe ser silenciada, sino escuchada con valentía.

nario Mayor Diocesano San José. Será un espacio privilegiado de encuentro, oración, discernimiento y fraternidad; donde podrán hacerse esta pregunta fundamental ‘tengo vocación al sacerdocio o la vida consagrada? Allí, en un ambiente de alegría y cercanía, el Señor sigue llamando.

“El sacerdote es aquel que hace presente a Jesús en medio de la comunidad, que lo ofrece en el altar y lo lleva a los corazones”.

Al mismo tiempo, hacemos un llamado urgente a toda la comunidad diocesana, a los movimientos apostólicos a intensificar la oración por las vocaciones. Sin oración no hay vocaciones. Cada eucaristía, cada rosario, cada momento de oración puede convertirse en una súplica confiada al dueño de la mies para que siga enviando obreros a su mies.

este compromiso. Quiénes deseen apoyar y animar a jóvenes con inquietud vocacional, comunicarlos con el padre delegado al número telefónico 3508995465.

No podemos resignarnos a una Iglesia sin sacerdotes. Es tiempo de avivar la fe, de sembrar esperanza y de creer firmemente que Dios sigue llamando. La vocación no ha desaparecido; necesita ser despertada acompañada y acogida.

Como evento central de esta semana además de la oración y adoración en las parroquias, vamos a tener un encuentro diocesano para jóvenes frente a Jesús Eucaristía y la visita a colegios, como el anuncio vocacional en las parroquias el día del Buen Pastor.

Por eso, extendemos una invitación especial a vivir esta semana vocacional que nos prepara al campamento vocacional que se realizará entre junio y julio en nuestro Semi-

De manera especial, invitamos a nuestros hermanos sacerdotes a ser verdaderos puentes entre los jóvenes y la pastoral vocacional. Su cercanía, testimonio y palabras pueden encender la chispa de una vocación. Acompañar, escuchar, motivar y orientar es parte esencial de

Que María, madre de las vocaciones, interceda por nosotros y por tantos jóvenes que hoy buscan sentido para su vida y que cada uno de nosotros asuma con responsabilidad y amor esta hermosa misión de ayudar a que los jóvenes escuchen y respondan al llamado del Señor.

Por: Pbro. Yessid Fernando Rubio Rolón, delegado de pastoral vocacional, párroco de Nuestra Señora de la Esperanza.

Jesús vive para siempre: la Resurrección

Por: Sem. Duván Alfonso Cisneros Díaz, II de discipulado.

Después de morir en la cruz, Jesús fue puesto en un sepulcro. Sus amigos estaban muy tristes, porque pensaban que todo había terminado. Pero al tercer día ocurrió algo maravilloso: ¡Jesús Resucitó!

Las mujeres que fueron al sepulcro lo encontraron vacío, y un ángel les dijo: “no está aquí, ha resucitado” (Lucas 24, 6). Luego Jesús mismo se apareció a sus discípulos, les habló y les llenó de alegría. Con su Resurrección, Jesús venció la muerte y nos abrió el camino a la vida eterna.

La Resurrección es la fiesta más grande de los cristianos. Por eso, celebramos la Pascua, que significa “paso”: el paso de la tristeza a la alegría, de la muerte a la vida.

Responde:

● ¿Qué significa que Jesús vive para siempre?

● ¿Cómo puedes compartir la alegría de la Pascua con tu familia y amigos?

Compromiso: hoy voy a regalar una sonrisa o una palabra de ánimo a alguien, para compartir la alegría de la Resurrección.

MOMENTO CREATIVO

Cristo te espera, une cada uno de los puntos. Sigue los números para poder contemplar la imagen de Jesús.

El niño del PEIP

Vayan y hagan discípulos, viviendo el misterio litúrgico

III DOMINGO DEL TIEMPO DE PASCUA

“Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días” (Lc 24, 13-35).

El relato de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35) nos presenta a dos hombres que, tras los acontecimientos de Jerusalén, regresan desalentados, incapaces de comprender lo sucedido. En medio de su conversación, surge la expresión: “seguramente tú eres el único que… no sabe lo que allí ha sucedido estos días”, manifestando no solo su sorpresa, sino también su confusión frente a la muerte de Jesús. Aunque el Señor mismo se acerca y camina con ellos, no logran reconocerlo, pues su mirada está marcada por la tristeza y una fe aún incompleta. Será en el camino, a través de la explicación de las Escrituras y, finalmente, en el gesto de partir el pan, donde sus ojos se abrirán y descubrirán que el Resucitado siempre estuvo a su lado, transformando su desánimo en esperanza. Es así, que el reconocimiento no es inmediato, sino que es fruto de un proceso donde la Palabra y la Eucaristía abren los ojos del creyente.

San Agustín, al reflexionar sobre este pasaje, destaca el valor de estos discípulos que, sin reconocer a Jesús, ca- minan con Él: “el Señor caminaba con ellos, y ellos no lo conocían; eran ins- truidos por Él, y no lo entendían. Sin embargo, en su interior ardía el corazón mientras escuchaban la verdad” (Sermón 235). Para él, este caminar revela que Dios no abandona al creyente en su confusión, sino que lo acompaña pedagógicamente hasta llevarlo al reconocimiento pleno. El partir el pan se convierte así en el momento decisivo

donde se pasa de la tristeza a la certeza: Cristo vive y permanece.

Este Evangelio nos invita hoy a reconocer que también nosotros podemos caminar sin percibir la presencia del Señor. Por eso, nuestro compromiso de bautizados se traduce en abrir los ojos y el corazón para descubrirlo en la vida cotidiana, especialmente en los más necesitados. Estamos llamados a ser solidarios con quienes aún no lo conocen, haciendo visible su presencia en la caridad concreta: en el cuidado de las viudas, los huérfanos y los desamparados. Allí, en el compartir y en la comensalidad vivida como entrega, Cristo sigue entregándose para el mundo. Solo así, desde el amor vivido, ayudamos a otros a reconocer al Señor que camina con nosotros.

IV DOMINGO DEL TIEMPO DE PASCUA – FIESTA DEL BUEN PASTOR

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 1-10).

Las Palabras de Jesús son claras: “el ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundan- cia”, es así que Él nos introduce en el corazón de su misión como Buen Pastor. En contraste con todo aquello que desfigura y destruye la vida, Cristo se presenta como Aquel que, en total obediencia a la voluntad del Padre, viene a restaurarla, protegerla y llevarla a su plenitud. Esta “vida en abundancia” no se reduce a lo material, sino que es participación en la vida misma de Dios.

San Agustín, al comentar este pasaje,

profundiza en la identidad de Cristo como verdadero pastor frente a los falsos guías: “el ladrón busca lo suyo, Cristo busca lo nuestro; aquel arrebata para perder, él entrega su vida para salvar” (tratados sobre el Evangelio de Juan, 45). Así, el Señor no solo da vida, sino que se da a sí mismo como fuente de esa vida, mostrando que su amor es entrega total por sus ovejas.

A la luz de esta palabra, somos invitados a reconocernos como ovejas que aprenden a escuchar y discernir la voz del Pastor. En medio de tantas voces que prometen felicidad, pero conducen al vacío, el cristiano está llamado a afinar el oído del corazón para seguir a Cristo, confiando en que Él siempre quiere lo mejor para nosotros. Escuchar su voz es optar por la vida, caminar en su voluntad y dejarnos conducir hacia la plenitud que solo Él puede ofrecer.

MOMENTO SIGNIFICATIVO

San Marcos Evangelista (25 abril 2026)

Muchos liturgistas de la Iglesia han visto en el Evangelio de Marcos una especie de “luz inicial” para comprender a Cristo. Al ser considerado el evangelio más antiguo y más breve, presenta a Jesús de manera directa y dinámica, mostrando sus obras, más que largos discursos. Desde la tradición, se ha valorado como una puerta de entrada al misterio de Cristo, donde el Señor se revela como luz que irrumpe en la historia del hombre, llamando a la conversión y mostrando con hechos el Reino de Dios en medio de la humanidad. Si quiero comenzar a leer la Palabra, ¿estoy dispuesto a dejarme guiar por san Marcos para encontrarme con Jesús y permitir que su enseñanza transforme mi vida desde hoy?

SOPA DE LETRAS

Encuentra cada una de estas palabras que resumen y ayudan a profundizar los temas centrales de la meditación de estos domingos.

• JESÚS

• VIDA

• ABUNDANCIA

• PASTOR

• OVEJAS

• VOZ

• AMOR

• VERDAD

• CAMINO

• FE

• ESPERANZA

• SALVACIÓN

• GUÍA

• CONFIANZA

• DISCERNIMIENTO

DE LA TIERRA DÍA

22 de abril de 2026

"Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios".

Encíclica Laudato si’, Papa Francisco

IDIOMA DÍA DEL

23 de abril de 2026

Celebramos el idioma como el don precioso que nos permite nombrar la creación y entrar en diálogo con el Padre. Que el Señor bendiga nuestro hablar para que siempre sea testimonio de su gracia, compartiendo el Evangelio en cada

Feliz día de la

26 de abril de 2026

Gracias por ser reflejo de la paciencia de Job, la sabiduría de Salomón y la diligencia de Marta. Elevamos una oración de gratitud por su vocación. Que Dios bendiga sus manos y sus corazones generosos que hacen posible que todo marche con paz y orden.

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