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CPor: Mons. José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta.
aminando al encuentro con Jesús en la Palabra de Dios. Dentro de poco comenzaremos el tiempo de Cuaresma con el Miércoles de Ceniza el próximo 18 de febrero. Con la invitación concreta a dejarnos transformar por la gracia de Dios, ayudados por la oración, la penitencia y el ejercicio de la caridad, que hacen resonar en el corazón la Palabra del Señor: “conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15), esta nos permite reexionar sobre nuestra vida y volver a Dios, renovando la fe, la esperanza y la caridad; fortaleciendo la gracia y la bendición de Dios en nuestras vidas.
Todos desde el bautismo hemos iniciado una peregrinación de la Fe que termina en la vida eterna. Con este sacramento hemos recibido la gracia de ser hijos de Dios, miembros de la comunidad de creyentes que es la Iglesia, iluminados por la luz de Cristo Resucitado que nos ayuda a recorrer el camino correcto. Sin embargo, el pecado está siempre presente en la vida del ser humano, debilita y destruye esa gracia; por eso se hace necesario el sacramento de la confesión, que nos devuelve la gracia perdida por el pecado.
Para reconocer el pecado personal es necesario estar muy cerca de Dios, para poder sentir el dolor por el rechazo a Él, descubriendo con el pecado la gran pérdida de la gracia. Así lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica: “el pecado está presente en la historia del hombre. Para intentar comprender lo que es el pecado, es preciso reconocer
“Lava del todo mi delito, limpia mi pecado” (Sal 50, 4)
el vínculo profundo del hombre con Dios, porque fuera de esta relación, el mal del pecado no es desenmascarado en su verdadera identidad de rechazo y oposición a Dios” (CCE 387).
Cuanto más cerca estamos de Dios más podemos sentir el desastre y las heridas que causa el pecado en la vida del creyente. Sin embargo, tenemos la posibilidad en Jesucristo nuestro Señor de recuperarnos, recibiendo su perdón misericordioso, que restaura la vida de la gracia en nuestro corazón: “cuánto más se multiplicó el pecado, más abundó la gracia; de modo que si el pecado trajo el reinado de la muerte, también la gracia reinará y nos obtendrá, por medio de nuestro Señor Jesucristo, la salvación que lleva a la vida eterna” (Rom 5, 20 - 21).
Jesucristo desde la cruz ha entregado la vida para darnos su perdón, que es la gracia salvadora, eterna, in nita e inmerecida que el Padre misericordioso entrega a toda la humanidad. De tal manera que en Jesucristo tenemos la certeza de que el ser humano no está perdido y tenemos la esperanza de ser perdonados, que es la garantía que la gracia de Dios sobreabunda en nuestras vidas, somos testigos de la misericordia del Padre y tenemos la misión de anunciarlo a los demás, siendo instrumentos de la misericordia de Dios para los demás.
“Jesucristo desde la cruz ha entregado la vida para darnos su perdón, que es la gracia salvadora, eterna, infinita e inmerecida que el Padre misericordioso entrega a toda la humanidad”.
Como pecadores no estamos abandonados por Dios, al contrario, en Jesucristo hemos sido buscados, somos la oveja perdida, la que está fuera del redil que Dios busca constantemente, basta dejarnos encontrar por el Señor. Así lo expresa el Catecismo de la Iglesia Católica: “tras la caída, el hombre no fue abandonado por Dios. Al contrario Dios lo llama y le anuncia de modo misterioso la victoria sobre el mal y el levantamiento de su caída” (CCE 410); basta que podamos decir con humildad: “lava del todo mi delito, limpia mi pecado” (Sal 50, 4).
El mundo, nuestra región y muchas de nuestras familias están sufriendo las consecuencias del pecado, experimentando división, violencia y muerte. Desde la fe damos testimonio que sin Dios es imposible una salida; por eso, es hora de volver al Señor, haciendo resonar en el corazón las palabras que escucharemos el Miércoles de Ceniza y durante toda la Cuaresma: “conviértete y cree en el Evangelio” (Mc 1, 15). Tomando conciencia que: “la victoria sobre el pecado obtenida por Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó el pecado: ‘donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia’” (Rm 5, 20) (CCE 420); porque Cristo murió para darnos su perdón y mirándolo a Él en la cruz, debemos aprender a perdonar, a resolver las di cultades y conictos de la vida con el perdón, la reconciliación que nos trae el don precioso de la paz.
Para comprender este itinerario espiritual que nos propone la Iglesia en el tiempo cuaresmal es necesario estar abiertos a la conversión, que signica reforzar la fe en el Evangelio de Jesucristo y en profunda oración, pedir perdón a Dios por nuestros pecados y Él, con su amor misericordioso desde la Cruz nos perdona, para que volvamos a Dios. Pero también es tiempo para perdonar a nuestros hermanos, por las ofensas que nos han hecho, “perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” (Mt 6, 12), repetimos con frecuencia en la oración del Padre Nuestro, siendo el perdón, la mejor medicina, gracia de Dios y paz para nosotros, que sobreabundan en el corazón del creyente convertido al Señor.
Que esta Cuaresma que estamos prontos a iniciar sea un tiempo donde dejemos que sobreabunde la gracia de Dios en nuestras vidas, para rea rmar nuestra respuesta de fe, esperanza y caridad a la llamada que Dios nos hace a la conversión y a la santidad. Todo esto, escuchando y leyendo el Evangelio del Señor, meditándolo y creyendo en su Palabra y con ello cumplir con el mandato misionero que nos ha dejado: vayan y hagan discípulos, siendo luz del mundo. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, alcancen de Nuestro Señor Jesucristo las gracias necesarias para dejarnos reconciliar por Él y volver al camino de la gracia.
En unión de oraciones, reciban mi bendición.

Con gozo y alegría, la comunidad de Gramalote celebró el 4 de febrero, la Dedicación del Altar y la Consagración de su templo parroquial en la Eucaristia presidida por Monseñor Jose Libardo Garces Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta. Tras la destrucción total del antiguo casco urbano en 2010, el templo de San Rafael Arcángel se erige como el corazón del nuevo municipio, con el testimonio de un pueblo que reconstruyó no solo estructuras físicas sino que no perdió su tejido social y su unidad, como un solo rebaño bajo el callado del único Pastor, nuestro Señor Jesucristo.


EBajo la dirección espiritual del padre Víctor Leonardo Ordoñez Velasco, el pasado 1 de febrero en la Catedral San José, se realizó el encuentro de delegados, coordinadores y presidentes de la hermandad de nazarenos. El propósito de este primer encuentro fue el de recibir la catequesis para el inicio del tiempo litúrgico de Cuaresma. Estas reuniones permiten acrecentar la comunión de este movimiento apostólico, preparándose desde ya para vivir este tiempo meditando los misterios centrales de nuestra fe.
l pasado lunes 2 de febrero, los aspirantes al primer año del Seminario Mayor Diocesano San José, iniciaron su camino de discernimiento al llamado que el Señor les hace; un grupo de 25 jóvenes provenientes de las Diócesis de Arauca, Tibú y Cúcuta. Entre ellos, Osman Suárez, perteneciente a la comunidad parroquial de Nuestra Señora de Chiquinquirá (El Zulia), quien expresó su alegría por recibir el llamado del Señor, rea rmando que ha sido él quien lo ha elegido.
Los nuevos seminaristas, acompañados por sus familias y algunos párrocos, conocieron las instalaciones, donde se formarán por los padres y maestros de la ‘casa y escuela de Jesús’, que los acogieron para vivir esta experiencia en el inicio de su formación hacia la vida sacerdotal.
Según manifestó el presbítero Yhon
Pablo Canedo Archila, formador del Seminario Mayor: “durante este año de propedéutico, los aspirantes profundizarán en cuatro núcleos, que son los primeros pasos de la formación. El kerigma, encuentro con Cristo a través de la Eucaristía, la Lectio Divina y la oración en su vida de fe; el seguimiento, seguir a Jesús y aprender de Él. La comunión con Cristo, con la Iglesia para unirse como grupo y comunidad. Por último, la misión, ser enviados por la Iglesia, para ir a compartir lo aprendido”.
Oramos por estos jóvenes, para que el Señor los acompañe en este camino inicial de la formación sacerdotal y por todas las vocaciones que se cultivan en nuestra Diócesis.


Apuntes, fue el nombre de la columna que acompañó durante tres décadas a los lectores del periódico La Verdad (desde la edición N°115 del 23 de abril de 1989 hasta la edición N°901 del 19 de diciembre de 2021). Escrita por el recordado presbítero Onofre Peñaranda Peñaranda que plasmó en ella su compromiso con la evangelización de una forma jocosa, relatando historias, anécdotas y dejando un mensaje para reexionar a nuestros lectores.

En unión con la Iglesia universal la Diócesis de Cúcuta realizó el pasado sábado 31 de enero la celebración de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada; en compañía del cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Kacika de Cúcuta. Los religiosos, religiosas y eles bautizados peregrinaron con el rezo del Santo Rosario, hasta la basílica menor con el propósito de obtener la indulgencia plenaria en este Jubileo Mariano.
Durante la celebración los religiosos recibieron la charla impartida por el presbítero Daniel Alejandro Bolívar Castaño, vicario de pastoral, sobre las insistencias pastorales del 2026; en donde invitó a los religiosos a seguir los cuatro pasos: encuentro, seguimiento, comunidad y envío,
acciones necesarias para sembrar la semilla y despertar la fe en las comunidades donde prestan sus servicios.
La jornada nalizó con la Eucaristía jubilar en el marco de la Fiesta de la Candelaria, con la bendición de las luces recordando que Cristo es la luz del mundo. En la homilía, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta, resaltó la importancia de venerar la consagración y así mismo, destacó el valor para la Iglesia y la Diócesis de la castidad y obediencia, haciendo visible los votos que se convierten en Evangelio para nutrir la Iglesia y la sociedad. Por último, invitó a los religiosos y religiosas a seguir caminando juntos en comunión, participación y misión.



El sábado 31 de enero, en el marco de las visitas pastorales, los movimientos apostólicos Talleres de Oración y Vida, Emaús, Casa de Israel, peregrinaron hasta la Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, para celebrar la Eucaristía jubilar con monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de la Diócesis de Cúcuta. Monseñor agradeció su servicio y los animó a perseverar en su carisma en nuestra diócesis y seguir trabajando en comunión. Así mismo extendió la invitación a los demás movimientos hacerse presentes en la fecha asignada para la celebración jubilar.
Avanzando con el itinerario de formación bíblica, que ha comenzado los años anteriores (san Marcos 2024, san Lucas 2025 y san Mateo 2026) para presentar una visión integral sobre Jesús. El Evangelio de Mateo ocupa una posición clave, siendo el primero en el orden canónico, lo que lo convierte en una obra fundamental para comprender la teología cristiana primitiva. Con la cartilla del Evangelio de san Mateo, se presenta ahora este material en las asambleas bíblicas, este material formativo en torno al Evangelio de san Mateo.
1. Saludo.
2. Bendición inicial: en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
3. Signo: la imagen de un hombre en forma de ángel.
4. Oración: para antes de leer la Biblia.
5. Canto bíblico: tu Palabra me da vida.

Análisis de la realidad:
• ¿Quién fue san Mateo?
• ¿A quién fue dirigido el Evangelio de san Mateo?
• ¿Cuántos capítulos tiene el Evangelio?
• ¿Por qué san Mateo se representa con la imagen del hombre?
El Evangelio tiene una profunda conexión con el Antiguo Testamento, presentando a Jesús como el cumplimiento de las promesas hechas a Israel. Mateo busca demostrar que los eventos de la vida de Jesús no son una ruptura con la historia de Israel, sino más bien su cumplimiento, un punto crucial en un contexto en el que muchos judíos se resistían a aceptar a Jesús como el Mesías. Este Evangelio, tradicionalmente atribuido a Mateo, un recaudador de impuestos que se convirtió en apóstol fue escrito en griego, probablemente entre los años 80 y 90 d.C. Sus destinatarios eran principalmente los judíos convertidos al cristianismo, Mateo muestra cómo los eventos de la vida de Jesús, su enseñanza, Muerte y Resurrección, con rman su rol como el ungido de Dios.
La clave en Mateo es la exaltación del Reino de Dios. Este Reino, sin
embargo, no es un reino terrenal ni político, sino un reino espiritual basado en la justicia, misericordia y verdad. Además, el Evangelio de Mateo también aborda la inclusión de los gentiles.
El estilo literario de Mateo es teológicamente denso y organizado, Mateo emplea frecuentemente referencias al Antiguo Testamento, subrayando la conexión entre la vida de Jesús y las promesas hechas a Israel. La genealogía de Jesús, que al principio del Evangelio establece su legitimidad como heredero del trono de David, es un elemento teológico crucial para los lectores Judíos, pues valida la identidad mesiánica de Jesús.
Las parábolas en Mateo tienen un propósito pedagógico, no solo para enseñar, sino también para señalar la profundidad de las enseñanzas de Jesús, Mateo emplea estas narraciones para revelar los misterios del Reino de Dios, proporcionando principios que deben guiar la vida del discípulo.
Con respecto a la recepción y relevancia histórica, el Evangelio de san Mateo ha sido interpretado de diversas maneras. En los primeros siglos, la Iglesia primitiva utilizó este Evangelio para defender la legitimidad del cristianismo frente a las críticas del judaísmo.
La estructura narrativa de san Mateo, organizada en cinco bloques de enseñanza de Jesús, tiene un propósito teológico y simbólico profundo, pues se alinea con los cinco libros de Moisés, el Pentateuco, lo que convierte a Jesús en la nueva ley que no solo interpreta las escrituras antiguas, sino que las cumple y las lleva a su plenitud. Los cinco bloques son: el Sermón del Monte (Mateo 5 - 7), el discurso sobre las misiones (Mateo 10), el discurso parabólico (Mateo 13), el discurso sobre la Iglesia (Mateo 18), y el discurso escatológico (Mateo 24 - 25).
Cada uno de estos discursos proporciona enseñanzas sobre el Reino de Dios, el comportamiento cristiano y las expectativas para la comunidad cristiana, presentando a Jesús como el Maestro que interpreta la voluntad de Dios.


































Mateo 17, 1-9 “Su rostro resplandecía como el sol”
“Busquen leyendo”
Un lector proclama el texto; cada uno va siguiendo la proclamación en su propia biblia; luego guardar un tiempo de silencio para que cada uno recuerde, saboree e interiorice la Palabra de Dios que ha sido escuchada.
● ¿A dónde llegó Jesús y a quienes llevó consigo?
● ¿Qué sucedió con Jesús? ¿Qué le pasó? ¿Qué signos vieron los dis- cípulos en Él?
● ¿Quiénes aparecieron junto a Jesús en ese momento? ¿Qué representan estos dos personajes?
● ¿Qué le ofrece Pedro a Jesús?
● ¿Qué nos recuerda esa nube brillante que los envuelve?
● ¿A quién se escucha pronunciar algo desde la nube? ¿Qué es lo que dice?
● ¿Qué sucede con los discípulos de Jesús? ¿Qué sentimiento tienen?
● ¿Qué hace y qué les dice Jesús a sus discípulos?
La Palabra comprendida

Hacer espontáneamente una oración de perdón, alabanza, petición o acción de gracias.





DEL 15 AL 28 DE FEBRERO






























“Hallarán meditando”
● La vida en relación con el Señor, ser su discípulo, nos invita tam- bién a estar con Él.
● ¿Qué siento yo cuando Jesús me invita a estar con Él?
● ¿Qué signi ca en mi vida que Jesús es el centro de las Sagradas Escrituras? El Antiguo y Nuevo Testamento solo se re eren a Jesús.
● ¿Cuál es mi relación con Jesús?
La Palabra orada


La Palabra se encarna en nuestra vida


















































“Llamen orando”
● ¿Qué le digo a Dios motivado por su Palabra?
Fundación: 1 de enero de 1857
Fiesta: 11 de febrero


















“Les abrirán contemplando”
Repetimos varias veces esta frase para que vaya entrando a nuestro corazón: “levántense, no tengan miedo” (versículo 7).
● Oración para después de leer la Biblia.
● Invitación al próximo tema bíblico y al encuentro eclesial.
● Cántico a la Virgen María.
● En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.









Nuestra Señora de Lourdes, Lourdes
Párroco: Oscar Alexis Pérez Morales
Ubicación: frente al parque principal

El centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta (CCDC) ofrece el servicio de trámite de partidas en Colombia para SOLO PARA
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Nuestra Señora de Lourdes, Cúcuta
Fundación: 22 de noviembre de 2020
Fiesta: 11 de febero
Párroco: Jorge Enrique Higuera Guerrero
Ubicación: Barrio Nuevo

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“Cuida de él y si gastas algo más te lo pagaré
vuelva” Lc 10, 35b

La fragilidad es uno de los rasgos que más caracterizan nuestra humanidad, si bien es cierto que por una parte somos capaces de pensar en realidades trascendentales como la eternidad o una vida sin sufrimiento; por otra parte, realidades como nuestra corporeidad, los límites de la inteligencia, los sentimientos y demás, nos ponen en un terreno de vulnerabilidad ante circunstancias como tribulaciones emocionales, la ignorancia, las afecciones físicas y en último punto frente a lo inminente de la muerte.
De lo anterior, el hecho de la enfermedad es una de las situaciones que más aqueja al hombre, ya que el sufrimiento no queda solo en el ámbito de lo físico, sino que envuelve también lo psicológico e inclusive el ámbito espiritual. Una persona que experimenta un fuerte dolor también puede experimentar tristeza, rabia, desesperación o puede llegar a renegar de su fe, de Dios, de su vida, entre otras cosas.
Conceptualmente la palabra enfermedad, viene del latín “in rmitas”, que se forma por el pre jo in (negación) y rmus ( rmeza). Signi cando literalmente “no rmeza”, o “estado de debilidad” de connotación física o moral.
El ámbito bíblico presenta la enfermedad como “un poder hostil a Dios y en relación a la muerte como consecuencia del pecado, es aquella que destruye la vida; pero también puede ser experimentada como prueba de la fe y como llamada a la penitencia y a la conversión (Job 32-37; Pro 3,11ss.; Hb 12,5ss.), a la paciencia y a la esperanza (Rom 5,1ss.) Los escritos bíblicos se interesan por los hombres enfermos, por su condición débil, enfermiza y por las experiencias existenciales vinculadas a esta

situación, pero no por la enfermedad en cuanto tal (…) La relación sensible y compleja entre la enfermedad y la salud se presenta en el Nuevo Testamento en el espejo de las actuaciones de Jesús de Nazaret, quien se preocupa por la suerte de los enfermos curando y liberando”1 .
En este orden de ideas, la misión de Jesús a sus discípulos es clara: los enfermos deben ser cuidados y curados: “curen los enfermos que haya en ella, y díganles: “El Reino de Dios está cerca de ustedes”.Lc 10, 9. Jesús no es lejano de las miserias humanas, se compadece y devuelve la salud; Él mismo experimenta el dolor y el sufrimiento manifestándose a través de este especialmente en la Cruz.
que permite percibir los sentimientos de Cristo que nunca se guarda nada para sí y que, tocando, anunciando y expulsando, devuelve la vida en su integridad humana.
¿De qué manera acompañar y cuidar a una persona enferma?
“La manera de acompañar al enfermo es con el amor que brota de la unión con Dios, del ejemplo de Cristo y del reconocimiento del hermano”.
Aquel que sigue a Jesús por ende está llamado a sentir y actuar como Él, a vencer la indiferencia, a estar dispuesto a dejar las comodidades y las seguridades que impiden ver al hermano que sufre; ejemplo de esto sin duda lo encontramos en cada palabra del Evangelio,
Una respuesta acertada a este interrogante sin duda sería: como lo haría Jesús. El cual nos muestra en diversos pasajes bíblicos lo que signi ca donarse a los hermanos. Una parábola que podría brindar un ejemplo puntual es aquella conocida como “el buen samaritano”, la cual se encuentra en Lucas 10, 29-37. Allí vemos como un doctor de la ley que le pregunta a Jesús quién es el prójimo al que debe amar, recibe una respuesta preciosa: un hombre que viajaba de Jerusalén a Jericó fue asaltado por ladrones y abandonado casi muerto; un sacerdote y un levita pasaron de largo, pero un samaritano se compadeció de él, vendó sus heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo cuidaran.
Sin duda este texto no solo llama al lector a imitar el gesto generoso y compasivo del samaritano, sino como lo a rma el Papa León en el mensaje para la Jornada mundial del enfermo, es preciso tomar conciencia de que:
“Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de las prisas, así como también del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor. La parábola narra que el samaritano al ver al herido no “pasó de largo”, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta, la mirada de Jesús, que lo llevó a una cercanía humana y solidaria. El samaritano “se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo, se ocupó de él, y sobre todo le dio su tiempo. Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo volvernos nosotros cercanos”2 .
La manera de acompañar al enfermo es con el amor que brota de la unión con Dios, del ejemplo de Cristo y del reconocimiento del hermano; cuando hay amor, hay paciencia, comprensión, se asume el dolor del otro como algo que nos toca, que nos conmueve, que exige nuestro tiempo, nuestra presencia, nuestra escucha.
Como cristianos acompañamos desde la oración, que fortalece el alma y eleva nuestras cruces a la cruz de Cristo, dando al sufrimiento un sentido superior y eterno. Finalmente estemos atentos a que cada vez que una persona que sufre enfermedad y reclame nuestra atención, podamos responder generosamente a la voz de Jesús que nos dice:
“Cuida de él y si gastas algo más te lo pagaré cuando vuelva” Lc 10, 35b.
1. Cfr. Diccionario
8 de marzo
Participa de la elecciones al Congreso 2026.
Elige a conciencia y con responsabilidad.
9 de marzo
De algo y dónalo.
¿Qué deseas donar?
10 de marzo
Un espacio de silencio y deja que Dios te hable.
¿Qué sientes que te ha dicho el Señor?
11 de marzo
Tiempo con un anciano o una persona sola.
Menciona a tus abuelos.
LIBÉRATE 12 de marzo
De algo que te cause adicción: “celular”.
Escribe aquello que te causa adicción.
7 de marzo
A comer a una persona que necesite de tu compañía.
Menciónalo.
27 de marzo
Viernes de abstinencia digital.
¿De qué ayunaras en este día?
28 de marzo
Ropa, alimento o medicina a los enfermos.
¿Qué deseas donar? Comunícate con nosotros.
26 de marzo
El Santísimo en el Sagrario.
Deja en los comentarios una oración de Adoración.
29 de marzo
A Misa, disponte y vive el Domingo de Ramos.
¿Cómo llega tu corazón luego de lo vivido en el tiempo de Cuaresma?
AYUNO 13 de marzo
Viernes de abstinencia.
Ayuna de aquello que más te guste
¿Qué es? Coméntalo.
14 de marzo
Tus diferencias con los vecinos.
Mira el lado bueno y menciona que ves de positivo en ellos.
6 de marzo
Viernes de abstinencia
El dinero ahorrado del ayuno dónalo a la CCCB.
25 de marzo
Vive la Palabra de Dios en tu diario actuar.
¿Cuál es el texto bíblico que más te gusta?
5 de marzo
A Dios hacer algo bueno.
¿A quién le brindaras tu ayuda hoy?
ABRE 24 de marzo
Tu corazón a Dios y disponte a acompañarlo en oración.
Escribe una oración que disponga el corazón a vivir la Semana Santa.
15 de marzo
Ve a Misa y ofrécela por una situación difícil de la ciudad.
Escribe esa intención.
19 de febrero
Con el signo de la cruz haz tu compromiso con Dios.
¿Qué propósitos tienes para esta Cuaresma? 18 de febrero
Haz un examen de conciencia y confiésate con un sacerdote.
¿A qué parroquia asistirás?
AYUNO 20 de febrero
Viernes de abstinencia.
¿De qué palabra negativa te abstendrás?
AMA
4 de marzo
Sé amable con las personas que te rodean.
Comparte un mensaje que alegre el día.
3 de marzo
A esa persona que te ha lastimado.
Piensa y ora por esa persona. Escribe “te perdono”.
23 de marzo
Por las personas que no tienen o han perdido el trabajo.
Escribe su nombre y juntos oremos por él/ella.
Con el inicio de la Cuaresma 2026, como Iglesia entramos en un tiempo de gracia y conversión, un camino que nos invita a renovar el corazón, fortalecer la fe y vivir más intensamente el amor de Dios. Queremos recorrer juntos este período litúrgico mediante 40 acciones concretas, una para cada día, que nos ayuden a caminar con sentido, compromiso y esperanza hacia la Semana Santa.
Para acompañar este proceso, hemos preparado la Dinámica de Cuaresma 2026: un calendario que abarca el Tiempo de Cuaresma y ofrece pro-
16 de marzo
A Dios para que te ayude a vencer la tentación.
Escribe una oración pidiendo la conversión.
2 de marzo
Por quienes se han alejado de Dios.
Escribe cual oración harías.
22 de marzo
Ve a Misa y ora por tu obispo y por tu párroco.
Menciona a tu sacerdote amigo.
puestas sencillas y significativas, que nos permitirán vivir este camino penitencial con mayor profundidad, disponiéndonos a celebrar con gozo la Resurrección de Jesús en la Solemnidad de la Pascua.
Te invitamos a participar de la acción significativa de cada día a través del periódico La Verdad, nuestras redes sociales y la emisora Vox Dei 1.120
A.M. la frecuencia de la esperanza y la paz.
17 de marzo
A Dios por todas las cosas bellas que te ha dado.
Escribe una de ellas.
18 de marzo
A modificar tus errores y tratar de ser mejor.
¿A qué te comprometes?
ORA 21de febrero
Por los que buscan conversión.
Escribe los apellidos de tu familia.
1 de marzo
Ve a Misa y haz vida el Evangelio del día.
Escribe la palabra que más te llamó la atención.
28 de febrero
21 de marzo
Una palabra de aliento y un abrazo a quien lo necesite.
Etiqueta a algún amigo y déjale un mensaje que lo motive.
20 de marzo
Dale un buen consejo a alguien que lo necesite.
Escríbelo en los comentarios.
19 de marzo
Una oración por las vocaciones.
Escribe una oración por los matrimonios, sacerdotes y la vida consagrada.
22 de febrero
Asiste a Misa.
Escribe el nombre de tu párroco.
Por la paz en el Catatumbo.
Menciona un municipio. ORA 23 de febrero
Tiempo de calidad en familia; evita el celular.
Expresa una palabra de agradecimiento a uno de los integrantes.
27 de febrero
Viernes de fraternidad.
¿Con quién te gustaría reconciliarte?
26 de febrero
Visita el Santísimo Sacramento.
Ante Jesús Eucaristía,¿qué palabra le dirías?
25 de febrero
Las buenas y malas acciones del día.
Comenta, ¿cómo crees que te fue?
24 de febrero
Evita las quejas y las críticas.
Guarda silencio y comenta aquello que deseas cambiar.

“La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”
Con motivo de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2026, el Papa León XIV invita a la Iglesia a volver la mirada al Buen Samaritano, icono evangélico del cuidado compasivo. El tema elegido, “la compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, pone en el centro el cuidado del enfermo, inspirado en el lema:
“Lo llevó a una posada y lo cuidó” (Lc 10, 34).
En este sentido, el cuidado de los enfermos y de quienes los acompañan se presenta no como una carga, sino como una oportunidad privilegiada de evangelización, donde el amor se hace concreto y el Evangelio se encarna en gestos de cercanía y compasión. Ser testigos en nuestras comunidades, de que en la enfermedad hay belleza en el vínculo del cuidado, en la persona del samaritano que deja su quehacer a un lado para atender al enfermo.
Desde nuestra Diócesis de Cúcuta nos unimos a la Jornada Mundial del Enfermo 2026, invitando a nuestras comunidades e instituciones para que como Iglesia continuemos siendo esa posada que acoge, el lugar donde las personas heridas por la enfermedad y el sufrimiento encuentran el cuidado, el con-
suelo y la esperanza.
A continuación, presentamos una parte del mensaje, con la posibilidad de continuar leyendo el mensaje completo a través del QR.
Todos hemos escuchado y leído este conmovedor texto de san Lucas (Cf. Lc 10, 25-37). A un doctor de la ley que le pregunta quién es el prójimo al que debe amar, Jesús le responde contando una historia: “un hombre que viajaba de Jerusalén a Jericó fue asaltado por ladrones y abandonado casi muerto; un sacerdote y un levita pasaron de largo, pero un samaritano se compadeció de él, vendó sus heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo cuidarán”. He deseado proponer la reexión de este pasaje bíblico con la clave hermenéutica de la Encíclica Fratelli Tutti, de mi querido predecesor el Papa Francisco, donde la compasión y la misericordia hacia el necesitado no se reducen a un mero esfuerzo individual, sino que se realizan en la relación: con el hermano necesitado, con quienes lo cuidan y, fundamentalmente, con Dios que nos da su amor.
1. El regalo del encuentro: la alegría de dar cercanía y presencia
Vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de las prisas, así como también del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y

detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor. La parábola narra que el samaritano al ver al herido no “pasó de largo”, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta, la mirada de Jesús, que lo llevó a una cercanía humana y solidaria. El samaritano “se detuvo, le regaló cercanía, lo curó con sus propias manos, puso también dinero de su bolsillo y se ocupó de él. Sobre todo […] le dio su tiempo”. Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo volvernos nosotros cercanos. Al respecto, podemos a rmar con san Agustín que el Señor no quiso enseñar quién era el prójimo de aquel hombre, sino a quién debía él hacerse prójimo. Pues nadie es prójimo de otro sino cuando se acerca voluntariamente a él. Así pues, se hizo prójimo aquel que mostró misericordia.
El amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar. Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida. No son meros gestos de lantropía, sino signos en los que se puede percibir que la participación personal en los sufrimientos del otro implica el darse a sí mismo, supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don. Esta caridad se alimenta necesariamente del
encuentro con Cristo, que por amor se entregó por nosotros. San Francisco lo explicaba muy bien cuando, hablando de su encuentro con los leprosos, decía: “El Señor me llevó hasta ellos”, porque a través de ellos había descubierto la dulce alegría de amar.
El regalo del encuentro nace del vínculo con Jesucristo, al que identi camos como el buen samaritano que nos ha traído la salud eterna, y al que hacemos presente cuando nos inclinamos ante el hermano herido. San Ambrosio decía: “puesto que nadie es tan verdaderamente nuestro prójimo como el que ha curado nuestras heridas, amémoslo viendo en él a nuestro Señor, y querámosle como a nuestro prójimo; pues nada hay tan próximo a los miembros como la cabeza. Y amemos también al que es imitador de Cristo, y a todo aquel que se asocia al sufrimiento del necesitado por la unidad del cuerpo”. Ser uno en el Uno, en la cercanía, en la presencia, en el amor recibido y compartido, y gozar, así como san Francisco, de la dulzura de haberlo encontrado.
Para continuar leyendo el mensaje del Sumo Pontí ce, escanea el siguiente código QR con la cámara del celular.

APor: Pbro. Víctor Julián Flórez Ortiz, vicario parroquial de Sagrado Corazón de Jesús.
migos lectores, quisiera que me acompañaran este año de manera continua en cada una de las ediciones del periódico, de tal manera que no perdamos el camino histórico, que quisiera compartir con ustedes, con motivo de los 70 años de la fundación o cial, por medio de la bula ponti cia de la Diócesis de Cúcuta y los 40 años de la creación del Seminario Mayor Diocesano San José, por medio de decreto.
Quise iniciar en la edición anterior mostrándoles la bula ponti cia del Papa Pío XII, llamada Ecclesiarum Omnium, con fecha del 2 de mayo de 1956, a partir de la cual se desprendía la mayor parte del territorio de lo que hoy es la Diócesis. La lectura de este documento nos da una visión no contada por otros, sino por las mismas fuentes primarias, permitiéndonos un acercamiento a la historia, desde una perspectiva muchas veces desconocida. A partir de este momento, a ninguno de ustedes les queda permitido olvidar el documento, como tampoco olvidar que este está guardado en la curia diocesana y, que fue el Papa Pío XII el que quiso elevar nuestra ciudad al status de Diócesis de Cúcuta.
Quisiera ahora, dedicarme en estos cortos renglones a algunos antecedentes históricos, porque si bien la bula es de 1956, esto no signi ca que no hubiese presencia de Iglesia antes de esta fecha. En 1492 Colón llegó al territorio de la actual Cuba y posteriormente la presencia española inició a expandirse por todo el continente. Según el Acta Apostolicæ Sedis, que es el registro o cial de la Santa Sede, en 1534 se erige la primera diócesis en el actual territorio colombiano, tras el abandono del Darién, llamada Diócesis de Santa Marta y según el mismo registro, el 11 de septiembre de 1562, se erige la Diócesis de Santa Fe en Nueva Granada con el nombre de Sanctae Fidei, elevada a Arquidiócesis en 15641 .
A nivel civil, el poblamiento del noro-
En 1733 según la poca documentación que se tiene, se habría dado origen a la fundación formal de la ciudad llamada en aquel entonces San José de Guasimal, con la donación de los terrenos por parte de Juana Rangel de Cuéllar y la iniciación de la construcción de la parroquia de San José, (actual Catedral) evitando el paso del río hacia el territorio del curato indígena2


riente del país se inició con la fundación de Pamplona, el 1 de noviembre de 1549, cuando el Gobernador del Nuevo Reino, Miguel Díaz de Armendaris, envió a Ortún Velásquez de Velasco y a Pedro de Orsúa, para que fundaran un pueblo que le sirviera de asiento para futuras conquistas. El pueblo se llamó Nueva Pamplona. Hasta el año 1835 la Iglesia de lo que hoy es Norte de Santander, formaba parte de la Arquidiócesis de Santa Fe; pero debido al gran tamaño del territorio y al gran número de eles, el 25 de septiembre de 1835, el papa Gregorio XVI creó la Diócesis de Nueva Pamplona, desmembrada de ella, un territorio comprendido entre los lími-

tes con Venezuela por el oriente y el río Magdalena por el occidente; limitado por el norte con la Diócesis de Santa Marta (de la cual formaba parte entonces el territorio de Ocaña) y por el sur con la misma Arquidiócesis de Santa Fe, que más tarde será Diócesis de Boyacá.
En 1550, Pedro de Ursúa habría otorgado el valle de Cúcuta, un asentamiento indígena precolombino en el actual barrio San Luis, como encomienda a Sebastián Lorenzo, tras exploraciones iniciadas en 1549 desde Nueva Pamplona. Esta zona era habitada por indígenas, cuya resistencia inuyó en los primeros asentamientos españoles.
La labor misionera en Cúcuta habría iniciado con órdenes religiosas como franciscanos y agustinos durante el siglo XVI, enfocadas en “doctrinas” indígenas. Estos misioneros se habrían dedicado inicialmente a evangelizar indios del valle de Cúcuta desde los conventos de San Cristóbal. El templo actual de San Luis, hoy basílica menor, de estilo neogótico, fue fundado el 27 de octubre de 1897 por el padre Demetrio Mendoza, tras el terremoto de 1875 que destruyó la anterior edicación. El templo alberga un cuadro de la Virgen de Chiquinquirá de 1587, donado por Rodrigo de la Parada para reconciliarse con indígenas Kúkuta, apodada “Kacika” de Cúcuta y que además atestigua la temprana presencia de la Iglesia en nuestra ciudad3 .
Durante gran parte de la colonia, el territorio de Santander y Norte de Santander formó parte de la Arquidiócesis de Bogotá. Posteriormente en 1835 pasó bajo jurisdicción de la nueva Diócesis de Nueva Pamplona; nalmente en 1956 se desmiembra de ésta y por bula pontifícia se crea la actual Diócesis de Cúcuta, hoy ya próxima a la celebración de sus 70 años de fundación4 .
Acompáñenme en las siguientes ediciones y sigamos adelante profundizando en la historia de nuestra Iglesia local.
1.Cf. ACTA APOSTOLICÆ SEDIS, Volume 45, 301- 302.
2. Cf. «Cúcuta fue fundada [...] en lo que fue un asentamiento indígena dado en Encomienda por Pedro de Ursúa a Sebastián Lorenzo en 1550», Historia de Cúcuta, Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_C%C3%BAcuta. (Consultado 30.01.2026); «Juana Rangel de Cuéllar donó 782 hectáreas [...] para fundar la ciudad construyendo una iglesia y una plaza», cucutanuestra.com; cf. Wikipedia, Juana Rangel de Cuéllar, (Consultado 30.01.2026).
3. Cf. «Historia», Diócesis de Cúcuta, https://diocesisdecucuta. com/historia/. (Consultado 30.01.2026); Basílica menor San Luis Gonzaga, Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_menor_San_ Luis_Gonzaga. (Consultado 30.01.2026). 4. ACTA APOSTOLICÆ SEDIS (AAS) 28 (1936), Bula Coelestem Agricolam (Gregorio XVI, 25.09.1835), erigiendo Nueva Pamplona ex Bogotá, 321-326; AAS 48 (1956), Bula Ecclesiarum omnium (Pío XII, 02.05 1956), creando Diócesis de Cúcuta ex Nueva Pamplona, 369-372.

Por: Pbro. Yessid Fernando Rubio Rolón, delegado de pastoral vocacional, párroco de Nuestra Señora de la Esperanza.
Llegar a Lourdes como seminarista fue una experiencia que marcó profundamente mi camino vocacional y de crecimiento humano. No fui únicamente como peregrino, sino como voluntario, dispuesto a servir, acompañar y aprender desde la sencillez del encuentro con el otro. Hoy, ya como sacerdote, puedo a rmar que Lourdes fue una de las escuelas más grandes de fe que he conocido.
Durante mi tiempo como seminarista voluntario, tuve la oportunidad de servir a personas enfermas, adultos mayores y peregrinos que llegaban cargados de dolor, esperanza y oración. Mi labor no consistía en grandes discursos, ni gestos extraordinarios; sino en acciones simples: empujar una silla de ruedas, escuchar en silencio, ayudar en los traslados, compartir una sonrisa o rezar juntos. En esa aparente rutina diaria, Dios se manifestaba de manera constante y profunda.
Lourdes me enseñó que el verdadero


servicio nace del corazón dispuesto. Allí comprendí que no siempre se sirve desde la fortaleza, sino muchas veces desde la fragilidad compartida. Los enfermos, lejos de ser solo receptores de ayuda, se convirtieron en maestros de fe, paciencia y abandono en Dios. Su testimonio silencioso hablaba más que cualquier homilía.
Como seminarista, este voluntariado me ayudó a entender el sacerdocio no como un lugar de privilegio, sino como una vocación de entrega. Aprendí que el sacerdote está llamado a caminar con su pueblo, a tocar

el dolor humano sin miedo y a ser presencia de consuelo, incluso cuando no hay respuestas claras. Lourdes me mostró que la fe se vive de rodillas, pero también empujando una silla, limpiando una herida o acompañando una lágrima.
La experiencia mariana fue igualmente transformadora. En la gruta, frente a Nuestra Señora de Lourdes, llevé mis propias dudas, temores y preguntas vocacionales. Allí, en el silencio y la oración, sentí una profunda paz y la certeza de que Dios actúa en la sencillez y en el servicio humilde. María me enseñó a decir “sí” cada día, incluso cuando el camino no es del todo claro.
Hoy, al mirar atrás, agradezco a Dios por haberme permitido servir en Lourdes siendo seminarista. Ese voluntariado sigue dando fruto en mi ministerio sacerdotal. Cada vez que acompaño a un enfermo, visito a un anciano o escucho a alguien que sufre, reconozco algo de Lourdes en ese encuentro. Fue allí donde con rmé que el amor se hace creíble cuando se traduce en servicio concreto.
Lourdes no fue solo un lugar que visité; fue una experiencia que transformó mi manera de vivir la fe y el sacerdocio. Servir allí fue, sin duda, una gracia que llevo grabada en el corazón.

El encuentro con quien esta enfermo interiormente nutre nuestra humanidad; en Lourdes se puede llorar, en el momento del sufrimiento, o del luto por un ser querido, es decir, un signo de humanidad herida en búsqueda de paz y de consolación. Ser auténticos en Lourdes es lo esencial para avanzar en las relaciones humanas y en lo maravilloso que es Dios para con el ser humano.
Al santuario de Lourdes vienen una cantidad de peregrinos, para recordar las apariciones a santa Bernardita y allí se puede caminar para conocer los lugares históricos que marcaron el acontecimiento de lo que hoy se percibe como uno de los grandes santuarios de la humanidad. En mi servicio allí, servíamos de guías, acompañábamos el rezo de las viacrucis, servíamos en la liturgia y del rosario con antorchas en diversos idiomas. Nuestra señora de Lourdes abraza a todos con su amor de madre, pero sobre todo nos lleva a abrazar a Jesús herido y de eso es lo que mejor recuerdo al tomar hoy en cada misa el Cuerpo de Cristo y su Sangre que elevados me hacen ahora abrazarle sacramentalmente.
Oremos por los enfermos, por los que sufren y que Nuestra Señora de Lourdes interceda por todos nosotros.
Nos preparamos para el inicio de la Cuaresma, tiempo litúrgico que nos prepara para la Pascua. Tiempo de ayuno, penitencia y oración que busca la conversión y renovación espiritual. Durante este tiempo nuestra Diócesis de Cúcuta, inicia su Campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes (CCCB), que busca promover la caridad de Cristo en esta zona de frontera, bene ciando a diferentes instituciones y comunidades menos favorecidas.
Por segundo año consecutivo la propuesta de la campaña va dirigida a bene ciar el Seminario Mayor Diocesano San José; distinguiéndose, por formar los futuros sacerdotes de la región, debido a que alberga seminaristas de las Diócesis de Cúcuta, Tibú y Arauca.
En este 2026, el Seminario Mayor cumple sus 40 años de la obra de Dios en esta zona del país, dando frutos abundantes con la ayuda, presencia y trabajo de los padres sulpicianos, sacerdotes diocesanos, colaboradores y laicos que han hecho parte de la comunidad educativa.
Bajo el lema “Unidos por el Seminario Mayor, casa y escuela de Jesús”, la CCCB inicia con el lanzamiento el 18 de febrero y va hasta el Jueves Santo, 2 de abril. Con la campaña tenemos la oportunidad de que la limosna en este tiempo de Cuaresma la podamos direccionar para ayudar al Seminario.
El objetivo general es: apoyar al Seminario Mayor Diocesano San José, en la reestructuración de su planta física, para seguir cumpliendo su misión de formar pastores según el corazón de Cristo y al servicio de la Iglesia.
Así mismo, la campaña está dirigida a las comunidades parroquiales de la Diócesis de Cúcuta, integrantes de las 113 parroquias, comunidades religiosas, movimientos apostólicos e instituciones eclesiales. Con el propósito de acompañar la formación de los futuros pastores.
También, busca vincular instituciones civiles, educativas y espacios donde se promueva la evangelización. De esta forma, invitamos al sector privado y empresarial, a vincularse aportando con


generosidad para la renovación y fortalecimiento de la planta física del Seminario Mayor Diocesano San José.
Para contribuir a la campaña, puede hacerlo donando, a través de las parroquias de nuestra Diócesis, en la curia diocesana o por medio de la cuenta corriente Bancolombia 83488404665, convenio 72740 a nombre de “Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes”. NIT 890.500.597-1 Diócesis de Cúcuta.




En el año anterior se recaudaron $231.183.201; este aporte fue destinado, una parte a la renovación de la Capilla y también la adquisición de paneles solares para el Seminario, contribuyendo al uso de energias renovables enseñando a los futuros pastores a cuidar de la Casa Común, un reto que tenemos todos.
Por: Sem. Johan Samir Sepúlveda Delgado, II de discipulado.
Jesús vivió muchos años en Nazareth, trabajando y ayudando a María y José. Pero llegó el momento en que debía comenzar su gran misión: anunciar el Reino de Dios y mostrar el amor del Padre al mundo.
Su vida pública empezó con el bautismo en el río Jordán, en ese momento, se escuchó una voz del cielo:
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.
(Mateo 3, 17)
Era la señal de que Jesús estaba listo para comenzar su misión. Poco después, Jesús fue invitado a una boda en Caná, junto con María y sus discípulos. Todo iba bien, hasta que ocurrió un problema: ¡se acabó el vino!
María, siempre atenta, le dijo a Jesús: —No tienen vino.
Jesús respondió:
—“Todavía no ha llegado mi hora”. (Juan 2, 4)
Pero María con ó y dijo a los sirvientes:
—“Hagan lo que Él les diga”. (Juan 2, 5)
Entonces Jesús pidió que llenaran las tinajas de agua. Cuando los sirvientes sacaron el líquido, ¡ya no era agua, sino vino delicioso!
Este fue el primer milagro de Jesús, y con él mostró su poder y su amor.
Responde: ¿qué cosas en tu vida necesitan ser transformadoas por Jesús en alegría y esperanza, como lo hizo con el agua y el vino en Caná?
Compromiso: “hoy me comprometo a confiar en Jesús y obedecer su Palabra. Quiero que Él transforme mi corazón en un lugar lleno de amor y alegría”.
MOMENTO CREATIVO:
Las bodas de Caná
María tiene algo muy importante para decirnos. Lo descubriremos en las formas de arriba, que están en las 6 tinajas de vino…
niño del PEIP





































Por: Diác. Edinson Joaquín Aparicio Gómez, colaborador del Centro de Comunicaciones.
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)
“Ustedes son la luz del mundo” (Mt 5, 13-16)
Este Evangelio se sitúa inmediatamente después de las Bienaventuranzas; su ubicación no es casual: Jesús no envía a la misión sin antes revelar el corazón misericordioso del Padre. Solo quien se ha dejado alcanzar por la bienaventuranza, es decir, por la gracia y no por el mérito, puede ser sal y luz para los demás. Este inicio de mes se nos presenta como un tiempo favorable para dejarnos renovar por la misericordia, para volver al Evangelio como fuente. En un mundo marcado por el cansancio espiritual y la indiferencia, Jesús nos recuerda que solo una fe enraizada en la experiencia del perdón y de la compasión puede evitar que la sal se vuelva insípida o que la luz se apague.
San Agustín, al comentar este pasaje en su Sermón 53, muestra que la vida de un cristiano no puede vivir encerrada en sí mismo, porque su fe tiene una dimensión necesariamente social y transformadora. Para san Agustín, la “sal” simboliza la sabiduría del Evangelio que preserva al mundo de la corrupción, y la “luz” representa la vida coherente del creyente, capaz de orientar a otros hacia Dios. Cuando falta esta coherencia, no solo se pierde la e cacia de la fe, sino que se oscurece el testimonio cristiano.
Este estilo de Jesús nos lleva a interpelar hoy. Ser luz no es imponer, sino acompañar; no es juzgar, sino servir; no es brillar individualmente, sino ayudar a otros a descubrir a Dios en sus vidas. En la familia, en la parroquia, en los barrios y comunidades de nuestra Diócesis de Cúcuta, estamos llamados
a vivir una fe cercana, misericordiosa y comprometida. Que el Señor nos conceda la gracia de no esconder la luz que Él ha encendido en nosotros, y de vivir como discípulos enviados, transformados por su misericordia y comprometidos con el bien del mundo.
VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (A)
“El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos” (Mt 5, 17-37)
Jesús se presenta no como un infractor de la ley, sino como aquel que la lleva a su plenitud. Es así que vemos en la gura de Jesús, aquel que desplaza el centro de la ley desde el mero cumplimiento externo hacia la intención profunda del corazón. No basta no matar, si el corazón está lleno de ira. No basta no cometer adulterio, si la mirada y el deseo cosi can al otro. No basta decir la verdad ocasionalmente, si la vida no es transparente. En este sentido, el Evangelio nos revela que la ley alcanza su plenitud cuando es vivida desde el amor misericordioso.
En este sexto domingo del Tiempo Ordinario, tenemos una gran invitación, y es a dejarnos reconciliar por Dios. La radicalidad de Jesús no pretende aplastarnos, sino conducirnos a la experiencia de la misericordia que renueva, que sana las fracturas interiores y nos capacita para vivir una justicia más grande, nacida del amor. Solo quien
se siente perdonado, puede vivir una delidad auténtica y liberadora. “La plenitud de la Ley es el amor; por eso, quien vive en la caridad ha cumplido toda la Ley”. (San Agustín, El Sermón de la Montaña, I, 8, 23).
SIGNIFICATIVO
18 de febrero “MIÉRCOLES DE CENIZA”
El Miércoles de Ceniza abre el tiempo de Cuaresma, un camino de cuarenta
días que prepara a la Iglesia para celebrar la Pascua del Señor. Es un tiempo fuerte de conversión, penitencia y renovación interior; somos invitados a volver el corazón a Dios mediante la oración, el ayuno y la caridad. Un dato signi cativo, es que la imposición de la ceniza, hecha tradicionalmente con los ramos bendecidos del Domingo de Ramos del año anterior, es un signo bíblico de humildad y arrepentimiento. Al recibirla, la Iglesia recuerda a todos los eles su condición frágil y su necesidad permanente de la misericordia de Dios, expresada en las palabras: “conviértete y cree en el Evangelio”.
Encuentra cada una de estas palabras que resumen y ayudan a profundizar los temas centrales de la meditación de estos domingos.
• LUZ
• SAL
• EVANGELIO
• JESÚS
• AMOR
• CORAZÓN
• MISERICORDIA
• PERDÓN
• CONVERSIÓN
• COHERENCIA
• CENIZA
• PASCUA

No sirve una comunicación estridente, de fuerza, sino más bien una comunicación capaz de escucha, de recoger la voz
Papa León XIV Discurso a los representantes de los medios

Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y nunca solo me dejes. Ya que me proteges


13 DE FEBRERO DE 2026

Celebramos la misión de Vox Dei de llevar la Voz de Dios a cada hogar y rincón de nuestra zona de frontera, siendo un puente de esperanza, fe y unión comunitaria. Respondiendo el llamado de ser sembradores de la Palabra, agradecemos a nuestros oyentes por sintonizar la frecuencia de la esperanza y la paz.
¡Dios bendice los que escuchan Vox Dei!


POR NUESTRO
SEMINARIO MAYOR
CASA Y ESCUELA DE JESÚS


